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martes, 31 de octubre de 2023

...Y llega noviembre

Y con él se cumplirán tres tristísimos meses sin ti, papá. Tres meses de lágrimas incontables e inagotables, punzadas en el corazón, nudos en la garganta, dificultades para respirar, taquicardias, rabia, dolor, vacíos infinitos en cualquier lugar y en cualquier circunstancia. Seguimos como podemos, recibiendo pésames. Y sí, estoy convencida de los muchos que todavía nos quedan por recibir. Pero trato de darles la vuelta y verlo como algo "positivo", son personas que piensan en nosotros, se preocupan por nosotros; y, claro está, piensan en ti, te apreciaban por la razón que fuera. Contigo era mucho más sencillo llevarse bien que mal. Lo mismo que menciono lo de los pésames, muchas personas están pendientes de nosotros. Entiendo que cada uno hace lo que le nace, y no es fácil "acertar" en algo así, porque ni yo misma habría imaginado cómo iba a reaccionar hasta que pasó lo que pasó. Gracias de nuevo a todos, y en especial a los que más me "aguantan". Soy consciente que aunque lo mío sea más reciente, los que más tiempo me arropáis, tenéis también vuestras tristezas, y consolarme no es fácil cuando vosotros mismos sentís todavía un dolor semejante, aunque haya pasado más tiempo. De ahí que siga sintiéndome tan agradecida. 

No voy a hablar de otro dolor que no sea el mío, porque cada uno decide lo que muestra y dónde. O si opta por guardárselo para él/ella. Plasmarlo aquí, en el blog, como he dicho en anteriores ocasiones, me ayuda a mí, simplemente por el hecho de expresarlo por escrito. Y además, sigo pensando que puede ayudar, aunque sea mínimamente, a personas que estén atravesando por el duelo, da lo mismo el punto del camino en el que se encuentren. De lo mejor que me he encontrado en las redes en estos complicados (muy sutil soy) tres meses ha sido Miriam Tirado. No se dedica a un sola cosa, pero me quedo con su faceta de escritora. Entre otros libros, es la autora de "El hilo invisible", "La fuente escondida" o "Tengo un volcán." Tengo algunos de sus libros y también los he regalado varias veces. Me parece que tiene una sensibilidad especial y una manera de entender el mundo que puede ayudar a que otros tantos lo comprendamos mejor. La publicación es de Instagram. Da para mucho, me parece imposible leer algo así y quedarse como si nada. Prefiero que la leáis y opinéis.

No puedo estar más de acuerdo con ella. Qué dura es esa ausencia física del que ya no está. Y qué bonito poder encontrar su presencia en una plano distinto. En aquel que sin tocar ni ver, pero hay sensaciones, recuerdos, olores, amor...A veces siento que he alcanzado ese plano. Que empiezo, a paso de tortuga, a "ver" a mi padre, de otra manera, a sentirlo. E intento que todo eso que nos aportó sea impulso para seguir adelante. Y trato de no ahogarme en mi tristeza, sino aprender a lidiar con ella, a convivir con el dolor, a asumir que ese dolor, esa tristeza, me van a seguir acompañando, pero en menor intensidad. Y una persona que me quiere mucho me lo dice las veces que haga falta, "tranquila, es normal." No hay día que no piense en ti papá, pero aun con ese pensamiento, está la idea de la continuación de la vida. A ti se te paró todo ese asqueroso 1 de agosto, y yo entonces sentí que no podía estarme quieta, tenía que hacer lo que fuera para recuperarte, pese a que al instante vi que no, por mucho que me doliera, no era posible, no había nada que hacer. Sentí después que mi cuerpo se paralizaba también, como si me atravesara un rayo. Pero no, sigo respirando, latiendo, sintiendo. Y me gusta pensar, estoy segurísima, que nos mandas fuerza, desde donde estés, y te alegras si nos ves bien; igual que seguro que te pones triste si no nos ves bien. Es una batalla papá, intento que no me venza el dolor, que la pena no me atrape en su red. En muchos momentos siento que lo estoy logrando. Eso sí, despacito, para mí todo está muy reciente todavía. Hemos pasado de ver las flores que tú habías elegido para los Santos, a verme en una tienda eligiéndolas, como si nada. Hasta que aterricé en casa, miré las flores, y me derrumbé. ¿Cómo no hacerlo? De por sí a mí nunca me ha gustado esta tradición, de llevar flores y visitar las tumbas de los difuntos con motivo del 1 de noviembre. No necesito 1 de noviembre. No necesito nada para acordarme de los que físicamente ya no pueden acompañarnos. 

Siempre me ha gustado mirar más allá, no quedarme solo en las costumbres españolas. Por eso os dejo un artículo que recopila costumbres de 8 países en torno al 1 de noviembre. Me parece interesante.

A mí me apetece recordar momentos especiales con los que ya no están. Con mi padre hay una burrada de momentos felices. Y en eso voy a procurar centrarme, en su felicidad, en la felicidad con nosotros, en instantes que reía o sonreía. Y seguro que el 1 de noviembre de 2024 dolerá un poquito menos. Por eso voy a sonreír al recordarte. Me sobran los motivos: por las celebraciones de los cumpleaños de uno de los cuatro; las excursiones a Miranda Do Douro; dar la bienvenida al año nuevo con todo lo rojo que teníamos a mano; las visitas a la Monográfica en las Ferias; las procesiones de Semana Santa; la cabalgata de Reyes desde casa el 5 de enero de 2022; los viajes en el R21 blanco; veros juntos a mamá y a ti en el sofá; leer el periódico a la hora de desayunar; apuntar refranes en cuadernos; escucharte cantar; felicitar a algún familiar por su cumple; ir a la playa unos días; los viajes con el Club de los 60; disfrutar del verano en nuestra casa sin pasar calor; acompañarnos a Míguel y a mí a los Jardines de la Granja y bailar el orden del gordo de la lotería navideña que cogiste allí; disfrutar del musical "El Rey León"; darnos las buenas noches; las tres visitas al salón del Ayuntamiento por los premios del blog; tu cara al empezar a reír y llorar porque había sacado las oposiciones; escucharte las mismas anécdotas al pasar por determinados sitios; las Ferias de Peñaranda; comer los frutos del huerto que pone y cuida mi hermano...Palabras me faltan cuando la emoción me sobra, como afirmó hace más de quince años Fernando Savater. Por eso, rememoremos momentos felices con los que ya no están. Volvamos a pasar por el corazón instantes de felicidad. Démosles espacio a todo ello, pero reservando sitio para todo lo bueno que seguimos viviendo. Y disfrutemos de la suerte de seguir respirando, latiendo...sintiendo. Y tranquilos, el 1 de noviembre también pasará. En nuestras manos está cómo lo afrontamos.

Y los vídeos de cierre van de flamenco. Sara Baras forma parte de uno de los recuerdos felices de mi padre.

martes, 15 de agosto de 2023

Vacío. Algunas consideraciones respecto al duelo. Tu cumpleaños

Escribo de madrugada, siempre he dicho que lo mío a la hora de escribir son las horas intempestivas. Es casi la una de la mañana del recién estrenado 14 de agosto. No obstante esta entrada estará disponible desde el 15.

La verdad es que nunca me había imaginado cómo sería mi vida sin ti. O sin mamá, es algo que mi cabeza sabía que sucedería algún día, pero mi corazón no quería aceptar, y todavía le cuesta. Nos dejaste de una manera tan repentina, que estamos intentando asimilar tu ausencia como podemos, porque saber, no sabemos. Pero resulta que sí, la vida de un hijo/una hija sigue aunque no esté su padre, y parece que la de una esposa también continúa, aunque falte su marido (prefiero "compañero de vida").

Siento un vacío que sé que nada ni nadie va a suplir, soy muy consciente de ello. Pero confío en ir llevándolo un poquito mejor cada día, semana, mes, año...Sé que tengo muchas razones para ser feliz y sonreír con la voz, como dice un buen amigo. Pero hay detalles de cada día que sin que pase nada extraordinario, se me hacen bola. No es siempre a la misma hora ni en el mismo lugar. Pero en algunos momentos aflora esa tristeza y necesita salir al exterior, sean dos minutos o media hora o a saber.

Y por eso he vuelto al blog, porque escribir sobre lo que estoy sintiendo desde el 1 de agosto tal vez me haga bien. Es como una autorreceta. Me parece que me va bien y me la hago, sin más. No es tarea fácil, pero escupo lo que me duele y miro al futuro. Y sé que es muy bonito, incluso el día de mañana, sin ir más allá. Pero cuesta...¡Vaya si cuesta!

Por las circunstancias de tu partida, parece que he hecho un cursillo intensivo sobre el duelo, a la fuerza ahorcan. Aunque sin "profe", voy aprendiendo, sola, o acompañada, poco a poco, sobre la marcha. Aquí un inciso, quiero disculparme, con todas aquellas personas que a día de hoy ya hayan perdido a alguien muy querido para ellos, por si no estuve a la altura. He pensado en ello y habré fallado a más de uno y más de dos. Y es que siempre hablo de empatía, para todo. Pero en el caso concreto de las pérdidas, se nota mucho quién ha pasado por algo semejante y quién no. Y no tienen nada que ver lo que me dicen unos u otros, aunque se hayan enfrentado a situaciones similares. 

No obstante la inteligencia emocional de algunas personas es gigantesca, y eso hace que me lleguen "mensajes" muy acertados. Después de mi disculpa, prometo que a partir de ahora actuaré de manera distinta si muere alguna persona cercana de algún amigo/familiar. Básicamente porque a mí ya me está tocando. Y nada tiene que ver contemplar los toros desde la barrera a bajar a la arena y coger el capote. Disculpad también el símil, pero a mi padre le gustaban los toros, y esta entrada también es para él.

Algunas conclusiones que voy sacando de este aprendizaje exprés:

-El duelo es individual. Sí, que una persona fallezca le duele a muchas personas, pero cada cual ha de pasar su duelo, no es algo que se haga de manera grupal, familiar...Lo que no quita que a veces puedas apoyarte en otras personas que están pasando por algo parecido. Y por mucho que me duela no puedo cargar con la mochila-responsabilidad de ayudar a los que más quiero a pasarlo, porque no puedo ayudarlos.

-El duelo no tiene una velocidad estipulada. No hay una velocidad mínima ni una máxima a la que se pase. Cada uno, con sus vivencias previas, su bagaje emocional, y las "herramientas" de las que disponga, irá a la velocidad que crea más conveniente. Y nadie debería juzgar si eso es ir "rápido" o "despacio". Todo es muy relativo. Cada cual a su ritmo. Cada uno necesita un tiempo distinto.

-El duelo a veces es mudo y otras un cotorro que no cesa ni bajo el agua. Cada persona vive el duelo a su manera. Se puede guardar lo que siente o decidir compartirlo. Puede llorar sola o acompañada, o no llorar. Puede verbalizar lo que va sintiendo día a día o no decir ni pío. O unos días tener ganas de responder a los mensajes y otros ganas de mandar a más de uno a hacer puñetas. Y eso incluye quedar con gente y salir o recluirse en casa. Aunque no tiene porque ser una cosa u otra, me parece que quedar con quien creas que vas a sentirte más cómodo (según muchas circunstancias), no está reñido con optar por la soledad en determinados momentos. 

Personalmente, y no sabía cómo iba a reaccionar, prefiero hablar de lo que siento, pero tengo el poder de decidir cuándo, cómo y con quién. Sigo teniendo llamadas que no he cogido o mensajes sin responder. Me ha pasado que hay gente que llama en un momento en el que no me apetece hablar, y no creo que tenga que obligarme a hacerlo. O también haber hablado más veces del mismo tema en muy poco espacio de tiempo, y no tener ganas de repetirlo, porque duele, y mucho.

-El duelo no tiene que ser visible. Si me visto de rojo no quiero menos a mi padre. Si me maquillo no quiero menos a mi padre. Si suelto una carcajada no quiero menos a mi padre. Su ausencia es lo verdaderamente visible. Se nota que no está en cualquier lugar, situación, parte del día...

-El duelo a veces necesita de ayuda externa. En general las personas no cuidan su salud mental todo lo que deberían. Y no pasa nada por acudir a alguien para tratar temas delicados, que tal vez hagan daño a nuestros pensamientos y sentimientos. Me parece que nadie nace enseñado, y ante determinadas situaciones novedosas, es complicado saber gestionar lo que nos está pasando. Aunque a nadie se le puede obligar a recurrir a esa ayuda.

-No hay por qué hablar del duelo. Como dije hace algunos párrafos, el duelo es individual. Pienso que hay tantas formas de duelo como habitantes en el mundo, me da igual si insisto en este punto, pero considero que muy importante. Y hay que respetar si alguien no quiere hablar de ese dolor, de esa rabia, de esa etapa tan amarga. A veces un inocente ¿cómo estás? es un cuchillo. O que me escriban como si fuera un día normal, y no hubiera pasado "nada". Y sí, sí ha pasado...

-Hay un antes y un después del duelo. Mejor dicho, creo que es un antes y un después de un fallecimiento de alguien a quien amas tanto. Porque cambia a cualquiera. No me siento la misma que antes de esa noche del 1 de agosto. En esencia sí. Te toca espabilar mucho en pocos días. Verte en situaciones que ni en tus peores pesadillas. Afrontar retos que parecen subidas al Everest. A lo mejor lo que para mí son retos, para otros son "chorradillas", pero hay que pasarlas. Y cada uno a su ritmo.

Y de momento no voy a poner nada más respecto al duelo.

Os pido comprensión, paciencia, empatía y escucha. No soy la misma con todas las personas porque el vínculo con cada cual es diferente. Y depende en qué momento me pilléis.

Tengo una suerte bárbara porque con muchos podría irme de aquí a la luna. Hay gente, más bien pocos,  que me ha decepcionado, pero probablemente no sea culpa suya, sino del momento que estoy atravesando, u otros factores comentados en otras partes de esta misma entrada. Pero, siempre hay un pero, son muchas más las personas que han sabido arroparme, sin agobiarme, empatizar sin hacer daño, acompañar sin hacer ruido...Gracias infinitas, sí, otra vez. No me voy a cansar de repetirlo. Porque este es el primer gran bofetón que me da la vida. Eso sí, ha venido con fuerza.

Gracias a los que habéis compartido cuestiones muy íntimas relacionadas con pérdidas vuestras. No es fácil compartir lo que nos duele, yo digo que a veces ese dolor es una especie de pellizco en el corazón. Veo bastantes paralelismos y os conozco todavía más y a mí mejor cada día.

Y la última parte es por el día en el que esto verá la luz. Papá, tu cumple, el 15 de agosto. Te has quedado a solo 14 días de poder soplar las velitas del 76. Encontré hace nada el ticket de compra de las velas, con fecha del 28 de julio. Manda huevos. Sé que tú no eras muy de poner números con tu edad. Pero a mí me gusta hacerlo con mamá y contigo especialmente, porque es una señal de que estáis. Esta vez ya no vas a hacerlo como siempre, con nosotros tres (mamá, Míguel y tú), pero quiero soplarlas yo. No sé si me ayudarán o no, o si tendré fuerzas para ello, pero siento que esas velas eran tuyas, y no debo castigarlas en un cajón o reciclarlas, sin más, para otros cumpleaños. Total, un par de semanas más y lo habríamos podido celebrar juntos. Cosas del destino.

Intento centrarme en los innumerables momentos felices de todos los años compartidos contigo. Y en mi caso, son cuarenta años largos. Si bien no tengo recuerdos desde que estaba en la cuna, sí cuento con fotos y todo lo que nos contabais mamá y tú. Como el no dejaros dormir casi nada en mi primer año de vida. Lo siento, je, je. Seguramente ya tenia ganas de observar detalladamente todo lo que me rodeaba.

Hasta me acordaba de ti librándome de una araña hace algunas noches. Estaba sola en casa, y de repente al ir a mi dormitorio ahí estaba ella, muy negra, grande y fea. Estaba en la pared, justo por encima de mi cabecero. Mi primer impulso fue llamarte a grito "pelao", como solía hacer, para que acudieras en mi auxilio. Pero no lo hice. Pensé, papá ya no está, pero a esta araña me la cargo yo solita, como hacía papá. Y así fue, claramente sabes que con ella en la pared no habría podido pegar ojo.

Espero que el dolor por tu ausencia vaya atenuándose con el paso del tiempo, pero entiende que tu marcha está muy reciente y cuesta recomponerse. 

Sigues vivo en nuestros recuerdos y en nuestros corazones. Y este 15 de agosto de 2023 seguramente sea un día tristísimo para nosotros, por ser el primero sin ti. Pero es lo que nos ha tocado, lamentablemente nos quedan muchas "primeras veces" sin ti. Poco a poco. Ni sufriste, y eso es un bálsamo.

Creo que no llegaste a ver esta foto de los cuatro en el ordenador, celebrando el santo de mamá.

Papá, gracias por todo lo que hiciste por nosotros durante toda tu vida. Allá desde donde estés, sonríenos y sigue cuidándonos a todos como cuando estabas a nuestra vera.

Con mucho amor. Tu hija,

Raquel

PD: esta entrada se acabó de escribir a las 2:40 horas del lunes 14 de agosto.

sábado, 11 de junio de 2022

EMOLECTURAS 15: PAN CON ACEITE Y MIEL

 ¡15, la niña bonita! Llega la decimoquinta recomendación de la sección "Emolecturas". Viene de la mano de Ianire Doistua (texto) y Patricia González (ilustración). Como ya sabréis los que habéis leído la entrada anterior, es una de mis adquisiciones de la Feria del Libro de Madrid 2022. No tenía ni idea de la existencia de este libro. Una jaula con mariposas tiene la culpa. La caseta donde lo compré (y me lo dedicó su autora), estaba decorada con jaulas y mariposas pegadas en la parte exterior de las mismas. Me pareció muy bonito, aunque jamás lo pondría en mi casa para decorar porque eso debe atraer el polvo que da gusto; y aproveché para hacer unas fotos. 



En ello andaba cuando me encuentro con la firma de una autora, para mí desconocida, llamada Ianire. Está dedicándole una novela suya a una persona que la admira. La autora le explica de qué va "Pan con aceite y miel", y ahí ya, caí. Caí porque como le expliqué a ella, soy maestra, adoro  incluir en mis clases la educación e inteligencia emocional (en realidad están siempre, nos demos cuenta o no) y, además, existe este blog para recoger todo lo que me apetece sobre el tema. Me convenció sin ni siquiera estarse dirigiendo a mí. Al contarle la retahíla anterior (a qué me dedico, lo del blog, y la educación emocional), me habló de su libro con más detalle, y sin ninguna duda, ya es parte de mi "biblioteca emocional", para las aulas en las que esté, pero también para mí. Al fin y al cabo, dicha biblioteca sale íntegramente de mi bolsillo, y llevo muchos años creándola. Gracias Ianire, hacen falta autoras como tú.

"Pan con aceite y miel" habla de la muerte, sin eufemismos. En las primeras páginas nos cuenta todas las cosas que hacen juntos un abuelo y su nieta. De repente, un día, van a casa del abuelo...pero él ya no está. Ahí el color desaparece de las ilustraciones, solo queda el de las mejillas de los personajes. La niña nota muchos cambios ante la ausencia de la abuelo, pero nadie le cuenta nada. Hasta que un día su padre le explica que su abuelo ha muerto, sin florituras.

La niña vuelve a hacer las cosas que compartía con su abuelo, por ejemplo regar las plantas, darle de comer manzana a Pau (un pájaro),  recordar momentos vividos con él, ver fotografías,  y sueña con su abuelo...Un día su padre le pregunta si seguía triste, y ella le sonríe con la boca llena de pan con aceite y miel (lo que a su abuelo y ella les gustaba desayunar).

Creo que la historia tiene una delicadeza impresionante, una ternura infinita, y visualmente, en la sencillez está a veces la clave del éxito.

Por eso quería que formara parte de mi "biblioteca emocional" y estuviera además, presente en las "Emolecturas".



Os animo a llevar al aula esta preciosidad de libro. Como siempre, no actuéis a ciegas, conoced bien antes al grupo al que vais a contársela. Informaos de si esos niños o jóvenes han vivido el fallecimiento de algún familiar cercano, o alguna persona que, fuera familia o no, resultase muy importante en su vida.

Y desde luego, participad vosotros. Los alumnos necesitan que vosotros seáis parte de eso. No uno más, porque somos los adultos, pero sí estad presentes de una manera activa, no basta con ser meros espectadores. Cualquier tema puede ser tratable con respecto, tacto, escucha y paciencia. De verdad, sin líneas rojas. Aunque resulte pesada, si conociendo bien las características humanas del grupo dudáis, por si hacéis daño a alguno, dejadla a un lado, o para otro momento. A veces un libro puede no servir en un momento del curso, pero sí resultar apropiadísimo para otro. Aprended a escuchar lo que la clase demanda de vosotros, con palabras o sin ellas, hay muchas maneras de "decir" las cosas. A mí me ha tocado modificar muchas sesiones del "Taller Emociónate", "Pinceladas de emoción"...por lo que pasaba en cada momento en el aula.

Si uso este libro, no lo presentaría como "Hoy vamos a hablar de la muerte", ellos mismos, da igual la edad, van a deducirlo. Muerte, tristeza, melancolía, rabia, amor...No es un libro solo de la muerte. Alrededor de ella hay muchas otras cuestiones, relacionadas con ellas y que ayudan a comprenderla un pelín mejor. Al fin y al cabo ¿por qué a veces duele tanto la muerte de alguna persona? Si nos duele es porque era muy importante para nosotros, muy significativa en nuestra vida. Si nos duele es porque había un fuerte vínculo con ella, había amor. Estos solo son ejemplos, no pretendo reflejar aquí todo lo que pienso, prefiero dar pinceladas, y cada cual que lo lleve a su terreno, y lo modifique o use como quiera.

Los alumnos pueden hablar de muchos temas después de haber escuchado "Pan con aceite y miel". Podéis darles una batería de ideas, y la libertad para que cada uno haga la que quiera, o se invente otra distinta. De las que tenía en mente, he elegido cinco, no quiero saturar:

1_¿Cómo dibujarías la muerte? (Forma que tendría, colores...)

2_Mapa mental sobre la muerte. ¿Qué palabras asocias con ella? (Pueden ser distintas categorías gramaticales: sustantivos, verbos y adjetivos. Solo pondría estas tres).

3_Música. ¿Conoces alguna canción que te recuerde a la muerte? (Ojo, quizás elijan canciones que tenían que ver con personas que ya han fallecido, hay que intentar entender por qué seleccionan una canción y no otra).

4_Lugares. Puede haber un sitio, sea grande o pequeño, que te recuerde a alguien que ha muerto. Y eso no tiene por qué ser algo negativo. Si me tocara participar, mencionaría al "Bécquer". Hace mucho que no voy y supongo que sigue necesitando una renovación de sus sillones de mimbre (y prioritaria reforma de los baños). Pero para mí el "Bécquer" (una cafetería muy céntrica de Salamanca) es sinónimo de Alejandra, de una amiga que ya no está. Como siempre quedábamos en la puerta Zamora, y el Bécquer está tan cerca de ese punto, muchas veces íbamos allí a tomar algo y charlar. Y no lo recuerdo como algo triste, sino muy bonito. Allí hemos compartido muchas risas, lágrimas, confidencias...

5_Objetos. Para esto necesitamos distintos momentos, uno de toma contacto con la historia de "Pan con aceite y miel", y un segundo para poder compartir objetos que, por la razón que sea, nos recuerden a los que ya no están. Como con todo, animad pero nada de obligar, si no les apetece, no insistáis, ni con esto ni con nada. No hay que forzar nada. Dejadles libertad, ellos mismos decidirán cuándo quieren hablar y cómo van a hacerlo.

6_Los cinco sentidos. Si recordamos a alguien que no está, esos recuerdos están relacionados con los distintos sentidos (un olor que nos recuerde a esa persona, un sabor, un sonido, algo relacionado con el tacto o algo que tenga que ver con la vista). A lo mejor al recordar a esa persona que ha muerto lo primero que recordáis es algo relacionado con el tacto, como las caricias; con la vista, como su manera de sonreír; el oído, como su voz...

No digo que tenga razón. Nadie está en posesión de la verdad. Yo uno la muerte de alguien a quien quiero con todo lo que he expuesto antes, me hace falta. Sí he necesitado pasar un periodo de duelo, y llorar, llorar mucho, incluso cuando esa muerte no era algo relativamente reciente. Pero al final me he agarrado a los buenos momentos compartidos con esas personas, a la creencia de solo tener esta vida, y a la necesidad de disfrutarla. Tal vez no me explique bien, la vida es una, y nos da golpes de muchos tipos y en distintos momentos. Pero siento la necesidad de no hundirme nunca (no siempre lo consigo), de salir a flote y vivir, con la ausencias y pese a las ausencias. Y me siento muy afortunada por todos los que van compartiendo la vida conmigo, incluso por los que murieron (por la suerte de haber recorrido algunas etapas con ellos), o por los que se quitaron de mi camino (o fui yo la que los apartó, de todo hay).

Y sí, la vida y la muerte están tan relacionadas, que taparla, ocultarla, ignorarla, negarla...me parece un error. Vivamos, aun sabiendo que esto un día se acabará. O precisamente por eso, vivamos con más ganas. 

Si os apetece compartir alguna reflexión sobre todo lo que he contado en esta entrada, sea sobre la vida, la muerte, o de lo que sea, siempre serán bienvenidos vuestros comentarios.

Y que nada ni nadie os diga cómo tenéis que vivir. Es imprescindible que sintáis que el timón de vuestra vida lo lleváis vosotros, aunque a veces no lleguéis donde esperabais.

Encantada estaré de leeros, y contestad a vuestras aportaciones.


jueves, 2 de junio de 2022

MONSTRUO ROSA

El domingo pasado me escapé a Madrid para empezar a disfrutar en la Feria del Libro. Una de las joyas que me traje es "Monstruo Rosa", de Olga de Dios. En la contraportada de este libro dice: "Un cuento para entender la diversidad como elemento enriquecedor de nuestra sociedad."

Según la RAE, 

diversidad

Del lat. diversĭtas, -ātis.

1. f. Variedaddesemejanzadiferencia.

2. f. Abundanciagran cantidad de varias cosas distintas.

Hay días en los que siento que puedo y debo hacer algo más. No basta con mirar los toros desde la barrera, en algunas ocasiones debemos saltar al ruedo, y aprovechar, cada uno, nuestro lugar. De ahí esta entrada.

A cualquiera que en algún momento de su vida se sienta "Monstruo Rosa":

Querido tú, o querida tú, el género es secundario:

Esta carta va dirigida "a los distintos". Algunos pensarán que al fin y al cabo todos somos distintos, razón no os falta. El problema es cuando otros se empeñan en recordarnos por qué somos distintos. Y tratan (a veces lo consiguen) de hacernos sentir que lo que nos hace diferentes es algo malo. No se dan cuenta que las diferencias, efectivamente, nos enriquecen, y deberían enfocarlas como algo que sume, nunca, jamás, como algo que reste.

Desde hace muchos años, en realidad desde demasiados, de vez en cuando, otros me han hecho sentir distinta. Y no para bien precisamente. Recuerdo cuando un maestro del colegio, nos pesó en clase, y los sudores que pasé al tener que subirme en esa báscula. Creo recordar, María Teresa si estoy confundida corrígeme, que aquello sucedió en 5º de EGB (equivalente al actual 5º de Educación Primaria. Mi mayor preocupación no era el número en sí que marcase la báscula, sino que otros lo vieran y los comentarios que podían hacerme. Luego la memoria selectiva hace que tenga recuerdos algo difusos, pero el caso es que acabé sentada en una silla del aula, con un pupitre delante, resultó ser una especie de escudo/barrera,  frente a mis compañeros, llorando, de lo mal que me sentía. Y el tutor haciéndome preguntas delante de ellos, que quién se metía conmigo, qué era lo que me decían, etc. No atino a recordar lo que dije, siempre he pensado que la naturaleza es sabia. Muchas veces me siento "Monstruo Rosa" por el sobrepeso. Cinco letras, GORDA, el daño tremendo que pueden causar. Si analizo ahora cómo actuó el tutor, creo que se confundió, metió la pata hasta el fondo. No había necesidad de pesarnos delante del resto de compañeros. Aunque eran tiempos analógicos, obviamente el que estaba junto a la báscula podía soplarle al resto lo que marcaba la báscula según quién estuviera encima. No recuerdo la cifra, solo mis lágrimas al poco de bajarme de ella y volver a mi pupite, y en algún momento hasta me costaba hablar porque la voz casi ni me salía. 

También me parece que no tuvo la mejor idea situarme frente a la clase, pudo haberme ahorrado muchas lágrimas. Era un maestro de los de toda la vida, creo que sigue vive, o quiero pensarlo, aunque con certeza no lo sé. Si así es rondará los cien años. Paradójicamente es el maestro del que mejores recuerdos guardo. Fue muy estricto, pero aprendimos con él una barbaridad, especialmente en cuanto a organización, de estudios, cuadernos y todo. No le guardo ningún rencor. Aunque conmigo esa vez no acertase, hizo muchas cosas buenas, acertó muchísimas veces en otras situaciones del aula y, todos metemos la pata, eso desde luego. Lo que nos distingue es qué hacemos después de ser conscientes de haberla metido.

Cuento esto porque me apetece, y punto.

Reconozco que esa diferencia, estar gorda, ha supuesto un lastre considerable para según qué cosas. Me llenó de inseguridad en muchos aspectos, y no me permitió disfrutar determinadas etapas. Es complicado de explicar, más todavía cuando no hay vuelta atrás, pero siento que me quiero mucho más que entonces, y que hago lo que puedo por vivir cada día como me apetece, a mí manera, para ser lo más feliz que pueda. La vida es una, me habréis leído muchas veces aquí lo de no creer en resurrecciones. Por eso hay cuestiones que me tocan las fibras y me molestan lo que no está escrito.

Cuando hace unos años estuve en el instituto de Guijuelo, el "Vía de la Plata", recuerdo cuál era mi mayor preocupación en los claustros. No tenía miedo a que me preguntasen algo, a tener que dar mi opinión en ellos (ni mucho menos en las sesiones de evaluación). Mi temor era no caber en la silla, tal cual. Investigando, descubrí que en el salón de actos del primer edificio, en el que hacíamos los claustros, solo había sillas de las que tienen una especie de mesa pequeña incluida, de las que se levantan o se colocan con un brazo articulado. Me di cuenta que las sillas para zurdos, tenían al lado contrario la mesa, y había más espacio entre la mesa y el asiento de la silla. De ahí que tratara de llegar de las primeras y "coger sitio" sitio para zurdos, siendo yo diestra.  Lo mismo me pasa con las terrazas de los bares. Pongo la excusa de la comodidad o falta de ella, pero la verdadera razón suele ser lo anchas o estrechas que son. Es un alivio sentarme en una silla de una terraza y comprobar que quepo sin problemas. Son solo pinceladas, pero quiero compartir parte de mis inseguridades respecto al físico. Y lo cuento ahora porque es cuando lo puedo contar. Ahora me miro en el espejo con mucho más cariño de antes, me cuido mucho más (aunque tenga mis días), y he aprendido a relativizar bastante, y me ha costado mucho esfuerzo, tiempo y de todo, pero que mucho, llegar a este punto. Aclarado, porque a mí me apetece, el porqué yo a veces me siento "Monstruo Rosa", prosigo.

Sabéis que soy docente, del pequeño porcentaje que está en esta profesión por vocación y no por otras razones. No soy por eso mejor ni peor, soy distinta, cada cual a su manera. Me enervan las injusticias, quizá porque las he sufrido por varios motivos en mis carnes, y nunca mejor dicho, y desde hace ya la pera de años, he hablado a mis alumnos de las palabras mágicas, y quizás mi favorita sea EMPATÍA. El mundo sería mucho mejor si todos pusiéramos un pelín más de nuestra parte para empatizar. Y hay cuestiones en las que se me antoja francamente difícil intentar sentirme en otras pieles.

Pero lucho cada día porque mis alumnos sean personas empáticas, lo consiga o fracase de manera estrepitosa. Llevo el RESPETO por bandera, hay fronteras que nunca debemos traspasar, nadie, ni docentes, ni familias, ni alumnado, sin excepción. Y volviendo a Guijuelo, e el instituto cambié el chip con los adolescentes (o pre, en proceso je je). Me di cuenta que es imprescindible NO JUZGAR, no juzgar a nadie, pero a ellos menos todavía, porque están en un periodo en el que a mí me parecen muy vulnerables. Eso sí, de poco sirve todo esto si solo es en los centros educativos (y esto desgraciadamente según con quién des y lo que quiera implicarse). Influye mucho la familia y los valores que les hayan transmitido, y las compañías. Para los niños, niñas, preadolescentes y adolescentes, los amigos son uno de sus mayores tesoros, y probablemente su referencia para casi todo. Según las que sean, puede tener cierto peligro. Soy anti borreguismo, no me gusta dejarme llevar, ni hacer algo porque lo hace la mayoría o porque es lo que se supone que debería hacer. Muchos pensarán que soy protestona, más bien me considero luchadora, y me cuesta morderme la lengua contemplando determinadas estampas, y si se tratan de injusticias (a mi entender claro), pues no suelo quedarme quieta. Un compi del "Paco Viruta" me llamó "abogada defensora" durante un tiempo. Él se metía con algunos sin ton ni son, y yo le llamaba al orden. Decía "Ya está aquí la abogada defensora..." Pues eso.

El martes una compañera con la que espero coincidir en otros destinos, me preguntaba sobre cómo enfocar todo lo referente a las emociones de cara al aula. Cómo podía trabajarlo con los alumnos, a través de qué recursos...Fue una conversación breve, aunque podría estar horas hablando de algo que me apasiona. Algo de lo que no sé si controlo mucho o no, pero sí es una de mis señas de identidad docente. Mentalmente fue un paseo por el "Taller Emociónate" o las "Pinceladas de emoción". Hablamos de la importancia de implicarse. Un maestro no puede pedirle a sus alumnos que hablen sobre emociones y quedarse a un lado, contemplando la escena, sin más. También de la importancia de intentar que primero cada cual piense en uno mismo, y luego ya comparta, siempre de forma voluntaria, la parte que a él/ella le apetezca sobre lo reflexionado. Y esa implicación supone un conocimiento muy grande de uno mismo, y exponernos de alguna manera, porque vamos a dejar que nuestros alumnos nos vean con muchas menos capas. Y eso cuesta, debemos ser generosos. Daremos en el clavo algunas veces y fallaremos otras tantas, y no pasa nada. Entre mi retahíla de palabras mágicas están también GRACIAS, LO SIENTO y POR FAVOR. Las empelamos mucho menos de lo que deberíamos, entono el mea culpa. Gracias a los que generosamente participasteis activamente en aquellas sesiones, tanto las citadas aquí como las que no, porque he tenido de destinatarios alumnos de muchos centros diferentes. No sé si os sirvieron o no, ojalá sí. El LO SIENTO o PERDÓN, va también para vosotros. Lamento de corazón si alguna vez os hice daño con lo que dije o hice o no supe estar a la altura. En varios centros educativos me he enfrentado a muchas situaciones novedosas, y a veces creo que las novatadas se pagan. Intenté todo lo que se me ocurría y veía asequible, no sé si fue suficiente. Y respecto al POR FAVOR, ojalá cada uno recuerde con cariño al menos alguno de los momentos compartidos tratando de conocernos mejor a nosotros mismos y a los demás. Os pido que hagáis un esfuerzo y por favor quedaos con lo bueno de cada etapa, sea reciente o no.

Por eso, retomo la dedicatoria inicial, querido "Monstruo Rosa". Me importa un bledo qué es lo que hace de ti alguien "distinto". Ya he explicado qué hace que yo me sienta y vea diferente. Así que sea por aspecto físico, creencias religiosas, orientación sexual, país de origen, circunstancias económicas, circunstancias familiares...o lo que sea, quiérete. Sí, quiérete, busca tu lugar en el mundo, todos lo tenemos. Mira a tu alrededor y observa cuánta gente te quiere y te apoya. Confía en alguien cuando necesites compartir aquello que hace que sientas que no puedes respirar. No estás solo (o sola), da igual. Abraza tu diversidad y disfruta tu vida, vívela siendo fiel a ti mismo. No aguantes desprecios, injusticias, faltas de respeto del tipo que sean...Alza la voz, acéptate, mírate con cariño, por dentro y por fuera. Y abraza la vida, porque solo es una, y no me gustaría que te lamentases el día de mañana por no haber aprovechado el hoy.

Seas como seas, tú vales mucho, no permitas que nadie intente hacerte creer lo contrario. Gordos, flacos, altos, bajos, "feos" (el concepto de belleza da para una novela extensa, hoy no va a poder ser), gais, lesbianas, transexuales, bisexuales, musulmanes, gitanos, extranjeros (ahora recuerdo la letra de una canción de Bunbury, "...Porque allá donde voy, me llaman el extranjero. Dónde quiera que estoy, el extranjero me siento..."), personas con pocos recursos económicos...

En la mano de todos está hacer de este lugar llamado mundo un sitio más habitable. Así que ya sabes, "Monstruo Rosa", estoy segura que encontrarás a mucha gente que sepa apreciar lo especial que eres, seas somo seas. Personas dispuestas a caminar a tu lado, escucharte, decirte una palabra de aliento o darte un abrazo. Por mi parte, ya sabes dónde estoy, y he tardado mucho en encontrar mi sitio.

Si conocéis a algún "Monstruo Rosa", os invito a compartir esta entrada, si creéis que de alguna manera puede servirle. Una vez un profe de Comunicación, cuando ya no era mi profe, me dijo, "Lo que no te hunde, te hace más fuerte." Desde luego, Javier Frutos...¡Cuánta razón! 

Os dejo un vídeo con la historia de "Monstruo Rosa":

sábado, 28 de mayo de 2022

Idea Cadena 100

Disculpad pero desde la pandemia hay días en los que me cuesta situar cuándo pasaron algunas cosas.

"Hace unos días", mientras iba en el coche con la radio de fondo, en Cadena 100 hablaban de cosas sencillas que a la gente le alegra el día. Me pareció curioso y especial. Me reí mucho en el trayecto con lo que algunas personas decían. Es fantástico compartir. Creo que esas puestas en común pueden hacernos más empáticos y crear, al menos, pequeños puentes.

Así que he usado "Canva" para hacer una plantilla sobre eso.

Podéis descargarla y utilizarla en vuestra clase. O quizás os sirva para crear una actividad nueva. Pienso hacerla la próxima semana con todos mis alumnos. Y, con su permiso (a quien no le importe), compartiré aquí los resultados.

Si os fijáis solo he puesto cuatro espacios, para no saturar y que el alumnado no se agobie. 

¿Y a vosotros? ¿Podríais decirme cuatro "cosas" sencillas que os alegren el día?

Las mías podrían ser muchas, pero he pensando en estas:

1-Encontrar aparcamiento sin tener que dar vueltas ni hacer maniobras complicadas.

2-Que me den los buenos días los niños y niñas del cole y me sonrían.

3-Un mensaje para decirme que sí pueden quedar.

4-Alguna anécdota del día a día que nos haga reír.

Como digo siempre, sin excepción, o hacéis vosotros también las actividades, o habrá alumnos que no se animen a participar y no entren al trapo. Hay que dar ejemplo, siempre. Aunque no nos lo pongan fácil, y eso pasa con bastante frecuencia.

Os dejo la ficha, por si os apetece ponerla en práctica.

Imagen propiedad de Raquel Plaza Juan.

lunes, 31 de enero de 2022

EMOLECTURAS 12: El hilo invisible

Casi mes y medio más tarde, prosigo con las recomendaciones de "Emolecturas".

Lo hago con un libro relativamente reciente. La primera edición es de septiembre de 2020. En mis manos tengo la octava, comprada en la "Feria del libro de Madrid", en septiembre del año pasado.

En "El hilo invisible" encontraréis una historia ideal para hablar de los vínculos que nos unen a las personas (y animales) que más queremos. El libro explica el significado del ombligo, como punto de partida de un hilo invisible que nos mantiene unidos a los que más nos importan.

Hay textos sobre "la leyenda del hilo rojo", me encanta por cierto. Al abrir "El hilo invisible" de Miriam Tirado, esperaba que explicara esa leyenda, pero no. Me sorprendió gratamente. Es un libro excelente, tiene unos dibujos hechos con una ternura inmensa; y el texto está claro y muy bien contado. Me parece que hay libros sin edad, y este puede ser un buen ejemplo de ello, maravilloso para los niños; pero una delicia también para los adolescentes y adultos; no reduciría los posibles lectores a los peques.

Creo que es una historia bellísima, muy cuidada, y no hace falta que en el aula y/o en casa haya pasado "algo" para contarla y/o leerla. Puede venir bien para vencer miedos antes de ir por primera vez al cole o a cualquier sitio nuevo. Además lo veo apropiadísimo para tratar el duelo. Ya sea antes de un fallecimiento que sabemos llegará en breve, o después de haberse producido. Tampoco hace falta que nadie haya muerto recientemente, es un libro precioso, y no hay vuelta de hoja.

Advertencia, recomendación, observación, llamadlo como mejor os venga. Si en clase vais a usarlo por algún caso que conozcáis de algún fallecimiento familiar importante de alguno de vuestros alumnos, tened mucho, pero que mucho cuidado. A mí me parece un libro magnífico, escrito con mucho tacto, pero no sé si me atrevería a llevarlo al aula para eso. Si lo hiciera, antes me cercioraría mucho, pero muchísimo, que ni uno solo de mis alumnos va a sufrir al escuchar la historia. Ante la duda, dejo el libro en la estantería, sin más. O para cuando llegue su momento, sin necesidad de que haya sucedido nada. 

A lo mejor a vosotros os ha pasado, que un día contáis una historia en el aula y alguien se emociona. A mí me ha pasado bastantes veces, pero ninguna he visto sufrir a un niño. Más bien mi sensación ha sido positiva, a veces hay cosas que hay que dejar fluir, y emocionarse no tiene por qué ser algo negativo, muchas veces es necesario. Pero si estos sucediera, procurad que sientan que estáis, sin más. Que noten vuestra compañía, pero sin agobios. Esto para un niño puede significar distancia, que sepa que estáis próximos a él, pero dejándole su espacio. Para otro puede ser cercanía, ya sea agarrarle la mano, mirarle de una manera especial, darle un abrazo o alguna otra muestra de afecto. Recordad, cada uno es un universo, y somos responsables de cuidar y respetar los universos de cada uno de nuestros alumnos. Debéis tener mucho tacto con ellos. Por favor, docentes, esforzaos en conocer a vuestros alumnos, da lo mismo la edad que tengan. 

Y sí, yo a mis alumnos del cole con mucha frecuencia los llamo "mis niños" (o polluelos, je je), porque sí. Y algunos ya han pegado el estirón, están en el instituto (o más), pero para mí, siguen siendo mis niños. Si alguno de los de mis tutorías leyera esto, sabría muy bien a lo que me refiero. El cariño sigue sin tener fecha de caducidad, sea en Móstoles, Ciudad Rodrigo, Béjar, Salamanca capital, Guijuelo...Y no tiene fronteras. No entiende de países, ni de idiomas, tampoco de color de piel. Y mucho menos de dinero, hay mucha gente rica según sus bolsillos pero muy pobre de corazón.

En mi opinión la idea de estar conectados a aquellas personas (y animales) que más queremos a través de un hilo invisible es fantástica, y de una belleza descomunal. O a mí me lo parece cuando gracias al texto de "El hilo invisible" mi cabeza ha formado esa imagen. Tal vez estas personas estén todavía vivas o no, pero ese hilo invisible sigue existiendo. Quizás será que me identifico mucho con lo que cuenta. Siento cómo hay "algo" que me mantiene unida a los que amo, a los que quiero, estén presentes en mi vida a día de hoy o no. Y me parece que los que se van de este mundo, o al menos dejan de existir físicamente, continúan de alguna manera unidos a nosotros, por todo lo vivido con ellos. Y eso no se esfuma, no mientras los recordemos. 

Sé que tengo hilos invisibles con personas que fallecieron. También algunos con personas a las que quiero una barbaridad, pero no están a mi lado por la distancia (kilómetros), otros están relativamente cerca pero no los veo todo lo que me gustaría, y unos poquitos son a los que veo cada día o cada semana, llueve o truene. 

Y a los que tienen ausencias importantes, dejad que hablen de ellas, en serio. Tirad de empatía. Son parte de su vida, lo digo en presente, aunque ya no puedan tocarlos ni muchas otras cosas. Y esos que queréis son los que son gracias a todas las personas relevantes que han estado con ellos, gracias a las vivencias anteriores. Y es normal que necesiten mencionarlos, o incluso llorarlos en alguna ocasión. Y eso está bien. Da lo mismo cuántos hayan pasado, debéis estar dispuestos a estar, sin límites. No es fácil, pero el corazón es capaz de albergar un cachito para cada uno de nuestros hilos invisibles. 

No me ha dado tiempo, pese a que esta entrada llevaba ya días fraguándose en mi interior, pero mi idea era haber hecho un audiolibro, con alguna música agradable de fondo, para que pudierais disfrutar de la historia completa. Por supuesto habría sido sin fines comerciales, la autoría del libro es de Míriam Tirado, las ilustraciones de Marta Moreno, y la edición corre a cargo de B de Blok. El mérito es suyo, por habernos regalado una historia tan bella. Gracias infinitas. Ocupa un lugar especial en mi biblioteca.

Tengo la suerte de tenerlo dedicado por la autora, me pareció encantadora...¡Bendita "Feria del libro"! Y como soy fácil de convencer para según qué cosas, había otro libro suyo junto a este, llamado "La fuente escondida", incluido en alguna de mis "Emolecturas" previas. Si tenéis que hacer un regalo especial, es todo un acierto. En realidad los dos lo serían, tanto "El hilo invisible" como "La fuente escondida".

Si alguien quiere ojearlo y hojearlo, no tiene más que decírmelo. Tengo muchas ideas en la cabeza, pero en cuanto llegue el momento, sabré cuál materializar sobre "El hilo invisible". Dependerá de con quién lo comparta. Es un libro que quiero tener cerca, muy cerca. En "Youtube" he dado con un vídeo con el cuento...¡Disfrutadlo!

Como ejemplo de actividad relacionada con él, pediría a cada alumno que llevara una fotografía suya, de cintura para arriba. Repartiría folios de colores, intentando tener lana de esos mismos tonos. Les pediría a cada uno que se dibujasen de cintura para abajo, y de su ombligo salieran los hilos "invisibles" que ellos quisieran, con o sin nombres. Eso sí, los invitaría a reflexionar sobre sus hilos invisibles, y les daría la opción de ponerles nombres o no. Lo de la lana que coincida con los colores de los folios, es para reforzar la idea de "invisibles" de nuestros hilos. Podéis sugerirles que hablen de sus hilos, el que quiera, cuando quiera y como quiera, de manera voluntaria por supuesto. Respetad si alguno no quiere hacer la actividad ni intervenir. Pongo dos imágenes del interior.


Creo que contada la historia con cuidado y grandes dosis de cariño, el libro puede ser un éxito en las aulas. Y la actividad, bien planteada, también. A veces los maestros podemos ser un poco magos. Pero la magia solo la "creamos" con ayuda de nuestros alumnos. Gracias a ellos, la magia puede sentirse. A mí me ha pasado, y es una sensación única.

Si con todo lo que he escrito no os apetece lanzaros a "El hilo invisible", no tengo mucho más que añadir. Esta noche pensaré en mis hilos invisibles, y en la suerte que tengo con cada uno de ellos. Y sonrío, es inevitable, a la vez que cruzo los dedos. Cuidad de vuestros hilos.

sábado, 15 de mayo de 2021

SEVE EMOCIONES (9): Cómo me gustaría contarte...

Tranquilos, sé contar, me he "saltado" la entrada número 8 de "Seve emociones" a propósito, en breve la escribiré porque cronológicamente va antes. Pero tengo más reciente la 9 y me he dejado llevar.

Hoy 15 de mayo, es el "Día Internacional de las Familias." Hace ya unos años decidí que no iba a hacer nada en el aula por el "Día de la Madre" ni por el "Día del Padre". Para mí era hacérselo pasar mal, innecesariamente, a algunos peques. Así que, si puedo "ahorrarles" dolor, ¿qué necesidad hay?

Por eso cambié y opté por algo más amplio, la familia. 

Esta semana tuvimos "Seve Emociones" y lo uní a Plástica. El jueves vimos el vídeo de "Qué bonita la vida" de Dani Martín. Esta canción siempre resulta ser un acierto con los niños. Les expliqué que en el vídeo salen momentos felices de fans de Dani Martín, quien en su momento pidió imágenes a sus seguidores para hacer el vídeo de una canción. Les recordé que todos, sin excepción, tenemos una familia. Y da igual cuántas personas la formen, la familia de cada uno es única y especial, y no por ser más van a sentirse más queridos. Obviamente les recordé que seguramente tendrían momentos felices y otros no tanto con sus familiares, pero que procurasen quedarse con los buenos.

 También mencioné otra canción del mismo cantante, "Cómo me gustaría contarte", que él dedicó a su hermana, fallecida repentinamente hace más de diez años. Esta segunda canción la escuchamos/vimos (puse el vídeo) ayer viernes. 

El planteamiento, o mejor dicho mi invitación, era que no se quedaran con ganas de contarles a los suyos lo que los quieren, o cualquier cosa agradable que les quisieran contar/recordar de lo que viven juntos. Más que nada porque, nos guste o no, nunca se sabe qué puede pasar, pero en esta vida tan pronto tienes a alguien como lo pierdes, y no sé a ellos, pero desde luego soy de las que no es gusta dejarse nada en el tintero, guardado, y menos todavía si es un motivo de alegría. Y a medida que pasan los años mucho menos, con nadie, ni familia, ni amigos ni nada, hay cosas que es mejor compartir, e ir con la verdad por delante claro.

La idea fue hacer un colgador con dos corazones de fieltro, uno naranja y otro verde, con uno de cartulina naranja entre medias, con el mensaje que ellos quisieran darles a su familia. En el corazón de fieltro que hiciera de "portada", pegaron hechas a ordenador las palabras "Cómo me gustaría contarte..." (si su mensaje iba dirigido solo a una persona de su familia) o "Cómo me gustaría contaros..." (si era para varias personas de su familia). Ese primer corazón iba adornado de tres flores de goma eva con purpurina listas para pegar (eran adhesivas). Los tres corazones se unían con un lazo, y ya estaba listo el colgador. Explico estos detalles por si alguien se anima a hacerlo con sus alumnos, ya que el tiempo sí es oro (y más en un cole a mediados de mayo). Si lo hacéis intentad que sea un fieltro duro, porque será mucho más fácil de recortar para los alumnos. Lo más complicado fue hacer los agujeros en el fieltro (usé un perforador individual y la ayuda de unas buenas tijeras). Si no llega a echarme una mano Asun, no logramos acabarlos ni por asomo...¡Muchas gracias! Me encanta dar con compañeros que, con cargo o sin cargo (Asun es nuestra directora), son ante todo, compañeros. Igual que los niños que habían acabado y les pedí que echaran una mano a sus compañeros. Nunca hay suficientes manos. Y no todo el mundo es igual de habilidoso para recortar...¡Tenedlo en cuenta!

Puntualizar que a los niños se lo planteé como algo totalmente voluntario, tanto el hacerlo como a quién se lo hacían (dedicado a una o varias personas). A aquellos con papá y mamá separado sí les ofrecí hacer dos, pero cada cual decidió si hacerlo (o no), y si iba a ser para una o para más de una persona.

Además, les pedí que no fueran palabras "feas",  ni reproches, porque para eso no hacíamos corazones, que intentasen darle un enfoque positivo. Recordé a Cesar Brandon, ganador de una de las ediciones de "Got Talent", y lo que su madre le decía que eran palabras mágicas (gracias, por favor y lo siento), por si les daba alguna pista de lo que podían escribir.

Les aconsejé que cuidaran la ortografía y la caligrafía. Mi idea era que ellos me preguntaran si tenían alguna duda concreta de palabras que no estaban seguros cómo se escribían correctamente, pero yo no iba a leer sus mensajes completos, salvo que ellos me los enseñaran. Y así fue, algunos me preguntaron por la b/v, tilde, h, g/j de algunas palabras. Otros me enseñaron el mensaje plato y, algunos, ni me preguntaron ni me enseñaron nada. Y me parece genial cualquiera, porque era algo muy suyo, y para los suyos.

Espero que todos paséis pasar un buen día con vuestra familia, eso es lo que de verdad importa. Y si no se puede ahora por la pandemia, cuando se pueda, todo llega. Feliz Día de la Familia a todos, de corazón.

domingo, 21 de febrero de 2021

Seve Emociones (6 y 7): La FELICIDAD

Aquí estamos, tras el intento fallido de tratar el amor (quizás lo retome más adelante), opté por un sentimiento del que raro es que alguien no tenga algo que decir al respecto. Habitualmente los niños/as disfrutan hablando de él. Así que, en tiempos raros, de pandemia, de restricciones a nuestras libertades (por motivos de salud) y nuevas costumbres (al menos "de momento")...¿Por qué no, una dosis de FELICIDAD?

Como cada grupo es un mundo, elegí el libro de  la editorial VVKids, llamado "¿Qué nos hace felices?".  Mediante unos dibujos bastante dulces de animales, nos plantea cuestiones importantes que nos hacen reflexionar...y mucho. Es la primera vez que elijo este libro para tratar en el aula la felicidad. Le tengo un cariño especial por eso de tenerlo firmado y dedicado (con dibujito incluido) por la ilustradora.










He puesto los números 6 y 7 en la entrada del título porque tratamos la felicidad en dos momentos distintos, la última media hora del jueves pasado. Y aproximadamente media hora del viernes. Esto me parece importante para que calculéis el tiempo que le hemos dedicado.

En la primera sesión, recordé lo visto hasta ahora en Seve Emociones: la autoestima, el miedo, la nostalgia y el amor. Además les expliqué el por qué de un paréntesis en las mismas, al notar que el interés no era el adecuado ni la atención. Pero les dije que me apatecía seguir intentándolo, y se veía que no funcionaba, me planteaba dejar de hacerlas. Les conté el libro  "¿Qué nos hace felices?". No dio tiempo a mucho más.

Hablamos un poquito de la importancia de la felicidad y de relacionarla con los sentidos, aprovechando que en Naturales la unidad que mañana empezaremos trata de la función de relación. Y la unimos, como ya hice otra vez, en el "Fili" de Guijuelo, con los cinco sentidos. Les entregué una ficha sobre la felicidad a través de la vista, el olfato, el gusto, el oído y el tacto. Os la dejo aquí, por si a algún otro compi docente le interesa para sus clases...

Empezaron a rellenarla en escasos cinco minutos el jueves. Para evitar olvidos, siguieron completándola en clase, después de acabar un examen. Así, de 12,30 a 13 hr, el viernes, pudimos dedicarnos a compartir lo que cada cual había escrito.

Ellos sabían de antemano que la idea era poder leer en voz alta lo que hubieran puesto (salvo que alguno no tuviera ganas). Y próximamente podrán ver con calma la ficha de cada compañero de clase y la mía. Les conté que mi idea era hacer un mural sobre "La felicidad de 4º de Primaria". Espero que esté terminado para el jueves (como muy tarde).

Para que no se aburrieran y resultara más ágil, compartimos lo escrito en forma de lluvia de ideas, por filas, diciéndole uno de los cinco sentidos a cada fila. Y en orden, cada uno iba leyendo lo que había puesto sobre la felicidad asociada a ese sentido. Les pedí que intentaran no repetir la misma respuesta en varios sentidos. Por ejemplo, en el del gusto puse la tortilla de patatas de mi madre, también da gloria verla, pero no la repetí en la vista je, je. Les di la opción de poner con cada sentido más de una respuesta.

Fue muy curioso escuchar sus respuestas. Cada niño/niña tuvo tiempo de contar lo que había puesto en relación a tres de los cinco sentidos. El resto, para verlos en el mural, con calma. Como acostumbro siempre que hablamos de educcación emocional, también rellené la ficha. Nunca les pido a mis alumnos algo que yo no esté dispuesta a hacer. Por eso jamás les pediría que hicieran puenting je, je, ni tampoco saltar el potro (para mí fue una tortura en su momento).

Luego, no sé por qué, se me ocurrió pedirles que levantasen la mano los que consideraban que eran felices, en el momento actual (y pese a lo difícil que nos lo pone el COVID). Teniendo en cuenta que conmigo éramos 19, faltaba una niña, 14 piensan que sí son felices. Lo que me preocupa son los que no levantaron la mano. Pedí, voluntariamente por supuesto, a aquellos que se veían infelices, si alguno quería explicarnos sus motivos. Dos de ellos lo hicieron, asociando la felicidad a cosas materiales, a caprichos que no consiguen en su casa, digo caprichos porque no eran cosas imprescindibles para vivir, ni necesarias.

Me vino como anillo al dedo para que se dieran cuenta que la felicidad no la compra el dinero. Y si todavía alguno no lo veía claro, podía bastarle con leer sus respuestas de la ficha o haber estado atento a las de los demás. La mayorían habían puesto cosas que no son caras, o son gratuitas. Por ejemplo, sobre la vista, el cielo, los colores del amanecer/anochecer...

No obstante, sí les di mi opinión sobre algo bueno del dinero, y es que para mí, el dinero puede (depende) comprar tiempo. Y el tiempo sí puede dar felicidad. Mejor lo explico. Les hablé de alguien que trabaja mañana y tarde, un autónomo, y de la barbaridad de horas que echa para ganarse el sueldo. Si a esa persona le tocara la lotería, no tendría que trabajar tantas horas, ya que podría usar parte del dinero del premio para sus gastos, y no le haría falta estar tantas horas "currando". Podría pasar algunas de esas horas que tendría "libres" haciendo algo que le guste, o compartiendo ese tiempo con la gente que quiere. 

Y con ese runrún de la felicidad, y la importancia de las cosas sin precio que nos la pueden proporcionar, di por finalizado el segundo ratito de Seve Emociones sobre este tema y continuamos con Plástica.

Volviendo a las cosas que el dinero no puede comprar, y lo triste que sería que nuestra felicidad estuviera solo en función de las cosas materiales, recordé (para mí misma) mi respuesta relacionada con el sentido del tacto: ACARICIAR. Y en concreto acariciar yo y que me acaricien a mí. Anda que no "valen" los detalles, esas pequeñas cosas que a veces, salvo que nos paremos a pensar en ellas, no somos conscientes del "peso" que tienen. 

Con pandemia, sin vacuna a la vista todavía (sí, van llegando, a paso de caracol y a cuentagotas), pero, hay que ser felices, o poner todo de nuestra parte para intentarlo. Bonita la felicidad que nos proporcionan las personas que nos quieren. Bonita la vida, por eso que vosotros (los que me queréis), me dais. Y con "Bonito" de Pau Donés, cierro esta entrada, porque justo ahora están emitiendo "Eso que tú me das" en la tele.

sábado, 29 de febrero de 2020

Emo-ideas (9): LA FLOR DE LOS AFECTOS

Quizá fui muy optimista pensando que cada semana iba a poder escribir una nueva idea en el blog que tuviera que ver con la educación emocional. No me resulta fácil sacar tiempo para contarlas con calma, y a eso le añado que a veces me falta inspiración. Lamento que no estén apareciendo con la frecuencia que habría querido, pero ya vendrán tiempos mejores. No recuerdo si ya lo he puesto aquí en algún momento de este curso pero...¡Qué ganas de ser tutora de nuevo! Creo que de todas las funciones que he tenido desde que empecé a trabajar oficialmente de maestra, solo una se aproxima bastante a lo mucho que me gusta ser tutora, y es estar como docente de Educación Compensatoria (qué recuerdos...). 

La idea de hoy está basada en una propuesta que les hice ayer a mis alumnos de ARTS de 1º de Educación Primaria. La he llamado "La flor de los afectos." Consiste en dibujar una flor, cada niño la suya, con su nombre en mayúsculas en el centro. Alrededor han de ponerle a la flor tantos pétalos como personas quieran dibujar (para el Primer Internivel) o nombres deseen escribir (Segundo Internivel). Cada pétalo ha de corresponderse con una persona que sea muy importante en su vida, por algo positivo que aporte a la misma.

Dejaremos tiempo suficiente para que puedan hacer la flor. En un momento posterior, se hará una puesta en común. Los niños/as que quieran, podrán enseñar su flor a los demás o comentar brevemente a qué personas pusieron en ella. Si nadie desea concretar, sí se puede hacer una reflexión con ellos sobre en qué se han basado para elegir unas personas u otras, sin necesidad de especificar a quién pusieron. Y hablaremos también de la importancia de cuidar a esos "pétalos", si no queremos perderlos. Me parece muy importante que, ya desde pequeños, vayan dándose cuenta de la relevancia que tienen los afectos en nuestras vidas, y cómo podemos cuidar a esas personas que tanto nos aportan.

Si alguien quiere completar más la actividad, creo que podríamos dibujar una regadera, y que cada niño ponga un par de gotas. La idea es que en cada una escriba una oración, que plasme lo que pueden hacer, a nivel personal, para hacer sentir bien a esas personas, que sientan lo mucho que nos importan, las queremos...

Como pienso que es algo muy personal, aunque sí la haría en clase con niños de los que fuera tutora, me ha parecido más prudente no poner aquí las personas a las que pondría en la flor. No obstante, tenéis un enlace a un ejemplo de cómo podría ser la flor, y otro para las gotas de agua, por si os ayuda a visualizar mejor la actividad. Y ya puestos, también uno de la regadera.

A mí me encantó ver cómo una alumna de seis añitos me explicaba a quién había puesto en cada pétalo. Qué suerte la nuestra (la de los "profes").

Y adorno un poquito la entrada con flores de febrero...



Imágenes propiedad de Raquel Plaza Juan.

jueves, 6 de febrero de 2020

Emo-ideas (8): Tu día en 20 minutos

Puede parecer una locura que me siente frente al ordenador, tras haberme levantado a las seis de la mañana y haber entrado en casa a las ocho de la tarde. Lo que pasa es que la inspiración está en cualquier parte, y la idea de hoy está calentita, ha surgido esta misma mañana.

Contando desde lo más reciente, hoy teníamos curso de una de las asesoras del CFIE de Salamanca, Marta Sánchez Casado, sobre el Programa Educación Responsable de la Fundación Botín.  En ella nos ha hablado de muchas cosas, una me hizo pegar un respingo en el asiento, el concepto de INTELIGENCIA SOCIAL, definida como la "capacidad que tiene una persona, de entender, tratar y llevarse bien con la gente que le rodea." Ahí es nada ¿verdad? Tela marinera, me parece importantísimo. Por lo que nos contó, sobre esa inteligencia habla el libro más reciente de mi querido Daniel Goleman. Desde luego, poco tardará en estar en mis manos.

Ya sabéis que soy consciente que en el aula debemos enseñar lo que toca (o nos manda la ley), por decirlo finamente. Pero de lo que de verdad soy defensora acérrima es de tratar aquellas cuestiones que pueden hacer (o contribuir) de mis alumnos unos niños felices. Por eso siempre que puedo tiro de inteligencia y educación emocional como un pilar básico, no un complemento. Pienso que la inteligencia social está muy relacionada con estos temas que tanto me interesan, porque no veo factible ser socialmente inteligente sin tener ciertos conocimientos sobre el universo emocional. Además creo que no podemos aprender todo eso si no trabajamos más la comunicación dentro del aula de nuestros alumnos. 

Y enlazo todo lo anterior con mi sustitución en el cole de las 9 de la mañana...Para situaros, Infantil, aula de 5 años. Creo que es ya la tercera vez en la que me coincide sustituir a primera hora en Infantil. Los que me conocéis sabéis que me da cierto pánico esa etapa, siento que no es lo mío. He de reconocer que cuando voy a Infantil tengo algo de miedo, ante lo que considero desconocido.

Pues allí estaba yo, escuchando atentamente qué contaba cada uno de los peques a la clase. Y pensaba ¿por qué al empezar Primaria esto se pierde? ¡Qué gran error! La asamblea me parece una joya, hasta este curso desconocida para mí, porque no es lo mismo que te cuenten algo a vivirlo y verlo con tus propios ojos.

Y esa es mi emo-idea de esta ocasión. La he llamado "Tu día en 20 minutos." Puede ser para las aulas o para las familias. Humildemente creo que la vorágine del día a día hace que nos comuniquemos menos, o peor. Esta mediodía también nos hablaban de los malentendidos que puede haber al guasapear con alguien, cuánta razón, por toda la información que nos falta cuando nos comunicamos (quizás a veces no tenemos otra alternativa, y desde luego que si quiero hablar con una persona que me importa, prefiero de lejos el "WhatsApp" a nada).

Explico la idea. En el caso del aula, consiste en destinar los últimos 20 minutos de cada día, preferiblemente mejor si están con el tutor, porque debería ser el que más tiempo compartiera con los niños y los conociera mejor, a contar, los que voluntariamente quieran hacerlo, lo más importante que les ha pasado desde que acabaron las clases el día anterior. 

Si lo preferís, en vez de lo más relevante, podéis optar por simplemente dar vía libre, que intervengan voluntariamente (por supuestísimo) y cuenten lo que ellos quieran, relacionado con ese periodo de tiempo. Sería bueno animar a que cada día tengan su espacio niños distintos. Visto desde fuera me parece una experiencia muy enriquecedora y, cuando vuelva a ser tutora (ojalá el próximo curso) pienso predicar con el ejemplo. La idea es establecer una escucha activa, algo que permita a los niños y niñas expresarse y comunicarse con toda la clase. Si alguno lo prueba, le agradecería que me dijera si ha funcionado o no y qué carencias o ventajas le ve a la idea.

Y en el caso de las familias, reservaría esos veinte minutitos para después de la cena. A poder ser, sentados en un espacio sin obstáculos por medio, o que ocupen lo menos posible. Se me ocurre que un sofá y unos sillones (según cuántos seáis en vuestra casa), suelen estar en todas las casas. Y que hable el que quiera, a lo mejor si no son muchos podemos rebajar el tiempo y dejarlo en "Tu día en 10 minutos." Quizá os parezca una chorrada, a mí no. Lamentablemente creo que nos estamos perdiendo muchas cosas del día a día de la gente que tenemos más cerca y/o de las personas que más queremos. Y a mí me parece muy bonito a la par que sencillo, poder hablar/contarle a alguien cómo ha sido mi día, y si hay confianza, explicarle cómo me siento. No sé, será la edad (la mía) o que estoy en una época de mi vida en la que cada día valoro más las pequeñas cosas, insignificantes tal vez para algunos, pero bajo mi punto de vita, muy importantes.

Y ya que estamos, como ahora los dedos me van solos, aprovecho para decirlo otra vez, gracias a los que me demostráis, a vuestra manera, el cariño, y me preguntáis por mi día a día y/o me contáis cómo ha sido el vuestro.