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jueves, 15 de febrero de 2024

Goya 2024

Los Premios Goya son una de esas fechas "marcadas" a fuego en mi calendario. Tal vez sea complicado de entender para la mayoría de los mortales. Y no me extraña. Además este último año no he pisado demasiado las salas de cine, o esa sensación tengo si pienso en años anteriores. Pero, de cualquier forma, me gusta mucho verla. Este año coincidía con un viaje planificado hace tiempo. Y por muy marcada que tenga la fecha de los Goya, nunca se me habría ocurrido cambiar de fecha un viaje por eso. Vi un poquito en directo, pero lo quité enseguida, por una mezcla de circunstancias. Una de ellas fueron las dedicatorias de dos de los ganadores de un Goya, acordándose de sus padres. fallecidos recientemente. La gala fue el pasado sábado por la noche. La he ido viendo "a cachitos". Reconozco que disfruto escudriñando la puesta en escena, la comunicación no verbal de unos y otros. Lo que dicen guionizado y lo que parece espontáneo. La emoción de los ganadores, las caras de los que se han quedado sin premio. La actitud de los políticos que van. La pasarela de vestidos, trajes y otras prendas de vestir de los asistentes a la gala. Las actuaciones musicales. El papel de los presentadores...De los de este año no puedo decir demasiado. Al haber visto la gala a ratitos, no sé cómo de larga o corta se me habría hecho en directo. Pero me parecieron bastante correctos los tres, tanto los Javis como Ana Belén. No diré nada más porque me faltan datos.

Entre las actuaciones musicales, me quedo con la Salvador Sobral y Silvia Pérez Cruz. Me gustó su versión de "Procuro olvidarte" y la combinación de sus voces.


De los agradecimientos, me llamaron la atención varios. Uno de ellos, el Goya a la Mejor película iberoamericana, ganado por la chilena "La memoria infinita." 


Estoy segura que es una película muy dura, pero me apetece mucho verla. Igual que me quedé con ganas de ver "El maestro que prometió el mar", "20.000 especies de abejas" y  "Te estoy amando locamente". Me parece que la del maestro sigue en cartelera. 

Y aunque me llaméis rara, me da igual que se haya llevado 12 Goyas. No me llama nada de nada "La sociedad de la nieve." Lo siento Bayona, pero si se trata de ver películas duras, prefiero elegir, dentro de la dureza, de qué tratan. Y un accidente de avión de esa magnitud, no se encuentra entre mis prioridades.

Otro de los agradecimientos más emotivos me pareció el del Goya a Mejor película documental, "Mientras seas tú". Solo con escuchar este agradecimiento dan ganas de verla. Recalco la importancia de "celebrar la vida". Y creo que es necesario compartir sus palabras al completo, porque su mensaje era potentísimo.

Recogida Goya Mejor película documental

Solía ver la ceremonia de los Goya con mi padre. Era una de esas cosas de la tele que él sabía que me gustaba mucho ver y no quería que la viera sola. Igual que Eurovisión. Pese a que él no le llamaba mucho ni una cosa ni otra. Pero aguantaba estoicamente en el sofá una y otra. Y eso que se hacían eternas con demasiada frecuencia. Y las íbamos comentando. Este año, bendita casualidad, un viaje ha hecho que no estuviera viéndola sola en el salón de casa. 

Alguna vez he soñado con hacer algo relevante que me permitiera escribir un agradecimiento. Ya sea un libro o un premio por "algo". Este blog ha ganado tres veces, pero no es un premio para dar discursos. Me conformé con escribir una entrada en cada ocasión sobre esos eventos. Pero si algún día me pongo manos a la obra y escribo algo que merezca mucho la pena, tengo muy claro a qué personas incluiré en ese "Gracias a...". Y esas sí irán con nombre y apellido. De momento son pajaritos en el aire. No sé si algún día se alinearán los astros para que escriba un libro. Y mucho menos para ganar con él, o con otro proyecto, un premio relevante. Pero por favor, no me despertéis, dejadme soñar un poco.

Me parece que no se me pasa nada. Espero poder ir al cine con más frecuencia. Reconozco que el cansancio pesa mucho y no quiero arriesgarme a ir y quedarme frita en medio de una película. Pero siempre lo defenderé. No hay color entre ver una peli en casa o en una pantalla de cine. Da igual que la TV de casa tenga muchas pulgadas. Para mí el cine tiene algo de magia. Y nada sustituye esa magia.

Vamos a por el viernes, acariciando ya el fin de semana.

Termino con la original, Concha Velasco. No os hacéis a la idea de la de veces que he cantado y bailado esta canción de pequeña.

sábado, 16 de abril de 2022

IBERIA

 Desde el pasado 2 de abril tenía ganas de publicar esta entrada. Viendo la televisión, en un intermedio, ya sabéis, uno de esos en los que da tiempo a hacer la cena o echarse una siesta (me mata lo de "volvemos en siete minutos"), apareció un anuncio que me encantó. Es el siguiente:

Se me saltaron las lágrimas y se me escapó una sonrisa. En un minuto escaso los creadores del anuncio han sido capaces de tocar muchas emociones distintas. El lema, acertadísimo: "Iberia...Conectando personas".  La idea me apasiona, creo que es una de las funciones más bonitas que algo puede hacer, la de conectar personas. En este caso es una compañía aérea, pero hay otras muchas maneras de hacerlo. Los libros conectan personas, las canciones también, las películas, los móviles (aunque a veces también nos alejan, nos conectan por la inmediatez, pero nos pueden separar por la frialdad, la ausencia del tono con el que alguien te diría algo), las "desgracias" pueden conectarnos, y las alegrías, porque si las compartimos son más y una alegría compartida con los que más queremos nos conecta más a ellos, o así lo veo yo. La confianza conecta personas, y es algo que para mí siempre ha tenido un alto grado de intimidad. El contarle a alguien cosas personales que con otros no te atreves, no quieres, no te apetece o lo que sea...compartir. Quizá esta última que menciono sea la que más me conecta a otros, la confianza.

Agradezco a Iberia un anuncio tan hermoso, bien contado y con tanta miga en tan poco rato.

Ahora que en breve vamos a poder "desmascarillarnos" en interiores, confío en que estemos más conectados con los demás. Esta pandemia de la COVID ha deshumanizado más de lo que parece. Quiero mirar sin barreras, abrazar sin distancias y recuperar parte de la calidez humana que nos arrebataron de un plumazo.

Felices conexiones. Cuidad a los que queréis, no deis nada por sentado.

Hablando de querer, tenía que cerrar la entrada con esta canción de Macaco, "Quiéreme bien".

sábado, 15 de mayo de 2021

SUERTE

Suerte la mía. No sé si os pasa, supongo que a muchos sí. A medida que la semana avanza, la "batería" se va acabando y se nota. Y eso que esta semana se me pasó volaaando. Pues pese a eso, tuve un jueves y un viernes muy especiales. Todavía estoy aprendiendo a quitarle hierro a ciertas cosas, no es nada fácil; a no tomarme algunas cuestiones tan a pecho, me cuesta,  depende de qué se trate; y sí, a pensar más en el aquí y ahora (consecuencias del confinamiento del año pasado), pero con un ojo en el futuro, porque soy una persona más reflexiva que impulsiva. Aunque tengo muchos miedos, también considero que tengo una parte valiente. Creo en lo de "quien no se arriesga, no gana", pero tampoco me lanzo a la piscina sin más, antes echo una ojeada, para saber si cubre o no, y qué puedo encontrarme en la "piscina".

Todo esto venía a cuento de contaros lo bonitos que fueron mi jueves y mi viernes. El jueves por la tarde lo tenía reservado para una amiga, amiga de verdad, de las que me quiere una burrada, y yo a ella. De las que no puedo ver muy a menudo (últimamente todavía menos), pero con la que hay una confianza bestial y una lealtad a prueba de "golpes" (de los que da la vida, no entre nosotras) y del paso de los años. Casi un año sin verla, os podéis imaginar...¡Menudo año! Pero pese a la falta de contacto físico sé que ella siempre está ahí, cuando no puedo parar de llorar, pero también cuando la alegría me sale por los ojos y necesito compartir la razón. Nos separan unos cuantos años pero, espero que ella sienta que también puede contar conmigo, a veces dudo de si he estado a la altura de alguna de sus circunstancias. Pero la quiero lo que no está escrito, igual que a su marido, considero que ambos, en momentos importantísimos de mi vida, han sido una especie de guías, de ángeles de la guarda. Así que disfruté de ese "tomar algo" muchísimo. Las dos somos muy conscientes de que la vida pasa, y un día se acaba, sin más. Gracias por existir, por tu sinceridad, por quererme tanto y por saber estar siempre.

No me dio tiempo a llegar al portal y escucho mi nombre. Me giro y allí estaba ella, una alumna de mis tiempos del Santa Catalina. Solo deciros que fui su tutora en 5º de Primaria...y ahora está en 2º de carrera. Y que me diga que se acuerda de mí, que me recuerdan con mucho cariño y que ese curso conmigo los marcó es, simplemente, indescriptible. De esas veces que me toca tragar saliva (para no inundar las calles). Es precioso saber que lo que hago en mi trabajo está dejando huella en algunas personitas (y muchas de ellas en mí). Gracias porque es sorprendente que nos veamos tan poco viviendo en el mismo barrio (diferentes horario, sin dudarlo), pero siempre que coincidimos me voy más contenta que unas castañuelas. Sé que vas a tener suerte con lo que hagas, porque sigues teniendo ese brillo que no muchas personas poseen.

Todavía sigo en el jueves. Llego a casa, con muchas emociones en ebullición por la tarde que llevaba, y no me dio tiempo ni a coger aire. Llaman al telefonillo de abajo, traen un ramo de flores para...¡Raquel Plaza! Hay cosas que ni preparándolas salen tan bien. Veo el ramo y asoma el nombre de la floristería. Eso ya me hace sospechar de la posible remitente. Veo la tarjetita con mis datos y ...¡premio! Conste que cuando vi el ramo me quedé paralizada. Por el motivo que sea no he recibido flores muchas veces, pero las pocas que me las han mandado, han sido momentos muy bonitos, me encantan los detalles, no puedo negar la evidencia.




El ramo es espectacular, en las fotos no sale toda la hermosura que tiene. Lo que pasa es que el ramo era superable, sí, por lo que lo acompañaba. Una carta preciosa, de otra amiga con mayúscula. De esas personas fantásticas que Guijuelo puso en mi camino, y en él se quedó, y...¡Qué bien! Al final de la carta una petición, con una respuesta clara por mi parte, un sí como un castillo. Sí a ser testigo de su boda. Gracias por tus consejos, escucha activa, desparpajo, pasión en lo que haces, memoria asombrosa y por estar, porque no siempre es fácil y es un lujo poder contar contigo. Y sí, vuestra boda será mágica, y encantada de vivirla in situ, porque va a ser memorable.

El viernes había quedado a comer con la amiga de la sorpresa/detallazo anterior. Me encantó volver al "Vida y comida". Los sitios se disfrutan no por los lugares en sí, sino por la compañía. Puedo ser igual de feliz comiendo un bocata en medio del campo, lo más importante es la compañía. Al final entre comida, paseo, tiendeo y terraza, unas cinco horas de "sobremesa"...Me supieron a gloria. Gracias.

Por todas estas razones siento que la suerte me acompaña, aunque no sea en todos los aspectos de mi vida, a nivel general me considero una persona muy afortunada. Sé lo que quiero, cada día que pasa lo tengo más claro y, en la medida de lo posible, intento pelear por mis sueños. Y si las cosas no salen como me gustaría tampoco hay que hacer grandes dramas, intento quedarme con la cara amable de la vida. Para dramas ya están los telediarios (ya habréis leído en alguna ocasión que los llamo "teledesgracias").

De música hoy toca Amaral (con Estopa). Hay voces que forman parte de la banda sonora de mi vida, Eva Amaral es una de ellas.
Seguro que si reflexionáis un poco, vosotros también sois afortunados (y puede que más que yo). Ojo, no confundáis lo escrito aquí con ver las cosas de color rosa, ni vivo ni viviré en "Yupilandia". Pienso que la felicidad se construye ladrillo a ladrillo, palabra a palabra, caricia a caricia, confidencia a confidencia, mirada a mirada, detalle a detalle... 

domingo, 28 de febrero de 2021

FEBRERO, SILENCIO, PALABRAS...

No quería despedir febrero, por corto que sea, sin una entradita más en el blog. Con la mano en el corazón os lo digo, está siendo un mes largo y duro. Un poco cuesta arriba, como si me hubiera atragantado, como un hueso de aceituna. Pero hoy ya lo despido con alegría e ilusión. Alegría porque termina, no hay mal que cien años dure. Ilusión porque espero que marzo se porte mejor conmigo, sin más.

Y no voy a culpar a la pandemia, aunque su parte de culpa tiene. De las vacunas mejor no hablo. Pero a veces las cosas no salen como nos gustaría que salieran. Y es frustrante, doloroso, sientes rabia, impotencia...y agotamiento (emocional principalmente, pero físico también). Así que recibo a marzo con los brazos abiertos y ojalá este nuevo mes sea más llevadero, agradable y traiga algo más de paz.

Es de sobra conocido mi gusto por escribir. Nunca he dicho que sea una persona que escriba bien, sí que me encanta hacerlo. Más de una vez he fantaseado con pasar la frontera del blog y escribir en algún otro lugar, en otro formato, en un contexto bien distinto. Quién sabe, a lo mejor un día veo que es el momento de hacerlo y me lanzo a la piscina.  A día de hoy el blog es donde más huellas hay de lo que escribo. He dicho en varias ocasiones que este espacio es un pequeño altavoz de lo que pienso, lo que siento y lo que soy. A veces (no demasiadas) etiqueto a personas en el Facebook cuando pongo allí la entrada del blog más reciente. Otras (esto lo hago más a menudo) comparto el enlace con lo escrito en el estado de "WhatsApp" o en un mensaje del mismo (enviado solo a un grupo de personas, no de manera indiscriminada). 

Y alguna, esto último pasa poquísimas veces, solamente envío el enlace a una o dos personas. Si hago esto es porque me apetece que personas concretas, con nombre y apellidos, lo lean, porque he pensado en ellas al escribir y me encantaría que lo vieran. No espero un gracias, porque escribo pensando en la gente que quiero porque me sale, ni más ni menos. Pero reconozco que agradezco algún tipo de reacción /comentario, no tiene por qué ser en los comentarios del blog, hay mil maneras. Acertada o equivocadamente interpreto el silencio como un "no me ha gustado", "ni lo he leído", "no me interesa" o a saber... Intento tirar de empatía y relativizar, pero sí, hay silencios que duelen y no debo ser muy lista, porque no alcanzo a entenderlos, y de verdad que pongo empeños. Será porque las personas no venimos al mundo con manual de instrucciones, y cada una "funciona" a su manera. Me pasa igual con las no reacciones a otras "cosas" que escribo, como las tarjetas de Navidad, pero lo hago porque me apetece y tal vez lo que debería hacer es replantearme los destinatarios, para ahorrarme disgustos.

He optado por respetar el orden del título, me quedan las "palabras". Las palabras con las que me encantaría despedir febrero, son los 20 "mandamientos", ahí es nada, que nos "regaló" Pau Donés, sobre la felicidad. Los compartió mi tía Concha (gracias) en Facebook hace menos de una semana, y quería que estuvieran aquí:

1. Que sepamos vivir el presente.
2. Que no perdamos el tiempo pensando en el futuro.
3. Que dejemos de creer en la suerte y creamos en nosotros mismos.
4. Que dejemos de hacer montañas de granitos de arena.
5. Que la tristeza nos dé ganas de reír. Que nos riamos mucho.
6. Que cantemos en la ducha, en los bares, en las bodas, en las cenas con los amigos o donde nos apetezca cuando nos venga en gana.
7. Que aprendamos a decirnos «te quiero» sin que nos dé vergüenza.
8. Que nos besemos, nos toquemos y nos achuchemos mucho.
9. Que nos escuchemos tanto como sepamos compartirnos en silencio.
10. Que nos queramos, a los demás y sobre todo a nosotros mismos.
11. Que nos peleemos lo menos posible. Estar enfadado es una gran y estúpida pérdida de tiempo. ¡A la mierda el ego y el orgullo!
12. Que nos dejemos de rollos, de chorradas, de hacer ver lo que no somos, que eso no sirve pa' ná.
13. Que le perdamos el miedo a la muerte, pero también le perdamos el miedo a vivir.
14. Que decidamos por nosotros mismos. Que nunca dejemos que los demás decidan por nosotros.
15. Que cuando la vida nos cierre una ventana sea cuando más abramos las alas para romper el cristal y salir volando.
16. Que las cosas nos lleven adonde sea, pero que nos vayan bien.
17. Que los cerebros de zafios, hipócritas, memos, mamelucos, corruptos, pesaos, estúpidos, tocapelotas, mentirosos, gilipollas... se reprogramen y entiendan que en la vida no hace falta ser así, que la vida va de otra cosa.
18. Que a las penas, puñaladas y al mal tiempo, buena cara. O mala, que tampoco pasa nada.
19. Que la vida sea siempre un sueño.
20. Y, en fin, que a la vida le demos calidad, porque belleza sobra.

Pues sí, queridísimo Pau, belleza le sobra. A veces se nos olvida que es un sueño, pero hay que intentar verla así, aunque a ratos tenga momentos de sombra.
Ojalá encontremos siempre la manera de encontrar algo abierto, sea una puerta, una ventana, o unos brazos calurosos que nos rodean y nos transmiten todo el cariño, la calma y el amor que podemos sentir al escuchar el latido de otro corazón.
Qué importante lo de perderle el miedo a vivir, y arriesgarse, hablar, acariciar, escuchar, valorar, rectificar, perdonar, cuidar, amar, observar, sentir...Anda que no hay miedos que perder, pero poco a poco.
Y sí, hay que querer, aunque antes hay que quererse. Ninguna de las dos es una "tarea" sencilla, pero nunca debemos dejar de querernos a nosotros mismos por querer a otros. Y no es cuestión de orgullo, sino de salud. Quiérete y será más fácil que te quieran. Quiérete aunque la gente no sepa verlo.
Lo de escucharnos y compartirnos en silencio me parece una auténtica delicia. Escuchar es imprescindible, que nos importe lo que escuchamos, es una manera de demostrar que nos interesa la persona que está hablando. Y lo de compartirnos en silencio roza la magia, esos silencios que sí nos gustan, que son cómodos, y hasta apetecen. Esos momentos de silencio con otra persona en los que sobran las palabras, y qué bien que sobren. Esto lo digo yo que reconozco que soy una "cotorrilla", pero sé apreciar también lo hermoso de determinados silencios.
En lo del tacto, lo veo un pelín complicado por la distancia social, pero según las circunstancias, y la relación, por supuesto que hay que besar, achuchar, acariciar...Hay que aprender a disfrutar de la piel, y no solo de las palabras.
Lo de decir "Te quiero" desde luego, y no debería dar vergüenza, entiendo que a según a quién y cuándo, pueda costarle, pero es tan necesario. O a mí me lo parece, no debemos dar nada por sentado, y menos hoy en día, con la distancia reinante. Creo que en esta época que nos ha tocado vivir, hay que procurar (me incluyo) ser más cuidadosos y detallistas que nunca. No sé a vosotros, con la pandemia siento mucho más todo a flor de piel. A lo mejor no es justo, no debería ser así, pero estoy más sensible que de costumbre...Y también más irascible. Y a veces salto cuando debería quedarme callada o permanezco en silencio cuando lo que corresponde es hablar y expresar lo que siento. Todo tiene solución, me he propuesto ya en marzo intentar que esto suceda lo menos posible. Intentar morderme la lengua cuando note que voy a "saltar" y no ha lugar, por el daño que puedo hacer (y suele ser encima a los que más quiero). Y por otra parte, no guardarme lo que me causa dolor, sino comunicarlo, sin reproches, pero verbalizarlo. O quizás no me cause dolor, pero no me siento bien si me quedo callada en algunos momentos, y nadie tiene una bolita mágica para ver lo que sentimos/pensamos/deseamos en cada momento. Creo en el poder de una buena comunicación, de la sinceridad y de empatizar, ceder...

Gracias Pau, allá donde estés, por tus sabias palabras y porque siempre nos quedará tu música. Y la vida, con música, es más vida. Buen domingo. Marzo, estás tardando je, je, dame aire, vida, cariño, palabras. A ser felices, pese a todo, pese a todos.

Perdonad si la entrada no transmite una alegría desbordante, no todos los días se puede estar como unas castañuelas y, como ya he comentado, febrero no ha sido sencillo y se me ha hecho largo.

domingo, 31 de enero de 2021

Inspiración

Hay días en los que la cabeza y/o el corazón están en calma. En mi caso sí sucede así con el segundo, pero no con la cabeza. Por la razón que sea, mis neuronas se han espabilado, tal vez la hora tenga algo que ver, es lo que tenemos las personas noctunas (según para qué).

Esta es la primera de varias entradas, porque o no escribo en dos semanas ni una palabra en el blog o pasa esto, entradas a pares. No me gusta escribir por escribir. No lo hago por rellenar, únicamente cuando siento que tengo algo que me gustaría compartir a través de esta especie de altavoz. Lo habréis leído otras veces pero así lo veo yo, un altavoz de lo que siento, lo que pìenso y lo que soy. El blog dice bastante de mí, mucho más para los que me conocen bien y saben leer entre líneas de lo que escribo. Aunque no oculta nada, lo que muestra es de verdad, pero es una parte, no toda, o dejaría de ser yo. 

No soy de pregonar nada a los cuatro vientos, eso explica que mi imagen de Facebook siga siendo una Mafalda y no una foto mía, por poneros un ejemplo.

Como no me apetece un popurrí, para darle forma a esta entrada he encontrado la inspiración en Facebook, en unas palabras que me ha hecho parar el ratón y darle al coco. Es esta:


Y con estas catorce palabras, surgen respuestas a borbotones, como las siguientes:

(El orden no indica más o menos relevancia, es una lluvia de ideas y según han hecho acto de presencia, las he plasmado aquí)

1.-Volvería a todos y cada uno de los abrazos apretados y sinceros que me han dado y he recibido, porque el abrazo de verdad no es algo para quedarse indiferente, si no te mueve por dentro, aunque sea un poquito, vale muy poco. Y el lugar son los brazos que los dan y la maravillosa sensación de sentir tan cerca otro corazón. Ahí es nada...¡Vivan los abrazos! Por cierto, ya que estamos, gracias a las personas (muy pocas) que me han abrazado desde el 14 de marzo de 2020.

2.-Si echo la vista atrás, a mi infancia/adolescencia, volvería a las vacaciones de verano con mis padres y mi hermano. Guardo muy buenos recuerdos de ellas y eran unos días muy especiales. Ahora la primera que me viene a la cabeza son unas vacaciones en Torrevieja, que pasamos muy cerquita de mis "tíos" Felipe y Paquita (hermano de mi abuelo materno y su esposa). Y las más recientes, con mi hermano. Y con él me transporto inevitablemente a ese fantástico amanecer de Gandía, una auténtica pasada.

3.-Calle Alejandro Sánchez, en Madrid, omito más datos, por motivos obvios. Por esas cenas junto a Mayte y David en un año complicado...¡Año de oposiciones! Hay un antes y un después de convivir con alguien, y al final hay amigos que se parecen mucho a los hermanos.

4.-Las celebraciones de mi cumple con la familia y/o amigos. Da igual cuál, todas, cada una tiene lo suyo. Y también los de mi hermano que organizaba yo. Disfrutaba muchísimo haciendo la lista de la compra y yendo al súper, preparando los juegos (haciendo pistas para la "búsqueda del tesoro", inflando globos como si o hubiera mañana).

5.-Los cafés con Alejandra, tardábamos en vernos, por muchas razones, pero nos poníamos al día y eran ratitos mágicos. Amiga, te sigo echando de menos. Gracias por tanto.

6.-Al viaje por tierras alemanas en febrero de 2007, para visitar a Marta. ¡Cuánto nos reímos! Ayer encontré un álbum, sí, en papel, de los de antes, con la selección de fotos que llevé a imprimir...¡Qué ilusión! No hay mejor organizadora de viajes.

7.-A las noches Pinareras, porque nos olvidábamos del reloj jugando a las cartas, juegos de mesa, "sing star"...O simplemente hablando hasta las mil. Fue una época preciosa.

8.-Facultad de Ciencias Sociales, a las aulas donde estudié Comunicación Audiovisual. Mejor dicho, a todos lo espacios, porque en Radio, Fotografía y Vídeo pasamos muy buenos ratos. Y fuera de esos sitios también. No era la Facultad en sí, sino la gente que encontré allí. Especialmente "los cinco": Noe, Iván, Mayte, Rubén y yo. Adoro vernos juntos en la orla. Os quiero.

9.-"Paco Viruta", mi cole. Fui muy feliz en ese cole, desde 1º hasta 8º de EBG (si alguien no sabe qué es, me lo dice y se lo resumo, ja, ja ja). Lloré lo que no está escrito una semana antes de terminar el curso, en una clase de Educación Física, porque fui consciente de la "separación" de todos mis compañeros (la gran mayoría fue al Uribarri)...Pero mantengo una amiga de esa época, y eso vale oro, Mariate. Qué suerte la mía.

10.-Los conciertos con Carmen, o las cenas, o las comidas, o "perdernos" en los pasillos de "los chinos", porque son una fuente inagotable de recursos para las maestras, ja, ja, ja. O muchas otras cosas, como los tés con algo dulce o pasear, ir de compras...Todo nos venía bien.

11.-Las conversaciones por "WhatsApp", porque pueden hacer sentir cerca a gente que tenemos a más kilómetros de los que nos gustarían. Por esas que a veces se alargan más de la cuenta, aun teniendo que "currar" al día siguiente. Es verdad que a veces pueden dar lugar a malentendidos porque nos falta información (tono de voz, gestos, miradas...). Qué bonito y complicado es coincidir...GRACIAS infinitas.

12.-Las miradas sin voz, pero que hablan, como mucho acompañadas de sonrisas. Sin mascarillas y sin distancia de ningún tipo.

13.-Guijuelo. Lo pongo así porque me ha dado tanto que si empiezo a enumerar personas me salen agujetas en los dedos. Además corro el peligro de dejarme alguna fuera, y no es plan. Digo Guijuelo pero eso no quiere decir que sean de allí, sino que he "dado" con ellas gracias a Guijuelo, tanto al "Vía de la Plata" (instituto) como al "Filiberto Villalobos" (colegio).

14.-CEIP "Da Vinci" en Parque Coimbra, Móstoles, mi primer destino como interina. Nerviosa como un flan al principio, pero dos meses largos que pasaron volando. Y aun hoy sigo manteniendo el contacto con algunas personas, increíble pero cierto. Andrea, eres una campeona.

15.-Las charlas-cafés-paseos-tiendas con Ana Belén. Si es que Guijuelo es mucho Guijuelo. Y lo que nos queda...Gracias por estar siempre, y además tan pendiente.

16.-El CRIE de "Berlanga de Duero", Soria. Fue un auténtico palizón, por el viaje y por el ritmo CRIE. Además por la responsabilidad enorme que supuso estar tan pendiente de 13 niños y niñas. Pero fue una experiencia tan bonita que repetiría sin pensármelo mucho...Cuando se pueda. Siempre recordaré ir a despertarlos con la música a tope de fondo, saludando uno a uno (a algunos/as despertándolos/as). Y recordaré también las "buenas noches", me sentí muy mamá, me encantó. Cuánto cariño, inolvidable.

17.-Farinatolandia (Mi manera cariñosa de referirme a Ciudad Rodrigo). Estuve dos cursos en el Miróbriga, siendo tutora del mismo grupo. Ha llovido mucho, pero el cariño no caduca, ni con los niños/as (hoy hombres y mujeres) ni con algunas mamás. Y si pienso en Ciudad Rodrigo, pienso en Soraya, es muy difícil dar con una persona tan buena e inteligente.

18.-Las escapadas por la naturaleza con mi hermano. Ambos cámara en mano, el para las aves, yo para la flora. Más que nada porque salvo que tenga al pájaro en cuestión delante de mis narices y bien quietecito, soy bastante mala retratándolos, porque me cuesta verlos. Pero al final he de reconocer que me gusta cada vez más la naturaleza (mantengo mi alma urbanita eso sí).

19.-Los paseos junto al río cerca del campo de golf de Villamayor. Un enclave que tiene "algo", adoro ver cómo cambia con cada estación. Tiene una luz particular.

20.-El sitio es secundario, Cristina y Jesús, no importa dónde ni cuándo, dos regalos del cielo.

Y lo dejo en 20. En realidad no son los lugares los que dan la felicidad, sino las personas con las que estamos en cada momento, da igual dónde. Soy consciente de haber dejado en el tintero algunos sitios (y a muchas personas), pero había nombres que no quiero incluir aquí. Y también de no haber puesto todos en los que he sido, soy y probablemente seré feliz. Ahora que el viento todavía sopla para donde le da la gana, sin que nos sea favorable, lanzo la pregunta que he respondido a todos vosotros. No hace falta que compartáis las respuestas, pero me encantaría que visualicéis esos momentos...y a esas personas.

Soy consciente de la suerte inmensa que tengo por las personas que hasta ahora me he ido encontrando en el "camino". Sin ellas no habrían existido esos momentos de felicidad.

Y como dicen, "no hay mal que cien años dure". Estoy convencida que por delante tenemos mucha felicidad pendiente, todo llega. Paciencia.

La canción que os dejo por aquí no deja de sonar en mi cabeza. La escuché en la radio hace ya semanas y se me ha pegado...

viernes, 11 de diciembre de 2020

TE QUIERO

 Dudaba si titular la entrada "Te quiero" u "Os quiero." Creo que la primera tiene más fuerza y con esta me he quedado. He estado viendo anuncios de Ruavieja, porque descubrí hace unos años lo emotivos que pueden ser. Y ahí apareció otro, magia de "Youtube". La publicidad que comparto con vosotros tiene tres años y medio. Pertenece a "Dulcinea Studios". Ya he visto otras creaciones suyas y hay personas que tienen una capacidad especial para crear mensajes que emocionen.

Aquí lo tenéis, no voy a desvelar nada más.


Me parece muy importante verbalizar lo que sentimos, lo comenté en el blog recientemente. No es fácil dar con las palabras adecuadas, ni el valor para pronunciarlas pero, después de lo que llevamos pasado (y lo que nos queda) este año, animo a decirlo más. Di "Te quiero", con sinceridad, mirando a los ojos, con o sin gestos que lo acompañen, con la voz que te salga, a quien te apetezca decirlo, elige el momento, pero no te lo guardes. Dilo de corazón, con sinceridad, sin florituras, no hacen falta. No sabemos cuándo volveremos a coincidir con algunos de los que queremos o qué nos depara el destino. Sé lo que tengo hoy, pero no tengo ni idea de que sucederá más adelante. Y no me preocupa, el confinamiento ha trastocado muchos planes, eliminando algunos y modificando otros tantos. No obstante, la vida sigue, el amor sigue, y sería bonito disfrutar sin más, luchar por lo que deseamos pero siendo conscientes que lo único cierto es que estamos aquí, ahora, a 11 de diciembre de 2020. 

Y espero que estéis bien, que podáis cuidar (hay muchas maneras) a los que queréis y que los que os quieren os estén cuidando también a vosotros. Abrazad con fuerza, besar sin prisa, acariciar sin pausa, disfrutad de las palabras y de los silencios.Sonréid, reiros a carcajadas como si la risa fuera un río océano infinito. Luchad, no paséis de puntillas por vuestra vida y, si vais a dejar alguna huella en la vida de otras personas, procurad que sean bonitas. Dad lo mejor de vosotros mismos, no esperéis a mañana para sacar a la luz vuestra cara más amable, vuestras virtudes más valiosas. Y quered, quered mucho. Empezad por vosotros mismos, pienso que es la única forma de poder querer a otros. Ya sabéis: Me quiero. Te quiero.

domingo, 15 de noviembre de 2020

Compartir como siempre, compartir como nunca

No falto a mi cita con la publicidad navideña y, una que nunca falta, la del sorteo de Lotería de Navidad. Estaba claro, viendo la línea que tomaron hace ya unos años, que iba a tener sello emotivo. Y este año más, creo que muchos (no me atrevo a generalizar y poner "todos") estamos un poquito más sensibles que otros años por estas fechas. El 2020, al menos a mí, me ha descolocado en muchos sentidos. Me ha hecho replantearme hacia dónde estaba enfocando mis energías, y qué es lo que de verdad desearía que sucediera en mi vida. Y aunque está siendo un año lleno de muchas sombras, me quedo con las luces, por encima de todo. Pese a las tristezas, las ha habido y las que quedan por llegar; las restricciones, merecerían capítulo a parte; y los cambios derivados de esta anormalidad, a veces caos, en la que estamos inmersos. 

Quizá por tener las emociones un poquito más a flor de piel si cabe, me han emocionado algunos anuncios navideños. Empiezo por los de lotería navideña. He dado con dos versiones distintas. El primero es un paseo a lo largo de muchas décadas, en las que siempre estuvo presente esta lotería, finalizando con un guiño al momento actual, en el que no estamos confinados pero somos conscientes que podemos estarlo de nuevo (aunque sea en una versión más ligera que en marzo). Y me parece bien, la publicidad no debería ignorar lo que ha marcado el 2020, y la pandemia se lleva la palma. Es importante ese reconocimiento a todos los que de una manera u otra han ayudado en los tiempos duros. La segunda versión tiene un comienzo parecido, pero acaba con un mensaje telefónico de un hermano a otro. Me encanta la idea de olvidar rencillas familiares con la que está cayendo encima, porque seguramente (casi) siempre es posible dejarlas a un lado, y pasar página, aunque cueste. Ya, lo sé, no siempre se puede. 

Eso sí, qué bonita es la idea de compartir, da igual un décimo, un trozo de tarta, un abrazo, una película con mantita y chimenea...Lo que sea, pero COMPARTIR, sí, con mayúsculas, que le da un énfasis especial. Aquí os dejo ambos anuncios.



Pero hay más anuncios que merece la pena compartir. Otro de ellos es el de turrón de chocolate Suchard. Tal vez intuyendo que este año hay muchas probabilidades de no poder hacer cenas/comidas familiares en Navidad. Aunque reflexionando, me parece que no la van a prohibir, pese al riesgo. Ya, sé que a lo mejor habrá gente que no lo comprenda. Pero después del año que llevamos, si pretendieran prohibir reunirse a las familias, me parece que muchas se rebelerían. ¿Por qué? Ante la incertidumbre de pensar que puede ser que el año que viene falte alguien en la mesa. No olvidemos que hay personas que han sufrido la pérdida de perder a seres queridos, sin la opción de un último beso, abrazo, apretón de manos. No sé, es todo muy complicado. 

De ahí que me haya gustado tanto el anuncio de Suchard, recreando una cena en familia en estas fechas tan especiales, contada desde varios puntos de vista. A continuación podéis verlo:



Y el cuarto anuncio que comparto con vosotros es de Coca-Cola. Gira en torno a las peripecias de un papá para hacer llegar la carta de Papa Noël de su hija al destinatario. Me encanta la idea, de siempre, este año más, pensar que al final el mejor regalo es poder estar juntos, y eso no tiene precio. Ojalá cada uno de los que leáis esta carta tenga la oportunidad de tener en su mesa a alguien con quien de verdad desea estar. El mejor tiempo no es el que pasamos nosotros solos, ni aunque estuviéramos en el lugar más bonito del mundo. Para mí los momentos con más magia son aquellos que compartimos con los que amamos, y da igual dónde estemos. Me da en la nariz que habrá continuación de esta entrada, todavía espero el anuncio de Ruavieja de Navidad, y alguno más que suele ser también muy especial.


Mientras llega la Navidad, os envío a todos mucho ánimo, y fuerza, sé lo fácil que es estar escasos de ellas cuando el día a día es una lucha continua por, de una manera u otra, sobrevivir. Y eso, aunque cueste, no dejéis de luchar, a veces hay batallas que perdemos, pero si eso pasa, que hayamos puesto toda la carne en el asador. Mucho cariño para todos, muchos abrazos apretados...Llegará un día en el que podamos abrazarnos nuevamente, con o sin mascarilla, y sentir el calor humano, tan necesario. 

domingo, 16 de febrero de 2020

El volumen del corazón

Mi queridísima Merce Iglesias compartió en Facebook un artículo de la web "La mente es maravillosa", titulado "A veces, necesitamos escuchar lo que significamos para alguien."

Me declaro conquistada por el artículo y, me ha faltado tiempo para usarlo en el blog y compartirlo aquí con vosotros (lo podéis leer pinchando en el título del artículo).

Adoro leer que el verbo amar se declara con los cinco sentidos. Me encanta que empleen un término que me gusta tanto, como son las "caricias emocionales." Si bien entiendo que cada persona es un mundo, y absolutamente a nadie se le puede obligar a subir el volumen de su corazón y compartir, en voz alta, lo que este le dicta, me parece que todos necesitamos de cuando en cuando esas caricias emocionales.

A mí tampoco me parece que saber lo que significamos para alguien sea un acto de debilidad. Al contrario, creo que es un acto de valentía, de fortaleza, el hecho de atreverse a decirle a cada persona lo que significa para nosotros. Es como si alguien se desnudara ante nuestros ojos, pero a nivel emocional. Aunque el lenguaje no verbal también comunica, los gestos pueden no ser interpretados adecuadamente y provocar efectos no deseados.

Es verdad que es muy triste dar por sentados los afectos desde el momento que hemos creado un vínculo....Pues no. A las personas hay que cuidarlas, a todos los niveles. Y eso no es sinónimo de repetir como loros el mismo mensaje una y otra vez. Pero qué bonito es escuchar (a veces) que eres importante para alguien, que de alguna manera le "haces falta", que te quiere en su vida, te ha cogido mucho cariño, te aprecia, confía en ti, te necesita (no es lo mismo ser necesario que imprescindible)...Sí, nadie es imprescindible, desde luego, pero hay personas en nuestro día, necesarias ¿o no? Seguro que todos contáis con un grupito, quizá no muy numeroso de "personas necesarias." 

Y esto es válido para los niños y para los adultos. A mí me gusta analizar cómo actúo con mis alumnos/as  y si hay algo que puedo mejorar. Y es frecuente que encuentre algún matiz que le dé más color a su ámbito emocional y refuerce el mensaje principal que me gustaría que recibieran de mi parte: os quiero. Parece una tontería, pero ese mensaje está directamente unido con lo que considero más relevante, no el sistema educativo, sino yo, a nivel individual: que sean felices (cuanto más, mejor). 

Aunque no se quiere igual a todo el mundo, algunas personas nos lo ponen mucho más difícil que otras, porque parece que ponen trabas a lo que hacemos y puede hasta llegar a dar la impresión que actúan en nuestra contra. Pero no, no hay que juzgar, no debemos interpretar lo que creemos que alguien ha dicho, no hay que poner el tono a una conversación de la cual no podemos extraerlo, ni dar nada por sentado.

Os animo a que subáis el volumen de vuestro corazón y, solo si os apetece y en el momento que tengáis ganas, mandéis caricias emocionales a esas personas que para vosotros es importante tener en vuestras vidas. A las mías intento decírselas siempre que puedo y me armo de valor, porque hablar en voz alta de nuestros sentimientos sigo viéndolo como un acto valiente, y no siempre tenemos la fuerza para hacerlo. Y cada cual que se acuerde de amigos, familia, pareja, compañeros...Ahí caben todo los que quiera incluir bajo su paraguas de "personas especiales." Para mí esas son las que me sostienen, me han "salvado" en más de una ocasión, me mantienen con los pies en la tierra, logran que me sienta especial, me alegran los días llenos de nubarrones, me ofrecen su cariño a manos llenas, me premian con su confianza, se acuerdan de mí, le saben quitar hierro a lo que a veces me quita el sueño...y, tal vez parezca una tontería, se alegran un poquito más cuando me ven contenta. Claro está, yo también soy un "poquito" más feliz por el simple hecho de poder contar con ellas (pese a las circunstancias de cada cual).

Por eso, a todas mis personitas especiales, lo único que puedo hacer es daros las gracias por existir, y las caricias emocionales mejor las personalizo para cada cual ¿no?



domingo, 9 de febrero de 2020

Luna de nieve, más reflexiones en voz alta

Los que tenéis la suerte de poder contemplar la luna desde donde vivís, estaréis disfrutando de una maravillosa luna llena, en este caso también llamada "luna de nieve", por la peculiaridad de ser la más grande y brillante del año. Pude verla ayer por la tarde, cerca de Alba de Tormes. Y no he podido evitar compartir una de las fotos que hice, con la cámara de mi hermano por cierto.

Imagen propiedad de Raquel Plaza

Y con esta luna todavía muy presente en la retina, me ha dado por hacer una parada en el blog. Pecaré de poco original, me parece que después de tres años y pico en él, no voy a contaros nada que no sepáis o podáis intuir, pero quizá lo cuente de otra manera.

Hace unos años una amiga, del gremio docente, Marisa, nos entregó un marcapáginas con un poema fabuloso de Benedetti, "La gente que me gusta", sobre el que ya he escrito en otro momento. Poco después, recurrí a ese poema como broche a la despedida de tres compañeros que se iban del IES Vía de la Plata de Guijuelo. Como curiosidad, estaba despidiendo a esos tres profes, en nombre del claustro, sin saber todavía que el curso siguiente, tampoco yo, estaría en el instituto guijuelense.

A mí se me nota a la legua la gente que me gusta y la gente que no, tal vez sea un defecto. No me considero brusca ni borde, pero sí es verdad que mi cara en algunas ocasiones habla por sí sola (con bastante frecuencia). Y sobre eso quiero escribir esta madrugada.

La gente que me gusta es valiente, pero también tiene miedo/s, e intenta combatirlos o hacerlos pequeñitos. Y si es posible, ¿por qué no? consigue que desaparezcan. La gente que me gusta es paciente, con los demás y con ellos mismos, entiende que a veces es necesario saber esperar y dejar pasar el tiempo, sin prisas, sin atropellos, sin sobresaltos. Desde luego que le gente que me gusta sabe escuchar, aunque a veces no puedan recordar todo lo que les hemos contado. Además la gente que me gusta se molesta por escuchar las distintas versiones de una historia. Y creo que tiene tantas como personas estén implicadas (de una u otra forma) en ella. La gente que me gusta hace lo posible por actuar de una manera justa. La gente que me gusta reconoce sus errores y es consciente que todo el mundo puede meter la pata en un momento determinado. La gente que me gusta está pendiente de cómo están las personas a las que aprecia, quiere, ama...La gente que me gusta tiene buena memoria, y hace que pesen más las cosas positivas que ha vivido con alguien, que los errores que los otros hayan podido cometer. Por supuesto que la gente que me gusta no juzga, sino que está ahí, sin más, que es mucho. La gente que me gusta lucha por sus sueños, o espera a que el viento sople a favor para poder retomarlos. La gente que me gusta no suele ser orgullosa, y es capaz de dar un paso atrás cuando se equivoca. La gente que a mí me gusta no actúa sabiendo que está haciendo daño a otros. La gente que me gusta es observadora, aunque intente hacerse la despistada. La gente que me gusta sabe relativizar. Me gusta la gente que es capaz de hablarme de sus sentimientos, aunque le cueste (¿a quién no?). La gente que me gusta es leal, y cuida a su gente. La gente que me gusta da espacio y tiempo, pero no olvido. La gente que me gusta comparte, en muchos sentidos. Desde luego que la gente que me gusta me mira a los ojos cuando hablamos, excepto en situaciones puntuales de vergüenza/timidez, y se preocupa por lo que me pasa o, simple y llanamente, por cómo me ha ido el día. Me gusta la gente que no huye, no desaparece. La gente que me gusta es coherente, y no dice una cosa y hace otra distinta. Me gusta la gente con la que puedo reírme, y sonreír, aunque sea tímidamente. La gente que me gusta ama, respeta, acompaña, anima, apoya, se esfuerza, reflexiona, espera, escucha, ayuda...Y cómo no, me hace sentir afortunada por ser parte de mi vida y yo de la suya.

A estas horas no voy a incluir nada más en "La gente que me gusta", todo depende de en qué momento de nuestra vida escribamos algo. Seguramente si escribiera nuevamente sobre "La gente que me gusta" dentro de un año, algo variaría, pero el fondo seguiría siendo muy semejante al de ahora.

Volviendo a la luna, me encanta mirarla, especialmente cuando hay silencio a mi alrededor o solo se distinguen sonidos de la naturaleza. Y todavía me gustan más las estrellas, qué decir de la lluvia de Perseidas de agosto...Así que con esta imagen os dejo hoy, para que la observéis detenidamente, y la disfrutéis.



sábado, 30 de noviembre de 2019

Dos textos y una canción

Un texto de hace unos días y una canción, tienen la "culpa" de estar sentada frente a la pantalla del ordenador, perfilando esta entrada del blog.

Empezaré por el texto. Es de Lola Ortiz, autora de "Un rincón maravilloso", un espacio de Facebook en el que aparecieron estas palabras el pasado 26 de noviembre:


Me quedo con quien no te hace daño. Con quien no juega con la palabra amistad y sabe definirla a la perfección. Con quien no te habla todos los días, pero sigue ahí. Como siempre. Y te contesta al segundo cuando sabe que lo necesitas. Me quedo con quien saca tiempo y no excusas. Y deja el orgullo en casa. Con quien no piensa demasiado las cosas antes de hacerlas o decirlas, y se deja llevar, y es sincero. Me quedo con quien merece la pena, con quien no es perfecto, pero sí real. Con quien sabe valorarme y hacerme mejor. Me quedo con quien me entiende y me apoya. Con quien se puede charlar a cualquier hora. De lo que sea. De lo bueno, pero también de lo malo. Me quedo, al fin y al cabo, con quien se queda. Para lo que haga falta. Todos los días.

Y aunque probablemente no os apetezca compartirlo aquí, me encantaría que os respondiérais a vosotros mismos a esta pregunta: Y TÚ, ¿CON QUIÉN TE QUEDAS?

Como me pasa siempre que tardo en escribir más de lo que me gustaría en el blog, luego lo cojo con más ganas y me explayo de lo lindo. De ahí que comparta con vosotros mi respuesta a la pregunta anterior.

Me quedo con quien me cuida. Con quien me valora como soy. Con aquellos de los que puedo aprender. Con quien puedo emocionarme sin sentirme incómoda. Con quien dice algo y lo mantiene. Con quien no cierra los ojos ante las injusticias. Me quedo con quien tiene ganas de verme, tenga o no tiempo. Me quedo con quien me hace sentir especial. Con quien me regala su confianza y se muestra sin capas. Con quien me trata bien. Con quien comparte sus sentimientos conmigo. Con quien me habla con sinceridad. Con quien es prudente. Con quien no me dice cumplidos baratos. Con los que me demuestran que les importo. Con los que saben poner un toque de humor ante la adversidad. Me quedo con los que no huyen cuando el viento no sopla a favor. Me quedo con los que saben escuchar, y suavizan mis momentos malos, porque cuando el cielo está despejado, parece que todos están disponibles. Me quedo con las personas valientes, aunque a veces estén muertas de miedo. Con los que solo con un mensaje o una llamada son capaces de alegrarme el día. Con las personas generosas. Me quedo con aquellos con los que el trabajo en equipo es una realidad. Con los que se arriesgan sin saber si tendrán éxito o no. Con los que continúan luchando, pese a las jugarretas del destino. Me quedo con los que disfrutan de las cosas sencillas. Con los que me sorprenden. Con los que no se rinden. Con los que saben ignorar a las personas que no valen la pena. Con los que saben quitarle hierro a los problemas. Me quedo con los que se acuerdan de mí y me lo dicen. Con los que están pendientes de lo que me pasa. Con los que aguantan estoicamente mis preocupaciones o bajones. Con los que hacen por entender mis miedos. Con los que tarden o no, dan señales de vida. Me quedo con los que puedo estar hablando horas y horas sintiendo que el tiempo no pasa. Con aquellos en los que pienso en mi día a día. Con los que puedo compartir lo que siento. Me quedo con los que me apoyan aun cuando saben que puedo meter la pata hasta el fondo. Con los que me transmiten paz. Con los que puedo disfrutar de cualquier cosa. Con los que cuidan a los suyos. Me quedo con las personas a las que puedo mirar fijamente a los ojos. Con los que no son orgullosos y piden perdón cuando creen que han metido la pata. Con los que puedo permanecer en silencio sin que eso sea algo malo. Con las personas que comparten lo que tienen. Me quedo con los que me demuestran su cariño o al menos aprecian el que les doy. Con las personas detallistas. Con los que me escriben, me llaman o me preguntan qué tal estoy o cómo ha sido mi día. Con los humildes. Con los que siempre hay algo de lo que hablar. Me quedo con los que respetan mis gustos o ilusiones pese a no compartirlas. Con las personas agradecidas. Con los que tienen un corazón enorme.  Con los que conocen mis sueños y/o planes de vida. Con los que me escuchan. Con los que me recuerdan. Con los que me ayudan a vencer mis miedos. Con los que consiguen que me quiera un poquito más. Me quedo con los que me miman. Con los que me acompañan. Con los que sé que están ahí aunque no los vea tanto como quisiera. Me quedo con los que aprecian el significado de la palabra amistad. Con los que aportan cosas buenas a mi día a día. Con los que aguantan estoicamente mis cabreos. Con los que con paciencia casi infinita, escuchan mis anécdotas laborales. Con los que ponen de su parte para comprender la pasión con la vivo la docencia. Con los que comparten sus conocimientos. Me quedo con los que todavía tengo muchos momentos por vivir. Con los que reconocen que han hecho algo mal. Con los leales. Con los que me quieren. Con los que te puedes reír a carcajada limpia. Me quedo con los que puedo ser yo, sin filtros. Con los que se alegran de haberme conocido. Con los que me abrazan con el corazón. Con los que no les importa que sepa cuáles son sus defectos. Con las personas pacientes, que saben que a veces algunas cosas solo tardan un poco más en llegar. Con los que puedo hablar de libros y mil y una historias. Con los que puedo vivir la música en directo. Con los que voy al cine. Con los que reconocen sus fallos e intentan no repetirlos. Con los que no me quieren perder. Con los que son compañeros de viaje. Me quedo con los que quieren que esté presente o conozca días muy importantes de su vida. Con los que saben cómo estoy solo con verme la cara.  Me quedo con los que quieren que siga estando en su vida...Y con los que han sido capaces de leer todas estas líneas sin desfallecer, aunque hayan hecho una pausa (o varias) ja ja ja. 

Y la segunda parte de la entrada es la que tiene una canción de protagonistas. La compartió Mercedes Iglesias en Facebook. Mil gracias Merce, no la conocía y me ha encantado.

Tiene una letra maravillosa, parece una declaración de intenciones y, me apunto a...Renuncio, que así se llama. La letra dice lo siguiente:
Si en esta vida lo que más cuenta es sonreír y cuantas más veces mejor
Si en esta vida lo que más renta es ser feliz aunque no tengas un camión
Por qué poner puertas al viento y al corazón
¿Por qué voy a seguir fingiendo?
Renuncio a la posibilidad de ser el mejor
Renuncio a soportarlo todo por obligación
Renuncio a estar aquí para ganar y a contener las ganas de llorar
Renuncio a ponerme el disfraz de persona normal
Me dijeron que corriera pero yo seguí cantando para que ser un caballo si yo quiero ser un asno
Me retaron frente a frente pero yo les di la mano, solo somos sensaciones derivadas de un…
Si en esta vida pierdes la calma culpando al karma en vez de cambiar de canción
Si en esta vida te parte el alma decir que sí cuando quieres decir que no
¿Por qué poner puertas al viento y al corazón?
¿Por qué voy a seguir mintiendo?
Renuncio a la posibilidad de ser el mejor
Renuncio a soportarlo todo por obligación
Renuncio a estar aquí para ganar y a contener las ganas de llorar
Renuncio a ponerme el disfraz y renuncio a la gilipollez de tener que sentirme culpable de sentirme bien
Renuncio a pisar al de al lado sin tener por qué
Renuncio a competir para triunfar
Prefiero compartir para avanzar
Renuncio a perder más que nunca mi autenticidad, mi autenticidad, mi autenticidad, mi auten - ti - ci - dad. 

La cantan "El Jose" y "El manin." Ojalá os guste. La verdad es que me siento muy identificada con la letra. Eso sí, la carta de renuncio, mejor para otro día, porque esta entrada va ya camino de convertirse en mi cuarto o quinto "testamento" en el blog, he perdido la cuenta de los que llevo.