Mostrando entradas con la etiqueta Dani Martín. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Dani Martín. Mostrar todas las entradas

miércoles, 17 de abril de 2024

¡Ay, cuántos cambios!...Cosas de maestra

18-abril-2008. Fecha del comienzo de mi viaje como maestra a nivel oficial. Mi estreno como interina.

Y esta vez, al acercarse el aniversario, rememoraba ese aterrizaje en el CEIP "Leonardo Da Vinci" de Parque Coimbra, Móstoles. Esa emoción al entrar en el cole, y ver lo precioso que era el cole. Puedo afirmar, 16 años después, que sigue siendo el cole más bonito en el que he trabajado. Lo siento, no ha habido ningún otro que se le acercara, ni de lejos. Y de allí sigo teniendo preciosos recuerdos y sé, con más o menos frecuencia, de la vida de dos personas muy especiales, Lucila, bueno, Lucy, por entonces maestra de Compensatoria. Y con una sonrisa tan amplia y sincera, que me cayó fenomenal en cuanto nos conocimos. A mí las primeras impresiones me han dado muchos más aciertos que fallos. Excelente ser humano y maestra. La otra es Andrea, un amor de niña entonces. Una gran mujer ahora. Era mi alumna, del 5º de Primaria del que fui tutora por primera vez. Muy especial, siempre lo fue, y con una inmensa calidad humana.  A ambas, Lucy y Andrea, os debo veros con calma, un café sin reloj, sea en Salamanca, Madrid u otro punto de la geografía. Lectores del blog, tranquilos, no voy a hacer un recorrido por personas de cada centro, porque he cambiado una barbaridad, y con tanto destino diferente llega el 20 aniversario y aquí sigo, dale que te pego a las teclas del ordenador.

Entre Leonardo Da Vinci y el IES "Francisco Salinas", ha habido muchos cambios. Cambios en mi vida personal y en la parte laboral. En la laboral el balance de haber estado en tantos centros es muy positivo, y ha contribuido a que no me acomodara. Además he tenido la oportunidad de conocer a personitas maravillosas (alumnos de edades variadas, procedencias dispares y personalidades de todo tipo) y a personas fabulosas (docentes, ya fueran profes o maestros; familias de alumnos, muchas más mamás que papás; alumnos de prácticas, he tenido menos de los que me gustaría, pero tiempo al tiempo; educadoras de ASECAL y "Los Molinos"; personal de Administración y Servicios; y otras muchas que me dejaré en el tintero porque son pocas líneas para abarcar 16 años. A todas ellas, muchas gracias, sobre todo a las que habéis dejado huella en mí y sonrío al pensar en vosotras. 

En mi guardia de patio de hoy, me vino a la cabeza ese patio del Da Vinci. Y pensaba, ¡cómo han cambiado las cosas! No sé vosotros, con la mano en el corazón sigo considerándome una persona muy afortunada, y continúo pensando que mi profesión, la docencia, es la más bonita del mundo. Pero hay días que es extenuante ejercer de "poli malo". Y ya no sabes cómo lidiar con determinadas situaciones sin perder la ilusión, la alegría u otras cosas. En mi primer curso en Guijuelo, allá por el año académico 2013-2014. Estaba en el CEIP "Filiberto Villalobos" (compartida con un cole de Salamanca capital), mi "Fili" del alma, un compañero me preguntó un día que por qué estaba siempre tan alegre. No recuerdo cuál fue mi respuesta, pero es verdad que en algunos lugares, se dan una serie de circunstancias, que hacen que vean mi versión más alegre. Aunque, como en botica, hay de todo, y depende del momento vital en el que esté. 

Me revienta sentir en algunos momentos el empeoramiento generalizado en una parte significativa del alumnado. Y dejo en un lugar secundario la más puramente curricular. Me voy al día a día, a esa sensación de pasotismo alarmante, a no saber qué es la cultura del esfuerzo, a no cuidarse ellos mismos (¡cómo para cuidar sus materiales!), a no respetar a los otros (porque sí, por su aspecto, origen, ideas...), a no apechugar con las consecuencias de sus actos, a no saber comunicarse adecuadamente. a no saber relacionarse con chicos/chicas de su edad...Siento que cada vez están más conectados al móvil, tablet, videoconsola, etc., etcétera. Pero más desconectados de la realidad. De lo que sienten las personas próximas a ellos, de cuáles son sus problemas, qué intereses tienen, qué les pueden aportar; de qué manera pueden ellos "ayudar"...Si de mí dependiera, "desconectaría" todos esos dispositivos que hacen que estén como en una cueva, en su cueva. Hace no mucho alguien, un adolescente, me comentó las horas que pasaba al día con el móvil (viendo vídeos, jugando online...). Y yo pensaba, ¡qué pena! La de horas que no está aprovechando para hablar con sus compañeros, su familia, conocer la ciudad (Salamanca es pequeñita, pero tiene muchos rincones con encanto), pasear...Creo que mi adolescencia sin pantallas, en mi caso la tele y poco más, fue muy enriquecedora. Recuerdo conversaciones eternas en verano. De esas en las que sabías a qué hora salías de casa pero no cuándo llegabas. Y eso no era sinónimo de ir a desfasar, ni mucho menos. Muchas veces era suficiente estar sentados en la casa de alguno o en la acera hablando, de todo y de nada. Porque la adolescencia es época de muchos cambios, y ese círculo de personas de tu edad me parece importantísimo. Una pena lo que muchos se están perdiendo. Menos TikTok y más hacer caso al tic-tac del corazón de cada uno, a lo que sienten los que queremos, o a escuchar a nuestro propio reloj, y lo que nos dice en cada momento. Pero debo ser una antigua, una rarita o a saber. Tampoco me quita el sueño. Procuro salir de casa con el chubasquero, por si acaso. 


Hay días, especialmente en las primeras horas, que les pregunto sobre lo que pasa en el mundo, las noticias más importantes de los últimos días. Rara vez saben algo, como mucho un par de cosas, más si de fútbol se trata. Por lo que sea "pasan" del mundo. Quizá sea que sienten que "el mundo· también pasa de ellos. No lo sé. Tengo una sensación agridulce, y muchas veces acabo la jornada sintiendo que hablo con extraterrestres, o soy yo la de otro planeta. Pero no encuentro la "nave" que me haga coincidir en un punto a medio camino entre su planeta y el mío. Si alguien conoce esa nave, por favor, a compartir se ha dicho. No soy de las que se rinden fácilmente, y para bien o para mal me considero bastante testaruda. 

He decidido que sí voy a celebrar con ellos, mis alumnos, estos 16 años. Con una "chorradilla", pero no quiero que sea un día más en el calendario. Y también con los compañeros más cercanos. A ver si hay suerte y mañana me libro de ejercer de "poli malo". Conste que lo que he expuesto aquí no es exclusivo de un destino concreto, para nada. Desgraciadamente mi lucha es la lucha de muchos docentes en muchos colegios, institutos u otras instituciones de carácter educativo.

Como soy una feliciana, quiero pensar que esto tiene solución. Y las cosas solo cambian si pensamos que pueden ser distintas y ponemos la carne en el asador para que lo sean. A cualquier profe, maestro, madre, padre, educador del tipo que sea, si se ha sentido identificado con lo explicado aquí, quiero darte un mensaje: No estás solo. Y el cambio es posible si entre todos arrimamos el hombro y ponemos de nuestra parte.

Papá hazme el favor de brindar por esos 16 años. Ya ves, no hay ni una sola entrada en la que no pueda mencionarte. Con mamá y Miguel Ángel, tranquilo, en cuanto se pueda intentaré que podamos celebrarlo también.

El camino, en estos 16 años, ha tenido páginas inolvidables, mágicas, dolorosas, sudorosas, rabiosas, olvidables, especiales, ilusionantes, hermosas, alegres, tranquilas, amorosas, amables, cariñosas, valientes...Todas ellas muy educativas. Ojalá sigan abundando las buenas, porque a medida que pasan los años, las malas no es esfuman, pero siento cómo se desvanecen, y hasta los peores momentos vividos en algunos centros, pierden mucho peso y sienten mucho más ligeros.

Vamos a celebrar que hoy estamos aquí, y que un puente educativo precioso, asoma en el horizonte. Procurad ser felices, lo que tenga de pasar sucederá igual.

Gracias por compartir parte de este camino...Y lo que me queda.

Todas las fotografías son propiedad de Raquel Plaza Juan.

domingo, 14 de abril de 2024

Mi puzle...vuestro puzle

Si navegáis en la web de la RAE buscando el significado de puzle, os remite a su sinónimo, rompecabezas. Aparecen tres acepciones, comparto aquí las dos primeras:
rompecabezas
 

1. m. Juego que consiste en componer determinada figura combinando cierto número de pedazos de madera o cartónen cada uno de los cuales hay una parte de la figura.

Sin.:
  • puzle.

2. m. coloq. Problema o acertijo de difícil solución.

Sin.:
  • acertijoadivinanzaenigma.


Esta semana ha sido un popurrí de lágrimas, mucha rabia, tristeza profunda, alegrías, aprendizaje, grandes esperanzas y escucha, mucha escucha. Pero era lo que tocaba. Y hace unos días logré, no sé muy bien cómo, encontrar la calma, enfriar lo que me atormentaba y seguir hacia delante. Y pensaba que la vida de cada uno es un puzle, sí, no he añadido el cómo, porque no busco símil ni comparación, prefiero la metáfora. Y es un puzle que nadie tiene completo. Me parece que no hay ninguna persona que tenga todas las piezas para conseguir formar todo el dibujo. A algunos les faltan piezas que han perdido, que por la razón que sea se han esfumado de su vida cotidiana, pese a seguir muy presentes de otras maneras. Y no hablo solo de los fallecimientos, los más dolorosos tal vez, sino también del "duelo" por los vivos que ya no siguen en nuestro día a día. y también hay que pasarlo y/o aprender a vivir con ello. A veces somos nosotros los que quitamos alguna pieza del puzle, otras son los demás los que eligen, por el motivo que sea, dejar de estar en nuestro puzle.

Por otro lado están las piezas que todavía no han llegado, pero ansiamos que formen parte de nuestro "dibujo". Aquellas que sin saber cómo serán, incluso nos hemos llegado a imaginar. A alguna quizá hasta nuestro corazón les haya puesto nombre. Y vivimos acompañados de esperanza e incertidumbre, sin poder asegurar que algún día tendremos esas piezas. Además hay otras que quizás no esperamos, pero van a llegar de todas formas, y cuando llegan, nos alegramos de poder contar con esas piezas, aunque ya no buscáramos ampliar nuestro puzle. 

Mi puzle ha variado de número de piezas, me gusta el dibujo que forman a día de hoy pero, como el de todos, lo siento "incompleto". Siempre va a faltar alguna pieza. Mientras crece o no, disfruto de cada una de las piezas que sí tengo en él. Lo que no quita que eche de menos lo inimaginable a la pieza más importante que he "perdido" en lo que llevo de vida. Y vivo con ello, como puedo, pero sigo caminando, porque él no querría que perdiera el tiempo. Y me daría un buen tirón de orejas al comprobar lo mucho que he desaprovechado para algunas cuestiones estos ocho meses y medio casi desde que murió. ¿Tengo razón, papá? 

Cada vez la muerte está más presente en mi día a día. Antes la veía como algo lejano y aunque sabía que tendría que llegar el momento en el que me tocara afrontar ciertos golpes vitales, algunos llegaron sin avisar. Ni mejor ni peor, sucedieron sin esperarlo. Puede que una parte de mí esté naturalizando la muerte. No digo desdramatizarla, porque la muerte de una persona a la que has amado con toda tu alma, es como si te amputasen una pierna sin anestesia, a dolor vivo. Es una auténtica tragedia. Te descoloca la cabeza, y te pone el corazón patas arriba. Y ambos tardan en recomponerse. Hasta que el nudo en la garganta te deja respirar con relativa normalidad.

Soy consciente de tener solo una vida, esta. Y que aquí no se queda para siempre, físicamente al menos, absolutamente  nadie. Los de este mundo, con más o menos acierto, procuramos honrar a los que ya no están, y mantener vivos a esas personas a través de los recuerdos. Todavía no estoy preparada para imaginar mi propia muerte, lo de mi padre está demasiado reciente. Pero llegará.

Gracias a todas las personas con las que he hablado en estos últimos diez días. Sois unas piezas maravillosas de mi puzle, y agradezco poder confiar en vosotros y al revés, que vosotros hayáis elegido confiar en mí. Porque sin poneros de acuerdo, han sido unos días de conversaciones muy profundas. Algunas tremendamente dolorosas, otras complicadas de tratar, y otras cargaditas de alegría esperanzadora. Y también de amor, sin necesidad de decir "Te quiero" a todas horas, hay hechos que lo demuestran.


Cuidar vuestro puzle, admirar la figura que forma, aunque creáis que faltan algunas piezas. Y si está en vuestras manos conseguir alguna de las piezas ausentes, luchad por ellas. Porque sí,  la vida es un puzle, pero también  la vida es esperanza, la vida es dolor, la vida es alegría, la vida es miedo, la vida es escucha, la vida es caerse, la vida es aventura, la vida es esfuerzo, la vida es salud, la vida es ilusión, la vida es recordar, la vida es crear, la vida es imaginar, la vida es trabajo, la vida es curiosidad, la vida es riesgo, la vida es pasión, la vida es enfermedad, la vida es sacrificio, la vida es seguridad, la vida es unión, la vida es tropezar, la vida es cambio, la vida es calma, la vida es soledad, la vida es paciencia, la vida es movimiento, la vida es olvidar, la vida es ayudar, la vida es dudar, la vida es comprender, la vida es confiar, la vida es cariño, la vida es perdonar, la vida es compañía,  la vida es hacerse preguntas, la vida es disculparse, la vida es gratitud, la vida es saber acompañar, la vida es encontrar respuestas, la vida es coincidir, la vida es descubrimiento, la vida es amor...

A ver si la semana se porta bien, por muy lunes que sea mañana.

La banda sonora de mi puzle, ha sonado mucho esta semana a Dani Martín. Desde hace muchos años, en momentos jorobados, tiendo a arroparme con su música.

jueves, 27 de enero de 2022

¿Dónde está el libro de Matemáticas?

 A veces "María" es la respuesta correcta. Otras no, pero te ríes, y da igual quién sea María, pero esbozas una sonrisa. Esta mañana, estaba con uno de mis alumnos de español del cole, 5º de Primaria, para situaros. Hemos estrenado un libro de "Español entre amigos", muy recomendable para los niños que llegan a España con desconocimiento de nuestro idioma. No obstante, os diría que lo primero es darles un tiempo razonable, a base de escuchar mucho, hablar (o intentar que hablen), fichas sencillitas, juegos, actividades en el cuaderno, vídeos, canciones...Y luego ya, pasado un tiempo, introducir el libro. El caso es que había un ejercicio con dos partes. La primera, unir con flechas dos columnas. En una de ellas estaban las partículas interrogativas, en la segunda, el resto de las oraciones para formar preguntas correctas. Y en la tercera columna, una vez que ya teníamos las preguntas, estaban las posibles respuestas a las mismas, para relacionar cada pregunta con una respuesta. El ejercicio tiene su miga. Y ha costado bastante la primera parte. 

La primera pregunta era: ¿Dónde está el libro de Matemáticas? Y mi alumno ha empezado a leer las opciones de respuestas en orden, a ver cuál le encajaba con esa pregunta. Ha leído "María", y se ha reído mucho. Y yo con él, he repetido la pregunta y la respuesta, porque su risa era por haber entendido que no tenía ni pies ni cabeza esa respuesta con la pregunta del libro de Matemáticas. Así que para la segunda pregunta, ha leído, con toda la ironía del mundo, "María", y se ha vuelto a reir. Por detallitos así, valen la pena muchas otras cosas. Por algo será que ahora estoy como maestra de Compensatoria...¡Vaya si compensa! El martes se lo comentaba a otra maestra, la Educación Compensatoria no es ningún chollo, no es un apacible paseo en globo, aunque sí una gran aventura, y un reto morrocotudo. Por cierto, me han dicho que esta palabra, morrocotudo, se usa mucho en Aragón, y yo sin saberlo. Será que tengo algo de maña en mí, jamás he visto tanta gente amable por kilómetro cuadrado como en Zaragoza. 

Así que sí, estoy en Salamanca capital, pero con un reto bien grande...¡Y me encanta! Aunque en algunos momentos tenga ganas de mandar todo a hacer puñetas, por la sensación de estar hablándole a la pared (a veces, solo a veces), y "luchando" contra gigantes. *Gracias al alumno protagonista de la anécdota de hoy, muchas gracias. 

Ayer el día se me torció "un poco" por la tarde por razones que nada tienen que ver con el trabajo. Y hoy el sol ha vuelto a salir con ganas. Qué bien.

Por lo que sea, esta semana se me ha pasado volando. Ya, lo sé, todavía queda el viernes, laboralmente hablando, pero los viernes, únicamente por ser consciente del día que es, me levanto ya aplaudiendo con las orejas je, je.

Hasta el frío parece habernos dado una pequeña tregua, la cual agradezco de aquí a Lima. Cruzo los dedos para que mañana los termómetros sigan en la línea de hoy.

Sé que ha sido una semana de muchos positivos y/o sustos varios. Y con positivos no me refiero precisamente a ser optimistas. Ánimo para todos vosotros. Sigo pensando que voy semana a semana y, de momento, otra que parece he librado. Espero que pronto estéis al cien por cien y haciendo vida normal dentro de la anormalidad.

Gracias por cada palabra de aliento que me dáis, no lo digo por el blog, sino por la vida, en general, por estar pendientes y quererme tanto.

Y como hoy ha sido un día fructífero, he tirado de música con dos alumnos, y parece que les ha gustado bastante la canción. Puede que sea la tercera vez que comparto esta canción aquí. Pongo una versión corta de Amaia (OT), otra de Gonzalo Alhambra en "La voz", y la original, de Dani Martín. Pura magia...




*Дякую  (Así aparece gracias en ucraniano con el traductor de Google, y lo de abajo debe ser la pronunciación)
Dyakuyu

sábado, 15 de mayo de 2021

SEVE EMOCIONES (9): Cómo me gustaría contarte...

Tranquilos, sé contar, me he "saltado" la entrada número 8 de "Seve emociones" a propósito, en breve la escribiré porque cronológicamente va antes. Pero tengo más reciente la 9 y me he dejado llevar.

Hoy 15 de mayo, es el "Día Internacional de las Familias." Hace ya unos años decidí que no iba a hacer nada en el aula por el "Día de la Madre" ni por el "Día del Padre". Para mí era hacérselo pasar mal, innecesariamente, a algunos peques. Así que, si puedo "ahorrarles" dolor, ¿qué necesidad hay?

Por eso cambié y opté por algo más amplio, la familia. 

Esta semana tuvimos "Seve Emociones" y lo uní a Plástica. El jueves vimos el vídeo de "Qué bonita la vida" de Dani Martín. Esta canción siempre resulta ser un acierto con los niños. Les expliqué que en el vídeo salen momentos felices de fans de Dani Martín, quien en su momento pidió imágenes a sus seguidores para hacer el vídeo de una canción. Les recordé que todos, sin excepción, tenemos una familia. Y da igual cuántas personas la formen, la familia de cada uno es única y especial, y no por ser más van a sentirse más queridos. Obviamente les recordé que seguramente tendrían momentos felices y otros no tanto con sus familiares, pero que procurasen quedarse con los buenos.

 También mencioné otra canción del mismo cantante, "Cómo me gustaría contarte", que él dedicó a su hermana, fallecida repentinamente hace más de diez años. Esta segunda canción la escuchamos/vimos (puse el vídeo) ayer viernes. 

El planteamiento, o mejor dicho mi invitación, era que no se quedaran con ganas de contarles a los suyos lo que los quieren, o cualquier cosa agradable que les quisieran contar/recordar de lo que viven juntos. Más que nada porque, nos guste o no, nunca se sabe qué puede pasar, pero en esta vida tan pronto tienes a alguien como lo pierdes, y no sé a ellos, pero desde luego soy de las que no es gusta dejarse nada en el tintero, guardado, y menos todavía si es un motivo de alegría. Y a medida que pasan los años mucho menos, con nadie, ni familia, ni amigos ni nada, hay cosas que es mejor compartir, e ir con la verdad por delante claro.

La idea fue hacer un colgador con dos corazones de fieltro, uno naranja y otro verde, con uno de cartulina naranja entre medias, con el mensaje que ellos quisieran darles a su familia. En el corazón de fieltro que hiciera de "portada", pegaron hechas a ordenador las palabras "Cómo me gustaría contarte..." (si su mensaje iba dirigido solo a una persona de su familia) o "Cómo me gustaría contaros..." (si era para varias personas de su familia). Ese primer corazón iba adornado de tres flores de goma eva con purpurina listas para pegar (eran adhesivas). Los tres corazones se unían con un lazo, y ya estaba listo el colgador. Explico estos detalles por si alguien se anima a hacerlo con sus alumnos, ya que el tiempo sí es oro (y más en un cole a mediados de mayo). Si lo hacéis intentad que sea un fieltro duro, porque será mucho más fácil de recortar para los alumnos. Lo más complicado fue hacer los agujeros en el fieltro (usé un perforador individual y la ayuda de unas buenas tijeras). Si no llega a echarme una mano Asun, no logramos acabarlos ni por asomo...¡Muchas gracias! Me encanta dar con compañeros que, con cargo o sin cargo (Asun es nuestra directora), son ante todo, compañeros. Igual que los niños que habían acabado y les pedí que echaran una mano a sus compañeros. Nunca hay suficientes manos. Y no todo el mundo es igual de habilidoso para recortar...¡Tenedlo en cuenta!

Puntualizar que a los niños se lo planteé como algo totalmente voluntario, tanto el hacerlo como a quién se lo hacían (dedicado a una o varias personas). A aquellos con papá y mamá separado sí les ofrecí hacer dos, pero cada cual decidió si hacerlo (o no), y si iba a ser para una o para más de una persona.

Además, les pedí que no fueran palabras "feas",  ni reproches, porque para eso no hacíamos corazones, que intentasen darle un enfoque positivo. Recordé a Cesar Brandon, ganador de una de las ediciones de "Got Talent", y lo que su madre le decía que eran palabras mágicas (gracias, por favor y lo siento), por si les daba alguna pista de lo que podían escribir.

Les aconsejé que cuidaran la ortografía y la caligrafía. Mi idea era que ellos me preguntaran si tenían alguna duda concreta de palabras que no estaban seguros cómo se escribían correctamente, pero yo no iba a leer sus mensajes completos, salvo que ellos me los enseñaran. Y así fue, algunos me preguntaron por la b/v, tilde, h, g/j de algunas palabras. Otros me enseñaron el mensaje plato y, algunos, ni me preguntaron ni me enseñaron nada. Y me parece genial cualquiera, porque era algo muy suyo, y para los suyos.

Espero que todos paséis pasar un buen día con vuestra familia, eso es lo que de verdad importa. Y si no se puede ahora por la pandemia, cuando se pueda, todo llega. Feliz Día de la Familia a todos, de corazón.

domingo, 2 de mayo de 2021

Va de MAMÁS

Es una celebración que no suelo dejar pasar. Por eso probablemente peque de falta de originalidad en las entradas del blog que específicamente les dedico a ellas una vez al año.

Esta entrada va dedicada a:

Las mamás que no pegan ojo, porque esos hijos a los que adoran, duermen más bien mal, y ellas lucen unas llamativas ojeras que, ojalá desaparezcan con el tiempo.

Para las que dan el pecho a sus niños, y para las que no, porque cada una tendrá sus razones y nadie debe juzgarlas, simplemente hacen lo que consideran más apropiado y/o la naturaleza les permite.

Para las madres que dicen frases como: "Abrígate, que hace frío; a que voy yo y lo encuentro; no dejes las cosas siempre para luego; ¿dónde vas?; ¿con quién has quedado?; no vuelvas tarde; ten cuidado; llámame cuando llegues; no corras ¿eh?; si te duele ..., tómate ...; te hago una sopita y ya verás como te entona..." Y los puntos suspensivos os invito a completarlos con frases que os resulten familiares. Lo más importante, analizado fríamente, es que todas esas frases que muchas madres pronuncian, son maneras de demostrarnos su amor. Aunque no lo valoremos siempre, pese a que a veces nos las digan día sí y día también, no lo olvidéis, esas frases son amor del bueno. Ellas están ahí, incondicionalmente. Pese a nuestros desplantes (a veces), siguen al pie del cañón, para nosotros. Si hay una profesión "esencial", ahora que se menciona tanto esa palabra con el tema de las vacunas del COVID, es la de mamá. ¿Qué haríamos sin ellas? Ya, es injusto que lance esta pregunta cuando unos cuantos de los que probablemente leáis esta entrada ya no tenéis la fortuna de tenerlas a vuestra vera. No alcanzo a imaginarme el dolor que debe sentirse al perder a una madre. Tengo la suerte de poder disfrutar un año más de esta fecha al lado de la mía y, toco madera, ojalá nos (a mi hermano y a mí en especial, pero a todos los que nos sostiene) dure, mucho años más. Desgraciadamente sé que algunos la perdisteis demasiado pronto, aunque quizá siempre sea pronto para decir adiós a una madre. 

A estas alturas de la vida, con todas las primaveras que llevo cumplidas, lo que tengo cristalino es que una madre es insustituible, y eso hay que respetarlo y tenerlo en cuenta. Hay que respetar el dolor de cualquier hijo/hija por una madre ausente, da igual cuántos años hayan pasado desde que "se marchó". Como otras veces habréis leído que escribo frente al dolor causado por la pérdida, me parece que hay heridas que nunca cierran, pero la gente aprende, más o menos bien, y con la inestimable ayuda del tiempo (y quiero creer de la "cariñoterapia") a convivir con ellas lo mejor que puedan y a encontrar razones para sonreír, seguir ilusionándose y amar, porque el viaje continúa, pese a las ausencias.

Y como la experiencia es un grado, a veces en la entrada nombro de refilón a personas que no son madres, pero que se merecen un espacio aquí. Puede deberse a que me siento una de ellas y no quiero dejarlas en el cajón del olvido. Esta entrada va también para aquellas mujeres que lucharon durante años para ser madres y no lo consiguieron. Para las que les gustaría serlo algún día y lo intentan con todas las armas de las que disponen, porque la vida es más corta de lo que parece y no deberíamos lamentarnos por algo que deseamos con todo nuestro corazón sin haberlo intentado. En esta vida, quien no se arriesga, no gana. Suerte a todas ellas y mucho ánimo, emprendáis esta aventura acompañadas o en solitario. Espero que podáis/podamos celebrar esta fecha algún día. Me acuerdo también de las que ejercen de madre sin serlo, porque una cosa son los planes que tengamos y otra bien diferente lo que la vida va poniendo en el camino de cada cual. Además, esta entrada va para las mamás que viven solas la maternidad, por ejercer de papá y mamá a la vez, sea porque el padre se fue o porque nunca existió, todo mi reconocimiento para vosotras, valientes luchadoras. También pienso en el contrario, los padres-madres, porque la vida a veces golpea demasiado fuerte y da golpes al cuadrado, sin pareja y sin madre para vuestro/s hijo/s, y de manera paralela al dolor de la pérdida, hacéis "lo que sea" porque a esos niños ( o no tan niños), no les falte nada, especialmente a nivel afectivo. Mi aplauso para vosotros y... mi cariño.

No sé si me he dejado a "alguien". Espero que no. En definitiva estas letras del blog pretenden ser un homenaje, como siempre minúsculo, para todas las mamás (las que lo son, las que lo serán, las que ejercen de ello y las que se sienten madres aunque no ejerzan como tales... todavía). Disfrutad de cada día que podáis pasar cerca de ellas. Y, si ya no están físicamente, seguro que de alguna manera siguen viviendo en vuestros corazones y, cómo no, hacéis que sigan aquí cada vez que las recordáis, y eso no va a faltar nunca.

Y como este año es especial, al ser el año después del confinamiento, me gustaría compartir una foto de mis padres, porque sí.

Fotografía propiedad de Raquel Plaza Juan.

De corazón, Feliz día a todas las personas que se hayan visto identificadas en algo, aunque sea una pequeñísima parte, de lo escrito hoy en el blog. Perdonadnos si alguna vez no os devolvemos todo el amor que nos dais o no estamos a la altura, ponéis el listón por las nubes.

Y las canciones son conocidas en el blog, pero me parece que hoy pueden encajar aquí.

Una es "Cómo me gustaría contarte", de Dani Martín. La otra, de Paú Donés, "Eso que tú me das." Ahora sí, nada que añadir.



jueves, 13 de abril de 2017

Canciones de Dani Martín (II)

Esta entrada es una continuación a la publicada el pasado 3 de marzo.

Dije entonces que si bien Dani Martín no es mi cantante favorito, hay muchas canciones suyas que me gustan mucho.

Y desde el principio, vamos a comenzar por CERO. Puede servir para pensar precisamente en eso, en empezar de cero después de una mala experiencia, después de un mal momento, del tipo que sea. Una canción para intentar hacer ver el vaso medio lleno a los que les cuesta.


En la misma línea de lo anterior, y creyendo firmemente que lo mejor está por llegar, os dejo con CAMINAR.



La última por hoy es de su época en El canto del loco. Se llama PETER PAN. Intentad no perded nunca la esencia de ese niño o niña que un día fuisteis. Muchas veces merece la pena mirar determinadas cosas con los ojos de un niño. Esta canción es especial porque era parte de mi banda sonora en los momentos de agobio, cansancio extremo, desánimo...el año de las oposiciones. Así que para mí tiene un valor especial.