domingo, 9 de marzo de 2025

ELOGIO DEL BUEN TRATO

Tengo una entrada casi acabada en "borrador" desde hace días. Y he decidido que prefiero dejarla en el tintero, no va a ver la luz, ni hoy ni mañana ni nunca. En una de las pausas al escribirla, fui a mi instituto, por la tarde, a una curso para el profesorado, impartido por Vanessa Ramajo, entre otras cosas, coordinadora de REA.

Era la segunda sesión del curso con ella. La verdad es que a los cinco minutos, aproximadamente, me espabiló, quizá sin saberlo, con muchas de sus palabras. Para mí, nos dejó muchos titulares, pongo algunos, insistiendo, que ella es la autora de estas palabras. Los comparto en el orden en el que los escuché:

"La ausencia de maltrato no es buen trato."

"Validar significa reconocer la emoción, empatizar con esa persona, y pensar qué vamos a hacer a partir de ahora. Con la simpatía, me contagias. Con la empatía, te ayudo."

"El narcisista controla desde la pena, desde el victimismo."

"Si alguien está bien con uno mismo, no necesita machacar a nadie para sentirse mejor."

"Nos extinguimos."

"Hay que fomentar conductas prosociales (de empatía, de ayuda...)."

"Una persona con ansiedad, sobrepiensa."

"LA GENTE NO CAMBIA, NO ES VERDAD. LA GENTE PUEDE CAMBIAR...SI QUIERE."

Pues eso, como veis, muchas perlas en dos horas y medias. Y eso que no he puesto todas. Aunque no leas esto. Gracias, Vanessa.

La sesión de la semana pasada me ayudó a visualizar conductas concretas de alumnos, algunas que no se deben permitir. Y también de personas fuera de mi entorno laboral. Iba con pocas ganas, porque la mini semana había sido muy dura, dentro del instituto y fuera del mismo. Y salí encantada, renovada, y mucho más tranquila de lo que entré.

Para mí el buen trato es esencial, y no soy perfecta en nada, en esto tampoco. Entiendo que la gente pueda necesitar desahogarse, hablar y que el de al lado le escuche. Pero eso debe ser en ambas direcciones. Uno no debería echarle su frustración encima a otra persona, y no darle la oportunidad de darle la réplica, eso me parece muy injusto y doloroso. Y todo lo contrario a lo que yo considero buen trato.

El buen trato es cuidar.

El buen trato es escuchar.

El buen trato es poner de nuestra parte para tratar de entender cómo se siente o cómo actúa otra persona.

El buen trato es respeto.

El buen trato es no interrumpir.

El buen trato es dejar hablar al otro si nosotros hemos hablado en primer lugar. O poder hablar nosotros si el otro habló antes.

El buen trato es no ser impasible ante el dolor ajeno.

El buen trato es tener presente a los otros, y no ignorarlos.

El buen trato es ser agradecido.

El buen trato es ser humilde, no creernos mejor que nadie. Y reconocer que a veces metemos la pata, y enmendarlo en la medida de lo posible. Pero lo primero es reconocer que no hemos actuado bien.

El buen trato es ser amable.

El buen trato es aportar calma a los otros, y no intentar desequilibrarlos. Es intentar calmar el mar revuelto, no hacer que se revuelva todavía más.

El buen trato es tiempo, y encontrarlo para compartirlo con los que más nos importan.

El buen trato a uno mismo es ponerse a uno mismo en primer lugar, y no dejar que otros te lastimen porque sí, para sentirse mejor ellos, sin medir el daño que pueden causar. O sabiéndolo, pero mostrándose indiferente. Y eso implica a veces poner distancia, por salud. Y no pasa nada.

La verdad es que todo esto me parece más importante que los objetivos de cualquiera de las áreas que hay en un centro educativo.

Los alumnos cada vez tienen un peor trato. El trato entre ellos, el trato hacia el profesorado, el cómo tratan a su familia, y cómo tratan a sus amigos. Y los alumnos, desgraciadamente, no lo hacemos mucho mejor, pese a que dicen que la experiencia es un grado. Pues debe ser un grado universitario, un título de papel, que enmarca y se pone en el salón, pero no sirve para mucho más. De nada sirve tener unos conocimientos sobre algo, si no los sabemos o no los queremos aplicar, por la razón que sea.

Y para hablar de todo esto con los alumnos, primero tenemos que haber trabajado nosotros mucho con nosotros mismos.

Brindo por el buen trato, y por la gente que tiene memoria no solo para lo bueno que hace, sino también para lo malo.

Y cruzo los dedos por un mejor trato por parte de todos. Porque esto no es cuestión de cuatro gatos. No es tarea de unos pocos. Es algo de TODOS.

Dejo unas cancioncitas para ponerle la nota musical a esta entrada, y reflexionar un poco (o un mucho).




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