domingo, 11 de marzo de 2018

EMOCIÓNATE: día 17, EMPATÍA

Los que me conocen saben que para mí es, por encima de cualquier otra, la palabra a la que yo denomino "mágica." Y a medida que los años pasan me reafirmo, qué llanos serían los caminos si todos intentáramos actuar de una manera empática. La de disgustos, lágrimas, problemas, berrinches, malentendidos...que nos íbamos a ahorrar. 

Por eso continúo erre que erre y centro educativo en el que "caigo", intento concienciar de qué es y cuánta falta nos hace la empatía en este mundo que, cada día, me parece un poco más loco. Para muestra, un botón. Me remito a una tristísima noticia que, aunque la esperanza es lo último que se pierde, no me ha extrañado ni un pelo. Sí, la actualidad llama a la puerta y lamentablemente, ha aparecido el cadáver de Gabriel Cruz, el niño de tan solo 8 años que desapareció hace 12 días en la provincia de Almería. Han arrestado a la pareja del padre, más que presunta autora de los hechos. Menciono esto, porque si los medios de comunicación están informando bien (no creo que bajo estas circunstancias se aventuren a decir lo que no es) esta mujer ha sido detenida cuando trasladaba en su coche el cadáver del niño. Sin palabras. No alcanzo a adivinar y mucho menos comprender qué se le habrá pasado a esta persona por la cabeza para acabar con la vida de alguien, y para más inri, con el hijo de su pareja. Y mucho menos llego a imaginarme el dolor profundo e infinito de los padres al conocer este desenlace que, quizá era ya claro (que no iba a aparecer con vida), pero la esperanza es lo último que se pierde y en su situación creo que cualquiera de nosotros se habría agarrado a un clavo ardiendo ante el más mínimo indicio esperanzador de que el pequeño pudiera seguir vivo. DEP Gabriel. Y a la familia, desde las redes, todo el calor de mundo para afrontar este vacío inhumano.

Hecho este inciso, que a mí me parecía necesario, regreso a la sesión del viernes 9 de marzo. Como he comentado al principio, empezamos a hablar de mi palabra "mágica," la empatía. Era mi plan b) o c), me decanté por ella porque era la que mejor encajaba. Acudieron 7 alumnos, 4 niñas y 3 niños.

Cambiamos de espacio. Habitualmente las sesiones de Emociónate son a caballo entre el aula de Compensatoria, mi clase; y el gimnasio, situado junto a mi aula. Esta vez fue en la biblioteca/sala de profesores. El traslado puntual nos hizo ganar luz natural, pese a que se puso llover a mitad de la sesión y ya entonces desapareció y solo podíamos ver con la artificial.

Lo primero fueron unos post-its colocados en desorden sobre las mesas. Juntos formaban una frase. La primera oportunidad para ponerlos en orden se la di a mis tres "volcanes." Lo de volcanes saben que se lo digo con cariño y tiene una explicación. No es otra que el fuerte temperamento que muestran, y que personalmente me recuerda a un volcán en erupción, que una vez que escupe la lava (arrasando con todo lo que se encuentra en su camino), parece que vuelve a una calma relativa.

Les dejé 4 minutos para darle cierta emoción al asunto y, como me esperaba, no se pusieron de acuerdo para hacer el trabajo en equipo y al acabar el tiempo la frase no estaba correctamente ordenada.

Después de ese primer intento, el segundo fue para los otros cuatro alumnos, dos niñas y dos niños. Les di el mismo tiempo, pese a que partían con cierta ventaja porque habían visto los intentos fallidos de sus compañeros y habían tenido ese tiempo para pensar cómo se podían ordenar las palabras. Idéntico resultado en lo que se refiere a no tener la frase ordenada. Eso sí, en su caso no se respiraba esa tensión ni falta de acuerdo, pero seguía faltando una estrategia para haber afrontado mejor la "tarea."


Imagen propiedad de Raquel Plaza Juan, al igual que las dos siguientes.

Esta era la frase en cuestión:
"Quiéreme cuando menos lo merezca, porque será cuando más lo necesite." En internet he intentado buscar quién es el autor de semejante perla, pero no ha habido manera. Salían al menos 4 personas distintas, no me atrevo a decir quién la dijo en realidad, aunque bien pensado es totalmente secundario. Les pregunté sobre los posible significados de esa frase, su opinión sobre lo que decía...Fue muy interesante. Por eso he decidido que a partir de ahora estas palabras estarán en mi clase, desde mañana mismo, porque sé que a más de uno le hace falta que se las recordemos.

Entre intercambios de opiniones y escucha atenta de casi todos e interrupciones en un caso, cambiamos de actividad. Puse a su disposición unas témperas sólidas y una cartulina con las letras de la palabra empatía. Les pedí que, sin hablar, se pusieran de acuerdo para colorear cada letra. Que cada una tenía que estar pintada solamente de un color y que no podían repetir colores. 



Tardaron más del tiempo que les daba, pero sin palabras fue casi mágico contemplar cómo sí se pudieron de acuerdo y trabajaron fenomenal en equipo. Les di la enhorabuena y les dije que solamente por eso, ya me podía ir contenta, y mucho,  esa tarde a mi casa. Hablamos de cómo era posible que trabajando más personas  a la vez (6) y con la prohibición de no poder hablar, se hubieran podido poner de acuerdo y trabajar tan bien en equipo. Una de ellas, con dotes de liderazgo, tomo las riendas y solo con gestos supo organizar a sus compañeros. Y fue una buena líder, porque para mandar no solo hay que dar instrucciones, sino saber cómo darlas para que los demás te sigan. Y de corazón, lo hizo muy bien. Los demás asumieron lo que ella hacía porque fue un reparto justo. Muy bien por ambas partes.



(Disculpad la poca calidad de la imagen, está hecha con la cámara del móvil y...se nota)
Y la tercera actividad, a la que podéis dedicarle una clase entera, se llama EL TRASPLANTE DE CORAZÓN. En este blog incluí un ejemplo de esta dinámica, porque la utilicé con el alumnado de 6º de Primaria del curso pasado. Como no me gusta repetir, cambié todos los perfiles. Esta es la información que les entregué:


EL TRASPLANTE DE CORAZÓN

 Hay una larga lista de personas a la espera de un trasplante de corazón. Elige a los tres que consideres que deben recibirlo. Piensa bien qué tres eliges y en qué orden, porque eso significará quiénes tendrán la oportunidad de seguir viviendo.
1.     Hombre de 40 años. Soltero. Lleva años investigando para encontrar una vacuna contra el cáncer.
2.    Adolescente de 15 años. Embarazada de 5 meses. Su familia no la apoya. Ha dejado el instituto.
3.    Señor de 60 años, recién jubilado. Viudo desde hace unos meses. Es padre de tres hijos y tiene una nieta de año y medio.
4.    Niña de 11 años. Hija única. Buena estudiante. Pésima compañera. Muy egocéntrica.
5.    Mujer de 30 años. Madre soltera de un niño.
6.    Hombre de 45 años. Jefe de una empresa importante. Envidioso, trata muy mal a sus trabajadores.
7.    Estudiante de 13 años. Su madre murió en un accidente de tráfico cuando ella tenía 6 años. Vive con sus abuelos maternos.
8.    Mujer de 25 años. Trabaja en un supermercado. Mantiene a sus dos hermanos pequeños, con los que vive.
9.    Niña de 10 años. Después de más de un año acosando a una niña de su clase la han expulsado del colegio y su custodia la tienen los servicios sociales. Padre alcohólico, abusaba de ella.
10. Chico de 17 años. Gay. No le gusta estudiar. Muy buen amigo y muy familiar.
11. Niño de 12 años. Tiene tres hermanos. Mal estudiante. Testigo de los malos tratos que sufre su madre. Se altera con facilidad.
12. Mujer de 40 años. Psicóloga infantil. Trabaja en colegios ayudando a alumnos que han sufrido bullying.

Sí, es verdad, son perfiles muy marcados y tal vez extremos, los pongo así intencionadamente, no me gusta dejar ciertas cosas al azar. Es una dinámica que da un juego tremendo. A mí siempre me ha funcionado bastante bien, y he perdido la cuenta, no sé si es la cuarta o quinta vez que recurro a ella. Eso sí, varío mucho los perfiles, dependiendo de la edad del alumnado y de sus características.

Hice tres grupos distintos. Dos parejas y un grupo de tres. Resultó muy interesante escuchar los argumentos de unos y otros para salvar a unos y no a otros. Les expliqué que este ejercicio reflejaba muy bien cuál es su escala de valores y a qué le dan importancia y qué les resulta secundario.

Huelga decirlo, próximo miércoles, segunda ración de empatía...Qué falta nos hace a todos. 
 

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