lunes, 27 de octubre de 2025

You'll never walk alone. Estampas otoñales y tradiciones.

Las temperaturas han cambiado de manera drástica en pocos días. Ya, puede ser que lo de ahora es lo que tocara, pero no ha habido tiempo para aclimatarse. En pocos días hemos pasado de sandalias e ir a cuerpo, a zapato cerrado y cazadora. Esta mañana mi coche marcaba una temperatura exterior de 7,5 grados...Se dice bien. Pero no voy a hablar demasiado del tiempo, para no confundir esta entrada del blog con una conversación de ascensor.

Vengo a haceros algunas recomendaciones. La primera es una serie. Está en Netflix, la traducción al español es "Perni" y la serie es noruega. Me gusta ponerlas en versión original, aunque ponga los subtítulos en español. No sé, me parece curioso a la par que interesante. Sin destriparla, deciros que la definen como "comedia", siendo más puntillosos,  para mí es una comedia dramática, o una "dramedia", como algunos dirían. La serie tiene 5 temporadas, cada una consta de solo 6 capítulos. Narra lo que sucede en la vida de Perni a lo largo de tres años. Llevo tiempo con ganas de recomendarla, lo que pasa es que me resultaba más apropiado esperar a llegar al final. Mi sensación es que la serie no necesita continuación, y confío en que no la hagan. Perni es una mujer de unos taitantos, a mí me parece que puede tener unos 46 años, pero no es mi fuerte echar años a nadie, y menos a las mujeres. Trabaja en protección de menores, está separada y vive con sus dos hijas. En la serie hay dosis de humor, destellos de la cultura noruega que me gusta conocer (como la manera de felicitar a alguien cercano por el cumpleaños), el duelo visto desde muchos puntos de vista (interesantísimo cómo lo viven y manifiestan algunos personajes), la soledad, el amor, los miedos, la ilusión, la esperanza, la muerte, la adolescencia, la vejez, la maternidad sola y acompañada, la paternidad cuidadosa y la ignorada, la generosidad, el egoísmo...A mí me ha ido enganchando a medida que avanzaba. Y hay dos capítulos de la temporada final especialmente brillantes. Eso sí, si alguno no está muy allá de ánimo, mejor que no la vea. Me parece buenísima pero es solo mi opinión, y esta serie no es apta para todo el mundo. También tendrá que ver en el momento vital en el que os encontréis. A mí me hizo llorar mucho (¡Oh, qué raro!...nótese la ironía en mis palabras), aunque también reír en muchos otros momentos. Puede que por la rareza de la misma, esta serie la he visto yo sola. A mí me parece más divertido verla acompañada para poder comentarla con alguien. O que alguien en paralelo la vea en otra parte y hablar sobre ella después, pero este no ha sido el caso. La primera parte del título de esta entrada guarda relación con la serie, pero no desvelo nada. 

Vídeo YOU'LL NEVER WALK ALONE (con subtítulos en ingés y español)  El nombre de la canción es ya una declaración de intenciones. Sin que sepáis mucho inglés, deciros que YOU puede ser tú o vosotros. He escogido la que más me apetecía a mí, por eso la traduzco como "Nunca caminarás solo".

Más series de momento no recomiendo, porque ya cité en su momento la canadiense "Schitt's Creek" o dos muy recientes y españolas, "Muertos SL"(magnífico Carlos Areces) y "Animal" (Inmenso Luis Zahera). Todas en Netflix. Me llama mucho "Pubertat" de Leticia Dolera, desconozco si tengo HBO...Si queréis recomendarme alguna, será bienvenida. Excluyo de miedo o terror, ese género no va conmigo.


Y con el otoño llegó la caída de pelo, el cepillo no engaña y es algo que se repite cada año por las mismas fechas. No pasa nada. Y la caída de las hojas, todavía falta un poco para el punto en el que me gusta contemplar la naturaleza en otoño. Quizás las lluvias de estos días, el sábado llovió hasta el aburrimiento máximo, estén ayudando a teñir los campos de naranjas, rojizos, marrones y cubrir el suelo de hojas secas...Ya la comprobaré, cuando se pueda. La recomendación de series es compatible con estos primeros fríos otoñales, los días muy lluviosos y con tiempo desapacible, que invitan a peli (o serie), sofá y mantita. Pero podéis optar por coger un buen chubasquero, cazadora, polar, cortavientos, etc. y poner rumbo a paisajes espectaculares en estos meses. Hace años hice una ruta por el Valle de Ambroz y tiene una belleza en otoño que atrapa. Si queréis un registro algo diferente, pero igualmente cautivador, no dejéis de visitar los Jardines de la Granja de San Ildefonso en otoño o incluso invierno (con nieve de fondo son también fantásticos). A mí los de la Granja me conquistaron hace años y pasear por ellos me calma, me ilumina, me alegra y me reconforta. Subid al lago, dad una vuelta alrededor de él. Y luego ya bajad sin rumbo, no hace buscar una calle específica, porque cualquiera encierra mucha belleza, con sus fuentes y las hojas ya caídas esparcidas por todas partes. Además es muy fácil desgustar cosas ricas por allí. Y para los lectores, si no vais un domingo, dejaos caer por la librería Ícaro. Otra de las sorpresas de La Granja de San Ildefonso. Tienen una selección de libros cuidadísima, son encantadores y una vez que la conoces, apetece dejarse caer por allí en visitas sucesivas. Otro lugar mucho más próximo para hacer una escapada es el Hotel rural "Porta Coeli", situado en la carretera entre Sequeros y Tamames. Mirad el horario de apertura antes de acercaros, lo digo por experiencia, y no dejéis de asomaros a su balcón. un cuadro vivo de la Sierra de Francia, espectacular. Y ya desde allí a escasos kilómetros, tenéis las Casas del Conde, un pueblo pequeño a la par que precioso; San Martín del Castañar y Mogarraz. Si me tocara la lotería y los que quiero pueden y les apetece venir, en navidades huiría del frío y buscaría un destino con playa y calor y me los llevaría, a pasar una navidad distinta e inolvidable. Pero tengo varias "loterías" propias y ajenas inifintamente más importantes que la monetaria, y cruzo los dedos para las tres.


Además me adelanto y aprovecho para hablar de refilón sobre las festividades que se avecinan. En España el 1 de noviembre es el "Día de todos los santos"; mientras que el 2 de noviembre se denomina el "Día de los difuntos".

Tradicionalmente, muchas personas de las que tienen a sus seres queridos en el cementerio, visitan el mismo en estas fechas, limpian las tumbas y colocan flores. Los aledaños del cementerio de Salamanca suelen ocuparse con puestos de flores, churros...A mí lo de los churros me chirría, por ricos que estén. Y no me gusta nada acercarme por allí en estos días. En realidad en general no me gusta ir al cementerio. Y prefiero evitar las fechas señaladas para ir. E ir sola. Vuelvo a otras tradiciones en torno a estas fechas, regreso otra vez al "Día de Muertos", tradición mejicana y de otros países. Me parece precioso que amigos y familiares se reúnan para conmemorar la vida de los que se marcharon. Y mágico creer que en algún momento ellos pueden "cruzar" y visitarnos. Ojalá. Soñar es gratis ¿no? Dejadme hacerlo aunque eso no vaya a pasar, permitidme creer, un ratito al menos, que existe una posibilidad de que eso ocurra,  no me importa si no se puede. Es secundario si es imposible, no apaguéis esa llama de esperanza. Papá, si vienes, será pronto y llegarás antes de lo que esperamos, siempre fuiste muy puntual, en el más acá y en el más allá segurísimo que igual.

Y si a vosotros os resulta reconfortante cumplir con las costumbres familiares relacionadas con los difuntos, seguidlas. Pero solo si os hacen bien. Por una cuestión de empatía, mando un abrazo apretado para todos los que van a pasar su primer 1 de noviembre con una silla que antes no estaba vacía (o varias). También a todos los que llevan ya más años con alguna silla vacía, pero les sigue doliendo como el primer año. Ellos viven en nosotros, no alcanzo a explicarlo, simplemente lo siento.

Sed felices, no es gratis exactamente, pero sí es verdad que el tiempo es muy caro, y en nuestras manos está disfrutarlo o amargarnos. 

martes, 21 de octubre de 2025

El filete

Esta entrada no va de temas cárnicos exactamente, tampoco de frases hechas como "darse el filete". El filete es lo que le digo metafóricamente a mis alumnos que se tienen que comer. Que sí, que les cocino la carne con mimo. Procuro que se haga despacito y quede tierna. A continuación les parto el filete en trocitos muy pequeños, para que no se les haga bola. Pero el tenedor, tienen que cogerlo ellos. No hay vuelta de hoja. Y meterse ellos la carne en la boca, masticarla, tragarla y digerirla. Aunque con unos cuantos...¡No hay manera! Insisto que no son niños pequeños, porque a los niños muy pequeños hay que echarles una mano, e incluso algunos adultos van ofreciéndoles cada bocado como si fuera un regalo para la familia: "esta por mamá, esta por papá..." El esfuerzo de coger el tenedor y comer la carne, no está ya en mis manos. Hoy he corregido un examen a uno de los dos grupos que lo ha tenido. Puedo enfocarlo de muchas maneras, he optado por la cara positiva: casi ha aprobado la mitad. No es para tirar cohetes, pero son resultados mucho mejores que en ocasiones anteriores. Y confío en la mejoría de algunas personas. Lo que pasa es que no voy a ir a sus casas, y ahí es donde pincho hueso: las familias. A veces me gustaría ver por un agujerito el día a día de mis alumnos en su hogar. Y la dinámica familiar, seguro que entendería cuestiones que ahora no acabo de comprender, por mucho empeño que pongan. Aun así sí percibo que algunos alumnos, mayoritariamente chicas, han madurado en verano de forma relevante. Y me hace ilusión disfrutar de ese punto más de madurez. Ojalá pueda traducirse en mejores resultados, que sean más coherentes con su trabajo diario en las aulas. Al final ese es el que sí puedo supervisar, el de fuera del aula no me corresponde. Sueño con el día en el que un porcentaje elevado de las familias de mis alumnos de Compensatoria se anime a remar conmigo, no contra mí. O al menos a remar, y ya veremos cómo recorremos el camino juntos o en paralelo, sin remar cada uno hacia un lado diferente. Soñar es gratis, dejadme hacerlo.

Hablando de sueño, se me caen los ojos. Pero la cabeza está muy activa. Yo que había decidido hoy irme pronto a dormir, así lo dije hace un rato porque era verdad. En vez de eso me he sentado frente a la pantalla, a dar forma a un puñado de ideas que quería dejar caer por aquí. Por cierto, hay entradas y entradas, os agradecería que alguno más de los que me lee, se animara a comentar en la anterior. Alguno o alguna, no pienso en nadie concreto.

Sabéis que este blog es mi blog personal de carácter educativo. Cada vez más personal, y del que según cuánto sepáis de mí, podréis hacer una u otra lectura. No me olvido de Sandra Peña, una chica de tan solo 14 años que el martes de la semana pasada se suicidó. Y según lo escribo se me pone la carne de gallina. Solo 14 años, y a cuenta del bullying, hasta qué punto llegaría su dolor, desesperación, deseos de acabar con todo...para tirarse de la azotea del edificio en el que vivía. Y sí, Sandra se suicidó, por fuerte que suena podríamos decir que la "animaron" a hacerlo. Pero quizás es más bien un asesinato, una muerte lenta, porque la fueron matando día a día, seguramente durante mucho tiempo. A los padres y al resto de su familia no soy capaz de decirles nada. Imagino que en estos durísimos momentos sienten que no hay consuelo ni justicia. El consuelo dudo que lo lleguen a encontrar, ojalá sí hallen la justicia para una muerte tan extremadamente injusta. Y no he puesto más en el blog porque la cabeza no puede estar a todo, el día solo tiene  24 horas. Y no, no me da la vida. Me da para lo que se puede, no siempre para todo lo que deseo. Espero que algún día demos con la fórmula para erradicar el bullying. Me fastidia mucho no decir la fuente, pero no la rercuerdo y no guardé sus palabras en Instagram. Un docente hacía una reflexión sobre lo ocurrido, y planteaba que nosotros, los maestros y profesores, poco podemos hacer en las horas que pasamos con ellos, si luego en casa le restan importancia. Cosas de "niños". ¡Y una mierda! De eso nada. Una vez más, y si alguno de mis exalumnos lo lee fijo que sonríe o hasta piensa "¡qué pesada!", abogo por una de mis palabras mágicas: empatía. Sí, más empatía por favor. Menos ignorar el dolor ajeno, disfrutar machacando a otro, intentar disimular miserias propias atacando a los demás, y menos silencio de aquellos que lo contemplan y no hacen NA-DA. O miran para otro lado, no sé qué es peor. A mí me asusta pensar que algún alumno de los míos pueda estar sufriendo bullying o siendo acosador y y no me haya dado cuenta. Y ojito con quitarle hierro a las "cosas de niños" que provocan suicidios. Sandra Peña, justicia para casos como el tuyo y para ti. Descansa en paz.

Volviendo al filete, ojalá vuestros "filetes" personales no se os hagan bola, tengáis a gente que os quiera que os ayude a comerlos y a tragarlos. Y la digestión sea llevadera. No os sintáis solos, seguro que hay siempre personas cercanas y que os quieren deseando aliviaros la carga, aunque no puedan comerse el filete en su lugar. Y ahora sí, a dormir que ya es hora. Un alumno me dijo que si siempre tengo ojeras que es muy grave, y debería ir al médico. Le expliqué que soy ojerosa desde siempre, duerma bien o no. Y soy de dormir pocas horas, pero bien habitualmente. Feliz descanso a los que sois aves nocturnas como yo.

lunes, 20 de octubre de 2025

SIN TÍTULO

Tiendo a pensar concienzudamente los títulos que le doy a cada entrada del blog. Como esta vez se me ocurren muchas palabras y no me apetece elegir, he optado por la vía fácil, "Sin título".

Así a quien le apetezca "pasear" por aquí, le va a tocar navegar sin saber el destino. Eso sí, sois libres y podéis bajaros del barco cuando os plazca. Lo cual no va mucho conmigo, lo de abandonar el barco quiero decir. Es extraño, tengo ciertos miedos que para muchos son auténticas chorradas, de hecho si los veo con cierta distancia puedo llegar a entender que piensen así. Y luego, con ciertos reveses, siento que soy valiente. Puede que no porque yo quiera, sino porque me ha tocado serlo, y es la única vía que contemplo para sobrellevar lo que la vida me va poniendo en el camino. No soy de tirar la toalla. Sí, lo paso fatal metida en un ascensor; no me veo montando en un funicular ni en una montaña rusa, pero otras cuestiones, más terrenales y fastidiadas, las llevo "mejor". Lo que no quita que sienta otros miedos que ni se me ocurre enumerar aquí. Por aquellos implicados directamente y por mí misma.

Quizás sea rara, pero ciertas actividades me relajan a la vez que me ayudan a desconectar la cabeza. Principalmente dibujar, sea lo que sea, copiado de alguna parte, sacado de mi imaginación o como sea. Me relaja mucho y me encanta. También hacer fotos, esto tal vez explique que lleve bastante la cámara a cuestas. Este fin de semana la metí en la mochila y no he encontrado el momento de sacarla, y eso que a mí el otoño me enamora. Ojalá el próximo sus colores estén más presentes, al haber empezado a llover y tenga la ocasión de disfrutar de ellos. Otra actividad que me relaja y, al igual que las anteriores me ayuda a desconectarme de lo que tenga en la cabeza, es ir de compras. Sí, tal cual lo leéis, me gusta mucho ir de tiendas, mirar, comparar, tocar, probar y comprar. Y si es en un centro comercial hermoso, mejor todavía. La cuarta, lo de cuarta es un decir porque el orden no está puesto de más a menos importante, es cocinar. Siempre digo que aunque no lo parezca, me encanta cocinar, mucho más que comer. Me gusta cocinar sin mirar el reloj, por el simple placer de concentrarme en hacer algo rico, y pensar en quién lo va a degustar. Este finde que ahora termina he podido disfrutar algún ratito largo de la cocina. E incluso me he animado a hacer por primera vez arroz con leche, un postre que nunca me ha llamado especialmente la atención. Además en lo que respecta a postres no soy nada creativa, porque si cambias la receta puede salirte algo comestible o no. Parece que salió bien, ahora, da igual arroz para un plato salado que dulce, calculo más bien mal. Me quedé corta, porque con el arroz tiendo a pasarme bastante en la cantidad que hecho y me pasó justo al revés. Como me fui dando cuenta a medida que repartía, me eché la mitad que para los demás. Creo que no se percataron. Y por lo que me dijeron, les gustaron las cosas que cociné. Cocinar con cariño se nota, y mucho. Y a veces el amor, toma la forma de arroz con leche (o de lo que sea), y es otro modo de decir "Te quiero", "Me importas mucho", "Te cuido" o "Estoy aquí para ti y voy a seguir estándolo".  Entre semana es más difícil, pero me gustaría sacar ratitos para estas cuatro actividades que a mí sí me relajan, y a la par me encantan. 

Y uno que no he puesto en la minilista anterior de cuatro es envolver regalos. Sí, pero sin presión, sin prisa ni jueces. Y eso que luego si es para un regalo que voy a dar yo, no soy nada quisquillosa con que rompan el papel con cuidado o lo guarden. Me gusta que ya el regalo sea agradable a la vista estando envuelto. Y que rompan o tiren el papel no me afecta ni me importa. Aunque parezca que queda mucho, en breve estaremos preparando la Navidad. Y una de las tradiciones que respeto a rajatabla es hacer regalos por Reyes a los que más quiero, es una excusa (más) para ser detallista, y esto lo disfruto una barbaridad, da lo mismo la fecha. Procuro envolver yo misma los regalos, menos si me gusta mucho (poco probable), el papel de regalo que usen en la tienda. Tengo la suerte de estar rodeada de algunas personas también detallistas, que te sorprenden con una agenda monísima, unos sobaos fabulosos o lo que se tercie.

¿Qué actividades os ayudan a desconectar a vosotros? ¿Qué hacéis para encontrar la calma cuando vuestra cabeza es una olla exprés o tenéis el corazón acelerado? Os agradecería que, sin contar intimidades, compartiérais conmigo en comentarios alguna.

No es quiera desconectarme, es que es necesario desconectar a veces para reconectarse con más fuerza. Y ahora mismo, siento que mi batería está muy cargada, y me va a venir muy bien que así sea. Y lo que venga, de frente y sin miedo, porque no me subiré a una montaña rusa de un parque de atracciones, pero a las montañas rusas de la vida, ya el destino nos sube, queramos o no, y voy/vamos a salir de ella, algo despeinados, pero sí. O esa intento que sea mi actitud. Si cuando el viento no sopla a favor nos hundimos y nos ponemos a llorar por los rincones, corremos el peligro de ahogarnos en nuestras propias lágrimas. Y me permito llorar lo que necesite, pero recurriendo a una de las frasecitas que leí una vez, "Se llora y se sigue". 

Buenas noches. Y que el lunes sea menos asqueroso de lo que parece. Lo siento, odio lo lunes, no es nuevo. A mí dadme viernes y quitadme los lunes del medio. Esa obligación de regresar a la rutina con cinco días por delante, me llama entre cero y nada.

Y como ya hemos despedido el 19 de octubre, acordarme de todas aquellas mujeres que dejaron de estar presentes por culpa del cáncer de mama. De todas las amigas, hijas, madres, primas, hermanas, tías...que tristemente no pudieron vivir para contarlo. Por respeto omito algún nombre, no quiero hacer daño a nadie, y por respeto y afecto menciono dos: Alejandra y María José, sí sé lo caro que es el tiempo, y de verdad que procuro exprimir cada momento de mi vida con los que quiero. Gracias por los años que pudimos disfrutaros. A las que están con tratamiento, un abrazo apretado y espero que ninguna estéis ni os sintáis solas. Deseo que sigáis estando aquí. Y a las que lo superaron y a día de hoy están "bien", a no descuidarse nunca y a vivir todo lo bonito que hay en cada día.

Y ya sí, hora de irse a la cama y "apagar" la cabeza unas horas. Buenas noches por segunda vez.


viernes, 17 de octubre de 2025

AMOR

Hace ya algunos años, recuerdo haber escrito una entrada en una fecha especial, en la que puse "a veces el amor escribe con faltas de ortografía". Alguna persona me comentó lo mucho que le habían gustado mis palabras, pero creo que no supo descifrar a lo que me refería al haber escrito eso. Porque esas palabras tienen muchas lecturas, probablemente tantas interpretaciones como personas la leyeran. 

Y hoy, luchando contra los elementos, con el viento no a favor porque mi portátil hace ya días que hizo caput, he pensado que no, no voy a quedarme con las ganas. No voy a resistirme a escribir en el blog, pese a ir escribiéndola en el teclado digital del móvil, con el esfuerzo visual que supone. Lo mismo da girar la pantalla para que se ensanche y las letras se vean algo más grandes. A testaruda me ganan pocos, pero los hay, doy fe, tienen nombre y apellido, aunque hoy opto por mantenerlos en el anonimato. Ni quiero escribir en pretérito lo que considero presente. Así que oficialmente la entrada saldrá publicada ya el 17, porque acariciamos la medianoche, pero leedla como si todo fuera del 16 y hubiéramos estirado el día, solo para la entrada. 



Ya lo adelanto en el título, así que sorpresas las justas. Esta entrada va de amor, porque me nace, y punto. 

Amor se escribe con C de caricias, de cuidar, de compartir, de conexión, de compañía, de consuelo, de cartas, de calma. de café, de calor, de canciones, de corazón, de concierto, de cambios, de confianza, de cama, de coincidir, de crecimiento, de curar, de construir, de ceder, de comunicación.  

Amor se escribe con E de escucha, de esperanza, de enfermedad, de esfuerzo, de empatía, de encuentro, de espejo, de esperar, de entendimiento. 

Amor se escribe con P de paciencia, de papá, de perdón, de proyectos, de preocupaciones, de perderse, de plurales, de pueblo, de pareja, de placer, de pensamiento, de piña, de presencia, de piel. 

Amor se escribe con V de viajes, de victoria, de verdad, de volar. 

Amor se escribe con R de recuerdos, de retos, de ratitos, de risas, de regreso, de ruido, de remar, de respeto, de realidad, de reseteo, de respirar. 

Amor se escribe con G de generosidad, de ganar. 

Amor se escribe con I de ilusión, de inteligencia, de intentar, de instantes. 

Amor se escribe con D de detalles, de despistes, de duelo, de descanso. 

Amor se escribe con U de unión. 

Amor se escribe con H de hablar, de hombre. 

Amor se escribe con F de feeling, de flores, de favor, de familia, de fantasía. 

Amor se escribe con A de abrazo, de apoyo, de amigas, de adversidades., de anécdotas, de aventura, de ayuda, de amanecer, de Asturias, de avión, de arreglar, de admiración. 

Amos se escribe con J de Jorge. 

Amor se escribe con M de mamá, de miradas, de maletas, de miedo, de música, de mar.

Amor se escribe con B de bondad, de besos, de blog, de búsqueda, de belleza. 

Amor se escribe con S de sueños, de sinceridad, de semillas,  de sorpresas, de susurros, de sofá, de sentir, de salvavidas, de serrano, de silencio, de sostén, de sacrificio, de socorrer, de sintonía. 

Amor se escribe con T de tacto, de talento, de tonelada, de tiempo, de triunfo. 

Amor se escribe con O de otoño, de olvidos. 

Amor se escribe con V de vida, de valiente.  

Amor se escribe con H de hermano, de humor, de historias, de hijos, de hospital. 

Amor se escribe con L de libertad, de lucha, de lágrimas, de libro, de lugares. 

Sé que no están todas las letras. Tampoco he seguido el orden alfabético. Aunque me resulta totalmente secundario. Podéis sentiros libres y pensar qué añadiríais a este particular y muy personal desordenado alfabeto sobre el amor. 

jueves, 9 de octubre de 2025

Porque sí

Porque ayer por la tarde empecé a escribir esta entrada...
Porque se terminó septiembre y de octubre llevamos ya una semana larga. Porque parece mentira que vaya a cumplirse un año de ausencia, María José Parra Yuste;  y presencia, a quien quiero con toda mi alma y volvió a nacer porque le tocaba, sin más. Porque la vida es así de hija de puta y así de generosa. Sí, sí, he escrito "hija de puta". Disculpadme, algunas cosas no hay que suavizarlas. Y a María José quiero seguir recordándola, porque lo que hizo lo hizo muy bien, y me apetece que siga "viva". Que sepas que al hacer muchas cosas pienso en ti, en lo que me habrías dicho, y ya me doy el empujoncito yo sola, especialmente en los días que lo chungo se nota mucho, no que pese más pero...se hace notar. Aunque también en los alegres, al embarcarme en cuestiones para las que sí sigue habiendo tiempo. O en piscinas a las que tú te habrías tirado también, como el "aula abierta" del Venancio. Y siempre que veo a alguno de los que fue alumno tuyo y mío, se me escapa una sonrisa. Disfruto solo con que me saluden, no pido más. También hay uno que compartimos y ya no está en el instituto, pero se deja caer de cuando en cuando, al que no conseguimos ni tú ni yo enseñarle el significado de la palabra respeto, pero como lo bueno pesa mucho más, no pienso pagarle con la misma moneda. Es un impresentable. No todos van a ser recuerdos agradables.

Fantaseo con lo que habríamos disfrutado trabajando juntas, a la vez, en el mismo espacio y con los mismos alumnos. Y seguramente lograríamos cambiar un poquito más parte del pedacito de realidad educativa que nos ha tocado vivir. He repasado varias veces desde que falleciste los últimos guasaps que intercambiamos. Siempre quedan cosas por contar, vivencias por compartir, gratitud por expresar e instantes que exprimir. Siempre, sin excepción. 

Y ya sigo hoy, 9 de octubre, día en el que nos dieron una noticia de mierda. Y fue un día igual. Más feo no pudo ser, el cielo lloraba a mares, aun recuerdo el trayecto hasta el velatorio en Guijuelo. Cuando por fin escampó y desde el retrovisor se apreciaba un arcoíris inmenso, que tú nos mandaste desde arriba. Y pese a lo duro que fue y lo mucho que escuece el simple hecho de recordarlo, me alegré de haber ido a tu velatorio, era una manera de despedirnos, de empezar a asimilar que ya no estabas, y te perdimos, pero tuvimos la suerte de haber podido contar contigo. Y la vida también es eso, saber despedirse, digerir las muertes, celebrar los recuerdos, las huellas que los que pasan por nuestra vida van dejando en ella. Así que aunque no estés ya, sí sigues estando presente de alguna forma María José. Sé que dejaste huellas preciosas en la vida de mucha gente.



La vida es, además, disfrutar de conocer a alguien que nos atrae, por su personalidad, por su carácter, por su brillo en los ojos, porque tiene "algo" que hace que esa persona sea especial y nos apetezca conocer hasta sus defectos. Y aprender a amar con todo eso, lo que brilla y lo que no reluce. Porque la confianza es amor, la lealtad es amor, la paciencia es amor, la escucha es amor, la calma es amor...Ya dije que el 9 de octubre la vida me dio un tortazo con tu muerte María José. Pero al mismo tiempo me regaló más tiempo con la persona a la que quiero. Y los de arriba o la energía que sea, debieron pensar que le quedaban muchas cosas por hacer en este mundo, no era su día, y yo lo celebro. Por eso fue una semana de contrastes, de muerte y vida, de decir adiós y de agarrar fuerte para que no hubiera más despedidas. Y menos mal que no las hubo. Esos días lloré lo que no está escrito, algo me decía que debía aparentar fuerza, por dentro estaba "acojonada" pero optimista, pensando que todo tiene un límite y, esta vez el corazón en cuestión iba a seguir latiendo. Gracias, vida, porque aunque en otro momento te portaste rematadamente mal, arrancándonos sin avisar a mi padre, con mi pareja no actuaste igual. Creo que él tiene otro cumpleaños, además del oficial, en octubre, para soplar una velita.

A mi padre le decía mucho que no podemos elegir lo que otros nos hacen, pero sí cómo nos lo tomamos. Lo mismo me parece aplicable a cosas que nos suceden, y en ocasiones no hemos visto venir. Al final todo se resume en asimilar (como se pueda) lo que venga y tirar hacia adelante (como se pueda). Que tú te portes bien con alguien, o creas haber actuado bien, no garantiza nada. Y al revés igual, hay personas con las que no tenemos un comportamiento adecuado, y ellas nos pagan con una moneda distinta. Allá la conciencia de cada uno, no creo que nadie la tenga impoluta, tampoco yo. Soy consciente de haber metido la pata con algunas personas, y no haber acertado con mi manera de proceder, y sé que eso puede haber hecho daño a alguna persona. También me he sentido herida con el modo de actuar de alguna gente, y no acabo de comprender por qué, ni estar segura de si hacen algunas cosas intencionadamente o son otras razones las que explicarían su comportamiento. Pero bueno, la vida son días bonitos y días de mierda, días inolvidables y días para borrar del calendario, calma y sobresaltos, conflictos y paz, silencio y palabras, presencias y ausencias, detalles y falta de ellos, estabilidad y cambios, proyectos, miedos e ilusiones, olvido y recuerdos, sonrisas y lágrimas...Todo.

Así que sonrío al cielo, papá a ti también, a ti siempre, a ti el primero. Y soplo virtualmente una velita, por haber superado un año, otro año, con algunos momentos muy difíciles. 

En breve espero estar disfrutando del otoño en todo su esplendor. Mi estanción favorita por la paleta de colores que nos regala,  las hojas secas, las setas, las castañas, los madroños, las lluvias, la sierra inundada de tonos cálidos, los paseos por el campo, la Granja en otoño, la mantita en el sofá, las pelis en el cine, los guisos de cuchara...¡Bendito otoño!

Ya sabéis que los que se fueron en cierta medida no se han ido del todo. Al menos no mientras alguien los recuerde. Aunque duela, aunque cueste. Las heridas de las ausencias nunca cierran del todo, pero el corazón sonríe por todo lo bueno que dejaron en nuestras vidas los que se marcharon...