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sábado, 28 de marzo de 2026

GOYA, MARZO y PUBLICIDAD

Empiezo a escribir esta entrada hoy domingo, primer día de marzo. Anoche debía ser una "noche de cine". Creo que tengo cuatro citas casi ineludibles frente a la pantalla del televisor: Las campanadas de fin de año, el concierto de año nuevo, Eurovisión y los Premios Goya. Ayer fue el turno de los Goya.

Sobre la gala, decir que se me hizo larga y aburrida. Hubo algunos destellos que merecieron la pena, pero en conjunto la vi bastante sosa. No culpo a los presentadores, en teoría los conductores de la gala. Mi sensación es que cada vez les quitan más peso escénico, puede que para ahorrarles disgustos con las críticas feroces que suelen caerles, sean los que sean. Pero no me pareció que brillaran. De la música esperaba más, si me dan a elegir, me quedo con el homenaje a los que ya no están, homenaje  al mismo tiempo a Robe Iniesta en las voces de Belén Aguilera y Dani Fernández. Emotivo "Si te vas", de lo más potable de la velada, musicalmente hablando.  Por ponerle un pero, a Belén no le entendía muy bien, su vocalización fue mejorable, no obstante, sí me gustó la actuación de ambos.

Y de música lo siento, pero como esta es mi crónica de los Goya, no voy a incluir nada más. Para gustos, ya sabéis, los colores...

Respecto a los discursos de agradecimiento, para mí donde suele haber más chicha y además siempre alguno me sirve de inspiración, destacaré cuatro, ojo que el orden no significa nada:

1.- Álvaro Cervantes, al recibir el Goya al Mejor Actor de Reparto.

Estuvo soberbio. Desconocía el término "capacitismo" pero, desgraciadamente...¡cuánta razón! Preciosa la historia de las "personas libro", que un día le contó su compañera de película y prota de la misma, Miriam Garlo. "Personas libro", personas a las que mirar, cuando se sentía perdida...Y yo me lo apropio también y le doy una vuelta de tuerca, "personas brújula", entendidas como aquellas a las que recurro cuando me siento perdida, y me ayudan a recuperar el "rumbo". Y puede que no sean muchas, porque los puntos cardinales puros y duros son solo cuatro, dejemos sudeste...No sé, cada vez que me pasa algo que necesito compartirlo (para bien o para mal), no pienso en mucha gente. Es más, con el paso de los años cada vez vienen menos nombres a mi mente. No lo interpreto como algo negativo, sino como que con las canas tengo las cosas más y más claras y compartir determinados pensamientos y/o sentimientos con muchos me parece una idea pésima. La gente tiende a preguntar más de la cuenta y a estar pendiente (en exceso). Y eso supone tener que repetir lo mismo una y otra vez, y entrar en detalles que para bien o para mal no tengo ganas de dar, y romper una distancia sana que quiero mantener. Insisto, con lo muy bueno y con lo muy malo. A mí me resultaba agotador y doloroso, creo que el fallecimiento de mi padre fue el punto de inflexión, y a partir de ahí empecé a entender el mundo de otra manera, ni mejor ni peor, simplemente distinta. Gracias a mi Norte, mi Sur, mi Este y mi Oeste. Los silencios, a veces, también se hacen por salud. Cuidad a vuestras personas especiales, sean libro, brújula o lo que sea. No deis nada por sentado ni a nadie por seguro, los vínculos hay que cuidarlos. Y lo digo yo, que cuando anímicamente no estoy para tirar cohetes me aparto, intento hacerme invisible, aunque no es lo mío la invisibilidad.

2.-Miriam Garlo, actriz ganador al Goya de Mejor Actriz Revelación.

Simplemente...¡Maravillosa! Y me encantaron sus palabras respecto al matiz al explicar que las personas sordas no son mudas, pero que a lo mejor su voz no es oral. Entono el "mea culpa", porque nunca lo había visto así. Brillante su discurso sobre la identidad propia, la comunicación, el respeto, el arte, la invisibilidad, la conexión y la empatía. Me dan ganas de ponérselo a todos mis alumnos, especialmente a los de alfabetización, Porque hay algunos a los que da igual las veces que se lo repitamos, muestran cero interés en ampliar sus nociones de español. Como digo yo, ya manejan un "español de supervivencia", y no están interesados en mucho más...¡Qué lástima! Anoche me sentí un poco extranjera. Creo que TVE1 debería haber tenido más en cuenta a las personas que presentaban los premios, así como a algunos de los posibles ganadores. Y a mi parecer, habría hecho falta un traductor de euskera y otro de catalán. Hubo detalles que me perdí, y me da rabia.

3.- Alba Flores y Silvia Pérez Cruz, con su Goya a mejor canción original. Solamente habló Alba Flores, entiendo que es algo que ellas ya habían hablado previamente. Me encantaron sus palabras de agradecimiento y el final del mismo, con un fragmento de la canción "No dudaría", impresionante. Y poderoso mensaje de aquellos que tienen voz para usarla delante de mucha gente. Agradecí los múltiples guiños hacia el genocidio de Palestina, y como nos estamos limitando a ser meros espectadores, como cuando vamos al cine...No hemos aprendido nada. No recuerdo a quién le escuché esto, si fue famoso o cercano, pero hace un tiempo, al hablar sobre la sociedad actual y su manera de obrar, afirmó, sin dudarlo: "Nos extinguimos". Y no lo veo descabellado, más bien hace justicia al caos reinante en el loco mundo del que formamos parte.

4.-Alauda Ruiz de Azúa y su Goya a la Mejor Dirección. Gracias por hablar del talento y de las oportunidades. No fue un discurso extenso, tuvo la oportunidad de dar varios al tener más de un premio, pero fueron breves y sabias palabras a la vez. Hay talento en ambos géneros, aunque en mucho ámbitos las oportunidades que se le dan a uno u otro, difieren bastante. Y me parece un acierto recordarlo, y ver si algo cambia y alguna conciencia se remueve, por difícil que resulte.

Y podría enumerar alguna intervención de los "Goya", pero no pretendo saturar a nadie.

Retomo la entrada hoy jueves, 4 de marzo. Febrero nos trajo una publicidad de las que pega fuerte en la "patata". La primera vez que vi completa la historia, se me cayeron unos lagrimones considerables. Potentísimo mensaje. Precioso anuncio. Impactante a la par que bello. Os invito a verlo, os emocionéis o no. Creo que al menos no os dejará indiferentes. Sigo reivindicando la importancia de la publicidad y lo útil y atractiva que a mi parecer podría resultarles a los alumnos.


Y sin despeinarnos apenas ni un ápice, casi es 6 de marzo. El tiempo vuela, se esfuma. No me canso de decirlo. De no exprimir el hoy, quizás nos arrepintamos mañana...Y me incluyo.

Tengo una virtud o un defecto, y es que puede haberme gustado una barbaridad una película, serie o libro, me sucede mucho más con los dos primeros, después de un tiempo, no recuerdo mucho de ninguna, como si mi cerebro se hubiera reseteado. Acabé la 4ª temporada de Los Bridgerton hace unos días y, en lugar de buscar una serie nueva para ver, estoy otra vez con Merlí. Hace un rato vi la parte final de un capítulo. En un punto del mismo, Merlí les lanza varias preguntas a sus alumnos:

¿Qué cualidades tenéis?

¿En qué sois buenos?

¿Qué sabéis hacer?

Y me parecen aparentemente sencillas de responder, pero a la vez muy profundas. Y como si se trataran de unos auto-deberes, ya que a veces soy bastante dura conmigo misma, me lanzo a responderlas porque sí, porque quiero, y ya.

No sé si tengo muchas cualidades o no. He intentado hacer algo similar en voz alta y me costaba, sentía que era presumir o me sonaba raro escucharme hablando así de mí misma, como si fuera un posible fichaje para un equipo de fútbol. Tranquilos, que nadie se espante, de futbolista tengo entre poco y nada, sería un nefasto fichaje. Podría ser para otros tipos de equipo, no necesariamente relacionados con el deporte, pero para el fútbol no, ni hablar, conozco mis limitaciones. ¡Al lío!

Considero que se me da bastante bien dibujar. Me relaja un montón, se me pasan las horas como segundos y no me gusta hacer dibujos "encorsetados". Dibujando me veo como un pájaro libre. Si me fijo en algún dibujo para copiarlo y hacer algo parecido, le doy siempre mi toque. No soy de blancos y negros, en lo que hago me encanta que haya grandes dosis de color. También me llama el brillo en determinadas ocasiones, aunque sin abusar. Y tener una amplia gama de pinturas disponibles es acariciar el paraíso. Eso sí, tengo ya pinturas para siete vidas.

Me parece que me defiendo bien entre fogones. No sé hacer de todo, pero lo que hago suele quedarme rico, o mienten como bellacos los que degustan lo que cocina...¡Espero que no!

Igual que dibujando, cocinando puedo pasarme horas, sin problema. No cocino ni una décima parte de lo que me gustaría. Con el dibujo me pasa algo parecido. Intento cocinar con cariño, con amor, creo que son los ingredientes invisibles que más se agradecen y el secreto de las mejores recetas. E intento hacerlo con mimo, con pasión, igual que el dibujo o cualquier otra actividad. Hacerlo de cualquier forma, sin esmerarse, sin cuidar los detalles, es una pérdida de tiempo. No obstante, obviamente, cuando hay que hacer las cosas por obligación y no por gusto, se hacen como se puede.

Aunque hablo mucho, y lo sé, me parece que soy bastante buena escuchando. Además me encanta. Y a medida que he ido cumpliendo años, he aprendido a no juzgar, no siempre lo logro, pero pongo mucho de mi parte para hacerlo, y es complicadísimo. Y ahí con lo que más disfruto es con las conversaciones de dos, los diálogos de tú a tú. No grupo pequeño, dos, sin más. Mirar a la otra persona a los ojos y sentirme cómoda, aunque me "desnude" al hablar con lo que cuento. O lo haga el otro mientras yo escucho. Es casi mágico.

Me gusta hacer planes, cuidar los detalles, no sé, cualquier celebración me viene bien. Puedo disfrutar hasta de una mañana productiva haciendo recados. Y más si se trata de planificar algo especial, como un viaje, o algo para regalar, algo que no pueda envolverse, pero sí disfrutarse. ¡Ah, sí!  Casi se me olvida, me encanta envolver regalos, no sé si se me da bien o no, pero es un gustazo envolverlos, igual que forrar libros. Si menciono lo de forrar libros, es con el forro de toda la vida, no adhesivo, y el celo tradicional.

Soy muy detallista, para bien o para mal. Hay ocasiones en las que me arrepiento por si es excesivo, pero no logro evitarlo, está en mi naturaleza. Esto es algo muy relativo, aunque de verdad adoro ser así con los que me importan. Y nunca me parece suficiente. Cualquier fecha es buena, sea especial o no. Está en nuestras manos hacer especial un día normal. Creo que es porque me gusta que los que quiero lo sepan, lo sientan, sientan que para mí son especiales, que no son del montón. Y hacerles llegar lo mucho que me gusta haber coincidido con ellos y que estén en mi vida. No dar nada por sentado, que les llegue, que sientan lo valiosos que son para mí...y que los cuido. ¡Me gusta cuidar! Lo admito, estar pendiente, ayudar en la medida que me dejen y/o haga falta.

Iba a decir que se me da bien elegir toallas. Ja, ja, ja. Puede que llevar tantos años yendo a Miranda de Douro, en sus inicios a Fuentes de Oñoro también, contribuyó a convertirme en una especie de "experta toallera". Y me encanta la ropa de hogar (sábanas, colchas, toallas, manteles...). Los muebles también, y cualquier objeto para darle un puntito personal al espacio en el que habito. 

Me defiendo escribiendo sobre temas que me resultan próximos o que me acercan algunas personas. Especialmente desde la muerte de mi padre, la escritura tiene mucho de terapéutica para mí. Se nota en el blog, lo sé. A quien le moleste, que no lo lea.

Se me da bastante bien hablar de sentimientos, emociones...No en cualquier circunstancia, ni contarle mis intimidades al que pase a mi lado, pero sí hablar de sentimientos y emociones en un clima en el que me encuentre cómoda, donde me sienta muy yo. 

Sé que por ejemplo en el ámbito docente, a muchos no se les pasaría por la imaginación tratar temas que he visto con mis alumnos, por miedo, desconocimiento u otras razones. Que conste que siempre que lo hago, ha habido un estudio previo del "terreno", para saber si es mejor hablar o no de algo, y tener una idea aproximada de hasta dónde podemos llegar. Aunque siendo sincera, ese límite prefiero que lo coloquen ellos. Y que cuenten lo que quieran, como prefieran y de la manera que ellos decidan. Y en mi caso limitarme a tratar con mucho respeto los temas que puedan resultar más delicados. Y si alguno me hace dudar, por si es adecuado o no, lo he descartado, sin problema. Pero me parece importante que al hablar no exista ningún tema tabú, excepto si ellos de algo no quieren hablar. Y aquí quiero concretar algo: debemos hablar de la muerte. Omitir eso no ayuda, puede causar más dolor si cabe. Y no hace falta que nadie haya vivido alguna desgracia en sus carnes, es algo que todos viviremos, antes o después. Mejor después, pero nadie, sin excepción, tiene la vida garantizada.

Y aquí estoy de nuevo, ¡qué desastre! a 28 de marzo. Antes me ha resultado "Misión imposible". 

Sobre lo que sé hacer, creo que más o menos queda respondido antes, al comentar lo que, bajo mi punto de vista, se me da bien o pueda considerar como cualidades positivas. 

Quizá no acierte al retomar esta entrada. Si algunas de las escritas en otros momentos han sido una macedonia, esta se lleva la palma. Ayer comencé las muy merecidas vacaciones de Semana Santa. El trimestre ha rozado el infinito. He acabado, igual que en la primera evaluación, con la ciática guerrera y un cansancio mental considerable (no solo por motivos laborales). Pero bueno, de todo se sale, o eso me repito a diario. Es agotador andar con pies de plomo para evitar ser manipulada. Medir lo que digo y lo que no digo, porque soy consciente de lo mucho que dicen determinados silencios. Percibir que algunos piensan que no soy suficiente. Sentir que me juzgan personas que tienen menos experiencia que yo. Y por prudencia he callado mucho, me he mordido bastante la lengua, y he llorado, sí, a menudo. No tengo que demostrar nada a nadie, ni como maestra en general, ni como maestra de Compensatoria en particular. No actúo a la ligera, reflexiono mucho sobre cada paso que doy, y no los doy a ciegas. A veces la gente paga sus miserias con los demás, tal vez para sentirse un poquito menos miserables. Dudo que saquen algo bueno de esta manera de obrar, pero allá ellos. En mi caso duermo a pierna suelta, con la conciencia muy tranquila.

Lo que tenía claro es que necesitaba estas vacaciones como el aire que respiro. Lamentablemente me da en la nariz que como mucho, podré escaparme, en estas fechas, un par de días. Espero que al menos sí pueda hacerlo dos días, o emocionalmente va a ser un mazazo, mi salud de todo tipo me lo pide a gritos, me lo lleva pidiendo meses, y no me veo capaz de afrontar el final de curso, y todo lo incluido en ese pack que no es trabajo, sin coger un aire. Quiero un sitio nuevo, aunque sea próximo, pero nuevo, y que allá donde vayamos no conozcamos a nadie. No sé, ya veremos si se puede.

Tercer Día del Padre sin él. Y los que me quedan por vivir. Hay dolores que están perennes, pase el tiempo que pase. Se amortiguan pero no desparecen ni por asomo. Creo que me faltaron Josés y papás por felicitar. Espero que ninguno me lo tuviera en cuenta, porque se me hacen bola las felicitaciones ese día. Por otro lado pienso que los demás no tienen culpa alguna de esa ausencia, y no debo "pagarlo" con ellos. Para mí dejó de ser un día festivo desde que el mío falleció.

En este tiempo he escuchado mucho, poca transparencia a ratos, mentiras y verdades. Algunas mentiras no sé si los que las dicen pretenden engañar a otros o a ellos mismos, o a ambos. Hasta un silencio en un momento concreto puede convertirse en una mentira. Opto por hacerme la tonta. He visto en cuerpos ajenos el significado de "relación tóxica" personificado, pero no hay mayores ciegos que los que no quieren ver. Y eso en personas muy jóvenes, ¿demasiado?, y maduras también. En los dos casos, tiempo al tiempo. Sigo con la mosca detrás de la oreja sobre la manera tan arriesgada y poco acertada de relacionarse los jóvenes hoy en día, necesitan orientaciones que no están recibiendo. Luego nos llevaremos las manos a la cabeza, en vez de haber hecho más, desde nuestro sitio, para evitar determinados "golpes".

He sufrido al sentir mis lágrimas ignoradas. No me gustan los animales de compañía, pero no sé si sería capaz de ignorar un perro llorando, pues con las personas tampoco. Hay gente que sí. No hay que perder la capacidad de alucinar, últimamente las actitudes de algunas personas me han dejado "flipando". Y me dan ganas de pellizcarme. Vaya mierda. Sí, sin exclamaciones, una mierda.

Menos mal que todo sigue teniendo cierto equilibrio, y unas palabras a tiempo compensan a los intentos de ninguneo o menosprecio. Unas palabras a tiempo chocan con los que vienen con las espadas en alto, sin haber iniciado ninguna guerra. Y tengo ganas de muchas cosas, pero no de guerra. Si acaso de guerra conmigo misma, de seguir luchando por mis proyectos y porque los que quiero, en la medida que dependa de mí, estén bien.

Agradezco también las vacaciones para poner a cargar mis baterías de paciencia. El estar compartida en dos institutos me sigue resultando más cansado, porque aunque mis horas de trabajo total son las mismas, las idas y venidas y cambios de chip, son agotadoras. Cada uno tiene una forma diferente de entender la enseñanza, y en particular la Educación Compensatoria. Funcionan de modos que poco tienen que ver. Pero no me amargo, cada curso es un mundo y solo tengo claro dónde estoy hasta el 30 de junio. Y de todas las experiencias educativas he sacado cosas muy buenas, incluso del peor curso que he vivido hasta ahora, aunque ni se me ocurre recordar cuál fue. 

Como la prudencia me puede, tengo nuevo destino definitivo (provisionalmente). No celebro nada porque celebrar algo que está en el aire sería una sinrazón, y no es mi estilo. Tampoco esto me quita el sueño, de corazón.

Y me gustaría acabar esta entrada, como repito en muchas, agradeciendo, sí, otra vez. Gracias por las palabras amables. Gracias por los mensajes. Gracias a los que me hacéis más llevaderos los días llenos de hostilidad. Gracias a los que intentéis comprenderme aunque no penséis igual. Gracias a los que me dais aire en lugar de echarme tierra. Gracias a los que vais de frente y sois coherentes con lo que decís y hacéis. Gracias a los que estáis cuando necesito que estéis, lo verbalice o no.

Feliz Semana Santa a todos. Disfrutad de lo que os guste de estos días y evitad lo que no os haga sonreír. A ver qué nos depara abril. Siento que el 2026 vuelve a empezar, y espero que sea una buena señal.

Y...¡cómo no! Mucha música para alegrar el alma.





La última no es una gran canción. Pero reconozco que es muy pegadiza y me sube el ánimo, y me hace subir el volumen de la radio en el coche, cada vez que suena. 


miércoles, 23 de abril de 2025

MAReas y libros

No sé si habrá estudios o no, pero debería. Porque creo en el poder curativo de estar junto al mar. En la paz que puede transmitir escuchar el mar, sin más. Y ya si se puede, verlo, sentirlo, olerlo. Mirar a lo lejos y no divisar más que mar. Admirar el agua salada en sus infinitas tonalidades, con una paleta de azules y verdes que no se encuentran en las tiendas de Bellas Artes. Escuchar las gaviotas y otras aves, el sonido de las olas chocando con las rocas o acariciando la arena. Me doy la vuelta y veo la montaña, tan verde, que entiendo que las vacas y las ovejas, en Asturias sean mucho más felices, den una leche estupenda y podamos comer una carne maravillosa. Normal la amplia gama de quesos que podemos encontrarnos allí. Además de la calidad, no solo hay muchos distintos, sino que hay muchos buenos también. Y por la noche, percibir a un ave nocturna, investigando en "YouTube", intuyo que se trataba de un autillo. No llegué a grabarlo, pero lo escuché varias noches.

La base, 24 horas de compañía al día, era ya inmejorable.

Y así volví a Salamanca, tras un inolvidable paréntesis conociendo nuevos lugares del norte de España. Con la retina cargada de recuerdos plagados de color, el sonido del mar resonando en mi interior, la suerte de haber degustado productos o platos típicos riquísimos y palabras y silencios. Y ambos, tanto las palabras como los silencios, hacen falta. Gracias, muchas gracias. Así que vuelvo con las baterías cargadas, las neuronas todavía con las vacaciones en "modo on" y la cabeza mucho más descansada.










Hoy 23 de abril es San Jorge, el "cumple" de Marisa,  Día de Castilla y León y Día del Libro. Por eso, aunque ya los hayas felicitado: Marisa y Jorge, feliz lo que queda de día, je, je. Y a todos, ojalá hayáis podido disfrutar del Día del Libro. El año pasado me lo perdí, podía haber ido pero regresaba de un viaje y estaba agotada, así que muy a mi pesar, no bajé a los soportales de la Plaza.  Por eso esta ocasión lo cogía con muchas ganas y, aunque casi se me quitan de un plumazo, recapacité y cambié el chip. ¡Y qué bien! Así que de una manera distinta, saliéndome de mis costumbres, pero he podido pasar un rato estupendo en la Plaza y alrededores. Centrándome en lo que tenía, y en la suerte de poder compartirlo con más personas de las que estoy acostumbrada. Es la primera vez que entró en la Plaza flanqueada por dos grandes amigas con sendos carritos de "babies", niño y niña. Gracias. Una vez vimos que era muy complicado estar con dos carros en la zona de los soportales, huimos de la zona más concurrida. Visitamos una librería próxima a la Plaza, y al rato regresé, ya yo sola, a los puestos de los soportales. Me encanta ver, abrir, leer, tocar...Aunque tiene su peligro, porque han caído más de los que yo esperaba. Y dos que he dejado encargados. Si hubiera sabido antes que la librería-papelería de mi barrio abría hoy, habría hecho más gasto allí. Lo tendré presente para el próximo año. Por cierto, amigas y madres de los bebés, nos ha faltado una foto juntas, con carritos y todo. 


Y en este contexto, con el buen sabor de boca por la escapada asturiana y el Día del Libro, mañana espero que la jornada vaya como la seda. No voy con ganas de guerra, ni mucho menos. Tengo ganas tocar otras teclas y, ojalá, alguna de estas, sí funcione con mi alumnado. Soy testaruda y me niego a dejar de intentarlo, aunque queden menos de dos meses de curso.

A ver qué nos depara lo que queda de abril, y cómo inauguramos mayo. Espero que estéis teniendo un buen mes. 

Y el toque musical son dos canciones que no se me quitan de la cabeza. Me encanta la puesta en escena de las dos en La Revuelta.



La de Amaia es una canción que había oído ya varias veces, pero sin escucharla. Presté atención a la letra y, aunque no es de mis cantantes favoritas, me quito el sombrero. Y con Leiva y los coristas de lujo, poco que añadir, un gesto muy generoso por parte de todos.

domingo, 28 de abril de 2024

Cura salada, alegrías y cine

Hace una semana estaba contemplando el océano. Disfrutando del sonido de las olas golpeando las rocas, o las estructuras de hormigón que sitúan en las proximidades de los faros. Y me deleitaba con la gama cromática que el Atlántico nos ofrecía. Con esas tonalidades verdes y azules que simulaban un cuadro en movimiento. Y mirar, e intentar ver más allá, y darte cuenta que no, que hasta donde me alcanza la vista todo era una enorme masa de agua salada. De fondo las gaviotas ponían parte de la banda sonora, paseando confiadas entre los turistas y locales. Revoloteando encima de nuestras cabezas y, paradas, cual modelos avícolas en una pasarela, sobre alguna roca. Sin inmutarse, conocedoras de su terreno y conscientes de nuestra presencia limitada en dichos parajes. Ahí los intrusos somos los humanos, no hay duda alguna. Y no necesitaba mucho más, excelente compañía y maravilloso entorno. Temperatura fantástica. Y algún miedo superado. El miedo es muy puñetero, no es fácil enfrentarse a él, y mucho menos vencerlo. No monto en ascensores salvo que no me quede otra. He llegado a subir a un quinto piso a patita, cargada como una mula con una planta de orquídeas. Así que subir en un ascensor inclinado, en muchos sitios lo llaman funicular, apoyado en la montaña, a lo largo de 318 metros y con una inclinación del 42 %, no era moco de pavo, al menos para mí. No voy a enumerar por aquí todas las posibles situaciones que mi cabeza había imaginado si llegaba a entrar, no quiero asustar a nadie. El recorrido se realiza en tres minutos escasos. Pero esos tres minutos aproximadamente, dan para mucho cuando uno de tus compañeros de viaje es, lamentablemente, el miedo. Pero lo hice, aun con miedo. Y acompaño este momento con una acertadísima ilustración de Adela por dios (Adelaxd). Acertadísima como tantas otras, descubrimiento que me hizo mi hermano. Con trazos muy simples es capaz de hacer maravillas. 

Y mi sabor de boca al acabar mi escapada atlántica, no habría sido el mismo si no hubiera subido en ese ascensor/funicular. Sé que ma habría lamentado, por no haberlo intentado. Me habría "tirado de los pelos", por dejar al miedo que me ganara. Aunque si repito la experiencia, necesito mentalizarme. Eso sí, las vistas desde arriba, espectaculares, como estar acariciando el cielo. Gracias. Eso sí, por mi cabezonería de querer meter los pies en el agua, regresé con un catarro oceánico que todavía colea, es lo que hay. 

Lo mejor es que ya falta menos para el próximo viaje, sea donde sea. Y quiero pensar que todo va a ir bien y este verano los protagonistas van a ser los viajes...

Dejo algunas fotos del viaje a tierras portuguesas. Para repetir.












Todas las fotografías son propiedad de Raquel Plaza Juan.
La tarde del viernes fue de alegrías al cuadrado. A veces toca disfrutar de alegrías propias, otras de las "ajenas". Esta vez no era yo la fuente de ninguna de esas dos alegrías, pero las alegrías de las personas que quiero me alegran a mí también. En una me dio por llorar. En la otra se me dibujó una sonrisa de oreja a oreja, como si me la hubieran cosido por los extremos. En ambos casos, me alegro lo que no está escrito, y gracias por acordaros de mí para compartir vuestros momentos felices. Mi felicidad aumenta con la vuestra. Y a colación de una de esas alegrías, me atrevo a compartir estas palabras:

Querida maestra:

Un título no convierte a nadie en maestro, da lo mismo que lo llamen diplomatura o grado. Un maestro se hace, pero también nace. Nace porque me parece que es una profesión en la que o tienes vocación o ya puedes prepararte para sufrir durante los años de vida laboral. Seguramente si hay ausencia de vocación se harán mucho más largos. Los retos son inmensos, las dificultades, más grandes cada día, y las nuevas generaciones, cada vez más complicadas. Creo que "los alumnos de hoy en día" tienen unos estímulos distintos a los nuestros, cuentan con un lenguaje muy diferente, y una manera de entender el mundo muy alejada de la nuestra. En ocasiones siento que somos de planetas distintos. Quizás por todo lo anterior, considero, hoy más que nunca, un gran reto lo de dedicarse a la docencia. Una aventura de barcos piratas surcando el mar. De tesoros escondidos complicados de hallar. De nuevos puertos esperando a que alguien llegue a ellos. De turbulencias que dificultan el trayecto y escasos periodos con el mar en calma. Pero pese a todo, sigo pensando y defendiendo que tenemos la profesión más bonita del mundo. Ser docente es una profesión, además es un acto de valentía.

Y que cuando uno "empieza",  la entendible falta de experiencia se suple con ilusión y esfuerzo diario. Con ganas de cambiar un poquito el pedacito de mundo en el que nos ha tocado vivir. Con muchas horas de enseayo/error. Con una cantidad ingente dedicada a la observación, especialmente del alumnado, aquellos que mañana serán "tus niños". Y años después. puede que sigas refiriéndote a ellos igual, aunque quizás no sepas de la vida de ninguno. Y quiero pensar también, porque soñar es gratis, que van a ser un poco más felices después de haberte conocido. Espero que sepan apreciar tu luz, y valorar que frente a ellos, van a tener una maestra en mayúsculas. No obstante, la mayoría van a llamarte "profe" ja, ja, ja. Por supuesto, siempre que se pueda, que no falte el humor en el aula. Que el respeto y la tolerancia abanderen la clase y propicien un clima empático en el que cada uno pueda expresarse y mostrarse tal cual es, sin temor al qué dirán.

Disfruta de cada momento bonito, y quítale hierro a lo menos llevadero. Todos nos equivocamos, sin excepción. Y los docentes no somos sabelotodos. No pasa nada si en un momento dado no sabes algo. Ojalá algún día coincidamos en un cole. Respira, ve segura de lo que vales, recuerda que nunca se deja de aprender, y sonríe, porque sabes hacerlo muy bien. Y vas a hacerlo muy bien. De aquí al 30 de junio vas a creer que estás montada en una noria ¡Bienvenida!...¡Y suerte!

El viernes estuve en el cine. Hacía mucho que no iba y no recuerdo la última película que vi, ni tampoco el cine en el que estuve. Esta vez fuimos a una española, "Menudas piezas". En teoría, una comedia. Solo a mí se me ocurre ir a ver una peli de una profe de apoyo, que tiene que lidiar con alumnos dificilillos, por decirlo sutilmente. Ya, no es precisamente desconectar, lo que pasa es que fue de las pocas en cartelera que me llamaron la atención. Y sí, lo acepto, la cabra tira pa'l monte. Creo que es entretenida, guion mejorable (se podía haber profundizado más en algunas cuestiones, buenas interpretaciones y una carga emocional importante, por esoi recomiendo abstenerse de verla a  personas que hayan perdido a un ser querido "recientemente", especialmente si es vuestro padre o vuestra madre...Pero deja pinceladas que valen la pena, y no me arrepentí de ir a verla, pese a las lágrimas. Repiten bastante lo siguiente: "Todos somos iguales ante un tablero de ajedrez". Os animo a disfrutar de vuestras partidas, y a dar con las mejores jugadas, teniendo presentes que el tiempo del que disponéis es algo finito. Pero disfrutad, intentad aprovechar cada movimiento en vuestro tablero. Y como sale en la peli, y encima ya han anunciado que ha sido elegido eon el Premio Príncipe de Asturias de las Artes, tenía que despedirme hoy con esta preciosidad del maestro Joan Manuel Serrat...Hoy puede ser un gran día.