Esta entrada esta escrita a ratitos, porque, usando el dicho de mi amiga Carmen, "estoy entre muerta y matá". Lo que viene a continuación, es justo del día 19.
Que no quiero yo olvidarme de los Josés, María Josés o Josefas. Aunque muchos sean más bien Pepe, Jose (sin tilde), Pepa, Pepi o Marijose. Y en este punto cojo aire y me acuerdo de María José Parra Yuste, una mujer bellísima a todos los niveles, que nos dejó el 9 de octubre del año pasado. Ayer hice un repaso rápido de los que tenían algún nombre de los de arriba, y me di de bruces con nuestro chat de WhatsApp, aunque no me atreví a escuchar nuevamente el audio que te había mandado el 8 de octubre, pensando, inocente que es una, en volverte a ver porque el tratamiento, ojalá, hubiera funcionado. No sé si no vi o no quise ver, las señales que indicaban lo contrario. Sea como sea, me acuerdo mucho de ti. No es frecuente dar con personas tan especiales como tú. Espero que estés tomándote un buen vino, y sonriendo de oreja a oreja.
Dejando a un lado el capítulo de los que hoy celebran su santo, me voy a la otra festividad de hoy. Intencionadamente no he querido empezar por esta, porque es en la que más me quiero explayar. Hoy es el DÍA DEL PADRE, ni más ni menos. Y yo ya no tengo a quien felicitar en mi casa ni regalarle algo en este día. Y sí, cualquier día era bueno para regalarle algo, las fechas señaladas también. Te sigo echando mucho de menos, papá. No me hace falta que sea 19 de marzo, porque pienso en ti día sí, y día también. Y sigo sintiéndome profundamente afortunada, por todo. Lo que no quita que llevemos una racha "regulera", que dura ya más de la cuenta. Papá, una vez más, gracias por todo, porque tal vez no supimos valorar lo que teníamos, cuando lo teníamos. Y, tristemente, puedo aplicártelo a ti, y a otras cuestiones que me reservo. A veces al caminar, especialmente por el barrio, me da la sensación de que voy a encontrarme contigo en cualquier punto, pero no. Son simplemente mis ganas de verte de nuevo, como si no hubiera pasado nada, como si siguieras aquí, presente. Ya, la respuesta es no, otra vez.
No sé si decir que me he acostumbrado o resignado a continuar viviendo con este dolor perenne. No hay vuelta de hoja. Puedo llorar, patalear, chillar hasta quedarme afónica, culpar al universo, a lo que sea, a quien sea. Pero nada ni nadie cambia la realidad, esta realidad aplastante y dolorosa: ya no estás.
Y ahora, a 21 de marzo, y después de otro mes agotador a todos los niveles, continúo escribiendo.
Además de seguir pensando en ti, pienso en los papás que tengo cerca. Felicidades al que siento y tengo más próximo. Es un papá estupendo, luchador, valiente (no le quedó otra) pero además es que no he dado con sus miedos (seguro que alguno tiene, pero cariño...¡qué bien disimulas!). Solo tengo buenas palabras para su faceta de padre, aunque a veces pensemos distinto. Lo que pasa es que ya me he dado cuenta que no hay un manual de instrucciones para ser padre ni para ser madre, y sé que has hecho y estás haciendo todo lo que puedes. No sé si ellos lo sabrán ver, pero yo sí, por eso te felicité, un año más.
Felicidades también a Jose, el que se ha estrenado hace escasos dos meses como papá. Observar cómo miras a vuestra hija, vale oro. Por muchas fotos que haga, no conseguiré captar al 100% todo el amor de padre que puede guardar una mirada. O la infinita ternura con la que la tienes en tus brazos. Igual que la mamá de la "baby", otra mirada de valor incalculable, otras manos que llevan escritas la palabra "amor" en cada poro de la piel. Esa voz de madre, que consuela y arropa. Hacéis una familia preciosa. Y espero poder veros en breve.
Feliz día espero que tuvieran también todos los padres que conozco, aunque seguro que el miércoles no me acordase de felicitar ni a la mitad, pero lo que va de mes está siendo duro, y la semana ha ido en esa línea. Espero que pasarais un buen día, sin sobresaltos, con la tranquilidad de estar más o menos bien. Tengo muchos y muy buenos padres en mi entorno, ya sean familia, amigos, padres de mis amigos, compañeros...
E igual que en el día de la madre suelo mencionar a los que ejercen de padre y madre, me parece de recibo hacer aquí una mención especial. Mención especial para ti, que decidiste apostar por crear tu propia familia, pese a las dificultades. Que te arriesgaste y has ganado. Porque ejerces de madre y todo lo que haga falta. Y a ese niño nunca le va a faltar amor, que es lo más importante. Me encanta ver con el humor que te tomas muchas cosas, y cómo reaccionas ante situaciones que a otros les desconcertarían.
Gracias a las dos mamás recientes, a las que ya he mencionado en los dos párrafos anteriores de una forma u otra, por ser tan transparentes, y no enseñarme solo la cara amable de la maternidad. Gracias por dejarme estar tan presente. Y por dejarme coger a vuestros respectivos babies, teniendo yo mucha menos idea que vosotras, je, je.
Y ya para acabar el apartado felicitaciones, pienso en los que todavía no han sido nunca padres pero quieren serlo, mucho ánimo y ojalá ese proyecto de vida podáis hacerlo realidad. Igual que a los que ya son padres y se animan, deciden, atreven, apuestan o el verbo que vosotros prefiráis poner aquí, a serlo nuevamente. Seguro que esa/s experiencias previas, son una ventaja de cara a una nueva paternidad.
Sobre la nota musical, hay muchas canciones, algunas son ya conocidas en este espacio. Pero no concibo una entrada del blog sin música.
Pues eso, gracias a la vida. Y ya.