BIENVENIDOS a este blog.
En él me gustaría unir varias ideas, la principal, que para que exista una buena EDUCACIÓN, uno de los ingredientes principales ha de ser la EDUCACIÓN EMOCIONAL. Y una de las herramientas de esa educación es, la que denomino la "palabra mágica", EMPATÍA.
Espero que seas docente, madre, padre, alumno, o simplemente hayas entrado a "dar una vuelta", pueda resultarte útil y/o interesante su contenido.
Queda mucho por APRENDER, pero claro está, con EMOCIÓN.
Reivindico la importancia de las palabras que usamos en nuestro día a día, las coloquiales y las más formales. Lucho por ampliar el vocabulario de mi alumnado, pero ellos también pueden darnos a conocer nuevos términos. Y así hoy, sin buscarlo, ha llegado a mi vida "chambear"...¡Muchas gracias!
En internet aparecen significados como este:
"Chambear" es un verbo coloquial utilizado en México y varios países de América Latina para referirse al acto de trabajar o realizar una actividad remunerada. Es sinónimo de trabajar, ocuparse o ejercer un oficio, a menudo usado en el contexto de un empleo constante o "la chamba" diaria.
Detalles Clave sobre "Chambear":
Origen: Se popularizó en México durante los años 40, derivado de la migración de trabajadores (braceros) a EE. UU., quienes acudían a las oficinas de la Chamber of Commerce (Cámara de Comercio) para renovar contratos.
Uso: Es muy común en México, Centroamérica y parte de Sudamérica, especialmente en Venezuela.
Variantes:
Chamba: El trabajo en sí (sustantivo).
Chambear: La acción de trabajar (verbo).
Sinónimos: Trabajar, laborar, currar (en España/Argentina), desempeñarse.
Ejemplos de uso:
"Me voy a chambear temprano."
"Ahorita no puedo, ando chambeando."
"¡Ese tipo sí chambea!"
La web de la RAE lo recoge así:
intr. C. Rica, Guat., Hond. y Méx. Trabajar, tenerunachamba.
Inauguro hoy nueva aventura, proyecto, no sé muy bien cómo calificarlo. Es el resultado de lo que llevo tiempo observando en las aulas de instituto, unido a mi manera de entender el mundo. O más bien de intentar comprenderlo, especialmente el "planeta adolescente", que requiere de dosis extra de empatía y paciencia. Como no sé si voy a tener la oportunidad de hacer algo así con todo el alumnado próximamente, este curso lo descarto por cuestiones de organización, me ha parecido buena idea estrenarla ahora. Está pensado para una sesión semanal, de atención muy individualizada, son solo un alumno de 3º de la ESO, de Honduras; y una alumna de 1º de la ESO, de Marruecos. Aunque según las necesidades y cómo evolucione todo, el grupo puede crecer. Me he lanzado a hacer algo así a estas alturas, porque "esta todo el pescado vendido", y considero que esta sesión semanal, distinta, les puede venir muy bien a ambos.
La novedad se llama "El mapa de las emociones". Los que me conocen y/o me leen habitualmente, saben que este curso estoy compartida, con un pie en el IES Francisco Salinas y el otro en el IES Venancio Blanco. Tras meditarlo mucho, por cómo está organizada la Educación Compensatoria en ambos, me ha resultado más apropiado hacerlo en el Venancio.
Es verdad que la hora es la más intempestiva, a primera. A las 8:30 parece que todavía nos cuesta arrancar a todos, pero mi horario es el que es y no me da mucho margen.
Llevé tres libros al aula envueltos en papel de regalo, con el mismo diseño en el papel de los tres. Mi idea era que a ciegas, ellos eligieran uno de los libros. De entrada les dije que me daba igual si cada semana uno de los dos elegía un libro, o entre los dos se ponían de acuerdo. Por lo que sea a los dos se le fueron los ojos al mismo, algo llamativo porque insisto, no se veía nada. Y el afortunado fue "¿Por qué lloramos?", escrito por Fran Pintadera con mucha sensibilidad e ilustrado con mucho gusto por Ana Sender. Es de AKIARA books. Si a alguno le resulta familiar, hace nada lo mencioné aquí, entre los regalos que me hice por el "Día del Libro". No me había dado tiempo a llevarlo al aula. Y al pensar qué iba a hacer y seleccionar los primeros libros, este debía estar.
Una vez desenvuelto el libro, lo hemos leído entre los tres. Y he ido preguntando o comentando detalles para que fueran reflexionando, insisto, 8:30 de la mañana, tienen mucho mérito. Soy consciente que las vivencias de los dos son muy diferentes, pero eso me parece que es un plus para enriquecer actividades como esta.
Luego les di dos hojas, impresas solo por una cara. Les pedí que leyeran la primera y pusieran lo que quisieran. Les advertí que compartir en voz alta lo que habían puesto no era obligatorio. Eso sí, insistí en que pensaran y se esforzaran por responder a todo. No es un examen, son ejercicios principalmente para ellos. Y luego hicimos una puesta en común de las respuestas. Dejé que ampliaran de palabra lo que habían puesto por escrito.
La implicación de cada uno fue muy diversa.
Como siempre, os invito a que si hacéis algo semejante en el aula, no tengáis miedo a participar vosotros también. Si en Primaria me parece muy necesario, con Secundaria, adolescentes sí o sí, lo veo imprescindible. Hay que ser generoso, y nunca les pediré a mis alumnos algo que yo misma no haría. A ellos les suele venir de cine para romper el hielo y que se animen a participar.
Pese a las dificultades de tanta novedad, creo que disfrutaron con la actividad. El próximo miércoles no estaré para hacer la segunda sesión, pero sí el 20 de mayo. Tengo hasta un par de días antes para elegir cuál es el libro que va a hacer compañía a los dos envueltos.
Cambio sustancial, como "Emociónate" era un grupo más numeroso, 7; y "Pinceladas de emoción" mucho más, con un grupo completo, 20, en esos casos sí comentaba lo más relevante de lo que decían los alumnos. Aquí, en "El mapa de las emociones", al ser solo un chico y una chica, no voy a decir nada sobre sus respuestas. Sí diré lo que ha funcionado mejor, mis impresiones sobre cómo los he visto u opiniones que yo haya compartido, pero quiero respetar su privacidad, y con dos no lo veo viable. Un inciso, gracias por vuestra disposición. Espero que quien ha participado y colaborado fenomenal, aunque seguro que ha hecho un esfuerzo para ello, quiera continuar haciéndolo. Y quien ha hablado poco y no ha reflexionado mucho sobre el tema, se anime a hacerlo en otras sesiones. Recalco mi agradecimiento a los dos. Lo mejor de ser un número tan reducido, es que sí da la opción de participar mucho a cada uno, y eso me encanta, era una de las "espinitas" de "Pinceladas de emoción", era inviable que en 30 minutos escasos todos dijeran todo lo que quisieran. No obstante, sí procuraba que todos intervinieran.
En esta nueva aventura, he pensado dejaros las fichas que trabajo con cada libro. Las comparto con marca de agua y en formato PDF. Si alguna persona quiere llevarla a su clase, solo tiene que escribirme, y se la hago llegar sin marca de agua, únicamente con mi nombre, apellidos y curso en un lugar discreto y pequeñito. Y podéis poner en práctica la sesión tal cual, o hacer lo que más os convenga.
Apunte: no dispongo de panel ni pizarra digital, por si os extraña que ni comparta ninguna canción.
Como esto no se trata de meter emociones en tarros, sino algo bastante más complejo, el título no tiene por qué ser una emoción o un sentimiento, sino algo que me parezca significativo, y punto.
Hago hincapié en lo de animar a participar al alumnado, a compartir, pero no obligar a nadie a hablar. Sé que hay muchos temas difíciles de tratar, pero sea cual sea, lo hago en un momento muy avanzado del curso, con todas las ventajas que eso implica. Eso sí, acabamos de empezar y ya me he percatado que se me va a pasar volando y no me va a dar tiempo a tocar todos los temas que me gustaría (pensando en mi alumnado). Hasta el timbre musical que indica el final de la clase, no me he dado cuenta de lo mucho que echaba en falta tratar algo así en el aula. Gracias, Yassmín, parte de la "culpa" de haber creado esto, es tuya. En ocasiones tenemos cosas delante de nuestras narices y somos incapaces de verlas.
Acerca de mis respuestas o conclusiones a la vista de lo escuchado en clase, puedo afirmar lo siguiente:
Sí creo que llorar es beneficioso para la salud. Me parece que con frecuencia es muy necesario para sentir alivio, para que aquello que nos pasa, no pese tanto.
Suelo llorar a menudo, casi un día sí, un día no.
Prefiero llorar sola, pero no pasa "nada" si lloro estando acompañada, según la compañía.
Lloré por última vez hace muy poco, al recordar a mi padre mientras escribía en el blog.
Estoy convencida que se puede llorar por muchos motivos, no solo por tristeza. También de alegría, rabia, nervios, dolor...
Si viera a una persona llorando, dependería de quién fuera. No pongo la mano en el fuego de qué le diría o cómo actuaría. Seguramente dejaría que llorara tranquilamente y el tiempo que necesite. A veces basta con estar a su lado, sin hacer ni decir nada. Sí sé lo que no le diría, bajo ningún concepto: "No pasa nada". "No llores".
Y si es al revés, y soy yo la que está llorando, probablemente me gustaría que me abrazara o me dé espacio, aunque parezca contradictorio.
Como todos metemos la pata, no, la gente no siempre actúa como me gustaría cuando me ven llorar. No son adivinos, quiero pensar que no es algo intencionado. No me gusta nada cuando a veces me ignoran, como si no estuviera llorando. Una cosa es dar espacio, y otra hacer como que no has visto nada.
Mi sensación es que no me cuesta expresar lo que siento. Llevo muchos años trabajando en mí misma y aprendiendo sobre el universo emocional, para mí en primer lugar, o poco podría ayudar a mis alumnos. Pero también por los que me importan, por aquellos a los que quiero, porque me ayuda a entenderlos más y mejor. Si hay veces que me "guardo" algo, es por sopesar si merece la pena decirlo, y qué coste va a tener. O porque no me apetece compartir algo, y ya.
Comparo mi llanto, no siempre, con un torrente de agua, algo que se desborda, una especie de riada.
Y ya, igual que cuido la privacidad de mi alumno y mi alumna, la mía también, me reservo lo que puse en las gotas del final de la segunda página.
Imagen del interior del libro "¿Por qué lloramos?"
Espero que me "acompañéis", a través de este espacio, en esta nueva ocurrencia mía. Al acabar ayer la sesión y analizar cómo había ido, me he quedado con lo positivo, y es verdad que estrenar una dinámica así solo con 2 alumnos y a las 8:30 de una mañana bastante gélida, tiene su mérito. Hay margen para exprimir más esos 50 minutos. Y estoy deseando ver qué libro desenvuelven el 20 de mayo. Sí, soy feliz porque me encanta lo que hago, me apasiona. Y no tengo por qué disimularlo.
Y si da la impresión de no haber espacio ni tiempo para lo que de verdad importa, le hacemos hueco y buscamos su momento, donde sea. ¡Gracias!
Año tras año, lo importante sigue siendo lo mismo, no ha cambiado ni un ápice. Por eso, en primer lugar, porque este blog es cosa mía, FELICIDADES a mi madre, por ser una de las personas más importantes de mi vida y la que me la dio. Por tener la suerte de poder seguir felicitándola, regalándola y todo lo que se tercie. Aunque "proteste" diciendo que no necesita nada, no le hago ni caso. Cada uno manifiesta el amor a su manera, y como escuché recientemente en un programa de televisión, uno de los lenguajes del amor es ser detallista. Me siento muy identificada con eso, sean regalos materiales o detalles de otro tipo, pero sí, una de las que expreso es amor es a través de los detalles. Y no me canso de ser así con los que más quiero. Es parte de mí.
Felicitada mi madre, podría felicitar a todas las mamás de las que me estoy acordando hoy de muchas formas. Incluso podría hacerlo al revés, felicidades a la mamá de..........(completar con el nombre del niño/a). Esta vez no pongo nombres propios, porque escribo la entrada a última hora, y prefiero evitar dejarme alguna en el tintero. Por eso, daros todas por felicitadas y ojalá hayáis podido pasar este día de una manera agradable y, en muchos casos, junto a vuestros hijos, sean peques o grandes.
Me gusta recordar también a las mamás que ya no están aquí, que siguen estando porque continúan presentes a través de sus hijos/as, pero físicamente, desgraciadamente, no. Por eso un recuerdo especial para las mamás ángeles, y para los hijos/as que siempre las llevan en su corazón. Y algo extremadamente duro, otro de mis pensamientos está con las mamás que han perdido un hijo/una hija, fuera bebé, pocos años o ya un adulto, no quiero ni imaginarme hasta dónde llegará ese dolor tan profundo.
En penúltimo lugar, felicidades a las mamás que ejercen de ello pero no lo son, porque sí. Y dejo para el final a las que desean ser madres, y tienen la incógnita de si lo lograrán algún día o no: ojalá lo consigáis, no dejéis que nadie se permita el lujo y atrevimiento de juzgaros, no os rindáis, no estáis solas. De corazón deseo que este último grupo pueda celebrar este día con todos lo honores, sea un año u otro.
He elegido algunos vídeos y canciones que me parece, es decir, algo totalmente subjetivo, vienen como anillo al dedo.
Gracias a las madres del mundo por el amor a manos llenas, la paciencia, las respuestas a las preguntas que unas veces planteamos y otras no, las advertencias, los consejos, y mil y una cuestiones que nos hacen sentir afortunados como hijo/a.
El 23 de abril andaba yo alejada de la capital salmantina. Y como me gusta planificar, sabía con antelación que no iba a poder cumplir con mi cita, casi sagrada, de visitar los soportales de la Plaza Mayor de Salamanca. Pero esa jornada la he disfrutado tantos años, que no pasa nada por "perdérmela" algunos, y si es por estar con el modo desconexión activado, vale la pena perdérsela.
Por eso encargué en la librería de mi barrio, a escasos metros de casa, varios libros. Estos son mis autorregalos del 23 de abril.
Sí, me autorregalo con frecuencia, libros y lo que se tercie, lo admito pero...¿y qué? No dependo de nadie para eso, y el día que no pueda permitírmelo, no pasará nada. Será porque tengo razones más importantes para gastar/invertir el dinero en otros ámbitos.
Antes de ayer a mediodía, me dio por visitar la trastienda del blog. Esa en la que aparecen las entradas tal cual las he escrito, comentarios publicados y otros pendientes de moderación. Me topé con un comentario que no había visto. Puntualizo que puse eso, de "pendientes de moderación", para evitar gente anónima con ganas de hacer daño, a la que no iba a darle un espacio gratuito para criticarme de manera cobarde (anónima) o lo que les apeteciera. Solo puedo publicar o eliminar los comentarios. Si por ejemplo hubiera algo mal escrito, se publica tal cual. Nunca me he encontrado con comentarios desagradables pero, por si las moscas. Resulta que el deantes de ayer es de una antigua "alumna", Yassmín. Entrecomillo alumna porque no llegué a darle clase como tal. Aunque fue una de las valientes que se apuntó a mi idea del Taller "Emociónate", para la tarde que tenía que hacer el segundo curso que estuve en el Beatriz Galindo. Yassmín, aunque me he explayado bastante en la respuesta a tu comentario, quiero que quede reflejado aquí también. Por eso:
Es increíble que me digas todo lo que me dices, y que lo hagas casi ocho años después de haber puesto punto y final al taller. Ayer me embargaba la emoción y, todavía hoy, me cuesta asimilarlo. Para mí ese ratito de "Emociónate" era mi hora favorita de la semana. Y recuerdo que no todo fueron risas precisamente. También las distintas actitudes de todos los que ibais. Algunos, reticentes y expectantes, a ver cuál era mi "ocurrencia" para esa tarde. Otros, como tú, con una sonrisa de oreja a oreja y a "tumba abierta", daba igual lo que propusiera, te lanzabas a la piscina. Gracias por esa actitud y por la confianza y el cariño. Como puse en el comentario de la entrada anterior, fuisteis el germen de "Pinceladas de emoción". Con vosotros me di cuenta de lo mucho que disfrutaba con la "educación emocional", de lo importantísima que es y lo necesario que me parece darle un espacio y un tiempo en los centros educativos. En una vista generada por IA, aparece esto sobre la educación emocional:
La educación emocional es un proceso educativo, continuo y permanente, cuyo objetivo es potenciar el desarrollo de competencias emocionales (conciencia, regulación, autonomía, empatía) para mejorar la calidad de vida y el bienestar personal y social. Comienza en la infancia, siendo clave en casa y la escuela para gestionar emociones, prevenir disfunciones y fomentar la resiliencia.
No sé a los que estáis leyendo esto, pero a mí me parece
una maravilla.
Algo que me encantó del Taller "Emociónate" es que era un
grupo reducido, y eso daba pie a muchas dinámicas que
se complican tratando estos temas en un grupo
numeroso. Con "Pinceladas de emoción" en el "Fili" de
Guijuelo, muchas veces sentía que algunos se habían
quedado con ganas de participar más. Pero intentaba
que todos los que quisieran, pudieran intervenir.
Nunca obligué a nadie a hablar. Entendía que había que
dejar que cada cual pudiera sentirse libre y participar
(o no).
Y eso fueron pildoritas, porque solo disponíamos de 30
minutos escasos, pero a mí me daban la vida. Pese a ser la
última media hora de los viernes, se me olvidaba todo
lo "malo" de resto de la semana.
Volviendo a "Emociónate", fue uno de los regalazos de un
curso durísimo, en el que pude haber acabado fatal, pero
no fue así. Al final, ocho años después de ese año tan
fastidiado, mucho más que el curso anterior en el mismo
cole, ayer, me di cuenta, que ese curso, gané YO. Gané
por las personas con las que me hizo coincidir la vida en
los dos cursos del Beatriz Galindo.
Gané por Kris, Charo, Lourdes, Feli y Carmen. Por Merce,
María y Cristina ASECAL. Y, por encima de todo, gané por
Imán, Ion (Geo),Jair, Jehison, Jenifer, Mihaela, Noreen,
Ricardo, Safae, Salma Ouanit Mansour, Yassmín y Yousef. Son muchos más, estos son los que me han venido a la
cabeza...Tened en cuenta que ya ha llovido bastante y he
conocido muchos alumnos nuevos desde que me fui del
"Galindo" y no es fácil acordarme de todos. Pues eso, defi-
nitivamente, gané yo. Aunque haya tardado tiempo en ver-
lo, es momento de gritarlo a los cuatro vientos, repito:
GANÉ YO. Y sigo recibiendo cariño por parte de personas
que coincidieron conmigo en el contexto de aquel
colegio.
Ayer reflexionaba sobre lo que me gusta más de lo que
hago como docente, tanto a nivel académico como en el
plano personal. Tuvo algo que ver el comentario de
Yassmín, y algunas preguntas que un alumno me hizo
por la mañana.
Como asignaturas, disfruto una barbaridad con Plástica.
Me encantaría hacer un taller de Plástica con mi alumnado
de "Aula Abierta" del IES Venancio Blanco. Y con mis chicos
y chicas del IES Francisco Salinas. Y con ambos también
talleres de otra temática. Pero como no sé si mi destino
será el mismo que el año que viene, y aunque lo fuera
habría un gran cambio de alumnado, cuando los conozca, ya
planteo lo que me parezca más apropiado.
Lo de Plástica se ve a la legua, me encanta y puedo pasarme
horas y horas dibujando, coloreando, haciendo manualidades
...Y suele crear un ambiente más cálido y distendido.
Aunque no tenga nada que ver, me encantan las Mates. Sí,
quien me conoció como alumna estará alucinando. Pero es
verdad, como docente es una de las asignaturas que más
me llama enseñar. También Lengua, da muchísimo juego y
a través de ella se pueden beneficiar las demás áreas, es
otra de las que me encanta. Luego ya colocaría el Inglés.
Sí, en cuarta posición. Quizás tenga que ver que en Com-
pensatoria he comprobado que es una de las asignaturas
que genera más rechazo entre mi alumnado. Y es agotador
remar en contra día sí y día también.
Y de lo que no es puramente académico, la respuesta está
aquí, en el blog. Me apasiona llevar al aula la educación
emocional. Me emociona pensar, elegir, elaborar...lo que
sea, actividades que puedan hacer que mis alumnos se
conozcan mejor a ellos mismos (y/o entre ellos), que
sean capaces de gestionar de una manera más adecuada
lo que les pasa, sea algo pasado que todavía les pesa o
del presente. No sé, hay personitas todos los años en
mis clases, que cargan una segunda mochila pesadísima.
No me gusta cerrar los ojos ante esa mochila personal.
Sé que hay que sopesar muy bien hasta dónde implicarse
para no sufrir, desde luego. Pero soy incapaz de ignorar el
dolor ajeno, de pasar por alto a un alumno o una alumna
que percibo que está atravesando por un momento com-
plicado. Y hay recuerdo una de las primeras lecciones que
aprendí en mi primer curso en un instituto. Me estrené a
lo grande en el IES Vía de la Plata de Guijuelo. La lección
es esta: NO JUZGAR. Eso implica una escucha atenta, con
frecuencia morderse un poquito la lengua, e intentar em-
patizar sin quitarle hierro a lo que te acaban de contar. Y
la gratitud es muy importante, uno de los mayores regalos
que puede hacerme un alumno es la confianza, a nivel do-
cente y personal. Esto, no está pagado. Y en esta profesión,
siento que lo que doy, que es mucho, se me devuelve multi-
plicado. Y es común que me lo devuelvan alumnos que no
me esperaba o con los que haya "chocado" al comienzo.
Sé que con la "educación emocional" tengo, obligatoriamen-
te si quiero que funcione, hacer un esfuerzo tremendo a ni-
vel personal, y ser generosa y tener la mente muy abierta.
Y por supuesto, estar dispuesta a disculparme, porque no
siempre acierto. No obstante, con el tema emocional,
procuro tener un cuidado extremo con las teclas que voy
tocando y, ante la duda, no toco ninguna.
Tengo la sensación que en estos menos de dos meses de
clase que quedan, hay mucho hermoso por vivir en las aulas.
Y me hace mucha ilusión estar presente, y ser parte de
algo especial. Y aunque a ratos acabo desbordada por tanto
adolescente, tienen algo que hace que me encante estar
con ellos. Me parece que me espabilan de vez en cuando. Y
ayudan a que conozca un poco cómo actúan, piensan...Por
eso, hoy la música va a extrañar a muchos, pero es una
fórmula maravillosa para aproximar mundos más cercanos
de lo que parece. Y me apetecía ponerla. Tal vez la persona
responsable de haberme animado a compartir estas cancio-
nes no lea esta entrada del blog, pero aquí se quedan.
Vuelvo a mis autorregalos del 23 de abril. AKIARA books es un diamante de editorial, el cual descubrí en la pasada edición de la Feria del Libro de Madrid. "¿Por qué lloramos?", de Fran Pintadera (autor) y Ana Sender (ilustradora), es una delicia que invita a hacernos esa pregunta pero a la vez nos ofrece posibles respuestas, regadas de ilustraciones hermosísimas. Y si nada se tuerce, este libro pienso usarlo en mis clases antes de terminar el curso. En mi cabeza pinta fenomenal. Confío en él mucho. Ya veremos si a la hora de la verdad es un éxito o un fracaso con mi alumnado. Ojalá sea lo primero.
Comparto un par de páginas, para que os hagáis a la idea del contenido.
El segundo es "El punto", de Peter H. Reynolds. Si mal no recuerdo tengo alguno más del mismo autor. Porque donde hay un punto, hay un camino. Y es verdad, todo es EMPEZAR. Y eso estoy haciendo yo, he pintado un punto precioso, al menos cuando lo observo, y sé que es el principio de algo inolvidable.