Querido 2024:
Te pongo querido porque dentro de lo que cabe, has tenido la decencia de no arrebatarme a una de las personas que más quiero en este mundo y más aportan a mi vida. Tu antecesor, 2023, hizo todo lo contrario y se llevó, sin previo aviso ni tiempo alguno de reacción, a mi padre, ni más ni menos. El año pasado las navidades fueron pésimas, como un nudo en la garganta continuo, una punzada en el corazón y sentir que se te revuelven hasta las entrañas, como si alguien nos hubiera removido todo por dentro. Y así fue. Ese dolor no ha desaparecido, el vacío que mi padre ha dejado en nuestras vidas es inconmensurable, pero me aferro a mis casi 41 años de vida a su lado. Así que antes de avanzar, mando todo mi cariño y mi aliento a los que sienten al menos un vacío similar en sus vidas, el cual contribuye a que estas fiestas tengan un sabor muy agridulce. Os entiendo y os acompaño, pese a la distancia. Nada vuelve a ser igual cuando falta uno de los pilares. Y desde que no está me he empeñado en seguir adelante y transformar, en la medida de mis posibilidades, parte de ese dolor en energía que me dé fuerza para seguir adelante, sin olvidar el pasado, pero sin que pese tanto como para paralizarme. Papá, brindo al cielo por ti y por los que quiero y tampoco siguen ya entre nosotros. María José Parra, la más reciente en dejarnos...
Retomo lo de "querido". A partir de cierto día de octubre, una persona ha ganado un segundo cumpleaños. A mí el amago de llevártelo me dejó paralizada, no me salían ni las lágrimas. Me salieron cuando el peligro se había alejado, en el momento que reflexioné sobre lo que podía haber sucedido y no pasó. Sobre la tremenda suerte de tener una vida extra, como los gatos (lo de 7 me parece excesivo, mejor no jugar con fuego). Y agradecida, porque él sigue respirando, palpitando y muchas cosas más que me recuerdan lo vivo que está. Gracias infinitas, 2024, por no jugármela de nuevo como ya osó a hacer 2023. Iba a decir que no quiero más visitas a Urgencias ni noches de hospital, pero soy consciente que eso es ya ser avariciosa. Y lo que venga, lo afrontaré lo mejor que pueda.
Cuando el destino se pone revoltoso y se empeña en intentar poner las cosas patas arriba, dan ganas de sacar la bandera blanca y rendirse. Suele durarme poco lo de pensar en tirar la toalla, pero eso sobrevuela de vez en cuando por mi cabeza. No obstante, como buena testaruda, me niego a rendirme, no me da la gana, por muy complicadas que a veces parezcan determinadas situaciones.
Del 2024 he vuelto a recordar que a veces las situaciones inesperadas son muy dolorosas, pero no queda otra que plantarle cara, y mantener la calma, mientras se pueda. Y que hay que mirar al de al lado y ser consciente que aunque no pida ayuda, puede necesitarla, y es probable que sea incapaz de verbalizar esa necesidad. A veces las lágrimas hablan, otras, los gestos. Es imprescindible prestar atención a los detalles.
Del año que se va he aprendido que no existen o no deberían existir los temas tabú, que hay cosas que se pueden decir calmados y otras con la emoción brotando de los ojos sin parar, pero hay que decirlas. Y hay que saber leer más allá de las lágrimas, y valorar los mensajes poderosos que el otro nos intenta transmitir, atine o no. Hay cuestiones fastidiadas pero debemos abordarlas. Y podemos estar de acuerdo o no. Es preferible hablar y apechugar con las consecuencias, que vivir de puntillas, con temor a cómo puede reaccionar otras personas.
El 2024 me ha vuelto a recordar que me encanta viajar y conocer lugares nuevos. Que hay que disfrutar de la compañía, e importa más el quién que el dónde. He ido a sitios que antes me encantaban, y si la otra persona no ha resultado ser una buena compañía, el sitio ha perdido su encanto, pese a la luz especial que siempre había visto allí. Estando bien acompañada cualquier lugar es un buen destino.
En el año que termina he vencido algunos miedos, me quedan unos cuantos por superar. He subido a sitios donde no pensaba que me atrevería a subir, y he pasado por carreteras por las que sentía que el corazón se me iba a salir por la boca. Tengo que relativizar ciertos miedos, e ir venciendo otros, para no dejar de hacer ciertas cosas por ellos.
Del 2024 me quedo con los sitios nuevos que he conocido, o los ya conocidos a los que he regresado, con misma compañía o distinta. Con el encanto de Lastres, el color del mar desde Cabo de Peñas, el sabor de los mejillones gallegos, la Feria del Libro de Madrid con una nueva y queridísima incorporación (ya, somos unos frikis), el paisaje de Monfragüe, o la calma de estar sola en casa sin que las ausencias me impidan disfrutar de esa casa, pese a tener que vivirla de otra manera y sin la presencia del que más quisiera pasar tiempo de verano allí. Son solo unos ejemplos, no es cuestión de repasar uno a uno cada viaje, escapada, excursión. De todas he sacado algo bueno.
De este año que vamos a despedir me quedo con las conversaciones de dos. Salieran como esperaba o no. De las de pareja, aquellas con algún amigo o amiga o con algún familiar. Que salieran de una manera diferente no quiere decir que no me gustara el resultado. En varios casos me ha acercado más a varias personas, me ha recordado su esencia y una faceta de ellos que hacía muchos años que no veía ni podía disfrutar. Y en otros me he dado cuenta de por qué quiero a quien quiero. Gracias a todos los que confiáis en mí. Vuestra confianza es un privilegio.
Al decirle adiós al 2024, veo que sigue habiendo cafés pendientes, con gente a la que no veo desde antes de fallecer mi padre (1 de agosto de 2023), o a la que he visto después, pero de manera fortuita, como un encuentro casual, por lo que el tiempo compartido ha sido poco. Igual que me temo que hay otros cafés que nunca tendrán lugar. A veces si las cosas no se hacen en un periodo determinado, fuera de ese plazo pierden el sentido. Y quedar por quedar no me parece. O quedar sabiendo que vas a hacer daño a alguien que estuvo en tu vida pero ya no quieres que esté nunca más, es algo que nos podemos ahorrar.
Del 2024 recordaré a mis dos amigas, embarazadísimas ya, a puntito de tener a su hijo y a su hija en brazos. De la magia de sentir una vida en su interior poniendo la mano en sus "barrigas", y su alegría al ver que va a cambiar su mundo y el de todos los que las rodean con la llegada de sus bebés. ¡Benditas barrigas y benditos cambios! Confío en que os dejen tomar las uvas, y dejen esa aventura de conocer el mundo desde fuera para 2025. Ojalá salgo todo fenomenal y en breve una coja en brazos a su niña y la otra, a su niño. Son muy esperados y en cuanto me deis permiso me presento, visita corta, a conocerlos en persona. No descarto que deis a luz el mismo día, aunque creo que en la fecha me he colado. Si alguna vez me veo en vuestra situación, cruzo hasta los dedos de los pies, descuidad que voy a preguntaros mil cosas. Porque vamos, menudo máster habéis hecho ambas de embarazo, lactancia, cuidados del bebé e infinitos utensilios para él/ella. Para quitarse el sombrero. Menudas mamás excelentes van a tener. Son afortunados incluso antes de respirar fuera de vosotras. Y papá de la niña, Jose. Vas a ser un padrazo, te miro a los ojos y no me cabe duda alguna.
De este año no voy a olvidar cada momento bueno compartido, en pareja, con mis amigos, mis amigas o en familia. Ellos saben quiénes son.
Este 2024 ha vuelto a poner el foco en la salud, la propia y la ajena. Tengo a más gente que quiero de la que me gustaría haciendo lo que pueden para que la enfermedad no se los lleve por delante. Confío en seguir contando con estas personas en 2025. Y claro está, en seguir yo viva. Y si vienen cambios, que sean para bien, para sumar a mi vida.
En el 2024 he aprendido que nunca es tarde para disfrutar de las fiestas del pueblo, aunque teóricamente yo pueblo no tengo. Me he sentido muy bien acogida. Fue una experiencia muy especial e inolvidable. Aunque no sé seguir el ritmo festivo. Necesito entrenamiento.
En el año que va a finalizar en unas pocas horas he reafirmado que sigo "en construcción". Y que no sé si será capaz de lograr lo que quiero. Ojalá mis proyectos no sean papel mojado y no esté sola en ellos. Ya veremos, hay muchas formas de estar acompañada.
Al 2025 le pediría que haga un repasito de todo lo que he vivido, superado, llorado, disfrutado, padecido, soportado, esperado, luchado, celebrado, agradecido...No sé qué me vas a traer, pero piensa en el momento que estoy y tenlo en cuenta, por favor. Si me caigo, me levanto, pero caídas relevantes varios años seguidos, hacen que por momentos me encuentre psíquicamente agotada. ¡Ah! Quiero viajar. Sigo teniendo pendiente montar de nuevo en avión, poco a poco. Si lo de hacer algún viaje en avión en 2025 no fuera posible, ha de ser por una muy buena razón.
Y de la gente, mi gente, no la toques, déjalos a todos tal cual. No te atrevas a quitarme a nadie más, por favor.
Siento que ya no haya vídeo con fotos recopilando momentos felices de 2024. No me da la vida, no es falta de ganas, es falta de tiempo. Llevo tres años sin hacer el vídeo. En 2022 no tuve tiempo y el programa que usaba me dio muchos problemas. En 2023, al no estar ya mi padre, me escocía hacer el vídeo. Y este 2024, sin tiempo. He tenido tiempo pero he optado por dedicarlo a otros menesteres, como es estar con los que quiero. Hoy, sí, hoy 31 de diciembre, he echado las "primeras" tarjetas de Navidad. Obviamente ya llegarán para el 2 o el 3. Y las que me quedan por hacer, ya para Reyes, aproximadamente. Es lo que hay. Nadie me obliga a hacerlas y me niego a ponerme a la carrera en fin de año a darme el palizón padre con las tarjetas. Mañana o pasado retomo la tradición, cuando se pueda.
Lo que sí me apetece incluir en esta entrada son unas fotos de 2024. A falta de vídeo, menos da una piedra, je, je.
2025, supongo que eres listo y entre líneas lo dedujiste. Básicamente: salud y amor. Y listo. Con salud puedo plantearme cualquier cosa. Y con salud y amor, ya ni te cuento, soy capaz de conquistar el mundo.
Y vosotros, ¿con qué os quedáis de 2024? ¿Qué os gustaría decirle a 2025?
Sé que algunos habéis pasado por cuestiones durísimas de afrontar y asimilar en 2024. Algunas son cambios permanentes, otras pueden ser de ida y vuelta, pero muy duras se miren como se miren. Ánimo, os escucho, abrazo, consuelo si puedo, empatizo y arropo...Es increíble en qué escenarios nos encontramos a veces.
Pues eso, 2025, si vienes en son de paz, serás bienvenido. Si por el contrario tienes ganas de gresca y de revolucionar mi mundo de alguna manera, prepárate porque no voy quedarme sentadita contemplando tus ocurrencias.
Brindemos por lo bueno que nos hizo vivir el 2024. Por lo positivo que traerá el 2025. Por los que no están pero siguen estando, porque ya nos encargamos nosotros de mantenerlos vivos cada vez que los recordamos. Y por lo que sí están, estén a nuestra vera esta noche, a unos metros o a kilómetros.
Gracias a todos los que formáis parte de mi vida. Gracias por permitirme cambiar un año más el calendario y saber que sigo pudiendo contar con vosotros. Feliz salida de 2024 y buen estreno de 2025.
Y la música de mis queridísimos Amaral. Es una de mis canciones favoritas de ellos.