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miércoles, 24 de junio de 2026

REPETIR. NOCHE DE SAN JUAN

Repetir es una palabra que, según el contexto del que se trate, puede tener connotaciones positivas o negativas. Tradicionalmente, en el escolar, suele verse como algo negativo. En mi caso, es sinónimo de FELICIDAD, así, tal cual.

Estoy feliz de repetir destino, pese a haberme quejado por el hecho de ser compartido, por el extra de cansancio y esfuerzo que conlleva. Pero soy yo la que pidió una plaza compartida, habiendo podido elegir otras no compartidas. Y hay que apechugar con las decisiones que se toman. Así que sí, REPITO, y contentísima que así sea. Repito destino, seguiré el próximo curso en los IES Francisco Salinas y Venancio Blanco. El lunes, como ya plasmé en el blog, fue un día plagado de emoción, y precioso. Ayer martes, también.

Por la tarde, esperando nuestro turno para una sesión de evaluación, comentaba con algunos compañeros cómo llegué a Compensatoria. Fue cosa del destino, tratando de evitar algo que no me gustaba nada ni me hacía feliz, de rebote, sin saber muy bien de qué iba la película, fui a parar a Compensatoria. Y esta historia dura ya 10 cursos no consecutivos, y tendrá al menos un undécimo. Y sigo en ella porque así lo siento. Y de esos 10, 7 han tenido lugar en institutos, un tipo de centro educativo en el que jamás pensé que yo, siendo maestra, iba a aterrizar en ningún momento. ¡Qué suerte la mía! Me alegro una barbaridad de haber conocido realidades educativas tan distintas (y las que me quedan por conocer).

Gracias Ana, amiga PT, por darme la buena nueva. Gracias Paula, maestra y antigua alumna mía, por enviármelo también un poco después. Llevaba toda la mañana con el móvil cerca y actualizando la web cada dos por tres, algo me decía que el martes, 23 de junio, era el día de publicar las prórrogas. Y acerté. Camino del baño miré el móvil y me sorprendió, para bien, la noticia. Di media vuelta y fui directita al Aula Abierta, no sin antes cerciorarme que a la compi, Susana, con la que he compartido más tiempo en Aula Abierta, también se la habían concedido. Como en prórrogas no concedidas solo había dos nombres, deduje que mi compañera del Salinas, María Jesús, también seguía. Así que felicidad por triplicado. 

La verdad es que aparecí ya emocionada perdida, y no atinaba muy bien a decirle a Susana que volvíamos, que nos habían confirmado a ambas, que acababa de verlo y comprobarlo (por si las moscas, porque la emoción puede ser muy traicionera). No recuerdo las palabras exactas que dije porque estaba sobrepasada y me parece que hasta me temblaba la voz ¡Qué felicidad! Susana y María Jesús, me encanta que las tres hayamos corrido la misma suerte. Con la emoción se me quitaron incluso las ganas de orinar. 

Tuve pocos minutos para avisar a compañeras/os del Venancio, porque debía irme pitando al Salinas. De camino a la salida, una alumna se acercó a darme un abrazo, y ya le dije que acababa de enterarme y sabía que el curso siguiente seguiría estando allí. Su reacción fue, simplemente, maravillosa. 

En el Francisco Salinas, continuaba mi felicidad. Avisé a los que veía como buenamente pude. De mi grupo de Compensatoria de 1º solo vinieron cuatro alumnas. Y no tardé ni tres minutos en decirles que volveríamos a coincidir. Y eso, también fue de lo mejorcito de mi día, la reacción de las alumnas, de mis alumnas.

Por eso, esta entrada del blog va para todos los chicos y chicas, la mayoría en plena adolescencia, con los que he tenido docencia directa este curso, en el caso del IES Venancio Blanco, o el pasado y/o este, si me refiero al Salinas. Sin apellidos, he pensado en los que han dado mucha guerra, en aquellos que se han esforzado, en los que se han portado fenomenal, en los que se han aficionado a pirarse, en los que han contribuido al buen ambiente en las clases, en los que con su conducta han intentado que todo saltara por los aires, en los que me han demostrado su cariño, en los que han ignorado lo que les decía, en los que han pasado de todo, en los que se han implicado, en los que han tenido una actitud infantil, en los que han demostrado una madurez admirable, en los que sé que se alegran de seguir coincidiendo conmigo, en aquellos que quizás no les haga mucha gracia volver a compartir clases conmigo...

Por eso, del IES Francisco Salinas he pensado en mi alumnado de 1ºESO: Abigail, Alan, César, Danna, Emily, Jhoyn, Layla, René, Vanessa, Victoria y Yasmín. Los de ALISO: Buba, Loubna, Lucas, Mohamed, Sissoko y Sonia. También en los cuatro de segundo: David, Erick, Hamza y Kimberly.

Y como es tardísimo y son las tantas, del IES Venancio Blanco, al tratarse de Aula Abierta, y allí van chicos y chicas desde 1º a 4º ESO, lo pongo a modo de popurrí:

Freider, Zakaria, Adam, Jahaira, Stephani, Jerson, Marlon, Gabriel, Oleksandr, Valentina, Deny, Majd, Salwa, Kevin, Osmely, Sergio y Dereck. Con un par de ellos no he tenido docencia directa, pero sí he hablado bastante, y me apetecía incluirlos. 

Finalizadas las evaluaciones de ambos destinos, sé que a unos cuantos, si todo va bien, no los veremos en nuestras aulas el próximo curso, sino en alguna de FP básica de otro instituto. Voy a echarlos mucho de menos pero, espero que entren en los estudios que quieren...y no los abandonen. Y si alguno no consiguiera entrar, debido a que según qué ciclos hay más demanda que oferta, los recibiremos nuevamente en nuestros centros, mis centros.

Gracias inmensas a todos los compañeros y compañeros-amigos que se han alegrado al enterarse de mi permanencia un año más, fueran del Venancio o del Salinas.

Gracias a los míos, entre los que se encuentran mis amigos de fuera del trabajo, unos cuantos dedicados a la docencia también; mi familia (Papá incluido, sé que desde donde sea que estés, estarías feliz también); y, por supuesto, mi pareja. Esto hay que celebrarlo, porque la vida ya nos pone a prueba cada día. Y a medida que sumamos velitas a la tarta, cada vez más duras, como para no disfrutar cada instante de felicidad con cada poro de nuestra piel. Sí, me puse intensa...¿y qué?

La nota musical solo podía ser de Vetusta Morla. A todos, Feliz y mágica Noche de San Juan. No dejéis de pedir deseos y luchar por vuestros proyectos personales y de otros ámbitos. Pero, por encima de todo...¡SALUD! (Brindemos por la vida)


lunes, 22 de junio de 2026

Incógnitas. Abrazos. Lágrimas. Sonrisas.

Era hoy un día repleto de incógnitas. Acudir al instituto, Venancio Blanco (los lunes estoy allí toda la jornada), sin saber a ciencia cierta, cuántos alumnos iban a hacer acto de presencia. Lo siento, pero esto son cosas de instituto que no alcanzo a comprender, y no me gustan. Primera sesión: pleno, 3 de 3. Para más inri, una de mis alumnas, "la alegría de la huerta", estaba esperándome en el hall del instituto bien temprano (la avisé del detallito que teníamos listo para todos los de Aula Abierta y la invité a pasarse por allí cuando pudiera). Los que me lean pueden pensar que mejor para mí si no iban...pero no. A día de hoy sigo sin saber si seguiré en los mismos centros educativos el próximo curso. Y rara que debe ser una, uno de mis mayores fastidios de esta incertidumbre es despedirme sin saber hasta cuándo. Soy consciente de algo, aunque yo siga en los mismos institutos, bastantes alumnos están o serán propuestos para una FP básica, por lo que no coincidiría con ellos en las aulas. Otros, pese a ser propuestos, puede que no entren, por tener 14 para cumplir 15 o 15 recién cumplidos. Así que, ante la duda, he decidido no guardarme nada importante dentro que les quisiera decir. Y me ha costado lágrimas, algunas en mi casa, otras en la propio Aula Abierta. Pero no me arrepiento de haber compartido con ellos tantas vivencias.

Es uno de los puntos fuertes del Aula Abierta, el trato tan próximo con el alumnado, el buen ambiente que hemos disfrutado en ella, el tiempo vivido con compañeros de Secundaria, las sesiones compartidas entre maestras, de Compensatoria, pero también de Pedagogía Terapéutica...Así que, ¡que me quiten lo "bailao"! Y benditas las lágrimas de esta mañana y de las semanas anteriores. Y benditos los abrazos dados y recibidos hoy. Y las conversaciones entrecortadas, la emoción compartida y las miradas entre unos y otros. Y también las palabras, porque lo de hoy no ha sido unidireccional, y eso es un tesoro. He tenido chicos y chicas muy especiales en Aula Abierta, y eso cala, acaricia las entrañas y deja huella. 

Esta mañana les entregamos un detalle a cada alumno del Aula Abierta, y a cada profe que vino a la fotografía grupal de hace una semana. Si sigo, ojalá sí, prometo plantear la fotografía de profes, maestras y alumnado con más tiempo, para que puedan venir todos o casi todos. La verdad ha sido precioso ver la reacción de cada uno, incluso la emoción de quien menos me lo esperaba. Me ha encantado. El tiempo dedicado ha merecido la pena. 

Dicho lo anterior, me temo que mañana no va a aparecer ninguno de los del Venancio. Puedo equivocarme, pero no creo, nos lo han dicho. A mí no me hace ni pizca de gracia, pero no voy a ir a buscar a nadie a su casa. Al menos agradezco que hayan sido sinceros y nos lo hayan dicho, porque así hemos tenido la oportunidad de despedirnos, en condiciones. Y eso sí me apetecía.

Mañana le toca el turno al IES Francisco Salinas, entendí que hoy fueron pocos, pero me da que mañana van a ir más, aunque sea por ir contracorriente. Ya veremos. Estuve planificando lo que hacer con el alumnado de ambos buena parte del fin de semana, a lo mejor he perdido el tiempo. Lo que pasa es que, ante la duda, prefiero llevar las cosas preparadas.

En unas horas saldré de dudas. La primera, si alguien del Venancio va (lo dudo mucho); la segunda, cuántos de mis alumnos del Salinas aparecen por allí.

En cualquier caso, hoy no sé ni cómo he podido meterme en el coche, volviendo tan llenita de amor por todos lados. Gracias, eso no cambia pueda continuar o no. Gracias especiales a los que habéis confiado en mí, eso no me lo quita nadie, ni nada lo va a cambiar, pase lo que pase.

Así que, en resumen, una mañana especial, la mire por donde la mire. ¡Qué suerte la mía! 

Y estoy convencida de algo: al final, el tiempo deja que sigan en nuestras vidas las personas que de verdad valen la pena. A mí, este curso me ha puesto en el camino o reencontrado con algunas personas maravillosas. Y eso, queridos lectores, no hay sueldo que lo pague.


jueves, 7 de mayo de 2026

El mapa de la emociones (1)

Inauguro hoy nueva aventura, proyecto, no sé muy bien cómo calificarlo. Es el resultado de lo que llevo tiempo observando en las aulas de instituto, unido a mi manera de entender el mundo. O más bien de intentar comprenderlo, especialmente el "planeta adolescente", que requiere de dosis extra de empatía y paciencia. Como no sé si voy a tener la oportunidad de hacer algo así con todo el alumnado próximamente, este curso lo descarto por cuestiones de organización, me ha parecido buena idea estrenarla ahora. Está pensado para una sesión semanal, de atención muy individualizada, son solo un alumno de 3º de la ESO, de Honduras; y una alumna de 1º de la ESO, de Marruecos. Aunque según las necesidades y cómo evolucione todo, el grupo puede crecer. Me he lanzado a hacer algo así a estas alturas, porque "esta todo el pescado vendido", y considero que esta sesión semanal, distinta, les puede venir muy bien a ambos.

La novedad se llama "El mapa de las emociones". Los que me conocen y/o me leen habitualmente, saben que este curso estoy compartida, con un pie en el IES Francisco Salinas y el otro en el IES Venancio Blanco. Tras meditarlo mucho, por cómo está organizada la Educación Compensatoria en ambos, me ha resultado más apropiado hacerlo en el Venancio.

Es verdad que la hora es la más intempestiva, a primera. A las 8:30 parece que todavía nos cuesta arrancar a todos, pero mi horario es el que es y no me da mucho margen. 

Llevé tres libros al aula envueltos en papel de regalo, con el mismo diseño en el papel de los tres. Mi idea era que a ciegas, ellos eligieran uno de los libros. De entrada les dije que me daba igual si cada semana uno de los dos elegía un libro, o entre los dos se ponían de acuerdo. Por lo que sea a los dos se le fueron los ojos al mismo, algo llamativo porque insisto, no se veía nada. Y el afortunado fue "¿Por qué lloramos?", escrito por Fran Pintadera con mucha sensibilidad e ilustrado con mucho gusto por Ana Sender. Es de AKIARA books. Si a alguno le resulta familiar, hace nada lo mencioné aquí, entre los regalos que me hice por el "Día del Libro". No me había dado tiempo a llevarlo al aula. Y al pensar qué iba a hacer y seleccionar los primeros libros, este debía estar.

Una vez desenvuelto el libro, lo hemos leído entre los tres. Y he ido preguntando o comentando detalles para que fueran reflexionando, insisto, 8:30 de la mañana, tienen mucho mérito. Soy consciente que las vivencias de los dos son muy diferentes, pero eso me parece que es un plus para enriquecer actividades como esta.

Luego les di dos hojas, impresas solo por una cara. Les pedí que leyeran la primera y pusieran lo que quisieran. Les advertí que compartir en voz alta lo que habían puesto no era obligatorio. Eso sí, insistí en que pensaran y se esforzaran por responder a todo. No es un examen, son ejercicios principalmente para ellos. Y luego hicimos una puesta en común de las respuestas. Dejé que ampliaran de palabra lo que habían puesto por escrito.

La implicación de cada uno fue muy diversa. 

Como siempre, os invito a que si hacéis algo semejante en el aula, no tengáis miedo a participar vosotros también. Si en Primaria me parece muy necesario, con Secundaria,  adolescentes sí o sí, lo veo imprescindible. Hay que ser generoso, y nunca les pediré a mis alumnos algo que yo misma no haría. A ellos les suele venir de cine para romper el hielo y que se animen a participar.

Pese a las dificultades de tanta novedad, creo que disfrutaron con la actividad. El próximo miércoles no estaré para hacer la segunda sesión, pero sí el 20 de mayo. Tengo hasta un par de días antes para elegir cuál es el libro que va a hacer compañía a los dos envueltos.

Cambio sustancial, como "Emociónate" era un grupo más numeroso, 7; y "Pinceladas de emoción" mucho más, con un grupo completo, 20, en esos casos sí comentaba lo más relevante de lo que decían los alumnos. Aquí, en "El mapa de las emociones", al ser solo un chico y una chica, no voy a decir nada sobre sus respuestas. Sí diré lo que ha funcionado mejor, mis impresiones sobre cómo los he visto u opiniones que yo haya compartido, pero quiero respetar su privacidad, y con dos no lo veo viable. Un inciso, gracias por vuestra disposición. Espero que quien ha participado y colaborado fenomenal, aunque seguro que ha hecho un esfuerzo para ello, quiera continuar haciéndolo. Y quien ha hablado poco y no ha reflexionado mucho sobre el tema, se anime a hacerlo en otras sesiones. Recalco mi agradecimiento a los dos. Lo mejor de ser un número tan reducido, es que sí da la opción de participar mucho a cada uno, y eso me encanta, era una de las "espinitas" de "Pinceladas de emoción", era inviable que en 30 minutos escasos todos dijeran todo lo que quisieran. No obstante, sí procuraba que todos intervinieran.

En esta nueva aventura, he pensado dejaros las fichas que trabajo con cada libro. Las comparto con marca de agua y en formato PDF. Si alguna persona quiere llevarla a su clase, solo tiene que escribirme, y se la hago llegar sin marca de agua, únicamente con mi nombre, apellidos y curso en un lugar discreto y pequeñito.  Y podéis poner en práctica la sesión tal cual, o hacer lo que más os convenga.

Fichas EL MAPA DE LAS EMOCIONES_1_Llorar 

Apunte: no dispongo de panel ni pizarra digital, por si os extraña que ni comparta ninguna canción.

Como esto no se trata de meter emociones en tarros, sino algo bastante más complejo, el título no tiene por qué ser una emoción o un sentimiento, sino algo que me parezca significativo, y punto.

Hago hincapié en lo de animar a participar al alumnado, a compartir, pero no obligar a nadie a hablar. Sé que hay muchos temas difíciles de tratar, pero sea cual sea, lo hago en un momento muy avanzado del curso, con todas las ventajas que eso implica. Eso sí, acabamos de empezar y ya me he percatado que se me va a pasar volando y no me va a dar tiempo a tocar todos los temas que me gustaría (pensando en mi alumnado).  Hasta el timbre musical que indica el final de la clase, no me he dado cuenta de lo mucho que echaba en falta tratar algo así en el aula. Gracias, Yassmín, parte de la "culpa" de haber creado esto, es tuya. En ocasiones tenemos cosas delante de nuestras narices y somos incapaces de verlas.

Acerca de mis respuestas o conclusiones a la vista de lo escuchado en clase, puedo afirmar lo siguiente:

  • Sí creo que llorar es beneficioso para la salud. Me parece que con frecuencia es muy necesario para sentir alivio, para que aquello que nos pasa, no pese tanto.
  • Suelo llorar a menudo, casi un día sí, un día no.
  • Prefiero llorar sola, pero no pasa "nada" si lloro estando acompañada, según la compañía.
  • Lloré por última vez hace muy poco, al recordar a mi padre mientras escribía en el blog.
  • Estoy convencida que se puede llorar por muchos motivos, no solo por tristeza. También de alegría, rabia, nervios, dolor...
  • Si viera a una persona llorando, dependería de quién fuera. No pongo la mano en el fuego de qué le diría o cómo actuaría. Seguramente dejaría que llorara tranquilamente y el tiempo que necesite. A veces basta con estar a su lado, sin hacer ni decir nada. Sí sé lo que no le diría, bajo ningún concepto: "No pasa nada". "No llores". 
  • Y si es al revés, y soy yo la que está llorando, probablemente me gustaría que me abrazara o  me dé espacio, aunque parezca contradictorio.
  • Como todos metemos la pata, no, la gente no siempre actúa como me gustaría cuando me ven llorar. No son adivinos, quiero pensar que no es algo intencionado. No me gusta nada cuando a veces me ignoran, como si no estuviera llorando. Una cosa es dar espacio, y otra hacer como que no has visto nada.
  • Mi sensación es que no me cuesta expresar lo que siento. Llevo muchos años trabajando en mí misma y aprendiendo sobre el universo emocional, para mí en primer lugar, o poco podría ayudar a mis alumnos. Pero también por los que me importan, por aquellos a los que quiero, porque me ayuda a entenderlos más y mejor. Si hay veces que me "guardo" algo, es por sopesar si merece la pena decirlo, y qué coste va a tener. O porque no me apetece compartir algo, y ya.
  • Comparo mi llanto, no siempre, con un torrente de agua, algo que se desborda, una especie de riada. 
  • Y ya, igual que cuido la privacidad de mi alumno y mi alumna, la mía también, me reservo lo que puse en las gotas del final de la segunda página.
Imagen del interior del libro "¿Por qué lloramos?"
Espero que me "acompañéis", a través de este espacio, en esta nueva ocurrencia mía. Al acabar ayer la sesión y analizar cómo había ido, me he quedado con lo positivo, y es verdad que estrenar una dinámica así solo con 2 alumnos y a las 8:30 de una mañana bastante gélida, tiene su mérito. Hay margen para exprimir más esos 50 minutos. Y estoy deseando ver qué libro desenvuelven el 20 de mayo. Sí, soy feliz porque me encanta lo que hago, me apasiona. Y no tengo por qué disimularlo.

Y si da la impresión de no haber espacio ni tiempo para lo que de verdad importa, le hacemos hueco y buscamos su momento, donde sea. ¡Gracias!