lunes, 16 de septiembre de 2024

Raíces: ser de pueblo

Nunca he tenido sentimiento de pertenencia a ningún pueblo. Mi padre, a mucha honra, hablaba de la vida en su pueblo, Salmoral, y de lo feliz que fue allí. Desgraciadamente nunca llegué a ver "bailar a San Roque", ni estuve presente en ningún acto festivo de Salmoral con él.  No tengo recuerdos de mi niñez en su pueblo, excepto las visitas anuales por el 1 de noviembre y poco más. Visitar la casa en la que vivió era rememorar su infancia con él,  a través de los espacios, a través de los objetos, a través de sus historias, esas que contaba una y mil veces y tanto añoro. 

Mis alumnos farinatos, hace ya quince años, intentaron convencerme de algo: yo tenía pueblo. Que si bien no había nacido ni me había criado ni había pasado los veranos en uno, si mi padre era de un pueblo, ese era mi pueblo. No me convencieron del todo, pero hablaban con tanta ilusión de sus pueblos que no quise ponerme bruta y llevarles la contraria.

Me gusta la gente que se siente orgullosa del lugar del que viene, sea el que sea. Que tiene ese sentimiento tan arraigado de pertenencia a un sitio determinado, tenga mucha población o sean cuatro gatos. En mi caso también estoy orgullosa de mis raíces. Mi madre de Salamanca capital y mi padre, del ya citado antes, Salmoral. Me considero urbanita, lo reconozco. Me encanta Salamanca, lo reconozco también. Y mi semana, antes, no era igual, si en algún punto de ella no pisaba la Plaza Mayor. Debo recuperar esa sana costumbre. Es mi lugar favorito de Salamanca. Se me alegra la cara solo al ver alguno de sus arcos, medallones, detalles...Pero aunque la menciono, hoy no he venido a hablar de mi ciudad. Al contrario, hoy quiero hablar del pueblo, de un pueblo: San Esteban de la Sierra.

Hace ya unos veinte años, quizás alguno más, fui varias veces a Alba de Tormes siendo allí las fiestas, con mi grupo de amigos de entonces del Pinar. Era ir a un pueblo en fiestas, pero no a disfrutar las fiestas del pueblo tradicionales. Íbamos principalmente de bar en bar, a cual más lleno. Y aunque ha llovido mucho, guardo buen recuerdo de aquella época, pese a no tener frescos demasiados detalles. Sí recuerdo un regreso a casa en taxi, a horas intempestivas, en el que me senté de copiloto. El taxi era un Mercedes, y por entonces pensaba que si pudiera tener un coche, me encantaría que fuera un Mercedes. Con los años la vida se ve de otra manera, y soy muy feliz con mi coche. No es un Mercedes, ni mucho menos, pero funciona muy bien, me da una independencia tremenda (las horas de vida perdidas en autobuses dan para otra entrada del blog) y tiene un color precioso (¡qué voy a decir yo!). El conductor de ese Mercedes fue a una velocidad inapropiada, adelantó donde no debía en un trayecto de por sí no muy largo. Y solo tenía ganas de bajarme del Mercedes cuanto antes. El hombre llevaba gafas, cristales de un grosor considerable, y se echaba hacia adelante como si no viera del todo bien. Imaginaos el panorama. Qué bien sentaban los bocatas después de las fiesta. Con ellos compartíamos risas y rememorábamos momentos estelares de la noche. Eso es lo más cerca que había estado de las "fiestas de pueblo"

Pues más de 20 años después, caigo, cosas del destino, bendito destino, en las de San Esteban de la Sierra. Y llegó un punto en el que no sabía quién era del pueblo de nacimiento, quién arrimado y quién adoptado.


Porque al final vi que todos sentían San Esteban como algo suyo. Y me pareció precioso.

Estoy molida, no puedo negarlo. He ido a trabajar reptando, y el cansancio se me nota hasta en la voz.  Y no es resaca precisamente, porque de alcohol entre poco y nada, una copa de Yllera ayer antes de comer, creo que nada más. He reído, he bailado, he llorado (he intentado disimularlo, pero cuando la gente habla con mucha pasión de algo o de alguien, a mí no emocionarme me resulta imposible). Y he tenido muy presente a mi padre. Y a gente que sin estar tampoco presente sigue estando, por motivos que no vienen al caso, incluso sin haberla conocido.

He visto la coronación de la reina, danzar alrededor del tronco ardiendo de un castaño con las campanas de la iglesia de fondo, bailar junto al Cristo en la Plaza...Y muchas cosas más. Jamás había estado en una peña, ni había presenciado la despedida de la orquesta en la verbena del pueblo. Y llegar al chocolate tampoco. Ha sido un fin de semana intenso, plagadito de novedades y emoción. Soy de las que en grupos numerosos, siendo yo una de las nuevas y desconociendo a la mayoría de las personas y tradiciones, se cierra como una almeja. Porque sí, porque tímida no considero, pero me cuesta.

Me he sentido muy bien acogida, me han tratado fenomenal. Y a  veces hablaba con alguien y me daba la sensación de conocer a esas personas de hace años. Odio las cuestas, desde siempre, por muy bonitos que sean los sitios en los que están, eso no va a variar ni un ápice. Solo puedo estar agradecida porque me he sentido una más, y eso era complicado, seguro que para ellos también. Igual que hablo de las cuestas, el bordado serrano me parece, desde siempre, maravilloso. Tengo ya varias ideas en mente para hacer. Solo necesito elegir por cuál empiezo y tener encarrilado el comienzo de curso, con todo lo que conlleva. Una vez que haya cumplido con mis obligaciones laborales, podré ponerme a "dibujar", lo que sea, en la superficie que más me apetezca. He hecho fotos de casi todo. Como los moños serranos con sus adornos. los contadores de la luz con los dibujos serranos, algunas calles, la quema del castaño del viernes al sábado y, lo más importante, aunque menos de las que me habría gustado por no aburrir ni correr el peligro de ser la pesada de las fotos. Y también por la falta de confianza, hay cosas que necesitan tiempo. En resumen, un fin de semana muy completo y especial. A todos los que también me habéis recibido y tratado, gracias por contribuir a que me sintiera una más. El año que viene espero poder ir, y estar mejor preparada. ¡Vivan las Fiestas del Cristo! ¡Viva San Esteban!...¡Y viva su gente!





sábado, 7 de septiembre de 2024

Entrada a bote pronto

 A la carrera, no es mi estilo, escribo de manera exprés esta entrada. Porque es 7 de septiembre y me apetece, sin más.

Y reflexiono sobre por qué hay gente que se mete donde no le llama. Y el número no es moco de pavo, pero bueno, es lo que hay.

Digo mucho que no soy una santa, y si bien cuando una pata se mete, hay que sacarla. No me refiero ahora a las relaciones de pareja, sino a las de amistad. Soy consciente de una pata metida y ahí sigue. Pero he de pensar muy bien cómo sacarla haciendo el menor daño posible. Y quizás el silencio no sea la mejor de las respuestas,  tampoco lo sé.

Vuelvo a lo que venía, hoy os invito a amar. A abrazar apretado a quien os nazca. A besar lento. A acariciar. A sonreír con la mirada. A caminar de la mano por cualquier lado y en cualquier circunstancia. A soñar, que nada ni nadie os robe la ilusión. A hablar cuando hay un bache y salvarlo juntos, sea un bache individual o de pareja. A mirar con cariño a la persona con la que compartís la cama. A conocer sitios con encanto en buena compañía. A descubrir lo que hay más allá de nuestras fronteras y valorar otras formas de sentir y de entender la vida, y todas son válidas. A brindar por la suerte de estar vivos, de tener la capacidad de amar y de poder hacer un pelín más agradable la vida de los que nos importan. Y eso, sin más, ¡viva la vida y viva el amor! Porque sí, porque hoy es 7 de septiembre, y hay que disfrutarlo.

Anoche había una luna menguante, espectacular, adornada por unas nubes cuyo nombre desconozco, que pintaban un cuadro precioso. Ojalá esta noche el cielo nos regale un espectáculo parecido. Y sonrían desde arriba, al ver que estamos bien y luchamos por ser todo lo felices que podemos.

Que nada ni nadie se atreva a deciros cómo vivir vuestra vida. Aquí no se puede rebobinar, recordar es maravilloso pero somos mucho más que recuerdos. Debemos "alimentarnos" de todo lo positivo que la vida nos pone, sea luchando o en bandeja. Nadie dijo que vivir fuera fácil. Y a este mundo no he venido a pasar de puntillas.