BIENVENIDOS a este blog.
En él me gustaría unir varias ideas, la principal, que para que exista una buena EDUCACIÓN, uno de los ingredientes principales ha de ser la EDUCACIÓN EMOCIONAL. Y una de las herramientas de esa educación es, la que denomino la "palabra mágica", EMPATÍA.
Espero que seas docente, madre, padre, alumno, o simplemente hayas entrado a "dar una vuelta", pueda resultarte útil y/o interesante su contenido.
Queda mucho por APRENDER, pero claro está, con EMOCIÓN.
Como en anteriores "aniversarios" de haber superado el concurso-oposición, he preferido dejar la entrada programada para su publicación. Para que justo salga el 20 de julio a las 00:00. Porque este 20 de julio de 2023 se cumplen 14 añazos de haber "sacado" las oposiciones de Maestra. Insisto en recordarlo para no perder el foco, para seguir dándome cuenta de lo afortunada y privilegiada que soy. Y a los que están esperando, de corazón deseo que en breve puedan ser "funcionarios en prácticas"...¡Dedos cruzados!
El hecho de escribir en los opo-aniversarios, me ayuda también a mantener más vivo lo que recuerdo de todo el proceso. Recuerdo perfectamente en qué habitación estaba cuando me enteré, y qué estaba haciendo. Me encontraba en el dormitorio de mi hermano, sentada frente al ordenador de mesa, con varias pestañas abiertas a la vez (educajcyl y algunos sindicatos). Llevaba un buen rato dándole como una posesa al actualizar, hasta que allí estaba, allí salieron de repente las calificaciones de las distintas pruebas de la parte de "oposición". Y no se me olvida la alegría, la propia y la ajena, la de aquellos que más me quieren, celebrando la buena nueva: mi madre, mi padre y mi hermano, el resto de la familia, mis amigos-familia, mis amigos, conocidos...Faltó publicarlo en el periódico. Pero lo entiendo, era una noticia para compartir y cantar a los cuatro vientos.
Catorce años después de ese subidón, afirmo tener todavía muchísima ilusión por la docencia, disfrutar de cada día, este año hasta de los "buenos días" con mis alumnos a primera hora, o los saludos cómplices con muchos compañeros por los pasillos del instituto. El curso que hemos despedido hace no tanto, ha sido muy especial. No recuerdo haber llorado tanto en un claustro de final de curso. Lágrimas ha habido en otros, como podréis imaginar por lo sensible que soy. Pero este 30 de junio de 2023 se lleva la palma. Y lo acabé con la suerte de saber que el curso que viene seguiré siendo maestra de Compensatoria del IES "Francisco Salinas". Y encantada de la vida. Encantada con los compañeros de mi Departamento: Javier, Marian, Antonio, Nuria, María, Alicia y María José. Es más, contentísima con el Equipo Directivo saliente: Juan Luis, Ana, Carmen e Isa. Muy contenta con muchos de los compañeros con los que tengo la suerte de compartir mi día a día (somos 71 así que disculpadme que no ponga los nombres), e ilusionada con el nuevo Equipo Directivo, al que le deseo lo mejor, porque si a ellos les va bien, a nosotros nos va a ir bien también. Mucha suerte a Alfredo, "capitán" del barco; y a los valientes que están con él en este reto: María José, Ana Belén y Guillermo. Especial recuerdo para Javier Hernández, compañero y amigo que se jubila y con el que he compartido muchos buenos momentos, la mayoría relacionados con el Vía de la Plata de Guijuelo. Ganamos un profesor emérito que vale una fortuna, y mantenemos a un ser humano excepcional, de los que parecen hechos de otra pasta.
Como siempre me gusta hacer, aprovecho este tipo de entradas para dar las gracias a todos los que me he encontrado en todos estos años, y espacialmente a los que, aparecieran hace muchos o pocos años en mi camino, siguen presente a día de hoy en mu vida. Gracias especiales a mis alumnos, porque sé que conmigo hay que tener bastante aguante, porque soy un torbellino de energía, emociones, exigencia, paciencia (no inagotable), y, en la medida de lo posible, alegría. Sois vosotros los que dais sentido a esta profesión.
Me parece que no me extiendo más. Ojalá pueda escribir una entrada de aniversario, en este mismo blog, el 20 de julio de 2024. Confío en que este año me pille en alguna playa o muy próxima a ella. Da igual la que sea, tenía sed de mar. Y no voy a publicar dónde estoy. ¡Vivan las vacaciones anónimas!
Las imágenes son de parte de esas personas especiales con las que vivo mi día a día docente.
A finales de mayo, un par de días antes de acudir a mi cita con la Feria del Libro de Madrid, hojeando poemas del libro Fragilidades de Sara Búho, me detuve ante algunos poemas. Uno de ellos es "Pide ayuda a la niña". No pude evitar leerlo un par de veces, y masticar lentamente esas palabras. Y a la vez que las masticaba, mi memoria me hacía viajar el pasado.
Y viajé, viajé a la niña que fui. A esa niña que jugaba a la comba en el patio del "Paco Viruta". A la que "fabricaba"en otoño cestas o largas cadenas con las hojas de los chopos que cubrían gran parte del patio del cole. A la que jugaba a "la calle 24" o cambiaba hojas con dibujitos (algunas además con olor), con otras compañeras. También a la que cuando iba a celebrar su cumpleaños se empecinaba en hacer las invitaciones a mano en vez de comprarlas hechas. Y a esa niña que año tras año le pedía su madre un disfraz de princesa cuando se acercaban los carnavales. A la que tenía la suerte de ir unos días a la playa cada verano, muchos de ellos a Benidorm. Viajé además a la que dibujaba princesas de perfil con cinturitas de avispa y luego vestidos con mangas abullonadas y faldas muy aparatosas. Casi siempre rubias y de largas melenas. A la que le encantaba jugar al pañuelo pese a ser más lenta que "el caballo del malo", y a bomba, y al baloncesto con el equipo del cole, pese a que en los partidos me sacaban poco (casi todos los entrenadores) y me llevaba siempre codazos para dar y regalar. A la que admiraba a muchas otras niñas de su edad pero no acababa de encontrarse a ella misma. A la niña que le encantaba ir de excursión con el cole y mucha de la ropa que llevaba era hecha a medida por Cata. A la niña que miraba a algunos chicos pero no sentía que ninguno la mirara a ella con los mismos ojos. A la que se reía con los compañeros de clase. A la niña que un día de un curso cualquiera un compañero regaló una piruleta de corazón por San Valentín, detallazo que tuvo con todas las niñas de clase, pero detallazo igualmente. A la que era feliz en clase de Plástica y sufría en Educación Física, excepto cuando se portaban mal y Argi paraba la clase, entonces era feliz por dentro, mantenía las formas exteriormente pero en mi interior había fuegos artificiales. A la niña que se creía casi todo lo que le decían y especialmente eso de "mejor amiga" (lo que ahora llaman mis alumnas "meja" o "bestie"). A esa niña que nunca sacaba los pies del tiesto y no se portaba mal en clase ni llevaba la contraria a sus padres...ni a nadie. A la que se enfadaba de vez en cuando con su hermano pero al mismo tiempo lo quería con locura. Y a esa niña que cargó la mochila de su hermano ni sabe cuántas veces subiendo las escaleras del cole cuando su hermano tenía un esguince y/o fractura...Y por eso aprendió dónde está la calle Bientocadas en Salamanca y no se le ha olvidado a día de hoy. A la que recorría las tiendas de "Todo a 100" en Benidorm buscando figuritas. A la que disfrutaba yendo con la hucha del "Día del Domund" cuando ya era "mayor". A la que iba a los "Multicines Salamanca" a ver las pelis de Disney. A la niña que soñaba despierta e imaginaba cómo sería su vida en el futuro. A la que hacía castillos de arena con su hermano y el "tío Felipe" con bandera y todo. A la que aprendió a nadar en la piscina de Beatriz. A esa que disfrutaba lo que no está escrito cada víspera de Reyes en la celebración del Ambulatorio para hijos de trabajadores del hospital. Llegando a llevarles cartas a los "Reyes", incluso al Baltasar que muchos años después le puso una férula en Urgencias. Los Reyes eran, son y serán de carne y hueso, aquel Baltasar falleció estando de vacaciones. A la niña que se le iluminaba la cara cada vez que iban a Miranda Do Douro con sus padres, su hermano y "tía Tere". Y le sabía allí la tortilla de patatas de su madre aun más rica. A la que llevaba chándal de tactel y una vez se pateó ni se sabe las tiendas de Miranda buscando una muñeca de porcelana para su primera comunión. A la que una semana antes de acabar 8º de EGB le dio por llorar y acabaron llorando todas las niñas de 8ºC un buen rato, porque nos íbamos del cole. Y en mi caso no iba al mismo sitio que mis compañeros y mis amigas. A la que se pintaba las uñas desde los seis años. A la que disfrutaba ver cocinar a su mamá y hacer de pinche, inolvidables esos hornazos caseros para el "lunes de aguas". Y, por supuesto, ese olor en el obrador de "El Nene" en Villares, mientras esperábamos ilusionados ver salir nuestro hornazo. A la que soplaba las velas cada 21 de agosto y cada 17 de septiembre, porque cuando yo era pequeña me dejaban ayudar también a soplar en el de mi hermano. A la que fue feliz cuando con "su dinero" (paga) pudo empezar a regalarles algo a sus padres por Reyes. A la que el "Día de la madre" y el "Día del padre" le encantaba hacerles un dibujo y ver la cara que ponían al verlo. A la que se tomaba una leche merengada en la terraza de las "Torres" en la Plaza Mayor. o a la que iba a las piscinas de "Las Torres" (actualmente Hotel Emperatriz) con su hermano y una de sus primas. A la niña que bailaba como una posesa las canciones del tocadiscos. A esa que subía a toda prisa las escaleras de madera de "La Religiosa" en navidades con su padre y su hermano para comprar algún adorno nuevo para el árbol o alguna figura para el belén. A todos y cada uno de esos momentos, y más, de la niña que fui, he viajado gracias a la lectura de Sara Búho. Creo que conservo algunas cosas de esa niña.
Supongo que es parte de mi esencia, aunque hayan pasado muchos años y haya cambiado por dentro y por fuera.
Y como dice en "Pide ayuda a la niña", "Recuerda que sabes ser feliz". Y sí, eso no se nos debe olvidar nunca, pero nunca, nunca. Estamos aquí de paso, vamos a intentar disfrutar de ese viaje, y de los compañeros que bajan y/o suben a nuestro vagón. Y cómo no, de los que se han quedado en él. Feliz comienzo de semana a todos, y mucho ánimo a los docentes que estáis hasta el moño y más allá de exámenes, cuadernos, informes, reuniones, planes de refuerzo/recuperación y de todo. Por supuesto ese mismo ánimo lanzo a los alumnos, que tampoco pueden más, ni a las familias que lo dan todo desde que empieza el curso hasta que lo despedimos. Hacedme todos el favor de intentar lo más felices que podáis con lo que tenéis y con los que tenéis.
Despedí abril rodeada de naturaleza, y con flores muy distintas que bien podían haber formado un arcoíris. Para mí dar un paseo en buena compañía es ya un regalo, hacerlo con esa compañía y la cámara de fotos colgada del cuello es un plus. Qué bonito es "perderse" a veces. Ahora cuando pronuncie alguna de estas palabras: desconexión, relax, paz interior, armonía, felicidad, descanso, o tranquilidad, mi cabeza viajará a un lugar concreto, tendrá nombre e irá acompañado de muchas imágenes digitales y también mi memoria. Hago fotos porque me encanta. Y no son pocas, lo reconozco. No hay mejor "souvenir" de un sitio especial que una buena foto. No lo digo por la calidad, sino por lo especial que hayamos logrado capturar en esa imagen. No sabría muy bien explicar los motivos para hacer tantas fotos. Pongo "tantas" porque los que me rodean suelen hacer muchas menos. Estoy segura que otros que no tengo tan cerca hacen todavía más y, si las disfrutan, bien por ellos.
No recuerdo, por mucho que me estruje la sesera, haber pasado dos días sin encender la televisión. Ni mucho menos bañarme en una piscina, al aire libre, siendo todavía abril. Y emocionarme tanto intentando fotografiar una lagartija o un abejaruco. O confundir un ser vivo (en concreto un ternero) con una piedra. Bueno, esto me ha pasado en otras ocasiones je, je, cosas que (me) pasan.
Y así, inmersa en un mundo de paz, en el que no hay prisa para nada, de repente ves desde una ventana "algo" que brilla a rabiar. Descubres al rato que eso que veías es Venus. Y lo bonito que es el doble cúmulo de Perseo, o contemplar una estrella binaria...Y si no sabéis que es, "una estrella binaria es un sistema estelar compuesto de dos estrellas que orbitan mutuamente alrededor de un centro de masas común. Estudios recientes sugieren que un elevado porcentaje de las estrellas son parte de sistemas de al menos dos astros." El concepto me parece muy hermoso, y cómo lo ve el ojo humano con ayuda del telescopio, una auténtica pasada. Me quedé embobada viendo que la luna en según qué sitios, es mucha luna, e "ilumina" que da gusto.
Desde luego que lo más importante no es dónde, sino con quién. Pero observando lo que está muy por encima de nuestras cabezas, vuelvo a darme cuenta de lo insignificantes que somos. De lo mágico que me resulta el firmamento. Y que la importancia, como siempre, la deben tener las cosas que de verdad sí son importantes, las que nos mueven. Aquellas que hacen que nos sintamos más vivos. Lo relevante son las personas que nos quitan el sueño, para bien, y las que nos hacen poder conciliarlo mejor. Y a esas hay que cuidarlas con mucho mimo, porque aunque el universo me parezca algo infinito, y haga que me plantee muchas preguntas, sigo creyendo que la existencia de los seres humanos en este mundo tiene un principio y un fin. Como los yogures, tenemos "fecha de caducidad", o de "consumo preferente" como dicen ahora.
Y hasta aquí había escrito a día 4 de mayo. Por "rematar" la entrada, añadiré algunas líneas más. Justo hoy, por una poesía que sale en libro de Lengua de 1º de la ESO, hemos hablado de la muerte y...bastante. El poema hablaba de la muerte. Comentábamos que nadie nos aseguraba que hoy alguno de nosotros no fuera a morir. En lo que estábamos bastante de acuerdo es en creer que a todos nos llegará, antes o después, la muerte, y ojalá tarde muchos años.
Les hablaba de un símil de la vida con un libro. Lo vi hace poco en Instagram. Invitaba a ver la vida como un libro, en el que una vez que hemos leído una página, no podemos volver atrás. Me parece un símil muy acertado. Disfrutar de cada una de las palabras que va dando forma a cada oración, párrafo, página, capítulo...
Y como ya decía al principio, tuve la suerte de despedir abril en medio de la naturaleza, rodeada de paz, flores, estrellas, la luna, y muy buena compañía. Os dejo algunos ejemplos de aquellos días. Parece mentira que haya pasado un mes.
No llevo demasiado tiempo siendo usuaria de Neteflix, pero he de reconocer la comodidad que supone. Además, la amplia variedad de series que ofrece, y la calidad de muchas de ellas.
Podría dejaros alguna más pero, no quiero aburrir.
Las recomendaciones son muy recientes. La primera es una miniserie, ocho capítulos si la memoria no me falla. Se llama "Si lo hubiera sabido" y la protagonista es Megan Montaner. No quiero destriparla entera, pero tampoco no decir nada, porque por algo la recomiendo. Me parece un interesante "regreso al pasado." Y puede hacer que os plantéeis muchas cosas. El punto de partida es el décimo aniversario de boda de la protagonista, madre de mellizos, y lo poco satisfecha que parece con su matrimonio.
A mí me ha parecido entretenida, interesante, y da que pensar. No me gustan las películas, libros o series que ni fú ni fá, prefiero las que provoquen alguna reacción, las que no me dejen indiferentes. Y con mi característica memoria pez para recordar pelis, libros y series, he decidido escribir estas líneas cuanto antes.
La segunda es una serie de tres temporadas, 18 capítulos en total. Los capítulos son breves, alrededor de veinte minutos. Es una serie británica protagonizada por Ricky Gervais. Se llama "After life" (la han traducido como "Vida después de la muerte"). No la he terminado porque no me apetece que se acabe. Así que no sé si será una final cerrado o algo abierto, por si decidieran hacer alguna temporada más.
"After life" habla de la vida de un hombre que acaba de enviudar. Nos muestra cómo gestiona el durísimo momento personal por el que está atravesando. Tiene la fiel compañía de su perra, compañeros del periódico local en el que trabaja, familia, amigos, y personas que van apareciendo en su camino. Creo que es una fantástica combinación de tragedia y comedia, con detalles buenísimos que prefiero que descubráis vosotros mismos, y un maravilloso guion.
A veces me provoca una sonrisa, otras me deja sin aliento, y otras tantas me hace llorar lo que no está escrito. Y pese a eso, o tal vez por toda esa mezcla fabulosa, os la recomiendo. Cuando veo alguna película, serie...y me emociono, mi hermano con frecuencia afirma: "Ya estás empatizando." Y sí, quizás sea eso, pero con esta me está pasando especialmente. Me parece brillante el abanico de personajes que salen, y es imposible no sentirse identificado con alguno: el protagonista, el cartero, la señora del banco, la enfermera, la publicista del periódico local...De lo mejorcito que he encontrado en la tele en el último año. Eso sí, tiene una carga emocional muy potente. Si por la razón que sea estáis alicaídos, dejadla para otro momento, avisados quedáis. Pero merece muchísimo la pena verla.
Y de momento, nada más. Ánimo con el miércoles. Un día menos para el verano...
¡Ah! La música esta vez viene de la mano de Pablo Alborán.
18 de abril de 2008. Fecha en la que empezó una aventura sin fecha de caducidad. A día de hoy, todavía con ilusión, y cruzo los dedos por mantenerla mucho más tiempo.
Llevo más de dos meses de silencio en el blog. El 2022 acabó con sobresaltos y el 2023 ha continuado arreando fuerte. Y no, no soy de piedra. No me apetecía nada reflejar mi estado anímico por aquí. Es uno de los motivos de mi ausencia elegida. Y cuando estaba mejor, tampoco, me he limitado a exprimir todo lo bueno que también me está sucediendo en 2023, sin dejar huella en el blog, ni para bien ni para mal.
Pero cumplir 15 años trabajando oficialmente de maestra me parece un número precioso, y no quería pasar la hoja del calendario de Defreds, sin más.
Es un "cumpleaños" digno de celebración. Sigo siendo consciente de lo afortunada que soy. Me parece importante no perder el foco ni dejar de tener los pies en las tierra. Ojalá si algún día lo pierdo alguien me dé una colleja y me quite la tontería de un plumazo.
Celebro este aniversario como maestra "infiltrada". Digo lo de infiltrada con cariño, soy una maestra en terreno mayoritariamente de profes (instituto), y soy feliz. Hay días que lloro de rabia, otros me río a carcajada limpia, algunos respiro aliviada, en otras ocasiones sonrío de oreja a orejan sin más. Y también lloro de emoción, me emociona ver ciertas caras de mis alumnos o escucharles decir algunas cosas. En la balanza sigue pesando mucho más lo positivo que lo malo, y eso que he pasado momentos duros a nivel profesional que no le deseo a nadie, repito, a nadie. He aprendido a perdonar sin que se disculpen, y a pasar página porque sí, porque la vida es un camino sin freno. Una montaña rusa con zonas en las que disfrutas más y otras en las que chillas aterrada, pero una montaña rusa al fin y al cabo.
Y aquí sigo, intentando pensar que de cada día en las aulas va a salir algo bueno, sea a corto, medio o largo plazo. A veces me cuesta una barbaridad. Soy una experta lanzadora de mensajes en botellas al océano, y nunca tenemos certeza de cuándo van a llegar a puerto o en qué manos caerán, pero quiero continuar lanzándolos. Porque creo que llegan en un momento u otro.
Estos 15 años tienen muchos nombres propios. Nombres propios de provincias (solo dos, ja, ja, ja), de localidades, de colegios, de institutos, de alumnos, de compañeros, de mamás y algún papá, de personas presentes en los centros educativos pero dedicadas a otras labores, de amigos y amigas, del amor...Gracias por lo mucho que he aprendido y continúo aprendiendo con vosotros. Sois todos una parte muy importante de mi vida. Es lo mejor que he ido ganando a lo largo de estos años, un círculo humano maravilloso. No siempre aumenta, depende de la época. Pero hay personas que llegaron para quedarse, da igual cuándo fuera, y agradezco un montón que estén en mi vida, sea de una manera u otra. Y por supuesto los tres "de casa": mi madre, mi padre y mi hermano, que han sufrido en sus carnes mis días grises, pero quiero pensar que también se han alegrado con mis días buenos...Gracias inmensas.
La verdad es que soy un "culo inquieto", huyendo de un destino que estaba a tomar vientos, acabé probando en Compensatoria...y me gustó. Desde mi etapa de interina hasta hoy, he trabajado en 13 centros diferentes. No me parecen moco de pavo. De esos 13, 10 son CEIP (Colegios de Educación Infantil y Primaria), 2 son IES (Institutos de Enseñanza Secundaria) y 1 un CRA (Colegio Rural Agrupado). Como curiosidad y porque me apetece añadir esto, he pasado por tres CEIP "Filiberto Villalobos". Uno en Guijuelo (2 cursos académicos), otro en Béjar y el tercero en Salamanca capital. Y además de Salamanca capital (8 cursos), la localidad en la que más he trabajado es Guijuelo (4 cursos).
Hace poco una compañera nueva del insti me preguntaba si yo me veía ahí para siempre, en un instituto. No es la primera persona que me hace esta pregunta, siempre respondo lo mismo: no. Me veo unos años, pero de aquí a mi jubilación tengo muchas aventuras pendientes y deseo que muchas de ellas sean en colegios. Lo que más "me tira" es la tutoría, no es ningún secreto. La dinámica de un instituto es muy distinta a la de un colegio, pero de ambas pueden sacarse cosas muy buenas. Hay que saber mirar cada sitio, observarlo desde dentro, y quedarnos con lo bueno. Y hasta en el destino más jorobado a nivel personal o profesional he encontrado rayitos de luz. Bendita luz. Esa luz venía de la gente, capaz de "matar dragones" por mí, cuando mis fuerzas flaqueaban.
Lo peor de estos fantásticos 15 años, el momento en el que fui a trabajar con miedo. No pienso poner ningún nombre propio aquí. Una mierda, tal cual, sin florituras. Pero de todo se sale.
En mi cabeza se agolpan los nombres y apellidos de muchas buenas personas, sus caras, momentos especiales con ellos o gracias a ellos...Y por eso madrugo cada día, aunque lo odie. Porque sé que esto es una carrera de fondo, aunque pasa volando. Y soy consciente de lo mucho que voy aprendiendo por el camino. Intento crecer a nivel profesional y humano. No soy demasiado amiga de las TIC. Me da pena que mi alumnado sea una generación sin cartas de papel, pero tienen otras herramientas a su alcance. Llamadme nostálgica, romántica o como queráis, pero soy una amante del papel. Tiene un "algo" que no he encontrado en ningún otro soporte. Mientras se pueda, seguiré dándole "curro" a Correos al menos una vez al año (y estas navidades menos de lo que me habría gustado). Como veis, a "lo peor" le he dedicado dos líneas, con lo mejor pienso explayarme.
Parte de lo mejor de estos quince años: el gasto desproporcionado en el "Leonardo Da Vinci" de papel higiénico. La preparación de los alumnos de 6º del "Miróbriga" para participar en el programa de televisión "PupiTres". Lucy del "Leonardo Da Vinci", un 10 desde el primer minuto. La recogida del premio del concurso de la ONCE con la clase de 4º del "Beatriz Galindo". Ir al Ayuntamiento de Salamanca con los alumnos de 5º del Taller "Emociónate" a recoger un premio por este blog. El "CRIE" de Berlanga de Duero (Soria) con parte de mis niños y niñas del "Fili" de Guijuelo. Jorge. Los recreos en la sala de profes del "Filiberto" de Béjar. Ana Belén "Fili Guijuelo", por todo lo de cualquier tiempo: pasado, presente y futuro. El último día de clase con mis niños de 6ºA del "Miróbriga". El equipo Quinti, Moñita y Fran. Vivir con Mayte y David. El desfile de Carnaval con el "Fili" de Guijuelo, pese a que por poco morimos derretidos. "Emociónate". La estancia en Canterbury. Asistir a la graduación de los que habían sido los alumnos de mi tutoría en 5º del "Santa Catalina". La energía de Pilar Cortés y su manera de tratar y ver a los más peques. Mayte "Fili Guijuelo" por su manera de enseñar. La invitación de final de curso de Emi, Rebeca y Nuria en el patio. La excursión de final de curso a Salamanca con el alumnado de 6º del "Miróbriga". Las rutas de senderismo con compis del "Santa Catalina". La sensación de equipo en "El Seve". Las comidas previas a las sesiones de evaluación del insti de Guijuelo. Javieres (Hernández y Palomar), Isa, Paqui, Adela, Gely, Álvaro Málaga y Encarna. Mayalde en el patio del "Santa Catalina". "Pinceladas de emoción". El baile de fin de curso en "El Seve". Lourdes y su apoyo cuando pintaban bastos. Cada uno de los reencuentros con alumnos que ya no son mis alumnos, y ver que se alegran al verme, y yo una barbaridad al verlos, sean quedadas programadas o encuentros fruto de la casualidad. Froilán, de Robleda. La visita de Andrea con sus abuelos y la hermana de su abuela, debajo del reloj de la Plaza Mayor de Salamanca. Nekane. Iris. Los "Diarios de vivencias" de los niños del "Santa Catalina" y de los del "Fili" de Guijuelo. El carnaval con la temática del circo en el "Miróbriga" en 6º de Primaria. La humanidad y profesionalidad de "Pepi, de Los Molinos". Víctor. Decirle a mis alumnos (de un cole de cuyo nombre no quiero acordarme) sin explicarles las razones, que no iba a volver el curso que viene, por decisión propia, y llorar todos por lo dura que fue esa despedida. Quedarme en recreos del "Vía de la Plata" hablando con un alumno porque necesitaba a alguien que le escuchara. El equipo directivo del "Salinas". Los talleres de "decoración navideña" por las tardes con mi tutoría del "Miróbriga." El "Color Esperanza" con mis niños del "Miguel Blasco Vilatela." Ainara. La alegría de saber que cualquier día Paula Briones y yo podemos coincidir en un aula. Carmen Lucas y todo lo sumado y que sigo sumando con ella. El reencuentro con Estela en la Iglesia de La Purísima. Compartir penas y alegrías con Soraya en "Farinatolandia" (con mucho cariño) y más allá. Toñi. Que Sofía me parase por la calle después de mi primera práctica de coche. Que me llamen mamá. La jubilación de muchos buenos compañeros. El pollito. El acto público en el que por primera vez me llegó una vacante de Compensatoria. Mercedes. El intercambio de tarjetas navideñas en el "Fili" de Guijuelo. Las redacciones de 6º A del "Miróbriga". El camino al "Santa Catalina" con Marisa. La excursión a "Huerta" con los niños del premio del concurso de la ONCE del "Beatriz Galindo". Ana Belén "PT" por su compañerismo, bondad y el trío de atención a la diversidad junto a Lourdes. La paz en Guijuelo (Cole e insti). Las clases vía Teams con el alumnado de 4º del "Fili" de Béjar en tiempos de estado de alarma. Ana María. Los rallies fotográficos del "Vía de la Plata". Yaroslav. Cris A.B.A.. La actuación de mis niños del "Miróbriga" con la canción "Adelante" y la que prepararon con Bea de la canción 'I've gotta feeling'. La clase de Marta del "Fili" de Salamanca del curso pasado, por sus niños y por ella. Cristina García y Triana. Cualquier momento con "Merce ASECAL". Carmen Jiménez (ya, no sé cuántas visitas te debo) y su David. Meli. La comida de junio del "Fili" de Salamanca. Miguel Ángel (alumno) del "Fili" de Guijuelo, pero más desde el "Vía de la Plata". Daniel "Fili" Guijuelo y su generosidad. Kaio. La mano izquierda de José María Plaza en el "Miróbriga". La paciencia, prudencia y bondad de José Navarro "Santa Catalina". Manuel. La humanidad y mano izquierda de Quinti "Fili Guijuelo". Carlina. "Mis amigas del Cole" del "Santa Catalina". La capacidad de organización de Alsira "Fili Guijuelo". María José "Compe" del "Salinas". Inma Robleda-Ciudad Rodrigo. La entrega de notas con las familias y los niños del "Leonardo Da Vinci" de Parque Coimbra. La ruta ciclista de "El Seve". La gala de fin de curso de el "Fili" de Salamanca. Anaí y Juan del CRA "El Robledal". El periódico con mi tutoría de 5º del "Santa Catalina". Encontrarme con Jaime Bernabé y Elisa "Santa Catalina" en tiempos de restricciones COVID junto a Los Capuchinos. Y me dejo muchos nombres en el tintero, y apellidos que no he incluido porque no me ha dado la real gana. Marcos. O explicaciones que tampoco he puesto porque tengo mis razones. Llevo mucho rato con esta "parrafada", y la cerraré con puntos suspensivos. Pero quería hacer hincapié en algo: no hay color, lo bueno pesa infinitamente más que lo malo, y quiero que se note. Y de todo esto han surgido muchos lazos, visibles e invisibles, con los que estoy FELIZ. Gracias a todos, sobran los motivos.
Anoche escuché una canción de Nino Bravo que no tenía fichada, y es con la que voy a "cerrar" la entrada. Se titula "Vivir", pues eso...
Llevo ya algunos años aprovechando los discursos de agradecimiento de los Goya para escribir en el blog. Eurovisión y los Goya suelen ser dos citas televisivas ineludibles para mí. Procuro no quedar con nadie ninguna de estas noches. Anoche lo tuve fácil porque fui de excursión y regresamos tarde, ya era de noche. De hecho me costó no quedarme frita, por el cansancio acumulado. Esta vez no voy a poner el vídeo de ninguno de los premiados. Por aquí, en entradas de años anteriores, están por ejemplo Blanca Portillo, Jesús Vidal o un jovencísimo Miguel Herrán.
Ayer me di cuenta que todos los discursos tenían dos ingredientes comunes: la gratitud y el amor. Hace no mucho leí en algún lugar una frase que dice así: "La gratitud es la memoria del corazón." Y así es. Se habló mucho de amor, amor a la profesión, a la familia en general, a los hijos y/o a la pareja en particular, a los amigos, a los compañeros de trabajo, a las mascotas, a la cultura. al cine...Puede que algunas galas de los Goya sean un tostonazo, pero habitualmente siempre tienen "algo" que me mantiene bastante espabilada.
Así que esta entrada va de retazos, de destellos de amor que anoche pude disfrutar. Es la entrada que tiene el 14 de febrero en mente, aunque me adelante un poco. No es nuevo mi cagaprisismo, así que a nadie le extrañará que me adelante. Obviamente recibir un Goya debe ser algo emocionante, y disfruto mucho viendo la emoción que otros transmiten. No me olvido de mis estudios de Comunicación Audiovisual, y me encanta "escudriñar" cada detalle de la gala.
Me gustaría empezar por el principio de la gala. Tras una actuación musical de la mano de Manuel Carrasco, con la colaboración de un puñado de actores y actrices, y una breve intervención de Clara Lago y Antonio de la Torre, Carmen Maura hizo entrega del Goya de honor a Carlos Saura. Como el director había fallecido la víspera de la entrega de los Goya, pensaba que tal vez nadie cercano iría a recogerlo. Pero no, dos de sus hijos, Carlos y Ana, y su pareja, Eulalia Ramón, fueron a recogerlo. Quiero destacar la intervención del primogénito de Carlos Saura, Carlos. Habló de la importancia de las cuatro mujeres en la vida del cineasta: sus cuatro esposas (añadió a su hija Ana, la única hija del fallecido). Reivindicó la importancia de esas mujeres en la vida de su padre, y que lo convirtieron en la maravillosa persona que fue. Me pareció un acto de amor tremendo, también de gratitud y generosidad, destacando a cada una de ellas de una manera diferente. Supo valorar la importancia de cada mujer en la vida de su padre. Simplemente, brillante. No todo el mundo sería capaz de hacer lo que él hizo, y transmitir esa sinceridad. Cada cual es de una manera, pero a mí me parece que nuestra manera de ser, de actuar, de todo, tiene que ver con las personas con las que elegimos compartir nuestra vida. Ya sean los amigos, la pareja...Y quiero pensar que esas personas que elegimos y, también ellas nos han elegido a nosotros por supuesto, sacan la mejor versión de cada uno y son capaces de iluminar nuestros días más oscuros. Es el único vídeo de la gala que voy a incluir. Sin el premiado, pero con la emotiva presencia de tres de los pilares de su vida.
La gala de los Goya duró alrededor de tres horas y veinte minutos. Estad tranquilos que esto no es un resumen de toda la gala. He procurado exprimirla y quedarme con lo mejor. De todas las películas nominadas solo he visto una, "Cinco lobitos". Y justo voy a resaltar a una actriz de esa película: Laia Costa. Ganó el Goya a Mejor Actriz Protagonista. Entre lo que dijo, destaco lo que comentó sobre los últimos meses. Lo hermoso de habérseles acercado mucha gente a decirles que, después de haber visto "Cinco Lobitos," sentían la necesidad de llamar a sus familiares (padres, hijos...). Y Laia deseaba que ojalá, mucha gente más la viera y esas llamadas se hicieran. Y pensé en todas las cosas que a veces nos guardamos. En los números que no marcamos y en mil cuestiones. He buscado respuestas, no he encontrado todas. Pero no me apetece nada dejarme algo sin decir, una llamada sin hacer o un café pendiente.
La verdad es que empecé la gala llorando, y la acabé poco más o menos igual. Me pareció muy emotiva, y esa carga emocional tan alta traspasó la pantalla. Eso y que hay momentos en los que estamos más sensibles que otros. Y llevo un tiempo con las emociones a flor de piel, y lo que me rodea me afecta una barbaridad. Respiro profundamente, paseo, lloro, río, me desahogo y procuro desconectar el coco al apagar la luz.
Pero vuelvo al amor y la gratitud mencionados al principio, porque me gustaría que fueran el hilo conductor de esta entrada. Ojalá el 14 de febrero sepáis adaptarlo a vuestra situación personal. Estoy convencida que, de un tipo u otro, pero en vuestras vidas el amor está presente. Agradeced ese amor y todas y cada una de las fuentes de las que proceda.
Creo que es imposible vivir sin amor, y la gratitud ha de ir muy ligada a él.
Gracias por amarme. Gracias por hacerme sentir especial. Por hacer que me vea guapa todos los días, con lo difícil que me resulta a veces. Gracias por los besos, los abrazos. Por esos silencios que valen oro, por las risas compartidas. Por las miradas cómplices sin mediar palabra. Por poder escuchar el latido de otro corazón. Por cada palabra, aunque no todas me guste oírlas, pero entiendo que a veces también digo cosas y puedo no "acertar", todos metemos la pata. Este año Miley Cyrus estrenó una canción fabulosa. Fabulosa por forma y por contenido. Un buen ejemplo de cómo hablar de despecho de una manera elegante, no como Shakira. Como dice la letra de "Flowers" traducida, "puedo comprarme flores a mí misma " (y lo que haga falta o me apetezca en un momento concreto), pero también me haría mucha ilusión que me las regalaran. O cuando afirma "puedo amarme mejor (de lo que tú lo haces)". Considero que son amores distintos. El amor a un mismo es autoestima. Y necesitamos tener una autoestima adecuada. Pero el amor que sentimos hacia otra persona, es amor. Y el que esa persona siente también es amor. No es ni mejor ni peor que el que tenemos hacia uno mismo, son otros amores. Cuando dice "puedo ver cosas que no entiendes". Puede pasar, pero también una pareja nos puede hacer ver cosas que no vemos o ayudarnos a entender las cosas de una forma diferente. Eso no tiene por qué ser malo, puede ser enriquecedor porque nadie, repito nadie, tiene que estar en posesión de la verdad.
Soy de las que insiste mucho en la necesidad de decir, de expresar lo que sentimos, de decirlo con palabras. No obstante, muchas veces los gestos valen más. Pero las palabras pueden hacer falta, y ser necesarias según en qué circunstancias. Y por eso escribo esta entrada, porque tenía ganas de dejarlo por escrito, y dejar constancia de lo afortunada que me siento. Viva el amor que crece en libertad. Viva el amor que se mantiene pese a rachas duras. Viva el amor que permanece pese a la distancia. Viva el amor generoso, valiente, el que es capaz de afrontar adversidades juntos y derribar barreras. Viva el amor que nos hace crecer juntos, estando en construcción o en reconstrucción. Viva el amor que permite a cada cual crecer y hacer realidad sus sueños. Viva el amor que comparte la rutina, la ilusión, la esperanza, a preocupación, la duda, la confianza, la lealtad, la verdad, la tristeza, la melancolía, la alegría, el placer, la valentía, el miedo, la ausencia, la presencia, la tormenta, la calma...Y viva el amor, sin más.
Y aunque soy de las partidarias de San Valentín, al igual que con el cumpleaños o los Reyes Magos, no son más que "excusas" para acordarme, incluso un poco más, de los que quiero. Y eso hay que celebrarlo todo lo que sea posible. Gracias.
La guinda musical no se la dejo a Miley Cyrus. Manuel Carrasco, versionando los "Cantares" de Serrat, se ha ganado este lugar. No lo olvidéis, se hace camino al andar. Pero hay que dar el primer paso. El amor se construye cada día, con cada detalle, palabra, mirada, mensaje...Celebrad el 14 de febrero, pero no solo ese día, haced que todos los días sean un poquito "San Valentín."
Pues sí queridos lectores, me he "comido" con patatas (o sin acompañamiento alguno) el "Día de la Paz". Honestamente, este año no andaba yo para esos menesteres, y no quería fingir lo que no es, así que lo siento pero dejo la paz para cursos venideros. Además, no viene mal ir añadiendo "Días de..." nuevos. Y el 1 de febrero nunca había hecho acto de presencia en el blog, y ya era hora.
Como sabréis bastantes, este curso estoy a jornada completa en instituto. Intento animar a mis alumnos a leer, pero es complicadísimo. Sigo sin dar con una fórmula que funcione. En mi cabeza había pensado seleccionar un texto para cada uno, y dárselo en clase para que lo lean, varias veces, en casa, en voz alta. Luego he reflexionado y he visto que ese es el camino fácil. Y no les viene mal buscar ellos, seleccionar un texto a su gusto, a su medida, algo que les haga sentirse cómodos al leerlo en voz alta. Esforzarse. A mí me ha pasado, he estado un buen rato buscando, rebuscando, ojeando y hojeando entre los libros de mis estanterías, no son pocos precisamente. Y después de pasar muchas páginas, de probar leyendo de una manera u otra, me he quedado prendada de "Escribe". Es un texto de Elísabet Benavent. Podéis encontrarlo en su libro "Los abrazos lentos. Esbozos, reflexiones y vida." Bueno, antes me ha conquistado otro texto de ese mismo libro, pero es mucho más apropiado para otra fecha.
A mis alumnos les voy a dejar una "tarea" en Teams. Han de elegir un fragmento de un libro que les guste, o si no lo han leido, de uno que a priori crean que puede gustarles. Deben leerlo en su casa, para ellos mismos y para otros, haciendo lectura silenciosa y en voz alta. Y cuando crean que es el momento, tendrán una semana de plazo, les pediré que usen la grabadora del móvil, se presenten, digan libro y autor, y lean, sin más. Pondré un tope de cuatro minutos. Tampoco se trata de quedarse pegado a la grabadora. Quiero que sea una "píldora lectora". Y aunque quede entre nosotros (los del grupo de Compensatoria de 1º de la ESO), me envíe cada uno su audio, para ir escuchándolos un día en clase. Espero que disfruten de la actividad. Creo que es fácilmente adaptable a Primaria. Y además, al grabarse en casa, y ser solo audio, sin imagen, es más viable que se animen a participar hasta los más introvertidos. Daré un plazo de una semana, por si quieren sacar algún libro de la biblioteca, o necesitan buscar entre los que tienen (la verdad decsonozco si en sus casas hay muchos, pocos, o ningún libro).
Como creo en lo de predicar con el ejemplo, dejo aquí mi audio con el texto de Benavent del que hablaba al principio. Y ya mañana, mi idea es leer "algo" delante de ellos. He elegido que adquirí en la "Feria del libro" de Madrid del año pasado. Habla de amor, cariño, cuidado, respeto, esperanza...Aunque pueda parecer un libro "infantil", todas las páginas tienen dibujos, es muy colorido y el texto está rimado, me parece que tiene mucha miga y puede llamarles la atención. Y para llamar su atención me declaro algo alérgica a los clásicos.
Si os animáis a hacer algo semejante en vuestras aulas, o en otros contextos, me encantaría saberlo.
Y ya de paso, perdonad los fallos al leer "Escribe". No os mando ni el primer ni el segundo audio precisamente, pero noto que no tardando demasiado tendré que llevar gafas, y por la tarde/noche es cuando más empiezo a notarlo. Cosas que pasan. Pero como tiene remedio, y es fácil, no pasa nada. Podéis pinchar en el gatito lector para escuchar el audio de "Escribe."
Leed en voz alta.
Leed susurrando a la oreja.
Leed con música de fondo.
Leed bailando.
Leed bajo la lluvia.
Leed sentados al sol.
Leed mirando a los ojos a alguien especial.
Leed frente al espejo.
Leed en la cama.
Leed junto a la chimenea.
Leed en la piscina.
Leed en la playa, aunque la arena se cuele entre las hojas.
Leed para otros.
Leed para vosotros mismos.
Leed en soledad.
Leed en compañía.
Leed al unísono en grupo, como si muchos fueráis una sola voz.
Leed con calma.
Leed con ilusión.
Leed con tristeza.
Leed con rabia.
Leed con desesperación.
Leed con esperanza.
Leed la vida.
Leed las almas.
Leed como si acariciárais las palabras.
Leed como si las palabras cayeran en llamas en vuestros dedos.
Leed para soñar.
Leed para dormir mejor.
Leed para recordar.
Leed para olvidar.
Leed para ser una mejor versión de vosotros mismos.
Leed si queréis. Leed cómo, cuándo, dónde y con quién os dé la real gana.
Felices lecturas, en voz alta o baja. Felices los lectores simplemente por eso...por leer.
¡Viva la lectura! (Y mañana lo diremos en voz alta).
Parece que sí, que hay un día para casi todo. Y como suelo centrarme en las mismas fechas señaladas, he querido variar.
El viernes pasado, 13 de enero, fue el "Día mundial de la lucha contra la depresión".
Hace tres años, la OMS (Organización Mundial de la Salud) publicó una fecha que me pone la piel de gallina: la depresión afecta a 350 millones de personas en el mundo. ¡Qué bestialidad!
Os dejo un vídeo, de la OMS, sobre la depresuón, no llega a dos minutos.
Además, quiero compartir con vosotros un par de infografías que explican cuáles son los síntomas de la depresión.
Me alegra comprobar que desde hace un tiempo, aunque no demasiado, la salud mental no es un tema tabú. Y la gente habla con relativa normalidad de ir al psicólogo y/o al psiquiatra, sea de manera rutinaria o puntual.
Nunca he ido ni a uno ni a otro, si hubiera ido tendría unos conocimientos que no poseo, por eso me remito a otras fuentes, como internet, o al testimonio de personas que sí han acudido a esos especialistas. Por supuesto que no voy a mencionar a absoutamente nadie, agradezco su confianza y generosidad. Y me quito el sombrero ante ellas, porque fueron capaces de pedir ayuda (de un especialista) cuando sintieron, por la razón que fuera, que les hacía falta. Y ole por ellas, porque dar ese paso no me parece fácil. Nadie puede obligar a otro ser humano a ir a un psicólogo o psiquiatra. Nadie, lo repito, por muy fastidiado que veamos a alguien. El paso lo ha de dar cada uno, cuando sienta que está preparado para darlo. La verdad suelo tirar de empatía, y en ocasiones supone un esfuerzo tremendo, pero ¿cómo ayudar a quién no quiere? O no sabe cómo dar ese paso, por muchas pistas que pongamos a su alrededor. Hay momentos en los que el silencio se clava como un puñal en el corazón, por muy dramático que suene. Y es dolorosísimo ver que una persona que te importa está muy mal, pero no da el paso. Rechaza también ayuda no profesional y sientes que, día a día, se va hundiendo un poco más. Por eso este año me ha "dado" por escribir sobre el 13 de enero. Os animo a intentar ver las señales en vuestros amigos, familiares, compañeros, pareja...Y en la medida de lo posible, porque no siempre se puede, si os escuchan, intentad hacerles ver la necesidad de visitar a alguien profesional que les pueda ayudar a flotar.
Como con el psicólogo o psiquiatra no tengo experiencia alguna, de ellos no puedo hablar. Pero he recordado mi primera visita a la nutricionista, muchos años antes estuve yendo cerca de un año a un dietista, en la sanidad pública, hasta que se jubiló y el hospital cerró el servicio. No recuerdo bien mi primera visita al dietista, me parece que fue en octubre de 2009. Sin embargo sí recuerdo a la perfección mi primera visita a la nutricionista, consulta privada. Recuerdo el miedo con el que crucé la puerta, el cariño y el tacto inmensos con los que me trató, y lo mucho que, pese a ello, lloré en la consulta (antes y después en mi casa, también). La verdad es que pese a la llorera, salí contenta. Sentía que empezaba a ver algo de luz al final de un túnel demasiado largo. Tenía que cambiar muchas cosas si quería obtener resultados. Ese comienzo fue durísimo pero muy gratificante. Empezaba a gustarme mucho más la Raquel que veía en el espejo, me sentía más yo. Tuve meses buenos y otros no tanto. En junio dejé de ir, estaba muy estresada con el final de curso y sabía que llevaba un tiempo sin hacer los "deberes". No es excusa, pero personalmente llevaba un tiempo feliz como una perdiz (¿cómo es eso? con el corazón contento), y paralelamente otras personas, con su manera de actuar, me estaban haciendo un daño tremendo, que me pasó factura, de las gordas, nunca mejor dicho. Siento que en breve, a lo sumo un par de meses, voy a retomar las visitas a la consulta de mi dietista, Estefanía. Y continúo sin tirar la toalla porque soy tozuda como una mula y la vida solo es una. Tengo muy claro lo que quiero, y también con quién quiero estar, y me importa un bledo la opinión de los demás. Cada cual que mire a su ombligo. Recuerdo todo esto porque aunque es muy íntimo, creo que puede ayudar a personas que estén pasando un mal momento, mala racha o llamadlo como queráis, y necesiten ayuda de otros, sea el especialista que sea.
El verano de la pandemia volví a la piscina tras un tiempo sin pisarla, la playa sí. Este último, 2022, retomé la normalidad, yendo nuevamente con amigos. Puede parecer una chorrada, pero solo yo sé lo mucho que me ha costado dar ciertos pasos. Sigo agradecida con muchas personas, que me han brindado y siguen brindando su apoyo de forma incondicional, sin juzgarme. Gracias por tanto cariño, paciencia, escucha, amor...(Cada uno sabe qué puede haberme aportado de todo lo anterior).
Y como ya no puedo regresar al pasado, sonrío al presente, lo disfruto, intento aceptar todo lo que viene, y espero que el futuro me siga proporcionando motivos para sonreír, sé que también habrá momentos fastiadiados, pero pienso seguir flotando. No os tiréis de los pelos por lo que ya "no tiene remedio". En serio, nunca es tarde. Y si tenéis personas tóxicas a vuestro alrededor, apartadlas, por salud. La vida es una. El tiempo que nos queda en este mundo es finito, tiene un límite...Disfrutadlo. No os canséis de celebrar la vida. ¡Salud!
Esta vez no termino la entrada con una canción. sino con una charla de TED. Se llama "La vida está al otro lado del miedo." Y tanto.
Voy a ver por dónde empiezo porque tengo tanto que compartir con vosotros, que no sé muy bien cómo comenzar.
¡Ah, sí! ¡Lo tengo!....El comportamiento. Creo que me he portado bien, no voy a poner muy bien porque hay instantes en los que he saltado. Otros muchos en los que me he controlado, me he mordido la lengua y, del tipo que sea, he aguantado auténticos chaparrones (y no ha sido fácil, todo pasa factura). A ratos he tenido ganas de tirar la toalla, pero no soy del tipo de personas que se rinden. Ni tampoco de las que dan su brazo a torcer porque sí. Si creo en algo, si estoy totalmente convencida de algo o alguien, no hay nada ni nadie que me vaya a hacer cambiar de opinión, se ponga como se ponga o sea quien sea. Porque me respeto y me quiero a mí misma, pese a que no siempre me dedique el tiempo que necesito o me vea de una manera adecuada. Y si doy un paso estoy requeteconvencida de hacia dónde va ese paso, y si no sé muy bien dónde me va a llevar el paso pero me apetece darlo, no dudo, y lo doy con firmeza. Creo que tras mis años de vida hacen que ya me conozcáis, tanto Melchor, como Gaspar y Baltasar, y sepáis que no soy precisamente una cabra loca, sino que intento tener la cabeza en su sitio y con cabeza actúo siempre, pero conectándola con el corazón. La sangre circula por todo el cuerpo, y se nota.
Así que no sé, en una escala del 1 al 10 no me pongo nota, cada uno de los que me conocen me verán de una forma. Seguro que he decepcionado a más de una persona, no lo dudo. Y que no siempre actúo como otros esperan. Pero esos mismos no sé si aprecian el ejercicio de contención que a veces hago. Mis silencios pueden ser mucho más significativos que mis palabras. No creo que sea bueno razonar ni explicar cada uno de los pasos que damos. Nunca me van a entender todos. Ojito, una cosa es entender y otra distinta estar de acuerdo. Pido empatía y de la misma intento tirar al actuar yo, pero hay momentos que eso ha sido muy complicado.
Como ya sabréis, 2022 fue un año bastante complicado por muchas razones. Gracias por la paciencia que me traéis cada año. Gracias por la fortaleza, cuando me costaba seguir adelante, no sé ni cómo ni dónde pero he logrado continuar caminando. También es verdad que el mérito no es solo mío. Aunque haya tenido que "torear" muchas cosas, capear muchos temporales, he contado con subalternos fabulosos, con personas dispuestas a escucharme, cuidarme, protegerme, defenderme y amarme a cualquier hora del día. Sigo siendo una persona muy afortunada. Gracias por la salud, porque sin ella no habría podido disfrutar ni hacer nada. Gracias por las escapadas y los viajes, suman más vida a la propia vida.
Por eso, teniendo en cuenta lo escrito hasta ahora, por favor, suena a tópico pero es un "regalo" imprescindible: SALUD.
Y teniendo salud, que el amor siga conmigo, de muchas formas, y que pueda disfrutar de escapadas (alguna de mayor duración y viajes). Si puede ser, solo si no es mucho pedir, y os lo digo yo que sabéis que si puedo evito los ascensores (aunque suponga subir "a patita" cinco pisos), me apetece mucho volver a volar, pero nada de helicópteros ni similares, un avión, de los de toda la vida.
Por supuesto que lo de salud, amor y viajes, para los míos y para mí. Soy más feliz cuando los que quiero son felices también y están bien de salud.
Quiero más tiempo para mí. Ya, sé que soy yo la que ha de organizarse mejor. No he podido quedar ni con la mitad de personas que quería estas vacaciones navideñas. Pero por un lado, mis previsiones eran demasiado optimistas y entonces nada de tiempo para mí, sino para compartir con los demás todo, y tampoco es eso. También sabéis, queridos Reyes Magos, la casuística vivida desde la misma mañana de Navidad, por lo que lo primero era lo primero. Y los días siguen teniendo 24 horas y siento no haber descansado todo lo que mi cuerpo me pedía tras una laaaaaarga primera evaluación. Puede parecer que choca con lo anterior, pero además os pido poder pasar más tiempo en compañía de algunas personas. Hay ocasiones en las que la semana parece una montaña rusa, y cuando quiero darme cuenta, estoy de nuevo en el punto de salida (lunes, otra vez).
Y luego, pues como por pedir que no quede...No me quitéis a nadie, ni por salud ni por nada, no quiero sentir ese vacío.
Os he de confesar algo, puede que ya lo haya escrito en alguna otra entrada del blog. El mejor regalo (material) del año pasado fue una bolsa de gominolas. Y conste que tardé mucho en abrir el cucurucho e inspeccionar todo lo que había dentro (lo fui comiendo a pasito tortuga, me daba pena). Pero no eran las gominolas en sí, sino el significado de ese cucurucho. Gracias por los regalos que iluminan el alma y alegran mi corazón (esto último me ha quedado cursi de aquí a Lima, pero me importa un bledo).
Espero que sigáis teniendo salud para mantener viva la llama de la ilusión en los niños y en los adultos. Una lástima que este año hayáis vuelto al recorrido habitual y no paséis esta tarde por la puerta de casa. Reconozco que fue inolvidable vivir la cabalgata desde casa y poder verla al detalle...¡Vaya regalo!
En cuanto a mis peticiones, lo que se pueda, no quiero acaparar.
Con cariño,
Raquel
PD: A todos los que me leáis, FELICES REYES, de corazón.
Si todo va bien, esta entrada se publicará a las 23:59. Quiero que sea la última entrada de 2022 (pese a tener una en borrador desde el 13 de diciembre, pendiente de rematar).
Para este fin de año me he planteado tres cuestiones a la hora de hacer balance. Una, los olvidos; otra, los recuerdos; y la tercera, los deseos.
Me he inspirado en una actividad que vi en Pinterest hace un mes aproximadamente. Digo inspirado porque la he adaptado y además, he añadido mi toque.
Os invito a tomar lápiz y papel, lo mismo da bolígrafo y cuaderno...Haced en una página, tamaño DIN A-4, tres listas numeradas del 1 al 5. Y poned los títulos, en este orden: OLVIDOS, RECUERDOS y DESEOS.
Y tomaos un tiempo, sean cinco minutos, quince o treinta (cada uno lo que necesite). En mi opinión con diez minutos bastaría, al menos para adultos. Id completando las tres listas. En la de "olvidos", la idea es escribir vivencias de 2022 que os gustaría poder olvidar. Es decir, momentos duros, por la razón que sea (lo que para una persona puede ser "duro", tal vez para otra sea insignificante).
En la segunda, la de los "recuerdos", escribid cosas que os hayan sucedido en el año que termina, que os gusta recordar. Me refiero a algo vivido que os arranque una sonrisa al pensar en ello, os transmita calma, felicidad, amor...Por tanto, es el espacio para momentos agradables de 2022.
No hace falta extenderse ni en los olvidos, ni en los recuerdos, salvo que incluir muchos detalles os haga sentir mejor.
Y en tercer lugar, la lista de "deseos". A estas alturas ya habréis deducido que aquí podéis poner 5 momentos que os encantaría vivir en 2023, ya sea vuestro o de los vuestros. Es el hueco para las ilusiones, los anhelos, los sueños. Siempre que hablo de estos temas con mis alumnos, les digo que piensen en cosas factibles, probables, no aquellas cuya probabilidad de pasar es ínfima. Pero, como en todo lo anterior, allá cada cual.
Conste que esta entrada la he escrito por etapas, desde esta mediodía hasta justo antes de ponerme el mandil. De ahí que todavía no tenga mis tres listas. A lo mejor cuando leáis estas líneas ya he tenido un ratito para mí. Sea hoy o mañana, pienso escribirlas.
En internet hablaban de quemar lo que deseáis olvidar u ojalá, no hubiera sucedido. Lo dejo a vuestra elección. No sé qué haré yo, quemar el papel no creo, si acaso romperlo y tirarlo...Según me dé.
Y las otras a lo mejor las guardo, pero a mano. La de los "recuerdos" para cuando lleguen días o instantes en los que me falta el aire y no sé muy bien por dónde tirar. Esos momentos en los que me siento perdida. O muy triste. O no sé cómo explicarlo, pero soy consciente que algo no marcha bien y me encuentro fatal. Respecto a la de los "deseos", no sé si alguna vez he creído en lámparas mágicas, tengo serias dudas. Tengo cristalino que si deseo algo me lo tengo que currar, tengo que esforzarme para lograrlo, no tirar la toalla, y tener el foco puesto en lo que deseo, pero no debo quedarme de brazos cruzados. Estoy pensando que puede que plastifique esta tercera lista...Y sea la que tenga más a mano.
La lista de los "deseos" la veo como una mezcla del presente y del futuro, según lo que escriba en ella.
Así que ya sabéis, no hay goma de borrar para eliminar los malos momentos de 2022 (ojalá se pudiera), pero sí está en nosotros cómo los hemos afrontado, y ahí está la clave. En cuanto a los "recuerdos", que sean trampolín y no un peso, para crecer, avanzar y recordar lo mucho que esta vida merece la pena. Esos recuerdos tendrán fechas, lugares, personas, situaciones...Disfrutad rememorando el contexto. Y sobre los deseos, ¿qué decir? Pienso que la vida hace falta vivirla con ilusión. Incluso cuando lo veáis todo negro: buscad, pensad, observad, hablad, escuchad, contemplad...Pero luchad para tener ilusión, por algo concreto o simplemente, para celebrar que estamos vivos. Y creedme, no es poca cosa.
Esta Nochevieja un grupito a lo mejor echa de menos mi habitual vídeo recopilatorio con fotos del año que finaliza. Lo siento, al menos a fecha de 31 no hay vídeo, ni siquiera empezado. Si puedo y tengo ganas, intentaré hacerlo para Reyes, pero no estoy obligada a ello. Como algunos o muchos sabéis, ha sido un final de año abrupto, no obstante no voy a quejarme, creo en el destino.
Brindaré por el año nuevo, esperando que sea sinónimo de SALUD. Y luego ya, lo que venga, será un auténtico regalo.
Gracias a los que habéis estado ahí en los momentos jorobados del año, especialmente los que habéis tenido la suerte (o la desgracia) de escucharme en persona cuando no estaba nada bien. Y a aquellos que me tratáis con un cariño y un mimo abrumadores.
Ojalá todos lo que leáis esta entrada sintáis cualquier día del año, el amor, sea de pareja o de otro tipo.
Intentad ser felices, porque es cuestión de voluntad. Y yo me siento muy afortunada, y quiero seguir siendo feliz (o sintiendo que lo soy).
Hay veces que titubeo sobre la música. Este 2022 no he tenido dudas. La canción para despedir el año y darle la bienvenida al 2023, mi canción, es "Hay que vivir el momento", de Manuel Carrasco. Y listo.
Las fotografías son personales, de distintos momentos del año 2022...
Todas las imágenes son propiedad de Raquel Plaza Juan.