domingo, 21 de diciembre de 2025

Final de evaluación, casi despedida de 2025, tradiciones, vida y anuncio emotivo

Al paso que voy los títulos de las entradas van a ocupar varias líneas. Escribo esta entrada sentada, mientras el cuerpo aguante. Mejor dicho, mientras mi más que probable ciática me lo permita. De ahí que no creo que me explaye demasiado. O me lance a rematar la entrada en pie. Es lo que hay. El viernes final de trimestre, subidón (pese a mi agotamiento mental y físico) por la proximidad del comienzo de las vacaciones navideñas, y posterior bajón a media tarde. Como si al haberme relajado los males corporales que estaban en "stand by", se hubieran espabilado y decidieran que sí, que de comenzar las vacaciones medio coja, no me libraba nada ni nadie. Así que si no queda otra que parar, pero de verdad, pues se para. Mi médico hasta el 26 no tiene hueco, y de momento a ratos estoy razonablemente bien, por lo que no veo motivo, de momento, para plantarme en las Urgencias de la calle Valencia. Y menos sabiendo que estarán de gripes de toda clase, COVID y otros virus hasta la bandera. No me arriesgo a entrar regular salir peor. Por eso mis mejores aliados ahora mismo se llaman relajantes musculares (en crema),  Ibuprofeno y cama. El orden que queráis. Quería haber hecho una barbaridad de cosas ayer, y no, para cuando se pueda. Más de la mitad están "en proceso", y no sé cuándo podré continuarlas en algún caso, iniciarlas en otros o terminarlas, según de qué se trate. Salud resentida imagino por la intensidad del trimestre. Por una primera evaluación agotadora a cualquier nivel, no solo en el ámbito laboral. Desde septiembre he vivido en una montaña rusa día sí, y día también. Y yo soy más de evitar determinadas "atracciones". Y mi cuerpo, que de tonto no tiene un pelo, como el del resto de personas del mundo mundial, me ha pasado la factura ahora, que me ha visto más relajada.

Puntualizar que antes de ayer fue un último día de clases atípico. Obviamente no había ni ganas ni nada de llevar a cabo las clases con normalidad. Mi sorpresa fue la elevada asistencia de mi alumnado del Salinas. En un grupo fueron justo la mitad, y en otro más de la mitad...¡De récord! Así que tenían para elegir, y eligieron "Unánimo", un juego de mesa muy entretenido, para pensar palabras con rapidez. Ocupa poco espacio, este dato es también relevante. Y te anima a pensar en lo que pueden pensar los otros, para intentar lograr la mayor puntuación posible. Una joyita que descubrí gracias a una visita con mi hermano a Madrid hace ya tres años (creo), cuando de casualidad, en una librería con mucho material, había una sección de juegos con una selección maravillosa. Totalmente recomendable. 

El viernes me dio pena despedirme de mis alumnos. Y eso que algunos me han dado más de un disgusto y otros tantos quebraderos de cabeza. No sé, me hizo ilusión que muchos más de los esperados estuvieran allí. Del Venancio solo pude ver a cuatro, el resto o no habían venido o estaban viendo cantar villancicos (o participando ellos). La verdad es que estar compartida en dos institutos es agotador. Cada cual con su manera de trabajar y de entender y afrontar todo. Y aunque no me desplazo andando, he "perdido" tiempo de organizar clases o descansar un poco, en ir de uno a otro. Lo invierto en salir pitando de uno y llegar igual al otro. Pero apechugo con la decisión tomada, muy meditada, y volvería a elegir lo mismo. 

Llevé unas gominolas y alguna galguería más. Afortunadamente de más de la mitad salió un "gracias." Que si no me lo dicen se las llevo igual, pero me parece lo suyo, el ser agradecido.

Y en ese contexto de cansancio acumulado, hubo velatorio y funeral. La verdad es que por mucho que la muerte venga en el contrato, no acabo de acostumbrarme a ella. Intento vivirla con la naturalidad que se puede, y canalizar todo lo que siento al verla en alguien cercano como puedo, no sé si de manera acertada o no.  Pero empatizando, y habiendo vivido hace dos años y cerca de cinco meses la de mi padre, no puedo evitar tener la cabeza plagadita de pensamientos. Pensamientos sobre la persona que ya no está, Fran DEP, los vínculos más importantes que tenía, el círculo humano que le apreciaba y lo echará de menos, y también sobre otras pérdidas. Al final el duelo es algo individual y único para cada uno. Sí, es mi opinión, podéis discrepar. Varias o muchas personas pueden haber querido/amado mucho a alguien y sentir un dolor profundo, gigantesco, intensísimo, rozando lo infinito, difícilmente descriptible y dolorosamente real, pero cada uno vive su duelo y cada duelo, a su manera. ¿Puedes apoyarte en otros? Sí, desde luego, aunque por mucho que te apoyes hay heridas que solo las siente cada cual, porque ve algo y le escuece. Escuece tan fuertemente que da la impresión que nada ni nadie será capaz de apaciguar ese dolor, de amortiguar esa tristeza sin parangón que puede hasta paralizar, hasta robarte las ganas de seguir respirando. ¿Todo pasa? Pues no. A mí me parece que todo se recoloca. E incluso ese dolor por la pérdida encuentra una ubicación, en nuestro interior, para ralentizar sin detener. Y, bien gestionado, hasta impulsa para continuar viviendo con él y a la vez siendo capaz de disfrutar la cara amable que la vida también nos muestra. El tiempo es una de las claves, la paciencia otra, y hay que hacer ganas para "tirar" de uno mismo, cuando lo fácil sería dejarnos caer. Pero nos perderíamos una barbaridad de cosas buenas que nos quedan por vivir. Y va a ser que no. Papá, sabes que estás presente en mi vida todos los días que he conseguido seguir respirando sin que estuvieras vivo. También serás consciente de lo mucho que me ha costado, y lo que me cuesta todavía a veces en determinadas situaciones, sean fechas marcadas en el calendario o no. A todos los que habéis sufrido la pérdida de un ser amado, os abrazo. Es probable que no sepa exactamente cómo os sentís, pero puedo hacerme una idea. Hay ocasiones en .las que notas que las palabras sobran, porque decir algo puede hacer más mal que bien, y provocar hacer sentir a otros justo como queríamos evitar. Es muy complicado medir hasta dónde sí y saber exactamente en qué sitio colocamos el límite. Cada persona tiene uno, y no creo que haya dos iguales. Quizá lo que en un momento de duelo a alguien le reconforte, para otro sea una patada en los riñones. Y debemos respetarlo y tratar de entenderlo. Una vez más, empatía. Y siempre, grandes dosis de sentido común.

A mí la proximidad de la Navidad me gusta y me escuece a partes iguales. Tengo el belén casi sin poner en el salón. Ojalá seamos capaces de tener cada cosa en su lugar antes de la Nochebuena. O en Navidad los Reyes van a estar guardaditos en su caja, y no de camino a Oriente. La decoración navideña me encanta pero el espacio es limitado. Más que el espacio para ponerla, el dónde guardar tantos "achiperres" navideños el resto del año. También empecé la OTN 2025 en verano...Sí, sí, en verano hice tres tarjetas. A día de hoy me parece que tengo veintitantas hechas, ninguna escrita y ni una sola entregada en mano ni enviada por Correos. Una amiga me lo dijo hace poco, y a mí ya me rondaba la idea. La de cesar con esta tradición mía de darme el palizón padre a hacer tarjetas a mano, obviamente con ayudas varias de papeles decorados con motivos navideños, adornos adhesivos de materiales, colores y texturas diversas...Pero con todo y con eso, me llevan mucho tiempo, y no estoy con las ganas que debería para mantener una tradición así. Ni idea de cuándo la comencé. Inicialmente compraba las tarjetas hechas y me limitaba a escribirlas. A día de hoy ha llegado una tarjeta a mi casa (obviando las de publicidad), y no veo una razón para seguir dedicándole este tiempo a algo que me ha dejado de llenar. Tal vez este amago de ciática o ciática tal cual, sea un aviso, para no terminarlas. Mi intención es acabarlas, escribirlas y hacérselas llegar a las personas que yo considero. En mi cabeza me he marcado como fecha tope Reyes. Espero poder cumplir mi plazo. Y el año que viene, ya se verá. En esta etapa de mi vida espero poder dedicar mi tiempo, desde el año que viene, a otras cuestiones muchísimo más importantes, y no estar empantanada por unas tarjetas que no tengo por qué hacer. No estoy cabreada con nadie en particular, si acaso, conmigo misma. No prometo nada, pero siento que es el momento de dedicarme a otros menesteres y dibujar sin que sea para una celebración determinada.

Siguiendo con tradiciones, en cada hogar tendrán las suyas. Antes mencionaba el belén, el árbol he de decir que lleva puesto ya una semana larga. Está atestado de adornos, pero mi hermano y yo no entendemos eso del mismo modo. Con los adornos que tenemos otros pondrían tres árboles distintos. Y cierto es que cada año compro alguno nuevo, aunque no lo hago pensando en poner todos a la vez. Desde que compré un árbol con "nieve", hemos castigado a los espumillones en las cajas. Era inviable árbol con piñas, alguna bolita roja y nieve, y cargadito de adornos hasta la bandera, y...el espumillón. Más que la guinda, el espumillón se habría convertido en la gota que colmó el vaso. 

Respecto a las comidas, cenas...Me he hecho la promesa de controlar los excesos. Y no toda quedada. sea en grupo grande o no, ha de ser sinónimo de comida o cena obligatoria, y mucho menos que sea copiosa. Si los que me quieren lo quieren entender, perfecto. Si no lo quieren entender, perfecto igualmente y allá ellos. Cada uno sabe qué prioridades tiene en su vida y el momento en el que se encuentra. Y las mías las dejo muchas veces de lado por agradar a otros, y no me da la gana. Sé lo que quiero, y cómo y cuándo también. Al menos de modo aproximado. Fijo, fijo no, porque el destino ciertamente es muy caprichoso y pone baches en el camino con los que no contábamos, y toca lidiar con ellos.


Así que aunque imagino que, si puedo, intentaré escribir antes de Navidad, vía móvil, a los destinatarios de mis tarjetas navideñas otros años, lo dejo también escrito aquí: la OTN 2025 va con retraso, y puede que no las acabe, escriba y envíe hasta pasada la Navidad. Y probablemente sea un punto y final a la utopía de hacer cada año más de treinta tarjetas a mano. Utopía o locura.

Hayáis puesto decoración navideña o no. Tengáis reuniones familiares previstas para estas fechas o no. Tengáis ganas de celebrar estos días o no. Queráis estar acompañados o solos en Navidades. Queráis arrancar las hojas del calendario hasta ponernos ya en el 7 de enero de 2026 o no...Os deseo unas navidades con al menos una persona cerca que os haga sentir especiales, amados, escuchados, respetados, comprendidos y únicos. Vivid el presente, por muy buenos recuerdos que poseáis del pasado. Recordad que el pasado no deja de ser eso, pasado. Y el futuro, ojalá, nos traiga muchos días felices. Porque la Navidad puede ser cualquier día, solo hay que ser capaces de construir esa magia, de hacer confluir varias de las razones que nos invitan a ser felices. Brindo por una Nochebuena y una Navidad agradables, y ya. Y que los días entre unas fechas y otras, sean también para sentirnos queridos y acompañados, porque son muchos más que los festivos del calendario. 

Otros años dedico una entrada a la publicidad navideña. No sé si este 2025 haré una así o no. Lo que sí tenía claro, desde que lo vi a medias, es que este anuncio, compartido por mi amiga Lourdes, iba a estar en el blog. Por su padre, por el mío, y por todos aquellos padres que ya no van a estar sentados en nuestras mesas ningún día del año. Hoy he sido capaz de verlo completo, pero incapaz de hacerlo sin emocionarme. Y he vuelto a escuchar el audio de mi padre, cuando estaba recién operado de la segunda prótesis de cadera.



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