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miércoles, 24 de junio de 2026

REPETIR. NOCHE DE SAN JUAN

Repetir es una palabra que, según el contexto del que se trate, puede tener connotaciones positivas o negativas. Tradicionalmente, en el escolar, suele verse como algo negativo. En mi caso, es sinónimo de FELICIDAD, así, tal cual.

Estoy feliz de repetir destino, pese a haberme quejado por el hecho de ser compartido, por el extra de cansancio y esfuerzo que conlleva. Pero soy yo la que pidió una plaza compartida, habiendo podido elegir otras no compartidas. Y hay que apechugar con las decisiones que se toman. Así que sí, REPITO, y contentísima que así sea. Repito destino, seguiré el próximo curso en los IES Francisco Salinas y Venancio Blanco. El lunes, como ya plasmé en el blog, fue un día plagado de emoción, y precioso. Ayer martes, también.

Por la tarde, esperando nuestro turno para una sesión de evaluación, comentaba con algunos compañeros cómo llegué a Compensatoria. Fue cosa del destino, tratando de evitar algo que no me gustaba nada ni me hacía feliz, de rebote, sin saber muy bien de qué iba la película, fui a parar a Compensatoria. Y esta historia dura ya 10 cursos no consecutivos, y tendrá al menos un undécimo. Y sigo en ella porque así lo siento. Y de esos 10, 7 han tenido lugar en institutos, un tipo de centro educativo en el que jamás pensé que yo, siendo maestra, iba a aterrizar en ningún momento. ¡Qué suerte la mía! Me alegro una barbaridad de haber conocido realidades educativas tan distintas (y las que me quedan por conocer).

Gracias Ana, amiga PT, por darme la buena nueva. Gracias Paula, maestra y antigua alumna mía, por enviármelo también un poco después. Llevaba toda la mañana con el móvil cerca y actualizando la web cada dos por tres, algo me decía que el martes, 23 de junio, era el día de publicar las prórrogas. Y acerté. Camino del baño miré el móvil y me sorprendió, para bien, la noticia. Di media vuelta y fui directita al Aula Abierta, no sin antes cerciorarme que a la compi, Susana, con la que he compartido más tiempo en Aula Abierta, también se la habían concedido. Como en prórrogas no concedidas solo había dos nombres, deduje que mi compañera del Salinas, María Jesús, también seguía. Así que felicidad por triplicado. 

La verdad es que aparecí ya emocionada perdida, y no atinaba muy bien a decirle a Susana que volvíamos, que nos habían confirmado a ambas, que acababa de verlo y comprobarlo (por si las moscas, porque la emoción puede ser muy traicionera). No recuerdo las palabras exactas que dije porque estaba sobrepasada y me parece que hasta me temblaba la voz ¡Qué felicidad! Susana y María Jesús, me encanta que las tres hayamos corrido la misma suerte. Con la emoción se me quitaron incluso las ganas de orinar. 

Tuve pocos minutos para avisar a compañeras/os del Venancio, porque debía irme pitando al Salinas. De camino a la salida, una alumna se acercó a darme un abrazo, y ya le dije que acababa de enterarme y sabía que el curso siguiente seguiría estando allí. Su reacción fue, simplemente, maravillosa. 

En el Francisco Salinas, continuaba mi felicidad. Avisé a los que veía como buenamente pude. De mi grupo de Compensatoria de 1º solo vinieron cuatro alumnas. Y no tardé ni tres minutos en decirles que volveríamos a coincidir. Y eso, también fue de lo mejorcito de mi día, la reacción de las alumnas, de mis alumnas.

Por eso, esta entrada del blog va para todos los chicos y chicas, la mayoría en plena adolescencia, con los que he tenido docencia directa este curso, en el caso del IES Venancio Blanco, o el pasado y/o este, si me refiero al Salinas. Sin apellidos, he pensado en los que han dado mucha guerra, en aquellos que se han esforzado, en los que se han portado fenomenal, en los que se han aficionado a pirarse, en los que han contribuido al buen ambiente en las clases, en los que con su conducta han intentado que todo saltara por los aires, en los que me han demostrado su cariño, en los que han ignorado lo que les decía, en los que han pasado de todo, en los que se han implicado, en los que han tenido una actitud infantil, en los que han demostrado una madurez admirable, en los que sé que se alegran de seguir coincidiendo conmigo, en aquellos que quizás no les haga mucha gracia volver a compartir clases conmigo...

Por eso, del IES Francisco Salinas he pensado en mi alumnado de 1ºESO: Abigail, Alan, César, Danna, Emily, Jhoyn, Layla, René, Vanessa, Victoria y Yasmín. Los de ALISO: Buba, Loubna, Lucas, Mohamed, Sissoko y Sonia. También en los cuatro de segundo: David, Erick, Hamza y Kimberly.

Y como es tardísimo y son las tantas, del IES Venancio Blanco, al tratarse de Aula Abierta, y allí van chicos y chicas desde 1º a 4º ESO, lo pongo a modo de popurrí:

Freider, Zakaria, Adam, Jahaira, Stephani, Jerson, Marlon, Gabriel, Oleksandr, Valentina, Deny, Majd, Salwa, Kevin, Osmely, Sergio y Dereck. Con un par de ellos no he tenido docencia directa, pero sí he hablado bastante, y me apetecía incluirlos. 

Finalizadas las evaluaciones de ambos destinos, sé que a unos cuantos, si todo va bien, no los veremos en nuestras aulas el próximo curso, sino en alguna de FP básica de otro instituto. Voy a echarlos mucho de menos pero, espero que entren en los estudios que quieren...y no los abandonen. Y si alguno no consiguiera entrar, debido a que según qué ciclos hay más demanda que oferta, los recibiremos nuevamente en nuestros centros, mis centros.

Gracias inmensas a todos los compañeros y compañeros-amigos que se han alegrado al enterarse de mi permanencia un año más, fueran del Venancio o del Salinas.

Gracias a los míos, entre los que se encuentran mis amigos de fuera del trabajo, unos cuantos dedicados a la docencia también; mi familia (Papá incluido, sé que desde donde sea que estés, estarías feliz también); y, por supuesto, mi pareja. Esto hay que celebrarlo, porque la vida ya nos pone a prueba cada día. Y a medida que sumamos velitas a la tarta, cada vez más duras, como para no disfrutar cada instante de felicidad con cada poro de nuestra piel. Sí, me puse intensa...¿y qué?

La nota musical solo podía ser de Vetusta Morla. A todos, Feliz y mágica Noche de San Juan. No dejéis de pedir deseos y luchar por vuestros proyectos personales y de otros ámbitos. Pero, por encima de todo...¡SALUD! (Brindemos por la vida)


lunes, 22 de junio de 2026

Incógnitas. Abrazos. Lágrimas. Sonrisas.

Era hoy un día repleto de incógnitas. Acudir al instituto, Venancio Blanco (los lunes estoy allí toda la jornada), sin saber a ciencia cierta, cuántos alumnos iban a hacer acto de presencia. Lo siento, pero esto son cosas de instituto que no alcanzo a comprender, y no me gustan. Primera sesión: pleno, 3 de 3. Para más inri, una de mis alumnas, "la alegría de la huerta", estaba esperándome en el hall del instituto bien temprano (la avisé del detallito que teníamos listo para todos los de Aula Abierta y la invité a pasarse por allí cuando pudiera). Los que me lean pueden pensar que mejor para mí si no iban...pero no. A día de hoy sigo sin saber si seguiré en los mismos centros educativos el próximo curso. Y rara que debe ser una, uno de mis mayores fastidios de esta incertidumbre es despedirme sin saber hasta cuándo. Soy consciente de algo, aunque yo siga en los mismos institutos, bastantes alumnos están o serán propuestos para una FP básica, por lo que no coincidiría con ellos en las aulas. Otros, pese a ser propuestos, puede que no entren, por tener 14 para cumplir 15 o 15 recién cumplidos. Así que, ante la duda, he decidido no guardarme nada importante dentro que les quisiera decir. Y me ha costado lágrimas, algunas en mi casa, otras en la propio Aula Abierta. Pero no me arrepiento de haber compartido con ellos tantas vivencias.

Es uno de los puntos fuertes del Aula Abierta, el trato tan próximo con el alumnado, el buen ambiente que hemos disfrutado en ella, el tiempo vivido con compañeros de Secundaria, las sesiones compartidas entre maestras, de Compensatoria, pero también de Pedagogía Terapéutica...Así que, ¡que me quiten lo "bailao"! Y benditas las lágrimas de esta mañana y de las semanas anteriores. Y benditos los abrazos dados y recibidos hoy. Y las conversaciones entrecortadas, la emoción compartida y las miradas entre unos y otros. Y también las palabras, porque lo de hoy no ha sido unidireccional, y eso es un tesoro. He tenido chicos y chicas muy especiales en Aula Abierta, y eso cala, acaricia las entrañas y deja huella. 

Esta mañana les entregamos un detalle a cada alumno del Aula Abierta, y a cada profe que vino a la fotografía grupal de hace una semana. Si sigo, ojalá sí, prometo plantear la fotografía de profes, maestras y alumnado con más tiempo, para que puedan venir todos o casi todos. La verdad ha sido precioso ver la reacción de cada uno, incluso la emoción de quien menos me lo esperaba. Me ha encantado. El tiempo dedicado ha merecido la pena. 

Dicho lo anterior, me temo que mañana no va a aparecer ninguno de los del Venancio. Puedo equivocarme, pero no creo, nos lo han dicho. A mí no me hace ni pizca de gracia, pero no voy a ir a buscar a nadie a su casa. Al menos agradezco que hayan sido sinceros y nos lo hayan dicho, porque así hemos tenido la oportunidad de despedirnos, en condiciones. Y eso sí me apetecía.

Mañana le toca el turno al IES Francisco Salinas, entendí que hoy fueron pocos, pero me da que mañana van a ir más, aunque sea por ir contracorriente. Ya veremos. Estuve planificando lo que hacer con el alumnado de ambos buena parte del fin de semana, a lo mejor he perdido el tiempo. Lo que pasa es que, ante la duda, prefiero llevar las cosas preparadas.

En unas horas saldré de dudas. La primera, si alguien del Venancio va (lo dudo mucho); la segunda, cuántos de mis alumnos del Salinas aparecen por allí.

En cualquier caso, hoy no sé ni cómo he podido meterme en el coche, volviendo tan llenita de amor por todos lados. Gracias, eso no cambia pueda continuar o no. Gracias especiales a los que habéis confiado en mí, eso no me lo quita nadie, ni nada lo va a cambiar, pase lo que pase.

Así que, en resumen, una mañana especial, la mire por donde la mire. ¡Qué suerte la mía! 

Y estoy convencida de algo: al final, el tiempo deja que sigan en nuestras vidas las personas que de verdad valen la pena. A mí, este curso me ha puesto en el camino o reencontrado con algunas personas maravillosas. Y eso, queridos lectores, no hay sueldo que lo pague.


martes, 12 de mayo de 2026

Chambear

Reivindico la importancia de las palabras que usamos en nuestro día a día, las coloquiales y las más formales. Lucho por ampliar el vocabulario de mi alumnado, pero ellos también pueden darnos a conocer nuevos términos. Y así hoy, sin buscarlo, ha llegado a mi vida "chambear"...¡Muchas gracias!

En internet aparecen significados como este:

"Chambear" es un verbo coloquial utilizado en México y varios países de América Latina para referirse al acto de trabajar o realizar una actividad remunerada. Es sinónimo de trabajar, ocuparse o ejercer un oficio, a menudo usado en el contexto de un empleo constante o "la chamba" diaria.
Detalles Clave sobre "Chambear":
  • Origen: Se popularizó en México durante los años 40, derivado de la migración de trabajadores (braceros) a EE. UU., quienes acudían a las oficinas de la Chamber of Commerce (Cámara de Comercio) para renovar contratos. 
  • Uso: Es muy común en México, Centroamérica y parte de Sudamérica, especialmente en Venezuela. 
  • Variantes:
    • Chamba: El trabajo en sí (sustantivo).
    • Chambear: La acción de trabajar (verbo). 
  • Sinónimos: Trabajar, laborar, currar (en España/Argentina), desempeñarse. 
Ejemplos de uso:
  • "Me voy a chambear temprano."
  • "Ahorita no puedo, ando chambeando."
  • "¡Ese tipo sí chambea!"
La web de la RAE lo recoge así:
intr. C. Rica, Guat., Hond. y Méx. Trabajartener una chamba.

jueves, 19 de junio de 2025

DESTINO: La vida es un fandango

Oficialmente ya es 19 de junio, estoy a 4 días de acabar las clases con el alumnado. Aunque ilusa no soy, y viendo cómo han empezado muchos a venir de manera intermitente, me temo que el viernes 20 y el lunes 23, voy a estar más sola que la una. Ya está, es la forma de actuar de parte de esta cosecha y hay que asimilarlo. Será que tienen incluso más ganas que yo de dar por finiquitado el curso.

Y en medio de ausencias no deseadas, procesos de evaluación y mil asuntos más, ayer estuve en el acto público de Educación Compensatoria. Resultado del mismo, destino del próximo curso: IES Francisco Salinas e IES Venancio Blanco. En el segundo nunca he trabajado, pero lo afronto como un reto-aventura con muchas ganas. En el primero llevo 4 cursos seguidos, el primero ya fue compartido, con el CEIP Filiberto Villalobos. Por cierto, un inciso: María José Parra Yuste, me acordé tantísimo de ti en los días previos a pedir, y en el mismo acto público. Sigues estando, te percibo, sé que me mandas cosas buenas, cargamento extra de sonrisas y paciencia, y otros temas de los que hablamos muchas veces...Gracias. Reconozco que siento el Salinas como mi casa, y eso no es fácil. Así que saber que no me voy, o que me medio quedo, me hace sentir mucha paz. Y mucha alegría. Recuperamos media plaza de Compensatoria, y también me apetece esa aventura, de volver a trabajar en el mismo centro con otra maestra, también con funciones de Compensatoria. Esta vez con la tortilla dada la vuelta, ella completa en el Salinas, y yo compartida con el Venancio. Y en el Venancio sé quién me va a "orientar", y es fabuloso volver a coincidir laboralmente, en tan poco tiempo, con ella, gran persona y excelente profesional. Sé que va a ser un aprendizaje maravilloso, y me parece que ha llegado cuando tocaba, ni antes ni después. No engaño a nadie, ni pienso explicar aquí ni en otros foros, todas las razones que me han llevado a escoger esta plaza y no otra. Porque si "solo" hubiera tratado de quedarse en Salamanca capital, tenía otras tres opciones. Pero mis motivos son solo míos, y la decisión fácil no ha sido. Por supuesto sabía en qué orden pedía, lo que intuía, aunque no tenía del todo claro, era qué iban a pedir las 4 personas delante de mí. Y mis cuentas eran bastante acertadas, con matices, pero bien encaminadas.

Reconozco que debería estar ya en la cama, contando ovejitas, desde que el viernes salieron las vacantes y las prórrogas no concedidas, mis neuronas se pusieron revoltosas y se activaban cuando no tocaba. Por eso llevo unos días durmiendo a horas que no son mis horas, pero mi cuerpo me pedía a gritos más descanso del que le daba por la noche. Y aquí estoy, plasmando en el blog esta excelente noticia. Asimilando que esta noche dormiré a pierna suelta sabiendo dónde voy a estar el año que viene, y disfrutando de lo mucho y bueno que me espera en ambos destinos, lo intuyo. Va a valer la pena el esfuerzo de estar compartida, pese a lo que conlleva.

Gracias especiales a todos los que se han enterado y con esta noticia se han alegrado también, porque contribuyen a sentirme todavía más afortunada. Gracias por eso con un matiz especial a los "compis" del Salinas que ya lo supieron ayer por la tarde y se alegraron conmigo. He de confesar que iba al acto público tan nerviosa que hasta me preocupaba verme así. Ayer ni yo misma me soportaba. Al salir y acercarme al coche, me he aguantado las ganas de llorar. No por tristeza, sino de alivio, y de alegría también. Al terminar el acto público he salido pitando hacia el coche, tenía dos sesiones de evaluación. Contaba con perderme la primera y con suerte llegar a la segunda. Lo bueno es que, pese a la temperatura del coche, rozando los 40 graditos de ná, he logrado agarrar decentemente el volante y la palanca de cambios, esta segunda parecía que ardía...Y he podido llegar cuando no iban ni por la mitad de la primera sesión. En el camino me llamó una amiga y me tranquilizó ir hablando con ella. Así que pese a mi sueño escaso he entrado exultante, como recién llegada de las vacaciones.

Como no soy muy de santos, fui bien "acompañada" al acto público, pero de otra manera. No quería llevar muchos "achiperres", pero sí sentir que no iba sola. Así que el martes por la noche decidí estrenar una preciosidad de cuaderno que me regaló una gran amiga, de esas que son familia. Es tan bonito que no se podía haber estrenado antes, debía ser un momento muy relevante, y este lo era. Por si eso no fuera suficiente, quité unas fotos de las que veo todos los días, y las metí en el cuaderno, como si ellos estuvieran conmigo. En ellas salen las cuatro personas más importantes de mi vida. Uno es mi padre, que ya no está pero sigue estando, y también noto que él me manda muchas cosas positivas, y fuerza, mucha fuerza. Además llevaba una pulsera que me regalaron hace ya unos años, no me la quito más que para bañarme en la playa o la piscina; y un fular que me regalaron mis padres por mi cumple hace algunos años, de una tienda en Alba de Tormes que desapareció hace años también.

De los libros que compré en la Feria del Libro de Madrid, me quedo con el título del que compré el último, el domingo por la mañana, unas horas antes de irnos: La vida es un fandango. Comparto con vosotros uno de los poemas que podéis leer dentro...2023 (¡vaya tela!, esto lo añado yo) 




Mi repaso mental se ilumina en 2022, 2023, 2024 y 2025 (y eso que "solo" estamos a mitad de año). Están siendo años intensos. No me asusta que la intensidad no baje mucho, aunque a veces pueda resultar agotadora. Me considero preparada para lo que me venga a mí misma, y para lo que les venga a los que más quiero, a los que por cierto no pienso soltar de la mano, pinten bastos u oros. Dicho queda.

Y sí, la vida es un auténtico fandango, y siempre nos impulsa a bailar, sea lento o rápido, sueltos o agarrados...De mil maneras. Ojalá nunca nos falte la música, ni la gente con la que bailar aquello que suena en cada etapa. Y si no tiene el otro ganas de bailar, ya bailo yo lo que haga falta, y lo canto, lo recito, o como ahora, lo escribo. Porque la vida está llena de música y de palabras. Palabras que acarician nuestros oídos o hacen que nos duela hasta el alma. Palabras que sanan, retan, espabilan y aman. Aquí estoy yo, poniendo unas cuantas, con más o menos acierto. Para recordar la suerte que tengo de estar viva y de tener en mi vida a todos los que tengo. Y para no olvidar una fecha bonita de 2025, el 18 de junio. Gracias. Ahora toca rematar el 2024-2025 y hacerlo lo mejor que sea posible.


domingo, 9 de marzo de 2025

ELOGIO DEL BUEN TRATO

Tengo una entrada casi acabada en "borrador" desde hace días. Y he decidido que prefiero dejarla en el tintero, no va a ver la luz, ni hoy ni mañana ni nunca. En una de las pausas al escribirla, fui a mi instituto, por la tarde, a una curso para el profesorado, impartido por Vanessa Ramajo, entre otras cosas, coordinadora de REA.

Era la segunda sesión del curso con ella. La verdad es que a los cinco minutos, aproximadamente, me espabiló, quizá sin saberlo, con muchas de sus palabras. Para mí, nos dejó muchos titulares, pongo algunos, insistiendo, que ella es la autora de estas palabras. Los comparto en el orden en el que los escuché:

"La ausencia de maltrato no es buen trato."

"Validar significa reconocer la emoción, empatizar con esa persona, y pensar qué vamos a hacer a partir de ahora. Con la simpatía, me contagias. Con la empatía, te ayudo."

"El narcisista controla desde la pena, desde el victimismo."

"Si alguien está bien con uno mismo, no necesita machacar a nadie para sentirse mejor."

"Nos extinguimos."

"Hay que fomentar conductas prosociales (de empatía, de ayuda...)."

"Una persona con ansiedad, sobrepiensa."

"LA GENTE NO CAMBIA, NO ES VERDAD. LA GENTE PUEDE CAMBIAR...SI QUIERE."

Pues eso, como veis, muchas perlas en dos horas y medias. Y eso que no he puesto todas. Aunque no leas esto. Gracias, Vanessa.

La sesión de la semana pasada me ayudó a visualizar conductas concretas de alumnos, algunas que no se deben permitir. Y también de personas fuera de mi entorno laboral. Iba con pocas ganas, porque la mini semana había sido muy dura, dentro del instituto y fuera del mismo. Y salí encantada, renovada, y mucho más tranquila de lo que entré.

Para mí el buen trato es esencial, y no soy perfecta en nada, en esto tampoco. Entiendo que la gente pueda necesitar desahogarse, hablar y que el de al lado le escuche. Pero eso debe ser en ambas direcciones. Uno no debería echarle su frustración encima a otra persona, y no darle la oportunidad de darle la réplica, eso me parece muy injusto y doloroso. Y todo lo contrario a lo que yo considero buen trato.

El buen trato es cuidar.

El buen trato es escuchar.

El buen trato es poner de nuestra parte para tratar de entender cómo se siente o cómo actúa otra persona.

El buen trato es respeto.

El buen trato es no interrumpir.

El buen trato es dejar hablar al otro si nosotros hemos hablado en primer lugar. O poder hablar nosotros si el otro habló antes.

El buen trato es no ser impasible ante el dolor ajeno.

El buen trato es tener presente a los otros, y no ignorarlos.

El buen trato es ser agradecido.

El buen trato es ser humilde, no creernos mejor que nadie. Y reconocer que a veces metemos la pata, y enmendarlo en la medida de lo posible. Pero lo primero es reconocer que no hemos actuado bien.

El buen trato es ser amable.

El buen trato es aportar calma a los otros, y no intentar desequilibrarlos. Es intentar calmar el mar revuelto, no hacer que se revuelva todavía más.

El buen trato es tiempo, y encontrarlo para compartirlo con los que más nos importan.

El buen trato a uno mismo es ponerse a uno mismo en primer lugar, y no dejar que otros te lastimen porque sí, para sentirse mejor ellos, sin medir el daño que pueden causar. O sabiéndolo, pero mostrándose indiferente. Y eso implica a veces poner distancia, por salud. Y no pasa nada.

La verdad es que todo esto me parece más importante que los objetivos de cualquiera de las áreas que hay en un centro educativo.

Los alumnos cada vez tienen un peor trato. El trato entre ellos, el trato hacia el profesorado, el cómo tratan a su familia, y cómo tratan a sus amigos. Y los alumnos, desgraciadamente, no lo hacemos mucho mejor, pese a que dicen que la experiencia es un grado. Pues debe ser un grado universitario, un título de papel, que enmarca y se pone en el salón, pero no sirve para mucho más. De nada sirve tener unos conocimientos sobre algo, si no los sabemos o no los queremos aplicar, por la razón que sea.

Y para hablar de todo esto con los alumnos, primero tenemos que haber trabajado nosotros mucho con nosotros mismos.

Brindo por el buen trato, y por la gente que tiene memoria no solo para lo bueno que hace, sino también para lo malo.

Y cruzo los dedos por un mejor trato por parte de todos. Porque esto no es cuestión de cuatro gatos. No es tarea de unos pocos. Es algo de TODOS.

Dejo unas cancioncitas para ponerle la nota musical a esta entrada, y reflexionar un poco (o un mucho).




lunes, 17 de febrero de 2025

Con amor

Hace algunos días hubo una reunión de un grupo de trabajo de docentes del Salinas en el que estoy, "Humanizando el interior del centro." Tengo por costumbre, buena o mala, pero lo hago siempre, tener a mano un cuaderno tamaño cuartilla, en el que voy anotando lo más relevante de lo que se trata en claustros, cursos de formación del profesorado presenciales u online, grupos de trabajo... En un punto de la reunión, me vino una imagen a la cabeza, nada del otro jueves, pero me apetecía dibujarla. Días después pulí un poco el dibujo y la idea. Este es el resultado.

Imagen propiedad de Raquel Plaza Juan.

He dado una fotocopia a cada uno de mis alumnos, tanto a los de 1º como 2º de la ESO. Y les expliqué para qué era. Les pedí que en las pestañas de arriba, escribieran el nombre, común o propio, de aquellos a los que más querían ellos. A los que se podía decir que "miraban con amor". Y en las pestañas de abajo, al contrario, debían pensar en quiénes creían que los quieren más a ellos, que los "miran con amor". Advertí que los nombres escritos en las pestañas de arriba, siete, y en las de abajo, siete igualmente, quizá no eran los mismos. O solo coincidían en algunos. Solo lo han traído cuatro alumnos hoy. Como a optimista me ganan pocos, confío en ver casi todos los que faltaban en unas horas. Dedos cruzados, por si acaso.

Entre mis "instrucciones" dije que no pusieran a nadie que hubiera fallecido. Llegué a casa y mis propias palabras se me hicieron bola. Pensaba que había metido la pata hasta el fondo. Al fin y al cabo, no se deja de amar a los que ya no están. Dejamos de verlos, pero ese amor sigue estando. Sí, estoy pensando en mi padre, desde luego. Y fijo que para alguna de las personas que está leyendo esta entrada, estas palabras son también un pellizco al corazón. Pero es que no puedo hablar de amor y no incluir a mi padre, pese a qué físicamente ya no esté. Los demás están, al menos para cubrir esas siete pestañas de arriba.  Y esa es mi fortuna. Tal vez arriba y/o abajo necesitaría más pestañas, aunque siete en cada parte no son pocas. Antes de sentarme a escribir la entrada, estuve escuchando un audio muy breve de mi padre, el único del que soy consciente. Lo escuché tres veces seguidas, y me encanta. Siento como si su voz me abrazara. No es fácil de explicar y puede que sea incluso más complicado de entender, pero es mi manera de expresarlo. Y justo antes de escuchar nuevamente la voz de mi padre, hablaba por teléfono con otra de mis pestañas de arriba y de abajo. No me considero una experta en el amor, pero llevo toda mi vida amando de una manera u otra. La verdad,  42 años haciendo algo no son moco de pavo, así que tampoco llevo la L de las prácticas. Oficialmente son las doce de la noche, acaba de comenzar el 14 de febrero, San Valentín.

Con mi alumnado he hablado de los muchos tipos de amor que hay, y estaban invitados a no reducirlo al amor romántico, al de pareja quiero decir. Amor de pareja, amor de madre, amor de padre, amor de hermano, amor de amigos, amor de la familia...Me da un poquito de rabia no continuar ahora con la entrada, pero son las 00:09 y se me caen los ojos de sueño. Lo primero la salud, en unas horas...Continuará.

Y continúo, ya con la jornada laboral finiquitada y el sol de invierno colándose, como puede, entre las largas cortinas del salón. Acerté, no hubo pleno, pero unos cuantos más sí trajeron la hoja de "mirar con amor". A todos ellos les di un detallito, una piruleta de corazón. Confío en que los demás la traigan el lunes. Les guardo la piruleta hasta entonces. 

Esta mañana hubo reparto de claveles, blancos y rojos, por el insti. Para mi sorpresa, un alumno me ha regalado un clavel rojo. La verdad que ni por asomo me esperaba recibir ninguno, menos de un alumno, y mucho menos del alumno que ha sido. La vida, que no deja de sorprenderme nunca, inclinando a veces la balanza hacia el lado brillante de la vida. Gracias, un detallazo. Como curiosidad he de deciros que es uno de mis alumnos veteranos en el insti. Y aguanta estoicamente mis riñas, que no son pocas, motivos no me faltan. Lo que no quita el cariño. De hecho está relacionado, aunque pueda resultar chocante. 

Hoy quería llevar algo alusivo a San Valentín, pero sin pasarme. Al final opté por pendientes con forma de corazón, muy discretos, no es broma; labios rojos, nada discretos, pero no suelo atreverme a llevarlos casi nunca;  y un pañuelo con corazones, que lo vi esta semana en una tienda y me encantó, je je. También podía haberme puesto una sudadera azul marino cuajada de corazoncitos rojos, pero me parecía pasarse tres pueblos.

Para mí el amor es estar en calma. Es sentir paz cuando estoy acompañada. Es dejar espacio para los silencios y que no resulten incómodos. Es romper el hielo y ser capaz de hablar de cualquier cosa. Es girarte en la cama y sonreír, sin más, porque está ahí. Es alegrarte por las alegrías de otras personas casi tanto como si fueran propias. Y estar pendiente del otro cuando sabes que no está bien, o lo intuyes, porque no es fácil saber siempre qué le pasa a alguien a quien queremos una barbaridad. 

El amor es corazón, pero también cabeza. No es tirarse a la piscina sin más, a ver qué pasa. Es lanzarse habiendo visto antes cuánta agua había, en qué estado estaba, y muchos otros matices. Soy corazón porque suelo mostrar casi siempre lo que siento, a veces no para evitar golpes, aunque no siempre los veo venir. Y si no muestro intencionadamente mis emociones, me salen subtítulos en la cara, se me nota en la voz, en los movimientos, en todo. Pero no creo que el corazón me domine. A la vez me considero una persona bastante reflexiva, con cabeza, y no doy pasos a lo loco. Las decisiones importantes que he tomado hasta ahora y, muy probablemente las que siga tomando, son muy meditadas. Por eso no creo en la lucha de mente y corazón. No es que gane uno u otro, sino que ambos sean capaces de convivir en armonía, por salud mental, por mi salud mental.

Estamos a 17 de febrero de 2025, no siempre las cosas se pueden hacer cuando se quieren. Y trabajo y descanso van antes que el blog. Por eso, por primera vez desde que escribo sobre el amor, la entrada de San Valentín va a salir tan tarde. Quiero pensar que la he ido cocinando a fuego lento. No me gusta escribir cuando noto que estoy en algún pico emocional, así que mejor así.

Retomando mi monólogo sobre el amor. El amor es no dar la espalda, en un sentido figurado; es no aprovecharse del otro; es saber esperar, sin prisa, sin pausa; es respetar los proyectos personales de cada uno; es escuchar y hablar o callar, según lo que pueda ser mejor para la persona a la que queremos. También es tratar con cariño y expresar con palabras lo bonito que tiene lo que sentimos hacia la otra persona. Y hacérselo saber, sin necesidad de nada estridente, el "Te quiero" nunca sobra cuando es de verdad. El amor es sentir la fortuna de ser dos, no dos en uno, sino uno más uno, que no es lo mismo. El amor es abrazar con fuerza; es sentarse a ver en la tele un programa que ni chichá ni limoná, pero que mejora sustancialmente al verlo en pareja; es ser detallista, cada cual a su manera; es dar, pero también recibir, aunque no sea en el mismo momento ni en la misma cantidad; es sonreír callados; es acariciar las heridas del otro sin querer curarlas, pero intentando aliviar ese dolor. El amor es tacto, pero no es solo cuestión de piel. Es hablar al otro con tacto, tratar al otro con tacto, intentar hacer todo con tacto...El amor es poner los cinco sentidos, y no estar en una burbuja aislados, sino ser consciente de todo y todos los que nos rodean.

El amor es lealtad, a uno mismo y a la otra persona. El amor es no ser celoso, ni querer acaparar a la otra persona, sino darle libertad para que siga caminando, por sí mismo y a nuestro lado, haciendo ambos caminos compatibles. El amor es libertad, es dialogar sin imponer. El amor es no comparar lo incomparable. Es lo que cada uno quiera que sea. El amor tiene tantas caras como personas. El amor es cuidar. Cuidar de uno mismo y cuidar a los que amamos, aunque no siempre se dejen o lo valoren.

Por eso San Valentín es una fecha sí, pero igual que digo con el Dia de Reyes o el cumpleaños, es una fecha especial, para demostrar, a nuestra manera, cuánto nos importan aquellos a los que más alegría nos da tener en nuestras vidas. Es una "excusa" para acordarnos de los que queremos, igual que podemos hacer cualquier día del año. Así que ya, a toro pasado, espero que estéis bien y hayáis podido celebrar el amor, del tipo que sea. Mención especial al amor de las recién mamás y el recién papá. Este San Valentín, seguro que también ha sido especial para vosotros. Ojo, también he tenido muy presentes a las personas que han vivido un tsunami sentimental y esta fecha ha perdido gran parte del significado que antes tenía para ellas.

Y poco más, sobre el amor podemos escribir los 365 días del año, o 366 si toca bisiesto. 

Gracias por hacerme sentir tan amada cualquier día, a todos lo que sentís que este mensaje va para vosotros. Especialmente a ti, cariño. Gracias por estar a mi lado. Brindo por muchos más San Valentines juntos.

 Ánimo con el inicio de semana. Confiaremos en que sea una semana armoniosa, con eso, me doy por satisfecha.

Rescato algunos vídeos ya conocidos y compartidos aquí. 










miércoles, 9 de octubre de 2024

MARÍA JOSÉ PARRA YUSTE

Querida María José:

Tal vez habría sido más sensato escribir esta entrada mañana, con las emociones no tan a flor de piel. Pero creo que es el momento.

Empiezo por lo que bien podría ser el final de la misma: Te quiero. Así, con todas las letras. Es una putada, también con todas las letras, que ya no estés, sin más. Y es una suerte inmensa haber tenido la suerte de coincidir contigo. Pese a que no nos conociéramos desde hace mucho ni hayamos tenido la oportunidad de compartir muchas más cosas juntas. Pero sí el tiempo suficiente para saber lo especial que eras. De ahí que aunque solo te conociera desde finales de junio de 2022, me haya aventurado a escribirte esta "carta", ya sabes, a mi manera. Sé que es un minúsculo homenaje para lo que te mereces, pero al escribirla siento que mis palabras van a llegarte. no sé cómo ni a dónde exactamente, pero las recibirás. Y solo espero que sonrías, con eso me basta. Qué injusto, joder. 

Esta tarde la borrasca "Kirk" nos ha acompañado en parte de ese viaje dolorosísimo a Guijuelo para ir a tu velatorio. Aunque también el tiempo ha dado una tregua y desde el retrovisor he visto un arcoíris tan hermoso, que no cabía duda alguna de quién había pintado hoy el cielo de colores. Eras eso, luz y color, energía, buen rollo, picardía,  espontaneidad, franqueza, compañerismo, expresividad, sentido del humor muy fino, generosidad, profesionalidad, optimismo, empatía...pero por encima de todo, humanidad. No te iban las florituras, hablabas alto y claro, y no te temblaba la voz cuando creías que debías alzarla por algo que considerases injusto, fuera lo que fuera. Y como pusiste hace seguro mucho tiempo en tu perfil de WhatsApp...¡Qué caro es el tiempo! Bien lo sabes, lo mucho que peleaste con uñas y dientes por estar, por seguir en este mundo, y eso era mucho. 

Recuerdo los últimos mensajes que intercambiamos, esos mismos que en estos momentos no tengo fuerza para releer y escuchar de nuevo. Tus ganas de "estar un poco más entonada" y poder quedar para tomar algo, comer o lo que fuera, y charlar. No se pudo, hay que asumirlo.

Al irte tú hemos perdido por triplicado. A una excelente profesional, una magnífica compañera y un extraordinario ser humano. Y esas tres no se dan juntas en muchas personas, para qué engañarte. Por eso me repetiré hasta la saciedad, pero ¡qué suerte haberte conocido! Tenías un talento especial para conectar con los alumnos, para que todos los que te conocían te apreciaran y, te quisieran sin necesidad de ese tiempo que a veces es necesario en algunas relaciones para sentir eso.

Me vienen a la cabeza las "reuniones" en la cafetería,. las risas, las confidencias, el entenderse con solo una mirada. Bendito torbellino de colores. Tu pelo anaranjado con ese flequillo tuyo, rebelde con causa, siempre presente. Tus "outfit" de Anabel Lee. Y tu estilazo, ya fuera con las gafas, la ropa, tu forma de caminar o todo el conjunto. 

El velatorio, como ya habrás visto, estaba hasta la bandera, era de esperar. Lleno de personas que te queremos y de flores. Vi a dos personas con ropa de Anabel-Lee. Sabiendo lo mucho que te gustaba su ropa y lo bien que la lucías, estoy segura que no ha sido casualidad, sino causalidad. Tengo una sudadera sin estrenar de esta marca, con etiqueta y todo, en el armario. Es de color amarillo natilla y no estaba segura de si era adecuado o no llevarla. Por si ahora no caes en la cuenta de cuál es, es la que pone "Te quiero hasta la luna ida y vuelta". Es complicado encontrar palabras adecuadas para los tuyos en estos inicios del duelo, lo sé por experiencia. Llegué a la conclusión que a veces es suficiente con estar. Basta con estar allí para acompañar, como se puede, a los que sienten tu ausencia. Y por supuesto, me parece una señal de respeto para el que se ha ido, tú en este caso. Ver tu ataúd con un pañuelo encima y sobre él tus gafas, me ha hecho esbozar una sonrisa. Pensé, muy tú. Lamentablamente aunque no supieras cuándo ibas a irte exactamente, si repaso mentalmente algunas de nuestras conversaciones, creo que tenías muy claro que te irías. Eso sí, intentando antes todo lo habido y por haber. Dando un ejemplo de vitalidad desbordante y ganas de recuperar la normalidad. Ganas de incorporarte al trabajo y volver al curro, a hacer eso que tan bien se te daba. Sé que en el Filiberto dejas un vacío tremendo. Para mí, eras uno de los pilares de ese centro. Todavía recuerdo el día en el que te conocí, a finales de junio de 2022, y la buena sensación que me diste en el ratito que estuvimos hablando. También me acuerdo de la despedida en el Salinas a finales de junio de 2023. Cuando invitaron el equipo directivo saliente: Juan Luis, Ana Villafáfila, Isa y Carmen. Y como en un momento dado sentí que no iba a esperar un día más, e iba a contarte un pedacito de mi vida que hasta entonces no te había contado. No voy a decir el cachito de la tuya que tú me contaste, prefiero guardármelo con mimo y no ponerlo por escrito. 

Gracias por estos algo más de dos años que has estado en mi vida. Tuvo que ser de manera intermitente según lo que la enfermedad te permitía. A lo mejor no eras consciente, pero me quedo con muchas palabras tuyas, que son un tesoro que espero saber cuidar. Creo que en realidad nadie muere del todo mientras exista al menos una persona que siga acordándose de él/ella. Así que, queridísima María José, sigues viva y en los corazones de muchos, y lo sabes. Regálanos arcoíris con frecuencia, porque siempre hay que intentar ponerle color a la vida.

Ojalá todos hablemos más de la muerte. Sí, para que cuando pasa lo que nadie queremos que pase, no duela tanto. Para que el nudo en la garganta permita pasar un poco de aire. Para que vivamos el ahora como deberíamos, porque nadie puede asegurarnos que vaya a haber un mañana. Y ni tú, ni nadie, tenemos la existencia garantizada.

Mil gracias por dejar tantas huellas y tan bonitas. Por fruncir el ceño y enseñasr las encías con cara de extrañeza cuando alucinabas con algo que veías, escuchabas...Por sonreír de oreja a oreja y mirar de frente. Por quitarle hierro a auténticas chorradas y poner el foco en lo que de verdad importa. Por esas risas cómplices. Por tu alegría. Por tu cariño. Por cada detalle. Gracias, compañera.

Con mucho cariño,

Tu compi de "Compe" del Salinas,

Raquel Plaza Juan