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sábado, 23 de mayo de 2026

El mapa de las emociones (2)

El miércoles 13 comenzamos la segunda sesión de "El mapa de las emociones". Reconozco haber cruzado los dedos para que no saliera uno de los tres libros envueltos. Y funcionó. Eligieron justo el que añadí tras haber desenvuelto el de la semana pasada.

"¿Qué nos hace felices?" fue el afortunado. Un libro de Marie-Agnès Gaudrat e ilustrado por Carme Solé Vendrell. Tengo la suerte de tenerlo dedicado, con dibujo incluido, por la ilustradora. Es de la editorial VVkids y, aunque sus dibujos pueden parecer bastante infantiles, del texto que los acompaña puede extraerse mucha "chicha". Es un libro amable, bonito a nivel visual, de los que apetece llevar al aula. Como la vez anterior, lo leímos entre los tres. Lo bueno de ser solo un alumno, una alumna y yo, es que puedo colocarme entre ambos y es posible que ellos participen en la lectura, que no sean meros espectadores.  Iba haciéndoles preguntas o comentando cosas para que se fijaran en algún detalle de los dibujos del libro.

A continuación les di dos fichas, insistiendo que no se trataba de una carrera para rellenarlas cuanto antes, sino poco a poco. Y la primera actividad que aparecía, todo un clásico para los que me seguís la pista por aquí. La he hecho muchas veces y con alumnado de cursos muy dispares, de coles e institutos. Ni más ni menos que responder en tres minutos a esta pregunta: ¿QUÉ ES LA FELICIDAD PARA TI?

Obvio que parto con ventaja porque las fichas las hago yo y no me pillan por sorpresa, pero intento ajustarme al tiempo que les doy a ellos. Con los pajaritos y sonidos de la naturaleza del cronómetro de mi móvil de fondo, puse la cuenta atrás de tres minutos, ni uno más, ni uno menos.

Esta fue mi respuesta:

La felicidad es que los que quiero estén bien de salud (y yo también). Es despertarme por la mañana y que a mi lado esté mi novio y me dé los buenos días con un beso. Es un abrazo apretado de alguien que me importe. Es hacer fotos, cuidar a los que quiero, dar con buena gente, cocinar para las personas a las que quiero. Dibujar, escuchar música, sentirme en paz, que no me fallen, la confianza, el cariño, el amor...

No sé si es que con el libro nos entretuvimos más que con el anterior, probablemente, pero solo dio tiempo a hacer las actividades de una cara y la mitad de otra.

No me quedó otra que dejar lo que faltaba para la semana siguiente, es decir, esta. Como a base de ensayo-error se aprende, intentaré tener en cuenta más la extensión del libro a la hora de diseñar actividades, tanto en número como en extensión.

Y como tampoco es cuestión de abrirme en canal, no me apetece compartir ninguna más de mis respuestas. Me llamó la atención que al llegar a la tercera página, el "Felizómetro", mi alumno no quisiera leer uno de los tres momentos que había puesto. 

Incluyo dos vídeos de los que he sacado información para elaborar las fichas. En las fichas estas incluidos los enlaces a los mismos.


Como la vez anterior, os dejo el enlace con las fichas. Si alguien quiere tenerlas sin marca de agua, pero con una mínima referencia de quién las ha hecho, solo tiene que contactar conmigo. Es curioso pero resultó más sencillo hablar de algo complicado y que se asocia más a la tristeza, con el libro de "¿Por qué lloramos?", que con este de la felicidad. Ayer 27 de mayo deberíamos haber desenvuelto otro título, pero faltaba mi alumna de 1º de la ESO, y como solo son dos, opté por dedicar la sesión a Lengua y Matemáticas y retomar los libros cuando estemos los tres, hasta el 10 de junio no va a ser posible.

Y de la mano de mis queridos Eva Amaral y Juan Aguirre, dejo el cierre de esta entrada. "No quiero más canciones tristes." Pues eso.


Ojalá los que veáis esto tengáis un día agradable, no necesariamente feliz, pero sin grandes sobresaltos.

miércoles, 20 de mayo de 2026

ESPERANZA: 7 minutos

 Ayer martes estaba esperando al autobús de la línea 13, y de repente apareció una niña. Se asomó al panel informativo que refleja el tiempo (aproximado) que queda para que llegue el próximo autobús de cada línea y gritó: ¡Mamá, viene en 7 minutos! La niña era más bien pequeña, llevaba gafas, una trenza y unos zapatos oscuros con trabilla. De edad indefinida, entre 6 y 8 años diría yo. Se sentó en el bordillo que marca una pequeña zona ajardinada y, sin titubear, se puso a leer. Su madre, esperaba la llegada del autobús a un par de metros de ella, sentada en un banco de madera. No pude evitar mirar hacia atrás un par de veces, justo donde estaba la niña. La pequeña no estaba mirando ilustraciones o pasando páginas sin más, estaba le-yen-do. Y lo siento, pero para mí, este detalle es muy importante, es un pequeño triunfo que yo, si estuviera en el lugar de su madre, habría celebrado. Sin móvil, sin "tablet", sin liarla parda, ella solita, disfrutando con un libro entre las manos. Y ya solo por observar esa escena, se me hicieron pocos los 7 minutos. Y pensé...Hay esperanza. 

No sé ni cómo denominarlo, a ratos puede parecer lucha, batalla perdida, ni idea. El caso es que es una ardua tarea motivar a los alumnos a que lean. A que no se limiten a los libros de lectura obligatorios de algunos departamentos, muchas veces seleccionados para ellos pero sin pensar en ellos, y se animen a dejarse caer por una biblioteca, y elegir un libro acorde a sus gustos, intereses, inquietudes...Y si quieren uno relacionado con los deportes, genial; si prefieren una novela romántica para adolescentes, fenomenal también; si se decantan por algo relacionado con la Historia, igualmente fabuloso; o uno sobre sexualidad, fantástico ¿por qué no?; u otro sobre la naturaleza, genial elección...Pero que elijan ELLOS. Quiero pensar que una de nuestras funciones, como docentes, es acercarles los libros, cuanta más variedad, mejor, salvar la distancia o la pereza o lo que sea, que provocan que muchos no pisen una biblioteca y mucho menos una librería (con la intención de comprar un libro). Me acordaba de uno de los cursos que hice en el CFIE de Salamanca con "Un punto curioso", y en el abanico tan interesante de libros estupendos que Rebeca nos presentó. Algunos de esos títulos los cogí para mi biblioteca personal. También los he llevado conmigo a las aulas, para prestárselos a mis alumnos.  

Intento controlarme porque la llamada literatura "infantil" y "juvenil" tiene tesoros y vale para cualquier edad. En lo que va de curso he tardado en ver en qué momento llevar algunos. Una compañera de Lengua del IES "Francisco Salinas" me pidió unos libros concretos en el marco del "Día mundial de la Poesía", y a otra compañera de Compensatoria del Venancio Blanco, me ofrecí a llevarle algunos cuando empezaban a hablar de poesía, de rima asonante y consonante...De momento en el IES "Venancio Blanco", conmigo, han visto dos un alumno y una alumna. En el marco de "El mapa de las emociones". La primera sesión fue con "¿Por qué lloramos?" y la segunda y parte de la tercera (dentro de unas horas) con el título "¿Qué nos hace felices?", sesiones que describiré, si nada se tuerce, antes del domingo. Pero quiero que lleguen a más, aunque sea los últimos días de curso. He encargado uno para intentar que alguien lea. Es muy complicado, no sé si lo lograré. Ojalá funcione pero, por intentarlo, no va a quedar.  Soy testaruda, y soy Leo, todo bien, ja, ja, ja.

Así que desde aquí lanzo una invitación a los maestros y profesores que tal vez me leen. Os invito a disfrutar del apasionante mundo de la lectura con vuestro alumnado, a buscarles las vueltas, las actividades, la manera, el lo que sea, que pueda motivar que, ellos, antes o después, sin nuestra orientación, cojan un libro y lean, porque sí, por gusto, por la lectura en sí. Sin exámenes a la vista, sin nadie que juzgue o censure qué tipo de libro han escogido, que lean, por el puro placer de leer.  Sigo sin dar con la fórmula. Creo que no existe, y como cada persona tiene sus vivencias, su carácter, sus gustos, y también su mochila, tendrá un camino personal que haga que llegue al universo lector. Ya os contaré si consigo "enganchar" a alguno de ellos a la lectura o, lo dejo como objetivo pendiente de cara al próximo curso.

Mucho ánimo a todos los alumnos, familias, maestros, profesores y todo el personal de los centros educativos, en esta parte final del curso. Ya va quedando poco para el verano, y si agudizo mi olfato, huelo el mar y todo (soñar es gratis).

¡Vamos a por el miércoles! Y en mi caso, a dormir, que estas ya no son horas, y entro  primera. 


domingo, 19 de abril de 2026

18 años. Mayoría de edad

Un 16 de abril de hace 18 años, empecé a trabajar oficialmente como maestra, interina, en la Comunidad de Madrid. No tengo a mano la foto de los que fueron mis primeros niños. Pero sí recuerdo las caras de todos, los nombres de bastantes. El caso es que como quedarme con ganas de saber algo no es mi estilo, he dado con la lista de esos alumnos. Y después he encontrado las fotos de esa etapa. Al leer los nombres he podido "casar" cada imagen con los nombres y apellidos. 24, ni más ni menos. Estaba obcecada con una fecha errónea de mi aniversario laboral. Convencida del 18 de abril, al encontrar el disco duro en el que estaba la lista de clase y todo lo de aquella época, el título de la carpeta incluía 16 de abril como fecha de inicio. Testaruda que es una, he recurrido a mi hoja de servicios de Madrid para disipar la duda. Y efectivamente, 16 de abril...de 2008.

Y ya de paso, he "cotilleado" bastante el contenido de ese disco duro. Es tan grande que abulta más de la mitad que mi portátil. He pasado un par de horas contemplando imágenes preciosas. Como las de la boda de mi primo David y Esther, varias Nocheviejas con mis padres y mi hermano, la barbaridad de fotos (y vídeos) con mis niños/as del Miróbriga, otras tantas con mis primeros alumnos oficiales del CEIP Leonardo Da Vinci (sigue siendo el cole más bonito en el que he tenido la suerte de estar), bastantes con los amigos de El Pinar, muchas con mi gente de Comunicación Audiovisual y otras con amigas que no son de ninguno de estos grupos. Y he disfrutado mucho. He localizado tesoros. Y he ido abriendo las carpetas con miedo, porque debido a lo antiguo que es el disco duro y que llevaba años sin enchufarlo, no las tenía todas conmigo de tener bien esos archivos. Afortunadamente ahí siguen, ahí continúan, para revivir momentos muy especiales. Y no me han provocado ni una sola lágrima de tristeza, sino algunas de alegría y muchas sonrisas, porque esas imágenes destilan felicidad por cada píxel. 

Hecho este inciso sobre mi periplo para salir de dudas sobre mi estreno laboral como maestra, prosigo. Ojo, siempre hago hincapié que eso a nivel oficial, porque di clases particulares de Inglés varios años seguidos, para sacarme un dinerillo. Y mi estreno absoluto fue en julio de 2004, en un "campamento" (era en un hotel), celebrado en Brañavieja (Cantabria). Fue un comienzo interesantísimo y precioso. En un par de semanas aprendí un montón a muchos niveles. 

De la Raquel de mis inicios como maestra, creo que queda la esencia. Me parece que he evolucionado bastante, o esa ha sido siempre mi intención. Supongo que resultado de muchos factores, como el haber ido ganando experiencia, el añadir velas a la tarta de cumpleaños, el extenso número de centros educativos en los que he estado, las personas con las que he coincidido en todo este tiempo (tanto las que siguen en mi vida a día de hoy, como las que, por las razones que sean, dejaron de estar en ella), las vivencias que me han ido moldeando...Quiero pensar que conservo gran parte de esa ilusión de mis primeros años. Ahora tengo más paciencia y gestiono infinitamente mejor lo que acontece en un aula o en cualquier otra estancia de un colegio e instituto. Y eso sí, sigo disfrutando. Hubo un momento este curso, en la segunda evaluación, en el que estaba bastante desmoralizada, incluso cuestionándome si no me saldría más a cuento dedicarme a otra cosa. Por suerte, como ya apunté en entradas previas, regresé de las vacaciones de Semana Santa con una sensación distinta, una serie de factores han hecho que mire a lo que resta de curso con nuevas ilusiones. Y los responsables de ello tienen nombres y apellidos, no los menciono aquí porque lo veo inapropiado. Me parece que no son conscientes del bien que me han hecho. 

La verdad es que me siento bastante segura de lo que hago, e intento exprimir cada ratito bueno. Porque la docencia ni ha sido ni será un mar en calma. Los que solo ven las vacaciones y/o puentes que tenemos, ven una mínima parte de esta profesión. Así que como soy de celebrar, es de lo mejor que podemos hacer para conmemorar un momento feliz, el lunes les llevaré algún dulce a mi alumnado. Y también algo para mis compañeras y compañero de ambos Departamentos de Orientación. Me da igual si alguien no entiende por qué lo celebro. Celebro la suerte de llevar 18 años dedicándome a esta profesión tan bonita (y los que me quedan). En todo este tiempo, me ha tocado explicar Lengua, Matemáticas, Inglés, Plástica (en inglés también), Conocimiento del Medio (en español y en inglés) y Atención Educativa. Echo de menos encargarme de Plástica, porque me en-can-ta. Pero sin prisa, todo llegará.

Si hago balance, me doy cuenta que igual que actualmente defiendo a capa y espada los cursos de los "mayores" de Primaria, eso no está reñido con tener en un futuro a alumnado de los primeros cursos de Primaria y quizás, cambiar de opinión. Aunque nunca lo hubiera pensado, este es mi séptimo curso (no consecutivo) en un instituto. Si hubiera hecho predicciones de qué camino docente iba a seguir, en mis apuestas nunca habría puesto estar en un instituto...¡y ya van tres diferentes!  Hace algo más de una semana lo hablaba con un par de personas. Me van los retos, lo complicado, la marcha. No siempre me he entendido con los alumnos más difíciles (debido a una amplia variedad de factores), pero en un porcentaje muy elevado sí. Y en común puedo decir que nunca me ha parecido sencillo "llegar" a esos alumnos, "ganármelos" o como queráis decirlo. Eso sí, la mayoría han sido chicos, de Primaria o de la ESO. 

De estar en Primaria me gusta cierta inocencia que todavía tienen, aunque cada vez sea menos. Tal vez esté relacionado con todos los estímulos externos que los bombardean, con una información que no saben interpretar, seleccionar y unos códigos que no manejan para su edad. Me agrada ver que todavía son niños, y aunque la pubertad se adelante y mi sensación es que algunos en 6º de Primaria están ya en plena edad del pavo, siguen siendo niños. Me gustan muchas dinámicas de un colegio que en un instituto o no existen o son menos significativas. A pesar de ser agotadores, disfruto de los festivales navideños, uno de los vídeos que he vuelto a ver esta tarde, es el ensayo en clase de "Adelante" con mi tutoría de 6º de Primaria del CEIP Miróbriga. Ha sido muy emotivo verlos otra vez, y encima cantando. Son, junto con los de Guijuelo, los niños y niñas más sanotes que me he encontrado. Y probablemente mis dos tutorías más especiales. Ojo, la del Da Vinci también lo fue, pero estaba recién aterrizada y llegué en abril, le cogí mucho cariño a aquel grupo, pero fue un periodo breve. Y la del Santa Catalina fue especialísima porque es cuando me entró el gusanillo del universo de la inteligencia y educación emocional. Empecé a darme cuenta de algo que llevaba usando desde el minuto 0 en otros coles sin haberle puesto nombre, y ahí empecé a trabajar con ellos el "Diario de vivencias", inspirado en el "Diario de verano" de mi amiga y maestra Marisa Gorjón. En ese ámbito puede que es donde más haya evolucionado, a base de leer, escuchar a mucha gente, observar y de vivir, porque la vida sigue siendo la mejor escuela. Y en ocasiones me ha dado lecciones que preferiría no haber tenido que sufrir. Pero eso también me permite ahora ser una mejor docente, poder hablar de cualquier tema con mi alumnado. Sí, cualquiera, sin tabúes. Teniendo en cuenta la edad que tienen y las circunstancias de cada cual, pero sin miedo a hablar de nada, sin excepción.

Y ahora ya, voy por los agradecimientos, que suelen ser una de mis partes favoritas. Gracias a mi alumnado del CEIP Leonardo Da Vinci (Móstoles, Parque Coimbra je, je), CEIP Miguel Blasco Vilatela (Madrid, distrito de Ciudad Lineal), CEIP Miróbriga (Ciudad Rodrigo, Salamanca), CEIP Santa Catalina (Salamanca), CRA El Robledal (Robleda, Salamanca), CEIP Juan del Enzina (Salamanca), CEIP Filiberto Villalobos (Guijuelo, en dos cursos, no seguidos, tuve la suerte de repetir destino), IES Vía de la Plata (Guijuelo, Salamanca), CEIP Beatriz Galindo (Salamanca), CEIP Filiberto Villalobos (Béjar, Salamanca), CEIP Severiano Montero (Peñaranda de Bracamonte), CEIP Filiberto Villalobos (Salamanca), IES Francisco Salinas (Salamanca) e IES Venancio Blanco (Salamanca). Y de estos mismos centros educativos, agradecer a las familias de cada uno. Hago hincapié en aquellas que han sido respetuosas, honestas, exigentes y colaboradoras. A las que optaron por remar en la misma dirección que yo, o yo en la misma que ellas. Y como ingrediente extra, a las que además de todo lo citado, fueron cariñosas y agradecidas. Gracias por haber confiado en mí (las que sí lo hicieron, que son muchísimas).  De los mismos coles e instis, gracias a mis compañeros/as, a los que saben sumar, escuchan, tienden la mano, ayudan a brillar, allanan el camino y echan un capote cuando hace falta. O me frenan, o me "zarandean" cuando no veo algo que tengo delante de mis narices, por mi bien, para que espabile y reaccione. Y gracias a todo el personal (conserjes, administrativos, limpiadores, personal de cafetería...) de cada uno de los sitios que he querido nombrar aquí, por ser de gran apoyo y recibirme, despedirme, atenderme o lo que se terciara con su mejor sonrisa. Todos cuentan, todos suman, todos aportan lo mejor que tienen.

Y gracias a mi novio, mis amigos y mi familia, por escuchar pacientemente mi devenir en todos los lugares que tanto juego me han dado y continúan dándomelo. Porque esta profesión puede ser muchas cosas, pero la docencia es casi de todo menos aburrida. Está viva, y en nuestras manos está parte de la receta para que siga estándolo.

Como curiosidad, hace unos días me di cuenta que este 2026, en el que hago 18 años currando de maestra, mis niños y niñas de Guijuelo (exceptuando una alumna, que repitió en un curso anterior y era un año mayor), cumplen 18 también. ¿Casualidad? Hace mucho que dejé de creer en ellas.

El año que viene, celebraré mis 18+1, ojalá siga ilusionada y contenta, dentro y fuera de las aulas.

Y además de las personas, que desde luego de ahí salen mis mayores alegrías, fortunas, preocupaciones, tristezas, agradecimientos y disgustos, los libros y la música han jugado y siguen jugando un papel crucial en mi labor docente. He seleccionado 18, podrían haber sido bastantes más, de los que me han acompañado en las aulas en alguno o varios momentos de esta aventura tan maravillosa y única que la docencia representa. 

De Anna Llenas conocí, en un principio, como muchos, "El monstruo de colores". No obstante descubrí después que aunque es aceptable como una primera vía de acercamiento al universo emocional, Anna Llenas tiene joyas mucho más valiosas. Porque hay cuestiones que no acaban de convencerme en la historia. A mí me invita a reflexionar y eso está bien. Ahora, visto con perspectiva, no me parece el libro más adecuado para hablar de las emociones. Puede que ese empeño en clasificar las emociones choque con mi manera de entender el mundo y percibir la realidad. El mundo de las emociones tiene muchos entresijos, y el libro lo simplifica demasiado, hasta el punto de poder confundir más que aclarar. Y entre las verdaderas joyas de Llenas, mi favorita es "Vacío".  

Es aparentemente sencillo, pero el trasfondo del libro es muy complejo, o siempre me lo ha parecido. Y es que, ¿quién no ha sentido a la vez algún "vacío"? Es un libro poderoso, fabuloso, muy recomendable. Me parece que en las aulas puede dar mucho juego, desde Infantil hasta Bachillerato. 

Por lo que sea, me ha dado por empezar mis 18 recomendaciones con Ana Llenas. El que viene es uno de mis libros preferidos desde que me lo dieron a conocer en la Fundación Germán Sánchez Ruipérez, estando yo en una de mis prácticas de Magisterio de Educación Primaria. Se trata de "Adivina cuánto te quiero". De momento, no descarto coger el pop-up en español, tengo tres versiones. En español en tamaño folio, el más normal. También en español en formato minilibro, se guarda en una cajita roja, ocupa poco espacio y es versión pop-up en tamaño reducido. Y el "Big book" en inglés, el título original suena fenomenal también: "Guess how much I love you", este me costó más encontrarlo, y lo tengo como un tesoro. Es el libro que más veces he regalado, en distintos formatos. Sinceramente, es una historia de amor tan bonita, que si hay recién nacidos a mi alrededor, seguiré preguntando a la madre/el padre si lo tienen. Me parece un imprescindible en cualquier biblioteca. Esta historia de amor tiene matices, en ningún momento se sabe si se trata de mamá o papá liebre, y ese detalle me acabó de conquistar...Y la frase final, ni os cuento. Las ilustraciones tienen unos niveles de ternura enormes.



En las aulas este cuento siempre ha sido un éxito. He contado el cuento hasta acompañada del peluche, al que una de mis alumnas del "Fili" de Guijuelo, Irene Pablos, si la memoria no me falla, bautizó como Avellana.

Continúo, esta vez con  "¡Vivan las uñas de colores!" Escrito por Alicia Acosta y Luis Amavisca. Tengo la suerte de haberlos conocido en persona en la Feria del Libro de Madrid de 2019, y tenerlo firmado por ambos. Encantadores. Sigo luchando para que mis alumnos puedan ser y actuar como conforme a cómo se sientan ellos, y que eso no sea sinónimo de rechazo. Es un canto a la libertad, a la tolerancia, a la importancia de respetar al otro pese a no entender lo que siente o cómo se siente, y a dejarle simplemente ser él/ella. Lo empleé poco antes de los carnavales, estando en Guijuelo, también en el "Fili", y dio mucho juego. Descubrí muchas cosas de mis alumnado y de algunas familias gracias a haber llevado a clase esta historia.


Puntualizar que la mayoría de los libros los he utilizado en más de un centro, menciono lo que me parece más relevante o el recuerdo más fresco que tengo.

Voy ya por el quinto, es "Los invisibles", de Tom Percival. Este libro, trabajando como maestra de Compensatoria, me toca las fibras especialmente. Mis alumnos son muchas veces invisibles ante otros ojos. Mi sensación es que en muchos centros educativos la mayor lucha es por destacar por arriba, ganar premios, quedar los primeros en algo. Y mi "pelea" es otra, mi triunfo es que asistan a clase, hagan algo de provecho y den con una vía para seguir estudiando que les proporcione cierta base de conocimientos básicos y los ayude a conseguir un trabajo digno el día de mañana. Eso, para mí, es más premio que ganar cualquier concurso.


Y no por cuestiones de índole económica, pero personalmente es frecuente que me sienta invisible. Y es algo que choca, porque me resulta complicado creer que alguien no me "ve", con el espacio que ocupo. Pero bueno, nadie se libra de sentirse invisible en alguna etapa (o varias) de su vida.

"¿Qué nos hace felices?" puede engañar un poco con su título. No es un libro solo a cerca de la felicidad. Toca el miedo, la curiosidad, el esfuerzo, la ayuda, el daño, el ignorar, la envidia, la tristeza, la diversión...La historia la presentan distintos animalitos, está lleno de solapas, que intentan dar respuesta, en la parte derecha, a la pregunta previamente planteada en la página izquierda. Un libro bello, tal cual. 


Una autora que me encanta, y de la que tengo cinco o seis libros, es Miriam Tirado. Ha coincidido que dos veces en la FLM cuando he ido a la Feria, estaba hecha firmando.
Y de ella me quedo con "El hilo invisible" y "La fuente escondida", ambos ilustrados por Marta Moreno. Reconozco que después cambió de ilustradora, y no me atraen igual, visualmente, sus libros ilustrados.  "El hilo invisible" es una historia bellísima, sobre los vínculos que nos unen a otros seres vivos, algunos incluso antes del nacimiento. Me parece un texto con un mensaje muy poderoso, e invita a reflexionar.


"La fuente escondida" establece una metáfora preciosa entre aquello que somos capaces de hacer y nos hace únicos y una fuente mágica que brota del pecho de cada uno. Es un cuento para reencontrarnos con nosotros mismos. Anima a bucear en lo que nos hace especiales y a valorarnos.
Llego al noveno libro, o lo que es igual, la novena joya. Lo tengo desde hace un par de años. Me llamó la atención su portada, por el título y la ilustración, y pedí a una librera, en la Feria del Libro de Madrid de 2024, que me lo acercara. Una vez en mis manos, me acabó de conquistar. Plagado de metáforas sobre el tiempo, es un libro de una belleza relevante. Un libro para regalar y para regalaros a vosotros mismos. No he tenido la oportunidad de llevarlo al aula, pero me gustaría dejarle un hacerle un hueco antes de despedir el curso. Creo que puede dar mucho juego, y ayudar a plantear preguntas y encontrar respuestas. Maravilloso.

El siguientes es "El gran libro de las emociones", de María Menéndez-Ponte. Es un libro muy completo, incluye cuentos y fichas para gestionar las emociones. Creo que donde mejor puede funcionar es en Primaria, no obstante adaptando algunas historias, lo llevaría también a Secundaria. Va sobre saber escuchar, los celos, la autoestima, la empatía, el aburrimiento, la alegría, las mentiras, la muerte, la gratitud...Si lo incluyo es porque también lo recomiendo.


El siguiente tiene cabida en el aula de Primaria, pero me parecer ideal para Secundaria y Bachillerato. Es "Las preguntas que nos unen", de Alba Cantalapiedra. Es el resultado de un proyecto online, en el que los participantes formulaban preguntas, que solo podían ser respondidas por medio de un dibujo. Brillante. Creo que esta maravilla la encontré en La casa del libro, en Valencia. Un libro excelente.

Los dos siguientes he valorado mucho si ponerlos o no, al final la balanza se ha inclinado por el "Sí". Ambos de Defreds, son Incondicional y Sempiterno. Fueron dos de mis compañeros en el confinamiento por COVID que nos dejó a todos metidos en nuestros hogares casi todo el día. Algunos de los audios que me dio por enviar entonces, tenían textos recogidos aquí. Les tengo un cariño especial, si bien su autor me decepcionó bastante. No sé en qué punto se encuentra ahora porque le he perdido la pista, y no pienso mover un dedo para saber qué fue de su vida. Algunos poemas están en entradas del blog, como 34 (aparece en Incondicional), que en realidad tiene 36 palabras. El de Sempiterno tiene marcadores asomando por muchas páginas, he revisado los señalados, y me quedo con "Ojalá siempre". Por la forma y el contenido, estos libros me parecen adecuados para Secundaria. 




Y de ahí llegamos a Occimorons y su libro "Esas cosas que nos pesan". Puede venir bien en aulas de Primaria, quizás a partir de 4º de Primaria, en toda la ESO y Bachillerato. Mediante viñetas habla de salud mental, un tema importantísimo y al que se le deja poco hueco en los centros educativos. O al menos así lo veo yo, es insuficiente lo que se hace respecto a la salud mental. Y cada vez hay más casos que parecen pedir ayuda a gritos, pero en ocasiones no son capaces de verbalizarlo. Muy bueno. Si podéis, adquiridlo para vuestro colegio, instituto o para uso personal.


Un libro adecuado para Infantil y Primaria. De la mano de Rocío Bonilla, con unas ilustraciones únicas, plagadas de expresividad, "¿De qué color es un beso?". En él aparecen las posibles respuestas de una niña, Minimoni, para responder a la cuestión que plantea el título. Precioso.
"Con las manos", de Elena Bernabé y Alba Azaola, es el decimosexto título que comparto con vosotros. Un regalazo de AKIARA books. Un libro con muy buen acabado, la textura del exterior es estupenda. Sus realistas ilustraciones de las manos me resultan casi mágicas, y los colores y motivos que acompañan a las manos a través de las páginas, un festín para la vista. Las manos como herramienta, como medio y como fin. Una auténtica preciosidad. Y sí, de la Feria del Libro de Madrid tenía que ser. Como para no querer ir cada año...una cita ineludible (para mí). 



El siguiente está en mis manos desde hace nueve años. Su título responde a unas palabras que todos hemos dicho o nos han dicho en algún momento, "Así es la vida". Lo firman Ana-Luisa y Carmen Ramírez. Es una lección de vida, un baño de realidad. Apropiado para cualquier etapa, desde Infantil hasta Bachillerato. Ojo, en las recomendaciones me he inclinado por el contexto académico, pero cualquiera de los que cito aquí, pueden emplearse con adultos también, de cualquier edad.

Tras un ratito hablando brevemente de cada uno de los libros que me apetecía incluir en mi 18º aniversario como maestra, llegamos al número dieciocho. De la mano de editorial Juventud, de Ed Vere, he elegido "Cómo ser un león". Una oda a la libertad, la valentía, el amor a uno mismo sin compararse con otros, la amistad...Cromáticamente predominan en él tonos amarillos, rojizos y anaranjados. Muy especial.


Y así acaba mi paseo entre libros. A estas alturas a veces sigo preguntándome "Cómo ser un león", evito resignarme con eso de "Así es la vida" y depende del día lo de "¿De qué color es un beso?" adquiere una tonalidad u otra. Lo que es seguro es que son muchas "Las cosas que nos pesan", pero gracias a "El hilo invisible" que nos une a nuestras personas vitamina, refugio, medicina o como queráis llamarlas, esas "cosas" son más livianas. Y aunque a veces nos cueste verla, "La fuente escondida" de cada cual es una joya que nos distingue de los demás y nos hace únicos y especiales. Ojalá, "Las preguntas que nos unen" sean infinitamente más que las que nos separan. Y que lo mío con la docencia sea "Sempiterno", porque aunque en un futuro me jubilaré, nunca se deja de ser maestra. Sé que quiero mucho a muchas personitas, y en todos estos años me he volcado en intentar, no siempre he triunfado, tratar a los demás como me gustaría que me trataran a mí. Y desde aquí, mi faro, mi castillo inexpugnable, mi casita virtual, intentaré seguir buscando "¿Qué nos hace felices?" y ponerlo todavía más en práctica. Y deseo que "¡Vivan las uñas de colores!" de nuestro alumnado, y el respeto hacia la diversidad de realidades con las que nos topamos en las aulas. Y parte de mi labor es que "Los invisibles" cada vez sean menos. Porque desde luego, "El tiempo es una flor" y aquí nadie va a permanecer eternamente. Por eso, mientras se pueda, mientras estemos presentes, que las huellas que dejemos en los corazones de otros, sean lo más hermosas posibles.

GRACIAS a todos, y en particular a los que seguís el blog de forma "Incondicional". Si bien para mí cada entrada es una botella lanzada al océano, disfruto más cuando sé que hay alguien al otro lado de la pantalla, al que le ha llegado mi mensaje. Y mañana ya, regreso a las clases, con una sonrisa en la cara. Soy maestra, y muy orgullosa de serlo. Buena tarde de domingo a todos.






Un inciso relacionado con la última canción. Gracias a los alumnos que me "regalaron" su confianza, a nivel personal y laboral, por la suerte que supuso poder la vida a través de vuestros ojos, de niños/as y adolescentes. No sé si mejor docente, pero sin dudarlo, me habéis hecho mejor persona. Hoy y siempre, os deseo felicidad a manos llenas.


martes, 7 de abril de 2026

VIDA: 7 de abril de 2026

He decidido que mi 2026 empieza hoy, sí, en abril. Siento si me habéis leído o escuchado algo semejante antes. A veces las piezas de un puzle tardan en encajar, pero acaban haciéndolo. No envié las tarjetas de Navidad, la semana pasada rompí dos de las tres que hice en verano y las tiré, sin remordimiento, incluso con cierto alivio si me apuráis. Así que no sé, puede que las demás tengan el mismo final. Ya veremos. De momento no las mando porque me encanta escribir, lo adoro, no es ningún secreto, pero procuro ser honesta conmigo misma y no es mi momento para felicitaciones navideñas, cargadas de palabras que a la mayoría puede que no les sirvan ni les gusten y que a mí no me apetece poner. Quizás cambie de tercio y escriba porque sí, un día de primavera que ande inspirada, sin prisa pero sin esperar tampoco a que llegue otra Nochevieja. Y en vez de enviarlas las entregue en mano, según sople el viento, todo es posible. Tengo que darle una vuelta je, je.

Así que espero que mi año inaugurado a 7 de abril tenga otros colores. Que deje de ser parte de lo que soy y me saque más partido en muchos sentidos. Sé que potencial no me falta, lo siento pero tristemente abuelos no tengo ninguno vivo desde hace muchos años, así que me permito decirme esto, porque me da la real gana. Total, hoy es el comienzo oficial de la tercera evaluación, el último tramo del curso. Y he decidido afrontarlo de otra manera. Quiero disfrutar lo que no he podido en las dos anteriores, y tengo razones en ambos institutos, con nombres y apellidos de adultos y adolescentes, para exprimir esta parte final del año académico.  Y eso lo voy a aplicar a los demás ámbitos de mi vida. 

Y si en breve puedo tener mi dosis de mar, aunque no sea para bañarme, ya que estamos en abril y no he perdido el norte, todo va a tener una gama cromática todavía más bella. Estos días, sin pasar nada del otro jueves, han estado llenos de palabras cariñosísimas de algunos de mis ex alumnos. Me cuesta un mundo ponerles un ex delante, porque mis polluelos lo eran y lo siguen siendo, igual que el pollito. 

Como ya mencioné en la entrada anterior, estos días sin clases los he pasado regular en lo que a salud se refiere. Pero he vuelto a dibujar por gusto y no por obligación. Resultado de tres madrugadas productivas son estos tres árboles de la vida. 



Fotografías propiedad de Raquel Plaza Juan. 

Siento si a alguno le entra diarrea visual al ver tanto color junto. Si fueran menos coloridos, os garantizo que serían de otra persona. Reconozco que cuando estuve en San Eloy una de las cosas que más me costó fue la etapa de carboncillo. Y de dibujar teniendo en cuenta tantos parámetros. Puedo pasarme horas y horas dibujando, es frecuente que al ponerme a ello pierda la noción del tiempo, pero me aburría soberanamente tanta técnica. Lo mío es más la creatividad, la imaginación, un espíritu libre que puede fijarse en algo que ve, pero quiere modificarlos según los ojos que observan. Y que se note que es mío, cada cual tiene su sello. Recuerdo los dibujos de un alumno del CEIP "Santa Catalina", que dibujaba con una ternura inmensa, como la que él tenía. En navidades di con una tarjeta suya de una actividad que hicimos en clase, y verla ahora, que ya debe haber acabado Medicina, fue muy emotivo. Y verlo actualmente, ya un adulto, igual, aunque sigue conservando esa ternura que derrochaba por todos sus poros. Una mirada distinta, incisiva, enigmática, tierna también, entonces y ahora. La verdad he dado con muchos niños y niñas que hablaban con la mirada más que por la boca, fueran callados o unos cotorritos.

A los tres árboles de las fotografías van a seguirles otros cuantos en A3 y A4. Porque lo que se promete, si se puede, hay que cumplirlo, aunque sea dos años más tarde. Me gusta muchísimo el árbol de la vida y no lo disimulo. Es un motivo muy presente en mi vida desde hace bastantes años. 

Así que a nada de despedir el 7 de abril...¡Feliz año nuevo (mío)!


martes, 21 de octubre de 2025

El filete

Esta entrada no va de temas cárnicos exactamente, tampoco de frases hechas como "darse el filete". El filete es lo que le digo metafóricamente a mis alumnos que se tienen que comer. Que sí, que les cocino la carne con mimo. Procuro que se haga despacito y quede tierna. A continuación les parto el filete en trocitos muy pequeños, para que no se les haga bola. Pero el tenedor, tienen que cogerlo ellos. No hay vuelta de hoja. Y meterse ellos la carne en la boca, masticarla, tragarla y digerirla. Aunque con unos cuantos...¡No hay manera! Insisto que no son niños pequeños, porque a los niños muy pequeños hay que echarles una mano, e incluso algunos adultos van ofreciéndoles cada bocado como si fuera un regalo para la familia: "esta por mamá, esta por papá..." El esfuerzo de coger el tenedor y comer la carne, no está ya en mis manos. Hoy he corregido un examen a uno de los dos grupos que lo ha tenido. Puedo enfocarlo de muchas maneras, he optado por la cara positiva: casi ha aprobado la mitad. No es para tirar cohetes, pero son resultados mucho mejores que en ocasiones anteriores. Y confío en la mejoría de algunas personas. Lo que pasa es que no voy a ir a sus casas, y ahí es donde pincho hueso: las familias. A veces me gustaría ver por un agujerito el día a día de mis alumnos en su hogar. Y la dinámica familiar, seguro que entendería cuestiones que ahora no acabo de comprender, por mucho empeño que pongan. Aun así sí percibo que algunos alumnos, mayoritariamente chicas, han madurado en verano de forma relevante. Y me hace ilusión disfrutar de ese punto más de madurez. Ojalá pueda traducirse en mejores resultados, que sean más coherentes con su trabajo diario en las aulas. Al final ese es el que sí puedo supervisar, el de fuera del aula no me corresponde. Sueño con el día en el que un porcentaje elevado de las familias de mis alumnos de Compensatoria se anime a remar conmigo, no contra mí. O al menos a remar, y ya veremos cómo recorremos el camino juntos o en paralelo, sin remar cada uno hacia un lado diferente. Soñar es gratis, dejadme hacerlo.

Hablando de sueño, se me caen los ojos. Pero la cabeza está muy activa. Yo que había decidido hoy irme pronto a dormir, así lo dije hace un rato porque era verdad. En vez de eso me he sentado frente a la pantalla, a dar forma a un puñado de ideas que quería dejar caer por aquí. Por cierto, hay entradas y entradas, os agradecería que alguno más de los que me lee, se animara a comentar en la anterior. Alguno o alguna, no pienso en nadie concreto.

Sabéis que este blog es mi blog personal de carácter educativo. Cada vez más personal, y del que según cuánto sepáis de mí, podréis hacer una u otra lectura. No me olvido de Sandra Peña, una chica de tan solo 14 años que el martes de la semana pasada se suicidó. Y según lo escribo se me pone la carne de gallina. Solo 14 años, y a cuenta del bullying, hasta qué punto llegaría su dolor, desesperación, deseos de acabar con todo...para tirarse de la azotea del edificio en el que vivía. Y sí, Sandra se suicidó, por fuerte que suena podríamos decir que la "animaron" a hacerlo. Pero quizás es más bien un asesinato, una muerte lenta, porque la fueron matando día a día, seguramente durante mucho tiempo. A los padres y al resto de su familia no soy capaz de decirles nada. Imagino que en estos durísimos momentos sienten que no hay consuelo ni justicia. El consuelo dudo que lo lleguen a encontrar, ojalá sí hallen la justicia para una muerte tan extremadamente injusta. Y no he puesto más en el blog porque la cabeza no puede estar a todo, el día solo tiene  24 horas. Y no, no me da la vida. Me da para lo que se puede, no siempre para todo lo que deseo. Espero que algún día demos con la fórmula para erradicar el bullying. Me fastidia mucho no decir la fuente, pero no la rercuerdo y no guardé sus palabras en Instagram. Un docente hacía una reflexión sobre lo ocurrido, y planteaba que nosotros, los maestros y profesores, poco podemos hacer en las horas que pasamos con ellos, si luego en casa le restan importancia. Cosas de "niños". ¡Y una mierda! De eso nada. Una vez más, y si alguno de mis exalumnos lo lee fijo que sonríe o hasta piensa "¡qué pesada!", abogo por una de mis palabras mágicas: empatía. Sí, más empatía por favor. Menos ignorar el dolor ajeno, disfrutar machacando a otro, intentar disimular miserias propias atacando a los demás, y menos silencio de aquellos que lo contemplan y no hacen NA-DA. O miran para otro lado, no sé qué es peor. A mí me asusta pensar que algún alumno de los míos pueda estar sufriendo bullying o siendo acosador y y no me haya dado cuenta. Y ojito con quitarle hierro a las "cosas de niños" que provocan suicidios. Sandra Peña, justicia para casos como el tuyo y para ti. Descansa en paz.

Volviendo al filete, ojalá vuestros "filetes" personales no se os hagan bola, tengáis a gente que os quiera que os ayude a comerlos y a tragarlos. Y la digestión sea llevadera. No os sintáis solos, seguro que hay siempre personas cercanas y que os quieren deseando aliviaros la carga, aunque no puedan comerse el filete en su lugar. Y ahora sí, a dormir que ya es hora. Un alumno me dijo que si siempre tengo ojeras que es muy grave, y debería ir al médico. Le expliqué que soy ojerosa desde siempre, duerma bien o no. Y soy de dormir pocas horas, pero bien habitualmente. Feliz descanso a los que sois aves nocturnas como yo.

lunes, 11 de agosto de 2025

Valles y montañas

No es cuestión de hacer una reflexión sobre cómo escalar una montaña. Por algunos es sabido que tengo cierto vértigo y lo paso rematadamente mal, en carreteras con curvas y precipicios. Y ya si el suelo es transparente ni os cuento. Lo peor es que a veces eso repercute en los que tengo a mi lado, porque se ponen nerviosos al volante de lo mal que me ven a mí. Pero esta entrada va de otras "montañas". De las cimas que alcanzamos con nuestro esfuerzo y el soporte de aquellos en los que sabemos que sí nos podemos apoyar. Hay cimas que alcanzamos relativamente solos, y otras tantas para las que necesitamos compañía, al menos en parte del trayecto. A mí no me asusta "escalar" sola, porque aunque alcance sola alguna cima, en algún punto de la ruta, he estado acompañada. Y esa es la vida, un camino, un trayecto, un viaje por lugares situados a diferentes altitudes. Subir cuesta, bajar muy rápido puede ser dañino y doloroso, y atravesar valles de cuando en cuando nos da un balón de oxígeno. Y todos esos puntos hacen falta.

El pasado 5 de agosto, martes, estuve, muy bien acompañada, en un concierto de Rozalén. Dudaba yo si era el cuarto o el quinto. Tras consultarlo con la almohada, me he dado cuenta que fue el quinto. Dos en el CAEM de Salamanca, uno en la Plaza Mayor de Salamanca (contexto Ferias y Fiestas de septiembre), otro en Valencia y, el del pasado martes, fue el quinto pero ojalá no el último, en Ledesma. El espacio escogido era el patio del castillo-fortaleza, de lo que un día fue y lo poquito que queda en pie. Hace más de 20 años ya estuve en ese espacio, acompañando en una canción (La vida en la maleta o algo así creo que se titulaba), a una cantautora llamada Paula, cuyo apellido no recuerdo si era Lecuona o Leucona, algo parecido. Ella cantaba y tocaba la guitarra, y en la citada canción, en una parte, yo recitaba lo que Paula me había dado por escrito previamente. Fue una casualidad, la persona que debía hacerlo no podía, y pensó en mí, no sé muy bien por qué porque nunca nos hemos tenido especial simpatía. Creo que ambas percibíamos esa falta de "feeling".

Casualidades de la vida, al salir del concierto de Rozalén, me crucé con la persona que os digo, nos miramos pero ni hola ni amago por ninguna parte de pararse a hablar. A mí casi me dio la risa, pensando que hay cosas que no cambian, por mucho que haya llovido. 

El concierto de Rozalén me pillaba más sensible de la cuenta, solo cuatro días después del segundo aniversario de la muerte de mi padre. Que no era la fecha en sí, sino los recuerdos agolpándose alrededor de esa fecha, días antes y días posteriores. 

Rozalén advirtió de las dos canciones más tristes que íbamos a escuchar aquella noche. La segunda, dijo, dedicada a su padre, que había fallecido repentinamente hace tres años. Tela marinera. Y nos invito a vaciarnos, y luego procurar llenarnos con el resto del concierto. Así que con los primeros acordes de "Todo lo que amaste", me encontraba llorando como una magdalena, y las lágrimas no paraban, aunque también se me escapaba alguna tímida sonrisa, acompañando a las lágrimas. Sé que esta entrada no va a llegarle, no obstante me encantaría. Y me parece que no es la primera en la que menciono a Rozalén para darle las gracias, pero debo hacerlo, quiero hacerlo. María de los Ángeles del Carmelo Rozalén Ortuño, gracias, una vez más, por esa manera tan hermosa de darle voz y ponerle música a unos sentimientos tan complicadísimos de expresar, y por contarlo con tanto amor. Por hacerme sentir que esa canción no solo era para tu padre, sino para el mío también, y para cualquier otra persona amada que se nos haya ido sin esperarlo. Bien es verdad que nunca esperamos que los que más amamos vayan a dejar de estar vivos. Miraba el cielo desde esa fortaleza ledesmina, y las nubes, empecinadas en ocultar o dejar ver la luna, mientras el viento ondeaba las banderas o las dejaba descansar. Gracias María, de corazón. Fue muy emocionante ver en directo cómo interpretabas una canción que a mí me llegaba tan adentro. Tremenda suerte la mía. Sé que a mi padre le llegó. Y más desde ese lugar, en el que solo había estado en la ocasión que expliqué hace unos párrafos, y él fue una de las personas que me acompañó. 

Y por "Vivir", que compartí hace años con el que es mi pareja. Gracias porque pudimos escucharte juntos cantarla. 

Entre algo de baile, lágrimas, sonrisas, recuerdos, ilusiones y esperanza...acabó el quinto concierto de Rozalén al que tengo la suerte de asistir. Reconozco que al aire libre, y en el lugar que fue, tuvo su encanto, pero me inclino más a un espacio cerrado, más cómodo y con mejor acústica. Llegará un sexto, lo intuyo. Eres la artista (cantante se me queda un poco incompleto) a la que más veces he visto en concierto...Por algo será. Y claro, es inevitable que algunas de tus canciones formen parte de la "banda sonora" de mi vida.

Las canciones de Rozalén, y de otros intérpretes, me han acompañado en los momentos más significativos de mi vida. A veces doy con ellas de casualidad, otras las busco intencionadamente. Reconozco que la música puede ser un bálsamo ante el dolor o la tristeza, un plus ante la alegría o la ilusión, y un amigo fiel en cualquier etapa por la que estemos transitando.

 Y con o sin música, pero mejor con ella, seguiré subiendo montañas, y lo que haga falta, para alcanzar nuevas metas y "conquistar" espacios con los que sueño. Quizá no lo logre, pero mi idea es continuar haciendo lo más ameno y llevadero posible el trayecto.

Evidente que la entrada solo puede cerrarse con música de Rozalén: "Todo sigue igual."


sábado, 26 de julio de 2025

Pasaba por aquí: 20 de julio y más

El siguiente fragmento de esta entrada, lo escribí el 11 de julio. Por cuestiones que no vienen al caso, decidí dejarlo a medias. Y hoy ya he pensado en publicarlo, y escribir una de las entradas que tenía pendiente. 
Día idóneo para dejarme caer por el blog. Muchas ganas guardadas, bastantes nudos en la garganta, unos cuantos pellizquitos en el corazón, vivencias dulces y otras algo amargas, silencios, palabras, sorpresas muy agradables y fiascos también, lágrimas, sonrisas, las emociones haciendo acto de presencia en mi voz, incluso dejándome muda (¡con lo difícil que es!). Y en medio de todo ese maremágnum, ningún momento me parecía apropiado para sentarme a escribir. No he tenido tiempo porque más bien no lo he querido encontrar. 

Y desde aquí pertenece al HOY, 26 de julio de 2025.
Pasa julio en un parpadeo, y tengo la sensación de no haber hecho todo lo que quería, ni haber dicho todo lo que debería, ni de otras cosas, demasiadas en el tintero tal vez.

Pero me voy a quedar con lo bueno. Celebro un año más de haber superado el concurso-oposición. Ese ya lejano pero inolvidable 20 de julio de 2009. Y no me cansaré de hacerlo porque es celebrar algo muy grande y que la suerte estuvo de mi lado. Navegar con el viento a favor facilita llegar a puerto en buenas condiciones. Aquel 20 de julio de 2009 casi echa humo el ordenador. La tecla de actualizar resistió a duras penas. Mi padre, un manojo de nervios porque lo que me jugaba era mucho, sentadito en una silla a mi vera. Mi madre, trabajando. Y llegó algo que puede aproximarse a lo que muchos llaman felicidad, un estallido de alegría tremendo. Respiraba alegría, mi cuerpo era feliz. 16 años después, el no tener en verano un ordenador muy cerca, algo que agradezco, ha hecho que no escribiera puntualmente sobre una fecha tan señalada. No importa, aquí estoy.

Por circunstancias, hace un rato estuve intentando localizar fotos de mi pasado docente, concretamente de mis tres primeros cursos en Guijuelo. Los que fueron mis tres primeros como maestra de Compensatoria. Esos que pasé primero en el "Fili", al que años después regresé como tutora de Primaria-Inglés (y encantada de la vida, hubo muchas semillas a nivel personal y laboral, algunos frutos sigo disfrutándolos). Y en segundo lugar, en lo que duran las vacaciones de verano (de profes), pasé del CEIP Filiberto Villalobos al IES Vía de la Plata. Fue mi primera experiencia currando con adolescentes, y me llevé bastantes "palos", pero mucha gratitud también. Siempre digo que de ellos aprendí la importancia de no juzgar, es la única forma de generar confianza, de ser coherente y sincera (siempre). Insisto en la de la sinceridad porque los adolescentes no tienen un pelo de tontos, están hechos un lío, a veces en la cabeza, el corazón y físicamente, y quizás por eso agradecen como nadie que se les hable sin demasiadas florituras, se les trate con honestidad y no se les engañe. La desconfianza es algo que una vez que se ha sentido con alguien, es complicadísimo de recuperar, y a medida que añadimos velas a la tarta, más, mucho más.  La búsqueda de fotos me ha refrescado la memoria, he recordado algunos momentos que habían caído en el olvido o no recordaba con nitidez. Y me ha encantado. Ver tantas caras que fueron tan especiales, personas que dejaron huella, o aparecieron en mi vida y siguen formando parte de ella. Gracias.

El curso que viene espero retomar algunas costumbres algo oxidadas, y aprender mucho a todos los niveles. Intuyo que va a ser muy pero que muy especial. Voy a trabajar con caras conocidas tanto en el Venancio Blanco como en el Salinas. Me atrevo a afirmar que en los dos tengo amigos/as, y eso es un plus. Entre otros temas, me empaparé del método Singapur (para las Mates), espero poder participar en la denominada ·aula abierta", y poner mi granito de arena para que siga funcionando e impliquemos a un parte significativa del instituto. Y en el Salinas, aunque piso terreno bastante conocido, sé que habrá novedades respecto a la distribución del alumnado de Compensatoria y la organización de dichos apoyos. Supongo que es lo que tiene que vayamos a estar dos maestras: una con jornada completa y yo, compartida con el Venancio. Seguiré teniendo la suerte de coincidir con gente a la que aprecio mucho, algunos a nivel laboral y personal, porque tienen el pack completo. Y en el Venancio igual, solo pensaba en una persona al decir "IES Venancio Blanco", y con eso me bastaba. Como cuando elegí en su momento la plaza del CEIP Filiberto Villalobos y el IES Francisco Salinas, en el segundo conocía de mi etapa guijuelense a un grupito de personas excelentes, y una en concreto con la que sabía que iba a trabajar directamente.
Espero que no se me haga muy cuesta arriba lo de estar compartida, estuvo en mi mano coger una plaza completa solo en uno. Pero mi cabeza y mi corazón se alinearon, y dijeron que no, que les hiciera caso a ambos.
A veces siento morriña de los coles, pero no me quita el sueño, estoy aprendiendo mucho con los alumnos que voy conociendo, los compañeros, y de mí misma, por enfrentarme a retos bastante diferentes a los de un cole. Sé que algún día volveré a ellos, o me agobia ni el cuándo ni el dónde.

Voy a hacer un inciso, el lunes salen los aptos de la fase concurso-oposición de maestros. Desde aquí toda mi fuerza para dos personas muy especiales, una fue alumna mía durante dos cursos (fui su tutora y además les daba Inglés, para acabar saturaditos de Raquel, ja, ja, ja, ja, pero me pillaron en una época muy dulce y con ganas de comerme el mundo).  Paula, omito en qué cole coincidimos y tus apellidos, para evitar presiones extra. Ella es de las alumnas completas, de las que brillan a nivel académico y destacan en la parte humana. Y con una sonrisa casi permanente. Ojalá el lunes la web de educa te dé la noticia que te mereces y para la que llevas mucho esfuerzo detrás. Y la otra fue alumna mí de prácticas. Con la que, como el destino es caprichoso a tope, ya coincidí en un instituto, sin que fuera alumna mía, pero la recordaba. Es de estas personas a las que se les nota la vocación, ves que vale para maestra a las primeras de cambio. No es fácil de explicar, pero se percibe algo particular que no transmiten muchas personas. Y esa es Laura, mucha suerte también, que el tiempo dedicado tenga su recompensa. Por eso, Paula y Laura, espero que el 2025 sea el año en el que celebréis que sois funcionarias en prácticas. Cruzo los dedos por vosotras. Y, en cualquier caso, os aplaudo por los resultados obtenidos, sois dos campeonas.

Y poco más. La verdad la búsqueda de fotos, para dar con unas imágenes de hace algunos años, me ha dado ganas de escribir en el blog, y también de ponerme a dibujar. Por cierto, Celia, aunque no creo que leas esta entrada ni por asomo, reencontrarnos me hizo mucha ilusión, estaba nerviosa y todo. Y emocionada, aunque controlé y no cayó ni una lágrima (de alegría, por supuesto). Además ahora lo que dibuje será por duplicado, para el Salinas y el Venancio. Es como si tuviera dos hijos, y no quiero que uno sienta celos del otro, así que para los dos, café. Eso sí, con mi toque, porque hacer dos póster iguales no es mi estilo, "tunearé" mis propios trabajos. A partir del lunes, a dibujar se ha dicho, sin agobios ni prisas. Sin peticiones ni normas, las reglas las pongo yo, a mi bola.



No quiero explayarme mucho más porque sé que puedo sonar muy repetitiva y en mis aniversarios docentes (el de empezar a trabajar y el de "aprobar" las opos), hay datos que suelo sacar a colación sí o sí.

A los que me leáis os deseo al menos la mitad de la suerte que he tenido yo, con las personas a las que he conocido, las situaciones que he vivido, las experiencias que me han hecho crecer y todo lo que he podido aprender gracias al conjunto de lo mencionado antes. Lo de hablar solo de la mitad de la suerte que me ha acompañado a mí, es porque creo que he tenido mucha suerte. No todo lo vivido ha sido bueno, pero en mi balanza siguen pensando infinitamente más los momentos positivos, y lucho porque siga siendo así. 

Gracias, una vez más, a los que habéis estado en algún punto de mi camino docente y os ha gustado coincidir conmigo. 

Ojalá siga dando con buena gente con la que me gusta coincidir. Buen día y, como podéis comprobar, retomo la nocturnidad a la hora de escribir en el blog, eso es muy yo.




lunes, 12 de mayo de 2025

Apagón, "Habemus Papam", calentando motores para Eurovisión y de amigas y otras personas importantes

28 de abril de 2025. Alrededor de las 12:30, apagón general en la Península Ibérica. Y yo pensando que era cosa de Garrido, luego ya toda Salamanca sin electricidad, y a medida que avanzaba la mañana, me dicen que ha pasado en toda España, Portugal y algún país más. Y la desconexión, en lugar de transmitirme calma, me provocó mucha inquietud. Especialmente no saber dónde estaba mi madre ni cómo. Afortunada ella, no le pilló en el ascensor. ¡Menos  mal! Y la gente volvió a la radio a pilas, a las velas (a mí me encantan aunque cada vez las encienda menos), a cocinar con butano (los que disponían de él), y a las linternas. Tuvimos mucha suerte, en Salamanca no duró muchas horas. Y al ser una ciudad pequeña, no provoca el mismo caos en cuanto a transporte, sea público o privado, que en urbes como Madrid o Barcelona. A mí me sorprendió la calma de los conductores, poco habitual en esta ciudad. Y lo cívicos que fueron cediendo el paso a los peatones. Todo esto en Lunes de Aguas. Celebración a la que muchos no renunciaron, como si nada hubiera pasado. Y quizá era lo mejor, seguir con nuestras rutinas, en la medida de lo posible, como si nada. Estoy convencida que nunca llegaremos a saber las razones reales del apagón. Somos expertos en echarnos la culpa los unos a los otros, sin asumir responsabilidades, ni contar la verdad a la ciudadanía. Y eso, gobiernen los de un color u otro, me parece lamentable. Tenemos derecho a estar bien informados, a ser tratados con honestidad, y a  recibir una información transparente, sin las opacidades de aquellos que solo piensan, con perdón, en "salvar su culo", o esa es la impresión que dan. Y no me refiero solo al apagón, pienso en la Dana en la Comunidad Valenciana y se me sube la ceja, indignante. 

Jueves, 8 de mayo. Segundo día de Cónclave en El Vaticano, y a la cuarta fue la vencida. Hubo fumata blanca y poco después, el "Habemus Papam" desde el balcón, y la presentación oficial del nuevo pontífice. A mí me transmite calma, tiene cara de buena persona. Me agrada que haya sido misionero tantos años. No sé, me gusta la gente que pisa tierra. La que sabe de primera mano las necesidades de muchos, la que no ve los toros desde la barrera. Vi su primera aparición en público, porque me resulta alucinante todo lo que incluye un Cónclave. En realidad, todo lo que sucede en la burbuja vaticana desde el fallecimiento de un Papa hasta la elección del siguiente. Comparto uno de los vídeos en los que se anuncia el nombre del nuevo Papa, y su primera aparición pública después de ser elegido. Me gustó mucho que se emocionase tanto, hasta el punto de contener las lágrimas.


Y me acordaba de mi padre, una vez más, que ya no ha estado para conocer a este nuevo Papa. Miraba a mamá, y disfrutaba al menos de poder seguir disfrutando de vivir muchos momentos a su lado, históricos y cotidianos. También me acordaba de lo muchísimo que disfrutó su viaje a Roma. Y la de buenos recuerdos que trajo de su visita a Roma y al Vaticano, y con eso elijo quedarme. Mi padre tampoco ha vivido el apagón, ni muchas otras cosas. Pero papá, dolorosamente, el mundo sigue girando, como si nada hubiera cambiado. Sin embargo nuestro "pequeño" mundo, en el que tú eras piedra angular, el mundo de los que te amamos, se paró ese asqueroso 1 de agosto de 2023, y cambió radicalmente, no pudimos evitarlo. Como si se cayera de un plumazo un gigantesco castillo de naipes; como si una bomba arrasara, de manera inesperada, con todo; como si nos faltara el aire; como si nos hubieran disparado al corazón... Y puedo poner más símiles, y nada se aproxima, por mucho que ponga empeño, a la realidad del dolor tan indescriptible e inhumano que significó perderte, y para más inri, de un plumazo. Aunque seguimos, como podemos pero seguimos, cada uno llevando este dolor a su modo. No nos hemos rendido, la vida siguió, continúa y debe seguir, pese a que lo mucho que cuesta entenderlo. Como le decía hace muy poco a una amiga, hablando de otros temas, de otro tipo de duelos, el pasado no desaparece, nunca, para bien o para mal, no se puede borrar. Y tonto de aquel que pretenda eliminarlo, como si nunca hubiera existido. Somos lo que somos por las experiencias que hemos vivido, o a las que hemos sobrevivido. Quizá parezca que algunos dolores no se superan, pero quiero pensar lo contrario. Lo que pasa es que cuando te has llevado un "tortazo" del destino o llamadlo como os venga en gana, se ve todo gris. Y se tarda en ver algo de luz. Vamos camino de cumplir los dos años sin ti, y ya hace bastante que no lloro a diario y varias veces cada día. Pero hay momentos en los que la memoria del corazón achucha y la cabeza no colabora a mitigar eso. Lanzo un mensaje de ánimo a todos los que estáis viviendo algún tipo de duelo. Para mí hay duelos por los muertos, pero otros padecen duelos por los vivos. Obviamente no son iguales, pero sigo viendo muchas similitudes, y mucho dolor en ambos. Ánimo, en serio. Hay cosas que parece que una vez perdidas es imposible recuperar, pero sigo convencida que la felicidad o algo parecido, es posible, pese al duelo personal que cada uno alberga, sea más o menos visible, y sea un duelo por los fallecidos o por los vivos que se han convertido en ausentes, incluso extraños.

Intencionadamente he relegado Eurovisión casi para el final. Hace nada me salió un vídeo de Instagram que me pareció buenísimo, Silvia Abril cantando, a su manera (y menos mal), la canción "Esa Diva", de Melody. Gracias, Silvia. Eres magnífica, tremenda, inigualable. Aplaudo tu sentido del humor. Porque no sé cómo quedaremos, pero cierto es que Melody se ha esforzado, y ha conseguido que su canción esté hasta en la sopa. Y será una de las canciones del verano, seguro. Aunque, me quedo con la versión de Silvia Abril. 


Y os dejo el vídeo siguiente, por si alguien alcanza a explicarme por qué le han plantado ese pelucón a Melody. Y quién ha sido el "culpable" para que se note tantísimo, porque a mí casi se me caen los ojos del susto. Me resulta bastante carnavalesco...


Los que me leéis habitualmente, sois conscientes que por razones inexplicables, pero me encanta Eurovisión. No me gusta perderme la emisión de la gala final en directo, y analizo lo que veo y escucho. No he escuchado todas, pero os dejo algunas que me han llamado más la atención. Ya tras el concurso, si tengo tiempo y ganas, comentaré aquí algunos aspectos.



La cita eurovisiva ya se aproxima, cuando quiera darme cuenta, será sábado por la noche. Espero que la actuación de Melody esté a la altura, la canción no hay quien la cambie, pero que la defienda lo mejor que pueda. Mi sensación es que quedaremos bastante mal, pero no soy una experta sobre el funcionamiento de las votaciones en Eurovisión según afinidades u odios entre países, y puedo equivocarme. La tercera canción no es de la competición eurovisiva de esta edición, sino de 2020. Esa que no se pudo celebrar por el COVID. Es la que me habría gustado que ganara...de haberse podido celebrar.

Mayo está ya casi a la mitad, pero se me está haciendo pesado. Es contradictorio, pero tengo la sensación de ve volar los meses, y a la vez se me hacen eternos. La sensación de ir tarde o no llegar, o no saber si voy a llegar a tiempo a determinadas cuestiones. Y me agobia, no me quita el sueño, pero me preocupa, lo que pasa es que no puedo rebobinar, y echar el calendario unos años atrás. Hay que asimilar lo que hay, y no tomar las cosas como un lastre, sino tratar de impulsarnos con las ilusiones que tengamos, con los proyectos que nos queden, logremos convertirlos en realidad o no. Y según para qué, y según con quién, vale la pena arriesgarse.

El sábado fue un día de contrastes. Me topé con una persona, así puesto no especifico ni el género, que hace unos años me hizo mucho daño con su miserable forma de actuar. Vi a esa persona y no me removió nada, pasé olímpicamente de su presencia. Estaba, pero su existencia es insignificante y me di cuenta que el tiempo cura muchas heridas, y me ha hecho relativizar vivencias que en su momento me parecieron el fin del mundo. Como todo es cuestión de equilibrio, una amiga a la que no esperaba ver el pasado fin de semana, estuvo por aquí. Y no sé ella qué sensación se llevó, pero a mí las conversaciones entre amigas, o con algunas otras personas básicas en mi vida, me dan mucha fuerza. Y hay espacio para reír, llorar...desnudarse emocionalmente y sentir que no pasa nada. O que sí pasan cosas, pero que puedes permitirte el lujo de confiar en algunas personas, unas pocas solo. Y eso es una fortuna inmensa. El domingo tuve una sensación semejante hablando con otra amiga. En un momento determinado vi cómo un bebé, de cuatro meses apenas, miraba a su madre, mi amiga, con amor. Suerte la mía de presenciar cómo las miradas hablan cuando todavía no articula palabras, al menos no en un idioma entendible para los adultos. ¡Qué bonito! Gracias a las dos, la amiga "del sábado", y la "del domingo". Y gracias a los encuentros fortuitos que son una especie de Pepito Grillo que me hacía falta. Y la puntilla de la entrada es de Amaral, de su nuevo disco.