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martes, 7 de abril de 2026

VIDA: 7 de abril de 2026

He decidido que mi 2026 empieza hoy, sí, en abril. Siento si me habéis leído o escuchado algo semejante antes. A veces las piezas de un puzle tardan en encajar, pero acaban haciéndolo. No envié las tarjetas de Navidad, la semana pasada rompí dos de las tres que hice en verano y las tiré, sin remordimiento, incluso con cierto alivio si me apuráis. Así que no sé, puede que las demás tengan el mismo final. Ya veremos. De momento no las mando porque me encanta escribir, lo adoro, no es ningún secreto, pero procuro ser honesta conmigo misma y no es mi momento para felicitaciones navideñas, cargadas de palabras que a la mayoría puede que no les sirvan ni les gusten y que a mí no me apetece poner. Quizás cambie de tercio y escriba porque sí, un día de primavera que ande inspirada, sin prisa pero sin esperar tampoco a que llegue otra Nochevieja. Y en vez de enviarlas las entregue en mano, según sople el viento, todo es posible. Tengo que darle una vuelta je, je.

Así que espero que mi año inaugurado a 7 de abril tenga otros colores. Que deje de ser parte de lo que soy y me saque más partido en muchos sentidos. Sé que potencial no me falta, lo siento pero tristemente abuelos no tengo ninguno vivo desde hace muchos años, así que me permito decirme esto, porque me da la real gana. Total, hoy es el comienzo oficial de la tercera evaluación, el último tramo del curso. Y he decidido afrontarlo de otra manera. Quiero disfrutar lo que no he podido en las dos anteriores, y tengo razones en ambos institutos, con nombres y apellidos de adultos y adolescentes, para exprimir esta parte final del año académico.  Y eso lo voy a aplicar a los demás ámbitos de mi vida. 

Y si en breve puedo tener mi dosis de mar, aunque no sea para bañarme, ya que estamos en abril y no he perdido el norte, todo va a tener una gama cromática todavía más bella. Estos días, sin pasar nada del otro jueves, han estado llenos de palabras cariñosísimas de algunos de mis ex alumnos. Me cuesta un mundo ponerles un ex delante, porque mis polluelos lo eran y lo siguen siendo, igual que el pollito. 

Como ya mencioné en la entrada anterior, estos días sin clases los he pasado regular en lo que a salud se refiere. Pero he vuelto a dibujar por gusto y no por obligación. Resultado de tres madrugadas productivas son estos tres árboles de la vida. 



Fotografías propiedad de Raquel Plaza Juan. 

Siento si a alguno le entra diarrea visual al ver tanto color junto. Si fueran menos coloridos, os garantizo que serían de otra persona. Reconozco que cuando estuve en San Eloy una de las cosas que más me costó fue la etapa de carboncillo. Y de dibujar teniendo en cuenta tantos parámetros. Puedo pasarme horas y horas dibujando, es frecuente que al ponerme a ello pierda la noción del tiempo, pero me aburría soberanamente tanta técnica. Lo mío es más la creatividad, la imaginación, un espíritu libre que puede fijarse en algo que ve, pero quiere modificarlos según los ojos que observan. Y que se note que es mío, cada cual tiene su sello. Recuerdo los dibujos de un alumno del CEIP "Santa Catalina", que dibujaba con una ternura inmensa, como la que él tenía. En navidades di con una tarjeta suya de una actividad que hicimos en clase, y verla ahora, que ya debe haber acabado Medicina, fue muy emotivo. Y verlo actualmente, ya un adulto, igual, aunque sigue conservando esa ternura que derrochaba por todos sus poros. Una mirada distinta, incisiva, enigmática, tierna también, entonces y ahora. La verdad he dado con muchos niños y niñas que hablaban con la mirada más que por la boca, fueran callados o unos cotorritos.

A los tres árboles de las fotografías van a seguirles otros cuantos en A3 y A4. Porque lo que se promete, si se puede, hay que cumplirlo, aunque sea dos años más tarde. Me gusta muchísimo el árbol de la vida y no lo disimulo. Es un motivo muy presente en mi vida desde hace bastantes años. 

Así que a nada de despedir el 7 de abril...¡Feliz año nuevo (mío)!


viernes, 14 de noviembre de 2025

BSO...de mi vida hasta hoy

Hubo una época en la que había cuestionarios muy extensos de mil y una preguntas sobre uno mismo. Te invitaban a contestarlo y reenviárselo a x personas, para que respondieran también. A mí me resultaba ameno rellenarlos y después lo enviaba a unas cuantas personas, por si a alguno le daba por hacerlo. La verdad era secundario si lo hacían o no, lo quería compartir con unos amigos determinados, y punto. Recientemente, al buscar actividades entre las que tengo guardadas en mi Pinterest, volví a ver algo que ni recuerdo cuándo guardé. Es una plantilla llamada "Tag de las 10 canciones", y es de Paula Gutiérrez.

La comparto con vosotros. Os animo a que si la usáis, sea tal cual o modificando algunas cosas, citéis la fuente, ya que esa persona, a la que no le pongo cara, dedicó un tiempo, el que fuera, mucho o poco, a hacer esta plantilla. En mi caso voy a hacer una adaptación para poder utilizarla con mi alumnado. 

Disculpad que no me ajuste a una respuesta por cada número. Me doy cuenta que soy una persona muy musical, no concibo mi día a día sin música. Estas son mis respuestas:

1. La primera que me ha venido a la cabeza es "Me pongo de pie", de Teresa Rabal. La cantaba mucho, hasta de pie en un columpio. No soy de hacer el indio pero eso lo recuerdo. Quizá estuviera cantándola un día que me caí del columpio y me hice una pitera de campeonato...

También la canción de una serie famosísima (en mi época), "Campeones (Óliver y Benji)". Era "Los magos del balón".

De otra serie infantil, "Los caballeros del zodiaco", la de "Los guardianes del universo". Creo que en esta y en la de Óliver y Benji tuvo mucho que ver que veíamos los dibujos animados mi hermano y yo juntos.

Y...¡cómo no! la de otra serie infantil, "Los diminutos".

Dejo para el final una de mis favoritas, la de "Fraggle Rock".

Me parece que si suena alguna de las anteriores puedo ponerme a cantarlas a todo trapo.


2. Ni idea, pero me da lo mismo. Esta respuesta me cuesta algo más. No sé. Tal vez una de Vetusta Morla, "23 de junio". Los escuché en el Wizink en diciembre de 2023. Fue un concierto muy especial. No me sabía la letra completa de ni una sola canción. El suelo vibraba, o esa era mi sensación. Fui con mi hermano. Más bien fui de acompañante, porque sé que a él era al que le hacía mucha ilusión ese concierto. Mi padre había fallecido solo cuatro meses antes, y se avecinaban las primeras navidades sin él, me cuesta hasta escribir la preposición "sin". Hasta tal punto que escribí "con" y lo he rectificado al leerlo. Me pasé llorando gran parte del concierto. Lo disfruté, pero tenía el corazón en carne viva y su ausencia pesaba toneladas. A ver, jamás va a dejar de pesar, pero se aligera, o la vida sería insoportable. Y me queda, o quiero creer, mucho y muy bueno por vivir.

También "Anillo de boda", de Revólver. Ese Carlos Goñi cantando "el error no es acabar, el error no es empezar por si se acaba". Una obra de arte. Y un concierto muy especial también, en pareja, con muy poco público (injustamente), y un frío en el exterior de órdago, a las puertas de Nochebuena. Guardo muy buenos recuerdos de aquel concierto. Goñi me pareció un artistazo, y me encantó su manera de afrontar (por el escaso público) y disfrutar el concierto. Compré las entradas del concierto pensando en que a mi pareja le haría ilusión, porque le gusta mucho la música de Revólver.

Y una tercera, nada tiene que ver con las anteriores, "I don't feel like dancing" de Scissor Sisters. La descubrí gracias a Iván, un amigo gallego al que conocí en mi etapa como estudiante de Comunicación Audiovisual, y escucharla es visualizarlo a él bailando.

La cuarta viene de la mano de Alaska, todo un himno su "A quién le importa". 

La quinta supongo que tiene que ver con la música que mis padres escuchaban. Y al final, algunas de esas canciones, acabaron conquistándome. Es "Como yo te amo" de Rocío Jurado. Para mí, esta mujer tiene una de las mejores voces femeninas que ha habido en nuestro país, a su nivel pondría la garganta de Mónica Naranjo. De Rocío Jurado ha sido complicado elegir cuál, me gustan muchas. No es solo la voz, es la garra con la que cantaba todo.

 
 


3. Creo que eso nunca tendrá lugar. Cuando era (más) joven sí visualizaba mi boda. Me hacía mucha ilusión, es probable que tanto cuento de princesa en mi infancia tuviera algo que ver. Y aunque da vértigo pensarlo, también me parece muy valiente el compromiso que conlleva. Ahora mismo no lo veo, por varios motivos, que me reservo. Pero si me casara o casase en algún momento de este viaje que llamamos vida, entre lo que sonara me gustaría que se escuchara "El roce de tu piel", de Revólver; "Por ti", de Ella Baila Sola; "Eres tú", de Mocedades; "Piensa en mí", de Luz Casal; "Pedacitos de ti", de Antonio Orozco...Mi querido Manuel Carrasco con "Qué bonito es querer". Sí, soy más bien romántica, ¿qué le voy a hacer? Por supuesto la última de Pau Donés, "Eso que tú me das." Curiosamente o no, algunas de estas canciones las imagino también en la próxima respuesta.

 

¡Ah!  "Your song" de Elton John es una pasada. Y como la lista es larga, una de Elvis Presley que no debe faltar, "Can't help falling in love with you"; y otra de Bon Jovi, "Always".

Otra en español que me encanta, y que me transporta a Eurovisión 1991, cuando quedamos en cuarto lugar..."Bailar pegados" de Sergio Dalma.

 

4. Si os soy sincera, no lo sé. Mi funeral es algo en lo que estaré sin estar, no sé si me explico. Si me preguntaran antes qué me gustaría que sonara, la primera que se me ocurre es "Nada de nada", cantada por Eva Amaral.


Es una canción que me gusta un montón. Y es que al fin y al cabo, somos mucho pero no somos nada. Somos algo insignificante, pero quiero creer que sumo algo bonito por estar presente en la vida de los que quiero (y me quieren). Y supongo que me echarían de menos si dejara de estar...viva. Lo que tengo claro es que me gustaría que siguieran con sus vidas y fueran enormemente felices, y seguro que me iría de este mundo feliz y agradecida por el cariño, el amor, ka confianza, los detalles y todo lo bonito que hayan sembrado durante mi existencia. No soy imprescindible, nadie lo es, no me creo tan importante. A veces me siento muy pequeñita, casi invisible. Otras sí veo que soy relevante en la vida de otros, pero de vez en cuando necesito escucharlo, lo que pasa es que no suelo pedirlo.  Además si hace falta pedirlo, ¿para qué? Es complicado. Y eso no va con mucha gente, porque cuesta hablar de sentimientos, y debería salir de cada cual. Hay preguntas que no hago porque me asusta la respuesta que puedan darme, y a lo mejor eso me hace más daño que quedarme con preguntas en el cajón. No sé.

Otra de las canciones que por qué no me gustaría que los que fueran a mi funeral escucharan es "Este tren", de Rozalén. Con la idea de exprimir lo que les quede a los que se quedan en este mundo. E invitaros a hacer ese viaje que tanto os apetece, a acudir a ese espectáculo al que tantas ganas tenéis, a reuniros con quien tengáis muchas ganas de reencontraros, a visitar ese sitio especial (sea lejano o cercano)...A todos esos planes que van a una lista mental y luego se van esfumando porque el tiempo pasa y no se cumplen. Luchad porque se hagan realidad.

Y con la idea esa de continuar viviendo pese a las ausencias que nos desgarran el alma, "The show must go on", de Queen. Pese a todo, hay que intentar seguir. Y hay días en los que la vida pesa, pero todo pasa.
La siguiente canción tiene más años que la orilla del río, pero me gusta una barbaridad, "Será porque te amo".
Y una de mis voces masculinas favoritas. Estoy pensando que seguramente es mi voz favorita de un cantante masculino. Se trata de Nino Bravo, y su "Libre".


5. Hay una canción que me parece maravillosa, pero no puedo con el cantante. Es de Raphael, lo siento. Este hombre me supera, pero me sigue gustando mucho esta canción, pese a él. Entended que haya puesto la suya, y una versión fabulosa...


Y otra joya, pero el cantante nunca fue santo de mi devoción, por razones semejantes a las de Raphael. Es "El amor de mi vida", de Camilo Sesto.


6. Tres son de películas de Disney. Para más inri, dos salen en la misma película: "El Rey León". Crecí con ellas pero las sigo escuchando. Se trata de "El ciclo de la vida" y "Hakuna Matata", dos regalazos. La tercera es de "Aladdin", por supuesto, "Un mundo ideal". Me quedé con muchas ganas de ir al musical de Madrid, creo que ya no está. Ojalá me confunda. Si no sigue en cartel, procuraré que no me vuelva a pasar lo de quedarme con las ganas de algo que sí puedo hacer.


La cuarta es de una voz prodigiosa, está en inglés y salía en la película "The Greatest Showman". Para todos vosotros, "This is me":

Sería injusto no incluir "Oh Happy Day", de la segunda parte de "Sister Act", película que he perdido la cuenta las veces que la he visto. En navidades la echan siempre, no falla.

Un clásico, y no quiero que falte tampoco, de "Grease", esa mítica "You're The One That I Want", baile que recuerdo haber imitado en mi casa, soñando con ser la protagonista, y eso que John Travolta, con exceso de gomina y tupé, no me llama nada.

Si prosigo con canciones que he escuchado mil y una veces, debo incluir "La Nuit" de la banda sonora de una película que a día de hoy me sigue encantando, "Los chicos del coro". He elegido esa, pero toda su banda sonora es una auténtica delicia.


7. Respecto a las series, no es fácil elegir, me marcó mucho la de "No te fallaré" de la serie "Compañeros", emitida hace más años de los que quiero recordar.

Una que veía con mis padres, puede que la haya elegido por eso, y /o porque tal vez en ese momento estaba buscando mi sitio, es la canción "Raquel", de David Broza. Era la cabecera de la serie "Raquel busca su sitio". Afortunadamente, creo que más o menos con el paso de los años, he sido capaz de encontrarlo, pero no fue fácil. Eso no es solo tema mío, también tienen que ver los que me rodean, en hacer que me sienta más o menos cómoda según dónde y con quién.


En estos momentos son las dos en las que he pensado.

8. Complicado. Uno es el de "Fireworks" de Katy Perry. Recurrí a ella en varias ocasiones siendo tutora. Resumía muy bien parte del mensaje que quería hacerles llegar a mis alumnos. Todos tenían que intentar que brillara eso que cada uno tenía y que les hacía especiales. Y en escasos cuatro minutos, toca muchos temas.


Otra es "Barbie Girl", de Aqua. Es una explosión de color, y le la letra da mucho juego.


Y por la presencia del cantante, el paisaje que lo envuelve todo y la canción, elijo "Sign of the Times", de Harry Styles.


Otro videoclip buenísimo, por el baile y todo el conjunto, pertenece a "Thriller", de Michael Jackson, persona que nunca fue de mi agrado.


La que quiero poner también en este punto, es de hace muchísimos años, y visualmente me gusta mucho. Es el videoclip de "Lollipop", canción de Mika.

9. Inevitablemente, hay canciones que me transportan a personas, seguramente eso tiene que ver en que algunas me gusten todavía más.

"La piedra redonda" y "Faro de Lisboa" son dos de las que me llevan a mi pareja. Sé que a él le gustan mucho. Y a mí me encanta que otros me descubran o redescubran canciones.


Esta me recuerda a mis padres, y a los viajes en el R21 blanco que tuvimos hace mucho.

"Durmiendo en tu ombligo", de El arrebato. Esta canción le gustaba mucho a mi padre...

Esta otra es más de mi madre. "Mi tierra", de Gloria Estefan.

La siguiente...a mi hermano. Incluso llegué a ir a un concierto con él de ellos.

Y algunas más, sin dar explicaciones.




10. Aquí siempre pongo canciones, y obviamente puede interpretarse que directa o indirectamente las recomiendo. No sé, lo de la música es muy personal, por eso he pensado dejar algunas por aquí que no estén en las 9 respuestas anteriores.

Empiezo con Fito & Fitipaldis y "La casa por el tejado".

Continúo con la versión que Rosalía hizo de una canción de "Los Chunguitos", "Me quedo contigo". Fue en la gala de los Goya de 2019.


Una voz de terciopelo para un himno al optimismo. ¡Cuánta razón! Pasión Vega y "Cosas que hacen que la vida valga la pena".


Del último disco de Rozalén, una canción que acaricia el corazón, "Todo lo que amaste". Gracias María, por ponerle letra a algo tan infinitamente doloroso y darle esa forma tan bella.


"Jerusalema" era una canción que sonaba con mucha frecuencia para entrar al cole en el "Seve" (CEIP "Severiano Montero, de Peñaranda de Bracamonte) en el curso 2020-21. Tiene un ritmazo y me transmite buen rollo.


Tengo en mente desde hace años ir a un concierto de Dani Martín. Hace años tuve entrada para uno, pero no pude ir. Tengo esa espinita clavada y me apetece mucho estar en un concierto suyo. Esta canción es muy especial. Fue bálsamo estando de interina en Madrid, la ponía casi todas las mediodías mientras recogía, corregía, organizaba clases...antes de bajar al comedor del CEIP "Miguel Blasco Vilatela." 

Y de Amaral podría poner una docena (o más), pero no quiero saturar. He cogido una que me hace bailar y me resulta muy agradable, "Los aviones no pueden volar":

 La canción siguiente la ponía en bucle y la cantaba hasta aburrir a las ovejas.

No me gusta ser previsible, me temo que lo soy para los que me conocen bastante. Quizás no esperan esta última canción. Una preciosidad.

He escrito la entrada "a ratitos" de cuatro días diferentes. Seguro que si dejo pasar un tiempo y contesto de nuevo, algunas canciones no estarían e incluiría otras. Y es que la música que escucho depende de muchos factores, y puede ir variando. Como siempre, estáis más que invitados a comentar en esta entrada o en cualquier otra.

Que nunca nos falte la música.


lunes, 11 de agosto de 2025

Valles y montañas

No es cuestión de hacer una reflexión sobre cómo escalar una montaña. Por algunos es sabido que tengo cierto vértigo y lo paso rematadamente mal, en carreteras con curvas y precipicios. Y ya si el suelo es transparente ni os cuento. Lo peor es que a veces eso repercute en los que tengo a mi lado, porque se ponen nerviosos al volante de lo mal que me ven a mí. Pero esta entrada va de otras "montañas". De las cimas que alcanzamos con nuestro esfuerzo y el soporte de aquellos en los que sabemos que sí nos podemos apoyar. Hay cimas que alcanzamos relativamente solos, y otras tantas para las que necesitamos compañía, al menos en parte del trayecto. A mí no me asusta "escalar" sola, porque aunque alcance sola alguna cima, en algún punto de la ruta, he estado acompañada. Y esa es la vida, un camino, un trayecto, un viaje por lugares situados a diferentes altitudes. Subir cuesta, bajar muy rápido puede ser dañino y doloroso, y atravesar valles de cuando en cuando nos da un balón de oxígeno. Y todos esos puntos hacen falta.

El pasado 5 de agosto, martes, estuve, muy bien acompañada, en un concierto de Rozalén. Dudaba yo si era el cuarto o el quinto. Tras consultarlo con la almohada, me he dado cuenta que fue el quinto. Dos en el CAEM de Salamanca, uno en la Plaza Mayor de Salamanca (contexto Ferias y Fiestas de septiembre), otro en Valencia y, el del pasado martes, fue el quinto pero ojalá no el último, en Ledesma. El espacio escogido era el patio del castillo-fortaleza, de lo que un día fue y lo poquito que queda en pie. Hace más de 20 años ya estuve en ese espacio, acompañando en una canción (La vida en la maleta o algo así creo que se titulaba), a una cantautora llamada Paula, cuyo apellido no recuerdo si era Lecuona o Leucona, algo parecido. Ella cantaba y tocaba la guitarra, y en la citada canción, en una parte, yo recitaba lo que Paula me había dado por escrito previamente. Fue una casualidad, la persona que debía hacerlo no podía, y pensó en mí, no sé muy bien por qué porque nunca nos hemos tenido especial simpatía. Creo que ambas percibíamos esa falta de "feeling".

Casualidades de la vida, al salir del concierto de Rozalén, me crucé con la persona que os digo, nos miramos pero ni hola ni amago por ninguna parte de pararse a hablar. A mí casi me dio la risa, pensando que hay cosas que no cambian, por mucho que haya llovido. 

El concierto de Rozalén me pillaba más sensible de la cuenta, solo cuatro días después del segundo aniversario de la muerte de mi padre. Que no era la fecha en sí, sino los recuerdos agolpándose alrededor de esa fecha, días antes y días posteriores. 

Rozalén advirtió de las dos canciones más tristes que íbamos a escuchar aquella noche. La segunda, dijo, dedicada a su padre, que había fallecido repentinamente hace tres años. Tela marinera. Y nos invito a vaciarnos, y luego procurar llenarnos con el resto del concierto. Así que con los primeros acordes de "Todo lo que amaste", me encontraba llorando como una magdalena, y las lágrimas no paraban, aunque también se me escapaba alguna tímida sonrisa, acompañando a las lágrimas. Sé que esta entrada no va a llegarle, no obstante me encantaría. Y me parece que no es la primera en la que menciono a Rozalén para darle las gracias, pero debo hacerlo, quiero hacerlo. María de los Ángeles del Carmelo Rozalén Ortuño, gracias, una vez más, por esa manera tan hermosa de darle voz y ponerle música a unos sentimientos tan complicadísimos de expresar, y por contarlo con tanto amor. Por hacerme sentir que esa canción no solo era para tu padre, sino para el mío también, y para cualquier otra persona amada que se nos haya ido sin esperarlo. Bien es verdad que nunca esperamos que los que más amamos vayan a dejar de estar vivos. Miraba el cielo desde esa fortaleza ledesmina, y las nubes, empecinadas en ocultar o dejar ver la luna, mientras el viento ondeaba las banderas o las dejaba descansar. Gracias María, de corazón. Fue muy emocionante ver en directo cómo interpretabas una canción que a mí me llegaba tan adentro. Tremenda suerte la mía. Sé que a mi padre le llegó. Y más desde ese lugar, en el que solo había estado en la ocasión que expliqué hace unos párrafos, y él fue una de las personas que me acompañó. 

Y por "Vivir", que compartí hace años con el que es mi pareja. Gracias porque pudimos escucharte juntos cantarla. 

Entre algo de baile, lágrimas, sonrisas, recuerdos, ilusiones y esperanza...acabó el quinto concierto de Rozalén al que tengo la suerte de asistir. Reconozco que al aire libre, y en el lugar que fue, tuvo su encanto, pero me inclino más a un espacio cerrado, más cómodo y con mejor acústica. Llegará un sexto, lo intuyo. Eres la artista (cantante se me queda un poco incompleto) a la que más veces he visto en concierto...Por algo será. Y claro, es inevitable que algunas de tus canciones formen parte de la "banda sonora" de mi vida.

Las canciones de Rozalén, y de otros intérpretes, me han acompañado en los momentos más significativos de mi vida. A veces doy con ellas de casualidad, otras las busco intencionadamente. Reconozco que la música puede ser un bálsamo ante el dolor o la tristeza, un plus ante la alegría o la ilusión, y un amigo fiel en cualquier etapa por la que estemos transitando.

 Y con o sin música, pero mejor con ella, seguiré subiendo montañas, y lo que haga falta, para alcanzar nuevas metas y "conquistar" espacios con los que sueño. Quizá no lo logre, pero mi idea es continuar haciendo lo más ameno y llevadero posible el trayecto.

Evidente que la entrada solo puede cerrarse con música de Rozalén: "Todo sigue igual."


sábado, 26 de julio de 2025

Pasaba por aquí: 20 de julio y más

El siguiente fragmento de esta entrada, lo escribí el 11 de julio. Por cuestiones que no vienen al caso, decidí dejarlo a medias. Y hoy ya he pensado en publicarlo, y escribir una de las entradas que tenía pendiente. 
Día idóneo para dejarme caer por el blog. Muchas ganas guardadas, bastantes nudos en la garganta, unos cuantos pellizquitos en el corazón, vivencias dulces y otras algo amargas, silencios, palabras, sorpresas muy agradables y fiascos también, lágrimas, sonrisas, las emociones haciendo acto de presencia en mi voz, incluso dejándome muda (¡con lo difícil que es!). Y en medio de todo ese maremágnum, ningún momento me parecía apropiado para sentarme a escribir. No he tenido tiempo porque más bien no lo he querido encontrar. 

Y desde aquí pertenece al HOY, 26 de julio de 2025.
Pasa julio en un parpadeo, y tengo la sensación de no haber hecho todo lo que quería, ni haber dicho todo lo que debería, ni de otras cosas, demasiadas en el tintero tal vez.

Pero me voy a quedar con lo bueno. Celebro un año más de haber superado el concurso-oposición. Ese ya lejano pero inolvidable 20 de julio de 2009. Y no me cansaré de hacerlo porque es celebrar algo muy grande y que la suerte estuvo de mi lado. Navegar con el viento a favor facilita llegar a puerto en buenas condiciones. Aquel 20 de julio de 2009 casi echa humo el ordenador. La tecla de actualizar resistió a duras penas. Mi padre, un manojo de nervios porque lo que me jugaba era mucho, sentadito en una silla a mi vera. Mi madre, trabajando. Y llegó algo que puede aproximarse a lo que muchos llaman felicidad, un estallido de alegría tremendo. Respiraba alegría, mi cuerpo era feliz. 16 años después, el no tener en verano un ordenador muy cerca, algo que agradezco, ha hecho que no escribiera puntualmente sobre una fecha tan señalada. No importa, aquí estoy.

Por circunstancias, hace un rato estuve intentando localizar fotos de mi pasado docente, concretamente de mis tres primeros cursos en Guijuelo. Los que fueron mis tres primeros como maestra de Compensatoria. Esos que pasé primero en el "Fili", al que años después regresé como tutora de Primaria-Inglés (y encantada de la vida, hubo muchas semillas a nivel personal y laboral, algunos frutos sigo disfrutándolos). Y en segundo lugar, en lo que duran las vacaciones de verano (de profes), pasé del CEIP Filiberto Villalobos al IES Vía de la Plata. Fue mi primera experiencia currando con adolescentes, y me llevé bastantes "palos", pero mucha gratitud también. Siempre digo que de ellos aprendí la importancia de no juzgar, es la única forma de generar confianza, de ser coherente y sincera (siempre). Insisto en la de la sinceridad porque los adolescentes no tienen un pelo de tontos, están hechos un lío, a veces en la cabeza, el corazón y físicamente, y quizás por eso agradecen como nadie que se les hable sin demasiadas florituras, se les trate con honestidad y no se les engañe. La desconfianza es algo que una vez que se ha sentido con alguien, es complicadísimo de recuperar, y a medida que añadimos velas a la tarta, más, mucho más.  La búsqueda de fotos me ha refrescado la memoria, he recordado algunos momentos que habían caído en el olvido o no recordaba con nitidez. Y me ha encantado. Ver tantas caras que fueron tan especiales, personas que dejaron huella, o aparecieron en mi vida y siguen formando parte de ella. Gracias.

El curso que viene espero retomar algunas costumbres algo oxidadas, y aprender mucho a todos los niveles. Intuyo que va a ser muy pero que muy especial. Voy a trabajar con caras conocidas tanto en el Venancio Blanco como en el Salinas. Me atrevo a afirmar que en los dos tengo amigos/as, y eso es un plus. Entre otros temas, me empaparé del método Singapur (para las Mates), espero poder participar en la denominada ·aula abierta", y poner mi granito de arena para que siga funcionando e impliquemos a un parte significativa del instituto. Y en el Salinas, aunque piso terreno bastante conocido, sé que habrá novedades respecto a la distribución del alumnado de Compensatoria y la organización de dichos apoyos. Supongo que es lo que tiene que vayamos a estar dos maestras: una con jornada completa y yo, compartida con el Venancio. Seguiré teniendo la suerte de coincidir con gente a la que aprecio mucho, algunos a nivel laboral y personal, porque tienen el pack completo. Y en el Venancio igual, solo pensaba en una persona al decir "IES Venancio Blanco", y con eso me bastaba. Como cuando elegí en su momento la plaza del CEIP Filiberto Villalobos y el IES Francisco Salinas, en el segundo conocía de mi etapa guijuelense a un grupito de personas excelentes, y una en concreto con la que sabía que iba a trabajar directamente.
Espero que no se me haga muy cuesta arriba lo de estar compartida, estuvo en mi mano coger una plaza completa solo en uno. Pero mi cabeza y mi corazón se alinearon, y dijeron que no, que les hiciera caso a ambos.
A veces siento morriña de los coles, pero no me quita el sueño, estoy aprendiendo mucho con los alumnos que voy conociendo, los compañeros, y de mí misma, por enfrentarme a retos bastante diferentes a los de un cole. Sé que algún día volveré a ellos, o me agobia ni el cuándo ni el dónde.

Voy a hacer un inciso, el lunes salen los aptos de la fase concurso-oposición de maestros. Desde aquí toda mi fuerza para dos personas muy especiales, una fue alumna mía durante dos cursos (fui su tutora y además les daba Inglés, para acabar saturaditos de Raquel, ja, ja, ja, ja, pero me pillaron en una época muy dulce y con ganas de comerme el mundo).  Paula, omito en qué cole coincidimos y tus apellidos, para evitar presiones extra. Ella es de las alumnas completas, de las que brillan a nivel académico y destacan en la parte humana. Y con una sonrisa casi permanente. Ojalá el lunes la web de educa te dé la noticia que te mereces y para la que llevas mucho esfuerzo detrás. Y la otra fue alumna mí de prácticas. Con la que, como el destino es caprichoso a tope, ya coincidí en un instituto, sin que fuera alumna mía, pero la recordaba. Es de estas personas a las que se les nota la vocación, ves que vale para maestra a las primeras de cambio. No es fácil de explicar, pero se percibe algo particular que no transmiten muchas personas. Y esa es Laura, mucha suerte también, que el tiempo dedicado tenga su recompensa. Por eso, Paula y Laura, espero que el 2025 sea el año en el que celebréis que sois funcionarias en prácticas. Cruzo los dedos por vosotras. Y, en cualquier caso, os aplaudo por los resultados obtenidos, sois dos campeonas.

Y poco más. La verdad la búsqueda de fotos, para dar con unas imágenes de hace algunos años, me ha dado ganas de escribir en el blog, y también de ponerme a dibujar. Por cierto, Celia, aunque no creo que leas esta entrada ni por asomo, reencontrarnos me hizo mucha ilusión, estaba nerviosa y todo. Y emocionada, aunque controlé y no cayó ni una lágrima (de alegría, por supuesto). Además ahora lo que dibuje será por duplicado, para el Salinas y el Venancio. Es como si tuviera dos hijos, y no quiero que uno sienta celos del otro, así que para los dos, café. Eso sí, con mi toque, porque hacer dos póster iguales no es mi estilo, "tunearé" mis propios trabajos. A partir del lunes, a dibujar se ha dicho, sin agobios ni prisas. Sin peticiones ni normas, las reglas las pongo yo, a mi bola.



No quiero explayarme mucho más porque sé que puedo sonar muy repetitiva y en mis aniversarios docentes (el de empezar a trabajar y el de "aprobar" las opos), hay datos que suelo sacar a colación sí o sí.

A los que me leáis os deseo al menos la mitad de la suerte que he tenido yo, con las personas a las que he conocido, las situaciones que he vivido, las experiencias que me han hecho crecer y todo lo que he podido aprender gracias al conjunto de lo mencionado antes. Lo de hablar solo de la mitad de la suerte que me ha acompañado a mí, es porque creo que he tenido mucha suerte. No todo lo vivido ha sido bueno, pero en mi balanza siguen pensando infinitamente más los momentos positivos, y lucho porque siga siendo así. 

Gracias, una vez más, a los que habéis estado en algún punto de mi camino docente y os ha gustado coincidir conmigo. 

Ojalá siga dando con buena gente con la que me gusta coincidir. Buen día y, como podéis comprobar, retomo la nocturnidad a la hora de escribir en el blog, eso es muy yo.




lunes, 12 de mayo de 2025

Apagón, "Habemus Papam", calentando motores para Eurovisión y de amigas y otras personas importantes

28 de abril de 2025. Alrededor de las 12:30, apagón general en la Península Ibérica. Y yo pensando que era cosa de Garrido, luego ya toda Salamanca sin electricidad, y a medida que avanzaba la mañana, me dicen que ha pasado en toda España, Portugal y algún país más. Y la desconexión, en lugar de transmitirme calma, me provocó mucha inquietud. Especialmente no saber dónde estaba mi madre ni cómo. Afortunada ella, no le pilló en el ascensor. ¡Menos  mal! Y la gente volvió a la radio a pilas, a las velas (a mí me encantan aunque cada vez las encienda menos), a cocinar con butano (los que disponían de él), y a las linternas. Tuvimos mucha suerte, en Salamanca no duró muchas horas. Y al ser una ciudad pequeña, no provoca el mismo caos en cuanto a transporte, sea público o privado, que en urbes como Madrid o Barcelona. A mí me sorprendió la calma de los conductores, poco habitual en esta ciudad. Y lo cívicos que fueron cediendo el paso a los peatones. Todo esto en Lunes de Aguas. Celebración a la que muchos no renunciaron, como si nada hubiera pasado. Y quizá era lo mejor, seguir con nuestras rutinas, en la medida de lo posible, como si nada. Estoy convencida que nunca llegaremos a saber las razones reales del apagón. Somos expertos en echarnos la culpa los unos a los otros, sin asumir responsabilidades, ni contar la verdad a la ciudadanía. Y eso, gobiernen los de un color u otro, me parece lamentable. Tenemos derecho a estar bien informados, a ser tratados con honestidad, y a  recibir una información transparente, sin las opacidades de aquellos que solo piensan, con perdón, en "salvar su culo", o esa es la impresión que dan. Y no me refiero solo al apagón, pienso en la Dana en la Comunidad Valenciana y se me sube la ceja, indignante. 

Jueves, 8 de mayo. Segundo día de Cónclave en El Vaticano, y a la cuarta fue la vencida. Hubo fumata blanca y poco después, el "Habemus Papam" desde el balcón, y la presentación oficial del nuevo pontífice. A mí me transmite calma, tiene cara de buena persona. Me agrada que haya sido misionero tantos años. No sé, me gusta la gente que pisa tierra. La que sabe de primera mano las necesidades de muchos, la que no ve los toros desde la barrera. Vi su primera aparición en público, porque me resulta alucinante todo lo que incluye un Cónclave. En realidad, todo lo que sucede en la burbuja vaticana desde el fallecimiento de un Papa hasta la elección del siguiente. Comparto uno de los vídeos en los que se anuncia el nombre del nuevo Papa, y su primera aparición pública después de ser elegido. Me gustó mucho que se emocionase tanto, hasta el punto de contener las lágrimas.


Y me acordaba de mi padre, una vez más, que ya no ha estado para conocer a este nuevo Papa. Miraba a mamá, y disfrutaba al menos de poder seguir disfrutando de vivir muchos momentos a su lado, históricos y cotidianos. También me acordaba de lo muchísimo que disfrutó su viaje a Roma. Y la de buenos recuerdos que trajo de su visita a Roma y al Vaticano, y con eso elijo quedarme. Mi padre tampoco ha vivido el apagón, ni muchas otras cosas. Pero papá, dolorosamente, el mundo sigue girando, como si nada hubiera cambiado. Sin embargo nuestro "pequeño" mundo, en el que tú eras piedra angular, el mundo de los que te amamos, se paró ese asqueroso 1 de agosto de 2023, y cambió radicalmente, no pudimos evitarlo. Como si se cayera de un plumazo un gigantesco castillo de naipes; como si una bomba arrasara, de manera inesperada, con todo; como si nos faltara el aire; como si nos hubieran disparado al corazón... Y puedo poner más símiles, y nada se aproxima, por mucho que ponga empeño, a la realidad del dolor tan indescriptible e inhumano que significó perderte, y para más inri, de un plumazo. Aunque seguimos, como podemos pero seguimos, cada uno llevando este dolor a su modo. No nos hemos rendido, la vida siguió, continúa y debe seguir, pese a que lo mucho que cuesta entenderlo. Como le decía hace muy poco a una amiga, hablando de otros temas, de otro tipo de duelos, el pasado no desaparece, nunca, para bien o para mal, no se puede borrar. Y tonto de aquel que pretenda eliminarlo, como si nunca hubiera existido. Somos lo que somos por las experiencias que hemos vivido, o a las que hemos sobrevivido. Quizá parezca que algunos dolores no se superan, pero quiero pensar lo contrario. Lo que pasa es que cuando te has llevado un "tortazo" del destino o llamadlo como os venga en gana, se ve todo gris. Y se tarda en ver algo de luz. Vamos camino de cumplir los dos años sin ti, y ya hace bastante que no lloro a diario y varias veces cada día. Pero hay momentos en los que la memoria del corazón achucha y la cabeza no colabora a mitigar eso. Lanzo un mensaje de ánimo a todos los que estáis viviendo algún tipo de duelo. Para mí hay duelos por los muertos, pero otros padecen duelos por los vivos. Obviamente no son iguales, pero sigo viendo muchas similitudes, y mucho dolor en ambos. Ánimo, en serio. Hay cosas que parece que una vez perdidas es imposible recuperar, pero sigo convencida que la felicidad o algo parecido, es posible, pese al duelo personal que cada uno alberga, sea más o menos visible, y sea un duelo por los fallecidos o por los vivos que se han convertido en ausentes, incluso extraños.

Intencionadamente he relegado Eurovisión casi para el final. Hace nada me salió un vídeo de Instagram que me pareció buenísimo, Silvia Abril cantando, a su manera (y menos mal), la canción "Esa Diva", de Melody. Gracias, Silvia. Eres magnífica, tremenda, inigualable. Aplaudo tu sentido del humor. Porque no sé cómo quedaremos, pero cierto es que Melody se ha esforzado, y ha conseguido que su canción esté hasta en la sopa. Y será una de las canciones del verano, seguro. Aunque, me quedo con la versión de Silvia Abril. 


Y os dejo el vídeo siguiente, por si alguien alcanza a explicarme por qué le han plantado ese pelucón a Melody. Y quién ha sido el "culpable" para que se note tantísimo, porque a mí casi se me caen los ojos del susto. Me resulta bastante carnavalesco...


Los que me leéis habitualmente, sois conscientes que por razones inexplicables, pero me encanta Eurovisión. No me gusta perderme la emisión de la gala final en directo, y analizo lo que veo y escucho. No he escuchado todas, pero os dejo algunas que me han llamado más la atención. Ya tras el concurso, si tengo tiempo y ganas, comentaré aquí algunos aspectos.



La cita eurovisiva ya se aproxima, cuando quiera darme cuenta, será sábado por la noche. Espero que la actuación de Melody esté a la altura, la canción no hay quien la cambie, pero que la defienda lo mejor que pueda. Mi sensación es que quedaremos bastante mal, pero no soy una experta sobre el funcionamiento de las votaciones en Eurovisión según afinidades u odios entre países, y puedo equivocarme. La tercera canción no es de la competición eurovisiva de esta edición, sino de 2020. Esa que no se pudo celebrar por el COVID. Es la que me habría gustado que ganara...de haberse podido celebrar.

Mayo está ya casi a la mitad, pero se me está haciendo pesado. Es contradictorio, pero tengo la sensación de ve volar los meses, y a la vez se me hacen eternos. La sensación de ir tarde o no llegar, o no saber si voy a llegar a tiempo a determinadas cuestiones. Y me agobia, no me quita el sueño, pero me preocupa, lo que pasa es que no puedo rebobinar, y echar el calendario unos años atrás. Hay que asimilar lo que hay, y no tomar las cosas como un lastre, sino tratar de impulsarnos con las ilusiones que tengamos, con los proyectos que nos queden, logremos convertirlos en realidad o no. Y según para qué, y según con quién, vale la pena arriesgarse.

El sábado fue un día de contrastes. Me topé con una persona, así puesto no especifico ni el género, que hace unos años me hizo mucho daño con su miserable forma de actuar. Vi a esa persona y no me removió nada, pasé olímpicamente de su presencia. Estaba, pero su existencia es insignificante y me di cuenta que el tiempo cura muchas heridas, y me ha hecho relativizar vivencias que en su momento me parecieron el fin del mundo. Como todo es cuestión de equilibrio, una amiga a la que no esperaba ver el pasado fin de semana, estuvo por aquí. Y no sé ella qué sensación se llevó, pero a mí las conversaciones entre amigas, o con algunas otras personas básicas en mi vida, me dan mucha fuerza. Y hay espacio para reír, llorar...desnudarse emocionalmente y sentir que no pasa nada. O que sí pasan cosas, pero que puedes permitirte el lujo de confiar en algunas personas, unas pocas solo. Y eso es una fortuna inmensa. El domingo tuve una sensación semejante hablando con otra amiga. En un momento determinado vi cómo un bebé, de cuatro meses apenas, miraba a su madre, mi amiga, con amor. Suerte la mía de presenciar cómo las miradas hablan cuando todavía no articula palabras, al menos no en un idioma entendible para los adultos. ¡Qué bonito! Gracias a las dos, la amiga "del sábado", y la "del domingo". Y gracias a los encuentros fortuitos que son una especie de Pepito Grillo que me hacía falta. Y la puntilla de la entrada es de Amaral, de su nuevo disco.


viernes, 18 de abril de 2025

Palabras al viento y 17 años

Llevo una temporada con ganas de dejar plasmadas aquí un puñado de reflexiones, sean más o menos acertadas. Las vacaciones de Semana Santa llegaron a tiempo, como un balón de oxígeno cuando más falta me hacía. Y hasta hoy no he encontrado el momento de sentarme frente a la pantalla con ganas de escribir.

Mis problemas muchas veces no son míos, ni son en realidad problemas. Sé que tengo que priorizarme más, y dedicar menos tiempo a pensar en personas que, a los hechos me remito, a mí no me sitúan en los primeros puestos. Duele, pero así lo percibo. Y dejar que acierten o se equivoquen con sus decisiones, porque suyas son al fin y al cabo. Igual que las mías me pertenecen a mí, y a nadie más. Aunque sepa que algunas afectan a otros, como algunas de las que otros toman me afectan a mí también.

Cada día valoro más el tiempo compartido con las personas a las que más quiero. A esas que son mi presente y quiero con toda mi alma que continúen en mi futuro. Da igual si llegaron hace muchos años o no. Lo del tiempo es relativo. Los vínculos van mucho más allá de fechas. Hay gente a la que conozco desde hace poco tiempo pero hay algo, difícil de explicar, que me conecta a ellas. Algo que hace que me sienta cómoda hablando de todo o casi todo con determinadas personas, pero con otras sea un libro cerrado, del que solo conocen la portada y el argumento, y ya es suficiente.

El miércoles tuve la oportunidad de reunirme con parte de esas personas que son "famigos". Que nos veamos poco o mucho, más bien poco, o mejor dicho, menos de lo que me gustaría, siento como si fueran familia, la familia que he ido "eligiendo" a lo largo de los años. Y me doy cuenta que ya es hora de hacer más el viaje Salamanca-Madrid, porque es totalmente comprensible que ellos no puedan dejarse caer por aquí con mucha frecuencia. Otras veces justo cuando ellos han venido no estaba yo. El mundo, la vida, o lo que sea. Y hay los mismos kilómetros en un sentido que en otro. Por eso además de la cita en el calendario que para mí roza lo imprescindible, Feria del Libro de Madrid, he de ir sumando más fechas, sin nada concreto. Que conste que ese fin de semana en la Feria del Libro de Madrid, suele convertirse en uno de los más felices del año. Pese a los calores que a veces soportamos, las colas interminables, la aglomeración de gente en torno a las casetas...Ya falta menos para la de este año. El año pasado no fui en diciembre, con la decoración navideña a tope en todas partes, pero confío en poder ir las próximas navidades. 

También tengo "famigas" en mi ciudad, con y sin "babies". Y me encanta verlas a todas. De verdad que uno de los objetivos marcados para lo que resta de curso es salir de casa todas las tardes. Los que leáis esto y os llevéis las manos a la cabeza, lo siento, es lo que hay. No va a ser algo sencillo de cumplir. Pero sí muy necesario. Hay tardes en las que no piso la calle. Salgo del instituto, llego a casa, y no vuelvo a salir.  Y eso no puedo seguir haciéndolo, por salud física y mental, es así. He de reconocer que he tenido y tengo la cabeza muy rellena, y las mismas razones que pesan para que salga, en ocasiones han provocado lo contrario, por extraño que parezca.

El 4 de abril acabaron las visitas del Proyecto de Innovación Educativa, popularmente conocido como "PIE", en el que he participado. Se trataba de una de las modalidades del PIE Observa_Acción. Debo reconocer que me ha parecido muy interesante, y me ha sabido a poco. Como le comentaba a María Jesús, la maestra que ha venido tres días a verme en el instituto, se me ha hecho corto. Me habría gustado estar más días en sus clases. Creo que es una barbaridad lo que se puede aprender de ver a otro compañero en acción. Y también de conocer otras realidades educativas, con similitudes y diferencias con la mía.  Gracias a sus tres visitas y a la mía, me he replanteado muchas cuestiones. Y he reflexionado muchísimo sobre mi práctica educativa y el día a día en determinados contextos. Gracias al CFIE de Salamanca, por darme la oportunidad de forma parte de esto. Y por supuesto, gracias a María Jesús, por su manera de afrontarlo y porque me ha parecido una suerte poder compartirlo contigo. Me encanta ver cómo llevan el día a día otras maestras de Compensatoria en el instituto. Y especifico lo del instituto, porque es un matiz importante, muy distinto a las aulas de un colegio. Ni mejor ni peor, pero con bastantes diferencias. Sigo pensando que deberíamos tender más puentes entre los coles y los institutos. Ojalá fueran puentes más prácticos y menos burocráticos, y de verdad sirvieran para hacer esa transición menos dura. 

Acaricio ya la una de la madrugada, ni más ni menos. Llevamos una hora escasa de 18 de abril. Lo que se traduce en estar hoy de aniversario. Mi aniversario laboral. Hace hoy 17 años, que empecé mi andadura oficial como maestra, interina por aquel entonces, en mi querido CEIP "Leonardo Da Vinci" de Parque Coímbra, Móstoles. Y 17 años después sigo afirmando que es el colegio más bonito en el que he trabajado. Me impactó entonces, una novata a la que le faltaba plantarse en Madrid con la jaula y la gallina. Sí, ese paralelismo ya lo he mencionado en otras ocasiones. Me sentía un poco como Paco Martínez Soria en "La ciudad no es para mí". Mis lágrimas al salir de mi hogar con una maleta gigante, naranja, repleta de ropa e ilusiones. Esas lágrimas al despedirme de mis padres y mi hermano, por el paso que iba a dar de salir del nido, y la incertidumbre de irme sin saber ni siquiera el nombre de la localidad madrileña en la que me tocaba empezar a trabajar. Ni mucho menos el del colegio, ni por cuánto tiempo sería. Y lo que en principio iban a ser 15 días, se convirtieron en algo más de 2 meses, justo hasta final de curso. Gracias Mayte y David, una vez más, por abrirme las puertas y acogerme como lo hicisteis.

Y luego ya muchos saben mi historia o parte de mi historia como maestra. Mis destinos han sido unos "pocos" y no voy a enumerarlos esta vez, para no repetirme como las lentejas. Gracias a variar tanto de destino he conocido a gente maravillosa, y unos poquitos se han ido sumando a mi vida, y la mayoría siguen en ella, de muchas formas. Y es un alegrón, y una suerte tremenda. Papá, siento mucho que este sea el segundo aniversario de haber empezado a trabajar que te pierdes, quiero pensar que desde arriba sigues alegrándote por mí. Aquí seguimos, como podemos, sin ti, pero seguimos. Y no es fácil. Da igual que hayan pasado ya algo más de 20 meses desde tu fallecimiento. Ni en mis peores pesadillas habría alcanzado a imaginar lo extremadamente duro que es seguir respirando sin que tú lo hagas. El miércoles lo pensaba al ver salir el Flagelado de la Clerecía, esa procesión que tanto nos gustaba y que me faltan dedos para contar las veces que la pudimos ver juntos. Y son todas esas veces, de tantísimas cosas, de fechas no marcadas o señaladas, del día a día, las que en parte me dan impulso para seguir, de manera distinta, pero continuar. Igual que una ciudad no puede estar igual cuando una catástrofe ha arrasado con ella, la vida de una persona no puede seguir como si nada. Por mucho empeño que pongamos en la "reconstrucción". Y que hay momentos en los que nada ni nadie son sinónimo de consuelo. Así que no sé, aquí continúo, tratando de actuar con valentía y ser fuerte. Pero no te voy a engañar, hay días en los que no me sale. Hago lo que puedo con las herramientas de las que dispongo. Y quiero pensar que eso es suficiente, porque no tengo que rendirle cuentas a nadie de cómo llevo a dejo de llevar mi duelo. De cómo sigo aprendiendo a vivir con este vacío en una parte de mi pecho. Y eso que soy muy afortunada, sí, sí que lo soy, lo sé. Lo soy por todo lo vivido antes de ese aciago 1 de agosto de 2023, y por todo lo bonito que he continuado viviendo desde ese día. Y escribo esto aquí porque me nace así, no hay vuelta de hoja. Y si a alguien no le gusta, que no lo lea, y listo. 

El miércoles santo no solo fue uno de reencuentros con personas a las que quiero un montón del grupo de "famigos", también coincidí con dos exalumnos. La verdad, como caídos del cielo. A uno le seguía un poco la pista por Facebook, no sabía lo cerca que lo tengo. Me hizo mucha ilusión Omar, eso de despedirme de un niño en el cole, y ver en persona el hombre en el que te has convertido. Los que me conocen saben que denomino "mis niños" a todos los alumnos de los que he sido tutora, pero no todos los grupos causaron la misma mella en mí. Y ese grupo del Miróbriga tenía mucha magia. Me alegré un montón de verte, y comprobar que conservas esa sonrisa tan maravillosa y esa mirada tan transparente. Seguro que nos volvemos a ver por el barrio. Y luego Nerea, exalumna del Vía de la Plata. Mi primera experiencia laboral en un instituto, ¡menudo bautizo! Gracias por pararme para ver si me acordaba de ti.¡Pues claro! En tu caso no te sigo la pista por ninguna parte. Sois muchos y sería imposible y agotador, y no le vería mucho sentido. Me gustó mucho hablar contigo y que me pusieras al día de tu vida. Es asombroso que esos dos reencuentros pasaran en una media hora. Si lo preparo no me sale, je, je. Quién sabe, a lo mejor un día volvemos a coincidir y vas de la mano de la persona más importante de tu vida. Y me lo presentas, porfa, que por foto no es igual.

Comencé abril dándole forma a un proyecto. No voy a desvelar gran cosa de su contenido porque no sé cómo me lo van a puntuar. Gracias a él reflexioné sobre muchos aspectos de la "Raquel maestra", que es parte de yo misma. Y la ilusión me embargó. Refresqué por qué me gusta tanto dedicarme a esto, y cómo puedo hacer para afrontar lo que venga con ilusión y creatividad renovadas. Estoy tranquila, por haber hecho todo lo que está en mi mano para seguir en Compensatoria. A finales de curso, tal vez un poco antes, sabré mi próximo destino. O no. Ya se verá. Así que bendito decimoséptimo aniversario currando como maestra de forma oficial. Y que los que vengan sean al menos la mitad de enriquecedores que los anteriores. Y traigan a mi vida personas tan valiosas y especiales como las que tengo. 

Gracias a todos los que me habéis tendido la mano, laboral y personalmente hablando, en algún punto de estos diecisiete años, ahora lo pongo con letras porque tiene más empaque que con cifras. No guardo rencor a los que han sido palos en mis ruedas, ellos sabrán cuáles eran sus motivaciones. Con el tiempo yo alcancé a saberlas, y a quitaros importancia en mi vida, porque no aparecisteis para sumar, sino para intentar restar del modo más despreciable. E incluso tratar de hundirme. Gracias a los que habéis compartido parte de vuestros conocimientos y experiencias, como docentes, padres, madres, alumnos, personal de administración y servicios, ATE, trabajadores de otras instituciones relacionadas con el ámbito educativo como ASECAL, YMCA, Cruz Roja...Sin duda alguna, lo bueno pesa infinitamente más que los sinsabores. 

Y eso no es todo, porque mi historia como docente tiene todavía muchos capítulos pendientes. Los cuatro últimos en el IES "Francisco Salinas", en el que me siento como en casa. Y no me refiero a la comodidad de estar en pantuflas, con ropa de andar por casa y sentadita en el sofá. No van por ahí los tiros. He sido de moverme mucho de destino, no me arrepiento dicho sea de paso. Pero soy realista y prefiero no hacerme ilusiones, por si las cosas no salen como muchos esperan y el destino me lleva por nuevos derroteros. Por donde me lleve, que sea para bien. Si no me quedara opción de volver, intentaría tener margen para celebrar los cuatro cursos vividos en el Salinas. Y si pudiera estar, al menos un año más, lo celebraría también, por la alegría de seguir y por lo bonito que quedara por venir. Igual que hoy celebro la "suerte" de llevar diecisiete añazos dedicándome a la profesión más bonita del mundo. No mucha gente comparte esta suerte. Y cada día de mi vida celebro la suerte de tener a las personas que tengo. Esa "red" maravillosa que nunca me deja caer. Ese entramado que hace que siempre encuentre un hilo del que tirar, o al que agarrarme cuando, a veces, solo a veces, no logro salir a flote sola.

A mis alumnos presentes y futuros, sean algunos los mismos o no, recordad que lo que más me importa es veros felices. Me gustaría que fuerais ciudadanos competentes, trabajadores competentes. Y como me encanta el tema emocional, competentes emocionales. Sí, eso lo primero: sed capaces de pedir perdón (y de perdonar, que no es nada fácil tampoco); de hablar para solucionar problemas, conflictos, malentendidos; de decirle a quien queréis un "Te quiero", y si vuestros sentimientos cambian, un "ya no te quiero" con el mayor tacto del mundo, aunque duela; de escuchar a los demás y a vosotros mismos; de empatizar sin renunciar a vuestra esencia...Y por encima de vuestras calificaciones está que seáis buenas personas. Que actuéis de una manera respetuosa. Que resolváis los conflictos hablando (sí, se puede). Y si nos volvemos a encontrar dentro de unos años, en vuestras manos queda ser educados o no. Saludar o ignorarme. Ser parcos en palabras o explayaros. Demostrarme cariño, alegría, odio, rencor o indiferencia. No siempre acierto, lo sé. Ni soy perfecta ni lo pretendo. Pero es que no conozco a nadie, en ningún ámbito, que pueda considerarse perfecto. Vosotros tampoco lo sois. 

Y ya. Toca celebrar, sin fuegos artificiales, simplemente por la suerte de poder llegar hasta aquí. La música hoy tiene que estar muy presente. Y así llegamos a las 2:30 de la madrugada, minuto arriba o abajo dependiendo del reloj. Gracias.


Por alguna había que empezar, "Fix you" me pareció una opción estupenda.


Esta segunda es muy especial, forma parte de mi banda sonora como maestra. 


Igual pasa con la tercera, que sonó ni se sabe las veces en las mediodías del CEIP Miguel Blasco Vilatela, mientras hacía malabarismos en el tiempo "libre" desde el final de las clases de mañana y la hora de bajar al comedor los "profes".


Rozalén debía estar, tiene su sitio.


De Macaco podría haber elegido muchas, me quedó con esta, que fue una canción muy especial para el Día de la Paz del CEIP Santa Catalina de Salamanca, allá por el 2011-2012, antes de ayer, ja, ja, ja.


La siguiente la han escuchado alumnos de varios de mis destinos. Es una nana africana.


Y esta me recuerda al "Fili" de Guijuelo, y eso es muy importante. Y más todavía a una de las sesiones de "Pinceladas de emoción"...¡Vaya tela! Pero sí, ¡qué bonita la vida!



domingo, 9 de febrero de 2025

Premios del cine español: trigésimo novena edición de los Goya

Cualquiera podría pensar que una gala que comienza con el mítico "Bienvenidos" de Miguel Ríos va a ser una gala de categoría, pero no fue así exactamente. No busco el aplauso ni el escarnio tampoco, solo comparto mi opinión de un evento que me encanta ver año tras año. Aunque me pasa como con Eurovisión, mi padre solía verla conmigo, y ver ambas citas televisivas sin él, son un pellizco gordo en el corazón. El año pasado lo pasé mal, y este, todavía peor.

Con mi santa paciencia y altas expectativas, es lo que tiene el inicio que os decía hace unas líneas, era optimista con lo que estaba por venir. Dejo el vídeo de "Bienvenidos", en el que un puñado de actores nominados, tres, y actriz, una (hago hincapié en esta diferencia de número que no entiendo) entonaron la canción con bastante acierto. Luis Tosar, ¡qué grande eres!. Pepe Lorente, ¡vaya descubrimiento! Y de repente, se hizo la luz, Eva Amaral y Juan Aguirre, da gusto veros ahí, pasen los años que pasen. La guinda, Miguel Ríos, como no podía ser de otra forma, siendo Granada la elegida para esta 39ª edición de los Goya. Ríos lleva los 80 años de una manera envidiable.


No debe cundir el pánico porque no pienso analizar minuto a minuto los Goya de anoche. Entre otras cosas porque fue más larga que un día sin pan, terminando cerca de las dos menos cuarto de la mañana. Aguanté a duras penas, pero aguanté.

Las presentadoras, Maribel Verdú y Leonor Watling, bien, sin más. Creo que estuvieron poco tiempo sobre el escenario, no sé.  Leonor empezó más nerviosa que su compañera, o al menos lo disimuló peor. Pero a mí no me disgustó que se confundiera, porque creo que también es parte de la emoción y del sentido de la responsabilidad al presentar algo así. Y todo eso puede jugar malas pasadas. Luego se la vio más relajada, y mucho más cómoda. 

Tuvimos la suerte de inaugurar los premios con el de "mejor actor de reparto", cayendo en manos de Salva Reina. Ver a alguien desbordado de emoción, me desbordó a mí, aunque no necesitaba mucho para sumarme a sus lágrimas, y fue un continuo en casi toda la gala. Raro fue que no acabara deshidratada. Pero me lo permití, lo de llorar sin freno, porque la vi sola casi toda. Enhorabuena, Salva. Gracias por regalarnos uno de los momentos más emotivos de la noche. La felicidad que salía por todos tus poros fue inmensa. Y esas palabras de agradecimiento, a tus padres en primer lugar, llamándolos, superhéroes, una maravilla. Igual que la declaración de amor hacia Kira Miró. Y su cara, esa cara al escucharte, impagable. Ese "Kirá, te amo", sin más, ya fue una delicia. Y todo lo que le dijo a continuación. Así como el resto de su discurso, sobre la gente que da oportunidades y muchas cosas más. Te explayaste Salva, pero mereció la pena.


Y he buscado y rebuscado otro de mis momentos favoritos de los Goya de este año. Y me quedo con la presentación de Maribel Verdú al Goya de honor para Aitana Sánchez Gijón. Desde el minuto 30, brillante. Efectivamente, un Goya "de amor" por la persona a la que se lo entregó. Algo menos de dos minutos y medio de una declaración de amor. Gracias, Maribel, por recordarnos lo importante que es decir que queremos a las personas que queremos mientras se pueda. 

Con lo que escuché anoche, me he quedado con muchas ganas de ver "El 47" y "Los destellos". A ver si hay suerte y las vuelven a poner en los cines, Van Dyck, en vosotros confío. 

Y como bien apunté al principio, mi intención no era desgranar aquí toda la gala, así que he elegido lo que más me ha llegado. Por eso he de acabar con el discurso de Eduard Sola, Goya al mejor director por "La casa en flames". Os dejo parte de su discurso, y sí,  ¡cuánta razón! Y qué desagradecidos somos, me incluyo, a veces, los hijos. Maravillosas palabras. Podrían servir perfectamente para el "Día de la madre".

Si podéis, la película está en Netflix, y vale la pena verla, da mucho que pensar sobre las relaciones humanas en general, y en particular las de familia.

Sabéis que tiendo a poner un broche musical a mis entradas del blog. Por raro que pueda parecer, no sabía si elegir la versión de Rigoberta Bandini de "El amor" de Massiel o la original. Pues eso, "El amor" al cuadrado, os dejo ambas interpretaciones:


Muchos de los premiados se acordaron de los que ya no están pero siguen estando. Y cada vez que ellos los mencionaban y/o señalaban hacia arriba, a mí se me caían las lágrimas.  Qué complicado es todo, o qué complicado lo hacemos. 
Feliz inicio de semana...