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miércoles, 27 de febrero de 2019

Reencuentros que suman: Guijuelo es mucho Guijuelo

Vaya suerte la mía. Eso de haber "llegado" a algunas personas y, una vez que ya no puedes estar con ellas (a diario), sigan queriendo saber qué es de mi vida. 

Os sitúo. Esta mañana me tocaba cuidar el patio. Me avisan en el recreo que en la verja del cole hay un "chico" que pregunta por mí. A cierta distancia no distinguía muy bien quién era, pero al dar dos pasos ya veo de quién se trata.

Gracias  Kaio, me ha encantado verte y poder ponernos un poco al día en 10 minutos. Espero que nos tomemos ese café pendiente antes de que acabe el curso. Haré porque así sea. Qué alegrón. Va camino de tres años que no pude seguir en el Vía de la Plata, y reconozco que mis alumnos y alumnas del instituto sois muy especiales, porque rompisteis muchos de los esquemas que tenía hasta ese momento. Siempre digo que de todo lo que me ha pasado a nivel laboral, que no es moco de pavo, mi mayor punto de inflexión en estos casi 11 años, fue el IES Vía de la Plata. El funcionamiento tan distinto de un instituto respecto a un cole, los compañeros y, los "protas", los alumnos...Una experiencia única.

Fue una lucha brutal, un tira y afloja diario, aunque hubo muchos instantes maravillosos, impagabales, que ni quiero ni puedo olvidar. Tranquilo que lo que digo (de la lucha y el tira y afloja), sabes que va para casi todos. Tener que "luchar" con unos y con otras era el pan nuestro de cada día. Ver esa sonrisa en tu cara vale millones y me has iluminado el día (y más). Verte bien, feliz, tranquilo, asentado...Sin palabras.

Todavía recuerdo algunos recreos, en los que apuraba los últimos minutitos en el edificio 1, hablando contigo. Poco me faltaba para bajar rodando hasta el edificio 2. Qué solos estáis muchos adolescentes y qué poquito se esfuerza la gente en entenderos (sin juzgaros). Y justo ahora me encuentro con una "emotirita" de Luis Aretio, psicólogo infantil, cuyo título es Si su adolescencia está en nuestras manos, tengamos "tacto." Pues sí Luis, mucho tacto, a ver si le entra a la gente en la cabeza.  Os invito a leer la emotirita de este psicólogo, con el que suelo coincidir en la manera de ver el mundo y a sus habitantes.

Kaio, tengo la sensación de que muy poca gente te llegó a conocer. No sé si yo te conocí de verdad, pero me gustó mucho todo lo que descubrí el segundo año, lo que había al rascar un poquito o al quitarte esa careta de gracioso. Gracias por tanta generosidad y, por supuestísimo, por tu confianza. Fue una gran suerte dar con alumnos como tú.

Se me ha olvidado preguntarte si sigues devorando libros, ojalá al menos sigas leyendo, aunque no sea tanto como antes. Muchas veces me acuerdo de ti, al leer algún libro que pienso que podría gustarte.

Pues eso, el mensaje es simple, pero muy potente: una vez más...¡Gracias!



martes, 4 de diciembre de 2018

Regresar al Vía de la Plata. Ratito de reencuentros

Hoy era un día extraño, un martes-jueves, por eso del megapuente de cinco días que tenemos al caer. Una minisemana de muchas tutorías, mil y una tareas por hacer y también cansancio, para qué negarlo. Y llegó el día...Desde que recogí mis bártulos, con bastantes lágrimas por cierto, en julio de 2016. Ha llovido mucho desde entonces. 

Me fui con una mezcla de emociones, rabia e impotencia por no poder volver y por darme cuenta que da igual cuánto te esfuerces en el trabajo o a cuántos alumnos hayas atendido, porque si no tienen una dificultad muy específica, no vale, como si fueran humo...Me duele recordarlo. A la rabia e impotencia hay que añadir una profunda tristeza al percatarme de toda la gente a la que quiero de la que iba a tener que separarme, tanto alumnos, como compañeros del insti (docentes y no docentes). Pero tenía que ser así, y ahora al recordarlo me quedo con lo bueno, que fue mucho, de esos dos cursos.

Solo he entrado en el edificio 1, pero no he necesitado más. Tenía que haber vuelto antes, pero no me apetecía dejarme caer por Guijuelo con el dolor de no estar allí. Y estoy, a la vez tan cerca y tan lejos, en mi cole, el "Fili", digo mi cole porque lo siento mío. Me separan cinco minutos del instituto y hasta hoy, con la excusa de las elecciones sindicales, no he encontrado el valor para cruzar esa puerta de nuevo. Gracias a los saludados, besados y abrazados en esa corta visita. Y en especial a JaviHer (no es falta de ortografía) y a Gely, sois tan buenas personas que da gusto veros y sentiros cerca. Y quedan abrazos pendientes, pero no en el olvido, con los que ya no trabajan allí...Y también con alumnos de entonces, esta mañana solo vi a uno, y a lo lejos. Muchos de ellos no continúan en él porque han dejado de estudiar (bastantes) o están estudiando en otros lugares.

Y aunque las caras eran mayoritariamente nuevas, por un momento estaban todos: Miguel Ángel, Kaio, Jorge, Álvaro, Lucía, Ana María, Lorena(s), Alejo, Teresa, Nerea, Joana, Esmeralda, Francisco, Mbaye, Pape, Georgiana, Manuel, Juan Francisco, Petru, Kirsy...De memoria y sin las fotos a mano, me dejo algún nombre fijo.

No pienso que cualquier tiempo pasado fuera mejor. Entonces fui feliz, tremendamente feliz, a pesar del duro proceso de adaptación de una maestra a un instituto. Pero es que ahora, sin dudarlo, también lo soy, también pese al esfuerzo brutal de esta primera evaluación y, que cuando las expectativas ajenas son tan altas, sientes la responsabilidad de no defraudar a nadie. Sé que en el cole han apostado siempre por mí y me han querido y quieren, y eso solo se merece algo: GRACIAS, de corazón.

Y con las emociones todavía a flor de piel, dos imágenes de mi estación del año favorita (qué colores otoñales tan únicos) y un puente asomando la cabecita, acabo esta entrada. 


Imágenes propiedad de Raquel Plaza.

lunes, 5 de noviembre de 2018

Segundo cumpleaños FELIZ...Y que cumpla muchos más

Querido blog:
Hoy cumples dos añitos, aunque para mí han sido añazos. Costó que dieras tus primeros pasos, pero ahora eres capaz de caminar sin agarrarte a la lámpara ni a nada que se tope en tu camino. Has "besado" el suelo unas cuantas veces, pero siempre has encontrado la manera de levantarte. Y mira que no te lo han puesto fácil.

Gracias por ser refugio y altavoz de pensamientos, vivencias (docentes y personales) y emociones de todo tipo. Gracias por ser punto de encuentro de docentes, alumnado de muchas edades, papás, mamás, compañeros, amigos, familia, conocidos y cualquiera que haya sentido curiosidad por saber de qué iba esto de "La emoción de aprender."


La verdad es que no quiero repetirme, por eso lo del primer aniversario lo comenté hace justo un año y ahí continúa, en su entrada del blog correspondiente.

Entre las múltiples alegrías de este año, he tenido la suerte de disfrutar estas:

c       Ganar nuevamente el Premio al mejor blog en el     el   Certamen #CompartoBlog en la categoría de
        Primaria. Es más un premio simbólico que
.       otra cosa, pero recogerlo junto a mis alumnos del 
       Galindo fue un momento tan especial e inolvidable, 
         que solamente de recordarlo se me pone la carne de gallina. Obviamente únicamente fui con los  
          niños y niñas de 5º de Primaria de Emociónate,
       pero para mí representaban a TODOS
        mis alumnos de Compensatoria del cole. Además a 
      tres compañeras maravillosas que me dieron todo su
      aliento cuando más falta me hacía: Charo, Feli y 
      Lourdes. Al igual que a mis "niños" del cole, 
      nunca  podré devolveros todo lo que sumasteis a mi 
      vida cuando más necesitaba una mano amiga.

      En segundo lugar, la principal novedad del blog, 
    , los resúmenes semanales del Taller EMOCIÓNATE,
      una de mis mejores experiencias docentes (al menos
      hasta ahora). 

      Y puestos a destacar alegrías, cómo no, los mensajes
      de vuelta. Sin los que estáis al otro lado del blog, esto
      no tendría mucho sentido. Gracias por las lecturas
      anónimas y los comentarios, fueran anónimos 
      también o con nombre y apellidos. Ayudáis a que el
      blog siga muy vivo y hacéis que encuentre un 
      "cachito" de mi tiempo para sentarme con calma a 
       escribir en él.

       Precisamente por esto, este segundo cumple-blog 
       tiene un detalle reservado para vosotros. Sí, para 
       vosotros, queridos lectores. El año pasado me 
       decanté por un marcapáginas para los doce primeros
       que comentaran esa entrada. Esta vez, después de 
       algún que otro quebradero de cabeza, me he
       decantado por unas tarjetas. Son las primeras de mi
       OTN, edición 2018. Es decir, Operación Tarjetas de 
       Navidad. Igual que fueron 12 los marcapáginas, 12 
       son también las tarjetas. 
      
       Están hechas con cartulinas tamaño DIN A-4, 
       dobladas, así que a la vista son una cuartilla. No 
       están dibujadas por una razón muy sencilla y que
       comprenderéis: tiempo. O lo apropiado es decir 
       ausencia de tiempo. No obstante, he intentado
       hacerlas con idéntico mimo que si las hubiera 
       dibujado. Tienen washi-tapes para decorar, agujeros
       de troqueladoras para todos los gustos, papeles
       navideños y algún que otro detallito con rotuladores
       metalizados. Mejor será que las veáis:



Imágenes propiedad de Raquel Plaza Juan (La emoción de aprender)
       ¿Cuál es mi idea? Las doce primeras personas que
       hagan un comentario en esta entrada, no en 
       Facebook ni en ningún otro medio, recibirán una de 
       esas tarjetas. Por eso, tened en cuenta lo siguiente:
  •   - Necesito que el comentario no sea anónimo, sino   que pongáis vuestro nombre y al menos un  apellido.
-     - Si sabéis que no tengo vuestra dirección personal,
        email o móvil, pero me conocéis por leer el blog, 
        incluid vuestro correo electrónico en el comentario
        o mandadme vuestro email a esta dirección:
        raquel.plaza.juan@gmail.com. 

    - Los envíos se realizarán por Correos y únicamente
       dentro de España. Mi blog no produce ningún tipo de
       de beneficio económico, pero sí me da muchas 
       satisfacciones personales.

        - Por supuesto, publicaré todos y cada uno de los 
        comentarios que reciba, aunque solo hay tarjeta para
       los doce primeros, siempre que hayan tenido presente
       la información de los puntos anteriores.

       Cada uno de los destinatarios decide qué va a hacer
       con ella. Puede mandársela a alguien, dársela en 
       persona o conservarla, eso ya lo dejo en vuestras
       manos. No olvidéis que el blog va de emociones, de
       educación e inteligencia emocional, de aprender y de
       compartir (entre otros muchos posibles objetivos).
       Y para mí, una de las mejores formas para expresar
       lo que siento, es a través de las palabras. Me encanta
       escribirlas, porque habladas sí se las puede llevar
       el viento. Pero lo escrito, escrito queda. Lo de la
       Navidad es, un año más, una maravillosa excusa para
       transformar en palabras el cariño, la gratitud, 
       la empatía, la amistad, la  complicidad, la alegría, la
       ilusión, el amor...

E      Gracias anticipadas a los que se animen a comentar. 
        También a los que han comentado algo alguna vez,
        en público o privado, por colaborar a que este blog
        siga vivo.

        Y a los que habéis aterrizado recientemente por aquí,
        en especial a los que sois parte de esta nueva etapa
        guijuelense, mi más calurosa bienvenida. Este año
        ya no hay Emociónate, pero estoy convencida que 
        también os gustarán las Pinceladas de emoción
        porque tengo la suerte de estar rodeada de niños y
        niñas muy especiales. Por no hablar de los "compis",
        otro regalazo, los del "Fili" y mi gente del "Vía de la
        Plata." A estos últimos, hay abrazos pendientes, y no 
        deberíamos demorarlos más.

        Y mi mayor agradecimiento a los lectores habituales
        del blog, esa pequeña familia que está en periodo de
        expansión y sigue aquí, tras dos intensos años.

        No sé vosotros, yo mantengo intacta "la emoción de
        aprender." Es más, aunque suene osada, me atrevo
        a afirmar que ahora es mayor que cuando empecé
        a trabajar. Estoy acordándome de mi ilusión en el
        Miróbriga, pero con todo el bagaje de mis distintos
        destinos y el poso especial, gracias a Compensatoria.

        Quiero pensar que el próximo año, en esta misma
        fecha, estaré aquí, celebrando el tercer aniversario de
"       "La emoción de aprender." ¿Me acompañáis en este 
        viaje?

         Como broche final, nada mejor que un poco de
         MAGIA:

                PD: Tal vez sea  cosa de "duendes", como veis se ha descuadrado la entrada y no he logrado arreglarla del todo. Espero que la apariencia (horrorosa), no estropee el contenido.

lunes, 10 de septiembre de 2018

BIENVENIDOS al curso 2018-2019

Querido blog:
Hay ocasiones, esta es una de ellas, en las que no encuentro las palabras que busco. Reconozco que no me sucede muy a menudo pero, de cuando en cuando, pasa. Quizá sean demasiadas "cosas" en muy poco tiempo. No es fácil dar con una oración que resuma todo lo que siento.

La última ha sido una semana francamente intensa. Días de enhorabuenas, de reencuentros, de bienvenidas, de buenos deseos, de miradas que se encuentran, de ilusión (mucha), de presentaciones, de asuntos pendientes, de puesta a punto, de recopilar información y asimilar datos, de humanizar...Mi móvil casi echaba humo (literalmente, poco le ha faltado) ante el aluvión de gente, son muchas personas, que me quieren incluso más de lo que pensaba y puede ser que más de lo que me merezca. Me ha desbordado tanto cariño de tantos, de absolutamente todas partes. A estas alturas no he tenido tiempo para sentarme con calma a escribir, y desearle buen curso, a todos, solamente a algunos. Sí, voy con retraso, lo siento, sé que lo entendéis.

Este curso 2018-2019, que en unas horas estrenamos con alumnos, vuelvo a ser tutora, de manera oficial, seis años después de Robleda. Insisto en lo de "oficial" porque Compensatoria es mucha Compensatoria, y he intentado ofrecer a mis alumnos y a sus padres lo que me demandaban en cada momento. Espero hacerlo bien, es una gran responsabilidad pero recojo el guante que me han lanzado consciente de lo que conlleva. Me encanta la idea. Creo que los que serán mis alumnos a partir de mañana se encontrarán a una Raquel mucho más madura y curtida,  gracias, en parte, a mis cinco cursos anteriores como maestra de Educación Compensatoria y a todos y cada uno de los que, pequeños y grandes, se han cruzado en mi camino o yo en el de ellos en esa etapa maravillosa e inolvidable. 

Por eso todos mis niños, niñas y adolescentes de esto cinco cursos, son tan sumamente importantes. He aprendido una barbaridad de ellos, y sé que seguiré haciéndolo, esa es una de mis suertes. Además, mantengo una enorme ilusión por mi labor, lo de trabajo suena fatal. Y tengo ganas, muchas ganas, de seguir aprendiendo de los demás, de crecer con los errores y avanzar pasando página. Gracias por hacerme sentir que Guijuelo es mi segundo hogar. Es un regalazo tener la oportunidad de volver a un sitio en el que he sido tan feliz. Por supuesto que también me dejé allí la piel, tanto en el instituto como en el cole, pero valió la pena...y mucho.

Y poniendo la clase a punto, preparando materiales a contrarreloj, empezando a elaborar programaciones...se acerca el momento de escuchar el timbre a las 9. Estoy deseando llegar a la fila y poneros cara. Estoy convencida que este año también puede ser un nuevo punto de inflexión en mi etapa docente.

Espero que el curso cumpla con vuestras expectativas, sin importar la edad y dónde estáis trabajando/estudiando. 

Ojalá para todos los que leáis esto, sea un buen año. Os deseo lo mejor. Y termino con una frase de El Principito y un par de fotos del Museo del Cuento de Urueña, en la provincia de Valladolid. Espero que aprendamos a mirar un poquito más con el corazón y menos con los ojos. Soñar es gratis...¡Buen comienzo!





Fotos propiedad de Raquel Plaza Juan

domingo, 26 de agosto de 2018

Mi mejor regalo

Como algunos sabéis y otros tantos no, y está bien que así sea, el pasado 21 de agosto fue mi cumpleaños. Lo menciono porque está relacionado con lo que viene a continuación. Ese día publicaron las vacantes de coles para el próximo curso, para una cosita rara que en nuestro gremio se llama "Concursillo." Tuve la sensación, o quise pensar, que el hecho de haberse publicado el 21 y no en otro momento, era una señal, una especie de regalo. 

Me parece que es la primera vez que sopló las velitas del cumple tan tarde, alrededor de las 22:15. Y pedí un deseo, para algunas cosas sí soy un pelín supersticiosa y no quise tentar a la suerte desvelando cuál era. Ahora ya, a toro pasado, puedo decirlo, mi deseo era (y es) volver a Guijuelo. Y una vez más, el destino, que es caprichoso de narices y no siempre alcanzo a comprender las cartas que me ofrece y en los momentos que lo hace, me dice que sí, que deseo cumpleañero concedido. 

Prefiero pensar que ha sido una recompensa divina o terrenal a muchas cosas que he tenido que vivir recientemente y eso mismo hace que se me salten las lágrimas solo de recordarlas. Ha sido un año/curso académico duro a todos los niveles. Pero hay que pasar página y esbozar una sonrisa, cómo no, de oreja a oreja. Y es que a mí no me sale sonreír a medias, o sonrío de verdad o no, y punto.

Aprovecho para agradecer a todos los que se han alegrado por mí y me han dado la enhorabuena. En particular a las personas (compañeras/amigas) del Filiberto a las que me ha faltado tiempo para decírselo y a las compañeras con las que ya no coincidiré (en las aulas). Y a los que se han interesado en cada momento por dónde iba a estar el próximo curso, y han estado pendientes desde junio, gracias especiales también. Me habéis hecho sentir tremendamente querida, valorada y muy arropada, y lo necesitaba.

Excusarme los que me escribisteis antes de ver las adjudicaciones si no os hice mucho caso, pero estaba muy intranquila.

Gracias a mi amiga Marta por ser la portadora de la buena nueva, y avisarme por WhatsApp de lo que todavía no había visto. He de reconocer que encontrar el documento de las adjudicaciones (a quiénes le habían asignado una vacante para el próximo curso y en qué cole) en la web de EducaCyL era una prueba de ingenio y/o de paciencia casi infinita. Si no llega a ser por ti, con lo nerviosa e impaciente que estaba, todavía andaría buscando el documento...

De momento el próximo curso sé seguro que voy a dar mayoritariamente Inglés, aunque en las observaciones podía "puede impartir horas de Primaria." Es decir, dar además otras áreas que no sean Inglés. Y estoy feliz, necesitaba un cambio, aunque sea a medias. No es cambio del todo porque vuelvo al CEIP Filiberto Villalobos de Guijuelo, cole en el que ya estuve mi primer año de Compensatoria. Sé que hay compis que ya no están, porque tienen otros destinos o se han jubilado. Otros permanecen allí y, obviamente, compañeros nuevos que ya estaban o que vendrán, con los que no he coincidido antes. Me hace mucha ilusión volver, no puedo disimularlo. Desde que caí en Guijuelo por primera vez, noté que un cachito de mí iba a quedarse allí, repartido entre el Vía de la Plata y el Fili. Y ahora no quiero ver mucho más allá. En el horizonte está Guijuelo con el Filiberto para este próximo curso 2018-2019. Nadie dijo que volver fuera fácil. Sé que me esperan: nuevos retos; algún que otro rato/día/periodo difícil; muchísimos buenos momentos; como siempre grandes dosis de paciencia, ilusión (mucha); y, por supuesto pero quizá en esta ocasión sea más visible, millones de instantes plagados de emoción.

Por ahora salgo de Compensatoria, quiero creer que es un paréntesis porque adoro trabajar en Educación Compensatoria. Lo reconozco, me va la marcha y lo que a otros puede resultarles imposible a mí me atrae como a las abejas la miel. Me encanta la aventura que supone y me parece que su alumnado me ha cambiado, para bien, con sus circunstancias, con su transparencia, con su verdad, con su todo. Pero la vida unas vueltas tremendas y vamos a ir piano, poquito a poco.

Así que ya sabéis, seguiré con el blog, faltaría más, aunque con novedades porque mis funciones van a ser bastante diferentes a las de los dos cursos anteriores. Intentaré adecuarlo a mi nuevo contexto laboral y plasmar lo que vaya haciendo.

Ahora llega el turno es de los compañeros y amigos interinos. Mucha suerte para las adjudicaciones y, si por lo que fuera de primeras no os llega una vacante, no perdáis la esperanza, lo primordial es tener trabajo, aunque tarde un poco en llegar.

Y como se supone que el próximo año se avecinan oposiciones de Maestros, a aquellos que vais a preparároslas, todo el ánimo y la energía positiva del mundo.

Puede que me haya quedado corta, y esta entrada no le haga justicia a la alegría desbordante que me invade y la ilusión y a la vez un enorme sentido de la responsabilidad. Para mí es una responsabilidad gigantesca estar otra vez en el Filiberto Villalobos de Guijuelo. Soy consciente de lo alto que está el listón y de corazón espero no defraudar a nadie. Me gusta pensar que además de continuar disfrutando con el día a día, dentro de las aulas, tengo un grupo humano con el que estoy deseando trabajar, ya sea de nuevo o por primera vez.

A todos, desde vuestro sitio, mucha suerte y buen comienzo de curso. Empieza otro año académico lleno de emociones. La emoción de aprender claro, pero también la emoción de compartir, superarse, acompañar, ayudar, intentar, renovar. En definitiva, la emoción de...VIVIR.


Amanecer en Gandía. Fotografía propiedad de Raquel Plaza.

miércoles, 11 de julio de 2018

Mañana de reencuentros y mensajes estelares

Esta mañana había quedado con dos de mis ex-alumnas del Vía de la Plata. Ya son mayores de edad, y es otra historia. Después de dos cursos estudiando en Salamanca, no quería dejar "para más adelante" lo de vernos. Desgraciadamente me pasa con más gente de la que me gustaría. Reconozco que ha sido un año duro y no tenía muchas ganas de reencuentros para contar penas, porque se me da fatal disimular. Por eso sigo teniendo algunos sin fecha en el calendario.

Hay veces que no nos damos cuenta que quizá mañana puede ser tarde para esa conversación pendiente, ese café pospuesto o ese reencuentro necesario a la par que esperado. Creo que tengo una espinita (qué narices de diminutivo, espina) clavada porque una amiga falleció hace algo menos de tres años y sé que faltó un café más. Ya no hay remedio pero en mi interior siento que la fallé, y que no supe interpretar sus no respuestas, que no eran otra cosa que señales de que ella sabía que no iba estar mucho más (aquí). Alejandra, esta mañana me he encontrado con Jandro, verlo siempre es una alegría. Aunque cuando nos vemos no solemos hablar de ti, tú siempre estás, porque eres el lazo que nos une. Igual que cada vez que hablo con Pablo, lo hago porque quiero, porque de corazón me apetece. Adoro ver que tiene parte de tu luz, de esa luz que nos dejaste como herencia, y que tiene un valor incalculable. 

Volviendo al reencuentro con Nerea y Teresa, he sentido una gran tranquilidad y alegría. Me produce una enorme satisfacción ver que a mis antiguos alumnos les va bien. He pasado por muchos sitios, pero sabéis que en Guijuelo fui infinitamente feliz (y no fueron cursos fáciles). Tengo parte del corazón dividido entre el "cole" (Filiberto Villalobos) y el instituto "Vía de la Plata." En este segundo, definitivamente, creo que encontré mi sitio. Jamás me he sentido tan realizada y útil a nivel laboral como allí. Y sería tremendamente feliz de tener la oportunidad de volver a cualquiera de los dos (cole o instituto), porque versionando a Los del Río, "Guijuelo tiene un color especial." Mejor dicho, la gente que está allí, todos. Para mí es casi un segundo hogar. 

Con Teresa y Nerea he visto lo bueno que es el paso del tiempo, la adolescencia no dura eternamente y es una suerte que cada uno vaya encontrando su camino. Me ha encantado veros, sin prisas, y habernos puesto al día. Qué bien que el cariño no tenga fecha de caducidad. Como os he dicho, no vamos a tardar tanto en vernos otra vez. Se ve que habéis madurado mucho y me alegra que os sintáis cómodas en Salamanca. Y con ellas dos me he acordado de otros muchos adolescentes que también han ido dando con su sitio (o están en ello): Álvaro, Ana María, Jorge, Kaio, Lorena C., Manuel, Miguel Ángel...Cuando sé que estáis bien, sonrío todavía un poco más. Sois especiales, recordadlo.


miércoles, 27 de septiembre de 2017

Adolescentes: esos grandes desconocidos

Por tercera vez en este blog, hago referencia a un artículo de Luis Aretio. No es casualidad, encuentro en él, sin conocerlo en persona, solo a través de lo que escribe, que no es poco, una sensibilidad educativa especial con la que me siento enormemente identificada.

Se llama Adolescentes: cambian las formas, no las normas.  En él Aretio nos habla de una consulta que les hace una madre a cerca de su hija de 14 años y el "problema" de falta de comunicación con ella, que ya no le cuenta nada.

Me encanta lo que plantea el autor, pero es verdad que muchas veces los adultos queremos que los adolescentes confíen en nosotros sin confiar nosotros en ellos. A mí me parece una utopía. Como maestra de Compensatoria, cuando estuve con adolescentes dos cursos en el IES Vía de la Plata de Guijuelo, aprendí muchas cosas. Entre lo que descubrí, está cómo tratarlos, tal vez una de mis mayores fortunas a nivel laboral (y personal). Descubrí también que tienen mucha magia, mucho encanto. Y que aunque están inmersos en una montaña rusa de cambios que los hacen ir de un extremo a otro, tienen mucho que aportar, muchísimo más de lo que la mayoría de adultos que los rodean alcanzan a ver.

No los menospreciéis. Si queréis que un adolescente confíe en vosotros, está en vuestras manos. Hay que ser generosos con ellos, y animarse a compartir parte de lo que a nosotros, los adultos, nos preocupa, nos quita el sueño, o nos hace estar con una sonrisa de oreja a oreja. Dejaos sorprender por ellos, entenderán mucho más de lo que quizá nosotros alcancemos a entenderlos. Una de las personas más  empáticas que me he encontrado en más de nueve años de docencia es una alumna, que actualmente no ha cumplido los dieciséis años, con la que he coincidido tres cursos, uno en el colegio y dos en el instituto. Sabía cómo interpretar mis gestos de una manera sorprendente. Incluso cuando yo tenía un muy mal día e intentaba disimularlo lo mejor que sabía y podía (los alumnos no tienen que "pagar" nuestros días malos), ella era capaz de descifrar que no estaba en mi mejor momento. 

Pero ojo, compartir no quiere decir que les contéis vuestra vida y milagros, ni todas vuestras intimidades. Para mí una de las claves para que los adolescentes nos cuenten (lo que quieran) está en saber encontrar el momento y el lugar, en saber esperar (ellos deciden cuándo empiezan a confiar en nosotros, y pueden tardar mucho o no empezar nunca a hacerlo), y a aunque corra el riesgo de sonar repetitiva y resultar pesada, imprescindible: no juzgarlos. 

Paciencia, seáis docentes, madres, padres...De verdad, cuando estáis a punto de rendiros, veis que un día, que no ha pasado nada especial, comienzan a contaros algo personal, y pensáis, o eso pensaba yo, sin saber muy bien qué había hecho clic en ellos: touché. Y aunque intentaba que no se me notara la alegría que me invadía, me sentía muy feliz, es difícil de explicar y es probable que muchos no sepan a qué me refiero. A los adolescentes que se han cruzado en mi camino o yo en el de ellos, a aquellos con los que me sigo comunicando por una u otra vía: GRACIAS. Puedo repetirlo un millón de veces y nunca me cansaré. 

¡Ah! Acabamos de estrenar el curso, más todavía en institutos y universidades, pero a todos esos jóvenes que lean esto: tenéis el mundo en vuestras manos, no lo desaprovechéis.


Imagen propiedad de Raquel Plaza Juan. Manos de Álvaro Morocho Martín.

miércoles, 14 de junio de 2017

No somos de piedra

El pasado 8 de junio, Luis Aretio, psicólogo infantil en Sevilla, publicaba en su web un artículo llamado "Los docentes también lloran." No sé si el momento de su publicación habrá influido, es posible. El caso es que leer un artículo así me ha tocado las fibras, como hacía tiempo que no me pasaba, al menos refiriéndose a cierta parte de la profesión docente.

Y sí, lo reconozco, soy de carne y hueso. Recuerdo con cariño a algunos de mis maestros y profesores. Y no necesariamente a los más cariñosos ni amables, pero sí a los que, de una manera u otra, me marcaron, porque supieron sacar lo mejor de mí.

Reconozco que a veces no duermo porque hay cosas del trabajo que me quitan el sueño, y aunque siempre intente desconectar, hay ocasiones en las que es inevitable. 

Soy de las que lloran al pensar en fin de curso, principalmente cuando me toca despedirme de los alumnos, cuanto más me hayan aportado ellos, peor lo paso. Sí, no soy de piedra. Cuando te vuelcas en alguien, y con la barbaridad de tiempo que invierto en conocer lo mejor que pueda a mis alumnos, la despedida duele. 

El año pasado no fue una excepción. En el caso del alumnado de 1º de la ESO pude hacer de tripas corazón (todavía me pregunto cómo lo conseguí) y me parece que pude controlarme y no llorar delante de ellos. Claro que para eso tuve que guardar sin haber leído más que dos líneas, una carta que dos alumnas me habían entregado, dándome las gracias y diciéndome tantas cosas bonitas que me da apuro mencionarlas (leí la carta en casa, ya sin ellas delante). Y otros regalos, algunos individuales y otros en grupo. Ah, y un pequeño detalle, ya venía llorada de casa, para evitar montar un numerito.

Con 2º de la ESO me resultó imposible. Empecé el curso con tres alumnos, luego pasaron a ser dos, y mucho más tarde se matriculó un alumno nuevo que casi no hablaba español. El alumno nuevo se fue antes de tiempo con un familiar a pasar el verano, pero con los otros dos, madre mía, qué difícil era despedirse. Y eso que por entonces era una despedida a medias, desconocía a esas alturas que el destino, caprichoso que es, me iba a apartar de Guijuelo el curso en el que nos encontramos. Pero volcarte tanto pasa factura, porque creas un lazo que no quieres deshacer. Quiero pensar que es como la leyenda del hilo rojo, que en realidad ese hilo que nos une a las personas que el destino puso para que se cruzasen en nuestro destino se refuerce, se estira, pero nunca se rompe. 

Un año después sigo sabiendo qué tal están mis dos alumnos de 2º y unos cuantos de los de 1º. En el caso de los de 2º de la ESO fue especialmente complicado, porque sabía que, aunque hubiera seguido en el IES "Vía de la Plata," perdía a ambos como alumnos. Uno porque pasaba a 3º y ya no podía ser alumno mío de Compensatoria. El otro, porque por el motivo que fuera, me puso en bandeja una de las mayores alegrías de mi vida en 9 años de docencia, que no era otra que seguir estudiando, una FP básica, en Salamanca, me da exactamente igual a santo de qué tomó esa decisión. Y ahí están, con dos rumbos muy diferentes. No acierto a explicar muy bien por qué fueron tan especiales los dos...O sí, me hicieron, en momentos claves, uno de los mayores regalos que puede hacerte un alumno: su confianza. Aprendí a entender si tenían un mal o buen día por pequeños detalles, sin que hiciera falta que me dijeran nada. Aprendí a no juzgar, a meterme en la piel de un adolescente y en lo que puede estar pasando en cada momento. Y eso es lo más bonito de estar trabajando como maestra de Compensatoria, que trabajas con grupos muy pequeños y en cierta medida, te conviertes en su tutora (sin serlo). Nada tiene que ver con ser una maestra o profesora que les da alguna asignatura, el trato es totalmente distinto, y me encanta. 

Adoro luchar por los olvidados para muchos, por aquellos que ya están asqueados del sistema educativo, por los que tienen un contexto familiar y/o económico complicado, por los que no tienen ganas de abrir un libro, por los que no se han parado a pensar en el futuro... Es verdad que si hago balance, estos cuatro maravillosos años me han costado muchas lágrimas, pero probablemente son los que más me han marcado y más he disfrutado, tanto por alumnos como por algunos compañeros absolutamente geniales que han aparecido en alguna parte de este camino. Así que si esto fuera una balanza, los buenos momentos, algunos excelentes, pesan mucho más. Qué bonito es conectar, qué bonito es coincidir, qué bonito es compartir.

A mis alumnos siempre les digo que una vez que yo deje de ser su maestra, el que quiera, seguirá sabiendo de mí. Porque soy de los bichos raros a los que les apetece saber cómo les va a los que en su día fueron "sus (MIS) niños." Y hasta el momento, sigo sabiendo de los que tengo que saber. Lo digo así de claro porque no obligo a nadie. Sé que es arriesgado y poca gente lo hace. A mí me ha ido bien, teniendo en cuenta que los que en un momento dado fueron "mis niños" tienen ahora al menos 15 años.


Imagen extraída de  http://www.abc.es/familia/educacion/abci-educacion-emocional-favor-y-contra-201603111029_noticia.html

Espero poder seguir luchando en Compensatoria. El que diga que es algo fácil no tiene ni la más remota idea de lo que habla. Lo invito a mirar desde dentro cómo es el día a día en un aula de Compensatoria. Aunque a veces tenga ganas de tirar la toalla o me sienta completamente rendida. Sé que no puedo hacerlo, hay que perseverar. Qué difícil es, a principio de curso, conectar con estos chicos. Pero me encantan los retos, al menos los educativos.

Y este paréntesis, nada breve, hoy, por lo que sea, me hacía falta. Necesitaba recordar. El artículo que os comentaba al principio ha hecho que afloraran muchos sentimientos.  Hoy, los alumnos de 6º también me han hecho replantearme ciertas cosas. Y por segunda vez, tras muchas sesiones hablando del mismo tema, educación emocional, durante un recreo a la semana, he visto emociones a flor de piel en varios e ellos, y me ha encantado.

Y sí, soy de las docentes que llora, de alegría infinita, de pena, de frustración, de impotencia, de rabia, de la risa. No me considero una heroína, simplemente me encanta a lo que me dedico. Qué suerte tengo.

Para terminar, una canción dedicada a todos esos (ex)alumnos que hacen que adore mi trabajo, a los compañeros que son mucho más que eso y a las madres de 
unos poquitos alumnos, con las que sigo manteniendo el trato. Para todos vosotros, "Me gusta cómo eres," de Jarabe de Palo.



domingo, 16 de abril de 2017

9 años

Es exactamente el tiempo que hoy, 16 de abril de 2017, hace que empecé a trabajar, entonces como maestra interina, en la Comunidad de Madrid.

Todavía recuerdo la sensación de irme de mi casa con una maleta, sabiendo dónde iba a dormir esa noche, pero sin ninguna seguridad de cuál sería mi destino la siguiente. Todo se resumía en "Madrid sur." Ir a Leganés, y allí, escuchar junto a otros interinos, qué sustituciones había, dónde era cada una y una previsión de para cuánto tiempo. Y lo que tienen los recuerdos es que van unidos a muchas cosas. Este comienzo, aquel aluvión de novedades, empezó por la más que calurosa acogida de Mayte y David, que me abrieron de par en par las puertas de su casa y mucho más. Tengo grabada a fuego la frase de David, al decirme que no solo iba  a llevarme a Leganés, sino que había organizado todo, para poder acompañarme hasta el sitio que fuera. Y ahí estaba yo, con un miedo a lo desconocido que parecía que entraba en el túnel del terror. Llegamos a mi destino, el CEIP Leonardo Da Vinci de Parque  Coimbra, en Móstoles. Nos recibió Javier, el secretario. Mientras él hablaba, vi un árbol precioso. Por motivos arquitectónicos, había un pilar bien hermoso en el hall del centro, que las maestras, con mucho gusto, habían disfrazado y convertido en un fabuloso árbol...Y de ahí, hasta ahora, nueve añitos, que no es moco de pavo. 

Un inciso, ese 16 de abril de 2008 comencé a trabajar como maestra interina. Pero, en realidad, había empezado años antes que trabajar, como maestra de clases particulares de Inglés. Con la enorme suerte de tener un primer alumno inolvidable, tan inolvidable que sigo en contacto con él, pese a lo mucho que ha llovido, Pablo Antón Sierra. Por aquel entonces era un niño encantador, con mucha chispa, cariñoso, con una mirada muy dulce...Y hoy, sigue siendo un encanto.

Finalizado el inciso, no puedo poner todos los nombres y apellidos, la lista sería demasiado larga, de todos los que, a lo largo de estos nueve años, os habéis ido cruzando en mi camino (a nivel laboral). Aunque sí me gustaría aprovechar para daros las gracias una vez más, porque me habéis hecho y me seguís haciendo inmensamente feliz. Gracias a todos los que me habéis ido acompañando, o simplemente os habéis cruzado conmigo en este "viaje" de Móstoles hasta ahora, en sus distintas "estaciones": CEIP Leonardo Da Vinci (Parque Coimbra, Móstoles), CEIP Miguel Blasco Vilatela (Ciudad Lineal, Madrid), CEIP Miróbriga (Ciudad Rodrigo, Salamanca), CEIP Santa Catalina (Salamanca), CRA El Robledal (Robleda, Salamanca), CEIP Juan del Enzina (Salamanca), CEIP Filiberto Villalobos (Guijuelo, Salamanca), IES Vía de la Plata (Guijuelo, Salamanca) y CEIP Beatriz Galindo de Salamanca (destino actual).

Gracias especiales a los que seguís en contacto conmigo pese a que no sea ya ni vuestra tutora, ni vuestra maestra de Inglés, ni la tutora y/o maestra de Inglés de vuestros hijos, ni vuestra compañera de claustro...A muchos os he dicho lo mismo, para mí, el cariño no desaparece, y si vosotros queréis, seguiremos en contacto; y si os puedo ayudar, os ayudo, contad con ello.

Ayer lo hablaba con un amigo, el hecho de tratar a la gente con cariño, no quiere decir que vayan a pagarte con la misma moneda (en cualquier ámbito). Os habrá pasado muchas veces, que no se portan con vosotros como vosotros os habéis comportado con ellos. La verdad es que cuando trato a alguien con cariño o me preocupo (de verdad) por alguien, es porque de corazón lo siento. De hecho, que en ocasiones no me paguen con la misma moneda no me impide continuar tratándolos de la misma manera y querer seguir manteniendo el contacto con personas que para mí han significado mucho,  A veces simplemente la gente no ha aprendido ciertas cosas y no está acostumbrada a que los traten de esa forma. 

Perdón, esto va para mis ex-alumnos, si en algunos momentos he insistido demasiado en algo, tal vez un día lo entendáis (o quizás no), los adultos vemos más allá que un niño o un adolescente. Y a mí, lo que me mueve, por encima de lo mucho o poco que vayáis a aprender, es el cariño, y el deseo de veros felices y que en el futuro se den las condiciones para que a todos los niveles, todo os vaya bien. Por supuesto que me habré equivocado, una y mil veces, pero me he disculpado siempre que he sido consciente de haber metido la pata. Quiero pensar que también he acertado unas cuantas veces.

Y cómo no, gracias a los que estáis ahí, a los que no sois de mi entorno laboral, sino personal, y aguantáis estoicamente mis anecdotillas del día a día, mis agobios, mis ideas, mis preocupaciones, mis alegrías...Sabéis quiénes sois, y punto.





Fuente: Pinterest