lunes, 14 de octubre de 2024

Fin y principio

¡Vaya días! A veces me dan ganas de frotarme bien los ojos, pellizcarme o ambas a la vez, por si lo que estoy viviendo en un momento determinado es algo imaginario o es real. Y la vida se empecina en ponernos a prueba a todos, con cuestiones puntuales o hechos que se prolongan más en el tiempo. Pero pruebas no nos van a faltar a ninguno. E imagino que para cada uno, las que le tocan, son las más duras. No considero que las mías sean las más duras, aunque el hecho de ser relativamente inesperadas, hacen que haya que lidiar con ellas con mayor empeño. No es fácil reaccionar, mi sensación es de haberme quedado un poco en shock.

Me voy a quedar con lo bueno, lo positivo. Lo sucedido podía haber sido incluso peor, una desgracia en letras mayúsculas, y no me quiero ni imaginar el dolor que sentiría ahora. Como, afortunadamente no ha sido así, hay que recomponerse y confiar en que hay cuestiones que van a funcionar mejor a partir de ya mismo. Sé que no va a ser por "arte de birlibirloque". Y tomo nota de la parte que me toca, que no es poca. Hay ocasiones en las que para poder ayudar a otros tenemos que hacer cambios en nuestras propias rutinas antes. Y en eso ando. No va a ser sencillo, pero estoy empeñada en vivir. Y por supuesto en que sigan vivos, y con una salud razonablemente buena, los que más quiero. Sí, tal cual.

Por varias razones, en un corto espacio de tiempo, tres días,  he llorado mucho. Y la mayoría de mis lágrimas he procurado que fueran en soledad. Tiendo a hacerlo cuando coincido con alguien más que llora por el mismo motivo que yo, y analizando la situación creo que quizás, deba ser yo el punto de apoyo y no la rama que se inclina. Puedo estar confundida, no necesariamente he de tener la razón.

Me he prometido a mí misma no agobiar ni agobiarme, aunque eso suponga "perforarme" la lengua. Como he dicho, quiero seguir viviendo, y que los míos también. Hacer mi parte no es moco de pavo, mi convencimiento es enorme y no hace falta que nadie me diga que debo cuidarme más. La semana pasada tuve dos señales de otras personas, que me han hecho reflexionar sobre ellos, y sobre mí misma. Y sobre la distinta "suerte", que a unos los lleva al final y a otros les da una nueva oportunidad. Y este mundo es muy bonito, pese a las putadas, lo siento pero son putadas y no hay un sinónimo mejor ni más claro.  Y valoras la importancia de poder ver respirar a quien quieres, de seguir pudiendo acariciar a esa persona, de continuar escuchando su voz, y disfrutando de su mirada y de su sentido del humor, pese a las circunstancias. Que nunca nos falte el sentido del humor, por favor. Ni las ganas de caminar de la mano.

Por eso hoy termino de escribir esta entrada haciendo hincapié en el ya, el ahora mismo. En un pestañeo la vida puede cambiar de una manera drástica. La manida frase de "no somos nadie"  cobra sentido cuando todo da un giro de 180 grados. E intentamos atinar para encontrar la mejor manera de ayudar, y la de no caer nosotros mismos. 

Vamos a valorar más cada caricia, abrazo, beso, sonrisa, mirada, palabra...Todo. Bueno no, haced lo que queráis, cambio el "vamos" por un "voy". Y celebro la vida como se merece,  porque hoy estamos aquí, pero mañana...¿Quién sabe?

Perdonad por no ser más explícita, no me apetece. Los que quiero que entiendan lo escrito aquí sabrán interpretarlo, leer entre líneas y darse cuenta de a quién me refiero. Decir que me he llevado un buen susto es poco. He sentido miedo, mucho miedo. Me considero valiente pero no soy de piedra. Y llevo un par de años bastante intensos, en los que me he sentido un poco cerdito, construyendo casitas de distintos materiales. Y el lobo una tras otra las ha ido tumbando, o las ha dejado para una reforma integral. Pero sigo en pie. Y también sé soplar. Lo que va a soplar es el viento a favor. O eso pretendo con todas mis ganas. A ver si lo logro...Dedos cruzados.

        Imágenes propiedad de Raquel Plaza Juan.

miércoles, 9 de octubre de 2024

MARÍA JOSÉ PARRA YUSTE

Querida María José:

Tal vez habría sido más sensato escribir esta entrada mañana, con las emociones no tan a flor de piel. Pero creo que es el momento.

Empiezo por lo que bien podría ser el final de la misma: Te quiero. Así, con todas las letras. Es una putada, también con todas las letras, que ya no estés, sin más. Y es una suerte inmensa haber tenido la suerte de coincidir contigo. Pese a que no nos conociéramos desde hace mucho ni hayamos tenido la oportunidad de compartir muchas más cosas juntas. Pero sí el tiempo suficiente para saber lo especial que eras. De ahí que aunque solo te conociera desde finales de junio de 2022, me haya aventurado a escribirte esta "carta", ya sabes, a mi manera. Sé que es un minúsculo homenaje para lo que te mereces, pero al escribirla siento que mis palabras van a llegarte. no sé cómo ni a dónde exactamente, pero las recibirás. Y solo espero que sonrías, con eso me basta. Qué injusto, joder. 

Esta tarde la borrasca "Kirk" nos ha acompañado en parte de ese viaje dolorosísimo a Guijuelo para ir a tu velatorio. Aunque también el tiempo ha dado una tregua y desde el retrovisor he visto un arcoíris tan hermoso, que no cabía duda alguna de quién había pintado hoy el cielo de colores. Eras eso, luz y color, energía, buen rollo, picardía,  espontaneidad, franqueza, compañerismo, expresividad, sentido del humor muy fino, generosidad, profesionalidad, optimismo, empatía...pero por encima de todo, humanidad. No te iban las florituras, hablabas alto y claro, y no te temblaba la voz cuando creías que debías alzarla por algo que considerases injusto, fuera lo que fuera. Y como pusiste hace seguro mucho tiempo en tu perfil de WhatsApp...¡Qué caro es el tiempo! Bien lo sabes, lo mucho que peleaste con uñas y dientes por estar, por seguir en este mundo, y eso era mucho. 

Recuerdo los últimos mensajes que intercambiamos, esos mismos que en estos momentos no tengo fuerza para releer y escuchar de nuevo. Tus ganas de "estar un poco más entonada" y poder quedar para tomar algo, comer o lo que fuera, y charlar. No se pudo, hay que asumirlo.

Al irte tú hemos perdido por triplicado. A una excelente profesional, una magnífica compañera y un extraordinario ser humano. Y esas tres no se dan juntas en muchas personas, para qué engañarte. Por eso me repetiré hasta la saciedad, pero ¡qué suerte haberte conocido! Tenías un talento especial para conectar con los alumnos, para que todos los que te conocían te apreciaran y, te quisieran sin necesidad de ese tiempo que a veces es necesario en algunas relaciones para sentir eso.

Me vienen a la cabeza las "reuniones" en la cafetería,. las risas, las confidencias, el entenderse con solo una mirada. Bendito torbellino de colores. Tu pelo anaranjado con ese flequillo tuyo, rebelde con causa, siempre presente. Tus "outfit" de Anabel Lee. Y tu estilazo, ya fuera con las gafas, la ropa, tu forma de caminar o todo el conjunto. 

El velatorio, como ya habrás visto, estaba hasta la bandera, era de esperar. Lleno de personas que te queremos y de flores. Vi a dos personas con ropa de Anabel-Lee. Sabiendo lo mucho que te gustaba su ropa y lo bien que la lucías, estoy segura que no ha sido casualidad, sino causalidad. Tengo una sudadera sin estrenar de esta marca, con etiqueta y todo, en el armario. Es de color amarillo natilla y no estaba segura de si era adecuado o no llevarla. Por si ahora no caes en la cuenta de cuál es, es la que pone "Te quiero hasta la luna ida y vuelta". Es complicado encontrar palabras adecuadas para los tuyos en estos inicios del duelo, lo sé por experiencia. Llegué a la conclusión que a veces es suficiente con estar. Basta con estar allí para acompañar, como se puede, a los que sienten tu ausencia. Y por supuesto, me parece una señal de respeto para el que se ha ido, tú en este caso. Ver tu ataúd con un pañuelo encima y sobre él tus gafas, me ha hecho esbozar una sonrisa. Pensé, muy tú. Lamentablamente aunque no supieras cuándo ibas a irte exactamente, si repaso mentalmente algunas de nuestras conversaciones, creo que tenías muy claro que te irías. Eso sí, intentando antes todo lo habido y por haber. Dando un ejemplo de vitalidad desbordante y ganas de recuperar la normalidad. Ganas de incorporarte al trabajo y volver al curro, a hacer eso que tan bien se te daba. Sé que en el Filiberto dejas un vacío tremendo. Para mí, eras uno de los pilares de ese centro. Todavía recuerdo el día en el que te conocí, a finales de junio de 2022, y la buena sensación que me diste en el ratito que estuvimos hablando. También me acuerdo de la despedida en el Salinas a finales de junio de 2023. Cuando invitaron el equipo directivo saliente: Juan Luis, Ana Villafáfila, Isa y Carmen. Y como en un momento dado sentí que no iba a esperar un día más, e iba a contarte un pedacito de mi vida que hasta entonces no te había contado. No voy a decir el cachito de la tuya que tú me contaste, prefiero guardármelo con mimo y no ponerlo por escrito. 

Gracias por estos algo más de dos años que has estado en mi vida. Tuvo que ser de manera intermitente según lo que la enfermedad te permitía. A lo mejor no eras consciente, pero me quedo con muchas palabras tuyas, que son un tesoro que espero saber cuidar. Creo que en realidad nadie muere del todo mientras exista al menos una persona que siga acordándose de él/ella. Así que, queridísima María José, sigues viva y en los corazones de muchos, y lo sabes. Regálanos arcoíris con frecuencia, porque siempre hay que intentar ponerle color a la vida.

Ojalá todos hablemos más de la muerte. Sí, para que cuando pasa lo que nadie queremos que pase, no duela tanto. Para que el nudo en la garganta permita pasar un poco de aire. Para que vivamos el ahora como deberíamos, porque nadie puede asegurarnos que vaya a haber un mañana. Y ni tú, ni nadie, tenemos la existencia garantizada.

Mil gracias por dejar tantas huellas y tan bonitas. Por fruncir el ceño y enseñasr las encías con cara de extrañeza cuando alucinabas con algo que veías, escuchabas...Por sonreír de oreja a oreja y mirar de frente. Por quitarle hierro a auténticas chorradas y poner el foco en lo que de verdad importa. Por esas risas cómplices. Por tu alegría. Por tu cariño. Por cada detalle. Gracias, compañera.

Con mucho cariño,

Tu compi de "Compe" del Salinas,

Raquel Plaza Juan


lunes, 16 de septiembre de 2024

Raíces: ser de pueblo

Nunca he tenido sentimiento de pertenencia a ningún pueblo. Mi padre, a mucha honra, hablaba de la vida en su pueblo, Salmoral, y de lo feliz que fue allí. Desgraciadamente nunca llegué a ver "bailar a San Roque", ni estuve presente en ningún acto festivo de Salmoral con él.  No tengo recuerdos de mi niñez en su pueblo, excepto las visitas anuales por el 1 de noviembre y poco más. Visitar la casa en la que vivió era rememorar su infancia con él,  a través de los espacios, a través de los objetos, a través de sus historias, esas que contaba una y mil veces y tanto añoro. 

Mis alumnos farinatos, hace ya quince años, intentaron convencerme de algo: yo tenía pueblo. Que si bien no había nacido ni me había criado ni había pasado los veranos en uno, si mi padre era de un pueblo, ese era mi pueblo. No me convencieron del todo, pero hablaban con tanta ilusión de sus pueblos que no quise ponerme bruta y llevarles la contraria.

Me gusta la gente que se siente orgullosa del lugar del que viene, sea el que sea. Que tiene ese sentimiento tan arraigado de pertenencia a un sitio determinado, tenga mucha población o sean cuatro gatos. En mi caso también estoy orgullosa de mis raíces. Mi madre de Salamanca capital y mi padre, del ya citado antes, Salmoral. Me considero urbanita, lo reconozco. Me encanta Salamanca, lo reconozco también. Y mi semana, antes, no era igual, si en algún punto de ella no pisaba la Plaza Mayor. Debo recuperar esa sana costumbre. Es mi lugar favorito de Salamanca. Se me alegra la cara solo al ver alguno de sus arcos, medallones, detalles...Pero aunque la menciono, hoy no he venido a hablar de mi ciudad. Al contrario, hoy quiero hablar del pueblo, de un pueblo: San Esteban de la Sierra.

Hace ya unos veinte años, quizás alguno más, fui varias veces a Alba de Tormes siendo allí las fiestas, con mi grupo de amigos de entonces del Pinar. Era ir a un pueblo en fiestas, pero no a disfrutar las fiestas del pueblo tradicionales. Íbamos principalmente de bar en bar, a cual más lleno. Y aunque ha llovido mucho, guardo buen recuerdo de aquella época, pese a no tener frescos demasiados detalles. Sí recuerdo un regreso a casa en taxi, a horas intempestivas, en el que me senté de copiloto. El taxi era un Mercedes, y por entonces pensaba que si pudiera tener un coche, me encantaría que fuera un Mercedes. Con los años la vida se ve de otra manera, y soy muy feliz con mi coche. No es un Mercedes, ni mucho menos, pero funciona muy bien, me da una independencia tremenda (las horas de vida perdidas en autobuses dan para otra entrada del blog) y tiene un color precioso (¡qué voy a decir yo!). El conductor de ese Mercedes fue a una velocidad inapropiada, adelantó donde no debía en un trayecto de por sí no muy largo. Y solo tenía ganas de bajarme del Mercedes cuanto antes. El hombre llevaba gafas, cristales de un grosor considerable, y se echaba hacia adelante como si no viera del todo bien. Imaginaos el panorama. Qué bien sentaban los bocatas después de las fiesta. Con ellos compartíamos risas y rememorábamos momentos estelares de la noche. Eso es lo más cerca que había estado de las "fiestas de pueblo"

Pues más de 20 años después, caigo, cosas del destino, bendito destino, en las de San Esteban de la Sierra. Y llegó un punto en el que no sabía quién era del pueblo de nacimiento, quién arrimado y quién adoptado.


Porque al final vi que todos sentían San Esteban como algo suyo. Y me pareció precioso.

Estoy molida, no puedo negarlo. He ido a trabajar reptando, y el cansancio se me nota hasta en la voz.  Y no es resaca precisamente, porque de alcohol entre poco y nada, una copa de Yllera ayer antes de comer, creo que nada más. He reído, he bailado, he llorado (he intentado disimularlo, pero cuando la gente habla con mucha pasión de algo o de alguien, a mí no emocionarme me resulta imposible). Y he tenido muy presente a mi padre. Y a gente que sin estar tampoco presente sigue estando, por motivos que no vienen al caso, incluso sin haberla conocido.

He visto la coronación de la reina, danzar alrededor del tronco ardiendo de un castaño con las campanas de la iglesia de fondo, bailar junto al Cristo en la Plaza...Y muchas cosas más. Jamás había estado en una peña, ni había presenciado la despedida de la orquesta en la verbena del pueblo. Y llegar al chocolate tampoco. Ha sido un fin de semana intenso, plagadito de novedades y emoción. Soy de las que en grupos numerosos, siendo yo una de las nuevas y desconociendo a la mayoría de las personas y tradiciones, se cierra como una almeja. Porque sí, porque tímida no considero, pero me cuesta.

Me he sentido muy bien acogida, me han tratado fenomenal. Y a  veces hablaba con alguien y me daba la sensación de conocer a esas personas de hace años. Odio las cuestas, desde siempre, por muy bonitos que sean los sitios en los que están, eso no va a variar ni un ápice. Solo puedo estar agradecida porque me he sentido una más, y eso era complicado, seguro que para ellos también. Igual que hablo de las cuestas, el bordado serrano me parece, desde siempre, maravilloso. Tengo ya varias ideas en mente para hacer. Solo necesito elegir por cuál empiezo y tener encarrilado el comienzo de curso, con todo lo que conlleva. Una vez que haya cumplido con mis obligaciones laborales, podré ponerme a "dibujar", lo que sea, en la superficie que más me apetezca. He hecho fotos de casi todo. Como los moños serranos con sus adornos. los contadores de la luz con los dibujos serranos, algunas calles, la quema del castaño del viernes al sábado y, lo más importante, aunque menos de las que me habría gustado por no aburrir ni correr el peligro de ser la pesada de las fotos. Y también por la falta de confianza, hay cosas que necesitan tiempo. En resumen, un fin de semana muy completo y especial. A todos los que también me habéis recibido y tratado, gracias por contribuir a que me sintiera una más. El año que viene espero poder ir, y estar mejor preparada. ¡Vivan las Fiestas del Cristo! ¡Viva San Esteban!...¡Y viva su gente!





sábado, 7 de septiembre de 2024

Entrada a bote pronto

 A la carrera, no es mi estilo, escribo de manera exprés esta entrada. Porque es 7 de septiembre y me apetece, sin más.

Y reflexiono sobre por qué hay gente que se mete donde no le llama. Y el número no es moco de pavo, pero bueno, es lo que hay.

Digo mucho que no soy una santa, y si bien cuando una pata se mete, hay que sacarla. No me refiero ahora a las relaciones de pareja, sino a las de amistad. Soy consciente de una pata metida y ahí sigue. Pero he de pensar muy bien cómo sacarla haciendo el menor daño posible. Y quizás el silencio no sea la mejor de las respuestas,  tampoco lo sé.

Vuelvo a lo que venía, hoy os invito a amar. A abrazar apretado a quien os nazca. A besar lento. A acariciar. A sonreír con la mirada. A caminar de la mano por cualquier lado y en cualquier circunstancia. A soñar, que nada ni nadie os robe la ilusión. A hablar cuando hay un bache y salvarlo juntos, sea un bache individual o de pareja. A mirar con cariño a la persona con la que compartís la cama. A conocer sitios con encanto en buena compañía. A descubrir lo que hay más allá de nuestras fronteras y valorar otras formas de sentir y de entender la vida, y todas son válidas. A brindar por la suerte de estar vivos, de tener la capacidad de amar y de poder hacer un pelín más agradable la vida de los que nos importan. Y eso, sin más, ¡viva la vida y viva el amor! Porque sí, porque hoy es 7 de septiembre, y hay que disfrutarlo.

Anoche había una luna menguante, espectacular, adornada por unas nubes cuyo nombre desconozco, que pintaban un cuadro precioso. Ojalá esta noche el cielo nos regale un espectáculo parecido. Y sonrían desde arriba, al ver que estamos bien y luchamos por ser todo lo felices que podemos.

Que nada ni nadie se atreva a deciros cómo vivir vuestra vida. Aquí no se puede rebobinar, recordar es maravilloso pero somos mucho más que recuerdos. Debemos "alimentarnos" de todo lo positivo que la vida nos pone, sea luchando o en bandeja. Nadie dijo que vivir fuera fácil. Y a este mundo no he venido a pasar de puntillas.




martes, 27 de agosto de 2024

Simplemente...hoy

Hoy escribo porque sí. Sin la necesidad de recordar un aniversario, un cumpleaños o cualquiera de esos días marcados en el calendario en muchas partes del mundo.

Se atisba el final de las vacaciones de verano. Y esta vez, la primera en mi vida, justo de postre es cuando voy a tener más días de "vacaciones" propiamente dichas. Espero que esto me haga aterrizar el 2 de septiembre en el instituto con la batería a tope de carga. Con ese final aproximándose, a mi cabeza le ha dado por reflexionar sobre mi verano. Un verano con momentos acompañada y otros tantos de soledad buscada. Y qué bien me han venido ambos. Lo repito hasta la saciedad, pero lo siento así, tal cual, es indescriptible lo afortunada que me siento por el grupo humano con el que cuento. Es como si me corazón saltara de alegría. Y eso que me han quedado personas con las que quedar,  intentaré "rematar" la mayoría de esas quedadas pendientes entre septiembre y octubre, aunque van a ser dos meses de no parar.

Una de las mayores suertes es poder hablar, a tumba abierta, de sentimientos, con un número muy reducido de personas. O escuchar cómo ellos comparten, lo que quieren, cuándo y como quieren, una parte de los suyos. Me parece mucho más difícil que quitarse la ropa, eso de "desnudarse" a nivel emocional. Aunque pueda parecer lo contrario, a mí según el momento y la persona, también me cuesta. Tras muchos años y vivencias compartidas, soy consciente que a otras personas les resulta mucho más complicado. Tal vez sea por razones culturales, porque así lo han mamado como digo yo, o simple y llanamente no saben cómo hacerlo. Qué importante y necesario me parece brindar un espacio seguro para "desnudarse" a quien creemos que lo necesita. Y por supuesto, no juzgar. Disfruto una barbaridad de lo bonito de cada etapa, de cada edad. Si bien a los 20 años está fenomenal ser amigo de alguien, a los 40 (y pico) o más, tiene un matiz increíble. Esa pátina que ofrece la experiencia vital, la misma que nos hace ver lo jorobada que es la vida a veces y la de giros inesperados que puede dar. Ver cómo queda todo tras un "terremoto" emocional, del tipo que sea. Y saber que no estamos solos cuando el terremoto lo sufrimos en nuestras carnes. Y estar dispuesto a ayudar a los que queremos cuando los cimientos se mueven en casa "ajena", pero que sentimos un poco nuestra. Un poco o quizás un mucho, porque nos preocupamos por cómo están los que nos importan tanto después de una "catástrofe", y de esas hay muchas. A veces se solapan y todo. En medio de todo eso, miras a ambos lados, ves más allá de tus narices. Y sientes que puedes poner un granito de arena para que la casa no se le caiga al de al lado. Igual que en otros momentos "alguien" estuvo para mí. Y que coincida en la misma persona me parece secundario. Es probable que nos quedemos sin palabras. Sí, sí, a mí me ha pasado. No me resulta extraño. La gran mayoría de las veces con escuchar basta. Escuchar al otro ayuda. O así lo veo yo. Reconozco que hay instantes en los tengo cierta ansiedad a la hora de hablar, y no paro hasta soltarlo todo. Pero creo que hay que ser consciente de la mochila que carga cada cual, y dejar que hable primero, se explaye, sin prisas, el que tenga una mochila más fastidiada de llevar. Y que cada persona use sus herramientas de la mejor manera posible. Todos las tenemos, pero cuando casi nunca hacemos uso de ellas, cuesta que funcionen adecuadamente a la primera.

No sé muy bien si conozco todas las mías o no. Intento, no siempre lo lograré, ser una persona empática. Me encanta mirar a los ojos de la persona a la que estoy escuchando, independientemente de si ella me mira a mí o no. Y demostrar mi cariño a quién me nace. Soy cariñosa pero no voy abrazando ni haciendo gestos de cariño a diestro y siniestro. De hecho si no hay "feeling" me molesta que me abracen. Pero hay gente que efectivamente, consigue reiniciarte con un abrazo. Y si no te reinicia, al menos te calma, y es bastante. No sé si yo consigo ese efecto parecido con algunas personas, hago lo que puedo y siento. Aunque podáis confundirme con un loro a ratos, adoro escuchar a la gente que quiero y quiere compartir conmigo algo muy suyo, muy de dentro. De esas cosas que al decirlas en voz alta se te pueden saltar las lágrimas, o son capaces de "llorar pa' dentro" y no llegan a deslizarse por las mejillas. Pero sientes que al que tienes a tu vera le escuecen por dentro. También procuro ser agradecida, no es fácil que otros estén dispuestos a escuchar lo que a algunos les quita el sueño, a otros les hace sentir rabia, a muchos les genera ansiedad...Incluso con algunas cuestiones que no tienen "solución", pero...¿Y qué más da? La tierra no se detiene, y sigue moviéndose aunque nos empecinemos en no entender por qué es capaz de hacerlo cuando parte de nuestro mundo se tambalea. Puede resultar contradictorio, porque doy las gracias muchas veces, pero no siempre me gusta que me las den. No obstante entiendo que es una palabra preciosa. Y es bonito pronunciarla y escucharlo. A mí en ocasiones me gustaría ponerle "coletilla", y no quedarme con el gracias a secas. Lo que pasa es que no siempre doy con las palabras adecuadas. Gracias por la confianza. Gracias por tu valentía. Gracias por tu cariño. Gracias por venir, en un guiño, y no es la primera vez en el blog, a mi querida Lina Morgan: "Agradecida, y emocionada, solamente puedo decir, gracias por venir." Pues eso.

Por eso cumplir años tendrá sus cosas "malas", pero muchas más son positivas. Y la fuerza de los lazos que nos unen a aquellos con los que sabemos que podemos desnudarnos a nivel emocional, es gigantesca. Como una joya. Más que una joya. un sol tremendo, inmenso y hermosísimo. 

De ahí que me haya puesto a escribir, como más le gusta a mi cerebro, a horas intempestivas. Con las calles dormidas y las luces anaranjadas de las farolas de fondo. Oyendo de cuando en cuando a algún "despistao" que parece no querer o saber volver a casa. 

Intentad exprimid vuestros ratitos solos y acompañados. Si la soledad no es buscada acudid a alguien, a quien sea, con quien os atreváis a ser vosotros, y apretad esos lazos que ya existían, pero se pueden aflojar cuando no se miman lo suficiente. O lanzaos a la aventura de construir nuevos lazos.

A esta vida se debería venir a ser lo más felices que se pueda. Aunque muchos temas nos lo pongan cuesta arriba en ciertos periodos. Pero se sube la cuesta al ritmo que seamos capaces y se sigue. Porque ya llegarán tiempos mejores. Y lo digo por experiencia. Parece mentira lo que se puede mejorar a muchos niveles en unos meses. No creo en los milagros, hay que dar pasos y ser consciente de lo que tenemos encima, o la que se avecina, para hacer algo. Y en algún momento de todo ese tsunami personal, resulta que las aguas se calman. Que puedes sentarte a la orilla del mar a contemplar y escuchar las olas. Cuando ya pensabas que esa calma interior no iba a llegar y sentías cómo por momentos la ansiedad pretendía devorarte. Recuperas esa sensación de paz. Y con ella la ilusión. Desde luego que muchas veces las ilusiones son más grandes que los miedos. Y sientes que vuelves a ser tú. Y va a ser que sí, que sopla ·el viento a favor".


martes, 20 de agosto de 2024

Nueva vuelta al sol

Según dice mi partida de nacimiento, vine al mundo un 21 de agosto, concretamente del año 1982. No hace falta que echéis cuentas, cumplo 42 añazos. Y celebro cumplirlos, mala señal sería no poder hacerlo. El año pasado mi cumple tuvo detalles de mucho cariño y amor. También estuvo muy marcado por la repentina y reciente muerte de mi padre, tan solo 20 días antes de mi cumpleaños. Este año, los sentimientos se gestionan de manera diferente. Llevo más de una semana recibiendo regalos por adelantado. Incluso una tarjeta escrita a mano. Hago hincapié en ella porque podéis llamarme clásica o romántica, pero lo escrito a mano tiene un valor añadido. Sea la letra "bonita" o no, es un plus. Y algo cada vez menos frecuente en tiempos de "guasaps", Facebook, Instagram...Gracias a todas las de los regalos antes de fecha. 

Este año tengo algunos de mis deseos han variado respecto a años anteriores. Los más importantes siguen siendo los mismos. No digo nada y soplaré las velas con ilusión y esperanza y, si nada se tuerce, espero soplarlas dos veces en diferentes momentos del día.
Y lo iré celebrando por capítulos, es lo que tiene nacer en agosto...

Esta mañana compré mis velas. Hace ya unos años me di cuenta que a veces no hay que decepcionarse cuando otros no actúan como nos gustaría que lo hicieran, eso no quiere decir que hagan cosas mal, ni mucho menos. Simplemente cada cual es detallista a su manera y quiero pensar que hacen lo que les nace y saben, y hay que valorar cada detalle positivamente. Y según para qué, me adelanto y hago/compro/cojo lo que me apetece, sin esperar a nada ni a nadie. Así me llevo menos fiascos. Antes reciclaba las velas de un año para otro, cuando eran aprovechables por estado y cifras. Pero los últimos 10 años o así ya no. Me apetece estrenar velas. Procuro no repetir modelo dos años seguidos. Esta vez son rositas, y con adornitos varios para acompañarlas. Que sí, que cumplo 42 años. Eso no está reñido con mantener la ilusión y disfrutar con cosas pequeñas. Y a ver qué me deparan los 42. Prometo soplar con ganas y cerrar los ojos al pronunciar, en mi interior, mis deseos.

Para todos los que me leáis hoy, salud, imprescindible para seguir soplando velas. Y si esta flaquea, mucha fuerza y ánimo para afrontar los bajones. Espero que también podáis disfrutar de etapas más dulces, y remontadas, aunque sean pequeñas y no se prolonguen excesivamente. Y por supuesto amor, mucho amor. Con salud y amor tenemos el camino andado.

Confío que esos dos sigan presentes en mi vida, por extensión también en la de vida de los que quiero. 
Pensad en vosotros mismos, es una tarea que os corresponde, y también es sinónimo de salud y de amor. Si nosotros no estamos bien, poco podemos hacer por los demás.

Endulzad los días amargos, van a venir igual, pero de cómo lo gestionéis van a depender muchas cosas. No podemos volver atrás, ni un año, ni cinco ni diez. Tampoco podemos cambiar el pasado. Lo que sí está en nuestras manos es construirnos un futuro lo más agradable que se pueda.

Y recordad algo, sois suficiente, quizás no os lo digan a menudo ni cuando necesitáis escucharlo. Pero lo sois. Disfrutad de la compañía de los que se alegran al veros brillar y son un poquito más felices cuando os pasa algo bueno.

No desperdiciéis vuestro tiempo. No tengáis miedo a decir "no", a hablar de vuestros sentimientos y a demostrar lo que sentís. Y si puede ser, atreveros a vencer algún miedo. Sentiros orgullosos del camino recorrido, de lo que hacéis y de lo que todavía sois capaces de hacer. Defended aquello en lo que creéis. Actuar de manera coherente. Sed sinceros con los demás, pero mucho más con vosotros mismos. Escuchad y escuchaos. Aproximaros a vuestros sueños y pelead por ellos. Acompañaos de gente que os sume. Haced más de lo que os guste y con quien os guste. Elegid bien con quién compartís la banda sonora de vuestra vida. Disculpaos cuando sea necesario y sed capaces de reconocer vuestras meteduras de pata. Liberaos de complejos físicos, mentales o del tipo que sean, siempre seréis "perfectos" para la persona adecuada.

Me vienen ahora muchas canciones a la cabeza, y todas son un buen ingrediente para celebrar la vida, baile con los pies o con el corazón. Cada uno sabe qué le alegra el espíritu.



Gracias por la paciencia y el aguante y soporte en mis días grises. La vida es bellísima, aunque no seamos capaces de verlo los 365 días del año. Poneros pesados para inclinar la balanza hacia la cara amable que prácticamente todo puede tener.

Menuda parrafada ¿eh? Lo siento pero mi esencia es la misma acariciando los 42. Feliz vida a todos.


jueves, 1 de agosto de 2024

Infinito

Esta entrada no ha sido escrita cuando se publica. Voy a dejarla programada para que se publique el 1 de agosto, a las 21:15. A esa hora, minutos arriba, minutos abajo, se cumple un año, ¡menudo año! de la muerte repentina de mi padre. Pensaba poner "fallecimiento", porque suena más suave, pero muerte es más real, menos edulcorado. He revivido en mi cabeza ese día enterito, esa mañana, esa noche y esa madrugada más veces de las que puedo recordar. Se considere positivo o no, hay detalles que tengo difusos y de los que no estoy segura al cien por cien. Otras por el contrario siguen nítidos, sea positivo o no que mi mente continúe manteniéndolos tan presentes.

Podría decir mil cosas sobre este periodo, entre el 1 de de agosto de 2023 y el 1 de agosto de 2024. Desde luego han sido doce meses complicadísimos de gestionar. He descubierto que las lágrimas nunca se acaban. Y es bueno sacarlas, aunque resulte agotador cuando son muy frecuentes. He vuelto a darme cuenta de la joya de personas que tengo en mi entorno, aunque a algunas no las vea a menudo. A otras las he visto mucho, y han sido un sostén importante y un flotador imprescindible. Porque aunque de esta tenía que salir yo "sola", han estado a mi vera en muchos momentos en los que me sentía hundidísima. Qué fastidiado eso de darse cuenta de haber tocado fondo. De hecho si algunos de ellos se juntaran, podrían hacer un recopilatorio de audios míos llorando, inconsolable. Y como este es mi blog, no voy a hablar de los duelos de mi madre y mi hermano, supongo que hemos hecho todo lo que hemos podido. Hace poco me salió en Instagram un vídeo de Amaia Montero, a raíz de su vuelta a los escenarios de la mano de Karol G, empezaron a salirme algunos vídeos suyos. Y no todos eran musicales.  En este que me apareció, hablaba de la muerte de su padre. Y que ese tipo de sucesos es algo que no se supera, simplemente aprendes a vivir con ello. A mí por una parte me parece tristísimo, pero es una realidad como un puño. Ni he superado ni superaré la muerte de mi padre, solo he aprendido o estoy aprendiendo, a vivir con ello. A intentar deshacer el nudo en la garganta que me produce su vacío, tan inesperado como doloroso. A levantarme cada día sabiendo que la vida sigue, sin él, pero sigue. Eso es durísimo y muy doloroso. De vez en cuando busco su voz, rescato ese audio de WhatsApp de apenas seis segundos de duración. Ese audio del que hablé al escribir aquí, por primera vez, de todo lo sucedido esa fatídica noche del 1 de agosto. Y me encanta escuchar su voz, no me conformo con ponerlo una sola vez. No he seguido buceando para ver si hay más, con ese me vale, y con las palabras de ese mensaje, también. No es casualidad, no puede serlo. 

Y podría haberme ahogado en mis propias lágrimas, lamiéndome las heridas pensando lo mal que me trata la vida por haberme quitado a mi padre, a mi gusto antes de tiempo. Pero va a ser que no, yo no soy así, esa no es mi esencia ni mi manera de contemplar el mundo ni tratar de entender la vida. Esto no quita que haya maldecido muchas cosas, haya gritado, haya estallado, me haya cabreado con el mundo o con algunas personas, no haya tenido ganas ni de salir casa, no tuviera ganas de hablar con casi nadie pero, y es una realidad, estoy bien. Que sí, que hoy es 1 de agosto y hará un año que se fue "para siempre". Lo que pasa que esto se puede enfocar de muchas maneras. Es el aniversario del fallecimiento de mi padre, cierto. El primer año de mi vida sin él, cierto también. Y con todo y con eso soy afortunada, soy muy afortunada, porque se cumple un año de vida sin él, pero casi 41 años de vida con él son los que pude disfrutar. Y eso es una barbaridad, una suerte gigantesca, inmensa. Desgraciadamente muchas personas no han disfrutado de algo semejante. Cerca de 41 años, faltaron 20 días, juntos. Por eso y por cada una de las personas con las que cuento de verdad, en mi vida, repito que me considero afortunadísima. Me sentí y sigue siendo así, muy arropada  Y no iba a poner nombres, pero hay algunos que, según el contexto, merecen una mención especial o una matrícula de honor. De las personas del velatorio no me arriesgo a poner todos los nombres, porque me dejaría muchas en el tintero. Gracias a cada uno de los que se acercaron al velatorio y/o al funeral. 

Atravesando el duelo a mi lado, cada cual a su ritmo y manera, mi madre y mi hermano. No ha sido fácil ni lo está siendo. Insisto en un punto, papá querría que fuéramos lo más felices que se pudiera. Y que estuviéramos unidos. Gracias.

Jorge, mi pareja, mi novio, mi chico. Mi todo lo que él y yo queramos, porque me importa un bledo auténtico lo que opinen los demás. Y te quiero lo que no está escrito. Y esta vez hago una excepción, porque sentía la necesidad de poner tu nombre, sin que hiciera falta leer entre líneas. Las preguntas ajenas y explicaciones, mías, sobran. Gracias.

Y luego ya no sé ni en qué orden poner a estas mujeres excepcionales: Ana Belén, Carmen, Cris (tranquila que pongo el principal abreviado, y va que chuta), Mariate, Marisa, Marta, Mayte, Noemí, Pilar C. y Soraya.  Gracias. Prosigo con la lista de mis mujeres fabulosas. Y por supuesto también Ana y Lourdes (vaya trío...sí), Nekane, Kris con k, Inma, Fany, Lucy, Isa, Anaí,  Myriam, Tess, Pepi, Celia, Chus, Fuen, Sofía, María Josés, Ana, Cris C., Patri, Encarna, Tita, Paqui, Gely, Feli, Charo...La lista es tremenda. Gracias.

También hay nombres masculinos como David, Jesús, Míchel, Arturo, Ramón, Javior y Javiher, Héctor,  Iván, Jose, Rubén, Guillermo...Gracias.

Familiares, especialmente  Ana, Tere, David y Esther,  y Jose. Gracias. Hago hincapié en mi prima Ana, porque gracias a tus palabras sentía que él seguía vivo. Me parece que es una de las mejores formas de lograr que siga vivo alguien que ya no lo está, recordando a esa persona. Y agradezco mucho cada momento en el que lo has hecho, y no han sido pocos precisamente. En mi caso lo hago cada día. Como la canción de "El Rey león", "Él vive en ti". Mi padre sigue vivo dentro de cada una de las personas que disfrutaban de su existencia. Y lo siento muy vivo dentro de mí. Tengo mucho de mi madre y mucho de mi padre, físicamente y de forma de ser. 

Y amigos de la familia, especialmente Pilar y Julián; y cómo no, Mayte. Gracias.

Hay más personas, pero no quiero hacer un diccionario de nombres. Ya me he explayado más de lo que pensaba a priori.

Muchos habéis estado presentes en mis lágrimas, y me habéis acompañado como mejor habéis sabido y podido. Habría preferido que nunca hubierais tenido que hacerlo. Pero uno no elige cuándo morirse. Hace poco me di cuenta que en el porche estaba un calendario de 2023, descolorido. Paralizado en julio. Como se nos paralizó todo un poco, empezando por, probablemente, el corazón de mi padre. Y decidí tirarlo, ya era julio de 2024. Siempre recordaré el aspecto espectacular del cielo de esa madrugada, ya 2 de agosto, desde la entrada del San Carlos Borromeo. Hasta el momento, mi noche más larga. Mi padre era un cagaprisas, y a mucha honra, también lo soy. Quizás por ello el destino, bastante cabrón esta vez, decidió que si se lo llevaba, debía ser el primer día del mes. La de veces que he visto y analizado las fotos de la última celebración fuera de casa de los cuatro juntos. Esa comida en Cuatro Calzadas para celebrar el santo de mi madre. Y no, que no, que por mucho que mire y remire no había nada que me dijera que un par de semanas después íbamos a perder a mi padre. Tengo pendiente regresar a ese restaurante, no quiero sitios a los que me prohíba ir.

Muchos habéis estado ahí también en mis alegrías, y en parte gracias a vosotros han sido más grandes si cabe. Sería injusto reducir un año a lágrimas, penas, dolor, nostalgia y duelo. Ha habido mucho cariño y una pasada de amor. Y momentos felices, también, y que no nos falte la salud, imprescindible.

Decidí a escasos días de este triste aniversario, no pasar este 1 de agosto en el sitio en el que murió, iré antes, iré después. Pero esta vez no quiero estar allí, por si acaso la tristeza intenta apoderarse de mí. Si por mí fuera, si hubiera sido posible, habría preferido pasar esta fecha junto al mar o contemplando las estrellas, sabiendo que desde ese 1 de agosto de 2023 cuenta con una más, y brilla como la que más. Al menos a mis ojos, que es lo que importa.

No sé si tras esta bofetada del destino salgo  peor o mejor, sé que distinta. No soy la misma desde esa noche de mierda. No puedo serlo. No quiero serlo. 

Y aunque a mí palabras no me suelen faltar, es verdad que la emoción me sobra. Incluyo una serie de "frasecitas" e imágenes, cuando me fui encontrando con ellas, me tocaron las fibras. Y las fui guardando, algunas las he ido dejando caer en mis estados del WhatsApp. La última es algo que he pensando infinidad de veces desde ese 1 de agosto del año pasado. Duele, pero es así. Disfrutad la vida, que no hay vuelta atrás, para nada, y para nadie. 









Papá, aquí te seguimos amando y recordando todos los días, sin excepción.



Y sí, el mundo no se ha detenido. La tierra ha seguido moviéndose. Pongo el punto final a esta entrada con unas palabras de Cristina Saavedra, periodista, perdió en tres años escasos a su madrina, su abuela y sus dos hermanas: "El dolor solo se calma con amor." Gracias a todos. Gracias eternas, papá.


lunes, 29 de julio de 2024

Mamás

 Y sí, aquí me hallo, casi con tres meses de retraso, escribiendo por el "Día de la madre." Y no quería yo dejar pasar ni un día más. Pero en la fecha señalada no estaba para escribir esta entrada, ni ninguna otra. Me apetece acordarme, como es habitual,  de todas las mamás. Y hay de tantos tipos como madres existan. Recuerdo especial para las mamás ángeles, que por lo que fuera ya no están aquí pero sus hijos sí, y seguro que las tienen presente día sí, día también. Sea verbalizándolo o en silencio, con lágrimas o con sonrisas, en compañía o en soledad. Una madre es una madre y nunca, repito nunca, "desaparece" del todo. Al igual que un padre son nuestro origen, en cierto modo semillas. Y en otro raíces que nos anclan al suelo y nos mantienen en este mundo, aun cuando no sabemos muy bien para qué estamos en él. Gracias infinitas a las madres y a los padres. Cómo no a mi madre y a mi padre, pese a que de color de rosas no hay nada y a medida que sumamos años, unos y otros, todo cambia, y la convivencia se complica también. Eternamente agradecida a una y a otro, pese a los desencuentros, porque los hubo, los hay y los seguirá habiendo. Estos terceros solo con mi madre, por motivos obvios. Si mi padre estuviera vivo también lo incluiría en este punto.

Feliz día también a las madres que todavía no han hecho las "prácticas". A esas que ya tienen fecha aproximada para el nacimiento de su futuro hijo o hija. Y, sea "baby boy" o "baby girl", lo importante es que venga bien. Aquí tengo a dos amigas. Son más que amigas, parte de la familia que elegimos. Ojalá todo siga yendo fenomenal y en unos meses le deis la bienvenida al mundo a esos bebés tan deseados. Sé que seréis unas madres fabulosas, porque sois unos seres humanos estupendos. Y esos/as  niños/as van a ser muy afortunados, en ambos casos, por múltiples razones pero, la principal,  porque vosotras sois su madre. Y punto. Me alegro infinito por vosotras. Y os quiero mucho, pero mucho, mucho. 

Y aunque ya digo que llego tarde, en una fecha tan marcada me acuerdo también de las que se sienten madres y desean serlo con toda su alma, pero no saben si algún día se darán las circunstancias para que ese anhelo sea una realidad. A todas esas que tenéis instinto maternal dando brincos, y no se calla, ni tampoco deseáis silenciarlo. Ser madre no es un capricho, es un proyecto de vida. Lo que no quiere decir que una persona se convierta en madre y no sea nada más. Una madre tiene muchas facetas, y para todas encuentra el tiempo y el lugar. Una madre no deja de ser mujer, de ser hermana, amiga, pareja, trabajadora...Creo que todo es compatible y puede tener su espacio. Soy una de las vuestras. Ánimo y ojalá podáis/podamos pasar al grupo siguiente.

Felicidades a las mamás, a las que ya lo son, da igual si es algo reciente o sus "peques" se han independizado ya. Si tenéis solo un hijo o media docena. Si ellos viven cerca o a miles de kilómetros. Espero que sigáis sintiendo ese tipo de amor que creo que solo una madre es capaz de sentir. Y vuestros hijos sigan sintiendo ese amor de hacia vosotras que solo siente un hijo. O incluso si el destino, experto en jugarretas, os ha quitado a vuestro hijo...

Pues eso, "mamás" en un sentido amplio, a todas, feliz día. Que el vuestro se celebra cada día, no únicamente el primer domingo de mayo.


sábado, 20 de julio de 2024

La niña bonita: desde las entrañas

No quería yo pasar por alto una fecha tan especial, mi opo-aniversario. Hoy es 20 de julio de 2024, y se cumplen 15 años desde que superé el proceso selectivo para el cuerpo de maestros. Recordar, muchas veces es maravilloso, otras no tanto, puede incluso escocer un poco o doler "un mucho". 

Con los años he ido olvidando detalles de ese 20 de julio de 2009. Gracias en parte al recordatorio que hago aquí desde que existe el blog, conservo mejor algunos detalles de ese día. Y me veo a mí misma, sentada frente al ordenador, con mil pestañas abiertas (web de educa, sindicatos varios...) Tenía, literalmente, a mi padre a mi vera, a mí derecha concretamente. No voy a llorar, o tal vez sí, porque este año ya no esté. Pero la suerte de haber contado con él en todos mis opo-aniversario no me la quita nada ni nadie. Y en los días normales, sin ningún aniversario ni nada, en una fecha cualquiera del calendario. Mi madre estaba trabajando y mi hermano estaba en otra habitación (y fue luego el que me sugirió e hizo un excel para saber dónde quedaría de la lista).

Conseguir plaza en unas oposiciones, de un trabajo que me apasiona, es, hasta el momento. uno de mis mayores éxitos a nivel académico-laboral. Y me he alegrado una barbaridad sabiendo que este año, como yo digo, los astros se han alineado para que gente a la que tengo mucho cariño, puedan vivir una alegría así. Enhorabuena, Iván y Vega, una vez más. Y gracias por hacerme partícipe de un momento tan feliz.

Volviendo mentalmente a ese 20 de julio de hace "solo" 15 años, siempre digo que al ver la nota lo primero que me dio fue un ataque de risa. Me entró la risa tonta, de los nervios, de incredulidad. Y luego ya hubo lágrimas, muchas, de felicidad. Además de comprobar, no estoy segura de si con una hoja de papel o una regla, que había visto bien y la nota era la mía. 

Bendito aquel 20 de julio. Y bendito sea todo lo que vino a continuación, incluso lo duro, porque también me hizo crecer. Además bendito lo que sucedió antes, como interina en Madrid, y como estudiante de la USAL y la UPSA. Benditas las personas con las que sabía que podía contar entonces y con las que cuento ahora. Unas permanecen ahí, otras ya no, y otro ramillete maravilloso fue apareciendo en algún momento de este fabuloso viaje que es la vida. Tengáis que ver o no con mi entorno laboral, a todos los que estáis ahora, nuevamente gracias por eso, por estar en mi vida.

La foto que voy a compartir no es actual. es de ese verano de 2009. No tengo a mano la fecha exacta, me parece secundario. La hizo mi hermano, en otra sale él, y estamos en "La Encina" mis padres, mi hermano y yo, celebrando que había "sacado" las oposiciones.

Ese verano hubo tres fechas muy importantes. El 20 de julio, publicación de los resultados de la fase de oposición; el 30 de julio, personas que habían superado el proceso selectivo, es decir, la fase de concurso-oposición, con la provincia asignada como funcionarios en prácticas; y la tercera,  el 2 de agosto, petición presencial de destinos para los funcionarios en prácticas,  en el salón de actos del CEIP "Francisco Vitoria", mi cole de toda la vida, mi "Paco Viruta" del alma. Me hizo mucha ilusión que el acto público fuera allí.

Y aunque mantengo que a medida que sumamos años es más difícil conocer a personas que lleguen a ser amigos, en eso también soy muy afortunada. 

A menudo he tenido la suerte de celebrar este aniversario de las oposiciones junto al mar. Este año no es así. No pasa nada, estuve antes y espero estar después, cuando se pueda. 

Hace poco comentaba con varias personas que me siento como una casa con muchas goteras. Y cuando parecía que las tenía todas localizadas y más o menos reparadas. sale un chorro impresionante por un lugar que no sospechaba, no lo vi venir. Me considero una persona feliz, razonablemente feliz, pero llevo una racha que para unos puede ser breve y para otros muy larga, en la que tengo ante mis narices más retos personales de los que me gustaría. Ojalá sople el viento a favor y las aguas vayan calmándose, tanto tsunami emocional es difícil de llevar. Y es francamente agotador. Menos mal que hay otras personas que lo compensan con la paz que aportan a mi vida. La calma, el cariño, la confianza, el amor...

Está claro que hay que exprimir lo bonito que tiene cada día, y sí, cada día tiene su aquel.  Hay gente experta en ver lo malo solo, yo me decanto por ver la cara hermosa de la vida. Y hoy va a ser un día bonito y especial, porque así lo quiero, y punto. Lo que no quita que haya días grises en los que parece que casi nada sale bien. Y desde las entrañas os digo que la vida avanza a una velocidad de vértigo y hoy estamos aquí, pero mañana no se sabe. Por eso me apetece seguir celebrando nuevamente un 20 de julio, y me veo a mí misma descalza, frente al instituto "Eras de Renueva" de León, pisando la hierba, recién terminada la segunda parte de la oposición. Y aunque mi sensación al salir fue muy buena, preferí ser prudente con todo el mundo, por si yo pensaba una cosa y luego pasaba la contraria. No iba descalza por capricho, tenía un espolón calcáneo en el pie derecho y fascitis plantar en ambos. Y el calzado aumentaba mi dolor peligrosamente. Aguanté como pude porque ante el tribunal tenía que sonreír, intentar demostrar conocimientos, pero también corazón de maestra. Y como una vez me dijo alguien, que las personas del tribunal quieran tenerte como compañera. Parece que funcionó. 

La música esta vez viene de dos cantantes con mucha garra, Rozalén e Isabel Aaiún.


Celebrad la vida, y si estáis en algún lugar especial (cualquier lugar puede convertirse en especial con la compañía adecuada), disfrutad al máximo. Las fotos son de hace unos días, cuando sí estaba junto al mar...Y sí, gracias. Ya camino de los 16.


miércoles, 3 de julio de 2024

18 de junio de 2024

Aquí sigo, tras más de mes y medio sin aparecer. Casi no sé ya en qué día vivo, es uno de los pequeños grandes placeres de las vacaciones estivales.  La fecha que hace de título de la entrada responde a otros motivos. Fue un día de alegría, en el que confirmaron mi prórroga de Compensatoria. Traduzco un poco, el curso que viene seguiré en el Salinas. Parece mentira, con lo mucho que he danzado, porque he querido, voy a estar un cuarto año en el mismo destino. Y feliz, para qué negarlo. No voy a pintar todo de color rosa, pero la balanza se inclina, por muchas razones, en positivo para querer seguir en el instituto, en este instituto. Ha sido un curso intenso, en el que a veces era inevitable que se mezclara el reto laboral de batallar con mucha frecuencia con mi alumnado, con mis batallas personales por razones diversas, Entre estas últimas, obviamente, la que más peso ha tenido es la ausencia de mi padre, esa lista infinita de primeras veces sin él o alegrías sin su presencia y el sabor agridulce de las mismas por no poder contar con él. Por eso, pese a la alegría reinante, hubo momentos de lágrimas, por no escuchar su "muy bien hija" al decirle que seguiría en el Salinas. Sé que desde donde esté se alegra un montón. Pues eso papá. que un curso más, continúo en Garrido.

Desde que salió el listado provisional, el 24 de mayo, no es casualidad, María Auxiliadora (mi padre era antiguo alumno salesiano y tenía especial devoción por ella), pensé que había que celebrarlo si se confirmaba. Por eso quise celebrarlo con mis compañeros el último día de clase. Y sí, soy de las que celebra todo, porque lo malo viene solo y hay que valorar más las cosas buenas que nos pasan. Y seguir relativizando las cosas que nos pesan. Ojalá pueda celebrarlo más años con ellos. Si no fuera así es porque el destino prefiere presentarme otros retos. Este curso tuve una suerte que no suele pasar. Creo que puedo contar con las manos las veces que me he encontrado con alguien con tanto interés por aprender y curiosidad por saber como este año. Es la primera vez, estando en Compensatoria, que hago tantas valoraciones positivas en los informes finales, ¡qué felicidad! La verdad he tenido más suertes, como la de conocer a personas fabulosas, algunas seguirán en el insti, otras tienen nuevo destino, a las que sientes más próximas de amigas que de compañeras. Y personas ya conocidas que siguen siendo un amor, y es de agradecer que hayan estado tan cerca en un año tan complicado de digerir para mí. Gracias a todas, es un gustazo ir a trabajar con gente que saluda con una sonrisa, te abraza, escucha, gasta bromas, transmite calma y/o derrocha energía y buen rollo por cada poro de su piel, como si fueran un rayo de sol. Y de toda la gente que se cruza en mi camino, a mí me pesa la buena, la que hace mi viaje más ligero, el camino más agradable.

Lo que sí echo de menos es ser tutora, pero sé cómo funcionan estas cosas en un instituto. Y en el mío la única opción sería una co- tutoría. Supongo que eso solo es planteable si hay al menos 5 o 6 alumnos de Compensatoria...cruzo los dedos, pensando en 1º de la ESO claro.

De momento lo único que tengo claro es que puedo y debo disfrutar de este verano,  y que lo que venga sea para bien.

Espero, esto va dirigido a docentes, alumnos y familias, que el balance de vuestro curso haya sido agradable. Y si no ha sido así, coged aire y esforzaos para que el que viene sí lo sea.

A mí el 28 de junio me embargó la felicidad al acabar el claustro. Miraba la hora con extrañeza porque fue más breve de lo esperado y eso aumentó mi felicidad. Se jubilaron cuatro compañeros, no es moco de pavo. Y a ojo me da que en los próximos cuatro cursos se van a jubilar unos cuantos más. Ojalá la salud les acompañe a los cuatro y puedan disfrutar del lujo que supone gestionar nuestro tiempo. 

Ahora estoy intentando poner orden en mi espacio. Orden literalmente, quiero tirar papeles a tutiplén y deshacerme de cosas que no quiero conservar ni un día más. Me agobia. Y como tiene fácil solución, en ello ando. Eso sí, por capítulos, necesito tiempo porque es inviable hacerlo todo de una vez. 

A día de hoy el calor ha apretado muy poco. En teoría hoy ya empieza a notarse el verano de Salamanca, una combinación de calor seco y temperaturas de 30 y pico grados. Vamos a ver si dura. Todavía no he "estrenado" la piscina. Y me parece que tendré que esperar unos días, cuestiones de agenda, no de grados.

Mucho ánimo a los que lo necesitáis, a veces el destino se comporta como un malnacido y parece disfrutar poniéndonos a prueba. Y sé que más de los que me gustaría estáis en esta tesitura. Ya sea por motivos de salud propios o de los más próximos. Sé que hay luchas muy complicadas y carreras en las que solo es posible ver el principio, pero no se atisba la meta, y eso puede ser muy fastidiado. Espero que vuestras situaciones mejoren, en los casos que eso es posible, y en los que no, procurad sacar algo bueno de toda esa mierda. Aunque parezca imposible, se puede, cuesta pero sí es posible.

La música viene de manos de Dani Fernández, una versión distinta de su "Todo cambia". Y es que es así, nos guste o no, todo cambia, a veces sin esperarlo, pillándonos en bragas. La vida pone delante de nuestras narices un Everest que hay que escalar o sí o sí. Suerte con los vuestros.