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domingo, 19 de abril de 2026

18 años. Mayoría de edad

Un 16 de abril de hace 18 años, empecé a trabajar oficialmente como maestra, interina, en la Comunidad de Madrid. No tengo a mano la foto de los que fueron mis primeros niños. Pero sí recuerdo las caras de todos, los nombres de bastantes. El caso es que como quedarme con ganas de saber algo no es mi estilo, he dado con la lista de esos alumnos. Y después he encontrado las fotos de esa etapa. Al leer los nombres he podido "casar" cada imagen con los nombres y apellidos. 24, ni más ni menos. Estaba obcecada con una fecha errónea de mi aniversario laboral. Convencida del 18 de abril, al encontrar el disco duro en el que estaba la lista de clase y todo lo de aquella época, el título de la carpeta incluía 16 de abril como fecha de inicio. Testaruda que es una, he recurrido a mi hoja de servicios de Madrid para disipar la duda. Y efectivamente, 16 de abril...de 2008.

Y ya de paso, he "cotilleado" bastante el contenido de ese disco duro. Es tan grande que abulta más de la mitad que mi portátil. He pasado un par de horas contemplando imágenes preciosas. Como las de la boda de mi primo David y Esther, varias Nocheviejas con mis padres y mi hermano, la barbaridad de fotos (y vídeos) con mis niños/as del Miróbriga, otras tantas con mis primeros alumnos oficiales del CEIP Leonardo Da Vinci (sigue siendo el cole más bonito en el que he tenido la suerte de estar), bastantes con los amigos de El Pinar, muchas con mi gente de Comunicación Audiovisual y otras con amigas que no son de ninguno de estos grupos. Y he disfrutado mucho. He localizado tesoros. Y he ido abriendo las carpetas con miedo, porque debido a lo antiguo que es el disco duro y que llevaba años sin enchufarlo, no las tenía todas conmigo de tener bien esos archivos. Afortunadamente ahí siguen, ahí continúan, para revivir momentos muy especiales. Y no me han provocado ni una sola lágrima de tristeza, sino algunas de alegría y muchas sonrisas, porque esas imágenes destilan felicidad por cada píxel. 

Hecho este inciso sobre mi periplo para salir de dudas sobre mi estreno laboral como maestra, prosigo. Ojo, siempre hago hincapié que eso a nivel oficial, porque di clases particulares de Inglés varios años seguidos, para sacarme un dinerillo. Y mi estreno absoluto fue en julio de 2004, en un "campamento" (era en un hotel), celebrado en Brañavieja (Cantabria). Fue un comienzo interesantísimo y precioso. En un par de semanas aprendí un montón a muchos niveles. 

De la Raquel de mis inicios como maestra, creo que queda la esencia. Me parece que he evolucionado bastante, o esa ha sido siempre mi intención. Supongo que resultado de muchos factores, como el haber ido ganando experiencia, el añadir velas a la tarta de cumpleaños, el extenso número de centros educativos en los que he estado, las personas con las que he coincidido en todo este tiempo (tanto las que siguen en mi vida a día de hoy, como las que, por las razones que sean, dejaron de estar en ella), las vivencias que me han ido moldeando...Quiero pensar que conservo gran parte de esa ilusión de mis primeros años. Ahora tengo más paciencia y gestiono infinitamente mejor lo que acontece en un aula o en cualquier otra estancia de un colegio e instituto. Y eso sí, sigo disfrutando. Hubo un momento este curso, en la segunda evaluación, en el que estaba bastante desmoralizada, incluso cuestionándome si no me saldría más a cuento dedicarme a otra cosa. Por suerte, como ya apunté en entradas previas, regresé de las vacaciones de Semana Santa con una sensación distinta, una serie de factores han hecho que mire a lo que resta de curso con nuevas ilusiones. Y los responsables de ello tienen nombres y apellidos, no los menciono aquí porque lo veo inapropiado. Me parece que no son conscientes del bien que me han hecho. 

La verdad es que me siento bastante segura de lo que hago, e intento exprimir cada ratito bueno. Porque la docencia ni ha sido ni será un mar en calma. Los que solo ven las vacaciones y/o puentes que tenemos, ven una mínima parte de esta profesión. Así que como soy de celebrar, es de lo mejor que podemos hacer para conmemorar un momento feliz, el lunes les llevaré algún dulce a mi alumnado. Y también algo para mis compañeras y compañero de ambos Departamentos de Orientación. Me da igual si alguien no entiende por qué lo celebro. Celebro la suerte de llevar 18 años dedicándome a esta profesión tan bonita (y los que me quedan). En todo este tiempo, me ha tocado explicar Lengua, Matemáticas, Inglés, Plástica (en inglés también), Conocimiento del Medio (en español y en inglés) y Atención Educativa. Echo de menos encargarme de Plástica, porque me en-can-ta. Pero sin prisa, todo llegará.

Si hago balance, me doy cuenta que igual que actualmente defiendo a capa y espada los cursos de los "mayores" de Primaria, eso no está reñido con tener en un futuro a alumnado de los primeros cursos de Primaria y quizás, cambiar de opinión. Aunque nunca lo hubiera pensado, este es mi séptimo curso (no consecutivo) en un instituto. Si hubiera hecho predicciones de qué camino docente iba a seguir, en mis apuestas nunca habría puesto estar en un instituto...¡y ya van tres diferentes!  Hace algo más de una semana lo hablaba con un par de personas. Me van los retos, lo complicado, la marcha. No siempre me he entendido con los alumnos más difíciles (debido a una amplia variedad de factores), pero en un porcentaje muy elevado sí. Y en común puedo decir que nunca me ha parecido sencillo "llegar" a esos alumnos, "ganármelos" o como queráis decirlo. Eso sí, la mayoría han sido chicos, de Primaria o de la ESO. 

De estar en Primaria me gusta cierta inocencia que todavía tienen, aunque cada vez sea menos. Tal vez esté relacionado con todos los estímulos externos que los bombardean, con una información que no saben interpretar, seleccionar y unos códigos que no manejan para su edad. Me agrada ver que todavía son niños, y aunque la pubertad se adelante y mi sensación es que algunos en 6º de Primaria están ya en plena edad del pavo, siguen siendo niños. Me gustan muchas dinámicas de un colegio que en un instituto o no existen o son menos significativas. A pesar de ser agotadores, disfruto de los festivales navideños, uno de los vídeos que he vuelto a ver esta tarde, es el ensayo en clase de "Adelante" con mi tutoría de 6º de Primaria del CEIP Miróbriga. Ha sido muy emotivo verlos otra vez, y encima cantando. Son, junto con los de Guijuelo, los niños y niñas más sanotes que me he encontrado. Y probablemente mis dos tutorías más especiales. Ojo, la del Da Vinci también lo fue, pero estaba recién aterrizada y llegué en abril, le cogí mucho cariño a aquel grupo, pero fue un periodo breve. Y la del Santa Catalina fue especialísima porque es cuando me entró el gusanillo del universo de la inteligencia y educación emocional. Empecé a darme cuenta de algo que llevaba usando desde el minuto 0 en otros coles sin haberle puesto nombre, y ahí empecé a trabajar con ellos el "Diario de vivencias", inspirado en el "Diario de verano" de mi amiga y maestra Marisa Gorjón. En ese ámbito puede que es donde más haya evolucionado, a base de leer, escuchar a mucha gente, observar y de vivir, porque la vida sigue siendo la mejor escuela. Y en ocasiones me ha dado lecciones que preferiría no haber tenido que sufrir. Pero eso también me permite ahora ser una mejor docente, poder hablar de cualquier tema con mi alumnado. Sí, cualquiera, sin tabúes. Teniendo en cuenta la edad que tienen y las circunstancias de cada cual, pero sin miedo a hablar de nada, sin excepción.

Y ahora ya, voy por los agradecimientos, que suelen ser una de mis partes favoritas. Gracias a mi alumnado del CEIP Leonardo Da Vinci (Móstoles, Parque Coimbra je, je), CEIP Miguel Blasco Vilatela (Madrid, distrito de Ciudad Lineal), CEIP Miróbriga (Ciudad Rodrigo, Salamanca), CEIP Santa Catalina (Salamanca), CRA El Robledal (Robleda, Salamanca), CEIP Juan del Enzina (Salamanca), CEIP Filiberto Villalobos (Guijuelo, en dos cursos, no seguidos, tuve la suerte de repetir destino), IES Vía de la Plata (Guijuelo, Salamanca), CEIP Beatriz Galindo (Salamanca), CEIP Filiberto Villalobos (Béjar, Salamanca), CEIP Severiano Montero (Peñaranda de Bracamonte), CEIP Filiberto Villalobos (Salamanca), IES Francisco Salinas (Salamanca) e IES Venancio Blanco (Salamanca). Y de estos mismos centros educativos, agradecer a las familias de cada uno. Hago hincapié en aquellas que han sido respetuosas, honestas, exigentes y colaboradoras. A las que optaron por remar en la misma dirección que yo, o yo en la misma que ellas. Y como ingrediente extra, a las que además de todo lo citado, fueron cariñosas y agradecidas. Gracias por haber confiado en mí (las que sí lo hicieron, que son muchísimas).  De los mismos coles e instis, gracias a mis compañeros/as, a los que saben sumar, escuchan, tienden la mano, ayudan a brillar, allanan el camino y echan un capote cuando hace falta. O me frenan, o me "zarandean" cuando no veo algo que tengo delante de mis narices, por mi bien, para que espabile y reaccione. Y gracias a todo el personal (conserjes, administrativos, limpiadores, personal de cafetería...) de cada uno de los sitios que he querido nombrar aquí, por ser de gran apoyo y recibirme, despedirme, atenderme o lo que se terciara con su mejor sonrisa. Todos cuentan, todos suman, todos aportan lo mejor que tienen.

Y gracias a mi novio, mis amigos y mi familia, por escuchar pacientemente mi devenir en todos los lugares que tanto juego me han dado y continúan dándomelo. Porque esta profesión puede ser muchas cosas, pero la docencia es casi de todo menos aburrida. Está viva, y en nuestras manos está parte de la receta para que siga estándolo.

Como curiosidad, hace unos días me di cuenta que este 2026, en el que hago 18 años currando de maestra, mis niños y niñas de Guijuelo (exceptuando una alumna, que repitió en un curso anterior y era un año mayor), cumplen 18 también. ¿Casualidad? Hace mucho que dejé de creer en ellas.

El año que viene, celebraré mis 18+1, ojalá siga ilusionada y contenta, dentro y fuera de las aulas.

Y además de las personas, que desde luego de ahí salen mis mayores alegrías, fortunas, preocupaciones, tristezas, agradecimientos y disgustos, los libros y la música han jugado y siguen jugando un papel crucial en mi labor docente. He seleccionado 18, podrían haber sido bastantes más, de los que me han acompañado en las aulas en alguno o varios momentos de esta aventura tan maravillosa y única que la docencia representa. 

De Anna Llenas conocí, en un principio, como muchos, "El monstruo de colores". No obstante descubrí después que aunque es aceptable como una primera vía de acercamiento al universo emocional, Anna Llenas tiene joyas mucho más valiosas. Porque hay cuestiones que no acaban de convencerme en la historia. A mí me invita a reflexionar y eso está bien. Ahora, visto con perspectiva, no me parece el libro más adecuado para hablar de las emociones. Puede que ese empeño en clasificar las emociones choque con mi manera de entender el mundo y percibir la realidad. El mundo de las emociones tiene muchos entresijos, y el libro lo simplifica demasiado, hasta el punto de poder confundir más que aclarar. Y entre las verdaderas joyas de Llenas, mi favorita es "Vacío".  

Es aparentemente sencillo, pero el trasfondo del libro es muy complejo, o siempre me lo ha parecido. Y es que, ¿quién no ha sentido a la vez algún "vacío"? Es un libro poderoso, fabuloso, muy recomendable. Me parece que en las aulas puede dar mucho juego, desde Infantil hasta Bachillerato. 

Por lo que sea, me ha dado por empezar mis 18 recomendaciones con Ana Llenas. El que viene es uno de mis libros preferidos desde que me lo dieron a conocer en la Fundación Germán Sánchez Ruipérez, estando yo en una de mis prácticas de Magisterio de Educación Primaria. Se trata de "Adivina cuánto te quiero". De momento, no descarto coger el pop-up en español, tengo tres versiones. En español en tamaño folio, el más normal. También en español en formato minilibro, se guarda en una cajita roja, ocupa poco espacio y es versión pop-up en tamaño reducido. Y el "Big book" en inglés, el título original suena fenomenal también: "Guess how much I love you", este me costó más encontrarlo, y lo tengo como un tesoro. Es el libro que más veces he regalado, en distintos formatos. Sinceramente, es una historia de amor tan bonita, que si hay recién nacidos a mi alrededor, seguiré preguntando a la madre/el padre si lo tienen. Me parece un imprescindible en cualquier biblioteca. Esta historia de amor tiene matices, en ningún momento se sabe si se trata de mamá o papá liebre, y ese detalle me acabó de conquistar...Y la frase final, ni os cuento. Las ilustraciones tienen unos niveles de ternura enormes.



En las aulas este cuento siempre ha sido un éxito. He contado el cuento hasta acompañada del peluche, al que una de mis alumnas del "Fili" de Guijuelo, Irene Pablos, si la memoria no me falla, bautizó como Avellana.

Continúo, esta vez con  "¡Vivan las uñas de colores!" Escrito por Alicia Acosta y Luis Amavisca. Tengo la suerte de haberlos conocido en persona en la Feria del Libro de Madrid de 2019, y tenerlo firmado por ambos. Encantadores. Sigo luchando para que mis alumnos puedan ser y actuar como conforme a cómo se sientan ellos, y que eso no sea sinónimo de rechazo. Es un canto a la libertad, a la tolerancia, a la importancia de respetar al otro pese a no entender lo que siente o cómo se siente, y a dejarle simplemente ser él/ella. Lo empleé poco antes de los carnavales, estando en Guijuelo, también en el "Fili", y dio mucho juego. Descubrí muchas cosas de mis alumnado y de algunas familias gracias a haber llevado a clase esta historia.


Puntualizar que la mayoría de los libros los he utilizado en más de un centro, menciono lo que me parece más relevante o el recuerdo más fresco que tengo.

Voy ya por el quinto, es "Los invisibles", de Tom Percival. Este libro, trabajando como maestra de Compensatoria, me toca las fibras especialmente. Mis alumnos son muchas veces invisibles ante otros ojos. Mi sensación es que en muchos centros educativos la mayor lucha es por destacar por arriba, ganar premios, quedar los primeros en algo. Y mi "pelea" es otra, mi triunfo es que asistan a clase, hagan algo de provecho y den con una vía para seguir estudiando que les proporcione cierta base de conocimientos básicos y los ayude a conseguir un trabajo digno el día de mañana. Eso, para mí, es más premio que ganar cualquier concurso.


Y no por cuestiones de índole económica, pero personalmente es frecuente que me sienta invisible. Y es algo que choca, porque me resulta complicado creer que alguien no me "ve", con el espacio que ocupo. Pero bueno, nadie se libra de sentirse invisible en alguna etapa (o varias) de su vida.

"¿Qué nos hace felices?" puede engañar un poco con su título. No es un libro solo a cerca de la felicidad. Toca el miedo, la curiosidad, el esfuerzo, la ayuda, el daño, el ignorar, la envidia, la tristeza, la diversión...La historia la presentan distintos animalitos, está lleno de solapas, que intentan dar respuesta, en la parte derecha, a la pregunta previamente planteada en la página izquierda. Un libro bello, tal cual. 


Una autora que me encanta, y de la que tengo cinco o seis libros, es Miriam Tirado. Ha coincidido que dos veces en la FLM cuando he ido a la Feria, estaba hecha firmando.
Y de ella me quedo con "El hilo invisible" y "La fuente escondida", ambos ilustrados por Marta Moreno. Reconozco que después cambió de ilustradora, y no me atraen igual, visualmente, sus libros ilustrados.  "El hilo invisible" es una historia bellísima, sobre los vínculos que nos unen a otros seres vivos, algunos incluso antes del nacimiento. Me parece un texto con un mensaje muy poderoso, e invita a reflexionar.


"La fuente escondida" establece una metáfora preciosa entre aquello que somos capaces de hacer y nos hace únicos y una fuente mágica que brota del pecho de cada uno. Es un cuento para reencontrarnos con nosotros mismos. Anima a bucear en lo que nos hace especiales y a valorarnos.
Llego al noveno libro, o lo que es igual, la novena joya. Lo tengo desde hace un par de años. Me llamó la atención su portada, por el título y la ilustración, y pedí a una librera, en la Feria del Libro de Madrid de 2024, que me lo acercara. Una vez en mis manos, me acabó de conquistar. Plagado de metáforas sobre el tiempo, es un libro de una belleza relevante. Un libro para regalar y para regalaros a vosotros mismos. No he tenido la oportunidad de llevarlo al aula, pero me gustaría dejarle un hacerle un hueco antes de despedir el curso. Creo que puede dar mucho juego, y ayudar a plantear preguntas y encontrar respuestas. Maravilloso.

El siguientes es "El gran libro de las emociones", de María Menéndez-Ponte. Es un libro muy completo, incluye cuentos y fichas para gestionar las emociones. Creo que donde mejor puede funcionar es en Primaria, no obstante adaptando algunas historias, lo llevaría también a Secundaria. Va sobre saber escuchar, los celos, la autoestima, la empatía, el aburrimiento, la alegría, las mentiras, la muerte, la gratitud...Si lo incluyo es porque también lo recomiendo.


El siguiente tiene cabida en el aula de Primaria, pero me parecer ideal para Secundaria y Bachillerato. Es "Las preguntas que nos unen", de Alba Cantalapiedra. Es el resultado de un proyecto online, en el que los participantes formulaban preguntas, que solo podían ser respondidas por medio de un dibujo. Brillante. Creo que esta maravilla la encontré en La casa del libro, en Valencia. Un libro excelente.

Los dos siguientes he valorado mucho si ponerlos o no, al final la balanza se ha inclinado por el "Sí". Ambos de Defreds, son Incondicional y Sempiterno. Fueron dos de mis compañeros en el confinamiento por COVID que nos dejó a todos metidos en nuestros hogares casi todo el día. Algunos de los audios que me dio por enviar entonces, tenían textos recogidos aquí. Les tengo un cariño especial, si bien su autor me decepcionó bastante. No sé en qué punto se encuentra ahora porque le he perdido la pista, y no pienso mover un dedo para saber qué fue de su vida. Algunos poemas están en entradas del blog, como 34 (aparece en Incondicional), que en realidad tiene 36 palabras. El de Sempiterno tiene marcadores asomando por muchas páginas, he revisado los señalados, y me quedo con "Ojalá siempre". Por la forma y el contenido, estos libros me parecen adecuados para Secundaria. 




Y de ahí llegamos a Occimorons y su libro "Esas cosas que nos pesan". Puede venir bien en aulas de Primaria, quizás a partir de 4º de Primaria, en toda la ESO y Bachillerato. Mediante viñetas habla de salud mental, un tema importantísimo y al que se le deja poco hueco en los centros educativos. O al menos así lo veo yo, es insuficiente lo que se hace respecto a la salud mental. Y cada vez hay más casos que parecen pedir ayuda a gritos, pero en ocasiones no son capaces de verbalizarlo. Muy bueno. Si podéis, adquiridlo para vuestro colegio, instituto o para uso personal.


Un libro adecuado para Infantil y Primaria. De la mano de Rocío Bonilla, con unas ilustraciones únicas, plagadas de expresividad, "¿De qué color es un beso?". En él aparecen las posibles respuestas de una niña, Minimoni, para responder a la cuestión que plantea el título. Precioso.
"Con las manos", de Elena Bernabé y Alba Azaola, es el decimosexto título que comparto con vosotros. Un regalazo de AKIARA books. Un libro con muy buen acabado, la textura del exterior es estupenda. Sus realistas ilustraciones de las manos me resultan casi mágicas, y los colores y motivos que acompañan a las manos a través de las páginas, un festín para la vista. Las manos como herramienta, como medio y como fin. Una auténtica preciosidad. Y sí, de la Feria del Libro de Madrid tenía que ser. Como para no querer ir cada año...una cita ineludible (para mí). 



El siguiente está en mis manos desde hace nueve años. Su título responde a unas palabras que todos hemos dicho o nos han dicho en algún momento, "Así es la vida". Lo firman Ana-Luisa y Carmen Ramírez. Es una lección de vida, un baño de realidad. Apropiado para cualquier etapa, desde Infantil hasta Bachillerato. Ojo, en las recomendaciones me he inclinado por el contexto académico, pero cualquiera de los que cito aquí, pueden emplearse con adultos también, de cualquier edad.

Tras un ratito hablando brevemente de cada uno de los libros que me apetecía incluir en mi 18º aniversario como maestra, llegamos al número dieciocho. De la mano de editorial Juventud, de Ed Vere, he elegido "Cómo ser un león". Una oda a la libertad, la valentía, el amor a uno mismo sin compararse con otros, la amistad...Cromáticamente predominan en él tonos amarillos, rojizos y anaranjados. Muy especial.


Y así acaba mi paseo entre libros. A estas alturas a veces sigo preguntándome "Cómo ser un león", evito resignarme con eso de "Así es la vida" y depende del día lo de "¿De qué color es un beso?" adquiere una tonalidad u otra. Lo que es seguro es que son muchas "Las cosas que nos pesan", pero gracias a "El hilo invisible" que nos une a nuestras personas vitamina, refugio, medicina o como queráis llamarlas, esas "cosas" son más livianas. Y aunque a veces nos cueste verla, "La fuente escondida" de cada cual es una joya que nos distingue de los demás y nos hace únicos y especiales. Ojalá, "Las preguntas que nos unen" sean infinitamente más que las que nos separan. Y que lo mío con la docencia sea "Sempiterno", porque aunque en un futuro me jubilaré, nunca se deja de ser maestra. Sé que quiero mucho a muchas personitas, y en todos estos años me he volcado en intentar, no siempre he triunfado, tratar a los demás como me gustaría que me trataran a mí. Y desde aquí, mi faro, mi castillo inexpugnable, mi casita virtual, intentaré seguir buscando "¿Qué nos hace felices?" y ponerlo todavía más en práctica. Y deseo que "¡Vivan las uñas de colores!" de nuestro alumnado, y el respeto hacia la diversidad de realidades con las que nos topamos en las aulas. Y parte de mi labor es que "Los invisibles" cada vez sean menos. Porque desde luego, "El tiempo es una flor" y aquí nadie va a permanecer eternamente. Por eso, mientras se pueda, mientras estemos presentes, que las huellas que dejemos en los corazones de otros, sean lo más hermosas posibles.

GRACIAS a todos, y en particular a los que seguís el blog de forma "Incondicional". Si bien para mí cada entrada es una botella lanzada al océano, disfruto más cuando sé que hay alguien al otro lado de la pantalla, al que le ha llegado mi mensaje. Y mañana ya, regreso a las clases, con una sonrisa en la cara. Soy maestra, y muy orgullosa de serlo. Buena tarde de domingo a todos.






Un inciso relacionado con la última canción. Gracias a los alumnos que me "regalaron" su confianza, a nivel personal y laboral, por la suerte que supuso poder la vida a través de vuestros ojos, de niños/as y adolescentes. No sé si mejor docente, pero sin dudarlo, me habéis hecho mejor persona. Hoy y siempre, os deseo felicidad a manos llenas.


miércoles, 2 de enero de 2019

2019: bienvenida, GRACIAS y "vuelta al cole"

Querida Cristina García Martín:
Quiero que la primera entrada del blog del año nuevo tenga nombre y apellidos, y van a ser los tuyos. Está comprobado, los detalles fuera de fecha tienen un sabor especial. Mil gracias por el detallazo de tu tarjeta. Su contenido me emociona. No obstante te diré que te has pasado tres pueblos, no me considero merecedora de tanto elogio. Me has alegrado el día.

Te repito lo que en alguna otra ocasión te he dicho:
La docencia necesita de personas como tú, porque tienes unas cualidades fantásticas para esta profesión y, una que brilla sobre las demás: vocación. No es normal que alguien tan joven tenga la cabeza tan bien amueblada. La vocación escasea y los retos a los que los maestros y profesores tenemos que enfrentarnos cada día requieren gente comprometida, que sienta pasión por lo que hace. Y aunque tengas pasión y vocación a veces las fuerzas flaquean. No quiero ni imaginarme la pesadilla que debe ser para los que están por estar, qué rabia.

Y como lo de dar las gracias no sé si me da bien, mal o regular, pero lo hago mucho, aunque en persona y por email ya lo he hecho, aprovecho para dar las gracias a más gente. Gracias a esas mamás y papás de Guijuelo por sus gestos y palabras de gratitud. No trabajo para que nadie me lo agradezca, simplemente intento hacer mi labor lo mejor que puedo/sé, pero tras una primera evaluación en la que acabé exhausta, vuestros agradecimientos son un bálsamo para mi cansancio (ya superado). Tenía ya en mi cabeza una carta a medio redactar para el primer día de la "vuelta al cole", para leérsela a mis niños y niñas de la tutoría y, gracias al último email recibido, el mismo día de Nochevieja, ya sé cómo voy a terminarla. Ojalá les guste, hay que empezar el año (en el cole), lo mejor que podamos.

Me prometí a mí misma no volver a tocar nada del cole hasta el 1 de enero. Excepto unos enlaces de inglés que ya he enviado, he logrado, milagrosamente, mantener mi promesa. Ayer comencé a leer y corregir la "tarea" de escritura creativa que me entregaron justo antes de las vacaciones. Y aunque corregir es una de las cosas que más aborrezco de esta profesión, reconozco que es algo muy bonito de leer, y se corrige con otro ánimo, bien distinto al de un examen o un cuaderno. 

También estoy ya planificando las tutorías de los lunes, o mejor dicho haciendo cuentas. Resulta que sobre el papel el tiempo es mucho. Luego quitamos que el 7 de enero no es lectivo, el lunes de Carnaval, la sesión de evaluación y, la guinda del pastel, salida hacia el CRIE el 1 de abril, y se nos queda en "ná"...Bueno, ya iré viendo la luz.

Soy de los bichos raros que en vacaciones me acuerdo de mis alumnos, aquí pega más "mis niños/as", sí, como lo leéis. Pienso en cómo estarán, qué tal se lo estarán pasando y muchas otras cosas. No puedo evitarlo, me pasa siempre. Y a pesar de eso, he desconectado de lo lindo, hasta el punto que hace ya bastante que dejé de saber en qué día de la semana vivo, y tampoco me importa mucho ignorarlo.

Volviendo a las GRACIAS del principio. Gracias por todo lo que me habéis dicho o hecho sentir antes, durante o después de estas jornadas festivas. A los que os habéis tomado la molestia de escribir, llamar o responder a mis mensajes, seáis amigos, familia...En resumen, mi gente.

Pese a haber inaugurado el 2019 acatarrada, cruzo los dedos para que en breve esto se me pase, básicamente porque tengo mucho que hacer de todo, y los Reyes Magos necesitan que les eche un cable.

Gracias a los que permitís que este blog siga vivo, porque a mí a veces no me da la vida para más, pero vosotros, me dais muchas razones para seguir escribiendo en él, aunque no pueda hacerlo lo a menudo que me gustaría.

No sé si son las fechas navideñas, el parón escolar, la edad (la mía), o qué, pero ando especialmente sensible. Mientras seleccionaba unas fotos, escuchaba un programa de "Rosana y amigos" que debieron emitir recientemente en TVE1. Tomo prestadas unas palabras suyas con las que me siento muy identificada:
"Me encantan los abrazos. Me vuelven loca. Me quedaría a vivir en un abrazo eternamente."

miércoles, 11 de octubre de 2017

El otro "sueldo" del docente

Mil disculpas por mi ausencia estos días, regreso con las baterías al máximo de carga e ilusiones nuevas, ¡qué falta me hacían ambas!

Recupero unas palabras recientes de Luis Aretio, psicólogo infantil sevillano. Si la memoria no me falla, tercera entrada de este blog basada en sus escritos. No dejéis de leer lo que compartió el 5 de octubre, se llama De la labor de los Docentes...y de lo que no viene en su paga.  Es breve, no invertiréis demasiado tiempo en leerlo, pero estoy segura de una cosa, si sois docentes, deberían veniros mil cosas a la cabeza al leer sus palabras.

Y de allí tomo prestado lo siguiente:
"Enseñan con su ejemplo, Miran donde nadie ve, Encuentran lo oculto de cada alumno, Se Entregan aparcando sus problemas,  Despiertan inquietudes, Pelean contra la ignorancia, Dibujan sonrisas y Sueñan un mundo mejor para cada alumno y cada alumna."

No me considero un ejemplo de nada para nadie. Ni para mis alumnos de ahora ni para los de antes. Sí intento por ejemplo cumplir siempre con mis funciones, ser justa, generosa, esforzarme en lo que hago, dejarme la piel por quienes me importan...Pero creo que esto es o debería ser lo normal en alguien que es, que soy, maestra por vocación. Me parece que no hago nada del otro mundo.

Me encanta lo de "encuentran lo oculto de cada alumno." Más que lo oculto, diría lo especial, lo que los distingue de los demás y que a veces todavía no ha visto la luz. Y con frecuencia a la gente les cuesta buscar en cada uno lo bueno que tiene, esto lo aplico a todo el mundo, no me refiero solo al alumnado. Y además de buscar lo especial, para mí es básico el entenderlos, el escudriñar a nuestros niños y niñas, a nuestros jóvenes, para comprender por qué hacen o no hacen "algo."

Sí intento dejar mis "problemas" a un lado, porque llevar mis problemas al aula no los va a ayudar a ellos...a mí tampoco. No sé si por eso soy mejor o peor maestra, pero nuestro alumnado nunca debe pagar cuestiones personales nuestras de las que ellos no son responsables.

Lo de despertar inquietudes es bonito, pero me resulta sumamente complicado y no he dado con los ingredientes perfectos. Eso sí, no dejo de investigar recetas e ir probando. Como cada alumno es un mundo, la misma receta raro será que nos sirva para dos distintos.

Y así estamos sí, "peleando contra la ignorancia" en ocasiones reinante, con la convicción de algo, el conocimiento nos hace más poderosos; la ausencia de él, nos hace más débiles. Con débiles me refiero a débiles para enfrentarnos al mundo real. Y conocimiento no únicamente entendido como lo que viene en los libros, sino además el saber relacionarse, saber respetar, saber valorar, saber querer, saber agradecer, saber perdonar...

Dibujar sonrisas es un placer y un lujo que no tienen a sus disposición otras profesiones. Y no es sencillo cuando la mochila que cargan algunos niños tiene un peso elevadísimo. Hay días que dibujas sonrisas, otras te conformas con secar lágrimas y dejar que la rabia deje paso a la calma. De esos días en los que el diálogo es imposible y lo mejor que puedes hacer es respetar el silencio y apretar fuerte su mano.

Por supuesto que sueño con un mundo mejor para ellos, pero para que ciertos cambios tengan lugar, necesitamos que la familia crea en ellos, que entienda que los cambios son necesarios, que colaboren para que se produzcan y que eviten lanzar piedras sobre su propio tejado.

El propio Luis Aretio pregunta "¿Quién se lo paga?"
La verdad es que a eso último sí tengo la respuesta. Principalmente, mis alumnos. ¿Cómo? Con lo que más vale y que ninguna moneda jamás podrá sustituir: su cariño, su confianza, su gratitud, su inocencia, su ilusión, su espontaneidad, sus inquietudes, sus prisas, sus esperanzas, sus problemas...Con ellos mismos. Y esa paga tiene muchas más extras de las que cualquier empresa pueda brindarnos.

Únicamente tres días sin pisar el cole, por motivos familiares más que justificados, me sirven para darme cuenta, nuevamente, de lo mucho que echo de menos a mis alumnos (y a más personas claro, pero a ellos principalmente), de lo importantes que son para mí y que no hay fuerza mayor que la del cariño. 

Una vez más, GRACIAS Luis Aretio, por remover lo que otros ni se plantean.

Fuente: https://lamenteesmaravillosa.com/los-gestos-carino-tienen-poder-cambiarlo




jueves, 5 de octubre de 2017

Cosas de alumnos: palabras para recordar

Esta mañana he tenido que reñir a uno de mis alumnos por varios motivos que no vienen a cuento y que nunca pondría aquí. El caso es que por algunos de esos motivos ya había tenido que llamarle la atención en otras ocasiones. Y, sin grito alguno, pero con voz firme y mucho cariño de fondo, he intentado que razonara y entendiera mi disgusto con su manera de actuar. Reñir por reñir, es tontería y una completa pérdida de tiempo.

Cuando ya había dado por finalizada por completo la "charla", y él era consciente que mi intervención había terminado; porque me parece que nada debe ser eterno, y estas cosas menos, que a mí por cierto me resultan cada vez más desagradables, va y me lanza esta pregunta:


"Pero Raquel, tú...
¿POR QUÉ NOS QUIERES TANTO?"

Me quedé petrificada, porque a veces me han preguntado cosas similares o con el mismo fondo pero usando otras palabras, pero me ha pillado algo desprevenida.

PORQUE SÍ, porque no puedo evitar hacerlo. Porque son la principal razón para lucir las ojeras que tengo (aunque intente disimularlas sin demasiado éxito). Porque me encanta "luchar" con ellos, contra su desgana a veces,  lidiar con sus preocupaciones, con sus dudas (curriculares o las que sean) y tratar, esto último me parece imprescindible en Compensatoria, que tengan un futuro mejor. No aspiro a cambiar la vida de nadie, pero si está en mis manos hacerles la existencia un poquito más feliz a mis alumnos (aplicable a toda la gente que quiero) está claro que voy a hacerlo. Fracasar es no intentarlo, y aunque no "triunfes", algo les queda, estoy segura de ello. Qué bonito es ampliar las ventanas por las que estos niños ven el mundo, aunque no tengas la capacidad para cambiar el mundo de algunos (ojalá pudiera).
Y además, porque creo que hay que darle más al que más necesita, pero al que lo necesita DE VERDAD. A nivel económico, curricular, afectivo, o al que sea.

Estad tranquilos que a él le di una respuesta mucho más breve, ahora ando ya más "inspirada."

Momentos así son los que hacen que todo tenga sentido y te animan a enfrentarte a cualquier inclemencia que se te presente, da igual de dónde venga.

Y como mi vida tiene banda sonora, este momento pide a gritos la canción de Pasión Vega, Cosas que hacen que la vida valga la pena.

GRACIAS por leer el blog, GRACIAS por compartir.