viernes, 1 de mayo de 2026

Día del LIBRO en diferido, rompecabezas y sí...Gané YO

El 23 de abril andaba yo alejada de la capital salmantina. Y como me gusta planificar, sabía con antelación que no iba a poder cumplir con mi cita, casi sagrada, de visitar los soportales de la Plaza Mayor de Salamanca. Pero esa jornada la he disfrutado tantos años, que no pasa nada por "perdérmela" algunos, y si es por estar con el modo desconexión activado, vale la pena perdérsela.

Por eso encargué en la librería de mi barrio, a escasos metros de casa, varios libros. Estos son mis autorregalos del 23 de abril. 

Sí, me autorregalo con frecuencia, libros y lo que se tercie, lo admito pero...¿y qué? No dependo de nadie para eso, y el día que no pueda permitírmelo, no pasará nada. Será porque tengo razones más importantes para gastar/invertir el dinero en otros ámbitos.

Antes de ayer a mediodía, me dio por visitar la trastienda del blog. Esa en la que aparecen las entradas tal cual las he escrito, comentarios  publicados y otros pendientes de moderación. Me topé con un comentario que no había visto. Puntualizo que puse eso, de "pendientes de moderación", para evitar gente anónima con ganas de hacer daño, a la que no iba a darle un espacio gratuito para criticarme de manera cobarde (anónima) o lo que les apeteciera. Solo puedo publicar o eliminar los comentarios. Si por ejemplo hubiera algo mal escrito, se publica tal cual. Nunca me he encontrado con comentarios desagradables pero, por si las moscas. Resulta que el deantes de ayer es de una antigua "alumna", Yassmín. Entrecomillo alumna porque no llegué a darle clase como tal. Aunque fue una de las valientes que se apuntó a mi idea del Taller "Emociónate", para la tarde que tenía que hacer el segundo curso que estuve en el Beatriz Galindo. Yassmín, aunque me he explayado bastante en la respuesta a tu comentario, quiero que quede reflejado aquí también. Por eso:

Es increíble que me digas todo lo que me dices, y que lo hagas casi ocho años después de haber puesto punto y final al taller. Ayer me embargaba la emoción y, todavía hoy, me cuesta asimilarlo. Para mí ese ratito de "Emociónate" era mi hora favorita de la semana. Y recuerdo que no todo fueron risas precisamente. También las distintas actitudes de todos los que ibais. Algunos, reticentes y expectantes, a ver cuál era mi "ocurrencia" para esa tarde. Otros, como tú, con una sonrisa de oreja a oreja y a "tumba abierta", daba igual lo que propusiera, te lanzabas a la piscina. Gracias por esa actitud y por la confianza y el cariño. Como puse en el comentario de la entrada anterior, fuisteis el germen de "Pinceladas de emoción". Con vosotros me di cuenta de lo mucho que disfrutaba con la "educación emocional", de lo importantísima que es y lo necesario que me parece darle un espacio y un tiempo en los centros educativos. En una vista generada por IA, aparece esto sobre la educación emocional:

La educación emocional es un proceso educativo, continuo y permanente, cuyo objetivo es potenciar el desarrollo de competencias emocionales (conciencia, regulación, autonomía, empatía) para mejorar la calidad de vida y el bienestar personal y social. Comienza en la infancia, siendo clave en casa y la escuela para gestionar emociones, prevenir disfunciones y fomentar la resiliencia.

Algo que me encantó del Taller "Emociónate" es que era un

grupo reducido, y eso daba pie a muchas dinámicas que 

se complican tratando estos temas en un grupo 

numeroso. Con "Pinceladas de emoción" en el "Fili" de 

Guijuelo, muchas veces sentía que algunos se habían 

quedado con ganas de participar más. Pero intentaba

que todos los que quisieran, pudieran intervenir. 

Nunca obligué a nadie a hablar. Entendía que había que 

dejar que cada cual pudiera sentirse libre participar 

(o no).

Y eso fueron pildoritas, porque solo disponíamos de 30

minutos escasos, pero a mí me daban la vida. Pese a ser la

última media hora de los viernes, se me olvidaba todo

lo "malo" de resto de la semana.

Volviendo a "Emociónate", fue uno de los regalazos de un

curso durísimo, en el que pude haber acabado fatal, pero

no fue así. Al final, ocho años después de ese año tan 

fastidiado, mucho más que el curso anterior en el mismo 

cole, ayer, me di cuenta, que ese curso, gané YO. Gané 

por las personas con las que me hizo coincidir la vida en 

los dos cursos del Beatriz Galindo.

Gané por Kris, Charo, Lourdes, Feli y Carmen. Por Merce, 

María y Cristina ASECAL. Y, por encima de todo, gané por 

Amín, Anabel, Avi, Darianna, Daribel, Florín (Argika), 

Imán, Ion (Geo),Jair, Jehison, Jenifer,  Mihaela, Noreen,

Ricardo, Safae, Salma Ouanit Mansour, Yassmín y Yousef. Son muchos más, estos son los que me han venido a la 

cabeza...Tened en cuenta que ya ha llovido bastante y he 

conocido muchos alumnos nuevos desde que me fui del 

"Galindo" y no es fácil acordarme de todos. Pues eso, defi-

nitivamente, gané yo. Aunque haya tardado tiempo en ver-

lo, es momento de gritarlo a los cuatro vientos, repito: 

GANÉ YO. Y sigo recibiendo cariño por parte de personas 

que coincidieron conmigo en el contexto de aquel 

colegio. 

Ayer reflexionaba sobre lo que me gusta más de lo que

hago como docente, tanto a nivel académico como en el 

plano personal. Tuvo algo que ver el comentario de 

Yassmín, y algunas preguntas que un alumno me hizo 

por la mañana.

Como asignaturas, disfruto una barbaridad con Plástica. 

Me encantaría hacer un taller de Plástica con mi alumnado

de "Aula Abierta" del IES Venancio Blanco. Y con mis chicos 

y chicas del IES Francisco Salinas. Y con ambos también 

talleres de otra temática. Pero como no sé si mi destino

será el mismo que el año que viene, y aunque lo fuera 

habría un gran cambio de alumnado, cuando los conozca, ya

planteo lo que me parezca más apropiado.

Lo de Plástica se ve a la legua, me encanta y puedo pasarme

horas y horas dibujando, coloreando, haciendo manualidades

...Y suele crear un ambiente más cálido y distendido.

Aunque no tenga nada que ver, me encantan las Mates. Sí,

quien me conoció como alumna estará alucinando. Pero es

verdad, como docente es una de las asignaturas que más

me llama enseñar. También Lengua, da muchísimo juego y 

a través de ella se pueden beneficiar las demás áreas, es

otra de las que me encanta. Luego ya colocaría el Inglés.

Sí, en cuarta posición. Quizás tenga que ver que en Com-

pensatoria he comprobado que es una de las asignaturas 

que genera más rechazo entre mi alumnado. Y es agotador

remar en contra día sí y día también. 

Y de lo que no es puramente académico, la respuesta está 

aquí, en el blog. Me apasiona llevar al aula la educación

emocional. Me emociona pensar, elegir, elaborar...lo que 

sea, actividades que puedan hacer que mis alumnos se 

conozcan mejor a ellos mismos (y/o entre ellos), que

sean capaces de gestionar de una manera más adecuada

lo que les pasa, sea algo pasado que todavía les pesa o

del presente. No sé, hay personitas todos los años en

mis clases, que cargan una segunda mochila pesadísima.

No me gusta cerrar los ojos ante esa mochila personal.

Sé que hay que sopesar muy bien hasta dónde implicarse 

para no sufrir, desde luego. Pero soy incapaz de ignorar el

dolor ajeno, de pasar por alto a un alumno o una alumna

que percibo que está atravesando por un momento com-

plicado. Y hay recuerdo una de las primeras lecciones que

aprendí en mi primer curso en un instituto. Me estrené a 

lo grande en el IES Vía de la Plata de Guijuelo. La lección

es esta: NO JUZGAR. Eso implica una escucha atenta, con

frecuencia morderse un poquito la lengua, e intentar em-

patizar sin quitarle hierro a lo que te acaban de contar. Y 

la gratitud es muy importante, uno de los mayores regalos

que puede hacerme un alumno es la confianza, a nivel do-

cente y personal. Esto, no está pagado. Y en esta profesión,

siento que lo que doy, que es mucho, se me devuelve multi-

plicado. Y es común que me lo devuelvan alumnos que no

me esperaba o con los que haya "chocado" al comienzo.

Sé que con la "educación emocional" tengo, obligatoriamen-

te si quiero que funcione, hacer un esfuerzo tremendo a ni-

vel personal, y ser generosa y tener la mente muy abierta.

Y por supuesto, estar dispuesta a disculparme, porque no

siempre acierto. No obstante, con el tema emocional,

procuro tener un cuidado extremo con las teclas que voy

tocando y, ante la duda, no toco ninguna.

Tengo la sensación que en estos menos de dos meses de 

clase que quedan, hay mucho hermoso por vivir en las aulas.

Y me hace mucha ilusión estar presente, y ser parte de

algo especial. Y aunque a ratos acabo desbordada por tanto 

adolescente, tienen algo que hace que me encante estar 

con ellos. Me parece que me espabilan de vez en cuando. Y

ayudan a que conozca un poco cómo actúan, piensan...Por

eso, hoy la música va a extrañar a muchos, pero es una

fórmula maravillosa para aproximar mundos más cercanos

de lo que parece. Y me apetecía ponerla. Tal vez la persona

responsable de haberme animado a compartir estas cancio-

nes no lea esta entrada del blog, pero aquí se quedan.



Vuelvo a mis autorregalos del 23 de abril. AKIARA books es un diamante de editorial, el cual descubrí en la pasada edición de la Feria del Libro de Madrid. "¿Por qué lloramos?", de Fran Pintadera (autor) y Ana Sender (ilustradora), es una delicia que invita a hacernos esa pregunta pero a la vez nos ofrece posibles respuestas, regadas de ilustraciones hermosísimas. Y si nada se tuerce, este libro pienso usarlo en mis clases antes de terminar el curso. En mi cabeza pinta fenomenal. Confío en él mucho. Ya veremos si a la hora de la verdad es un éxito o un fracaso con mi alumnado. Ojalá sea lo primero.
Comparto un par de páginas, para que os hagáis a la idea del contenido.
El segundo es "El punto", de Peter H. Reynolds. Si mal no recuerdo tengo alguno más del mismo autor. Porque donde hay un punto, hay un camino. Y es verdad, todo es EMPEZAR. Y eso estoy haciendo yo, he pintado un punto precioso, al menos cuando lo observo, y sé que es el principio de algo inolvidable.

domingo, 19 de abril de 2026

18 años. Mayoría de edad

Un 16 de abril de hace 18 años, empecé a trabajar oficialmente como maestra, interina, en la Comunidad de Madrid. No tengo a mano la foto de los que fueron mis primeros niños. Pero sí recuerdo las caras de todos, los nombres de bastantes. El caso es que como quedarme con ganas de saber algo no es mi estilo, he dado con la lista de esos alumnos. Y después he encontrado las fotos de esa etapa. Al leer los nombres he podido "casar" cada imagen con los nombres y apellidos. 24, ni más ni menos. Estaba obcecada con una fecha errónea de mi aniversario laboral. Convencida del 18 de abril, al encontrar el disco duro en el que estaba la lista de clase y todo lo de aquella época, el título de la carpeta incluía 16 de abril como fecha de inicio. Testaruda que es una, he recurrido a mi hoja de servicios de Madrid para disipar la duda. Y efectivamente, 16 de abril...de 2008.

Y ya de paso, he "cotilleado" bastante el contenido de ese disco duro. Es tan grande que abulta más de la mitad que mi portátil. He pasado un par de horas contemplando imágenes preciosas. Como las de la boda de mi primo David y Esther, varias Nocheviejas con mis padres y mi hermano, la barbaridad de fotos (y vídeos) con mis niños/as del Miróbriga, otras tantas con mis primeros alumnos oficiales del CEIP Leonardo Da Vinci (sigue siendo el cole más bonito en el que he tenido la suerte de estar), bastantes con los amigos de El Pinar, muchas con mi gente de Comunicación Audiovisual y otras con amigas que no son de ninguno de estos grupos. Y he disfrutado mucho. He localizado tesoros. Y he ido abriendo las carpetas con miedo, porque debido a lo antiguo que es el disco duro y que llevaba años sin enchufarlo, no las tenía todas conmigo de tener bien esos archivos. Afortunadamente ahí siguen, ahí continúan, para revivir momentos muy especiales. Y no me han provocado ni una sola lágrima de tristeza, sino algunas de alegría y muchas sonrisas, porque esas imágenes destilan felicidad por cada píxel. 

Hecho este inciso sobre mi periplo para salir de dudas sobre mi estreno laboral como maestra, prosigo. Ojo, siempre hago hincapié que eso a nivel oficial, porque di clases particulares de Inglés varios años seguidos, para sacarme un dinerillo. Y mi estreno absoluto fue en julio de 2004, en un "campamento" (era en un hotel), celebrado en Brañavieja (Cantabria). Fue un comienzo interesantísimo y precioso. En un par de semanas aprendí un montón a muchos niveles. 

De la Raquel de mis inicios como maestra, creo que queda la esencia. Me parece que he evolucionado bastante, o esa ha sido siempre mi intención. Supongo que resultado de muchos factores, como el haber ido ganando experiencia, el añadir velas a la tarta de cumpleaños, el extenso número de centros educativos en los que he estado, las personas con las que he coincidido en todo este tiempo (tanto las que siguen en mi vida a día de hoy, como las que, por las razones que sean, dejaron de estar en ella), las vivencias que me han ido moldeando...Quiero pensar que conservo gran parte de esa ilusión de mis primeros años. Ahora tengo más paciencia y gestiono infinitamente mejor lo que acontece en un aula o en cualquier otra estancia de un colegio e instituto. Y eso sí, sigo disfrutando. Hubo un momento este curso, en la segunda evaluación, en el que estaba bastante desmoralizada, incluso cuestionándome si no me saldría más a cuento dedicarme a otra cosa. Por suerte, como ya apunté en entradas previas, regresé de las vacaciones de Semana Santa con una sensación distinta, una serie de factores han hecho que mire a lo que resta de curso con nuevas ilusiones. Y los responsables de ello tienen nombres y apellidos, no los menciono aquí porque lo veo inapropiado. Me parece que no son conscientes del bien que me han hecho. 

La verdad es que me siento bastante segura de lo que hago, e intento exprimir cada ratito bueno. Porque la docencia ni ha sido ni será un mar en calma. Los que solo ven las vacaciones y/o puentes que tenemos, ven una mínima parte de esta profesión. Así que como soy de celebrar, es de lo mejor que podemos hacer para conmemorar un momento feliz, el lunes les llevaré algún dulce a mi alumnado. Y también algo para mis compañeras y compañero de ambos Departamentos de Orientación. Me da igual si alguien no entiende por qué lo celebro. Celebro la suerte de llevar 18 años dedicándome a esta profesión tan bonita (y los que me quedan). En todo este tiempo, me ha tocado explicar Lengua, Matemáticas, Inglés, Plástica (en inglés también), Conocimiento del Medio (en español y en inglés) y Atención Educativa. Echo de menos encargarme de Plástica, porque me en-can-ta. Pero sin prisa, todo llegará.

Si hago balance, me doy cuenta que igual que actualmente defiendo a capa y espada los cursos de los "mayores" de Primaria, eso no está reñido con tener en un futuro a alumnado de los primeros cursos de Primaria y quizás, cambiar de opinión. Aunque nunca lo hubiera pensado, este es mi séptimo curso (no consecutivo) en un instituto. Si hubiera hecho predicciones de qué camino docente iba a seguir, en mis apuestas nunca habría puesto estar en un instituto...¡y ya van tres diferentes!  Hace algo más de una semana lo hablaba con un par de personas. Me van los retos, lo complicado, la marcha. No siempre me he entendido con los alumnos más difíciles (debido a una amplia variedad de factores), pero en un porcentaje muy elevado sí. Y en común puedo decir que nunca me ha parecido sencillo "llegar" a esos alumnos, "ganármelos" o como queráis decirlo. Eso sí, la mayoría han sido chicos, de Primaria o de la ESO. 

De estar en Primaria me gusta cierta inocencia que todavía tienen, aunque cada vez sea menos. Tal vez esté relacionado con todos los estímulos externos que los bombardean, con una información que no saben interpretar, seleccionar y unos códigos que no manejan para su edad. Me agrada ver que todavía son niños, y aunque la pubertad se adelante y mi sensación es que algunos en 6º de Primaria están ya en plena edad del pavo, siguen siendo niños. Me gustan muchas dinámicas de un colegio que en un instituto o no existen o son menos significativas. A pesar de ser agotadores, disfruto de los festivales navideños, uno de los vídeos que he vuelto a ver esta tarde, es el ensayo en clase de "Adelante" con mi tutoría de 6º de Primaria del CEIP Miróbriga. Ha sido muy emotivo verlos otra vez, y encima cantando. Son, junto con los de Guijuelo, los niños y niñas más sanotes que me he encontrado. Y probablemente mis dos tutorías más especiales. Ojo, la del Da Vinci también lo fue, pero estaba recién aterrizada y llegué en abril, le cogí mucho cariño a aquel grupo, pero fue un periodo breve. Y la del Santa Catalina fue especialísima porque es cuando me entró el gusanillo del universo de la inteligencia y educación emocional. Empecé a darme cuenta de algo que llevaba usando desde el minuto 0 en otros coles sin haberle puesto nombre, y ahí empecé a trabajar con ellos el "Diario de vivencias", inspirado en el "Diario de verano" de mi amiga y maestra Marisa Gorjón. En ese ámbito puede que es donde más haya evolucionado, a base de leer, escuchar a mucha gente, observar y de vivir, porque la vida sigue siendo la mejor escuela. Y en ocasiones me ha dado lecciones que preferiría no haber tenido que sufrir. Pero eso también me permite ahora ser una mejor docente, poder hablar de cualquier tema con mi alumnado. Sí, cualquiera, sin tabúes. Teniendo en cuenta la edad que tienen y las circunstancias de cada cual, pero sin miedo a hablar de nada, sin excepción.

Y ahora ya, voy por los agradecimientos, que suelen ser una de mis partes favoritas. Gracias a mi alumnado del CEIP Leonardo Da Vinci (Móstoles, Parque Coimbra je, je), CEIP Miguel Blasco Vilatela (Madrid, distrito de Ciudad Lineal), CEIP Miróbriga (Ciudad Rodrigo, Salamanca), CEIP Santa Catalina (Salamanca), CRA El Robledal (Robleda, Salamanca), CEIP Juan del Enzina (Salamanca), CEIP Filiberto Villalobos (Guijuelo, en dos cursos, no seguidos, tuve la suerte de repetir destino), IES Vía de la Plata (Guijuelo, Salamanca), CEIP Beatriz Galindo (Salamanca), CEIP Filiberto Villalobos (Béjar, Salamanca), CEIP Severiano Montero (Peñaranda de Bracamonte), CEIP Filiberto Villalobos (Salamanca), IES Francisco Salinas (Salamanca) e IES Venancio Blanco (Salamanca). Y de estos mismos centros educativos, agradecer a las familias de cada uno. Hago hincapié en aquellas que han sido respetuosas, honestas, exigentes y colaboradoras. A las que optaron por remar en la misma dirección que yo, o yo en la misma que ellas. Y como ingrediente extra, a las que además de todo lo citado, fueron cariñosas y agradecidas. Gracias por haber confiado en mí (las que sí lo hicieron, que son muchísimas).  De los mismos coles e instis, gracias a mis compañeros/as, a los que saben sumar, escuchan, tienden la mano, ayudan a brillar, allanan el camino y echan un capote cuando hace falta. O me frenan, o me "zarandean" cuando no veo algo que tengo delante de mis narices, por mi bien, para que espabile y reaccione. Y gracias a todo el personal (conserjes, administrativos, limpiadores, personal de cafetería...) de cada uno de los sitios que he querido nombrar aquí, por ser de gran apoyo y recibirme, despedirme, atenderme o lo que se terciara con su mejor sonrisa. Todos cuentan, todos suman, todos aportan lo mejor que tienen.

Y gracias a mi novio, mis amigos y mi familia, por escuchar pacientemente mi devenir en todos los lugares que tanto juego me han dado y continúan dándomelo. Porque esta profesión puede ser muchas cosas, pero la docencia es casi de todo menos aburrida. Está viva, y en nuestras manos está parte de la receta para que siga estándolo.

Como curiosidad, hace unos días me di cuenta que este 2026, en el que hago 18 años currando de maestra, mis niños y niñas de Guijuelo (exceptuando una alumna, que repitió en un curso anterior y era un año mayor), cumplen 18 también. ¿Casualidad? Hace mucho que dejé de creer en ellas.

El año que viene, celebraré mis 18+1, ojalá siga ilusionada y contenta, dentro y fuera de las aulas.

Y además de las personas, que desde luego de ahí salen mis mayores alegrías, fortunas, preocupaciones, tristezas, agradecimientos y disgustos, los libros y la música han jugado y siguen jugando un papel crucial en mi labor docente. He seleccionado 18, podrían haber sido bastantes más, de los que me han acompañado en las aulas en alguno o varios momentos de esta aventura tan maravillosa y única que la docencia representa. 

De Anna Llenas conocí, en un principio, como muchos, "El monstruo de colores". No obstante descubrí después que aunque es aceptable como una primera vía de acercamiento al universo emocional, Anna Llenas tiene joyas mucho más valiosas. Porque hay cuestiones que no acaban de convencerme en la historia. A mí me invita a reflexionar y eso está bien. Ahora, visto con perspectiva, no me parece el libro más adecuado para hablar de las emociones. Puede que ese empeño en clasificar las emociones choque con mi manera de entender el mundo y percibir la realidad. El mundo de las emociones tiene muchos entresijos, y el libro lo simplifica demasiado, hasta el punto de poder confundir más que aclarar. Y entre las verdaderas joyas de Llenas, mi favorita es "Vacío".  

Es aparentemente sencillo, pero el trasfondo del libro es muy complejo, o siempre me lo ha parecido. Y es que, ¿quién no ha sentido a la vez algún "vacío"? Es un libro poderoso, fabuloso, muy recomendable. Me parece que en las aulas puede dar mucho juego, desde Infantil hasta Bachillerato. 

Por lo que sea, me ha dado por empezar mis 18 recomendaciones con Ana Llenas. El que viene es uno de mis libros preferidos desde que me lo dieron a conocer en la Fundación Germán Sánchez Ruipérez, estando yo en una de mis prácticas de Magisterio de Educación Primaria. Se trata de "Adivina cuánto te quiero". De momento, no descarto coger el pop-up en español, tengo tres versiones. En español en tamaño folio, el más normal. También en español en formato minilibro, se guarda en una cajita roja, ocupa poco espacio y es versión pop-up en tamaño reducido. Y el "Big book" en inglés, el título original suena fenomenal también: "Guess how much I love you", este me costó más encontrarlo, y lo tengo como un tesoro. Es el libro que más veces he regalado, en distintos formatos. Sinceramente, es una historia de amor tan bonita, que si hay recién nacidos a mi alrededor, seguiré preguntando a la madre/el padre si lo tienen. Me parece un imprescindible en cualquier biblioteca. Esta historia de amor tiene matices, en ningún momento se sabe si se trata de mamá o papá liebre, y ese detalle me acabó de conquistar...Y la frase final, ni os cuento. Las ilustraciones tienen unos niveles de ternura enormes.



En las aulas este cuento siempre ha sido un éxito. He contado el cuento hasta acompañada del peluche, al que una de mis alumnas del "Fili" de Guijuelo, Irene Pablos, si la memoria no me falla, bautizó como Avellana.

Continúo, esta vez con  "¡Vivan las uñas de colores!" Escrito por Alicia Acosta y Luis Amavisca. Tengo la suerte de haberlos conocido en persona en la Feria del Libro de Madrid de 2019, y tenerlo firmado por ambos. Encantadores. Sigo luchando para que mis alumnos puedan ser y actuar como conforme a cómo se sientan ellos, y que eso no sea sinónimo de rechazo. Es un canto a la libertad, a la tolerancia, a la importancia de respetar al otro pese a no entender lo que siente o cómo se siente, y a dejarle simplemente ser él/ella. Lo empleé poco antes de los carnavales, estando en Guijuelo, también en el "Fili", y dio mucho juego. Descubrí muchas cosas de mis alumnado y de algunas familias gracias a haber llevado a clase esta historia.


Puntualizar que la mayoría de los libros los he utilizado en más de un centro, menciono lo que me parece más relevante o el recuerdo más fresco que tengo.

Voy ya por el quinto, es "Los invisibles", de Tom Percival. Este libro, trabajando como maestra de Compensatoria, me toca las fibras especialmente. Mis alumnos son muchas veces invisibles ante otros ojos. Mi sensación es que en muchos centros educativos la mayor lucha es por destacar por arriba, ganar premios, quedar los primeros en algo. Y mi "pelea" es otra, mi triunfo es que asistan a clase, hagan algo de provecho y den con una vía para seguir estudiando que les proporcione cierta base de conocimientos básicos y los ayude a conseguir un trabajo digno el día de mañana. Eso, para mí, es más premio que ganar cualquier concurso.


Y no por cuestiones de índole económica, pero personalmente es frecuente que me sienta invisible. Y es algo que choca, porque me resulta complicado creer que alguien no me "ve", con el espacio que ocupo. Pero bueno, nadie se libra de sentirse invisible en alguna etapa (o varias) de su vida.

"¿Qué nos hace felices?" puede engañar un poco con su título. No es un libro solo a cerca de la felicidad. Toca el miedo, la curiosidad, el esfuerzo, la ayuda, el daño, el ignorar, la envidia, la tristeza, la diversión...La historia la presentan distintos animalitos, está lleno de solapas, que intentan dar respuesta, en la parte derecha, a la pregunta previamente planteada en la página izquierda. Un libro bello, tal cual. 


Una autora que me encanta, y de la que tengo cinco o seis libros, es Miriam Tirado. Ha coincidido que dos veces en la FLM cuando he ido a la Feria, estaba hecha firmando.
Y de ella me quedo con "El hilo invisible" y "La fuente escondida", ambos ilustrados por Marta Moreno. Reconozco que después cambió de ilustradora, y no me atraen igual, visualmente, sus libros ilustrados.  "El hilo invisible" es una historia bellísima, sobre los vínculos que nos unen a otros seres vivos, algunos incluso antes del nacimiento. Me parece un texto con un mensaje muy poderoso, e invita a reflexionar.


"La fuente escondida" establece una metáfora preciosa entre aquello que somos capaces de hacer y nos hace únicos y una fuente mágica que brota del pecho de cada uno. Es un cuento para reencontrarnos con nosotros mismos. Anima a bucear en lo que nos hace especiales y a valorarnos.
Llego al noveno libro, o lo que es igual, la novena joya. Lo tengo desde hace un par de años. Me llamó la atención su portada, por el título y la ilustración, y pedí a una librera, en la Feria del Libro de Madrid de 2024, que me lo acercara. Una vez en mis manos, me acabó de conquistar. Plagado de metáforas sobre el tiempo, es un libro de una belleza relevante. Un libro para regalar y para regalaros a vosotros mismos. No he tenido la oportunidad de llevarlo al aula, pero me gustaría dejarle un hacerle un hueco antes de despedir el curso. Creo que puede dar mucho juego, y ayudar a plantear preguntas y encontrar respuestas. Maravilloso.

El siguientes es "El gran libro de las emociones", de María Menéndez-Ponte. Es un libro muy completo, incluye cuentos y fichas para gestionar las emociones. Creo que donde mejor puede funcionar es en Primaria, no obstante adaptando algunas historias, lo llevaría también a Secundaria. Va sobre saber escuchar, los celos, la autoestima, la empatía, el aburrimiento, la alegría, las mentiras, la muerte, la gratitud...Si lo incluyo es porque también lo recomiendo.


El siguiente tiene cabida en el aula de Primaria, pero me parecer ideal para Secundaria y Bachillerato. Es "Las preguntas que nos unen", de Alba Cantalapiedra. Es el resultado de un proyecto online, en el que los participantes formulaban preguntas, que solo podían ser respondidas por medio de un dibujo. Brillante. Creo que esta maravilla la encontré en La casa del libro, en Valencia. Un libro excelente.

Los dos siguientes he valorado mucho si ponerlos o no, al final la balanza se ha inclinado por el "Sí". Ambos de Defreds, son Incondicional y Sempiterno. Fueron dos de mis compañeros en el confinamiento por COVID que nos dejó a todos metidos en nuestros hogares casi todo el día. Algunos de los audios que me dio por enviar entonces, tenían textos recogidos aquí. Les tengo un cariño especial, si bien su autor me decepcionó bastante. No sé en qué punto se encuentra ahora porque le he perdido la pista, y no pienso mover un dedo para saber qué fue de su vida. Algunos poemas están en entradas del blog, como 34 (aparece en Incondicional), que en realidad tiene 36 palabras. El de Sempiterno tiene marcadores asomando por muchas páginas, he revisado los señalados, y me quedo con "Ojalá siempre". Por la forma y el contenido, estos libros me parecen adecuados para Secundaria. 




Y de ahí llegamos a Occimorons y su libro "Esas cosas que nos pesan". Puede venir bien en aulas de Primaria, quizás a partir de 4º de Primaria, en toda la ESO y Bachillerato. Mediante viñetas habla de salud mental, un tema importantísimo y al que se le deja poco hueco en los centros educativos. O al menos así lo veo yo, es insuficiente lo que se hace respecto a la salud mental. Y cada vez hay más casos que parecen pedir ayuda a gritos, pero en ocasiones no son capaces de verbalizarlo. Muy bueno. Si podéis, adquiridlo para vuestro colegio, instituto o para uso personal.


Un libro adecuado para Infantil y Primaria. De la mano de Rocío Bonilla, con unas ilustraciones únicas, plagadas de expresividad, "¿De qué color es un beso?". En él aparecen las posibles respuestas de una niña, Minimoni, para responder a la cuestión que plantea el título. Precioso.
"Con las manos", de Elena Bernabé y Alba Azaola, es el decimosexto título que comparto con vosotros. Un regalazo de AKIARA books. Un libro con muy buen acabado, la textura del exterior es estupenda. Sus realistas ilustraciones de las manos me resultan casi mágicas, y los colores y motivos que acompañan a las manos a través de las páginas, un festín para la vista. Las manos como herramienta, como medio y como fin. Una auténtica preciosidad. Y sí, de la Feria del Libro de Madrid tenía que ser. Como para no querer ir cada año...una cita ineludible (para mí). 



El siguiente está en mis manos desde hace nueve años. Su título responde a unas palabras que todos hemos dicho o nos han dicho en algún momento, "Así es la vida". Lo firman Ana-Luisa y Carmen Ramírez. Es una lección de vida, un baño de realidad. Apropiado para cualquier etapa, desde Infantil hasta Bachillerato. Ojo, en las recomendaciones me he inclinado por el contexto académico, pero cualquiera de los que cito aquí, pueden emplearse con adultos también, de cualquier edad.

Tras un ratito hablando brevemente de cada uno de los libros que me apetecía incluir en mi 18º aniversario como maestra, llegamos al número dieciocho. De la mano de editorial Juventud, de Ed Vere, he elegido "Cómo ser un león". Una oda a la libertad, la valentía, el amor a uno mismo sin compararse con otros, la amistad...Cromáticamente predominan en él tonos amarillos, rojizos y anaranjados. Muy especial.


Y así acaba mi paseo entre libros. A estas alturas a veces sigo preguntándome "Cómo ser un león", evito resignarme con eso de "Así es la vida" y depende del día lo de "¿De qué color es un beso?" adquiere una tonalidad u otra. Lo que es seguro es que son muchas "Las cosas que nos pesan", pero gracias a "El hilo invisible" que nos une a nuestras personas vitamina, refugio, medicina o como queráis llamarlas, esas "cosas" son más livianas. Y aunque a veces nos cueste verla, "La fuente escondida" de cada cual es una joya que nos distingue de los demás y nos hace únicos y especiales. Ojalá, "Las preguntas que nos unen" sean infinitamente más que las que nos separan. Y que lo mío con la docencia sea "Sempiterno", porque aunque en un futuro me jubilaré, nunca se deja de ser maestra. Sé que quiero mucho a muchas personitas, y en todos estos años me he volcado en intentar, no siempre he triunfado, tratar a los demás como me gustaría que me trataran a mí. Y desde aquí, mi faro, mi castillo inexpugnable, mi casita virtual, intentaré seguir buscando "¿Qué nos hace felices?" y ponerlo todavía más en práctica. Y deseo que "¡Vivan las uñas de colores!" de nuestro alumnado, y el respeto hacia la diversidad de realidades con las que nos topamos en las aulas. Y parte de mi labor es que "Los invisibles" cada vez sean menos. Porque desde luego, "El tiempo es una flor" y aquí nadie va a permanecer eternamente. Por eso, mientras se pueda, mientras estemos presentes, que las huellas que dejemos en los corazones de otros, sean lo más hermosas posibles.

GRACIAS a todos, y en particular a los que seguís el blog de forma "Incondicional". Si bien para mí cada entrada es una botella lanzada al océano, disfruto más cuando sé que hay alguien al otro lado de la pantalla, al que le ha llegado mi mensaje. Y mañana ya, regreso a las clases, con una sonrisa en la cara. Soy maestra, y muy orgullosa de serlo. Buena tarde de domingo a todos.






Un inciso relacionado con la última canción. Gracias a los alumnos que me "regalaron" su confianza, a nivel personal y laboral, por la suerte que supuso poder la vida a través de vuestros ojos, de niños/as y adolescentes. No sé si mejor docente, pero sin dudarlo, me habéis hecho mejor persona. Hoy y siempre, os deseo felicidad a manos llenas.


miércoles, 15 de abril de 2026

DOLUS

Quería haberme dejado caer por el blog para escribir sobre cuestiones más alegres, pero he de hacer caso a las señales, y llevo unos días recibiendo demasiadas. Por eso, aunque me cueste, no voy a dejarlo para mañana. Recientemente no recuerdo si leí o escuché, solo que fue algo que salió en Instagram, que el duelo es el dolor por ese amor que ya no le vamos a poder dar a alguien. He dado y buscado vídeos relacionados con este tema y muchas definiciones sobre el duelo, y con todas estoy algo de acuerdo. Pero esta me pareció especialmente atinada. Poco después encontré una serie de Prime, "Días mejores", la historia gira en torno a una peculiar terapia de duelo que reúne a desconocidos que han perdido a su pareja. Solo he visto un capítulo, pero el enfoque que le da a un tema peliagudo, es más que suficiente para estar interesada en verla. Tiene 18 capítulos, repartidos en 2 temporadas. Voy a verla, pero no quiero devorarla porque, afortunadamente, tengo muchas cosas en la cabeza que nada tienen con el duelo. El duelo está ahí, sigue ahí y llegó para quedarse. 


Entre medias, o sin el entre, muchos recuerdos, pensamientos, conclusiones, teorías y de todo un poco, relacionadas con la mayor ausencia de mi vida hasta ahora: mi padre. Y me doy cuenta que si escribo o hablo de él sigo emocionándome. Esta emoción no siempre se traduce en lágrimas, si hablo hay menos posibilidades de llorar en algún momento que si escribo. Podría decirse que hablando me controlo más . Si escribo me siento totalmente libre, y como no me guardo nada, dejo que las emociones afloren y fluyan como elijan en cada momento. Y si lloro pues lloro, no es el fin del mundo. Creo que es preferible sacar ese dolor, esa tristeza infinita y amarga, que dejarla dentro, enquistándose. Y esta tarde, ya la señal definitiva para escribir ahora, sí o sí. En Instagram también, obviamente nos espía, me salió un anuncio de Fundación "La Caixa" con una entrevista sobre el duelo. No os quitará ni 10 minutos. Pero vale la pena verla. Me ha parecido interesantísima, sin paja, todo sirve. En ella, Andrea Ropero entrevista a Alba Payàs, psicoterapeuta experta en duelo. Se llama "Una mirada al duelo". 

Extraer titulares de esta entrevista es facilísimo, pero voy a mencionar solo dos. Una frase evidente, pero complicada de aceptar e integrar en nuestra vida: "No podemos vivir sin duelo." Me parece una verdad como un templo, ponerse una venda no soluciona ni arregla nada. Sería bueno aprender a integrar el duelo como parte de la vida, para enfrentarnos a las pérdidas con más fortaleza, más conocimiento, más serenidad...Y la segunda, puedo decir que es una recomendación también, huir de los tópicos y frases hechas como "Ya verás como el tiempo lo cura todo." El tiempo no cura una mierda. El tiempo ayuda a suavizar una herida que va a quedarse abierta hasta el final de mis días. Pero entiendo que se trata de una cuestión de supervivencia, y el pico de dolor por la muerte de alguien amado alcanza un punto álgido cuando fallece. Lo que pasa es que hay más picos, tal vez de distinta intensidad, pero existen, y hay que pasarlos como buenamente cada cual sea capaz.  Da igual que ya haga, en mi caso, más de 2 años y medio desde que murió (mi padre). A veces parece que fue ayer. Lo que sé es que puso mi vida patas arriba, y me costó mucho sentir felicidad de nuevo. Y hasta cuando empezaba a sonreír me resultaba difícil, o notaba cierto sentimiento de culpa, por poder sonreír sin él. Asumí, o más bien aprendí, tampoco vi alternativa, que la vida sigue a pesar de lo mucho que pesan ciertas ausencias. Aprendí que lo más sensato y quizás lo que más le hubiera gustado a él, es que fuera lo más feliz que pudiera, lo que no quita que sea una felicidad distinta, porque él ya no está. Todo cambio. Hay un hasta que él vivió y un desde que él no está. No he elegido las cartas que me ha traído la vida, pero sí qué hacer con ellas. Puede que a ojos ajenos no esté jugando mi mejor partida, pero es la mía, y ya que las cartas no dependen de mí, las "jugadas" son mi poder. 

Y cuánta razón tiene Alba, hay días en los que estas deseando hablar del tema, por mucho que duela. Y otros en los que pides a gritos distraerte, y pensar en cosas que no tengan nada que ver. Y que no te pregunten qué tal estás continuamente. Discrepo con una de las personas que hablan sobre el duelo, ella afirma que quien más te puede ayudar a afrontarlo es alguien que haya pasado por algo "parecido". Entrecomillo lo de parecido porque me habréis leído mucho, que entiendo el duelo como algo personal, único. Y sigo defendiendo que hay tantos tipos de duelo como números de habitantes tiene el mundo. A mí me ayudaron muchísimo varias personas que habían sufrido pérdidas infinitamente dolorosas, no voy a decir que semejantes a las mías. Pero también un par de personas que, afortunadamente, no habían ni han pasado todavía por algo así. Supieron estar, y sé que era muy complicado estar, porque muchos días no quería ni verme, como para querer ver a alguien. Y otros estaba deseando no olvidar, pero si distraer la mente y fijar mi atención en cuestiones que nada tuvieran que ver con mi duelo. Gracias a los que estuvieron, fuera o no agradecida con ellos en aquella etapa tan fastidiada, que no aventura ni a calcular lo que pudo durar aproximadamente. Acotar es muy complejo. No es un día llorar por los rincones y al siguiente ya  aplaudes con las orejas. Pero gracias, de corazón, otra vez. Porque dentro del dolor, la fuerza del amor y la amistad tuvieron mucho que ver para salir a flote. Una de las veces que más afortunada me he sentido en mi vida por el círculo humano con el que cuento. Eso me hace mucho más millonaria que al dueño de Mercadona, tal cual.

Sobre lo que se escucha al comienzo del vídeo, antes de empezar la entrevista. Para mí, al poco de fallecer mi padre, necesitaba escuchar su voz una vez más, y no paré, fue muy difícil, encontrar un audio suyo. Mi padre no era de mandar audios por el "WhatsApp". Fue desgarrador a la vez que sanador escucharlo. El audio no dura ni diez segundos, pero lo que dice es reconfortante, casi mágico. Recurro a ese mismo audio cuando la pena por su ausencia me asalta. Y no me he puesto a buscar si existen más, puede que sí, pero con ese, me basta. El mensaje es demasiado potente, y sus palabras siguen abrigándome a día de hoy.

Al intentar localizar un vídeo corto también de la Fundación "La Caixa" que vi ayer por la tarde en la tele (YouTube), me ha salido este otro, excelente también. Es de hace un año, Gemma Nierga habla con Alonso García de la Puente, psicólogo. Brillante la explicación que da y la distinción entre empatía y compasión. Al igual que la primera, no llega a 10 minutos de duración. ¡Maravillosa!


Localizado el vídeo que iba a poner en 2º lugar, os dejo con la historia de Aroa. Sabias palabras, recomendaciones muy acertadas.


Y por supuesto, la dosis musical, que nunca falte. Como siempre, medicina para el alma.





Feliz miércoles a todos. Sí, es la una y algo de la madrugada y entro a 1ª hora (8:30 horas). Pero me acuesto con una sonrisa, y con la mochila más liviana. Y deseando tender la mano y sentarme a escuchar, a acompañar, o lo que se tercie. Dicho queda. Es una oferta que no caduca. Y tocaba hacerla en este instante. Porque antes era pronto.

martes, 7 de abril de 2026

VIDA: 7 de abril de 2026

He decidido que mi 2026 empieza hoy, sí, en abril. Siento si me habéis leído o escuchado algo semejante antes. A veces las piezas de un puzle tardan en encajar, pero acaban haciéndolo. No envié las tarjetas de Navidad, la semana pasada rompí dos de las tres que hice en verano y las tiré, sin remordimiento, incluso con cierto alivio si me apuráis. Así que no sé, puede que las demás tengan el mismo final. Ya veremos. De momento no las mando porque me encanta escribir, lo adoro, no es ningún secreto, pero procuro ser honesta conmigo misma y no es mi momento para felicitaciones navideñas, cargadas de palabras que a la mayoría puede que no les sirvan ni les gusten y que a mí no me apetece poner. Quizás cambie de tercio y escriba porque sí, un día de primavera que ande inspirada, sin prisa pero sin esperar tampoco a que llegue otra Nochevieja. Y en vez de enviarlas las entregue en mano, según sople el viento, todo es posible. Tengo que darle una vuelta je, je.

Así que espero que mi año inaugurado a 7 de abril tenga otros colores. Que deje de ser parte de lo que soy y me saque más partido en muchos sentidos. Sé que potencial no me falta, lo siento pero tristemente abuelos no tengo ninguno vivo desde hace muchos años, así que me permito decirme esto, porque me da la real gana. Total, hoy es el comienzo oficial de la tercera evaluación, el último tramo del curso. Y he decidido afrontarlo de otra manera. Quiero disfrutar lo que no he podido en las dos anteriores, y tengo razones en ambos institutos, con nombres y apellidos de adultos y adolescentes, para exprimir esta parte final del año académico.  Y eso lo voy a aplicar a los demás ámbitos de mi vida. 

Y si en breve puedo tener mi dosis de mar, aunque no sea para bañarme, ya que estamos en abril y no he perdido el norte, todo va a tener una gama cromática todavía más bella. Estos días, sin pasar nada del otro jueves, han estado llenos de palabras cariñosísimas de algunos de mis ex alumnos. Me cuesta un mundo ponerles un ex delante, porque mis polluelos lo eran y lo siguen siendo, igual que el pollito. 

Como ya mencioné en la entrada anterior, estos días sin clases los he pasado regular en lo que a salud se refiere. Pero he vuelto a dibujar por gusto y no por obligación. Resultado de tres madrugadas productivas son estos tres árboles de la vida. 



Fotografías propiedad de Raquel Plaza Juan. 

Siento si a alguno le entra diarrea visual al ver tanto color junto. Si fueran menos coloridos, os garantizo que serían de otra persona. Reconozco que cuando estuve en San Eloy una de las cosas que más me costó fue la etapa de carboncillo. Y de dibujar teniendo en cuenta tantos parámetros. Puedo pasarme horas y horas dibujando, es frecuente que al ponerme a ello pierda la noción del tiempo, pero me aburría soberanamente tanta técnica. Lo mío es más la creatividad, la imaginación, un espíritu libre que puede fijarse en algo que ve, pero quiere modificarlos según los ojos que observan. Y que se note que es mío, cada cual tiene su sello. Recuerdo los dibujos de un alumno del CEIP "Santa Catalina", que dibujaba con una ternura inmensa, como la que él tenía. En navidades di con una tarjeta suya de una actividad que hicimos en clase, y verla ahora, que ya debe haber acabado Medicina, fue muy emotivo. Y verlo actualmente, ya un adulto, igual, aunque sigue conservando esa ternura que derrochaba por todos sus poros. Una mirada distinta, incisiva, enigmática, tierna también, entonces y ahora. La verdad he dado con muchos niños y niñas que hablaban con la mirada más que por la boca, fueran callados o unos cotorritos.

A los tres árboles de las fotografías van a seguirles otros cuantos en A3 y A4. Porque lo que se promete, si se puede, hay que cumplirlo, aunque sea dos años más tarde. Me gusta muchísimo el árbol de la vida y no lo disimulo. Es un motivo muy presente en mi vida desde hace bastantes años. 

Así que a nada de despedir el 7 de abril...¡Feliz año nuevo (mío)!