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jueves, 8 de julio de 2021

SEVE EMOCIONES: última actividad

Me quedan dos sesiones pendientes de reflejar aquí previas a ésta. Espero incluirlas en breve.

Esta actividad la dividimos en varios días. De esos de los últimos días de curso en los que el horario no se sigue a rajatabla porque surgen muchas cosas.

Tiré de Pau Donés, porque aunque ya no está es una manera de recordarlo. Y me encantan los mensajes que nos dejó. 

Puse dos canciones de él muy diferentes, en la estética de los vídeos, en el aspecto del cantante, en el mensaje...Aunque si analizáis las letras también hay puntos en común.

La primera es Humo. Realizada en un momento vital complicado, poco después de saber que tenía cáncer. Con frases en su letra como "Ahora que solo me queda esperar a que llegue la hora. Ahora que solo el ahora es lo único que tenga. Ahora que solo me queda esperar a que la vida se vista de negro". Les expliqué que la fecha que lleva en la camiseta es la de su nacimiento. 

Comentamos la letra, el vídeo, y después ya les expliqué en qué etapa de Pau había surgido esta canción. Hablamos de la vida, la muerte, el miedo, la fe...Aquí la pongo para que podáis ver el vídeo:

Después les advertí que la siguiente canción, aunque era de la misma persona, era muy diferente. El ritmo, el color, el aspecto del cantante, la letra...Para mí las dos hablan de la vida. La primera es un golpe de realidad. La segunda me parece una canción de gratitud, hacia la vida en general y hacia la gente que ha estado con él, especialmente a su hija y a su gente. Es una canción que habla de amor.

"Eso que tú me das" fue publicada pocas semanas antes de fallecer Pau Donés. Me pareció una hermosísima despedida, de alguien que sabe perfectamente cuál va a ser su destino, pero no se percibe rencor en ella. Creo que se habla poco de la muerte, y en mi opinión es un error. Nos guste o no la muerte está ahí, y no está mal acordarnos de ella de cuando en cuando para exprimir más la vida.


En ella el deterioro físico es inmenso. Por otra parte es lo natural ¿cómo iba a tener buen aspecto en esos momentos? Le agradeceré eternamente que haya enseñado al mundo su imagen tan poco tiempo antes de morir, porque no es común que la gente se deje ver en estas circunstancias.

Muchos de mis alumnos sí habían escuchado la segunda canción, mientras que la primera era una gran desconocida para casi todos.

Luego les di una hoja que se titulaba "Vivir es urgente" (Pau Donés). Y decía lo siguiente:

Completa la frase con lo que te apetezca poner (POR FAVOR, antes de empezar a escribir piensa unos minutos sobre lo que se te ocurre escribir relacionado con esas palabras).

VIVIR ES URGENTE PORQUE....(dejé casi ocho líneas, estando la hoja colocada en horizontal)

Y al final puse (4º de Primaria, Seve Emociones 2020-2021)

Mientras pensaban sobre qué poner y lo escribían, puse de nuevo la segunda canción. En mi caso lo completé así:

VIVIR ES URGENTE PORQUE el tiempo pasa volando y hay que exprimir el AHORA. No me gustaría quedarme con palabras en el bolsillo, por eso digo "Te amo" a quien lo siento, "Te quiero", "Gracias por estar en mi aquí", "Gracias por estar en mi vida", y que los demás sepan que pueden contar conmigo. No sé dónde estaré mañana, pero si de algo he acabado de estar segura con la pandemia, es de la importancia del HOY, de no mirar más allá, ni preocuparme en pensar cosas que todavía no han sucedido y ni siquiera sé con seguridad si llegarán a ocurrir.

Tengo muchos abrazos que dar, mucho cariño por compartir...Y no pienso desperdiciar ni un minuto.

Ahora disfruto más de cada abrazo, cada beso, cada confidencia, cada mirada...

Entre lo que dijeron los poquitos que se animaron a hablar, una niña dijo que "la vida es bonita". Otro alumno habló de su deseo de aprender a conducir, porque quería hacerse mayor. Hablamos de la importancia de disfrutar cada etapa de la vida, de vivir sin prisas. Aunque por supuesto entendía lo del carnet, por la independencia que da. Y lo digo yo, muy tardía en esos lares...

Como siempre he hecho, me gusta hacer una puesta en común, y dejar que voluntariamente intervengan los niños y niñas que quieran. Reconozco que este año me ha costado mucho que "entraran al trapo", aunque al final siempre había algunas personas que se animaban a intervenir. Y también que la distancia social lo ha complicado todo, nos ha faltado algo de calidez humana...Para nadie es fácil hablar de sus emociones, sentimientos, su manera de ver la vida. De verdad que para mí también es difícil, pero me he acostumbrado a hacerlo, y lo veo como algo positivo, siempre que no se fuerce. Hay que motivar, no obligar. 

Siempre me entristece poner punto final al tiempo que, desde hace bastantes cursos, me encanta dedicar a tratar en las aulas la educación emocional. ¡La veo tan necesaria! Y  más con las nuevas formas de comunicación existentes. Lucharé porque nunca dejemos de mirarnos a los ojos, verbalizar lo que sentimos (expresar nuestro amor, tristeza, disgusto, nerviosismo, miedo...), demostrar el cariño, el amor...con palabras, con gestos, con hechos. Y me da igual cuál sea mi destino, siempre buscaré un espacio para la educación emocional. 

Gracias a mis alumnos por su generosidad en estos ratitos de "Seve Emociones".

Últimos días del curso 2020-2021

23 de junio: Fin de curso. Olimpiada rural. Baile de todo el cole. Entrega de notas en las aulas. Felices vacaciones (para los alumnos, a los docentes nos quedan unos días).

24 de junio: Sobre las cuatro de la tarde. Veo publicadas los listados de Educación Compensatoria. Según las puntuaciones, estoy en tercer lugar para pedir.

29 de junio: Último claustro del curso. Comida en el patio del "cole": Muchas risas. Despedida oficial a las compis que se van con nuevo destino definitivo, muchas lágrimas, muchas emociones.

30 de junio: Publican las vacantes de Compensatoria.

1 de julio: Acto público para adjudicar las vacantes. CEIP Filiberto Villalobos e IES Francisco Salinas. 

2 de julio: Peñaranda, devuelvo libros y llevo algunos materiales al "Seve". Recojo todo lo importante que tengo allí.

No sabía bien cómo empezar este mensaje, ni tampoco encontraba el momento.

Simplemente me apetecía compartirlo. No ha habido despedida oficial de alumnos ni de sus familias, porque oficialmente hasta el 1 de julio no había nada. Y no soy de las que venden la piel del oso antes de cazarlo. Los que me conocen saben que aborrezco las despedidas, pero no las evito. Simplemente, no me parecía adecuado despedirme sin saber con seguridad, si el 2021-2022 iba estar en el CEIP "Severiano Montero" o no.

La verdad es que tengo sentimientos encontrados. Por una parte objetivamente es una noticia buenísima estar un curso sin viajar, trabajando "en casa", y por motivos personales. Además, me encanta la idea de volver a ser maestra de Educación Compensatoria. Me ilusiona mucho volver a tratar con pre-adolescentes (o adolescentes, sin el "pre"). Sé que estar en Compensatoria no es nada fácil, a las experiencias previas me remito. Aunque también me va la marcha, y esta va a ser una gran aventura. Por otra parte es complicado decir hasta pronto (no adiós), a un colegio como el "Seve", en el que he tenido un sentimiento precioso de equipo, sensación de grupo, y muy buen ambiente. Muchas risas, día a día compartido en las aulas y en los coches (gracias por vuestra paciencia, escucha y cariño), y algunas lágrimas (dependiendo de las circunstancias). También de reencuentros muy agradables y conocer mejor a gente estupenda  (querida Elena, eres una maravilla).  Además están todos los alumnos de 3º a 6º, y en particular los de 4º, de los que he sido tutora y he podido conocer más. A ellos y a sus familias. Gracias porque ha sido un curso complicadísimo para todos. Mil gracias a la que ha sido la co-tutora y además la capitana del "barco" del cole. Gracias, Asun. Y como soy una sensiblona no pienso quedarme con las ganas de poner nada aquí. Muchísimas gracias al Equipo Directivo saliente: Asun, Emi y Mariaje, sois tres mosqueteras, muy currantas, directas y estupendas personas. Y toda la suerte del mundo al entrante (Ana, Sandra y Arancha), porque vais a formar un gran Equipo, no tengo ninguna duda. Y contáis con un grupo de maestras buenísimo, y entre unas y otras, es una mezcla fantástica. No voy a poner todos los nombres, porque a estas horas de la madrugada fijo que me dejo a alguien y no es plan. Pero sí quiero mencionar también a mis compis del segundo internivel de Primaria. Asun y Emi, de las que ya he hablado antes y con las que da gusto estar; Araceli y Mergo, tutoras de 6º y 5º, por vuestra garra, compañerismo, sentido del humor, amabilidad...; y, por supuesto, Sonia, por tu humanidad, sensibilidad y todo, todo, todo.

Venga, voy a arriesgarme, perdonadme si meto la patita y me dejo a alguien, son cosas de las vacaciones, la cabeza trabaja a medias. Gracias a las que me quedaban por citar (y el que me faltaba): Carolina, Juan Carlos, Nuria (Inglés), Rebeca, Flori, Cristina, Ana María, María (Reli), María y Nuria (fisio).

Ha sido muy especial dar con tanta buena gente en un curso tan difícil. Ojalá las familias, el alumnado y todos los "compis", podáis disfrutar de unas vacaciones muy merecidas. Perdón a quien corresponda si alguna vez le ha molestado algo de lo dicho o hecho. Gracias por tanto a TODOS. Hasta pronto. FELICES vacaciones. Qué bonito coincidir.

PD (1): Si a mí me dicen en agosto de 2020 que el curso iba a ser totalmente presencial, sin confinamiento general, que íbamos a hacer un baile grupal a final de curso (ensayando previamente después de algunos recreos), formar parte de una Olimpiada Rural, participar en un torneo escolar de ping-pong con maestros y alumnos...y alguna otra actividad que ya sabéis, habría dicho ¿me estáis tomando el pelo, no? Pues lo escrito y más, en el "Seve", temporada 2020-2021. Y la próxima, esperemos, más y mejor.

PD (2): Qué fácil seleccionar las canciones en esta ocasión. Jerusalema, por ser un chute de energía para empezar muchas mañanas. Y, cómo no, La vida es bonita, de Rosana (aunque acabara sin aprenderme toda la coreografía, gracias Emi, por tantas cosas buenas...y bonitas, como la vida)



PD (3): Suerte a las que os quedáis, y a las personas que, de manera definitiva o provisional, no estaréis en el "Seve" el curso que viene. 

miércoles, 23 de junio de 2021

Fin...de curso (con niños)

No sé si es bueno escribir "en caliente". Llevo casi un mes dejando el blog a un lado, porque no siempre hay ganas, a veces lo que se me ocurre puede no ser interesante de leer, en ocasiones no sé sobre qué escribir y, otras, sí hay temas pero no lo veo adecuado, no me apetece "abrirme en canal" aquí. No obstante, aquellos que habitualmente leéis las entradas y además me conocéis, sabéis que llevan un sello muy marcado, y son muy yo. No me escondo pero tampoco me desnudo en él, pero tengo muy presente que el blog va de educación emocional, ni más ni menos.

Todo esto viene a cuento de tender un puente que medio explique tanta ausencia en el blog. Mayo ya dije que estaba resultando duro (mucho) y junio no se ha quedado atrás.

Tendido el puente, hoy es 23 de junio de 2021, hemos puesto el broche final a un curso plagado de "trampas", cuestas, desniveles de todo tipo...Muchos retos que nos ha tocado afrontar de la mejor manera posible. Con una sonrisa, bajo la mascarilla, siempre que se podía.

No es ningún secreto que cuando me tocan las fibras, me emociono. Y esta mañana estaba llorando a las 9:15. Ya, muy temprano para llorar en fin de curso, ¿verdad? Una compañera me avisó que otra compi y yo fuéramos a la verja. Allí estaban dos mamás de mi clase, y una de ellas nos ha dado a cada una una bolsa. Y me ha dicho que lo viera arriba, con los niños. Y una, que es obediente (aunque tengo mi puntito de rebeldía), eso ha hecho, previas gracias. Eran regalos que no me esperaba. Ya les di las gracias a ellas y a los niños, pero no me gusta quedarme corta. No trabajamos para recibir presentes. Lo que no quita que se agradezcan, y hagan mucha ilusión, al menos a mí.

Reconozco que mi profesión me apasiona, defiendo a capa y espada que debe ser vocacional. Los que estén por estar, vivirán amargados parte de su vida laboral. O quizás no, pero entonces no se empaparán de todos los momentos especiales que nos brinda el día a día.

Una vez más, a todas esas familias de mi tutoría de 4º de Primaria, mil gracias. En serio, han sido detallazos. Si bien cuando cogí la bolsa mi reacción fue más de sorpresa, abrirlos y emocionarme han sido uno. Me ha tocado tragar saliva, asegurarme que la ventana junto a mi mesa estaba abierta, y retirarme un poco la mascarilla, me faltaba el aire y no podía parar de llorar. La guinda fue un marcapáginas. Muy especial, por lo que ponía por un lado y, por el otro, el nombre de mis 19. Todos son especiales. Los hay más guerreros, otros más pacíficos; más inocentes, más pícaros; tímidos, extrovertidos; tranquilos, nerviosos, hiperactivos; cariñosos, ariscos...De todo, pero ahí está la gracia. Os dejo unas imágenes de mis regalos sorpresa.





He repetido en esta última evaluación y con distintos oyentes, que quizás yo no he sabido tocar la tecla adecuada. He intentado mil cosas, pero no demasiadas han funcionado. Me parece que la distancia social (y otros factores), han hecho que este 2020-2021 en algunos momentos fuera como subir el Everest. A lo mejor no he sabido llegar a ellos. No sé, lo he intentado de muchas formas diferentes, pero no me ha resultado nada fácil. Los que me conocéis muy bien sabéis que no soy de rendirme, soy muy crítica conmigo misma, y más con mi "trabajo". Lo entrecomillo porque para mí es más que eso, debe ser por la suerte de poder dedicarme a algo que me apasiona. Hoy he tenido un día de recompensas, de muchas miradas de cariño, abrazos, lágrimas, palabras amables...Tengo la sensación de estar en una especie de nube, y ninguna gana de bajar de ella. Y eso es lo bonito de esta profesión, siempre compensa, aunque no sea en el instante que esperas, pero al final todo está en equilibrio. 

Reconozco que no lo he pasado bien este curso, muchos días tenía la sensación de darme de bruces contra un muro, o intentar tocar la luna con los dedos y, claro, no llegaba. Pero como os he dicho soy muy de hacer auto crítica y analizaré este curso para ver qué puedo mejorar en el futuro. 

No tengo la receta para el éxito. Pienso que para que un grupo funcione adecuadamente (esto no es sinónimo de aprobar) se necesita remar juntos. Y en ese barco están las familias, los docentes y, cómo no, los niños. Si uno de los tres "ocupantes" del barco rema hacia otro lado, no hay nada que hacer. Y ya no os digo si alguno no quiere subirse al barco. Así que seguiré invitando a las familias con las que tenga que hablar a subirse al barco, a hablar sobre el trayecto, qué rumbo tomamos y, comprobar, si tenemos el mismo destino. Para mí el objetivo es, desde mi experiencia como maestra de Compensatoria, en el IES "Vía de la Plata" de Guijuelo, la felicidad de mis alumnos. Pero como eso no se puede lograr siempre, al menos sí que estén en calma, en paz consigo mismos. También que encuentren un camino, una vía de futuro y, si puede ser, que se formen, porque si se lo pueden permitir, tiempo tendrán de hartarse trabajando y, la cultura es riqueza personal, y también poder. No es cuestión de quién es mejor o peor persona, porque la calidad humana no se mide por estudios (o así lo veo yo). Pero sí de hacerse preguntas y buscar las respuestas. Pienso que a todos nos viene bien para entender el mundo un poquito mejor.

Y sí, las diferencias entre los distintos ocupantes del barco a menudo no son fáciles de salvar, pero los adultos debemos intentar predicar con el ejemplo, porque eso lo perciben los niños y se empapan de lo que decimos/hacemos/demostramos. También sé lo pesada que puedo ponerme con mi insistencia en tener una comunicación fluida. No me importa gastar tinta o escribir por Teams, ni acercarme a la verja (por las circunstancias de este año), cuando creo que debo decirle algo a alguna familia. Siento si alguien lo ve excesivo y podría hacer mi firma con los ojos cerrados. 

Ojalá mis alumnos puedan disfrutar de las vacaciones veraniegas, cada cual con su mochila, pero que se diviertan, desconecten y vivan más horas sin más mascarilla, con la sonrisa a la vista y el viento refrescando toda la cara. Quiero creer que mejorará la comunicación de unos con otros y nos reencontraremos con nosotros mismos, y no es moco de pavo.

La verdad es que les deseo un 2021-2022 más cercano que el que dejamos atrás, con precacuciones (similares al de este, desafortunadamente), pero con menos miedo. Me quito el sombrero ante ellos porque han llevado mejor que muchos adultos las rutinas COVID y pocas veces los he oído quejarse. No es nada fácil ser niño en tiempos de COVID y observar, con cierto disgusto, cómo su infancia tiene cadenas. Espero que sigamos rompiéndolas y vuelvan a disfrutar de unos años maravillosos porque, aunque cueste aceptarlo, el tiempo vuela y estos años tan bonitos, no vuelven. Ayer les decía que uno de los motivos por los que me encanta hacer fotos es para recordar, para revivir momentos felices. No sé vosotros, a mí no me apetece hacerme una foto cuando estoy pasando por un bache, ni tampoco hacérsela a alguien que no se sienta bien. Por eso las fotos son recuerdos felices congelados, que descongelo cada vez que los miro y me apetece recordar.

Y con eso quiero que os quedéis, con los momentos que os gustaría descongelar.

Gracias de nuevo, buen verano y...Mucha suerte. Hay que pensar eso de "lo mejor está por venir."

La música corre hoy a cargo de Luis Eduardo Aute y Pedro Guerra.

PD: Por cierto, ha sido un día con mucha emoción. Y quiero dejar constancia de ello en el blog. Solo adelantaros que...¡Viva el "Seve!

domingo, 21 de febrero de 2021

Seve Emociones (6 y 7): La FELICIDAD

Aquí estamos, tras el intento fallido de tratar el amor (quizás lo retome más adelante), opté por un sentimiento del que raro es que alguien no tenga algo que decir al respecto. Habitualmente los niños/as disfrutan hablando de él. Así que, en tiempos raros, de pandemia, de restricciones a nuestras libertades (por motivos de salud) y nuevas costumbres (al menos "de momento")...¿Por qué no, una dosis de FELICIDAD?

Como cada grupo es un mundo, elegí el libro de  la editorial VVKids, llamado "¿Qué nos hace felices?".  Mediante unos dibujos bastante dulces de animales, nos plantea cuestiones importantes que nos hacen reflexionar...y mucho. Es la primera vez que elijo este libro para tratar en el aula la felicidad. Le tengo un cariño especial por eso de tenerlo firmado y dedicado (con dibujito incluido) por la ilustradora.










He puesto los números 6 y 7 en la entrada del título porque tratamos la felicidad en dos momentos distintos, la última media hora del jueves pasado. Y aproximadamente media hora del viernes. Esto me parece importante para que calculéis el tiempo que le hemos dedicado.

En la primera sesión, recordé lo visto hasta ahora en Seve Emociones: la autoestima, el miedo, la nostalgia y el amor. Además les expliqué el por qué de un paréntesis en las mismas, al notar que el interés no era el adecuado ni la atención. Pero les dije que me apatecía seguir intentándolo, y se veía que no funcionaba, me planteaba dejar de hacerlas. Les conté el libro  "¿Qué nos hace felices?". No dio tiempo a mucho más.

Hablamos un poquito de la importancia de la felicidad y de relacionarla con los sentidos, aprovechando que en Naturales la unidad que mañana empezaremos trata de la función de relación. Y la unimos, como ya hice otra vez, en el "Fili" de Guijuelo, con los cinco sentidos. Les entregué una ficha sobre la felicidad a través de la vista, el olfato, el gusto, el oído y el tacto. Os la dejo aquí, por si a algún otro compi docente le interesa para sus clases...

Empezaron a rellenarla en escasos cinco minutos el jueves. Para evitar olvidos, siguieron completándola en clase, después de acabar un examen. Así, de 12,30 a 13 hr, el viernes, pudimos dedicarnos a compartir lo que cada cual había escrito.

Ellos sabían de antemano que la idea era poder leer en voz alta lo que hubieran puesto (salvo que alguno no tuviera ganas). Y próximamente podrán ver con calma la ficha de cada compañero de clase y la mía. Les conté que mi idea era hacer un mural sobre "La felicidad de 4º de Primaria". Espero que esté terminado para el jueves (como muy tarde).

Para que no se aburrieran y resultara más ágil, compartimos lo escrito en forma de lluvia de ideas, por filas, diciéndole uno de los cinco sentidos a cada fila. Y en orden, cada uno iba leyendo lo que había puesto sobre la felicidad asociada a ese sentido. Les pedí que intentaran no repetir la misma respuesta en varios sentidos. Por ejemplo, en el del gusto puse la tortilla de patatas de mi madre, también da gloria verla, pero no la repetí en la vista je, je. Les di la opción de poner con cada sentido más de una respuesta.

Fue muy curioso escuchar sus respuestas. Cada niño/niña tuvo tiempo de contar lo que había puesto en relación a tres de los cinco sentidos. El resto, para verlos en el mural, con calma. Como acostumbro siempre que hablamos de educcación emocional, también rellené la ficha. Nunca les pido a mis alumnos algo que yo no esté dispuesta a hacer. Por eso jamás les pediría que hicieran puenting je, je, ni tampoco saltar el potro (para mí fue una tortura en su momento).

Luego, no sé por qué, se me ocurrió pedirles que levantasen la mano los que consideraban que eran felices, en el momento actual (y pese a lo difícil que nos lo pone el COVID). Teniendo en cuenta que conmigo éramos 19, faltaba una niña, 14 piensan que sí son felices. Lo que me preocupa son los que no levantaron la mano. Pedí, voluntariamente por supuesto, a aquellos que se veían infelices, si alguno quería explicarnos sus motivos. Dos de ellos lo hicieron, asociando la felicidad a cosas materiales, a caprichos que no consiguen en su casa, digo caprichos porque no eran cosas imprescindibles para vivir, ni necesarias.

Me vino como anillo al dedo para que se dieran cuenta que la felicidad no la compra el dinero. Y si todavía alguno no lo veía claro, podía bastarle con leer sus respuestas de la ficha o haber estado atento a las de los demás. La mayorían habían puesto cosas que no son caras, o son gratuitas. Por ejemplo, sobre la vista, el cielo, los colores del amanecer/anochecer...

No obstante, sí les di mi opinión sobre algo bueno del dinero, y es que para mí, el dinero puede (depende) comprar tiempo. Y el tiempo sí puede dar felicidad. Mejor lo explico. Les hablé de alguien que trabaja mañana y tarde, un autónomo, y de la barbaridad de horas que echa para ganarse el sueldo. Si a esa persona le tocara la lotería, no tendría que trabajar tantas horas, ya que podría usar parte del dinero del premio para sus gastos, y no le haría falta estar tantas horas "currando". Podría pasar algunas de esas horas que tendría "libres" haciendo algo que le guste, o compartiendo ese tiempo con la gente que quiere. 

Y con ese runrún de la felicidad, y la importancia de las cosas sin precio que nos la pueden proporcionar, di por finalizado el segundo ratito de Seve Emociones sobre este tema y continuamos con Plástica.

Volviendo a las cosas que el dinero no puede comprar, y lo triste que sería que nuestra felicidad estuviera solo en función de las cosas materiales, recordé (para mí misma) mi respuesta relacionada con el sentido del tacto: ACARICIAR. Y en concreto acariciar yo y que me acaricien a mí. Anda que no "valen" los detalles, esas pequeñas cosas que a veces, salvo que nos paremos a pensar en ellas, no somos conscientes del "peso" que tienen. 

Con pandemia, sin vacuna a la vista todavía (sí, van llegando, a paso de caracol y a cuentagotas), pero, hay que ser felices, o poner todo de nuestra parte para intentarlo. Bonita la felicidad que nos proporcionan las personas que nos quieren. Bonita la vida, por eso que vosotros (los que me queréis), me dais. Y con "Bonito" de Pau Donés, cierro esta entrada, porque justo ahora están emitiendo "Eso que tú me das" en la tele.

sábado, 21 de noviembre de 2020

Seve Emociones (4 y 5): la NOSTALGIA

Me pasa con frecuencia, el universo emocional es tan amplio que no es tarea fácil elegir "por dónde tirar." Da igual que fuera el Taller "Emociónate" del colegio Beatriz Galindo de Salamanca, las "Pinceladas de emoción" del "Fili" (mi Fili) de Guijuelo o ahora con las "Seve Emociones" del CEIP Severiano Montero de Peñaranda. No es sencillo decidir qué emociones se tratan y de qué manera.

La de esta semana me parecía necesaria y la pista me la dio un alumno de mi tutoría, por un comentario que hizo la semana pasada en clase. Gracias Boris, muchas gracias, por inspirarme.

Esta vez hemos intentado aproximarnos a la nostalgia. Pero no la nostalgia en general, nuestra nostalgia respecto a un tiempo reciente. Me gusta preguntar a los alumnos sobre lo que saben de las emociones, porque cuesta ponerles nombre, y a veces hablamos de conceptos que no tienen claros. No es bueno dar nada por sentado. Tiré de la RAE, después de algunas ideas bastante acertadas sobre lo que puede entenderse por nostalgia. Les di la hoja que podéis ver y/o descargar a continuación. Ver FICHA "Mi vida antes del COVID". Y como veis, nuestra nostalgia, en estos momentos, está muy relacionada con lo que hemos vivido/padecido y seguimos viviendo, por eso la he llamado "Mi vida antes del COVID". Acompañada de unas líneas para que reflexionaran sobre cómo era su vida antes de la pandemia y qué cosas/situaciones echaban de menos bien porque ahora ya no las pudieran hacer (quien dice ahora dice actualmente) o porque las puedan hacer pero de una manera muy distinta. Estuvieron unos diez minutos pensando y escribiendo. Casi todos escribieron "algo." Era, como la mayoría de actividades que planteo sobre educación emocional, algo personal, íntimo, que quedara para cada uno. Luego ya me gusta poner en común, compartir, pero únicamente si se quiere, y lo que se quiere. No dio tiempo a más y sonó el timbre.


Ayer viernes retomamos todo donde lo habíamos dejado, y los que quisieron fueron diciendo una o dos cosas de su lista. Para mi sorpresa, disgusto puede ser más adecuado, 6 niños/as optaron por no compartir nada de lo que habían puesto. No indagué mucho en los motivos, sus razones tendrán, cada cual ha tenido unas vivencias y hay que respetar esos silencios deseados. Pero no me lo esperaba, puede que porque me estaban mal acostumbrando en los ratitos anteriores sobre emociones.

 Mi lista se me fue de las manos, puse 9 y no 5, y podría haber escrito muchas más. A lo mejor era algo que necesitaba sacar, poner en papel y decírmelo a mí misma.

Varias niñas se emocionaron, por lo que ellas mismas habían puesto, o por lo que decían otros compañeros. Tengo que sujetarme para no ir corriendo a abrazarlas, es muy difícil mantener las distancias ante determinadas situaciones. Eso sí, porque vi que se desahogaron y se calmaron, o habría mandado a "freír churros" la distancia social, por cuestión de humanidad, y eso también es salud. La salud física hay que cuidarla, por supuesto, pero...¿y la emocional? La estamos descuidando con esas vallas invisibles (pero poderosas) que dibujamos nosotros mismos o que otros construyen a su alrededor. Y a mí me duelen en los dos sentidos, cuando no me queda otra que colocarlas y, claro está, cuando me las ponen personas que no me esperaba (lo respeto, es por salud, pero me duele).

En el pedacito de sus listas de "Mi vida antes del COVID" había variedad, referencia a personas fallecidas, mascarillas, distancia social, no tener cole, los amigos, las familias...No todos, pero un elevado porcentaje estaban relacionados con los límites que tenemos en esta etapa de anormalidad (lo lamento, sabéis que lo de "nueva normalidad" me chirría).Y como no podía ser de otra manera, con los efectos negativos que dichos límites han causado en nuestra vida. Y sí, nos guste o no, hay una vida antes y después de la pandemia.

Me gustaría compartir los nueve elementos de mi lista:

1-Poder demostrar el cariño a la gente que quiero/me quiere sin mantener la distancia (especialmente echo de menos abrazar).

2-Ir al cine con normalidad, sin límites de aforo ni de dónde te permiten sentarte y dónde no.

3-Quedar con mis amigos y/o familiares para comer, cenar, tomar algo...

4-Pasear sin hora de llegada, sin toque de queda.

5-Viajar...y poder ver, como me encanta hacer en verano, al menos un día, el amanecer en la playa.

6-Vivir sin gel hidroalcohólico.

7-Ir por la calle sin mascarilla, para poder comunicarme mejor con la gente y ver sus gestos, sobre todo ver la sonrisa de cada persona.

8-Poder compartir todo, sin precauciones.

9-No mantener la dichosa distancia social.

Comenté con mis alumnos que aunque ellos no fueran conscientes, estamos viviendo una época que seguramente el día de mañana contaremos a nuestros hijos, nietos...Y ojalá cuando les hablemos de esta etapa, la recordemos como una pesadilla pasada, algo que superamos y logramos vencer. Y seguimos hablando de lo que podían echar de menos, que antes (del COVID) disfrutaban y ya no, de "esas pequeñas cosas", como cantaba Serrat, a las que probablemente (me incluyo) no le dabamos la importancia que de verdad tienen. Ahí ya se animaron más a mencionar lo que echaban de menos.

No tengo ni la más remota idea de cuándo tendremos una vacuna (fiable), de cuánto tardará la mayor parte de la población en levantar cabeza después de este bache que para muchos será una caída libre, ni de casi nada... Pero quiero pensar que aunque solo sean unos pocos, habrá personas a las que les haya servido para algo bueno. A mí me está enseñando la cara más amable de algunos, también lo miserable, egoísta y envidiosa que puede llegar a ser una persona. Situaciones así ponen a prueba nuestra fortaleza, capacidad de adaptación, y tensan (para bien o para mal) los lazos humanos que cada uno hemos creado. Y me siento afortunada, humanamente millonaria, privilegiada, más que nunca, rica en afectos. El cariño me da alas y me hace ser todavía un poquito más feliz. 

Por cierto, para los que os apetezca, quede para vosotros mismos o lo compartáis con alguien. Pensad: ¿Qué estaría en vuestra lista de "Mi vida antes del COVID"?

Y la música esta vez es de Conchita, con su canción "Que merezca la pena." Pues eso, pese las dificultades, vamos a intentar que esta vida valga la pena ¿o no? 

domingo, 8 de noviembre de 2020

Seve Emociones (2 y 3): El MIEDO

 El jueves 22 de octubre (media hora), el jueves 5 de noviembre (media hora) y el viernes 6 de noviembre (cuarenta minutos) estuvimos hablando en el aula sobre el miedo.

El primer día fue una toma de contacto, a través de una ilustración de los personajes de la película "Del revés," identificamos con qué emoción íbamos a trabajar. Los alumnos reflexionaron sobre qué era el miedo, qué provocaba a nivel físico (sudores, sensación de frío, llorar, temblores, escalofríos, tener los pelos de punta...) y qué otros efectos tiene, como falta de seguridad, nos hace movernos, nos impide enfrentarnos a algo o no nos deja hacer algo. Obviamente es mucho más rápido darles la definición y...¡listo! Pero me parece menos eficaz.

A continuación les di una ficha con un dibujo de un fantasma, con el título "Mis miedos." Les pedí que individualmente pensaran sobre sus miedos y escribieran los que quisieran en el contorno del fantasma. Por si os viene bien, aquí incluyo una fotografía.

Para animarlos a participar, ya que no me parece sencillo atreverse a poner por escrito los miedos de cada cual, dibujé un fantasma parecido en la pizarra. El de la pizarra lo rellené yo, con algunos de mis miedos.


La verdad es que en el fantasma de mis miedos hay un popurrí considerable. Sé que hay miedos que son más comprensibles que otros, algunos están en vías de superarse o al menos no están en un grado tan elevado como hace algún tiempo, como es el miedo a los perros. Otros varían según la época, son un poco como el Guadiana, por ejemplo el miedo a los ascensores, que desde el periodo de confinamiento ha aumentado mucho, sé que tengo que enfrentarme a él poco a poco, porque no tiene sentido.

Y claro, los más dolorosos son los que se refieren a la salud de las personas a las que quiero, como la muerte de mis padres, evidentemente con el paso de los años es algo cada vez más próximo, y asusta una barbaridad, al menos a mí. O en general cualquier enfermedad que pueda afectar a los que quiero. 

Como media hora pasa volando y parte de las "Seve Emociones" se nos fue hablando de qué pensaban que podía ser el miedo y lo que sentían a nivel corporal y cómo condiciona a veces nuestras vidas, unos cuantos se llevaron a casa su fantasmita. Recogí todos con la idea de comentarlos en la segunda sesión, dos semanas después.

Leí todos en casa, cuatro o cinco alumnos habían puesto entre sus miedos el COVID-19...

Para empezar la segunda sesión les entregué su fantasma y voluntariamente, los que quisieron, comentaron algo de lo que habían puesto. Hablamos que hay que ser realistas y darse cuentas que hay cosas más probables que sucedan que otras. Como puede ser encontrarse en Peñaranda (o en Castilla y León), con tiburones...Pero no dejan de ser niños y se nota la influencia que tienen en ellos los videojuegos, la televisión, las redes sociales...Aunque tengo claro que no es mi responsabilidad controlar el uso que hacen de los mismos o cómo se exponen a ellos.

Para acabar puse el vídeo de un libro, se llama "¡Qué miedo!".


Y así acabó la clase del jueves pasado. La verdad no dispusimos de tiempo para hablar del vídeo, así que el viernes lo retomamos. Algunos me pidieron que lo volviera a poner, y aunque no era mi intención, les hice caso. Tras hablar un poquito del mismo, les di una ficha sobre el miedo que estaba en internet. La comparto con vosotros porque me pareció interesante y quizá queráis usarla en vuestras clases. 

En clase la rellenaron y luego, igual que con el fantasma de sus miedos, el que quiso comentó algo de lo que había puesto. Me encanta ver que participan, pese a llevar poco tiempo este curso con las "Seve Emociones." El 20 de noviembre continuaremos con otra sesión de "Seve Emociones." Cualquier duda, consulta, comentario o lo que queráis, estoy a vuestra disposición. Gracias.

jueves, 5 de noviembre de 2020

CUATRO

 Son los años que hoy cumple este blog.

Cuatro destinos distintos en este tiempo: CEIP Beatriz Galindo en Salamanca como maestra de Compensatoria; CEIP Filiberto Villalobos de Guijuelo como tutora de 5º de Primaria y especialista de Inglés de 5º; CEIP Filiberto Villalobos de Béjar como maestra de bilingüe y especialista de Inglés y, desde este curso, CEIP Severiano Montero de Peñaranda de Bracamonte.

Y con cada destino, un tiempo específico para la educación emocional. Y así llegó el "Taller Emociónate" para el alumnado de 4º de Primaria en el Beatriz Galindo. A continuación las "Pinceladas de emoción" con el alumnado de mi tutoría de 5ºC en el Filiberto Villalobos de Guijuelo. A los niños y niñas del Beatriz Galindo y a los de "Fili" de Guijuelo, deciros desde aquí que da igual cuántos años pasen, la gente que conozca y lo que suceda, por todo lo vivido juntos en esos ratitos y en los demás, os quiero lo que no está escrito. El curso anterior se quedaron las ideas sobre el papel, las "Emo-ideas." Y este, de nuevo en mi rol de tutora, las "Seve emociones" que quincenalmente abordaremos en el Severiano Montero de Peñaranda. Por cierto, este fin de semana habrá una entrada doble sobre el miedo, del que hemos hablado en dos sesiones en el aula de 4º de Primaria del "Seve."

En dos párrafos he querido condensar los coles, con nombres y apellidos, que en parte están aquí, en este blog. Además me apetecía mencionar qué idea/proyecto o ponerle el nombre que queráis, ha tenido que ver con cada uno de esos destinos. Las personas, están asociadas a cada lugar, pero he optado por no poner aquí sus nombres.

Para mí son razones más que suficientes para que hoy esté aquí, sentadita frente al ordenador, dedicándole (como tantas otras veces) un ratito (lo que se puede y cuando se puede), a este espacio que tantas alegrías me ha dado. No obstante, por si con eso no bastara, tengo la suerte de haber ganado dos veces el premio al mejor blog educativo de Educación Primaria en el certamen "Comparto Blog", organizado por la Fundación "Salamanca, ciudad de cultura y saberes", perteneciente al Ayuntamiento de Salamanca. Me habría gustado continuar participando en el certamen pero, solamente está destinado a centros educativos de Salamanca capital y su alfoz. De ahí que solo participara en las ediciones de 2017 y 2018, cuando estaba en el Beatriz Galindo. Eso sí, jamás olvidaré el momento en el que, por cabezonería mía, salí a recoger el premio, en junio de 2018, acompañada de los niños y niñas del Taller "Emociónate". Qué bonito, cuánta magia.

La verdad es que en estos cuatro años me han pasado muchas cosas, a nivel personal y laboral. He conocido a personas maravillosas, tan especiales que a ratos me dan ganas de frotarme los ojos, por si estoy inmersa en un sueño. Aunque si es un sueño, no quiero despertarme. Me gusta continuar creyendo en la "leyenda del hilo rojo", porque estoy convencida que el destino tiene mucho que ver y nadie entra en nuestra vida por casualidad. Igual que me parece que se van o permanecen en ella por algún motivo. Sigo en contacto con la gran mayoría de gente que hace cuatro años estaban en ella. He aprendido a base de alegrías, pero más bien a base de alguna que otra "torta" importante.

Tengo todavía algunos detallitos pendientes de celebraciones previas. Pero hubo un extravío de algo que mandé y me sentí fatal, y tonta, al pensar que algo hecho a mano, con toda la ilusión del mundo, que llevaba mi cariño y mi tiempo, había ido a parar a manos ajenas de manera intencionada.

Esta vez retomo la idea de celebrar. Sí, porque el blog no me reporta ni un solo euro, pero sí sé que a algunas personas les sirve de algo, les entretiene, les gusta leerlo o por lo que sea, lo visitan. De ahí que esta vez, vuelva a las tarjetas de Navidad. Es un detallito para los que os animéis a dejar un comentario en esta entrada del blog, no en Facebook. Como el año tiene doce meses, ya, 2020 parece que tiene treinta (o más), enviaré una tarjeta navideña, hecha a mano, con todo el cariño que pueda, a las doce primeras personas que se animen a comentar algo. La idea es que la uséis para felicitar las navidades a alguien especial, el contenido lo dejo en vuestras manos. No quiero felicitaciones por el cuarto aniversario del blog, preferiría que pusierais algo sobre la importancia de la educación emocional, sea en los centros educativos, o en la vida en general. O bueno, sobre lo que queráis. Ah, por favor, dejad un email para poder contactar con vosotros y enviaros la tarjeta correspondiente, excepto si sois amigos o conocidos y sabéis que ya tengo vuestro móvil o dirección. Y pongo un plazo, para que no haya olvidos por mi parte, antes del Puente de la Constitución-Inmaculada estarán enviadas las doce tarjetas a los "comentaristas" je je.

No sé qué más decir, me siento afortunada y agradecida a partes iguales, y eso es fantástico (o a mí me lo parece). Resulto insistente con el "temita" pero creo que, hoy más que nunca, con lo que estamos viviendo este cuasi eterno 2020 y lo que nos queda por pasar, la educación emocional es más necesaria que nunca. La empatía, las caricias emocionales, la gratitud, la escucha activa, la importancia de saber reconocer lo que sentimos y gestionarlo...Por eso mi deseo, a fecha de 5 de noviembre de 2020, es seguir luchando y defendiendo aquello en lo que creo firmemente. Además, no es capricho, el día a día, y el tiempo, me van dando la razón. A veces el efecto que provocan nuestras acciones no es inmediato, requiere cierto tiempo para dar frutos pero, os lo aseguro, los acaba dando.

Por tantas cosas bonitas, vivencias en común..., me gustaría agradeceros lo siguiente: cada palabra amable, mirada cómplice, beso, abrazo, confidencia, lágrima, mano entrelazada, esfuerzo, proyecto en común, carcajada, sonrisa tímida, palmadita en el hombro, conversación, paseo, baile...La vida es bonita cuando tenemos la suerte de poder compartir lo que sentimos, aquello que nos mueve en un sentido u otro, con los demás. Y tengo esa suerte, en ningún momento de mi vida me han faltado personas con las que compartir lo que me pasa. 

No hay entrada del blog que se precie sin su correspondiente puntito musical. Y esta va a tener dos. La primera es una versión de una canción de Dani Martín, se me saltaron las lágrimas al escucharla, de casualidad, en La Voz. La segunda es actual, es parte de mi banda sonora del cole en este año, me anima mucho y la disfruto una barbaridad, Jerusalema.


Ah, procurad ser felices, no lo dejéis para mañana, nunca podemos estar seguros al 100% de lo que va a suceder. Os invito a exprimir el día a día, y a no quedaros con las ganas de nada.


Y quiero que la imagen de este aniversario sea de hace aproximadamente un año, como recuerdo de una escapada muy especial a la sierra con personas que son un regalo.

domingo, 1 de noviembre de 2020

Seve Emociones (1): la AUTOESTIMA

El curso pasado, al no ser tutora ni haber salido el taller sobre educación emocional que oferté para la tarde de los lunes, decidí crear aquí las "emo-ideas". Varias se me han quedado en el tintero y no siempre las he descrito con la ilusión habitual. Me resultaba muy complicado lanzar ideas sin más, sin poderlas llevar a la práctica.

Este peculiar 2020-2021 la situación ha cambiado. Al ser tutora nuevamente, pensé que tenía que retomar tratar en las clases la educación emocional, con la periodicidad que el horario me permitiera. Y va a ser algo quincenal, tal vez se me quede corto e intercale alguna actividad para trabajar las emociones a través de la Plástica.

Esta aventura se llama "Seve Emociones," usando la forma abreviada del nombre de mi destino actual, el CEIP Severiano Montero de Peñaranda de Bracamonte. Aunque obviamente coincidirán emociones ya tratadas, porque son alumnos distintos y no las han visto antes conmigo, mi idea es darle un enfoque distinto, de ahí que ni siquiera vaya a mirar cómo las traté en otras ocasiones.

Ya llevamos dos sesiones (cada una de 30 minutos), de "Seve Emociones". No he podido plasmarlas aquí antes por más de lo mismo, mi día a día es un no parar, especialmente en lo que a asuntos relacionados con el cole se refiere.

Empecé con la AUTOESTIMA. Recurrí a "El gran libro de las emociones,"  y a su historia "El ratoncito Miguelito." Habla de un ratoncito al que todo le da miedo, nunca discute con nadie, y hay gente que se aprovecha de su manera de ser. Un día le recomiendan visitar al Mago de los Espejos. El Mago, gracias a distintos espejos, le muestra diferentes "Miguelitos", cuando en realidad es él mismo, cuya imagen varía según en qué espejo se mire. 



Después de leerles el cuento, hablamos de qué trataba la historia. De manera sencilla, entre todos, definimos la autoestima. Y, como 30 minutos pasan volando, hicimos una rueda en toda la clase que comenzaba así: "Yo soy especial porque..." Les pedí que pensaran en algo que les hiciera especiales porque, al fin y al cabo, todos, sin excepción, tenemos cualidades que nos hacen especiales. Y, a ser posible, que no fuera nada de su aspecto físico (la experiencia me dice que es lo más fácil para los alumnos y así no se esfuerzan por mirar más allá). Como ya sabéis los que leéis el blog habitualmente, nunca pido a mis alumnos algo que yo no sea capaz de hacer, así que inauguré la rueda con "Yo soy especial porque me encanta escuchar..."

Me alegro ver que todos se animaron a participar en la rueda, aunque a algunos les costaba encontrar algo por lo que considerarse especiales.

Hablamos de la necesidad de tener una autoestima adecuada, de quererse a uno mismo, mirarnos a nosotros mismos con cariño, lo que no quita que seamos capaces de ver nuestros errores o aquellas cosas que son mejorables.

Para ser un estreno, acabé relativamente contenta.

Así que ya sabéis, encontrad vuestro espejo particular y quereros, sin excesos, pero sin tacañería. Yo me quiero (y según cuándo no me ha resultado nada fácil), con mis virtudes y defectos...¿Y vosotros?

miércoles, 9 de septiembre de 2020

Carta a los nuevos alumnos de mi tutoría ( 4º de Primaria del "Seve")

Queridos niños y niñas:
He preparado esta carta para que salga publicada en el blog en cuanto se estrene el día. No es un día cualquiera, es 9 de septiembre de 2020, la "vuelta al cole." Una vuelta muy especial tras una larga temporada sin poder estar en las aulas con vosotros, desde el lejanísimo viernes 13 de marzo. A la hora de publicarse esta entrada, debería estar contando ovejas, espero que así sea, aunque ante los inicios de curso suelo ponerme algo nerviosa y a lo mejor esté dando vueltas en la cama.

Es la primera vez que se me ocurre escribir una carta a mis alumnos desconocidos (por ahora) y espero que salga bien.
Ni me conocéis ni nos conocemos. Sé que esta vez conocernos los unos a los otros va a ser más difícil que nunca, por la distancia social, la mascarilla...No obstante, desde ya, os invito a que me dejéis conoceros un poquito, saber cómo sois, qué os gusta hacer, que no os hace ni pizca de gracia y lo que vosotros queráis. Igualmente os pido, por favor, un poco de paciencia y tiempo para que podáis conocerme. 

Me encanta ser tutora y tenía unas ganas tremendas de serlo de nuevo. La vez anterior fue en Guijuelo, en el "Fili", hace dos cursos, y guardo recuerdos preciosos de todos, por la cantidad de momentos inolvidables que compartimos. De ellos y de sus familias. Soy muy afortunada porque, he comprobado que, cuando das mucho cariño, ese cariño, de una manera u otra, te lo devuelven con creces, y eso puede suceder en el momento más inesperado, y es tan bonito... Estoy convencida que juntos pasaremos ratos muy agradables, y seremos capaces de vencer los obstáculos que vayamos encontrando en el camino, me temo que no van a ser pocos.

Como no me gusta pedir a mis alumnos cosas que yo misma no haría. Acabáis de rellenar una ficha para romper el hielo, y ojalá me ayude a conoceros. Pero quiero predicar con el ejemplo y me presento yo. Ahí va:

Me llamo Raquel Plaza, recientemente he soplado una velita más en la tarta de cumpleaños. En lugar de describirme físicamente, cuando termine de leeros esta carta os enseño un foto, porque con la mascarilla no podéis verme la cara. Y el resto ya lo veis.

Los cursos pasados les dije a mis alumnos el primer día que había dos opciones: llevarnos bien o mal, y como sé que sois niños y niñas inteligentes, optaréis por la primera. Para mí lo más importante es el respeto. Además hay una palabra que os va a salir por las orejas este curso, quizá ya la conozcáis, se trata de empatía. La denomino la palabra mágica. Me parece imprescindible intentar ponerse en la piel del otro antes de decir o hacer algo. Si lo hiciéramos más a menudo, nos ahorraríamos muchos disgustos. Pese a eso, todos metemos la pata de vez en cuando, pero hay que reconocer nuestros errores y disculparse. Pedir perdón rara vez sobra.

En cuanto al carácter, creo que soy una persona muy alegre, optimista, prefiero no parar quieta, creativa, muy cariñosa, bastante sensible, testaruda, muy puntual, perfeccionista, trabajadora, sincera, leal y tremendamente observadora. Tengo muchísima paciencia, pero no es infinita je je. Creo que en cierta manera, sigo estando "en construcción."

¡Ah! Algo más que también me parece importante, adoro escuchar y me encanta dedicarme a la docencia. Si volviera a nacer creo que volvería a ser maestra, es uno de los grandes aciertos de mi vida. No mucha gente puede decir que su trabajo le apasiona, esa es una de mis suertes. Otra es mi familia, y también mis amigos...No sé qué haría sin ellos.

Me gusta mucho ver a la gente feliz, y así soy todavía más feliz. Espero que este curso seáis lo más felices que se pueda. Deseo que nos adaptemos a las circunstancias y saquemos de dentro lo mejor que cada uno lleva. Claro que me importa mucho que aprendáis el máximo, os esforcéis, seáis cuidadosos con lo que hacéis, estudiéis un ratito cada día...Pero lo que más me importa es que estéis bien, así, ni más ni menos. Aunque sea de manera imaginaria, por eso de guardar la distancia social marcada, os tiendo la mano. Espero que sepáis ver que estoy de vuestro lado, y que tal vez alguna vez tendré que deciros cosas que puede que no os gusten, pero siempre será pensando en vuestro bien.
Si habéis llegado hasta aquí sin grandes interrupciones y sin dormiros, sois ya unos campeones. Otra cosa, creo que se nota, pero lo añado, escribir me gusta una barbaridad.

Deseo que hagamos de este curso algo muy especial, y que en clase aprendamos mucho y además, tengamos tiempo para reírnos, y eso hace falta siempre, aunque en las circunstancias actuales más.

Un abrazo virtual que ojalá pueda daros de verdad antes de terminar este curso...¡Salud!
Vuestra tutora:
Raquel
PD: Ya puse que me encanta escribir y también...¡La música! No podría vivir sin música. Como vivimos una extraña anormalidad, he elegido la canción "Qué bonita la vida," de Dani Martín, para no olvidar pese a todo, lo bonita que es.

lunes, 31 de agosto de 2020

2020-2021: El curso de los retos

Esta entrada podría tener millones de destinatarios, obviamente llegará a un número de personas relativamente reducido, pero el mensaje es el mismo lo lean 10, 200 o 3.000 personas. He apurado hasta el último momento para escribirla, porque quería disponer de la información más reciente por unos medios u otros, antes de escribirla.

En primer lugar, gracias a los equipos directivos de los centros educativos que, a la carrera, sin saber muy bien qué nos deparará septiembre, entregaron el correspondiente Plan de inicio de curso antes del 31 de julio. Gracias por ese esfuerzo ingente que habrá supuesto bastantes quebraderos de cabeza y ayudará a empezar el curso con un poquito menos de incertidumbre y bastante organización. Y no sé a vosotros, pero a mí llegar a un sitio donde veo que la organización está muy clara, me da tranquilidad, y por lo que me ha llegado la tendría tanto en el cole del que me despido, el CEIP Filiberto Villalobos de Béjar, como al que llego, el CEIP Severiano Montero de Peñaranda. Por eso este primer punto es un agradecimiento a  todos los equipos directivos en general y, en particular, a los dos que ahora me tocan más de cerca. 

A todos los docentes, no sé como lo veis muchos de vosotros, otros tantos sí, porque es el tema de conversación más recurrente este mes, pero ojalá hayáis podido recargar las pilas este verano. Sí, ha sido un verano anómalo, para todo el mundo, de la comunidad educativa y de cualquier otro ámbito.  papás y mamás, alumnado y profesorado. Y creo que no espera un curso plagado de retos. Os animo a que los afrontéis con paciencia, esfuerzo, ilusión, inteligencia emocional, flexibilidad, cariño y empatía. Nos vamos a encontrar ante situaciones novedosas y muchas pueden descolocarnos. Espero que apliquemos el sentido común y tengamos claro cuál es ahora la prioridad. La mía es la salud, la propia y la ajena. Me importa mucho mi salud, pero mucho más la de los míos, y eso sí me asusta. Tengo miedo a contagiar, especialmente a mis padres, más que a contagiarme yo. Por eso creo que "dar clase" va a ser secundario. Tenemos unas nuevas rutinas que hay que cumplir lo mejor que se pueda por el bien común. Y no nos engañemos, llevan su tiempo y tienen su complejidad. Seguramente al principio nos roben más tiempo, pero hay que acostumbrarse y tenerlas presentes siempre. Y por muy bien que cumplamos con ellas, suponen un tiempo a tener en cuenta.

Además de la salud, quiero que mis alumnos estén lo mejor que se pueda, en la parte que dependa de mí. El nuevo escenario a priori puede derivar en clases más aburridas, monótonas y frías. No sé muy bien cómo lo haré, pero pondré toda la carne en el asador para evitar que se aburran, desconecten o no se sientan cómodos en el aula. Tenemos distancia social, mascarillas que limitan bastante nuestra comunicación no verbal, y no podemos relacionarnos los unos con los otros igual que antes. Deseo de corazón dar con la manera para hacerles sentir bien, escuchados, comprendidos, queridos, apoyados...Para mí mi alumnado es lo más valioso que tengo en mi profesión, siento lástima por los maestros que no lo ven así. Creo que explotaré al máximo el lenguaje de las miradas y los gestos con las manos, sin temor de hacer el ridículo. Hay que hacerse entender, hay que llegar a ellos. Debemos reírnos en las aulas, sonreír bajo esas mascarillas, aprovechar el tiempo, disfrutar de la compañía pese a las distancias, escuchar a todos, darles su espacio (y no me refiero a la distancia social) y aprender todo lo que las circunstancias nos permitan. 

A los alumnos sé qué decirles, pero quizás el cómo no lo tenga tan claro. Respetad lo que os digan desde vuestros hogares y en vuestros institutos o colegios, pensamos en lo que es mejor para vosotros. No siempre vamos a acertar, pero intentaremos hacerlo razonablemente bien. No penséis que sois una generación perdida, de eso nada. El COVID-19 no os convierte en generación perdida (cada vez que lo escucho siento un sarpullido). Como mucho quiero pensar que en total se "perderá" un curso. Hablo de perder en términos académicos, en la parte humana no, algo sí, pero no tanto. Habrá que dar con nuevas formas de socializarnos, no nos queda otra salida. Aunque tengamos distancia social, quiero pensar que daremos con la fórmula de tener calidez humana, de sentir el cariño de la gente aunque no haya besos ni abrazos ni nada que implique riesgo por el contacto físico. Y a lo mejor este curso aprendéis menos contenidos del currículo puro y duro, pero sí conseguimos que os llevéis algunas enseñanzas valiosas para la vida, habrá valido la pena, y el esfuerzo y los desvelos tendrán sentido.

Quiero conocer a mis nuevos compañeros, a los niños y niñas con los que voy a estar en las aulas y en el patio, y a sus familias. No sé si en algún momento  tendremos alguna clase en cuarentena o no quedará otra que cerrar durante un tiempo el colegio. Pero como no sabemos si eso sucederá o no, intentemos disfrutar del día a día.

Como por desgracia no tengo una lámpara mágica que frotar para desear que vuelva ya la antigua normalidad, tal vez en los términos que la conocíamos no regresará jamás, quiero vivir el presente y disfrutarlo porque ahora sí que sí, ni idea de lo que nos deparará el futuro. Sé a quiénes tengo ahora en mi vida y con eso me basta. El a quiénes tengo implica con los que de verdad, sin límites ni condiciones de ningún tipo, puedo contar. Y eso sí tengo que agradecérselo un poquito a la pandemia, me ha acercado más a quien el destino debe querer que me aproxime. Todo pasa por algún motivo, lo repetiré hasta la saciedad. Y también me va alejando de los que, por lo que sea, no cuentan conmigo, yo para ellos no cuento o cuento menos que antes.

Hace más de una semana, cuando escuchaba la radio mientras iba al volante, hablaban de la "vuelta al cole." Decían cosas interesantes así que subí el volumen un poquito. Me quedo con una idea, este va a ser un curso de "Educar para la vida." Todos deberían ser así, sin excepción, pero hay personas más testarudas que yo (ya es decir), empecinadas en anteponer la parte académica a la humana. A mí me apasiona la idea, y la repito en mi interior (Educar para la vida)...Y este es el momento, nuestro momento. Me parece que ha llegado la hora de abrir las puertas de los coles y de los institutos de par en par a la educación emocional. Dejemos que nuestros niños, niñas y jóvenes expresen sus alegrías, preocupaciones, miedos, tristezas, ilusiones, dudas...Todo, y si eso supone "sacrificar" un tema de Mates (o de lo que sea), ¿por qué no? Lo tengo muy claro y os invito a, con los medios que tenemos, aprovechar las circunstancias actuales para emprender una pequeña revolución educativa, aunque el Ministerio no ponga los recursos humanos y materiales en la cantidad que haría falta. No os rindáis, apoyaos en vuestros compañeros, de vuestro centro o de otros. Juntos llegaremos más lejos.

Y respecto a las familias también me apetece dar algunas pinceladas. Entiendo los miedos de muchas. No sé qué haría en vuestro lugar, pero comprendo que, tal cual está el patio, algunos optéis por no llevarlos a los coles o institutos, al menos de momento. Nunca va a existir riesgo cero, pero vosotros decidís si van o no. Soy consciente de lo que dice la ley, la escolaridad es obligatoria desde los 6 hasta que vuestros hijos cumplan 16 años. Pero a veces hay que ajustar las leyes a la realidad, y no sirven para todas las situaciones. Y esta pandemia ha roto muchos de nuestros esquemas, por eso no deberíamos cerrarnos en banda, sino abrir puertas a los cambios. No cambios porque sí, más bien consensuados, reflexionados y que sean para mejorar, que nos permitan crecer. Las familias jugáis un papel importantísimo también, para transmitir prudencia pero no miedo a vuestros hijos. Una vez más os invito a remar juntos, parte de nuestros (de los docentes) éxitos o fracasos educativos con el alumnado dependen de cómo las familias estén dispuestas a colaborar con nosotros y a implicarse. Y sin vosotros no se puede llegar a buen puerto. Recordad que estamos en el mismo barco, y el destino es lo que más se aproxime a ver felices a vuestros niños y niñas. Mamás, papás, no estáis solos, contad con nosotros. Y si a alguno no lo ve así, lo personalizo, podéis contar conmigo. Y vuestros hijos, o lo que es lo mismo, mis alumnos, también...¡Siempre! (Sabéis que para mi lo de ex-alumnos no existe).

Ojalá comenzáramos el curso con profesorado de apoyo, para realizar desdobles desde el minuto cero. O para coordinarnos de cara a la enseñanza telemática, porque no nos engañemos, hay bastantes papeletas de tener que volver a ella en algún punto del curso (deseo confundirme, con toda mi alma). Ojalá tuviéramos profesionales de Enfermería en los centros educativos. Ojalá contáramos con personal de limpieza durante toda la jornada escolar. Ojalá hubieran habilitado espacios públicos cercanos como aulas. Ojalá los políticos hubieran planteado una alternativa factible para la conciliación laboral y familiar por si no hay más cáscaras que echar el cierre en los colegios. Ojalá empezásemos con mejores noticias del número de contagios. Ojalá no tengamos que esperar demasiado para contar con una vacuna fiable y eficaz. Ojalá falte menos de lo que creemos para acercarnos a la normalidad. Hay muchos ojalá, pero saldremos de esta, o esa es mi actitud, la de luchar. 

No sé si soy un bicho raro, a ratos sí lo pienso. Pero con la que está cayendo valoro mucho más cada paseo, canto de pájaro, tormenta, día soleado, caricia, beso, abrazo, sonrisa, mirada...Para algunos pueden ser nimiedades, a mí me parecen muy importantes. Gracias a los que habéis decidido que parte de vuestro tiempo, por la vía que sea, vais a compartirlo conmigo. Gracias por hacerme partícipes de vuestros días buenos, los quebraderos de cabeza, los miedos, las ilusiones...Esos momentos me hacen sentir especial y me ayudan a colorear los días grises. Vuestra confianza y cariño me dan alas, para soñar en el mañana y no perder los sueños que todos tenemos. Tarde mucho o poco, saldrá el sol, estad seguros, y lo contemplaremos juntos.





Fotografías propiedad de Raquel Plaza Juan.

Ánimo, suerte y...¡Salud!

jueves, 11 de junio de 2020

Destino

El pasado 26 de mayo publicaron la adjudicación definitiva del Concurso General de Traslados de Maestros. En mi caso, se mantuvo el destino de la adjudicación provisional, mismo cole, mismo perfil. Una vez más el destino me demuestra que en algunas cosas, decide por nosotros. Estoy muy contenta, porque creo que tengo motivos para estarlo. Tengo la conciencia tranquilísima, porque rellené, como suelo hacer, el Concurso de Traslados con corazón pero con cabeza, en este orden. Tal vez se deba a que así funciono mejor, no sé, pero no me había basado principalmente en los kilómetros, es lo más normal para la gran mayoría. No sé qué tal me va a ir en Peñaranda de Bracamonte, pero sé que si me ha tocado ir ahí, habrá algún motivo, y espero que sea una etapa bonita laboralmente hablando. Desde luego voy ilusionada. Pese al sabor agridulce de dejar Béjar, mi segundo "Fili" en estos años, sin poder haber tenido clases presenciales (la última ese lejanísimo 13 de marzo) ni habernos acercado demasiado a la normalidad, o a lo que antes estaba bajo ese paraguas.

Móstoles, Madrid capital, Ciudad Rodrigo, Salamanca capital, Robleda, Guijuelo, Salamanca capital nuevamente, Guijuelo otra vez, Salamanca capital por tercera vez, Guijuelo (bendito Guijuelo, cuánto le debo) y Béjar...Estos han sido cronológicamente mis destinos, definitivos o no, como interina y luego ya funcionaria, desde abril de 2008. Todo pasa por algo, el tiempo me lo ha demostrado, sin excepciones. Y eso es lo que quería compartir respecto a mi próximo destino profesional. Aprovecho también para agradecer desde aquí a todos los que os habéis alegrado por mí. 

He de confesaros que esta entrada del blog no se llamaba "Destino", la empecé a escribir hace días, pero estaba inconclusa, porque sigo pasando muchas horas frente al ordenador y a ratos me parece que le estoy cogiendo cierta tirria (al ordenador por supuesto, no al blog). Y en este espacio de tiempo entre empezar a escribirla y no encontrar momento para terminarla, antes de ayer, martes 9 de junio, falleció Pau Donés, cantante de Jarabe de Palo. No voy a decir lo que no es. Pau Donés no era uno de mis cantantes favoritos, no conozco al dedillo toda su discografía, pero tenía "algo." Ese algo que le hace formar parte de la banda sonora de mis años de vida. Especialmente con Agua, Depende y Grita. 

Sabéis que con mucha frecuencia, lo que escribo en el blog va acompañado de alguna canción. Pues desde que escuché el 23 de mayo "Eso que tú me das," supe que debía estar aquí. Y desde ese día ha sido parte de la música que escucho mientras corrijo tareas de Teams, preparo clases por videollamada...Y ya se ve en el vídeo a un Pau muy demacrado, lo cual me hacía sentir una profunda tristeza. Pero también la canción me parece una manera preciosa de despedirse de este mundo y de su gente. Un canto plagado de gratitud, y dicho de manera simple, sin florituras. Allá donde estés Pau, muchas GRACIAS. Siempre he sentido admiración por los luchadores, del tipo que sean, anónimos y conocidos, y él llevaba cinco años luchando una batalla que no pudo ganar. Tengo ganas de escuchar el disco, Tragas o escupes, mucho ojo al título, no tiene desperdicio. Así que esta vez no habrá una canción aquí, sino cuatro.





Y os dejo una entrevista de El Mundo a Pau Donés. Es de 2017, no sé la fecha exacta...

Ojalá nos sirva a todos de lección y recordatorio importante: VIVIR ES URGENTE...Ya lo creo, ¡vivamos!