miércoles, 20 de mayo de 2026

ESPERANZA: 7 minutos

 Ayer martes estaba esperando al autobús de la línea 13, y de repente apareció una niña. Se asomó al panel informativo que refleja el tiempo (aproximado) que queda para que llegue el próximo autobús de cada línea y gritó: ¡Mamá, viene en 7 minutos! La niña era más bien pequeña, llevaba gafas, una trenza y unos zapatos oscuros con trabilla. De edad indefinida, entre 6 y 8 años diría yo. Se sentó en el bordillo que marca una pequeña zona ajardinada y, sin titubear, se puso a leer. Su madre, esperaba la llegada del autobús a un par de metros de ella, sentada en un banco de madera. No pude evitar mirar hacia atrás un par de veces, justo donde estaba la niña. La pequeña no estaba mirando ilustraciones o pasando páginas sin más, estaba le-yen-do. Y lo siento, pero para mí, este detalle es muy importante, es un pequeño triunfo que yo, si estuviera en el lugar de su madre, habría celebrado. Sin móvil, sin "tablet", sin liarla parda, ella solita, disfrutando con un libro entre las manos. Y ya solo por observar esa escena, se me hicieron pocos los 7 minutos. Y pensé...Hay esperanza. 

No sé ni cómo denominarlo, a ratos puede parecer lucha, batalla perdida, ni idea. El caso es que es una ardua tarea motivar a los alumnos a que lean. A que no se limiten a los libros de lectura obligatorios de algunos departamentos, muchas veces seleccionados para ellos pero sin pensar en ellos, y se animen a dejarse caer por una biblioteca, y elegir un libro acorde a sus gustos, intereses, inquietudes...Y si quieren uno relacionado con los deportes, genial; si prefieren una novela romántica para adolescentes, fenomenal también; si se decantan por algo relacionado con la Historia, igualmente fabuloso; o uno sobre sexualidad, fantástico ¿por qué no?; u otro sobre la naturaleza, genial elección...Pero que elijan ELLOS. Quiero pensar que una de nuestras funciones, como docentes, es acercarles los libros, cuanta más variedad, mejor, salvar la distancia o la pereza o lo que sea, que provocan que muchos no pisen una biblioteca y mucho menos una librería (con la intención de comprar un libro). Me acordaba de uno de los cursos que hice en el CFIE de Salamanca con "Un punto curioso", y en el abanico tan interesante de libros estupendos que Rebeca nos presentó. Algunos de esos títulos los cogí para mi biblioteca personal. También los he llevado conmigo a las aulas, para prestárselos a mis alumnos.  

Intento controlarme porque la llamada literatura "infantil" y "juvenil" tiene tesoros y vale para cualquier edad. En lo que va de curso he tardado en ver en qué momento llevar algunos. Una compañera de Lengua del IES "Francisco Salinas" me pidió unos libros concretos en el marco del "Día mundial de la Poesía", y a otra compañera de Compensatoria del Venancio Blanco, me ofrecí a llevarle algunos cuando empezaban a hablar de poesía, de rima asonante y consonante...De momento en el IES "Venancio Blanco", conmigo, han visto dos un alumno y una alumna. En el marco de "El mapa de las emociones". La primera sesión fue con "¿Por qué lloramos?" y la segunda y parte de la tercera (dentro de unas horas) con el título "¿Qué nos hace felices?", sesiones que describiré, si nada se tuerce, antes del domingo. Pero quiero que lleguen a más, aunque sea los últimos días de curso. He encargado uno para intentar que alguien lea. Es muy complicado, no sé si lo lograré. Ojalá funcione pero, por intentarlo, no va a quedar.  Soy testaruda, y soy Leo, todo bien, ja, ja, ja.

Así que desde aquí lanzo una invitación a los maestros y profesores que tal vez me leen. Os invito a disfrutar del apasionante mundo de la lectura con vuestro alumnado, a buscarles las vueltas, las actividades, la manera, el lo que sea, que pueda motivar que, ellos, antes o después, sin nuestra orientación, cojan un libro y lean, porque sí, por gusto, por la lectura en sí. Sin exámenes a la vista, sin nadie que juzgue o censure qué tipo de libro han escogido, que lean, por el puro placer de leer.  Sigo sin dar con la fórmula. Creo que no existe, y como cada persona tiene sus vivencias, su carácter, sus gustos, y también su mochila, tendrá un camino personal que haga que llegue al universo lector. Ya os contaré si consigo "enganchar" a alguno de ellos a la lectura o, lo dejo como objetivo pendiente de cara al próximo curso.

Mucho ánimo a todos los alumnos, familias, maestros, profesores y todo el personal de los centros educativos, en esta parte final del curso. Ya va quedando poco para el verano, y si agudizo mi olfato, huelo el mar y todo (soñar es gratis).

¡Vamos a por el miércoles! Y en mi caso, a dormir, que estas ya no son horas, y entro  primera. 


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