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lunes, 11 de agosto de 2025

Valles y montañas

No es cuestión de hacer una reflexión sobre cómo escalar una montaña. Por algunos es sabido que tengo cierto vértigo y lo paso rematadamente mal, en carreteras con curvas y precipicios. Y ya si el suelo es transparente ni os cuento. Lo peor es que a veces eso repercute en los que tengo a mi lado, porque se ponen nerviosos al volante de lo mal que me ven a mí. Pero esta entrada va de otras "montañas". De las cimas que alcanzamos con nuestro esfuerzo y el soporte de aquellos en los que sabemos que sí nos podemos apoyar. Hay cimas que alcanzamos relativamente solos, y otras tantas para las que necesitamos compañía, al menos en parte del trayecto. A mí no me asusta "escalar" sola, porque aunque alcance sola alguna cima, en algún punto de la ruta, he estado acompañada. Y esa es la vida, un camino, un trayecto, un viaje por lugares situados a diferentes altitudes. Subir cuesta, bajar muy rápido puede ser dañino y doloroso, y atravesar valles de cuando en cuando nos da un balón de oxígeno. Y todos esos puntos hacen falta.

El pasado 5 de agosto, martes, estuve, muy bien acompañada, en un concierto de Rozalén. Dudaba yo si era el cuarto o el quinto. Tras consultarlo con la almohada, me he dado cuenta que fue el quinto. Dos en el CAEM de Salamanca, uno en la Plaza Mayor de Salamanca (contexto Ferias y Fiestas de septiembre), otro en Valencia y, el del pasado martes, fue el quinto pero ojalá no el último, en Ledesma. El espacio escogido era el patio del castillo-fortaleza, de lo que un día fue y lo poquito que queda en pie. Hace más de 20 años ya estuve en ese espacio, acompañando en una canción (La vida en la maleta o algo así creo que se titulaba), a una cantautora llamada Paula, cuyo apellido no recuerdo si era Lecuona o Leucona, algo parecido. Ella cantaba y tocaba la guitarra, y en la citada canción, en una parte, yo recitaba lo que Paula me había dado por escrito previamente. Fue una casualidad, la persona que debía hacerlo no podía, y pensó en mí, no sé muy bien por qué porque nunca nos hemos tenido especial simpatía. Creo que ambas percibíamos esa falta de "feeling".

Casualidades de la vida, al salir del concierto de Rozalén, me crucé con la persona que os digo, nos miramos pero ni hola ni amago por ninguna parte de pararse a hablar. A mí casi me dio la risa, pensando que hay cosas que no cambian, por mucho que haya llovido. 

El concierto de Rozalén me pillaba más sensible de la cuenta, solo cuatro días después del segundo aniversario de la muerte de mi padre. Que no era la fecha en sí, sino los recuerdos agolpándose alrededor de esa fecha, días antes y días posteriores. 

Rozalén advirtió de las dos canciones más tristes que íbamos a escuchar aquella noche. La segunda, dijo, dedicada a su padre, que había fallecido repentinamente hace tres años. Tela marinera. Y nos invito a vaciarnos, y luego procurar llenarnos con el resto del concierto. Así que con los primeros acordes de "Todo lo que amaste", me encontraba llorando como una magdalena, y las lágrimas no paraban, aunque también se me escapaba alguna tímida sonrisa, acompañando a las lágrimas. Sé que esta entrada no va a llegarle, no obstante me encantaría. Y me parece que no es la primera en la que menciono a Rozalén para darle las gracias, pero debo hacerlo, quiero hacerlo. María de los Ángeles del Carmelo Rozalén Ortuño, gracias, una vez más, por esa manera tan hermosa de darle voz y ponerle música a unos sentimientos tan complicadísimos de expresar, y por contarlo con tanto amor. Por hacerme sentir que esa canción no solo era para tu padre, sino para el mío también, y para cualquier otra persona amada que se nos haya ido sin esperarlo. Bien es verdad que nunca esperamos que los que más amamos vayan a dejar de estar vivos. Miraba el cielo desde esa fortaleza ledesmina, y las nubes, empecinadas en ocultar o dejar ver la luna, mientras el viento ondeaba las banderas o las dejaba descansar. Gracias María, de corazón. Fue muy emocionante ver en directo cómo interpretabas una canción que a mí me llegaba tan adentro. Tremenda suerte la mía. Sé que a mi padre le llegó. Y más desde ese lugar, en el que solo había estado en la ocasión que expliqué hace unos párrafos, y él fue una de las personas que me acompañó. 

Y por "Vivir", que compartí hace años con el que es mi pareja. Gracias porque pudimos escucharte juntos cantarla. 

Entre algo de baile, lágrimas, sonrisas, recuerdos, ilusiones y esperanza...acabó el quinto concierto de Rozalén al que tengo la suerte de asistir. Reconozco que al aire libre, y en el lugar que fue, tuvo su encanto, pero me inclino más a un espacio cerrado, más cómodo y con mejor acústica. Llegará un sexto, lo intuyo. Eres la artista (cantante se me queda un poco incompleto) a la que más veces he visto en concierto...Por algo será. Y claro, es inevitable que algunas de tus canciones formen parte de la "banda sonora" de mi vida.

Las canciones de Rozalén, y de otros intérpretes, me han acompañado en los momentos más significativos de mi vida. A veces doy con ellas de casualidad, otras las busco intencionadamente. Reconozco que la música puede ser un bálsamo ante el dolor o la tristeza, un plus ante la alegría o la ilusión, y un amigo fiel en cualquier etapa por la que estemos transitando.

 Y con o sin música, pero mejor con ella, seguiré subiendo montañas, y lo que haga falta, para alcanzar nuevas metas y "conquistar" espacios con los que sueño. Quizá no lo logre, pero mi idea es continuar haciendo lo más ameno y llevadero posible el trayecto.

Evidente que la entrada solo puede cerrarse con música de Rozalén: "Todo sigue igual."


martes, 27 de agosto de 2024

Simplemente...hoy

Hoy escribo porque sí. Sin la necesidad de recordar un aniversario, un cumpleaños o cualquiera de esos días marcados en el calendario en muchas partes del mundo.

Se atisba el final de las vacaciones de verano. Y esta vez, la primera en mi vida, justo de postre es cuando voy a tener más días de "vacaciones" propiamente dichas. Espero que esto me haga aterrizar el 2 de septiembre en el instituto con la batería a tope de carga. Con ese final aproximándose, a mi cabeza le ha dado por reflexionar sobre mi verano. Un verano con momentos acompañada y otros tantos de soledad buscada. Y qué bien me han venido ambos. Lo repito hasta la saciedad, pero lo siento así, tal cual, es indescriptible lo afortunada que me siento por el grupo humano con el que cuento. Es como si me corazón saltara de alegría. Y eso que me han quedado personas con las que quedar,  intentaré "rematar" la mayoría de esas quedadas pendientes entre septiembre y octubre, aunque van a ser dos meses de no parar.

Una de las mayores suertes es poder hablar, a tumba abierta, de sentimientos, con un número muy reducido de personas. O escuchar cómo ellos comparten, lo que quieren, cuándo y como quieren, una parte de los suyos. Me parece mucho más difícil que quitarse la ropa, eso de "desnudarse" a nivel emocional. Aunque pueda parecer lo contrario, a mí según el momento y la persona, también me cuesta. Tras muchos años y vivencias compartidas, soy consciente que a otras personas les resulta mucho más complicado. Tal vez sea por razones culturales, porque así lo han mamado como digo yo, o simple y llanamente no saben cómo hacerlo. Qué importante y necesario me parece brindar un espacio seguro para "desnudarse" a quien creemos que lo necesita. Y por supuesto, no juzgar. Disfruto una barbaridad de lo bonito de cada etapa, de cada edad. Si bien a los 20 años está fenomenal ser amigo de alguien, a los 40 (y pico) o más, tiene un matiz increíble. Esa pátina que ofrece la experiencia vital, la misma que nos hace ver lo jorobada que es la vida a veces y la de giros inesperados que puede dar. Ver cómo queda todo tras un "terremoto" emocional, del tipo que sea. Y saber que no estamos solos cuando el terremoto lo sufrimos en nuestras carnes. Y estar dispuesto a ayudar a los que queremos cuando los cimientos se mueven en casa "ajena", pero que sentimos un poco nuestra. Un poco o quizás un mucho, porque nos preocupamos por cómo están los que nos importan tanto después de una "catástrofe", y de esas hay muchas. A veces se solapan y todo. En medio de todo eso, miras a ambos lados, ves más allá de tus narices. Y sientes que puedes poner un granito de arena para que la casa no se le caiga al de al lado. Igual que en otros momentos "alguien" estuvo para mí. Y que coincida en la misma persona me parece secundario. Es probable que nos quedemos sin palabras. Sí, sí, a mí me ha pasado. No me resulta extraño. La gran mayoría de las veces con escuchar basta. Escuchar al otro ayuda. O así lo veo yo. Reconozco que hay instantes en los tengo cierta ansiedad a la hora de hablar, y no paro hasta soltarlo todo. Pero creo que hay que ser consciente de la mochila que carga cada cual, y dejar que hable primero, se explaye, sin prisas, el que tenga una mochila más fastidiada de llevar. Y que cada persona use sus herramientas de la mejor manera posible. Todos las tenemos, pero cuando casi nunca hacemos uso de ellas, cuesta que funcionen adecuadamente a la primera.

No sé muy bien si conozco todas las mías o no. Intento, no siempre lo lograré, ser una persona empática. Me encanta mirar a los ojos de la persona a la que estoy escuchando, independientemente de si ella me mira a mí o no. Y demostrar mi cariño a quién me nace. Soy cariñosa pero no voy abrazando ni haciendo gestos de cariño a diestro y siniestro. De hecho si no hay "feeling" me molesta que me abracen. Pero hay gente que efectivamente, consigue reiniciarte con un abrazo. Y si no te reinicia, al menos te calma, y es bastante. No sé si yo consigo ese efecto parecido con algunas personas, hago lo que puedo y siento. Aunque podáis confundirme con un loro a ratos, adoro escuchar a la gente que quiero y quiere compartir conmigo algo muy suyo, muy de dentro. De esas cosas que al decirlas en voz alta se te pueden saltar las lágrimas, o son capaces de "llorar pa' dentro" y no llegan a deslizarse por las mejillas. Pero sientes que al que tienes a tu vera le escuecen por dentro. También procuro ser agradecida, no es fácil que otros estén dispuestos a escuchar lo que a algunos les quita el sueño, a otros les hace sentir rabia, a muchos les genera ansiedad...Incluso con algunas cuestiones que no tienen "solución", pero...¿Y qué más da? La tierra no se detiene, y sigue moviéndose aunque nos empecinemos en no entender por qué es capaz de hacerlo cuando parte de nuestro mundo se tambalea. Puede resultar contradictorio, porque doy las gracias muchas veces, pero no siempre me gusta que me las den. No obstante entiendo que es una palabra preciosa. Y es bonito pronunciarla y escucharlo. A mí en ocasiones me gustaría ponerle "coletilla", y no quedarme con el gracias a secas. Lo que pasa es que no siempre doy con las palabras adecuadas. Gracias por la confianza. Gracias por tu valentía. Gracias por tu cariño. Gracias por venir, en un guiño, y no es la primera vez en el blog, a mi querida Lina Morgan: "Agradecida, y emocionada, solamente puedo decir, gracias por venir." Pues eso.

Por eso cumplir años tendrá sus cosas "malas", pero muchas más son positivas. Y la fuerza de los lazos que nos unen a aquellos con los que sabemos que podemos desnudarnos a nivel emocional, es gigantesca. Como una joya. Más que una joya. un sol tremendo, inmenso y hermosísimo. 

De ahí que me haya puesto a escribir, como más le gusta a mi cerebro, a horas intempestivas. Con las calles dormidas y las luces anaranjadas de las farolas de fondo. Oyendo de cuando en cuando a algún "despistao" que parece no querer o saber volver a casa. 

Intentad exprimid vuestros ratitos solos y acompañados. Si la soledad no es buscada acudid a alguien, a quien sea, con quien os atreváis a ser vosotros, y apretad esos lazos que ya existían, pero se pueden aflojar cuando no se miman lo suficiente. O lanzaos a la aventura de construir nuevos lazos.

A esta vida se debería venir a ser lo más felices que se pueda. Aunque muchos temas nos lo pongan cuesta arriba en ciertos periodos. Pero se sube la cuesta al ritmo que seamos capaces y se sigue. Porque ya llegarán tiempos mejores. Y lo digo por experiencia. Parece mentira lo que se puede mejorar a muchos niveles en unos meses. No creo en los milagros, hay que dar pasos y ser consciente de lo que tenemos encima, o la que se avecina, para hacer algo. Y en algún momento de todo ese tsunami personal, resulta que las aguas se calman. Que puedes sentarte a la orilla del mar a contemplar y escuchar las olas. Cuando ya pensabas que esa calma interior no iba a llegar y sentías cómo por momentos la ansiedad pretendía devorarte. Recuperas esa sensación de paz. Y con ella la ilusión. Desde luego que muchas veces las ilusiones son más grandes que los miedos. Y sientes que vuelves a ser tú. Y va a ser que sí, que sopla ·el viento a favor".


jueves, 8 de febrero de 2024

Todo lo que amaste

Más de un mes de silencio en el blog. Con bastantes amagos de lanzarme a escribir, pero al final sin las suficientes ganas, tiempo o ánimo propicios para materializarlo. Decidí dejarlo estar.

Esta mañana, en clase con mis alumnos de español, uno de ellos cogió una tarjeta con una situación, son de una colección de Talentina cards. Tengo tres bloques distintos en el instituto y no puedo deciros con total seguridad de cuál era. Me parece que del pack rosa, el de "Emociónate". La tarjeta hablaba de Si cuando estás triste, prefieres estar solo, buscar la compañía de otras personas, o haces alguna actividad para sentirte mejor. La mayor parte de mi alumnado, procedente de Ucrania, Rusia, Senegal y Paquistán, dijeron que prefieren estar solos. Suelo responder la última, excepto si es necesario romper el hielo. En esta ocasión no hizo falta romper nada. Cada vez les cuesta menos animarse a responder en español. Y esto, es un pequeño gran triunfo.

Contesté que dependía de por qué estuviera triste.  A veces prefería estar sola y otras compartir lo que me pasaba con alguien. Y que una de las actividades que me ayuda con la tristeza es escribir en el blog. Conste que no estoy escribiendo en un pico de tristeza. Afortunadamente no. Tampoco me encuentro como para aplaudir con las orejas, pero estoy ya flotando, como puedo, pero flotando. Mi tristeza viene principalmente por la muerte de mi padre, hace medio año y una semana. Y estos meses de duelo han pasado tan rápido y a la vez tan leeeeento. Si no se ha pasado por algo similar o se ha estado muy cerca de alguien que lo ha sufrido, es complicadísimo que alcance a entender los matices. Y el abanico de matices tiende a infinito. 

Dije también que además de sentarme bien a mí, lo de escribir en el blog, creo que puede ayudar a otras personas que estén pasando por un bache, del tipo que sea. Aunque no siempre escribo en momentos de baches. Lo hago probablemente en momentos álgidos de algo. Cuando me siento inmensamente feliz, enamorada, en paz, molesta, triste, furiosa, decepcionada...Pero Teresa de Calcuta no soy, y lo hago principalmente por mí. Así que esto tiene una parte de egoísmo, de autocuidado, y otra de generosidad, porque me aventuro a compartir en el blog la parte de lo que me pasa que no me importa contar. No escribo a tumba abierta, medito cada palabra que pongo o cada una de las que me reservo. De aquellas que guardo para mí o para compartir con los que más quiero y mejor suelen entenderme. Y esos forman un grupo muy reducido, para qué decir lo contrario.

Tal vez algunos se pregunten por qué la entrada se llama "Todo lo que amaste". Responde al título de una canción de Rozalén, publicada hace seis días. Ayer, a última hora de la tarde, me salió la canción, no sé si era Instagram o Facebook. Y solo con un fragmento, no fui capaz de más, no pude parar de llorar. Hasta hace un rato no he sido capaz de escucharla entera. El resultado ha sido el mismo. Dudo mucho que esta entrada del blog llegue a María de los Ángeles Rozalén Ortuño, aunque lo intentaré. Lo intentaré para hacerle llegar un gracias inmenso. Gracias por esa sensibilidad al cantar, el terciopelo de tu voz, acariciar las palabras. Y por haber logrado contar y cantar, con mucho mimo y mucha verdad, algo que a muchos nos escuece y nos ha costado encajar: la pérdida de un ser querido, ahí es nada. Escribo porque me cuesta articular palabra cuando las lágrimas no dejan de brotar y siento un nudo en la garganta muy real. Tan real que hasta siento dolor.

Los símiles, muy acertados. Me has hecho revivir su pérdida, pero también me has ayudado a transportarme a muchos momentos felices compartidos con él. Desde que nos dejó lo tengo presente a todas horas, como una fuerza que me empuja a no desfallecer y seguir luchando por cumplir sueños y tener ilusiones. Y sí, de alguna manera, lo veo en todo lo que a él le encantaba, en todo lo que mi padre amaba. En el tictac de los relojes, en cualquier planta, en absolutamente cualquier punto de nuestra residencia "de verano", en una ración de hornazo, en una tarjeta de Navidad, en un décimo de lotería del 22 de diciembre, en muchos puntos de Salamanca, en todos los amaneceres y atardeceres, en una celebración de una fecha especial, en un álbum de fotos (no porque salgas tú papá, que también, sino por lo que te encantaba colocar fotos en los albums, y mirarlos de vez en cuando, para revivir momentos felices), en los ojos de algunos familiares, en tus libros, en tus agendas, en los calendarios con nuestras fotos, en tu ropa...

Hoy me he quedado mirando fijamente a un señor. Él me ha mirado con cara de extrañeza. Su cara me recordaba una barbaridad a la tuya. Era como si me quisieras mandar un mensaje, y recordarme que, de otra manera, pero sigues estando entre nosotros. Como si quisieras decirme: "Hija, tranquila." Y a ratos puedo estarlo y a ratos no. A veces siento un torbellino en mi interior que no siempre atino a controlar.

Pero volviendo a la letra de la maravillosa canción de Rozalén, en mi caso, además de golpe, fue de cuajo, lo de arrancar la raíz de mi árbol. Yo misma me he empeñado en recolocarlo. Y no lo he hecho sola, mi gran fortuna son las personas con las que puedo contar, no de palabra, sino con hechos. A las que me une un hilo cada vez mñas visible y fuerte. 

Y desde luego papá, estoy segura que no te habrías imaginado nunca hasta qué punto aquí se te echa de menos y te seguimos amando, infinito. Siempre.

Pues eso...Si supieras, si tú supieras papá, cuánto se te echa de menos. Cuánto te echamos de menos, cuánto te echo de menos.

De nuevo gracias, Rozalén. Tu canción "Lo que amaste" es una joya, un regalo. Y hay que compartirla. Quiero que tu mensaje llegue lejos, muy lejos.

domingo, 31 de octubre de 2021

EMOLECTURAS 6: Frida...La muerte

Como todas las anteriores, cada una de mis "Emolecturas" no es fruto del azar. Mañana muchas personas celebran en España el "Día de todos los Santos", en el que se suele honrar/recordar a los difuntos. De manera paralela a esta celebración, en México celebran el "Día de Muertos", explicado de manera resumida en la imagen siguiente.


La indicustible protagonista del libro recomendado en esta entrada es una mejicana, Frida Kalho. De Frida se han escrito libros para todos los gustos, y de muchos formatos distintos. El elegido es una joya de Sébastien Perez y Benjamin Lacombe, de la editorial Edelvives.

Es un libro delicado, de los que hay que cuidar para conservar las ilustraciones intactas. Además las imágenes van acompañadas de textos breves pero poderosos, que abordan nueve temas muy presentes en la vida de Frida, entre los que se encuentran el amor y la muerte. Estas imágenes son del interior del libro.




El contenido del libro me parece complicado para Primaria. Lo visualizo en Secundaria, Bachillerato, FP, enseñanzas universitarias...Creo que además puede ser excelente para hacer un proyecto que englobe varias áreas (Lengua Castellana y Literatura, Plástica, Música, TIC...).

Leía hace un rato a Elvira Sastre (traductora, filóloga, poetisa...) en Instagram, compartiendo su experiencia celebrando la tradición mexicana del "Día de Muertos" en su casa, con altar incluido.

Comparto parte de sus reflexiones, por lo identificada que me siento con sus palabras:

"Yo no creo en ningún dios, pero sí en las emociones y en todo lo que las envuelve: ahí es donde está la vida.

Ojalá adoptáramos esta tradición en España. Es maravilloso mirar a la muerte sin miedo, tal y como lo hacen los mexicanos. Celebrar las ausencias, no silenciarlas. Festejar. Recordar sin miedo. Darle color. Estar juntos."

Sabéis lo mucho que creo en las emociones y en todo lo que las rodea, porque son las que dan forma a la vida. Este blog es un ejemplo de ello, en él plasmo parte de mi universo emocional. De pequeños nos enseñan, o mejor dicho, me enseñaron, a mirar a la muerte con miedo. Con los años he ido viéndola de otra forma, con respeto sí, pero no con miedo. No tengo ninguna gana de morirme. Ya, parece una obviedad, pero lo digo porque desgraciadamente, hay mucha gente en el mundo sin ganas de seguir viviendo. Ojalá me queden muchos años por disfrutar, sueños por cumplir y seguir teniendo personas conmigo con las que exprimir la vida y a las que amar. Veo la muerte como un punto y seguido. Quiero pensar que los que se van, aquellos que fallecen, de alguna manera viven en nosotros, gracias a las experiencias compartidas con ellos. No creo en la vida más allá de la muerte, pero sí en que de alguna manera los que no están aquí físicamente nos "mandan" su fuerza, energía, de alguna forma. Ya, puede ser una contradicción, cada uno construye su vida adaptándose a lo que le va tocando vivir en cada etapa. Y habrá creencias que se mantengan, y otras que varíen con el paso de los años.

Se habla poco de los muertos, o hablo poco de los muertos sería más correcto, tal vez porque así lo he mamado. Sería mucho más bonito recordar momentos de su existencia que nos hagan sonreír que visitar cementerios. No obstante entiendo lo de los cementerios, no lo comparto pero lo comprendo. Me da la sensación que a los familiares de alguien fallecido les proporciona cierta paz saber que tienen un lugar concreto al que ir para recordarlos o, incluso, sentirlos más cerca. A mí me parece que para eso no hacen falta lápidas y tumbas, hay otras vías para tener ese lugar de referencia en el que sentir un poquito más cerca a los seres queridos que ya no están. Pero como he dicho hace algunas líneas, ahora mismo me centro en la vida, lo demás llegará cuando tenga que llegar (y que falte mucho tiempo).

Como defiendo que la vida es un constante aprendizaje, he aprendido que hace falta hablar de la muerte. Y aunque nos cueste, y según el caso mucho más, hay que dejar a los que queremos que hablen de sus ausentes, lo hagan en pasado o en presente, pero no llevarnos las manos a la cabeza por si de vez en cuando mencionan sus vivencias con los que se han ido. Porque hablar es necesario, supongo que hay heridas que nunca cierran, pero sí defiendo el poder sanador del tiempo, del cariño, del amor. Y la vida sigue, no se acaba cuando alguien se va, aunque por supuesto puede parecernos que el mundo, nuestro mundo, se hunde, se tambalea, cuando dejamos de contar con la compañía de alguien que nos parecía indispensable. Sabemos lo que está escrito en el libro de nuestra vida hasta el día de hoy, en este caso, 31 de octubre de 2021. Sin embargo, no tenemos ni idea de cómo van a ser los siguientes capítulos. Una cosa es lo que nos gustaría que sucediera, por lo que peleamos con uñas y dientes, y otra la realidad, puede o no coincidir con nuestros anhelos. 

No sé cuál es el secreto de la felicidad, supongo que el motor de la vida es la salud, en paralelo colocaría al amor, luego pondría un puñado de amigos, algunos familiares, trabajo, una vivienda digna y un saquito de viajes, ilusiones, detalles...Tengo claro que la felicidad no llama a la puerta, hay que luchar por ella, arriesgarse, escuchar, quererse a uno mismo (y a los demás). Y empatizar, la empatía en grandes dosis, por favor. Haríamos mucho menos daño si tuviéramos la empatía por bandera, mimáramos más a los que queremos, se lo dijésemos (que los queremos)  más a menudo (o se lo diríamos a secas), escuchásemos más a nuestro corazón y le hiciéramos más caso.

Os animo a celebrar la vida, a recordar a los muertos, a amar y cuidar a los vivos, y desde luego, a quereros a vosotros mismos. Y que mañana 1 de noviembre no sea sinónimo de tristeza, sino de alegría por lo que nos dejaron los que nos acompañaron durante parte de este viaje que es la vida, y también alegría por los que ahora podemos mirar a los ojos, escuchar, tocar, sentir...Y por estar vivos, y no rendirnos. Feliz vida.

Esta vez sí quiero música. Y dos canciones, porque una me sabe a poco. Una es de la película "Coco". Muy recomendable verla, da igual la edad.


La segunda es de Rozalén, he perdido la cuenta de las veces que he compartido aquí "Vivir", aunque no siempre la misma versión.


domingo, 4 de octubre de 2020

Quino, la isla y el tiempo

 ¡Vaya comienzo de curso! La montaña rusa de otras ocasiones es anecdótica respecto a la de este año. Y pese a que olemos a gel hidroalcohólico las 24 horas, estamos muy ventilados (je, je, COVID-19 no, pero por favor, sentido común para evitar pulmonías), intentamos mantener la distancia social (cuando se puede), nos lavamos las manos incluso más que antes, pasamos al menos siete horas casi seguidas con la mascarilla...¡Valió la pena! Al menos a mí sí, pese a todos los inconvenientes de la anormalidad reinante. Tenía miedo, pero ganas, demasiadas, de volver a estar en las aulas con niños y niñas, de compartir experiencias con mis nuevos compañeros, y conocer mi nuevo destino. Y qué bonito es reírse mientras "trabajas," adivinar la sonrisa de los alumnos bajo la mascarilla (o sus bostezos, o sus malas caras...). Creo que si siempre he usado las manos para comunicarme, ahora parezco una azafata de Iberia, pero da igual. Hay que hacerse entender, procurar que las clases sean lo más amenas y fructíferas posibles y no una losa para todos. Y disfrutar cada cosa bonita que pasa en el cole, y las hay...¡Vaya que sí! Al principio pensé en no poner nada de decoración. Fui viendo las paredes de mi tutoría, de un tono azul precioso, ni hecho a medida...Y me cuenta que sí me apetecía poner algunas cositas, que dejaran ese espacio más humano. En ello ando, cuando esté lista, pondré alguna foto aquí. Esta vez he optado por las mariposas, pero en cantidades relevantes. Por mariposas no va a ser. Al fin y al cabo, todos teníamos ganas de volar, colorido no les falta y recorren todos los rincones del aula. Ah, y algo que no pega con la metáfora pero es necesario, son de plástico y me resulta fácil limpiarlas je, je (todo suma).

Como comentaba ayer con una compi de la Escuela de Idiomas (ha llovido bastante, pero fue una época muy bonita), al final, cada uno, ha de intentar estar bien y ser lo más feliz que pueda en su isla. Y nada de obsesionarse con el pasado o agobiarse con el futuro. Gracias Rubí, por la paz que transmites, y por ser un soplo de aire fresco y distinto en medio de tanta paranoia. Debo reconocer que mi isla es cada vez más mía y más confortable. Quizá no tenga todavía las medidas ni los "muebles" que me gustaría, pero tal cual está, es perfecta. 

Esta pandemia me ha demostrado que los malos no se han hecho buenos precisamente. Los que ya eran buenos o se han quedado igual o han mejorado (excepto algún díscolo que ha ido a peor). También me ha ayudado a darle todavía más importancia a las relaciones humanas, al ritmo de cada persona, a las vivencias de cada cual, a los detalles compartidos, a la atención, al cariño (con y sin distancia), a los mimos sin fecha de caducidad, a las charlas sin tabúes, a la sinceridad con tacto, a la empatía real...Y por supuesto a recordar lo que de verdad importa. Para cuatro días que estamos en este mundo, vamos a pasarlos lo mejor que podamos, a arriesgarnos, a emocionarnos, a apoyarnos, a vivirlos con pasión. No sabemos qué nos deparará el mañana, ahora mucho menos que antes, pero sí aquello y aquellos que tenemos hoy, y es más que suficiente. 

Y vivan los paseos por la ribera del río, las visitas a las tiendas de "chinos" en busca de tesoros, el cine, los cafés, las conversaciones de sofá y mantita (o de coche, o cualquier otro lugar...¡Viva la comunicación!), los libros que cuentan historias que te recuerdan a personas, las coincidencias, las diferencias, las terrazas (sin lejía chorreando por las sillas), los reencuentros, las escapadas por la naturaleza (cámara al cuello), la gente que nos quiere y que nos hace querernos más a nosotros mismos y a ellos. Vivan los amigos, la familia, los compañeros...Y que vivan también los silencios mientras miramos a alguien a los ojos, las caricias, el móvil (cuando no hay otra alternativa), las noches de luna llena, las ganas de seguir mirando al cielo, los recuerdos amables. Ah bueno, por supuestísimo, ¡viva la música! Y esas canciones que hacemos nuestras e incluimos en la banda sonora de nuestra vida. Las cuestas cuando las subimos acompañados (solos es más aburrido y parecen más empinadas). Viva la gente sin adornos, sin grandes florituras, que son lo que aparentan, cristalinos como la orilla del Mediterráneo cuando las olas son pausadas (¡qué ganas de pisar la arena de la playa y contemplar el mar!). Y creo que ya me he quedado satisfecha, sabéis que llevaba bastante sin sentarme de manera pausada a escribir en el blog y hoy ya me lo pedía el cuerpo.

En desorden, ya he hablado de la isla (mi isla) y el tiempo. Me falta Quino. El título me parecía que sonaba mejor en el orden que lo puse, pese a habérmelo saltado a la torera. Quino, qué tristeza, se nos fue el pasado 30 de septiembre, a los 88 años. De pequeña la verdad es que Mafalda no me llamaba la atención, era casi una completa desconocida para mí. La descubrí gracias a uno de mis dos ángeles de la guarda. Gracias Jesús, no por Mafalda, sino por todo, quién iba a pensar que unos pisos más arriba vivía uno de mis ángeles de la guarda. Pues bien, conocer a Mafalda es quererla. Y Quino era su papá, por eso me dio tanta pena enterarme de su fallecimiento. Aunque tenemos la suerte que su obra está ahí, para siempre, así que él no se ha ido del todo. Durante muchos años Mafalda me ha acompañado en mi andadura laboral. Recuerdo perfectamente una que hice para el hall del CEIP Miróbriga de Ciudad Rodrigo (mi primer destino como funcionaria en prácticas). Tenía los brazos abiertos, pinté su ropa con ceras DACS en tonos azul y rosa pastel, y puse Estás en el CEIP Miróbriga...BIENVENID@. Otra decoró una especie de árbol sobre la convivencia colocado en una de las escaleras del CEIP Santa Catalina. ¿Te acuerdas, Marisa? Y otras viajaron después conmigo a los destinos por los que pasé. De hecho cuando me decidí a formar parte de Facebook (la de años que opuse resistencia), tuve claro que iba a ser mi imagen, y ahí sigue, abrazando el mundo, tan amorosa como siempre. No sé si tengo mucho, poco o nada de Mafalda, o Mafi, como a veces la llamo cariñosamente. Pero adoro su agudo sentido del humor, tan ácido a veces, sus juegos de palabras otras, no sé, todo, su manera de ver el mundo, y escudriñarlo. Me encanta la gente que no pasa de puntillas por él. Como pequeño homenaje, he hecho algunas fotos a parte de las cositas de Mafalda que tengo. Lo que pasa es que están repartidas y no he podido reunirlas todas (también el calendario, un clasificador, un cuaderno...). Tengo en la lista de pendientes visitar Oviedo, y cuando lo haga me sentaré a su lado. Sé que esa escultura está en otras partes del mundo, pero Oviedo me pilla más a mano.



Pero a Mafalda no la he usado solo como motivo decorativo de coles y/o mi casa. También ha sido una herramienta educativa, en coles e instituto (Guijuelo). Por eso, gracias infinitas Quino, por traer a este mundo una niña así, tan especial, un personaje para la posteridad, igual que su creador.

Además incluyo tres de las tiras de Mafalda. Disfrutadlas.



Y como una de mis "actividades" preferidas es dar las gracias. Gracias a los que hacéis que vea la vida más bonita todavía a través de vuestros ojos, o con ellos cerca. De ahí que vuelva a Rozalén, pero a la versión acústica, para repetirme un pelín menos. Y ya veremos qué nos muestran las estrellas, la luna o cualquier parte de este mundo raro, hermoso, a ratos incomprensible, sorprendente en otros momentos.

lunes, 22 de junio de 2020

Floreciendo: Promoción 2011-2020 del "Fili" de Guijuelo

La última vez que pisé las aulas del Colegio "Filiberto Villalobos" de Guijuelo fue el 2 de diciembre de 2019. Me dirigía nerviosísima a afrontar una jornada de reencuentros, de muchísimo cariño y en general, emoción, mucha emoción. Recuerdo que al llamar al timbre del cole, acompañada de Esther "Sancho" me temblaba hasta la voz. Ya, sé que habrá gente que no lo entienda, francamente, no me importa ese tipo de gente, cada uno tenemos lo nuestro y reconozco que vivo mi "trabajo" con mucha emoción e intento ponerle pasión a todo lo que hago.

Quién me iba a decir que la última vez que lo pisara (bueno, nunca hay que decir este tipo de cosas), sería ese ya lejanísimo 2 de diciembre...¡Qué día tan especial!

Una auténtica lástima que poco antes de llegar yo se hubiera marchado una alumna de 6ºC...

Esta entrada del blog va dedicada a todos los niños y niñas que forman esa hornada de 6º de Educación Primaria. A los tres grupos tuve la suerte de tenerlos el pasado curso, y fue una suerte coincidir. Así que 6º A, 6ºB y 6º C, os sigo recordando con mucho cariño y a todos y cada uno os deseo la mejor de las suertes en la etapa del instituto.

Quién iba a decirnos también, lo que nos traería el 2020...Hemos vivido gran parte de la primavera confinados, y ahora damos una calurosa bienvenida al verano con lo que han dado en llamar "nueva normalidad," mantengo que prefiero llamarla anormalidad. Sí, lo siento, anormalidad es no tener libertad para demostrar mis sentimientos a través de besos, abrazos...Tener que contener muchas cosas por salud. Mantener una distancia de seguridad por salud. Llevar mascarillas a casi todas partes por la misma razón. Y usar gel hidro alcohólico una media de cuatro veces al día. Pues bien, hecho el inciso necesario, vuelvo al tema.

Efectivamente la primavera la hemos pasado, buena parte de ella, en casa. Hemos visto salir brotes y florecer a distancia. E igual que la naturaleza en primavera, vosotros estáis floreciendo. Estáis empezando a atravesar una época de cambios nada fácil, pero os lo garantizo, sobreviviréis. Hay que pasarla con paciencia (de todos), cariño (por parte de los que os quieren) y aceptación de los cambios a todos los niveles. 



Había muchos días para escribir esta entrada, mi idea inicial era hacerlo más adelante. Lo que pasa es que el "Fili" tiene la costumbre de hacer las graduaciones de Infantil y Primaria la víspera de fin de curso. Y si todo hubiera seguido su curso, hoy, 22 de junio de 2020, vuestra graduación se habría celebrado en el Centro Cultural, con vuestras tutoras de 6º, otros maestros, una representación de vuestras familias, los compañeros de 5º y la directora del centro. Pero no, de eso nada. Esto del estado de alarma, la pandemia, el confinamiento, la COVID-19 o el nombre que queráis ponerle,  nos ha roto los esquemas. Nos ha dado el alto y ya no debemos hacer muchos planes, porque la vida nos los cambia en un suspiro. Y tal vez sea mejor así, planificando menos y saboreando más ese día a día.

Desde luego que aunque hubiéramos estado en circunstancias normales, no habría asistido a vuestra graduación, por prudencia y, técnicamente, la administración no permite un " día de otros asuntos", "asuntos personales" o lo que sea,  a tan pocos días de las vacaciones. Pero en la distancia lo habría disfrutado una barbaridad, no lo dudo.

El año pasado, cuando estuvimos en la graduación de los compañeros que ahora terminan 1º de la ESO, visualizaba cómo podía ser la vuestra. Sí, tal cual, soy una soñadora, qué ocurrencias tengo ¿verdad? Os imaginaba un año mayores, más espigados, pero tan guapos o más que entonces. Y veía las caritas emoción de vuestras familias entre las butacas, y me encantaba ser testigo de un momento especial en vuestras vidas.

Por eso las siguientes palabras son para todos, porque sí, pero con más peso para "mis niños y niñas" de 5ºC, 6ºC actual. No tengo remedio, lo sé, no soy vuestra tutora, pero para mí, seguís siendo mis niños. ¿Por qué? Porque así lo siento y el corazón manda, y desde luego que entiende de cosas que la cabeza, se ponga como se ponga, no alcanza a descifrar.

Como no sé si habrá algo a nivel telemático o no, pero desde luego que actualmente hoy, nada de nada de una graduación como las que hemos vivido, porque no estaría permitida, aprovecho para deciros algunas cosas, desde mi pequeño altavoz favorito: el blog.

Queridos niños y niñas:
Hoy es un día especial, aunque sea de manera virtual, imaginaros subiendo a que os coloquen la banda, a recibir la orla y a poneros, todos juntos, en una foto para el recuerdo. Es vuestra despedida oficial del cole, del "Fili", nuestro cole, vuestro cole. Creo que no es posible pasar por esas aulas y sentir indiferencia. Tiene algo que lo hace especial. No son las aulas, no es el patio, tampoco es el paisaje...es su gente. Y ahí entráis vosotros, como protagonistas absolutos de un momento único en vuestras vidas. Gracias por ser lo mejor de Guijuelo, que son siempre las personas. Quien dice Guijuelo dice muchas localidades de la zona (cada uno que añada aquí su pueblo, por si me dejo alguno en el tintero y quedo fatal ja, ja, ja), sé que para algunos en Guijuelo no están vuestras raíces, pero sí existe un nexo común: el colegio. 

En el cole habéis pasado los años más bonitos de vuestra infancia, también con sus momentos duros, pero seguramente con muchos días de felicidad. En él quedará siempre una pequeña parte vuestra, aunque a ojos de los demás no resulte visible. Hablando de quedar, os garantizo que en mi corazón un cachito considerable es vuestro, parecéis "okupas" a los que no quiero echar.

En septiembre se abrirán (cruzaremos los dedos) las puertas del Vía de la Plata (o de otro, si habéis decidido estudiar fuera de Guijuelo) y viviréis una montaña rusa de cambios.

Meto la pata muchas veces, pero mis 37 años tienen sus ventajas, son las vivencias acumuladas. Me gustaría sugeriros, con toda la humildad del mundo, que os abráis a conocer a la gente. No quiero decir que olvidéis a vuestros "mejores" amigos del cole, para nada. Me refiero a que le deis oportunidades a todo el mundo, incluso cuando a simple vista penséis que no vais a conectar con alguien. O a personas que en el cole "no os caían bien", de repente ahora las empecéis a observar con otros ojos. Si "perdéis" a parte o a todos vuestros amigos hasta ese momento, no os desesperéis. Quizás pensáis que conocéis muy bien a los que llamáis amigos, y luego comprobéis que tenéis menos cosas en común de lo que pensabais o simplemente, estáis cambiando y esos cambios os llevan por caminos distintos. Tarde o temprano, vais a sentir que encajáis, sed felices con la gente que aporta a vuestra vida cosas positivas. Daréis con (algunas) personas en las que podéis confiar, y de esas, una pequeñísima cifra, casi ínfima, a la que podréis contarle cualquier cosa sin censura, sin cortapisas, sin filtro, tal cual (y qué afortunados vais a sentiros). Si dais con ellas, sea en 1º de la ESO  o 2º de bachillerato, cuidadlas con mimo, son complicadísimas de encontrar. 

Ojo, si vosotros queréis dar con personas de confianza, debéis ser también ese tipo de personas, os traten bien o no tan bien. No sirve de nada lo de "ojo por ojo y diente por diente." Sed buenos sí, pero tampoco seáis tontos. Recordad que la violencia no suele ser una buena opción, y hay mil caminos antes de recurrir a ella. Respetad a los demás, con sus manías, sus problemas, sus preocupaciones, sus ocurrencias...sus todo. Ya sabéis, nunca acabamos de ser conscientes de la mochila que los demás llevan, y os garantizo que algunas pueden pesar demasiado según cuándo. Intentad ser pacientes, sí, no es sencillo. Es probable que algunos seáis ya hormonas con piernas, pero procurad ser pacientes con los que forman parte de vuestro entorno. De igual manera deberían actuar ellos, con paciencia, a veces la perdemos y es inevitable. Eso sí, cuantas menos veces perdamos la calma, mejor para todos. 

Continúo, por si alguno lo dudaba (no creo), ser empáticos, ya, ya estoy aquí con lo de la empatía, pues "touché," confío en que a base de repetirlo hasta la saciedad, algo quede.  Esto implica pensar las cosas dos veces antes de hacerlas. Y ¿por qué no? tratad de poneros en el lugar de los demás, ese "cómo se sentiría si..." antes de hacer o decir algo. No es imposible, os lo aseguro. Las palabras no se las lleva el viento, debéis (debemos) asumir las consecuencias de nuestras acciones. Esto lo hilaría con una cosa que digo mucho a mi alumnado, también a las familias: No sois perfectos, no soy perfecta. Aceptad que os vais a equivocar, y mucho. Llegará un punto en el que veáis lo valiosos que son los errores, y que casi se aprende más de las meteduras de pata que de los aciertos. Que no os cueste aceptar vuestras equivocaciones. Ojalá tampoco os cueste pedir perdón, y si sabéis que os cuesta, id practicando con los más cercanos, los de vuestro hogar, lo agradecerán. Hablando de agradecer, otra de mis palabras favoritas, dar las gracias. No de manera indiscriminada, pero sí ser agradecidos con los que actúan de tal manera que os hagan sentir bien, o están a vuestro lado cuando os hace falta, aunque no digan ni pío. A veces no valoramos cómo se comportan otros con nosotros, y lo hacen porque sí, sin que sea su obligación.

Escuchad, a vuestros amigos, a los conocidos, y a cualquier persona que sintáis que de verdad os aprecia. Es probable que a veces lo que escuchéis no sea de vuestro agrado, pero analizarlo. Por cierto, escuchar a los adultos que tenéis en casa. Lo dé "te lo digo por tu bien" va en serio, es otra de esas cosas que apreciaréis con el paso de los años. Y aunque pueda pareceros que al ser de generaciones diferentes no os van a entender, comunicaros con ellos, nunca dejéis de hablar con papá o mamá. En vuestro hogar siempre os van a querer, y es una ayuda incondicional, una mano que está tendida por un amor infinito, y hay que cuidarlo. Si supierais la cantidad de sacrificios y renuncias que fijo han hecho en casa pensando en vosotros, os llevaríais las manos a la cabeza. 

No juzguéis, juzgar es fácil, facilísimo, morderse la lengua, ser prudente esperando e intentar comprender los porqués de los demás, es dificilísimo, más que lo de encontrar una aguja en una pajar. Pero no juzgar os abrirá muchas puertas. Relacionado con lo de no juzgar, os invito a respetar las diferencias, la diversidad de gustos, opiniones, caracteres, situaciones, orígenes...De todo, todos somos únicos y por eso cada persona es tan valiosa. Hablando de valor, quereros. Si os cuesta, intentadlo, echarle ganas. Sé que en algunas ocasiones es un proceso, y necesitáis "aprender a quereros." Amaos con vuestras virtudes y defectos. No os escudéis en el "yo soy así." Sí, cada cual sabe o debería saber cómo es, pero algunas cosas se pueden limar, y que las aristas sean menos pronunciadas.

Como veis no tengo remedio, tiro más por la parte personal, reconozco que esta entrada plasma muchas sesiones condensadas de "Pinceladas de emoción." Sin embargo, hay hueco para la parte "laboral." Alguno pensará que no trabajáis, no estoy de acuerdo. ¿Profesión? Estudiante. Sí, os guste o no, para todo hay una edad. Os animo a al menos, intentar conseguir el graduado en la ESO y, si tenéis la opción, seguir estudiando, sea un grado medio de FP, bachillerato...Sabéis que soy sumamente respetuosa con absolutamente todas las profesiones, pero cuanto más formados estéis, más opciones tendréis de encontrar puertas abiertas en el mercado laboral, y que las condiciones laborales (no pienso solo en el sueldo), sean buenas. No se trata de dignidad, todos los trabajos en los que no se atente contra otras personas y permitan ganarse la vida me parecen dignos, da igual cuidador, enfermero, abogado, agricultor, empresario, autónomo, profesor, cartero, administrativo, ganadero...Por eso sí, a 22 de junio de 2020, recalco la importancia de estudiar, de formarse. La educación os ayudará a ampliar las ventanas por las que veis el mundo, algo semejante sucede con la lectura y con los viajes. Os animo, en la medida que se pueda, a estudiar, leer y viajar. Para mí son tres de las cosas en las que no me duele gastarme dinero. Y no quiero excusas, espero que en vuestra casa tampoco las acepten, sé que sois capaces de hacer lo que os he dicho (y mucho más). Lo de "no me gusta" es un comodín, algo que ya no cuela, y no sirve. 

Deseo de todo corazón, igual que uno de los cigoñinos que contemplé ayer en Béjar intentado empezar a volar, voléis libres (aunque al principio con algo de miedo), felices, empáticos, sintiendo que sois capaces de conseguir lo que os propongáis. Por supuesto que ayudéis y os ayuden, améis y os amen, cuidéis y os cuiden, escuchéis y os escuchen, respetéis y os respeten, perdonéis y os perdonen, pidáis perdón y se disculpen con vosotros, aprendáis, observéis...Imaginad que en vuestras manos está la posibilidad de un mundo mejor, y empezad a construirlo desde ya.



Ayer dio mucho de sí, a la vuelta de Béjar hice una breve parada en el parque de La dehesa, en Guijuelo y vi un lugar con mucho encanto, en el que os imaginaba a todos, multiplicando esa estructura (ver foto debajo).



La verdad es que no sé ni cuándo, ni dónde, ni cómo, ni porqué, volveremos a vernos (quiero pensar que sí va a pasar), pero contad conmigo. Sed muy felices, y me haréis todavía un poquito más feliz. Feliz graduación virtual. Feliz fin de curso, de cole, de Primaria y...¡Felices vacaciones!

Muchos besos y abrazos. Os quiero lo que está aquí escrito, y mucho más:
Raquel Plaza Juan 



PD: Como hay costumbres que me apetece mantener, suelo ponerle un toque musical a casi todas las entradas. Esta vuestra es muy especial y va  a tener dos canciones. Una preciosa de Katy Perry, he puesto el enlace de la versión subtitulada, quiero que la entienda todo el mundo. Investigando, es del año que comenzasteis Infantil...Ahí es nada.


La segunda, como tiene que ser, de 2020, el año en el que finalizáis la Educación Primaria. Hay muchas y muy buenas, pero he optado por "Este tren" de Rozalén, porque a través de vuestros ojos la vida tiene un brillo espectacular. La letra encaja estupendamente bien.



(Esta entrada acabo de escribirse a las 3:37 horas, según mi reloj de muñeca)

viernes, 22 de mayo de 2020

No más cuentas: Aquí estoy

Ya no hay más COVID-entradas. Hace casi quince días, 9 de mayo, puse fin a los audios que estuve enviando durante 56 días a personas muy importantes para mí. Era el momento, en el horizonte hablaban de "nueva normalidad," y ya no le veía mucho sentido a eso que tanto he repetido, como un mantra, "Un día más, un día menos." Algún día a lo mejor los escucho por segunda vez. 

He tenido días muy duros, ya pasaron, pero allí anduvieron, quitándome paz y hundiéndome. La parte más reciente del estado de alarma, desde que empezaron a poder salir los niños un ratito y luego los demás, se me hizo muy cuesta arriba...demasiado. Una peligrosa combinación de hartazgo, desánimo, desilusión y agotamiento. Pero como mencioné al comienzo de este párrafo, ya son pasado.

Por eso desde esta entrada, ya no hay números de los días que han pasado desde que comenzamos a estar confinados. Me he hartado de tanta cuenta, y de tanto cuento que escuchamos de unos y otros. Vivimos una situación de anormalidad que habrá que aceptarla y llevarla lo mejor que podamos, dure lo que dure.

De momento me encuentro mucho mejor y ya hace días que vi rayitos de luz otra vez. Qué bueno que siempre vuelven a aparecer...

He visitado ya dos veces la librería de mi barrio,  reabrió sus puertas este pasado lunes 18. Fue triste comprobar que no se puede pasear entre libros, pinturas de muchos tipos, folios de colores, carpetas, cartulinas...Pero qué ilusión ver al dueño, aunque separados por dos mamparas de plástico. Ya volverán los paseos de papel. Compré dos libros y otro par están de camino. Tengo muy claro que en lo que pueda, hay que colaborar a levantar el pequeño comercio. Igual me pasó en la peluquería la semana pasada. Le explicaba a la dueña que temía que cerrara el negocio y no volver a verlas. No soy de las que llegan a la peluquería y de entrada cuenta su vida, buena soy para esas cosas. Lo que pasa es que llevo años yendo a la misma y el roce hace el cariño. Las dos personas que están allí son excelentes profesionales y muy buena gente, y qué bien verlas de vuelta. 

Quizás suena raro pero me parece que es la vez que más he disfrutado de ir a la "pelu," era un detalle más para acabar de levantarme y sonreírle nuevamente a la vida. Qué profunda ando...Ya, es lo que hay.

Ni por asomo había pensado escribir hoy en el blog. Estoy cabreada con mi portátil, o siendo más precisa, con el tiempo que paso sentada frente a la pantalla con TEAMS. Y mi espalda cualquier día se independiza de mí, razones no le faltan. Lo último que corregí fue a las once y media de la noche. Y había más cosas pendientes de corregir (no muchas, porque me he dado un palizón de aúpa) y otras de preparar, pero decidí frenar y ya después de desayunar vuelvo a la carga. Si alguno piensa que los docentes estamos de vacaciones, con la mano en el corazón le digo que puede que algunos tengan las espaldas muy anchas, pasen de todo y estén sin dar palo al agua. Pero la mayoría estamos hasta arriba de curro, haciendo malabares con mil cosas y viendo que los días simplemente se esfuman. Y aguantando algunas cosas que dan para escribir varios libros. Pero paciencia y ánimo compañeros, el curso no es eterno (menos mal).

Entre cabreo y cabreo con la enseñanza telemática, el miércoles tuve una clase virtual con mis alumnos de 4º, en dos grupos de 4. Vamos, en realidad fueron dos clases. Fue una inyección de alegría verlos y hablar con ellos. Además debían estar alineados los astros, porque todos pudieron conectarse sin problemas. Y nos vimos, nos saludamos, hablamos (de nosotros, de Science lo que más claro, del cole y de la situación), nos reímos y nos despedimos mandándonos besos entre pantallas, quiero pensar que les han llegado. Hay días en los que todo fluye, será cuestión de equilibrio, por esas jornadas que se atraviesan como un hueso de aceituna en la garganta.

Aunque la culpa de estar aquí a las mil no es de TEAMS, es de una canción. Hay música que invita a soñar, y venía solo a escuchar la nueva canción de Rozalén. Ese era el plan, os lo prometo, escucharla, compartirla en Facebook si me gustaba e irme a la cama a ver si, con un poco de suerte y mi amigo el mp4 cargadito de música, me dormía.

Pero la he escuchado, y he decidido algo: Este tren lo cojo yo. Para que entendáis mejor a lo que me refiero, esta es la letra:



Autores de la canción: María de los Ángeles Rozalén Ortuño

Letra de Este Tren
Imagina
que nos despojamos de nuestras mochilas.
Ser libre, del todo libre.
Libre hasta de ti. Hasta de ti.
Si confías,
abandona lo que no tenga valor.
Extiende lenta tu mano,
agarra fuerte la mía,
solos tú y yo. Solos tú y yo.

Te llevaría a una playa lejana
a observar un horizonte turquesa infinito.
A que enterraras tus pies en la arena,
que nos despeinaran los vientos más fríos.
Te subiría hasta un acantilado,
al más alto cortante y valiente,
para gritar fuerte
qué hermosa puedo ver a través de tus ojos
la Vida.

Imagina
que hoy el viento sopla en otra dirección.
Solo tropieza el que camina
y también hay lugar para el error. Bendito error.
Con mis dedos
voy a dibujar mensajes en tu piel.
Atiende a las señales,
en verdad, nunca hay nada que temer.

Te llevaría ante un cielo encendido
a hablar con las estrellas brillantes que guían.
A sumergirnos ligeros del mundo
en lo más profundo donde no nos vean.
Te abrazaría hasta que amaneciera,
hasta que los minutos no pasen,
no maten, no hieran.
Qué hermosa puedo ver a través de tus ojos
la Vida.
Qué hermosa puedo ver la vida.

Sube a este tren,
hay paisajes que solo verás una vez.
Sube a este tren,
que es probable que no vuelva a pasar.


(C) 2020 Sony Music Entertainment España, S.L.


Una auténtica delicia. La frase "Qué hermosa puedo ver a través de tus ojos la vida" casi me deja sin respiración. ¿Y eso de "Te llevaría ante un cielo encendido a hablar con las estrellas brillantes que guían"? ¿cómo se os queda el cuerpo? De verdad que se me ha puesto la carne de gallina. Estaba escribiendo mientras la escuchaba y paré, tuve que detenerme para empaparme de este regalazo de Rozalén. Pero es que da igual qué parte, no tiene desperdicio. Una preciosidad con todas las letras. Vaya invitación tan preciosa que nos hace: SUBE A ESTE TREN. Y pienso subir.


jueves, 2 de abril de 2020

Nada y Rozalén: CORONAVIRUS día 19

Ayer no pasó nada extraordinario, las anécdotas se reducen estando en casa.  Me quejaba en su momento de la cuesta de enero, pues la COVIDcuesta se las trae. A nivel humano y económico, da igual por dónde la miremos. De hecho ya no hay Telediarios, son única y exclusivamente "Teledesgracias"...Y después de esta breve reflexión, llega Rozalén, anuncia una especie de concierto de versiones gratuitas desde su casa para esta tarde y...zas, se hizo la magia. Me he confundido de hora y comencé a verlo, vía Facebook live, a las ocho y media (parece ser que empezó a las ocho en punto).

Aunque solo he visto parte, me ha parecido un regalazo, como si Rozalén entrara en todos los hogares. Si alguien está interesado en verlo, aunque sea a toro pasado, podéis entrar en Facebook, darle a seguir a Rozalén y buscar en vídeos, el del concierto casero de esta tarde dura unos 51 minutos, no tiene perdida.

Y entre la parte que he escuchado me quedo con dos canciones: "Ojalá," de Silvio Rodríguez; y "Nada de nada" de Cecilia.

Pongo los vídeos de Silvio Rodríguez y de la de "Nada de nada" dos, la original de Cecilia y una versión de Amaral.





La verdad es que son dos canciones que me gustan muchísimo,  y me ha encantado escucharlas de nuevo y además en la voz de Rozalén. He de decir que, pese a lo anterior, me quedo con el Ojalá de Silvio Rodríguez y Nada de nada en la voz de Eva Amaral. Pero para gustos...los colores.

Y la letra de Nada de nada fue el "prota" de mi audio de hoy. Sin música de fondo porque al ser ya la letra de una canción, iba a chirriar un poco.

La espuma del mar
Un grano de sal, o de arena
Una hebra de pelo
Una mano sin dueño
Un instante de miedo
Una nota perdida
Una palabra vacía en un poema
Una luz de mañana,
Así de pequeña soy yo
Nada de nada

Nada de ti, nada de mí
Una brisa sin aire soy yo
nada de nadie

Un copo nieve
Una lluvia que llueve
Un pensamiento,
Un abismo entreabierto
Una palabra callada
Un "lo siento"
Un paso sin huella
Soy un camino que no tiene destino
Una estrella apagada,
Así de pequeña soy yo
Nada de nada

Nada de ti, nada de mí
Una brisa sin aire soy yo
nada de nadie
Un soplo de vida
Una verdad que es mentira
Un sol de invierno
Una hora en tu noche
El silencio de adioses
Un sin quererlo
Un segundo en tus sueños
Soy un peldaño subiendo tu escalera
Una gota sin agua,
Así de pequeña soy yo
Nada de nada
Nada de ti, nada de mí...
Me encanta la letra y ahora más, porque viviendo la situación actual, es todavía más fácil darse cuenta de lo insignificantes que somos. Y un día estamos aquí y otro no. Podemos irnos sin más, sin hacer ruido, sin pena ni gloria. Y desgraciadamente, para muchas cuestiones, no somos más que un número. Una lástima para según qué. 
Ojalá este confinamiento esté haciendo a la gente más humilde. 
Ojalá los que todavía no se habían dado cuenta, vean que todos somos necesarios y no somos nadie para juzgar lo que otros hacen, dicen o cómo son.
Ojalá que cada uno busque su felicidad y pelee por ella.
Ojalá que este tiempo en casa os esté sirviendo para ser todavía mejores personas.
Ojalá todos aprendamos a asumir las consecuencias de nuestras acciones.
Ojalá no olvidemos todos los momentos bonitos de esta triste historia, que nos están acercando cada día más, pese a la distancia física.
Ojalá aprendamos de los errores del pasado e iniciamos la reconstrucción de una sociedad que, según para qué, daba un poquito de asco.
Ojalá miremos a los demás de una manera más amable.
Ojalá quede menos de lo que pensamos para dar todos esos abrazos que nos debemos. Y es que no sé vosotros, pero a mí ya no me caben en casa ja, ja, y eso que mínimo me da que nos quedan por delante dos mesecitos más en casa. Respecto a lo anterior, os lo prometo, lo digo con la mano en el corazón, me encantaría confundirme.

Y añadid lo que queráis a vuestros "Ojalá." Hace dos veranos lo usé para mi deseo de cumpleaños...¡Y se cumplió!

miércoles, 25 de marzo de 2020

Esperanza: CORONAVIRUS día 11

Soy de las que ponen las canciones al final de las entradas (casi siempre), o en el medio (a veces). Voy a alterar el orden, hoy inicio esta entrada con música, un "chute" de esperanza con Alejandro Sanz. Él lo ha llamado "El mundo fuera", y gracias a mi amiga Soraya lo puedo compartir con vosotros...Todo un artista. 


¡Me ha encantado! Y es que mientras estemos dentro (de nuestros hogares) no tenemos por qué perder nada de nuestro mundo fuera. De hecho me parece que estoy invitando a pasar a mi casa cosas a las que antes, sin detenerme lo suficiente, no le había prestado demasiada atención. Además de todo lo que me aportan "los de casa." Es impresionante lo que puede llegar a arropar el cariño en la distancia. Lo importante que es el sentido del humor y la asombrosa capacidad de algunos para hacer a otros sonreír. Y lo necesario que es repetirnos a nosotros mismos, pero también a los demás, que vamos a poner toda la carne en el asador para no perder esta batalla. Por eso esta entrada pretende ser un canto a la esperanza, a pesar de estar rodeados por nubarrones considerables.

Otro amigo, Javier Hernández, me hizo llegar una convocatoria para colocar en los balcones/ventanas corazones de esperanza el próximo 27 de marzo, dentro de nada. El mío está en mi cabeza, solo me falta darle forma mañana y compartirlo con todos vosotros. Sé que hay gente mañosa, también otros tantos aburridos como ostras, y un pequeño grupito que a lo mejor se anima (más los que al leer esto piensen que no va con ellos). Aquí tenéis la idea, ¿os animáis?

Ayer acabé algunas tarjetas de Navidad que tenía a medias e hice otras. Al ritmo que voy, cuando termine el estado de alarma tendré hechas la mitad o más de las que suelo mandar. Tranquilos, aunque me han tentado, me parece que finalmente no las enviaré en primavera. Aunque pensado fríamente sería algo la mar de original. Os dejo una muestra. 


De momento sigo con mi cita diaria de grabar un audio de una poesía, algún fragmento de algún libro, un texto que me haya gustado...En definitiva, "algo" que tenga un "algo" especial, que a poder ser no deje a nadie indiferente, para bien o para mal. En el último recurrí a un texto publicado en Facebook por la cantante Rozalén. Dice así:

Cuando salgamos de esta voy a ir corriendo a buscarte.
Te explicaré con los ojos lo mucho que te echo de menos.
Ha comenzado una primavera quieta.
Mi estación favorita.
También, en un comienzo de primavera, hace 40 años se casaron mis padres.
Hay pájaros rondando las casas nido que colgamos de los árboles. Observo cómo seleccionan con su pico las ramitas.
La lluvia de estos días también es silenciosa y cala profundamente en la tierra. Y me cae el agua y el viento en la cara como si de oro se tratase.
He visto cómo se mueven las plantas del salón. Avanzan milímetros cada día.
Ahora es el dueño el que necesita del perro para gozar un ratito de Libertad.
Es el amo el que necesita de las caricias del gato para sentirse amado.
Somos aves enjauladas.
Yo soy de esas cobardes a las que le cuesta ponerse frente al espejo y observar.
He vuelto a coger la aguja y el hijo y he remendado mis telas rotas.
He mirado durante horas por la ventana.
Estoy volando leyendo...
He cocinado lento. Oliendo y probando cada ingrediente nuevo.
He llenado de aire cada parte de mi cuerpo.
Se paró la vida. A todos al mismo tiempo.
Y por primera vez soy consciente de las vidas quietas.
Hay personas a las que la vida se les para meses, años, décadas...
La vida te la frena una enfermedad, una pérdida, un accidente, un terremoto, un tsunami...
Una guerra...
Cuando salgamos de esta iré a ver a mi abuela, me pondré de rodillas ante ella y le pediré perdón por las veces que la descuidé.
Lloraremos y brindaremos por los que se fueron sin una despedida digna. Otra vez...
Cuando salgamos de esta amaré, sonreiré y defenderé con más decisión a los profesionales que nos sanan, que nos limpian, que nos ofrecen sus servicios, que trabajan por nuestro bienestar... Recordaré estos días y les miraré con gratitud.
Porqué será que siempre descuidamos al que cuida...
Cuando salgamos de esta no me enfadaré tanto con el que me dispara odio. Siempre hubo antihéroes. Pero ha quedado claro que somos exactamente lo mismo ante lo verdaderamente importante. Y no es momento... Es momento de construir y contagiar mis ganas de vivir y mi alegría.
Cuando salgamos de esta escribiré, compondré y cantaré más, porque he comprendido que muchos se agarran a las canciones como a una religión y que “somos tan pobres que sólo nos queda cultura y poesía”.
Y haremos cuarentenas por elección propia... Porque nuestros ritmos no eran sanos.
Porque la Tierra necesita tregua. Lo dice el ciervo en la playa, el delfín en el puerto, la cabra montesa en la plaza del pueblo.
Cuando salgamos de esta...
Cuando salgamos de esta...


Y voy a acabar con otra canción, de Rozalén claro, es lo que toca. Si la memoria no me falla, es la tercera vez que le hago un hueco, a la misma canción, aquí. 
VIVIR. Disfrutad la canción y digerid la letra...


martes, 31 de diciembre de 2019

Al año que se va

Queridísimo 2019:
Me aventuro a escribirte a caballo entre el ordenador y la cocina.

He empezado diciéndote "queridísimo", porque te has portado fenomenal, al pan , pan y al vino, vino. Y sí, me da incluso algo de pena que te acabes. Aunque, pese a eso, voy a seguir disfrutando de la última noche del año, como suele ser habitual. Es inexplicable, pero casi siempre disfruto de la Nochevieja, sin necesidad de hacer nada extraordinario. Si hubiera sido un mal año, por las ganas de ver cómo se termina, mandarlo a tomar viento fresco y por la alegría de darle la bienvenida a uno nuevo. Y, si como este, ha resultado ser un muy buen año, lo despido feliz, con una amplia sonrisa.

Gracias porque, pese a algún que otro sustillo, no nos dejas ninguna silla más vacía, y eso es de agradecer...y mucho.

Has sido un año intenso, de cambios, reencuentros, encuentros, novedades, algunas tristezas, mucho trabajo, una barbaridad de momentos especiales y muchos recuerdos imposibles de olvidar. Vamos, que para mí dejas huella.

Si el 2018 decidió que era mi año de regreso a Guijuelo, la mitad del 2019 fue un broche de oro a un curso único, de esos que no se viven con frecuencia. Bendito 5ºC, y bendito Fili, con toda la gente que forma parte de él. Y desde septiembre, caprichos del destino, o sabiduría del mismo, de Filiberto a Filiberto. Misma carretera, y todo lo demás una montaña de cambios, a los que parece estoy ya más que adaptada, y muy contenta de estar en Béjar. No tenía que ser Guijuelo, por lo que fuera, y qué bien haber caído en Béjar.

Este 2019 fue también un año de aniversario docente. El 20 de julio hice 10 añazos de haber superado las oposiciones. Como este año también hubo proceso selectivo, me di cuenta, nuevamente, de la lotería que nos toca a los que en algún momento hemos tenido la suerte de nuestro lado. Y además sentí algo de rabia, por amigas (y otras personas) que se han quedado en el camino. No porque sean mis amigas, que también, sino porque son unas MAESTRAS fantásticas, y les ha tocado seguir como interinas...

Ha sido un año de aprender la importancia de saber esperar, darle "tiempo al tiempo" y no obsesionarse, porque todo llega en el momento preciso. Lo que pasa es que a veces nos cegamos tanto que no vemos, y nos entran las prisas.

2019 ha sido un año de ir quitándome (algunos) miedos. De ponerme retos a mí misma y superarlos o estar en vías de ello. Pero todo esto no lo he hecho sola, los que me quieren bien (y mucho), son responsables de las barreras que voy derribando. Y me refiero a muchos ámbitos.

Gracias a los que no me habéis dicho lo que tengo que hacer (lo que vosotros pensabais que tenía que hacer), fuera respecto a lo que fuera. También a los que no me han dicho el "piropazo" de qué cara tan guapa tengo (según algunos, es su opinión), porque no sabían el daño que me hacían cada vez que lo escuchaba, en lugar de ayudar, era sentir un saco de tierra (otro más) sobre mis hombros. 

Gracias a los que no me juzgan y me quieren, tal cual soy por fuera y por dentro, por lo especial que me hacen sentir y porque esas sí son manos amigas, de las que me apetece tener cerca siempre y hablar con ellas tempranito o de madrugada. Gracias a los que, pese a la distancia, he sentido a mi vera, porque me han apoyado, respetado, escuchado, querido, valorado y cuidado, haciendo sentir que de verdad les importo, nos viéramos mucho, poco o nada. Gracias a los que han llegado, y lo sé que lo hacen para quedarse, por aventurarse a formar, de la manera que sea, parte de mi vida.

Sigo con la retahíla, gracias al 2019 por los nacimientos que nos ha brindado y la alegría de todos los que van creciendo y nos iluminan con su inocencia. 

A la gente que hace por comprenderme, me trata con un cariño bárbaro y tiene detalles, del tipo que sean, conmigo...¡Gracias! 

Me siento tremendamente FELIZ de poder disfrutar de un círculo humano tan maravilloso, familia y familia elegida (amigos). No pienso en los que no están, sino en los que son luz y tengo la suerte de contar con ellos, no hasta dos o hasta cinco, sino hasta lo que haga falta.

Espero que para todos esos de los que me acuerdo ahora, el 2020 sea un año de cine. Es un número redondo, ojalá lo del 20-20 sea una buena señal. El año pasado os pedí que os quedaseis a mi lado, lo recuerdo bien.

Esté pido SALUD para todos, y que parte de vuestras ILUSIONes se cumplan, porque cuanto más FELICes seáis vosotros, más feliz voy a estar yo.

"Brindo" de manera virtual por todo lo bueno que está por venir y por las EMOCIONES que quedan para COMPARTIR.

Y este año nuevo va a tener un color especial, azul energy, no digo más, para todo.

2019...GRACIAS, de corazón.

La canción tenía que ser de Rozalén, se lo ha ganado a pulso. Y es VIVIR, por supuesto.