BIENVENIDOS a este blog.
En él me gustaría unir varias ideas, la principal, que para que exista una buena EDUCACIÓN, uno de los ingredientes principales ha de ser la EDUCACIÓN EMOCIONAL. Y una de las herramientas de esa educación es, la que denomino la "palabra mágica", EMPATÍA.
Espero que seas docente, madre, padre, alumno, o simplemente hayas entrado a "dar una vuelta", pueda resultarte útil y/o interesante su contenido.
Queda mucho por APRENDER, pero claro está, con EMOCIÓN.
El pasado 26 de mayo publicaron la adjudicación definitiva del Concurso General de Traslados de Maestros. En mi caso, se mantuvo el destino de la adjudicación provisional, mismo cole, mismo perfil. Una vez más el destino me demuestra que en algunas cosas, decide por nosotros. Estoy muy contenta, porque creo que tengo motivos para estarlo. Tengo la conciencia tranquilísima, porque rellené, como suelo hacer, el Concurso de Traslados con corazón pero con cabeza, en este orden. Tal vez se deba a que así funciono mejor, no sé, pero no me había basado principalmente en los kilómetros, es lo más normal para la gran mayoría. No sé qué tal me va a ir en Peñaranda de Bracamonte, pero sé que si me ha tocado ir ahí, habrá algún motivo, y espero que sea una etapa bonita laboralmente hablando. Desde luego voy ilusionada. Pese al sabor agridulce de dejar Béjar, mi segundo "Fili" en estos años, sin poder haber tenido clases presenciales (la última ese lejanísimo 13 de marzo) ni habernos acercado demasiado a la normalidad, o a lo que antes estaba bajo ese paraguas. Móstoles, Madrid capital, Ciudad Rodrigo, Salamanca capital, Robleda, Guijuelo, Salamanca capital nuevamente, Guijuelo otra vez, Salamanca capital por tercera vez, Guijuelo (bendito Guijuelo, cuánto le debo) y Béjar...Estos han sido cronológicamente mis destinos, definitivos o no, como interina y luego ya funcionaria, desde abril de 2008. Todo pasa por algo, el tiempo me lo ha demostrado, sin excepciones. Y eso es lo que quería compartir respecto a mi próximo destino profesional. Aprovecho también para agradecer desde aquí a todos los que os habéis alegrado por mí. He de confesaros que esta entrada del blog no se llamaba "Destino", la empecé a escribir hace días, pero estaba inconclusa, porque sigo pasando muchas horas frente al ordenador y a ratos me parece que le estoy cogiendo cierta tirria (al ordenador por supuesto, no al blog). Y en este espacio de tiempo entre empezar a escribirla y no encontrar momento para terminarla, antes de ayer, martes 9 de junio, falleció Pau Donés, cantante de Jarabe de Palo. No voy a decir lo que no es. Pau Donés no era uno de mis cantantes favoritos, no conozco al dedillo toda su discografía, pero tenía "algo." Ese algo que le hace formar parte de la banda sonora de mis años de vida. Especialmente con Agua, Depende y Grita. Sabéis que con mucha frecuencia, lo que escribo en el blog va acompañado de alguna canción. Pues desde que escuché el 23 de mayo "Eso que tú me das," supe que debía estar aquí. Y desde ese día ha sido parte de la música que escucho mientras corrijo tareas de Teams, preparo clases por videollamada...Y ya se ve en el vídeo a un Pau muy demacrado, lo cual me hacía sentir una profunda tristeza. Pero también la canción me parece una manera preciosa de despedirse de este mundo y de su gente. Un canto plagado de gratitud, y dicho de manera simple, sin florituras. Allá donde estés Pau, muchas GRACIAS. Siempre he sentido admiración por los luchadores, del tipo que sean, anónimos y conocidos, y él llevaba cinco años luchando una batalla que no pudo ganar. Tengo ganas de escuchar el disco, Tragas o escupes, mucho ojo al título, no tiene desperdicio. Así que esta vez no habrá una canción aquí, sino cuatro.
Y os dejo una entrevista de El Mundo a Pau Donés. Es de 2017, no sé la fecha exacta...
Ojalá nos sirva a todos de lección y recordatorio importante: VIVIR ES URGENTE...Ya lo creo, ¡vivamos!
Llevaba ya un tiempo advirtiéndoles a los chicos y chicas del taller, que no todo iba a ser hablar de alegría, calma, felicidad, optimismo...Hoy era la tarde elegida para empezar con temas más duros pero que también han de tener su espacio. Y allí estuvieron ocho de ellos (y yo), rompiendo el hielo. Cada uno tenía media cuartilla azul, en la que les pedí que, mientras sonaba una canción de fondo, escribieran un momento tristísimo para ellos, describiéndolo en la medida que quisieran. Antes de avanzar, para que lo visualicéis mejor, os dejo el vídeo de Starry Night (Noche estrellada), de Don Mclean. Esta es la canción que sonaba de fondo:
Sin tiempo para terminar de explicar la actividad, se me adelantó una niña y me preguntó si luego había que leerlo en voz alta. Como siempre en cuestiones similares, NO. No soy nadie para obligar a otros a compartir lo que siente o ha sentido, por mucho que estemos en el contexto de un taller sobre educación emocional. Les expliqué que podían hacer lo que quisieran, que nadie se sintiera obligado a decir algo que no quería o a compartir vivencias que no quiere que otros conozcan (conozcamos). Solamente un niño y yo optamos por decir algo de lo escrito en el papel. Él solo había escrito una frase, que es la que dijo en voz alta, pero estaba claro que era algo muy importante para él, a veces la brevedad está muy justificada y con su mirada detecté lo relevante que lo escrito había sido para él. En mi caso expliqué lo mismo que el día que hicimos una actividad similar en un curso del CFIE de Salamanca. Y tuvo el mismo resultado, no pude evitar llorar. Creo que hay heridas que no cierran de un día para otro, aunque hayan pasado ya más de dos años. Perder a una amiga, la madre de mi primer alumno, que era ejemplo de superación, vitalidad, fortaleza, realismo, lealtad, bondad...y tantas otras cosas, es muy duro de encajar. Cuando dejé de llorar les expliqué a mis alumnos que vaya ejemplo les daba hablando de gestión de las emociones y reaccionando así, pero que no había podido evitarlo. Cada uno reaccionó a su manera, y soy consciente que no soy la única que esta tarde lloró en algún momento del taller. Cinco de los ocho me dieron el papel con lo que habían escrito, para que pudiera leerlos, uno de esos cinco es el que se atrevió a intervenir, al que hice referencia en el párrafo anterior. De corazón, gracias por vuestra confianza y generosidad. Y a los otros tres, cada persona está claro que es un mundo. En un caso, comprendo perfectamente que no escribiera nada, porque sí, lo llamo empatía, y en su piel habría actuado igual. Otro escribió algo que al escucharme a mí, se dio cuenta que no era lo que debía haber puesto, porque no se trataba de un momento personal muy triste. Lo leyó, pero también entiendo que tendrá sus motivos para no haberse tomado en serio el ejercicio. Y la tercera persona, lo escribió y quiso compartirlo únicamente con un niño de la clase, así que no puedo añadir más. Después de esa tormenta emocional, vimos el vídeo con el libro de El árbol rojo, de Shaun Tan. Siempre, repito, siempre, hay que tener esperanza, y esta breve historia es un buen ejemplo.
Tenedlo bien presente, no hay mal que cien años dure. Os lo garantizo.
Luego vimos un vídeo con fragmentos de la película UP, que para mí es la que mejor ha contado una historia de amor. Sí señores, una película de animación, una delicia de historia es, bajo mi humilde punto de vista, la que contiene una historia de AMOR con mayúsculas.
Les comenté que, aunque el vídeo tenía parte triste, contaba muchas cosas que no eran precisamente sinónimo de tristeza. Por algo elegí para "decorar" mi clase, como motivo principal, la casa de UP (los globos tenían los nombres de mis alumnos). Ahora que releo lo que voy escribiendo en esta entrada, me doy cuenta que la sesión de hoy cundió muchísimo y, como las anteriores, el tiempo se nos echó encima. Para dar un giro, y subir un poco el ánimo, les dije que se levantaran de la silla y con la letra a la vista, cantaran Grita, de Jarabe de palo. Les conté que esa canción era especial para mí, desde que Iván Jiménez y Rubén Fraile, dos personas excelentes (y además amigos), me la dedicaron en un karaoke de Salamanca antes de marcharse ellos a Madrid...Momentos como esos nunca, jamás, podrán ser olvidados. Y ha llovido "un poco," porque viajamos en el tiempo hasta 2006.
La verdad es que con el estribillo se animaron bastante. Para finalizar la sesión, dejé actividades en el tintero e improvisé una que tenía que ver con la canción Grita. Fuimos al gimnasio, nos colocamos en círculo, y fui diciendo en voz alta el nombre de cada uno. Eso era una invitación poco habitual, tenían permiso para gritar durante cinco segundos máximos. Nos reímos y nos marchamos a casa (creo), bastante más calmados. Lo de gritar se me ocurrió por aquellos que se habían guardado para ellos mismos sus momentos más tristes. Hay ocasiones en las que la tristeza puede llegar ser peligrosa, como un veneno, y debería exteriorizarse por una vía u otra. El capítulo tristeza seguirá el próximo día, aunque mi intención es dedicarle solo una parte de la sesión.
A raíz de vivencias personales dentro y fuera del colegio, comparto con vosotros ¡VAMOS!, un texto de mi cosecha. Vamos a huir del miedo. Vamos a enfrentar los temores con coraje y los problemas con esperanza. Vamos a intentar cerrar las heridas sin hacerlas más grandes. Vamos a llevar a la práctica lo que aparentemente tan sumamente bien dominamos en teoría. Vamos a ser valientes y, compartir lo que pensamos, demostrar lo que sentimos y mostrarnos respetuosos con lo que nos rodea. Vamos a confiar. Vamos a perder el miedo de ser cariñosos, de dar un abrazo, apretar una mano firmemente en señal de apoyo (o lo que sea). Vamos a remar con fuerza, a hablar con sinceridad y a evitar mentir, especialmente cuando esa mentira se convierte en una injusticia. Vamos a esforzarnos, sí, ¿por qué no? Vamos a poner toda la carne en el asador. Vamos a cuidar de la salud de nuestra gente y la propia. Vamos a preocuparnos por hacer felices a los demás y vamos a mirarnos menos el ombligo. Vamos a guardar silencio cuando creamos que, ese silencio es la respuesta más apropiada. Vamos a hablar, como sea, en voz alta, al oído, con la mirada...pero hablemos. Vamos a no rendirnos nunca. Vamos a querernos a nosotros mismos y a los demás. ¿Vamos? Sí...¡VAMOS!
Segunda ración de optimismo... Esta tarde nos hemos juntado siete personas. Han venido seis alumnos(de los siete apuntados). Comenzamos repasando qué habíamos visto la semana pasada y continuamos desde ahí. Entre unas cosas y otras, una alumna, de manera muy decidida me ha dicho esto: "Raquel, me gustas mucho más en el taller que en clase." Y le he respondido que claro que sí, que es normal (porque es otro contexto diferente). En el taller soy mucho más libre. Además en los talleres soy Raquel a secas, disfruto en las dos funciones, pero hay una distancia considerable de una a otra. Hemos visto el corto "El borreguito optimista," que cuenta la historia de un borreguito muy feliz, que se divertía bailando, presumía bailando y hacía bailar a otros animalitos. Un día vienen a esquilarlo, y sus amigos empiezan a reírse de él y a burlarse de su nuevo aspecto. Evidentemente él no era feliz así. Poco después aparece en el cuento un "liebrenado cangurín" (ojo a la palabra y por supuesto al aspecto). Este personaje hace reflexionar al borreguito y darse cuenta que el aspecto no es lo importante, y que si quiere, puede bailar saltando, como si tocara el cielo. Todo esto contado cantando y con rimas. Y...lo mejor es que lo veáis, que solamente os va a "robar" poco más de cuatro minutos y medio. Parece un cortometraje muy inocente, pero se puede extraer mucho jugo de él.
Después comentamos el cortometraje y cada uno opinó sobre lo que había visto y/o entendido.
Les puse una serie de situaciones que tenían que mirar con gafas optimistas. Tened presente que los destinatarios son de 5º de Primaria. Las situaciones eran ni más ni menos que las siguientes:
Siempre
en positivo…
Estás esperando al autobús en una parada sin marquesina y
empieza a llover a cántaros.
Te han castigado sin recreo en el cole.
No te dejan usar el móvil durante un mes.
Un amigo ha hablado mal de ti a tus espaldas y otro amigo te
lo cuenta.
El chico/la chica que te gusta no te hace ni caso.
Se ha estropeado el ascensor y tienes que subir andando cinco
pisos.
Todo el mundo se ha olvidado de tu cumpleaños.
El/La que creías que era uno de tus mejores amigos/as, te deja
de hablar sin motivo alguno.
Estoy convencida que más de uno ha esbozado una sonrisa al leer la lista anterior; porque seguramente hayáis vivido algunas de ellas. Me las he inventado pero algunas están basadas en mi propia experiencia y en pensar cómo podría haber afrontado con más optimismo determinadas situaciones. Sigo creyendo que nosotros no podemos evitar lo que a veces otras personas nos hacen o nos dicen, por muy injusto o doloroso que nos parezca. Pero, claro que lo que marca la diferencia es cómo nos tomamos todo eso. Ahí está la clave. Una actitud optimista es un balón de oxígeno. Una actitud pesimista es una piedra atada con una cuerda a tu pie (y tú metido en una piscina).
Después de verlo me doy cuenta, una vez más, lo sencillo que es alegrarle el día a las personas, o hacerles más llevadera la espera. Se trata de eso, algo fácil, que casi no cuesta dinero, pero que siente bien a la gente. ¿Alguien puede resistirse a estallar esas burbujas? ¡Yo no!
Y casi para acabar la sesión, la canción BONITO, de Jarabe de Palo, de Pau Donés...Bueno, en realidad en teoría quería haber terminado con esta canción, pero me encanta tener que improvisar.
Les di la letra y les invité a cantarla y a bailarla. No obstante, me he encontrado con un sentimiento de vergüenza que no me esperaba tan marcado. Y aunque yo me he arrancado a las dos cosas (pese a que considero que lo mío nunca ha sido el baile y que cuando canto aumentan las posibilidades de precipitaciones de forma considerable), no ha habido manera de que se soltaran. Con cariño les dije que quería que esta tarde nos fuéramos cantando, alegres, con energía. Rápido me acordé de "Olélé moliba makasi," una canción infantil en lingalés, que descubrí en tiempos del CEIP "Santa Catalina" gracias al libro Canciones infantiles y nanas del baobab. El África en 30 canciones infantiles (una delicia de libro), de la editorial Kókinos. Y sí, con esta canción hemos acabado cantando. Es un éxito asegurado:
*Tengo el libro SMILE de Rubén Turienzo. Y, por un regalo que nunca pude llegar a entregar, por duplicado. Si alguien conocido lee esto y quiere leerlo, ya está tardando en decírmelo. Es del estilo de los de Míster Wonderful pero con menos frasecitas y más texto.
Lo mismo pasa con el de Canciones infantiles y nanas del baobab (es un libro + el cd con las canciones). Actualmente lo tengo en el colegio y lo escuchamos de fondo mientras estamos con otras tareas, pero si queréis ver cómo es...¡Avisadme!
Y así, con la energía bien arriba, finalizó la tercera sesión de Emociónate. Sinceramente, estoy deseando que llegue la siguiente.
Ya sabéis, la vida no es nada sin emoción. Intentad que las emociones "buenas" tengan más peso que las que os hacen sentir mal, os duelen, os alteran...Espero que mañana veáis el vaso un poquito más lleno que hoy.