domingo, 5 de abril de 2026

ESTAR

 Estar, según la web de la RAE:

Del lat. stare.
Conjug. modelo actual. ◆ U. solo en 3.ª pers. sing. en acep. 16.
  1. copulat. U. para expresar un determinado estado del sujeto.
  2. intr. Dicho de una persona o de una cosaExistirhallarse en este o aquel lugarsituacióncondición o modo actual de serU. t. c. prnl.
  3. intr. Permanecer o hallarse con cierta estabilidad en un lugarsituacióncondiciónetc. U. t. c. prnl.
  4. intr. U. con ciertos verbos reflexivos para denotar gran aproximación a lo que tales verbos significanEstarse muriendoo estar muriéndose.
  5. intr. Tocar o atañer.
  6. intr. Dicho de una prenda de vestirSentar o caer bien o malEsa chaqueta le está ancha a fulano.
  7. intr. U. con ciertos adjetivos o participios pasivos para expresar irónicamente lo contrario de lo que estos significanEstás listo. Estás arreglado.
  8. intr. estar dispuesto a ejecutar algoEstar a cuentasa examen.
  9. intr. U. para indicar que corre un determinado día del mesU. m. en 1.ª pers. pl. Estábamos a cinco de enero.
  10. intr. Dicho de una cosaTener un determinado precio en el mercado¿A cuánto están las patatas?
  11. intr. Vivir o trabajar en compañía de una personaEstoy con mi madre.
  12. intr. Avistarse con alguiengeneralmente para tratar de un asuntoMañana estaré con Arturo en su despacho.
  13. intr. Tener acceso carnalDesde hace un año estoy con Julio.
  14. intr. Desempeñar temporalmente un oficioEstar de albañilde cajerade cocinero.
  15. intr. Ejecutar una acción o seguir un procesoo hallarse en disposición para ello. Estar de viajede mudanzade desesterode obra.
  16. intr. Consistirser causa o motivo de algoEn el trabajo gustoso está la felicidad.
  17. intr. Dicho de una cosaHaber alcanzado un determinado precioEste piso está en un millón de euros.
  18. intr. Dicho de una personaEntender algo o estar enterado de ello. Estoy en lo que usted dice.
  19. intr. Creer algoestar persuadido de ello. Estoy en que vendrá Miguel.
  20. intr. Denota la disposición próxima o determinada de hacer algoEstar para testarpara morir. No está para bromas.
  21. intr. No haberse ejecutado aúno haberse dejado de ejecutar algoEstar por escribirpor sazonar.
  22. intr. Dicho de una personaHallarse casi determinada a hacer algoEstoy por irme a pasear. Estoy por romperle la cabeza.
  23. intr. estar a favor de alguien o de algoEstoy por Antonio. Estoy por el color blanco.
  24. intr. Hallarse en una determinada situación o actitudEstoy que no me tengo. Está que trina. Está que bota.
  25. intr. U. con el gerundio de verbos durativos para reforzar su aspecto durativo o progresivoEstá durmiendo. Estaba cantando.
  26. intr. coloq. Encontrarse enfermoEstá del estómago.
  27. intr. desus. ser1.
  28. prnl. Detenerse o tardarse en alguna cosa o en alguna parte.

Con el alumnado, da igual Primaria o Secundaria. Da lo mismo si son de Compensatoria o no, siempre hablamos en el área de Lengua castellana y Literatura, de las categorías gramaticales. Obviamente profundizamos más o menos, según los conocimientos previos del alumno, sus necesidades y el curso en el que se encuentre.

Pues esta vez, de madrugada, en mi salsa, muy "a mi manera", me he decantado por elegir un verbo, de la primera conjugación, para titular esta entrada. Y como es mi blog, he pensado que "estar" va a ser una especie de hilo conductor de la misma. Y aunque pueda parecerlo, el meollo de la entrada, no reside en la asignatura de Lengua.

Estar es el infinitivo, al terminar este en -AR, pertenece a la primera conjugación. Identificamos el infinitivo como una de las tres formas no personales (simples) que puede tener un verbo. No se conjuga según el sujeto.

No voy a conformarme con el infinitivo, me gustaría conjugarlo, al menos un poco. He elegido ir de lo menos reciente a lo actual y, en tercer lugar, lo que queda por venir.

ESTUVE es la primera persona de singular del pretérito perfecto simple (indefinido). Al ser un tiempo pretérito, se refiere al pasado. Como ejemplo puedo decir: Hace 7 años estuve en el CRIE de Berlanga con 13 de los alumnos de mi tutoría del CEIP "Filiberto Villalobos" de Guijuelo. 
En clase eran 20, pero solo fueron 13 por varias razones, las cuales no veo apropiado citar. Solo decir que visto con distancia, hay cuestiones que entiendo de otra forma, deberían haber ido más, no sé si todos, pero más. No siempre recuerdo este aniversario en el blog. Esta vez ha caído en medio de las vacaciones de Semana Santa y me apetecía mucho mencionarlo aquí. Fue una aventura con todas las letras. He rebuscado, entre las carpetas de fotos que les hice llegar a las familias, algunas imágenes para incluir aquí. Y se me han saltado las lágrimas de alegría.  Fueron unos días intensos, inolvidables, especiales, divertidísimos, muy emotivos y agotadores. Recordar todo lo vivido buceando entre las fotos que hice, bastantes por cierto, me ha hecho pensar en por qué me dedico a la docencia y no a otros campos. Y que en el título de "maestra", aunque no lo parezca, van incluidas muchas veces facetas tan dispares como psicóloga, médico, enfermera, madre, "Wikipedia" con piernas, fotógrafa, policía, monologuista y mediadora.  Y en todas ellas me encuentro, en ocasiones porque no me queda otra, e intento "aprobar", aunque no siempre alcanzo mis objetivos. Es un alegrón ver que 7 años después sigo en contacto con bastantes de mis "polluelos" de ese mágico y complicado 5ºC. Hay fotos preciosas, no lo digo por haberlas hecho yo, sino por sus caras, que hablan. Una de mis favoritas es la de 5  de los 6 niños que fueron (7 eran niñas), con el balón de fútbol. También tengo algunas solo con un alumno o alumna, me encantan todas. Aunque mis preferidas son las grupales, en las que de los que fuimos, no falta nadie. Y si me dan a elegir, la de "La Fuentona" con los 13 fantásticos. ¡Lo que pude reírme esos días! hubo alguna lágrima pero creo que ello no la vieron. También abrazos infinitos y frecuentes, miradas, aprendizajes...
Imagen propiedad de Raquel Plaza Juan.
Una experiencia inolvidable e irrepetible, porque si volviera al CRIE algún día, sería en circunstancias distintas. Ni mejores ni peores, pero nada que ver con las de entonces. He pensado, mientras veía las fotos, que esos niños, algunos de ellos por entonces no habían hecho la cama nunca o casi nunca, ahora ya se afeitan, y son adolescentes (con 18 o acariciándolos), cada uno con el camino por el que haya tirado. Igual que las entonces niñas, ya unas mujeres, más maduras desde siempre, de peques se nota más la diferencia que ahora, encantadoras, antes y ahora. Todo esto lo aplico a los que fueron al CRIE y a los que no. Para mí sigue siendo, tras casi 18 años ejerciendo oficialmente de maestra, una de las mejores experiencias educativas en las que he participado. Si bien sé de muchos de estos alumnos, aunque no sea detalladamente, me conformo con saber que están bien y les va razonablemente bien. A la gran mayoría no los he vuelto a ver desde junio de 2019, pero sí me gustaría charlar un día con ellos, y ponernos al día en persona. Las redes sociales tendrán muchas cosas, pero a mí cálidas no me parece. Un abrazo virtual no es un abrazo, por muy bonito u original que sea el emoji o el gif que lo ilustre. Y uno con letras tampoco, ahí no se escucha el latido de nadie, ni se siente ese calor especial que te proporciona al abrazar. Dicho queda. Como siempre, a todos, a los 20, os deseo y seguiré deseando lo mejor.
Y el pequeño popurrí de fotos incluye imágenes de Berlanga de Duero, Burgo de Osma y "La Fuentona". La penúltima está hecha desde el autobús, en movimiento, poco antes de "aterrizar" en el CRIE de Berlanga.

Todas las imágenes son de mi propiedad (Raquel Plaza Juan).

Que conste que mi intención era mencionar de pasada el "CRIE aniversario" y hablar de otros temas pero, no he podido resistirme a profundizar un poco. Y claro, ahora ya, rozando las tres menos cuarto de la mañana, se me caen las pestañas. Hasta aquí lo que escribo el 4 de abril. 

Retomo la entrada a 5 de abril, a horas poco habituales para escribir...Soy nocturna para el blog, pero tocaba hacer una excepción.

Del CRIE poco más puedo añadir, que da igual los años que pasen, los excelentes recuerdos que todavía conservo, más los que las fotos y las crónicas en el blog que hice del mismo me ayudan a refrescar, siguen siendo muy numerosos y fabulosos. Sí me faltó, esto mirando hacia atrás ahora, alguna actividad con todas las familias y sus hijos para poner broche a un curso complicado a la par que especial. No sé si fue más lo uno o lo otro...

Y dejando a un lado a mis queridos/as ex alumnos/as de mi tutoría de Guijuelo, me gustaría seguir conjugando el verbo estar. En concreto el presente de indicativo, el referido al momento actual, al ahora.

ESTOY relativamente bien. Tengo mil cosas en la cabeza, muchos frentes abiertos que no acaban de ya no digo cerrarse, sino de alcanzar una solución, algunos requieren tiempo y prefiero que lo tengan. He pasado gran parte de las vacaciones bastante acatarrada y tocada, otra vez, por la ciática. No he "viajado" porque las circunstancias no se han dado. Pero sí están siendo unos días de desconexión, bastante descanso, y reconectar con mucha gente. De hecho puede que sean las vacaciones en las que he podido quedar con más gente. Con algunos unos minutos, con otros horas. Y ante el número considerable de amigos más mi pareja, solo puedo sentirme afortunadísima y tremendamente agradecida. Gracias, de nuevo, a Jorge, Mariate, Lucy, Inma, Ana Belén, David, Mayte, Héctor, Juanan, Marta y Noe. A los menores de edad no los he incluido je je je, que entre "babies" y no tan bebés han sido otros tantos. He disfrutado hablando con vosotros en pequeño grupo y a solas, de la vida y de muchos de los momentos en los que nos encontramos, coincidamos o no. Tengo una red de personas que es infinitamente hermosa. Y aunque no haya podido viajar, al charlar con vosotros sí lo he hecho, al pasado y al futuro, y ha sido precioso, a la par que necesario. Lo necesitaba, y puede que no me hubiera dado cuenta. Hasta he hablado de temas que no quería tocar. Sois la mejor medicina para cualquier dolencia...¡Os quiero!

Así que, de manera resumida, así ESTOY. Estoy arañando minutos de vacaciones, con 0 ganas de retomar la rutina laboral, y todavía muy descolocada con el horario de verano. Desde el cambio de hora, ayer fue la primera noche que fui capaz de irme a dormir antes de las 2 de la madrugada. Estoy también esperanzada e ilusionada por lo que queda, de mes, curso y año, en el ámbito laboral y en el personal, confío en atraer más buenas noticias que malas y ser portadora de buenas, no necesito que sean muchas. Eso sí, mi cuerpo pide ver el mar a grito "pelao".

En el presente no quiero enredarme demasiado, que no procede.

Respecto al futuro, futuro simple: ESTARÉ. Obviamente en los tres que conjugo me he quedado con la primera persona del singular, el YO, algo que me cuesta priorizar, pero o me priorizo yo, o no lo van a hacer los demás por mí en según qué escenarios. No sé dónde estaré trabajando el curso que viene, quedan algunas incógnitas por responder. No obstante, no me quita el sueño, mi cabeza está llenita de cuestiones mil veces más relevantes. Sin trabajo, afortunadamente, no me voy a quedar. Dije hace unos párrafos que no quiero volver a la rutina del día a día en los institutos, y he sido muy sincera. Sin embargo, sí me apetece ver a algunos compañeros de ambos, así como a parte de mi alumnado. ¿Soy rara? Tal vez. Si lo soy por eso, me gusta serlo, no pienso cambiar esa manera de entender el mundo a estas alturas de la peli.

Tampoco sé, jugando con las funciones de "WhatsApp", cuál, será mi estado, probablemente cansada ja, ja, ja, espero que también feliz, ilusionada, tranquila, esperanzada, agradecida... Cuando sale lo del estado, igual que si el "Facebook" me pregunta, me hace gracia, y pienso al mismo tiempo...¿y a ti qué te importa? Prefiero poner frasecitas en el estado, porque me gustan, sin más, y cada cual ya interpreta lo que quiere, somos un país libre. Un país en el que no entiendo tanta polémica sobre la eutanasia de Noelia Castillo. Sinceramente, nos preocupamos mucho por la vida y tratamos vagamente el tema de la muerte. Para mí la muerte, y no me gusta creerlo pero lo creo, es el punto y final a la vida. Y es justo regular que algunas personas tengan derecho a una muerte digna, porque la eutanasia no deja de ser una especie de suicidio asistido. No me parece un capricho, y entiendo que haya gente que se oponga a realizarla, pero eso no quita que mi cabeza también me dé para ver más allá, y por lo leído en muchos medios sobre Noelia Castillo, comprendo que solicitara la eutanasia. Tiro de empatía y no sé cómo habría actuado en su lugar, pero alcanzo a entenderlo. Eso sí, también invito a reflexionar a todas las personas y agentes implicados en las distintas etapas de su vida, probablemente la sociedad, también no le tendió la mano cuando estábamos a tiempo, y luego ya fue tarde. Creo que autorizar una eutanasia en una persona tan joven, ha debido ser dificilísimo, y lo han tenido que ver muy claro para concedérsela porque, quiero pensar que si hubieran dudado mucho, se habrían negado, y no fue así. Noelia, por fin, descansa en paz. Por muy fastidiado que sea asimilar que con 25 años alguien voluntariamente no quiere continuar viviendo. Porque duro es durísimo, de escuchar, ver, leer y todo. Defendemos mucho el derecho a la vida, pero no me parece mal, lo encuentro hasta necesario, proteger el derecho a morir dignamente (ojo, no en general y para todo el que la solicite, de eso nada). Eso sí, ESTARÉ muy contenta si el día de mañana los políticos se preocupan mucho más por cuidar la salud mental de los ciudadanos, les votaran o no. Si además dignifican las residencias para personas dependientes, sean ancianos o no, que se atrevan a meterle mano a algo que, desgraciadamente, no cubre la demanda que hay, y el coste para los implicados es brutal. Necesitamos una red pública mucho mayor de residencias para personas dependientes, con mayor o menor grado, que sea capaz de cuidar adecuadamente a los que allí residen, muchas veces porque no les queda otra. Y también promover que con ayudas públicas muchas más personas puedan estar en sus casas, y no tengan que abandonarlas porque dependen de otros hasta para lo más básico. Hoy vengo reivindicativa, voy a frenar, o no acabo esta entrada ni mañana.

A raíz de la libertad, reflexionaba también, hablando con una gran amiga sobre las sospechas de una posible relación sentimental entre dos integrantes de una conocida banda coreana (del sur), BTS, de la suerte que tiene la gente en España (por ejemplo), y la desgracia de haber nacido en otros lugares. Debe ser que cada año que pasa mi cabeza es más dura, pero prohibir que dos personas se amen, me parece ilógico e infinitamente injusto. O que por hecho de amarse eso pueda suponer que los cancelen a nivel profesional. Me da igual que se traten de dos chicos (hombres) o dos chicas (mujeres). Algunos alumnos míos, especialmente si son de 5º de Primaria en adelante, suelen sorprenderse cuando, al hablar del amor, de relaciones de pareja etc., a mí lo que de verdad me importa, es que ellos sean felices, me da igual si están con alguien del mismo sexo o no. Pero lo relevante es su felicidad. Y por repetitivo que pueda parecer, porque llevo años y años con este "discurso" (declaración de principios) me da igual si eran de 5º de Primaria o 3º de la ESO, zona urbana o rural, defiendo aquello que me parece justo y, más allá de las notas que saquen en cada área, lo que más me interesa es su felicidad, y la familia, las amistades y la pareja, pesan mucho en ella. Ojalá nadie se lleve las manos a la cabeza al leerme, no me importa exponer mis valores, principios, creo en ellos firmemente y los seguiré defendiendo a capa y espada. Y el derecho a amar libremente es fundamental. Y si el día de mañana, u hoy, alguien que haya sido parte de mi alumnado tiene pareja, que sea lo más feliz que pueda con ella, sea de su mismo sexo o no. Ya advertí antes que hoy estoy especialmente reivindicativa.

Pues eso, dicho queda, y al que le moleste, que no lea lo que escribo. 

Gracias por haber estado cuando hacía falta, a veces sin ser consciente de lo mucho que necesitaba esa compañía y el bien que me iba a hacer. Estaría mucho más tranquila si todo mi mundo estuviera más en calma, pero sigo confiando en que el viento en breve va a comenzar a soplar a favor. Estaré lo mejor que pueda con lo que tenga y sin lo que no tenga. Habría estado muy bien haber podido viajar estas vacaciones, pero ha estado fenomenal todos de los que sí he podido disfrutar. Las vacaciones ya llegarán, cruzo los dedos para que no tarden demasiado, con 4 días de desconexión me doy con un canto en los dientes. Y como siempre, estaré bien si además de encontrarme mejor, los que quiero están bien de salud.

Como siempre, un poquito de música para acompañar esta entrada del blog. Intentaré no escribirla a ratos, sino del tirón, porque al haberlo hecho en distintos momentos, me extiendo una barbaridad, y el tiempo es oro, para todos.











sábado, 28 de marzo de 2026

GOYA, MARZO y PUBLICIDAD

Empiezo a escribir esta entrada hoy domingo, primer día de marzo. Anoche debía ser una "noche de cine". Creo que tengo cuatro citas casi ineludibles frente a la pantalla del televisor: Las campanadas de fin de año, el concierto de año nuevo, Eurovisión y los Premios Goya. Ayer fue el turno de los Goya.

Sobre la gala, decir que se me hizo larga y aburrida. Hubo algunos destellos que merecieron la pena, pero en conjunto la vi bastante sosa. No culpo a los presentadores, en teoría los conductores de la gala. Mi sensación es que cada vez les quitan más peso escénico, puede que para ahorrarles disgustos con las críticas feroces que suelen caerles, sean los que sean. Pero no me pareció que brillaran. De la música esperaba más, si me dan a elegir, me quedo con el homenaje a los que ya no están, homenaje  al mismo tiempo a Robe Iniesta en las voces de Belén Aguilera y Dani Fernández. Emotivo "Si te vas", de lo más potable de la velada, musicalmente hablando.  Por ponerle un pero, a Belén no le entendía muy bien, su vocalización fue mejorable, no obstante, sí me gustó la actuación de ambos.

Y de música lo siento, pero como esta es mi crónica de los Goya, no voy a incluir nada más. Para gustos, ya sabéis, los colores...

Respecto a los discursos de agradecimiento, para mí donde suele haber más chicha y además siempre alguno me sirve de inspiración, destacaré cuatro, ojo que el orden no significa nada:

1.- Álvaro Cervantes, al recibir el Goya al Mejor Actor de Reparto.

Estuvo soberbio. Desconocía el término "capacitismo" pero, desgraciadamente...¡cuánta razón! Preciosa la historia de las "personas libro", que un día le contó su compañera de película y prota de la misma, Miriam Garlo. "Personas libro", personas a las que mirar, cuando se sentía perdida...Y yo me lo apropio también y le doy una vuelta de tuerca, "personas brújula", entendidas como aquellas a las que recurro cuando me siento perdida, y me ayudan a recuperar el "rumbo". Y puede que no sean muchas, porque los puntos cardinales puros y duros son solo cuatro, dejemos sudeste...No sé, cada vez que me pasa algo que necesito compartirlo (para bien o para mal), no pienso en mucha gente. Es más, con el paso de los años cada vez vienen menos nombres a mi mente. No lo interpreto como algo negativo, sino como que con las canas tengo las cosas más y más claras y compartir determinados pensamientos y/o sentimientos con muchos me parece una idea pésima. La gente tiende a preguntar más de la cuenta y a estar pendiente (en exceso). Y eso supone tener que repetir lo mismo una y otra vez, y entrar en detalles que para bien o para mal no tengo ganas de dar, y romper una distancia sana que quiero mantener. Insisto, con lo muy bueno y con lo muy malo. A mí me resultaba agotador y doloroso, creo que el fallecimiento de mi padre fue el punto de inflexión, y a partir de ahí empecé a entender el mundo de otra manera, ni mejor ni peor, simplemente distinta. Gracias a mi Norte, mi Sur, mi Este y mi Oeste. Los silencios, a veces, también se hacen por salud. Cuidad a vuestras personas especiales, sean libro, brújula o lo que sea. No deis nada por sentado ni a nadie por seguro, los vínculos hay que cuidarlos. Y lo digo yo, que cuando anímicamente no estoy para tirar cohetes me aparto, intento hacerme invisible, aunque no es lo mío la invisibilidad.

2.-Miriam Garlo, actriz ganador al Goya de Mejor Actriz Revelación.

Simplemente...¡Maravillosa! Y me encantaron sus palabras respecto al matiz al explicar que las personas sordas no son mudas, pero que a lo mejor su voz no es oral. Entono el "mea culpa", porque nunca lo había visto así. Brillante su discurso sobre la identidad propia, la comunicación, el respeto, el arte, la invisibilidad, la conexión y la empatía. Me dan ganas de ponérselo a todos mis alumnos, especialmente a los de alfabetización, Porque hay algunos a los que da igual las veces que se lo repitamos, muestran cero interés en ampliar sus nociones de español. Como digo yo, ya manejan un "español de supervivencia", y no están interesados en mucho más...¡Qué lástima! Anoche me sentí un poco extranjera. Creo que TVE1 debería haber tenido más en cuenta a las personas que presentaban los premios, así como a algunos de los posibles ganadores. Y a mi parecer, habría hecho falta un traductor de euskera y otro de catalán. Hubo detalles que me perdí, y me da rabia.

3.- Alba Flores y Silvia Pérez Cruz, con su Goya a mejor canción original. Solamente habló Alba Flores, entiendo que es algo que ellas ya habían hablado previamente. Me encantaron sus palabras de agradecimiento y el final del mismo, con un fragmento de la canción "No dudaría", impresionante. Y poderoso mensaje de aquellos que tienen voz para usarla delante de mucha gente. Agradecí los múltiples guiños hacia el genocidio de Palestina, y como nos estamos limitando a ser meros espectadores, como cuando vamos al cine...No hemos aprendido nada. No recuerdo a quién le escuché esto, si fue famoso o cercano, pero hace un tiempo, al hablar sobre la sociedad actual y su manera de obrar, afirmó, sin dudarlo: "Nos extinguimos". Y no lo veo descabellado, más bien hace justicia al caos reinante en el loco mundo del que formamos parte.

4.-Alauda Ruiz de Azúa y su Goya a la Mejor Dirección. Gracias por hablar del talento y de las oportunidades. No fue un discurso extenso, tuvo la oportunidad de dar varios al tener más de un premio, pero fueron breves y sabias palabras a la vez. Hay talento en ambos géneros, aunque en mucho ámbitos las oportunidades que se le dan a uno u otro, difieren bastante. Y me parece un acierto recordarlo, y ver si algo cambia y alguna conciencia se remueve, por difícil que resulte.

Y podría enumerar alguna intervención de los "Goya", pero no pretendo saturar a nadie.

Retomo la entrada hoy jueves, 4 de marzo. Febrero nos trajo una publicidad de las que pega fuerte en la "patata". La primera vez que vi completa la historia, se me cayeron unos lagrimones considerables. Potentísimo mensaje. Precioso anuncio. Impactante a la par que bello. Os invito a verlo, os emocionéis o no. Creo que al menos no os dejará indiferentes. Sigo reivindicando la importancia de la publicidad y lo útil y atractiva que a mi parecer podría resultarles a los alumnos.


Y sin despeinarnos apenas ni un ápice, casi es 6 de marzo. El tiempo vuela, se esfuma. No me canso de decirlo. De no exprimir el hoy, quizás nos arrepintamos mañana...Y me incluyo.

Tengo una virtud o un defecto, y es que puede haberme gustado una barbaridad una película, serie o libro, me sucede mucho más con los dos primeros, después de un tiempo, no recuerdo mucho de ninguna, como si mi cerebro se hubiera reseteado. Acabé la 4ª temporada de Los Bridgerton hace unos días y, en lugar de buscar una serie nueva para ver, estoy otra vez con Merlí. Hace un rato vi la parte final de un capítulo. En un punto del mismo, Merlí les lanza varias preguntas a sus alumnos:

¿Qué cualidades tenéis?

¿En qué sois buenos?

¿Qué sabéis hacer?

Y me parecen aparentemente sencillas de responder, pero a la vez muy profundas. Y como si se trataran de unos auto-deberes, ya que a veces soy bastante dura conmigo misma, me lanzo a responderlas porque sí, porque quiero, y ya.

No sé si tengo muchas cualidades o no. He intentado hacer algo similar en voz alta y me costaba, sentía que era presumir o me sonaba raro escucharme hablando así de mí misma, como si fuera un posible fichaje para un equipo de fútbol. Tranquilos, que nadie se espante, de futbolista tengo entre poco y nada, sería un nefasto fichaje. Podría ser para otros tipos de equipo, no necesariamente relacionados con el deporte, pero para el fútbol no, ni hablar, conozco mis limitaciones. ¡Al lío!

Considero que se me da bastante bien dibujar. Me relaja un montón, se me pasan las horas como segundos y no me gusta hacer dibujos "encorsetados". Dibujando me veo como un pájaro libre. Si me fijo en algún dibujo para copiarlo y hacer algo parecido, le doy siempre mi toque. No soy de blancos y negros, en lo que hago me encanta que haya grandes dosis de color. También me llama el brillo en determinadas ocasiones, aunque sin abusar. Y tener una amplia gama de pinturas disponibles es acariciar el paraíso. Eso sí, tengo ya pinturas para siete vidas.

Me parece que me defiendo bien entre fogones. No sé hacer de todo, pero lo que hago suele quedarme rico, o mienten como bellacos los que degustan lo que cocina...¡Espero que no!

Igual que dibujando, cocinando puedo pasarme horas, sin problema. No cocino ni una décima parte de lo que me gustaría. Con el dibujo me pasa algo parecido. Intento cocinar con cariño, con amor, creo que son los ingredientes invisibles que más se agradecen y el secreto de las mejores recetas. E intento hacerlo con mimo, con pasión, igual que el dibujo o cualquier otra actividad. Hacerlo de cualquier forma, sin esmerarse, sin cuidar los detalles, es una pérdida de tiempo. No obstante, obviamente, cuando hay que hacer las cosas por obligación y no por gusto, se hacen como se puede.

Aunque hablo mucho, y lo sé, me parece que soy bastante buena escuchando. Además me encanta. Y a medida que he ido cumpliendo años, he aprendido a no juzgar, no siempre lo logro, pero pongo mucho de mi parte para hacerlo, y es complicadísimo. Y ahí con lo que más disfruto es con las conversaciones de dos, los diálogos de tú a tú. No grupo pequeño, dos, sin más. Mirar a la otra persona a los ojos y sentirme cómoda, aunque me "desnude" al hablar con lo que cuento. O lo haga el otro mientras yo escucho. Es casi mágico.

Me gusta hacer planes, cuidar los detalles, no sé, cualquier celebración me viene bien. Puedo disfrutar hasta de una mañana productiva haciendo recados. Y más si se trata de planificar algo especial, como un viaje, o algo para regalar, algo que no pueda envolverse, pero sí disfrutarse. ¡Ah, sí!  Casi se me olvida, me encanta envolver regalos, no sé si se me da bien o no, pero es un gustazo envolverlos, igual que forrar libros. Si menciono lo de forrar libros, es con el forro de toda la vida, no adhesivo, y el celo tradicional.

Soy muy detallista, para bien o para mal. Hay ocasiones en las que me arrepiento por si es excesivo, pero no logro evitarlo, está en mi naturaleza. Esto es algo muy relativo, aunque de verdad adoro ser así con los que me importan. Y nunca me parece suficiente. Cualquier fecha es buena, sea especial o no. Está en nuestras manos hacer especial un día normal. Creo que es porque me gusta que los que quiero lo sepan, lo sientan, sientan que para mí son especiales, que no son del montón. Y hacerles llegar lo mucho que me gusta haber coincidido con ellos y que estén en mi vida. No dar nada por sentado, que les llegue, que sientan lo valiosos que son para mí...y que los cuido. ¡Me gusta cuidar! Lo admito, estar pendiente, ayudar en la medida que me dejen y/o haga falta.

Iba a decir que se me da bien elegir toallas. Ja, ja, ja. Puede que llevar tantos años yendo a Miranda de Douro, en sus inicios a Fuentes de Oñoro también, contribuyó a convertirme en una especie de "experta toallera". Y me encanta la ropa de hogar (sábanas, colchas, toallas, manteles...). Los muebles también, y cualquier objeto para darle un puntito personal al espacio en el que habito. 

Me defiendo escribiendo sobre temas que me resultan próximos o que me acercan algunas personas. Especialmente desde la muerte de mi padre, la escritura tiene mucho de terapéutica para mí. Se nota en el blog, lo sé. A quien le moleste, que no lo lea.

Se me da bastante bien hablar de sentimientos, emociones...No en cualquier circunstancia, ni contarle mis intimidades al que pase a mi lado, pero sí hablar de sentimientos y emociones en un clima en el que me encuentre cómoda, donde me sienta muy yo. 

Sé que por ejemplo en el ámbito docente, a muchos no se les pasaría por la imaginación tratar temas que he visto con mis alumnos, por miedo, desconocimiento u otras razones. Que conste que siempre que lo hago, ha habido un estudio previo del "terreno", para saber si es mejor hablar o no de algo, y tener una idea aproximada de hasta dónde podemos llegar. Aunque siendo sincera, ese límite prefiero que lo coloquen ellos. Y que cuenten lo que quieran, como prefieran y de la manera que ellos decidan. Y en mi caso limitarme a tratar con mucho respeto los temas que puedan resultar más delicados. Y si alguno me hace dudar, por si es adecuado o no, lo he descartado, sin problema. Pero me parece importante que al hablar no exista ningún tema tabú, excepto si ellos de algo no quieren hablar. Y aquí quiero concretar algo: debemos hablar de la muerte. Omitir eso no ayuda, puede causar más dolor si cabe. Y no hace falta que nadie haya vivido alguna desgracia en sus carnes, es algo que todos viviremos, antes o después. Mejor después, pero nadie, sin excepción, tiene la vida garantizada.

Y aquí estoy de nuevo, ¡qué desastre! a 28 de marzo. Antes me ha resultado "Misión imposible". 

Sobre lo que sé hacer, creo que más o menos queda respondido antes, al comentar lo que, bajo mi punto de vista, se me da bien o pueda considerar como cualidades positivas. 

Quizá no acierte al retomar esta entrada. Si algunas de las escritas en otros momentos han sido una macedonia, esta se lleva la palma. Ayer comencé las muy merecidas vacaciones de Semana Santa. El trimestre ha rozado el infinito. He acabado, igual que en la primera evaluación, con la ciática guerrera y un cansancio mental considerable (no solo por motivos laborales). Pero bueno, de todo se sale, o eso me repito a diario. Es agotador andar con pies de plomo para evitar ser manipulada. Medir lo que digo y lo que no digo, porque soy consciente de lo mucho que dicen determinados silencios. Percibir que algunos piensan que no soy suficiente. Sentir que me juzgan personas que tienen menos experiencia que yo. Y por prudencia he callado mucho, me he mordido bastante la lengua, y he llorado, sí, a menudo. No tengo que demostrar nada a nadie, ni como maestra en general, ni como maestra de Compensatoria en particular. No actúo a la ligera, reflexiono mucho sobre cada paso que doy, y no los doy a ciegas. A veces la gente paga sus miserias con los demás, tal vez para sentirse un poquito menos miserables. Dudo que saquen algo bueno de esta manera de obrar, pero allá ellos. En mi caso duermo a pierna suelta, con la conciencia muy tranquila.

Lo que tenía claro es que necesitaba estas vacaciones como el aire que respiro. Lamentablemente me da en la nariz que como mucho, podré escaparme, en estas fechas, un par de días. Espero que al menos sí pueda hacerlo dos días, o emocionalmente va a ser un mazazo, mi salud de todo tipo me lo pide a gritos, me lo lleva pidiendo meses, y no me veo capaz de afrontar el final de curso, y todo lo incluido en ese pack que no es trabajo, sin coger un aire. Quiero un sitio nuevo, aunque sea próximo, pero nuevo, y que allá donde vayamos no conozcamos a nadie. No sé, ya veremos si se puede.

Tercer Día del Padre sin él. Y los que me quedan por vivir. Hay dolores que están perennes, pase el tiempo que pase. Se amortiguan pero no desparecen ni por asomo. Creo que me faltaron Josés y papás por felicitar. Espero que ninguno me lo tuviera en cuenta, porque se me hacen bola las felicitaciones ese día. Por otro lado pienso que los demás no tienen culpa alguna de esa ausencia, y no debo "pagarlo" con ellos. Para mí dejó de ser un día festivo desde que el mío falleció.

En este tiempo he escuchado mucho, poca transparencia a ratos, mentiras y verdades. Algunas mentiras no sé si los que las dicen pretenden engañar a otros o a ellos mismos, o a ambos. Hasta un silencio en un momento concreto puede convertirse en una mentira. Opto por hacerme la tonta. He visto en cuerpos ajenos el significado de "relación tóxica" personificado, pero no hay mayores ciegos que los que no quieren ver. Y eso en personas muy jóvenes, ¿demasiado?, y maduras también. En los dos casos, tiempo al tiempo. Sigo con la mosca detrás de la oreja sobre la manera tan arriesgada y poco acertada de relacionarse los jóvenes hoy en día, necesitan orientaciones que no están recibiendo. Luego nos llevaremos las manos a la cabeza, en vez de haber hecho más, desde nuestro sitio, para evitar determinados "golpes".

He sufrido al sentir mis lágrimas ignoradas. No me gustan los animales de compañía, pero no sé si sería capaz de ignorar un perro llorando, pues con las personas tampoco. Hay gente que sí. No hay que perder la capacidad de alucinar, últimamente las actitudes de algunas personas me han dejado "flipando". Y me dan ganas de pellizcarme. Vaya mierda. Sí, sin exclamaciones, una mierda.

Menos mal que todo sigue teniendo cierto equilibrio, y unas palabras a tiempo compensan a los intentos de ninguneo o menosprecio. Unas palabras a tiempo chocan con los que vienen con las espadas en alto, sin haber iniciado ninguna guerra. Y tengo ganas de muchas cosas, pero no de guerra. Si acaso de guerra conmigo misma, de seguir luchando por mis proyectos y porque los que quiero, en la medida que dependa de mí, estén bien.

Agradezco también las vacaciones para poner a cargar mis baterías de paciencia. El estar compartida en dos institutos me sigue resultando más cansado, porque aunque mis horas de trabajo total son las mismas, las idas y venidas y cambios de chip, son agotadoras. Cada uno tiene una forma diferente de entender la enseñanza, y en particular la Educación Compensatoria. Funcionan de modos que poco tienen que ver. Pero no me amargo, cada curso es un mundo y solo tengo claro dónde estoy hasta el 30 de junio. Y de todas las experiencias educativas he sacado cosas muy buenas, incluso del peor curso que he vivido hasta ahora, aunque ni se me ocurre recordar cuál fue. 

Como la prudencia me puede, tengo nuevo destino definitivo (provisionalmente). No celebro nada porque celebrar algo que está en el aire sería una sinrazón, y no es mi estilo. Tampoco esto me quita el sueño, de corazón.

Y me gustaría acabar esta entrada, como repito en muchas, agradeciendo, sí, otra vez. Gracias por las palabras amables. Gracias por los mensajes. Gracias a los que me hacéis más llevaderos los días llenos de hostilidad. Gracias a los que intentéis comprenderme aunque no penséis igual. Gracias a los que me dais aire en lugar de echarme tierra. Gracias a los que vais de frente y sois coherentes con lo que decís y hacéis. Gracias a los que estáis cuando necesito que estéis, lo verbalice o no.

Feliz Semana Santa a todos. Disfrutad de lo que os guste de estos días y evitad lo que no os haga sonreír. A ver qué nos depara abril. Siento que el 2026 vuelve a empezar, y espero que sea una buena señal.

Y...¡cómo no! Mucha música para alegrar el alma.





La última no es una gran canción. Pero reconozco que es muy pegadiza y me sube el ánimo, y me hace subir el volumen de la radio en el coche, cada vez que suena. 


martes, 17 de febrero de 2026

CARNAVAL-ES

Señoras y señores, se terminan los Carnavales. El entierro de la sardina ya está listo para desfilar y también los que creen en ello, mañana acudirán a la iglesia por el miércoles de ceniza, o seguirán la ceremonia por la televisión. Y así sigue 2026, con prisa pero sigo sin saber muy bien para qué. Con horas que se hacen eternas y otras, las que más ruido hacen, pasan volando. Esta mañana estuve releyendo las tarjetas navideñas que me enviaron las navidades pasadas y recordando lo especiales que son cada una. Estuve tentada de sentarme a escribir las mías, empezando por aquellos que sí me mandaron una. Pero no, las ganas se me pasaron enseguida. Tengo la sensación de ver niebla a mi alrededor, de no tener demasiadas certezas o que haya muchas nubes flotando que me imposibilitan ver más allá. Operación familiar pendiente que no llega. Y hemos pasado de tenerla programada para mediados de enero a no saber ya si será en marzo. Y dando gracias, porque al final lo importante es que salga todo bien, si hay que esperar "un poco más", pues se espera. Creo que me estoy haciendo experta en esperar, para lo ajeno y  lo propio, no estoy segura de que esto último sea bueno. Solo siento que no debo desesperarme ni desesperanzarme, pero cuesta, decir lo contrario sería mentirme a mí misma. Y a la operación familiar que se acerca pero no llega, se suman otras cuestiones bastante relevantes que no se han resuelto, no han avanzado. Intentaré que lo que está en mi mano sí se mueva y podamos ir avanzando y cerrando algunas, porque son quizás muchos melones abiertos a la vez. Cruzaré los dedos. 

Disfraz no ha habido, me he conformado con ver los estupendos disfraces de compañeras del Salinas, como el de Poppy de la peli de animación Trolls u otro de Maléfica. Impresionantes ambos, de mis favoritos. Y eso que la mayoría no pude verlos o los vi a la carrera, porque los viernes tengo un pie en el Francisco Salinas y otro en el Venancio Blanco. He visto muchas imágenes de los carnavales en Guijuelo y Ciudad Rodrigo. No recuerdo si de alguna de estas localidades u otra, me ha parecido uno de los más originales el de un grupo de personas, disfrazadas de bebé, que simulaban colgar de un hatillo que llevaba la cigüeña en su pico. Originalidad máxima. Y muy graciosos. Ayer me vi y escuché a lo lejos la batukada organizada por ZOES...¡Larga vida al barrio de Carmelitas-oeste! Reconozco que estoy echando de mucho de menos celebraciones que en los coles se hacen sí o sí, pero en los institutos o no se celebran o son de puntillas (en muchos). Si echo la vista atrás, creo recordar que las dos últimas veces que me disfracé en un cole fueron en dos de mis "Filis", el CEIP Filiberto Villalobos de Guijuelo, fui de tablero de Twister; y en el CEIP Filiberto Villalobos de Béjar, iba de jefa india.  Guardo buen recuerdo de ambos, reconozco que el de Guijuelo fue más especial, mucho más intenso. Allí dimos una vuelta al patio del cole, y a continuación pusimos rumbo a la Plaza Mayor. En ese punto nos encontrábamos con los compañeros del otro cole, CEIP Miguel de Cervantes, y clase a clase íbamos pasando por la zona central de la Plaza. Tuve la picardía de prestarle mi cámara a alguien del ayuntamiento, creo que su fotógrafo, si la memoria no me falla, y nos hicimos una foto de clase encima de un pequeño escenario que habían montado. No recuerdo un desfile de Carnaval con más calor y sol que el de Guijuelo de ese curso. Era 2019 y nos sobraba todo. En algún punto de todo eso, me sentí algo mareada e intenté buscar una sombra desesperadamente...En mala hora se me ocurrió ponerme un polar verde para no pasar frío. Pero fue muy bonito. También recuerdo que algunos no se portaron muy allá, y les cayó una buena reprimenda al estar de vuelta en el aula. Me sentó fatal que a los padres no se les dejara entrar en el patio del colegio. No sé, creo en los centros educativos como un espacio abierto, y ha de estar abierto a las familias, con límites, pero abierto. No me parece de recibo que ellos no puedan estar en el colegio cuando dentro se cuece algo importante, véase también Día de la Paz...Imagino que en muchos centros tiene que ver con que alguna familia o unas pocas, no hayan respetado los límites marcados, y el colegio, con mayor o menor acierto, decidiera no contar con su asistencia en según qué eventos. 

En Béjar sí podían entrar las familias. Allí todas las clases desfilaron y los familiares podían ver a su hijo/a con su grupo e incluso hacerse después una foto con él/ella. Fue algo mucho mas breve, pero también especial. Poco después nos confinaron por el COVID y el curso acabó, de manera abrupta, por lo menos el curso normal. Lo que siguió al 13 de marzo de 2020 fue una especie de pesadilla a muchos niveles, pero la normalidad se terminó el 13 de marzo de 2020. Lo que vino después fue "otra cosa", me ahorro calificativos, pero prefiero no recordarlo. Eso sí, complicadísimo para todos.  Espero tener la oportunidad de disfrazarme en cursos venideros, sea en institutos o en colegio, pero con mi alumnado disfrazado también.

Aunque me habría encantado viajar en estos Carnavales que ya van a concluir, además anímicamente me habría venido de perlas, no pudo ser. Confío en que en breve sí sea posible, y tengamos la oportunidad de conocer algún lugar nuevo, aunque sea próximo. De momento a ver el tiempo, tres semanas (largas) lloviendo casi todos los días es desesperante. Y algo a lo que en Castilla (y León) no estamos acostumbrados. 

Lo mejor de estos cuatro días sin rutina laboral ha sido San Valentín. Sí, sin dar detalles, pero sin duda, lo mejor.

Y mañana volveremos a las aulas como mejor podamos, espero no liarme de dónde tengo que estar y a qué hora. Los miércoles son mi peor día este curso. Aunque esta vez no me preocupa porque va a ser un lunes-miércoles y tras solo tres días, fin de semana otra vez. Cada vez le tengo más cariño a la combinación de esas tres palabras, "fin de semana". Y no he podido evitar incluir un par de vídeos de patinaje artístico, porque me parecen maravillosos, hipnóticos. En otra vida me habría encantado dedicarme a ello.


sábado, 14 de febrero de 2026

CREO

Creo en el amor, porque soy así. No concibo un mundo sin amor. Como un guiso laborioso, esta entrada se ha cocinado a fuego lento, sin prisas. La dejo programada para que vea la luz cuando sea, oficialmente, 14 de febrero. Y aunque de unos años para acá han querido transformar este día en "El día del amor y la amistad", mi enfoque aquí se reduce al amor romántico, al de pareja. De la amistad ya hablo a menudo, porque es...¡tan necesaria!, pero este San Valentín he querido centrarme, únicamente en el romántico.

Que conste que no he buscado la palabra "amor" en la RAE ni nada que se le parezca. Solo es mi versión del amor, puede que sea verdad o no, es mi verdad, lo que es y/o me gustaría que fuera.

Creo que el amor es libre. Libre porque nadie puede obligarte a estar con alguien, y tú eliges en libertad a esa persona. Y esa persona te ha elegido a ti. Y no es fácil coincidir en este mundo. Creo que la libertad en el amor también es espacio, no creo en parejas abiertas, poliamor ni cosas parecidas, pero sí veo necesario e importantísimo, que cada persona en la pareja pueda estar con sus amigos sin necesidad de estar siempre con su pareja al lado. No es lo mismo ser pareja que siameses.

Creo que el amor, por ser libre, nunca debería cortar las alas de la persona con la que estamos ni las propias. Y eso implica disfrutar viendo cómo vuela, cómo volamos a su lado, cómo crecemos con esa persona.

Creo que el amor es sincero, lo que no quita que se puedan decir las cosas con tacto, sopesando si al que las escucha van a hacerle daño o no. Y suavizar lo que decimos no es cambiarlo, pero es preocuparnos por el bienestar emocional de esa persona. Es tener responsabilidad afectiva, y cuidar eso que llamamos amor.  Creo que a veces el amor es silencio, porque callar puede ser bueno en según qué situaciones, y no es necesario decirlo todo, excepto si lo que decidimos guardarnos nos hace daño. Creo que ese silencio que en ocasiones es el amor puede traducirse en hablar con la mirada, en dos pares de ojos que se miran y se tratan con ternura, y son capaces de comunicarse sin decir ni pío. Creo que ese silencio puede ser agarrar fuerte la mano de la persona amada, o abrazarse sin decir ni una palabra, pero hacerlo fuerte, para recordarle al otro que lo amamos, y lo queremos cerca, con y sin palabras.

Creo que el amor es fidelidad, es lealtad. Es no traicionar los sentimientos de la otra persona. Y a la vez serle fiel a uno mismo.

Creo que el amor es valorar a quien tenemos a nuestra vera, sentir que es especial, al menos a nuestros ojos, y contribuir a que se sienta todavía más. Creo que el amor es celebrar y disfrutar cada alegría de nuestra pareja como si fuera propia.

Creo que el amor es conocer los anhelos del otro y ayudarle a hacerlos realidad. Y, cuando no se pueda, al menos estar pendiente de él/ella y permanecer a su lado, respetando los proyectos de cada uno, que no excluyen sino incluyen, siempre y cuando queramos que así sea.

Creo que el amor es conocer el pasado de la otra persona, y tratarlo con mimo y respeto máximos. Sin el pasado no seríamos lo que somos en el presente. No es olvidar, es recordar sin que paralice, limite o amargue. Es esbozar una sonrisa por todo lo positivo de otros periodos de nuestra vida y valorar lo hermoso de volver a vivir enamorado. 

Creo que el amor es celebrar el tiempo, el tiempo compartido y el tiempo que se va sumando como pareja, independientemente de relaciones anteriores o de que deparará el futuro, es celebrar el "ahora" teniendo presentes la parte del camino que ya llevamos recorrido juntos.

Creo que el amor es estar en los momentos "jodidos" junto a la otra persona, sean temas de salud o de otros ámbitos. Es estar, hacer saber y demostrar a la otra persona que puede contar contigo, aun cuando esa persona o uno mismo hay días en los que no se aguanta ni él por el malestar que tiene. Creo que el amor es muy sencillo cuando no toca lidiar con situaciones complicadas, porque en las alegrías es mucho más fácil que todo salga a pedir de boca.

Creo que el amor es dejar ser al otro como es, siempre que exista un respeto mutuo y una actitud empática por ambas partes. 

Creo que el amor es pensar en el otro sin olvidarse de uno mismo, con todo lo que eso implica.

Creo que el amor está en los detalles, en los materiales y en los no materiales, en esas palabras agradables que a casi cualquiera le apetece escuchar y, se agradecen más cuando más hundidos estamos (o nos parece).

Creo que el amor es equilibrio, es ceder uno una vez y otro a la siguiente. Me parece que debe ser algo compensado en el que cada cual tiene que tener espacio para él mismo y para sus aficiones. Y a lo mejor mañana acompaño a mi pareja a algo que tal vez no iría si no fuera porque sé que para él es importante; y otro día es al revés. 

Creo que el amor, como ya puse hace unos cuantos "San Valentines", a veces escribe con faltas de ortografía. Porque el amor no es perfecto, perdería parte de su valor si lo fuera. Y eso está bien.

Creo que el amor es sentirse afortunado y orgulloso por tener la pareja que tienes, valorar el trabajo que es capaz de hacer y la parte humana que tiene. Porque si no crees firmemente en la belleza del ser humano que tienes a tu lado, eso no es amor, o dista de serlo.

Creo que el amor es asumir que el otro no es perfecto, y recordar que tú tampoco, de hecho nadie lo es. Creo que el amor es amar a alguien con todo, sus virtudes y defectos. Seguramente algunos puedan desaparecer, otros no. Pero quizás aparezcan más cosas que no te gusten con el paso del tiempo (no me refiero al físico) y otras nuevas que descubras, porque nunca se conoce del todo a nadie.

Creo que el amor es conexión, en muchos sentidos. Conexión física, atracción, pero también emocional.

Creo que el amor es confianza, poder tratar cualquier tema sin temor al qué dirá o qué pensará, aun sabiendo que no siempre en el amor se puede estar de acuerdo, y eso ni tiene porque ser algo malo. Confianza porque sientes que puedes compartir con él lo que sea que te ronde la cabeza y te quite el sueño. O cualquier vivencia o información que no te abres a contarle a nadie o casi nadie.

Creo que el amor es seguridad, sentir compromiso por la otra parte, transmitir calma al de al lado, hacerle sentir protegido, valorado, feliz, cuidado, especial, escuchado, respetado, visible...amado.

Creo que el amor es cuidar, "estar pendiente", y eso cuesta mucho esfuerzo, pero ahí reside parte del poder del amor.

Creo que el amor tiene tantas formas como colores existen en el mundo. Y cada uno lo ve a su manera lo entiende a su manera y lo vive a su manera.

Creo que el amor es perdonar y pedir perdón. Y es maravilloso tener la capacidad de ambas, y complicado darse siempre cuenta de cuándo uno u otro hacen falta.

Creo que el amor es un respeto profundo a lo que la otra persona siente y la intensidad con la que lo siente. Es no quitarle importancia a sus lágrimas ni menospreciar sus preocupaciones. Es respetar que cada cual se exprese como sepa y ayudarle a crecer a cualquier nivel. Y a veces el amor es mentir, decirle que todo va a estar bien aunque dudes, pero sabes que esa persona necesita esas palabras de aliento. Porque no siempre tenemos la seguridad de que las cosas van a salir como nos gustaría, pero la paz que transmite alguien que te ama y te respalda puede mover montañas y apartar muchos nubarrones.

Y no sé si con el tiempo añadiría más palabras o esta entrada menguaría. Sé lo que creo a día de hoy y no me importa compartirlo, al menos no a grandes rasgos claro. Cada línea de esta entrada es una rama del árbol del amor, y es un árbol de hoja perenne, que no se queda pelado de un plumazo, sino que va cambiando sus hojas poco a poco. Esta es mi visión del amor romántico, o más bien una síntesis de la misma.

A mí el 14 de febrero me parece una excusa más, una excusa maravillosa, para celebrar el amor de alguna forma, igual que deberíamos celebrarlo cualquier día de cualquier mes. Si de por sí soy muy musical, esta entrada pide a gratis canciones, y voy a daros una ración de ellas, para que festejéis musicalmente el amor.

¡Ah! Que te quiero un montón, y lo sabes, aunque no te lo diga o lo demuestre a diario. Que no se te olvide Jorge, si vienen más vientos huracanados, nos agarramos fuerte de la mano...¡Y listo!

¡Feliz San Valentín a todos!












domingo, 8 de febrero de 2026

¡Qué barbaridad!

Me siento ante la pantalla de mi portátil con muchas ganas de escribir y sin saber muy bien por dónde empezar. Tiendo bastante a hacer entradas tipo "popurrí" con una variedad de temas, como la vida misma.

Digamos que 2026 se me está haciendo largo. 2025 fue intenso y algo o muy abrupto. Enero rozó lo eterno. Las tarjetas de Navidad siguen guardadas. No he escrito ni una. Algunas están por rematar y otras solo en mi cabeza. No sé si llegaré a enviarlas. En plan chungo decía que a lo mejor llegaban para Carnaval. Al paso que voy ni para Semana Santa. No hay ganas. No se dan las circunstancias. Hay cosas que se me dan muy bien, y otras rematadamente mal. No soy buena mintiendo. Paso de fingir y poner cosas que no son, de llenarlas de palabras bonitas pero que suenen huecas. De ver las cosas de un color que ahora no alcanzo a ver. Lo dicho, ya veremos si pasan por Correos o se van a la basura. No quiero castigarlas al olvido. Ya veré qué hago con ellas, ahora mi cabeza está rellena de mil cuestiones más importantes.

Hace días, pongamos unos diez, tal vez sean más, me crucé con un ex alumno de un cole. Da igual el nombre del cole y del alumno. El caso es que no es la primera vez que me pasa. Él iba ausente, escuchando música. Me limité a decir "Hola" alto y claro. Me miró con extrañeza, desde el 2017-2018 ha llovido mucho. Se paró, saludé nuevamente pero añadí su nombre. Y ya le dije, "¿no te acuerdas de mí, verdad?".  Y me dio la razón. Le refresqué la memoria y estuvimos hablando unos minutos. Os prometo que si hubiera hecho predicciones sobre el futuro de mis alumnos, por este no habría apostado nada. Nada de nada. Se negaba a trabajar, no hacía los deberes nunca, no estudiaba, y en clase parecía que le costaba hasta agarrar el lápiz. Y ahí estaba él, como un tortazo de realidad, recordándome que hay veces en las que no acierto con lo que pienso en mi interior, y me alegre de haberme equivocado tanto. Cuando fue mi alumno, estaba en 5º de Primaria, era un niño. Por supuesto que me encontré un hombre, pero la cara lo delataba, sabía que era él. Daba igual escuchar una voz totalmente distinta y ver un cuerpo de adulto. Esbozó una sonrisa y seguía siendo él. Está en el segundo curso de una FP de grado superior. ¡Qué bien está confundirse a veces! No pude disimular mi alegría. Le dije que me alegraba un montón de lo que me contaba y de haberme cruzado con él. Ojalá todo le vaya fenomenal. Fue un bálsamo encontrarme con él. Ser maestra de Compensatoria es complicado, más de lo que muchos creen. No ven más allá de lo evidente, estoy en Salamanca capital aunque mi destino definitivo esté en Peñaranda. Pero los cercanos sí se dan cuenta del precio que pago. Es desesperanzador cómo vienen las nuevas generaciones, la escasa o inexistente capacidad de escucha, la poca humanidad que gran parte de ellos demuestran, actitudes irrespetuosas continuas y sin justificación alguna. De verdad que los resultados académicos pasan a un tercer plano. De hecho desde que me estrené como maestra de Compensatoria relativicé la parte académica. A partir de ahí empezó a tener más relevancia la parte personal, el bienestar emocional de mis alumnos. Sigo siendo una docente exigente, suelo decir que exijo en la medida en la que doy. Reconozco que este curso se deben estar juntando muchos factores, y puede que sean el motivo para lo cuesta arriba que todo se me está haciendo. Reflexiono mucho sobre lo que hago, aquello que funciona, lo que no, y cómo puedo actuar de otra forma distinta. Pero hay momentos en los que siento que no me quedan muchas más teclas por tocar. Luego veo a alumnos como el que os he comentado antes y me repito a mí misma que sigue mereciendo la pena el esfuerzo. No se trata solo de estar en Salamanca capital, me gusta Compensatoria. Lo que no quita que sea especialmente complejo hacer lo que hago o intento hacer. No quiero las cosas a cualquier precio. No todo vale. Si veo algo naranja no pienso decir que es amarillo, por mucho que me insistan, aunque eso pueda ser como tirar piedras contra mi propio tejado. Apechugo con las decisiones que tomo y procuro que sean coherentes, lo entiendan otros o no. Para mí es importante tener la conciencia tranquila.

Por eso me aferro a la parte positiva, a los que sí, a las personas que sí, que sí se esfuerzan, que lo intentan (lo consigan o no), que sí ven más allá de sus narices y son capaces de empatizar. A las que son coherentes y no dicen una cosa pero hacen la contraria. A aquellos que aportan, que están dispuestos a sumar y no restan. Y a mis alumnos se lo repito bastante, algo estamos haciendo mal...T-O-D-O-S. Sería muy injusto cargar sobre sus hombros toda la culpa. Tampoco me parecería de recibo echárnosla toda a los docentes, ni a las familias. Es una combinación de factores, una mezcla explosiva. Y nos está explotando en la cara. Si me dicen que imagine cómo será la educación dentro de 10 años, no sé si acertaría. El rumbo no lo veo claro. y lo de remar juntos es bastante utópico. Ojalá me confunda y alguien sea capaz de agarrar con fuerza el timón, y hacer que el barco llegue a buen puerto y no parezca que va a la deriva. Muchos días siento que me doy contra un muro. Y a medida que el tiempo avanza, el muro no se derriba ni mengua, sino que da la sensación de hacerse más alto.

A ver si esta semana veo las cosas con más claridad y lo que está a mi alrededor acompaña. 

El otro día, no recuerdo ni por qué, me puse a pensar en las amigas que con cierta frecuencia me dicen "guapa". Conté cinco, con nombres y apellidos. Seguramente algunas veces me lo habrán dicho días en los que yo no me veo así, desgraciadamente algo que sucede mucho. No hay nadie en este mundo que sea más duro conmigo de lo que yo misma soy. Y no lo reduzco a la parte física, sino a toda yo. No sé si cinco son muchas o pocas, algunas no recuerdo que me lo hayan dicho nunca. Es lo que hay. Sus motivos tendrán. No soy de pagar con la misma moneda. Si veo a alguien que lleva algo que le favorece, o es guapo/a, se lo digo. No se me caen los anillos ni actúo así para recibir lo mismo. Me comporto así porque me nace. Me maquillo porque me gusta. Voy a la peluquería porque la operación "raíces" es fundamental (para mí) una vez al mes, y es bueno para mi salud mental verme mejor físicamente. Aunque de vez en cuando agradecería alguna caricia emocional más. Alguna palabra bonita. No soy de preguntar si a otros les gusta mi peinado o cómo voy maquillada. Hay días en los que me levanto y me veo guapa y otros que veo cara de acelga y no lo siento igual. He llegado a la conclusión, errónea quizás, que la gente es poco detallista y todavía menos empática.  Soy muy detallista, a muchos niveles, y algo que siempre me ha parecido una virtud, una cualidad positiva, ratos empieza a parecerme un defecto...¡Manda narices! Como veis, 2026 se me está haciendo largo.


He de reconocer que aunque todavía no la conozco en persona, y en un par de días hace su primer mes de vida, Lara es una de mis dos mejores noticias en lo que va de 2026. Bienvenida al mundo, Lara. Segunda hija de una amiga del gremio docente, Cris. Bebé que va a contar con una maravillosa hermana mayor, Triana. Y ya cuenta con unos papás que la quieren con locura. Sea la semana que viene o la que va después, deseando conocerte Lara. Los rayos de sol brillan más cuando son sinónimo de una nueva vida. 

Tengo muchas ganas de viajar, pero no me apetece hacerlo sola. Si no fuera por la situación de algunos ríos, y por una razón personal, me encantaría pasar los Carnavales en Córdoba, pero no va a ser posible. Al menos no en los de 2026. El año pasado tuve que anular ese viaje, pero estaba muy reciente una operación familiar y no era correcto ni prudente irme de escapada a ninguna parte. Ojalá estos sí pueda, podamos, me conformo con el fin de semana, aunque en mis sueños me iría los cuatro días, de cabeza, a alguna parte en la que el clima sea agradable y los ríos no se desborden. Ya veremos...No me gustaría quedarme con las ganas. Sé lo que pasa, que luego las circunstancias varían, y lo que el próximo fin de semana puede ser realidad, en dos se puede tornar imposible. La vida pasa, vuela, aprieta, y hoy estoy aquí pero mucho más allá no sé ni cómo, ni nada. Faltan certezas, falta seguridad, no me faltan sueños ni ilusión.

Y con este caldo, de estar bastante harta de muchos temas, es inevitable seguir teniendo presente a mi padre. Esta tarde, en una serie de Netflix que estoy próxima a finalizar, dos mujeres hablaban sobre un personaje principal, fallecido solo hace un par de capítulos: "Es difícil estar sin él, ¿verdad?". Y la otra persona respondía: "Es todo el espacio en el que no está." Y...¡cuánta razón! Su silla, en la que casi nunca nos sentamos ninguno. Su lado de la cama. Su sitio en el sofá, que sí ocupamos pero sigue siendo el suyo. Un banco de mi barrio, donde todavía me parece verlo. Las calles en las que se paraba a charlar con algún amigo o conocido. Las fotos de celebraciones en las que ya no puede aparecer. La parte de mi vida que vieron sus ojos y he perdido. Hasta ir a hacer la compra puede ser doloroso. Que sí, que la vida sigue y mil paparruchas más, pero sin él no sigue igual, sigo como puedo, y me parece que me equivoco más de lo que acierto, por mucho que yo sea independiente y haya tomado mis decisiones yo misma, al menos aquellas en las que ya me veía como una adulta. Y de eso desde luego que no me arrepiento. 

Últimamente mis semanas son un deseo de llegar al fin de semana. Y cuando este acaba siento que no lo he aprovechado lo suficiente. Por un lado necesito descansar, por otra parte necesito socializar más, quiero estar más tiempo principalmente con mi pareja, y no sé. Quiero viajar, es un deseo pero una necesidad también. Las oportunidades hay que aprovecharlas, tal vez lo que hoy pueda permitirme en unos meses no sea razonable. Por eso no me apetece esperar. No sé qué me depara el futuro, sí lo que me gustaría que me deparase; pero soy consciente de lo que sí puedo hacer en mi ahora. Y me siento afortunada.  Llevo mucho llorado en este mes y poco de 2026, pero también ha habido momentos felices. 

En mi cabeza no me daba cuenta que no me sentaba a escribir una entrada del blog desde que estrenamos enero. Una auténtica barbaridad.  Puede que se repita, ojalá no. Ojalá mis silencios en este rinconcito no duren tanto.

Os deseo a todos un buen comienzo de semana. A ver si el lunes es menos lunes. A ver si no nos convertimos en ranas (como dice una amiga) con tanta lluvia. Y soy de lluvia, aunque no tan constante, es ya un soberano aburrimiento. Se complica hasta ir al trabajo en coche. En Salamanca cuando llueve, diluvie o sea chirimiri, coge el coche hasta el gato. No tengo pruebas, tampoco dudas.

Y como queda mucho de febrero y de 2026 ya ni os cuento, voy a pensar que va a ser un año majete y se va a ir enderezando. Cruzo los dedos. Buen lunes, queridos lectores. Y gracias por la paciencia y por seguir leyendo este blog.