lunes, 14 de octubre de 2024

Fin y principio

¡Vaya días! A veces me dan ganas de frotarme bien los ojos, pellizcarme o ambas a la vez, por si lo que estoy viviendo en un momento determinado es algo imaginario o es real. Y la vida se empecina en ponernos a prueba a todos, con cuestiones puntuales o hechos que se prolongan más en el tiempo. Pero pruebas no nos van a faltar a ninguno. E imagino que para cada uno, las que le tocan, son las más duras. No considero que las mías sean las más duras, aunque el hecho de ser relativamente inesperadas, hacen que haya que lidiar con ellas con mayor empeño. No es fácil reaccionar, mi sensación es de haberme quedado un poco en shock.

Me voy a quedar con lo bueno, lo positivo. Lo sucedido podía haber sido incluso peor, una desgracia en letras mayúsculas, y no me quiero ni imaginar el dolor que sentiría ahora. Como, afortunadamente no ha sido así, hay que recomponerse y confiar en que hay cuestiones que van a funcionar mejor a partir de ya mismo. Sé que no va a ser por "arte de birlibirloque". Y tomo nota de la parte que me toca, que no es poca. Hay ocasiones en las que para poder ayudar a otros tenemos que hacer cambios en nuestras propias rutinas antes. Y en eso ando. No va a ser sencillo, pero estoy empeñada en vivir. Y por supuesto en que sigan vivos, y con una salud razonablemente buena, los que más quiero. Sí, tal cual.

Por varias razones, en un corto espacio de tiempo, tres días,  he llorado mucho. Y la mayoría de mis lágrimas he procurado que fueran en soledad. Tiendo a hacerlo cuando coincido con alguien más que llora por el mismo motivo que yo, y analizando la situación creo que quizás, deba ser yo el punto de apoyo y no la rama que se inclina. Puedo estar confundida, no necesariamente he de tener la razón.

Me he prometido a mí misma no agobiar ni agobiarme, aunque eso suponga "perforarme" la lengua. Como he dicho, quiero seguir viviendo, y que los míos también. Hacer mi parte no es moco de pavo, mi convencimiento es enorme y no hace falta que nadie me diga que debo cuidarme más. La semana pasada tuve dos señales de otras personas, que me han hecho reflexionar sobre ellos, y sobre mí misma. Y sobre la distinta "suerte", que a unos los lleva al final y a otros les da una nueva oportunidad. Y este mundo es muy bonito, pese a las putadas, lo siento pero son putadas y no hay un sinónimo mejor ni más claro.  Y valoras la importancia de poder ver respirar a quien quieres, de seguir pudiendo acariciar a esa persona, de continuar escuchando su voz, y disfrutando de su mirada y de su sentido del humor, pese a las circunstancias. Que nunca nos falte el sentido del humor, por favor. Ni las ganas de caminar de la mano.

Por eso hoy termino de escribir esta entrada haciendo hincapié en el ya, el ahora mismo. En un pestañeo la vida puede cambiar de una manera drástica. La manida frase de "no somos nadie"  cobra sentido cuando todo da un giro de 180 grados. E intentamos atinar para encontrar la mejor manera de ayudar, y la de no caer nosotros mismos. 

Vamos a valorar más cada caricia, abrazo, beso, sonrisa, mirada, palabra...Todo. Bueno no, haced lo que queráis, cambio el "vamos" por un "voy". Y celebro la vida como se merece,  porque hoy estamos aquí, pero mañana...¿Quién sabe?

Perdonad por no ser más explícita, no me apetece. Los que quiero que entiendan lo escrito aquí sabrán interpretarlo, leer entre líneas y darse cuenta de a quién me refiero. Decir que me he llevado un buen susto es poco. He sentido miedo, mucho miedo. Me considero valiente pero no soy de piedra. Y llevo un par de años bastante intensos, en los que me he sentido un poco cerdito, construyendo casitas de distintos materiales. Y el lobo una tras otra las ha ido tumbando, o las ha dejado para una reforma integral. Pero sigo en pie. Y también sé soplar. Lo que va a soplar es el viento a favor. O eso pretendo con todas mis ganas. A ver si lo logro...Dedos cruzados.

        Imágenes propiedad de Raquel Plaza Juan.

miércoles, 9 de octubre de 2024

MARÍA JOSÉ PARRA YUSTE

Querida María José:

Tal vez habría sido más sensato escribir esta entrada mañana, con las emociones no tan a flor de piel. Pero creo que es el momento.

Empiezo por lo que bien podría ser el final de la misma: Te quiero. Así, con todas las letras. Es una putada, también con todas las letras, que ya no estés, sin más. Y es una suerte inmensa haber tenido la suerte de coincidir contigo. Pese a que no nos conociéramos desde hace mucho ni hayamos tenido la oportunidad de compartir muchas más cosas juntas. Pero sí el tiempo suficiente para saber lo especial que eras. De ahí que aunque solo te conociera desde finales de junio de 2022, me haya aventurado a escribirte esta "carta", ya sabes, a mi manera. Sé que es un minúsculo homenaje para lo que te mereces, pero al escribirla siento que mis palabras van a llegarte. no sé cómo ni a dónde exactamente, pero las recibirás. Y solo espero que sonrías, con eso me basta. Qué injusto, joder. 

Esta tarde la borrasca "Kirk" nos ha acompañado en parte de ese viaje dolorosísimo a Guijuelo para ir a tu velatorio. Aunque también el tiempo ha dado una tregua y desde el retrovisor he visto un arcoíris tan hermoso, que no cabía duda alguna de quién había pintado hoy el cielo de colores. Eras eso, luz y color, energía, buen rollo, picardía,  espontaneidad, franqueza, compañerismo, expresividad, sentido del humor muy fino, generosidad, profesionalidad, optimismo, empatía...pero por encima de todo, humanidad. No te iban las florituras, hablabas alto y claro, y no te temblaba la voz cuando creías que debías alzarla por algo que considerases injusto, fuera lo que fuera. Y como pusiste hace seguro mucho tiempo en tu perfil de WhatsApp...¡Qué caro es el tiempo! Bien lo sabes, lo mucho que peleaste con uñas y dientes por estar, por seguir en este mundo, y eso era mucho. 

Recuerdo los últimos mensajes que intercambiamos, esos mismos que en estos momentos no tengo fuerza para releer y escuchar de nuevo. Tus ganas de "estar un poco más entonada" y poder quedar para tomar algo, comer o lo que fuera, y charlar. No se pudo, hay que asumirlo.

Al irte tú hemos perdido por triplicado. A una excelente profesional, una magnífica compañera y un extraordinario ser humano. Y esas tres no se dan juntas en muchas personas, para qué engañarte. Por eso me repetiré hasta la saciedad, pero ¡qué suerte haberte conocido! Tenías un talento especial para conectar con los alumnos, para que todos los que te conocían te apreciaran y, te quisieran sin necesidad de ese tiempo que a veces es necesario en algunas relaciones para sentir eso.

Me vienen a la cabeza las "reuniones" en la cafetería,. las risas, las confidencias, el entenderse con solo una mirada. Bendito torbellino de colores. Tu pelo anaranjado con ese flequillo tuyo, rebelde con causa, siempre presente. Tus "outfit" de Anabel Lee. Y tu estilazo, ya fuera con las gafas, la ropa, tu forma de caminar o todo el conjunto. 

El velatorio, como ya habrás visto, estaba hasta la bandera, era de esperar. Lleno de personas que te queremos y de flores. Vi a dos personas con ropa de Anabel-Lee. Sabiendo lo mucho que te gustaba su ropa y lo bien que la lucías, estoy segura que no ha sido casualidad, sino causalidad. Tengo una sudadera sin estrenar de esta marca, con etiqueta y todo, en el armario. Es de color amarillo natilla y no estaba segura de si era adecuado o no llevarla. Por si ahora no caes en la cuenta de cuál es, es la que pone "Te quiero hasta la luna ida y vuelta". Es complicado encontrar palabras adecuadas para los tuyos en estos inicios del duelo, lo sé por experiencia. Llegué a la conclusión que a veces es suficiente con estar. Basta con estar allí para acompañar, como se puede, a los que sienten tu ausencia. Y por supuesto, me parece una señal de respeto para el que se ha ido, tú en este caso. Ver tu ataúd con un pañuelo encima y sobre él tus gafas, me ha hecho esbozar una sonrisa. Pensé, muy tú. Lamentablamente aunque no supieras cuándo ibas a irte exactamente, si repaso mentalmente algunas de nuestras conversaciones, creo que tenías muy claro que te irías. Eso sí, intentando antes todo lo habido y por haber. Dando un ejemplo de vitalidad desbordante y ganas de recuperar la normalidad. Ganas de incorporarte al trabajo y volver al curro, a hacer eso que tan bien se te daba. Sé que en el Filiberto dejas un vacío tremendo. Para mí, eras uno de los pilares de ese centro. Todavía recuerdo el día en el que te conocí, a finales de junio de 2022, y la buena sensación que mde diste en el ratito que estuvimos hablando. También me acuerdo de la despedida en el Salinas a finales de junio de 2023. Cuando invitaron el equipo directivo saliente: Juan Luis, Ana Villafáfila, Isa y Carmen. Y como en un momento dado sentí que no iba a esperar un día más, e iba a contarte un pedacito de mi vida que hasta entonces no te había contado. No voy a decir el cachito de la tuya que tú me contaste, prefiero guardármelo con mimo y no ponerlo por escrito. 

Gracias por estos algo más de dos años que has estado en mi vida. Tuvo que ser de manera intermitente según lo que la enfermedad te permitía. A lo mejor no eras consciente, pero me quedo con muchas palabras tuyas, que son un tesoro que espero saber cuidar. Creo que en realidad nadie muere del todo mientras exista al menos una persona que siga acordándose de él/ella. Así que, queridísima María José, sigues viva y en los corazones de muchos, y lo sabes. Regálanos arcoíris con frecuencia, porque siempre hay que intentar ponerle color a la vida.

Ojalá todos hablemos más de la muerte. Sí, para que cuando pasa lo que nadie queremos que pase, no duela tanto. Para que el nudo en la garganta permita pasar un poco de aire. Para que vivamos el ahora como deberíamos, porque nadie puede asegurarnos que vaya a haber un mañana. Y ni tú, ni nadie, tenemos la existencia garantizada.

Mil gracias por dejar tantas huellas y tan bonitas. Por fruncir el ceño y enseñasr las encías con cara de extrañeza cuando alucinabas con algo que veías, escuchabas...Por sonreír de oreja a oreja y mirar de frente. Por quitarle hierro a auténticas chorradas y poner el foco en lo que de verdad importa. Por esas risas cómplices. Por tu alegría. Por tu cariño. Por cada detalle. Gracias, compañera.

Con mucho cariño,

Tu compi de "Compe" del Salinas,

Raquel Plaza Juan