jueves, 4 de junio de 2026

19 al cubo

Será que este año tengo muchas horas de Matemáticas en ambos institutos. Tal vez por eso me ha dado titular a modo de potencia esta entrada.

19 era el número de niños y niñas que formaban ese inolvidable e irrepetible grupo de 5ºC del CEIP "Filiberto Villalobos" del que tuve el reto al inicio y la suerte después, de ser su tutora en el curso 2018-2019. Digo el reto porque soy sincera, antes de llegar a Guijuelo ya me habían adelantado qué curso iba a ser el mío. Acepté, no me quedó otra, ja, ja, ja, el reto con mucha ilusión y paciencia, convencida que llegaríamos a algún buen puerto. Gracias, Quinti, no lo digo con ironía, gracias de corazón, ahora y siempre. Si pensaste que era la indicada para aquel grupo, por algo (quiero pensar que bueno) sería.

19 es el año en el que acabó ese curso tan especial, con risas, bailes, lágrimas, decepciones, cabreos, alegrías, cariño a borbotones, escucha, esfuerzo, carácter (mucho carácter por todas partes), complicidad, colaboración, ilusión, creatividad...Buff, hacía mucho que no echaba la vista atrás con mis niños y niñas del "Fili". De ahí me llevé bastantes personas, con las que a día de hoy sigo en contacto y otras, que considero parte muy importante de mi vida. Gracias.

Y como un cubo tiene tres dimensiones, el tercer 19 es el 19 de junio, día en el que un grupito de esos 19, más otros tantos del "Fili" de los grupos A y B y chavales del "Cervantes" y otras localidades, celebrarán su graduación. Antes de sumergirme a hablar de ellos, quiero mencionar a los que han cogido otro camino y no han llegado a terminar Bachillerato, o incluso abandonaron los estudios antes de conseguir el título de la ESO. Por muy impopular que parezca lo que voy a decir, llevo años pensándolo, pondría poseer el graduado de la ESO (o algo equivalente), como una de las condiciones para obtener el carnet de conducir. Lo siento, es mi opinión, ni mejor ni peor, simplemente la mía. Volviendo a los que no podrán celebrar esa graduación de Bachillerato, si sois felices con lo que estáis haciendo, da igual que se trate de otros estudios o "currar", yo feliz también, de verdad, siempre que vosotros lo seáis. Tan digna es una cosa como otra. A los que hoy habéis dicho adiós a la PAU, mucha suerte con los resultados, ojalá os permitan estudiar lo que queréis. Y si cambiáis de opinión a última hora, no pasa nada. Pero, por favor, pensad bien lo que vais a hacer y lanzaos a la piscina, a veces es la única forma de salir victorioso, pese al miedo que conlleva enfrentarse a lo desconocido. O no a lo desconocido exactamente, más bien a muchas novedades que podéis pensar que tal vez, solo tal vez, no estáis preparados para lidiar con ellas.  Sé que alguno no necesita presentarse a la PAU para lo que le gustaría hacer y algún otro debe ir a las recuperaciones. A los que se gradúan y a los que ya estáis trabajando o habéis optado por otros estudios en algún momento de vuestro camino académico, deciros que el cariño sigue ahí, al menos por mi parte. Siento si con el paso del tiempo y las circunstancias alguno cree que no he estado a la altura o no me he portado como debería. Seguro que he cometido fallos, de algunos soy consciente, de otros, para bien o para mal, no. A la gran mayoría no os he vuelto a ver desde ese último día de clases, en junio de 2019. Rectifico, en persona no, pero en fotos principalmente o algún vídeo, sí. No he obligado a nadie a que me tenga en su lista de contactos de IG ni ninguna otra parte. Respeto que no queráis, los que no quieren, saber nada de mí. Los años pasan y cada cual es libre de decidir a quién quiere en su vida o, también, quién no le importa que sepa cómo está su vida. Como ya peino canas desde hace la pera de años, aunque el tinte las oculte, no soy de las que tienen varias cuentas de Instagram, lo que pongo lo pongo para todos mis contactos, sin excepción. Y si no quiero que algo lo vea alguien concreto, no lo publico para nadie, y listo. Pero no soy famosa ni nada que se le asemeje, por lo que no tengo publicaciones vetadas ni misteriosas. E igual que no soy famosa, tampoco adolescente, y vosotros sí. A los que me ven y me saludan, gracias, en serio. Parece una tontería pero os garantizo que no lo es. No necesito que nadie se pare a hablar conmigo si no le apetece o no lo ve oportuno, pero el saludo es un tema de educación, no de Primaria, de casa si me apuráis. Siempre digo que no le puedo pedir a mis alumnos algo que yo no soy capaz de hacer. Si alguna vez no he saludado a alguien estando reciente la muerte de mi padre, disculpadme, solo quería esfumarme, no relacionarme ni nada de nada.

De ese 2018-2019 me llevé muchas personas, entonces niños y niñas, a día de hoy hombres y mujeres estupendos, también algunos adultos, más adultos siete años después, igual que yo claro (vamos a pensar que, como los vinos, mejoramos con los años). De ese curso me quedo con lo bueno, con las "Pinceladas de emoción" de la última media hora (escasa) de los viernes;  los "Diarios de Vivencias"; el CRIE de Berlanga de Duero (al que debería haber llevado al menos a dos de las personas que "dejé" en tierra por el carnet de puntos); las excursiones; pero más con el día a día, de una ocurrencia vuestra, una risa contagiosa, un gesto de cariño, no sé, con todo. Me quedo con las celebraciones, las de final de trimestre y las de fechas especiales como el "Día de la Paz" o los "Carnavales". Por cierto no recuerdo un desfile de carnaval con un  calor tan agobiante como el de Guijuelo de ese 2019, sudamos la gota gorda con nuestros atuendos de tableros de "Twister" y, la mayoría, con las uñas de colores. Me quedo con el intercambio de tarjetas navideñas. Me quedo con la recopilación de buenos momentos inundando el corcho de la clase a final de curso; con la carpeta con los cumplidos de compañeros (y míos)...No sé, me quedo con más de lo que alcanzo a recordar. Con el tiempo de Plástica, las cartas por el "Día de la Familia", la presencia de muchas familias al despedirme, las despedidas en la puerta del aula los viernes o el daros los buenos días cualquier día de la semana. Demasiados recuerdos bonitos para enumerarlos en una sola entrada. Tranquilidad, no habrá segunda parte, o esto en vez de un homenaje a ese grupo tan bonito, parecerá una enciclopedia.

Fuisteis un punto de inflexión en mi carrera profesional, un regalo a nivel personal, y una aventura a todos los niveles. En el "Fili" de Guijuelo recuperé una ilusión que venía tocada por una experiencia anterior bastante amarga, amarga debido a gente que no voy a citar. Siempre digo que me sentía como la Raquel del "Miróbriga" de Ciudad Rodrigo, la que acababa de aprobar las oposiciones y estaba dispuesta a comerse el mundo y decir sí a casi todo. Gracias infinitas a mis 19, cada uno con lo suyo.

A los que ya estáis trabajando o estáis estudiando algo distinto de Bachillerato, continúo diciendo que lo que de verdad me importa es que seáis todo lo felices que se pueda con las circunstancias que tengáis. A los que habéis terminado Bachillerato o estáis próximos a ello, mucha suerte en lo que está por venir. A veces se tarda un poco más en sentir que habéis encontrado "vuestro sitio". En mi caso sigo disfrutando, desde hace cinco cursos mayoritariamente con adolescentes, de la que para mí siempre ha sido y seguirá siendo, "la profesión más bonita del mundo". 

Y me tomo la licencia de hacer dos agradecimientos especiales. El primero para algunas madres y padres, que me siguen teniendo presente y comparten un pedacito de lo que ha ido aconteciendo en la vida de sus "churumbeles". El segundo, obvio, como debe ser, para los grandes protagonistas de esta entrada, para los 19 alumnos y alumnas de ese 5ºC, por lo compartido entonces. Hago mención especial a la generosidad de muchos a la hora de compartir, colaborar y confiar en mí. Y, ¿cómo no? a los hombres y mujeres que sois hoy y me decís de vez en cuando algo vuestro, da igual si es del ámbito personal o académico. Os quiero un huevo, es lo que hay.


FELICIDAD para todos, compañía en los momentos en los que la vida nos pone algo cuesta arriba. Paciencia cuando las cosas no salen como os habría gustado. Honestidad con vosotros mismos y el trato a los demás. Empatía para no hacer daño innecesario y evitable a otros. Esfuerzo para lograr lo que tengáis en mente. Cabeza para tomar decisiones y no quedaros de brazos cruzados. Corazón para conectar lo que queréis con lo que sentís. Y capacidad para saber perdonar y disculparos.

Y a los que os graduaréis el próximo 19 de junio, además de todo lo anterior, añado que disfrutéis de esa jornada especial que seguro será la Graduación. 

Perdón, y, GRACIAS infinitas, hoy y siempre.

Con mucho cariño, vuestra "tutora" (de 5º de Primaria, je, je, fue solo un curso, pero bien intenso)

Raquel Plaza Juan


Visita relámpago: Feria del Libro de Madrid (85ª edición)

Llevo unos días con el runrún, por las ganas de compartir mi toma de contacto con la Feria del Libro de Madrid (FLM) de este año. Cuando estaba resignada a perderme algo que me encanta y, quedarme con la miel en los labios estando encima en tierras madrileñas, se obró el "milagro". Aunque en realidad no lo era tanto, sino más bien fruto de ser clara y expresar lo que sentía y me apetecía hacer. A veces me quedo con las ganas de hacer cosas por no decirlo, y estoy intentando cambiar eso. Me parece que es la primera vez que me sumerjo sola en la FLM. Me hice a la idea por si acaso de camino a Madrid y, pese a haberme mentalizado, y entrar en ella más contenta que unas castañuelas, habría preferido ir acompañada. Pero me prometí a mí misma que nada ni nadie iban a amargarme algo tan bonito y con lo que disfruto tanto. Además de las personas con las que compartía el viaje, avisé a varias a las que tenía muchas ganas de ver. Lo hice con muy poco margen y entiendo que no les cuadrara o no pudieran.

Empecé a sonreír como una boba a la altura de la boca de Metro de Ibiza, porque es punto de llegada o de partida respecto a la Feria del Libro. Atravesé el corto trayecto entre el paso de peatones y el Florida Park, para plantarme frente a la zona por la que habitualmente entramos (mi hermano y yo) otros años. También he compartido en alguna otra edición, muy buenos ratos en ella con mi amiga Marta, instantes de felicidad por los reencuentros con Lucy, y tiempo sin reloj con Andrea. 

Llegué hasta las casetas del final, aquellas situadas en la zona en la que a ambos lados hay casetas, afortunadamente con una especie de toldos finitos que quitan mucho sol. A las del principio no tuve tiempo de acercarme, me quedé en la 82 y fue más que nada por curiosidad, al ser la de "Tomos y grapas", su primera vez en esta Feria. Pero el sábado 30 de mayo, Lorenzo apretaba mucho y no quería que me diera un "apechusque." Eso sí, he vivido Ferias del Libro de Madrid con más grados...todavía.

Disfruté viendo a libreros conocidos, caras sin nombre pero que asocias a unas librerías determinadas, y dar con ellos es una buena señal, simplemente porque están, y yo también. Las dos partes seguimos respirando y, no es una tontería, hay que celebrar la vida. Cuando la gente empieza a "faltar", nada es igual. No di con el vendedor del sorteo del oro de Cruz Roja que mejor sabe vender de todo Madrid y gran parte del resto de la geografía española, vendedor a tiempo parcial y actor de raza. Suele meterse mucho con los funcionarios, pero tiene mucha gracia y le he comprado décimos en muchas ocasiones por lo bien que hace su labor. 

De firmas no miré ni una, porque los días previos a mi visita a la FLM, fueron de locura. Y aun así, una de mis adquisiciones tiene firma e ilustración, precisamente de Miguel Pang Ly, autor del cartel que ilustra esta edición, la número 85, de la Feria del Libro de Madrid. Así que feliz. Parada obligada en "Akiara" tras la cantidad ingente de tesoros que encontré allí el año pasado, preciosos por el contenido y por el formato. Libros hechos con mucho cariño y un gusto exquisito. Libros elegantes, de los que ves, hojeas y te atrapan. Y yo, por los libros, sí suelo dejarme atrapar. Para mí gastar dinero en lecturas no es un gasto, sino más bien una inversión. Invierto en cultura, entretenimiento, bienestar emocional...Pura gloria.

Hubo algunas librerías/editoriales que me gustan mucho pero no tuve tiempo de localizar, y otras que me gustan en las que preferí no parar, para evitar llegar al coche cargada como una mula. Di con bastantes joyas en poco tiempo, iba provista de mis "ojos" de cerca, y no los tuve de adorno. Salí satisfecha y feliz, con una sonrisa cosida. Para mí la FLM es una especie de paraíso terrenal, un oasis de papel en tiempos de ebook y sucedáneos. Un homenaje a la tradición, también a la innovación, a las raíces, al arte de contar con palabras, a la belleza de acompañar con ilustraciones. Una delicia para la vista, pero a la vez para el tacto, porque hay libros con determinadas texturas en la portada o en su interior, que invitan a ser acariciados y disfrutados. Compré pocos regalos, respecto a ediciones previas, pero no quería agobiarme en la Feria ni obsesionarme con buscar regalos, nadie me obliga. Más bien los libros me encuentran a mí y, algunos de ellos, según los veo, me llevan a personas y, son los que elijo para regalar. No tuve tiempo para saborear mis adquisiciones hasta que no regresé a Salamanca. Una vez aquí, miré sin prisa cada libro al detalle, y pensaba en lo afortunada que soy.

Os dejo unas fotos que muestran buena parte de mis adquisiciones.



No alcanzo muy bien a explicar qué es lo que tiene la Feria del Libro de Madrid que tanto me atrae, me atrapa y hace que cuando me marcho, esté pensando ya en la edición del año siguiente. Lo que tengo claro es que está en un enclave maravilloso, tiene mucho de mágico y mucha gente de a pie que encierra una sabiduría tremenda y, con un punto en común: el amor a los libros. Si os gusta la lectura y los libros en papel, me parece una cita ineludible. Al menos una vez en vuestra vida, dejaros caer por aquí. Y ni os gusta, con no volver, lo tenéis hecho. A mí me ilusiona ir, y mientras me siga despertando este sentimiento, regresaré a ella, como quien vuelve a su hogar después de un largo viaje.

La Feria es una celebración de la lectura, un homenaje a los libros y a todo el mundo que los rodea (autores, ilustradores, editoriales, distribuidoras, libreros y, por supuesto, los LECTORES). Sigo pensando que lograr enganchar a mi alumnado a leer es uno de mis objetivos pendientes. Con conseguir cada curso que eso pase con un alumno, me doy por satisfecha...Aunque suene raro, no es poco. Los jóvenes de hoy en día están expuestos a tantos estímulos, que muchos ven leer como una obligación, algo tedioso asociado a los estudios, pero no a leer por el mero disfrute de hacerlo, por el placer de tener un libro entre las manos y querer devorarlo o leerlo una y otra vez. Y estoy dispuesta, siempre lo he estado, a adaptar los libros que llevo al aula a los intereses que detecto en mi alumnado. Creo que al contrario está mal planteado. Si quieren saber más sobre hechos históricos, llevemos a las aulas algo sobre eso. Si prefieren conocer más sobre la pubertad y la sexualidad, lancémonos a la piscina de lo que les genera curiosidad, porque mejor será que se informen a través de un libro, que no viendo porno o por otros medios. Si lo suyo son los deportes, busquemos algo que pueda captar su atención. Ya, la teoría es preciosa pero no es fácil lograrlo.

De la Feria me gusta casi todo. No me gustan los baños portátiles que van "limpiando" persona tras persona con una bayeta que casi no enjuagan (una odisea y un riesgo orinar en dichos cubículos). He entrado un par de veces en unos ocho años o así, y solo y exclusivamente cuando no me ha quedado otra opción.

Adoro la exposición de fotografías que ponen. Siempre son una delicia, un deleite para la vista. Puedes pararte minutos a contemplar cada una y disfrutar hasta del detalle más ínfimo. Y este año ha seguido la misma línea. Las imágenes, al igual que en anteriores ediciones, fabulosas.


Y no sé, el ambiente que se respira allí. El hablar con desconocidos a los que ya sabes que te une un lazo importante, la afición/el gusto por la lectura. Todo, una auténtica maravilla para los sentidos.


Con Miguel Pang Ly, autor de la ilustración protagonista del cartel de la FLM de este año.

Por circunstancias, parece ser que podré dejarme caer de nuevo por la Feria del Libro de Madrid este año. Eso sí, con menos prisas, y espero que menos grados en el termómetro.

Seguramente lo habré dicho otros años pero...¡Larga vida a la Feria del Libro de Madrid!