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viernes, 1 de mayo de 2026

Día del LIBRO en diferido, rompecabezas y sí...Gané YO

El 23 de abril andaba yo alejada de la capital salmantina. Y como me gusta planificar, sabía con antelación que no iba a poder cumplir con mi cita, casi sagrada, de visitar los soportales de la Plaza Mayor de Salamanca. Pero esa jornada la he disfrutado tantos años, que no pasa nada por "perdérmela" algunos, y si es por estar con el modo desconexión activado, vale la pena perdérsela.

Por eso encargué en la librería de mi barrio, a escasos metros de casa, varios libros. Estos son mis autorregalos del 23 de abril. 

Sí, me autorregalo con frecuencia, libros y lo que se tercie, lo admito pero...¿y qué? No dependo de nadie para eso, y el día que no pueda permitírmelo, no pasará nada. Será porque tengo razones más importantes para gastar/invertir el dinero en otros ámbitos.

Antes de ayer a mediodía, me dio por visitar la trastienda del blog. Esa en la que aparecen las entradas tal cual las he escrito, comentarios  publicados y otros pendientes de moderación. Me topé con un comentario que no había visto. Puntualizo que puse eso, de "pendientes de moderación", para evitar gente anónima con ganas de hacer daño, a la que no iba a darle un espacio gratuito para criticarme de manera cobarde (anónima) o lo que les apeteciera. Solo puedo publicar o eliminar los comentarios. Si por ejemplo hubiera algo mal escrito, se publica tal cual. Nunca me he encontrado con comentarios desagradables pero, por si las moscas. Resulta que el deantes de ayer es de una antigua "alumna", Yassmín. Entrecomillo alumna porque no llegué a darle clase como tal. Aunque fue una de las valientes que se apuntó a mi idea del Taller "Emociónate", para la tarde que tenía que hacer el segundo curso que estuve en el Beatriz Galindo. Yassmín, aunque me he explayado bastante en la respuesta a tu comentario, quiero que quede reflejado aquí también. Por eso:

Es increíble que me digas todo lo que me dices, y que lo hagas casi ocho años después de haber puesto punto y final al taller. Ayer me embargaba la emoción y, todavía hoy, me cuesta asimilarlo. Para mí ese ratito de "Emociónate" era mi hora favorita de la semana. Y recuerdo que no todo fueron risas precisamente. También las distintas actitudes de todos los que ibais. Algunos, reticentes y expectantes, a ver cuál era mi "ocurrencia" para esa tarde. Otros, como tú, con una sonrisa de oreja a oreja y a "tumba abierta", daba igual lo que propusiera, te lanzabas a la piscina. Gracias por esa actitud y por la confianza y el cariño. Como puse en el comentario de la entrada anterior, fuisteis el germen de "Pinceladas de emoción". Con vosotros me di cuenta de lo mucho que disfrutaba con la "educación emocional", de lo importantísima que es y lo necesario que me parece darle un espacio y un tiempo en los centros educativos. En una vista generada por IA, aparece esto sobre la educación emocional:

La educación emocional es un proceso educativo, continuo y permanente, cuyo objetivo es potenciar el desarrollo de competencias emocionales (conciencia, regulación, autonomía, empatía) para mejorar la calidad de vida y el bienestar personal y social. Comienza en la infancia, siendo clave en casa y la escuela para gestionar emociones, prevenir disfunciones y fomentar la resiliencia.

Algo que me encantó del Taller "Emociónate" es que era un

grupo reducido, y eso daba pie a muchas dinámicas que 

se complican tratando estos temas en un grupo 

numeroso. Con "Pinceladas de emoción" en el "Fili" de 

Guijuelo, muchas veces sentía que algunos se habían 

quedado con ganas de participar más. Pero intentaba

que todos los que quisieran, pudieran intervenir. 

Nunca obligué a nadie a hablar. Entendía que había que 

dejar que cada cual pudiera sentirse libre participar 

(o no).

Y eso fueron pildoritas, porque solo disponíamos de 30

minutos escasos, pero a mí me daban la vida. Pese a ser la

última media hora de los viernes, se me olvidaba todo

lo "malo" de resto de la semana.

Volviendo a "Emociónate", fue uno de los regalazos de un

curso durísimo, en el que pude haber acabado fatal, pero

no fue así. Al final, ocho años después de ese año tan 

fastidiado, mucho más que el curso anterior en el mismo 

cole, ayer, me di cuenta, que ese curso, gané YO. Gané 

por las personas con las que me hizo coincidir la vida en 

los dos cursos del Beatriz Galindo.

Gané por Kris, Charo, Lourdes, Feli y Carmen. Por Merce, 

María y Cristina ASECAL. Y, por encima de todo, gané por 

Amín, Anabel, Avi, Darianna, Daribel, Florín (Argika), 

Imán, Ion (Geo),Jair, Jehison, Jenifer,  Mihaela, Noreen,

Ricardo, Safae, Salma Ouanit Mansour, Yassmín y Yousef. Son muchos más, estos son los que me han venido a la 

cabeza...Tened en cuenta que ya ha llovido bastante y he 

conocido muchos alumnos nuevos desde que me fui del 

"Galindo" y no es fácil acordarme de todos. Pues eso, defi-

nitivamente, gané yo. Aunque haya tardado tiempo en ver-

lo, es momento de gritarlo a los cuatro vientos, repito: 

GANÉ YO. Y sigo recibiendo cariño por parte de personas 

que coincidieron conmigo en el contexto de aquel 

colegio. 

Ayer reflexionaba sobre lo que me gusta más de lo que

hago como docente, tanto a nivel académico como en el 

plano personal. Tuvo algo que ver el comentario de 

Yassmín, y algunas preguntas que un alumno me hizo 

por la mañana.

Como asignaturas, disfruto una barbaridad con Plástica. 

Me encantaría hacer un taller de Plástica con mi alumnado

de "Aula Abierta" del IES Venancio Blanco. Y con mis chicos 

y chicas del IES Francisco Salinas. Y con ambos también 

talleres de otra temática. Pero como no sé si mi destino

será el mismo que el año que viene, y aunque lo fuera 

habría un gran cambio de alumnado, cuando los conozca, ya

planteo lo que me parezca más apropiado.

Lo de Plástica se ve a la legua, me encanta y puedo pasarme

horas y horas dibujando, coloreando, haciendo manualidades

...Y suele crear un ambiente más cálido y distendido.

Aunque no tenga nada que ver, me encantan las Mates. Sí,

quien me conoció como alumna estará alucinando. Pero es

verdad, como docente es una de las asignaturas que más

me llama enseñar. También Lengua, da muchísimo juego y 

a través de ella se pueden beneficiar las demás áreas, es

otra de las que me encanta. Luego ya colocaría el Inglés.

Sí, en cuarta posición. Quizás tenga que ver que en Com-

pensatoria he comprobado que es una de las asignaturas 

que genera más rechazo entre mi alumnado. Y es agotador

remar en contra día sí y día también. 

Y de lo que no es puramente académico, la respuesta está 

aquí, en el blog. Me apasiona llevar al aula la educación

emocional. Me emociona pensar, elegir, elaborar...lo que 

sea, actividades que puedan hacer que mis alumnos se 

conozcan mejor a ellos mismos (y/o entre ellos), que

sean capaces de gestionar de una manera más adecuada

lo que les pasa, sea algo pasado que todavía les pesa o

del presente. No sé, hay personitas todos los años en

mis clases, que cargan una segunda mochila pesadísima.

No me gusta cerrar los ojos ante esa mochila personal.

Sé que hay que sopesar muy bien hasta dónde implicarse 

para no sufrir, desde luego. Pero soy incapaz de ignorar el

dolor ajeno, de pasar por alto a un alumno o una alumna

que percibo que está atravesando por un momento com-

plicado. Y hay recuerdo una de las primeras lecciones que

aprendí en mi primer curso en un instituto. Me estrené a 

lo grande en el IES Vía de la Plata de Guijuelo. La lección

es esta: NO JUZGAR. Eso implica una escucha atenta, con

frecuencia morderse un poquito la lengua, e intentar em-

patizar sin quitarle hierro a lo que te acaban de contar. Y 

la gratitud es muy importante, uno de los mayores regalos

que puede hacerme un alumno es la confianza, a nivel do-

cente y personal. Esto, no está pagado. Y en esta profesión,

siento que lo que doy, que es mucho, se me devuelve multi-

plicado. Y es común que me lo devuelvan alumnos que no

me esperaba o con los que haya "chocado" al comienzo.

Sé que con la "educación emocional" tengo, obligatoriamen-

te si quiero que funcione, hacer un esfuerzo tremendo a ni-

vel personal, y ser generosa y tener la mente muy abierta.

Y por supuesto, estar dispuesta a disculparme, porque no

siempre acierto. No obstante, con el tema emocional,

procuro tener un cuidado extremo con las teclas que voy

tocando y, ante la duda, no toco ninguna.

Tengo la sensación que en estos menos de dos meses de 

clase que quedan, hay mucho hermoso por vivir en las aulas.

Y me hace mucha ilusión estar presente, y ser parte de

algo especial. Y aunque a ratos acabo desbordada por tanto 

adolescente, tienen algo que hace que me encante estar 

con ellos. Me parece que me espabilan de vez en cuando. Y

ayudan a que conozca un poco cómo actúan, piensan...Por

eso, hoy la música va a extrañar a muchos, pero es una

fórmula maravillosa para aproximar mundos más cercanos

de lo que parece. Y me apetecía ponerla. Tal vez la persona

responsable de haberme animado a compartir estas cancio-

nes no lea esta entrada del blog, pero aquí se quedan.



Vuelvo a mis autorregalos del 23 de abril. AKIARA books es un diamante de editorial, el cual descubrí en la pasada edición de la Feria del Libro de Madrid. "¿Por qué lloramos?", de Fran Pintadera (autor) y Ana Sender (ilustradora), es una delicia que invita a hacernos esa pregunta pero a la vez nos ofrece posibles respuestas, regadas de ilustraciones hermosísimas. Y si nada se tuerce, este libro pienso usarlo en mis clases antes de terminar el curso. En mi cabeza pinta fenomenal. Confío en él mucho. Ya veremos si a la hora de la verdad es un éxito o un fracaso con mi alumnado. Ojalá sea lo primero.
Comparto un par de páginas, para que os hagáis a la idea del contenido.
El segundo es "El punto", de Peter H. Reynolds. Si mal no recuerdo tengo alguno más del mismo autor. Porque donde hay un punto, hay un camino. Y es verdad, todo es EMPEZAR. Y eso estoy haciendo yo, he pintado un punto precioso, al menos cuando lo observo, y sé que es el principio de algo inolvidable.

martes, 12 de junio de 2018

EMOCIÓNATE...hasta final de curso

No, no me he confundido, Emociónate (el taller), acabó el pasado miércoles 23 de mayo. Lo que pasa es que he estado dándole vueltas y, no puedo permitir que se acabe. Aunque como tal ya no tengamos taller, ¿qué nos impide seguir hablando de emociones?


Voy a plantearles a mis alumnos, a todos los de Educación Compensatoria, la siguiente actividad.



Se trata de dar a cada niño o niña tres hojas. En una hay un corazón y dentro las palabras "lo siento." La segunda hoja tiene un bocadillo de cómic con la palabra "gracias" y, la tercera, un globo y en su interior pone "por favor." He dudado si era lo más apropiado o no, optar por tres imágenes diferentes. Al final he pensado que sí, mejor así, porque son tres cosas bien distintas: agradecer, disculparse y pedir algo de manera educada. Aunque, si no os convence, idéntica imagen para todo también quedaría muy bien, para darles a las tres la misma importancia (que no exista más espacio para disculparse que, por ejemplo, para dar las gracias).

La idea es que cada cual escriba lo que le apetezca dentro de cada hoja, pensando en todo lo que le ha pasado, lo que han vivido, durante el curso. Hablando en plata, es una forma de hacer balance del año que se me ha ocurrido, distanciándome de una hoja de valoración pura y dura. En el folio de "lo siento", podemos invitarlos a reflexionar sobre si ellos creen que deberían disculparse con alguien por algo que haya pasado en algún momento. En la hoja de "gracias", deberían pensar si les apetece dar las gracias a alguna persona...por la razón que sea. Y, en la tercera, la de "por favor", qué peticiones (deseos) tienen de cara al próximo curso, para personas concretas o en general.

Dependiendo del clima de cada grupo, podéis decidir si es adecuado que compartan en voz alta con sus compañeros lo que han puesto. En mi opinión, es mejor que se lo preguntéis a ellos, directamente, y que decidan cómo se sienten más cómodos. Partiendo siempre de no forzar nada, si no quieren escribir en alguna de las imágenes, no los forcéis. Y para compartir lo que pusieron, lo mismo digo, que ningún niño se sienta obligado a hablar si no le apetece. Pensad que si escriben pero no hablan, sí habréis logrado algo.

Esta sencilla actividad esta basada en un pequeño fragmento del poema con el que César Brandon ganó Got Talent. Si queréis verlo de nuevo o por primera vez, está incluido en una entrada del blog de hace justo dos meses. (Ver entrada 12 de abril de 2018)

En la parte que he elegido, Brandon nos cuenta que su madre le decía que la vida se resumía en "pedir disculpas, dar las gracias y decir por favor." Parece tan sencillo y es la vez tan difícil. Pero por otra parte, esas palabras son una gran lección de sabiduría. Ojalá todos las usáramos con mayor frecuencia.


Para los peques, de los primeros cursos de Primaria (o incluso de Infantil), podemos escribirlas en la pizarra y hacer una puesta en común; sentarlos en círculo y pasar objetos distintos que simbolicen cada una...Eso ya, lo dejo en las manos y el buen hacer de cada docente.

La verdad es que me he sentido muy identificada con las palabras de César porque, siempre que me despido (por escrito) de alumnos, lo acompaño de GRACIAS y PERDÓN (lo siento).

Mucho ánimo a todos, entramos en la recta final. Si alguien quiere compartir alguna actividad, dinámica, idea...para terminar el curso, en el apartado de comentarios será bienvenida.

domingo, 27 de mayo de 2018

EMOCIÓNATE día 26: ÚLTIMA SESIÓN

El viaje del Taller Emociónate empezó el miércoles 4 de octubre de 2017.  En ese arranque, solamente fueron tres de los seis alumnos que se habían apuntado. El miércoles 23 de mayo, estuvieron los siete (un alumno se incorporó al taller en enero). Durante este periodo hemos vivido muchas tardes juntos, unas más dulces; otras, por el contrario, algo amargas.

Como ya expliqué en un post anterior, a mí me estaba resultando muy complicado elegir qué íbamos a hacer esa última tarde...

Empezamos con una canción, Agárrate a la vida, de Atacados y Rosana. Si no la habéis escuchado...¿A qué estáis esperando?



Repetimos, aunque modificada, una dinámica de otras tardes. Sentados en el sitio de ese día (se ponen en el que ellos eligen), tenían que dar la mano a los que tuvieran a su derecha e izquierda, mientras escuchaban la canción, le pedí que permanecieran en silencio y mirasen al compañero que tenían enfrente. Me habría encantado participar, pero quería guardar imágenes de ese momento, para que no se quedara solo en mi retina. Salió bastante bien, y se respiraba algo especial en el ambiente.
Si quieres ver cualquier imagen ampliada, pincha en ella.



Luego retomamos uno de mis conceptos favoritos en estas lides: las caricias emocionales. Con ayuda de varias personas, principalmente Yassmín y Salma, refrescamos qué eran exactamente. Puse en la pizarra "caricias emocionales" para cada alumno, pero les dije que, esta vez, prefería no decir a quién iba referida cada una. Los invité a salir, quien quisiera, para escribir alguna, destinada también a las personas del taller. Voluntariamente, los que quisieron, fueron saliendo a la pizarra. En ese momento llegó una niña, que no había podido venir antes, le expliqué de manera resumida lo hablado hasta entonces. La pizarra quedó así:


Y una vez más, a los que estáis leyendo la entrada, igual que a mis alumnos, os animo a hacer caricias emocionales más a menudo, son gratis y no imagináis cuánto bien podéis hacerle a quien estén dirigidas.

Uno de los niños trajo algo que les había comentado hace bastantes sesiones. Quería que trajeran un objeto que para ellos fuera muy especial, por la razón que fuera. Ya casi ni me acordaba porque la mayoría tienen a gran parte de su familia en otros países y decían que aquí, en Salamanca, no tenía nada así. Este niño vino con un peluche naranja, nos contó que para él era importante porque se lo regaló su padre cuando era muy pequeño. Actualmente sus padres están separados. Me hizo ilusión que trajera su osito.



Una alumna comentó que si lo llega a saber, ella habría llevado a su madre. Sé que para ella su madre es la persona más importante del mundo.

A continuación expliqué el "marco emocional", hecho a la carrera la tarde-noche anterior, y hablamos un poquito de las palabras que había escritas en él, y que desde luego no eran cuestión del azar.

Entonces saqué el arsenal de adornos para hacerse las fotos con ese marco, entre los que se encontraban una peluca verde, una diadema con orejas de Minnie Mouse o una boa de plumas azul (impresionante la rapidez a la que se iba deshaciendo y el tono pitufo que se te quedaba en las manos con solo rozarla). Para muestra, unas imágenes de nuestro particular photocall:









Luego nos hicieron una foto a todos en el gimnasio...¡Gracias, Loreto!



Seguimos, con un vídeo de Laura Escanes que se llama EMOCIONES. Fui parándolo cuando quería que los alumnos participaran y contestasen a preguntas de las que aparecen en el vídeo. Me llamó mucho la atención las ganas que tenían todos de hablar, porque en muchas tardes ha sido mi mayor escollo, y ya no sabía cómo provocar/animar que intervinieran. Tal vez fueran conscientes del final del taller...

Después recordé el libro de El monstruo de colores, de Anna Llenas. Saqué unas tarjetas plastificadas con las emociones que salen en él. En una carpeta tenía muchas situaciones distintas, que fui cogiendo a voleo, y las fuimos colocando junto a la emoción que creíamos que encajaba mejor con cada situación. No nos dio tiempo a acabar...Les advertí que, en mis clases de Compensatoria, intentaría terminar la actividad. Aunque algunos respondieron, con toda la razón, que entonces no iban a estar todos (no todos mis alumnos del taller son alumnos de Compensatoria, de ello 4 de 7 no lo son).



Decían que por qué no me quedaba con ellos hasta las seis. No me pareció apropiado, por varias razones. La primera es que aunque los padres no iban a recogerlos a la salida, yo había quedado en que salían a las cinco. La segunda, no veía justo que, después de muchas oportunidades para intervenir aprovechadas a medias, mucho más por unos que por otros, hoy decidieran que sí, que sí hablaban. Por el contrario otras tardes casi me ha tocado implorarles que participaran en actividades muy concretas.

Con quizá demasiada frecuencia, achaco a los niños, a los del taller y generalmente a todos, la poca imaginación que tienen. El miércoles no lo mencioné antes de estrenar IKONIKUS. Es un juego que compré en una tierras madrileñas hace ya un tiempo.

Presenta cartas con un corazón dibujado en cada una. Dentro del mismo, hay una imagen, de lo que sea.Muy interesante. Echad un vistazo a la foto inferior.



Con la frase de "es que en mi casa jugamos así," no hice demasiado caso a las instrucciones. Les di tres cartas a cada uno (en principio los demás no debían verlas). Como "juez", planteaba diferentes situaciones y cada uno debía dar una explicación de cómo se sentía, ayudándose de alguna de sus cartas. es decir, en su respuesta debía estar integrada, de la forma que prefirieran, la imagen de la tarjeta. Y aquí es donde me llevé la grata sorpresa de ver que su imaginación se activó. Si lo llego a saber, lo habría usado hace mucho, pero que mucho tiempo. Se quedaron con ganas de más.

Y ya, el broche final, el de verdad, con la canción Un beso redondo de Conchita, les expliqué que cada uno tenía una bolsa con su nombre con unos detallitos dentro. Eso sí, las grapé con toda la vista, prefería que lo abrieran en casa, con calma, fuera del cole.



Fallo técnico, no hice fotos de las bolsas, en la siguiente foto se ven "de refilón."



Cada bolsa llevaba dentro una bolsita de regalo. Dentro de la bolsa, una piruleta con forma de corazón, dos globos amarillos con una carita sonriente, una pelota anti-estrés, un pompero con la palabra alegría, una pastilla de plastilina para controlar la rabia, unas tarjetas en blanco con un papel en la portada que ponía "mis buenos momentos" y
un bolígrafo (elegido acorde a la personalidad de cada uno)...Me parece que no se me ha pasado nada.



Con sinceridad os digo que no quería emocionarme, no me apetecía acabar Emociónate a moco tendido. Y no resultó nada fácil, hubo instantes en los que apreté los dientes para no llorar. Odio las despedidas y, en cierta manera, fue una despedida en toda regla. Los que me conocéis sabéis lo mal que lo paso en esos momentos.

Ahora me doy cuenta que nos faltó un abrazo colectivo o algo semejante. Ya me encargaré que nadie acabe el curso sin el suyo.

Mi primer impulso era haber escrito esta entrada el mismo miércoles, aunque fuera por la noche. Decidí dejarla reposar, y esperar al fin de semana. Había acabado la última sesión con una sensación agridulce, que seguro que comprenderéis si habéis seguido un poquito las crónicas de cada tarde. Lo bueno es que a medida que han pasado los días, recuerdo más cosas positivas, y me quedo con mejor sabor de boca que el miércoles.

Desde aquí quiero pedirles disculpas a los alumnos por si alguna vez no se han sentido cómodos con alguna (o muchas) de las actividades/dinámicas/experiencias que han ido dado forma al taller. Y una vez más, GRACIAS a los siete por vuestra generosidad, porque no es moco de pavo unirse a un taller sobre educación emocional. Este blog no habría sido ni su sombra este curso sin Emociónate, y eso es para estar muy agradecida. Yassmín, Salma, Jair, Daribel, Avi, Anabel y Amín, de corazón, gracias por haber construido el puzle de Emociónate. Os quiero mucho, nunca lo dudéis.


Todas las imágenes son propiedad de La emoción de aprender.








lunes, 21 de mayo de 2018

Preparando EMOCIÓNATE, última sesión

Qué difícil saber que tengo entre mis manos la preparación del fin del Taller Emociónate...

Estoy intentando elegir cosas que puedan gustarles muchísimo, quiero que se vayan con buen sabor de boca, que sea una sesión para emocionarnos, para compartirla, para vivirla juntos...Espero no dejarme nada importante en el tintero, eso me dolería mucho. 

A estas alturas todavía estoy eligiendo, entre un abanico muy amplio, qué puede ser mas adecuado y más efectivo para un momento así. Quizá muchos no entendáis por qué es tan importante un taller que doy una tarde a la semana en el cole. No es fácil explicarlo, solamente os puedo decir que es una semilla que en septiembre de 2017 (aunque el taller comenzó un mes después) puse con mucho mimo. La he cuidado lo mejor que he podido y, dé o no frutos, estoy feliz de poder haber hecho realidad un proyecto así, que ya llevaba rondando mi cabeza un tiempo.

Sigo siendo una defensora a ultranza de la educación emocional y, por supuesto, de darle un "cachito", un hueco en el tiempo que invertimos en los coles en la educación de las generaciones futuras. Aunque esta vez le haya dado un espacio, un sitio concreto, he tratado las emociones cada día, en cada ocasión que me ha parecido que mis alumnos lo necesitaban. Y eso no quiere decir que no me preocupe la parte académica, ni mucho menos, pero aprender Lengua, Mates o lo que sea, debería ser compatible con saber qué es lo que sentimos, qué sienten los demás, cómo reconocer todo lo anterior y ya, puestos a pedir, tener algunas ideas, a un nivel muy sencillo, de cómo empezar a gestionar nuestras emociones.

En este mismo cole, el CEIP Beatriz Galindo, o en otro destino, este taller puede tener una segunda parte, o más, pero eso es ya ir muy lejos. Voy a vivir el ahora, el presente, prefiero conformarme con seguir seleccionando todo lo que me gustaría hacer realidad en esta última sesión del miércoles 23. Creo que para ganar hay que arriesgarse y, aunque este taller me ha dado algún que otro palo, me llevo muchos detalles que, para mí, hacen que sea inolvidable. 

No quiero adelantar nada del contenido del capítulo 26 de Emociónate, ojalá no decepcione a ninguno. Cruzo los dedos para que vengan los siete, mis siete.

Para ir calentando motores, Rosana nos recuerda algo imprescindible, "Soñar es de valientes." Y así estoy, tejiendo sueños, recuperando ilusiones, bordando historias plagadas de emociones (ajenas y propias)... Que viva la vida.


miércoles, 16 de mayo de 2018

EMOCIÓNATE día 25: cuestiones FAMILIAres

A veces hay que hacer algo que ayude a concentrarse, como es una de las cosas que más me cueste, lograr que se conecten a lo que vamos a hacer y desconecten de otras cuestiones, esta vez lo intenté con música...Sí, quizá excesivamente infantil, pero también me apetecía que se relajaran un poco.


Como mencioné en la entrada anterior, ayer era el Día Internacional de la Familia y, como no quería quedarme con la espinita clavada de no haber tenido ocasión de tratarlo en el aula, hoy me la he sacado.

Empecé preguntándoles directamente qué quería decir para ellos la palabra familia, directamente, sin anestesia. Después de escuchar sus definiciones, para mí todas eran válidas, vimos las 10 acepciones de la RAE, incluidas en la entrada de ayer. 

Y puse encima de la mesa un "mosaico" con fotos personales que había cogido en mi casa, en las que salía parte de lo que yo considero "mi familia." Hace tiempo les pedí que llevaran algo que para ellos fuera muy especial, pero la mayoría dicen que aquí, en Salamanca, no tienen nada así, sino en su país de origen. No incluyo la foto con las fotos por si a alguien no le apetece que su imagen salga aquí, y está en todo su derecho.

Y hablamos de quiénes formaban su familia, y de los distintos tipos de familia. Parte de lo que contaron me pareció tristísimo, pero no entraré en detalles, es parte de su privacidad.

Después cogí una pelota blanda, pequeña, algo menor que una de tenis. Tenía una hoja con una batería de cuestiones que debía responder "al que le tocara." Podían lanzarle la pelota a quien quisieran, mientras no fuera a la persona que estaba a su izquierda o derecha. A mí también me la podían pasar, pero cuando me la pasaron, le dejé la hoja a una de las niñas para que eligiera qué quería que respondiera. Por si os sirve, os dejo una foto con las cuestiones. En su momento hice este listado para una actividad con alumnos del instituto, y la de quién es tu mejor amigo la considerábamos como pregunta trampa, a la que no había que responder.


Creo que resultó bastante entretenido. De hecho me parece que podríamos haber alargado la actividad.

Para acabar, como me va la marcha, les di media pastilla de plastilina. Les dije que en dos minutos debían hacer, individualmente, una bola, lo más perfecta que pudieran. 






Imágenes propiedad de La emoción de aprender.
Cuando acabó el tiempo, pedí un voluntario/una voluntaria, y un niño se adelantó al resto. Intentó echarse atrás, diciendo que yo había pedido voluntarios sabiendo que él iba a decirlo el primero...Pues sí, ya sé que eres muy inteligente, y efectivamente, confiaba en que hablaras el primero, y acerté. Le pedí que se pusiera de pie y le dije que pensara en toda la rabia que tenía acumulada, que se concentrara en esa rabia y que tirase con toda la fuerza que pudiera la pelota a la puerta...Tranquilos que no hubo desperfectos en la puerta. Una de las mariposas que la decora salió malparada, pero me alegré mucho al ver que "sacaba" esa rabia. Es extraño, pero nunca me había alegrado tanto al ver que alguien golpeaba algo. Y roto el hielo, de uno en uno fueron haciendo su jugada. Una niña, que no atinó muy bien, casi me da. Y digo esto porque estoy segurísima que no quería alcanzarme, pero se centró más en la fuerza con la que lanzaba que en la puntería.

Y de esta forma, liberando rabia acumulada, acabó la que muy probablemente haya sido la penúltima sesión de Emociónate. Mira que hay veces que tienes ganas de poner punto y final a ciertas cosas, a otras no, para nada, incluso me duele que esté terminando el tiempo del taller. Justo ahora, que parece que las piezas empiezan a encajar...Qué pena.

miércoles, 9 de mayo de 2018

En vez de...

Esta semana no hay crónica de la sesión correspondiente del Taller Emociónate. Por motivos personales (familiares) he tenido que ausentarme tres días del cole y, no he podido hacer el taller.

Así que en vez del resumen, aquí estoy, para dar señales de vida.

VIDA, qué palabra tan bonita.
Qué poco la valoramos a veces.
Qué poco la disfrutamos a ratos.
Y sí, la vida misma se encarga de recordarte lo que de verdad importa.

¿Que qué es eso?
La familia, los amigos, y la mezcla de muchas otras personitas especiales a las que yo denomino "mi gente."

Ellos importan porque sí, porque son ellos. Y que estén bien, en todos los sentidos, es fundamental, al menos para mí. La felicidad compartida parece más felicidad y las lágrimas si no son a solas, se evaporan antes. Y poner mi granito de arena para que sean felices, a mí me hace más feliz, hace que me sienta más viva.

Por supuesto, y para mí siempre es así, mi "trabajo," que tiendo a entrecomillar porque es mucho más que eso, intento ponerle pasión a lo que hago, algunos no lo comprenderán, se resume en...VOCACIÓN. Mantengo que la mía es la "profesión" más bonita del mundo, dicho esto con toda la subjetividad del mundo. Ojalá cada uno pudiera sentir en su trabajo la magia que yo siento en el mío. Esa magia que a veces olvido, pero nunca desaparece.

Y luego el tiempo, el cómo, con quién, dónde...lo gastamos o, siendo más precisa, lo invertimos. Invierto mi tiempo en las cosas que me gustan, que me apetecen, con las personas con las que sinceramente quiero "gastarlo" y en el lugar que sea, porque si la compañía es buena, dónde estemos es completamente secundario.

Diréis que vaya parrafada estoy poniendo, pues lo siento, nadie os obliga a leerlo. Comprended que casi una noche en vela en el sillón (para mí de tortura) de un hospital, da mucho de sí (para bien). Dio mucho de sí, si quito las menos de tres horas que calculo pude pegar ojo, el resto estuve leyendo, escuchando música, oyendo la radio y, a la vista está, reflexionando.

Definitivamente, este mundo es de los valientes. Y vosotros, los que a estas alturas seguís leyendo esto, seguramente lo seáis por alguna buena razón. Valientes por afrontar las pérdidas.
Valientes por seguir adelante pese a la adversidad.
Valientes por no tirar la toalla.
Valientes por plantarle cara a vuestros miedos.
Valientes por llorar cuando la situación os sobrepasa, y por secaros las lágrimas a una velocidad pasmosa.
Valientes por compartir lo que os quita el sueño.
Valientes por contar lo que queráis sin tabúes.
Valientes por seguir luchando sin colgaros medallas.
Valientes por levantaros las veces que haga falta.
Valientes por...¡Vivir!

(Este texto podría haberlo alargado mucho más, hasta que en términos matemáticos, tendiera a infinito, pero tranquilos, no lo haré).

UN INCISO: GRACIAS. Lo mejor que tengo en esta vida son las PERSONAS, las que me quieren (y a las que quiero) y me lo demuestran cuando lo necesito.

Y como esta vez he elegido hacer un pequeño y muy humilde homenaje a la vida, la canción estaba clara: ¡CELEBRA LA VIDA! ¿Te apuntas?



viernes, 4 de mayo de 2018

EMOCIÓNATE día 24: Hay una carta para ti

La sesión del miércoles pasado fue especial. Como había una razón importante, estuvimos dos horas en vez de una, que es lo habitual.

La actividad para la primera parte era simple: leer. Puse encima de las mesas un sobre con el nombre de cada niño o niña del Taller. Dentro del mismo había una carta, muy personal, escrita para cada uno. 



No quería que la compartieran ni que la leyeran en voz alta, simple y llanamente, que individualmente leyeran la suya. Alguien me preguntó si en todas las cartas ponía lo mismo: por supuesto que no. Les dije que era personalizada y el contenido era nominal (Querido/a...y su nombre). Me habría encantado escribirlas a mano, pero por cuestiones prácticas opté por hacerlas a ordenador. Les prometí que si ellos querían, se las daba a final de curso (o del Taller).

Por las caras que iban poniendo, creo que logré lo que pretendía. Hemos hablado en varias ocasiones de las "caricias emocionales" y, aunque a mí hablar no me cuesta, me parece que cuando se trata de emocionar, se me da (bastante) mejor escribir. 

Recibí palabras de agradecimiento, abrazos, y aclaraciones sobre cosas que había en el contenido de las cartas. ¿Puede haber mejor recompensa? Rotundamente, NO. Fueron demasiadas emociones acumuladas, pero fue muy bonito poderlas compartir con ellos. 

Después del momento" hay una carta para ti," le expliqué con calma la actividad para el resto del tiempo. Era muy sencilla, pero quería que cada uno le diera su toque particular. Calcaron un abanico sobre una cartulina tamaño DIN A-4 y la decoraron/rellenaron a su gusto. Una vez acabados, los plastificamos, y...¡listo! Un pequeño detalle para las mamás, que el domingo es su día pero son madres para toda la vida. Espero que les gusten...

Aunque el cansancio va haciendo mella a estas alturas de curso, el tiempo se me pasa volando con los alumnos y, en Emociónate, todavía más.

Termino con un guiño de mi querida Mafalda, sobre madres e hijas. Como siempre, genial Quino.



miércoles, 25 de abril de 2018

EMOCIÓNATE: día 23


Esta tarde no ha faltado nadie, y yo que me alegro.

En la fotografía superior tenéis un resumen visual de lo que iba a suceder en la sesión. Como viene siendo bastante habitual, muchas veces escribimos sobre renglones torcidos, y tuve que sustituir unas actividades por otras.

Teniendo tan cerca el Día del Libro, para mí era casi obligatorio empezar con un libro. Y además una de mis adquisiciones de ese día. Con Madrechillona de Jutta Bauer, quería aproximarme a todas las madres, con las que me siento muy identificada, que de vez en cuando gritan a su hijo y luego "cosen" las partes y se disculpan. Por lo que parece es normal que una mamá grite a veces. Frené al acercarme al final del cuento, para que trataran de adivinar cómo acababa. Ninguno acertó de lleno, pero un par de ellos predijeron cosas semejantes. Me llamó la atención la respuesta de uno de los niños, que la dijo en voz baja pero la escuché a la perfección: "La madre ya no grita nunca más. Ah no, que eso sería un final feliz." No me digáis que una respuesta así no da que pensar.

Luego recordamos en qué consistían las caricias emocionales y, gracias al recordatorio de una alumna, hablamos de si los cumplidos e insultos que reciben (o dan) se encuentran en equilibrio, o la balanza se desnivela hacia un lado u otro. Es preocupante que vean el insulto como algo "normal." Como no creo que sea así, sigo animándolos a gastar más saliva en cumplidos y ahorrárselas en improperios.

Luego vimos un fragmento de la peli "Tu vida en 65 minutos," que se titula "Por qué te quiero en 65 palabras." Aquí lo tenéis:

Sí, soy de las que piensan que a base de hacerles llegar el mismo mensaje de mil y una maneras, acabará calando en ellos. Solo pienso en su bien, y en la experiencia propia, soy más feliz intentando hacer a los demás felices, en la pequeñísima parte que su felicidad pueda depender de mí. Lo tengo muy claro, no vengo a amargarle la vida a nadie (ya, tampoco me gusta que intenten amargármela a mí), sino al contrario, lo único bueno de los obstáculos que "nos salen" es poder sortearlos acompañados. Aborrezco lo del "ojo por ojo y diente por diente." Creo más bien en actúa como creas que debas hacerlo sin importar cómo actuaron previamente contigo. Que alguien no me saluda, yo sí, e intento dedicarle mi mejor sonrisa, y sincera, porque estoy contenta, y punto. Y si ese día no me apetece sonreír, pues no lo hago, pero sigo saludando, con la mejor cara que pueda.

A continuación, teniendo en mente la importancia de las palabras, lo que cuesta hablar de las emociones; en particular lo que les cuesta a la mayoría de estos alumnos hablar de lo que sienten, les doy la "Tabla periódica de los emociones." Me gusta mucho, es de ArteVía y en este enlace podéis descargarla.

Hablamos de las emociones básicas, y les pedí a algunos que localizarán en la tabla emociones "negativas" y "positivas." En el caso de la soledad no hubo unanimidad. A mí me parece que puede ser ambas, depende de qué tipo de soledad.

En este punto, viendo que estaban muy inquietos, fuimos hasta el gimnasio. Esta tarde nada de círculos de masaje ni "Yo tengo un clic." Hicimos un par de rondas de abrazos encadenados. Estábamos todos en un círculo. Había dos normas: debían abrazar a alguien que no estuviera situado ni a su derecha ni a su izquierda; y la segunda, no podía quedar nadie sin abrazar. 

Salió regular, no voy a engañaros, tal vez no fue la mejor elección.

Entramos de nuevo en mi aula, comentamos la actividad de los abrazos y cómo se habían sentido. Una niña dijo que ella mal, porque le parecía que la gente se lo tomaba (todo lo que hacemos) en plan broma, y no tenía que ser así. Y no puedo estar más de acuerdo, aunque sin generalizar. Tomo nota para la semana que viene y me aventuro a plantearles algo que tenía reservado para el último día del taller.

Es un riesgo, ya sabréis por qué el próximo miércoles, pero ha llegado el momento de arriesgarse e intentar dar un vuelco a detalles que están complicando, mucho más de lo esperado, el adecuado desarrollo del taller.

Y en el camino, por el vídeo de "Por qué te quiero en 65 palabras," me topé con una canción que hacía un par de años que no escuchaba. Es By your Side, de Luthea Salom. Y así, a vuestro lado, me despido por hoy.