jueves, 7 de mayo de 2026

El mapa de la emociones (1)

Inauguro hoy nueva aventura, proyecto, no sé muy bien cómo calificarlo. Es el resultado de lo que llevo tiempo observando en las aulas de instituto, unido a mi manera de entender el mundo. O más bien de intentar comprenderlo, especialmente el "planeta adolescente", que requiere de dosis extra de empatía y paciencia. Como no sé si voy a tener la oportunidad de hacer algo así con todo el alumnado próximamente, este curso lo descarto por cuestiones de organización, me ha parecido buena idea estrenarla ahora. Está pensado para una sesión semanal, de atención muy individualizada, son solo un alumno de 3º de la ESO, de Honduras; y una alumna de 1º de la ESO, de Marruecos. Aunque según las necesidades y cómo evolucione todo, el grupo puede crecer. Me he lanzado a hacer algo así a estas alturas, porque "esta todo el pescado vendido", y considero que esta sesión semanal, distinta, les puede venir muy bien a ambos.

La novedad se llama "El mapa de las emociones". Los que me conocen y/o me leen habitualmente, saben que este curso estoy compartida, con un pie en el IES Francisco Salinas y el otro en el IES Venancio Blanco. Tras meditarlo mucho, por cómo está organizada la Educación Compensatoria en ambos, me ha resultado más apropiado hacerlo en el Venancio.

Es verdad que la hora es la más intempestiva, a primera. A las 8:30 parece que todavía nos cuesta arrancar a todos, pero mi horario es el que es y no me da mucho margen. 

Llevé tres libros al aula envueltos en papel de regalo, con el mismo diseño en el papel de los tres. Mi idea era que a ciegas, ellos eligieran uno de los libros. De entrada les dije que me daba igual si cada semana uno de los dos elegía un libro, o entre los dos se ponían de acuerdo. Por lo que sea a los dos se le fueron los ojos al mismo, algo llamativo porque insisto, no se veía nada. Y el afortunado fue "¿Por qué lloramos?", escrito por Fran Pintadera con mucha sensibilidad e ilustrado con mucho gusto por Ana Sender. Es de AKIARA books. Si a alguno le resulta familiar, hace nada lo mencioné aquí, entre los regalos que me hice por el "Día del Libro". No me había dado tiempo a llevarlo al aula. Y al pensar qué iba a hacer y seleccionar los primeros libros, este debía estar.

Una vez desenvuelto el libro, lo hemos leído entre los tres. Y he ido preguntando o comentando detalles para que fueran reflexionando, insisto, 8:30 de la mañana, tienen mucho mérito. Soy consciente que las vivencias de los dos son muy diferentes, pero eso me parece que es un plus para enriquecer actividades como esta.

Luego les di dos hojas, impresas solo por una cara. Les pedí que leyeran la primera y pusieran lo que quisieran. Les advertí que compartir en voz alta lo que habían puesto no era obligatorio. Eso sí, insistí en que pensaran y se esforzaran por responder a todo. No es un examen, son ejercicios principalmente para ellos. Y luego hicimos una puesta en común de las respuestas. Dejé que ampliaran de palabra lo que habían puesto por escrito.

La implicación de cada uno fue muy diversa. 

Como siempre, os invito a que si hacéis algo semejante en el aula, no tengáis miedo a participar vosotros también. Si en Primaria me parece muy necesario, con Secundaria,  adolescentes sí o sí, lo veo imprescindible. Hay que ser generoso, y nunca les pediré a mis alumnos algo que yo misma no haría. A ellos les suele venir de cine para romper el hielo y que se animen a participar.

Pese a las dificultades de tanta novedad, creo que disfrutaron con la actividad. El próximo miércoles no estaré para hacer la segunda sesión, pero sí el 20 de mayo. Tengo hasta un par de días antes para elegir cuál es el libro que va a hacer compañía a los dos envueltos.

Cambio sustancial, como "Emociónate" era un grupo más numeroso, 7; y "Pinceladas de emoción" mucho más, con un grupo completo, 20, en esos casos sí comentaba lo más relevante de lo que decían los alumnos. Aquí, en "El mapa de las emociones", al ser solo un chico y una chica, no voy a decir nada sobre sus respuestas. Sí diré lo que ha funcionado mejor, mis impresiones sobre cómo los he visto u opiniones que yo haya compartido, pero quiero respetar su privacidad, y con dos no lo veo viable. Un inciso, gracias por vuestra disposición. Espero que quien ha participado y colaborado fenomenal, aunque seguro que ha hecho un esfuerzo para ello, quiera continuar haciéndolo. Y quien ha hablado poco y no ha reflexionado mucho sobre el tema, se anime a hacerlo en otras sesiones. Recalco mi agradecimiento a los dos. Lo mejor de ser un número tan reducido, es que sí da la opción de participar mucho a cada uno, y eso me encanta, era una de las "espinitas" de "Pinceladas de emoción", era inviable que en 30 minutos escasos todos dijeran todo lo que quisieran. No obstante, sí procuraba que todos intervinieran.

En esta nueva aventura, he pensado dejaros las fichas que trabajo con cada libro. Las comparto con marca de agua y en formato PDF. Si alguna persona quiere llevarla a su clase, solo tiene que escribirme, y se la hago llegar sin marca de agua, únicamente con mi nombre, apellidos y curso en un lugar discreto y pequeñito.  Y podéis poner en práctica la sesión tal cual, o hacer lo que más os convenga.

Fichas EL MAPA DE LAS EMOCIONES_1_Llorar 

Apunte: no dispongo de panel ni pizarra digital, por si os extraña que ni comparta ninguna canción.

Como esto no se trata de meter emociones en tarros, sino algo bastante más complejo, el título no tiene por qué ser una emoción o un sentimiento, sino algo que me parezca significativo, y punto.

Hago hincapié en lo de animar a participar al alumnado, a compartir, pero no obligar a nadie a hablar. Sé que hay muchos temas difíciles de tratar, pero sea cual sea, lo hago en un momento muy avanzado del curso, con todas las ventajas que eso implica. Eso sí, acabamos de empezar y ya me he percatado que se me va a pasar volando y no me va a dar tiempo a tocar todos los temas que me gustaría (pensando en mi alumnado).  Hasta el timbre musical que indica el final de la clase, no me he dado cuenta de lo mucho que echaba en falta tratar algo así en el aula. Gracias, Yassmín, parte de la "culpa" de haber creado esto, es tuya. En ocasiones tenemos cosas delante de nuestras narices y somos incapaces de verlas.

Acerca de mis respuestas o conclusiones a la vista de lo escuchado en clase, puedo afirmar lo siguiente:

  • Sí creo que llorar es beneficioso para la salud. Me parece que con frecuencia es muy necesario para sentir alivio, para que aquello que nos pasa, no pese tanto.
  • Suelo llorar a menudo, casi un día sí, un día no.
  • Prefiero llorar sola, pero no pasa "nada" si lloro estando acompañada, según la compañía.
  • Lloré por última vez hace muy poco, al recordar a mi padre mientras escribía en el blog.
  • Estoy convencida que se puede llorar por muchos motivos, no solo por tristeza. También de alegría, rabia, nervios, dolor...
  • Si viera a una persona llorando, dependería de quién fuera. No pongo la mano en el fuego de qué le diría o cómo actuaría. Seguramente dejaría que llorara tranquilamente y el tiempo que necesite. A veces basta con estar a su lado, sin hacer ni decir nada. Sí sé lo que no le diría, bajo ningún concepto: "No pasa nada". "No llores". 
  • Y si es al revés, y soy yo la que está llorando, probablemente me gustaría que me abrazara o  me dé espacio, aunque parezca contradictorio.
  • Como todos metemos la pata, no, la gente no siempre actúa como me gustaría cuando me ven llorar. No son adivinos, quiero pensar que no es algo intencionado. No me gusta nada cuando a veces me ignoran, como si no estuviera llorando. Una cosa es dar espacio, y otra hacer como que no has visto nada.
  • Mi sensación es que no me cuesta expresar lo que siento. Llevo muchos años trabajando en mí misma y aprendiendo sobre el universo emocional, para mí en primer lugar, o poco podría ayudar a mis alumnos. Pero también por los que me importan, por aquellos a los que quiero, porque me ayuda a entenderlos más y mejor. Si hay veces que me "guardo" algo, es por sopesar si merece la pena decirlo, y qué coste va a tener. O porque no me apetece compartir algo, y ya.
  • Comparo mi llanto, no siempre, con un torrente de agua, algo que se desborda, una especie de riada. 
  • Y ya, igual que cuido la privacidad de mi alumno y mi alumna, la mía también, me reservo lo que puse en las gotas del final de la segunda página.
Imagen del interior del libro "¿Por qué lloramos?"
Espero que me "acompañéis", a través de este espacio, en esta nueva ocurrencia mía. Al acabar ayer la sesión y analizar cómo había ido, me he quedado con lo positivo, y es verdad que estrenar una dinámica así solo con 2 alumnos y a las 8:30 de una mañana bastante gélida, tiene su mérito. Hay margen para exprimir más esos 50 minutos. Y estoy deseando ver qué libro desenvuelven el 20 de mayo. Sí, soy feliz porque me encanta lo que hago, me apasiona. Y no tengo por qué disimularlo.

Y si da la impresión de no haber espacio ni tiempo para lo que de verdad importa, le hacemos hueco y buscamos su momento, donde sea. ¡Gracias!

domingo, 3 de mayo de 2026

MAMÁ, madre, mother, mum...Día de la MADRE


Año tras año, lo importante sigue siendo lo mismo, no ha cambiado ni un ápice. Por eso, en primer lugar, porque este blog es cosa mía, FELICIDADES a mi madre, por ser una de las personas más importantes de mi vida y la que me la dio. Por tener la suerte de poder seguir felicitándola, regalándola y todo lo que se tercie. Aunque "proteste" diciendo que no necesita nada, no le hago ni caso. Cada uno manifiesta el amor a su manera, y como escuché recientemente en un programa de televisión, uno de los lenguajes del amor es ser detallista. Me siento muy identificada con eso, sean regalos materiales o detalles de otro tipo, pero sí, una de las que expreso es amor es a través de los detalles. Y no me canso de ser así con los que más quiero. Es parte de mí.

Felicitada mi madre, podría felicitar a todas las mamás de las que me estoy acordando hoy de muchas formas. Incluso podría hacerlo al revés, felicidades a la mamá de..........(completar con el nombre del niño/a). Esta vez no pongo nombres propios, porque escribo la entrada a última hora, y prefiero evitar dejarme alguna en el tintero. Por eso, daros todas por felicitadas y ojalá hayáis podido pasar este día de una manera agradable y, en muchos casos, junto a vuestros hijos, sean peques o grandes.

Me gusta recordar también a las mamás que ya no están aquí, que siguen estando porque continúan presentes a través de sus hijos/as, pero físicamente, desgraciadamente, no. Por eso un recuerdo especial para las mamás ángeles, y para los hijos/as que siempre las llevan en su corazón. Y algo extremadamente duro, otro de mis pensamientos está con las mamás que han perdido un hijo/una hija, fuera bebé, pocos años o ya un adulto, no quiero ni imaginarme hasta dónde llegará ese dolor tan profundo.

En penúltimo lugar, felicidades a las mamás que ejercen de ello pero no lo son, porque sí. Y dejo para el final a las que desean ser madres, y tienen la incógnita de si lo lograrán algún día o no: ojalá lo consigáis, no dejéis que nadie se permita el lujo y atrevimiento de juzgaros, no os rindáis, no estáis solas. De corazón deseo que este último grupo pueda celebrar este día con todos lo honores, sea un año u otro. 

He elegido algunos vídeos y canciones que me parece, es decir, algo totalmente subjetivo, vienen como anillo al dedo.







Gracias a las madres del mundo por el amor a manos llenas, la paciencia, las respuestas a las preguntas que unas veces planteamos y otras no, las advertencias, los consejos, y mil y una cuestiones que nos hacen sentir afortunados como hijo/a. 




viernes, 1 de mayo de 2026

Día del LIBRO en diferido, rompecabezas y sí...Gané YO

El 23 de abril andaba yo alejada de la capital salmantina. Y como me gusta planificar, sabía con antelación que no iba a poder cumplir con mi cita, casi sagrada, de visitar los soportales de la Plaza Mayor de Salamanca. Pero esa jornada la he disfrutado tantos años, que no pasa nada por "perdérmela" algunos, y si es por estar con el modo desconexión activado, vale la pena perdérsela.

Por eso encargué en la librería de mi barrio, a escasos metros de casa, varios libros. Estos son mis autorregalos del 23 de abril. 

Sí, me autorregalo con frecuencia, libros y lo que se tercie, lo admito pero...¿y qué? No dependo de nadie para eso, y el día que no pueda permitírmelo, no pasará nada. Será porque tengo razones más importantes para gastar/invertir el dinero en otros ámbitos.

Antes de ayer a mediodía, me dio por visitar la trastienda del blog. Esa en la que aparecen las entradas tal cual las he escrito, comentarios  publicados y otros pendientes de moderación. Me topé con un comentario que no había visto. Puntualizo que puse eso, de "pendientes de moderación", para evitar gente anónima con ganas de hacer daño, a la que no iba a darle un espacio gratuito para criticarme de manera cobarde (anónima) o lo que les apeteciera. Solo puedo publicar o eliminar los comentarios. Si por ejemplo hubiera algo mal escrito, se publica tal cual. Nunca me he encontrado con comentarios desagradables pero, por si las moscas. Resulta que el deantes de ayer es de una antigua "alumna", Yassmín. Entrecomillo alumna porque no llegué a darle clase como tal. Aunque fue una de las valientes que se apuntó a mi idea del Taller "Emociónate", para la tarde que tenía que hacer el segundo curso que estuve en el Beatriz Galindo. Yassmín, aunque me he explayado bastante en la respuesta a tu comentario, quiero que quede reflejado aquí también. Por eso:

Es increíble que me digas todo lo que me dices, y que lo hagas casi ocho años después de haber puesto punto y final al taller. Ayer me embargaba la emoción y, todavía hoy, me cuesta asimilarlo. Para mí ese ratito de "Emociónate" era mi hora favorita de la semana. Y recuerdo que no todo fueron risas precisamente. También las distintas actitudes de todos los que ibais. Algunos, reticentes y expectantes, a ver cuál era mi "ocurrencia" para esa tarde. Otros, como tú, con una sonrisa de oreja a oreja y a "tumba abierta", daba igual lo que propusiera, te lanzabas a la piscina. Gracias por esa actitud y por la confianza y el cariño. Como puse en el comentario de la entrada anterior, fuisteis el germen de "Pinceladas de emoción". Con vosotros me di cuenta de lo mucho que disfrutaba con la "educación emocional", de lo importantísima que es y lo necesario que me parece darle un espacio y un tiempo en los centros educativos. En una vista generada por IA, aparece esto sobre la educación emocional:

La educación emocional es un proceso educativo, continuo y permanente, cuyo objetivo es potenciar el desarrollo de competencias emocionales (conciencia, regulación, autonomía, empatía) para mejorar la calidad de vida y el bienestar personal y social. Comienza en la infancia, siendo clave en casa y la escuela para gestionar emociones, prevenir disfunciones y fomentar la resiliencia.

Algo que me encantó del Taller "Emociónate" es que era un

grupo reducido, y eso daba pie a muchas dinámicas que 

se complican tratando estos temas en un grupo 

numeroso. Con "Pinceladas de emoción" en el "Fili" de 

Guijuelo, muchas veces sentía que algunos se habían 

quedado con ganas de participar más. Pero intentaba

que todos los que quisieran, pudieran intervenir. 

Nunca obligué a nadie a hablar. Entendía que había que 

dejar que cada cual pudiera sentirse libre participar 

(o no).

Y eso fueron pildoritas, porque solo disponíamos de 30

minutos escasos, pero a mí me daban la vida. Pese a ser la

última media hora de los viernes, se me olvidaba todo

lo "malo" de resto de la semana.

Volviendo a "Emociónate", fue uno de los regalazos de un

curso durísimo, en el que pude haber acabado fatal, pero

no fue así. Al final, ocho años después de ese año tan 

fastidiado, mucho más que el curso anterior en el mismo 

cole, ayer, me di cuenta, que ese curso, gané YO. Gané 

por las personas con las que me hizo coincidir la vida en 

los dos cursos del Beatriz Galindo.

Gané por Kris, Charo, Lourdes, Feli y Carmen. Por Merce, 

María y Cristina ASECAL. Y, por encima de todo, gané por 

Amín, Anabel, Avi, Darianna, Daribel, Florín (Argika), 

Imán, Ion (Geo),Jair, Jehison, Jenifer,  Mihaela, Noreen,

Ricardo, Safae, Salma Ouanit Mansour, Yassmín y Yousef. Son muchos más, estos son los que me han venido a la 

cabeza...Tened en cuenta que ya ha llovido bastante y he 

conocido muchos alumnos nuevos desde que me fui del 

"Galindo" y no es fácil acordarme de todos. Pues eso, defi-

nitivamente, gané yo. Aunque haya tardado tiempo en ver-

lo, es momento de gritarlo a los cuatro vientos, repito: 

GANÉ YO. Y sigo recibiendo cariño por parte de personas 

que coincidieron conmigo en el contexto de aquel 

colegio. 

Ayer reflexionaba sobre lo que me gusta más de lo que

hago como docente, tanto a nivel académico como en el 

plano personal. Tuvo algo que ver el comentario de 

Yassmín, y algunas preguntas que un alumno me hizo 

por la mañana.

Como asignaturas, disfruto una barbaridad con Plástica. 

Me encantaría hacer un taller de Plástica con mi alumnado

de "Aula Abierta" del IES Venancio Blanco. Y con mis chicos 

y chicas del IES Francisco Salinas. Y con ambos también 

talleres de otra temática. Pero como no sé si mi destino

será el mismo que el año que viene, y aunque lo fuera 

habría un gran cambio de alumnado, cuando los conozca, ya

planteo lo que me parezca más apropiado.

Lo de Plástica se ve a la legua, me encanta y puedo pasarme

horas y horas dibujando, coloreando, haciendo manualidades

...Y suele crear un ambiente más cálido y distendido.

Aunque no tenga nada que ver, me encantan las Mates. Sí,

quien me conoció como alumna estará alucinando. Pero es

verdad, como docente es una de las asignaturas que más

me llama enseñar. También Lengua, da muchísimo juego y 

a través de ella se pueden beneficiar las demás áreas, es

otra de las que me encanta. Luego ya colocaría el Inglés.

Sí, en cuarta posición. Quizás tenga que ver que en Com-

pensatoria he comprobado que es una de las asignaturas 

que genera más rechazo entre mi alumnado. Y es agotador

remar en contra día sí y día también. 

Y de lo que no es puramente académico, la respuesta está 

aquí, en el blog. Me apasiona llevar al aula la educación

emocional. Me emociona pensar, elegir, elaborar...lo que 

sea, actividades que puedan hacer que mis alumnos se 

conozcan mejor a ellos mismos (y/o entre ellos), que

sean capaces de gestionar de una manera más adecuada

lo que les pasa, sea algo pasado que todavía les pesa o

del presente. No sé, hay personitas todos los años en

mis clases, que cargan una segunda mochila pesadísima.

No me gusta cerrar los ojos ante esa mochila personal.

Sé que hay que sopesar muy bien hasta dónde implicarse 

para no sufrir, desde luego. Pero soy incapaz de ignorar el

dolor ajeno, de pasar por alto a un alumno o una alumna

que percibo que está atravesando por un momento com-

plicado. Y hay recuerdo una de las primeras lecciones que

aprendí en mi primer curso en un instituto. Me estrené a 

lo grande en el IES Vía de la Plata de Guijuelo. La lección

es esta: NO JUZGAR. Eso implica una escucha atenta, con

frecuencia morderse un poquito la lengua, e intentar em-

patizar sin quitarle hierro a lo que te acaban de contar. Y 

la gratitud es muy importante, uno de los mayores regalos

que puede hacerme un alumno es la confianza, a nivel do-

cente y personal. Esto, no está pagado. Y en esta profesión,

siento que lo que doy, que es mucho, se me devuelve multi-

plicado. Y es común que me lo devuelvan alumnos que no

me esperaba o con los que haya "chocado" al comienzo.

Sé que con la "educación emocional" tengo, obligatoriamen-

te si quiero que funcione, hacer un esfuerzo tremendo a ni-

vel personal, y ser generosa y tener la mente muy abierta.

Y por supuesto, estar dispuesta a disculparme, porque no

siempre acierto. No obstante, con el tema emocional,

procuro tener un cuidado extremo con las teclas que voy

tocando y, ante la duda, no toco ninguna.

Tengo la sensación que en estos menos de dos meses de 

clase que quedan, hay mucho hermoso por vivir en las aulas.

Y me hace mucha ilusión estar presente, y ser parte de

algo especial. Y aunque a ratos acabo desbordada por tanto 

adolescente, tienen algo que hace que me encante estar 

con ellos. Me parece que me espabilan de vez en cuando. Y

ayudan a que conozca un poco cómo actúan, piensan...Por

eso, hoy la música va a extrañar a muchos, pero es una

fórmula maravillosa para aproximar mundos más cercanos

de lo que parece. Y me apetecía ponerla. Tal vez la persona

responsable de haberme animado a compartir estas cancio-

nes no lea esta entrada del blog, pero aquí se quedan.



Vuelvo a mis autorregalos del 23 de abril. AKIARA books es un diamante de editorial, el cual descubrí en la pasada edición de la Feria del Libro de Madrid. "¿Por qué lloramos?", de Fran Pintadera (autor) y Ana Sender (ilustradora), es una delicia que invita a hacernos esa pregunta pero a la vez nos ofrece posibles respuestas, regadas de ilustraciones hermosísimas. Y si nada se tuerce, este libro pienso usarlo en mis clases antes de terminar el curso. En mi cabeza pinta fenomenal. Confío en él mucho. Ya veremos si a la hora de la verdad es un éxito o un fracaso con mi alumnado. Ojalá sea lo primero.
Comparto un par de páginas, para que os hagáis a la idea del contenido.
El segundo es "El punto", de Peter H. Reynolds. Si mal no recuerdo tengo alguno más del mismo autor. Porque donde hay un punto, hay un camino. Y es verdad, todo es EMPEZAR. Y eso estoy haciendo yo, he pintado un punto precioso, al menos cuando lo observo, y sé que es el principio de algo inolvidable.

domingo, 19 de abril de 2026

18 años. Mayoría de edad

Un 16 de abril de hace 18 años, empecé a trabajar oficialmente como maestra, interina, en la Comunidad de Madrid. No tengo a mano la foto de los que fueron mis primeros niños. Pero sí recuerdo las caras de todos, los nombres de bastantes. El caso es que como quedarme con ganas de saber algo no es mi estilo, he dado con la lista de esos alumnos. Y después he encontrado las fotos de esa etapa. Al leer los nombres he podido "casar" cada imagen con los nombres y apellidos. 24, ni más ni menos. Estaba obcecada con una fecha errónea de mi aniversario laboral. Convencida del 18 de abril, al encontrar el disco duro en el que estaba la lista de clase y todo lo de aquella época, el título de la carpeta incluía 16 de abril como fecha de inicio. Testaruda que es una, he recurrido a mi hoja de servicios de Madrid para disipar la duda. Y efectivamente, 16 de abril...de 2008.

Y ya de paso, he "cotilleado" bastante el contenido de ese disco duro. Es tan grande que abulta más de la mitad que mi portátil. He pasado un par de horas contemplando imágenes preciosas. Como las de la boda de mi primo David y Esther, varias Nocheviejas con mis padres y mi hermano, la barbaridad de fotos (y vídeos) con mis niños/as del Miróbriga, otras tantas con mis primeros alumnos oficiales del CEIP Leonardo Da Vinci (sigue siendo el cole más bonito en el que he tenido la suerte de estar), bastantes con los amigos de El Pinar, muchas con mi gente de Comunicación Audiovisual y otras con amigas que no son de ninguno de estos grupos. Y he disfrutado mucho. He localizado tesoros. Y he ido abriendo las carpetas con miedo, porque debido a lo antiguo que es el disco duro y que llevaba años sin enchufarlo, no las tenía todas conmigo de tener bien esos archivos. Afortunadamente ahí siguen, ahí continúan, para revivir momentos muy especiales. Y no me han provocado ni una sola lágrima de tristeza, sino algunas de alegría y muchas sonrisas, porque esas imágenes destilan felicidad por cada píxel. 

Hecho este inciso sobre mi periplo para salir de dudas sobre mi estreno laboral como maestra, prosigo. Ojo, siempre hago hincapié que eso a nivel oficial, porque di clases particulares de Inglés varios años seguidos, para sacarme un dinerillo. Y mi estreno absoluto fue en julio de 2004, en un "campamento" (era en un hotel), celebrado en Brañavieja (Cantabria). Fue un comienzo interesantísimo y precioso. En un par de semanas aprendí un montón a muchos niveles. 

De la Raquel de mis inicios como maestra, creo que queda la esencia. Me parece que he evolucionado bastante, o esa ha sido siempre mi intención. Supongo que resultado de muchos factores, como el haber ido ganando experiencia, el añadir velas a la tarta de cumpleaños, el extenso número de centros educativos en los que he estado, las personas con las que he coincidido en todo este tiempo (tanto las que siguen en mi vida a día de hoy, como las que, por las razones que sean, dejaron de estar en ella), las vivencias que me han ido moldeando...Quiero pensar que conservo gran parte de esa ilusión de mis primeros años. Ahora tengo más paciencia y gestiono infinitamente mejor lo que acontece en un aula o en cualquier otra estancia de un colegio e instituto. Y eso sí, sigo disfrutando. Hubo un momento este curso, en la segunda evaluación, en el que estaba bastante desmoralizada, incluso cuestionándome si no me saldría más a cuento dedicarme a otra cosa. Por suerte, como ya apunté en entradas previas, regresé de las vacaciones de Semana Santa con una sensación distinta, una serie de factores han hecho que mire a lo que resta de curso con nuevas ilusiones. Y los responsables de ello tienen nombres y apellidos, no los menciono aquí porque lo veo inapropiado. Me parece que no son conscientes del bien que me han hecho. 

La verdad es que me siento bastante segura de lo que hago, e intento exprimir cada ratito bueno. Porque la docencia ni ha sido ni será un mar en calma. Los que solo ven las vacaciones y/o puentes que tenemos, ven una mínima parte de esta profesión. Así que como soy de celebrar, es de lo mejor que podemos hacer para conmemorar un momento feliz, el lunes les llevaré algún dulce a mi alumnado. Y también algo para mis compañeras y compañero de ambos Departamentos de Orientación. Me da igual si alguien no entiende por qué lo celebro. Celebro la suerte de llevar 18 años dedicándome a esta profesión tan bonita (y los que me quedan). En todo este tiempo, me ha tocado explicar Lengua, Matemáticas, Inglés, Plástica (en inglés también), Conocimiento del Medio (en español y en inglés) y Atención Educativa. Echo de menos encargarme de Plástica, porque me en-can-ta. Pero sin prisa, todo llegará.

Si hago balance, me doy cuenta que igual que actualmente defiendo a capa y espada los cursos de los "mayores" de Primaria, eso no está reñido con tener en un futuro a alumnado de los primeros cursos de Primaria y quizás, cambiar de opinión. Aunque nunca lo hubiera pensado, este es mi séptimo curso (no consecutivo) en un instituto. Si hubiera hecho predicciones de qué camino docente iba a seguir, en mis apuestas nunca habría puesto estar en un instituto...¡y ya van tres diferentes!  Hace algo más de una semana lo hablaba con un par de personas. Me van los retos, lo complicado, la marcha. No siempre me he entendido con los alumnos más difíciles (debido a una amplia variedad de factores), pero en un porcentaje muy elevado sí. Y en común puedo decir que nunca me ha parecido sencillo "llegar" a esos alumnos, "ganármelos" o como queráis decirlo. Eso sí, la mayoría han sido chicos, de Primaria o de la ESO. 

De estar en Primaria me gusta cierta inocencia que todavía tienen, aunque cada vez sea menos. Tal vez esté relacionado con todos los estímulos externos que los bombardean, con una información que no saben interpretar, seleccionar y unos códigos que no manejan para su edad. Me agrada ver que todavía son niños, y aunque la pubertad se adelante y mi sensación es que algunos en 6º de Primaria están ya en plena edad del pavo, siguen siendo niños. Me gustan muchas dinámicas de un colegio que en un instituto o no existen o son menos significativas. A pesar de ser agotadores, disfruto de los festivales navideños, uno de los vídeos que he vuelto a ver esta tarde, es el ensayo en clase de "Adelante" con mi tutoría de 6º de Primaria del CEIP Miróbriga. Ha sido muy emotivo verlos otra vez, y encima cantando. Son, junto con los de Guijuelo, los niños y niñas más sanotes que me he encontrado. Y probablemente mis dos tutorías más especiales. Ojo, la del Da Vinci también lo fue, pero estaba recién aterrizada y llegué en abril, le cogí mucho cariño a aquel grupo, pero fue un periodo breve. Y la del Santa Catalina fue especialísima porque es cuando me entró el gusanillo del universo de la inteligencia y educación emocional. Empecé a darme cuenta de algo que llevaba usando desde el minuto 0 en otros coles sin haberle puesto nombre, y ahí empecé a trabajar con ellos el "Diario de vivencias", inspirado en el "Diario de verano" de mi amiga y maestra Marisa Gorjón. En ese ámbito puede que es donde más haya evolucionado, a base de leer, escuchar a mucha gente, observar y de vivir, porque la vida sigue siendo la mejor escuela. Y en ocasiones me ha dado lecciones que preferiría no haber tenido que sufrir. Pero eso también me permite ahora ser una mejor docente, poder hablar de cualquier tema con mi alumnado. Sí, cualquiera, sin tabúes. Teniendo en cuenta la edad que tienen y las circunstancias de cada cual, pero sin miedo a hablar de nada, sin excepción.

Y ahora ya, voy por los agradecimientos, que suelen ser una de mis partes favoritas. Gracias a mi alumnado del CEIP Leonardo Da Vinci (Móstoles, Parque Coimbra je, je), CEIP Miguel Blasco Vilatela (Madrid, distrito de Ciudad Lineal), CEIP Miróbriga (Ciudad Rodrigo, Salamanca), CEIP Santa Catalina (Salamanca), CRA El Robledal (Robleda, Salamanca), CEIP Juan del Enzina (Salamanca), CEIP Filiberto Villalobos (Guijuelo, en dos cursos, no seguidos, tuve la suerte de repetir destino), IES Vía de la Plata (Guijuelo, Salamanca), CEIP Beatriz Galindo (Salamanca), CEIP Filiberto Villalobos (Béjar, Salamanca), CEIP Severiano Montero (Peñaranda de Bracamonte), CEIP Filiberto Villalobos (Salamanca), IES Francisco Salinas (Salamanca) e IES Venancio Blanco (Salamanca). Y de estos mismos centros educativos, agradecer a las familias de cada uno. Hago hincapié en aquellas que han sido respetuosas, honestas, exigentes y colaboradoras. A las que optaron por remar en la misma dirección que yo, o yo en la misma que ellas. Y como ingrediente extra, a las que además de todo lo citado, fueron cariñosas y agradecidas. Gracias por haber confiado en mí (las que sí lo hicieron, que son muchísimas).  De los mismos coles e instis, gracias a mis compañeros/as, a los que saben sumar, escuchan, tienden la mano, ayudan a brillar, allanan el camino y echan un capote cuando hace falta. O me frenan, o me "zarandean" cuando no veo algo que tengo delante de mis narices, por mi bien, para que espabile y reaccione. Y gracias a todo el personal (conserjes, administrativos, limpiadores, personal de cafetería...) de cada uno de los sitios que he querido nombrar aquí, por ser de gran apoyo y recibirme, despedirme, atenderme o lo que se terciara con su mejor sonrisa. Todos cuentan, todos suman, todos aportan lo mejor que tienen.

Y gracias a mi novio, mis amigos y mi familia, por escuchar pacientemente mi devenir en todos los lugares que tanto juego me han dado y continúan dándomelo. Porque esta profesión puede ser muchas cosas, pero la docencia es casi de todo menos aburrida. Está viva, y en nuestras manos está parte de la receta para que siga estándolo.

Como curiosidad, hace unos días me di cuenta que este 2026, en el que hago 18 años currando de maestra, mis niños y niñas de Guijuelo (exceptuando una alumna, que repitió en un curso anterior y era un año mayor), cumplen 18 también. ¿Casualidad? Hace mucho que dejé de creer en ellas.

El año que viene, celebraré mis 18+1, ojalá siga ilusionada y contenta, dentro y fuera de las aulas.

Y además de las personas, que desde luego de ahí salen mis mayores alegrías, fortunas, preocupaciones, tristezas, agradecimientos y disgustos, los libros y la música han jugado y siguen jugando un papel crucial en mi labor docente. He seleccionado 18, podrían haber sido bastantes más, de los que me han acompañado en las aulas en alguno o varios momentos de esta aventura tan maravillosa y única que la docencia representa. 

De Anna Llenas conocí, en un principio, como muchos, "El monstruo de colores". No obstante descubrí después que aunque es aceptable como una primera vía de acercamiento al universo emocional, Anna Llenas tiene joyas mucho más valiosas. Porque hay cuestiones que no acaban de convencerme en la historia. A mí me invita a reflexionar y eso está bien. Ahora, visto con perspectiva, no me parece el libro más adecuado para hablar de las emociones. Puede que ese empeño en clasificar las emociones choque con mi manera de entender el mundo y percibir la realidad. El mundo de las emociones tiene muchos entresijos, y el libro lo simplifica demasiado, hasta el punto de poder confundir más que aclarar. Y entre las verdaderas joyas de Llenas, mi favorita es "Vacío".  

Es aparentemente sencillo, pero el trasfondo del libro es muy complejo, o siempre me lo ha parecido. Y es que, ¿quién no ha sentido a la vez algún "vacío"? Es un libro poderoso, fabuloso, muy recomendable. Me parece que en las aulas puede dar mucho juego, desde Infantil hasta Bachillerato. 

Por lo que sea, me ha dado por empezar mis 18 recomendaciones con Ana Llenas. El que viene es uno de mis libros preferidos desde que me lo dieron a conocer en la Fundación Germán Sánchez Ruipérez, estando yo en una de mis prácticas de Magisterio de Educación Primaria. Se trata de "Adivina cuánto te quiero". De momento, no descarto coger el pop-up en español, tengo tres versiones. En español en tamaño folio, el más normal. También en español en formato minilibro, se guarda en una cajita roja, ocupa poco espacio y es versión pop-up en tamaño reducido. Y el "Big book" en inglés, el título original suena fenomenal también: "Guess how much I love you", este me costó más encontrarlo, y lo tengo como un tesoro. Es el libro que más veces he regalado, en distintos formatos. Sinceramente, es una historia de amor tan bonita, que si hay recién nacidos a mi alrededor, seguiré preguntando a la madre/el padre si lo tienen. Me parece un imprescindible en cualquier biblioteca. Esta historia de amor tiene matices, en ningún momento se sabe si se trata de mamá o papá liebre, y ese detalle me acabó de conquistar...Y la frase final, ni os cuento. Las ilustraciones tienen unos niveles de ternura enormes.



En las aulas este cuento siempre ha sido un éxito. He contado el cuento hasta acompañada del peluche, al que una de mis alumnas del "Fili" de Guijuelo, Irene Pablos, si la memoria no me falla, bautizó como Avellana.

Continúo, esta vez con  "¡Vivan las uñas de colores!" Escrito por Alicia Acosta y Luis Amavisca. Tengo la suerte de haberlos conocido en persona en la Feria del Libro de Madrid de 2019, y tenerlo firmado por ambos. Encantadores. Sigo luchando para que mis alumnos puedan ser y actuar como conforme a cómo se sientan ellos, y que eso no sea sinónimo de rechazo. Es un canto a la libertad, a la tolerancia, a la importancia de respetar al otro pese a no entender lo que siente o cómo se siente, y a dejarle simplemente ser él/ella. Lo empleé poco antes de los carnavales, estando en Guijuelo, también en el "Fili", y dio mucho juego. Descubrí muchas cosas de mis alumnado y de algunas familias gracias a haber llevado a clase esta historia.


Puntualizar que la mayoría de los libros los he utilizado en más de un centro, menciono lo que me parece más relevante o el recuerdo más fresco que tengo.

Voy ya por el quinto, es "Los invisibles", de Tom Percival. Este libro, trabajando como maestra de Compensatoria, me toca las fibras especialmente. Mis alumnos son muchas veces invisibles ante otros ojos. Mi sensación es que en muchos centros educativos la mayor lucha es por destacar por arriba, ganar premios, quedar los primeros en algo. Y mi "pelea" es otra, mi triunfo es que asistan a clase, hagan algo de provecho y den con una vía para seguir estudiando que les proporcione cierta base de conocimientos básicos y los ayude a conseguir un trabajo digno el día de mañana. Eso, para mí, es más premio que ganar cualquier concurso.


Y no por cuestiones de índole económica, pero personalmente es frecuente que me sienta invisible. Y es algo que choca, porque me resulta complicado creer que alguien no me "ve", con el espacio que ocupo. Pero bueno, nadie se libra de sentirse invisible en alguna etapa (o varias) de su vida.

"¿Qué nos hace felices?" puede engañar un poco con su título. No es un libro solo a cerca de la felicidad. Toca el miedo, la curiosidad, el esfuerzo, la ayuda, el daño, el ignorar, la envidia, la tristeza, la diversión...La historia la presentan distintos animalitos, está lleno de solapas, que intentan dar respuesta, en la parte derecha, a la pregunta previamente planteada en la página izquierda. Un libro bello, tal cual. 


Una autora que me encanta, y de la que tengo cinco o seis libros, es Miriam Tirado. Ha coincidido que dos veces en la FLM cuando he ido a la Feria, estaba hecha firmando.
Y de ella me quedo con "El hilo invisible" y "La fuente escondida", ambos ilustrados por Marta Moreno. Reconozco que después cambió de ilustradora, y no me atraen igual, visualmente, sus libros ilustrados.  "El hilo invisible" es una historia bellísima, sobre los vínculos que nos unen a otros seres vivos, algunos incluso antes del nacimiento. Me parece un texto con un mensaje muy poderoso, e invita a reflexionar.


"La fuente escondida" establece una metáfora preciosa entre aquello que somos capaces de hacer y nos hace únicos y una fuente mágica que brota del pecho de cada uno. Es un cuento para reencontrarnos con nosotros mismos. Anima a bucear en lo que nos hace especiales y a valorarnos.
Llego al noveno libro, o lo que es igual, la novena joya. Lo tengo desde hace un par de años. Me llamó la atención su portada, por el título y la ilustración, y pedí a una librera, en la Feria del Libro de Madrid de 2024, que me lo acercara. Una vez en mis manos, me acabó de conquistar. Plagado de metáforas sobre el tiempo, es un libro de una belleza relevante. Un libro para regalar y para regalaros a vosotros mismos. No he tenido la oportunidad de llevarlo al aula, pero me gustaría dejarle un hacerle un hueco antes de despedir el curso. Creo que puede dar mucho juego, y ayudar a plantear preguntas y encontrar respuestas. Maravilloso.

El siguientes es "El gran libro de las emociones", de María Menéndez-Ponte. Es un libro muy completo, incluye cuentos y fichas para gestionar las emociones. Creo que donde mejor puede funcionar es en Primaria, no obstante adaptando algunas historias, lo llevaría también a Secundaria. Va sobre saber escuchar, los celos, la autoestima, la empatía, el aburrimiento, la alegría, las mentiras, la muerte, la gratitud...Si lo incluyo es porque también lo recomiendo.


El siguiente tiene cabida en el aula de Primaria, pero me parecer ideal para Secundaria y Bachillerato. Es "Las preguntas que nos unen", de Alba Cantalapiedra. Es el resultado de un proyecto online, en el que los participantes formulaban preguntas, que solo podían ser respondidas por medio de un dibujo. Brillante. Creo que esta maravilla la encontré en La casa del libro, en Valencia. Un libro excelente.

Los dos siguientes he valorado mucho si ponerlos o no, al final la balanza se ha inclinado por el "Sí". Ambos de Defreds, son Incondicional y Sempiterno. Fueron dos de mis compañeros en el confinamiento por COVID que nos dejó a todos metidos en nuestros hogares casi todo el día. Algunos de los audios que me dio por enviar entonces, tenían textos recogidos aquí. Les tengo un cariño especial, si bien su autor me decepcionó bastante. No sé en qué punto se encuentra ahora porque le he perdido la pista, y no pienso mover un dedo para saber qué fue de su vida. Algunos poemas están en entradas del blog, como 34 (aparece en Incondicional), que en realidad tiene 36 palabras. El de Sempiterno tiene marcadores asomando por muchas páginas, he revisado los señalados, y me quedo con "Ojalá siempre". Por la forma y el contenido, estos libros me parecen adecuados para Secundaria. 




Y de ahí llegamos a Occimorons y su libro "Esas cosas que nos pesan". Puede venir bien en aulas de Primaria, quizás a partir de 4º de Primaria, en toda la ESO y Bachillerato. Mediante viñetas habla de salud mental, un tema importantísimo y al que se le deja poco hueco en los centros educativos. O al menos así lo veo yo, es insuficiente lo que se hace respecto a la salud mental. Y cada vez hay más casos que parecen pedir ayuda a gritos, pero en ocasiones no son capaces de verbalizarlo. Muy bueno. Si podéis, adquiridlo para vuestro colegio, instituto o para uso personal.


Un libro adecuado para Infantil y Primaria. De la mano de Rocío Bonilla, con unas ilustraciones únicas, plagadas de expresividad, "¿De qué color es un beso?". En él aparecen las posibles respuestas de una niña, Minimoni, para responder a la cuestión que plantea el título. Precioso.
"Con las manos", de Elena Bernabé y Alba Azaola, es el decimosexto título que comparto con vosotros. Un regalazo de AKIARA books. Un libro con muy buen acabado, la textura del exterior es estupenda. Sus realistas ilustraciones de las manos me resultan casi mágicas, y los colores y motivos que acompañan a las manos a través de las páginas, un festín para la vista. Las manos como herramienta, como medio y como fin. Una auténtica preciosidad. Y sí, de la Feria del Libro de Madrid tenía que ser. Como para no querer ir cada año...una cita ineludible (para mí). 



El siguiente está en mis manos desde hace nueve años. Su título responde a unas palabras que todos hemos dicho o nos han dicho en algún momento, "Así es la vida". Lo firman Ana-Luisa y Carmen Ramírez. Es una lección de vida, un baño de realidad. Apropiado para cualquier etapa, desde Infantil hasta Bachillerato. Ojo, en las recomendaciones me he inclinado por el contexto académico, pero cualquiera de los que cito aquí, pueden emplearse con adultos también, de cualquier edad.

Tras un ratito hablando brevemente de cada uno de los libros que me apetecía incluir en mi 18º aniversario como maestra, llegamos al número dieciocho. De la mano de editorial Juventud, de Ed Vere, he elegido "Cómo ser un león". Una oda a la libertad, la valentía, el amor a uno mismo sin compararse con otros, la amistad...Cromáticamente predominan en él tonos amarillos, rojizos y anaranjados. Muy especial.


Y así acaba mi paseo entre libros. A estas alturas a veces sigo preguntándome "Cómo ser un león", evito resignarme con eso de "Así es la vida" y depende del día lo de "¿De qué color es un beso?" adquiere una tonalidad u otra. Lo que es seguro es que son muchas "Las cosas que nos pesan", pero gracias a "El hilo invisible" que nos une a nuestras personas vitamina, refugio, medicina o como queráis llamarlas, esas "cosas" son más livianas. Y aunque a veces nos cueste verla, "La fuente escondida" de cada cual es una joya que nos distingue de los demás y nos hace únicos y especiales. Ojalá, "Las preguntas que nos unen" sean infinitamente más que las que nos separan. Y que lo mío con la docencia sea "Sempiterno", porque aunque en un futuro me jubilaré, nunca se deja de ser maestra. Sé que quiero mucho a muchas personitas, y en todos estos años me he volcado en intentar, no siempre he triunfado, tratar a los demás como me gustaría que me trataran a mí. Y desde aquí, mi faro, mi castillo inexpugnable, mi casita virtual, intentaré seguir buscando "¿Qué nos hace felices?" y ponerlo todavía más en práctica. Y deseo que "¡Vivan las uñas de colores!" de nuestro alumnado, y el respeto hacia la diversidad de realidades con las que nos topamos en las aulas. Y parte de mi labor es que "Los invisibles" cada vez sean menos. Porque desde luego, "El tiempo es una flor" y aquí nadie va a permanecer eternamente. Por eso, mientras se pueda, mientras estemos presentes, que las huellas que dejemos en los corazones de otros, sean lo más hermosas posibles.

GRACIAS a todos, y en particular a los que seguís el blog de forma "Incondicional". Si bien para mí cada entrada es una botella lanzada al océano, disfruto más cuando sé que hay alguien al otro lado de la pantalla, al que le ha llegado mi mensaje. Y mañana ya, regreso a las clases, con una sonrisa en la cara. Soy maestra, y muy orgullosa de serlo. Buena tarde de domingo a todos.






Un inciso relacionado con la última canción. Gracias a los alumnos que me "regalaron" su confianza, a nivel personal y laboral, por la suerte que supuso poder la vida a través de vuestros ojos, de niños/as y adolescentes. No sé si mejor docente, pero sin dudarlo, me habéis hecho mejor persona. Hoy y siempre, os deseo felicidad a manos llenas.