martes, 17 de febrero de 2026

CARNAVAL-ES

Señoras y señores, se terminan los Carnavales. El entierro de la sardina ya está listo para desfilar y también los que creen en ello, mañana acudirán a la iglesia por el miércoles de ceniza, o seguirán la ceremonia por la televisión. Y así sigue 2026, con prisa pero sigo sin saber muy bien para qué. Con horas que se hacen eternas y otras, las que más ruido hacen, pasan volando. Esta mañana estuve releyendo las tarjetas navideñas que me enviaron las navidades pasadas y recordando lo especiales que son cada una. Estuve tentada de sentarme a escribir las mías, empezando por aquellos que sí me mandaron una. Pero no, las ganas se me pasaron enseguida. Tengo la sensación de ver niebla a mi alrededor, de no tener demasiadas certezas o que haya muchas nubes flotando que me imposibilitan ver más allá. Operación familiar pendiente que no llega. Y hemos pasado de tenerla programada para mediados de enero a no saber ya si será en marzo. Y dando gracias, porque al final lo importante es que salga todo bien, si hay que esperar "un poco más", pues se espera. Creo que me estoy haciendo experta en esperar, para lo ajeno y  lo propio, no estoy segura de que esto último sea bueno. Solo siento que no debo desesperarme ni desesperanzarme, pero cuesta, decir lo contrario sería mentirme a mí misma. Y a la operación familiar que se acerca pero no llega, se suman otras cuestiones bastante relevantes que no se han resuelto, no han avanzado. Intentaré que lo que está en mi mano sí se mueva y podamos ir avanzando y cerrando algunas, porque son quizás muchos melones abiertos a la vez. Cruzaré los dedos. 

Disfraz no ha habido, me he conformado con ver los estupendos disfraces de compañeras del Salinas, como el de Poppy de la peli de animación Trolls u otro de Maléfica. Impresionantes ambos, de mis favoritos. Y eso que la mayoría no pude verlos o los vi a la carrera, porque los viernes tengo un pie en el Francisco Salinas y otro en el Venancio Blanco. He visto muchas imágenes de los carnavales en Guijuelo y Ciudad Rodrigo. No recuerdo si de alguna de estas localidades u otra, me ha parecido uno de los más originales el de un grupo de personas, disfrazadas de bebé, que simulaban colgar de un hatillo que llevaba la cigüeña en su pico. Originalidad máxima. Y muy graciosos. Ayer me vi y escuché a lo lejos la batukada organizada por ZOES...¡Larga vida al barrio de Carmelitas-oeste! Reconozco que estoy echando de mucho de menos celebraciones que en los coles se hacen sí o sí, pero en los institutos o no se celebran o son de puntillas (en muchos). Si echo la vista atrás, creo recordar que las dos últimas veces que me disfracé en un cole fueron en dos de mis "Filis", el CEIP Filiberto Villalobos de Guijuelo, fui de tablero de Twister; y en el CEIP Filiberto Villalobos de Béjar, iba de jefa india.  Guardo buen recuerdo de ambos, reconozco que el de Guijuelo fue más especial, mucho más intenso. Allí dimos una vuelta al patio del cole, y a continuación pusimos rumbo a la Plaza Mayor. En ese punto nos encontrábamos con los compañeros del otro cole, CEIP Miguel de Cervantes, y clase a clase íbamos pasando por la zona central de la Plaza. Tuve la picardía de prestarle mi cámara a alguien del ayuntamiento, creo que su fotógrafo, si la memoria no me falla, y nos hicimos una foto de clase encima de un pequeño escenario que habían montado. No recuerdo un desfile de Carnaval con más calor y sol que el de Guijuelo de ese curso. Era 2019 y nos sobraba todo. En algún punto de todo eso, me sentí algo mareada e intenté buscar una sombra desesperadamente...En mala hora se me ocurrió ponerme un polar verde para no pasar frío. Pero fue muy bonito. También recuerdo que algunos no se portaron muy allá, y les cayó una buena reprimenda al estar de vuelta en el aula. Me sentó fatal que a los padres no se les dejara entrar en el patio del colegio. No sé, creo en los centros educativos como un espacio abierto, y ha de estar abierto a las familias, con límites, pero abierto. No me parece de recibo que ellos no puedan estar en el colegio cuando dentro se cuece algo importante, véase también Día de la Paz...Imagino que en muchos centros tiene que ver con que alguna familia o unas pocas, no hayan respetado los límites marcados, y el colegio, con mayor o menor acierto, decidiera no contar con su asistencia en según qué eventos. 

En Béjar sí podían entrar las familias. Allí todas las clases desfilaron y los familiares podían ver a su hijo/a con su grupo e incluso hacerse después una foto con él/ella. Fue algo mucho mas breve, pero también especial. Poco después nos confinaron por el COVID y el curso acabó, de manera abrupta, por lo menos el curso normal. Lo que siguió al 13 de marzo de 2020 fue una especie de pesadilla a muchos niveles, pero la normalidad se terminó el 13 de marzo de 2020. Lo que vino después fue "otra cosa", me ahorro calificativos, pero prefiero no recordarlo. Eso sí, complicadísimo para todos.  Espero tener la oportunidad de disfrazarme en cursos venideros, sea en institutos o en colegio, pero con mi alumnado disfrazado también.

Aunque me habría encantado viajar en estos Carnavales que ya van a concluir, además anímicamente me habría venido de perlas, no pudo ser. Confío en que en breve sí sea posible, y tengamos la oportunidad de conocer algún lugar nuevo, aunque sea próximo. De momento a ver el tiempo, tres semanas (largas) lloviendo casi todos los días es desesperante. Y algo a lo que en Castilla (y León) no estamos acostumbrados. 

Lo mejor de estos cuatro días sin rutina laboral ha sido San Valentín. Sí, sin dar detalles, pero sin duda, lo mejor.

Y mañana volveremos a las aulas como mejor podamos, espero no liarme de dónde tengo que estar y a qué hora. Los miércoles son mi peor día este curso. Aunque esta vez no me preocupa porque va a ser un lunes-miércoles y tras solo tres días, fin de semana otra vez. Cada vez le tengo más cariño a la combinación de esas tres palabras, "fin de semana". Y no he podido evitar incluir un par de vídeos de patinaje artístico, porque me parecen maravillosos, hipnóticos. En otra vida me habría encantado dedicarme a ello.


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