A este pedacito lo llaman "Un mar de fueguitos."
Y es que, si todo fuéramos un fueguito, adoro ver brillar a los que me rodean. Me encanta que haya gente que me ayuda a brillar y que no pone obstáculos en mi camino (ni en el de nadie), y sentirlos tan cerca. Y ya que estamos, aprovecho para dar las gracias a esos fueguitos con raíces guijuelenses, que convierten cosas sencillas en momentos muy especiales.