miércoles, 29 de julio de 2026

3...Con antelación

El 1 de agosto de este año es la fecha de un aciago aniversario: 3 años de una noche trágica, la noche en que, sin esperarlo, perdí a mi padre.

Sí, papá, es una mierda o un milagro, alcanzar a decir que llevamos tres años sobreviviendo son ti. Duele escribirlo, leerlo, saberlo, sufrirlo. Me cuesta hasta respirar solo de pensarlo. Y no ha habido ni un único día en el que no haya pensado en ti. Da igual si estaba sola o acompañada; triste, alegre, nerviosa, tranquila, preocupada; aburrida o hasta la bandera de trabajo...He tenido días o épocas incluso de estar profundamente cabreada con el mundo, pero no me sirvió ni me sirve de nada, es como darme cabezazos contra un muro, pegar patadas al aire o arrojar piedras al río. Es mantener en el tiempo la sensación de tener una herida abierta, tal vez sea algo más pequeña, lo que pasa es que no cierra, ni creo que lo haga nunca. El duelo tiene un principio, aunque me parece que no existe final, es algo que sigue pese a que el tiempo pase. Da lo mismo si se han pasado las fases del duelo, cada cual las vive a su manera, a su ritmo, y con una intensidad distinta. Y no es cuestión solo de lo que nos pasa, sino de cómo nos pilla eso que nos pasa. También de cómo gestionamos esa tristeza infinita, ese dolor de alma, el corazón hecho pedazos, y los pasos que somos capaces de dar, si es que podemos, para recomponernos un poco o un mucho. Y algo que lo que me duele darme cuenta es que, desde tu fallecimiento, soy más valiente, para muchas cosas, pero muy a mi pesar. Puede deberse a que no me ha quedado otra. Y pongo un ejemplo, parte de esa valentía la he notado cuando alguien a quien quiero ya no tiene una persona a quien quería con cada poro de su piel, ya sea una pérdida reciente o no. Puede que ese aumento de valentía tenga que ver también con comprender mucho más el dolor ajeno ante la pérdida de un ser amado, aunque no soy experta en nada. Y a veces la vida nos sitúa en escenarios en los que jamás habríamos querido imaginarnos, y nos da dos opciones: ignorar o hacer algo para aliviar el dolor de las personas que están a nuestra vera. Desde tu muerte he visitado bastante el tanatorio San Carlos Borromeo, dos velatorios en estos tres años han sido en la misma sala en la que estuviste. Y en ambas ocasiones he tenido que marcharme llorando. Sigue siendo lo primero que miro o de lo que me informo cuando sé que me apetece, aunque no me guste, acompañar a alguien que ha sufrido una pérdida tan dolorosa como la mía. 

A cada cual nos duele lo nuestro, no hay duda, y no poseo ningún aparato capaz de medir ese dolor. Según mi modo de entender el mundo, percibimos nuestro dolor como el más grande, a fin de cuentas, es el que padecemos en primera persona, el que sufrimos en nuestras carnes. Y aunque queramos, nunca vamos a comprender al 100% el dolor de otra persona, por muy empáticos y observadoras que seamos (o nos creamos). 

Y desde que te marchaste la lista de "dolores" provocados por el vacío que nos dejó tu ausencia roza el infinito: ver ropa que ya nunca volverás a poder llevar, tu silla vacía, no poder escuchar tu voz acompañada de tu presencia, tu manera de caminar, no compartir corriendo contigo una buena noticia, no poder celebrar nada con tu compañía, cocinar algo y que tú no vayas a degustarlo, un beso o un abrazo tuyo, estar a tu lado, sin más...Y paro no porque no haya más, sino porque cada uno de los elementos que he añadido a esta lista hacen que me salten las lágrimas, esas que en los "primeros momentos" después de haberte ido, entrecomillo esas dos palabras porque no logro recordar cuánto duraron esas lágrimas imposibles de frenar e inagotables, llegue a temer que nunca se acabaran. No sé ni cómo no me deshidraté. Lo que está claro es que el duelo pasa factura, física y emocional. Creo que sigo pagando intereses, más a nivel físico que emocional. Ojo, la parte emocional no ha sido nada fácil de reconstruir, pero a día de hoy siento que las piezas están recolocadas y eso me permite vivir, que no es moco de pavo. Me permite sonreír, reírme a carcajadas. llorar de alegría, abrazar apretando fuerte, besar con cariño y/o con pasión, esforzarme por dar el máximo en mi trabajo, observar fotos tuyas y esbozar una sonrisa, visitar un sitio en el que tengo excelentes recuerdos contigo y no amargarme ni llorar, sino disfrutarlo más porque incluye una dosis extra de alegría por las vivencias previas contigo...Y con esa actitud, por casualidades de la vida, he vuelto a Benidorm, y he recordado, lo que significa volver a pasar por el corazón, algunos de los muchos momentos felices que vivimos allí. Benidorm, hasta hace unos días, solamente era sinónimo para mí de vacaciones en familia = vacaciones de los 4 (mamá, papá, Míguel y yo). Ahora gana una acepción nueva, "vacaciones con amigas". GRACIAS, MARTA, por todo. De verdad, papá, que si has podido ver cómo ha sucedido todo, ha sido una coincidencia ir de vacaciones allí. No era nuestro plan inicial, pero las circunstancias nos han llevado hasta allí. 

Hacía veintitantos años (no sé cifra exacta), que no veraneaba en Benidorm. Tuvimos hasta fuegos artificiales, está claro que en la Comunidad Valenciana son expertos en pirotecnia y tiraron la casa por la ventana con la pólvora. Iban muy enlazados unos con otros y algunos hacían sonidos algo extraños. Me pareció precioso. Cierto es que está masificado, leímos que en verano septuplica la población que tiene el resto del año. Hay gente a patadas, comiendo, bebiendo, paseando y por todas partes a cualquier hora. Ni idea de cuántas nacionalidades confluyen en este momento en Benidorm. Benidorm es una explosión de color, una mezcla curiosa de muchas circunstancias distintas que dan lugar a un menú de lo más original. He percibido que ya no se aprecia tanto la playa de Levante como la favorita de turistas extranjeros y la de Poniente para el turismo nacional. He visto rascacielos que en la época que andábamos por allí no existían. Lo que pasa es que también he pasado por lugares que me han transportado a momentos muy felices de mi infancia y mi adolescencia, como el parque de Elche, con la fuente que hay al comienzo y una cantidad ingente de palomas revoloteando; el buzón de Correos al que echaba postales para familia y algunas amigas; las playas de Poniente y Levante, el mirador...Y para mí, haber podido regresar a sitios en los que fui enormemente feliz, ha sido un plus a unas vacaciones de amigas en la playa que me apetecían un montón. Claro, la compañía ha sido excelente. Hasta hemos bajado a ver el amanecer desde la playa, asomando entre edificios, ya sabes que el sentido de la orientación no es una de mis virtudes precisamente, pero mereció la pena estar allí. La gente madruga para colocar su sombrilla, su silla y/o poner su toalla en una de las tumbonas azules que gestiona el ayuntamiento (menudo negocio tienen, por cierto). Y pese a que da igual por dónde fuéramos porque había gente en todas partes, parece que, al menos de momento, hay playa para todos. He tardado demasiado en volver, me he alegrado mucho de ser capaz de hacerlo y pasármelo bien, sin penas ni lamentos. Mi suerte es todo lo viví allí hace mucho tiempo y los nuevos buenos recuerdos que me traje en la maleta. Me ha faltado recorrer el camino hasta el Fenicia, actualmente hotel Villa España, y acercarme a pasear por el Rincón de Loix, pero tampoco hace falta revivir todo, ya fue suficiente.




No "celebro" tres años sin ti, para nada. Celebro los 40 rozando los 41 a tu lado, y haber conseguido, aunque sin estar tú, con más o menos éxito, intentar ser feliz y seguir viviendo lo mejor que pueda, y todo eso sí merece ser celebrado. No soy amiga de misas, pero supongo que iré, aunque no quiero, a misa el sábado. No me apetece nada de nada el arañazo extra de dolor que me va a suponer, más que nada porque no la necesito para acordarme de ti. Ya lo hago todos los días y la misa me sobra, me sobra y me duele. Sé que algunos no lo entenderán, pero ya me encargo yo de recordarte a diario. Eso sí, a mí manera. Y no es amarte menos, es amarte de la forma que yo quiero hacerlo, y no como a otros les gustaría, por mucho que les moleste, duela, o no lo entiendan. 

Continúo pensando que además de ser más valiente (con matices, ascensores no gracias, carreteras con curvas y precipicios tampoco), también me he hecho más fuerte, por necesidad, no por gusto. Gracias por el cargamento de fuerza que siento que me envías. Con lo de la paciencia habrá que ponerle más ímpetu, porque la tengo, y es bastante, pero selectiva (según para qué y con quién).

Así que hablo yo, y en nombre de nadie: te echo de menos todos los días y eso nada ni nadie lo puedo cambiar. Agradezco la barbaridad de años de los que sí dispusimos, y sigo recolocando, como puedo, ese amor pendiente que ya no podré darte. Echo mucho de menos cómo me mirabas, porque solo tú me mirabas con amor de padre. Y nada, aquí sigo. como se puede, viviendo y no sobreviviendo, cada día más consciente de que vida solo hay una, y los ingredientes que quiero ver en ella. Una vez más, gracias, PAPÁ.

Con mucho amor, tu hija:

Raquel Plaza Juan

PD: Sí, solo estamos a 29 de julio, pero mi padre era extremadamente puntual, "cagaprisas" para ser más exacto. Y he salido a él, así que, de forma adelantada, no me espero al 1 de agosto, ni falta que hace, y en cuanto he acabado esta entrada del blog, le he dado a "Publicar". Gracias.








Todas las imágenes son propiedad de Raquel Plaza Juan.

lunes, 20 de julio de 2026

Sumando gratitudes

Empecé a escribir estas palabras el 18 de julio, con el móvil, con la idea de rematarla cuando pudiera, y programarla para que viera la luz ya el día 20, por si alguna cosilla os chirría. 

Esta es una de mis fechas marcadas para escribir en el blog, mi opo-aniversario o como queráis denominarlo. Hoy, 20 de julio de 2026, hace 17 años que superé el proceso de concurso-oposición de "Maestros lengua extranjera (Inglés)." Y aquí estoy, sacándole partido a las vacaciones de verano, con una operación familiar en el aire y otras cuestiones importantes que, quizá tengan lugar (ojalá) o no. 


Y sigo sintiéndome muy afortunada, porque poder dedicarme a la docencia es una gran suerte. Eso sí, esto no es un caramelito en dulce, ser maestro es complicadísimo y cada vez se pone más difícil. Difívil incluso el acceso a los estudios, y a medida que avanzas, va dando un giro de tuerca más. Entiendo que haya gente que tire la toalla y se resigne a no trabajar como maestro, aún habiendo estudiado para ello. Desde aquí, me encantaría animar a todos los que entran en la docencia por vocación, a no tirar la toalla, esforzarse, insistir, ser constante y trabajar para que esa oportunidad llegue, de una manera u otra. No hay una forma única de ser maestra. Luchad por vuestros sueños, es el camino para que se hagan realidad. No penséis que os van a allanar el camino o regalar algo, creo que eso solo pasa en contadas ocasiones y a personas muy concretas. 

No logro imaginarme dedicándome a otra cosa. Continúo en Compensatoria por deseo propio, más todavía teniendo ya Santa Marta como nuevo destino definitivo. Me parece que esto me va a quitar presión, pero ni un ápice de ilusión. Puede que ese sea uno de los "secretos", el saber encontrar cada curso motivos para ilusionarse. A veces esas razones son un proyecto, otras tienen nombre y apellidos y otras son "algo", algo que percibes en el ambiente y te hace ilusionarte. Y aunque hay rachas en las que parece que llego incluso a perder la vocación (¡como para tener ilusión!), luego se me pasa y algo hace que en mi interior escuche un click. Si no hubiera existido ese click, con el curso muy avanzado, no habría solicitado la prórroga en Compensatoria. Gracias a los "culpables" de parte del click de este curso, ya seáis del Francisco Salinas o del Venancio Blanco, queriéndolo o no, sois bastante responsables de haber decidido seguir en Compensatoria. No obstante, siempre lo digo y me gustaría mantenerlo, mi decisión no la determina un alumno, un compañero o un alguien. Nunca voy a solicitar la continuidad por estar con una persona, por especial que me parezca. Suelo poner todo en una balanza, y según para qué lado se incline, así decido yo una cosa u otra. Y uso mucho el corazón, pero en mis decisiones la cabeza suele inclinar la balanza.  Además la última decisión es siempre de la administración educativa, dependiendo de las necesidades existentes y de la planificación educativa que ellos tengan en mente. Pero el primer paso, de manifestar el deseo de prorrogar la comisión o no, es mío. Reconozco que en Compensatoria siento que he encontrado mi sitio, aunque no es el único. Mi deseo es retomar la tutoría en algún momento, probablemente dentro de tres cursos, como mucho, según vaya todo. Adoro ser tutora, y me encanta Compensatoria. 

Y ya es oficialmente 20 de julio. Prosigo escribiendo con un ojo en el móvil, y el otro en la pantalla del televisor. Estamos en plena prórroga de la Final del Mundial y ganamos 1-0 a Argentina, ahí es nada. 

En dos ratos de un par de días, me he ventilado "Las gratitudes", un libro de Delphine de Vigan. Una maravilla publicada por Anagrama. Uno de los muchos que me traje en la maleta de vuelta de la Feria del Libro de Madrid de este año. No he tenido el sosiego imprescindible para dedicarle la entrada que siempre se merece. Del libro que menciono, prefiero no desvelar gran cosa. Es un libro breve, se lee de una sentada, y a mí me ha encandilado. Me ha dado mucho en lo que pensar y me ha emocionado. Es de los que tocan las fibras. También he de reconocer que depende de en qué etapa de la vida llegue un libro concreto a nuestras manos, nos impacta más o menos y nos engancha y emociona o ni nos roza. Y "Las gratitudes" ha caído en las mías en un momento idóneo para disfrutarlo, apreciarlo y sufrirlo. Aunque sé de muchas personas muy cercanas que ahora les podría doler leer un libro así. A mí gracias me parece una palabra fantástica, de las que denomino mágicas. La utilizo a menudo pero tal vez no con la frecuencia que se merece. 


Por cierto, somos campeones del mundo. ¡Qué felicidad! Gracias a la selección por hacernos soñar, y por transmitir un sentimiento de unión colo país que ojalá se repitiera en otros ámbitos. Ferrán, gracias por hacer realidad la ilusión de muchos. Y lo digo yo, que no suelo ver el fútbol y me he ido enterando de los nombres de los jugadores a medida que avanzaba el Mundial. Soy muchas cosas, pero futbolera no me considero. No obstante, he disfrutado y sufrido los partidos que he visto, y la final ya ni os cuento. Mención especial para las actuaciones musicales del descanso del partido. Chris Martin, ¡qué grande eres! Y ya tener a BTS sobre el escenario, era una guinda adelantada para el pastel. Muy especial verlos actuar, y un concierto pendiente sin fecha, al que espero tener la oportunidad de asistir. Os dejo un pedacito de la actuación de BTS y el vídeo completo de las actuaciones musicales del descanso del partido, incluyendo la de BTS íntegra. 



Retomando lo de la gratitud, creo que ser agradecido es uno de los pilares que cualquier persona debería tener, en su educación, su escala de valores o llamado "x". 

Por eso, hoy que hace 17 años que superé las oposiciones, agradezco a todos los alumnos que han dejado huella en mí, y son muchos. Y también a todos los compañeros, compañeras mayoritariamente, que han hecho lo propio. A algunas familias, por haber estado y continuar estando en mi vida.  Y a todos los que están cerca de mí y me escuchan, animan y apoyan, cada vez que les cuento algo relacionado con mi "trabajo". Esa noticia la vi en el ordenador teniendo a mi padre a mi vera. Hoy no puedo celebrar este opo-aniversario con su presencia, pero agradezco los casi 41 años, menos 20 días, que sí estuvo muy presente en mi vida. Y eso es una suerte gigantesca, inmensa, que duele porque no es eterna pero, mirado con distancia, es un privilegio que muchos otros, tristemente, no tuvieron. 

No voy a citar, esta vez, mi periplo por centros educativos y localidades. Todos, sin excepción, me enseñaron algo. Algunos son fáciles de recordar y unos pocos, muy pocos, mejor dejarlos en el olvido. Pero si no hubiera pasado por todos ellos, sería una maestra distinta, ni mejor ni peor, pero diferente. Me gusta la maestra que soy ahora, y consciente de mi imperfección, sé dónde he de limar y qué puedo mejorar. 

Ojalá seguir celebrando este opo-aniversario y cualquier cuestión que sea sinónimo de felicidad. Al final, es saber cómo celebrar la vida, y a quiénes queremos a nuestro lado, para las celebraciones y para los días amargos, porque también los hay. 
 
Gracias por estar presentes. Y gracias a todos los que habéis esbozado una sonrisa en algún momento de la lectura de esta entrada. 

17, sí, ni más ni menos. Y con ilusión. GRACIAS. 


miércoles, 24 de junio de 2026

REPETIR. NOCHE DE SAN JUAN

Repetir es una palabra que, según el contexto del que se trate, puede tener connotaciones positivas o negativas. Tradicionalmente, en el escolar, suele verse como algo negativo. En mi caso, es sinónimo de FELICIDAD, así, tal cual.

Estoy feliz de repetir destino, pese a haberme quejado por el hecho de ser compartido, por el extra de cansancio y esfuerzo que conlleva. Pero soy yo la que pidió una plaza compartida, habiendo podido elegir otras no compartidas. Y hay que apechugar con las decisiones que se toman. Así que sí, REPITO, y contentísima que así sea. Repito destino, seguiré el próximo curso en los IES Francisco Salinas y Venancio Blanco. El lunes, como ya plasmé en el blog, fue un día plagado de emoción, y precioso. Ayer martes, también.

Por la tarde, esperando nuestro turno para una sesión de evaluación, comentaba con algunos compañeros cómo llegué a Compensatoria. Fue cosa del destino, tratando de evitar algo que no me gustaba nada ni me hacía feliz, de rebote, sin saber muy bien de qué iba la película, fui a parar a Compensatoria. Y esta historia dura ya 10 cursos no consecutivos, y tendrá al menos un undécimo. Y sigo en ella porque así lo siento. Y de esos 10, 7 han tenido lugar en institutos, un tipo de centro educativo en el que jamás pensé que yo, siendo maestra, iba a aterrizar en ningún momento. ¡Qué suerte la mía! Me alegro una barbaridad de haber conocido realidades educativas tan distintas (y las que me quedan por conocer).

Gracias Ana, amiga PT, por darme la buena nueva. Gracias Paula, maestra y antigua alumna mía, por enviármelo también un poco después. Llevaba toda la mañana con el móvil cerca y actualizando la web cada dos por tres, algo me decía que el martes, 23 de junio, era el día de publicar las prórrogas. Y acerté. Camino del baño miré el móvil y me sorprendió, para bien, la noticia. Di media vuelta y fui directita al Aula Abierta, no sin antes cerciorarme que a la compi, Susana, con la que he compartido más tiempo en Aula Abierta, también se la habían concedido. Como en prórrogas no concedidas solo había dos nombres, deduje que mi compañera del Salinas, María Jesús, también seguía. Así que felicidad por triplicado. 

La verdad es que aparecí ya emocionada perdida, y no atinaba muy bien a decirle a Susana que volvíamos, que nos habían confirmado a ambas, que acababa de verlo y comprobarlo (por si las moscas, porque la emoción puede ser muy traicionera). No recuerdo las palabras exactas que dije porque estaba sobrepasada y me parece que hasta me temblaba la voz ¡Qué felicidad! Susana y María Jesús, me encanta que las tres hayamos corrido la misma suerte. Con la emoción se me quitaron incluso las ganas de orinar. 

Tuve pocos minutos para avisar a compañeras/os del Venancio, porque debía irme pitando al Salinas. De camino a la salida, una alumna se acercó a darme un abrazo, y ya le dije que acababa de enterarme y sabía que el curso siguiente seguiría estando allí. Su reacción fue, simplemente, maravillosa. 

En el Francisco Salinas, continuaba mi felicidad. Avisé a los que veía como buenamente pude. De mi grupo de Compensatoria de 1º solo vinieron cuatro alumnas. Y no tardé ni tres minutos en decirles que volveríamos a coincidir. Y eso, también fue de lo mejorcito de mi día, la reacción de las alumnas, de mis alumnas.

Por eso, esta entrada del blog va para todos los chicos y chicas, la mayoría en plena adolescencia, con los que he tenido docencia directa este curso, en el caso del IES Venancio Blanco, o el pasado y/o este, si me refiero al Salinas. Sin apellidos, he pensado en los que han dado mucha guerra, en aquellos que se han esforzado, en los que se han portado fenomenal, en los que se han aficionado a pirarse, en los que han contribuido al buen ambiente en las clases, en los que con su conducta han intentado que todo saltara por los aires, en los que me han demostrado su cariño, en los que han ignorado lo que les decía, en los que han pasado de todo, en los que se han implicado, en los que han tenido una actitud infantil, en los que han demostrado una madurez admirable, en los que sé que se alegran de seguir coincidiendo conmigo, en aquellos que quizás no les haga mucha gracia volver a compartir clases conmigo...

Por eso, del IES Francisco Salinas he pensado en mi alumnado de 1ºESO: Abigail, Alan, César, Danna, Emily, Jhoyn, Layla, René, Vanessa, Victoria y Yasmín. Los de ALISO: Buba, Loubna, Lucas, Mohamed, Sissoko y Sonia. También en los cuatro de segundo: David, Erick, Hamza y Kimberly.

Y como es tardísimo y son las tantas, del IES Venancio Blanco, al tratarse de Aula Abierta, y allí van chicos y chicas desde 1º a 4º ESO, lo pongo a modo de popurrí:

Freider, Zakaria, Adam, Jahaira, Stephani, Jerson, Marlon, Gabriel, Oleksandr, Valentina, Deny, Majd, Salwa, Kevin, Osmely, Sergio y Dereck. Con un par de ellos no he tenido docencia directa, pero sí he hablado bastante, y me apetecía incluirlos. 

Finalizadas las evaluaciones de ambos destinos, sé que a unos cuantos, si todo va bien, no los veremos en nuestras aulas el próximo curso, sino en alguna de FP básica de otro instituto. Voy a echarlos mucho de menos pero, espero que entren en los estudios que quieren...y no los abandonen. Y si alguno no consiguiera entrar, debido a que según qué ciclos hay más demanda que oferta, los recibiremos nuevamente en nuestros centros, mis centros.

Gracias inmensas a todos los compañeros y compañeros-amigos que se han alegrado al enterarse de mi permanencia un año más, fueran del Venancio o del Salinas.

Gracias a los míos, entre los que se encuentran mis amigos de fuera del trabajo, unos cuantos dedicados a la docencia también; mi familia (Papá incluido, sé que desde donde sea que estés, estarías feliz también); y, por supuesto, mi pareja. Esto hay que celebrarlo, porque la vida ya nos pone a prueba cada día. Y a medida que sumamos velitas a la tarta, cada vez más duras, como para no disfrutar cada instante de felicidad con cada poro de nuestra piel. Sí, me puse intensa...¿y qué?

La nota musical solo podía ser de Vetusta Morla. A todos, Feliz y mágica Noche de San Juan. No dejéis de pedir deseos y luchar por vuestros proyectos personales y de otros ámbitos. Pero, por encima de todo...¡SALUD! (Brindemos por la vida)


lunes, 22 de junio de 2026

Incógnitas. Abrazos. Lágrimas. Sonrisas.

Era hoy un día repleto de incógnitas. Acudir al instituto, Venancio Blanco (los lunes estoy allí toda la jornada), sin saber a ciencia cierta, cuántos alumnos iban a hacer acto de presencia. Lo siento, pero esto son cosas de instituto que no alcanzo a comprender, y no me gustan. Primera sesión: pleno, 3 de 3. Para más inri, una de mis alumnas, "la alegría de la huerta", estaba esperándome en el hall del instituto bien temprano (la avisé del detallito que teníamos listo para todos los de Aula Abierta y la invité a pasarse por allí cuando pudiera). Los que me lean pueden pensar que mejor para mí si no iban...pero no. A día de hoy sigo sin saber si seguiré en los mismos centros educativos el próximo curso. Y rara que debe ser una, uno de mis mayores fastidios de esta incertidumbre es despedirme sin saber hasta cuándo. Soy consciente de algo, aunque yo siga en los mismos institutos, bastantes alumnos están o serán propuestos para una FP básica, por lo que no coincidiría con ellos en las aulas. Otros, pese a ser propuestos, puede que no entren, por tener 14 para cumplir 15 o 15 recién cumplidos. Así que, ante la duda, he decidido no guardarme nada importante dentro que les quisiera decir. Y me ha costado lágrimas, algunas en mi casa, otras en la propio Aula Abierta. Pero no me arrepiento de haber compartido con ellos tantas vivencias.

Es uno de los puntos fuertes del Aula Abierta, el trato tan próximo con el alumnado, el buen ambiente que hemos disfrutado en ella, el tiempo vivido con compañeros de Secundaria, las sesiones compartidas entre maestras, de Compensatoria, pero también de Pedagogía Terapéutica...Así que, ¡que me quiten lo "bailao"! Y benditas las lágrimas de esta mañana y de las semanas anteriores. Y benditos los abrazos dados y recibidos hoy. Y las conversaciones entrecortadas, la emoción compartida y las miradas entre unos y otros. Y también las palabras, porque lo de hoy no ha sido unidireccional, y eso es un tesoro. He tenido chicos y chicas muy especiales en Aula Abierta, y eso cala, acaricia las entrañas y deja huella. 

Esta mañana les entregamos un detalle a cada alumno del Aula Abierta, y a cada profe que vino a la fotografía grupal de hace una semana. Si sigo, ojalá sí, prometo plantear la fotografía de profes, maestras y alumnado con más tiempo, para que puedan venir todos o casi todos. La verdad ha sido precioso ver la reacción de cada uno, incluso la emoción de quien menos me lo esperaba. Me ha encantado. El tiempo dedicado ha merecido la pena. 

Dicho lo anterior, me temo que mañana no va a aparecer ninguno de los del Venancio. Puedo equivocarme, pero no creo, nos lo han dicho. A mí no me hace ni pizca de gracia, pero no voy a ir a buscar a nadie a su casa. Al menos agradezco que hayan sido sinceros y nos lo hayan dicho, porque así hemos tenido la oportunidad de despedirnos, en condiciones. Y eso sí me apetecía.

Mañana le toca el turno al IES Francisco Salinas, entendí que hoy fueron pocos, pero me da que mañana van a ir más, aunque sea por ir contracorriente. Ya veremos. Estuve planificando lo que hacer con el alumnado de ambos buena parte del fin de semana, a lo mejor he perdido el tiempo. Lo que pasa es que, ante la duda, prefiero llevar las cosas preparadas.

En unas horas saldré de dudas. La primera, si alguien del Venancio va (lo dudo mucho); la segunda, cuántos de mis alumnos del Salinas aparecen por allí.

En cualquier caso, hoy no sé ni cómo he podido meterme en el coche, volviendo tan llenita de amor por todos lados. Gracias, eso no cambia pueda continuar o no. Gracias especiales a los que habéis confiado en mí, eso no me lo quita nadie, ni nada lo va a cambiar, pase lo que pase.

Así que, en resumen, una mañana especial, la mire por donde la mire. ¡Qué suerte la mía! 

Y estoy convencida de algo: al final, el tiempo deja que sigan en nuestras vidas las personas que de verdad valen la pena. A mí, este curso me ha puesto en el camino o reencontrado con algunas personas maravillosas. Y eso, queridos lectores, no hay sueldo que lo pague.


PELLIZCOS

Hace una semana estaba de funeral. Falleció un vecino de mi edificio de los que llevaba viviendo aquí desde que tengo uso de razón. Además mis primeros 10 o 12 años de vida vivimos puerta con puerta. Tenía dos años menos que mi padre. Mi vecino llevaba ya unos años enfermo, da igual desde cuándo, da igual de qué. Omito los datos que me parece por respeto a su familia. Era muy buena persona, de los que siempre saludan, capaces de arrancarte una sonrisa, y si te preguntaba algo se interesaba por la respuesta. Su hija intervino en la ceremonia, con una entereza que a mí me abrumó. Habló por él y por ella, y su madre y hermano. Sus palabras resonaron en la iglesia, como un arcoíris es capaz de llenar de colores el cielo más gris. He asistido, tristemente a unos cuantos funerales en lo que llevo de vida, a los que habré de añadir unos cuantos más todavía. Y puedo afirmar que este fue uno de los más hermosos, dentro del dolor reinante por la ausencia del que acaba de marcharse. Lloré como un bebé desconsolado. Me pareció un momento muy emotivo. Y me importa un bledo si me repito como las lentejas, no hablamos suficiente de la muerte. Mi impresión es que nos cuesta integrar a la muerte como parte de la vida, lo contemplemos como un final o no. Pero insisto y continuaré haciendo lo propio, porque hay que gritar un ¡hasta aquí! a pleno pulmón. Está en nuestros manos hablar más de lo que nos duele tanto. Hablar más de la pérdida de los más cercanos, los que más nos pellizcan el corazón cuando se van de este mundo. Se trate de familiares o amigos, la muerte necesita su espacio. El duelo necesita su espacio y su tiempo. Y todos, sin excepción, por valientes que nos hagamos, necesitamos ese hombro en el que llorar, el abrazo sin preguntas y la conversación sin palabras. Necesitamos que los que nos quieren "estén" aunque no los llamemos, porque saber que están a veces basta. Siempre que voy a un velatorio y/o funeral, una parte de mí revive los de mi padre. Esas dos eternas noches de velatorio y el entierro que le siguió. Y si son en el Borromeo, mucho más. No puedo evitar mirar rápidamente en la esquela en qué sala se encuentra la persona fallecida y los que lo acompañan, y algo dentro de mí se tranquiliza al ver un número diferente al 9. Es el segundo funeral al que voy allí desde el de mi padre. El primero fue en septiembre del año pasado y casi me salgo del ahogo que sentía. Literalmente, era incapaz de respirar, como si tuviera algo obstruyendo mi garganta y no pudiera pasar el aire por ningún punto. Este fue mucho más llevadero, pese a las lágrimas por el fallecido (fue ver la esquela en mi portal el domingo y subir llorando a casa) y también por rememorar el más doloroso que he vivido. Una amiga me comentó que me costaría estar allí porque el de mi padre, fue en el mismo lugar. Ya le dije que nada tiene que ver estar sentada donde estaba el lunes pasado a ocupar la primera fila junto al féretro. Por una parte soy muy sensible, por otra a veces desconozco de dónde narices saco determinada fortaleza. A mi edad, y sigo sorprendiéndome de mí misma. 

Habiendo empezado así la semana anterior, cualquiera pensaría que ya todo era mejorar, pero no. La semana fue intensa a todos los niveles, laboralmente hablando, y en el plano personal, igual o incluso más. Mucha emoción por todas partes. Algo de rabia y frustración también. Agotamiento mental y físico. Mi "amiga" la ciática tiene ganas de jarana y ha decidido despedir a mi lado el curso. Y un sinfín de cuestiones que prefiero no enumerar.

No todo fueron noticias negativas. De fondo, mucha emoción, muchos lazos compartidos, algunos que he sabido reconocer poco antes de despedir el curso académico, pero agradezco que existan. Y ojalá siga con ellos el 2026-27.

De ahí lo de "pellizcos" del título. Si volviera a nacer, quiero tener la gente con la que puedo contar en mi vida. En los que pienso, de los que primero me acuerdo, a los que escribo, llamo o lo que se tercie cuando me pasa algo bueno, y también con los que puedo abrirme en canal cuando lo necesito. O llorar y sentirme acompañada aunque no me digan ni pío. Pero sentir que mis lágrimas no son ignoradas, que están ahí y brotan por algo. Esas personas son las mismas y no son demasiadas, y mi suerte es saber que cuento con ellas. Ojalá sea lo suficientemente clara, quiero pensar que lo soy, para que ellas sepan que pueden contar conmigo siempre que lo necesiten. 

Y ya. Cuidar a la gente, no siempre es sencillo, pero hace falta. Hago lo que puedo con "los míos".  Buena tarde todos y ánimo con lo que la vida os trae.





jueves, 11 de junio de 2026

WHY?

Estaba segura de haber dejado la entrada publicada anoche...pero no. Así que lo de "hoy", se refiere a ayer, 10 de junio. 

Hoy he "castigado" a un libro y un peluche contra mi voluntad. Iban a acompañarme en el trabajo, pero un giro inesperado de guion de última hora, hizo que dejara a ambos en casa. El libro es "Adivina cuánto te quiero", no creo que necesite carta de presentación. Un libro que me atrapó hace muchos años y no me ha soltado (y yo feliz). El peluche es la liebre "grande" que sale en él, puede interpretarse que es "Papá liebre" o "Mamá liebre", y me encanta la idea. Una alumna mía de hace unos años lo bautizó como Avellana, y con Avellana se ha quedado. Me parece una historia de amor infinito. Precioso. Muy tierno. Hermosísimo. Se han quedado juntitos en casa, esperando mi regreso de los institutos. Ojalá se den las circunstancias que me gustaría para llevarlos la próxima semana...Estoy convencida de lo mucho que les puede gustar.

Si queréis hablar de amor entre padres e hijos, o de amor a secas, es vuestro libro.

Y luego está "Why?", un libro que muchos tacharían de incómodo. A mí me parece que es uno de los que remueve por dentro. No lo he encontrado en español, pero era algo concretísimo sobre lo que no tenía nada. Y, como nunca se sabe, quería tocar ese palo también. El libro trata el tema del suicidio. Pero el punto de partida es un niño que ya he perdido a su padre por esa razón. La mamá del chico protagonista le dice lo mucho que se padre le quería. Le cuenta cómo se parece físicamente a él. Pero es un hecho, el padre de Óliver no está. Se ha ido. Ha fallecido. Está muerto. Y él empieza a preguntarse por qué y le hace esa pregunta a su madre, porque sabe que le responderá. Y a partir de ahí nos narran cómo ambos afrontan la situación, obviamente tristísima y dolorosa para ambos. Y dejo para los curiosos el resto, tanto el broche final del libro, como los detalles del contenido. Sea una mamá o un papá el que se suicida, a mí me parece una auténtica tragedia. Es un tema peliagudo y, si se toca, hay que intentar hacerlo con el mayor mimo y tacto del mundo. Probablemente ellos no tuvieran la "culpa". Quizás ellos se sientan "culpables", aunque no lo sean. De cualquier forma, me parecen heridas muy profundas y difíciles de sanar. Hace poco, uno de los vídeos que me aparece "porque sí" (porque me espía, claro está) en Instagram, hablaba del suicidio, y barajaba la idea que alguien no es que decida suicidarse, sino que está enfermo, y es la enfermedad la que toma esa decisión tan drástica. El libro habla de la depresión. E indirectamente anima a la gente a dar el paso de pedir ayuda para "mejorar". Considero que nunca he sufrido una depresión, pero dudo que algo así pueda tener "cura", ojalá sí. Creo que el ¿POR QUÉ? es una pregunta que muchos nos hacemos, no sé si a nosotros mismos o la lanzamos al aire, con la esperanza de encontrar respuesta en alguna parte. ¿Por qué mueren los que más amamos? ¿Por qué a veces algo fulminante nos los arrebata sin avisar? ¿Por qué la vida puede seguir sin ellos? ¿Por qué debemos encontrar cómo seguir sin ellos? ¿Por qué hay tantas preguntas sin respuesta? ¿Por qué cualquier respuesta no nos parece válida? ¿Por qué se torna tan complicado ayudar a alguien ante una pérdida muy dolorosa? No sé. Demasiadas preguntas. Desde mi duelo, porque esto no termina nunca, me animo a poner por escrito cuestiones que rondan mi cabeza. Desde este mismo duelo, me he dado cuenta que mi capacidad empática ha aumentado exponencialmente desde que mi padre falleció. Y si bien la muerte cada vez es menos tabú para mí, tengo un cuidado extremo cuando hablo del tema con alguien que puede encontrarse en una situación vulnerable. Porque me parece que hay portarse bien con los que nos cuidan. Creo que habría que tratar bien a los que se preocupan por nosotros. A mí me gusta pensar que el cariño reconforta, que ese amor y esas caricias emocionales hacia otros tienen cierto poder curativo. Lo que pasa es que encontrar el equilibrio de hasta dónde hablar de ciertos dolores del alma de alguien o con alguien, es una ardua tarea. Y hay que estar listo para hacerlo. Preparados por ambas partes, el que sufre y el que desea ayudar, en la medida de lo posible, al que está sufriendo todavía por esa pérdida de forma muy intensa. Y sí, hoy dice el calendario que es 10 de junio de 2026. Y mañana será 11 de junio, y pasado mañana 12. Y seguiré intentando ayudar a quien mis ojos vean que lo necesita. Algunos lo verbalizan, otros no son capaces de "pedir" esa ayuda, por dolor, orgullo, falta de fortaleza para abordar algo así... No sé, no estoy en la cabeza de la gente y en días como hoy me pregunto qué se les pasará por la cabeza a algunas personas cuando actúan como lo hacen. Y no voy a encontrar una respuesta que sea de mi agrado, soy consciente de ello. Pero bueno, mi conciencia está muy tranquila.

Al final, el tiempo pone a cada uno en su lugar. Y nos va mostrando quiénes llegaron para quedarse en nuestras vidas y quiénes salen solo de manera esporádica o el algunos capítulos.

Gracias a todos lo que parece que llegasteis para quedaros. Gracias por hacer esfuerzos por entenderme, más allá de mi labor docente. Gracias por cuidarme. Gracias por hablarme bonito. Gracias por sostenerme y apoyarme. Gracias por creer en mí. Hoy podría haber sido un día mucho mejor, tampoco fue malo. En la balanza sigo haciendo que lo positivo pese más: una disculpa, una báscula, un abrazo sincero, unas lágrimas compartidas...

Y no voy a dejar de hacer y hacerme preguntas, sobre cualquier tema que me apetezca. Me parece que debería ser uno de los objetivos de vivir: hacerse preguntas y ser capaz de encontrar respuestas para ellas. Y seguramente la mayoría tendrán múltiples respuestas, dependiendo de los ojos que nos miren, las manos que nos sostengan, las sonrisas que nos arranquen y el amor con el que nos abracen. Madre mía...Lo siento, hoy tocaba. "WHY?" lleva más de un mes en casa, y necesitaba mencionarlo. Y "Adivina cuánto te quiero" es un título por el que siento debilidad.

Si por lo que sea necesitáis un abrazo, aunque sea en palabras, sentidlo. Ojalá os llegue.


Y el siguiente vídeo de una charla de TED, me ha parecido que viene como anillo al dedo: Sobrevivir al suicidio de un ser querido.



jueves, 4 de junio de 2026

19 al cubo

Será que este año tengo muchas horas de Matemáticas en ambos institutos. Tal vez por eso me ha dado titular a modo de potencia esta entrada.

19 era el número de niños y niñas que formaban ese inolvidable e irrepetible grupo de 5ºC del CEIP "Filiberto Villalobos" del que tuve el reto al inicio y la suerte después, de ser su tutora en el curso 2018-2019. Digo el reto porque soy sincera, antes de llegar a Guijuelo ya me habían adelantado qué curso iba a ser el mío. Acepté, no me quedó otra, ja, ja, ja, el reto con mucha ilusión y paciencia, convencida que llegaríamos a algún buen puerto. Gracias, Quinti, no lo digo con ironía, gracias de corazón, ahora y siempre. Si pensaste que era la indicada para aquel grupo, por algo (quiero pensar que bueno) sería.

19 es el año en el que acabó ese curso tan especial, con risas, bailes, lágrimas, decepciones, cabreos, alegrías, cariño a borbotones, escucha, esfuerzo, carácter (mucho carácter por todas partes), complicidad, colaboración, ilusión, creatividad...Buff, hacía mucho que no echaba la vista atrás con mis niños y niñas del "Fili". De ahí me llevé bastantes personas, con las que a día de hoy sigo en contacto y otras, que considero parte muy importante de mi vida. Gracias.

Y como un cubo tiene tres dimensiones, el tercer 19 es el 19 de junio, día en el que un grupito de esos 19, más otros tantos del "Fili" de los grupos A y B y chavales del "Cervantes" y otras localidades, celebrarán su graduación. Antes de sumergirme a hablar de ellos, quiero mencionar a los que han cogido otro camino y no han llegado a terminar Bachillerato, o incluso abandonaron los estudios antes de conseguir el título de la ESO. Por muy impopular que parezca lo que voy a decir, llevo años pensándolo, pondría poseer el graduado de la ESO (o algo equivalente), como una de las condiciones para obtener el carnet de conducir. Lo siento, es mi opinión, ni mejor ni peor, simplemente la mía. Volviendo a los que no podrán celebrar esa graduación de Bachillerato, si sois felices con lo que estáis haciendo, da igual que se trate de otros estudios o "currar", yo feliz también, de verdad, siempre que vosotros lo seáis. Tan digna es una cosa como otra. A los que hoy habéis dicho adiós a la PAU, mucha suerte con los resultados, ojalá os permitan estudiar lo que queréis. Y si cambiáis de opinión a última hora, no pasa nada. Pero, por favor, pensad bien lo que vais a hacer y lanzaos a la piscina, a veces es la única forma de salir victorioso, pese al miedo que conlleva enfrentarse a lo desconocido. O no a lo desconocido exactamente, más bien a muchas novedades que podéis pensar que tal vez, solo tal vez, no estáis preparados para lidiar con ellas.  Sé que alguno no necesita presentarse a la PAU para lo que le gustaría hacer y algún otro debe ir a las recuperaciones. A los que se gradúan y a los que ya estáis trabajando o habéis optado por otros estudios en algún momento de vuestro camino académico, deciros que el cariño sigue ahí, al menos por mi parte. Siento si con el paso del tiempo y las circunstancias alguno cree que no he estado a la altura o no me he portado como debería. Seguro que he cometido fallos, de algunos soy consciente, de otros, para bien o para mal, no. A la gran mayoría no os he vuelto a ver desde ese último día de clases, en junio de 2019. Rectifico, en persona no, pero en fotos principalmente o algún vídeo, sí. No he obligado a nadie a que me tenga en su lista de contactos de IG ni ninguna otra parte. Respeto que no queráis, los que no quieren, saber nada de mí. Los años pasan y cada cual es libre de decidir a quién quiere en su vida o, también, quién no le importa que sepa cómo está su vida. Como ya peino canas desde hace la pera de años, aunque el tinte las oculte, no soy de las que tienen varias cuentas de Instagram, lo que pongo lo pongo para todos mis contactos, sin excepción. Y si no quiero que algo lo vea alguien concreto, no lo publico para nadie, y listo. Pero no soy famosa ni nada que se le asemeje, por lo que no tengo publicaciones vetadas ni misteriosas. E igual que no soy famosa, tampoco adolescente, y vosotros sí. A los que me ven y me saludan, gracias, en serio. Parece una tontería pero os garantizo que no lo es. No necesito que nadie se pare a hablar conmigo si no le apetece o no lo ve oportuno, pero el saludo es un tema de educación, no de Primaria, de casa si me apuráis. Siempre digo que no le puedo pedir a mis alumnos algo que yo no soy capaz de hacer. Si alguna vez no he saludado a alguien estando reciente la muerte de mi padre, disculpadme, solo quería esfumarme, no relacionarme ni nada de nada.

De ese 2018-2019 me llevé muchas personas, entonces niños y niñas, a día de hoy hombres y mujeres estupendos, también algunos adultos, más adultos siete años después, igual que yo claro (vamos a pensar que, como los vinos, mejoramos con los años). De ese curso me quedo con lo bueno, con las "Pinceladas de emoción" de la última media hora (escasa) de los viernes;  los "Diarios de Vivencias"; el CRIE de Berlanga de Duero (al que debería haber llevado al menos a dos de las personas que "dejé" en tierra por el carnet de puntos); las excursiones; pero más con el día a día, de una ocurrencia vuestra, una risa contagiosa, un gesto de cariño, no sé, con todo. Me quedo con las celebraciones, las de final de trimestre y las de fechas especiales como el "Día de la Paz" o los "Carnavales". Por cierto no recuerdo un desfile de carnaval con un  calor tan agobiante como el de Guijuelo de ese 2019, sudamos la gota gorda con nuestros atuendos de tableros de "Twister" y, la mayoría, con las uñas de colores. Me quedo con el intercambio de tarjetas navideñas. Me quedo con la recopilación de buenos momentos inundando el corcho de la clase a final de curso; con la carpeta con los cumplidos de compañeros (y míos)...No sé, me quedo con más de lo que alcanzo a recordar. Con el tiempo de Plástica, las cartas por el "Día de la Familia", la presencia de muchas familias al despedirme, las despedidas en la puerta del aula los viernes o el daros los buenos días cualquier día de la semana. Demasiados recuerdos bonitos para enumerarlos en una sola entrada. Tranquilidad, no habrá segunda parte, o esto en vez de un homenaje a ese grupo tan bonito, parecerá una enciclopedia.

Fuisteis un punto de inflexión en mi carrera profesional, un regalo a nivel personal, y una aventura a todos los niveles. En el "Fili" de Guijuelo recuperé una ilusión que venía tocada por una experiencia anterior bastante amarga, amarga debido a gente que no voy a citar. Siempre digo que me sentía como la Raquel del "Miróbriga" de Ciudad Rodrigo, la que acababa de aprobar las oposiciones y estaba dispuesta a comerse el mundo y decir sí a casi todo. Gracias infinitas a mis 19, cada uno con lo suyo.

A los que ya estáis trabajando o estáis estudiando algo distinto de Bachillerato, continúo diciendo que lo que de verdad me importa es que seáis todo lo felices que se pueda con las circunstancias que tengáis. A los que habéis terminado Bachillerato o estáis próximos a ello, mucha suerte en lo que está por venir. A veces se tarda un poco más en sentir que habéis encontrado "vuestro sitio". En mi caso sigo disfrutando, desde hace cinco cursos mayoritariamente con adolescentes, de la que para mí siempre ha sido y seguirá siendo, "la profesión más bonita del mundo". 

Y me tomo la licencia de hacer dos agradecimientos especiales. El primero para algunas madres y padres, que me siguen teniendo presente y comparten un pedacito de lo que ha ido aconteciendo en la vida de sus "churumbeles". El segundo, obvio, como debe ser, para los grandes protagonistas de esta entrada, para los 19 alumnos y alumnas de ese 5ºC, por lo compartido entonces. Hago mención especial a la generosidad de muchos a la hora de compartir, colaborar y confiar en mí. Y, ¿cómo no? a los hombres y mujeres que sois hoy y me decís de vez en cuando algo vuestro, da igual si es del ámbito personal o académico. Os quiero un huevo, es lo que hay.


FELICIDAD para todos, compañía en los momentos en los que la vida nos pone algo cuesta arriba. Paciencia cuando las cosas no salen como os habría gustado. Honestidad con vosotros mismos y el trato a los demás. Empatía para no hacer daño innecesario y evitable a otros. Esfuerzo para lograr lo que tengáis en mente. Cabeza para tomar decisiones y no quedaros de brazos cruzados. Corazón para conectar lo que queréis con lo que sentís. Y capacidad para saber perdonar y disculparos.

Y a los que os graduaréis el próximo 19 de junio, además de todo lo anterior, añado que disfrutéis de esa jornada especial que seguro será la Graduación. 

Perdón, y, GRACIAS infinitas, hoy y siempre.

Con mucho cariño, vuestra "tutora" (de 5º de Primaria, je, je, fue solo un curso, pero bien intenso)

Raquel Plaza Juan


Visita relámpago: Feria del Libro de Madrid (85ª edición)

Llevo unos días con el runrún, por las ganas de compartir mi toma de contacto con la Feria del Libro de Madrid (FLM) de este año. Cuando estaba resignada a perderme algo que me encanta y, quedarme con la miel en los labios estando encima en tierras madrileñas, se obró el "milagro". Aunque en realidad no lo era tanto, sino más bien fruto de ser clara y expresar lo que sentía y me apetecía hacer. A veces me quedo con las ganas de hacer cosas por no decirlo, y estoy intentando cambiar eso. Me parece que es la primera vez que me sumerjo sola en la FLM. Me hice a la idea por si acaso de camino a Madrid y, pese a haberme mentalizado, y entrar en ella más contenta que unas castañuelas, habría preferido ir acompañada. Pero me prometí a mí misma que nada ni nadie iban a amargarme algo tan bonito y con lo que disfruto tanto. Además de las personas con las que compartía el viaje, avisé a varias a las que tenía muchas ganas de ver. Lo hice con muy poco margen y entiendo que no les cuadrara o no pudieran.

Empecé a sonreír como una boba a la altura de la boca de Metro de Ibiza, porque es punto de llegada o de partida respecto a la Feria del Libro. Atravesé el corto trayecto entre el paso de peatones y el Florida Park, para plantarme frente a la zona por la que habitualmente entramos (mi hermano y yo) otros años. También he compartido en alguna otra edición, muy buenos ratos en ella con mi amiga Marta, instantes de felicidad por los reencuentros con Lucy, y tiempo sin reloj con Andrea. 

Llegué hasta las casetas del final, aquellas situadas en la zona en la que a ambos lados hay casetas, afortunadamente con una especie de toldos finitos que quitan mucho sol. A las del principio no tuve tiempo de acercarme, me quedé en la 82 y fue más que nada por curiosidad, al ser la de "Tomos y grapas", su primera vez en esta Feria. Pero el sábado 30 de mayo, Lorenzo apretaba mucho y no quería que me diera un "apechusque." Eso sí, he vivido Ferias del Libro de Madrid con más grados...todavía.

Disfruté viendo a libreros conocidos, caras sin nombre pero que asocias a unas librerías determinadas, y dar con ellos es una buena señal, simplemente porque están, y yo también. Las dos partes seguimos respirando y, no es una tontería, hay que celebrar la vida. Cuando la gente empieza a "faltar", nada es igual. No di con el vendedor del sorteo del oro de Cruz Roja que mejor sabe vender de todo Madrid y gran parte del resto de la geografía española, vendedor a tiempo parcial y actor de raza. Suele meterse mucho con los funcionarios, pero tiene mucha gracia y le he comprado décimos en muchas ocasiones por lo bien que hace su labor. 

De firmas no miré ni una, porque los días previos a mi visita a la FLM, fueron de locura. Y aun así, una de mis adquisiciones tiene firma e ilustración, precisamente de Miguel Pang Ly, autor del cartel que ilustra esta edición, la número 85, de la Feria del Libro de Madrid. Así que feliz. Parada obligada en "Akiara" tras la cantidad ingente de tesoros que encontré allí el año pasado, preciosos por el contenido y por el formato. Libros hechos con mucho cariño y un gusto exquisito. Libros elegantes, de los que ves, hojeas y te atrapan. Y yo, por los libros, sí suelo dejarme atrapar. Para mí gastar dinero en lecturas no es un gasto, sino más bien una inversión. Invierto en cultura, entretenimiento, bienestar emocional...Pura gloria.

Hubo algunas librerías/editoriales que me gustan mucho pero no tuve tiempo de localizar, y otras que me gustan en las que preferí no parar, para evitar llegar al coche cargada como una mula. Di con bastantes joyas en poco tiempo, iba provista de mis "ojos" de cerca, y no los tuve de adorno. Salí satisfecha y feliz, con una sonrisa cosida. Para mí la FLM es una especie de paraíso terrenal, un oasis de papel en tiempos de ebook y sucedáneos. Un homenaje a la tradición, también a la innovación, a las raíces, al arte de contar con palabras, a la belleza de acompañar con ilustraciones. Una delicia para la vista, pero a la vez para el tacto, porque hay libros con determinadas texturas en la portada o en su interior, que invitan a ser acariciados y disfrutados. Compré pocos regalos, respecto a ediciones previas, pero no quería agobiarme en la Feria ni obsesionarme con buscar regalos, nadie me obliga. Más bien los libros me encuentran a mí y, algunos de ellos, según los veo, me llevan a personas y, son los que elijo para regalar. No tuve tiempo para saborear mis adquisiciones hasta que no regresé a Salamanca. Una vez aquí, miré sin prisa cada libro al detalle, y pensaba en lo afortunada que soy.

Os dejo unas fotos que muestran buena parte de mis adquisiciones.


No alcanzo muy bien a explicar qué es lo que tiene la Feria del Libro de Madrid que tanto me atrae, me atrapa y hace que cuando me marcho, esté pensando ya en la edición del año siguiente. Lo que tengo claro es que está en un enclave maravilloso, tiene mucho de mágico y mucha gente de a pie que encierra una sabiduría tremenda y, con un punto en común: el amor a los libros. Si os gusta la lectura y los libros en papel, me parece una cita ineludible. Al menos una vez en vuestra vida, dejaros caer por aquí. Y ni os gusta, con no volver, lo tenéis hecho. A mí me ilusiona ir, y mientras me siga despertando este sentimiento, regresaré a ella, como quien vuelve a su hogar después de un largo viaje.

La Feria es una celebración de la lectura, un homenaje a los libros y a todo el mundo que los rodea (autores, ilustradores, editoriales, distribuidoras, libreros y, por supuesto, los LECTORES). Sigo pensando que lograr enganchar a mi alumnado a leer es uno de mis objetivos pendientes. Con conseguir cada curso que eso pase con un alumno, me doy por satisfecha...Aunque suene raro, no es poco. Los jóvenes de hoy en día están expuestos a tantos estímulos, que muchos ven leer como una obligación, algo tedioso asociado a los estudios, pero no a leer por el mero disfrute de hacerlo, por el placer de tener un libro entre las manos y querer devorarlo o leerlo una y otra vez. Y estoy dispuesta, siempre lo he estado, a adaptar los libros que llevo al aula a los intereses que detecto en mi alumnado. Creo que al contrario está mal planteado. Si quieren saber más sobre hechos históricos, llevemos a las aulas algo sobre eso. Si prefieren conocer más sobre la pubertad y la sexualidad, lancémonos a la piscina de lo que les genera curiosidad, porque mejor será que se informen a través de un libro, que no viendo porno o por otros medios. Si lo suyo son los deportes, busquemos algo que pueda captar su atención. Ya, la teoría es preciosa pero no es fácil lograrlo.

De la Feria me gusta casi todo. No me gustan los baños portátiles que van "limpiando" persona tras persona con una bayeta que casi no enjuagan (una odisea y un riesgo orinar en dichos cubículos). He entrado un par de veces en unos ocho años o así, y solo y exclusivamente cuando no me ha quedado otra opción.

Adoro la exposición de fotografías que ponen. Siempre son una delicia, un deleite para la vista. Puedes pararte minutos a contemplar cada una y disfrutar hasta del detalle más ínfimo. Y este año ha seguido la misma línea. Las imágenes, al igual que en anteriores ediciones, fabulosas.


Y no sé, el ambiente que se respira allí. El hablar con desconocidos a los que ya sabes que te une un lazo importante, la afición/el gusto por la lectura. Todo, una auténtica maravilla para los sentidos.


Con Miguel Pang Ly, autor de la ilustración protagonista del cartel de la FLM de este año.

Por circunstancias, parece ser que podré dejarme caer de nuevo por la Feria del Libro de Madrid este año. Eso sí, con menos prisas, y espero que menos grados en el termómetro.

Seguramente lo habré dicho otros años pero...¡Larga vida a la Feria del Libro de Madrid!

sábado, 23 de mayo de 2026

El mapa de las emociones (2)

El miércoles 13 comenzamos la segunda sesión de "El mapa de las emociones". Reconozco haber cruzado los dedos para que no saliera uno de los tres libros envueltos. Y funcionó. Eligieron justo el que añadí tras haber desenvuelto el de la semana pasada.

"¿Qué nos hace felices?" fue el afortunado. Un libro de Marie-Agnès Gaudrat e ilustrado por Carme Solé Vendrell. Tengo la suerte de tenerlo dedicado, con dibujo incluido, por la ilustradora. Es de la editorial VVkids y, aunque sus dibujos pueden parecer bastante infantiles, del texto que los acompaña puede extraerse mucha "chicha". Es un libro amable, bonito a nivel visual, de los que apetece llevar al aula. Como la vez anterior, lo leímos entre los tres. Lo bueno de ser solo un alumno, una alumna y yo, es que puedo colocarme entre ambos y es posible que ellos participen en la lectura, que no sean meros espectadores.  Iba haciéndoles preguntas o comentando cosas para que se fijaran en algún detalle de los dibujos del libro.

A continuación les di dos fichas, insistiendo que no se trataba de una carrera para rellenarlas cuanto antes, sino poco a poco. Y la primera actividad que aparecía, todo un clásico para los que me seguís la pista por aquí. La he hecho muchas veces y con alumnado de cursos muy dispares, de coles e institutos. Ni más ni menos que responder en tres minutos a esta pregunta: ¿QUÉ ES LA FELICIDAD PARA TI?

Obvio que parto con ventaja porque las fichas las hago yo y no me pillan por sorpresa, pero intento ajustarme al tiempo que les doy a ellos. Con los pajaritos y sonidos de la naturaleza del cronómetro de mi móvil de fondo, puse la cuenta atrás de tres minutos, ni uno más, ni uno menos.

Esta fue mi respuesta:

La felicidad es que los que quiero estén bien de salud (y yo también). Es despertarme por la mañana y que a mi lado esté mi novio y me dé los buenos días con un beso. Es un abrazo apretado de alguien que me importe. Es hacer fotos, cuidar a los que quiero, dar con buena gente, cocinar para las personas a las que quiero. Dibujar, escuchar música, sentirme en paz, que no me fallen, la confianza, el cariño, el amor...

No sé si es que con el libro nos entretuvimos más que con el anterior, probablemente, pero solo dio tiempo a hacer las actividades de una cara y la mitad de otra.

No me quedó otra que dejar lo que faltaba para la semana siguiente, es decir, esta. Como a base de ensayo-error se aprende, intentaré tener en cuenta más la extensión del libro a la hora de diseñar actividades, tanto en número como en extensión.

Y como tampoco es cuestión de abrirme en canal, no me apetece compartir ninguna más de mis respuestas. Me llamó la atención que al llegar a la tercera página, el "Felizómetro", mi alumno no quisiera leer uno de los tres momentos que había puesto. 

Incluyo dos vídeos de los que he sacado información para elaborar las fichas. En las fichas estas incluidos los enlaces a los mismos.


Como la vez anterior, os dejo el enlace con las fichas. Si alguien quiere tenerlas sin marca de agua, pero con una mínima referencia de quién las ha hecho, solo tiene que contactar conmigo. Es curioso pero resultó más sencillo hablar de algo complicado y que se asocia más a la tristeza, con el libro de "¿Por qué lloramos?", que con este de la felicidad. Ayer 27 de mayo deberíamos haber desenvuelto otro título, pero faltaba mi alumna de 1º de la ESO, y como solo son dos, opté por dedicar la sesión a Lengua y Matemáticas y retomar los libros cuando estemos los tres, hasta el 10 de junio no va a ser posible.

Y de la mano de mis queridos Eva Amaral y Juan Aguirre, dejo el cierre de esta entrada. "No quiero más canciones tristes." Pues eso.


Ojalá los que veáis esto tengáis un día agradable, no necesariamente feliz, pero sin grandes sobresaltos.