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martes, 21 de diciembre de 2021

21/12/21

Estaba hace unas horas escribiendo la fecha corta en las fichas de un par de alumnos y pensaba, ¡qué bonito! 21 del 12 del 21. Y como estos días son un auténtico parque de atracciones en los que tan pronto estoy hasta el moño como aplaudiendo con las orejas o emocionada a tope, me ha parecido un buen día para reflejarlo aquí.

He dejado que el espíritu navideño me invada. Muestra de ello son los pendientes de estos días. Ayer unos con forma de regalito, hoy los que veis debajo (podéis encontrarlos en Claire's, y del estilo en Tiger). Mañana...los de mañana ja, ja, ja, dicen Navidad a gritos pero prefiero no ponerlos aquí. Digamos que para algunas cosas tengo un sentido del ridículo de órdago pero para otras no tengo vergüenza, y los extremos no son sencillos de explicar ni de entender. Quizás sería más correcto decir el "espíritu docente pre vacacional". Y es que las vacaciones de Navidad son un oasis de paz en pleno invierno, un chaleco salvavidas en medio del océano, una chimenea en un día gélido... 

Y será por la Navidad y/o porque mañana cuando llegue a casa a comer estaré ya de vacaciones, pero estoy especialmente feliz. Por eso y por muchas razones, además porque llevo unas jornadas de detalles, una angelita monísima, décimos para compartir suerte (y vida, "compartimos la suerte con quien compartimos la vida", si ya lo dice la publicidad de la lotería de mañana, y lleva razón), y un par de tarjetas que me han emocionado una barbaridad. Una que se siente fuerte, lee determinados mensajes y zas...emoción a flor de piel. Es lo que toca...



Gracias a los responsable de todo lo anterior, mayoritariamente mujeres, la excepción es de uno de los décimos de la lotería. Me hacéis muy feliz. Es frecuente que ponga la coletilla "los que me conocéis bien sabéis..." y ahora pega bastante. Sabéis que vivo con especial ilusión el sorteo de mañana. Cuando he tenido la suerte de poderlo disfrutar en directo por televisión, por ejemplo por caer en sábado o domingo, me he levantado a verlo empezar. ¡Me encanta! Luego no resisto tantas horas número tras número, pero adoro inaugurar las vacaciones de Navidad con ese soniquete de fondo. Este año es miércoles, así que imposible, primero el trabajo. Suena a tópico pero no, lo primero es la salud. Si teniendo salud tengo la enorme suerte de disfrutar de un pellizco de la lotería, estaría muy bien. Y si no, la vida sigue, no voy a variar ni un ápice ninguno de mis proyectos por eso. Además hay muchas cosas pendientes de celebrar, estar vivos ya es una excelente razón.  Estar vivos y estar bien, sin mayores pretensiones (que esas dos "cosas" valen mucho). 

Y si tocara, ya vemos cómo hacemos, soñar es gratis, y soy una soñadora (con los pies en la tierra). ¿Choca un poco, no? Pues se puede ser soñadora y a la vez estar asentada. A lo mejor es por disfrutar del presente todo lo que se puede y seguir pensando el futuro con ilusión.

Hay días en los que me siento pequeñita, muchísimo, rozando la invisibilidad. Y es una sensación muy dolorosa, no se la deseo a nadie. Otros me hacéis brillar, sentirme llena de luz. ¡Gracias! Las gracias van para todos, porque cuando me siento invisible aprendo mucho de esos momentos duros, e imagino que no van a durar demasiado (ojalá). Y los buenos los disfruto con alegría y cautela.
No sé si escribiré antes de Nochebuena-Navidad, por si las moscas, seré previsora. 
Deseo que paséis estos días de una forma agradable. En cuanto a la compañía, la mejor que se pueda seáis tres, ocho o catorce. Ojalá tengáis cerca alguien que os haga sonreír y os anime a seguir adelante, cada cual con sus batallas. Y esté dispuesto a escucharos y a daros cariño, dependiendo del momento. Y si por lo que sea, COVID u otras razones de peso, no es posible pasar "bien" estos días, que pasen rápido, como un abrir y cerrar de ojos.
Pues eso, feliz día a día, y en Nochebuena y Navidad ni más ni menos, son algunas de mis "excusas" para recordaros que estoy aquí.
Tengo lista mental de llamadas y visitas pendientes, no cuento audios de "WhatsApp"...Poco a poco.

domingo, 14 de noviembre de 2021

Compartir la suerte. Compartir la vida

¿En serio? ¿Otra vez se acercan las navidades? Este año se está pasando en un suspiro. Raro que lo diga en el mes que menos me gusta y más largo se me hace pero, aquí estamos nuevamente. El anuncio de esta edición es el siguiente:

Desde hace ya unos cuantos años los anuncios de lotería navideña tienen un fortísimo componente emocional. Los creativos publicitarios tiran a dar, y lo consiguen. Van directos a nuestras fibras, y en las mías suelen hacer diana. Lo mejor de este es la frase final, una obviedad sí, pero un eslogan genial:

"Compartimos la suerte con quien compartimos la vida."

Lo que escriba a partir de ahora no estará a la altura de ese eslogan. La de Navidad suele ser de las pocas, muchas veces incluso la única, lotería en la que participo. No echo quinielas ni primitivas, pero en este sorteo navideño me hace mucha ilusión participar.

El anuncio es breve, dura un minuto y medio. Es ágil, muy bonito a nivel cromático y está bien hilado. muchas veces menos es más.

He pensado que a mí me encantaría que me tocara la lotería de Navidad. El día 21 suelo fantasear sobre qué pasaría si me tocase. Y aunque reconozco la tremenda ilusión con la que juego (de la cual se aprovechan otros, de la ilusión de todos los que compramos), soy consciente de las posibilidades ínfimas de resultar ganadora. Desde luego que mucho más importante que cualquier premio es tener salud, que no nos falte a los míos ni a mí.

Y francamente, desde hace tres años, preferiría que le tocara a alguien cercano y no a mí. Según a quién le toque, también sentiría que lo he ganado, aunque no viera directamente ni un euro.

Compartir la suerte con quien compartimos la vida no es compartir solo lo bueno, sino todo. Y lo que cuesta es compartir lo malo, permanecer unidos ante la adversidad, cuando las cosas se tuercen y la vida parece una carrera de obstáculos. Pero los obstáculos se salvan mejor acompañados.

Compartid lo que queráis, no hace falta que sean décimos de Navidad. El año pasado se me ocurrió una idea para compartir décimos con personas importantes en mi vida. No nos hicimos millonarios, en la mayor parte de los casos ni siquiera recuperé lo jugado, pero valió la pena. Sí, tal cual, la reacción de esas personas hizo que valiera la pena.

No voy a repetir "el cuento de la lechera", pero soñar es gratis. Suerte a todos los que participáis en el sorteo del próximo 22 de diciembre. Os toque o no, seguro que ya sois "ricos" en muchos aspectos de vuestras vidas.


domingo, 15 de noviembre de 2020

Compartir como siempre, compartir como nunca

No falto a mi cita con la publicidad navideña y, una que nunca falta, la del sorteo de Lotería de Navidad. Estaba claro, viendo la línea que tomaron hace ya unos años, que iba a tener sello emotivo. Y este año más, creo que muchos (no me atrevo a generalizar y poner "todos") estamos un poquito más sensibles que otros años por estas fechas. El 2020, al menos a mí, me ha descolocado en muchos sentidos. Me ha hecho replantearme hacia dónde estaba enfocando mis energías, y qué es lo que de verdad desearía que sucediera en mi vida. Y aunque está siendo un año lleno de muchas sombras, me quedo con las luces, por encima de todo. Pese a las tristezas, las ha habido y las que quedan por llegar; las restricciones, merecerían capítulo a parte; y los cambios derivados de esta anormalidad, a veces caos, en la que estamos inmersos. 

Quizá por tener las emociones un poquito más a flor de piel si cabe, me han emocionado algunos anuncios navideños. Empiezo por los de lotería navideña. He dado con dos versiones distintas. El primero es un paseo a lo largo de muchas décadas, en las que siempre estuvo presente esta lotería, finalizando con un guiño al momento actual, en el que no estamos confinados pero somos conscientes que podemos estarlo de nuevo (aunque sea en una versión más ligera que en marzo). Y me parece bien, la publicidad no debería ignorar lo que ha marcado el 2020, y la pandemia se lleva la palma. Es importante ese reconocimiento a todos los que de una manera u otra han ayudado en los tiempos duros. La segunda versión tiene un comienzo parecido, pero acaba con un mensaje telefónico de un hermano a otro. Me encanta la idea de olvidar rencillas familiares con la que está cayendo encima, porque seguramente (casi) siempre es posible dejarlas a un lado, y pasar página, aunque cueste. Ya, lo sé, no siempre se puede. 

Eso sí, qué bonita es la idea de compartir, da igual un décimo, un trozo de tarta, un abrazo, una película con mantita y chimenea...Lo que sea, pero COMPARTIR, sí, con mayúsculas, que le da un énfasis especial. Aquí os dejo ambos anuncios.



Pero hay más anuncios que merece la pena compartir. Otro de ellos es el de turrón de chocolate Suchard. Tal vez intuyendo que este año hay muchas probabilidades de no poder hacer cenas/comidas familiares en Navidad. Aunque reflexionando, me parece que no la van a prohibir, pese al riesgo. Ya, sé que a lo mejor habrá gente que no lo comprenda. Pero después del año que llevamos, si pretendieran prohibir reunirse a las familias, me parece que muchas se rebelerían. ¿Por qué? Ante la incertidumbre de pensar que puede ser que el año que viene falte alguien en la mesa. No olvidemos que hay personas que han sufrido la pérdida de perder a seres queridos, sin la opción de un último beso, abrazo, apretón de manos. No sé, es todo muy complicado. 

De ahí que me haya gustado tanto el anuncio de Suchard, recreando una cena en familia en estas fechas tan especiales, contada desde varios puntos de vista. A continuación podéis verlo:



Y el cuarto anuncio que comparto con vosotros es de Coca-Cola. Gira en torno a las peripecias de un papá para hacer llegar la carta de Papa Noël de su hija al destinatario. Me encanta la idea, de siempre, este año más, pensar que al final el mejor regalo es poder estar juntos, y eso no tiene precio. Ojalá cada uno de los que leáis esta carta tenga la oportunidad de tener en su mesa a alguien con quien de verdad desea estar. El mejor tiempo no es el que pasamos nosotros solos, ni aunque estuviéramos en el lugar más bonito del mundo. Para mí los momentos con más magia son aquellos que compartimos con los que amamos, y da igual dónde estemos. Me da en la nariz que habrá continuación de esta entrada, todavía espero el anuncio de Ruavieja de Navidad, y alguno más que suele ser también muy especial.


Mientras llega la Navidad, os envío a todos mucho ánimo, y fuerza, sé lo fácil que es estar escasos de ellas cuando el día a día es una lucha continua por, de una manera u otra, sobrevivir. Y eso, aunque cueste, no dejéis de luchar, a veces hay batallas que perdemos, pero si eso pasa, que hayamos puesto toda la carne en el asador. Mucho cariño para todos, muchos abrazos apretados...Llegará un día en el que podamos abrazarnos nuevamente, con o sin mascarilla, y sentir el calor humano, tan necesario. 

domingo, 17 de noviembre de 2019

Emo-ideas (4): LA EMOCIÓN DE COMPARTIR

Llevo una semana de retraso porque el fin de semana anterior fue inolvidable y no tuve tiempo de sentarme a escribir en el blog (ni de nada).

Y me vienen como anillo al dedo los anuncios de la Lotería de Navidad de este año para esta entrada.  Me han encantado tres de los cuatro que son, omito mencionar cuál no me ha encandilado.

He dado con un vídeo que incluye los cuatro anuncios, y me gustaría muchísimo que los viérais:

 Al hilo de esta publicidad, llega una de las dos emo-ideas pendientes. Este es el planteamiento:

Si te tocara la lotería, ¿con quién te gustaría compartirlo y cómo? Haz una lista de diez deseos que podrías hacer realidad gracias a esa lotería e intenta pensar (y escribir si quieres), con quién compartirías cada uno de ellos.


Para no perder las buenas costumbres, he reflexionado sobre mi lista, pero solo porque se trata de deseos relacionados con el gordo de la lotería de Navidad, y veo bastante poco probable que me toque, otros me los reservo para mí...Aunque nunca se sabe. Ya, sé que algunos son realizables aun sin el premio de la lotería, todo se andará.

He preferido no poner con quién compartiría cada uno de ellos, aunque hay personas que se repiten y aparecen en varios y en muchos el deseo es para hacerlo realidad con más de una persona. Ahí va mi LISTA:

1.-Hacer un viaje a Roma.

2.-Comprar un piso en mi barrio.
3.-Estar un mes en la playa.
4.-Hacer una escapada a la sierra a una casa rural. Detalle importante: con chimenea.
5.-Viajar a Estambul.
6.-Montar un espacio para trabajar la educación emocional con las familias y niños/adolescentes.
7.-Poner una librería-papelería ofreciendo talleres de manulidades y actividades de fomento de la lectura gratuitas.
8.-Abrir un negocio para descubrir las especies vegetales y la fauna, principalmente aves, de la provincia de Salamanca.
9.-Hacer más acogedores los hospitales para enfermos y cuidadores, poniendo camas para los acompañantes de los enfermos, televisión gratuita las 24 horas, espacio común con revistas, periódicos, libros, juegos de mesa..., y detalles personalizados para cada uno que les hagan su estancia en el hospital más llevadera y agradable.
10.-Invitar a toda mi gente un fin de semana con todo incluido a un hotel con spa en algún sitio fabuloso con playa, para celebrar que me ha tocado el gordo con ellos.* 
*No soy de mezclar gente, lo sabe perfectamente quien me conoce muy bien, pero esto sería una excepción ja, ja, ja. 

Y como afortunadamente soñar es gratis, dejadme soñar. Solo de pensar qué pondría en lista y con quién haría realidad cada deseo, ya lo he disfrutado una barbaridad, qué le vamos a hacer, soy así. Por eso me gusta el lema de Loterías de este año: Unidos por un décimo, el sorteo que nos une. Reconozco que es el único sorteo en el que participo, y más por una cuestión sentimental que por opciones reales de que me toque el gordo navideño. De hecho me parece que este año ya me ha tocado, de otras maneras, varias veces la lotería, en otros momentos del año. 

Aunque sí me imagino que le toca a parte de mi gente y los veo en la televisión ese 22 de diciembre, llorando de emoción...y yo feliz por ellos.(Ojalá...)

Pero, por favor, no esperéis a que os toque la lotería para sentir que estáis más cerca de alguien, seguro que no os hace falta. Es verdad que el dinero no da la felicidad, pero sí ayuda un poco (depende de las circunstancias de cada uno ayuda más o menos).

Ya sabéis, en casa (familia) o en el cole (clase), os animo a probar esta idea...

Volviendo a los anuncios, me he molestado en leer los comentarios de algunas de las personas en "YouTube", los hay de lo más variopintos. No comparto la opinión de muchos, no echo de menos los anuncios del "calvo" de la Navidad. Tampoco me parece, como algunos afirman, que estos anuncios se hayan olvidado del espíritu de la Navidad. Partimos de analizar todo con ojo crítico, los anuncios no dejan de ser de lotería, y con ellos nos invitan a gastar dinero en un juego de azar, y tenemos ínfimas posibilidades de resultar agraciados en él.

Dicho lo cual, me encanta que los anuncios tengan un toque más emocional, me resultan muy cálidos, y me quedo con el mensaje de la importancia de compartir lo bueno que nos pueda pasar. Por ejemplo, en el anuncio del hospital, el enfoque optimista de pensar que vamos a salir adelante de una dificultad (por grave que sea) e intentar mirar el futuro con ilusión (adoro esa actitud, aunque no siempre el resultado sea positivo). Y así un largo etcétera.

Vamos a soñar. Vamos a compartir.  Vamos a no dejar de ilusionarnos...

lunes, 13 de noviembre de 2017

De lunes y con el anuncio de la Lotería

Hay días en los que tienes mil cosas que hacer y el cuerpo, caprichoso él, te dice que pares. A mí me lo ha advertido mi garganta y un dolor/molestia de una muela. Llegas a casa a las dos y media y ves que lo mejor que puedes hacer es meterte en la cama e intentar que lo de la garganta no vaya a más y que se pase lo de la muela. Y así estamos, con poquita voz y la que queda cascadilla y el dolor intermitente que aparece en el momento que menos debería. 

Y entre medias, veo que ya ha salido en anuncio de la Lotería de Navidad. De momento solamente me he atrevido a ver la versión corta, supongo que es la que se emitirá en televisión, dura  3 minutos 30 segundos. Lo malo de la Lotería, es que desde hace unos años, nos tenían acostumbrados a tocarnos el corazoncito con publicidad de alto contenido emocional. Esta vez también lo hacen, y el anuncio es de película, no han escatimado en gastos cuando está dirigido por Alejandro Amenábar, ahí es nada. Lo que pasa es que sí observo un cierto giro en la línea de esta publicidad, que no sé si conseguirá más defensores o detractores. Antes de seguir explicando y compartiendo lo que pienso en voz alta, nada mejor que ver el anuncio para que vosotros podáis opinar también.



El anuncio me ha gustado bastante, y va de amor, de cómo un día, sin saber bien cómo ha pasado ni de dónde viene, das con ese alguien especial que lo cambia todo. Y es que el amor a veces debe ser eso, enamorarse de alguien que para los demás es un extraterrestre. Y, cuando crees que ya tu suerte se ha desvanecido, el caprichoso destino del que hablaba al principio, os reúne de nuevo. Esa es la verdadera suerte, el que con quién compartimos nuestra vida, no que nos toque la lotería. Creo que ahí radica el éxito de estos anuncios, que no se centran en la Lotería de la Navidad. La Lotería se convierte en un personaje secundario para contar historias, historias cercanas o, como esta vez, de otro planeta.

Afortunados los que ya habéis encontrado a vuestro/a extraterreste, yo sigo buscando el mío y sé que va a aparecer cuando menos me lo espere.

Gracias a los responsables del anuncio que, de una forma diferente, pero me han tocado las fibras un año más.

Y el mayor premio es...COINCIDIR.

lunes, 14 de noviembre de 2016

Publicidad que EMOCIONA (I)


Las navidades son una época ideal para ver anuncios que nos tocan las fibras. Entre ellos, varios de la lotería de navidad. Y su lema: EL MAYOR PREMIO, ES COMPARTIRLO.

Podéis disfrutar ya del más reciente, acaba de ver la luz...



Aunque como el del bar de hace dos años, es complicado dar con alguno más emotivo. Rescato esa mirada mágica para que volváis a emocionaros con él.


Y en tercer lugar, un anuncio de coca-cola que reúne al hombre más anciano de España con una recién nacida. Todo el anuncio es una delicia, pero qué buen mensaje para cerrarlo: Estás aquí, para ser feliz. No lo olvidéis.