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martes, 7 de diciembre de 2021

EMOLECTURAS 10 y puente

Combino la información de la décima de las "Emolecturas" con el puente. Al fin y al cabo, están relacionadas. A veces dudo, tengo muchos libros candidatos a ser compartidos en este espacio, elegir no es una tarea sencilla. Pero aunque ya había ojeado y hojeado este libro, no me había sentado a leerlo con calma. Con esa tranquilidad de leer sabiendo que no hay prisa por cerrar el libro porque toque hacer otra cosa. Esa es una de las muchas cosas buenas de los puentes. Ya sabéis que para mí entre las primeras ventajas sigue estando no poner el despertador. Si suena es por un buen motivo, para ir a alguna parte de escapada, excursión...pero no para ir al trabajo.

He pasado varios momentos con "Recordar contraseña" en estos días. Creo que sus textos pueden ser apropiados para alumnado de Secundaria, de 2º de la ESO en adelante. No los tratéis como niños pequeños, no lo son; tampoco como adultos, todavía no lo son. Están en una edad complicada, y debemos armarnos de paciencia con ellos. Es una época dura. No soy objetiva con Defreds, me gusta mucho la manera que tiene de contar historias. Me llama mucho la atención, quizás por su claridad al escribir. Veo mucha profundidad en algunos de sus textos, aparentemente sencillos. Me encanta identificarme en muchos de ellos, hacerlos míos, o acompañarlos en mi mente de caras conocidas, porque pienso en ellos al leerlos. Y eso es precioso, que las palabras que dan forma a historias, reales o imaginarias, pero se me antojan próximas, me lleven a mi gente, a su historia, a la mía propia.
Comparto con vosotros algunos ejemplos de este libro.









Además de lo mencionado antes, me parece que el hecho de ser un libro de poca extensión, puede resultar un plus de cara a recomendárselos al alumnado. Al menos que le den una oportunidad. Y si no les gusta, no tienen por qué seguir con él. Sería bueno implicar al alumnado en la selección de libros que luego van a tener que leer, al menos en parte. Creo que sería más fácil hacer así que se enganchen a la lectura.

Este libro lleva poco en mi estantería, es uno de los dos que me faltaba para tener todos los escritos por Defreds. Aproveché para comprarlo en la Feria del Libro de Madrid del pasado mes de septiembre. Si bien la rebaja del 10% se nota más en libros más caros, puse lo de aproveché porque tuve la oportunidad de traerme ese y el otro que me faltaba, firmados por el autor.

Tanto me está gustando que hasta he usado uno de sus microcuentos en una de las tarjetas de Navidad. No doy por acabada la OTN (Operación Tarjetas de Navidad) 2021...pero casi. Dos días me han dado las tres y las cuatro de la madrugada con las tarjetas. Y qué gusto. A lo mejor los que las reciban no lo ven, o sí, pero disfruto muchísimo haciéndolas, sean como sean. Una vez elaboradas toca recopilar direcciones. Reconozco que soy un desastre en mayúsculas para eso. Hace un año me hice la firme promesa de apuntarlas en un cuaderno monísimo que compré para tal fin. No he escrito ni una sola letra en él...Sin palabras. Así que perdonadme si por enésima vez os pregunto la dirección. En la foto de abajo están casi todas de la última hornada. Algunas estaban secándose y se me ha pasado fotografiarlas. Me gusta hacerles fotos porque al enviarlas las "pierdo", y así al menos voy guardando un archivo con las que hago cada año.

Me quedan la mitad aproximadamente por escribir. Esta tarde hice mi primera visita a Correos. Resulta que con la COVID está muy reducido el aforo dentro del establecimiento. Fuera me he topado con una cola monumental. He cogido número y he esperado estoicamente en la calle, acompañada de mi tos perruna, y del paraguas. Lo cogí "por si acaso", y a los dos minutos de estar en la puerta de Correos ha empezado a llover. En un momento de tregua ha llegado a coger número una mujer, portando una gineta disecada. Le ha tocado entrar a la vez que a mí. Al salir seguía lloviendo. No sé cómo habrá llegado a casa la gineta. Me impresionan bastante los animales disecados. La única excepción son las mariposas y las libélulas, pero con el resto me cuestan, no sé explicarlo, me inquietan, no me gusta lo que me transmiten. Aunque para gusto los colores, por supuesto.

Cuando me ha tocado a mí, estando en el puesto de al lado la mujer con la gineta, me he dado cuenta de mi olvido. Pongamos que llevaba X tarjetas de Navidad para enviar. Pues bien, en casa las repartí en dos carpetas plastificadas, tipo sobre, y me he dejado una encima de la cama. Resultado, solo he podido enviar X:2 de las tarjetas que ya tenía escritas y metiditas en sobres. Podía haber vuelto a casa, cogerlas y echarlas antes de que cerraran. Lo que pasa es que la cola no disminuía gran cosa. A medida que atendían a gente dentro llegaban fuera más clientes. Me he imaginado otra media hora bajo la lluvia, en la calle y tosiendo y no, el jueves será otro día. No lo diré muy alto pero si mis cálculos no fallan el 10 de diciembre, como muy tarde, habré enviado todas (algunas las daré en mano). Tocaremos madera.
 
Adoro la decoración navideña. He disfrutado mucho colocando el árbol en casa. Sigue siendo una tarea sagrada que hacemos a medias mi hermano y yo. Desde que el año pasado me lancé a comprar un árbol con nieve y piñas, tardamos menos porque no ponemos ni un solo espumillón o cinta. No somos de coordinar colores de adornos ni mucho menos. Pero es nuestro árbol, y gracias a sus adornos podemos hacer un viaje a lo largo de los años, y eso le suma encanto. Por ejemplo con adornos de la Librería "La Religiosa", una histórica de los soportales de la Plaza Mayor. U otros más recientes, como uno que compré en el Accesorize  (ya no está) de la Estación de Chamartín hace un par de navidades. Tiene bordado "Christmas 2019". Me gusta porque fue un año muy especial, y así lo recuerdo. Y como bien dice Defreds nuestra vida, en parte, son recuerdos, algunos bonitos, otros no tanto, pero está plagada de ellos. O una angelita de cerámica de una tienda pequeñita junto a la Plaza Mayor de Madrid. Cada adorno tiene su historia. No recuerdo la de todos pero sí puedo situar la de bastantes. Lo siguiente es el belén, pero eso ya de cara al próximo fin de semana.

Defreds dice que nos pasamos la vida recordando,  y creo que tiene razón. Aunque no solo la vida es recordar, también es disfrutar del presente y mirar con una ilusión tremenda al futuro. A mí me pasa que a medida que voy cumpliendo años, supongo que por cuestión de espacio en mi memoria, cada vez tengo más memoria selectiva. Y elige cuidadosamente qué recuerdos permanecen y cuáles se esfuman. Afortunadamente, los recuerdos agradables ocupan un espacio mucho más amplio. Ojalá siga siendo así. Los malos se van "borrando", algunos tardan poco, otros mucho y otros se me resisten, pero mientras no me roben energía, ni tan mal.

A lo mejor la vida también es eso, dejar recuerdos bonitos en la vida de otros. No es fácil. Gracias infinitas a los que formáis partes de mis recuerdos hermosos, porque son muchos y de muchos tipos. Se os quiere. Os quiero.

domingo, 28 de noviembre de 2021

OTN 2021

 Sí, sí, todo llega. Como las navidades están ya a la vuelta de la esquina, no quiero que me pille el toro (es lo habitual). Y me he propuesto enviar las tarjetas de Navidad antes de Navidad. Sí, es algo obvio ¿no?  Lo normal es que nunca las empiece en verano, pese al propósito de comenzarlas en vacaciones que repito año tras año. Problema: no pega nada pegar renos y arbolitos con bolas decorativas cuando la cabeza piensa en pasear a la orilla del mar, no madrugar y disfrutar que a las nueve de la noche siga siendo de día. Y hacer las cosas sin ganas no va conmigo.

No recuerdo cuándo hice las primeras en esta ocasión (veinticinco), pero me suena alrededor del 12 de octubre. Hasta esta tarde no había hecho ni una más. Solo he sumado cinco a las que ya tenía. El frío por estos lares es espantoso hoy y no me apetecía arriesgar mi maltrecha garganta. Así que jornada caserita donde las haya. Todavía no he acabado. Me faltan unas ocho aproximadamente.

Y luego llega la segunda parte, escribir en el interior una a una, con mensajes personalizados según destinatario y, la última estación, ir a Correos para enviarlas. Siempre entrego unas cuantas en mano por tema de cercanía. Esta vez serán algunas más porque he vuelto a coincidir en mi día a día con algunos de los receptores. Lo cual es motivo de alegría. 

Soy maniática y no me gusta repetirme en lo que pongo, por eso las escribo por tandas, porque si me doy el atracón de todas en una tarde, corro el peligro de hartarme y poner un escueto "Feliz Navidad" y ya. Pero no, no soy así. Soy un desastre no guardando direcciones. Al final año tras año vuelvo a preguntarles la dirección a las mismas personas. Lo gordo es que llegué a comprarme un cuaderno monísimo y algunos bolígrafos, pensando en utilizarlos para apuntar móviles y direcciones que quiero tener en papel, y a mano. Pero nada, el cuaderno muy lindo pero sigue intacto. Los bolis de colores pendientes de estrenar...No pienso decir cuándo voy a apuntar las direcciones, por si no lograra cumplirlo ja, ja, ja.

A mí las felicitaciones me sirven siempre de excusa, excusa para tener un detalle con personas que me importan. Reconozco que con ellas me he llevado unos cuantos fiascos, pero a veces la conciencia, el corazón, el sentido común o lo que sea, y tardo en escarmentar (lustros incluso). Disfruto haciéndolas, y esa es la parte más importante del proceso, el elaborarlas y luego escribirlas. Si de propina me llega alguna palabra de alguien, pues alegría extra que sumo a ese proceso. No busco alabanzas, pero el cariño nunca sobra, o así lo veo yo, y la gratitud tampoco.  Y con cariño están hechas, da igual si son dibujadas, tienen pegado algún adornito, purpurina o a saber. Todas, sin excepción, están hechas con eso, cariño en grandes dosis.

Procuro cambiar casi todos los diseños cada año, aunque no pongo la mano en el fuego, puede pasar que una persona haya recibido tarjetas muy semejantes dos años diferentes. Llevar un registro de qué tarjeta exacta he mandado cada año a cada persona sería una obra de ingeniería, y me niego a amargarme con algo que hago para disfrute personal. Así que lo siento si alguna vez tenéis tarjetas parecidas en más de una Navidad.

Dadas las circunstancias actuales,  me da en la nariz que esta vez conseguiré acabarlas de hacer durante el "puente" de la Constitución-Inmaculada. No descarto alguna escapadita de un día, pero creo que no va a ser más, con lo cual habrá tiempo para dedicarle ratitos a las tarjetas. 

No sé si vosotros sois de mandar tarjetas, de recibirlas solo, o ni lo uno ni lo otro je, je. Cada cual elige si tiene detalles o no con otros y de qué tipo son.

Os dejo unas imágenes de esta Operación Tarjetas de Navidad 2021...En breve, algunas fotos más.





Un año, si me atrevo (me da algo de vergüenzas), hago fotos del enorme despliegue que monto en la mesa del salón con la OTN. Probablemente os llevaríais las manos a la cabeza viendo la cantidad nada despreciable de recursos que saco, los use o no. Una incorporación bastante reciente es la pistola de silicona.  

De momento hasta aquí. Esta semana toca avanzar con parte de la decoración navideña del cole, mi tercer "Fili". Pero para eso cuento con ayuda, y así se avanza a otro ritmo, y se disfruta incluso más.

Acabad bien el domingo.

viernes, 27 de diciembre de 2019

De vacaciones navideñas: reflexiones en voz alta

Qué lujo vivir unos días sin despertador. Me repito como las lentejas, pero no me canso de repetirlo, es un privilegio, y me encantaría que otras personas pudieran tenerlo también.

Casi sin quererlo, hace media hora aproximadamente, he cumplido una semana de vacaciones. De tiempo para descansar (buena falta hacía),  desconectar (prometo no haber hecho nada del cole...de momento), relajarme...Pero lo que más he hecho ha sido quedar con la gente. Ese es otro lujo, los cafés sin reloj, o en los que los miras y compruebas lo rapidísimo que pasa el tiempo en buena compañía. También las sobremesas sin prisas, ese ponernos al día de lo que difícilmente saco huecos en medio de la rutina. Y para mí es lo mejor de las vacaciones, sin titubear. Me quedo con esas largas conversaciones, con mirarnos a los ojos, con los besos, los abrazos, las risas compartidas, las ilusiones, los proyectos...Y con la sensación, siempre la tengo, que "lo mejor está por venir." Lo bueno es que estoy aprendiendo a vivir sin prisa, a disfrutar mucho más del ahora y a no preocuparme tanto por lo que no he logrado (todavía), y centrarme más en todo y todos los que tengo a día de hoy. Al final, hay cosas que llegan cuando no las buscas, y eso es lo mejor, hallar sin estar buscando nada.

Como en vacaciones tengo el mayor de los lujos: tiempo, no solo he podido hacer lo que mencionaba anteriormente. He conseguido sentarme a preparar con calma y mimo las felicitaciones navideñas, la que denomino OTN (Operación Tarjetas de Navidad). No obstante, este año, porque a veces las cosas no pasan "porque sí", sino por alguna buena razón, es más bien una OTNN (Operación Tarjetas de NO Navidad). De No Navidad porque las he enviado para que lleguen después del tándem Nochebuena-Navidad, con toda la idea. Podría haber apurado y que llegaran "a tiempo", pero ¿qué quiere decir llegar a tiempo? Entiendo que muchas personas lo que van es tachando días, y están deseosos de plantarse en el 7 de enero de 2020. Que sea Navidad no es para muchos sinónimo de alegría, sino de tristeza, soledad, ausencia, dolor, rabia, impotencia, duelo, apatía...Y también hay que entenderlos y ponerse en su lugar. Por eso esta Nochebuena-Navidad me he limitado a responder a las personas que me han felicitado por "guasap," sin más, pero no ha salido de mí mandar mensajes primero, y no soy de hacer las cosas por inercia. De hecho, caigo en la cuenta que algunos están pendientes de responder.

¡Qué ilusión! El primer envío de tarjetas ha debido llegar hoy, porque una amiga acaba de escribirme y, dentro de la provincia de Salamanca, era el destino más alejado. Espero que la gente mire el buzón. Nunca escribo para que respondan igual, pero he de reconocer que agradezco saber que han llegado a sus destinatarios y si les han gustado o no. Las demás llegarán mañana...supongo, según el jaleo que tengan en Correos (tal vez el lunes).

Voy a plantearme seriamente empezar las tarjetas en verano, sí, por raro que pueda sonar, aunque parezca que "no pega", en el periodo estival dispongo de un tiempo que ni por asomo tengo durante la primera evaluación (da igual en qué cole esté, la historia se repite). Todos los años digo lo mismo y luego nunca lo hago. He pensado incluso ofertar un taller de tarjetas navideñas donde pasamos el verano, y ¿por qué no? para personas de cualquier edad, no solo niños/as. Ya se verá je, je, je.

Comparto algunas fotos de las tarjetas de esta "hornada." Todavía me quedan cuatro pendientes de hacer y enviar, pero esas son para que el 8 de enero de 2020, así que no hay prisa ninguna. 









Imágenes propiedad de !La emoción de aprender"
Tengo la enorme suerte de no sentir sillas vacías estos días, por eso disfruto simplemente de poder sentarnos los cuatro a la misma mesa, quizá muchos no lo entiendan, pero para mí ya es motivo de alegría, con eso me basta.

Soy más de Nochevieja, de esperar con ilusión, siempre, la llegada de un nuevo año, y pensar que nos va a traer muchas más alegrías que penas, tal cual. Pero los deseos para el 2020 los dejo para dentro de unos días, cada cosa en su momento.

A los que tenéis ausencias, no estos días, sino en el día a día, pero en estas fechas pesan un poquito más si cabe, os mando todo mi cariño, y ojalá las horas pasen más rápido para vosotros. Y a los que sí disfrutáis de la Navidad, porque sí estáis en condiciones de poderlas disfrutar, todo lo contrario, ojalá el tiempo se dilate y podáis compartir con vuestra gente los momentos de reuniones familiares/de amigos...

Ayer pude ver con detenimiento parte de la iluminación navideña de Salamanca. El frío no animaba a contemplar nada, pero me gusta ver las luces, el regalo de la Plaza (me quedo, con mucho, con el árbol navideño que creo recordar pusieron el primer año, encajaba mucho más en el entorno), el árbol de Santa Eulalia...No me dio tiempo a ver todas, así que habrá al menos una segunda parte de luces. Os animo, si os apetece y podéis, a daros una vuelta por Salamanca, cuando ya está todo iluminado.




Intentad ver más allá, y no os quedéis solo con las "florituras" de luces, adornos, regalos y algunos mensajes vacíos de personas que el resto del año no se han preocupado por saber si estabais vivos o muertos. Si nos quedamos en eso, no creo que vayamos muy lejos. Perdonad si he sonado muy bruta, pero hay ciertos detalles que cada vez llevo peor.

Termino la entrada con un corto navideño, al final dice "Busquemos la luz que nos llena." Lo cambio por 

"Quédate con las personas que son luz."


sábado, 21 de diciembre de 2019

Detalles, ni más ni menos

La vida es cuestión de detalles, cosas sencillas que nos llenan, nos hacen sentir más vivos, nos emocionan y nos proporcionan energía para mirar siempre hacia delante con ilusión (o intentarlo).

Desactivar la alarma del móvil (a las seis de la mañana), es, sin ningún duda, mi momento favorito del comienzo de cualquier periodo vacacional. Para mí es sinónimo de felicidad. Más aun si tenemos en cuenta que soy ave nocturna y no logro acostarme pronto ni proponiéndomelo. 

Recibir una tarjeta navideña de una alumna de Ciudad Rodrigo el miércoles pasado, indescriptible. Qué ilusión más grande. No sé ni cómo darte las gracias Estela querida...¡Me ha encantado! Te adelantaste. Una sorpresa la mar de agradable. 



Otros años a estas alturas las postales de Navidad estaban ya en manos de sus destinatarios. Esta vez me ha resultado imposible. Y soy de las que, según para qué, prefiero cocinar a fuego lento. He optado por ponerme en serio con ellas (en breve) una vez que he inaugurado las vacaciones. Sí, van a llegar después de la Navidad, pero también es lo que busco. Me apetece que, para bastantes personas, sean unas postales de "No Navidad." Así que me parece mucho más apropiado que los que las reciban, las tengan del 26 en adelante. Y el que no lo entienda, tampoco me importa demasiado. 

Hace poco tuvieron un detallazo conmigo, de una tarjeta preciosa que venía de ese grupito de gente que son parte de mi familia elegida, es decir, de los amigos. Pues bien, la tarjeta acompañaba a un cuaderno precioso, cuajado de mariposas y otros insectos voladores. Me creáis o no, me gustó más la tarjeta que el regalo en sí. Y os prometo que el cuaderno es de los que yo me habría comprado. Lo que pasa es que la tarjeta tenía una frase fantástica y, el mensaje de mis amigos, mucho más. Qué bonito es querer y que te quieran tantísimo...Gracias.


Sacar las llaves del trabajo del bolso, un gesto que me recuerda lo afortunada que soy por estar de vacaciones hasta el 7 de enero de 2020 (incluido).

Buscar regalos, no de Papá Noel claro, sino regalos en general, también sin fecha. Reconozco que me gusta mucho, aunque hay veces que tenga que estrujarme muchísimo el coco para dar con algo que sea un acierto. Bueno, supongo que la intención es lo que cuenta, y además la ilusión con la que se haga, y de eso voy bien cumplida.

Tomar uno o varios "cafés", de esos en los que puedes hablar de lo que sea, en los que te sientes tan a gusto que se te olvida mirar el reloj, y no quieres que se terminen. Benditos reencuentros, bendita la gente con luz, que tiene la capacidad para iluminar nuestras vidas...mi vida.

Maquillar a cerca de una docena de personitas que, con toda su inocencia, me digan que parezco maquilladora profesional (ya me gustaría). La verdad es que no tengo mucha experiencia en maquillar a otras personas, excepto a mis alumnos /as en Festivales de Navidad o Carnavales principalmente y puntualmente a alguna amiga. Pero igual que lo de pintar las uñas, me parece algo muy relajante, y una actividad con la que veo que los demás disfrutan (aunque no sé si tanto como yo). 

Colocar los adornos del árbol con mi hermano, como es tradición desde hace la tira de años. Y analizar algunos, dándome cuenta que son parte de nuestra historia, de nuestra infancia y de cómo hemos ido creciendo. Cierto es que es un árbol singular, la mayoría si lo viera pensaría que es una horterada, pero me encanta. Le pongo la etiqueta de horterada porque cada adorno es de su padre y de su madre, pero todos tienen su aquel. No combinamos lacitos y bolas, ni ponemos los espumillones del mismo tono que las bolas o conjuntados con ellas. Pero es un árbol de muchos recuerdos y, me encanta contemplarlo. Paso de tener un árbol que parezca sacado del catálogo de una tienda, este tiene mucha personalidad, y es muy nuestro. Cada adorno tiene su historia.



Un par de imágenes de los adornos de nuestro árbol.

Escribir en el blog, de madrugada, sin correr, sin alarmas. Retomando algo con lo que disfruto mucho y que quizá, debería empezar a plantearme canalizar de una manera distinta. Bueno...Tiempo al tiempo.

Sentir paz conmigo misma. Darme cuenta que no tengo todo, pero no me falta nada. Aceptar que a veces las cosas solo tardan un poco más en llegar y que debemos aprender a saber esperar. Al final, da igual, todo llega únicamente cuando tiene que llegar.

Leer antes de dormirme, sin la presión del despertador. Rescatar historias ya conocidas, empaparme de cosas nuevas, perderme entre las páginas y las ilustraciones.

Pues eso, detalles, parecen poca cosa, para mí son muy importantes. Y últimamente tengo la suerte de recibir muchos. 

martes, 25 de diciembre de 2018

Feliz NAVIDAD, feliz NAVIblog: Pensamientos vacacionales

Aluvión de  whatsApp en mi móvil (y en los móviles de media humanidad). No he tenido tiempo y/o ganas de ver algunos vídeos, de leer los mensajes personales o fotos familiares sí, eso siempre. Creo que esto no debería ser un partido de tenis: yo te felicito, tú me felicitas; él me felicita, yo lo felicito...O viceversa. 

Prefiero que cada cual felicite las fiestas (o lo que se tercie), a quienes de verdad le apetezca. Como no quiero darme un atracón de móvil, con calma, dentro de unas horas, iré respondiendo uno a uno. Y es que los "guasaps" navideños no son compatibles con estar "entre fogones." Y tampoco me han dado tiempo material a tirar de teléfono y hablar con toda mi gente. Si cocino no puedo estar al mismo tiempo colgada del móvil.

 Este año, como ya comenté en la entrada anterior, me ha pillado el toro con las tarjetas de Navidad. No es ningún drama, no he podido antes, y punto. Me fastidia porque me gusta ser puntual en todo lo que hago, pero no siempre se puede. A las hechas en la hora crítica le sumo las que me sobraron del segundo aniversario del blog. Me relajé mucho añadiendo detallitos a algunas tarjetas y escribiendo unas cuantas...¡Me encanta! No sé cuál será la cara de algunos al verlas y leerlas. La verdad es que disfruto mucho del proceso, pensando qué mensaje quiero hacerle llegar a cada persona, así que nunca habrá dos exactamente iguales, porque adoro personalizarlas, que las sientan como algo suyo. No sé cómo me lo apaño, resulta que al final cada año varío algunas personas (destinatarios quiero decir), y cada vez me salen más. Todo sea por dar también trabajo a Correos...¡Viva el papel! 

Que sí, que las nuevas tecnologías están fenomenal, no voy a negarlo. Pero el encanto de algo escrito a mano, con cuidado, con mimo, el olor...No sé, es inigualable. Calculo que entre hoy y mañana acabaré de escribirlas todas y, nuevamente, visita al buzón. A ver si hay suerte y llegan antes de Nochevieja, ahí ahí va andar la cosa. Os dejo unas fotos generales de las protagonistas de la OTN 2018 (Operación Tarjetas de Navidad 2018...las que llegarán alrededor de la Nochevieja je je).





Imágenes propiedad de Raquel Plaza Juan.
Sé que para algunos estos días estarán siendo especialmente duros. Parece que damos por sentado que Navidad es sinónimo de alegría, y no necesariamente ha de ser así. Si lo necesitáis, llorad, no forcéis algo que no sentís. Mostraos tal cual, sin dobleces, sin sonrisas forzadas, sin postureo de ningún tipo. Seguro que tendréis un hombro cercano en el que apoyaros, alguien que os agarre la mano o que os reconforte un poquito, de la manera que sea. 

Cada uno sabe qué significado tienen estos días para él/ella, lo vivido a lo largo del año y lo que quiere y no quiere hacer. En días como hoy, supongo que las sillas vacías pesan mucho más; las ausencias  tienen un peso más grande y cada cual lo vive de una manera distinta. Por eso me siento tremendamente afortunada, por poder estar los cuatro (papá, mamá, mi hermano y yo), con salud, juntos, sin más. Y el año que viene, que siga sin faltar nadie y, si es para sumar buenos momentos, que seamos más, bienvenidos serán.

Así que os invito a disfrutar de las celebraciones familiares, de los reencuentros, de algo cotidiano que habitualmente no se valora tanto, de los chistes, de las bromas, de las quedadas con amigos, de estar sentados juntos en el sofá, de salir en grupo a dar un paseo (bien abrigados, por favor)...

El sorteo de la Lotería de Navidad tiene un eslogan precioso. Precioso porque lo descontextualizo y me limito a "robarles" la frase: El mayor premio, es compartirlo. Pues apliquémoslo a la Navidad: El mayor premio, es compartirla.

Y si este año esas sillas vacías duelen, y a más de uno y más de dos se os hace un nudo en la garganta, pensad que el año que viene quizá duela un poco menos, aunque probablemente haya heridas que duelen tanto que nunca llegan a cicatrizar del todo. Y un recordatorio: NO estáis solos, apoyaos en los de al lado, que a lo mejor creen que no pueden hacer demasiado para aliviar vuestro dolor, pero solo con su presencia y su compañía os están echando un cable.

Por eso esta entrada es para todos sí, pero con dedicatoria especial para aquellos que hoy estoy segura que lo están pasando mal o tienen un dolor dentro que quizá no quieren o no desean exteriorizar. Para todos, los que tienen marcada la Navidad como algo sumamente especial; los que estáis deseando arrancar esta hoja del calendario; y, en tercer lugar, para los que ni fu ni fa...Resumiendo, feliz día a todos, sin excepción.

jueves, 29 de noviembre de 2018

Detalles navideños, cumplidos, Somos...y más

Semana de sonrisas, lágrimas, preocupaciones, nerviosismo...y afortunadamente diálogo, mucho diálogo. Siempre he defendido que hablando se entiende la gente, aunque para eso hay que tener ganas de entenderse, y por mi parte no va a quedar.

Es un clásico, a mí noviembre se me hace eterno. Adoro el otoño pero no puedo con noviembre. Unido al cansancio acumulado y al desgaste, más mental que físico, hace que a estas alturas más que caminar empiece a reptar (o casi). Menos mal que la próxima semana en Educación, tenemos puente, y bien hermoso. Y aunque tenga que corregir, también puedo descansar (buena falta me hace) y desconectar un poquito del trabajo. Está mal decirlo pero llego con las energías muy justas a las vacaciones navideñas, porque es el coste elevado que asumo por hacer las cosas "a mi manera", como cantaba Sinatra. Eso sí, sigo echando la vista atrás y la ilusión de este año solo es comparable a la de mis comienzos docentes. Y de corazón me parece que ahora es mayor, y creía que era insuperable, porque recién aprobadas las oposiciones, tenía la sensación de poder colocarme el mundo por montera...Ahora me acompaña un poso, llamémosle X, que me ayuda a encontrar opciones donde antes no habría dado con ninguna salida. Y qué bonito.

En este contexto, hoy me lancé a hacer mi propia silla de los cumplidos, repletita, porque tenía muchas ganas de escribir algo a cada niño/a de mi clase y a mi alumno de prácticas. Lo de repletita es un decir, porque directamente repartí los cumplidos, para que cada uno leyera el suyo. Si les aclaré que no todos tenían la misma extensión, porque no está resultando igual de fácil conocerlos a todos. Y relacionado con esto, creo que he de respetar lo mucho o poco que ellos quieran que los conozco, además cada cual va a su ritmo, y está bien que sea así.

La mayoría no dijeron ni pío, aunque tampoco hizo falta. Unos cuantos vinieron a darme las gracias, dos niñas también me abrazaron. Y a mí con esas cosas, se me quita el cansancio de un plumazo y mi cara se ilumina. Mi intención era poner parte de todo lo bueno que cada uno tiene (que es mucho) y en algunos casos darle un mensaje, desde el cariño, por supuesto. Les he advertido que no quiero cumplidos para mí la próxima semana, porque no es un partido de tenis, y nadie tiene la obligación de "responderme." De hecho lo escrito escrito está, y nadie me ha obligado a ello. Si alguien no recuerda de qué iba la "silla de los cumplidos", aquí lo introduje en el aula por primera vez.  Y en esta otra entrada se lo planteé a mis alumnos de Guijuelo del cole, en la segunda sesión de Pinceladas de emoción. Lo explico detalladamente porque me encantaría que hubiera "sillas de los cumplidos" en todos los centros educativos, sí, institutos incluidos, que los adolescentes son muy vulnerables y hay que saber quererlos y, como pedir es gratis, tratar de entenderlos. Y ¿sabéis qué? Se puede, yo aprendí hace unos años en el Vía de la Plata de Guijuelo, y les estaré eternamente agradecida.

Y en medio de esta crónica semanal, esta mañana inauguramos la OTN 5ºC. Lo que significa "Operación Tarjeta de Navidad de 5ºC." Es una especie de amigo invisible, pero con una felicitación navideña. Esta mañana sorteamos a quién va a hacerle cada uno la tarjeta, y ahora ya deberíamos mantener el misterio hasta que las entreguemos, el 21 de diciembre. No obstante, algunos niños no han podido resistirse y han gritado casi a los 4 vientos quién era su destinatario. Me hice la orejas porque no quiero saberlo, me puede la ilusión. Por si acaso, dejo unos vídeos de internet que explican cómo hacer tarjetas navideñas, sin necesidad de ser un artista dibujando. No me gustaría que ninguno se agobiara por eso, no es el objetivo. Son estos:

-Vídeo TARJETAS NAVIDEÑAS (1).

-Vídeo TARJETAS NAVIDEÑAS (2).

-Vídeo TARJETAS NAVIDEÑAS (3).

-Vídeo TARJETAS NAVIDEÑAS (4).

-Vídeo TARJETAS NAVIDEÑAS (5).

Es verdad que la forma importa, no se trata de hacer una felicitación preciosa, pero sí ver que la otra persona se ha preocupado, se ha esmerado y, lo más importante para mí, el interior (aplicable a tarjetas de Navidad y cómo no, a personas). Conociendo ya un poquito a mis alumnos, sé que unos cuantos se limitarán a felicitar las fiestas sin más (y está bien), pero otros tantos supongo que optarán por escribir algo más extenso y personal, acorde también a su manera de ser. Espero que salga bien, cuando lo he hecho ha salido fenomenal.

Y para acabar, esta vez sí, toque musical, de la mano de Operación Triunfo. Anoche estrenaron en la gala, de manera oficial, la canción grupal interpretada por todos los concursantes de este año. Había visto el emocionado reencuentro de los expulsados y los que quedan en la Academia, con ensayo incluido de Somos. Pero anoche era la puesta de largo. Me gusta muchísimo la letra y la energía que le ponen y claro está, la sensación de grupo. Me encantó, y como canta Micky, "aprendimos que el secreto está en mirarnos." Pues eso, para todos vosotros: SOMOS.



Una pequeña advertencia, las "Pinceladas de emoción" de mañana, no estarán en el blog hasta la próxima semana. Necesito un respiro para afrontar el final de evaluación, y voy a tomármelo este finde, a todos los niveles. Como siempre, gracias por leer y mantener vivo este blog.

sábado, 9 de diciembre de 2017

OTN 2017: Operación Tarjetas de Navidad 2017

He de empezar disculpándome por no haber escrito en el blog desde hace más de la cuenta. La explicación es simple: falta de tiempo. Podría haber escrito "algo" a la carrera pero el resultado desastroso que intuía si hacía eso, me frenó en seco.

Estoy inmersa, como cualquier docente del lugar que sea, en el final de la tercera evaluación...A eso le añado actividades varias fuera de mi horario laboral y la OTN 2017 que da título a esta entrada.

Llevo más años de los que recuerdo, felicitando la Navidad a las personas que siento que debo hacerlo. Bueno, en realidad, las navidades son una "excusa" (de otras tantas) perfecta para decirle a MI gente que me acuerdo de ellos, que son especiales, que me importan mucho. En mis comienzos compraba las tarjetas...Con los años, como me gusta actuar acorde a lo que me apetece (y puedo), pensé...¿Y si las hago yo? La verdad el resultado es bien distinto, por supuesto que no son las tarjetas más bonitas del mundo ni mucho menos. Lo que pasa es que así me aseguro que son Raquel al 100%, o Raquelilla o Rachel o Ra, como cariñosamente me llaman personas cercanas. 

En mi casa aguantan estoicamente el zafarrancho que preparo en el salón. Es vox populi que estoy haciendo tarjetas porque despliego todos mis útiles de papelería (que dan para tres mercadillos) encima de la mesa del salón y otros muebles cercanos, me convierto en una okupa en mi propia casa. Este año aproveché un catarrazo que me duró casi tres semanas, para elaborar la primera "hornada", en uno de esos fines de semana en los que por motivos de salud, lo que debes hacer es quedarte en casita. El problema (o no, según se mire) es que requieren mucha dedicación, y el tiempo "libre" escasea...

Pero hoy, al fin, puedo gritar a los cuatro vientos que están todas hechas, y estoy muy contenta porque van a llegar a tiempo a todo el mundo. Lo que viene después de acabarlas es mucho más agradecido, escribir la felicitación en sí y poner rumbo a Correos. Os dejo una muestra de las que he hecho este año, omito el número con toda la vista, porque es una cantidad más que curiosa. Deciros que en la primera imagen solo hay unas cuantas.

Todas las fotos de esta entrada, son propiedad de Raquel Plaza.





Anoche repasaba la lista, cada año repaso la del anterior y quito o pongo según las circunstancias para hacer una nueva. No se trata de hacer tarjetas a granel, sino un número ajustado a las que quiero enviar. Y con la lista delante de mis narices, comprobaba que hay personas que se mantienen desde el comienzo, otras intermitentes, algunas de reciente incorporación, y otras nuevas. Aunque, como podéis suponer, hay gente que se ha ido cayendo de esa lista. No busco culpables, hay años que unas personas están más presentes en mi vida que otras, por las razones que sea. Hay gente que sabes que no está a la vuelta de la esquina, que casi ni la ves, pero que estar, está. Ese tipo de personas que se preocupan por qué tal estoy, por cómo me va en el trabajo, por si río, por si lloro, por si estoy preocupada, por si me siento ilusionada, por si estoy triste o me inunda la felicidad...Y gente con las que, aunque ya no tenga la posibilidad de tenerlas en mi día a día, quiero que sigan estando en mi vida.

Me he dado cuenta de lo caprichoso que sigue siendo el destino, de cómo a veces saca de nuestra vida a alguien que ni remotamente nos hubiéramos planteado que algún día podría llegar a salir de ella. Y cómo, con idéntica fuerza, te devuelve a personas con las que has coincidido en el pasado por el motivo que fuera, y la alegría que supone saber que se acuerdan de ti, que siguen contando contigo.

Cada uno de nosotros elegimos, de manera indirecta o no, a quién queremos tener a nuestro lado y a quién no. Con el tiempo voy aprendiendo, otros dirán que escarmentando, a no volcarme en gente que me utiliza o que parece pasar olímpicamente de mí. Obviamente no puedo enviar tarjetas a todos los que les tengo cierto aprecio, o necesitaría tres extras de Navidad. Lo de elegir a las personas que deseamos tener con nosotros lo digo refiriéndome a la vida, en general, no a las tarjetas de Navidad en particular.

A los destinatarios de estas tarjetas, deciros que aunque vosotros no os deis cuenta, si os llega una de ellas, es porque el cariño que os tengo es grande (sobran los motivos) y para mí, no para el vecino del quinto, de una manera u otra, habéis sido importantes en este 2017 que en breve se despide.

 Ya sabéis que están hechas con toda la ilusión del mundo y, cómo no, con mucho cariño. Bueno, ilusión y que parece que he arrasado con las existencias de todas las papelerías de Salamanca. Por cierto, un mensaje para los que os la envío por primera vez: de corazón, espero que esta sea la primera de muchas navidades en la que os felicite así. ¡Me encanta dar trabajo a Correos (aunque sea una vez al año!

Suelo hacer fotos de las tarjetas que hago para tener un recuerdo de los modelos de cada año e intentar introducir novedades cada Navidad. Las fotos son una pequeña muestra de las felicitaciones de este año. Los veteranos podéis ver que hay modelos que permanecen, pero no hay dos iguales, eso os lo garantizo. Eso sí, espero que ninguno sea alérgico al color, purpurina, washi-tapes...o al recibirla le puede dar un pasmo.

Permitidme un pequeño consejo, seáis niños, jóvenes. adultos...da igual. No dejéis de ser detallistas (de la manera que sea) con las personas a las que queréis.