Hace algunos días hubo una reunión de un grupo de trabajo de docentes del Salinas en el que estoy, "Humanizando el interior del centro." Tengo por costumbre, buena o mala, pero lo hago siempre, tener a mano un cuaderno tamaño cuartilla, en el que voy anotando lo más relevante de lo que se trata en claustros, cursos de formación del profesorado presenciales u online, grupos de trabajo... En un punto de la reunión, me vino una imagen a la cabeza, nada del otro jueves, pero me apetecía dibujarla. Días después pulí un poco el dibujo y la idea. Este es el resultado.
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Imagen propiedad de Raquel Plaza Juan. |
He dado una fotocopia a cada uno de mis alumnos, tanto a los de 1º como 2º de la ESO. Y les expliqué para qué era. Les pedí que en las pestañas de arriba, escribieran el nombre, común o propio, de aquellos a los que más querían ellos. A los que se podía decir que "miraban con amor". Y en las pestañas de abajo, al contrario, debían pensar en quiénes creían que los quieren más a ellos, que los "miran con amor". Advertí que los nombres escritos en las pestañas de arriba, siete, y en las de abajo, siete igualmente, quizá no eran los mismos. O solo coincidían en algunos. Solo lo han traído cuatro alumnos hoy. Como a optimista me ganan pocos, confío en ver casi todos los que faltaban en unas horas. Dedos cruzados, por si acaso.
Entre mis "instrucciones" dije que no pusieran a nadie que hubiera fallecido. Llegué a casa y mis propias palabras se me hicieron bola. Pensaba que había metido la pata hasta el fondo. Al fin y al cabo, no se deja de amar a los que ya no están. Dejamos de verlos, pero ese amor sigue estando. Sí, estoy pensando en mi padre, desde luego. Y fijo que para alguna de las personas que está leyendo esta entrada, estas palabras son también un pellizco al corazón. Pero es que no puedo hablar de amor y no incluir a mi padre, pese a qué físicamente ya no esté. Los demás están, al menos para cubrir esas siete pestañas de arriba. Y esa es mi fortuna. Tal vez arriba y/o abajo necesitaría más pestañas, aunque siete en cada parte no son pocas. Antes de sentarme a escribir la entrada, estuve escuchando un audio muy breve de mi padre, el único del que soy consciente. Lo escuché tres veces seguidas, y me encanta. Siento como si su voz me abrazara. No es fácil de explicar y puede que sea incluso más complicado de entender, pero es mi manera de expresarlo. Y justo antes de escuchar nuevamente la voz de mi padre, hablaba por teléfono con otra de mis pestañas de arriba y de abajo. No me considero una experta en el amor, pero llevo toda mi vida amando de una manera u otra. La verdad, 42 años haciendo algo no son moco de pavo, así que tampoco llevo la L de las prácticas. Oficialmente son las doce de la noche, acaba de comenzar el 14 de febrero, San Valentín.
Con mi alumnado he hablado de los muchos tipos de amor que hay, y estaban invitados a no reducirlo al amor romántico, al de pareja quiero decir. Amor de pareja, amor de madre, amor de padre, amor de hermano, amor de amigos, amor de la familia...Me da un poquito de rabia no continuar ahora con la entrada, pero son las 00:09 y se me caen los ojos de sueño. Lo primero la salud, en unas horas...Continuará.
Y continúo, ya con la jornada laboral finiquitada y el sol de invierno colándose, como puede, entre las largas cortinas del salón. Acerté, no hubo pleno, pero unos cuantos más sí trajeron la hoja de "mirar con amor". A todos ellos les di un detallito, una piruleta de corazón. Confío en que los demás la traigan el lunes. Les guardo la piruleta hasta entonces.
Esta mañana hubo reparto de claveles, blancos y rojos, por el insti. Para mi sorpresa, un alumno me ha regalado un clavel rojo. La verdad que ni por asomo me esperaba recibir ninguno, menos de un alumno, y mucho menos del alumno que ha sido. La vida, que no deja de sorprenderme nunca, inclinando a veces la balanza hacia el lado brillante de la vida. Gracias, un detallazo. Como curiosidad he de deciros que es uno de mis alumnos veteranos en el insti. Y aguanta estoicamente mis riñas, que no son pocas, motivos no me faltan. Lo que no quita el cariño. De hecho está relacionado, aunque pueda resultar chocante.
Hoy quería llevar algo alusivo a San Valentín, pero sin pasarme. Al final opté por pendientes con forma de corazón, muy discretos, no es broma; labios rojos, nada discretos, pero no suelo atreverme a llevarlos casi nunca; y un pañuelo con corazones, que lo vi esta semana en una tienda y me encantó, je je. También podía haberme puesto una sudadera azul marino cuajada de corazoncitos rojos, pero me parecía pasarse tres pueblos.
Para mí el amor es estar en calma. Es sentir paz cuando estoy acompañada. Es dejar espacio para los silencios y que no resulten incómodos. Es romper el hielo y ser capaz de hablar de cualquier cosa. Es girarte en la cama y sonreír, sin más, porque está ahí. Es alegrarte por las alegrías de otras personas casi tanto como si fueran propias. Y estar pendiente del otro cuando sabes que no está bien, o lo intuyes, porque no es fácil saber siempre qué le pasa a alguien a quien queremos una barbaridad.
El amor es corazón, pero también cabeza. No es tirarse a la piscina sin más, a ver qué pasa. Es lanzarse habiendo visto antes cuánta agua había, en qué estado estaba, y muchos otros matices. Soy corazón porque suelo mostrar casi siempre lo que siento, a veces no para evitar golpes, aunque no siempre los veo venir. Y si no muestro intencionadamente mis emociones, me salen subtítulos en la cara, se me nota en la voz, en los movimientos, en todo. Pero no creo que el corazón me domine. A la vez me considero una persona bastante reflexiva, con cabeza, y no doy pasos a lo loco. Las decisiones importantes que he tomado hasta ahora y, muy probablemente las que siga tomando, son muy meditadas. Por eso no creo en la lucha de mente y corazón. No es que gane uno u otro, sino que ambos sean capaces de convivir en armonía, por salud mental, por mi salud mental.
Estamos a 17 de febrero de 2025, no siempre las cosas se pueden hacer cuando se quieren. Y trabajo y descanso van antes que el blog. Por eso, por primera vez desde que escribo sobre el amor, la entrada de San Valentín va a salir tan tarde. Quiero pensar que la he ido cocinando a fuego lento. No me gusta escribir cuando noto que estoy en algún pico emocional, así que mejor así.
Retomando mi monólogo sobre el amor. El amor es no dar la espalda, en un sentido figurado; es no aprovecharse del otro; es saber esperar, sin prisa, sin pausa; es respetar los proyectos personales de cada uno; es escuchar y hablar o callar, según lo que pueda ser mejor para la persona a la que queremos. También es tratar con cariño y expresar con palabras lo bonito que tiene lo que sentimos hacia la otra persona. Y hacérselo saber, sin necesidad de nada estridente, el "Te quiero" nunca sobra cuando es de verdad. El amor es sentir la fortuna de ser dos, no dos en uno, sino uno más uno, que no es lo mismo. El amor es abrazar con fuerza; es sentarse a ver en la tele un programa que ni chichá ni limoná, pero que mejora sustancialmente al verlo en pareja; es ser detallista, cada cual a su manera; es dar, pero también recibir, aunque no sea en el mismo momento ni en la misma cantidad; es sonreír callados; es acariciar las heridas del otro sin querer curarlas, pero intentando aliviar ese dolor. El amor es tacto, pero no es solo cuestión de piel. Es hablar al otro con tacto, tratar al otro con tacto, intentar hacer todo con tacto...El amor es poner los cinco sentidos, y no estar en una burbuja aislados, sino ser consciente de todo y todos los que nos rodean.
El amor es lealtad, a uno mismo y a la otra persona. El amor es no ser celoso, ni querer acaparar a la otra persona, sino darle libertad para que siga caminando, por sí mismo y a nuestro lado, haciendo ambos caminos compatibles. El amor es libertad, es dialogar sin imponer. El amor es no comparar lo incomparable. Es lo que cada uno quiera que sea. El amor tiene tantas caras como personas. El amor es cuidar. Cuidar de uno mismo y cuidar a los que amamos, aunque no siempre se dejen o lo valoren.
Por eso San Valentín es una fecha sí, pero igual que digo con el Dia de Reyes o el cumpleaños, es una fecha especial, para demostrar, a nuestra manera, cuánto nos importan aquellos a los que más alegría nos da tener en nuestras vidas. Es una "excusa" para acordarnos de los que queremos, igual que podemos hacer cualquier día del año. Así que ya, a toro pasado, espero que estéis bien y hayáis podido celebrar el amor, del tipo que sea. Mención especial al amor de las recién mamás y el recién papá. Este San Valentín, seguro que también ha sido especial para vosotros. Ojo, también he tenido muy presentes a las personas que han vivido un tsunami sentimental y esta fecha ha perdido gran parte del significado que antes tenía para ellas.
Y poco más, sobre el amor podemos escribir los 365 días del año, o 366 si toca bisiesto.
Gracias por hacerme sentir tan amada cualquier día, a todos lo que sentís que este mensaje va para vosotros. Especialmente a ti, cariño. Gracias por estar a mi lado. Brindo por muchos más San Valentines juntos.
Ánimo con el inicio de semana. Confiaremos en que sea una semana armoniosa, con eso, me doy por satisfecha.
Rescato algunos vídeos ya conocidos y compartidos aquí.
¡M encanta! Vaya dinámicas más bonitas para reflexionar, bendita suerte tus alumn@s aunque algunos no lo valoren ahora… todo llegará como el de ese clavel. Mis 7 luego te los cuento ;)
ResponderEliminarMuchas gracias, Cris. Sabes que me hace especial ilusión que os animéis a comentar, y más todavíasi es aquí. Ya sabes, hay personas que directamente pusieron los mismos nombres arriba y abajo. Y en el mismo orden. Y se notaba que la letra de abajo se había hecho a la carrera. Pero...allá ellos.
EliminarMe sorprendieron, para mal, los que incluyeron objetos, como la cama o la Play. Vaya tela 🤦🏽♀️😔.
Sí, todo llega 😊🤞🏻😘😘😘😘😘