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lunes, 31 de agosto de 2020

2020-2021: El curso de los retos

Esta entrada podría tener millones de destinatarios, obviamente llegará a un número de personas relativamente reducido, pero el mensaje es el mismo lo lean 10, 200 o 3.000 personas. He apurado hasta el último momento para escribirla, porque quería disponer de la información más reciente por unos medios u otros, antes de escribirla.

En primer lugar, gracias a los equipos directivos de los centros educativos que, a la carrera, sin saber muy bien qué nos deparará septiembre, entregaron el correspondiente Plan de inicio de curso antes del 31 de julio. Gracias por ese esfuerzo ingente que habrá supuesto bastantes quebraderos de cabeza y ayudará a empezar el curso con un poquito menos de incertidumbre y bastante organización. Y no sé a vosotros, pero a mí llegar a un sitio donde veo que la organización está muy clara, me da tranquilidad, y por lo que me ha llegado la tendría tanto en el cole del que me despido, el CEIP Filiberto Villalobos de Béjar, como al que llego, el CEIP Severiano Montero de Peñaranda. Por eso este primer punto es un agradecimiento a  todos los equipos directivos en general y, en particular, a los dos que ahora me tocan más de cerca. 

A todos los docentes, no sé como lo veis muchos de vosotros, otros tantos sí, porque es el tema de conversación más recurrente este mes, pero ojalá hayáis podido recargar las pilas este verano. Sí, ha sido un verano anómalo, para todo el mundo, de la comunidad educativa y de cualquier otro ámbito.  papás y mamás, alumnado y profesorado. Y creo que no espera un curso plagado de retos. Os animo a que los afrontéis con paciencia, esfuerzo, ilusión, inteligencia emocional, flexibilidad, cariño y empatía. Nos vamos a encontrar ante situaciones novedosas y muchas pueden descolocarnos. Espero que apliquemos el sentido común y tengamos claro cuál es ahora la prioridad. La mía es la salud, la propia y la ajena. Me importa mucho mi salud, pero mucho más la de los míos, y eso sí me asusta. Tengo miedo a contagiar, especialmente a mis padres, más que a contagiarme yo. Por eso creo que "dar clase" va a ser secundario. Tenemos unas nuevas rutinas que hay que cumplir lo mejor que se pueda por el bien común. Y no nos engañemos, llevan su tiempo y tienen su complejidad. Seguramente al principio nos roben más tiempo, pero hay que acostumbrarse y tenerlas presentes siempre. Y por muy bien que cumplamos con ellas, suponen un tiempo a tener en cuenta.

Además de la salud, quiero que mis alumnos estén lo mejor que se pueda, en la parte que dependa de mí. El nuevo escenario a priori puede derivar en clases más aburridas, monótonas y frías. No sé muy bien cómo lo haré, pero pondré toda la carne en el asador para evitar que se aburran, desconecten o no se sientan cómodos en el aula. Tenemos distancia social, mascarillas que limitan bastante nuestra comunicación no verbal, y no podemos relacionarnos los unos con los otros igual que antes. Deseo de corazón dar con la manera para hacerles sentir bien, escuchados, comprendidos, queridos, apoyados...Para mí mi alumnado es lo más valioso que tengo en mi profesión, siento lástima por los maestros que no lo ven así. Creo que explotaré al máximo el lenguaje de las miradas y los gestos con las manos, sin temor de hacer el ridículo. Hay que hacerse entender, hay que llegar a ellos. Debemos reírnos en las aulas, sonreír bajo esas mascarillas, aprovechar el tiempo, disfrutar de la compañía pese a las distancias, escuchar a todos, darles su espacio (y no me refiero a la distancia social) y aprender todo lo que las circunstancias nos permitan. 

A los alumnos sé qué decirles, pero quizás el cómo no lo tenga tan claro. Respetad lo que os digan desde vuestros hogares y en vuestros institutos o colegios, pensamos en lo que es mejor para vosotros. No siempre vamos a acertar, pero intentaremos hacerlo razonablemente bien. No penséis que sois una generación perdida, de eso nada. El COVID-19 no os convierte en generación perdida (cada vez que lo escucho siento un sarpullido). Como mucho quiero pensar que en total se "perderá" un curso. Hablo de perder en términos académicos, en la parte humana no, algo sí, pero no tanto. Habrá que dar con nuevas formas de socializarnos, no nos queda otra salida. Aunque tengamos distancia social, quiero pensar que daremos con la fórmula de tener calidez humana, de sentir el cariño de la gente aunque no haya besos ni abrazos ni nada que implique riesgo por el contacto físico. Y a lo mejor este curso aprendéis menos contenidos del currículo puro y duro, pero sí conseguimos que os llevéis algunas enseñanzas valiosas para la vida, habrá valido la pena, y el esfuerzo y los desvelos tendrán sentido.

Quiero conocer a mis nuevos compañeros, a los niños y niñas con los que voy a estar en las aulas y en el patio, y a sus familias. No sé si en algún momento  tendremos alguna clase en cuarentena o no quedará otra que cerrar durante un tiempo el colegio. Pero como no sabemos si eso sucederá o no, intentemos disfrutar del día a día.

Como por desgracia no tengo una lámpara mágica que frotar para desear que vuelva ya la antigua normalidad, tal vez en los términos que la conocíamos no regresará jamás, quiero vivir el presente y disfrutarlo porque ahora sí que sí, ni idea de lo que nos deparará el futuro. Sé a quiénes tengo ahora en mi vida y con eso me basta. El a quiénes tengo implica con los que de verdad, sin límites ni condiciones de ningún tipo, puedo contar. Y eso sí tengo que agradecérselo un poquito a la pandemia, me ha acercado más a quien el destino debe querer que me aproxime. Todo pasa por algún motivo, lo repetiré hasta la saciedad. Y también me va alejando de los que, por lo que sea, no cuentan conmigo, yo para ellos no cuento o cuento menos que antes.

Hace más de una semana, cuando escuchaba la radio mientras iba al volante, hablaban de la "vuelta al cole." Decían cosas interesantes así que subí el volumen un poquito. Me quedo con una idea, este va a ser un curso de "Educar para la vida." Todos deberían ser así, sin excepción, pero hay personas más testarudas que yo (ya es decir), empecinadas en anteponer la parte académica a la humana. A mí me apasiona la idea, y la repito en mi interior (Educar para la vida)...Y este es el momento, nuestro momento. Me parece que ha llegado la hora de abrir las puertas de los coles y de los institutos de par en par a la educación emocional. Dejemos que nuestros niños, niñas y jóvenes expresen sus alegrías, preocupaciones, miedos, tristezas, ilusiones, dudas...Todo, y si eso supone "sacrificar" un tema de Mates (o de lo que sea), ¿por qué no? Lo tengo muy claro y os invito a, con los medios que tenemos, aprovechar las circunstancias actuales para emprender una pequeña revolución educativa, aunque el Ministerio no ponga los recursos humanos y materiales en la cantidad que haría falta. No os rindáis, apoyaos en vuestros compañeros, de vuestro centro o de otros. Juntos llegaremos más lejos.

Y respecto a las familias también me apetece dar algunas pinceladas. Entiendo los miedos de muchas. No sé qué haría en vuestro lugar, pero comprendo que, tal cual está el patio, algunos optéis por no llevarlos a los coles o institutos, al menos de momento. Nunca va a existir riesgo cero, pero vosotros decidís si van o no. Soy consciente de lo que dice la ley, la escolaridad es obligatoria desde los 6 hasta que vuestros hijos cumplan 16 años. Pero a veces hay que ajustar las leyes a la realidad, y no sirven para todas las situaciones. Y esta pandemia ha roto muchos de nuestros esquemas, por eso no deberíamos cerrarnos en banda, sino abrir puertas a los cambios. No cambios porque sí, más bien consensuados, reflexionados y que sean para mejorar, que nos permitan crecer. Las familias jugáis un papel importantísimo también, para transmitir prudencia pero no miedo a vuestros hijos. Una vez más os invito a remar juntos, parte de nuestros (de los docentes) éxitos o fracasos educativos con el alumnado dependen de cómo las familias estén dispuestas a colaborar con nosotros y a implicarse. Y sin vosotros no se puede llegar a buen puerto. Recordad que estamos en el mismo barco, y el destino es lo que más se aproxime a ver felices a vuestros niños y niñas. Mamás, papás, no estáis solos, contad con nosotros. Y si a alguno no lo ve así, lo personalizo, podéis contar conmigo. Y vuestros hijos, o lo que es lo mismo, mis alumnos, también...¡Siempre! (Sabéis que para mi lo de ex-alumnos no existe).

Ojalá comenzáramos el curso con profesorado de apoyo, para realizar desdobles desde el minuto cero. O para coordinarnos de cara a la enseñanza telemática, porque no nos engañemos, hay bastantes papeletas de tener que volver a ella en algún punto del curso (deseo confundirme, con toda mi alma). Ojalá tuviéramos profesionales de Enfermería en los centros educativos. Ojalá contáramos con personal de limpieza durante toda la jornada escolar. Ojalá hubieran habilitado espacios públicos cercanos como aulas. Ojalá los políticos hubieran planteado una alternativa factible para la conciliación laboral y familiar por si no hay más cáscaras que echar el cierre en los colegios. Ojalá empezásemos con mejores noticias del número de contagios. Ojalá no tengamos que esperar demasiado para contar con una vacuna fiable y eficaz. Ojalá falte menos de lo que creemos para acercarnos a la normalidad. Hay muchos ojalá, pero saldremos de esta, o esa es mi actitud, la de luchar. 

No sé si soy un bicho raro, a ratos sí lo pienso. Pero con la que está cayendo valoro mucho más cada paseo, canto de pájaro, tormenta, día soleado, caricia, beso, abrazo, sonrisa, mirada...Para algunos pueden ser nimiedades, a mí me parecen muy importantes. Gracias a los que habéis decidido que parte de vuestro tiempo, por la vía que sea, vais a compartirlo conmigo. Gracias por hacerme partícipes de vuestros días buenos, los quebraderos de cabeza, los miedos, las ilusiones...Esos momentos me hacen sentir especial y me ayudan a colorear los días grises. Vuestra confianza y cariño me dan alas, para soñar en el mañana y no perder los sueños que todos tenemos. Tarde mucho o poco, saldrá el sol, estad seguros, y lo contemplaremos juntos.





Fotografías propiedad de Raquel Plaza Juan.

Ánimo, suerte y...¡Salud!

sábado, 1 de agosto de 2020

CEIP FILIBERTO VILLALOBOS DE BÉJAR, ni más ni menos

Qué complicadas son las despedidas. Esta entrada podía haberla escrito casi cualquier día desde el 26 de mayo, sí, hace dos meses y una semana. Pero ningún día era "bueno" para escribirla, ni va a serlo. Iba a decir que las despedidas nunca me han gustado, en general, y en el trabajo llevo unas cuantas. Aunque siendo sincera, en varias ocasiones sí han sido sinónimo de alivio, paz y recuperar salud. No es el caso. 

Me despido hoy, 1 de agosto de 2020, del Colegio Filiberto Villalobos de Béjar. Es una despedida atípica, como gran parte de lo vivido en el periodo de confinamiento o en la desescalada. Sin embargo es lo que toca y hay que adaptarse. No he podido dar besos, abrazos ni nada que fuera de contacto, ni a mis compañeros del cole ni a mi alumnado. Y me cuesta mucho en cualquier ámbito, más en el personal, no lo voy e negar. Para mí la distancia social es durísima y aunque sea por salud, porque sin salud no somos nada, a nivel anímico me pasa factura ese espacio que nos separa, esa calidez de sentir a los demás, a los que en estos momentos debemos no acercarnos en exceso...por la cuenta que nos trae.

Además de esa distancia social, el ya lejanísimo viernes 13 de marzo, sonó el timbre, y me parece que nadie sabía con certeza todo lo que pasaría después. Desde entonces nada de volver a las aulas con alumnos. Sin mucha capacidad de reacción, nos vimos inmersos en la enseñanza telemática, para la que, lo confieso, no estaba debidamente preparada. A marchas forzadas hice lo que pude, primero con "Class Dojo" y luego con "Teams," bendito "Teams." En ocasiones he llegado a aborrecerlo, porque tenía la sensación de estar trabajando las 24 horas. Ha habido días durísimos, jornadas interminables y un sentimiento de frustración, de no saber cómo llegar a todos. Con el tiempo fui manejando más funciones del "Teams" y con frecuencia, especialmente con los niños y niñas de Inglés de 5º de Primaria, enviaba audios por chat privado para corregir las tareas, porque me parecía algo un poquito más cercano y útil. Me lancé a la piscina de tener algunas clases por videollamada, únicamente en los grupos de 8 (Science de 4º y 5º de Primaria), porque no veía factible tener una "clase" sin poder ver a la vez a todo mi alumnado. Y la verdad es que las disfruté una barbaridad, necesitaba ver a mis alumnos, hablar con ellos, no sé, recuperar una pequeña parte de lo que nos estábamos perdiendo. He hecho lo que tocaba, como todos, y sé que los maestros han hecho un esfuerzo tremendo durante el estado de alarma, por seguir adelante de la manera que se pudiera, todo mi reconocimiento para los docentes, para las familias implicadas (y ojo a las circunstancias de cada casa) y el alumnado que ha puesto de su parte para aprovechar lo que tenía a su disposición.

Reconozco que mi "trabajo" me apasiona y soy maestra por vocación. Me encanta la docencia a través de la emoción y del sentido del humor, considero que son dos de las "armas" más poderosas que puede usar un maestro o un profesor, y he podido emplearlas también en las videollamadas. Aunque nada es igual a las clases presenciales, las considero insustituibles. Lo que no quiere decir que tengan que tener lugar a cualquier precio, a las noticias actuales de brotes y rebrotes me remito. Ojalá sea posible comenzar el curso 2020-2021 en condiciones de no poner en peligro la salud de nadie, o que el riesgo sea mínimo. Si no puede ser así, me parecería una auténtica locura. 

Este curso he tenido la suerte, pese a la COVID-19, de disfrutar de un gran centro educativo. De un cole no muy grande en cuanto al número de alumnos, pero sí en lo que a espacio se refiere, es asombrosamente amplio. Y una de mis mayores suertes ha sido formar parte de ese colegio, concretamente de ese claustro, de un grupo de docentes muy especial con los que me he sentido francamente bien. Me parece que es quizás una de las salas de profesores en la que más cómoda he estado, un ambiente buenísimo. Somos muy diferentes pero, sabía que daba igual quiénes estuvieran, si iba, siempre había alguien a quien poder escuchar y/o con quien poder hablar. Nos han quedado vivencias por compartir, pero he sido muy feliz, y eso es lo que me llevo. Es un lujo dar con compañeros así. Gracias María, Espe, Tiby, Rocío, Esther (Infantil), Angelines, Meli, Maribel, Jose, Mario, María José, Mercedes, Sergio, Esther (Música), Ismael, María Jesús, Silvia, Noemí y Dori. 

Y del alumnado, ¿qué decir? Igual que he comentado sobre mis compañeros, a pesar de habernos quedado con momentos por vivir, me quedo con muchas risas, emoción...Me ha encantado estar con vosotros en las aulas, en los momentos agradables y en los duros, y de estos segundos se aprende mucho más y los ha habido, para qué negarlo. Fue un reto tener clase con cuatro cursos distintos y ocho agrupamientos diferentes. Ah, y tres áreas (Science, Arts e Inglés). Me quedo con el cariño de muchos de vosotros, las bromas, la ironía, el esfuerzo, la capacidad de adaptación...Sois fabulosos. Mención especial para los de 4º, porque hemos compartido muchas sesiones, y eso une, o al menos me siento un pelín más unida a vosotros que a otros cursos, porque el tiempo que hemos pasado juntos ha sido notable. Lo mismo sucede con los alumnos de Science de mis cursos, era una sensación muy bonita, de estar como en familia.

Me gustaría aprovechar para pedir perdón tanto a compañeros, alumnos y familias, por si alguna vez os he fallado, de verdad que lo siento. Y de paso disculparme también con aquellas niños y niñas a los que no había respondido por el Teams a sus deseos de buen verano y a preguntas/comentarios sobre si iba a continuar o no en Béjar el próximo curso. Me veía incapaz de responderos. Lo mismo en las videollamadas, no tuve valor para deciros que no iba a seguir en el cole, me da mucha pena y se me hacía un nudo en la garganta, igual que en el claustro virtual de fin de curso, o ahora mismo al escribir estras líneas, me emociono, es inevitable.

Gracias de corazón a todos: mis compis de batallas; mis alumnos; nuestro dispuesto conserje; las familias que forman el cole...Aunque actualmente las noticias sobre la evolución de la COVID-19 son bastante malas, quiero pensar que en algún momento del curso será posible veros, aunque debamos mantener las distancias.

Tenéis el cole con las vistas más bonitas del mundo, un lujo para los sentidos. Espero que todos, niños y adultos, hayáis tenido la oportunidad de desconectar un poco de los momentos duros vividos y, con ilusión, podamos seguir hacia delante. ¡Suerte y abrazos sin distancia!

Con mucho cariño:
Raquel


jueves, 11 de junio de 2020

Destino

El pasado 26 de mayo publicaron la adjudicación definitiva del Concurso General de Traslados de Maestros. En mi caso, se mantuvo el destino de la adjudicación provisional, mismo cole, mismo perfil. Una vez más el destino me demuestra que en algunas cosas, decide por nosotros. Estoy muy contenta, porque creo que tengo motivos para estarlo. Tengo la conciencia tranquilísima, porque rellené, como suelo hacer, el Concurso de Traslados con corazón pero con cabeza, en este orden. Tal vez se deba a que así funciono mejor, no sé, pero no me había basado principalmente en los kilómetros, es lo más normal para la gran mayoría. No sé qué tal me va a ir en Peñaranda de Bracamonte, pero sé que si me ha tocado ir ahí, habrá algún motivo, y espero que sea una etapa bonita laboralmente hablando. Desde luego voy ilusionada. Pese al sabor agridulce de dejar Béjar, mi segundo "Fili" en estos años, sin poder haber tenido clases presenciales (la última ese lejanísimo 13 de marzo) ni habernos acercado demasiado a la normalidad, o a lo que antes estaba bajo ese paraguas.

Móstoles, Madrid capital, Ciudad Rodrigo, Salamanca capital, Robleda, Guijuelo, Salamanca capital nuevamente, Guijuelo otra vez, Salamanca capital por tercera vez, Guijuelo (bendito Guijuelo, cuánto le debo) y Béjar...Estos han sido cronológicamente mis destinos, definitivos o no, como interina y luego ya funcionaria, desde abril de 2008. Todo pasa por algo, el tiempo me lo ha demostrado, sin excepciones. Y eso es lo que quería compartir respecto a mi próximo destino profesional. Aprovecho también para agradecer desde aquí a todos los que os habéis alegrado por mí. 

He de confesaros que esta entrada del blog no se llamaba "Destino", la empecé a escribir hace días, pero estaba inconclusa, porque sigo pasando muchas horas frente al ordenador y a ratos me parece que le estoy cogiendo cierta tirria (al ordenador por supuesto, no al blog). Y en este espacio de tiempo entre empezar a escribirla y no encontrar momento para terminarla, antes de ayer, martes 9 de junio, falleció Pau Donés, cantante de Jarabe de Palo. No voy a decir lo que no es. Pau Donés no era uno de mis cantantes favoritos, no conozco al dedillo toda su discografía, pero tenía "algo." Ese algo que le hace formar parte de la banda sonora de mis años de vida. Especialmente con Agua, Depende y Grita. 

Sabéis que con mucha frecuencia, lo que escribo en el blog va acompañado de alguna canción. Pues desde que escuché el 23 de mayo "Eso que tú me das," supe que debía estar aquí. Y desde ese día ha sido parte de la música que escucho mientras corrijo tareas de Teams, preparo clases por videollamada...Y ya se ve en el vídeo a un Pau muy demacrado, lo cual me hacía sentir una profunda tristeza. Pero también la canción me parece una manera preciosa de despedirse de este mundo y de su gente. Un canto plagado de gratitud, y dicho de manera simple, sin florituras. Allá donde estés Pau, muchas GRACIAS. Siempre he sentido admiración por los luchadores, del tipo que sean, anónimos y conocidos, y él llevaba cinco años luchando una batalla que no pudo ganar. Tengo ganas de escuchar el disco, Tragas o escupes, mucho ojo al título, no tiene desperdicio. Así que esta vez no habrá una canción aquí, sino cuatro.





Y os dejo una entrevista de El Mundo a Pau Donés. Es de 2017, no sé la fecha exacta...

Ojalá nos sirva a todos de lección y recordatorio importante: VIVIR ES URGENTE...Ya lo creo, ¡vivamos!

martes, 31 de diciembre de 2019

Al año que se va

Queridísimo 2019:
Me aventuro a escribirte a caballo entre el ordenador y la cocina.

He empezado diciéndote "queridísimo", porque te has portado fenomenal, al pan , pan y al vino, vino. Y sí, me da incluso algo de pena que te acabes. Aunque, pese a eso, voy a seguir disfrutando de la última noche del año, como suele ser habitual. Es inexplicable, pero casi siempre disfruto de la Nochevieja, sin necesidad de hacer nada extraordinario. Si hubiera sido un mal año, por las ganas de ver cómo se termina, mandarlo a tomar viento fresco y por la alegría de darle la bienvenida a uno nuevo. Y, si como este, ha resultado ser un muy buen año, lo despido feliz, con una amplia sonrisa.

Gracias porque, pese a algún que otro sustillo, no nos dejas ninguna silla más vacía, y eso es de agradecer...y mucho.

Has sido un año intenso, de cambios, reencuentros, encuentros, novedades, algunas tristezas, mucho trabajo, una barbaridad de momentos especiales y muchos recuerdos imposibles de olvidar. Vamos, que para mí dejas huella.

Si el 2018 decidió que era mi año de regreso a Guijuelo, la mitad del 2019 fue un broche de oro a un curso único, de esos que no se viven con frecuencia. Bendito 5ºC, y bendito Fili, con toda la gente que forma parte de él. Y desde septiembre, caprichos del destino, o sabiduría del mismo, de Filiberto a Filiberto. Misma carretera, y todo lo demás una montaña de cambios, a los que parece estoy ya más que adaptada, y muy contenta de estar en Béjar. No tenía que ser Guijuelo, por lo que fuera, y qué bien haber caído en Béjar.

Este 2019 fue también un año de aniversario docente. El 20 de julio hice 10 añazos de haber superado las oposiciones. Como este año también hubo proceso selectivo, me di cuenta, nuevamente, de la lotería que nos toca a los que en algún momento hemos tenido la suerte de nuestro lado. Y además sentí algo de rabia, por amigas (y otras personas) que se han quedado en el camino. No porque sean mis amigas, que también, sino porque son unas MAESTRAS fantásticas, y les ha tocado seguir como interinas...

Ha sido un año de aprender la importancia de saber esperar, darle "tiempo al tiempo" y no obsesionarse, porque todo llega en el momento preciso. Lo que pasa es que a veces nos cegamos tanto que no vemos, y nos entran las prisas.

2019 ha sido un año de ir quitándome (algunos) miedos. De ponerme retos a mí misma y superarlos o estar en vías de ello. Pero todo esto no lo he hecho sola, los que me quieren bien (y mucho), son responsables de las barreras que voy derribando. Y me refiero a muchos ámbitos.

Gracias a los que no me habéis dicho lo que tengo que hacer (lo que vosotros pensabais que tenía que hacer), fuera respecto a lo que fuera. También a los que no me han dicho el "piropazo" de qué cara tan guapa tengo (según algunos, es su opinión), porque no sabían el daño que me hacían cada vez que lo escuchaba, en lugar de ayudar, era sentir un saco de tierra (otro más) sobre mis hombros. 

Gracias a los que no me juzgan y me quieren, tal cual soy por fuera y por dentro, por lo especial que me hacen sentir y porque esas sí son manos amigas, de las que me apetece tener cerca siempre y hablar con ellas tempranito o de madrugada. Gracias a los que, pese a la distancia, he sentido a mi vera, porque me han apoyado, respetado, escuchado, querido, valorado y cuidado, haciendo sentir que de verdad les importo, nos viéramos mucho, poco o nada. Gracias a los que han llegado, y lo sé que lo hacen para quedarse, por aventurarse a formar, de la manera que sea, parte de mi vida.

Sigo con la retahíla, gracias al 2019 por los nacimientos que nos ha brindado y la alegría de todos los que van creciendo y nos iluminan con su inocencia. 

A la gente que hace por comprenderme, me trata con un cariño bárbaro y tiene detalles, del tipo que sean, conmigo...¡Gracias! 

Me siento tremendamente FELIZ de poder disfrutar de un círculo humano tan maravilloso, familia y familia elegida (amigos). No pienso en los que no están, sino en los que son luz y tengo la suerte de contar con ellos, no hasta dos o hasta cinco, sino hasta lo que haga falta.

Espero que para todos esos de los que me acuerdo ahora, el 2020 sea un año de cine. Es un número redondo, ojalá lo del 20-20 sea una buena señal. El año pasado os pedí que os quedaseis a mi lado, lo recuerdo bien.

Esté pido SALUD para todos, y que parte de vuestras ILUSIONes se cumplan, porque cuanto más FELICes seáis vosotros, más feliz voy a estar yo.

"Brindo" de manera virtual por todo lo bueno que está por venir y por las EMOCIONES que quedan para COMPARTIR.

Y este año nuevo va a tener un color especial, azul energy, no digo más, para todo.

2019...GRACIAS, de corazón.

La canción tenía que ser de Rozalén, se lo ha ganado a pulso. Y es VIVIR, por supuesto.


viernes, 1 de noviembre de 2019

Emo-ideas (3): A LOS AUSENTES

Paso de "Halloween", tal cual. Me importa un huevo y la yema del otro esta celebración, más cuando es justo la víspera del 1 de noviembre, Día de todos los santos. Me esfuerzo cada año por explicarles a mis alumnos los orígenes de "Halloween", para evitar que se queden en la anécdota de los disfraces, los sustos y el truco o trato. Aunque sé que es una batalla perdida, porque para ellos es una fiesta, y con eso les basta. Dicho esto, deseo de corazón que los que celebran "Halloween" lo disfruten al máximo, lo cortés no quita lo valiente (ya, soy muy refranera).

Hechas estas aclaraciones, ya es 1 de noviembre, y me gustaría aprovechar para recordar a los que ya no están con nosotros.

La idea que propongo esta vez es individual, puede guardar relación con los sentimientos que cada uno quiera: aceptación, nostalgia, ternura, melancolía, amor, tristeza, alivio, miedo, ira, serenidad, desaliento, orgullo, gratitud, soledad, felicidad...La lista tiende a infinito, o esa sensación me da a mí.

Se llama "Carta a los ausentes." No hace falta ser muy avispado para saber por dónde pueden ir los tiros.

Ya sea en familia o en el aula, la actividad es una invitación (cada persona decide si la toma o la rechaza), para escribir una carta (de manera individual) a alguien que fuera muy especial para vosotros, pero que ya no esté aquí.

Como todo lo que propongo, es algo completamente voluntario, más aun esta que otras anteriores, porque supone remover muchas cosas en nuestro interior. Hay gente que no quiere remover nada, y en su derecho está, y otros todavía no están preparados y lo único que van a sentir es dolor. Y otras personas que no quieran, sin más, y hay que respetar el momento en el que cada cual se encuentra.

No voy a escaquearme, así que os dejo mi "carta a los ausentes." No sabía cómo hacerla, si de manera anónima o no. Pero he pensado en la destinataria, en cosas que tuvimos tiempo de hablar, y creo que me lanzo a hacerla con su nombre, porque ella una vez me dijo que no le importaría que un día su historia se contara. A tanto no llego porque emocionalmente sería durísimo recabar cierta información (aunque quién sabe), pero voy a intentar escribirla a corazón abierto.

Tened en cuenta que hay que imaginarse que el destinatario podrá leer esa carta, aunque no sea posible, la intención es escribirla con esa idea.

Obviamente la edad de las personas que hagan la carta tendrá mucho que ver con el contenido de la misma. No hay cartas malas, lo bonito es que los que se decidan a hacerla, intenten plasmar sus sentimientos hacia esa persona en ella. Da igual si hay faltas de ortografía o la expresión escrita no es la más adecuada. Lo que de verdad importa es el fondo, no la forma de la misma.

Cuando cada uno haya escrito su carta, mi idea no incluye leerlas en voz alta ni a otros, porque considero que es un ejercicio de introspección. Optaría por poner música de fondo relajante, sin letra, y que cada cual disponga de tiempo para leerse a sí mismo lo que acaba de escribir.

¿Que hay ganas de comentar entre todos cómo se han sentido?...¡Perfecto! ¿Que nadie quiere hablar?...¡Perfecto también!

A ver, cojo aire y empiezo la mía:

Querida Alejandra (o Jandra o Jandri, como te llamaba mucha de tu gente):

Va a hacer cuatro años que nos dejaste. La mierda del cáncer, cada cosa por su nombre, te arrebató de nuestro lado después de, si la memoria no me falla, más de una larga década luchando contra él. Es verdad que en mis 37 años de vida he sufrido otras ausencias, no demasiadas (afortunadamente), pero ninguna me ha dolido tantísimo como la tuya.

Tanto que es inevitable escribirte esta carta sin poder parar de llorar, y sin acertar a deshacer el nudo que se me hace en la garganta y casi no me deja ni tragar saliva.


Te queríamos una barbaridad,...¡cómo no quererte! No era por pena, no era por lástima, eso jamás. Era porque fuiste un maravilloso ser humano, lleno de bondad, luz,  optimismo, energía, amor, lealtad, esfuerzo, de coraje...De muchas características buenas que pudimos disfrutar los que tuvimos la suerte de, una manera u otra, formar parte de tu vida y tenerte a ti en la nuestra.


Siempre fuiste una persona muy familiar, muy unida a sus hermanos y una gran amiga. Además una madre de 10 y una esposa de 10 (sí, me atrevo a decirlo). Recuerdo una vez que me dijiste que no habías podido tener un mejor compañero de vida que Jandro, qué razón tenías.


Hace bastante que no veo al mayor, a tu Iván, el que más se parece físicamente a ti. Sin embargo a tu peque, Pablo, le sigo la pista y me encanta saber qué hace, las novedades de su vida y sus planes de futuro (que no son pocos). En realidad me gusta mucho tener noticias suyas, aunque no podamos vernos más a menudo. Ahora esas charlas que tú yo teníamos por "guasap" o en el Bécquer principalmente, las tengo con él, convertido en un hombre maravilloso.  Y aunque Iván en el físico guarda más parecido contigo, para mí Pablo es muy tú.

Tienes un marido maravilloso y unos hijos maravillosos también. Estoy segura que desde arriba sonríes al verlos, y ellos te devuelven esa sonrisa y todo el amor que compartisteis.

Creo que nunca te di las gracias por tu amistad, sí por cómo eras conmigo, pero no específicamente por ser mi amiga. GRACIAS, me parece que eres la "culpable" de muchos puntos de inflexión en mi vida, y te lo agradezco enormemente. Ahora ya intento con todas mis fuerzas no dejarme nada en el tintero con las personas a las que quiero, sin necesidad que exista una enfermedad de por medio. Nunca se sabe qué nos deparará el futuro y mi idea es exprimir el presente y disfrutarlo todo lo que se pueda. Y a las personas hay que decirles lo que las queremos, lo mucho que nos importan, lo necesarias que son en nuestras vidas, por qué son especiales para nosotros y, claro está, cuidarlas con todo el mimo que necesiten y que seamos capaces de darles.

Durante un tiempo me pesó no haber pasado más tiempo contigo, luego ya me di cuenta que tenía que ser así, y no había vuelta de hoja. La vida tiene maneras de enseñarnos que a veces nunca alcanzamos a entender.

Fuiste un ejemplo de valentía, de fortaleza y de un coraje desmedido aunque también tuvieras miedo. A lo largo de todo el proceso, o es más apropiado decir "la batalla", era admirable ver cómo afrontabas lo que venía y, pese a que tú no tuvieras buenas noticias (a veces) o no estuvieras en un buen momento, SIEMPRE estabas ahí, al pie del cañón, para echar una mano, animar, escuchar, consolar, entender, querer...

Tengo grabada a fuego tu sonrisa, tu manera de abrazar y lo dulce que era tu voz. Y una inigualable capacidad de escucha. Precioso destino que tuvo a bien que nos cruzásemos gracias a unas clases particulares con Pablo. Quién iba a decirnos que de ahí surgiría una AMISTAD. 

A veces, si lo pienso fríamente, creo que te fallé, que no supe estar a la altura en tus últimos meses de vida, y me limité a respetar tu ausencia de noticias, porque no sabía que ese sí va a ser el adiós definitivo. Es posible que, ilusa de mí, confiara en verte renacer una vez más, ver cómo sorteabas el bache y seguías adelante, a pesar de haber pasado ya por rachas muy malas. Sé que también pudiste vivir momentos muy muy felices con los tuyos, y con eso nos quedamos todos.

Gracias por quitarle hierro a la muerte y hacerme valorar todavía más la VIDA.

SIEMPRE te querremos y recordaremos todos esos momentos de felicidad a tu lado. 

Alargo el brazo para agarrar tu mano con ternura y darte un abrazo gigantesco:

Raquelilla

Y hasta aquí puedo escribir. Como dijo Fernando Savater una vez y en anteriores ocasiones he tomado prestada esta frase suya: "Palabras me faltan cuando la emoción me sobra."

Esta entrada va dedicada a todos los que ausentes. Pero no únicamente a ellos, además he pensado mucho en los presentes, en los que nos quedamos aquí con ese dolor difícilmente descriptible y a ratos insoportable. Porque cuando alguien se muere, nunca es buen momento. Porque cuando una persona fallece, los que la querían, la amaban, comienzan un duelo que a veces parece interminable. Porque hay heridas que no se sabe si un día cerrarán. Y punto.


http://www.anundis.com/profiles/blogs/un-brindis-no-un-adi-s

sábado, 26 de octubre de 2019

Emo-ideas (2): UNA HORA MÁS

Debido al bombardeo al que nos vemos sometidos todos los años por estas fechas, con eso del cambio de hora, la idea de esta semana va por esos derroteros...sobre el tiempo. Muchas veces nos quejamos que el día no da de sí, que 24 horas son pocas para todo lo que tenemos y/o nos gustaría hacer. Aunque me da en la nariz que ni con 50 horas al día tendríamos suficiente pero...es lo que hay. Partiendo de eso, planteo un ejercicio de imaginación, para poner en práctica en familia o en los centros educativos.

Imaginaos que a partir de mañana, los días ya no tienen 24 horas sino 25. Piensa (individualmente) qué harías en esa hora más extra de la que dispones. Solo hay una condición, esa hora que te regalan cada día tiene que emplearse en lo mismo, no vale que cada día la destines a algo diferente.

Si queréis probar esta actividad en familia, podéis hacerlo tal cual la he descrito. También podéis añadirle esto: Si en esa hora extra, coincide que podemos estar juntos, ¿qué os gustaría que hiciéramos? Por supuesto aplicable también para las aulas, para que piensen en idea para disfrutar juntos esa hora. Creo que con esta segunda parte queda más completa pero, lo dejo a elección de cada uno.

Como las palabras se las lleva el viento (con frecuencia), lo que cada uno ponga puede quedar escrito en una cuartilla de este estilo (en cada página vienen dos relojes con sus correspondientes renglones debajo para escribir). La imagen del reloj la he sacado de https://www.idibujosparacolorear.com/relojes-de-pared-para-colorear .

Me parece que tras un tiempo de reflexión personal para que cada cual seleccione muy bien a qué quiere dedicar esa hora extra (y lo escriba en el papel), se puede hacer una puesta en común. Será muy interesante escuchar qué se les ha ocurrido a cada uno y por qué dedicarían esa hora de más a lo que han escogido. Estaría bien colocar todas las cuartillas alrededor de un reloj que tengamos en casa (para las familias) o en el aula (para los centros educativos), para tenerlas a la vista de todos.

Siguiendo con los refranes, como el movimiento se demuestra andando, os cuento a qué me gustaría dedicar a mí esa "hora 25." 

Si fuera en mi aula, suponiendo que soy tutora, obviamente la destinaría íntegramente a tratar la educación emocional, que es exactamente lo que propongo con estas emo-ideas semanales. ¿Por qué? Porque a todos les vendría fenomenal y no creo que adelántasemos nada dedicándola a algo puramente académico.

Y si fuera a nivel no laboral, fuera del colegio, me gustaría lo siguiente:

Poder pasar esa hora regalo con algunos amigos a los que no puedo ver con la asiduidad que querría. Están repartidos por Madrid, Guijuelo, A Coruña, Plasencia e incluso la misma Salamanca capital. Así que sería "un café con un amigo/una amiga." Café a dos eso sí, el amigo o la amiga que sea y yo. Me encantaría disponer mañana mismo de esa hora extraordinaria. El afecto, la confianza, la complicidad, la alegría, la empatía...no  desaparecen con la distancia, pero a mí me hace falta, tal cual, ver a esas personas que considero tan importantes, darles un achuchón, escuchar su voz, no sé, mirarles a los ojos, sentir que están cerca, aunque no pueda ser a diario.

Y la idea de esta semana ha sido gracias al bombardeo de anuncios en todos los medios sobre el cambio de noche de esta madrugada. Por si no os habíais enterado (aunque me resulta casi imposible), a las tres de la madrugada debemos atrasar el reloj, y serán las dos. De ahí que digan que vamos a dormir una hora más esta noche (excepto si vuestro trabajo es nocturno). 



lunes, 21 de octubre de 2019

Emo-ideas (1): BATALLA DE FLORES

Hago el siguiente apunte para los que habitualmente no leen el blog y hoy se han animado. Llevaba varios cursos trabajando de manera muy específica la educación emocional en el entorno escolar, pero este curso no ha sido posible. Como no puedo inventarme unas crónicas de algo que no hago, he optado por publicar una serie de ideas que tengo, para los que estéis interesados en el tema.  Me parece que pueden ser útiles tanto en casa (familias) como en las aulas (mejor con grupos de alumnos del mismo curso). 

La base común debería ser confianza, conocimiento y tacto. Si no existe cierto grado de confianza, sea en el seno familiar o en la clase, no me arriesgaría a que nadie pusiera en práctica ni una sola de las ideas que de ahora en adelante vais a encontrar en el blog.

En segundo lugar el conocimiento. Considero que sin un conocimiento de unos a otros, de cómo es cada uno, qué le gusta, le disgusta, le preocupa, le apasiona, le ilusiona, le duele, le emociona...no tendría mucho sentido probar estas ideas.

La tercera es el tacto, estamos hablando de emociones y de personas, de ahí lo del tacto. Dependiendo del contexto pero todos los temas o casi todos son abordables si lo hacemos con tacto. El objetivo de abordar la educación emocional con las familias y/o en las clases, implica no hacer daño deliberadamente. Por supuesto que al tocar según qué palos, alguien puede emocionarse, pero no hay que ir a hacer daño, a urgar en la herida, especialmente cuando somos conocedores de qué le duele a cada uno o los temas más peliagudos. Si sabéis que vais a tocar un tema excesivamente delicado y que se puede perder más de lo que se gana, ni se os ocurra, desistid. Podéis descartar algo concreto o dejarlo para más adelante, hay que fijarse en qué momento se encuentra cada persona, y respetar ese momento.

Y si alguien a nivel particular tiene alguna duda de cómo llevar a cabo cualquiera de las ideas que quedarán recogidas en el blog, puede preguntarme directamente en comentarios o por email si es algo más personal, solo si cree que puedo tener alguna respuesta. Muy bienvenidas serán vuestras aportaciones si ponéis algo de lo recogido en el blog en práctica. Si tengo la oportunidad de practicar alguna, haré lo propio, sin dudarlo.

Si todo marcha bien, quiero que estas emo-ideas estén aquí semanalmente. Teniendo en cuenta que no dispongo de mucho tiempo y lo mucho que invierto en preparar las clases de cada día, se publicarán los viernes, sábado o domingo, menos en casos muy excepcionales (a los que espero no llegar). Y sí, parece de risa ¿verdad?, empiezo con una excepción, al ser hoy lunes, por motivos personales, prometo que no va a ser la norma. 

Con todas estas especificaciones, comienzo con la primera: BATALLA DE FLORES.

Primero, en qué consiste y luego cómo hacerla en familia y en el aula.

Hay que estar dispuesto a decir a las personas que nos rodean el mayor número de cosas agradables sobre ellas. Pueden ser sobre el físico o sobre su manera de ser. Según vuestro objetivo podéis optar por uno de los dos u ambos. Por ejemplo hacer una "batalla de flores" únicamente a cerca del aspecto físico podría ser adecuado para personas que tienen una autoestima bajita sobre él. Y hacerlo sobre ambos puede venir bien a cualquiera, independientemente de cómo sea su autoestima. Si optáis solo por el carácter (forma de ser) puede resultar muy interesante también, ya que hay una parte del físico que viene dada por los genes y no depende de cada uno variarla, mientras que sí podemos modificar nuestra conducta, el cómo actuamos/tratamos a los demás.

Solo se puede escribir una cosa agradable en cada flor. "Gana" la batalla el qué más flores haya repartido a los demás. Ojo, este detalle es importantísimo, no el que más flores reciba, sino el que haya sido capaz de pensar y escribir más cosas bonitas al resto. Además tened en cuenta que a lo mejor el que tiene menos flores tiene alguna muy especial, que para él o ella ya es más que suficiente.

A estas alturas alguno, y con razón, podría preguntarme que para qué hacer que exista un ganador, lo aclaro. En realidad no gana uno, la idea es que ganen todos con lo que dan y reciban de los demás. Pero me gustaría conseguir que cada persona ponga empeño en pensar cuantas más cosas mejor, sobre los que tiene cerca, en su casa, en el colegio, en el instituto...

Habrá un taco de flores (o varios, depende de cuántos participen en esta actividad), colocados en un lugar bien visible. Se puede establecer un "punto de flores" y que siempre sea el mismo sitio.

Las flores son flores de papel, se escribe por el reverso del dibujo de la imagen; por el anverso se pone, en la parte central, el nombre del destinatario de la misma. Aquí hay un PDF con la plantilla de las flores, para descargar e imprimir.

Es totalmente imprescindible, sea en familia o en un aula, que la gente participe de manera voluntaria, no obliguéis a nadie a participar, no es buena idea. 

Y ahora ya, concreto un poco cómo he pensado que se puede hacer...

...A) En FAMILIA:
Es importante buscar un momento del día en el que todos los miembros de la familia que viven en una misma casa coincidan. Esto puede parecer una cuestión sin importancia pero las ocupaciones de uno y otros miembros, hacen que todos pasen juntos mucho menos tiempo del que sería deseable. O cuando están unos faltan otros...Así que lo primero es mirar los horarios de cada cual y buscar cuándo es el mejor momento. 

Si dentro de la familia hay personas tímidas, vergonzosas, más introvertidas, a las que creéis que puede costarles pensar todo esto, explicad antes la dinámica y dejad unos días (una semana máximo) para que lo escriban. No es ir a pillar a nadie, sino darle al coco para ver cómo todo el mundo se siente lo más cómodo posible. Si alguien no se siente cómodo las flores van a acabar en la basura, por supuesto sin nada escrito.

Si consideráis que la anterior es la mejor opción, dedicad cinco minutos a explicar la actividad y estableced un punto de vuestra casa en el que dejar un taco de flores de papel y unos bolígrafos.

Y acordad cuándo os vais a reunir un rato, este sin prisas, para hacer la "batalla de flores." Me parece positivo que se lea en voz alta lo que se ha puesto en cada flor, porque también se trata de compartir, para hacerlo todo a nivel privado esta actividad sobra.

Reforzando a los que dan flores, y no quién recibe más, que cada persona empiece repartiendo todas las flores que haya escrito, de uno en uno, no todos a la vez entregando las flores. Dejad a cada uno su momento.

Tened presente que lo normal en una familia es que haya disparidad de edades. A mí me parece muy enriquecedor. Sería bueno que nadie se quedara sin flor. 

Elegid bien en qué espacio de vuestra casa hacéis esta dinámica, mejor si es un lugar relativamente amplio y de ambiente acogedor.

No pongáis un tiempo límite, la duración de la "batalla" dependerá del grado de implicación y participación de cada una, y de lo cómoda que se sienta la gente.

Tal vez os sorprendáis con lo que os dicen, porque no estáis acostumbrados a que lo verbalicen. Y aunque eso puede suponer un esfuerzo, en mi opinión vale la pena, por el efecto positivo que puede causar en personas a las que queréis.


...B) En el AULA:
Es preferible que esta dinámica la lleve a cabo la persona que más horas de docencia tenga con el grupo de alumnos con el que queramos ponerla en práctica, porque en teoría debería ser quien tiene un mayor conocimiento del grupo. Por todo lo anterior, lo más apropiado es que sea el tutor o la tutora (cachís en la mar, vaya morriña y qué rabia no ser tutora esta vez).

El tutor/la tutora debe mirar muy bien el horario y escoger un buen momento dentro del mismo. Sé que el tiempo es oro, pero hay ciertas cuestiones tan importantes que no debería ser tan complicado encontrarle un "hueco" a la educación emocional.

Igual que con la familia, además de explicar qué se va a hacer, habría que poner un "punto de flores", en el que haya un taco de flores de sobra. Bolígrafos no, porque cada niño tiene su estuche a mano en su clase.

Si se dispone de poco tiempo, se puede explicar la "batalla de flores" y dejar unos días para que piensen qué van a escribir y a quiénes, cogiendo flores del taco en cualquier momento.

Si por el contrario la sesión que hemos elegido nos ofrece margen para la explicación y el desarrollo de la actividad, no hace falta dejar días de por medio.

Exactamente lo mismo que en el seno familiar, "gana" la batalla el que más flores haya entregado. Como estamos hablando con niños, vendría bien hacer una reflexión final, oral, de qué les ha parecido la actividad y quiénes creen ellos que han ganado en realidad. El tutor/la tutora decide si participa o no. Si fuera yo, participaría, porque me gusta lanzarme a la piscina de vez en cuando y, me parece muy importante, por no decir imprescindible,  no pedirle a los alumnos algo que nosotros no estamos dispuestos a hacer.

Animad a los alumnos a reflexionar sobre lo bueno que tienen cada uno de los que forman el grupo, dejando a un lado las cosas que les disgustan de los demás.

Tanto en la familia como en el aula, he pensado en la "batalla de flores" para sumar algo positivo a la convivencia. Muchas veces hay tensión dentro de la familia o en algunos grupos de alumnos y, hay que buscar estrategias para rebajar esa tensión, mejorar la convivencia y aprender a mirarnos con mejores ojos.

Con frecuencia un amigo me dice que le miro con buenos ojos, y siempre le digo lo mismo, que no es así, que le miro con los ojos que tengo. Vosotros decidís, de todo lo que los demás son, en qué parte queréis poner el foco. La verdad es que yo lo tengo muy claro, observo concienzudamente a las personas que siento cerca de mí, y cada día descubro detalles nuevos que para muchos quizá puedan pasar desapercibidos.

Y qué mejor qué flores y otras imágenes otoñales para ilustrar esta entrada...









El puntito musical es de Vanesa Martín. No es ni de lejos una de mis cantantes favoritas, a mi gusto con tendencia a resultar demasiado intensa, pero acabo de escuchar la canción que os pongo y me ha gustado mucho...¡La vida!


martes, 17 de septiembre de 2019

Época de cambios: reflexiones, recuerdos y un par de sugerencias

El viernes pasado acabó la primera semana de cole con alumnos. Como ya sabréis a estas alturas, este curso estreno destino. Curiosamente voy de "Fili" en "Fili." El curso anterior en el  CEIP Filiberto Villalobos de Guijuelo y este, en el Colegio Filiberto Villalobos de Béjar.

Todavía estoy en proceso de asimilar cambios, bastantes por cierto. En broma digo que igual que los peques de tres añitos, ando en periodo de adaptación, igual que ellos, acabo de aterrizar en el cole.

Debo decir que todavía es pronto pero, hasta ahora, el balance es positivo, muy positivo. Es verdad que a todos los colegios voy a lo mismo, a hacer mi "trabajo" lo mejor que pueda y a sumar mi granito de arena a lo que tengan ya construido. Y eso no varía sea mi destino para un curso o para más.

Reconozco que es pesado tener que ir con la casa a cuestas como el caracol cargadita con todos los materiales que tengo de un centro a otro. Pero lo asumo porque quiero, es el peaje a pagar para estar más cerca de Salamanca que si me encontrara en mi destino definitivo. Sé que he de aprender a tirar más, y así evitar mudanzas que, excepto las personas que me han ayudado, desconocen, y mejor así...Gracias a una amiga este año y a mi hermano en cursos anteriores, por echarme una mano o ambas para hacer los traslados,  porque son una auténtica pesadilla. Espero escarmentar y aprender a tener todo menos lleno. Especialmente a deshacerme de tantos "por si acasos" , me temo que algunos, llegará mi jubilación (anda que no falta) y nunca los habré usado.

La primera semana con alumnado fue una montaña rusa. Mis funciones poco o nada tienen que ver con las de otros cursos. He pasado de ser tutora de un grupo de 5º y ser la especialista de Inglés de los tres grupos de 5º, en Guijuelo, a tener clases con cuatro grupos, 1º, 4º, 5º y 6º de Primaria, en Béjar. Y aunque son cuatro clases (cada curso tiene solo un grupo) tengo ocho agrupamientos distintos, según qué niños están en bilingüe o no. Es la primera vez que únicamente mis horas de docencia directa son todas como especialista de Primaria bilingüe (Inglés), repartidas entre Plástica y Ciencias Naturales en inglés y la asignatura de Inglés a una clase. 

Además no soy tutora y, lo que de verdad me preocupa, no sé todavía si tendré la oportunidad de contar con un tiempo semanal para trabajar la educación emocional, ojalá sí. Después de "Emociónate" en el taller que di en el CEIP Beatriz Galindo de Salamanca y "Pinceladas de emoción" en el CEIP Filiberto Villalobos de Guijuelo, me resultaría complicado encajar que puedo estar un curso sin eso. De acuerdo, se puede tratar en cualquier momento, pero al dar solo clases del bilingüe y del área de Inglés, no me parece el entorno más apropiado para hablar de emociones...Cruzo los dedos y, si no fuera posible, prometo daros periódicamente raciones de educación emocional, para el aula o para los hogares.

En cuanto a los alumnos, empiezo a asociar caras y nombres, aunque me queda un largo camino por delante. El tercer día una niña de primero se acercó a darme un abrazo y me encantó, porque no sé por qué lo hizo, quizá eso es lo mejor, que no hice nada especial, lo hizo porque sí, y punto. Otra alumna, de sexto, vino ayer lunes con un dibujo dedicado en inglés, muy bonito...¡Qué detalle! También me ha tocado ponerme seria, especialmente porque da igual el cole. Todos los niños necesitan mejorar sus capacidades de atención, escucha y silencio, no varía, sucede lo mismo en Béjar, Salamanca o Guijuelo. Espero llegar a conocer a mis alumnos lo suficiente como para que el curso vaya rodado y sea ameno y fructífero para todos. Las primeras sensaciones fueron bastante buenas. 

Y entre medias de unas cosas u otras, Guijuelo, mucho Guijuelo. Y eso que allí, parar lo que se dice parar, desde mi visita relámpago para recoger todos mis "aperos" del Fili, no he parado (no cuenta la parada que hace el bus, en la estación, camino de Béjar).Voy llevando razonablemente bien lo de pasar a diario por allí y asumir que, me guste o no (no me gusta un pelo), este año no es mi destino, pero no hay vuelta de hoja y sé que en Béjar voy a estar bien.

Es extraño, la mayoría me temo que no alcance a  entenderlo, para mí llegar a Guijuelo es sentirme como en casa, mi casa, y eso me encanta. Es casi como mi hogar, salvando las distancias, y tengo lazos importantes allí. Creo que se debe a lo feliz que he sido allí, e intuyo que me quedan muchos momentos felices por vivir ligada a esta localidad. El cariño recibido, me da igual si me repito como las lentejas, ha sido y continúa siendo abrumador, por parte de gente que me tiene en mente, me cuida, me mima y se preocupa por cómo estoy. Es precioso saber que hay personas que van a seguir estando en mi vida, y con mucho más peso que antes, algo positivo tenía que tener perder la etiqueta de "tutora de," ¿verdad? Gracias de corazón, sabéis que un cachito del mismo lo ocupan las personas del "Fili", de fuera y de dentro. Qué bonito es sentirme tan querida.

Es una de las cosas más hermosas que pasan en esta profesión, pero lo de Guijuelo ha sido de récord, el cariño ha alcanzado unas cotas altísimas, a veces me froto los ojos para comprobar que no ha sido un sueño. Quiero pensar que tiene mucho que ver con el momento en el que aterricé en Guijuelo. Justo venía de un año rematadamente malo a nivel laboral que se resintió bastante en el plano personal. Para mí significó mucho regresar al Fili, como si me hubiera tocado el gordo de la lotería Y en ese punto aparecieron ellos, mis niños y niñas, todo un reto...¡Menuda aventura!

Tal vez por todo lo anterior, dar con unos alumnos nada fáciles, fue lo mejor que me pudo pasar, lejos de desmotivarme provocaron todo lo contrario. Y a pesar de las dificultades, que fueron muchas y de frentes distintos, consiguieron que fuera al colegio con una ilusión que hasta entonces nunca había experimentado, jamás. Jamás me había volcado a esos niveles con unos alumnos ni con sus familias, y desde luego, no me arrepiento. Me parece que han podido disfrutar de una de mis mejores versiones, lo cual no quita que de vez en cuanto haya podido meter la pata, también soy consciente de ello. Por eso creo que todo puede mejorarse y mi mejor versión está por llegar.

Os sugiero a todos que viváis a tope el camino que el presente os ofrece, pese a las dificultades, aunque no entendáis por dónde os lleva el destino, algo bueno deparará.

Y una sugerencia menos profunda, pero no me resisto a hacerla. El viernes fui al cine, la película se llama LITUS. Es española, desgraciadamente creo que no va a aguantar mucho en cartelera. Sin destripársela a nadie, solo os diré que vayáis a verla. Únicamente está en el Van Dyck, el de toda la vida. No dejéis de verla si pensáis que el cine ha de ser una máquina de contar historias, de hacernos pensar, de hablar de sentimientos y de emocionarnos a la vez.




Y el puntito musical lo trae Rozalén, gracias al conciertazo de la Plaza Mayor en las pasadas Ferias de Salamanca. Aunque es más cómodo, intimista y con mejor acústica disfrutar de su música en espacios como el CAEM, el marco de la Plaza Mayor tiene su encanto. Y empezar un concierto con Rozalén deseando al público que saliera del mismo con más ganas de vivir, pura magia. Por eso vuelvo a recurrir a "Vivir."




Doy por rematada la entrada con parte de la letra, con la que me siento muy identificada: "Cuando me miren sabrán...que me toca ser FELIZ."