viernes, 15 de febrero de 2019

Pinceladas de emoción (11): La vergüenza (1ª parte)

Después de cariño y amor por doquier, no era fácil elegir la siguiente emoción. Rebusqué en internet, libros que tengo sobre emociones, cuentos...Y tras darle bastantes vueltas, elegí la vergüenza.

Esta vez no os traigo el Emocionario, sino un libro estupendo, recién sacado del horno (1ª edición: noviembre de 2018). Lo descubrí en la FNAC de Preciados, y los Reyes tuvieron a bien traérmelo. Se llama El gran libro de las emociones, la autora es María Menéndez-Ponte (ilustrado por Judi Abbot con mucha ternura), de Duomo ediciones.


Como podéis ver en la portada, es un libro  de cuentos, relativamente breves, acompañados de fichas. Me parece ideal para los docentes, aquellos interesados en la educación e inteligencia emocional; y por supuesto para los padres, también interesado en tocar este tema con sus hijos/as. 

En las páginas 82 a 85, está "Nuria escribe a su vergüenza." Teniendo en cuenta que una página entera la ocupa una ilustración, podéis deducir que no es muy extenso. El cuento nos relata la historia de Nuria, una niña que se siente paralizada por la vergüenza, la mete en problemas y, lo que es peor, le impide disfrutar de la vida como le gustaría.

Me senté en una silla frente a ellos, y estuve leyéndoselo-contándoselo. No quería estar detrás de la mesa del "profe", porque es una barrera física que me distancia de ellos.

A continuación, trae dos páginas con cuatro apartados: ¿Qué es la vergüenza?, Sentir vergüenza y ser vergonzoso, ¿Por qué sentimos vergüenza? y Reducir la vergüenza. Uno a uno toqué los tres primeros puntos, el cuarto he optado por reservarlo para la siguiente sesión.

Me ha encantado la parte de Sentir vergüenza y ser vergonzoso. Nos explican que ser vergonzoso se acerca más a ser tímido, y tiene que ver con el carácter de cada cual. Las personas vergonzosas son las que quieren evitar ciertas situaciones, sobre todo con gente que no conocemos, que conocemos poco y con los que no existe la confianza para comportarnos con naturalidad.

Mientras que, sentimos vergüenza en situaciones puntuales. Si somos vergonzosos o tímidos, esto nos limita de manera anticipada a hacer ciertas cosas o exponernos en situaciones concretas.

Pude preguntar a bastantes, si ellos consideraban que eran vergonzosos o sentían vergüenza en situaciones puntuales, y que pusieran algún ejemplo. Una pena que el tiempo nos limite tanto, me habría encantado que todos intervinieran.

La gran mayoría afirmaron que sentían vergüenza ante determinadas situaciones, pero no creían que fueran vergonzosos. Como para romper el hielo hay que mojarse, les dije que creo que no soy vergonzosa, pero sí siento vergüenza en según qué situaciones, como estar en bañador en la piscina. Extraño que en la playa o no me pasa o me pasa muy poco. Me da la sensación que en la playa la gente va más "a su bola", aunque si fuera por el número de personas, hay muchas más en la playa que en la piscina...No sé, cada uno tenemos nuestras cosillas. 

Una situación en la que bastantes coincidieron es leer en misa, me llamó la atención que cuatro o cinco estuvieran de acuerdo.

Añadí a lo de la piscina, la vergüenza horrorosa, también pavor, el primer día de clase, cuando siento que los ojos de mis alumnos se clavan en mí. Mira que han pasado años, pero no puedo evitarlo, es un batiburrillo de emociones, también hay nervios, y mucha ilusión (entre otras cosas). Y, así algo reciente reciente, las reuniones de padres y madres. Aunque la del lunes fue la segunda y sabía muy bien qué terreno pisaba, cuesta un poquito empezar y, entre eso y mi maltrecha garganta, en la reunión y los momentos previos, voló prácticamente un litro de agua. Cuando pasan los primeros cinco minutos, me voy serenando, y mejor así porque si no, me pongo tensa y puedo resultar hasta borde.

Reflexionamos un poquito, porque lo que decían estaba muy asociado con el miedo a hacer el ridículo. Pero el miedo, la inseguridad, la autoestima, ya son asuntos de otros días.

Como novedad les puse tarea. La del corazón fue voluntaria. Por cierto, me parece que todavía van a traerme más corazones para plastificar, por mí...fenomenal. Los "deberes", tienen hasta el martes, son rellenar una hoja que les di. Pone en la parte superior "LA VERGÜENZA DE..."(para completar con su nombre). Y luego tienen esto tres veces:

Siento vergüenza cuando..........................................
¿Qué hago/qué puedo hacer para solucionarlo?................

Insistí en la segunda parte, puede ser que ellos estén haciendo algo para lidiar con esas situaciones...o tal vez no. Si hacen "algo", perfecto, y si no lo hacen, es bueno pensar qué se les ocurre que podrían hacer.

Y así concluye otra sesión de Pinceladas de emoción, mi ratito favorito de la semana. Aunque esta semana de San Valentín, dos niñas me han traído de esas cosas que yo conservaré siempre. Los mejores detalles no cuestan ni un solo euro. Ha sido una semana tremendamente especial.

El viernes que viene, seguiremos con la vergüenza.

jueves, 14 de febrero de 2019

Semana y San Valentín: entrada exprés

Menos mal que el viernes está asomando la cabecita, y con él, el ansiado fin de semana. Prefiero no hablar muy alto. La semana pasada, a estas alturas, estaba deseando ver que llegaba el viernes por la tarde...y me sirvió de poco. Un inoportuno catarrazo, gripe, llamadlo como queráis, me dejo KO el fin de semana. Tenía una barbaridad de cosas por corregir (y sigo teniendo). Esta claro, ya nos podemos empeñar en algo, que la salud manda. Así que quietecita y sin poder hacer "algo" del trabajo hasta el domingo a mediodía, y no gran cosa, por falta de fuerzas. Como consecuencia, he ido sobreviviendo como he podido entre semana. Sigo teniendo muchas cosas pendientes, pero no me daban las fuerzas para más.

La semana fue muy especial, la reunión de mamás y papás del lunes, única. Gracias infinitas (papás y mamás) por esos correos que no sé ni cómo responder, por tanta gratitud y por todo...Soy muy afortunada. 

No sé, me están pasando cosas ahora, a nivel laboral, que en los casi 11 años que llevo trabajando no me habían sucedido nunca. Quizá  pasan por eso, porque llevo ya más de una década (prodigiosa je je) de maestra oficial; y también porque 5ºC es mucho 5ºC, y me ha tocado enfrentarme a muchas situaciones que nunca antes había vivido (y las que me quedan), y menos todavía que todas se hubieran ido a juntar en una misma clase. Tampoco le doy muchas vueltas, este era el momento de encontrarme con estos niños y niñas, y con estos papás y estas mamás...Y cómo no, en este cole y con estos compañeros. Lo importante que es trabajar con buena gente, aunque no siempre pensemos igual pero, con personas que te respetan y valoran y, en mi caso, algunas a las que admiro y por las que siento un profundo cariño.

Y así llegó San Valentín. A primera hora se me acerca una alumna y me da un dibujo, y no sé ni dónde meterme...Qué ilusión, me en-can-ta. Me he quedado paralizada, he tardado en reaccionar. Comparto foto del dibujo...Pienso plastificarlo para que no se estropee. Es precioso que te hagan sentir especial...


Imagen propiedad de La emoción de aprender

Les prometí que si se portaban bien, al acabar Plástica tenía un detallito para cada uno. No era nada, una piruleta de Fiesta, de las de toda la vida, "pegada" con un washi-tape de corazones a una tarjeta plastificada, con una "frasecita", elegí cuatro distintas (ya, ya, soy muy de frasecitas, es que condensan mucho en muy pocas palabras). Para que fuera algo más personal, puse el nombre de cada niño/a, un corazón, y la fecha de hoy. Qué bien tener ayuda en casa para recortar, o habría sido imposible. Ya luego me encargué de plastificarlas y recortarlas nuevamente. Un no parar.


Imagen propiedad de Raquel Plaza

Esta tarde no hubo Dibujo, en San Eloy quiero decir. Me gusta ir, como digo es "mi cachito de tiempo semanal para mí," pero esta semana no hice acto de presencia ni el martes ni hoy jueves. La tos me respetó bastante por la mañana, pero después de comer no había manera, venga a toser y toser. Y cuanto más toso, más me duele la cabeza. Confío en remontar durante el fin de semana.

Ya tengo preparada la undécima Pincelada de emoción, no tiene nada que ver con las anteriores, aunque igualmente considero que es muy necesaria. Estoy deseando que llegue la última media hora de mañana.

No sé si habréis celebrado San Valentín, pero igual que con otras fechas, cualquier día sirve, y más si es para celebrar el amor, ya sea romántico o diligente, los dos tipos que contempla el Emocionario. Lo de la piruleta es anecdótico, porque queda mucho amor por dar y en muchos ámbitos. 

Como puse el año pasado en la pizarra: "No dejéis para mañana el cariño que podáis compartir hoy."



viernes, 8 de febrero de 2019

Pinceladas de emoción (9, 9.5 y 10)

Lo habitual es que cada pincelada tenga su entrada en el blog. Vais a perdonarme, esta vez tengo casi un "3 en 1."

La número 9 fue hace justo una semana. Nuestra última media hora del viernes fue para al amor. Les presenté el libro del Emocionario, de la editorial Palabras aladas. 


De ahí vimos las definiciones de amor y odio, y estuvimos comentándolas un poquito. Les  dije que iba a dejar ese libro, y algunos más de ese estilo, en la biblioteca de aula, como libros de consulta (únicamente para leer en clase). Y ya los tienen allí desde hace un par de días, espero que se animen a leerlos, aunque sea en parte. 



Y relacionado con el amor, no pude resistirme a leer un cuento que me encandiló desde el minuto 0. Es "Adivina cuánto te quiero," de la editorial Kókinos, una delicia de libro. Lo descubrí gracias a la sede de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez que hasta hace unos años teníamos en la calle Peña Primera. Opté por la versión más reducida, en pop-up. Estuve acompañada de un peluche de "la gran liebre",  desde hoy la han bautizado oficialmente Avellana (y así se quedará...). Los protagonistas son la gran liebre y la pequeña liebre.



Me dio pena que faltaran tres alumnos y se perdieran el cuento, pero es que enero hizo estragos y raro es el día que hayamos estado todos. La salud es lo primero.

Os dejo un vídeo con el cuento:



Me encanta que sea "la gran liebre", a secas, y que cada niño o niña pueda pensar en quien/es prefiera: papá, mamá, ambos u otra persona a quien quieran muchísimo. Es una cuento sencillito, cargado de ternura y, cómo no, de amor. Una vez se lo conté a un chico de 2º de la ESO, y funcionó francamente bien. 

Hablamos de la importancia del amor, y de demostrárselo a los que queremos, ahí es nada.

Luego repartí a cada niño o niña un corazón con su nombre y una pequeña imagen. Las imágenes estaban relacionadas con cada uno de ellos, con sus aficiones, su manera de ser...Y como el timbre estaba a punto de tocar, mi invitación fue a que pensaran hacia quién sienten amor o algo relacionado con ese sentimiento que se les ocurriera, y lo escribieran en su casa. La primera opción era no hacerlo, quedarse con el corazón, y punto. No voy a obligar a nadie a compartir lo que siente, si no quiere hacerlo, tampoco a escribir sobre ello si no le apetece.

Los que se animaran a escribir en el corazón, lo podían guardar tal cual o traérmelo para plastificarlo y hacerles un agujero para colocar una cinta. Unos seis me lo trajeron. Vi alguno arrugado en la mochila y me dolió, para qué negarlo, disimulo fatal.

Y hasta aquí llegaría la novena sesión. A mitad de esta semana, como el amor da para mucho, volví a recurrir a Ana Llenas y conté, con la ayuda visual del libro, su cuento Te quiero (casi siempre). Es también una historia de amor, plaga de ternura como la anterior, de una luciérnaga y un bicho bola; pero es otro tipo de amor, el romántico.



Hay vídeo disponible, para que veáis el contenido del cuento y las ilustraciones. 


Y con él da pie a hablar de lo curioso que a veces, lo que más nos gusta de una persona, en otros momentos es al mismo tiempo lo qué más nos molesta.  El libro, de una manera muy sutil, hace hincapié en la importancia de respetar las diferencias, las particularidades de cada cual.

Te quiero (casi siempre) representa la minisesión entre semana, la 9.5, surgió sin planearla.

Con todo lo anterior reciente, llegó el viernes. Esta mediodía no había cuento, solo un peluche. Hay que ponerse en situación, si hablar de cuestiones relacionadas con las emociones de por sí cuesta un poquito (o bastante), imaginaos un viernes después de una semana  excesivamente intensa (cada una, un desafío). Mi sensación es de una montaña rusa continua, sin descanso. Puse en la pizarra, en letras bien hermosas (por el tamaño quiero decir, no por la estética), lo siguiente:

Eres especial porque...

Me gusta cuando...
Me encanta que...
Me caes bien porque...

Y saqué de su lugar a Avellana, la gran liebre. Retomamos las caricias emocionales, lo bonito que es usar palabras agradables y decirles a otros algo que nos gusta de ellos, de cómo son, de su manera de tratar a los demás...De lo que sea, hay que intentar ver más allá.

Les pedí que, para que todos pudieran recibirlas, solo intervinieran dos por compañero al que le pasara a Avellana, por el poco tiempo del que disponíamos. Iba pasando la liebre de uno en uno, sin seguir orden alfabético ni de ningún tipo. Y se soltaron rápidamente...Fue un lujo, después de algunos ratos de aguas turbulentas y bastantes momentos duros (en este curso), ver cómo miraban a los ojos del destinatario de las "caricias emocionales", y decían cosas muy bonitas. Con toda la vista, se lo expliqué después, salvo contadas excepciones, procuré no elegir a las personas que más afinidad parecen tener entre ellas. 

Sin embargo calculé mal...Y sobró tiempo, ellos insistieron que era mi turno. No lo había pensado así, ni por lo más remoto. Me apetecía que fuera algo suyo, pero no hubo manera. Gritando mi nombre y viniendo un buen grupito (me parece que femenino al 100%)* a abrazarme, no me quedó otra que ceder. Me senté en la silla, ya casi sin poder contener la emoción, y empezó una sorprendente cascada de cariño. Lo suyo habría podido darles las gracias después de escuchar a cada uno. Pero, suele haber un pero, tenía un nudo en la garganta que no atinaba a deshacer. Al final, cogí aire, entre lágrimas, y logré darles las gracias por tantas cosas preciosas que escuché. Tuve que parar varias veces, porque el nudo en la garganta no había manera humana de hacerlo desaparecer. Me dio tiempo (o aire) a decirles que pese a los malos ratos (los hay), los enfados (también), los disgustos...Me encantaría (y aquí frenazo en seco). Tomé aire y ya pude acabar "Me encantaría...continuar el próximo curso con vosotros." A ver si hay suerte y el destino me deja en el Fili, y de tutora (de 6ºC).

[*Hago un inciso, no considero que mis alumnos, con o, no sean cariñosos, o me aprecien menos que mis alumnas, con a. Pero me da la sensación que todavía a los niños les cuesta más demostrar ese cariño, están más contenidos.]

He de decir que antes de escuchar lo que me decían, para mí ya había sido uno de los momentos más bonitos con la clase en lo que llevamos de curso. A lo mejor hay gente que no alcanza a entender por qué me emociono con mis alumnos. No me importa, si no comprenden eso, serán incapaces de entender muchas otras cosas. Es mucho tiempo, el dedicado a ellos y el compartido; cariño, el dado y el que recibo; gratitud, la que me demuestran muchas personas y la que a mí me sale, aunque quizá resulte pesada (GRACIAS es una palabra inmensa); esfuerzo, dentro y fuera del cole; paciencia, para todo, con todos (a veces se me termina, pero eso tarda bastante en suceder, y menos mal)...

Y en medio de tanta emoción, a despedirnos en la puerta del aula. Para no dar la nota, me puse las gafas de sol antes de salir al patio. Salí intentando pasar desapercibida...

Para San Valentín quería hacer un corazón, en una cartulina grande, con los nombres de los niños y niñas de 5ºC. Como llegué a Salamanca tan emocionada, comí deprisa y corriendo y desplegué sobre la mesa más rotuladores de los que os podáis imaginar. Necesitaba canalizar esa energía de alguna forma. He juntado el corazón con las caricias emocionales, y desde el lunes estará en clase. Aquí lo tenéis:


Imagen propiedad de Raquel Plaza

Y como a mí la vida sin música no me parece vida, me he ido directa a una canción, del último disco de Manuel Carrasco. El título ilustra muy bien cómo me siento: Qué bonito es querer (...y sentirse querida, ya ni os cuento).



Hoy es de esos días, en los que me digo a mí misma: Tengo la profesión más bonita del mundo. Aunque en realidad lo digo muy a menudo.

Eso sí, a ver qué se me ocurre para la próxima semana. Esta vez el listón lo han dejado muy alto, difícil igualar lo de esta Pincelada de emoción.

domingo, 3 de febrero de 2019

Noche de Goyas, noche de CAMPEONES

Reconozco que televisivamente, hay dos citas para mí ineludibles a lo largo del año. Quizá sea porque me apasionan la comunicación, la música, el cine...y las emociones. Uno es Eurovisión, ya he dicho en más de una ocasión que, como soñar es gratis, de pequeña soñaba con poder presentar esa gala, era un sueño de princesita tal vez, pero no perdía la ilusión. La segunda se celebró anoche, la entrega de los Goya, un auténtico espectáculo que me encantaría poder vivir desde dentro, ver cómo se hacen, cómo preparan todo...Apasionante. Por motivos de tiempo, de tener poco libre o gestionarlo no muy bien a veces, en 2018, fui al cine mucho menos de lo que me gusta ir. Espero remediarlo en 2019.

Vamos, que me enfrentaba a la gala para observar y contemplar todo, al detalle, pero sin haber visto casi ninguna de las pelis nominadas en las distintas categorías.

Y los Goya están en este blog, por su gran carga emotiva. Si hubiera que dar un premio al discurso más emotivo, me parece que ganaría por goleada el de Jesús Vidal. Uno de los Campeones que ayer se alzó con el Goya al mejor actor revelación. Y brotaron las lágrimas, de pura emoción, al escuchar su mensaje, aquí quiero que esté, porque fue toda una lección:



Podría transcribir todo su discurso, pero he tomado solo unos fragmentos.

"Me vienen a la cabeza tres palabras: inclusión, diversidad, visibilidad. Qué emoción. Muchísimas gracias.

Y después de una larga, pero justa y necesaria lista de agradecimientos, llegó, bajo mi punto de vista, el segundo punto álgido de su intervención:

Gracias mami, por darme la vida.  Gracias por dármelo todo. Porque hiciste nacer en mí el amor hacia las artes. Y porque me enseñaste a ver la vida con los ojos de la inteligencia y del corazón...Te quiero todo. Don José Vidal Conde, mi padre, gracias por haber vivido, gracias por luchar tanto por mí. Porque eres la persona con más ternura del planeta y porque, sin pretenderlo, con solo una sonrisa cambiabas, y cambias, el mundo. Queridos padres, a mí, sí me gustaría tener un hijo como yo, porque tengo unos padres como vosotros. Muchísimas gracias." 

Y así finalizó, un discurso absolutamente brillante. A ver cuántos aguantaron sin derramar una lágrima, me temo que muy pocos.

Gratitud, amor, generosidad, comprensión, entusiasmo, cariño, espontaneidad, respeto, libertad, compañerismo...Fue una maravilla condensada en algo menos de cinco minutos. La parte dedicada a su familia, en particular a sus padres, una auténtica delicia, un hermosísimo alegato del amor de un hijo hacia sus padres.

Por todo lo anterior, Jesús Vidal, de corazón...¡Enhorabuena! Y gracias por aprovechar tu intervención para remover tantas cosas en nuestro interior. Como docente, quiero desgranar un poco el comienzo del mismo. Sus tres palabras: inclusión, diversidad y visibilidad. Recientemente el gobierno planteaba la desaparición de los centros públicos de Educación Especial para el 2020. Después he escuchado que, de momento, seguirán abiertos ese año. La inclusión es algo fabuloso, pero lamentablemente no siempre es posible. ¿Por qué cerrarlos? Dan una respuesta educativa a alumnado que estaría mucho peor atendidos en un colegio público sin más. Por eso, a favor de la inclusión, claro que sí, aunque analizando cada caso concreto, nada de "meter a todos en el mismo saco." A veces pensamos que estamos avanzando y a mí me huele a retroceso. 

La segunda palabra de Vidal fue diversidad, qué hermosa palabra. Definida en la primera acepción de la RAE como " Variedad, desemejanza, diferencia." Y viva la diferencia, la variedad, la gente distinta. Considero que eso enriquece al ser humano. Tenemos que hacer hincapié en educar para respetar, así, sin más. Y hay variedad de pensamientos, de gustos, de apariencias físicas, de capacidades, de personalidades, de familias, de contextos económicos, culturales...

Y la última: visibilidad. Me ha hecho mucha ilusión que además de llevarse uno de los actores de Campeones el Goya al mejor actor revelación, lograran el de mejor película. Fue una oportunidad de oro para dar mayor visibilidad a gente con distintas capacidades, ojo, no por eso menos valiosos. No hay que esconder a absolutamente nadie. Me resultó muy emotivo ver a todos los que han hecho posible Campeones, en especial a los actores y actrices, exultantes de alegría, encima del escenario. ¡Ah! No me suena que esté ya en cartelera, pero sería lógico que tras el éxito de los Goya, la repusieran. Si así sucede y alguno no la vio en su momento, que no deje pasar la ocasión, os conquistará.

Pongamos nuestro granito de arena para que lo que nos distingue del resto sea respetado. Viva la diferencia, del tipo que sea. 

La música hoy, también de Campeones, y de Goya...Este es el momento, de Coque Malla. ¿A qué sí?


viernes, 1 de febrero de 2019

Pinceladas de emoción (8)

Esta vez, nuestra pequeña dosis de emociones se dio en dos momentos. El primero es el habitual, su sitio, el viernes, 25 de enero. La segunda, ayer, justo este miércoles tras las actividades del Día de la Paz.

Tenía pendiente asociar música y emoción. Mi primera idea era solo con música, sin nada de letra. Lo bueno de disponer de más tiempo para reflexionar, es que te brinda la oportunidad de modificar cosas que habías pensado antes de llevarlas al aula. Finalmente opté por canciones con letra, pero sin vídeo, porque eso ya podría confundir o dirigir todo hacia un punto concreto. Prefiero dejarlo más abierto.

Antes de darle al play, les presenté el libro del Emocionario, de Palabras Aladas. Si no recuerdo mal, dos de mis alumnos me comentaron que tienen el libro. Expliqué en qué consistía, es una especie de diccionario emocional, pero sin orden alfabético. Van asociando unas emociones con otras, como si fuera un camino. Como ejemplos leí nostalgia y melancolía. 

Les decía que a mí me parece que a veces resulta complicado distinguir unas emociones de otras, porque entre algunas no hay grandes diferencias. Por eso voy a incluir títulos como el Emocionario o Laberinto del alma (este es de Anna Llenas) entre los libros de consulta, no de préstamo, del aula. Quiero invitarlos a curiosear en ellos, a indagar, a buscar, a hojear...Lo único que me falta es tiempo, razón tenía Lucía B con su libro, "No me da la vida." Y tanto que no me da para todo lo que me gustaría hacer. Creo que en realidad no le da a casi nadie...

De las tres canciones que vienen a continuación, no les puse el vídeo, únicamente el audio.

Empezamos escuchando la canción Madre Tierra, de Chayanne. Tenían que escucharla y ver con qué sentimientos podían relacionarla, qué les provocaba a ellos esa música, letra...



Creía que era mejor comenzar con algo animado, que no tuviera muchas segundas lecturas, sino un mensaje bastante claro. Es verdad que aquí tanto el ritmo de la música como la letra de la canción, hacen que sea sencillo quedarse con buen sabor de boca.

Luego continuamos con uno de mis cantantes favoritos, de los que escribe con el corazón; o al menos a mí, me llega. No es otro que Manuel Carrasco, cruzo los dedos para que en breve incluya en su gira Salamanca...Qué ganas de ver otro concierto suyo.

La canción era Déjame ser. Aquí parece que ya íbamos profundizando más. "Déjame ser en libertad..." Y los anime a que sean ellos mismos, y cuando se quiere a otra persona, cuando es de verdad, hay que respetar su manera de ser y potenciar eso bueno que vemos. No me gusta la gente que se deja arrastrar, ni los que arrastran para acaparar a otros.



Y en tercer y último lugar, escuchada a medias el viernes 25 y puesta desde el principio el 30 de enero. Invité a mis alumnos a que cerraran los ojos si querían. Esta canción es mucho más intimista, para escuchar incluso a la luz de las velas, para cerrar los ojos y sentirla...y dejarse llevar. Unos cuantos sí cerraron los ojos y justo en el momento que se respiraba algo totalmente diferente en clase...zas, canción de la paz por megafonía. El fallo fue mío, no calculé bien la duración y nos pilló el toro antes de haber acabado. Esta tercera canción es Eco de su luz, de Julián Bozzo y la gran Rozalén. "Es el cielo ahora su casa, desde allí nos ve cantar..." Una delicia y, es que,  pese a la pena y el dolor, intento recordar con alegría a los que ya nos están con nosotros, y trato de transmitírselo a mis alumnos, porque los ausentes, de alguna forma, nos iluminan. Una canción sobre la tristeza, la ausencia, la pérdida, el amor, la esperanza, la melancolía, la nostalgia...

Para todos...Eco de su luz.



A partir de ahora, damos un giro y paso a tratar una a una emociones importantísimas. La primera, el amor. Pero esa será la protagonista absoluta de la siguiente entrada de Pinceladas de emoción.

martes, 29 de enero de 2019

Paz, vida, Fortnite y otras historias: pensamientos y sentimientos en voz alta

Mañana celebraremos, si el tiempo lo permite, el Día de la Paz. En nuestro cole lo unimos a la carrera solidaria Save the children. Habrá un "buzón de las palabras bonitas" y palabras o mensajes sobre la paz que uno a uno, todos los niños y niñas del cole, irán introduciendo en el buzón. Además tres niños/as de cada grupo leerán sus mensajes. Como me gusta que todos tengan su espacio, estoy haciendo un "puente de las palabras bonitas" para colocar en él los mensajes de los 19. Así podrán tenerlos a la vista cuando este día pase. Si mañana no surge ningún imprevisto, lo dejaré colocado antes del comienzo de las clases, en nuestro pasillo. 

Además de las "palabras bonitas" y la carrera de Save the children que han organizado las compañeras de Educación Física, Alsira y Yolanda, todos juntos cantaremos la canción "El mundo entero," ahora mismo protagonista del anuncio de Coca-cola. Aquí la tenéis, por si no os suena:


 Los peques de Infantil llevarán colgadas una paloma con la forma de su mano. En Primaria han pintado una paloma que forma parte de una visera, de cartulina,  con la que saldrán al patio. No obstante, insisto que la paz hay que construirla en el día a día. Está fenomenal que lo recalquemos en un acto común, pero todos tenemos que poner nuestro granito de arena para que exista paz todos los días del año.

A ver si la lluvia da una tregua. Cuando he llegado a Salamanca, además de estar pinteando, hacía un frío de espanto, no es buena señal. Si en Salamanca hace frío, en Guijuelo entonces hace mucho frío, un 99% de las veces es así. 

Habitualmente a estas horas estoy en clase de Dibujo, "mi cachito de tiempo semanal para mí." Es el tercer día que no voy. Disfruto mucho dibujando, me relaja, desconecto, me entretengo...Pero estoy profundamente cansada y tengo mil cosas que hacer. Tengo mucha gente con catarros y/o gripes a mi alrededor y, toco madera, medio los estoy esquivando. Quiero ir el jueves y, si pudiera, hacer doble sesión para recuperar alguna hora.

En medio de varias búsquedas en internet sobre ideas razonables para los disfraces de carnaval, veo un artículo antiguo que me pone los pelos como escarpia. Es sobre el videojuego Fortnite y la adicción que genera en los niños. Al compartirlo en Facebook, una compi de Comunicación Audiovisual añadió "y en los adultos." Me da pánico leerlo y comprobar algunos de sus efectos en personas reales, con nombre y apellidos. Aunque no soy yo quién para decirles que no jueguen, lo tengo cristalino, sé dónde están mis límites. Puedo sugerir, aconsejar...pero la última palabra no es mía. Aquí está el artículo.

Y como hay días intensos, suelen coincidir con los que sobre el papel son los más livianos, esta mañana me han hecho una pregunta de esas que marco con asterisco en mi cabeza. No ha venido de nadie de mi tutoría, pero sí de un alumno. Como una bomba: Raquel, ¿por qué te preocupa mi vida?

Comparto la pregunta porque me la ha planteado delante de toda la clase, no precisamente en "petit comité."  Soy de las que, salvo que me pregunten alguna barbaridad o me falten al respeto, siempre responde a las preguntas de los alumnos.

Le he dicho, también delante de sus compañeros, algo así (lo que buenamente puedo recordar):

"No es que me preocupe tu vida, me preocupa la vida de todos mis alumnos, de los de mi tutoría y de los de las otras clases. Perdona si te molesta, si no te gusta, pero eso no lo voy a cambiar.

Y me preocupa mucho más vuestra vida que las notas que saquéis en los exámenes. A lo mejor otras personas piensan de otra manera, me da igual, para mí lo más importante es ver a mis alumnos felices, no que saquen buenas notas."

[...]

Quizá la respuesta no haya sido la más acertada, pero se lo he dicho tal cual lo siento, y se lo volvería a repetir, porque no quiero cambiar determinadas cosas y, casi siempre el tiempo, en un porcentaje elevadísimo, me va indicando que voy por un buen camino, no el único claro. Qué rabia. A veces me siento impotente por no poder hacer más y no conseguir llegar a personas que son las que más necesitan, por tender la mano una y otra vez y comprobar que no hacen ni el amago de aceptar esa mano amiga.

Y para ponerle un poco de humor a la entrada, después del artículo del Fortnite, una persona del gremio docente, comparte esta imagen sobre el cerebro del maestro:

Estoy bastante de acuerdo con ella, aunque creo que el circulito rojo de "ganas de corregir", en mí ocupa menos espacio, pero es parte del pack. Lo veo más como pelotitas que crecen o menguan, según el momento. Hay ocasiones en las que las preocupaciones se son más que la paciencia o la creatividad. Como pone en la parte inferior, "y un largo etcétera." Echo de menos una bien de grande de "cariño hacia sus alumnos," y otra en la que somos una especie de inspector Gadget, pero con distintas profesiones en lugar de todas esas herramientas que tiene para cada momento. Y es que un maestro (y muchos profes también) tiene que tener mucho de psicólogo, algo de enfermero, algo de médico, un poquito de inventor, mucho de mamá/papá del "cole" y bastante de mediador.

Y con estas pequeñas reflexiones, me lanzo al "apasionante" (nótese la ironía, de ahí las comillas) mundo de la corrección, parece una historia interminable.

Feliz día a día de la paz. Paz con la gente a la que queréis (familia, amigos, compañeros) y con los que se cruzan en vuestro camino.

domingo, 27 de enero de 2019

Lo que nos une: JULEN

En la madrugada del sábado dos mineros y un guardia civil ponían fin a una dolorosa búsqueda que ha mantenido a gran parte de España en vilo. Daban con el cuerpo de Julen, después de 13 días de ardua tarea. Quiero aclarar por qué he incluido en el blog una noticia así. Me remito al título del mismo: "La emoción de aprender." No creo que haga falta dar muchas más explicaciones. Este ha sido un suceso con una carga emocional brutal y no quiero correr un tupido velo, como si no hubiera ocurrido nada. Y deseo de corazón que cada uno haya aprendido una valiosa lección después de todo lo que ha pasado. No lo he comentado con mis alumnos, porque son niños/as de 10 u 11 años y no me parecía lo más apropiado, aunque seguramente la mayoría se habrá enterado de todo lo que ha sucedido.

Es verdad que han sido unos días duros, en los que la esperanza de muchos chocaba con la objetividad, que nos hacía pensar en las ínfimas posibilidades reales de poder encontrar al pequeño con vida. Y ojalá hubiera sido posible el milagro. No voy a entrar a juzgar de quién es la responsabilidad en un pozo que, por el motivo que fuera, no estaba sellado. No me compete a mí y en ello trabaja un Juzgado de Instrucción, el número 9 de Málaga.

No creo ni por lo más remoto que este mensaje llegue a la familia del niño, quiero trasladar mi más sincero pésame a sus padres, el resto de familiares y amigos. Me resulta complicadísimo imaginar cómo unos padres pueden seguir adelante tras haber perdido un hijo; pero si, además como aquí ha pasado, la pérdida no es la primera, sino la segunda, el nivel de dolor me parece difícilmente soportable. Espero que toda la gente que os arropa, os aprecia y os quiere, logre daros la inyección de fuerza necesaria para poder continuar, solo eso. Todo mi cariño, aliento y ánimo para vosotros.

De la misma manera que veo difícil que la familia de Julen lea esta entrada del blog, debo acordarme de todas y cada una de las personas que, de la forma que fuera, han colaborado en este rescate. A los 300 que integraban el enorme despliegue, y a los que estaban allí, presentes, de alguna manera. Gracias especiales y un abrazo caluroso para los que se han jugado el tipo ( mineros, guardias civiles...), no han dudado y han arriesgado su vida para dar con Julen, con unas características del medio físico más que adversas. Igual sentimiento de gratitud hacia todos los que han brindado lo que podían para ayudar, en mayor o menor medida. Esas personas que han cedido sus casas, han preparado cafés, caldos, han trabajado día y noche para construir todo lo que iban a precisar en algún momento del rescate...A esos psicólogos que las 24 horas del día han prestado su hombro y conocimientos a los que necesitaban, más que nunca, de su apoyo. Es lo bonito y lo mejor que tenemos en España. No son los monumentos, nuestras playas, nuestros alimentos ni las personas famosas que traspasan fronteras. Lo mejor es cuando somos capaces de remar unidos en una dirección, olvidándonos de colores políticos, y trabajamos juntos hacia un objetivo común. Todo el despliegue ha sido un gran ejemplo de solidaridad y, cómo no, de una de las cosas más bonitas que puede existir: el poder de la empatía. Desde luego que esos mineros son merecedores del premio Príncipe de Asturias de la Concordia o lo que se tercie. 

La parte negativa, además del desenlace, por supuesto, para mí, y es mi opinión, recae en muchos mal llamados medios de información. Si bien mi labor diaria es docente, y encantada que así sea, mi corazón tiene mucho de comunicadora audiovisual. Se me han revuelto las entrañas al ver cómo muchos (no todos) medios han buscado el morbo en todo momento. Me encantaría haber escuchado la opinión de Rafael Bustos Gisbert, mi profesor de Derecho de la Información. Si bien no tengo muy frescos los conceptos tratados en su asignatura, hace ya unos trece años, sé que se han vulnerado muchos derechos en toda esta historia. 

Sería deseable que esa empatía demostrada por muchos, se la hubieran contagiado a los que no han tenido escrúpulos en enfocar día a día el triciclo de Julen a las puertas de su casa, han profundizado en el dolor de una familia rota. Hay veces en la que menos es más. Me asusta la falta de rigor informativo y que se traspasen límites que deberían quedar intactos. 

Por esos límites traspasados he cambiado de canal muchas veces, me he saltado noticias en periódicos en la web o he ignorado la tira de publicaciones en Facebook. También me han sorprendido gratamente algunas, tres en concreto, y son las que deseo compartir aquí con vosotros. La primera es de "La vecina rubia", una vez que ya sabíamos el desenlace. Gracias vecina rubia, por tu sensibilidad. Es una publicación suya de Facebook de ayer a las 10,13.


Este arcoíris salió en Totalán hace unos días.
Quiero pensar que era una señal de Julen, un agradecimiento para todos los que han estado día y noche a su lado solo pensando en llegar hasta él.
Un abrazo enorme para toda su familia.
D. E. P. Julen. 💗🌈




Dos minutos antes, una maestra interina a la que admiro sin conocer en persona, publicó lo siguiente, también en Facebook. Su perfil es "Ser Maestra." Me encantaría que personas como tú tuvieran plaza en la oposición. Mucha suerte...maestra.



Me da mucha tristeza leer Facebook hoy, me indigna ver como la gente que estos días compartía los bulos, hacía conjeturas sobre la desaparición y compartía la peor carnaza de este caso ahora se muestra súper sensible y afectada por la aparición del cuerpo sin vida.

¿Dónde teníais esa sensibilidad durante estos 13 días? Espero que os haya hecho sacar lo peor de vosotros para una larga temporada porque os habéis quedado agusto 🤦🏽‍♀️

Mucho orgullo por esas 300 personas que lucharon 13 días por encontrarlo pero deberíais predicar con el ejemplo.
Estamos creando una sociedad llena de jueces y abogados ejerciendo en las redes como si hubiesen estudiado para ello. Estamos creando una sociedad donde premiamos el morbo por encima del dolor. Estamos hartos de escuchar que debemos crear individuos con alta Inteligencia Emocional, empatía y somos el peor modelo a imitar.
¡Actuad en consecuencia leñe! Dejad de intentar quedar bien con todo el mundo e intentad sacar vuestra mejor versión. No hagáis daño gratuito y poneos en la piel del otro. No seáis ese ejemplo que avergüenza a este país cuando este suceso debería hacernos sentir orgullo por la solidaridad que le ha rodeado.
Y antes de finalizar el rescate, el 21 de enero, una persona para mi anónima, publicó lo siguiente y alguno de mis amigos en Facebook tuvo el acierto de compartirlo. Creo que es un buen resumen de lo visto, oído y vivido en estas 13 largas jornadas.
Jose Antonio Barro Spotcádiz

Una empresa de Murcia ha fabricado en 8 horas unos tubos que tardan habitualmente en hacerse 48h y los ha traído.
Una empresa de Alhaurin de la Torre ha paralizado sus actividades para construir en menos de 24h la cesta con la que bajarán los mineros y un taladro gigantesco.
Una empresa de Málaga ha cedido sus cámaras de fibra óptica para tener visión del pozo.
Un equipo de rescatadores asturianos especializados en rescates mineros vinieron el segundo día.
Decenas de camiones y excavadoras llevan días trabajando en desmontes.
Una enorme tuneladora ha dejado sus trabajos en la M-40 y se ha desplazado a Málaga.
Una asociación de mujeres de Totalán prepara cada día raciones de desayuno, comida y cena para los cientos de personas que trabajan sin descanso día y noche.
La gente de este país es la hostia. Somos líderes mundiales en donación de órganos, y en misioneros por el mundo. Cuando nos ponemos todos a una no hay quien nos gane. Pero hay un puñado de políticos empeñados en que los españoles vivamos eternamente enfrentados, porque viven bien de ello, y porque mientras estemos enfrentados unos contra otros no lo estamos todos contra ellos.
Independientemente del resultado final del rescate del pequeño Julen, hemos demostrado una vez más que cuando queremos nos da igual todo lo demás. El día que todos entendamos que esa debería ser siempre la actitud, ese día empezaremos a ser un gran país. Mientras no les demos una patada en el culo a quienes hacen del enfrentamiento y la división su modo de vida, seguiremos poniéndonos piedras en el camino a nosotros mismos.
By Sergio Acedo
#julen #rescate
A todos, me da igual lo pesada que pueda sonar: un poquito más de empatía, por favor. Vamos a poner más de nuestra parte para centrarnos en lo que nos une, es mucho por cierto, y continuemos tendiendo puentes que nos acerquen y no levantando muros que separan, aíslan y generan odio y desigualdad.
Gracias Julen, por haber conseguido, aunque sea por unos días, mantener unido un país. Descansa en paz.

lunes, 21 de enero de 2019

Anuncios para educar: BULLYING

No sé si a alguno de los que lean esto le ha sucedido, a mí me pasa, no puedo evitarlo. Cada vez que en los medios de comunicación sale una noticia sobre el bullying, literalmente, se me hiela la sangre. Poco importa la edad del acosado y de los acosadores o el desenlace o consecuencias del mismo. Es un tema que me preocupa mucho, es lo que tiene dedicarse a la docencia.

Me he acordado de un curso para profes que realicé on-line sobre la publicidad como herramienta didáctica. De hecho en el blog hay colgadas varias entradas de "anuncios que emocionan", "publicidad para emocionar"...Creo que hay muchos más al alcance de nuestra mano a los que se les puede dar un uso educativo. De ahí este breve compendio. Sé que no es un tema agradable, pero me parece tan necesario tratarlo que para qué esperar, aprovecho ahora que casi he terminado la jornada "laboral" y necesito un respiro. ¿Será por eso del Blue Monday? Quizás...

El primer anuncio que me he animado a compartir es de Coca-cola. Cansa un poco que aparezca la bebida de marras hasta en la sopa, pero es lo que tiene la publicidad. "Derribemos los prejuicios", qué gran lema. Eso sí, por lo de verlo con ojos críticos, no hace falta tomar un refresco tras un duro entrenamiento, en el comedor escolar o en el gimnasio...



El segundo es de Burger King. De verdad que no es mi intención hacer publicidad de marcas de comida rápida, pero me creo que vale la pena incluirlo en el blog. Me gusta los símiles que establece entre la hamburguesa aplastada y el chico acosado.


El siguiente es de Gillette, lo publicaron hace tan solo ocho días y es fabuloso. Aunque está en inglés, me parece que el mensaje se entiende. Da que pensar.



Hace un rato me he "topado" con un anuncio impactante, que me ha parecido excelente. Es una maravilla ver todo lo que condensa en menos de un minuto, y la de cosas que hace que nos planteemos. Es de Orange y trata de ciberacosadores, aunque aplicable a cualquier tipo de bullying.


Y como internet está repleta de maravillas publicitarias, también de Orange. Plantea el bullying desde otro punto de vista y nos recuerda la importancia de la comunicación entre padres e hijos. Excelente. Y lo bueno de la publicidad, dura un minuto y medio, así que no hay excusa para no verlo o no compartirlo.

El que tenéis a continuación habla del bullying psicológico, del daño que determinadas palabras pueden hacer los demás, a veces incluso más que los golpes.



Este otro es de América del sur. Presenta algo diferente...y me ha encantado. No llega a dos minutos.

El tercero de Orange, se centran en el ciberacoso pero su mensaje es muy válido para el bullying en general.

E igual que he recordado el curso que hice sobre el uso educativo que podemos darle a la publicidad, me ha venido a la cabeza un ejercicio. Es una actividad que le ofrecí a un compañero, profesor de Educación para la Ciudadanía, que quería plantear algo sobre el bullying a sus alumnos. Consiste en escribir una carta, ellos deben imaginarse que el destinatario (imaginario claro) es alguien que sufre bullying. Es un ejercicio de reflexión, que les hará pensar sobre lo que puede estar padeciendo un chico, una chica, ya sea niño o adolescente. Y además puede recordarles la importancia de no quedarse de brazos cruzados, porque el silencio de los que ven el bullying y no mueven un dedo, también hace daño. Y por supuesto, la importancia de la empatía, este ejercicio puede ayudar a que se pongan en la piel de la persona acosada y cómo se sentirían ellos si eso les pasara. Lo dejo en el aire, por si os apetece plantearla u os da alguna idea.

Os invito, como en muchas otras ocasiones, a utilizarlos en vuestras aulas o en el lugar que creáis necesario, cada cual sabe qué altavoz tiene más a mano. Me parece que transmiten mensajes muy potentes. Tal vez lo suyo sería acabar con otro anuncio, pero no. Me he decantado por una canción de rap. La letra me ha conquistado, es de Arkano.