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jueves, 7 de mayo de 2026

El mapa de la emociones (1)

Inauguro hoy nueva aventura, proyecto, no sé muy bien cómo calificarlo. Es el resultado de lo que llevo tiempo observando en las aulas de instituto, unido a mi manera de entender el mundo. O más bien de intentar comprenderlo, especialmente el "planeta adolescente", que requiere de dosis extra de empatía y paciencia. Como no sé si voy a tener la oportunidad de hacer algo así con todo el alumnado próximamente, este curso lo descarto por cuestiones de organización, me ha parecido buena idea estrenarla ahora. Está pensado para una sesión semanal, de atención muy individualizada, son solo un alumno de 3º de la ESO, de Honduras; y una alumna de 1º de la ESO, de Marruecos. Aunque según las necesidades y cómo evolucione todo, el grupo puede crecer. Me he lanzado a hacer algo así a estas alturas, porque "esta todo el pescado vendido", y considero que esta sesión semanal, distinta, les puede venir muy bien a ambos.

La novedad se llama "El mapa de las emociones". Los que me conocen y/o me leen habitualmente, saben que este curso estoy compartida, con un pie en el IES Francisco Salinas y el otro en el IES Venancio Blanco. Tras meditarlo mucho, por cómo está organizada la Educación Compensatoria en ambos, me ha resultado más apropiado hacerlo en el Venancio.

Es verdad que la hora es la más intempestiva, a primera. A las 8:30 parece que todavía nos cuesta arrancar a todos, pero mi horario es el que es y no me da mucho margen. 

Llevé tres libros al aula envueltos en papel de regalo, con el mismo diseño en el papel de los tres. Mi idea era que a ciegas, ellos eligieran uno de los libros. De entrada les dije que me daba igual si cada semana uno de los dos elegía un libro, o entre los dos se ponían de acuerdo. Por lo que sea a los dos se le fueron los ojos al mismo, algo llamativo porque insisto, no se veía nada. Y el afortunado fue "¿Por qué lloramos?", escrito por Fran Pintadera con mucha sensibilidad e ilustrado con mucho gusto por Ana Sender. Es de AKIARA books. Si a alguno le resulta familiar, hace nada lo mencioné aquí, entre los regalos que me hice por el "Día del Libro". No me había dado tiempo a llevarlo al aula. Y al pensar qué iba a hacer y seleccionar los primeros libros, este debía estar.

Una vez desenvuelto el libro, lo hemos leído entre los tres. Y he ido preguntando o comentando detalles para que fueran reflexionando, insisto, 8:30 de la mañana, tienen mucho mérito. Soy consciente que las vivencias de los dos son muy diferentes, pero eso me parece que es un plus para enriquecer actividades como esta.

Luego les di dos hojas, impresas solo por una cara. Les pedí que leyeran la primera y pusieran lo que quisieran. Les advertí que compartir en voz alta lo que habían puesto no era obligatorio. Eso sí, insistí en que pensaran y se esforzaran por responder a todo. No es un examen, son ejercicios principalmente para ellos. Y luego hicimos una puesta en común de las respuestas. Dejé que ampliaran de palabra lo que habían puesto por escrito.

La implicación de cada uno fue muy diversa. 

Como siempre, os invito a que si hacéis algo semejante en el aula, no tengáis miedo a participar vosotros también. Si en Primaria me parece muy necesario, con Secundaria,  adolescentes sí o sí, lo veo imprescindible. Hay que ser generoso, y nunca les pediré a mis alumnos algo que yo misma no haría. A ellos les suele venir de cine para romper el hielo y que se animen a participar.

Pese a las dificultades de tanta novedad, creo que disfrutaron con la actividad. El próximo miércoles no estaré para hacer la segunda sesión, pero sí el 20 de mayo. Tengo hasta un par de días antes para elegir cuál es el libro que va a hacer compañía a los dos envueltos.

Cambio sustancial, como "Emociónate" era un grupo más numeroso, 7; y "Pinceladas de emoción" mucho más, con un grupo completo, 20, en esos casos sí comentaba lo más relevante de lo que decían los alumnos. Aquí, en "El mapa de las emociones", al ser solo un chico y una chica, no voy a decir nada sobre sus respuestas. Sí diré lo que ha funcionado mejor, mis impresiones sobre cómo los he visto u opiniones que yo haya compartido, pero quiero respetar su privacidad, y con dos no lo veo viable. Un inciso, gracias por vuestra disposición. Espero que quien ha participado y colaborado fenomenal, aunque seguro que ha hecho un esfuerzo para ello, quiera continuar haciéndolo. Y quien ha hablado poco y no ha reflexionado mucho sobre el tema, se anime a hacerlo en otras sesiones. Recalco mi agradecimiento a los dos. Lo mejor de ser un número tan reducido, es que sí da la opción de participar mucho a cada uno, y eso me encanta, era una de las "espinitas" de "Pinceladas de emoción", era inviable que en 30 minutos escasos todos dijeran todo lo que quisieran. No obstante, sí procuraba que todos intervinieran.

En esta nueva aventura, he pensado dejaros las fichas que trabajo con cada libro. Las comparto con marca de agua y en formato PDF. Si alguna persona quiere llevarla a su clase, solo tiene que escribirme, y se la hago llegar sin marca de agua, únicamente con mi nombre, apellidos y curso en un lugar discreto y pequeñito.  Y podéis poner en práctica la sesión tal cual, o hacer lo que más os convenga.

Fichas EL MAPA DE LAS EMOCIONES_1_Llorar 

Apunte: no dispongo de panel ni pizarra digital, por si os extraña que ni comparta ninguna canción.

Como esto no se trata de meter emociones en tarros, sino algo bastante más complejo, el título no tiene por qué ser una emoción o un sentimiento, sino algo que me parezca significativo, y punto.

Hago hincapié en lo de animar a participar al alumnado, a compartir, pero no obligar a nadie a hablar. Sé que hay muchos temas difíciles de tratar, pero sea cual sea, lo hago en un momento muy avanzado del curso, con todas las ventajas que eso implica. Eso sí, acabamos de empezar y ya me he percatado que se me va a pasar volando y no me va a dar tiempo a tocar todos los temas que me gustaría (pensando en mi alumnado).  Hasta el timbre musical que indica el final de la clase, no me he dado cuenta de lo mucho que echaba en falta tratar algo así en el aula. Gracias, Yassmín, parte de la "culpa" de haber creado esto, es tuya. En ocasiones tenemos cosas delante de nuestras narices y somos incapaces de verlas.

Acerca de mis respuestas o conclusiones a la vista de lo escuchado en clase, puedo afirmar lo siguiente:

  • Sí creo que llorar es beneficioso para la salud. Me parece que con frecuencia es muy necesario para sentir alivio, para que aquello que nos pasa, no pese tanto.
  • Suelo llorar a menudo, casi un día sí, un día no.
  • Prefiero llorar sola, pero no pasa "nada" si lloro estando acompañada, según la compañía.
  • Lloré por última vez hace muy poco, al recordar a mi padre mientras escribía en el blog.
  • Estoy convencida que se puede llorar por muchos motivos, no solo por tristeza. También de alegría, rabia, nervios, dolor...
  • Si viera a una persona llorando, dependería de quién fuera. No pongo la mano en el fuego de qué le diría o cómo actuaría. Seguramente dejaría que llorara tranquilamente y el tiempo que necesite. A veces basta con estar a su lado, sin hacer ni decir nada. Sí sé lo que no le diría, bajo ningún concepto: "No pasa nada". "No llores". 
  • Y si es al revés, y soy yo la que está llorando, probablemente me gustaría que me abrazara o  me dé espacio, aunque parezca contradictorio.
  • Como todos metemos la pata, no, la gente no siempre actúa como me gustaría cuando me ven llorar. No son adivinos, quiero pensar que no es algo intencionado. No me gusta nada cuando a veces me ignoran, como si no estuviera llorando. Una cosa es dar espacio, y otra hacer como que no has visto nada.
  • Mi sensación es que no me cuesta expresar lo que siento. Llevo muchos años trabajando en mí misma y aprendiendo sobre el universo emocional, para mí en primer lugar, o poco podría ayudar a mis alumnos. Pero también por los que me importan, por aquellos a los que quiero, porque me ayuda a entenderlos más y mejor. Si hay veces que me "guardo" algo, es por sopesar si merece la pena decirlo, y qué coste va a tener. O porque no me apetece compartir algo, y ya.
  • Comparo mi llanto, no siempre, con un torrente de agua, algo que se desborda, una especie de riada. 
  • Y ya, igual que cuido la privacidad de mi alumno y mi alumna, la mía también, me reservo lo que puse en las gotas del final de la segunda página.
Imagen del interior del libro "¿Por qué lloramos?"
Espero que me "acompañéis", a través de este espacio, en esta nueva ocurrencia mía. Al acabar ayer la sesión y analizar cómo había ido, me he quedado con lo positivo, y es verdad que estrenar una dinámica así solo con 2 alumnos y a las 8:30 de una mañana bastante gélida, tiene su mérito. Hay margen para exprimir más esos 50 minutos. Y estoy deseando ver qué libro desenvuelven el 20 de mayo. Sí, soy feliz porque me encanta lo que hago, me apasiona. Y no tengo por qué disimularlo.

Y si da la impresión de no haber espacio ni tiempo para lo que de verdad importa, le hacemos hueco y buscamos su momento, donde sea. ¡Gracias!

jueves, 5 de junio de 2025

Un oasis en medio de muchas otras cuestiones: FLM

FLM o, lo que es lo mismo pero de manera extensa: Feria del Libro de Madrid. Lleva ya unos días en marcha la edición de 2025, inundando una parte considerable de "El Retiro" de letras, autores, lectores, ilustradores, editores, adultos, pequeños, jóvenes, curiosos, aburridos, creativos, cuentacuentos, soñadores, poetas y poetisas, palabras que se abrazan en verso y prosa, rimas asonante y consonante...Y también sin rima, firmas de autores, casetas y maletas, toldos y gorras, paseantes y corredores, sillas de bebés y de personas con movilidad reducida, bicicletas, patinetes y agua, mucha agua por si el calor aprieta. Por supuesto, todo lo anterior y mucho más en un océano inmenso de libros para todos los gustos y colores. De tapa blanda, dura; en formato "de bolsillo", pop-up, mini libros o incluso "big books; en idiomas distintos y con tipografías muy variadas. Y si no encuentras algo que sea de tu agrado, no te has sumergido lo suficiente en ese mar humano de lectores y casetas, con libreros que aconsejan, sonríen, y pacientemente dedican muchas horas mientras dura la FLM a acercarnos al maravilloso mundo de los libros un poco más. Y yo ahí me dejo atrapar y quiero perderme entre cuentos, historias ilustradas, poemas que lo son aunque no lo parezcan, historias de la vida cotidiana, libros que te cautivan porque escarban en algo ya vivido, en mi presente o en mi soñado futuro. Como la vida es como es, y casi siempre le damos muchas vueltas a cuestiones que no tienen explicación, o si la tienen no soluciona nada, me planto hoy en el blog, a 4 de junio, se dice bien y pronto, dejando una crónica reducida de mi visita a la Feria del Libro de Madrid del año pasado. Si me descuido se me solapa con la de este año, que está al caer.

Y algo más de un año después, he logrado recopilar algunas de mis adquisiciones de la edición pasada. Si tuviera que elegir, me quedaría con dos de los aparentemente infantiles, "El tiempo es una flor" y "Con las manos". El primero de la editorial Juventud; el segundo, de AKIARA books. Como dato curioso, del libro del tiempo me atrajo la portada y el título. Estaba fuera de mi alcance, pero captó mi atención rápidamente, así que le pedí a una de las personas de la caseta en la que lo vi, si podía bajármelo para echarle un vistazo. Fue amor a primera vista, el interior no decepcionó. Me di cuenta que acababa de encontrar una joya. Compré varios para regalar. Y ya en Salamanca, me gustó tantísimo, que encargué otros dos para lo mismo, aunque ya no me ahorrase el 10%. Precioso. Justo en las casetas del lado contrario, hice parada en la caseta de AKIARA books. Era difícil escoger entre tanta belleza. Me llevé "solo" dos, porque fui prudente, Si me quedo un poco más la lío, y hay que saber contenerse. De allí son "¿Llueves o haces sol?" y "Con las manos". Dejo unas fotos de muestra al final de esta parte de la entrada. Una general con muchas de mis adquisiciones. Y otras interiores de "Con las manos" y "El tiempo es una flor". Son maravillosos. Ambos comparten el estar escritos e ilustrados con una sensibilidad asombrosa. Del segundo destacar la fugacidad del tiempo, y las metáforas y símiles tan acertados que hace. Da igual cuántas veces nos lo repitan, seguimos sin darnos cuenta de lo bonito que es poder estar, del lujo que representa tener la oportunidad de colmar de detalles, mimos, gestos de amor y de cariño, sonrisas y lágrimas compartidas...a aquellos de los que más felices estamos de tener en nuestras vidas. Confío en dar con nuevas joyas este año y seguir celebrando la vida con los que más quiero presentes en la mía.









Y como anoche ya no me daba la cabeza para más, desde este punto está escrito hoy, jueves 5 de junio.

No sé qué es lo qué más me gusta de la Feria del Libro de Madrid. Pero sí soy consciente que desde el primer año que fui, me conquistó. Hay algo que se respira allí que invita a quedarse y a regresar cada año. Me encanta el primer ratito que paso en la Feria. Ese en el que veo cómo han quedado las casetas, contemplo el cartel de la Feria y el resto de ilustraciones que lo acompañan. Ese momento tempranero que permite pasear sin aglomeraciones y sin calor asfixiante. Ver la apertura de las casetas y a los autores en las firmas. No voy con ninguna gana de esperar colas por nadie. No he elaborado, si acaso esta noche a la carrera, una lista de a quién no me quiero perder. Me apetece más estar allí, sin más, disfrutar del simple hecho de poder volver. Porque muchas veces hay ciertas citas que nos encantan y no valoramos el poder estar, sin más. Y el año que viene, a saber qué me depara la vida. Solo sé que este podré ir.










El pasado estuve con mi hermano y una muy buena amiga. Conocimos a unos cuantos autores famosos y no tanto, pero que a mí me hizo ilusión ver de cerca. Además me reencontré fugazmente con una de esas personas que me cayó bien desde el minuto 0. Pena la de no haber coincidido después...Todo un año ha pasado y sin vernos ni hablar con calma. Si ya lo he dicho antes: el tiempo. Ese que a veces vuela y otras pasa tan despacio que asusta. El que se esfuma y el que conseguimos dilatar, aunque no siempre. Nunca tenemos tiempo a gusto de todos. Pero creo que sí hay que exprimir el que tenemos, o el que nos da la sensación que vamos a tener. Y que nos quiten lo bailao. Cuestión de tiempo, de vida y de prioridades. Gracias a los que estáis conmigo en los días fastidiados, y a aquellos que os alegráis, y se os nota, cuando tengo buenas noticias.

Feria del Libro de Madrid 2025, ¡qué bueno que llegaste! Y ya con ganas de estar allí e intentar desconectar la cabeza de otros temas que no están en mi mano. Si a alguien le "cae" un libro aunque no lo haya pedido, que no se extrañe, cada uno somos como somos y peino canas, y lo de ser detallista no lo pienso varias ni un ápice.

Si alguno no conoce la Feria del Libro de Madrid, que vaya, que la visite y le dé una oportunidad. Si sois amantes de los libros en papel y la lectura, seguro que vale la pena que os acerquéis.

domingo, 26 de septiembre de 2021

Madrid 2021: Feria del Libro

Dos años largos (habitualmente la Feria se celebra entre finales de mayo y mediados de junio), sin tener la suerte de la Feria del Libro de Madrid.

Hace una semana llevaba ya un rato, esperando en una cola kilométrica, la hora de apertura de la Feria.

Estuve dos días, el sábado y el domingo, por la mañana y por la tarde. Lo sé, me di un buen atracón de "Feria del Libro", pero me encantó. Aunque antes de contar algunos de los momentos especiales de esas dos jornadas, me gustaría mencionar algunos detalles sobre la organización.

AFORO. En teoría había control de aforo. Hay dos entradas para acceder a la Feria y, junto a cada una, una salida. Eso hacía que por los laterales (entre casetas), no se pudiera entrar (en teoría). Decían que un aparato calculaba el aforo haciendo una medición de la superficie ocupada en la Feria a medida que la gente entraba o salía. Con mis ojos vi cómo la gente intentaba colarse, gente jeta por supuesto. Algunos lo lograban esquivando, por los laterales, cubos de basura y vallas. Eso hizo que el domingo pasado, el aforo máximo permitido era idéntico al de días anteriores, la Feria estuviera mucho más llena (curioso, ¿verdad?). El personal de seguridad era claramente insuficiente.

MASCARILLAS. Pese a celebrarse al aire libre y recomendarnos guardar la distancia de seguridad (imposible cumplirlo siempre), eran obligatorias. Y me parece bien que lo fueran, pero a los que vi sin mascarilla, a ninguno les llamó nadie la atención (salvo cuando alguno intentaba acceder a la Feria sin llevarla puesta). De nuevo, faltaba más gente encargada de la seguridad.

COLAS DE ACCESO AL RECINTO. Esperamos un mínimo de 40 minutos y un máximo de hora y media. La exposición de fotos que había en parte del recorrido es una buena idea, pero habría venido bien algo más para amenizar tanta espera...

COLAS DE FIRMAS. No habían establecido unos criterios para las colas de las firmas de autores. Cada caseta lo hacía a su manera. Muchas repartían número. Algunas media hora antes de empezar la firma, otras hora y media antes ya lo daban sin problema. En la mayoría se respetaba el número, pero eso era ya cuestión de cada uno, porque si no preguntabas, en las casetas no daban demasiada información. POR FAVOR, me temo que el año que viene las restricciones serán menos pero, intenten regular de alguna manera el tema de cómo organizar las colas para las firmas, siéntense y hablen de unificar criterios, nada de hacer cada uno lo que cree que es más conveniente.

DESCUENTO. No me queda muy claro si hacer el 10% de descuento en el precio de los libros era voluntario u obligatorio. Creo que si es voluntario, cada caseta debería advertir si lo va a aplicar o no. No nos engañemos, los libros en papel no son baratos, y ese descuento viene como anillo al dedo. Digo esto porque creo que por el cansancio, no me di cuenta que una librería no me lo aplicó y además intentó "venderme la moto", haciéndome creer que ya estaba hecho en le precio que marcaba. Lo comprobé luego al mirar el precio de los libros en internet. Para otra vez, no me pasará, de todo se aprende.

BAÑOS. Había leído que próximos a las entradas/salidas había unos baños de acceso libre (gratuitos). Pues bien, salgo el sábado 18 a las tres menos cuarto (el recinto no cerraba hasta las tres), y me dice un hombre de seguridad que los baños para el público ya están cerrados, solo tenían abiertos lo de los expositores...¡Genial! Espero que se note la ironía en mis palabras. Con la vejiga a punto de estallar y agotada, tuve que salir del Retiro a toda prisa y buscar la cafetería más cercana...De pena de llorar.

SOMBRAS. Digo yo que igual que hacen en Preciados, podían plantearse colocar algún tipo de toldo que cubriera el espacio entre casetas. Cada caseta tenía su toldo, pero si lo abrían no se veía el número de caseta ni el nombre de la Editorial, Librería...Así que además de lo anterior, hubo que aguantar al "chorrisol."

Como lo que pretendo es hacer una crítica constructiva y, pese a ser la "Feria de las colas", ya tacho los días para la próxima edición, pienso escribir a la organización, para hacerles llegar algunas sugerencias sobre las deficiencias de la Feria que he explicado antes.

Algunos pensaréis y, con tantos puntos negativos...¿Por qué ir? Pues pesa más lo positivo.

Visitar la Feria del Libro de Madrid es una oportunidad fabulosa:

1...Para perderse entre libros Observar, , hojear, escuchar, preguntar...Y dar con libros que en ninguna otra parte podrías encontrar.

2...Para conocer algunos autores. Por una parte ponerle cara (y voz) a autores que ya conozco y que me encanta cómo escriben. Si bien lo más importante son sus c reaciones, es bonito ver cómo son físicamente, escuchar su voz, dependiendo de la cercanía de cada uno, incluso poder hablar con ellos un poco. Y aquí debo hablar de María Menéndez Ponte, cuya obra "El gran libro de las emociones" he usado unas cuantas veces en mis clases. De la suerte tremenda del sábado de 18, al acercarme a la caseta en la que sabía que firmaba, y encontrarme, sorprendentemente, que en ese instante no había nadie allí para su firma. Esta fue su dedicatoria:

También a Defreds, por su amabilidad y escucha. Por fin tengo los dos libros que me faltaban y...¡Firmados por él! De los que ya tenía solo llevé uno. No quería salir ya de Salamanca cargada como una mula. Elegí "Incondicional" porque, como le dije al autor, me hizo mucha compañía durante el confinamiento del año pasado. Le expliqué lo de los audios y a lo mejor me animo a mandarle alguno...Ya veremos.

Y en tercer lugar, no por ello menos importante, 72 KILOS. Esperando su firma descubrí que se llama Óscar. Llevaba los dos libros que tengo de él, ambos son regalos, además compré alguno para regalar y que dedicara. No sé si a la gente le hará ilusión o no, pero a mí me parece un plus que te regalen un libro dedicado por el autor. Bueno, son detalles. Y a mí me gusta tenerlos con las personas que me importan. Aunque no puedo comprar libros a todo el mundo...Por dinero y por peso. Si llegamos a ir en avión pagamos una fortuna por exceso de equipaje (no exagero, en serio).

Hubo otros autores, pero no quiero aburrir. 

3...Ampliar mi biblioteca. Creo que tengo que mudarme en breve. Es una cuestión de espacio, MI espacio. Y también poner a la venta libros que hace un tiempo compré con mucho cariño pero ya no los necesito a mi lado (y ocupan, y mucho). No compré demasiados libros para mí, fueron más los regalos. Vine muy contenta con mis adquisiciones. En la imagen veis la mayoría:

Reconozco que el verano ha sido escaso en cuanto a lecturas. No sé explicar las razones pero una cosa son las lecturas que tenía en mente poder hacer en verano, y otra la realidad.  A veces no hay ganas de algo, y ya. He vuelto de la Feria con mucha ilusión por retomar los buenos hábitos lectores. 

Sé que a lo mejor a algunos les cuesta entenderlo, pero soy feliz en la Feria. Lo cual no quita que despotricara el sábado tras las primeras colas (odio esperar). Pero cambié el chip y recordé que había ido para disfrutar, dicho y hecho. 

A los amigos "madrileños," perdonadme, no os avisé antes porque intuía que no iba a poder veros. Y no me equivoqué. Por cierto, millones de gracias Andrea. Gracias porque, pese a no poder entrar, acercarte para hablar unos minutos, aunque fuera separadas por unas vallas y unos cubos de basura. ¡Nos vemos no tardando mucho!

Y hasta aquí mi "crónica" de la Feria del Libro de Madrid de 2021. Si el año que viene alguno se anima a visitarla, ya sabe algo de cómo va. Estaré encantada de orientaros, acompañaros...¡Larga vida al libro en papel!

Las dos imágenes del final son ilustraciones de 72 KILOS...¡Cómo no!


lunes, 9 de agosto de 2021

LAS PREGUNTAS QUE NOS UNEN

El título de la entrada tiene copyright. Es un libro de Alba Cantalapiedra, nacido de un proyecto online. Las personas que participaron podían hacer cualquier pregunta, pero esta solo podía responderse a través de un dibujo.
Cuando voy de vacaciones siempre "cae" algún libro. Da igual dónde vaya. El que os recomiendo aquí lo descubrí en la FNAC de Valencia. No buscaba nada en particular, solamente miré y miré intentando dar con alguno que de verdad llamara mi atención. Cayeron varios...pero hoy quiero mostraros un poquito de éste.
Está dividido en nueve secciones distintas y me encanta. Me encanta ver cómo la autora ha sido capaz de responder a tantos interrogantes a través de los dibujos...Los nueve apartados del libro son los siguientes:
1. Consultorio ilustrado
2. Lo que sentimos
3. La era del emoticono
4. El mundo que nos rodea
5. En mi cabeza
6. Las relaciones en nuestras vidas
7. Imaginario colectivo
8. Vivir en tiempos de COVID
9. Ahora tú dibujas
Os pongo unos dibujos de la sección "En mi cabeza". Y como hace demasiado que no escribo en el blog, no es por falta de cositas para compartir en él, sino por temas logísticos (cuando estoy donde está el ordenador, no paro en casa casi nada), he respondido, con palabras, a esas preguntas. Soy mucho de hacerme preguntas, a veces las busco y otras la vida nos la va colocando en el camino. Pero me gusta buscar respuestas, sin calentarme la cabeza, eso sí. Me he dado cuenta que la misma pregunta a lo mejor no tiene la misma respuesta en momentos diferentes, pero creo que eso está bien, ir evolucionando, cambiando, no tener unas ideas inamovibles, sino ir adaptándonos según lo que nos pasa, lo vivido, lo sentido...Todo. Qué profunda para ser lunes (no aprendo, ja, ja ja). ¡Al lío!





Pues más bien no. Creo que a primera vista puede gustarte una persona, pero si es a primera vista no será amor, sino atracción pura y dura, el flechazo del que hemos oído hablar toda la vida. No lo llamaría amor, porque el amor requiere de todos los sentidos, no solo la vista. Necesita la vista, por supuesto. Tiene que haber algo especial en esa persona, que te atraiga, esa química es imprescindible. Además el oído, para mí es muy importante que si estoy con alguien, ese hombre tenga una voz bonita, una que a mí me resulte muy agradable de escuchar. Y que sepa hacerme reír, y reírse, el sentido del humor tiene que estar muy presente. Del tacto pues ¿qué decir? lo mágico de sentir otra piel, no voy a explicar más. Igual que del gusto. Y para acabar, el olfato, importantísimo que te guste cómo huela esa persona, con o sin colonia/perfume, su olor, tal cual. 
Por eso no, no creo en el "amor a primera vista", me parece que no es la manera correcta de definirlo, en la "atracción a primera vista sí". Pero me parece infinitamente más romántico e interesante el día a día, el ir descubriendo a esa persona, sus entresijos, tanto lo que te gusta como lo que no, pero de saber amar a alguien con todas sus capas, sus dobleces, no sé qué nombre le pondríais vosotros, fijo que entendéis a lo que me refiero. Y ahí está la magia, en querer a alguien tal cual, no es fácil, pero es fantástico.


Adoro dibujar. El problema es cuando haces algo por obligación y no por gusto. Este verano, igual que al menos los cinco (o a saber) anteriores, me propuse empezar con las tarjetas de Navidad. Para evitar lo de siempre, sentir que me pilla el toro. A 9 de agosto, no he hecho ni una. Quizás se acaben las vacaciones y sigamos igual, o me dé un día la ventolera y haga diez del tirón...Ya se verá.
Pero me gusta una barbaridad dibujar, me relaja muchísimo, me sirve para concentrarme y pierdo la noción del tiempo dibujando. Dejé las clases de dibujo porque la hora me venía regular, el lugar (mil escaleras con un ascensor transparente que me da pavor) y porque me di cuenta que soy un alma libre a la hora de hacer dibujos. Me gusta elegir qué hacer en cada momento, sin normas ni instrucciones de ningún tipo, dibujar por placer.

Como la pregunta está formulada en tiempo pasado, voy a intentar responderla teniendo eso en cuenta. No obstante, creo que es "ahora". Puntualizado esto, pensando en etapas pasadas, me quedó con dos. Una, mi etapa del cole como alumna en el "Paco Viruta", fui muy muy feliz. Allí estuve desde 1º a 8º de EGB. Para los que no hayáis entendido de qué cole hablo, es el CEIP "Francisco de Vitoria". Creo que es bueno disfrutar cada momento evitando compararlo con otros, esos fueron años muy felices, y esa época me marcó. Desde que hacía cadenetas con las hojas caídas de los chopos del patio hasta las lágrimas casi inagotables en 8º al ver que eso se acababa, e iba a separarme de prácticamente todos mis compañeros, porque yo no fui al Uribarri a continuar mis estudios.

Y otra, los dos cursos de Comunicación Audiovisual. Sí, fue tiempo de estudiar, pero son los estudios que ya hice "porque sí", me apetecía muchísimo estudiar CAV y nunca me planteé que se convirtiera en lo que me diera de comer. Pero el momento (la edad que tenía), la gente maravillosa con la que di, y los estudios en sí, tuvieron infinidad de momentos inolvidables, en los que me sentía muy realizada en algunos aspectos. Qué felicidad. Ayer vi que tenía una carta de ALUMNI, una asociación de antiguos alumnos de la Universidad de Salamanca. Organizan un encuentro de los alumnos que finalizaron sus estudios en 2006 (como es mi caso), para el mes de noviembre. La idea es conmemorar esos 15 años e intercambiar experiencias. Suena de cine, pero con lo de la pandemia me parece arriesgado y no creo que cambie de opinión y me apunte. Aunque sí, con la mano en el corazón me encantaría ver a mis compañeros de Comunicación y saber qué ha sido de sus vidas, a muchísimos les he perdido la pista (lo veo lógico).


Más de uno me habrá escuchado que me gustaría tener el poder de teletransportarme. Lo usaría cuando quiero ver a alguien y no puedo porque estamos en sitios diferentes. Y no solo para momentos duros, también para las alegrías. Sería fabuloso, poder dar o recibir un abrazo en el momento que sabes que otra persona lo necesita o que a mí me vendría de fábula. Pero como hasta ahora no tengo ese poder, al final buscas alternativas a esos abrazos, besos...y aprendes a no tener prisa, ser menos exigente y mimar de otras formas.
Ese es uno, aunque como esto son preguntas al aire que por tedio me he lanzado a responder, voy a poner un segundo poder, todavía más importante. Quiero tener tiempo, no para mí, sino para regalar a la gente a la que quiero. Bueno, en parte sí es un poquito también para mí, porque tengo muchas ganas de disfrutar de algo más de tiempo con algunas personas. En plan estar con alguien y que no haga falta mirar el reloj, y puedan pasar dos horas, cinco o siete. Siento que todo llega y saber esperar es un arte. No soy experta en él pero aprendo a pasos agigantados. Así que...¡Cuando se pueda!

Y con una entrada tan personal acaba esta entrada del blog, sigo teniendo mucho por escribir (tengo una ya empezada desde hace un par de semanas), y otro par en mi cabeza.
Esta vez sí hay canción. Tiene unos añitos, se llama "Respirar" y es de Bebe...¡Respiremos!

jueves, 23 de abril de 2020

23 de abril: CORONAVIRUS días 30 al 40

El 12 de abril fue el último día que publiqué en el blog, y decidí hacer un más que necesitado paréntesis. Habría vuelto hace unos días, pero la bestialidad de tiempo que dedico a teletrabajar, me han hecho posponer el regreso. Vuelvo, pero no creo que sea factible publicar a diario, como todo, lo haré cuando pueda.

Aunque hay momentos en el que el tiempo pasa lentamente, o mejor dicho, tengo la sensación de notar cómo se detiene, el calendario no engaña. El 13 de marzo fue el último día que pisé el cole de Béjar y tuvimos clase "normal", aunque ya con la insistencia mayor en cuestiones de higiene como el lavado continuo y profundo de manos y cómo taparse la boca al toser o estornudar. 

Y me da mucha pena, porque me estoy perdiendo ver crecer a mis alumnos, sus preguntas que a veces me descolocaban; pero también su espontaneidad, alegría, energía, impaciencia, tristeza, cariño...Incluso sus mosqueos que, a veces, para los adultos, no tenían explicación ni alcanzábamos a comprender bien. Esa falta de trato diario con ellos, ese tú a tú, es espantosa, es lo más bonito de esta profesión. Por supuesto también echo mucho de menos a mis compañeros, sus qué tal estás, pasa buena tarde, las risas compartidas...Por supuesto que con unos y otros sigo en contacto de manera digital, pero no hay color, nada que ver. Con las familias este año es distinto, al no ser tutora el contacto con ellas es menor y menos profundo, pero es lo que me ha tocado este curso. Tengo muchos cursos por delante para volver a estar al timón de una tutoría, todo llegará.

Como dije hace ya unas cuantas líneas, siento a ratos el tiempo parado, y otros muchos vuela. Soy consciente del día en el que vivo cuando preparo las actividades para mis niños y niñas, escucho el Telediario y lo dicen (intento verlo poco y escucharlo todavía menos), porque se ha convertido en "Teledesgracias," o casi al final del día. en el momento de grabar el audio que envío a la gente que a mí me apetece. 

Entre medias de este paréntesis que me había tomado de publicar en el blog, se me ha pasado una fecha que siempre celebraba. No es que este año haya sido menos importante, sino que se me olvidó por completo. Me acordé hace nada hablando con una amiga. Empecé a trabajar como maestra interina un 18 de abril de 2008, en el CEIP "Leonardo Da Vinci" de Parque Coimbra, Móstoles (Madrid). Así que ya llevo doce años dedicada, de manera oficial, a "la profesión más bonita del mundo." Y si bien con el panorama actual no es que sea momento de celebraciones, este año, precisamente por la que está cayendo, me siento más afortunada si cabe, primero de tener trabajo estable; y en segundo lugar, de poder dedicarme a lo que me apasiona, la educación.

Hoy es 23 de abril, cumpleaños de mi amiga, maestra y vecinita Marisa, ¡felicidades, bonita! Lo de bonita es que ella lo usa bastante, y nos encanta, es muy suyo. Un cumple que no podrás comparar a ninguno de los anteriores, pero hay que celebrar que estamos aquí, que seguimos vivos y con ganas de luchar, y no es moco de pavo. Además, es San Jorge, felicidades con mucho cariño a los que os llamáis Jorge, el Día de Castilla y León y,  por supuesto,el  Día del Libro. Tengo la suerte que el Día del Libro yo...¡Libro! Por eso puedo dedicarle este ratito al blog, porque otros días no pasar ni un minuto más frente a la pantalla del ordenador era cuestión de salud, ni más ni menos.



Cualquier otro 23 de abril, a esta hora, estaría con mi cita ineludible en los soportales de la Plaza Mayor, haciendo acopio de nuevas historias, observando portadas, hojeando y ojeando libros, paseando de puesto en puesto de cada una de esas librerías que no sé si "mañana" (cuando la tormenta pase) podrán continuar con el comercio abierto. Y empiezo por la Librería Villamayor, aunque no pone puesto allí, es la mía, la de mi barrio, la que tengo a un pie de mi casa, de esas en las que al dueño le pones cara y nombre, Rufino. Ojalá pueda abrir el negocio, me entristece ver la trapa bajada y los libros del escaparate tapados con un papel continuo. Desde luego que si lo hace, ojalá,  allí estaré, porque creo que, los que podamos, tenemos que ayudar a las tiendas del barrio, al comercio de cercanía. Librería Víctor Jara (os debo una visita), Librería Cátedra, Librería Letras Corsarias, Librería Musarañas...

Disfrutar del Día del Libro en un marco tan maravilloso como la Plaza Mayor de Salamanca es un privilegio, para nosotros, lo "normal." Como otras mil cosas en esta pandemia, hasta que no se pierde la normalidad, no se valoran suficientemente todas esas cosas que siempre teníamos a nuestro alcance y podíamos disfrutar. Ahora nada es seguro. Me levanto cada mañana y sigo frotándome los ojos pero nada, no era un mal sueño, es una realidad, y si me pellizco lo noto, está pasando. Y como me encanta mirar hacia arriba, contemplar las nubes, escudriñar el cielo, hablar con las estrellas y alguna vez me quedo medio embobada mirando a la luna, comparto con vosotros un cuento infantil, se llama "Roberto el escultor de nubes."


Desde este domingo 26, salvo cambios de última hora, los cuales no descarto, los niños de 14 años o menos, podrán salir a la calle durante una hora al día, con sus restricciones, pero saldrán si así lo desean. Espero que esto no suponga un retroceso. Entiendo a los padres que sí vayan a salir con sus hijos esta hora diaria, porque ya notan que a los menores les está afectando, y necesitan ese tiempo de "recreo." Igualmente puedo comprender a los que decidan que no, que el peso del miedo es mayor que el deseo de salir a la calle, y van a continuar confinados en sus hogares. A partir del domingo ya  veremos, confiemos en que esta medida sea para bien, y no nos salga cara a todos.

Deseo que paséis un feliz Día del Libro. Aunque no sea uno nuevo, siempre habrá alguno (o muchos) en casa que podáis leer o releer. Uno que os haga viajar, imaginar, volar, emocionaros, haceros pensar...Compartid esas historias con los que tenéis cerca. No hace falta salir de casa. Y todo eso que estamos repartiendo ahora, esas inquietudes que verbalizamos, las preocupaciones, problemas y miedos de las que hacemos partícipes a otros, el cariño, amor y alegría...Todo eso, ya habrá momento de compartirlo en persona y devolver, al menos una pequeña parte, de ese gigantesco apoyo recibido. La gratitud es uno de los sentimientos que me invaden, por todo lo que nos brindan muchas manos en esta etapa tan complicada. En serio, ánimo, ya no queda tanto, hemos superado cerca de un mes y medio. Un día más, un día menos.




miércoles, 6 de marzo de 2019

Carnaval en Guijuelo: mucho más que un día

Inauguramos el mes de marzo, el viernes día 1, con el desfile de Carnaval. No obstante, ese desfile llevaba una preparación previa, que para mí fue la parte más bonita.

Empiezo por los detalles. Después de la lectura de ¡Vivan las uñas de colores! en la segunda Pincelada de emoción sobre la vergüenza (viernes 22 de febrero), se me ocurrió, teniendo en cuenta que el disfraz de 5º era de tablero de Twister, pintar las uñas a los niños y niñas de mi clase que quisieran, de cara al Carnaval. Aunque hay gente que lo critique o no lo entienda, quise curarme en salud y me pareció más prudente que lo consultaran en casa, no siendo que a algún papá o mamá no le gustara la idea. A las claras fui preguntándoles qué les habían dicho en casa a todos. Me gustó mucho la respuesta de un papá. Al preguntarle a su hijo que qué le había dicho su papá, la respuesta de este padre fue que hiciera lo que él quisiera...Chapeau

Les advertí a todos mis alumnos que era algo totalmente voluntario, y no quería que nadie se las pintara si pensaba que no se iba a sentir cómodo/a, ni mucho menos que fuera a generar un conflicto en su casa.  Hago un inciso, por si los lectores no saben de qué va el libro "¡Vivan las uñas de colores!" Trata de un niño llamado Juan, al que le gusta pintarse las uñas, así, sin más lecturas. Disfruta pintándoselas con colores brillantes. El libro explica cómo reaccionan los demás niños y la familia de Juan. Me conquistó la historia y la veía apropiadísima para compartirla con mis alumnos. 

Me puse a echar cuentas, y como 18 de 19 habían dicho que sí querían que se las pintara, no me quedó otra que empezar el jueves, 28 de febrero, con la ardua tarea. Eran 180 uñas, usando 4 colores distintos...Daba dos capas por uña y una tercera que era el brillo (lo de "top coat" suena quizá muy profesional). Y he de decir que fue lo más bonito de toda la previa de los carnavales. No sé, es complicado de explicar y tal vez más difícil todavía de entender, pero me pareció algo muy cercano, muy especial. A muchos les dije que estaba por repetir la experiencia, me encantó (y me parece que a muchos/as también). Con el tiempo que pude dedicarle por la mañana no me dio tiempo a acabar...Debéis tener en cuenta que tuvimos clases, iba intercalando o  combinando el pintado de las uñas con actividades puramente académicas. Así las cosas, aproveché que había cambiado mi segundo jueves de permanencia en el cole con una compi, para hacer un turno de tarde de manicura. Casi todos entraron acompañados por sus mamás, más otro papá que estaba manos a la obra con un portátil de mi clase por cuestiones técnicas. El caso es que en algún momento de la tarde mi clase parecía el camarote de los hermanos Marx. Sin embargo, pese a eso o puede ser por ese motivo precisamente, me lo pasé muy bien. Seguramente algunos de los que integráis lo que cariñosamente llamo "mi gente" estaréis sonriendo y pensando que me va la marcha (sí, para qué negarlo). 

No sé ni cómo no vomité el bocadillo del Sancho (mira que estaba rico) que había comiado a velocidad de la luz a eso de las 14.15 hr, viendo que a esas alturas de la película mi disfraz estaba a medio hacer (y la tarde la tenía completita). Fue muy agradable el encuentro con mamás, papá e hijos, porque no era una reunión de padres, ni una tutoría y, a mí me gusta también poder pasar con ellos momentos así, más distendidos. Es mucho lo que me une a ellos (sus hijos), y no me parece bien despacharlos, porque creo que es necesario que exista una comunicación fluida entre ambas partes.

Y así acabó la tarde del jueves, no recuerdo (o prefiero no acordarme) de la hora a la que llegué a mi casa, hogar dulce hogar, en estado catatónico.

Algunos pensaréis que ya tenía todo hecho. No, para que el disfraz no quedara descafeinado y  que hubiera un "toque" común en las tres clases, quedaba la parte del maquillaje. Días atrás había hablado con mis compañeras tutoras de los otros dos quintos, porque se me había ocurrido pintarles 4 círculos con los colores del Twister en un moflete, a todo el alumnado de 5º. Esto fue ya una locura, no sé cómo el pulso me respondió, pero me dio tiempo a pintar a los alumnos de los tres grupos (unos 50), a dos maestras y a que una niña de mis alumnas, me pintase a mí...¡Gracias! La vida nos dio que apareció la tutora de 5ºB, como caída del cielo, por si podía ayudarme con los disfraces. De verdad que bendita puntería tuvo, estaba acabando de maquillar a los niños y me faltaban manos y tiempo. ¡Gracias! Si no es por ella no sé qué habríamos hecho. Bueno sí lo sé, salir diez minutos después...

Y ya listos, con maquillaje, manicura y disfraz, salimos al patio del cole. Allí hicimos un desfile, curso a curso, por el patio de la zona principal. Pusieron música de fondo y me lo pasé fenomenal en ese momento, liberé la tensión de los días pasados, por los carnavales y por mil y una historias, que nunca faltan. Y me puse a bailar, pese a que había mucha gente tras las verjas y a mí eso me da una vergüenza considerable, pero me hacía falta disfrutar con mis alumnos de un día así.

Después salimos hacia la Plaza Mayor. Descubrí con algo de horror que la Policía había cortado el tráfico para que pasáramos y, habían elegido un camino bien largo. Poco más y pasamos por La Dehesa para ir a la Plaza je je. El camino se me hizo eterno. Llegamos a una Plaza Mayor abarrotada de gente, en la que nos unimos a los niños, niñas y maestros del otro CEIP de Guijuelo, el Miguel de Cervantes...Y claro está, a los familiares, eran bastante, que se habían acercado hasta allí. Tuvimos mala pata, porque hacía un sol de justicia, y la espera fue larga.

Curso a curso, se iban acercando a la zona central de la Plaza. En ella estaba colocado un escenario con una rampa a cada lado. Este año, según lo explicado por megafonía, comenzaban los niños y niñas del Cervantes. Pasé un mal rato al ver que algunos de mis alumnos lo estaban pasando francamente mal por el sol. Propusimos ir el próximo año (si estoy) de piscina (con agua), abanico, sombrilla de playa o algo semejante. Cualquiera diría que un sol así de potente luciría en un marzo recién estrenado (preparaos para la Semana Santa, fijo que no soltamos el plumas, los guantes y la bufanda).

Los niños estaban inquietos, aburridos, con sed (algunas madres los auxiliaron acercándoles botellas de agua) y empezaron (algunos) a armar. No sé, creo que se podría variar la organización para que sea algo mucho más ágil para otro año. Además luego pensaba, que los papás no podían hacer una foto a sus hijos con su clase, solo caminando. Había cuatro o cinco fotógrafos frente al escenario. Les pedí a mis alumnos que no se bajaran cuando nos hicieran la foto grupal, porque mi idea era bajarme del escenario y hacer una foto de clase. Y sí, se acordaron y esperaron a que bajara. 

En mi opinión, la parte de la Plaza habría que cambiarla, o ampliar la del cole, poniendo unas vallas dentro del patio para delimitar zona padres/madres y zona alumnos, y dejarlo en plan familiar. No sé, a mí me parece que podría estar bien y sería bueno para todas las partes implicadas.

Luego esperamos un poquito más y volvimos al colegio sedientos. No me quedó otra que llamar la atención por varias actitudes que no me habían gustado durante el desfile de la Plaza. No me parece tan difícil portarse bien, saber estar y tener paciencia. Entiendo que estuvieran incómodos, no eran los únicos, pero no por eso me puse a fastidiar el trabajo del personal de Ayuntamiento (muy pendiente de nosotros en todo momento, y además muy amables). No sé, quiero pensar que es cuestión de tiempo, que tienen que madurar.

Allí nos reunimos con los tres compañeros que no habían podido participar en el desfile, e hicimos una foto de toda la clase. Y cómo no, lo mejor era hidratarse, así que saqué los refrescos del armario que teníamos sin estrenar (y sin caducar, obviamente) desde Navidad.

Vaya días tan intensos...Me habría encantado despedir a cada uno con un abrazo o dos besos, cinco días sin verlos son muchos, pero no tenía ni fuerzas. 

Fueron unos días bonitos, disfruté mucho de los preparativos, y el desfile en sí una gran alegría, me sentí más del Fili que nunca. 

Lo leas o no, necesito ponerlo y podría gritarlo a los cuatro vientos: Gracias Quinti. Gracias por la confianza, por el cariño, por ver más allá, por tu apoyo, por la parte humana, por ser una directora de 10, por hacer que desde que me marché del cole tuviera ganas de volver...Y, pero qué bonito es volver así. La vida es un Carnaval...¿Bailáis conmigo?



viernes, 15 de febrero de 2019

Pinceladas de emoción (11): la vergüenza (1ª parte)

Después de cariño y amor por doquier, no era fácil elegir la siguiente emoción. Rebusqué en internet, libros que tengo sobre emociones, cuentos...Y tras darle bastantes vueltas, elegí la vergüenza.

Esta vez no os traigo el Emocionario, sino un libro estupendo, recién sacado del horno (1ª edición: noviembre de 2018). Lo descubrí en la FNAC de Preciados, y los Reyes tuvieron a bien traérmelo. Se llama El gran libro de las emociones, la autora es María Menéndez-Ponte (ilustrado por Judi Abbot con mucha ternura), de Duomo ediciones.


Como podéis ver en la portada, es un libro  de cuentos, relativamente breves, acompañados de fichas. Me parece ideal para los docentes, aquellos interesados en la educación e inteligencia emocional; y por supuesto para los padres, también interesado en tocar este tema con sus hijos/as. 

En las páginas 82 a 85, está "Nuria escribe a su vergüenza." Teniendo en cuenta que una página entera la ocupa una ilustración, podéis deducir que no es muy extenso. El cuento nos relata la historia de Nuria, una niña que se siente paralizada por la vergüenza, la mete en problemas y, lo que es peor, le impide disfrutar de la vida como le gustaría.

Me senté en una silla frente a ellos, y estuve leyéndoselo-contándoselo. No quería estar detrás de la mesa del "profe", porque es una barrera física que me distancia de ellos.

A continuación, trae dos páginas con cuatro apartados: ¿Qué es la vergüenza?, Sentir vergüenza y ser vergonzoso, ¿Por qué sentimos vergüenza? y Reducir la vergüenza. Uno a uno toqué los tres primeros puntos, el cuarto he optado por reservarlo para la siguiente sesión.

Me ha encantado la parte de Sentir vergüenza y ser vergonzoso. Nos explican que ser vergonzoso se acerca más a ser tímido, y tiene que ver con el carácter de cada cual. Las personas vergonzosas son las que quieren evitar ciertas situaciones, sobre todo con gente que no conocemos, que conocemos poco y con los que no existe la confianza para comportarnos con naturalidad.

Mientras que, sentimos vergüenza en situaciones puntuales. Si somos vergonzosos o tímidos, esto nos limita de manera anticipada a hacer ciertas cosas o exponernos en situaciones concretas.

Pude preguntar a bastantes, si ellos consideraban que eran vergonzosos o sentían vergüenza en situaciones puntuales, y que pusieran algún ejemplo. Una pena que el tiempo nos limite tanto, me habría encantado que todos intervinieran.

La gran mayoría afirmaron que sentían vergüenza ante determinadas situaciones, pero no creían que fueran vergonzosos. Como para romper el hielo hay que mojarse, les dije que creo que no soy vergonzosa, pero sí siento vergüenza en según qué situaciones, como estar en bañador en la piscina. Extraño que en la playa o no me pasa o me pasa muy poco. Me da la sensación que en la playa la gente va más "a su bola", aunque si fuera por el número de personas, hay muchas más en la playa que en la piscina...No sé, cada uno tenemos nuestras cosillas. 

Una situación en la que bastantes coincidieron es leer en misa, me llamó la atención que cuatro o cinco estuvieran de acuerdo.

Añadí a lo de la piscina, la vergüenza horrorosa, también pavor, el primer día de clase, cuando siento que los ojos de mis alumnos se clavan en mí. Mira que han pasado años, pero no puedo evitarlo, es un batiburrillo de emociones, también hay nervios, y mucha ilusión (entre otras cosas). Y, así algo reciente reciente, las reuniones de padres y madres. Aunque la del lunes fue la segunda y sabía muy bien qué terreno pisaba, cuesta un poquito empezar y, entre eso y mi maltrecha garganta, en la reunión y los momentos previos, voló prácticamente un litro de agua. Cuando pasan los primeros cinco minutos, me voy serenando, y mejor así porque si no, me pongo tensa y puedo resultar hasta borde.

Reflexionamos un poquito, porque lo que decían estaba muy asociado con el miedo a hacer el ridículo. Pero el miedo, la inseguridad, la autoestima, ya son asuntos de otros días.

Como novedad les puse tarea. La del corazón fue voluntaria. Por cierto, me parece que todavía van a traerme más corazones para plastificar, por mí...fenomenal. Los "deberes", tienen hasta el martes, son rellenar una hoja que les di. Pone en la parte superior "LA VERGÜENZA DE..."(para completar con su nombre). Y luego tienen esto tres veces:

Siento vergüenza cuando..........................................
¿Qué hago/qué puedo hacer para solucionarlo?................

Insistí en la segunda parte, puede ser que ellos estén haciendo algo para lidiar con esas situaciones...o tal vez no. Si hacen "algo", perfecto, y si no lo hacen, es bueno pensar qué se les ocurre que podrían hacer.

Y así concluye otra sesión de Pinceladas de emoción, mi ratito favorito de la semana. Aunque esta semana de San Valentín, dos niñas me han traído de esas cosas que yo conservaré siempre. Los mejores detalles no cuestan ni un solo euro. Ha sido una semana tremendamente especial.

El viernes que viene, seguiremos con la vergüenza.

domingo, 6 de enero de 2019

Queridos Reyes Magos:

Veo que no me habéis hecho mucho caso que digamos en lo de no traerme nada material. Agradezco los presentes, especialmente los que tienen más carga emocional. No soy una amante de los peluches, nunca me han llamado demasiado la atención pero, he de reconocer, que casi me da algo al ver el monstruo rosa de Anna Llenas...Me encanta, no me extraña que se refiera al amor, una auténtica cucada. ¡Qué bonito es!

Además, el álbum ilustrado "Descubre el secreto para ser feliz" (Nicola Edwards y Katie Hickey, de editorial Cubilete) es una delicia, en particular para la vista más que para ningún otro sentido. Una encuadernación muy cuidada, ilustraciones fantásticas y un texto breve que acompaña de fábula a los dibujos.



Como si con lo anterior no fuera suficiente, tengo El gran libro de las emociones entre mis manos,  de María Menéndez-Ponte (ediciones Duomo); Cómo desarrollar la inteligencia emocional de los niños, estrategias para padres, de Albert Alegre (editorial Pirámide); y la guinda del pastel: Finales que merecen una historia (edición ilustrada), de Albert Espinosa (editorial Grijalbo)...





Qué ganas de "devorarlos"...Tienen una pinta estupenda. Y mientras comienzo a leerlos, ando ya ultimando cositas para la "vuelta al cole." Aunque al caer en martes en la tutoría no dará mucho de sí, solamente tengo dos horas con mi grupo. 

Muchos creen que lo de la vuelta al cole es solo para después de las vacaciones de verano, pero no. La experiencia me dice que las Navidades suponen un alto grado de desconexión, y (nos) cuesta aterrizar. Pongo el nos porque me incluyo, a mí me supone un esfuerzo considerable. Es como haber dejado una máquina parada, sin mantenimiento ni nada y, ahora, de un día para otro, hay que hacerla funcionar, como si nada, como si nunca se hubiera parado. 

Espero que a todos (alumnos, familias y maestros) el parón nos haya venido bien. En realidad parón oficial solo para niños y profes, porque la mayor parte de los papás y mamás sé que no han tenido vacaciones, sino jornadas laborales como siempre.

Como siempre, intentaremos empezar con alegría, mucha ilusión, baterías cargadas (ojalá duren bastante), paciencia a tope...El  "buenos días" con una sonrisa no me lo va a quitar nadie el martes. Y sí, tengo muchas ganas de reencontrarme con mis alumnos. No me planteo si ellos tienen o no ganas de verme a mí, porque a mí me apetece mucho. Hasta ese "buenos días", os animo a todos a exprimir este día y medio libre que nos queda por delante. Feliz día de Reyes.