miércoles, 3 de julio de 2024

18 de junio de 2024

Aquí sigo, tras más de mes y medio sin aparecer. Casi no sé ya en qué día vivo, es uno de los pequeños grandes placeres de las vacaciones estivales.  La fecha que hace de título de la entrada responde a otros motivos. Fue un día de alegría, en el que confirmaron mi prórroga de Compensatoria. Traduzco un poco, el curso que viene seguiré en el Salinas. Parece mentira, con lo mucho que he danzado, porque he querido, voy a estar un cuarto año en el mismo destino. Y feliz, para qué negarlo. No voy a pintar todo de color rosa, pero la balanza se inclina, por muchas razones, en positivo para querer seguir en el instituto, en este instituto. Ha sido un curso intenso, en el que a veces era inevitable que se mezclara el reto laboral de batallar con mucha frecuencia con mi alumnado, con mis batallas personales por razones diversas, Entre estas últimas, obviamente, la que más peso ha tenido es la ausencia de mi padre, esa lista infinita de primeras veces sin él o alegrías sin su presencia y el sabor agridulce de las mismas por no poder contar con él. Por eso, pese a la alegría reinante, hubo momentos de lágrimas, por no escuchar su "muy bien hija" al decirle que seguiría en el Salinas. Sé que desde donde esté se alegra un montón. Pues eso papá. que un curso más, continúo en Garrido.

Desde que salió el listado provisional, el 24 de mayo, no es casualidad, María Auxiliadora (mi padre era antiguo alumno salesiano y tenía especial devoción por ella), pensé que había que celebrarlo si se confirmaba. Por eso quise celebrarlo con mis compañeros el último día de clase. Y sí, soy de las que celebra todo, porque lo malo viene solo y hay que valorar más las cosas buenas que nos pasan. Y seguir relativizando las cosas que nos pesan. Ojalá pueda celebrarlo más años con ellos. Si no fuera así es porque el destino prefiere presentarme otros retos. Este curso tuve una suerte que no suele pasar. Creo que puedo contar con las manos las veces que me he encontrado con alguien con tanto interés por aprender y curiosidad por saber como este año. Es la primera vez, estando en Compensatoria, que hago tantas valoraciones positivas en los informes finales, ¡qué felicidad! La verdad he tenido más suertes, como la de conocer a personas fabulosas, algunas seguirán en el insti, otras tienen nuevo destino, a las que sientes más próximas de amigas que de compañeras. Y personas ya conocidas que siguen siendo un amor, y es de agradecer que hayan estado tan cerca en un año tan complicado de digerir para mí. Gracias a todas, es un gustazo ir a trabajar con gente que saluda con una sonrisa, te abraza, escucha, gasta bromas, transmite calma y/o derrocha energía y buen rollo por cada poro de su piel, como si fueran un rayo de sol. Y de toda la gente que se cruza en mi camino, a mí me pesa la buena, la que hace mi viaje más ligero, el camino más agradable.

Lo que sí echo de menos es ser tutora, pero sé cómo funcionan estas cosas en un instituto. Y en el mío la única opción sería una co- tutoría. Supongo que eso solo es planteable si hay al menos 5 o 6 alumnos de Compensatoria...cruzo los dedos, pensando en 1º de la ESO claro.

De momento lo único que tengo claro es que puedo y debo disfrutar de este verano,  y que lo que venga sea para bien.

Espero, esto va dirigido a docentes, alumnos y familias, que el balance de vuestro curso haya sido agradable. Y si no ha sido así, coged aire y esforzaos para que el que viene sí lo sea.

A mí el 28 de junio me embargó la felicidad al acabar el claustro. Miraba la hora con extrañeza porque fue más breve de lo esperado y eso aumentó mi felicidad. Se jubilaron cuatro compañeros, no es moco de pavo. Y a ojo me da que en los próximos cuatro cursos se van a jubilar unos cuantos más. Ojalá la salud les acompañe a los cuatro y puedan disfrutar del lujo que supone gestionar nuestro tiempo. 

Ahora estoy intentando poner orden en mi espacio. Orden literalmente, quiero tirar papeles a tutiplén y deshacerme de cosas que no quiero conservar ni un día más. Me agobia. Y como tiene fácil solución, en ello ando. Eso sí, por capítulos, necesito tiempo porque es inviable hacerlo todo de una vez. 

A día de hoy el calor ha apretado muy poco. En teoría hoy ya empieza a notarse el verano de Salamanca, una combinación de calor seco y temperaturas de 30 y pico grados. Vamos a ver si dura. Todavía no he "estrenado" la piscina. Y me parece que tendré que esperar unos días, cuestiones de agenda, no de grados.

Mucho ánimo a los que lo necesitáis, a veces el destino se comporta como un malnacido y parece disfrutar poniéndonos a prueba. Y sé que más de los que me gustaría estáis en esta tesitura. Ya sea por motivos de salud propios o de los más próximos. Sé que hay luchas muy complicadas y carreras en las que solo es posible ver el principio, pero no se atisba la meta, y eso puede ser muy fastidiado. Espero que vuestras situaciones mejoren, en los casos que eso es posible, y en los que no, procurad sacar algo bueno de toda esa mierda. Aunque parezca imposible, se puede, cuesta pero sí es posible.

La música viene de manos de Dani Fernández, una versión distinta de su "Todo cambia". Y es que es así, nos guste o no, todo cambia, a veces sin esperarlo, pillándonos en bragas. La vida pone delante de nuestras narices un Everest que hay que escalar o sí o sí. Suerte con los vuestros.

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