viernes, 21 de marzo de 2025

19 de marzo de este año

Esta entrada esta escrita a ratitos, porque, usando el dicho de mi amiga Carmen, "estoy entre muerta y matá". Lo que viene a continuación, es justo del día 19.

Que no quiero yo olvidarme de los Josés, María Josés o Josefas. Aunque muchos sean más bien Pepe, Jose (sin tilde), Pepa, Pepi o Marijose. Y en este punto cojo aire y me acuerdo de María José Parra Yuste, una mujer bellísima a todos los niveles, que nos dejó el 9 de octubre del año pasado. Ayer hice un repaso rápido de los que tenían algún nombre de los de arriba, y me di de bruces con nuestro chat de WhatsApp, aunque no me atreví a escuchar nuevamente el audio que te había mandado el 8 de octubre, pensando, inocente que es una, en volverte a ver porque el tratamiento, ojalá, hubiera funcionado. No sé si no vi o no quise ver, las señales que indicaban lo contrario. Sea como sea, me acuerdo mucho de ti. No es frecuente dar con personas tan especiales como tú. Espero que estés tomándote un buen vino, y sonriendo de oreja a oreja.

Dejando a un lado el capítulo de los que hoy celebran su santo, me voy a la otra festividad de hoy. Intencionadamente no he querido empezar por esta, porque es en la que más me quiero explayar. Hoy es el DÍA DEL PADRE, ni más ni menos. Y yo ya no tengo a quien felicitar en mi casa ni regalarle algo en este día. Y sí, cualquier día era bueno para regalarle algo, las fechas señaladas también. Te sigo echando mucho de menos, papá. No me hace falta que sea 19 de marzo, porque pienso en ti día sí, y día también.  Y sigo sintiéndome profundamente afortunada, por todo. Lo que no quita que llevemos una racha "regulera", que dura ya más de la cuenta. Papá, una vez más, gracias por todo, porque tal vez no supimos valorar lo que teníamos, cuando lo teníamos. Y, tristemente, puedo aplicártelo a ti, y a otras cuestiones que me reservo. A veces al caminar, especialmente por el barrio, me da la sensación de que voy a encontrarme contigo en cualquier punto, pero no.  Son simplemente mis ganas de verte de nuevo, como si no hubiera pasado nada, como si siguieras aquí, presente. Ya, la respuesta es no, otra vez. 

No sé si decir que me he acostumbrado o resignado a continuar viviendo con este dolor perenne. No hay vuelta de hoja. Puedo llorar, patalear, chillar hasta quedarme afónica, culpar al universo, a lo que sea, a quien sea. Pero nada ni nadie cambia la realidad, esta realidad aplastante y dolorosa: ya no estás. 

Y ahora, a 21 de marzo, y después de otro mes agotador a todos los niveles, continúo escribiendo.

Además de seguir pensando en ti, pienso en los papás que tengo cerca. Felicidades al que siento y tengo más próximo. Es un papá estupendo, luchador, valiente (no le quedó otra) pero además es que no he dado con sus miedos (seguro que alguno tiene, pero cariño...¡qué bien disimulas!). Solo tengo buenas palabras para su faceta de padre, aunque a veces pensemos distinto. Lo que pasa es que ya me he dado cuenta que no hay un manual de instrucciones para ser padre ni para ser madre, y sé que has hecho y estás haciendo todo lo que puedes. No sé si ellos lo sabrán ver, pero yo sí, por eso te felicité, un año más.

Felicidades también a Jose, el que se ha estrenado hace escasos dos meses como papá. Observar cómo miras a vuestra hija, vale oro. Por muchas fotos que haga, no conseguiré captar al 100% todo el amor de padre que puede guardar una mirada. O la infinita ternura con la que la tienes en tus brazos. Igual que la mamá de la "baby", otra mirada de valor incalculable, otras manos que llevan escritas la palabra "amor" en cada poro de la piel. Esa voz de madre, que consuela y arropa. Hacéis una familia preciosa. Y espero poder veros en breve.

Feliz día espero que tuvieran también todos los padres que conozco, aunque seguro que el miércoles no me acordase de felicitar ni a la mitad, pero lo que va de mes está siendo duro, y la semana ha ido en esa línea. Espero que pasarais un buen día, sin sobresaltos, con la tranquilidad de estar más o menos bien. Tengo muchos y muy buenos padres en mi entorno, ya sean familia, amigos, padres de mis amigos, compañeros...

E igual que en el día de la madre suelo mencionar a los que ejercen de padre y madre, me parece de recibo hacer aquí una mención especial. Mención especial para ti, que decidiste apostar por crear tu propia familia, pese a las dificultades. Que te arriesgaste y has ganado. Porque ejerces de madre y todo lo que haga falta. Y a ese niño nunca le va a faltar amor, que es lo más importante. Me encanta ver con el humor que te tomas muchas cosas, y cómo reaccionas ante situaciones que a otros les desconcertarían.

Gracias a las dos mamás recientes, a las que ya he mencionado en los dos párrafos anteriores de una forma u otra, por ser tan transparentes, y no enseñarme solo la cara amable de la maternidad. Gracias por dejarme estar tan presente. Y por dejarme coger a vuestros respectivos babies, teniendo yo mucha menos idea que vosotras, je, je.

Y ya para acabar el apartado felicitaciones, pienso en los que todavía no han sido nunca padres pero quieren serlo, mucho ánimo y ojalá ese proyecto de vida podáis hacerlo realidad. Igual que a los que ya son padres y se animan, deciden, atreven, apuestan o el verbo que vosotros prefiráis poner aquí, a serlo nuevamente. Seguro que esa/s experiencias previas, son una ventaja de cara a una nueva paternidad.

Sobre la nota musical, hay muchas canciones, algunas son ya conocidas en este espacio. Pero no concibo una entrada del blog sin música.





Pues eso, gracias a la vida. Y ya.

domingo, 9 de marzo de 2025

ELOGIO DEL BUEN TRATO

Tengo una entrada casi acabada en "borrador" desde hace días. Y he decidido que prefiero dejarla en el tintero, no va a ver la luz, ni hoy ni mañana ni nunca. En una de las pausas al escribirla, fui a mi instituto, por la tarde, a una curso para el profesorado, impartido por Vanessa Ramajo, entre otras cosas, coordinadora de REA.

Era la segunda sesión del curso con ella. La verdad es que a los cinco minutos, aproximadamente, me espabiló, quizá sin saberlo, con muchas de sus palabras. Para mí, nos dejó muchos titulares, pongo algunos, insistiendo, que ella es la autora de estas palabras. Los comparto en el orden en el que los escuché:

"La ausencia de maltrato no es buen trato."

"Validar significa reconocer la emoción, empatizar con esa persona, y pensar qué vamos a hacer a partir de ahora. Con la simpatía, me contagias. Con la empatía, te ayudo."

"El narcisista controla desde la pena, desde el victimismo."

"Si alguien está bien con uno mismo, no necesita machacar a nadie para sentirse mejor."

"Nos extinguimos."

"Hay que fomentar conductas prosociales (de empatía, de ayuda...)."

"Una persona con ansiedad, sobrepiensa."

"LA GENTE NO CAMBIA, NO ES VERDAD. LA GENTE PUEDE CAMBIAR...SI QUIERE."

Pues eso, como veis, muchas perlas en dos horas y medias. Y eso que no he puesto todas. Aunque no leas esto. Gracias, Vanessa.

La sesión de la semana pasada me ayudó a visualizar conductas concretas de alumnos, algunas que no se deben permitir. Y también de personas fuera de mi entorno laboral. Iba con pocas ganas, porque la mini semana había sido muy dura, dentro del instituto y fuera del mismo. Y salí encantada, renovada, y mucho más tranquila de lo que entré.

Para mí el buen trato es esencial, y no soy perfecta en nada, en esto tampoco. Entiendo que la gente pueda necesitar desahogarse, hablar y que el de al lado le escuche. Pero eso debe ser en ambas direcciones. Uno no debería echarle su frustración encima a otra persona, y no darle la oportunidad de darle la réplica, eso me parece muy injusto y doloroso. Y todo lo contrario a lo que yo considero buen trato.

El buen trato es cuidar.

El buen trato es escuchar.

El buen trato es poner de nuestra parte para tratar de entender cómo se siente o cómo actúa otra persona.

El buen trato es respeto.

El buen trato es no interrumpir.

El buen trato es dejar hablar al otro si nosotros hemos hablado en primer lugar. O poder hablar nosotros si el otro habló antes.

El buen trato es no ser impasible ante el dolor ajeno.

El buen trato es tener presente a los otros, y no ignorarlos.

El buen trato es ser agradecido.

El buen trato es ser humilde, no creernos mejor que nadie. Y reconocer que a veces metemos la pata, y enmendarlo en la medida de lo posible. Pero lo primero es reconocer que no hemos actuado bien.

El buen trato es ser amable.

El buen trato es aportar calma a los otros, y no intentar desequilibrarlos. Es intentar calmar el mar revuelto, no hacer que se revuelva todavía más.

El buen trato es tiempo, y encontrarlo para compartirlo con los que más nos importan.

El buen trato a uno mismo es ponerse a uno mismo en primer lugar, y no dejar que otros te lastimen porque sí, para sentirse mejor ellos, sin medir el daño que pueden causar. O sabiéndolo, pero mostrándose indiferente. Y eso implica a veces poner distancia, por salud. Y no pasa nada.

La verdad es que todo esto me parece más importante que los objetivos de cualquiera de las áreas que hay en un centro educativo.

Los alumnos cada vez tienen un peor trato. El trato entre ellos, el trato hacia el profesorado, el cómo tratan a su familia, y cómo tratan a sus amigos. Y los alumnos, desgraciadamente, no lo hacemos mucho mejor, pese a que dicen que la experiencia es un grado. Pues debe ser un grado universitario, un título de papel, que enmarca y se pone en el salón, pero no sirve para mucho más. De nada sirve tener unos conocimientos sobre algo, si no los sabemos o no los queremos aplicar, por la razón que sea.

Y para hablar de todo esto con los alumnos, primero tenemos que haber trabajado nosotros mucho con nosotros mismos.

Brindo por el buen trato, y por la gente que tiene memoria no solo para lo bueno que hace, sino también para lo malo.

Y cruzo los dedos por un mejor trato por parte de todos. Porque esto no es cuestión de cuatro gatos. No es tarea de unos pocos. Es algo de TODOS.

Dejo unas cancioncitas para ponerle la nota musical a esta entrada, y reflexionar un poco (o un mucho).