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jueves, 4 de junio de 2026

Visita relámpago: Feria del Libro de Madrid (85ª edición)

Llevo unos días con el runrún, por las ganas de compartir mi toma de contacto con la Feria del Libro de Madrid (FLM) de este año. Cuando estaba resignada a perderme algo que me encanta y, quedarme con la miel en los labios estando encima en tierras madrileñas, se obró el "milagro". Aunque en realidad no lo era tanto, sino más bien fruto de ser clara y expresar lo que sentía y me apetecía hacer. A veces me quedo con las ganas de hacer cosas por no decirlo, y estoy intentando cambiar eso. Me parece que es la primera vez que me sumerjo sola en la FLM. Me hice a la idea por si acaso de camino a Madrid y, pese a haberme mentalizado, y entrar en ella más contenta que unas castañuelas, habría preferido ir acompañada. Pero me prometí a mí misma que nada ni nadie iban a amargarme algo tan bonito y con lo que disfruto tanto. Además de las personas con las que compartía el viaje, avisé a varias a las que tenía muchas ganas de ver. Lo hice con muy poco margen y entiendo que no les cuadrara o no pudieran.

Empecé a sonreír como una boba a la altura de la boca de Metro de Ibiza, porque es punto de llegada o de partida respecto a la Feria del Libro. Atravesé el corto trayecto entre el paso de peatones y el Florida Park, para plantarme frente a la zona por la que habitualmente entramos (mi hermano y yo) otros años. También he compartido en alguna otra edición, muy buenos ratos en ella con mi amiga Marta, instantes de felicidad por los reencuentros con Lucy, y tiempo sin reloj con Andrea. 

Llegué hasta las casetas del final, aquellas situadas en la zona en la que a ambos lados hay casetas, afortunadamente con una especie de toldos finitos que quitan mucho sol. A las del principio no tuve tiempo de acercarme, me quedé en la 82 y fue más que nada por curiosidad, al ser la de "Tomos y grapas", su primera vez en esta Feria. Pero el sábado 30 de mayo, Lorenzo apretaba mucho y no quería que me diera un "apechusque." Eso sí, he vivido Ferias del Libro de Madrid con más grados...todavía.

Disfruté viendo a libreros conocidos, caras sin nombre pero que asocias a unas librerías determinadas, y dar con ellos es una buena señal, simplemente porque están, y yo también. Las dos partes seguimos respirando y, no es una tontería, hay que celebrar la vida. Cuando la gente empieza a "faltar", nada es igual. No di con el vendedor del sorteo del oro de Cruz Roja que mejor sabe vender de todo Madrid y gran parte del resto de la geografía española, vendedor a tiempo parcial y actor de raza. Suele meterse mucho con los funcionarios, pero tiene mucha gracia y le he comprado décimos en muchas ocasiones por lo bien que hace su labor. 

De firmas no miré ni una, porque los días previos a mi visita a la FLM, fueron de locura. Y aun así, una de mis adquisiciones tiene firma e ilustración, precisamente de Miguel Pang Ly, autor del cartel que ilustra esta edición, la número 85, de la Feria del Libro de Madrid. Así que feliz. Parada obligada en "Akiara" tras la cantidad ingente de tesoros que encontré allí el año pasado, preciosos por el contenido y por el formato. Libros hechos con mucho cariño y un gusto exquisito. Libros elegantes, de los que ves, hojeas y te atrapan. Y yo, por los libros, sí suelo dejarme atrapar. Para mí gastar dinero en lecturas no es un gasto, sino más bien una inversión. Invierto en cultura, entretenimiento, bienestar emocional...Pura gloria.

Hubo algunas librerías/editoriales que me gustan mucho pero no tuve tiempo de localizar, y otras que me gustan en las que preferí no parar, para evitar llegar al coche cargada como una mula. Di con bastantes joyas en poco tiempo, iba provista de mis "ojos" de cerca, y no los tuve de adorno. Salí satisfecha y feliz, con una sonrisa cosida. Para mí la FLM es una especie de paraíso terrenal, un oasis de papel en tiempos de ebook y sucedáneos. Un homenaje a la tradición, también a la innovación, a las raíces, al arte de contar con palabras, a la belleza de acompañar con ilustraciones. Una delicia para la vista, pero a la vez para el tacto, porque hay libros con determinadas texturas en la portada o en su interior, que invitan a ser acariciados y disfrutados. Compré pocos regalos, respecto a ediciones previas, pero no quería agobiarme en la Feria ni obsesionarme con buscar regalos, nadie me obliga. Más bien los libros me encuentran a mí y, algunos de ellos, según los veo, me llevan a personas y, son los que elijo para regalar. No tuve tiempo para saborear mis adquisiciones hasta que no regresé a Salamanca. Una vez aquí, miré sin prisa cada libro al detalle, y pensaba en lo afortunada que soy.

Os dejo unas fotos que muestran buena parte de mis adquisiciones.


No alcanzo muy bien a explicar qué es lo que tiene la Feria del Libro de Madrid que tanto me atrae, me atrapa y hace que cuando me marcho, esté pensando ya en la edición del año siguiente. Lo que tengo claro es que está en un enclave maravilloso, tiene mucho de mágico y mucha gente de a pie que encierra una sabiduría tremenda y, con un punto en común: el amor a los libros. Si os gusta la lectura y los libros en papel, me parece una cita ineludible. Al menos una vez en vuestra vida, dejaros caer por aquí. Y ni os gusta, con no volver, lo tenéis hecho. A mí me ilusiona ir, y mientras me siga despertando este sentimiento, regresaré a ella, como quien vuelve a su hogar después de un largo viaje.

La Feria es una celebración de la lectura, un homenaje a los libros y a todo el mundo que los rodea (autores, ilustradores, editoriales, distribuidoras, libreros y, por supuesto, los LECTORES). Sigo pensando que lograr enganchar a mi alumnado a leer es uno de mis objetivos pendientes. Con conseguir cada curso que eso pase con un alumno, me doy por satisfecha...Aunque suene raro, no es poco. Los jóvenes de hoy en día están expuestos a tantos estímulos, que muchos ven leer como una obligación, algo tedioso asociado a los estudios, pero no a leer por el mero disfrute de hacerlo, por el placer de tener un libro entre las manos y querer devorarlo o leerlo una y otra vez. Y estoy dispuesta, siempre lo he estado, a adaptar los libros que llevo al aula a los intereses que detecto en mi alumnado. Creo que al contrario está mal planteado. Si quieren saber más sobre hechos históricos, llevemos a las aulas algo sobre eso. Si prefieren conocer más sobre la pubertad y la sexualidad, lancémonos a la piscina de lo que les genera curiosidad, porque mejor será que se informen a través de un libro, que no viendo porno o por otros medios. Si lo suyo son los deportes, busquemos algo que pueda captar su atención. Ya, la teoría es preciosa pero no es fácil lograrlo.

De la Feria me gusta casi todo. No me gustan los baños portátiles que van "limpiando" persona tras persona con una bayeta que casi no enjuagan (una odisea y un riesgo orinar en dichos cubículos). He entrado un par de veces en unos ocho años o así, y solo y exclusivamente cuando no me ha quedado otra opción.

Adoro la exposición de fotografías que ponen. Siempre son una delicia, un deleite para la vista. Puedes pararte minutos a contemplar cada una y disfrutar hasta del detalle más ínfimo. Y este año ha seguido la misma línea. Las imágenes, al igual que en anteriores ediciones, fabulosas.


Y no sé, el ambiente que se respira allí. El hablar con desconocidos a los que ya sabes que te une un lazo importante, la afición/el gusto por la lectura. Todo, una auténtica maravilla para los sentidos.


Con Miguel Pang Ly, autor de la ilustración protagonista del cartel de la FLM de este año.

Por circunstancias, parece ser que podré dejarme caer de nuevo por la Feria del Libro de Madrid este año. Eso sí, con menos prisas, y espero que menos grados en el termómetro.

Seguramente lo habré dicho otros años pero...¡Larga vida a la Feria del Libro de Madrid!

jueves, 5 de junio de 2025

Un oasis en medio de muchas otras cuestiones: FLM

FLM o, lo que es lo mismo pero de manera extensa: Feria del Libro de Madrid. Lleva ya unos días en marcha la edición de 2025, inundando una parte considerable de "El Retiro" de letras, autores, lectores, ilustradores, editores, adultos, pequeños, jóvenes, curiosos, aburridos, creativos, cuentacuentos, soñadores, poetas y poetisas, palabras que se abrazan en verso y prosa, rimas asonante y consonante...Y también sin rima, firmas de autores, casetas y maletas, toldos y gorras, paseantes y corredores, sillas de bebés y de personas con movilidad reducida, bicicletas, patinetes y agua, mucha agua por si el calor aprieta. Por supuesto, todo lo anterior y mucho más en un océano inmenso de libros para todos los gustos y colores. De tapa blanda, dura; en formato "de bolsillo", pop-up, mini libros o incluso "big books; en idiomas distintos y con tipografías muy variadas. Y si no encuentras algo que sea de tu agrado, no te has sumergido lo suficiente en ese mar humano de lectores y casetas, con libreros que aconsejan, sonríen, y pacientemente dedican muchas horas mientras dura la FLM a acercarnos al maravilloso mundo de los libros un poco más. Y yo ahí me dejo atrapar y quiero perderme entre cuentos, historias ilustradas, poemas que lo son aunque no lo parezcan, historias de la vida cotidiana, libros que te cautivan porque escarban en algo ya vivido, en mi presente o en mi soñado futuro. Como la vida es como es, y casi siempre le damos muchas vueltas a cuestiones que no tienen explicación, o si la tienen no soluciona nada, me planto hoy en el blog, a 4 de junio, se dice bien y pronto, dejando una crónica reducida de mi visita a la Feria del Libro de Madrid del año pasado. Si me descuido se me solapa con la de este año, que está al caer.

Y algo más de un año después, he logrado recopilar algunas de mis adquisiciones de la edición pasada. Si tuviera que elegir, me quedaría con dos de los aparentemente infantiles, "El tiempo es una flor" y "Con las manos". El primero de la editorial Juventud; el segundo, de AKIARA books. Como dato curioso, del libro del tiempo me atrajo la portada y el título. Estaba fuera de mi alcance, pero captó mi atención rápidamente, así que le pedí a una de las personas de la caseta en la que lo vi, si podía bajármelo para echarle un vistazo. Fue amor a primera vista, el interior no decepcionó. Me di cuenta que acababa de encontrar una joya. Compré varios para regalar. Y ya en Salamanca, me gustó tantísimo, que encargué otros dos para lo mismo, aunque ya no me ahorrase el 10%. Precioso. Justo en las casetas del lado contrario, hice parada en la caseta de AKIARA books. Era difícil escoger entre tanta belleza. Me llevé "solo" dos, porque fui prudente, Si me quedo un poco más la lío, y hay que saber contenerse. De allí son "¿Llueves o haces sol?" y "Con las manos". Dejo unas fotos de muestra al final de esta parte de la entrada. Una general con muchas de mis adquisiciones. Y otras interiores de "Con las manos" y "El tiempo es una flor". Son maravillosos. Ambos comparten el estar escritos e ilustrados con una sensibilidad asombrosa. Del segundo destacar la fugacidad del tiempo, y las metáforas y símiles tan acertados que hace. Da igual cuántas veces nos lo repitan, seguimos sin darnos cuenta de lo bonito que es poder estar, del lujo que representa tener la oportunidad de colmar de detalles, mimos, gestos de amor y de cariño, sonrisas y lágrimas compartidas...a aquellos de los que más felices estamos de tener en nuestras vidas. Confío en dar con nuevas joyas este año y seguir celebrando la vida con los que más quiero presentes en la mía.









Y como anoche ya no me daba la cabeza para más, desde este punto está escrito hoy, jueves 5 de junio.

No sé qué es lo qué más me gusta de la Feria del Libro de Madrid. Pero sí soy consciente que desde el primer año que fui, me conquistó. Hay algo que se respira allí que invita a quedarse y a regresar cada año. Me encanta el primer ratito que paso en la Feria. Ese en el que veo cómo han quedado las casetas, contemplo el cartel de la Feria y el resto de ilustraciones que lo acompañan. Ese momento tempranero que permite pasear sin aglomeraciones y sin calor asfixiante. Ver la apertura de las casetas y a los autores en las firmas. No voy con ninguna gana de esperar colas por nadie. No he elaborado, si acaso esta noche a la carrera, una lista de a quién no me quiero perder. Me apetece más estar allí, sin más, disfrutar del simple hecho de poder volver. Porque muchas veces hay ciertas citas que nos encantan y no valoramos el poder estar, sin más. Y el año que viene, a saber qué me depara la vida. Solo sé que este podré ir.










El pasado estuve con mi hermano y una muy buena amiga. Conocimos a unos cuantos autores famosos y no tanto, pero que a mí me hizo ilusión ver de cerca. Además me reencontré fugazmente con una de esas personas que me cayó bien desde el minuto 0. Pena la de no haber coincidido después...Todo un año ha pasado y sin vernos ni hablar con calma. Si ya lo he dicho antes: el tiempo. Ese que a veces vuela y otras pasa tan despacio que asusta. El que se esfuma y el que conseguimos dilatar, aunque no siempre. Nunca tenemos tiempo a gusto de todos. Pero creo que sí hay que exprimir el que tenemos, o el que nos da la sensación que vamos a tener. Y que nos quiten lo bailao. Cuestión de tiempo, de vida y de prioridades. Gracias a los que estáis conmigo en los días fastidiados, y a aquellos que os alegráis, y se os nota, cuando tengo buenas noticias.

Feria del Libro de Madrid 2025, ¡qué bueno que llegaste! Y ya con ganas de estar allí e intentar desconectar la cabeza de otros temas que no están en mi mano. Si a alguien le "cae" un libro aunque no lo haya pedido, que no se extrañe, cada uno somos como somos y peino canas, y lo de ser detallista no lo pienso varias ni un ápice.

Si alguno no conoce la Feria del Libro de Madrid, que vaya, que la visite y le dé una oportunidad. Si sois amantes de los libros en papel y la lectura, seguro que vale la pena que os acerquéis.

domingo, 26 de septiembre de 2021

Madrid 2021: Feria del Libro

Dos años largos (habitualmente la Feria se celebra entre finales de mayo y mediados de junio), sin tener la suerte de la Feria del Libro de Madrid.

Hace una semana llevaba ya un rato, esperando en una cola kilométrica, la hora de apertura de la Feria.

Estuve dos días, el sábado y el domingo, por la mañana y por la tarde. Lo sé, me di un buen atracón de "Feria del Libro", pero me encantó. Aunque antes de contar algunos de los momentos especiales de esas dos jornadas, me gustaría mencionar algunos detalles sobre la organización.

AFORO. En teoría había control de aforo. Hay dos entradas para acceder a la Feria y, junto a cada una, una salida. Eso hacía que por los laterales (entre casetas), no se pudiera entrar (en teoría). Decían que un aparato calculaba el aforo haciendo una medición de la superficie ocupada en la Feria a medida que la gente entraba o salía. Con mis ojos vi cómo la gente intentaba colarse, gente jeta por supuesto. Algunos lo lograban esquivando, por los laterales, cubos de basura y vallas. Eso hizo que el domingo pasado, el aforo máximo permitido era idéntico al de días anteriores, la Feria estuviera mucho más llena (curioso, ¿verdad?). El personal de seguridad era claramente insuficiente.

MASCARILLAS. Pese a celebrarse al aire libre y recomendarnos guardar la distancia de seguridad (imposible cumplirlo siempre), eran obligatorias. Y me parece bien que lo fueran, pero a los que vi sin mascarilla, a ninguno les llamó nadie la atención (salvo cuando alguno intentaba acceder a la Feria sin llevarla puesta). De nuevo, faltaba más gente encargada de la seguridad.

COLAS DE ACCESO AL RECINTO. Esperamos un mínimo de 40 minutos y un máximo de hora y media. La exposición de fotos que había en parte del recorrido es una buena idea, pero habría venido bien algo más para amenizar tanta espera...

COLAS DE FIRMAS. No habían establecido unos criterios para las colas de las firmas de autores. Cada caseta lo hacía a su manera. Muchas repartían número. Algunas media hora antes de empezar la firma, otras hora y media antes ya lo daban sin problema. En la mayoría se respetaba el número, pero eso era ya cuestión de cada uno, porque si no preguntabas, en las casetas no daban demasiada información. POR FAVOR, me temo que el año que viene las restricciones serán menos pero, intenten regular de alguna manera el tema de cómo organizar las colas para las firmas, siéntense y hablen de unificar criterios, nada de hacer cada uno lo que cree que es más conveniente.

DESCUENTO. No me queda muy claro si hacer el 10% de descuento en el precio de los libros era voluntario u obligatorio. Creo que si es voluntario, cada caseta debería advertir si lo va a aplicar o no. No nos engañemos, los libros en papel no son baratos, y ese descuento viene como anillo al dedo. Digo esto porque creo que por el cansancio, no me di cuenta que una librería no me lo aplicó y además intentó "venderme la moto", haciéndome creer que ya estaba hecho en le precio que marcaba. Lo comprobé luego al mirar el precio de los libros en internet. Para otra vez, no me pasará, de todo se aprende.

BAÑOS. Había leído que próximos a las entradas/salidas había unos baños de acceso libre (gratuitos). Pues bien, salgo el sábado 18 a las tres menos cuarto (el recinto no cerraba hasta las tres), y me dice un hombre de seguridad que los baños para el público ya están cerrados, solo tenían abiertos lo de los expositores...¡Genial! Espero que se note la ironía en mis palabras. Con la vejiga a punto de estallar y agotada, tuve que salir del Retiro a toda prisa y buscar la cafetería más cercana...De pena de llorar.

SOMBRAS. Digo yo que igual que hacen en Preciados, podían plantearse colocar algún tipo de toldo que cubriera el espacio entre casetas. Cada caseta tenía su toldo, pero si lo abrían no se veía el número de caseta ni el nombre de la Editorial, Librería...Así que además de lo anterior, hubo que aguantar al "chorrisol."

Como lo que pretendo es hacer una crítica constructiva y, pese a ser la "Feria de las colas", ya tacho los días para la próxima edición, pienso escribir a la organización, para hacerles llegar algunas sugerencias sobre las deficiencias de la Feria que he explicado antes.

Algunos pensaréis y, con tantos puntos negativos...¿Por qué ir? Pues pesa más lo positivo.

Visitar la Feria del Libro de Madrid es una oportunidad fabulosa:

1...Para perderse entre libros Observar, , hojear, escuchar, preguntar...Y dar con libros que en ninguna otra parte podrías encontrar.

2...Para conocer algunos autores. Por una parte ponerle cara (y voz) a autores que ya conozco y que me encanta cómo escriben. Si bien lo más importante son sus c reaciones, es bonito ver cómo son físicamente, escuchar su voz, dependiendo de la cercanía de cada uno, incluso poder hablar con ellos un poco. Y aquí debo hablar de María Menéndez Ponte, cuya obra "El gran libro de las emociones" he usado unas cuantas veces en mis clases. De la suerte tremenda del sábado de 18, al acercarme a la caseta en la que sabía que firmaba, y encontrarme, sorprendentemente, que en ese instante no había nadie allí para su firma. Esta fue su dedicatoria:

También a Defreds, por su amabilidad y escucha. Por fin tengo los dos libros que me faltaban y...¡Firmados por él! De los que ya tenía solo llevé uno. No quería salir ya de Salamanca cargada como una mula. Elegí "Incondicional" porque, como le dije al autor, me hizo mucha compañía durante el confinamiento del año pasado. Le expliqué lo de los audios y a lo mejor me animo a mandarle alguno...Ya veremos.

Y en tercer lugar, no por ello menos importante, 72 KILOS. Esperando su firma descubrí que se llama Óscar. Llevaba los dos libros que tengo de él, ambos son regalos, además compré alguno para regalar y que dedicara. No sé si a la gente le hará ilusión o no, pero a mí me parece un plus que te regalen un libro dedicado por el autor. Bueno, son detalles. Y a mí me gusta tenerlos con las personas que me importan. Aunque no puedo comprar libros a todo el mundo...Por dinero y por peso. Si llegamos a ir en avión pagamos una fortuna por exceso de equipaje (no exagero, en serio).

Hubo otros autores, pero no quiero aburrir. 

3...Ampliar mi biblioteca. Creo que tengo que mudarme en breve. Es una cuestión de espacio, MI espacio. Y también poner a la venta libros que hace un tiempo compré con mucho cariño pero ya no los necesito a mi lado (y ocupan, y mucho). No compré demasiados libros para mí, fueron más los regalos. Vine muy contenta con mis adquisiciones. En la imagen veis la mayoría:

Reconozco que el verano ha sido escaso en cuanto a lecturas. No sé explicar las razones pero una cosa son las lecturas que tenía en mente poder hacer en verano, y otra la realidad.  A veces no hay ganas de algo, y ya. He vuelto de la Feria con mucha ilusión por retomar los buenos hábitos lectores. 

Sé que a lo mejor a algunos les cuesta entenderlo, pero soy feliz en la Feria. Lo cual no quita que despotricara el sábado tras las primeras colas (odio esperar). Pero cambié el chip y recordé que había ido para disfrutar, dicho y hecho. 

A los amigos "madrileños," perdonadme, no os avisé antes porque intuía que no iba a poder veros. Y no me equivoqué. Por cierto, millones de gracias Andrea. Gracias porque, pese a no poder entrar, acercarte para hablar unos minutos, aunque fuera separadas por unas vallas y unos cubos de basura. ¡Nos vemos no tardando mucho!

Y hasta aquí mi "crónica" de la Feria del Libro de Madrid de 2021. Si el año que viene alguno se anima a visitarla, ya sabe algo de cómo va. Estaré encantada de orientaros, acompañaros...¡Larga vida al libro en papel!

Las dos imágenes del final son ilustraciones de 72 KILOS...¡Cómo no!


lunes, 1 de julio de 2019

Pinceladas de emoción: 3 en 1, sesiones (23, 24 y 25): autoestima y empatía

Querido blog:

No doy crédito, ya ha terminado el curso. Por fin pasó, el lunes 17, la sesión de evaluación. Parece que va llegando el momento de hacer balance pero, antes me gustaría publicar lo mucho que tengo pendiente por aquí.

Debido a esa vorágine de mil y una tareas pendientes, tenía el blog "castigado." Acabo de comprobar que no tengo ninguna entrada publicada de junio...¡Natural! Como dice una amiga a veces, "estoy entre muerta y matá."

Vamos al lío, los tres viernes anteriores al 21 de junio(31 de mayo, 7 y 14 de junio), fin de curso, estuvimos hablando de la autoestima (2 días) y la empatía (el viernes 14). 

El primer día tratamos la autoestima sin que ellos lo supieran. Conté la historia de "Cómo ser un león", de Ed Vere, un libro de la editorial Juventud. Fue una de las joyas que traje el año pasado de la Feria del Libro de Madrid.




Después de leerlo y hablar un poquito del argumento, les pedí que haciendo una cadena rápida, cada uno completara esta fórmula "Me quiero porque...", eso sí, sin decir nada del físico, sino algo del carácter.

Entre sus respuestas estaban "Me quiero porque soy imaginativo, obediente, generoso, porque lucho por lo que quiero..." Mi idea era que se "mirasen por dentro" (carácter, forma de ser...) y en un segundo momento, "mirarse por fuera" (físico, apariencia).

De cara a la sesión del viernes 7 de junio, había mandado previamente unos "deberes especiales" para el fin  de semana, algo que se me ocurrió hace poco, harta ya de los habituales. He intentado que implicaran, para bien, a las familias y que supusieran compartir un ratito juntos para poder hacerlos.


Los deberes consistían en un listado bastante numeroso de adjetivos referidos todos al carácter, a la forma de ser, no al físico. Cada niño tenía que elegir cinco, que definieran mejor cómo son cada cual, y marcarlos con círculos de un mismo color. El segundo paso es que dos personas de su familia (o gente que los conociera muy bien), hicieran lo mismo, pero también sobre el niño/la niña. Cada familiar tenía que elegir cinco, y un color. En resumen, al final tenían que tener 15 círculos de colores de tres colores diferentes, correspondiéndose cada color con una persona. Podían coincidir en todos, en algunos o en ninguno.


Me llevé las hojas a casa para mirarlas con calma. Las empezamos a comentar a mitad de semana, antes de la última media hora del viernes 7, media hora se queda muy corta. Hablamos de cómo se ve cada uno y cómo nos ven los demás. Y de las coincidencias entre la manera en la que otros nos ven y nosotros nos vemos a nosotros mismos. Además comentamos qué era lo que más le había llamado la atención de lo que les habían puesto, principalmente, sus familiares, y si estaban o no de acuerdo en lo que los adjetivos que habían elegido. Les dije que eran una especie de rayos X, de tratar de ver nuestro interior.

Y pasamos a la parte física, a decir, quien quisiera, qué era lo que más le gustaba de su físico y qué era lo que menos. Para mi sorpresa se animaron más de lo que pensaba a participar y su autoestima es muy buena...¡eso me encanta! A muchos les costaba encontrar algo que les disgustara de su físico. 

El viernes 14 hablamos ya de la autoestima, sin rodeos, y les expliqué el porqué de las actividades de las semanas anteriores. Les puse una imagen que resume muchas de las ideas que quería transmitirles. Es esta:



Y terminamos comentando algo que llevaba muy presente en clase a lo largo de todo el curso. Incluso de manera literal, porque era uno de los globos de la clase a modo de "ingredientes" que tenía que haber en el aula: EMPATÍA. Sí, niños y niñas, y también adultos, la palabra mágica. Y mencioné la "regla de oro": Trata a los demás como te gustaría que te trataran a ti. En la PDI puse una serie de situaciones, que entre unos y otros, fuimos viendo. Aquí las comparto, por si a alguien pueden venirle bien. Ver SITUACIONES PARA TRABAJAR EMPATÍA. Desafortunadamente no dio tiempo a hablar de todas.

Se supone que aquí acabarían las Pinceladas de emoción...de este curso. El miércoles 19 sí las acabamos, con el libro "Así es mi corazón", de Jo Witek y Christine Roussey, de la editorial Cubilete. El libro va por su séptima edición, llevaba unos añitos con ganas de tenerlo, y al ver a una de las autoras en la Feria del Libro de Madrid, fui directa a por él...¡Qué alegría! Pongo algo unas imágenes. Un 8 de junio para recordar, por esa firma y por otras muchas, la mayoría no eran para mí, pero como si lo fueran.






El libro compara el corazón de una niña con muchas cosas, con unas ilustraciones fantásticas, sencillas, pero eso es lo bonito, a mí me conquistó.

Termina así:
¿Has visto?
¡Mi corazón es como una casita
con jardín donde viven
muchos sentimientos juntos!
¿Cómo es el tuyo?

Fuente : https://www.mogicons.com/es/stickers/love/happy-heart-giving-a-hug-402/



Y hasta aquí las Pinceladas de emoción 2018-2019, huelga decir que quiero que tenga una continuación, con los mismos destinatarios, por supuesto...En los años que llevo en esta profesión, han sido las mejores últimas medias horas para acabar la semana.

¡Muchísimas gracias!

lunes, 12 de junio de 2017

Más allá de "El monstruo de colores"

Antes de lanzarme a escribir sobre Anna Llenas y algunos de sus libros, quiero disculparme por estos días de ausencia. Pese a estos calores soporíferos, es época de informes de final de curso y memorias, y la obligación es lo primero. Así que sí, he pasado una barbaridad de horas frente al ordenador, que es como sentarse frente a una bola de fuego después de cierto tiempo, pero exclusivamente para cuestiones laborales.

Aclarado este punto, el domingo 4 de junio me "escapé" a Madrid. La idea era plan turista total por la mañana y luego, antes de comer, aterrizar en la Feria del libro, en el Retiro.

Tuve la tremenda suerte de coincidir con Anna Llenas, de la que además de libros tengo una mochila con dibujos suyos y un vinilo decorando uno de mis armarios.

Desde aquí he de darle las gracias. Ella, en teoría, estaba firmando libros hasta las dos de la tarde. Cuando yo llegué seguía allí, a eso de las dos y veinte, y a las tres menos veinte me marché con su último libro firmado. GRACIAS Anna por haberte quedado. Otras autoras que debían estar firmando hasta las dos y media, se fueron antes de su puesto y sin explicación alguna (o ya dudo si llegaron a aparecer). Por cierto, muy simpática. Había muchos autores en la misma situación y no todo el mundo es tan agradable y transmite esa energía positiva...como sus libros, claro.

Os dejo un par de imágenes relacionadas con lo que os cuento.


Anna Llenas firmándome un ejemplar de "Topito Terremoto"

Mi reciente adquisición, con dedicatoria del "protagonista" y firma de su autora. Un detallazo.

Mentiría si dijera que ya sabía de qué iba su último libro, Topito terremoto. Lo cogí sin pensármelo porque de sus libros solamente me faltan "Si yo fuera un gato" y el "Diario de las emociones", este último no sé el motivo pero no acaba de llamarme...Eso sí, os recomiendo encarecidamente los demás. Sé que todos (o casi todos) conocen o a todos les suena "El monstruo de colores" de Anna Llenas. Y está muy bien, no voy a decir lo contrario. Pero, sería una injusticia no mencionar también "Laberinto del alma", una delicia; Te quiero (casi siempre), sorprendente; o, quizá mi favorito, "Vacío", una joya. Os invito a sumergiros en los libros de Anna Llenas, que no son únicamente para niños, los adultos con cierta sensibilidad también podrán disfrutarlos.

Por cierto, vale la pena leer "Topito Terremoto", sin etiquetas, leedlo, no os voy a dar más pistas que las que ya da el título. Me ha gustado mucho.

Os dejo un vídeo con la historia de "Vacío." Simplemente, maravillosa.

Y una canción relacionada con los protagonistas, Lolo y Rita, de Te quiero (casi siempre). Aquí está la canción.

Lo dicho, investigad más allá de "El monstruo de colores." Muchas veces un libro se hace muy conocido por el momento en el que aparece, en el que la inteligencia y educación emocional parecen estar en auge y/o de moda, pero eso no quiere decir que sea la mejor obra de, Anna Llenas en este caso. Para gustos, los colores, mi elección ya sabéis cuál es. ¿Por qué? Porque Vacío puede hablar de tristeza, de pérdida de ilusión, de duelo, de dolor. Y lo hace con una sensibilidad extraordinaria. A veces es mejor no decir todo con palabras e invitar a que el lector sea el que vea más allá de las palabras de la historia.