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sábado, 23 de mayo de 2026

El mapa de las emociones (2)

El miércoles 13 comenzamos la segunda sesión de "El mapa de las emociones". Reconozco haber cruzado los dedos para que no saliera uno de los tres libros envueltos. Y funcionó. Eligieron justo el que añadí tras haber desenvuelto el de la semana pasada.

"¿Qué nos hace felices?" fue el afortunado. Un libro de Marie-Agnès Gaudrat e ilustrado por Carme Solé Vendrell. Tengo la suerte de tenerlo dedicado, con dibujo incluido, por la ilustradora. Es de la editorial VVkids y, aunque sus dibujos pueden parecer bastante infantiles, del texto que los acompaña puede extraerse mucha "chicha". Es un libro amable, bonito a nivel visual, de los que apetece llevar al aula. Como la vez anterior, lo leímos entre los tres. Lo bueno de ser solo un alumno, una alumna y yo, es que puedo colocarme entre ambos y es posible que ellos participen en la lectura, que no sean meros espectadores.  Iba haciéndoles preguntas o comentando cosas para que se fijaran en algún detalle de los dibujos del libro.

A continuación les di dos fichas, insistiendo que no se trataba de una carrera para rellenarlas cuanto antes, sino poco a poco. Y la primera actividad que aparecía, todo un clásico para los que me seguís la pista por aquí. La he hecho muchas veces y con alumnado de cursos muy dispares, de coles e institutos. Ni más ni menos que responder en tres minutos a esta pregunta: ¿QUÉ ES LA FELICIDAD PARA TI?

Obvio que parto con ventaja porque las fichas las hago yo y no me pillan por sorpresa, pero intento ajustarme al tiempo que les doy a ellos. Con los pajaritos y sonidos de la naturaleza del cronómetro de mi móvil de fondo, puse la cuenta atrás de tres minutos, ni uno más, ni uno menos.

Esta fue mi respuesta:

La felicidad es que los que quiero estén bien de salud (y yo también). Es despertarme por la mañana y que a mi lado esté mi novio y me dé los buenos días con un beso. Es un abrazo apretado de alguien que me importe. Es hacer fotos, cuidar a los que quiero, dar con buena gente, cocinar para las personas a las que quiero. Dibujar, escuchar música, sentirme en paz, que no me fallen, la confianza, el cariño, el amor...

No sé si es que con el libro nos entretuvimos más que con el anterior, probablemente, pero solo dio tiempo a hacer las actividades de una cara y la mitad de otra.

No me quedó otra que dejar lo que faltaba para la semana siguiente, es decir, esta. Como a base de ensayo-error se aprende, intentaré tener en cuenta más la extensión del libro a la hora de diseñar actividades, tanto en número como en extensión.

Y como tampoco es cuestión de abrirme en canal, no me apetece compartir ninguna más de mis respuestas. Me llamó la atención que al llegar a la tercera página, el "Felizómetro", mi alumno no quisiera leer uno de los tres momentos que había puesto. 

Incluyo dos vídeos de los que he sacado información para elaborar las fichas. En las fichas estas incluidos los enlaces a los mismos.


Como la vez anterior, os dejo el enlace con las fichas. Si alguien quiere tenerlas sin marca de agua, pero con una mínima referencia de quién las ha hecho, solo tiene que contactar conmigo. Es curioso pero resultó más sencillo hablar de algo complicado y que se asocia más a la tristeza, con el libro de "¿Por qué lloramos?", que con este de la felicidad. Ayer 27 de mayo deberíamos haber desenvuelto otro título, pero faltaba mi alumna de 1º de la ESO, y como solo son dos, opté por dedicar la sesión a Lengua y Matemáticas y retomar los libros cuando estemos los tres, hasta el 10 de junio no va a ser posible.

Y de la mano de mis queridos Eva Amaral y Juan Aguirre, dejo el cierre de esta entrada. "No quiero más canciones tristes." Pues eso.


Ojalá los que veáis esto tengáis un día agradable, no necesariamente feliz, pero sin grandes sobresaltos.

jueves, 7 de mayo de 2026

El mapa de la emociones (1)

Inauguro hoy nueva aventura, proyecto, no sé muy bien cómo calificarlo. Es el resultado de lo que llevo tiempo observando en las aulas de instituto, unido a mi manera de entender el mundo. O más bien de intentar comprenderlo, especialmente el "planeta adolescente", que requiere de dosis extra de empatía y paciencia. Como no sé si voy a tener la oportunidad de hacer algo así con todo el alumnado próximamente, este curso lo descarto por cuestiones de organización, me ha parecido buena idea estrenarla ahora. Está pensado para una sesión semanal, de atención muy individualizada, son solo un alumno de 3º de la ESO, de Honduras; y una alumna de 1º de la ESO, de Marruecos. Aunque según las necesidades y cómo evolucione todo, el grupo puede crecer. Me he lanzado a hacer algo así a estas alturas, porque "esta todo el pescado vendido", y considero que esta sesión semanal, distinta, les puede venir muy bien a ambos.

La novedad se llama "El mapa de las emociones". Los que me conocen y/o me leen habitualmente, saben que este curso estoy compartida, con un pie en el IES Francisco Salinas y el otro en el IES Venancio Blanco. Tras meditarlo mucho, por cómo está organizada la Educación Compensatoria en ambos, me ha resultado más apropiado hacerlo en el Venancio.

Es verdad que la hora es la más intempestiva, a primera. A las 8:30 parece que todavía nos cuesta arrancar a todos, pero mi horario es el que es y no me da mucho margen. 

Llevé tres libros al aula envueltos en papel de regalo, con el mismo diseño en el papel de los tres. Mi idea era que a ciegas, ellos eligieran uno de los libros. De entrada les dije que me daba igual si cada semana uno de los dos elegía un libro, o entre los dos se ponían de acuerdo. Por lo que sea a los dos se le fueron los ojos al mismo, algo llamativo porque insisto, no se veía nada. Y el afortunado fue "¿Por qué lloramos?", escrito por Fran Pintadera con mucha sensibilidad e ilustrado con mucho gusto por Ana Sender. Es de AKIARA books. Si a alguno le resulta familiar, hace nada lo mencioné aquí, entre los regalos que me hice por el "Día del Libro". No me había dado tiempo a llevarlo al aula. Y al pensar qué iba a hacer y seleccionar los primeros libros, este debía estar.

Una vez desenvuelto el libro, lo hemos leído entre los tres. Y he ido preguntando o comentando detalles para que fueran reflexionando, insisto, 8:30 de la mañana, tienen mucho mérito. Soy consciente que las vivencias de los dos son muy diferentes, pero eso me parece que es un plus para enriquecer actividades como esta.

Luego les di dos hojas, impresas solo por una cara. Les pedí que leyeran la primera y pusieran lo que quisieran. Les advertí que compartir en voz alta lo que habían puesto no era obligatorio. Eso sí, insistí en que pensaran y se esforzaran por responder a todo. No es un examen, son ejercicios principalmente para ellos. Y luego hicimos una puesta en común de las respuestas. Dejé que ampliaran de palabra lo que habían puesto por escrito.

La implicación de cada uno fue muy diversa. 

Como siempre, os invito a que si hacéis algo semejante en el aula, no tengáis miedo a participar vosotros también. Si en Primaria me parece muy necesario, con Secundaria,  adolescentes sí o sí, lo veo imprescindible. Hay que ser generoso, y nunca les pediré a mis alumnos algo que yo misma no haría. A ellos les suele venir de cine para romper el hielo y que se animen a participar.

Pese a las dificultades de tanta novedad, creo que disfrutaron con la actividad. El próximo miércoles no estaré para hacer la segunda sesión, pero sí el 20 de mayo. Tengo hasta un par de días antes para elegir cuál es el libro que va a hacer compañía a los dos envueltos.

Cambio sustancial, como "Emociónate" era un grupo más numeroso, 7; y "Pinceladas de emoción" mucho más, con un grupo completo, 20, en esos casos sí comentaba lo más relevante de lo que decían los alumnos. Aquí, en "El mapa de las emociones", al ser solo un chico y una chica, no voy a decir nada sobre sus respuestas. Sí diré lo que ha funcionado mejor, mis impresiones sobre cómo los he visto u opiniones que yo haya compartido, pero quiero respetar su privacidad, y con dos no lo veo viable. Un inciso, gracias por vuestra disposición. Espero que quien ha participado y colaborado fenomenal, aunque seguro que ha hecho un esfuerzo para ello, quiera continuar haciéndolo. Y quien ha hablado poco y no ha reflexionado mucho sobre el tema, se anime a hacerlo en otras sesiones. Recalco mi agradecimiento a los dos. Lo mejor de ser un número tan reducido, es que sí da la opción de participar mucho a cada uno, y eso me encanta, era una de las "espinitas" de "Pinceladas de emoción", era inviable que en 30 minutos escasos todos dijeran todo lo que quisieran. No obstante, sí procuraba que todos intervinieran.

En esta nueva aventura, he pensado dejaros las fichas que trabajo con cada libro. Las comparto con marca de agua y en formato PDF. Si alguna persona quiere llevarla a su clase, solo tiene que escribirme, y se la hago llegar sin marca de agua, únicamente con mi nombre, apellidos y curso en un lugar discreto y pequeñito.  Y podéis poner en práctica la sesión tal cual, o hacer lo que más os convenga.

Fichas EL MAPA DE LAS EMOCIONES_1_Llorar 

Apunte: no dispongo de panel ni pizarra digital, por si os extraña que ni comparta ninguna canción.

Como esto no se trata de meter emociones en tarros, sino algo bastante más complejo, el título no tiene por qué ser una emoción o un sentimiento, sino algo que me parezca significativo, y punto.

Hago hincapié en lo de animar a participar al alumnado, a compartir, pero no obligar a nadie a hablar. Sé que hay muchos temas difíciles de tratar, pero sea cual sea, lo hago en un momento muy avanzado del curso, con todas las ventajas que eso implica. Eso sí, acabamos de empezar y ya me he percatado que se me va a pasar volando y no me va a dar tiempo a tocar todos los temas que me gustaría (pensando en mi alumnado).  Hasta el timbre musical que indica el final de la clase, no me he dado cuenta de lo mucho que echaba en falta tratar algo así en el aula. Gracias, Yassmín, parte de la "culpa" de haber creado esto, es tuya. En ocasiones tenemos cosas delante de nuestras narices y somos incapaces de verlas.

Acerca de mis respuestas o conclusiones a la vista de lo escuchado en clase, puedo afirmar lo siguiente:

  • Sí creo que llorar es beneficioso para la salud. Me parece que con frecuencia es muy necesario para sentir alivio, para que aquello que nos pasa, no pese tanto.
  • Suelo llorar a menudo, casi un día sí, un día no.
  • Prefiero llorar sola, pero no pasa "nada" si lloro estando acompañada, según la compañía.
  • Lloré por última vez hace muy poco, al recordar a mi padre mientras escribía en el blog.
  • Estoy convencida que se puede llorar por muchos motivos, no solo por tristeza. También de alegría, rabia, nervios, dolor...
  • Si viera a una persona llorando, dependería de quién fuera. No pongo la mano en el fuego de qué le diría o cómo actuaría. Seguramente dejaría que llorara tranquilamente y el tiempo que necesite. A veces basta con estar a su lado, sin hacer ni decir nada. Sí sé lo que no le diría, bajo ningún concepto: "No pasa nada". "No llores". 
  • Y si es al revés, y soy yo la que está llorando, probablemente me gustaría que me abrazara o  me dé espacio, aunque parezca contradictorio.
  • Como todos metemos la pata, no, la gente no siempre actúa como me gustaría cuando me ven llorar. No son adivinos, quiero pensar que no es algo intencionado. No me gusta nada cuando a veces me ignoran, como si no estuviera llorando. Una cosa es dar espacio, y otra hacer como que no has visto nada.
  • Mi sensación es que no me cuesta expresar lo que siento. Llevo muchos años trabajando en mí misma y aprendiendo sobre el universo emocional, para mí en primer lugar, o poco podría ayudar a mis alumnos. Pero también por los que me importan, por aquellos a los que quiero, porque me ayuda a entenderlos más y mejor. Si hay veces que me "guardo" algo, es por sopesar si merece la pena decirlo, y qué coste va a tener. O porque no me apetece compartir algo, y ya.
  • Comparo mi llanto, no siempre, con un torrente de agua, algo que se desborda, una especie de riada. 
  • Y ya, igual que cuido la privacidad de mi alumno y mi alumna, la mía también, me reservo lo que puse en las gotas del final de la segunda página.
Imagen del interior del libro "¿Por qué lloramos?"
Espero que me "acompañéis", a través de este espacio, en esta nueva ocurrencia mía. Al acabar ayer la sesión y analizar cómo había ido, me he quedado con lo positivo, y es verdad que estrenar una dinámica así solo con 2 alumnos y a las 8:30 de una mañana bastante gélida, tiene su mérito. Hay margen para exprimir más esos 50 minutos. Y estoy deseando ver qué libro desenvuelven el 20 de mayo. Sí, soy feliz porque me encanta lo que hago, me apasiona. Y no tengo por qué disimularlo.

Y si da la impresión de no haber espacio ni tiempo para lo que de verdad importa, le hacemos hueco y buscamos su momento, donde sea. ¡Gracias!