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viernes, 1 de mayo de 2026

Día del LIBRO en diferido, rompecabezas y sí...Gané YO

El 23 de abril andaba yo alejada de la capital salmantina. Y como me gusta planificar, sabía con antelación que no iba a poder cumplir con mi cita, casi sagrada, de visitar los soportales de la Plaza Mayor de Salamanca. Pero esa jornada la he disfrutado tantos años, que no pasa nada por "perdérmela" algunos, y si es por estar con el modo desconexión activado, vale la pena perdérsela.

Por eso encargué en la librería de mi barrio, a escasos metros de casa, varios libros. Estos son mis autorregalos del 23 de abril. 

Sí, me autorregalo con frecuencia, libros y lo que se tercie, lo admito pero...¿y qué? No dependo de nadie para eso, y el día que no pueda permitírmelo, no pasará nada. Será porque tengo razones más importantes para gastar/invertir el dinero en otros ámbitos.

Antes de ayer a mediodía, me dio por visitar la trastienda del blog. Esa en la que aparecen las entradas tal cual las he escrito, comentarios  publicados y otros pendientes de moderación. Me topé con un comentario que no había visto. Puntualizo que puse eso, de "pendientes de moderación", para evitar gente anónima con ganas de hacer daño, a la que no iba a darle un espacio gratuito para criticarme de manera cobarde (anónima) o lo que les apeteciera. Solo puedo publicar o eliminar los comentarios. Si por ejemplo hubiera algo mal escrito, se publica tal cual. Nunca me he encontrado con comentarios desagradables pero, por si las moscas. Resulta que el deantes de ayer es de una antigua "alumna", Yassmín. Entrecomillo alumna porque no llegué a darle clase como tal. Aunque fue una de las valientes que se apuntó a mi idea del Taller "Emociónate", para la tarde que tenía que hacer el segundo curso que estuve en el Beatriz Galindo. Yassmín, aunque me he explayado bastante en la respuesta a tu comentario, quiero que quede reflejado aquí también. Por eso:

Es increíble que me digas todo lo que me dices, y que lo hagas casi ocho años después de haber puesto punto y final al taller. Ayer me embargaba la emoción y, todavía hoy, me cuesta asimilarlo. Para mí ese ratito de "Emociónate" era mi hora favorita de la semana. Y recuerdo que no todo fueron risas precisamente. También las distintas actitudes de todos los que ibais. Algunos, reticentes y expectantes, a ver cuál era mi "ocurrencia" para esa tarde. Otros, como tú, con una sonrisa de oreja a oreja y a "tumba abierta", daba igual lo que propusiera, te lanzabas a la piscina. Gracias por esa actitud y por la confianza y el cariño. Como puse en el comentario de la entrada anterior, fuisteis el germen de "Pinceladas de emoción". Con vosotros me di cuenta de lo mucho que disfrutaba con la "educación emocional", de lo importantísima que es y lo necesario que me parece darle un espacio y un tiempo en los centros educativos. En una vista generada por IA, aparece esto sobre la educación emocional:

La educación emocional es un proceso educativo, continuo y permanente, cuyo objetivo es potenciar el desarrollo de competencias emocionales (conciencia, regulación, autonomía, empatía) para mejorar la calidad de vida y el bienestar personal y social. Comienza en la infancia, siendo clave en casa y la escuela para gestionar emociones, prevenir disfunciones y fomentar la resiliencia.

Algo que me encantó del Taller "Emociónate" es que era un

grupo reducido, y eso daba pie a muchas dinámicas que 

se complican tratando estos temas en un grupo 

numeroso. Con "Pinceladas de emoción" en el "Fili" de 

Guijuelo, muchas veces sentía que algunos se habían 

quedado con ganas de participar más. Pero intentaba

que todos los que quisieran, pudieran intervenir. 

Nunca obligué a nadie a hablar. Entendía que había que 

dejar que cada cual pudiera sentirse libre participar 

(o no).

Y eso fueron pildoritas, porque solo disponíamos de 30

minutos escasos, pero a mí me daban la vida. Pese a ser la

última media hora de los viernes, se me olvidaba todo

lo "malo" de resto de la semana.

Volviendo a "Emociónate", fue uno de los regalazos de un

curso durísimo, en el que pude haber acabado fatal, pero

no fue así. Al final, ocho años después de ese año tan 

fastidiado, mucho más que el curso anterior en el mismo 

cole, ayer, me di cuenta, que ese curso, gané YO. Gané 

por las personas con las que me hizo coincidir la vida en 

los dos cursos del Beatriz Galindo.

Gané por Kris, Charo, Lourdes, Feli y Carmen. Por Merce, 

María y Cristina ASECAL. Y, por encima de todo, gané por 

Amín, Anabel, Avi, Darianna, Daribel, Florín (Argika), 

Imán, Ion (Geo),Jair, Jehison, Jenifer,  Mihaela, Noreen,

Ricardo, Safae, Salma Ouanit Mansour, Yassmín y Yousef. Son muchos más, estos son los que me han venido a la 

cabeza...Tened en cuenta que ya ha llovido bastante y he 

conocido muchos alumnos nuevos desde que me fui del 

"Galindo" y no es fácil acordarme de todos. Pues eso, defi-

nitivamente, gané yo. Aunque haya tardado tiempo en ver-

lo, es momento de gritarlo a los cuatro vientos, repito: 

GANÉ YO. Y sigo recibiendo cariño por parte de personas 

que coincidieron conmigo en el contexto de aquel 

colegio. 

Ayer reflexionaba sobre lo que me gusta más de lo que

hago como docente, tanto a nivel académico como en el 

plano personal. Tuvo algo que ver el comentario de 

Yassmín, y algunas preguntas que un alumno me hizo 

por la mañana.

Como asignaturas, disfruto una barbaridad con Plástica. 

Me encantaría hacer un taller de Plástica con mi alumnado

de "Aula Abierta" del IES Venancio Blanco. Y con mis chicos 

y chicas del IES Francisco Salinas. Y con ambos también 

talleres de otra temática. Pero como no sé si mi destino

será el mismo que el año que viene, y aunque lo fuera 

habría un gran cambio de alumnado, cuando los conozca, ya

planteo lo que me parezca más apropiado.

Lo de Plástica se ve a la legua, me encanta y puedo pasarme

horas y horas dibujando, coloreando, haciendo manualidades

...Y suele crear un ambiente más cálido y distendido.

Aunque no tenga nada que ver, me encantan las Mates. Sí,

quien me conoció como alumna estará alucinando. Pero es

verdad, como docente es una de las asignaturas que más

me llama enseñar. También Lengua, da muchísimo juego y 

a través de ella se pueden beneficiar las demás áreas, es

otra de las que me encanta. Luego ya colocaría el Inglés.

Sí, en cuarta posición. Quizás tenga que ver que en Com-

pensatoria he comprobado que es una de las asignaturas 

que genera más rechazo entre mi alumnado. Y es agotador

remar en contra día sí y día también. 

Y de lo que no es puramente académico, la respuesta está 

aquí, en el blog. Me apasiona llevar al aula la educación

emocional. Me emociona pensar, elegir, elaborar...lo que 

sea, actividades que puedan hacer que mis alumnos se 

conozcan mejor a ellos mismos (y/o entre ellos), que

sean capaces de gestionar de una manera más adecuada

lo que les pasa, sea algo pasado que todavía les pesa o

del presente. No sé, hay personitas todos los años en

mis clases, que cargan una segunda mochila pesadísima.

No me gusta cerrar los ojos ante esa mochila personal.

Sé que hay que sopesar muy bien hasta dónde implicarse 

para no sufrir, desde luego. Pero soy incapaz de ignorar el

dolor ajeno, de pasar por alto a un alumno o una alumna

que percibo que está atravesando por un momento com-

plicado. Y hay recuerdo una de las primeras lecciones que

aprendí en mi primer curso en un instituto. Me estrené a 

lo grande en el IES Vía de la Plata de Guijuelo. La lección

es esta: NO JUZGAR. Eso implica una escucha atenta, con

frecuencia morderse un poquito la lengua, e intentar em-

patizar sin quitarle hierro a lo que te acaban de contar. Y 

la gratitud es muy importante, uno de los mayores regalos

que puede hacerme un alumno es la confianza, a nivel do-

cente y personal. Esto, no está pagado. Y en esta profesión,

siento que lo que doy, que es mucho, se me devuelve multi-

plicado. Y es común que me lo devuelvan alumnos que no

me esperaba o con los que haya "chocado" al comienzo.

Sé que con la "educación emocional" tengo, obligatoriamen-

te si quiero que funcione, hacer un esfuerzo tremendo a ni-

vel personal, y ser generosa y tener la mente muy abierta.

Y por supuesto, estar dispuesta a disculparme, porque no

siempre acierto. No obstante, con el tema emocional,

procuro tener un cuidado extremo con las teclas que voy

tocando y, ante la duda, no toco ninguna.

Tengo la sensación que en estos menos de dos meses de 

clase que quedan, hay mucho hermoso por vivir en las aulas.

Y me hace mucha ilusión estar presente, y ser parte de

algo especial. Y aunque a ratos acabo desbordada por tanto 

adolescente, tienen algo que hace que me encante estar 

con ellos. Me parece que me espabilan de vez en cuando. Y

ayudan a que conozca un poco cómo actúan, piensan...Por

eso, hoy la música va a extrañar a muchos, pero es una

fórmula maravillosa para aproximar mundos más cercanos

de lo que parece. Y me apetecía ponerla. Tal vez la persona

responsable de haberme animado a compartir estas cancio-

nes no lea esta entrada del blog, pero aquí se quedan.



Vuelvo a mis autorregalos del 23 de abril. AKIARA books es un diamante de editorial, el cual descubrí en la pasada edición de la Feria del Libro de Madrid. "¿Por qué lloramos?", de Fran Pintadera (autor) y Ana Sender (ilustradora), es una delicia que invita a hacernos esa pregunta pero a la vez nos ofrece posibles respuestas, regadas de ilustraciones hermosísimas. Y si nada se tuerce, este libro pienso usarlo en mis clases antes de terminar el curso. En mi cabeza pinta fenomenal. Confío en él mucho. Ya veremos si a la hora de la verdad es un éxito o un fracaso con mi alumnado. Ojalá sea lo primero.
Comparto un par de páginas, para que os hagáis a la idea del contenido.
El segundo es "El punto", de Peter H. Reynolds. Si mal no recuerdo tengo alguno más del mismo autor. Porque donde hay un punto, hay un camino. Y es verdad, todo es EMPEZAR. Y eso estoy haciendo yo, he pintado un punto precioso, al menos cuando lo observo, y sé que es el principio de algo inolvidable.

lunes, 22 de junio de 2020

Floreciendo: Promoción 2011-2020 del "Fili" de Guijuelo

La última vez que pisé las aulas del Colegio "Filiberto Villalobos" de Guijuelo fue el 2 de diciembre de 2019. Me dirigía nerviosísima a afrontar una jornada de reencuentros, de muchísimo cariño y en general, emoción, mucha emoción. Recuerdo que al llamar al timbre del cole, acompañada de Esther "Sancho" me temblaba hasta la voz. Ya, sé que habrá gente que no lo entienda, francamente, no me importa ese tipo de gente, cada uno tenemos lo nuestro y reconozco que vivo mi "trabajo" con mucha emoción e intento ponerle pasión a todo lo que hago.

Quién me iba a decir que la última vez que lo pisara (bueno, nunca hay que decir este tipo de cosas), sería ese ya lejanísimo 2 de diciembre...¡Qué día tan especial!

Una auténtica lástima que poco antes de llegar yo se hubiera marchado una alumna de 6ºC...

Esta entrada del blog va dedicada a todos los niños y niñas que forman esa hornada de 6º de Educación Primaria. A los tres grupos tuve la suerte de tenerlos el pasado curso, y fue una suerte coincidir. Así que 6º A, 6ºB y 6º C, os sigo recordando con mucho cariño y a todos y cada uno os deseo la mejor de las suertes en la etapa del instituto.

Quién iba a decirnos también, lo que nos traería el 2020...Hemos vivido gran parte de la primavera confinados, y ahora damos una calurosa bienvenida al verano con lo que han dado en llamar "nueva normalidad," mantengo que prefiero llamarla anormalidad. Sí, lo siento, anormalidad es no tener libertad para demostrar mis sentimientos a través de besos, abrazos...Tener que contener muchas cosas por salud. Mantener una distancia de seguridad por salud. Llevar mascarillas a casi todas partes por la misma razón. Y usar gel hidro alcohólico una media de cuatro veces al día. Pues bien, hecho el inciso necesario, vuelvo al tema.

Efectivamente la primavera la hemos pasado, buena parte de ella, en casa. Hemos visto salir brotes y florecer a distancia. E igual que la naturaleza en primavera, vosotros estáis floreciendo. Estáis empezando a atravesar una época de cambios nada fácil, pero os lo garantizo, sobreviviréis. Hay que pasarla con paciencia (de todos), cariño (por parte de los que os quieren) y aceptación de los cambios a todos los niveles. 



Había muchos días para escribir esta entrada, mi idea inicial era hacerlo más adelante. Lo que pasa es que el "Fili" tiene la costumbre de hacer las graduaciones de Infantil y Primaria la víspera de fin de curso. Y si todo hubiera seguido su curso, hoy, 22 de junio de 2020, vuestra graduación se habría celebrado en el Centro Cultural, con vuestras tutoras de 6º, otros maestros, una representación de vuestras familias, los compañeros de 5º y la directora del centro. Pero no, de eso nada. Esto del estado de alarma, la pandemia, el confinamiento, la COVID-19 o el nombre que queráis ponerle,  nos ha roto los esquemas. Nos ha dado el alto y ya no debemos hacer muchos planes, porque la vida nos los cambia en un suspiro. Y tal vez sea mejor así, planificando menos y saboreando más ese día a día.

Desde luego que aunque hubiéramos estado en circunstancias normales, no habría asistido a vuestra graduación, por prudencia y, técnicamente, la administración no permite un " día de otros asuntos", "asuntos personales" o lo que sea,  a tan pocos días de las vacaciones. Pero en la distancia lo habría disfrutado una barbaridad, no lo dudo.

El año pasado, cuando estuvimos en la graduación de los compañeros que ahora terminan 1º de la ESO, visualizaba cómo podía ser la vuestra. Sí, tal cual, soy una soñadora, qué ocurrencias tengo ¿verdad? Os imaginaba un año mayores, más espigados, pero tan guapos o más que entonces. Y veía las caritas emoción de vuestras familias entre las butacas, y me encantaba ser testigo de un momento especial en vuestras vidas.

Por eso las siguientes palabras son para todos, porque sí, pero con más peso para "mis niños y niñas" de 5ºC, 6ºC actual. No tengo remedio, lo sé, no soy vuestra tutora, pero para mí, seguís siendo mis niños. ¿Por qué? Porque así lo siento y el corazón manda, y desde luego que entiende de cosas que la cabeza, se ponga como se ponga, no alcanza a descifrar.

Como no sé si habrá algo a nivel telemático o no, pero desde luego que actualmente hoy, nada de nada de una graduación como las que hemos vivido, porque no estaría permitida, aprovecho para deciros algunas cosas, desde mi pequeño altavoz favorito: el blog.

Queridos niños y niñas:
Hoy es un día especial, aunque sea de manera virtual, imaginaros subiendo a que os coloquen la banda, a recibir la orla y a poneros, todos juntos, en una foto para el recuerdo. Es vuestra despedida oficial del cole, del "Fili", nuestro cole, vuestro cole. Creo que no es posible pasar por esas aulas y sentir indiferencia. Tiene algo que lo hace especial. No son las aulas, no es el patio, tampoco es el paisaje...es su gente. Y ahí entráis vosotros, como protagonistas absolutos de un momento único en vuestras vidas. Gracias por ser lo mejor de Guijuelo, que son siempre las personas. Quien dice Guijuelo dice muchas localidades de la zona (cada uno que añada aquí su pueblo, por si me dejo alguno en el tintero y quedo fatal ja, ja, ja), sé que para algunos en Guijuelo no están vuestras raíces, pero sí existe un nexo común: el colegio. 

En el cole habéis pasado los años más bonitos de vuestra infancia, también con sus momentos duros, pero seguramente con muchos días de felicidad. En él quedará siempre una pequeña parte vuestra, aunque a ojos de los demás no resulte visible. Hablando de quedar, os garantizo que en mi corazón un cachito considerable es vuestro, parecéis "okupas" a los que no quiero echar.

En septiembre se abrirán (cruzaremos los dedos) las puertas del Vía de la Plata (o de otro, si habéis decidido estudiar fuera de Guijuelo) y viviréis una montaña rusa de cambios.

Meto la pata muchas veces, pero mis 37 años tienen sus ventajas, son las vivencias acumuladas. Me gustaría sugeriros, con toda la humildad del mundo, que os abráis a conocer a la gente. No quiero decir que olvidéis a vuestros "mejores" amigos del cole, para nada. Me refiero a que le deis oportunidades a todo el mundo, incluso cuando a simple vista penséis que no vais a conectar con alguien. O a personas que en el cole "no os caían bien", de repente ahora las empecéis a observar con otros ojos. Si "perdéis" a parte o a todos vuestros amigos hasta ese momento, no os desesperéis. Quizás pensáis que conocéis muy bien a los que llamáis amigos, y luego comprobéis que tenéis menos cosas en común de lo que pensabais o simplemente, estáis cambiando y esos cambios os llevan por caminos distintos. Tarde o temprano, vais a sentir que encajáis, sed felices con la gente que aporta a vuestra vida cosas positivas. Daréis con (algunas) personas en las que podéis confiar, y de esas, una pequeñísima cifra, casi ínfima, a la que podréis contarle cualquier cosa sin censura, sin cortapisas, sin filtro, tal cual (y qué afortunados vais a sentiros). Si dais con ellas, sea en 1º de la ESO  o 2º de bachillerato, cuidadlas con mimo, son complicadísimas de encontrar. 

Ojo, si vosotros queréis dar con personas de confianza, debéis ser también ese tipo de personas, os traten bien o no tan bien. No sirve de nada lo de "ojo por ojo y diente por diente." Sed buenos sí, pero tampoco seáis tontos. Recordad que la violencia no suele ser una buena opción, y hay mil caminos antes de recurrir a ella. Respetad a los demás, con sus manías, sus problemas, sus preocupaciones, sus ocurrencias...sus todo. Ya sabéis, nunca acabamos de ser conscientes de la mochila que los demás llevan, y os garantizo que algunas pueden pesar demasiado según cuándo. Intentad ser pacientes, sí, no es sencillo. Es probable que algunos seáis ya hormonas con piernas, pero procurad ser pacientes con los que forman parte de vuestro entorno. De igual manera deberían actuar ellos, con paciencia, a veces la perdemos y es inevitable. Eso sí, cuantas menos veces perdamos la calma, mejor para todos. 

Continúo, por si alguno lo dudaba (no creo), ser empáticos, ya, ya estoy aquí con lo de la empatía, pues "touché," confío en que a base de repetirlo hasta la saciedad, algo quede.  Esto implica pensar las cosas dos veces antes de hacerlas. Y ¿por qué no? tratad de poneros en el lugar de los demás, ese "cómo se sentiría si..." antes de hacer o decir algo. No es imposible, os lo aseguro. Las palabras no se las lleva el viento, debéis (debemos) asumir las consecuencias de nuestras acciones. Esto lo hilaría con una cosa que digo mucho a mi alumnado, también a las familias: No sois perfectos, no soy perfecta. Aceptad que os vais a equivocar, y mucho. Llegará un punto en el que veáis lo valiosos que son los errores, y que casi se aprende más de las meteduras de pata que de los aciertos. Que no os cueste aceptar vuestras equivocaciones. Ojalá tampoco os cueste pedir perdón, y si sabéis que os cuesta, id practicando con los más cercanos, los de vuestro hogar, lo agradecerán. Hablando de agradecer, otra de mis palabras favoritas, dar las gracias. No de manera indiscriminada, pero sí ser agradecidos con los que actúan de tal manera que os hagan sentir bien, o están a vuestro lado cuando os hace falta, aunque no digan ni pío. A veces no valoramos cómo se comportan otros con nosotros, y lo hacen porque sí, sin que sea su obligación.

Escuchad, a vuestros amigos, a los conocidos, y a cualquier persona que sintáis que de verdad os aprecia. Es probable que a veces lo que escuchéis no sea de vuestro agrado, pero analizarlo. Por cierto, escuchar a los adultos que tenéis en casa. Lo dé "te lo digo por tu bien" va en serio, es otra de esas cosas que apreciaréis con el paso de los años. Y aunque pueda pareceros que al ser de generaciones diferentes no os van a entender, comunicaros con ellos, nunca dejéis de hablar con papá o mamá. En vuestro hogar siempre os van a querer, y es una ayuda incondicional, una mano que está tendida por un amor infinito, y hay que cuidarlo. Si supierais la cantidad de sacrificios y renuncias que fijo han hecho en casa pensando en vosotros, os llevaríais las manos a la cabeza. 

No juzguéis, juzgar es fácil, facilísimo, morderse la lengua, ser prudente esperando e intentar comprender los porqués de los demás, es dificilísimo, más que lo de encontrar una aguja en una pajar. Pero no juzgar os abrirá muchas puertas. Relacionado con lo de no juzgar, os invito a respetar las diferencias, la diversidad de gustos, opiniones, caracteres, situaciones, orígenes...De todo, todos somos únicos y por eso cada persona es tan valiosa. Hablando de valor, quereros. Si os cuesta, intentadlo, echarle ganas. Sé que en algunas ocasiones es un proceso, y necesitáis "aprender a quereros." Amaos con vuestras virtudes y defectos. No os escudéis en el "yo soy así." Sí, cada cual sabe o debería saber cómo es, pero algunas cosas se pueden limar, y que las aristas sean menos pronunciadas.

Como veis no tengo remedio, tiro más por la parte personal, reconozco que esta entrada plasma muchas sesiones condensadas de "Pinceladas de emoción." Sin embargo, hay hueco para la parte "laboral." Alguno pensará que no trabajáis, no estoy de acuerdo. ¿Profesión? Estudiante. Sí, os guste o no, para todo hay una edad. Os animo a al menos, intentar conseguir el graduado en la ESO y, si tenéis la opción, seguir estudiando, sea un grado medio de FP, bachillerato...Sabéis que soy sumamente respetuosa con absolutamente todas las profesiones, pero cuanto más formados estéis, más opciones tendréis de encontrar puertas abiertas en el mercado laboral, y que las condiciones laborales (no pienso solo en el sueldo), sean buenas. No se trata de dignidad, todos los trabajos en los que no se atente contra otras personas y permitan ganarse la vida me parecen dignos, da igual cuidador, enfermero, abogado, agricultor, empresario, autónomo, profesor, cartero, administrativo, ganadero...Por eso sí, a 22 de junio de 2020, recalco la importancia de estudiar, de formarse. La educación os ayudará a ampliar las ventanas por las que veis el mundo, algo semejante sucede con la lectura y con los viajes. Os animo, en la medida que se pueda, a estudiar, leer y viajar. Para mí son tres de las cosas en las que no me duele gastarme dinero. Y no quiero excusas, espero que en vuestra casa tampoco las acepten, sé que sois capaces de hacer lo que os he dicho (y mucho más). Lo de "no me gusta" es un comodín, algo que ya no cuela, y no sirve. 

Deseo de todo corazón, igual que uno de los cigoñinos que contemplé ayer en Béjar intentado empezar a volar, voléis libres (aunque al principio con algo de miedo), felices, empáticos, sintiendo que sois capaces de conseguir lo que os propongáis. Por supuesto que ayudéis y os ayuden, améis y os amen, cuidéis y os cuiden, escuchéis y os escuchen, respetéis y os respeten, perdonéis y os perdonen, pidáis perdón y se disculpen con vosotros, aprendáis, observéis...Imaginad que en vuestras manos está la posibilidad de un mundo mejor, y empezad a construirlo desde ya.



Ayer dio mucho de sí, a la vuelta de Béjar hice una breve parada en el parque de La dehesa, en Guijuelo y vi un lugar con mucho encanto, en el que os imaginaba a todos, multiplicando esa estructura (ver foto debajo).



La verdad es que no sé ni cuándo, ni dónde, ni cómo, ni porqué, volveremos a vernos (quiero pensar que sí va a pasar), pero contad conmigo. Sed muy felices, y me haréis todavía un poquito más feliz. Feliz graduación virtual. Feliz fin de curso, de cole, de Primaria y...¡Felices vacaciones!

Muchos besos y abrazos. Os quiero lo que está aquí escrito, y mucho más:
Raquel Plaza Juan 



PD: Como hay costumbres que me apetece mantener, suelo ponerle un toque musical a casi todas las entradas. Esta vuestra es muy especial y va  a tener dos canciones. Una preciosa de Katy Perry, he puesto el enlace de la versión subtitulada, quiero que la entienda todo el mundo. Investigando, es del año que comenzasteis Infantil...Ahí es nada.


La segunda, como tiene que ser, de 2020, el año en el que finalizáis la Educación Primaria. Hay muchas y muy buenas, pero he optado por "Este tren" de Rozalén, porque a través de vuestros ojos la vida tiene un brillo espectacular. La letra encaja estupendamente bien.



(Esta entrada acabo de escribirse a las 3:37 horas, según mi reloj de muñeca)

lunes, 1 de julio de 2019

Pinceladas de emoción: 3 en 1, sesiones (23, 24 y 25): autoestima y empatía

Querido blog:

No doy crédito, ya ha terminado el curso. Por fin pasó, el lunes 17, la sesión de evaluación. Parece que va llegando el momento de hacer balance pero, antes me gustaría publicar lo mucho que tengo pendiente por aquí.

Debido a esa vorágine de mil y una tareas pendientes, tenía el blog "castigado." Acabo de comprobar que no tengo ninguna entrada publicada de junio...¡Natural! Como dice una amiga a veces, "estoy entre muerta y matá."

Vamos al lío, los tres viernes anteriores al 21 de junio(31 de mayo, 7 y 14 de junio), fin de curso, estuvimos hablando de la autoestima (2 días) y la empatía (el viernes 14). 

El primer día tratamos la autoestima sin que ellos lo supieran. Conté la historia de "Cómo ser un león", de Ed Vere, un libro de la editorial Juventud. Fue una de las joyas que traje el año pasado de la Feria del Libro de Madrid.




Después de leerlo y hablar un poquito del argumento, les pedí que haciendo una cadena rápida, cada uno completara esta fórmula "Me quiero porque...", eso sí, sin decir nada del físico, sino algo del carácter.

Entre sus respuestas estaban "Me quiero porque soy imaginativo, obediente, generoso, porque lucho por lo que quiero..." Mi idea era que se "mirasen por dentro" (carácter, forma de ser...) y en un segundo momento, "mirarse por fuera" (físico, apariencia).

De cara a la sesión del viernes 7 de junio, había mandado previamente unos "deberes especiales" para el fin  de semana, algo que se me ocurrió hace poco, harta ya de los habituales. He intentado que implicaran, para bien, a las familias y que supusieran compartir un ratito juntos para poder hacerlos.


Los deberes consistían en un listado bastante numeroso de adjetivos referidos todos al carácter, a la forma de ser, no al físico. Cada niño tenía que elegir cinco, que definieran mejor cómo son cada cual, y marcarlos con círculos de un mismo color. El segundo paso es que dos personas de su familia (o gente que los conociera muy bien), hicieran lo mismo, pero también sobre el niño/la niña. Cada familiar tenía que elegir cinco, y un color. En resumen, al final tenían que tener 15 círculos de colores de tres colores diferentes, correspondiéndose cada color con una persona. Podían coincidir en todos, en algunos o en ninguno.


Me llevé las hojas a casa para mirarlas con calma. Las empezamos a comentar a mitad de semana, antes de la última media hora del viernes 7, media hora se queda muy corta. Hablamos de cómo se ve cada uno y cómo nos ven los demás. Y de las coincidencias entre la manera en la que otros nos ven y nosotros nos vemos a nosotros mismos. Además comentamos qué era lo que más le había llamado la atención de lo que les habían puesto, principalmente, sus familiares, y si estaban o no de acuerdo en lo que los adjetivos que habían elegido. Les dije que eran una especie de rayos X, de tratar de ver nuestro interior.

Y pasamos a la parte física, a decir, quien quisiera, qué era lo que más le gustaba de su físico y qué era lo que menos. Para mi sorpresa se animaron más de lo que pensaba a participar y su autoestima es muy buena...¡eso me encanta! A muchos les costaba encontrar algo que les disgustara de su físico. 

El viernes 14 hablamos ya de la autoestima, sin rodeos, y les expliqué el porqué de las actividades de las semanas anteriores. Les puse una imagen que resume muchas de las ideas que quería transmitirles. Es esta:



Y terminamos comentando algo que llevaba muy presente en clase a lo largo de todo el curso. Incluso de manera literal, porque era uno de los globos de la clase a modo de "ingredientes" que tenía que haber en el aula: EMPATÍA. Sí, niños y niñas, y también adultos, la palabra mágica. Y mencioné la "regla de oro": Trata a los demás como te gustaría que te trataran a ti. En la PDI puse una serie de situaciones, que entre unos y otros, fuimos viendo. Aquí las comparto, por si a alguien pueden venirle bien. Ver SITUACIONES PARA TRABAJAR EMPATÍA. Desafortunadamente no dio tiempo a hablar de todas.

Se supone que aquí acabarían las Pinceladas de emoción...de este curso. El miércoles 19 sí las acabamos, con el libro "Así es mi corazón", de Jo Witek y Christine Roussey, de la editorial Cubilete. El libro va por su séptima edición, llevaba unos añitos con ganas de tenerlo, y al ver a una de las autoras en la Feria del Libro de Madrid, fui directa a por él...¡Qué alegría! Pongo algo unas imágenes. Un 8 de junio para recordar, por esa firma y por otras muchas, la mayoría no eran para mí, pero como si lo fueran.






El libro compara el corazón de una niña con muchas cosas, con unas ilustraciones fantásticas, sencillas, pero eso es lo bonito, a mí me conquistó.

Termina así:
¿Has visto?
¡Mi corazón es como una casita
con jardín donde viven
muchos sentimientos juntos!
¿Cómo es el tuyo?

Fuente : https://www.mogicons.com/es/stickers/love/happy-heart-giving-a-hug-402/



Y hasta aquí las Pinceladas de emoción 2018-2019, huelga decir que quiero que tenga una continuación, con los mismos destinatarios, por supuesto...En los años que llevo en esta profesión, han sido las mejores últimas medias horas para acabar la semana.

¡Muchísimas gracias!

viernes, 24 de mayo de 2019

Pinceladas de emoción (22): la rabia (punto y final)

La sesión de hoy requería de ciertos preparativos. Sabían que íbamos a utilizar plastilina, sí, como cuando iban a Infantil. Mientras hacían el examen de Inglés, fui quitando los plásticos a la plastilina y partiendo cada una a la mitad.

Y en un abrir y cerrar de ojos, llegó la última media hora, mis 30 minutos favoritos de toda la semana.

Ellos pensaban que íbamos a estar todo ese tiempo con la plastilina, pero me parecía algo desproporcionado. 

Les dije que con tener un lápiz encima de la mesa, no iban a necesitar más. Repartimos post it blancos para todos (me incluyo). El ejercicio era simple, contestar a una pregunta, poniendo un número. Cuando digo que era simple me refiero a entender qué había que hacer, no a la respuesta en sí. La pregunta, a contestar con un número del 1 al 10, era esta:
Del 1 al 10, ¿cómo de feliz eres? Les pedí que todos intentaran pensarlo y poner una respuesta, que solo iban a explicarlo si ellos querían. Y entre los motivos para no haber puesto un 10, o para haberlo puesto y restarle importancia, estaban principalmente cuando les riñen y castigan. También mencionaron estudiar (qué pena) y temas más personales, relacionados con grandes ausencias.

Una persona puso un 6, me sorprendió mucho una cifra tan sumamente baja, cada cual tendrá sus motivos y, eso es un reflejo de cómo percibe todo lo que le pasa. No indagué en las razones.

Tres personas pusieron un 8. Siete personas pusieron un 7. Y finalmente, nueve personas escribieron un 10. Les invité a levantar la mano el/la que tuviera ganas de explicar por qué ese número y no otro. Lo explicaron unas siete personas.

Después repartí las mitades de plastilina, una cada una. Puse el temporizador del móvil y disponíamos de 5 minutos para hacer individualmente una esfera, lo más perfecta posible, con la plastilina que cada uno teníamos. Solamente podían ayudarse de sus manos y de la mesa, nada más. Fue impresionante ver cómo disfrutaban con algo tan sencillo, un "regreso al pasado" en toda regla.

Acabados los 5 minutos, levantaron las manos y no podían tocarla. Les dije que mejor pusieran las manos en la espalda. Estuve revisando todas paseando entre sus sitios, y me quedé parada en un sitio. Hice el amago de aplastar una de las esferas, con la esperanza de tener una reacción de furia/rabia, pero me equivoqué.  Me alegré mucho de confundirme, mis alumnos nunca dejan de sorprenderme. Luego le planteé a ese niño, y a otros, cómo habrían actuado si la hubiera aplastado. Decían que mal, que no les habría gustado, porque habían estado un tiempo haciéndolo...Y eso es también un poco la rabia, reaccionar mal, de manera exagerada, cuando estamos ante una situación que no nos gusta nada de nada. Trabajar con la plastilina es una forma fácil, barata y no dañina, de gestionar la rabia.


Como colofón, conté hasta tres para que con su mano, cada cual aplastara su bola. A alguno le pasó lo mismo que a mí, no sujeté la bola. Como consecuencia, di un golpetazo a la plastilina y a la mesa. Por si las moscas, he guardado la plastilina a buen recaudo, me da en la nariz que es muy probable que haya que recurrir a ella en un futuro cercano.

Y así acabó una sesión más, cada vez con mejor sabor de boca. Hay gente afortunada en su trabajo y luego ya estoy yo, soy de las muy afortunadas.

Hoy no comí en casa, aunque estaba muy cansada de toda la semana, de vez en cuando hace falta dar la bienvenida al fin de semana de otra manera. Al preguntarme que qué tal estaba, tenía una sonrisa de oreja a oreja. Ya les respondí que "fenomenal", a ver si se puede dar otra respuesta cuando me habrán dado unos cincuenta abrazos (hoy), y tras una breve escapada al cuarto de baño, vuelvo a clase y, los dos alumnos con los que estaba, me han llenado la pizarra de "TE QUIERO" y similares (incluso en inglés). Había uno muy grande, en mayúsculas, en el medio, y con un color, ese me pareció de un niño (por la caligrafía). Con otra tiza distinta, todos los demás, alrededor del grande, más pequeñitos (con una caligrafía distinta). Y muchos otros detalles a lo largo de la semana, que hacen que sea complicadísimo sentirme más querida (mamás y papás incluidos) y me dan fuerzas para luchar por lo que quiero, a los que quiero y a quien deseo seguir teniendo en mi vida. Esta vez no habrá que esperar al viernes para proseguir con nuestras "Pinceladas de emoción." En breve, tendréis más emociones...

sábado, 18 de mayo de 2019

"El regalo de..." y Pinceladas de emoción (21): la rabia (3ª parte)

El pasado 15 de mayo era el "Día internacional de la familia." Este curso decidí, por una cuestión de tacto, respeto, cariño y empatía, no celebrar ni el Día del padre ni el de la madre. 

Sin embargo, creía que las familias se merecían un detalle. Por este motivo, hace aproximadamente quince días propuse a mis alumnos, con el Día de la familia como telón de fondo, escribir una carta a los suyos, a su círculo más cercano. 
Mi idea era que escribieran esa carta y grabara a cada uno en vídeo, leyendo la carta, para hacérselo llegar a cada casa. Algunos dijeron un sí a todo y rotundo, pero la mayoría no quería dar el paso. Les advertí que era algo totalmente voluntario, porque como era algo muy personal, quién era yo para obligarlos a hacer algo así...si no les apetecía. Me propusieron una opción b), consistía en quedarse en la primera parte, escribir la carta. Acepté porque pensaba que mucho mejor eso que nada y, de todas formas, a mí al menos me parecía un detalle muy bonito, algo especial y emotivo.
Al final, los que quisieron, casi todos, decidieron si solo hacer la carta, o la carta y el vídeo. No disponíamos de mucho tiempo y la mayoría me decían que en casa no podían hacerla porque sus padres iban a pillarlos con las manos en la masa. Les dije que solo se me ocurría ir haciéndolas en algunos recreos. Hubo de todo, personas que la hicieron con tiempo aunque tuvieran que invertir varios recreos;  o compañeros que apuraron hasta el momento crítico para escribirla. A todos se las leí para corregirlas. Intenté echar un cable a los que no sabían qué poner o cómo empezar. Todos tenían la misma pista, basada en César Brandon, ganador de la edición de "Got talent" del año pasado, y en su poema: Mamá. A mí me conquistaron sus poemas y él mismo (lo conocí en persona en la Feria del Libro de Madrid 2018). En su momento incluí aquí sus actuaciones, hoy vuelvo a poner ese MAMÁ...¡Disfrutadlo!

Brandon nos dice que según su madre, la vida se resume en tres cosas: pedir disculpas, dar las gracias y decir por favor. Esas tres eran las pistas: Lo siento, gracias y por favor. Eso exigía que cada niño/niña pensara cómo actuaba con sus padres y cómo eran sus papás (u otros familiares muy cercanos) con ellos. La carta podía tener un solo destinatario (papá o mamá) o más de uno (incluyendo ya, por ejemplo, a hermanos). Hubo variedad en los destinatarios. Y mucha más en el contenido. Fue un placer orientar/ayudar a algunos y poder leer cosas tan bonitas, dicho queda. Del contenido de las mismas no pienso decir ni pío. Una experiencia inolvidable, he disfrutado mucho de todo el proceso...

Foto detalle de algunos reversos de los sobres.
Como complemento a la carta, hice una foto individual a cada alumno, y saqué una copia. Me dio mucha rabia porque al ir a recogerlas, no estaban en el tamaño que había pedido (11 x 13), decían que el formato en el que llevaba los archivos no encajaba con eso. En vez de avisarme, las sacaron más pequeñas...Los niños/las niñas no lo saben, pero eso me disgustó mucho. No quise discutir, le expliqué educadamente que me extrañaba, porque había recortado las fotos, pero manteniendo la proporción de la original. Qué se le va a hacer.

Escribí los destinatarios según lo que cada niño/a me dijo. Comprobamos cada dirección y puse debajo de los nombres "El regalo de..." seguido del nombre de cada alumno/a. Ellos se encargaron de poner el remite y decorar los sobres por la parte de atrás con distintas washi-tapes. Les pasa como a mí a veces, en términos artísticos se llama el "horror vacui" o miedo al vacío. Rellenaron cada hueco existente y pusieron cintas para todos los gustos, sin dejar casi espacio blanco del sobre a la vista. Comenté que quizá los habían recargado más de la cuenta pero, lo importante es que a ellos les gustara. Antes de ese paso, habían escrito a limpio la carta, usando alguna de las taladradoras de papel con formas que tengo.


Con todo eso, el martes 14, me acerqué por la tarde a Correos. Pregunté y me dijeron que ellos calculaban que el jueves estarían en sus destinos. Incluso las que no eran para Guijuelo, sino para localidades cercanas. Estoy un poco preocupada porque algunas todavía no las habían recibido ayer...Confío que hoy o ya el lunes estén todas donde deben. Los vídeos los mandé recién inaugurado el jueves, a partir de las doce de la noche. Y fue lo mejor, en el colegio no habría tenido tiempo mientras se cargaban los vídeos uno a uno.


Ha sido muy bonito ver también las respuestas de los papás/mamás o cómo reaccionaron, contado por sus hijos/as.


Y hasta aquí la parte de "El regalo de...", un pequeño homenaje a las familias de mis alumnos. Y en ellas hay una gran diversidad, y no por ello son unas familias mejores que otras, lo que importa es que hay amor en cada una, y con eso, existe la familia.


Ayer viernes continuamos con nuestras "Pinceladas de emoción" sobre la rabia. Como cuando llegué justo había un ejemplo de lo que estábamos tratando y el ambiente estaba un pelín enrarecido por eso, opté por calmar los ánimos.


En lugar de ir "al lío" directamente, estuvimos repasando lo que habíamos visto sobre la rabia la semana anterior. 


Luego ya empezamos una "cadena de la rabia." Empecé, a modo de ejemplo. Conté una situación personal en la que había sentido mucha rabia. Resumiendo, mi rabia venía porque nadie me avisó cuando una persona a la que le tenía un cariño tremendo, había fallecido. La rabia era porque no había tenido la oportunidad de despedirme en vida de esa persona. Ese sentimiento se unía a un profundo dolor, difícilmente descriptible. Sí me avisaron del funeral, pero trabajaba y fue imposible ir. Lo bueno dentro de lo malo, es que me queda el recuerdo de ese último café con ella, unos meses antes de que falleciera. Y además, está su hijo pequeño, mi primer alumno, al que quiero una barbaridad. Es una alegría ver el hombre en el que se ha convertido. Aunque a él no me atrevo a decírselo, su mamá ha de estar saltando de alegría viendo cómo es y lo que ha conseguido. Lo mejor es que tiene un corazón de oro...igual que sus padres.


El caso es que los demás, debían escucharme y levantar la mano para continuar. La condición era que la cadena debía seguir con algo que guardara algún tipo de relación con lo que había contado la persona anterior, en este caso yo. Y, empezaron a enlazar fallecimiento tras fallecimiento, principalmente de familiares muy cercanos. Les llamé la atención dulcemente, no quería que la "cadena de la rabia" se convirtiera en una "cadena de la tristeza", hasta que una niña nos hizo reír con una historia muy divertida sobre el pájaro que tiene en casa. Menos mal, necesitábamos cambiar el rumbo.


Cuando intervinieron todos lo que levantaron la mano, fueron muchos pero no todos, les di un toque de atención. No tenía sentido ignorar que justo antes de nuestras "Pinceladas de emoción", habíamos visto en vivo y directo un ejemplo de rabia, protagonizado por alguien de la clase. A él le advertí que justo porque era él el principal afectado, prefería que ahí no interviniera. La tarea consistía en reflexionar, en vez de haberse dejado llevar por la rabia (claramente era un pésimo ejemplo de rabia mal gestionada) qué alternativas se les ocurrían a ellos ara su compañero. Es decir, cómo podía haber actuado mejor frente a la rabia por la que se había dejado llevar. Hubo poco tiempo para escuchar sus reflexiones, porque el tiempo vuela. El próximo viernes acabaremos con la rabia, al menos en nuestras "Pinceladas de emoción."