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martes, 14 de mayo de 2024

Conjugando...sin prisas

Anoche dejé muy avanzada una entrada para el blog, con la idea de rematarla ayer. Juraría haberla guardado como "borrador". Abro "blogger" y nada, borrador en blanco, sin título (lo dejé puesto) y en el contenido ni una sola palabra. Es la primera vez que me pasa en los años que llevo con el blog. Reconozco que no muchas veces hago eso de dejar las entradas sin terminar y continuarlas y acabarlas en otro momento. Prefiero escribir "del tirón", pero no siempre se puede.

El sábado estuve en el Liceo, me encanta ir al teatro. Bueno, amplío, al teatro, a conciertos, a musicales (depende)...Fui con dos amigas que no se conocían, no soy muy de mezclar ni juntar a personas que no se conocen, pero hace ya meses que empecé a cambiar el chip. Por circunstancias que no vienen al caso, veo las cosas de otra manera. No creo en lo de empecinarme en juntar a amigos de distintos lugares, porque aunque pueda ejercer de nexo, eso no implica que esas personas vayan a llevarse bien, y no me gusta un pelo forzar vínculos, nunca. La verdad es que disfruté mucho del rato con ellas. Y la obra de teatro estuvo bastante bien, pese a que nos ahumaron. No entiendo ese empeño en echar humo a todas horas. Sí, sería una forma de crear un ambiente determinado, pero el humo inundaba parte del patio de butacas y era bastante molesto. Llegué a toser varias veces y me picaban los ojos. También lloré un pelín, pero en realidad no fue por el humo, sino porque me asaltaron los recuerdos. 

Mi vez anterior en el Liceo no recuerdo bien cuándo fue. La que me vino a la cabeza fue la que estuve con mi padre y mi hermano. Y mi vista se fue directa a la zona aproximada en la que nos sentamos, no me acordaba del lugar exacto. Recordaba que era un palco y de qué lado estábamos. Fuimos a ver una obra protagonizada por el maravilloso José Luis Gil, al que le dio un ictus unos meses después. Hacía un papel brillante, una pasada. Era la obra "Eduardo II, ojos de niebla." No puedo evitar que en determinados sitios se me encharquen un poquito los ojos. Es una sensación extraña, dulce y amarga a la vez. Amarga porque ya no estás, papá. Y dulce por la infinidad de momentos que pudimos compartir contigo, parte de tu legado. Eso no evita que siga sintiendo, a veces, un nudo en la garganta. Ese nudo no se ha suavizado, aunque no lo tengo con la misma frecuencia que meses atrás. Hay instantes en los que noto que está más apretado y tirante que nunca, pese a los nueve meses y trece días que llevamos sin tenerte a nuestra vera. Hace poco unas viñetas de Occimorons daban en el clavo. Cada una de sus viñetas es una joya, me quedo con lo de "los duelos, duelen". Y pensando en lo que me dijo una amiga el otro día, intentaré ser menos dura con algunas actitudes de otras personas, porque es cierto que lo más seguro no es que actúen con maldad, sino que no saben otra forma de hacerlo y me demuestran, a su manera, que se preocupan por mí. Las viñetas de las que hablo pueden ayudar a otras personas que están viviendo duelos durísimos también. Para cada uno el suyo es el más duro. No me atrevo a enviarles el enlace de la entrada, confío en que lleguen a ella a través de Facebook o mi estado de WhatsApp, y si no llegan a ellas es que no es todavía el momento de toparse con algo así. En cualquier caso, os envío un abrazo grande, grande, sin nombres, confío en que os llegue. Lo que sentís no se va a pasar no hoy ni mañana, quizás dentro de unos meses o incluso un año tampoco. Pero ojalá podáis integrar ese dolor y aprendáis  a vivir con él, cuando sea. Lo sé, ese vacío es tan fastidiado y profundamente doloroso que seguramente ahora resulte hasta asfixiante. Ánimo, de corazón. Me parece una solemne idiotez preguntaros qué tal estáis, veo señales vuestras que ya responden sin preguntar.








Ojo, no soy una santa, soy consciente que he metido la pata con algunas personas de mi entorno, porque en algunos casos no he sabido cómo estar en momentos que me necesitaban. No es excusa que yo no estuviera para tirar cohetes, Y en otros simplemente hay vínculos que no son recíprocos. No puedo responder siempre en los mismos términos. Me da rabia cuando sé que hay cariño de por medio, pero las amistades, al igual que las relaciones de pareja, no siempre son correspondidas. O no siempre se responde como se merece la otra persona.  Eso no quiere decir que haya hecho algo mal, es que la afinidad cada cual la percibe de un modo distinto. Y respecto a las amistades, es complicado hablar o decir, si opto por callar es porque ahora mismo no me nace otra cosa. Y soy muy reflexiva, sé que hablar duele y el silencio duele también, no sé si más, cada persona es un mundo. 

Hace no mucho hablaba con una persona de algunas similitudes entre el duelo por haber perdido a un ser querido por fallecimiento,  y haber puesto fin a una relación de pareja. No son procesos exactos, obvio. Aunque uno de los puntos en común es que ambos me parecen dolorosísimos. En el primero esa persona ya no va a estar nunca más en nuestras vidas. En el segundo no se sabe, puede que tenga más que ver con cómo lo gestiona cada uno. El tiempo y la evolución de cada persona determinara si sus caminos se cruzan, aunque no sea de la misma forma que antes, o pasan a ser líneas paralelas. Lo que sí tengo cristalino es que en los dos tipos de "duelo" hay que pensar mucho, quererse mucho, tratarse muy bien, cuidarse mucho...Y todo, A UNO MISMO. Vivo el proceso de duelo, por el fallecimiento de mi padre, como algo individual, lo que no quita que me apoye en los que más me quieren y mejor me entienden, pero lo tengo que afrontar yo. Hay días en los que me siento más "blandita" y otros fuerte, bastante fuerte. Y repito el ejemplo del océano. Si varias personas caen al agua en el medio de la nada, cada cual ha de luchar por salir a flote. Y solo una vez que esté a flote puede intentar "rescatar" a otra, pero no sin antes asegurarse que ese rescate no se traduce en un nuevo peligro de hundimiento. Quiero saber de las caídas al agua de los que quiero. Y de cuando salen a flote. No me apetece que me edulcoren la realidad porque ven que no estoy al 100%. Igual que las malas noticias, quiero que sigan compartiendo sus buenas nuevas, porque sean las que sean, si a ellos les hacen felices, a mi me sumarán felicidad, seguro.

Hace unos meses empecé a ver "Love is blind", de lo visto hasta ahora elijo la edición sueca, de la que solo hubo una edición. En la americana, dejé de verla durante muchas semanas porque me aburría profundamente, pone que hay seis temporadas o llamadlo como queráis. Si alguno siente curiosidad está en Netflix. A medida que avanzan pierde frescura y gracia, y repiten patrones que hacen que piensen más en su futura fama que no en el "experimento" en sí. Ya, es un reality show, y se nota. A pesar de ello tiene algún destello puntual que hace que, de vez en cuando, siga viéndolo. Recientemente una participante le decía a otra: "La gente que te quiere se toma tu pasado como un mapa para saber cómo amarte." Fue escuchar eso y coger algo para apuntarlo, me encantó. Y apagar la tele, tal cual, me apetecía pensar en lo que eso significaba. Creo que es importante conocer el pasado de las personas con las que compartimos nuestra vida, y que ellas sepan cómo es el nuestro. No se trata de hacer un resumen y soltarlo de golpe. Tampoco es necesario contar todo con puntos y comas. Pero sí lo considero de ayuda, ya sea para querer o para que me quieran.  Agradezco que quien está a mi lado comparta conmigo la parte de su mapa que considere oportuna. Personalmente, no muchas personas tienen acceso a ese mapa, porque mantengo que soy más reservada de lo que aparento. Puede que sea el temor a que otros vean nuestra vulnerabilidad. Por eso hay partes del mapa que "cuatro gatos" conocen.

De momento estoy conjugando muchos verbos muy importantes en presente de indicativo, concretamente la primera persona del singular: Yo (me) quiero, yo (me) cuido, yo (me) protejo, yo me animo, yo (me) escucho, yo (me) ayudo, yo (me) perdono, yo (me) emociono, yo me esfuerzo, yo me atrevo, yo lucho, yo lloro, yo sonrío, yo (me) divierto, yo (me) observo...En definitiva, yo vivo. Y ha llegado la etapa de mi vida en la que debo centrarme en mí, en estar viva y en las mejores condiciones posibles, sin descuidar a cada uno de aquellos que tengo y quiero en mi vida. Quiero pensar que voy por el buen camino, aunque no sea algo fácil. 

El apunte musical está muy visto, pero me gusta una barbaridad y viene como anillo al dedo. Por eso, "Sin miedo".


domingo, 10 de diciembre de 2023

Con un par...de ovarios

Hace un par de días escasos falleció la actriz Itizar Castro. A raíz de su muerte, muchísimas personas famosas han tenido palabras de afecto hacia ella y han compartido su tristeza por su repentino fallecimiento (46 años).

    Imagen extraida de https://www.marca.com/tiramillas/cine/2023/12/10/6575a52822601d68088b458a.html


Y yo, habiéndome pasado un puente más bien caserito, sin comentarios, debido a un catarrazo, he leído bastante sobre los que se han acordado de ella, para bien y para mal. Quiero compartir aquí un artículo del diario "Público", titulado "En pelotas Iztiar", lo publicaron ayer. Sí, he llorado al leerlo, he llorado porque a veces he sentido lo que ella, que hay gente que me ha insultado por el mero hecho de ser...gorda. O que por ser...gorda, creen que ya no soy abrazable, besable o deseable. Es una mierda llegar nueva a algún sitio y sentir que tienes que hacer un esfuerzo extra para que otros deseen conocerte. Porque el físico es lo primero que vemos, y la gordofobia existe. Y el que diga lo contrario se equivoca. Y si no, le presto unos días mi piel, y así entenderá a lo que me refiero. Aunque he ido mejorando, me cuesta relacionarme con la gente cuando yo soy la nueva. No consigo evitar sentirme juzgada, por mi físico, cuando me presentan a una persona. Y si es a un grupo, ni os cuento. Un grupo en el que sea "la nueva" y por la razón que sea quieren conocerme y/o quiero conocerlos. No estará bien admitirlo, pero es así. Me da rabia si siento que me rechazan, me miran mal, no me dan la oportunidad de expresarme...por estar gorda. Pero sigue sucediendo. Sé que con frecuencia soy muy dura conmigo misma frente al espejo, no puedo evitarlo tampoco. Es una especie de vértigo, como si al "enfrentarme" a conocer a gente nueva, tuviera que pasar un control de calidad, o ago semejante.

Por eso celebro que existan  personas como Itziar, con esa personalidad arrolladora. Con esa humanidad mucho más grande que su talla. Y no, no tengo que pedir perdón por existir, pero la sociedad lo pone muy difícil. El mundo está hecho para los delgados, diestros y altos. Gracias Itziar, aunque ya no estés viva, por no taparte, no esconderte y no callarte. Gracias por mostrarte tal cual eras, porque sí. Y en cada cuerpo hay algo bello, pero depende de los ojos que miren y de los ojos con los que nos miremos. 

Hace poco hablaba con mis alumnos de español, sobre cómo hacer una descripción del físico. Y practicamos oralmente, diciendo cada uno qué era lo que más nos gustaba de nuestro físico y lo que menos. Aluciné con las respuestas de algunas de mis alumnas, viéndose gordas sin serlo.  De vez en cuando cosas así hacen que haga "clic." Y recuerde que soy mucho más que una talla (grande) de ropa. Un inciso, gracias a Operación Triunfo, por muy parte del markéting que sea, por mostrar al menos un cuerpo "no normativo". Ya que me pongo, tirón de orejas para el encargado de sus looks. Esa mala costumbre de creer que una persona obesa, cuanto más tapada y con ropa más holgada, mejor se va a sentir. Podemos vestirnos sin parecer sacos de patatas o mesas camillas, hablo de mi experiencia, no de la concursante. Podemos ser sexies, sentirnos sexies, y la ropa ayuda o echa tierra encima. 

Soy consciente de la imperiosa necesidad de quererme como soy, y que si he de cambiar ha de ser por mí, y no por lo que los demás puedan pensar o decir. Aunque cabría recalcar la maldita costumbre de opinar sobre los cuerpos ajenos para hacer daño con las palabras. La manía de creer que puedes decir lo que se te pase por la cabeza, sin filtros. Y a eso le llaman sinceridad. Ya que nos ponemos, un recordatorio: prácticamente todas las personas tienen, como mínimo, un espejo en su casa. Por eso antes de abrir la boca no viene mal "colar" nuestras palabras, analizar los posibles efectos, y solo hablar para construir, no para dar lecciones morales y hacer "reaccionar" al otro usando la crueldad. 

Si tenemos kilos demás pues porque los tenemos, si no pueden ser las arrugas, las canas, los juanetes, el acné, el color de piel...Cada cual tendrá algo, que sea su talón de Aquiles.

Así que Itziar, gracias por tus 46 años de vida. Gracias por dar visibilidad y con tanto salero a un cuerpo que no fuera 90-60-90. Gracias por tu actitud ante la vida. Hay días en los que actúo como tú, y no hay nada ni nadie que me frene, pero otros tantos la inseguridad se apodera de mí, y cuestiones del día a día se me hacen bola. Intento combatir a los "haters" de la vida real, no de las redes sociales, con mucho sentido del humor e ironía, aunque no siempre salgo airosa.

Y eso, que vamos e echarle a todo...un par de ovarios.


lunes, 18 de abril de 2022

TALLA

Tiendo a ser políticamente correcta, a huir de conflictos o enfrentamientos. Me considero "lenta" a la hora de reaccionar ante determinados actos que considero injustos, aunque a base de "leches" voy espabilando, no es la mejor manera, pero quizás la más efectiva.

Esta entrada va de tallas. No de las tallas de Semana Santa, sino de las humanas, las de carne y hueso. Esas que cada uno sabe cuál tiene, y a muchos parece que le importa más la del vecino que la propia.

¡Ya está bien! Estoy harta, con todas las letras, de la gente que sabe que hace daño con lo que dice y pasa, como si le resbalara, le resta importancia a la que sí la tiene. De los que van de buenas personas y se comportan como unos auténticos bichos. De los que juzgan sin tener ni la más mínima idea de lo que cada persona ha vivido y vive con su cuerpo. 

Hartita de los que piensan, o las que piensan mejor dicho, porque suelen ser más mujeres que hombres, sí, sí, tal cual, que son más, son mejores, por tener una talla "pequeña". Sí, pequeña lo he entrecomillado. No me considero mejor ni peor persona por ser de talla "grande", pero hay gente que se empeña en machacar el prójimo, porque sí, deben creer que es gratis. Y el problema es ese, suele salirles gratis. Cada cual es conocedor de sus puntos débiles, sus miedos, sus "todo". A algunos se nos ve a la legua, y ese es un problema. O a veces no me queda otra que verlo así, y asumirlo. La gente se aprovecha de dar donde saben que me puede doler. El físico es solo un ejemplo.

Así que nada, allá cada cual con su conciencia, si alguna/alguno cree ser superior por estar delgado/a, queda retratado, no me interesa que gente de ese tipo formen parte de mi vida, ni tengo yo ni un ápice de interés en formar parte de la suya. 

Y sí, está muy bien eso de quererse tal cual es, pero es dolorosamente complicado. Y la sociedad, los "otros", lo ponen cuesta arriba, con una ligereza pasmosa. Con una falta de humanidad, de empatía, que me alucina y me entristece a partes iguales. A mí me preocupa lo que hay debajo de la ropa. Bueno, más bien lo que no se ve pero se siente. Me conquista la gente buena, de los que piensas en "buenas personas" y en tu cabeza aparece su cara. Y si tienen una talla 36 o 52, francamente queridos, me importa un bledo. Adoro a la gente que suele estar dispuesta a tenderte una mano, a escucharte cuando algo te hace sentir un nudo en la garganta, "algo" que te quita el sueño o hace que las neuronas se te recalienten. Me encanta dar con personas trabajadoras, creativas, pacientes, resilientes, empáticas, imaginativas, sencillas...Y eso igual cabe en una 38 que en una 54. Si estoy hablando con alguien y me siento bien a su lado, no miro talla, estudios, fecha de nacimiento ni muchas otras cosas. Creo que las personas que deseo tener a mi lado son las que tienen un gran corazón y alegran el mío.

Como mujer de talla grande, aunque menos grande que hace no mucho, soy besable, abrazable y merecedora de lo mismo que otra con una talla inferior. Y capaz de besar y abrazar como cualquier otra. Puede que mi "belleza" choque con los cánones actuales, con los "normales" por decirlo de alguna forma, pero no soy de piedra. No tengo que ser más simpática ni graciosa por ser obesa. Intento hacer lo que me corresponde lo mejor que puedo. Y seguiré haciéndolo. Y punto. Feliz vida a todos, cada cual con su cuerpo, en el que habrá cosas que le gusten más y otras menos, pero bello al fin y al cabo.

Aunque no cobro ni un euro, sabéis que me encanta compartir anuncios y/o vídeos de marcas publicitarias que tengan cierta miga. Para muestra, estos dos de DOVE, olé por ellos.



Un par de apuntes sobre el último vídeo. Desde aquí animo a las mamás, chicas,  adolescentes...a intentar pensar qué les gusta de su cuerpo. Y si vosotras no veis nada, preguntad a otra persona. A veces los demás ven belleza donde otros observan "fallos". 

Y a los docentes, ni que decir tiene que este vídeo os va como anillo al dedo para hablar de la "belleza real" en las aulas. Nunca es pronto ni tarde. Siempre estamos a tiempo.



miércoles, 2 de marzo de 2022

EMOLECTURAS 14: ¿Y A TI QUÉ TE HA PASADO?

 A comienzos de curso, me encontraba en la tesitura de tener que elegir, si los contenidos del blog iban a tener como principales destinatarios a niños y niñas de Primaria, o a chicos y chicas de Secundaria. No tiene sentido. No lo voy a hacer. Me estoy dejando llevar, y si dejo que las cosas fluyan, depende del momento. Y en este instante, el libro que hoy quiero compartir con todos vosotros, lo veo más adecuado para Secundaria que para Primaria. No obstante, según la madurez que tengan nuestros alumnos, puede resultar de utilidad para los de 5º y 6º de Primaria también. 

"¿Y a ti qué te ha pasado?" narra la historia de Janne, una chica obesa. En la segunda página, tiene formato de cómic, la abuela de la protagonista le da un puñetazo de realidad. La familia está en la playa, la abuela, no tiene mejor idea que decirle "de broma" a su nieta, que siendo toda su familia guapa y delgada, menos ella, ella debe de ser hija del cartero. Esta crueldad me recuerda a "piropos" que he recibido porque sí. A cualquier edad. Afortunadamente parece que según voy cumpliendo años, hay menos "opinólogos" sobre mi aspecto. Me hago la fuerte e intento que lo que me digan otros me resbale, pero no siempre lo logro. Uno de los que más he escuchado en mis treinta nueve años de vida es: ¡Qué guapa eres...de cara! Lo reconozco, soy lenta de reflejos, me cuesta responder con un "zasca" como el que algunos se ganan a pulso. Insisto, afortunadamente no me acuerdo de la última vez que me dijeron alguna "lindeza", y es buena señal. Eso significa que ya ha llovido mucho. Tras el inciso personal sobre mis experiencias, regreso al libro.

Este cómic va de autoestima, de la importancia de quererse a uno mismo, y lo poco que a veces lo hacemos. Pero es también una historia de amistad y amor, en la que aparecen los miedos, la frustración, la soledad, el rechazo, la deslealtad, la empatía, la ansiedad, la esperanza...Si el lector es de Secundaria en adelante, en un rato lo termina, y sin correr.

Puede servir para trabajar alguno de los temas mencionados en el párrafo anterior, de manera individual o grupal. Como siempre os sugiero, tratad a vuestros alumnos con tacto, enormes dosis de empatía, sentido del humor y paciencia. A todo se le puede quitar hierro. Con el físico también lo hago, es una forma de tener un ambiente de trabajo más distendido, un clima de mayor confianza, y la tranquilidad que se puede hablar de todo, con respeto, pero de todo, no debería haber temas prohibidos, ni la muerte, la sexualidad, el amor, el miedo...

El libro lo encontré en la librería Santos Ochoa de la Gran Vía. Lo recomendaron en un grupo de Facebook "La biblioteca de los peques. literatura infantil y juvenil". Antes de comprarlo le eché un vistazo, y me di cuenta que tenía que comprarlo. Pensando en algunas personas concretas, pero también en mí misma. Y me vino bien, fue una lectura dura pero necesaria. Al menos a mí me hacía falta. Revolvió muchas cosas en mi interior, y esa revolución interna fue positiva. Sé que a ratos tengo que quererme más, y mejor. Agradezco a través de esta entrada a esas personas que estáis "cerca", de manera literal o virtual, y me ayudáis a verme de una manera más amable. Y sí, me llamáis "guapa", y me encanta.

Espero que descubráis "¿Y a ti qué te ha pasado?" y saquéis provecho a una historia muy real, muy necesaria, con mucha miga. El libro esconde muchas enseñanzas, en vuestras manos está que los que lo lean lleguen a ellas.

Seáis como seáis, todos tenéis algo hermoso en vuestro físico. Y si no sois capaces de verlo sin ayuda, pedidla, cuatro ojos ven más que dos. Y todavía más cuando esos ojos no son los vuestros. Quereos, tal cual os veáis en el espejo, sed cariñosos con vuestro cuerpo, no tenéis otro.

Intencionadamente solo he dado pinceladas del libro, me encantaría que lo leyerais y opinaseis. Así que tranquilos, no lo he destripado. ¡Disfrutadlo!


miércoles, 29 de diciembre de 2021

Contrastes

Esta no va a ser la última entrada de 2021, pero sí una de las más reivindicativas. Y lo aviso desde la primera línea.

En mi casa están suscritos a un periódico, y con él, dos veces a la semana, nos "regalan" una revista...Una de ellas es "MIA". Puntualizo esto porque no gasto ni medio euro en adquirirla. Llevo ya bastante tiempo viendo algo llamativo, o a mí me lo parece. Dejo una muestra de algunas portadas.












¿Os llama algo la atención? ¿No os chirría nada? A mí sí. Fijaos en el tamaño, colores y contenido de los mensajes de la parte inferior, iba a poner en la zona central pero no, suelen ocupar toda la parte inferior. No me gusta que me vendan la moto de querernos a nosotras mismas tal cual somos, y luego la portada, semana sí semana también, tenga en un lugar destacado mensajes obsesionados con adelgazar, sentirse delgada, parecer más delgada...Será que me han tocado las fibras, lo veo un poco incoherente con su discurso. Será que su línea editorial es así. Pero aquí estamos, los lectores, para alzar la voz. Lo mío nunca fue ni será quedarme callada. A veces se cumple lo de "calladita estás más guapa", pero me lo digo a mí misma, no me lo dice nadie.

Semana tras semana escudriño los contenidos de la revista, y me parece lamentable su tendencia. Por un lado lo de quererse tal cual somos, seamos como seamos. Y la importancia de lo que hagamos en nuestra vida profesional, dejando el físico a un lado. Pero por otro el bombardeo continuo, obsesión diría yo, con adelgazar, trucos para parecer más delgada...Tengo mis dudas de que realmente sepan de lo que hablan. Lo primero es el respeto. Hay que respetar nuestro propio cuerpo, con lo que nos gusta y lo que no nos hace tanta gracia. Y quererse con sus arruuguitas, estrías, michelines...Cada persona sabe cuáles son sus complejos. Creo que únicamente cuando nos queremos, tengamos una talla 36, 44 o 50, apreciamos que los demás si nos quieren tal cual, sin querer cambiarnos. Seguramente ya nos querían antes, pero nosotros no éramos capaces de vernos. Qué importante es mirarse con cariño a uno mismo. 

Puedo no estar acertada, pero a ratos me harto y necesito gritarlo y compartirlo con otras personas. Una persona puede estar a dieta por muchos motivos, y puede no estarlo por otros tantos. Para mí la principal razón para queder adelagzar no obedece a cuestiones estéticas, sino a salud. Para el día a día influyen los kilos de más, condicionan mucho más de lo que otros ven, y no me apetecía (desde hace ya muchísimo), continuar con una vida con tantas ataduras. Pero el proceso es lento, con muchos altos y bajos. Anima ir viendo resultados y encontrándote mejor, aunque tal vez nadie está nunca del todo satisfecho con su aspecto físico. La teoría es excelente, la práctica es ya harina de otro costal. A muchos nos ha tocado reeducarnos en nuestra alimentación, ver qué era beneficioso comer y por qué. Y no sufrir con ello. Combinar esto con movimiento, sea caminar, correr, ir al gimnasio, hacer natación...Y ser paciente. Para mí es complicado no tirar la toalla, hay momentos en los que no puedo más, y hago lo que no debo. También están nuestros estados de ánimo, porque influyen mucho, y en este camino tan largo tienen mucho que ver.

Y está la sociedad, que sigue poniendo la etiqueta de "tallas grandes". Pues miren, no, ya está bien. Sean valientes y llamen a las otras, "tallas normales", porque parece que las que no son grandes son las normales. O ese mensaje leo entre líenas. Por no hablar del tipo de ropa, esos patrones demenciales, esa ropa tipo saco (me parece un error intentar vestir  con tanta tela a las personas con tallas desde la 46). No es la primera entrada que escribo en esta línea, pero ya llevaba un tiempo en silencio, y cuando algo arde dentro es mejor sacarlo. Como acaba el año me ha parecido el momento y no quería que se me hiciera bola. 

Ojalá consiguiera algo y en el 2022 "MIA" fuera más nuestra y dejara de atinborrarnos con esos mensajes. Me llevaría una alegría si cambiaran el foco, porque cuando un mensaje puede llegar a mucha gente, hay que cuidar muchísimo qué mensaje lanzamos.

El mío se resume en: Quiérete. Mírate con cariño en el espejo. Mímate. Cuídate, Respétate...Y sonríe, no te rindas que al final con esfuerzo, paciencia, perseverancia y tiempo, todo llega. Estás en construcción, no lo olvides. Ah, y...¡No estás sola!

La canción forma parte de la banda sonora de la película de animación "Encanto". Un festival de color y música, de folklore, historia, fortaleza, creatividad y valentía. Algunas letras no se entienden del todo bien, pero vale la pena verla. Sois bellas tal cual sois, aprended a ver la belleza que hay en cada una de vosotras (o vosotros, el mensaje sería idéntico para los hombres).

domingo, 14 de noviembre de 2021

EMOLECTURAS 7: Tú importas

"Tú importas", un título potente. Es la séptima recomendación de "Emolecturas". 

Es un cuento para todas las edades. Lo veo adecuado desde un niño de un año a una persona de 80.

Escrito e ilustrado magistralmente por Christian Robinson, editado por "Libros del zorro rojo". Y es que nunca está de más recordarle a alguien lo importante que es. A mí me parece un mensaje muy hermoso.

Ideal para trabajar la autoestima, intentando reforzar la idea de que cada cual debe quererse como es, sin cambiar para agradar a otros. O simplemente por el placer de leer, de deleitarnos con las imágenes de este álbum ilustrado. Tiene poco texto, los dibujos que lo ilustran son los verdaderos protagonistas.

No lleva mucho tiempo en mis manos porque salió en 2020, pero debo recomendarlo, me parece maravilloso.

Y es que sí, da igual la edad que uno tenga, dónde viva, cómo sea, si está lejos o cerca de su hogar, si a veces ha de decir adiós a alguien a quien quiere, si es el primero o el último en llegar, si en alguna ocasión opta por nadar a contracorriente. En todos esos casos y muchos más...¡Tú importas! ¡Recuérdalo!

Creo que este texto puede ser útil para hacer alguna actividad después. Mi recomendación es desde 4º de Primaria en adelante. Sugerencia de actividad acompañando a esta emolectura:

Dad a vuestros alumnos una "tira" (cortaría en tres cada DIN A-4) de papel de algún color (podéis usar folios de colores claritos). En la parte superior izquierda cada uno debe poner su nombre, y que ya tengo escrito a ordenador TÚ IMPORTAS porque...

Podemos poner las tiras en un corcho y dejar que los alumno, en un plazo razonable, una semana por ejemplo, vayan escribiendo frases cortas a algunos de sus compañeros. Para que nadie se sienta más ni menos que otro, daría alguna indicación. Por ejemplo, que el máximo de comentarios que un alumno pueda tener en su tira coincida con la mitad de la clase. Si son 20 alumnos, que nadie pueda tener más de diez comentarios escritos. Así ayudaremos a que todos se sientan especiales, sin favoritismos.

Si a mitad de semana veis que alguien no tiene nada en su tira o muy poco, animad a la gente a pensar por qué cada uno somos importantes. Y eso es verdad, todos podemos aportar algo bueno que nos haga importantes.

No excluyo a los cursos inferiores de hacer actividades a partir del libro. Quizás veo más apropiado con ellos hacerlo a nivel oral, como un corro en el que cada uno va pasando al centro y otros le dicen algo agradable, una razón por la que ellos vean que ese niño o niña es relevante. 

Sea una u otra, animo a los docentes a participar de alguna forma. Hay que mojarse, no es pedir a los alumnos sin más. Si ellos ven que damos ejemplo, más sencillo será que den el paso y participen.

Respetad el ritmo de cada alumno, si son introvertidos, si no lo pasan bien hablando en público...

Seguro que se os ocurren muchas actividades más...¡A pensar!

domingo, 3 de octubre de 2021

EMOLECTURAS 2: La fuente escondida

La segunda de las "Emolecturas" llega de la mano de Miriam Tirado. Es una de las joyas que compré en la Feria del libro de Madrid (además firmada por la autora). Pongo fotos de la portada y de la dedicatoria de Miriam...




El "prota" de la historia se llama Pol. Nos habla de lo que le gusta hacer, describe sus sensaciones cuando hace esto y también cómo hace que los demás se sientan. Y ahí llegamos a la fuente escondida que, supuestamente, cada uno de nosotros tenemos. Encontrar esa fuente puede hacer que seamos felices (ahí es nada).

En el libro Pol le plantea un juego de pistas a su padre, para encontrar su fuente.

Recomiendo la lectura de este libro. Me ha gustado muchísimo, para todas las edades (de Infantil a Secundaria y los que ya no se acuerdan de cuando iban al instituto).

Creo que habla de la ilusión y la esperanza como motores de felicidad. Del quererse a uno mismo, hacer aquellas cosas que nos llenan y, por supuesto, de la falta que hace a veces volver a conectarse con esa fuente. A mí me ha parecido una historia preciosa, y es importantísimo recordar que dentro de nosotros tenemos que dar con las razones para seguir adelante, continuar remando, mantener la ilusión, ser felices...¡Como queráis llamarlo! Y a veces cuesta una barbaridad, pero hay que luchar, aunque no tengamos ni pizca de ganas.

Algunos ejemplos del libro. Tal cual, esta es la primera pista del juego de Pol:

PISTA 1

TIENES UN BOLI Y UN PAPEL EN EL SUELO.

CÓGELO Y APUNTA TRES COSAS QUE TE 

GUSTABA MUCHO HACER CUANDO

ERAS PEQUEÑO.

DESPUÉS SIGUE LA FLECHA.

Aquí tenéis una actividad fantástica para hacer a colación del libro, más para alumnado de Secundaria en adelante.

Como siempre, no planteo a los alumnos nada que yo no haga.

Estas serían mis respuestas a la pista número 1:

1.-Ir a Miranda Do Douro. Íbamos los cuatro juntos (mis padres, mi hermano y yo), creo que la primera vez que fuimos tendría unos seis años. Nos lo pasábamos muy bien en el viaje y era tradición familiar ir siempre el "sábado Santo". Muchos años venía mi tía Tere con nosotros.

2.-Visitar la "Feria Monográfica". También era algo para ir juntos los cuatro. A mí, muy urbanita por entonces (cada vez menos a medida que sumo años), me encantaba ir a ver animales, pese al miedo que le tengo a la mayoría. Además hacia acopio de folletos publicitarios, globos, bolsas de plástico, caramelos. Me gustaba el ambiente de ese lugar, ir allí en Ferias era muy especial.

3.-Hacer el hornazo para el "lunes de aguas" con mi madre. La liábamos pardísima en la cocina. Hacíamos la masa también. El momento del amasado era maravilloso. Y luego ir al horno de Villares a que se cociera era fabuloso. Todavía recuerdo ese olor casi mágico que impregnaba el lugar, el suelo lleno de harina y cómo cada familia esperaba ilusionada a ver cómo salía su hornazo, ya cocinado. Me gustaba mucho ver el aspecto de cada uno y qué decoración le habían puesto (algún nombre, inicial, algún dibujito...).

Y aquí va la segunda pista:

PISTA 2

APUNTA TRES COSAS QUE TE

HAGAN MUY FELIZ, PERO QUE NO HACES

NUNCA.

Mis respuestas:

1.-Ir a exposiciones. Es algo que cuando estudiaba Comunicación Audiovisual, hacía con bastante frecuencia. Muchas veces acompañada de Iván. Me sigue gustando ir pero sola no es lo mismo, me parece mucho más enriquecedor ir con alguien, entienda de arte o no (de hecho no soy yo ninguna experta). Pero yendo en compañía tengo alguien con quien poder comentarlo. 

2.-Dibujar. La verdad es que me relaja muchísimo. Hace que esté concentradísima en algo a lo que puedo dedicarle horas sin cansarme. Pero si hago memoria llevo ya un tiempo sin dibujar por placer, sino por obligación, cuando hace falta para algo del cole. 

3.-

Y la tercera la dejo en blanco, no encuentro nada más. Y los número 1 y 2 no es que no los haga nunca, sino que los hago muy poquito, mucho menos de lo que debería.

Tranquilos, no voy a destripar todo el libro, quizás he contado ya más de la cuenta.

Os invito a dar con vuestra fuente. Y si ya sabéis cuál es vuestro motor, ilusión, esperanza, "razón para bailar"...a tenerla presente y recurrir a ella. A mí hoy me hacía falta y por eso me he decantado por este título de Miriam Tirado. Muchas veces los libros tienen una función terapéutica. 

Espero que os sirvan las "Emolecturas" y uséis alguna vez estos títulos en vuestras aulas, hogares...

¿Cuál es vuestra fuente? (Es una pregunta lanzada al viento, no hace falta que respondáis)

sábado, 13 de marzo de 2021

La belleza. Quiérete, quiérome, quiéreme

belleza

1. f. Cualidad de bello.

2. f. Persona o cosa notable por su hermosura.

Esta entrada está dedicada a todas las personas que, sin querer o intencionadamente, hayan entrado a echarle un vistazo o a leerla. A las que se ven bellas, pero especialmente a las que les cuesta encontrar belleza en ellos mismos, da igual la razón.

Me obligo a pasear, digo me obligo porque me gusta, y mucho, pero hay días que acabo rendida y tengo que tirar de mí misma para salir de la rutina (laboral) que me absorbe (o dejo que me absorba) muchas tardes, y salir "a dar una vuelta". La semana pasada fue especialmente dura, intensa, complicada o con cualquier otro sinónimo de las palabras anteriores. Y me salvan algunas personas, y también los paseos. Me salvan esos paseos "conmigo", sin un destino concreto (o sí), con el propósito de romper la rutina y moverme un rato (al ritmo que mis fuerzas me permitan).

En uno de ellos me encontré con una de las esculturas del artista chino Xu Hongfei (no es la primera vez que expone en las calles salmantinas). Y pensé, "me encanta". Y este es parte del porqué de esta entrada. Mi pequeño granito de arena a "otros cuerpos", a esos que no responden ni se aproximan al 90-60-90, pero igualmente hermosos. Me harta la etiqueta de "tallas grandes". En las que no son "grandes" no pone ninguna etiqueta, pero en las que no encajan en esos cánones sí, lo advierten, tallas "grandes". Me he tomado la molestia de investigar en internet y es curioso. No se ponen muy de acuerdo las marcas, algunas denominan "tallas grandes" desde la talla 46, otras desde la 48...Así que, obviamente, pertenezco a ese grupo. Mucho menos grande que hace un año, pero sigo estando ahí, y no pasa nada. Como las piezas de un puzzle, al final es cuestión de tiempo que todo "encaje". Y me parece que el mayor cambio es el interno, aunque el que más puedan apreciar muchos sea el externo. Podría etiquetar a muchas personas, pero creo que se lo he dicho de alguna forma, están en mi círculo, cada día con un radio más pequeño. Menciono a Nutre-t, es decir, a Estefanía Falagán, porque sí, porque el paso lo da cada persona, y es complicadísimo,  pero el apoyo, el seguimiento, los ánimos, son necesarios y eres muy buena dándolos. Gracias Estefanía. Y hay cosas que van más allá del "trabajo".

Cuando veo las esculturas de Xu Hongfei pienso muchas cosas, qué bien, ¡ya era hora! o me paro a contemplarlas por la buena energía que me transmiten. Y sí, me encantan. Con sus curvas, sus michelines, sus pechos grandes, sus anchas caderas. Y su sonrisa, y esa fuerza que me transmiten. Esa imagen de mujeres poderosas, orgullosas de ellas mismas. Y es que hay que quererse, con una 36, una 48, una talla 54 o una 60. Ojo que la sociedad no lo pone fácil, nada fácil. Querernos a nosotras mismas es la única forma de conseguir que otros nos quieran. Aunque no engaño a nadie, si nos rodeamos de gente que sabe apreciar nuestra belleza más allá de una talla determinada de pantalón, de sujetador o de blusa, todo es más sencillo. Todo ayuda. Gracias a los que me miráis con cariño, amor y hacéis que me quiera más y mejor. No se trata de tener una autoestima por las nubes, pero sí de saber querer a la persona que somos en cada momento de nuestra vida, y aceptarnos con nuestra talla. 

Y repito otra vez ese reventante "qué guapa eres de cara". Llegan a mi boca sapos y culebras, pero por educación no suelo decir ni pío, aunque hago importantes esfuerzos para evitar saltar. Un poquito de empatía...¡Por favor!

Volviendo a las esculturas, quiero compartir unas fotos con vosotros. Están en La Alamedilla (esta ya lleva un tiempo allí, de manera permanente) y las de la exposición actual (Plaza Mayor, Plaza del Liceo y patio de La Salina). Os invito a verlas. No me gustan nada lo selfies, así que un día que vaya acompañada y pediré que me hagan fotos con alguna de ellas.











                                            Fotografías propiedad de Raquel Plaza Juan.

La de la "tenista" se llama "Fuerza". Ahí queda eso.

Ah, y la fachada está muy bien, pero no es eterna, la que de verdad dura es la belleza interior. Y adoro dar con gente que es tan bella, que irradia magia en la mirada, de sonrisa dulce/tímida/limpia, de risa contagiosa, seguridad al caminar, mover el pelo, gesticular con un sello, voces cálidas...Así que vamos a intentar que exista la mayor armonía posible entre nuestra belleza interna y externa...

Esta vez la nota musical corre por cuenta de "Efecto Pasillo" y su canción "Cuando me siento bien." Pues eso. A querer, a quererse, a querernos...¡Guapos! ¡Guapas!


domingo, 1 de noviembre de 2020

Seve Emociones (1): la AUTOESTIMA

El curso pasado, al no ser tutora ni haber salido el taller sobre educación emocional que oferté para la tarde de los lunes, decidí crear aquí las "emo-ideas". Varias se me han quedado en el tintero y no siempre las he descrito con la ilusión habitual. Me resultaba muy complicado lanzar ideas sin más, sin poderlas llevar a la práctica.

Este peculiar 2020-2021 la situación ha cambiado. Al ser tutora nuevamente, pensé que tenía que retomar tratar en las clases la educación emocional, con la periodicidad que el horario me permitiera. Y va a ser algo quincenal, tal vez se me quede corto e intercale alguna actividad para trabajar las emociones a través de la Plástica.

Esta aventura se llama "Seve Emociones," usando la forma abreviada del nombre de mi destino actual, el CEIP Severiano Montero de Peñaranda de Bracamonte. Aunque obviamente coincidirán emociones ya tratadas, porque son alumnos distintos y no las han visto antes conmigo, mi idea es darle un enfoque distinto, de ahí que ni siquiera vaya a mirar cómo las traté en otras ocasiones.

Ya llevamos dos sesiones (cada una de 30 minutos), de "Seve Emociones". No he podido plasmarlas aquí antes por más de lo mismo, mi día a día es un no parar, especialmente en lo que a asuntos relacionados con el cole se refiere.

Empecé con la AUTOESTIMA. Recurrí a "El gran libro de las emociones,"  y a su historia "El ratoncito Miguelito." Habla de un ratoncito al que todo le da miedo, nunca discute con nadie, y hay gente que se aprovecha de su manera de ser. Un día le recomiendan visitar al Mago de los Espejos. El Mago, gracias a distintos espejos, le muestra diferentes "Miguelitos", cuando en realidad es él mismo, cuya imagen varía según en qué espejo se mire. 



Después de leerles el cuento, hablamos de qué trataba la historia. De manera sencilla, entre todos, definimos la autoestima. Y, como 30 minutos pasan volando, hicimos una rueda en toda la clase que comenzaba así: "Yo soy especial porque..." Les pedí que pensaran en algo que les hiciera especiales porque, al fin y al cabo, todos, sin excepción, tenemos cualidades que nos hacen especiales. Y, a ser posible, que no fuera nada de su aspecto físico (la experiencia me dice que es lo más fácil para los alumnos y así no se esfuerzan por mirar más allá). Como ya sabéis los que leéis el blog habitualmente, nunca pido a mis alumnos algo que yo no sea capaz de hacer, así que inauguré la rueda con "Yo soy especial porque me encanta escuchar..."

Me alegro ver que todos se animaron a participar en la rueda, aunque a algunos les costaba encontrar algo por lo que considerarse especiales.

Hablamos de la necesidad de tener una autoestima adecuada, de quererse a uno mismo, mirarnos a nosotros mismos con cariño, lo que no quita que seamos capaces de ver nuestros errores o aquellas cosas que son mejorables.

Para ser un estreno, acabé relativamente contenta.

Así que ya sabéis, encontrad vuestro espejo particular y quereros, sin excesos, pero sin tacañería. Yo me quiero (y según cuándo no me ha resultado nada fácil), con mis virtudes y defectos...¿Y vosotros?

lunes, 1 de julio de 2019

Pinceladas de emoción: 3 en 1, sesiones (23, 24 y 25): autoestima y empatía

Querido blog:

No doy crédito, ya ha terminado el curso. Por fin pasó, el lunes 17, la sesión de evaluación. Parece que va llegando el momento de hacer balance pero, antes me gustaría publicar lo mucho que tengo pendiente por aquí.

Debido a esa vorágine de mil y una tareas pendientes, tenía el blog "castigado." Acabo de comprobar que no tengo ninguna entrada publicada de junio...¡Natural! Como dice una amiga a veces, "estoy entre muerta y matá."

Vamos al lío, los tres viernes anteriores al 21 de junio(31 de mayo, 7 y 14 de junio), fin de curso, estuvimos hablando de la autoestima (2 días) y la empatía (el viernes 14). 

El primer día tratamos la autoestima sin que ellos lo supieran. Conté la historia de "Cómo ser un león", de Ed Vere, un libro de la editorial Juventud. Fue una de las joyas que traje el año pasado de la Feria del Libro de Madrid.




Después de leerlo y hablar un poquito del argumento, les pedí que haciendo una cadena rápida, cada uno completara esta fórmula "Me quiero porque...", eso sí, sin decir nada del físico, sino algo del carácter.

Entre sus respuestas estaban "Me quiero porque soy imaginativo, obediente, generoso, porque lucho por lo que quiero..." Mi idea era que se "mirasen por dentro" (carácter, forma de ser...) y en un segundo momento, "mirarse por fuera" (físico, apariencia).

De cara a la sesión del viernes 7 de junio, había mandado previamente unos "deberes especiales" para el fin  de semana, algo que se me ocurrió hace poco, harta ya de los habituales. He intentado que implicaran, para bien, a las familias y que supusieran compartir un ratito juntos para poder hacerlos.


Los deberes consistían en un listado bastante numeroso de adjetivos referidos todos al carácter, a la forma de ser, no al físico. Cada niño tenía que elegir cinco, que definieran mejor cómo son cada cual, y marcarlos con círculos de un mismo color. El segundo paso es que dos personas de su familia (o gente que los conociera muy bien), hicieran lo mismo, pero también sobre el niño/la niña. Cada familiar tenía que elegir cinco, y un color. En resumen, al final tenían que tener 15 círculos de colores de tres colores diferentes, correspondiéndose cada color con una persona. Podían coincidir en todos, en algunos o en ninguno.


Me llevé las hojas a casa para mirarlas con calma. Las empezamos a comentar a mitad de semana, antes de la última media hora del viernes 7, media hora se queda muy corta. Hablamos de cómo se ve cada uno y cómo nos ven los demás. Y de las coincidencias entre la manera en la que otros nos ven y nosotros nos vemos a nosotros mismos. Además comentamos qué era lo que más le había llamado la atención de lo que les habían puesto, principalmente, sus familiares, y si estaban o no de acuerdo en lo que los adjetivos que habían elegido. Les dije que eran una especie de rayos X, de tratar de ver nuestro interior.

Y pasamos a la parte física, a decir, quien quisiera, qué era lo que más le gustaba de su físico y qué era lo que menos. Para mi sorpresa se animaron más de lo que pensaba a participar y su autoestima es muy buena...¡eso me encanta! A muchos les costaba encontrar algo que les disgustara de su físico. 

El viernes 14 hablamos ya de la autoestima, sin rodeos, y les expliqué el porqué de las actividades de las semanas anteriores. Les puse una imagen que resume muchas de las ideas que quería transmitirles. Es esta:



Y terminamos comentando algo que llevaba muy presente en clase a lo largo de todo el curso. Incluso de manera literal, porque era uno de los globos de la clase a modo de "ingredientes" que tenía que haber en el aula: EMPATÍA. Sí, niños y niñas, y también adultos, la palabra mágica. Y mencioné la "regla de oro": Trata a los demás como te gustaría que te trataran a ti. En la PDI puse una serie de situaciones, que entre unos y otros, fuimos viendo. Aquí las comparto, por si a alguien pueden venirle bien. Ver SITUACIONES PARA TRABAJAR EMPATÍA. Desafortunadamente no dio tiempo a hablar de todas.

Se supone que aquí acabarían las Pinceladas de emoción...de este curso. El miércoles 19 sí las acabamos, con el libro "Así es mi corazón", de Jo Witek y Christine Roussey, de la editorial Cubilete. El libro va por su séptima edición, llevaba unos añitos con ganas de tenerlo, y al ver a una de las autoras en la Feria del Libro de Madrid, fui directa a por él...¡Qué alegría! Pongo algo unas imágenes. Un 8 de junio para recordar, por esa firma y por otras muchas, la mayoría no eran para mí, pero como si lo fueran.






El libro compara el corazón de una niña con muchas cosas, con unas ilustraciones fantásticas, sencillas, pero eso es lo bonito, a mí me conquistó.

Termina así:
¿Has visto?
¡Mi corazón es como una casita
con jardín donde viven
muchos sentimientos juntos!
¿Cómo es el tuyo?

Fuente : https://www.mogicons.com/es/stickers/love/happy-heart-giving-a-hug-402/



Y hasta aquí las Pinceladas de emoción 2018-2019, huelga decir que quiero que tenga una continuación, con los mismos destinatarios, por supuesto...En los años que llevo en esta profesión, han sido las mejores últimas medias horas para acabar la semana.

¡Muchísimas gracias!