Quería haberme dejado caer por el blog para escribir sobre cuestiones más alegres, pero he de hacer caso a las señales, y llevo unos días recibiendo demasiadas. Por eso, aunque me cueste, no voy a dejarlo para mañana. Recientemente no recuerdo si leí o escuché, solo que fue algo que salió en Instagram, que el duelo es el dolor por ese amor que ya no le vamos a poder dar a alguien. He dado y buscado vídeos relacionados con este tema y muchas definiciones sobre el duelo, y con todas estoy algo de acuerdo. Pero esta me pareció especialmente atinada. Poco después encontré una serie de Prime, "Días mejores", la historia gira en torno a una peculiar terapia de duelo que reúne a desconocidos que han perdido a su pareja. Solo he visto un capítulo, pero el enfoque que le da a un tema peliagudo, es más que suficiente para estar interesada en verla. Tiene 18 capítulos, repartidos en 2 temporadas. Voy a verla, pero no quiero devorarla porque, afortunadamente, tengo muchas cosas en la cabeza que nada tienen con el duelo. El duelo está ahí, sigue ahí y llegó para quedarse.
Entre medias, o sin el entre, muchos recuerdos, pensamientos, conclusiones, teorías y de todo un poco, relacionadas con la mayor ausencia de mi vida hasta ahora: mi padre. Y me doy cuenta que si escribo o hablo de él sigo emocionándome. Esta emoción no siempre se traduce en lágrimas, si hablo hay menos posibilidades de llorar en algún momento que si escribo. Podría decirse que hablando me controlo más . Si escribo me siento totalmente libre, y como no me guardo nada, dejo que las emociones afloren y fluyan como elijan en cada momento. Y si lloro pues lloro, no es el fin del mundo. Creo que es preferible sacar ese dolor, esa tristeza infinita y amarga, que dejarla dentro, enquistándose. Y esta tarde, ya la señal definitiva para escribir ahora, sí o sí. En Instagram también, obviamente nos espía, me salió un anuncio de Fundación "La Caixa" con una entrevista sobre el duelo. No os quitará ni 10 minutos. Pero vale la pena verla. Me ha parecido interesantísima, sin paja, todo sirve. En ella, Andrea Ropero entrevista a Alba Payàs, psicoterapeuta experta en duelo. Se llama "Una mirada al duelo".
Extraer titulares de esta entrevista es facilísimo, pero voy a mencionar solo dos. Una frase evidente, pero complicada de aceptar e integrar en nuestra vida: "No podemos vivir sin duelo." Me parece una verdad como un templo, ponerse una venda no soluciona ni arregla nada. Sería bueno aprender a integrar el duelo como parte de la vida, para enfrentarnos a las pérdidas con más fortaleza, más conocimiento, más serenidad...Y la segunda, puedo decir que es una recomendación también, huir de los tópicos y frases hechas como "Ya verás como el tiempo lo cura todo." El tiempo no cura una mierda. El tiempo ayuda a suavizar una herida que va a quedarse abierta hasta el final de mis días. Pero entiendo que se trata de una cuestión de supervivencia, y el pico de dolor por la muerte de alguien amado alcanza un punto álgido cuando fallece. Lo que pasa es que hay más picos, tal vez de distinta intensidad, pero existen, y hay que pasarlos como buenamente cada cual sea capaz. Da igual que ya haga, en mi caso, más de 2 años y medio desde que murió (mi padre). A veces parece que fue ayer. Lo que sé es que puso mi vida patas arriba, y me costó mucho sentir felicidad de nuevo. Y hasta cuando empezaba a sonreír me resultaba difícil, o notaba cierto sentimiento de culpa, por poder sonreír sin él. Asumí, o más bien aprendí, tampoco vi alternativa, que la vida sigue a pesar de lo mucho que pesan ciertas ausencias. Aprendí que lo más sensato y quizás lo que más le hubiera gustado a él, es que fuera lo más feliz que pudiera, lo que no quita que sea una felicidad distinta, porque él ya no está. Todo cambio. Hay un hasta que él vivió y un desde que él no está. No he elegido las cartas que me ha traído la vida, pero sí qué hacer con ellas. Puede que a ojos ajenos no esté jugando mi mejor partida, pero es la mía, y ya que las cartas no dependen de mí, las "jugadas" son mi poder.
Y cuánta razón tiene Alba, hay días en los que estas deseando hablar del tema, por mucho que duela. Y otros en los que pides a gritos distraerte, y pensar en cosas que no tengan nada que ver. Y que no te pregunten qué tal estás continuamente. Discrepo con una de las personas que hablan sobre el duelo, ella afirma que quien más te puede ayudar a afrontarlo es alguien que haya pasado por algo "parecido". Entrecomillo lo de parecido porque me habréis leído mucho, que entiendo el duelo como algo personal, único. Y sigo defendiendo que hay tantos tipos de duelo como números de habitantes tiene el mundo. A mí me ayudaron muchísimo varias personas que habían sufrido pérdidas infinitamente dolorosas, no voy a decir que semejantes a las mías. Pero también un par de personas que, afortunadamente, no habían ni han pasado todavía por algo así. Supieron estar, y sé que era muy complicado estar, porque muchos días no quería ni verme, como para querer ver a alguien. Y otros estaba deseando no olvidar, pero si distraer la mente y fijar mi atención en cuestiones que nada tuvieran que ver con mi duelo. Gracias a los que estuvieron, fuera o no agradecida con ellos en aquella etapa tan fastidiada, que no aventura ni a calcular lo que pudo durar aproximadamente. Acotar es muy complejo. No es un día llorar por los rincones y al siguiente ya aplaudes con las orejas. Pero gracias, de corazón, otra vez. Porque dentro del dolor, la fuerza del amor y la amistad tuvieron mucho que ver para salir a flote. Una de las veces que más afortunada me he sentido en mi vida por el círculo humano con el que cuento. Eso me hace mucho más millonaria que al dueño de Mercadona, tal cual.
Sobre lo que se escucha al comienzo del vídeo, antes de empezar la entrevista. Para mí, al poco de fallecer mi padre, necesitaba escuchar su voz una vez más, y no paré, fue muy difícil, encontrar un audio suyo. Mi padre no era de mandar audios por el "WhatsApp". Fue desgarrador a la vez que sanador escucharlo. El audio no dura ni diez segundos, pero lo que dice es reconfortante, casi mágico. Recurro a ese mismo audio cuando la pena por su ausencia me asalta. Y no me he puesto a buscar si existen más, puede que sí, pero con ese, me basta. El mensaje es demasiado potente, y sus palabras siguen abrigándome a día de hoy.
Al intentar localizar un vídeo corto también de la Fundación "La Caixa" que vi ayer por la tarde en la tele (YouTube), me ha salido este otro, excelente también. Es de hace un año, Gemma Nierga habla con Alonso García de la Puente, psicólogo. Brillante la explicación que da y la distinción entre empatía y compasión. Al igual que la primera, no llega a 10 minutos de duración. ¡Maravillosa!
Localizado el vídeo que iba a poner en 2º lugar, os dejo con la historia de Aroa. Sabias palabras, recomendaciones muy acertadas.
Y por supuesto, la dosis musical, que nunca falte. Como siempre, medicina para el alma.
Feliz miércoles a todos. Sí, es la una y algo de la madrugada y entro a 1ª hora (8:30 horas). Pero me acuesto con una sonrisa, y con la mochila más liviana. Y deseando tender la mano y sentarme a escuchar, a acompañar, o lo que se tercie. Dicho queda. Es una oferta que no caduca. Y tocaba hacerla en este instante. Porque antes era pronto.
.jpg)

.jpeg)
.jpeg)

