Sinceramente, no iba a estrenar mi cumpleaños, teniendo en cuenta los calores de los días previos, sentada frente al ordenador, ni tampoco haciendo virguerías para escribir todo esto con el móvil. Por eso lo he ido escribiendo con mimo, "de a poquitos", eligiendo muy bien qué poner aquí y que no. Mi punto de partida incluía escribir tantas líneas en lo que sigue a continuación como años cumplo pero, obviamente, se me fue de las manos. He pasado de numerar nada. Puse lo que me apetecía y listo. Este año a una parte de mí no le apetece ni un ápice soplar estas velas. Sin embargo, la otra, la más racional, se da cuenta de lo importante que es poder continuar celebrando la vida, por nada y por todo, por el mero hecho de estar aquí y estar viva. Así que, como estas cosas pueden cambiar en un abrir y cerrar de ojos, gana mi lado racional y opto porque pese más seguir celebrando que estoy viva, aunque al corazón le cueste asumir situaciones, ausencias y otras casuísticas que me guardo. Pesa más lo bueno, lo que pasa es que lo triste, complicado, negativo etc., a veces aprieta e intenta hacer más ruido. Comparto con vosotros mi retahíla de ocurrencias a raíz de mi 44º (agüita salá) cumpleaños:
-Gozar de buena salud.
-Hacer realidad proyectos personales.
-Ir a una papelería bonita.
-Que me sonrían con la mirada.
-Envolver regalos, da igual la época del año.
-Cuidar.
-Un ataque de risa compartido.
-Sentirme visible.
-La decoración navideña (toda).
-Que empaticen, al menos a veces, con mi manera de actuar.
-Que me cuiden.
-Encontrar un regalo que parece hecho a medida para el destinatario.
-Sentirme acompañada cuando más lo necesito.
-Cocinar para otros y que me digan/note que les gusta lo que he preparado para ellos.
-Dibujar sin pensar.
-Descubrir un poema bonito.
-Que me den mi sitio, lugar, espacio, sin necesidad de tener que reclamar, recriminar ni echar en cara nada.
-Entenderse con la mirada.
-Los delfines.
-Mirar por la ventanilla mientras viajo en tren.
-Decorar el árbol de Navidad con mi hermano, aunque ya no elijamos los adornos uno a uno.
-Poder compartir mi tiempo con los que más quiero.
-Que me escuchen, sin juzgarme.
-Fotos de reflejos.
-Ver cómo mis alumnos "mejoran" (a nivel académico y/o personal, viendo cómo maduran).
-Notar que mis alumnos están bien.
-Regresar a un sitio que, por alguna razón, es especial para mí.
-Conocer a personas que se quedan en mi vida.
-Disfrutar de nuevos retos a nivel laboral.
-Caminar de la mano (o caminar por la vida) en pareja.
-Estar con la familia en días felices.
-Hacer regalos porque sí, sin que se deba a una fecha especial.
-Mirar fijamente a los ojos a quien quiero, sin decir ni pío.
-Celebrar la vida, porque lo malo llega, a menudo, sin avisar.
-Que la gente que me conoce me salude sonriendo.
-Sentir que les importo a las personas que más quiero.
-Poder regresar a lugares en los que soy feliz. Y aquí contemplo un abanico amplio y diverso, desde la Plaza Mayor, Río shopping, Segovia, La Granja de San Ildefonso, Miranda Do Douro, Benidorm, Gandía, Sevilla, Nazaré, Londres, París...
-Abrazar a alguien y notar que es recíproco.
-Dar con alumnos que se convierten en inolvidables.
-Hacer la cama con sábanas nuevas.
-Segovia como oasis en medio del desierto, como una garrafa de agua helada un día de calor asfixiante. Siempre Segovia, da igual la estación.
-Poder llorar acompañada y que consigan que me sienta mejor, aunque no me digan ni pío.
-Tener personas cerca capaces de reconocer cuándo han metido la pata y disculparse (si hace falta).
-Encontrar compañeros/as que llegan a ser amigos/as.
-Coincidir con gente agradecida.
-Sentirme acompañada.
-Ver luciérnagas.
-Untar pan en la yema de un huevo frito.
-Escapadas a Madrid capital de fin de semana.
-Sentir que soy "suficiente" (suficientemente buena como maestra, compañera, amiga, hija, hermana, pareja y alguna faceta más que tengo en mente).
-Que mis amigos cuenten con mi presencia para los momentos más importantes de su vida (sean buenos o malos).
-Despertarme y que mi novio esté a mi lado.
-Que los que me dicen algo, antes pasen por algún tamiz sus palabras, valorando el efecto que pueden tener en mí.
-Soplar acompañada las velas el día de mi cumpleaños.
-Darme cuenta cuando meto la pata y lograr solucionarlo (o intentarlo al menos).
-Visitar castillos.
-El jamón ibérico.
-Sentirme acogida en una familia o un grupo de amigos en el que aterrizo por otra persona.
-Que confíen en mí.
-Ir a la Feria del Libro de Madrid.
-Tener presente la música, a todas horas, a cada rato, en cualquier situación.
-Ser consciente del pasado como trampolín, pero no como ancla.
-Preparar detalles personalizados para gente que considero especial.
-Descubrir un restaurante que merezca mucho la pena.
-Arreglar algo.
-Pintarme los labios de rojo, pero tiene que ser "el rojo" (la mayoría me quedan fatal).
-Poder estar con los míos cuando están atravesando por algo muy duro.
-Que me hagan sentir especial.
-Viajar.
-Estar en museos relevantes.
-Poner la radio y que justo suene una canción que adoro.
-Tener un "buen" lunes.
-Emocionarme con una película, un libro, un cuadro...
-Maquillarme y no notarme ojerosa.
-Madrugar para hacer algo que me apetece mucho.
-Hacer muchas fotos, sobre todo de gente muy próxima.
-Dibujar y usar muchos colores.
-Que cuenten conmigo para planes que saben que me apetecen un montón.
-El aspecto de algo o un espacio tras haber pasado mucho tiempo limpiándolo y ordenándolo.
-Que agosto lleve V de Vacaciones y Viajes.
-Ir al cine.
-Ir al teatro.
-Que alguien me ceda su sitio en la cola del súper, cuando solo llevas un par de cosas y todas las cajas están llenas de gente.
-Los viernes por la tarde.
-Ver en persona cuadros de Velázquez, El Greco, El Bosco, Goya...
-Reencontrarme con alguien que fue mi alumno/a, que se pare a hablar conmigo y note que se alegra al verme.
-Quitar el despertador del trabajo.
-Recorrer mercadillos (sin buscar nada en concreto).
-Decorar mi aula y/o el centro educativo en el que esté.
-Visitar lugares bonitos en vacaciones.
-Conseguir un chollo en rebajas de algo que me gusta mucho.
-Disfrutar de unos días en la playa.
-Asistir a un concierto de un cantante o grupo que me encanta.
-Hacer la maleta antes de irme de viaje.
-Cuidar mis hilos rojos.
-Lograr que las ganas pesen más que los miedos.
-Ver el amanecer en playa cuando, por orientación, coincide la salida del sol "encima" del mar.
-Pedir un pincho de tortilla en un bar y que esté jugosa y rica.
-Deshacerme de papeles y objetos que ocupaban mucho espacio y ya no me hacían falta.
-Recibir de una persona que me importa una carta, tarjeta o postal por la vía tradicional, y escrita a mano.
-Ver libélulas o mariposas y poder fotografiarlas.
-El último capítulo de una serie que llevo viendo mucho tiempo.
-Contemplar la luna llena.
-Escaparme a zonas de sierra en otoño.
-Que me cuiden.
-Escuchar un sí donde antes solo existía el no.
-Mirarme al espejo y que cada día me guste más la imagen que me devuelve.
-El olor de un libro nuevo.
-Los delfines.
-Ver búhos chicos con mi hermano.
-Las galletas saladas que hace mi pareja.
-Ver fotos de los que quiero, sigan vivos o no (Papá).
-Elegir muebles.
-Que alguien me acompañe a cuestiones a las que no me atrevo a ir sola (y para que tal vez tampoco me atreva a pedir que vengan conmigo, para que no sientan que es un compromiso)
-Salir de la peluquería mucho mejor de lo que entré, y no me refiero únicamente al cabello.
-El olor del campo tras una tormenta.
-Que se alegren por mí cuando me pasa algo bueno.
-Comprar maquillaje y acertar.
-Que estén ahí, especialmente en los momentos duros.
-Dar una vuelta por las tiendas el primer día de rebajas.
-Que me digan "guapa" porque de verdad lo creen.
-Ver pasos y procesiones de Semana Santa.
-La tortilla de patata de mi madre.
-Llevar paraguas cuando se pone a llover a cántaros, aunque se me calen los pies y parte de la ropa que lleve.
-Sentarme al calor de la chimenea, mejor si es acompañada.
-Escribir en el blog.
-Escuchar música en casa y ponerme a cantar y/o bailar.
-Una llamada telefónica de la persona en la que estaba pensando.
-Regalar flores.
-Mirar el reloj y que justo marquen las 21:08 (ocurre con frecuencia).
-Sentirme querida.
-Pensar en mi padre.
-Ver el castillo en las Fiestas del Cristo de San Esteban de la Sierra.
-Meterme en la cama cuando fuera hace un frío que pela y estar calentita.
-Ir a centros comerciales.
-Descubrir formas de canalizar la tristeza, los disgustos, las preocupaciones que no sean las lágrimas.
-Bañarme en el mar con bandera verde.
-Elevar la vista y que aparezca un arcoíris.
-Coger en brazos a bebés hijos de amigas, familiares o gente que es importante para mí, aunque no sean ni lo uno ni lo otro.
-Pasear por la orilla del mar.
-Ser más ágil con las palabras cuando no me respetan.
-Que los que quiero se hagan fotos conmigo (y no haga falta que las suplique).
-Reírme.
-Remontar.
-Pasar más épocas de calma y menos de sobresaltos de todo tipo.
-Un buen guiso de cuchara en invierno.
-Comprar lotería de Navidad en verano (de algún sitio al que haya viajado).
-Volver a sitios que me traen recuerdos estupendos y seguir disfrutando de esos lugares en situaciones muy distintas.
-No visitar en una temporada los hospitales excepto si es por algo positivo.
-Tumbarme a contemplar el firmamento con el cielo despejado, da igual si no es época de Perseidas, allá arriba hay siempre mucho que ver.
-Fotografiar flores.
-Haya junto al Palacio de los jardines de La Granja de San Ildefonso y en general toda la vegetación que hay por allí.
-Los bolis bonitos y de colores, no los típicos.
-El aire acondicionado, torres de aire, ventiladores, abanicos o cualquier invento capaz de refrescarme en los días de más calor.
-Una botella de agua fresquita.
-El vino blanco afrutado.
-Los libros hermosos de forma y contenido.
-Los aseos limpios cuando estoy fuera de casa, especialmente si voy de viaje.
-Que no sean inflexibles.
-Aprovechar el tiempo.
-Que respeten mis miedos.
-Las conversaciones largas que acaban bien.
-Disfrutar de mi tiempo libro.
-La calma.
-Ir en solitario de compras en Navidad.
-Las vacaciones.
-Los silencios que no son incómodos.
-Que me pregunten qué tal me ha ido el día.
-Las personas que no actúan interesadamente.
-Ser constante para lograr algo.
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