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jueves, 8 de julio de 2021

SEVE EMOCIONES: última actividad

Me quedan dos sesiones pendientes de reflejar aquí previas a ésta. Espero incluirlas en breve.

Esta actividad la dividimos en varios días. De esos de los últimos días de curso en los que el horario no se sigue a rajatabla porque surgen muchas cosas.

Tiré de Pau Donés, porque aunque ya no está es una manera de recordarlo. Y me encantan los mensajes que nos dejó. 

Puse dos canciones de él muy diferentes, en la estética de los vídeos, en el aspecto del cantante, en el mensaje...Aunque si analizáis las letras también hay puntos en común.

La primera es Humo. Realizada en un momento vital complicado, poco después de saber que tenía cáncer. Con frases en su letra como "Ahora que solo me queda esperar a que llegue la hora. Ahora que solo el ahora es lo único que tenga. Ahora que solo me queda esperar a que la vida se vista de negro". Les expliqué que la fecha que lleva en la camiseta es la de su nacimiento. 

Comentamos la letra, el vídeo, y después ya les expliqué en qué etapa de Pau había surgido esta canción. Hablamos de la vida, la muerte, el miedo, la fe...Aquí la pongo para que podáis ver el vídeo:

Después les advertí que la siguiente canción, aunque era de la misma persona, era muy diferente. El ritmo, el color, el aspecto del cantante, la letra...Para mí las dos hablan de la vida. La primera es un golpe de realidad. La segunda me parece una canción de gratitud, hacia la vida en general y hacia la gente que ha estado con él, especialmente a su hija y a su gente. Es una canción que habla de amor.

"Eso que tú me das" fue publicada pocas semanas antes de fallecer Pau Donés. Me pareció una hermosísima despedida, de alguien que sabe perfectamente cuál va a ser su destino, pero no se percibe rencor en ella. Creo que se habla poco de la muerte, y en mi opinión es un error. Nos guste o no la muerte está ahí, y no está mal acordarnos de ella de cuando en cuando para exprimir más la vida.


En ella el deterioro físico es inmenso. Por otra parte es lo natural ¿cómo iba a tener buen aspecto en esos momentos? Le agradeceré eternamente que haya enseñado al mundo su imagen tan poco tiempo antes de morir, porque no es común que la gente se deje ver en estas circunstancias.

Muchos de mis alumnos sí habían escuchado la segunda canción, mientras que la primera era una gran desconocida para casi todos.

Luego les di una hoja que se titulaba "Vivir es urgente" (Pau Donés). Y decía lo siguiente:

Completa la frase con lo que te apetezca poner (POR FAVOR, antes de empezar a escribir piensa unos minutos sobre lo que se te ocurre escribir relacionado con esas palabras).

VIVIR ES URGENTE PORQUE....(dejé casi ocho líneas, estando la hoja colocada en horizontal)

Y al final puse (4º de Primaria, Seve Emociones 2020-2021)

Mientras pensaban sobre qué poner y lo escribían, puse de nuevo la segunda canción. En mi caso lo completé así:

VIVIR ES URGENTE PORQUE el tiempo pasa volando y hay que exprimir el AHORA. No me gustaría quedarme con palabras en el bolsillo, por eso digo "Te amo" a quien lo siento, "Te quiero", "Gracias por estar en mi aquí", "Gracias por estar en mi vida", y que los demás sepan que pueden contar conmigo. No sé dónde estaré mañana, pero si de algo he acabado de estar segura con la pandemia, es de la importancia del HOY, de no mirar más allá, ni preocuparme en pensar cosas que todavía no han sucedido y ni siquiera sé con seguridad si llegarán a ocurrir.

Tengo muchos abrazos que dar, mucho cariño por compartir...Y no pienso desperdiciar ni un minuto.

Ahora disfruto más de cada abrazo, cada beso, cada confidencia, cada mirada...

Entre lo que dijeron los poquitos que se animaron a hablar, una niña dijo que "la vida es bonita". Otro alumno habló de su deseo de aprender a conducir, porque quería hacerse mayor. Hablamos de la importancia de disfrutar cada etapa de la vida, de vivir sin prisas. Aunque por supuesto entendía lo del carnet, por la independencia que da. Y lo digo yo, muy tardía en esos lares...

Como siempre he hecho, me gusta hacer una puesta en común, y dejar que voluntariamente intervengan los niños y niñas que quieran. Reconozco que este año me ha costado mucho que "entraran al trapo", aunque al final siempre había algunas personas que se animaban a intervenir. Y también que la distancia social lo ha complicado todo, nos ha faltado algo de calidez humana...Para nadie es fácil hablar de sus emociones, sentimientos, su manera de ver la vida. De verdad que para mí también es difícil, pero me he acostumbrado a hacerlo, y lo veo como algo positivo, siempre que no se fuerce. Hay que motivar, no obligar. 

Siempre me entristece poner punto final al tiempo que, desde hace bastantes cursos, me encanta dedicar a tratar en las aulas la educación emocional. ¡La veo tan necesaria! Y  más con las nuevas formas de comunicación existentes. Lucharé porque nunca dejemos de mirarnos a los ojos, verbalizar lo que sentimos (expresar nuestro amor, tristeza, disgusto, nerviosismo, miedo...), demostrar el cariño, el amor...con palabras, con gestos, con hechos. Y me da igual cuál sea mi destino, siempre buscaré un espacio para la educación emocional. 

Gracias a mis alumnos por su generosidad en estos ratitos de "Seve Emociones".

domingo, 28 de febrero de 2021

FEBRERO, SILENCIO, PALABRAS...

No quería despedir febrero, por corto que sea, sin una entradita más en el blog. Con la mano en el corazón os lo digo, está siendo un mes largo y duro. Un poco cuesta arriba, como si me hubiera atragantado, como un hueso de aceituna. Pero hoy ya lo despido con alegría e ilusión. Alegría porque termina, no hay mal que cien años dure. Ilusión porque espero que marzo se porte mejor conmigo, sin más.

Y no voy a culpar a la pandemia, aunque su parte de culpa tiene. De las vacunas mejor no hablo. Pero a veces las cosas no salen como nos gustaría que salieran. Y es frustrante, doloroso, sientes rabia, impotencia...y agotamiento (emocional principalmente, pero físico también). Así que recibo a marzo con los brazos abiertos y ojalá este nuevo mes sea más llevadero, agradable y traiga algo más de paz.

Es de sobra conocido mi gusto por escribir. Nunca he dicho que sea una persona que escriba bien, sí que me encanta hacerlo. Más de una vez he fantaseado con pasar la frontera del blog y escribir en algún otro lugar, en otro formato, en un contexto bien distinto. Quién sabe, a lo mejor un día veo que es el momento de hacerlo y me lanzo a la piscina.  A día de hoy el blog es donde más huellas hay de lo que escribo. He dicho en varias ocasiones que este espacio es un pequeño altavoz de lo que pienso, lo que siento y lo que soy. A veces (no demasiadas) etiqueto a personas en el Facebook cuando pongo allí la entrada del blog más reciente. Otras (esto lo hago más a menudo) comparto el enlace con lo escrito en el estado de "WhatsApp" o en un mensaje del mismo (enviado solo a un grupo de personas, no de manera indiscriminada). 

Y alguna, esto último pasa poquísimas veces, solamente envío el enlace a una o dos personas. Si hago esto es porque me apetece que personas concretas, con nombre y apellidos, lo lean, porque he pensado en ellas al escribir y me encantaría que lo vieran. No espero un gracias, porque escribo pensando en la gente que quiero porque me sale, ni más ni menos. Pero reconozco que agradezco algún tipo de reacción /comentario, no tiene por qué ser en los comentarios del blog, hay mil maneras. Acertada o equivocadamente interpreto el silencio como un "no me ha gustado", "ni lo he leído", "no me interesa" o a saber... Intento tirar de empatía y relativizar, pero sí, hay silencios que duelen y no debo ser muy lista, porque no alcanzo a entenderlos, y de verdad que pongo empeños. Será porque las personas no venimos al mundo con manual de instrucciones, y cada una "funciona" a su manera. Me pasa igual con las no reacciones a otras "cosas" que escribo, como las tarjetas de Navidad, pero lo hago porque me apetece y tal vez lo que debería hacer es replantearme los destinatarios, para ahorrarme disgustos.

He optado por respetar el orden del título, me quedan las "palabras". Las palabras con las que me encantaría despedir febrero, son los 20 "mandamientos", ahí es nada, que nos "regaló" Pau Donés, sobre la felicidad. Los compartió mi tía Concha (gracias) en Facebook hace menos de una semana, y quería que estuvieran aquí:

1. Que sepamos vivir el presente.
2. Que no perdamos el tiempo pensando en el futuro.
3. Que dejemos de creer en la suerte y creamos en nosotros mismos.
4. Que dejemos de hacer montañas de granitos de arena.
5. Que la tristeza nos dé ganas de reír. Que nos riamos mucho.
6. Que cantemos en la ducha, en los bares, en las bodas, en las cenas con los amigos o donde nos apetezca cuando nos venga en gana.
7. Que aprendamos a decirnos «te quiero» sin que nos dé vergüenza.
8. Que nos besemos, nos toquemos y nos achuchemos mucho.
9. Que nos escuchemos tanto como sepamos compartirnos en silencio.
10. Que nos queramos, a los demás y sobre todo a nosotros mismos.
11. Que nos peleemos lo menos posible. Estar enfadado es una gran y estúpida pérdida de tiempo. ¡A la mierda el ego y el orgullo!
12. Que nos dejemos de rollos, de chorradas, de hacer ver lo que no somos, que eso no sirve pa' ná.
13. Que le perdamos el miedo a la muerte, pero también le perdamos el miedo a vivir.
14. Que decidamos por nosotros mismos. Que nunca dejemos que los demás decidan por nosotros.
15. Que cuando la vida nos cierre una ventana sea cuando más abramos las alas para romper el cristal y salir volando.
16. Que las cosas nos lleven adonde sea, pero que nos vayan bien.
17. Que los cerebros de zafios, hipócritas, memos, mamelucos, corruptos, pesaos, estúpidos, tocapelotas, mentirosos, gilipollas... se reprogramen y entiendan que en la vida no hace falta ser así, que la vida va de otra cosa.
18. Que a las penas, puñaladas y al mal tiempo, buena cara. O mala, que tampoco pasa nada.
19. Que la vida sea siempre un sueño.
20. Y, en fin, que a la vida le demos calidad, porque belleza sobra.

Pues sí, queridísimo Pau, belleza le sobra. A veces se nos olvida que es un sueño, pero hay que intentar verla así, aunque a ratos tenga momentos de sombra.
Ojalá encontremos siempre la manera de encontrar algo abierto, sea una puerta, una ventana, o unos brazos calurosos que nos rodean y nos transmiten todo el cariño, la calma y el amor que podemos sentir al escuchar el latido de otro corazón.
Qué importante lo de perderle el miedo a vivir, y arriesgarse, hablar, acariciar, escuchar, valorar, rectificar, perdonar, cuidar, amar, observar, sentir...Anda que no hay miedos que perder, pero poco a poco.
Y sí, hay que querer, aunque antes hay que quererse. Ninguna de las dos es una "tarea" sencilla, pero nunca debemos dejar de querernos a nosotros mismos por querer a otros. Y no es cuestión de orgullo, sino de salud. Quiérete y será más fácil que te quieran. Quiérete aunque la gente no sepa verlo.
Lo de escucharnos y compartirnos en silencio me parece una auténtica delicia. Escuchar es imprescindible, que nos importe lo que escuchamos, es una manera de demostrar que nos interesa la persona que está hablando. Y lo de compartirnos en silencio roza la magia, esos silencios que sí nos gustan, que son cómodos, y hasta apetecen. Esos momentos de silencio con otra persona en los que sobran las palabras, y qué bien que sobren. Esto lo digo yo que reconozco que soy una "cotorrilla", pero sé apreciar también lo hermoso de determinados silencios.
En lo del tacto, lo veo un pelín complicado por la distancia social, pero según las circunstancias, y la relación, por supuesto que hay que besar, achuchar, acariciar...Hay que aprender a disfrutar de la piel, y no solo de las palabras.
Lo de decir "Te quiero" desde luego, y no debería dar vergüenza, entiendo que a según a quién y cuándo, pueda costarle, pero es tan necesario. O a mí me lo parece, no debemos dar nada por sentado, y menos hoy en día, con la distancia reinante. Creo que en esta época que nos ha tocado vivir, hay que procurar (me incluyo) ser más cuidadosos y detallistas que nunca. No sé a vosotros, con la pandemia siento mucho más todo a flor de piel. A lo mejor no es justo, no debería ser así, pero estoy más sensible que de costumbre...Y también más irascible. Y a veces salto cuando debería quedarme callada o permanezco en silencio cuando lo que corresponde es hablar y expresar lo que siento. Todo tiene solución, me he propuesto ya en marzo intentar que esto suceda lo menos posible. Intentar morderme la lengua cuando note que voy a "saltar" y no ha lugar, por el daño que puedo hacer (y suele ser encima a los que más quiero). Y por otra parte, no guardarme lo que me causa dolor, sino comunicarlo, sin reproches, pero verbalizarlo. O quizás no me cause dolor, pero no me siento bien si me quedo callada en algunos momentos, y nadie tiene una bolita mágica para ver lo que sentimos/pensamos/deseamos en cada momento. Creo en el poder de una buena comunicación, de la sinceridad y de empatizar, ceder...

Gracias Pau, allá donde estés, por tus sabias palabras y porque siempre nos quedará tu música. Y la vida, con música, es más vida. Buen domingo. Marzo, estás tardando je, je, dame aire, vida, cariño, palabras. A ser felices, pese a todo, pese a todos.

Perdonad si la entrada no transmite una alegría desbordante, no todos los días se puede estar como unas castañuelas y, como ya he comentado, febrero no ha sido sencillo y se me ha hecho largo.

domingo, 21 de febrero de 2021

Seve Emociones (6 y 7): La FELICIDAD

Aquí estamos, tras el intento fallido de tratar el amor (quizás lo retome más adelante), opté por un sentimiento del que raro es que alguien no tenga algo que decir al respecto. Habitualmente los niños/as disfrutan hablando de él. Así que, en tiempos raros, de pandemia, de restricciones a nuestras libertades (por motivos de salud) y nuevas costumbres (al menos "de momento")...¿Por qué no, una dosis de FELICIDAD?

Como cada grupo es un mundo, elegí el libro de  la editorial VVKids, llamado "¿Qué nos hace felices?".  Mediante unos dibujos bastante dulces de animales, nos plantea cuestiones importantes que nos hacen reflexionar...y mucho. Es la primera vez que elijo este libro para tratar en el aula la felicidad. Le tengo un cariño especial por eso de tenerlo firmado y dedicado (con dibujito incluido) por la ilustradora.










He puesto los números 6 y 7 en la entrada del título porque tratamos la felicidad en dos momentos distintos, la última media hora del jueves pasado. Y aproximadamente media hora del viernes. Esto me parece importante para que calculéis el tiempo que le hemos dedicado.

En la primera sesión, recordé lo visto hasta ahora en Seve Emociones: la autoestima, el miedo, la nostalgia y el amor. Además les expliqué el por qué de un paréntesis en las mismas, al notar que el interés no era el adecuado ni la atención. Pero les dije que me apatecía seguir intentándolo, y se veía que no funcionaba, me planteaba dejar de hacerlas. Les conté el libro  "¿Qué nos hace felices?". No dio tiempo a mucho más.

Hablamos un poquito de la importancia de la felicidad y de relacionarla con los sentidos, aprovechando que en Naturales la unidad que mañana empezaremos trata de la función de relación. Y la unimos, como ya hice otra vez, en el "Fili" de Guijuelo, con los cinco sentidos. Les entregué una ficha sobre la felicidad a través de la vista, el olfato, el gusto, el oído y el tacto. Os la dejo aquí, por si a algún otro compi docente le interesa para sus clases...

Empezaron a rellenarla en escasos cinco minutos el jueves. Para evitar olvidos, siguieron completándola en clase, después de acabar un examen. Así, de 12,30 a 13 hr, el viernes, pudimos dedicarnos a compartir lo que cada cual había escrito.

Ellos sabían de antemano que la idea era poder leer en voz alta lo que hubieran puesto (salvo que alguno no tuviera ganas). Y próximamente podrán ver con calma la ficha de cada compañero de clase y la mía. Les conté que mi idea era hacer un mural sobre "La felicidad de 4º de Primaria". Espero que esté terminado para el jueves (como muy tarde).

Para que no se aburrieran y resultara más ágil, compartimos lo escrito en forma de lluvia de ideas, por filas, diciéndole uno de los cinco sentidos a cada fila. Y en orden, cada uno iba leyendo lo que había puesto sobre la felicidad asociada a ese sentido. Les pedí que intentaran no repetir la misma respuesta en varios sentidos. Por ejemplo, en el del gusto puse la tortilla de patatas de mi madre, también da gloria verla, pero no la repetí en la vista je, je. Les di la opción de poner con cada sentido más de una respuesta.

Fue muy curioso escuchar sus respuestas. Cada niño/niña tuvo tiempo de contar lo que había puesto en relación a tres de los cinco sentidos. El resto, para verlos en el mural, con calma. Como acostumbro siempre que hablamos de educcación emocional, también rellené la ficha. Nunca les pido a mis alumnos algo que yo no esté dispuesta a hacer. Por eso jamás les pediría que hicieran puenting je, je, ni tampoco saltar el potro (para mí fue una tortura en su momento).

Luego, no sé por qué, se me ocurrió pedirles que levantasen la mano los que consideraban que eran felices, en el momento actual (y pese a lo difícil que nos lo pone el COVID). Teniendo en cuenta que conmigo éramos 19, faltaba una niña, 14 piensan que sí son felices. Lo que me preocupa son los que no levantaron la mano. Pedí, voluntariamente por supuesto, a aquellos que se veían infelices, si alguno quería explicarnos sus motivos. Dos de ellos lo hicieron, asociando la felicidad a cosas materiales, a caprichos que no consiguen en su casa, digo caprichos porque no eran cosas imprescindibles para vivir, ni necesarias.

Me vino como anillo al dedo para que se dieran cuenta que la felicidad no la compra el dinero. Y si todavía alguno no lo veía claro, podía bastarle con leer sus respuestas de la ficha o haber estado atento a las de los demás. La mayorían habían puesto cosas que no son caras, o son gratuitas. Por ejemplo, sobre la vista, el cielo, los colores del amanecer/anochecer...

No obstante, sí les di mi opinión sobre algo bueno del dinero, y es que para mí, el dinero puede (depende) comprar tiempo. Y el tiempo sí puede dar felicidad. Mejor lo explico. Les hablé de alguien que trabaja mañana y tarde, un autónomo, y de la barbaridad de horas que echa para ganarse el sueldo. Si a esa persona le tocara la lotería, no tendría que trabajar tantas horas, ya que podría usar parte del dinero del premio para sus gastos, y no le haría falta estar tantas horas "currando". Podría pasar algunas de esas horas que tendría "libres" haciendo algo que le guste, o compartiendo ese tiempo con la gente que quiere. 

Y con ese runrún de la felicidad, y la importancia de las cosas sin precio que nos la pueden proporcionar, di por finalizado el segundo ratito de Seve Emociones sobre este tema y continuamos con Plástica.

Volviendo a las cosas que el dinero no puede comprar, y lo triste que sería que nuestra felicidad estuviera solo en función de las cosas materiales, recordé (para mí misma) mi respuesta relacionada con el sentido del tacto: ACARICIAR. Y en concreto acariciar yo y que me acaricien a mí. Anda que no "valen" los detalles, esas pequeñas cosas que a veces, salvo que nos paremos a pensar en ellas, no somos conscientes del "peso" que tienen. 

Con pandemia, sin vacuna a la vista todavía (sí, van llegando, a paso de caracol y a cuentagotas), pero, hay que ser felices, o poner todo de nuestra parte para intentarlo. Bonita la felicidad que nos proporcionan las personas que nos quieren. Bonita la vida, por eso que vosotros (los que me queréis), me dais. Y con "Bonito" de Pau Donés, cierro esta entrada, porque justo ahora están emitiendo "Eso que tú me das" en la tele.

lunes, 7 de diciembre de 2020

Bonita, bonito: reflexiones del 7 de diciembre

Anoche di con otro de esos anuncios que acarician las fibras. Es del Grupo Social ONCE y de fondo se escucha parte de la letra de "Bonito" de Pau Donés. Y me hizo pensar en todo lo bonito que me rodea. Y lo "resumo" aquí...Ya, a mí manera, pero me encanta escribir:

Bonita la gente que escucha

Bonita la gente que abraza apretado

Bonita la gente que mira a los ojos

Bonita la vida cuando se tienen ilusiones

Bonita la gente que no juzga

Bonito el que cuenta historias

Bonito el silencio cuando sobran las palabras

Bonita la gente que hace posible una sociedad mejor

Bonita la música que se cuela en la banda sonora de nuestras vidas

Bonita la gente que sabe emocionar sin hacer daño

Bonito el papel

Bonita la tinta de colores

Bonita la naturaleza en otoño

Bonita la fotografía

Bonita la gente luchadora

Bonito el que cae y encuentra razones para ponerse en pie

Bonito pasear por la playa hundiendo los pies en la arena y dejando que el mar nos acaricie los pies

Bonito el que verbaliza lo que siente

Bonita la gente leal

Bonito el viaje que deja huellas bonitas

Bonito el que ayuda a curar heridas

Bonita la gente sincera

Bonito el momento de cada día en el que sonreímos

Bonito un paseo por la montaña

Bonita la empatía

Bonito el problema al que le encontramos solución

Bonita la gente creativa

Bonito la gente que trata con mimo a otros

Bonita la familia que apoya y ama a partes iguales

Bonito el que es artesano

Bonito el compañerismo

Bonita la gente bonita por dentro

Bonita la gente que conjuga el verbo "reconstruir"

Bonito el que encuentra más virtudes que defectos

Bonita la amistad

Bonita la gente que se mueve

Bonito el que es observador

Bonita la complicidad

Bonita la gente sin filtros

Bonito el que tiene curiosidad por aprender

Bonito mirar al cielo con luna llena

Bonita la lectura, por regalarnos viajes a otros mundos, vidas, fantasías, emociones...

Bonito vivir con esperanza

Bonita la gente detallista

Bonito tumbarse al raso a contemplar el firmamento

Bonito es besar, abriendo o cerrando los ojos

Bonita la gente que se arriesga

Bonito el que siembra

Bonito el amor

Bonita la gente que piensa en los demás

Bonita la gente que va de frente

Bonita la gente buena, que piensa bien y no es retorcida 

Bonita la gente que se esfuerza por hacer esta vida todavía más bonita

Bonita la gente que cuida 

Bonito el cielo al amanecer

Bonito el olor de tierra mojada

Bonita la gente que cura

Bonito el que acompaña

Bonita la decoración de navidad

Bonito el que agarra y no suelta

Bonita la gente que comparte lo que tiene y no lo que le sobra

Bonita la gente que suma

Bonita la gente que se divierte

Bonito el que regala

Bonito el que no envidia

Bonita la gente generosa

Bonita la gente que emociona con su voz

Bonito el que está pendiente

Bonita...la vida.


Y lo de bonito/bonita es muy relativo, lo sé. Gracias a los que me hacéis reflexionar sobre que cosas que tal vez no me había planteado y/o no había valorado como se merecen. 

No sé vosotros cómo lleváis esta situación actual, con la vida social tan limitada e intentando ser prudentes, por la cuenta que nos trae. Agradezco este puente (al menos para los docentes), lo necesitaba como el respirar. Tenía esa sensación de tener mi batería bajo mínimos. Pasar cuatro días sin llevar la mascarilla tantas horas seguidas es un gran alivio. Intento que afecte lo menos posible a mi vida, pero cuesta ¿qué os voy a contar? Aunque procuro que todo sea lo más parecido a lo que a mí me gustaría. 

Ya lo he dicho otras veces, no es solo la salud física, además está la parte emocional, que no puede salir ilesa tras el añito que llevamos. Sé que comiendo las uvas no vamos a terminar con la pandemia, pero tengo unas ganas locas de despedir al 2020. Hasta me he comprado un vestido para la ocasión, para cenar en casa, con mis convivientes, pero que sea una fiesta, simplemente por la suerte de tenerlos a mi lado. Eso lo he hablado estos días con mucha gente a la que quiero muchísimo. Eso de este año estamos aquí, pero nada ni nadie puede garantizarnos que el año que viene sigamos estando. Por eso me quedo con el ahora, hace no mucho me "harté" de mi tendencia a hacer planes a largo/medio plazo. Sí, no se han marchado, pero no van a ser mi brújula en el "hoy." Y los sueños no van a quedarse en eso, se transforman, bien sea por nuestras acciones o por la realidad, pero no desaparecen.

De momento vamos a hacer lo que podamos por aguantar el tirón, a cruzar los dedos por que esa temida tercera ola no sea tan mala como se espera y, lo siento si no lo compartís, pero quiero acercarme lo más posible a lo que antes conocía como "normalidad"...cuando se pueda.

Ojalá estéis bien y afrontéis con algo de fuerza lo que resta de 2020. No pasa nada por tropezar, es un año plagadito de tropezones, traspiés, caídas, resbalones, zancadillas, etc. Pero pensad antes de iros a la cama: ¿Qué ha tenido de bonito este 7 de diciembre? Fijo que podéis poner varias cosas en la lista.

CUIDAOS y dejar que os cuiden, no seáis testarudos. Y por supuesto, toca terminar con "Bonito", de Pau Donés. y algo que el dice en su última entrevista, "Estoy aquí y ahora."