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jueves, 4 de junio de 2026

Visita relámpago: Feria del Libro de Madrid (85ª edición)

Llevo unos días con el runrún, por las ganas de compartir mi toma de contacto con la Feria del Libro de Madrid (FLM) de este año. Cuando estaba resignada a perderme algo que me encanta y, quedarme con la miel en los labios estando encima en tierras madrileñas, se obró el "milagro". Aunque en realidad no lo era tanto, sino más bien fruto de ser clara y expresar lo que sentía y me apetecía hacer. A veces me quedo con las ganas de hacer cosas por no decirlo, y estoy intentando cambiar eso. Me parece que es la primera vez que me sumerjo sola en la FLM. Me hice a la idea por si acaso de camino a Madrid y, pese a haberme mentalizado, y entrar en ella más contenta que unas castañuelas, habría preferido ir acompañada. Pero me prometí a mí misma que nada ni nadie iban a amargarme algo tan bonito y con lo que disfruto tanto. Además de las personas con las que compartía el viaje, avisé a varias a las que tenía muchas ganas de ver. Lo hice con muy poco margen y entiendo que no les cuadrara o no pudieran.

Empecé a sonreír como una boba a la altura de la boca de Metro de Ibiza, porque es punto de llegada o de partida respecto a la Feria del Libro. Atravesé el corto trayecto entre el paso de peatones y el Florida Park, para plantarme frente a la zona por la que habitualmente entramos (mi hermano y yo) otros años. También he compartido en alguna otra edición, muy buenos ratos en ella con mi amiga Marta, instantes de felicidad por los reencuentros con Lucy, y tiempo sin reloj con Andrea. 

Llegué hasta las casetas del final, aquellas situadas en la zona en la que a ambos lados hay casetas, afortunadamente con una especie de toldos finitos que quitan mucho sol. A las del principio no tuve tiempo de acercarme, me quedé en la 82 y fue más que nada por curiosidad, al ser la de "Tomos y grapas", su primera vez en esta Feria. Pero el sábado 30 de mayo, Lorenzo apretaba mucho y no quería que me diera un "apechusque." Eso sí, he vivido Ferias del Libro de Madrid con más grados...todavía.

Disfruté viendo a libreros conocidos, caras sin nombre pero que asocias a unas librerías determinadas, y dar con ellos es una buena señal, simplemente porque están, y yo también. Las dos partes seguimos respirando y, no es una tontería, hay que celebrar la vida. Cuando la gente empieza a "faltar", nada es igual. No di con el vendedor del sorteo del oro de Cruz Roja que mejor sabe vender de todo Madrid y gran parte del resto de la geografía española, vendedor a tiempo parcial y actor de raza. Suele meterse mucho con los funcionarios, pero tiene mucha gracia y le he comprado décimos en muchas ocasiones por lo bien que hace su labor. 

De firmas no miré ni una, porque los días previos a mi visita a la FLM, fueron de locura. Y aun así, una de mis adquisiciones tiene firma e ilustración, precisamente de Miguel Pang Ly, autor del cartel que ilustra esta edición, la número 85, de la Feria del Libro de Madrid. Así que feliz. Parada obligada en "Akiara" tras la cantidad ingente de tesoros que encontré allí el año pasado, preciosos por el contenido y por el formato. Libros hechos con mucho cariño y un gusto exquisito. Libros elegantes, de los que ves, hojeas y te atrapan. Y yo, por los libros, sí suelo dejarme atrapar. Para mí gastar dinero en lecturas no es un gasto, sino más bien una inversión. Invierto en cultura, entretenimiento, bienestar emocional...Pura gloria.

Hubo algunas librerías/editoriales que me gustan mucho pero no tuve tiempo de localizar, y otras que me gustan en las que preferí no parar, para evitar llegar al coche cargada como una mula. Di con bastantes joyas en poco tiempo, iba provista de mis "ojos" de cerca, y no los tuve de adorno. Salí satisfecha y feliz, con una sonrisa cosida. Para mí la FLM es una especie de paraíso terrenal, un oasis de papel en tiempos de ebook y sucedáneos. Un homenaje a la tradición, también a la innovación, a las raíces, al arte de contar con palabras, a la belleza de acompañar con ilustraciones. Una delicia para la vista, pero a la vez para el tacto, porque hay libros con determinadas texturas en la portada o en su interior, que invitan a ser acariciados y disfrutados. Compré pocos regalos, respecto a ediciones previas, pero no quería agobiarme en la Feria ni obsesionarme con buscar regalos, nadie me obliga. Más bien los libros me encuentran a mí y, algunos de ellos, según los veo, me llevan a personas y, son los que elijo para regalar. No tuve tiempo para saborear mis adquisiciones hasta que no regresé a Salamanca. Una vez aquí, miré sin prisa cada libro al detalle, y pensaba en lo afortunada que soy.

Os dejo unas fotos que muestran buena parte de mis adquisiciones.


No alcanzo muy bien a explicar qué es lo que tiene la Feria del Libro de Madrid que tanto me atrae, me atrapa y hace que cuando me marcho, esté pensando ya en la edición del año siguiente. Lo que tengo claro es que está en un enclave maravilloso, tiene mucho de mágico y mucha gente de a pie que encierra una sabiduría tremenda y, con un punto en común: el amor a los libros. Si os gusta la lectura y los libros en papel, me parece una cita ineludible. Al menos una vez en vuestra vida, dejaros caer por aquí. Y ni os gusta, con no volver, lo tenéis hecho. A mí me ilusiona ir, y mientras me siga despertando este sentimiento, regresaré a ella, como quien vuelve a su hogar después de un largo viaje.

La Feria es una celebración de la lectura, un homenaje a los libros y a todo el mundo que los rodea (autores, ilustradores, editoriales, distribuidoras, libreros y, por supuesto, los LECTORES). Sigo pensando que lograr enganchar a mi alumnado a leer es uno de mis objetivos pendientes. Con conseguir cada curso que eso pase con un alumno, me doy por satisfecha...Aunque suene raro, no es poco. Los jóvenes de hoy en día están expuestos a tantos estímulos, que muchos ven leer como una obligación, algo tedioso asociado a los estudios, pero no a leer por el mero disfrute de hacerlo, por el placer de tener un libro entre las manos y querer devorarlo o leerlo una y otra vez. Y estoy dispuesta, siempre lo he estado, a adaptar los libros que llevo al aula a los intereses que detecto en mi alumnado. Creo que al contrario está mal planteado. Si quieren saber más sobre hechos históricos, llevemos a las aulas algo sobre eso. Si prefieren conocer más sobre la pubertad y la sexualidad, lancémonos a la piscina de lo que les genera curiosidad, porque mejor será que se informen a través de un libro, que no viendo porno o por otros medios. Si lo suyo son los deportes, busquemos algo que pueda captar su atención. Ya, la teoría es preciosa pero no es fácil lograrlo.

De la Feria me gusta casi todo. No me gustan los baños portátiles que van "limpiando" persona tras persona con una bayeta que casi no enjuagan (una odisea y un riesgo orinar en dichos cubículos). He entrado un par de veces en unos ocho años o así, y solo y exclusivamente cuando no me ha quedado otra opción.

Adoro la exposición de fotografías que ponen. Siempre son una delicia, un deleite para la vista. Puedes pararte minutos a contemplar cada una y disfrutar hasta del detalle más ínfimo. Y este año ha seguido la misma línea. Las imágenes, al igual que en anteriores ediciones, fabulosas.


Y no sé, el ambiente que se respira allí. El hablar con desconocidos a los que ya sabes que te une un lazo importante, la afición/el gusto por la lectura. Todo, una auténtica maravilla para los sentidos.


Con Miguel Pang Ly, autor de la ilustración protagonista del cartel de la FLM de este año.

Por circunstancias, parece ser que podré dejarme caer de nuevo por la Feria del Libro de Madrid este año. Eso sí, con menos prisas, y espero que menos grados en el termómetro.

Seguramente lo habré dicho otros años pero...¡Larga vida a la Feria del Libro de Madrid!

lunes, 6 de junio de 2022

FLM 2022...¡Qué emosió!

A las buenas tardes. Aprovecho un paréntesis laboral para pasarme un ratito por el blog.

Llevo dos fines de semanas intensos. El pasado 29 de mayo estuve en la Feria del Libro de Madrid. Fue una toma de contacto fantástica. Desde que empezó la pandemia, la Feria había trastocado drásticamente su celebración. Imposible llevar a cabo la edición de 2020. La de 2021 con restricciones y en septiembre. Y esta de 2022, ya con relativa normalidad, sin control de aforo, y recuperando las fechas habituales.

Tras el aterrizaje el día 29, había ganas de más, de ahí que exprimiera el pasado fin de semana en ella. Avisé a los amigos que viven en Madrid, aunque siendo franca, iba a la Feria y mi horario estaba condicionado por ella. Pese a mí no breve lista de firmas, sabiamente solo contemplé hasta ayer a las dos. Y en esa lista, una sola prioridad: Lucía Benavente (Be). He leído sus tres libros, y me conquistaron de maneras muy diferentes, pero el tercero es un tsunami. Un tsunami de emociones, arte y palabras. Todo con su sello, rebosante de esa filosofía de vida que no sé si es toda verdad o no, pero a mí me transmite mucha verdad, me encanta y hay ratitos en los que ayuda ver las cosas así, porque no las cambia, algunas no se pueden modificar, pero hacen menos grises días muy duros. ¡Gracias, Lucía! Acerté de pleno yendo antes, y valió la pena esperar 45 minutazos respecto a la hora de comienzo de tu firma. Esos y luego los que pasaron hasta que llegó mi turno, tercera en la fila. La foto contigo es la que más ilusión me hace, con diferencia. Aunque te lo dije en persona y luego por Instagram, no me canso de repetirlo. Gracias por los tres libros, pero infinitas por la generosidad al darle forma a "gracias vida", es una suerte poder sumergirnos en un libro así, y una mierda que tuvieras vivencias para escribirlo. 

Imagen propiedad de Raquel Plaza Juan.

En la Feria le puse cara, y a algunos voz, autores que seguía o conocía por sus escritos y/o ilustraciones, como Olga de Dios, Julia Navarro, Sara Búho, Juan José Millás, Juan Luis Arsuaga, Manu Velasco, Susanna Isern... A otros los descubrí, de casualidad, pero nada pasa porque sí. Sirva de ejemplo la autora de "Pan con aceite y miel", Ianire Doistua (los dibujos son de Patricia González), pero a ella y a su libro les dedicaré una entrada más adelante.

Entre las anécdotas, ¿qué decir? La aventura ayer de ir a orinar a los baños portátiles. Resulta que había una encargada de limpiarlos después de cada usuario, bayeta en mano. Me pareció una buena idea, hasta que la mujer delante de mí apuntó en voz baja: Pero si no limpia la bayeta entre uno y otro, ¡lo mismo nos da! Así que dejé a un lado mis ganas de miccionar y...¡Premio! Efectivamente ni una sola vez la vi sumergir la bayeta en el cubo con agua y lo que fuera. Orinar ahí dentro fue una odisea. Mi cubículo portátil no cerraba. Me vi obligada a sujetar con una mano el pomo y con la otra iba bajándome las bragas y los pantalones. Los pantalones hasta el punto justo de no hacerme pis encima pero que tampoco arrastrasen por el suelo. Iba cambiando una mano por otra según la maniobra. Y ya para limpiarme, un cuadro. Menos mal que solo tenia ganas de hacer pis. Además la sensación era claustrofóbica, espacio muy reducido, temperatura de horno listo para asar un pollo, y poca estabilidad. Sentí como si de la noche a la mañana se fuera a volcar, con la puerta abierta y yo ahí, culo en pompa, bragas bajadas y pantalones a media asta...Inolvidable. Solo usé una vez los servicios portátiles de marras en los tres días de Feria del Libro en total. Eso sí, bien de gel desinfectante a la salida, mío, claro está.

No tengo reloj de los que cuenta los pasos que das, pero anduve una barbaridad, Retiro arriba, Retiro abajo. Sarna con gusto no pica ¿no? Pues eso. Hasta me tumbé en la hierba del parque después de comer, porque estaba en estado catatónico, y todavía teníamos dos horas de "marcha" por delante.

Había una barbaridad de gente. En algunos momentos era muy complicado avanzar. Pero valió la pena. Te encuentras con gente desconocida, encantadora, y desconocidos maleducados, de todo hubo. Famosos entre la multitud, como Iván Sánchez, Ismael Serrano o Andrea Levy (bueno, conocidilla más bien, sin comentarios). 

Traje libros firmados que había llevado desde casa. Nuevas adquisiciones para mí, algunas para regalar (menos dos que me dijeron que no les trajera nada, y me contuve, me quedé con las ganas, que lo sepáis) y otras compras para aumentar mi biblioteca de libros para trabajar la inteligencia emocional. Si queréis referencias del contenido de alguno en particular, preguntadme. Mi idea es ir hablando de ellos en las "Emolecturas". En la imagen aparecen algunos:


Por cierto, nada de preguntas impertinentes, no voy a responder a cuánto me he gastado en libros. Para mí es una inversión, invierto en cultura, lo mismo que si compro una entrada para el teatro, el cine o un concierto. Y esas inversiones, si te las puedes permitir, merecen mucho la pena. Lo próximo será invertir en un espacio para poder guardar toda esa "cultura" je, je. Todo llega.

A los que os gusta leer, da igual qué, y nunca os habéis dejado caer por la Feria del Libro de Madrid, de corazón, no esperéis mucho, nunca se sabe qué puede pasar el próximo año. Eso sí, os tienen que gustar los libros en papel. ¿A qué esperáis?

Tiendo a hacer una lista mental, al regreso de la Feria, de las cosas positivas y negativas. Tiene gracia que esta vez, sin control de aforo para acceder a ella, he visto mejor organización en muchas firmas. Eso sí, siempre hay una panda de caraduras que, intentándose hacerse los tontos, pretenden colarse. Odio esperar, odio las colas, por eso me molesta los que se cuelan (o tratan de colarse). Y que la temperatura era curiosa, no había casi viento, mucho menos fresco, y esperar por amor al arte y ver que otros llegan a la crítica y van de listos, pues no.

Muchos no entenderán por qué ir con una maleta por la Feria. Ayer un grupo de jóvenes, habitantes de Madrid, derrotadas y cargadas cual mulas con bolsas, hablaban de eso. Y sí, para los que vamos de fuera, nuestra intención es disfrutar y aprovechar a tope el tiempo que pasamos en la Feria. Prefiero pasearme por ella con una maleta, que ir cargada como el Tozudo con bolsas. Conste que fue idea de mi hermano, porque el primer año, sin maleta, pagamos la novatada. Cada vez veo más personas con maletas...¡Por algo será!

De momento no pienso en la edición del año que viene, ni siquiera han echado el cierre a esta. Necesito asimilar todo lo vivido en la Feria 2022. Y los libros ni os cuento, ya tengo alguno entre mis manos, hay que ojear la vida, pero hojearla también. Y si no os gusta leer, intentad que os lean, prosa o verso, que os cuenten historias...¡Lo que sea! Hay muchas formas de disfrutar de un buen libro ¡Pasad y leed! (Y si os apetece leer este blog, pues se me escapa una sonrisa, lo sabéis).










Imágenes propiedad de Raquel Plaza Juan.