BIENVENIDOS a este blog.
En él me gustaría unir varias ideas, la principal, que para que exista una buena EDUCACIÓN, uno de los ingredientes principales ha de ser la EDUCACIÓN EMOCIONAL. Y una de las herramientas de esa educación es, la que denomino la "palabra mágica", EMPATÍA.
Espero que seas docente, madre, padre, alumno, o simplemente hayas entrado a "dar una vuelta", pueda resultarte útil y/o interesante su contenido.
Queda mucho por APRENDER, pero claro está, con EMOCIÓN.
Desde el pasado 2 de abril tenía ganas de publicar esta entrada. Viendo la televisión, en un intermedio, ya sabéis, uno de esos en los que da tiempo a hacer la cena o echarse una siesta (me mata lo de "volvemos en siete minutos"), apareció un anuncio que me encantó. Es el siguiente:
Se me saltaron las lágrimas y se me escapó una sonrisa. En un minuto escaso los creadores del anuncio han sido capaces de tocar muchas emociones distintas. El lema, acertadísimo: "Iberia...Conectando personas". La idea me apasiona, creo que es una de las funciones más bonitas que algo puede hacer, la de conectar personas. En este caso es una compañía aérea, pero hay otras muchas maneras de hacerlo. Los libros conectan personas, las canciones también, las películas, los móviles (aunque a veces también nos alejan, nos conectan por la inmediatez, pero nos pueden separar por la frialdad, la ausencia del tono con el que alguien te diría algo), las "desgracias" pueden conectarnos, y las alegrías, porque si las compartimos son más y una alegría compartida con los que más queremos nos conecta más a ellos, o así lo veo yo. La confianza conecta personas, y es algo que para mí siempre ha tenido un alto grado de intimidad. El contarle a alguien cosas personales que con otros no te atreves, no quieres, no te apetece o lo que sea...compartir. Quizá esta última que menciono sea la que más me conecta a otros, la confianza.
Agradezco a Iberia un anuncio tan hermoso, bien contado y con tanta miga en tan poco rato.
Ahora que en breve vamos a poder "desmascarillarnos" en interiores, confío en que estemos más conectados con los demás. Esta pandemia de la COVID ha deshumanizado más de lo que parece. Quiero mirar sin barreras, abrazar sin distancias y recuperar parte de la calidez humana que nos arrebataron de un plumazo.
Felices conexiones. Cuidad a los que queréis, no deis nada por sentado.
Hablando de querer, tenía que cerrar la entrada con esta canción de Macaco, "Quiéreme bien".
Se tenía que notar que disfruto de un paréntesis de cinco días sin cole. Eso y que hay ganas, y si hay ganas de escribir, debo sacarles partido. Esta vez va de soñar. Todavía emocionada por la entrada anterior, porque dejando a un lado las reacciones o ausencia de ellas, cuando le di a publicar me sentía tremendamente feliz, y eso es con lo que me quedo.
La de hoy empieza con una imagen de mi admiradísimo ilustrador 72 Kilos. El mensaje es claro, breve y precioso. Me encanta la gente que me cuenta aquello con lo que sueña. Bueno, seré más concreta, me encanta ese número de personas reducidísimo (cada vez más), con sueños,ilusiones, sean por la noche o con los ojos abiertos, que confía en mí hasta tal punto que me los cuenta. Adoro a esas personitas con sueños, ilusiones, proyectos, en los que estoy presente. Sí, con vistas al futuro, sueños sin fecha, pero estoy en ellos, y no soy un adorno, sino alguien que juega un papel importante. Y lo bonito es cuando es recíproco y ellos también forman parte de los míos. Por eso los comparto con muy poquitas personas o no los comparto, según me dé. Siento que si los cuento así, sin más, sin filtrar a quién, pierden magia. No sé si tenéis esa misma sensación, lo que de verdad deseamos, lo que nos encantaría que sucediera pese a las dificultades que veamos, cuantas menos personas lo sepan...¡Mejor! Más íntimo, más nuestro. Y no me faltan sueños, ilusiones, proyectos...Ojalá me duren mucho tiempo y vayan transformándose en realidades. Y llegarán los días de poder viajar sin fronteras, pasear sin prisas, abrazar sin ninguna barrera, sonreír sin mascarillas...Tres líneas que encierran mucha felicidad pendiente, y la vamos a vivir.
Puse la viñeta de "Me encanta que me cuentes lo que sueñas" pero, en realidad, si hay mucha confianza, a mí me encanta que me cuenten lo que deseen compartir conmigo, sean sueños o no. Creo que cada cual es lo suficientemente inteligente para saber dónde poner los límites (son necesarios) y para no contar solo lo malo que le pasa. Bueno, tampoco hacer ver que todo es bueno y que se vive en un mundo de fantasía y color. Sí, estoy aquí para las buenas y las malas de las personas a las que quiero/amo, pero es muy desagradable cuando solamente se acuerdan de mí para las penas, me siento un poco un saco de boxeo que recibe golpes, porque sí, y me resisto a ser solo eso.
A mí no me cuesta soñar, aunque me parece que lo hago más veces con los ojos abiertos que mientras duermo. O si son nocturnos no los recuerdo con mucha frecuencia que digamos. Pero sí me cuesta confiar, lo reconozco, no me lanzo a la piscina sin más y aborrezco la confianza colectiva. Que yo confíe en alguien no significa que mi vida tengan que saberla además los allegados y/o convivientes de ese alguien. Y menos gracia me hace que enseguida crean que ya hay una amistad. No sé vosotros, pero la amistad necesita un tiempo, no sale de la nada ni florece porque sí. Y amigo es una palabra importantísima, no puede usarse a la ligera ni darse por sentado. Quizás por esta razón a veces pueda ser vista como borde, innacesible o pasota. Todo tiene un buen motivo, y me fío mucho de mi instinto, que alguna vez se equivoca pero suele tener un porcentaje de aciertos elevados. Para ser amigos es necesario tiempo, y si una de las dos partes no quiere dar ese tiempo, hay que respetarlo (o así lo veo). No basta con que alguien quiera ser tu amigo o yo quiera ser amigo de alguien, ambas partes tienen que quererlo, o no hay amistad posible.
Volviendo a los sueños, ¡qué bonito es soñar! Y más bonito todavía tener ganas de compartir lo soñado con alguien. Que nada, ni el COVID ni ninguna otra circunstancia, ni nadie, nos arrebaten nuestros seños. Nunca dejéis de soñar, dormidos o despiertos. El mundo está lleno de personas con sueños que se hicieron realidad, aunque no fuera en el orden que hubieran deseado o tal vez no todos los que tenían en mente. No obstante, pese a las trabas del camino, sigamos compartiendo sueños y personas con las que vivirlos. Felices sueños (aunque sea un poco pronto).
Y la canción, bien actual y me ha parecido que "pegaba" con la entrada, "Juramento eterno de sal", de Álvaro de Luna.
Anoche di con otro de esos anuncios que acarician las fibras. Es del Grupo Social ONCE y de fondo se escucha parte de la letra de "Bonito" de Pau Donés. Y me hizo pensar en todo lo bonito que me rodea. Y lo "resumo" aquí...Ya, a mí manera, pero me encanta escribir:
Bonita la gente que escucha
Bonita la gente que abraza apretado
Bonita la gente que mira a los ojos
Bonita la vida cuando se tienen ilusiones
Bonita la gente que no juzga
Bonito el que cuenta historias
Bonito el silencio cuando sobran las palabras
Bonita la gente que hace posible una sociedad mejor
Bonita la música que se cuela en la banda sonora de nuestras vidas
Bonita la gente que sabe emocionar sin hacer daño
Bonito el papel
Bonita la tinta de colores
Bonita la naturaleza en otoño
Bonita la fotografía
Bonita la gente luchadora
Bonito el que cae y encuentra razones para ponerse en pie
Bonito pasear por la playa hundiendo los pies en la arena y dejando que el mar nos acaricie los pies
Bonito el que verbaliza lo que siente
Bonita la gente leal
Bonito el viaje que deja huellas bonitas
Bonito el que ayuda a curar heridas
Bonita la gente sincera
Bonito el momento de cada día en el que sonreímos
Bonito un paseo por la montaña
Bonita la empatía
Bonito el problema al que le encontramos solución
Bonita la gente creativa
Bonito la gente que trata con mimo a otros
Bonita la familia que apoya y ama a partes iguales
Bonito el que es artesano
Bonito el compañerismo
Bonita la gente bonita por dentro
Bonita la gente que conjuga el verbo "reconstruir"
Bonito el que encuentra más virtudes que defectos
Bonita la amistad
Bonita la gente que se mueve
Bonito el que es observador
Bonita la complicidad
Bonita la gente sin filtros
Bonito el que tiene curiosidad por aprender
Bonito mirar al cielo con luna llena
Bonita la lectura, por regalarnos viajes a otros mundos, vidas, fantasías, emociones...
Bonito vivir con esperanza
Bonita la gente detallista
Bonito tumbarse al raso a contemplar el firmamento
Bonito es besar, abriendo o cerrando los ojos
Bonita la gente que se arriesga
Bonito el que siembra
Bonito el amor
Bonita la gente que piensa en los demás
Bonita la gente que va de frente
Bonita la gente buena, que piensa bien y no es retorcida
Bonita la gente que se esfuerza por hacer esta vida todavía más bonita
Bonita la gente que cuida
Bonito el cielo al amanecer
Bonito el olor de tierra mojada
Bonita la gente que cura
Bonito el que acompaña
Bonita la decoración de navidad
Bonito el que agarra y no suelta
Bonita la gente que comparte lo que tiene y no lo que le sobra
Bonita la gente que suma
Bonita la gente que se divierte
Bonito el que regala
Bonito el que no envidia
Bonita la gente generosa
Bonita la gente que emociona con su voz
Bonito el que está pendiente
Bonita...la vida.
Y lo de bonito/bonita es muy relativo, lo sé. Gracias a los que me hacéis reflexionar sobre que cosas que tal vez no me había planteado y/o no había valorado como se merecen.
No sé vosotros cómo lleváis esta situación actual, con la vida social tan limitada e intentando ser prudentes, por la cuenta que nos trae. Agradezco este puente (al menos para los docentes), lo necesitaba como el respirar. Tenía esa sensación de tener mi batería bajo mínimos. Pasar cuatro días sin llevar la mascarilla tantas horas seguidas es un gran alivio. Intento que afecte lo menos posible a mi vida, pero cuesta ¿qué os voy a contar? Aunque procuro que todo sea lo más parecido a lo que a mí me gustaría.
Ya lo he dicho otras veces, no es solo la salud física, además está la parte emocional, que no puede salir ilesa tras el añito que llevamos. Sé que comiendo las uvas no vamos a terminar con la pandemia, pero tengo unas ganas locas de despedir al 2020. Hasta me he comprado un vestido para la ocasión, para cenar en casa, con mis convivientes, pero que sea una fiesta, simplemente por la suerte de tenerlos a mi lado. Eso lo he hablado estos días con mucha gente a la que quiero muchísimo. Eso de este año estamos aquí, pero nada ni nadie puede garantizarnos que el año que viene sigamos estando. Por eso me quedo con el ahora, hace no mucho me "harté" de mi tendencia a hacer planes a largo/medio plazo. Sí, no se han marchado, pero no van a ser mi brújula en el "hoy." Y los sueños no van a quedarse en eso, se transforman, bien sea por nuestras acciones o por la realidad, pero no desaparecen.
De momento vamos a hacer lo que podamos por aguantar el tirón, a cruzar los dedos por que esa temida tercera ola no sea tan mala como se espera y, lo siento si no lo compartís, pero quiero acercarme lo más posible a lo que antes conocía como "normalidad"...cuando se pueda.
Ojalá estéis bien y afrontéis con algo de fuerza lo que resta de 2020. No pasa nada por tropezar, es un año plagadito de tropezones, traspiés, caídas, resbalones, zancadillas, etc. Pero pensad antes de iros a la cama: ¿Qué ha tenido de bonito este 7 de diciembre? Fijo que podéis poner varias cosas en la lista.
CUIDAOS y dejar que os cuiden, no seáis testarudos. Y por supuesto, toca terminar con "Bonito", de Pau Donés. y algo que el dice en su última entrevista, "Estoy aquí y ahora."