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jueves, 21 de mayo de 2026

De gordos y adolescentes

En este caso, el uso de la conjunción copulativa "y", me ha servido para unir los dos temas que trato en esta entrada. Y me gustaría empezar por "Gordos". Como persona gorda, u obesa, que parece que queda más "fino", creo que veo ciertas cuestiones a mi manera, afectadas por el filtro de la gordura. Probablemente de algunas ya me hayáis leído o escuchado ciertas reflexiones, quejas...Siempre he dicho que antes de sentarme en una terraza, observo el tipo de silla que tienen, valoro a ojo su posible resistencia, su capacidad para soportar mi peso, que es mucho pero siempre me parece todavía más de lo que es, el material del que está hecha, cómo son las patas...TODO. No llego y me siento ni en la primera terraza que veo ni en la primera silla libre que pillo. ¿Es triste? Puede, pero es así. En los restaurantes me pasa algo parecido. Y cuando voy por primera vez a casa de alguien, la historia se repite. Probablemente si alguna persona similar a mí (físicamente), lee esto, pueda entender perfectamente a lo que me refiero.

De la ropa, ¿qué decir? Hasta el moño que no tengo de la etiqueta de "tallas grandes" y la costumbre de intentar hacernos creer que con "faldumentos" y colores insulsos vamos a sentirnos guapas, y no unas mesas camillas vestidas como un alma en pena. Vestirse con un cuerpo no normativo es una tortura, y bastante caro cuando pretendes que la ropa tenga cierta calidad. Tras muchos años, ya he aprendido dónde y cuándo es el mejor sitio y el mejor momento para dar con ropa que se aproxime a lo que me gustaría poder llevar. No siempre doy con lo que tengo en mente, porque quien diseña la gran mayoría de ropa para gordos tiene que ser delgado, no me cabe ninguna duda. Y carecer de conocimientos anatómicos básicos...también. Confío en alcanzar el día en el que al ver la ropa piense que de verdad sí es para mí, que me representa y es como quiero ir. Ojalá, y no es cuestión de suerte, sino de fuerza de voluntad y otros factores. Y también de compromiso, inexistente, por parte de la industria de la "moda", en hacer que cada cual pueda sentirse cómodo a la par que atractivo con las prendas de vestir que lleva. Lo aplico a muchos temas pero...¡Soñar es gratis!

Alguien me decía hace poco que las cosas pasan cuando la cabeza, y nosotros mismos, estamos listos para que sucedan. Nunca lo había visto así, aunque no me parece nada descabellada, le veo bastante sentido. Quizá sea cierto. 

Recordatorio para lectores habituales o algún recién llegado al blog: en las casas de las personas gordas también hay espejos. Por si pensabais lo contrario, al menos en la mía hay como si tuviera un familiar con cristalería. Así que agradezco que no opinéis de los cuerpos ajenos, porque estar gordos no implica que padezcamos de ceguera y, creedme, hay características mucho peores que la gordura (y además sin arreglo, así que son infinitamente peores). Quiero pensar que la gordura me ha hecho una persona más empática, y no lo reduzco solo a lo relacionado con el físico. Puedo no ser fácilmente abarcable, pero soy muy abrazable.

Hasta aquí la parte de gordos, tampoco quiero que este tema ocupe más de la cuenta (¡Ja!), en esta entrada.

Segundo tema de la entrada: Adolescentes. El orden no significa menor relevancia para el que sale en segundo lugar, soy más simple, sonaba mejor así, primero los gordos.

Como bien sabéis, llevo ya cinco cursos seguidos muy en contacto con ellos por eso de estar "currando" en institutos. Y es una auténtica pena que no vengan con manual de instrucciones. Entiendo que son una combinación explosiva de hormonas, cambios a muchos niveles en su físico, su mente y sus vidas, y el sello de cada uno, que es único e irrepetible. Aun entendiendo todo esto, hay momentos en los que pienso que me he perdido algo y, a quien un día creía saber cómo era,  veo que empieza a actuar de una forma completamente distinta. Y ya no sé si chillar en medio de una montaña, hacer la grulla, darme contra una pared o ir a Fátima de rodillas. Benditas familias, que yo los tengo a tiempo parcial y, hay días y DÍAS. Bendito cargamento extra de paciencia que necesitamos para no entrar a veces al trapo, pero corta y/o controlar ciertas actitudes. Y mi sensación es que a veces no se aguantan ni ellos, como para ser capaces de "soportarlos" nosotros. Entrecomillo soportarlos porque no doy con un término que se acerque más a lo que quiero expresar. A mí me encanta lo que hago, pero hay momentos en los que ya no sé ni qué hacer, y lo peor es que creo que ellos tienen menos idea todavía de qué hacer con sus vidas. 

Sigo aplicando la máxima que aprendí en el IES "Vía de la Plata" de mi querido Guijuelo: Escuchar sin juzgar. Y dejar que, en lo que respecta a confianza, sean ellos, sí, ellos, los que tengan la sartén por el mango. Y un día pueden contarte su vida y milagros, y al siguiente la misma alumna te trata como a una desconocida. Así de cierto, así de injusto, pero así. Y dejarles espacio, pero a la vez mostrarnos cercanos. Que sepan que estamos a su lado, lo que no se traduce en estar de acuerdo con todo lo que piensen; pero sin agobiar, respetando sus ritmos. Y no sé de memoria con cuántos he tratado este año, entre los 12 y los 17 (o más) años. Ni tampoco controlo con un número exacto el nombre de todos sus países de origen, pero eso lo contemplo como una riqueza también.  

Confío en tener paciencia de sobra hasta el 24 de junio, aunque mi intuición me dice que me basta con que me alcance hasta el 23, porque el 24 no creo que aparezca ni uno de un instituto ni de otro...Ya veremos.

No quiero que esto se interprete como una queja hacia los adolescentes. Pero cada curso que paso con ellos en las aulas, y más e grupos reducidos, veo lo difícil que es tocar la tecla adecuada. Es como intentar que no explote una bomba que tiene la tira de cables de diferentes colores. Y no siempre puedes controlar qué cable rozas. Y lo que un día te funciona con ellos, al día siguiente resulta desesperadamente infructuoso. Y te quedas, me quedo, con una cara de pasmarote considerable. La cuestión es que me sigue yendo la marcha, ciertos retos, algunas aventuras...y estoy convencida que "trabajar" con adolescentes lo es, y es algo que me encanta. Y cuando vienen mal dadas, pienso en todo lo bueno que me aportan, y se me escapa una amplia sonrisa y/o una lagrimilla, según de quién se trate. La suerte de tener un trato individualizado no es principalmente académica, sino la parte humana. Mis alumnos no son alumnos sin más, tienen nombres y apellidos, ilusiones y miedos, penas y alegrías y, casi siempre, una mochila que pesa lo que no está escrito.  Es lo que más se aproxima a ser tutora (mi función como maestra favorita) sin serlo.

Así que nada, paciencia y buenos alimentos, y navegaremos de la mejor manera esta parte final del curso, aunque el calor apriete, las ganas flaqueen y sintamos que si antes no se han logrado determinados objetivos (del tipo que sean), ahora se torna casi imposible alcanzarlo. ÁNIMO a todos, no solo los docentes, a todos, con este momento del curso en el que estamos.

Comparto unos vídeos fantásticos relacionados con los temas de esta entrada.




domingo, 10 de diciembre de 2023

Con un par...de ovarios

Hace un par de días escasos falleció la actriz Itizar Castro. A raíz de su muerte, muchísimas personas famosas han tenido palabras de afecto hacia ella y han compartido su tristeza por su repentino fallecimiento (46 años).

    Imagen extraida de https://www.marca.com/tiramillas/cine/2023/12/10/6575a52822601d68088b458a.html


Y yo, habiéndome pasado un puente más bien caserito, sin comentarios, debido a un catarrazo, he leído bastante sobre los que se han acordado de ella, para bien y para mal. Quiero compartir aquí un artículo del diario "Público", titulado "En pelotas Iztiar", lo publicaron ayer. Sí, he llorado al leerlo, he llorado porque a veces he sentido lo que ella, que hay gente que me ha insultado por el mero hecho de ser...gorda. O que por ser...gorda, creen que ya no soy abrazable, besable o deseable. Es una mierda llegar nueva a algún sitio y sentir que tienes que hacer un esfuerzo extra para que otros deseen conocerte. Porque el físico es lo primero que vemos, y la gordofobia existe. Y el que diga lo contrario se equivoca. Y si no, le presto unos días mi piel, y así entenderá a lo que me refiero. Aunque he ido mejorando, me cuesta relacionarme con la gente cuando yo soy la nueva. No consigo evitar sentirme juzgada, por mi físico, cuando me presentan a una persona. Y si es a un grupo, ni os cuento. Un grupo en el que sea "la nueva" y por la razón que sea quieren conocerme y/o quiero conocerlos. No estará bien admitirlo, pero es así. Me da rabia si siento que me rechazan, me miran mal, no me dan la oportunidad de expresarme...por estar gorda. Pero sigue sucediendo. Sé que con frecuencia soy muy dura conmigo misma frente al espejo, no puedo evitarlo tampoco. Es una especie de vértigo, como si al "enfrentarme" a conocer a gente nueva, tuviera que pasar un control de calidad, o ago semejante.

Por eso celebro que existan  personas como Itziar, con esa personalidad arrolladora. Con esa humanidad mucho más grande que su talla. Y no, no tengo que pedir perdón por existir, pero la sociedad lo pone muy difícil. El mundo está hecho para los delgados, diestros y altos. Gracias Itziar, aunque ya no estés viva, por no taparte, no esconderte y no callarte. Gracias por mostrarte tal cual eras, porque sí. Y en cada cuerpo hay algo bello, pero depende de los ojos que miren y de los ojos con los que nos miremos. 

Hace poco hablaba con mis alumnos de español, sobre cómo hacer una descripción del físico. Y practicamos oralmente, diciendo cada uno qué era lo que más nos gustaba de nuestro físico y lo que menos. Aluciné con las respuestas de algunas de mis alumnas, viéndose gordas sin serlo.  De vez en cuando cosas así hacen que haga "clic." Y recuerde que soy mucho más que una talla (grande) de ropa. Un inciso, gracias a Operación Triunfo, por muy parte del markéting que sea, por mostrar al menos un cuerpo "no normativo". Ya que me pongo, tirón de orejas para el encargado de sus looks. Esa mala costumbre de creer que una persona obesa, cuanto más tapada y con ropa más holgada, mejor se va a sentir. Podemos vestirnos sin parecer sacos de patatas o mesas camillas, hablo de mi experiencia, no de la concursante. Podemos ser sexies, sentirnos sexies, y la ropa ayuda o echa tierra encima. 

Soy consciente de la imperiosa necesidad de quererme como soy, y que si he de cambiar ha de ser por mí, y no por lo que los demás puedan pensar o decir. Aunque cabría recalcar la maldita costumbre de opinar sobre los cuerpos ajenos para hacer daño con las palabras. La manía de creer que puedes decir lo que se te pase por la cabeza, sin filtros. Y a eso le llaman sinceridad. Ya que nos ponemos, un recordatorio: prácticamente todas las personas tienen, como mínimo, un espejo en su casa. Por eso antes de abrir la boca no viene mal "colar" nuestras palabras, analizar los posibles efectos, y solo hablar para construir, no para dar lecciones morales y hacer "reaccionar" al otro usando la crueldad. 

Si tenemos kilos demás pues porque los tenemos, si no pueden ser las arrugas, las canas, los juanetes, el acné, el color de piel...Cada cual tendrá algo, que sea su talón de Aquiles.

Así que Itziar, gracias por tus 46 años de vida. Gracias por dar visibilidad y con tanto salero a un cuerpo que no fuera 90-60-90. Gracias por tu actitud ante la vida. Hay días en los que actúo como tú, y no hay nada ni nadie que me frene, pero otros tantos la inseguridad se apodera de mí, y cuestiones del día a día se me hacen bola. Intento combatir a los "haters" de la vida real, no de las redes sociales, con mucho sentido del humor e ironía, aunque no siempre salgo airosa.

Y eso, que vamos e echarle a todo...un par de ovarios.