martes, 27 de agosto de 2024

Simplemente...hoy

Hoy escribo porque sí. Sin la necesidad de recordar un aniversario, un cumpleaños o cualquiera de esos días marcados en el calendario en muchas partes del mundo.

Se atisba el final de las vacaciones de verano. Y esta vez, la primera en mi vida, justo de postre es cuando voy a tener más días de "vacaciones" propiamente dichas. Espero que esto me haga aterrizar el 2 de septiembre en el instituto con la batería a tope de carga. Con ese final aproximándose, a mi cabeza le ha dado por reflexionar sobre mi verano. Un verano con momentos acompañada y otros tantos de soledad buscada. Y qué bien me han venido ambos. Lo repito hasta la saciedad, pero lo siento así, tal cual, es indescriptible lo afortunada que me siento por el grupo humano con el que cuento. Es como si me corazón saltara de alegría. Y eso que me han quedado personas con las que quedar,  intentaré "rematar" la mayoría de esas quedadas pendientes entre septiembre y octubre, aunque van a ser dos meses de no parar.

Una de las mayores suertes es poder hablar, a tumba abierta, de sentimientos, con un número muy reducido de personas. O escuchar cómo ellos comparten, lo que quieren, cuándo y como quieren, una parte de los suyos. Me parece mucho más difícil que quitarse la ropa, eso de "desnudarse" a nivel emocional. Aunque pueda parecer lo contrario, a mí según el momento y la persona, también me cuesta. Tras muchos años y vivencias compartidas, soy consciente que a otras personas les resulta mucho más complicado. Tal vez sea por razones culturales, porque así lo han mamado como digo yo, o simple y llanamente no saben cómo hacerlo. Qué importante y necesario me parece brindar un espacio seguro para "desnudarse" a quien creemos que lo necesita. Y por supuesto, no juzgar. Disfruto una barbaridad de lo bonito de cada etapa, de cada edad. Si bien a los 20 años está fenomenal ser amigo de alguien, a los 40 (y pico) o más, tiene un matiz increíble. Esa pátina que ofrece la experiencia vital, la misma que nos hace ver lo jorobada que es la vida a veces y la de giros inesperados que puede dar. Ver cómo queda todo tras un "terremoto" emocional, del tipo que sea. Y saber que no estamos solos cuando el terremoto lo sufrimos en nuestras carnes. Y estar dispuesto a ayudar a los que queremos cuando los cimientos se mueven en casa "ajena", pero que sentimos un poco nuestra. Un poco o quizás un mucho, porque nos preocupamos por cómo están los que nos importan tanto después de una "catástrofe", y de esas hay muchas. A veces se solapan y todo. En medio de todo eso, miras a ambos lados, ves más allá de tus narices. Y sientes que puedes poner un granito de arena para que la casa no se le caiga al de al lado. Igual que en otros momentos "alguien" estuvo para mí. Y que coincida en la misma persona me parece secundario. Es probable que nos quedemos sin palabras. Sí, sí, a mí me ha pasado. No me resulta extraño. La gran mayoría de las veces con escuchar basta. Escuchar al otro ayuda. O así lo veo yo. Reconozco que hay instantes en los tengo cierta ansiedad a la hora de hablar, y no paro hasta soltarlo todo. Pero creo que hay que ser consciente de la mochila que carga cada cual, y dejar que hable primero, se explaye, sin prisas, el que tenga una mochila más fastidiada de llevar. Y que cada persona use sus herramientas de la mejor manera posible. Todos las tenemos, pero cuando casi nunca hacemos uso de ellas, cuesta que funcionen adecuadamente a la primera.

No sé muy bien si conozco todas las mías o no. Intento, no siempre lo lograré, ser una persona empática. Me encanta mirar a los ojos de la persona a la que estoy escuchando, independientemente de si ella me mira a mí o no. Y demostrar mi cariño a quién me nace. Soy cariñosa pero no voy abrazando ni haciendo gestos de cariño a diestro y siniestro. De hecho si no hay "feeling" me molesta que me abracen. Pero hay gente que efectivamente, consigue reiniciarte con un abrazo. Y si no te reinicia, al menos te calma, y es bastante. No sé si yo consigo ese efecto parecido con algunas personas, hago lo que puedo y siento. Aunque podáis confundirme con un loro a ratos, adoro escuchar a la gente que quiero y quiere compartir conmigo algo muy suyo, muy de dentro. De esas cosas que al decirlas en voz alta se te pueden saltar las lágrimas, o son capaces de "llorar pa' dentro" y no llegan a deslizarse por las mejillas. Pero sientes que al que tienes a tu vera le escuecen por dentro. También procuro ser agradecida, no es fácil que otros estén dispuestos a escuchar lo que a algunos les quita el sueño, a otros les hace sentir rabia, a muchos les genera ansiedad...Incluso con algunas cuestiones que no tienen "solución", pero...¿Y qué más da? La tierra no se detiene, y sigue moviéndose aunque nos empecinemos en no entender por qué es capaz de hacerlo cuando parte de nuestro mundo se tambalea. Puede resultar contradictorio, porque doy las gracias muchas veces, pero no siempre me gusta que me las den. No obstante entiendo que es una palabra preciosa. Y es bonito pronunciarla y escucharlo. A mí en ocasiones me gustaría ponerle "coletilla", y no quedarme con el gracias a secas. Lo que pasa es que no siempre doy con las palabras adecuadas. Gracias por la confianza. Gracias por tu valentía. Gracias por tu cariño. Gracias por venir, en un guiño, y no es la primera vez en el blog, a mi querida Lina Morgan: "Agradecida, y emocionada, solamente puedo decir, gracias por venir." Pues eso.

Por eso cumplir años tendrá sus cosas "malas", pero muchas más son positivas. Y la fuerza de los lazos que nos unen a aquellos con los que sabemos que podemos desnudarnos a nivel emocional, es gigantesca. Como una joya. Más que una joya. un sol tremendo, inmenso y hermosísimo. 

De ahí que me haya puesto a escribir, como más le gusta a mi cerebro, a horas intempestivas. Con las calles dormidas y las luces anaranjadas de las farolas de fondo. Oyendo de cuando en cuando a algún "despistao" que parece no querer o saber volver a casa. 

Intentad exprimid vuestros ratitos solos y acompañados. Si la soledad no es buscada acudid a alguien, a quien sea, con quien os atreváis a ser vosotros, y apretad esos lazos que ya existían, pero se pueden aflojar cuando no se miman lo suficiente. O lanzaos a la aventura de construir nuevos lazos.

A esta vida se debería venir a ser lo más felices que se pueda. Aunque muchos temas nos lo pongan cuesta arriba en ciertos periodos. Pero se sube la cuesta al ritmo que seamos capaces y se sigue. Porque ya llegarán tiempos mejores. Y lo digo por experiencia. Parece mentira lo que se puede mejorar a muchos niveles en unos meses. No creo en los milagros, hay que dar pasos y ser consciente de lo que tenemos encima, o la que se avecina, para hacer algo. Y en algún momento de todo ese tsunami personal, resulta que las aguas se calman. Que puedes sentarte a la orilla del mar a contemplar y escuchar las olas. Cuando ya pensabas que esa calma interior no iba a llegar y sentías cómo por momentos la ansiedad pretendía devorarte. Recuperas esa sensación de paz. Y con ella la ilusión. Desde luego que muchas veces las ilusiones son más grandes que los miedos. Y sientes que vuelves a ser tú. Y va a ser que sí, que sopla ·el viento a favor".


martes, 20 de agosto de 2024

Nueva vuelta al sol

Según dice mi partida de nacimiento, vine al mundo un 21 de agosto, concretamente del año 1982. No hace falta que echéis cuentas, cumplo 42 añazos. Y celebro cumplirlos, mala señal sería no poder hacerlo. El año pasado mi cumple tuvo detalles de mucho cariño y amor. También estuvo muy marcado por la repentina y reciente muerte de mi padre, tan solo 20 días antes de mi cumpleaños. Este año, los sentimientos se gestionan de manera diferente. Llevo más de una semana recibiendo regalos por adelantado. Incluso una tarjeta escrita a mano. Hago hincapié en ella porque podéis llamarme clásica o romántica, pero lo escrito a mano tiene un valor añadido. Sea la letra "bonita" o no, es un plus. Y algo cada vez menos frecuente en tiempos de "guasaps", Facebook, Instagram...Gracias a todas las de los regalos antes de fecha. 

Este año tengo algunos de mis deseos han variado respecto a años anteriores. Los más importantes siguen siendo los mismos. No digo nada y soplaré las velas con ilusión y esperanza y, si nada se tuerce, espero soplarlas dos veces en diferentes momentos del día.
Y lo iré celebrando por capítulos, es lo que tiene nacer en agosto...

Esta mañana compré mis velas. Hace ya unos años me di cuenta que a veces no hay que decepcionarse cuando otros no actúan como nos gustaría que lo hicieran, eso no quiere decir que hagan cosas mal, ni mucho menos. Simplemente cada cual es detallista a su manera y quiero pensar que hacen lo que les nace y saben, y hay que valorar cada detalle positivamente. Y según para qué, me adelanto y hago/compro/cojo lo que me apetece, sin esperar a nada ni a nadie. Así me llevo menos fiascos. Antes reciclaba las velas de un año para otro, cuando eran aprovechables por estado y cifras. Pero los últimos 10 años o así ya no. Me apetece estrenar velas. Procuro no repetir modelo dos años seguidos. Esta vez son rositas, y con adornitos varios para acompañarlas. Que sí, que cumplo 42 años. Eso no está reñido con mantener la ilusión y disfrutar con cosas pequeñas. Y a ver qué me deparan los 42. Prometo soplar con ganas y cerrar los ojos al pronunciar, en mi interior, mis deseos.

Para todos los que me leáis hoy, salud, imprescindible para seguir soplando velas. Y si esta flaquea, mucha fuerza y ánimo para afrontar los bajones. Espero que también podáis disfrutar de etapas más dulces, y remontadas, aunque sean pequeñas y no se prolonguen excesivamente. Y por supuesto amor, mucho amor. Con salud y amor tenemos el camino andado.

Confío que esos dos sigan presentes en mi vida, por extensión también en la de vida de los que quiero. 
Pensad en vosotros mismos, es una tarea que os corresponde, y también es sinónimo de salud y de amor. Si nosotros no estamos bien, poco podemos hacer por los demás.

Endulzad los días amargos, van a venir igual, pero de cómo lo gestionéis van a depender muchas cosas. No podemos volver atrás, ni un año, ni cinco ni diez. Tampoco podemos cambiar el pasado. Lo que sí está en nuestras manos es construirnos un futuro lo más agradable que se pueda.

Y recordad algo, sois suficiente, quizás no os lo digan a menudo ni cuando necesitáis escucharlo. Pero lo sois. Disfrutad de la compañía de los que se alegran al veros brillar y son un poquito más felices cuando os pasa algo bueno.

No desperdiciéis vuestro tiempo. No tengáis miedo a decir "no", a hablar de vuestros sentimientos y a demostrar lo que sentís. Y si puede ser, atreveros a vencer algún miedo. Sentiros orgullosos del camino recorrido, de lo que hacéis y de lo que todavía sois capaces de hacer. Defended aquello en lo que creéis. Actuar de manera coherente. Sed sinceros con los demás, pero mucho más con vosotros mismos. Escuchad y escuchaos. Aproximaros a vuestros sueños y pelead por ellos. Acompañaos de gente que os sume. Haced más de lo que os guste y con quien os guste. Elegid bien con quién compartís la banda sonora de vuestra vida. Disculpaos cuando sea necesario y sed capaces de reconocer vuestras meteduras de pata. Liberaos de complejos físicos, mentales o del tipo que sean, siempre seréis "perfectos" para la persona adecuada.

Me vienen ahora muchas canciones a la cabeza, y todas son un buen ingrediente para celebrar la vida, baile con los pies o con el corazón. Cada uno sabe qué le alegra el espíritu.



Gracias por la paciencia y el aguante y soporte en mis días grises. La vida es bellísima, aunque no seamos capaces de verlo los 365 días del año. Poneros pesados para inclinar la balanza hacia la cara amable que prácticamente todo puede tener.

Menuda parrafada ¿eh? Lo siento pero mi esencia es la misma acariciando los 42. Feliz vida a todos.


jueves, 1 de agosto de 2024

Infinito

Esta entrada no ha sido escrita cuando se publica. Voy a dejarla programada para que se publique el 1 de agosto, a las 21:15. A esa hora, minutos arriba, minutos abajo, se cumple un año, ¡menudo año! de la muerte repentina de mi padre. Pensaba poner "fallecimiento", porque suena más suave, pero muerte es más real, menos edulcorado. He revivido en mi cabeza ese día enterito, esa mañana, esa noche y esa madrugada más veces de las que puedo recordar. Se considere positivo o no, hay detalles que tengo difusos y de los que no estoy segura al cien por cien. Otras por el contrario siguen nítidos, sea positivo o no que mi mente continúe manteniéndolos tan presentes.

Podría decir mil cosas sobre este periodo, entre el 1 de de agosto de 2023 y el 1 de agosto de 2024. Desde luego han sido doce meses complicadísimos de gestionar. He descubierto que las lágrimas nunca se acaban. Y es bueno sacarlas, aunque resulte agotador cuando son muy frecuentes. He vuelto a darme cuenta de la joya de personas que tengo en mi entorno, aunque a algunas no las vea a menudo. A otras las he visto mucho, y han sido un sostén importante y un flotador imprescindible. Porque aunque de esta tenía que salir yo "sola", han estado a mi vera en muchos momentos en los que me sentía hundidísima. Qué fastidiado eso de darse cuenta de haber tocado fondo. De hecho si algunos de ellos se juntaran, podrían hacer un recopilatorio de audios míos llorando, inconsolable. Y como este es mi blog, no voy a hablar de los duelos de mi madre y mi hermano, supongo que hemos hecho todo lo que hemos podido. Hace poco me salió en Instagram un vídeo de Amaia Montero, a raíz de su vuelta a los escenarios de la mano de Karol G, empezaron a salirme algunos vídeos suyos. Y no todos eran musicales.  En este que me apareció, hablaba de la muerte de su padre. Y que ese tipo de sucesos es algo que no se supera, simplemente aprendes a vivir con ello. A mí por una parte me parece tristísimo, pero es una realidad como un puño. Ni he superado ni superaré la muerte de mi padre, solo he aprendido o estoy aprendiendo, a vivir con ello. A intentar deshacer el nudo en la garganta que me produce su vacío, tan inesperado como doloroso. A levantarme cada día sabiendo que la vida sigue, sin él, pero sigue. Eso es durísimo y muy doloroso. De vez en cuando busco su voz, rescato ese audio de WhatsApp de apenas seis segundos de duración. Ese audio del que hablé al escribir aquí, por primera vez, de todo lo sucedido esa fatídica noche del 1 de agosto. Y me encanta escuchar su voz, no me conformo con ponerlo una sola vez. No he seguido buceando para ver si hay más, con ese me vale, y con las palabras de ese mensaje, también. No es casualidad, no puede serlo. 

Y podría haberme ahogado en mis propias lágrimas, lamiéndome las heridas pensando lo mal que me trata la vida por haberme quitado a mi padre, a mi gusto antes de tiempo. Pero va a ser que no, yo no soy así, esa no es mi esencia ni mi manera de contemplar el mundo ni tratar de entender la vida. Esto no quita que haya maldecido muchas cosas, haya gritado, haya estallado, me haya cabreado con el mundo o con algunas personas, no haya tenido ganas ni de salir casa, no tuviera ganas de hablar con casi nadie pero, y es una realidad, estoy bien. Que sí, que hoy es 1 de agosto y hará un año que se fue "para siempre". Lo que pasa que esto se puede enfocar de muchas maneras. Es el aniversario del fallecimiento de mi padre, cierto. El primer año de mi vida sin él, cierto también. Y con todo y con eso soy afortunada, soy muy afortunada, porque se cumple un año de vida sin él, pero casi 41 años de vida con él son los que pude disfrutar. Y eso es una barbaridad, una suerte gigantesca, inmensa. Desgraciadamente muchas personas no han disfrutado de algo semejante. Cerca de 41 años, faltaron 20 días, juntos. Por eso y por cada una de las personas con las que cuento de verdad, en mi vida, repito que me considero afortunadísima. Me sentí y sigue siendo así, muy arropada  Y no iba a poner nombres, pero hay algunos que, según el contexto, merecen una mención especial o una matrícula de honor. De las personas del velatorio no me arriesgo a poner todos los nombres, porque me dejaría muchas en el tintero. Gracias a cada uno de los que se acercaron al velatorio y/o al funeral. 

Atravesando el duelo a mi lado, cada cual a su ritmo y manera, mi madre y mi hermano. No ha sido fácil ni lo está siendo. Insisto en un punto, papá querría que fuéramos lo más felices que se pudiera. Y que estuviéramos unidos. Gracias.

Jorge, mi pareja, mi novio, mi chico. Mi todo lo que él y yo queramos, porque me importa un bledo auténtico lo que opinen los demás. Y te quiero lo que no está escrito. Y esta vez hago una excepción, porque sentía la necesidad de poner tu nombre, sin que hiciera falta leer entre líneas. Las preguntas ajenas y explicaciones, mías, sobran. Gracias.

Y luego ya no sé ni en qué orden poner a estas mujeres excepcionales: Ana Belén, Carmen, Cris (tranquila que pongo el principal abreviado, y va que chuta), Mariate, Marisa, Marta, Mayte, Noemí, Pilar C. y Soraya.  Gracias. Prosigo con la lista de mis mujeres fabulosas. Y por supuesto también Ana y Lourdes (vaya trío...sí), Nekane, Kris con k, Inma, Fany, Lucy, Isa, Anaí,  Myriam, Tess, Pepi, Celia, Chus, Fuen, Sofía, María Josés, Ana, Cris C., Patri, Encarna, Tita, Paqui, Gely, Feli, Charo...La lista es tremenda. Gracias.

También hay nombres masculinos como David, Jesús, Míchel, Arturo, Ramón, Javior y Javiher, Héctor,  Iván, Jose, Rubén, Guillermo...Gracias.

Familiares, especialmente  Ana, Tere, David y Esther,  y Jose. Gracias. Hago hincapié en mi prima Ana, porque gracias a tus palabras sentía que él seguía vivo. Me parece que es una de las mejores formas de lograr que siga vivo alguien que ya no lo está, recordando a esa persona. Y agradezco mucho cada momento en el que lo has hecho, y no han sido pocos precisamente. En mi caso lo hago cada día. Como la canción de "El Rey león", "Él vive en ti". Mi padre sigue vivo dentro de cada una de las personas que disfrutaban de su existencia. Y lo siento muy vivo dentro de mí. Tengo mucho de mi madre y mucho de mi padre, físicamente y de forma de ser. 

Y amigos de la familia, especialmente Pilar y Julián; y cómo no, Mayte. Gracias.

Hay más personas, pero no quiero hacer un diccionario de nombres. Ya me he explayado más de lo que pensaba a priori.

Muchos habéis estado presentes en mis lágrimas, y me habéis acompañado como mejor habéis sabido y podido. Habría preferido que nunca hubierais tenido que hacerlo. Pero uno no elige cuándo morirse. Hace poco me di cuenta que en el porche estaba un calendario de 2023, descolorido. Paralizado en julio. Como se nos paralizó todo un poco, empezando por, probablemente, el corazón de mi padre. Y decidí tirarlo, ya era julio de 2024. Siempre recordaré el aspecto espectacular del cielo de esa madrugada, ya 2 de agosto, desde la entrada del San Carlos Borromeo. Hasta el momento, mi noche más larga. Mi padre era un cagaprisas, y a mucha honra, también lo soy. Quizás por ello el destino, bastante cabrón esta vez, decidió que si se lo llevaba, debía ser el primer día del mes. La de veces que he visto y analizado las fotos de la última celebración fuera de casa de los cuatro juntos. Esa comida en Cuatro Calzadas para celebrar el santo de mi madre. Y no, que no, que por mucho que mire y remire no había nada que me dijera que un par de semanas después íbamos a perder a mi padre. Tengo pendiente regresar a ese restaurante, no quiero sitios a los que me prohíba ir.

Muchos habéis estado ahí también en mis alegrías, y en parte gracias a vosotros han sido más grandes si cabe. Sería injusto reducir un año a lágrimas, penas, dolor, nostalgia y duelo. Ha habido mucho cariño y una pasada de amor. Y momentos felices, también, y que no nos falte la salud, imprescindible.

Decidí a escasos días de este triste aniversario, no pasar este 1 de agosto en el sitio en el que murió, iré antes, iré después. Pero esta vez no quiero estar allí, por si acaso la tristeza intenta apoderarse de mí. Si por mí fuera, si hubiera sido posible, habría preferido pasar esta fecha junto al mar o contemplando las estrellas, sabiendo que desde ese 1 de agosto de 2023 cuenta con una más, y brilla como la que más. Al menos a mis ojos, que es lo que importa.

No sé si tras esta bofetada del destino salgo  peor o mejor, sé que distinta. No soy la misma desde esa noche de mierda. No puedo serlo. No quiero serlo. 

Y aunque a mí palabras no me suelen faltar, es verdad que la emoción me sobra. Incluyo una serie de "frasecitas" e imágenes, cuando me fui encontrando con ellas, me tocaron las fibras. Y las fui guardando, algunas las he ido dejando caer en mis estados del WhatsApp. La última es algo que he pensando infinidad de veces desde ese 1 de agosto del año pasado. Duele, pero es así. Disfrutad la vida, que no hay vuelta atrás, para nada, y para nadie. 









Papá, aquí te seguimos amando y recordando todos los días, sin excepción.



Y sí, el mundo no se ha detenido. La tierra ha seguido moviéndose. Pongo el punto final a esta entrada con unas palabras de Cristina Saavedra, periodista, perdió en tres años escasos a su madrina, su abuela y sus dos hermanas: "El dolor solo se calma con amor." Gracias a todos. Gracias eternas, papá.


lunes, 29 de julio de 2024

Mamás

 Y sí, aquí me hallo, casi con tres meses de retraso, escribiendo por el "Día de la madre." Y no quería yo dejar pasar ni un día más. Pero en la fecha señalada no estaba para escribir esta entrada, ni ninguna otra. Me apetece acordarme, como es habitual,  de todas las mamás. Y hay de tantos tipos como madres existan. Recuerdo especial para las mamás ángeles, que por lo que fuera ya no están aquí pero sus hijos sí, y seguro que las tienen presente día sí, día también. Sea verbalizándolo o en silencio, con lágrimas o con sonrisas, en compañía o en soledad. Una madre es una madre y nunca, repito nunca, "desaparece" del todo. Al igual que un padre son nuestro origen, en cierto modo semillas. Y en otro raíces que nos anclan al suelo y nos mantienen en este mundo, aun cuando no sabemos muy bien para qué estamos en él. Gracias infinitas a las madres y a los padres. Cómo no a mi madre y a mi padre, pese a que de color de rosas no hay nada y a medida que sumamos años, unos y otros, todo cambia, y la convivencia se complica también. Eternamente agradecida a una y a otro, pese a los desencuentros, porque los hubo, los hay y los seguirá habiendo. Estos terceros solo con mi madre, por motivos obvios. Si mi padre estuviera vivo también lo incluiría en este punto.

Feliz día también a las madres que todavía no han hecho las "prácticas". A esas que ya tienen fecha aproximada para el nacimiento de su futuro hijo o hija. Y, sea "baby boy" o "baby girl", lo importante es que venga bien. Aquí tengo a dos amigas. Son más que amigas, parte de la familia que elegimos. Ojalá todo siga yendo fenomenal y en unos meses le deis la bienvenida al mundo a esos bebés tan deseados. Sé que seréis unas madres fabulosas, porque sois unos seres humanos estupendos. Y esos/as  niños/as van a ser muy afortunados, en ambos casos, por múltiples razones pero, la principal,  porque vosotras sois su madre. Y punto. Me alegro infinito por vosotras. Y os quiero mucho, pero mucho, mucho. 

Y aunque ya digo que llego tarde, en una fecha tan marcada me acuerdo también de las que se sienten madres y desean serlo con toda su alma, pero no saben si algún día se darán las circunstancias para que ese anhelo sea una realidad. A todas esas que tenéis instinto maternal dando brincos, y no se calla, ni tampoco deseáis silenciarlo. Ser madre no es un capricho, es un proyecto de vida. Lo que no quiere decir que una persona se convierta en madre y no sea nada más. Una madre tiene muchas facetas, y para todas encuentra el tiempo y el lugar. Una madre no deja de ser mujer, de ser hermana, amiga, pareja, trabajadora...Creo que todo es compatible y puede tener su espacio. Soy una de las vuestras. Ánimo y ojalá podáis/podamos pasar al grupo siguiente.

Felicidades a las mamás, a las que ya lo son, da igual si es algo reciente o sus "peques" se han independizado ya. Si tenéis solo un hijo o media docena. Si ellos viven cerca o a miles de kilómetros. Espero que sigáis sintiendo ese tipo de amor que creo que solo una madre es capaz de sentir. Y vuestros hijos sigan sintiendo ese amor de hacia vosotras que solo siente un hijo. O incluso si el destino, experto en jugarretas, os ha quitado a vuestro hijo...

Pues eso, "mamás" en un sentido amplio, a todas, feliz día. Que el vuestro se celebra cada día, no únicamente el primer domingo de mayo.


sábado, 20 de julio de 2024

La niña bonita: desde las entrañas

No quería yo pasar por alto una fecha tan especial, mi opo-aniversario. Hoy es 20 de julio de 2024, y se cumplen 15 años desde que superé el proceso selectivo para el cuerpo de maestros. Recordar, muchas veces es maravilloso, otras no tanto, puede incluso escocer un poco o doler "un mucho". 

Con los años he ido olvidando detalles de ese 20 de julio de 2009. Gracias en parte al recordatorio que hago aquí desde que existe el blog, conservo mejor algunos detalles de ese día. Y me veo a mí misma, sentada frente al ordenador, con mil pestañas abiertas (web de educa, sindicatos varios...) Tenía, literalmente, a mi padre a mi vera, a mí derecha concretamente. No voy a llorar, o tal vez sí, porque este año ya no esté. Pero la suerte de haber contado con él en todos mis opo-aniversario no me la quita nada ni nadie. Y en los días normales, sin ningún aniversario ni nada, en una fecha cualquiera del calendario. Mi madre estaba trabajando y mi hermano estaba en otra habitación (y fue luego el que me sugirió e hizo un excel para saber dónde quedaría de la lista).

Conseguir plaza en unas oposiciones, de un trabajo que me apasiona, es, hasta el momento. uno de mis mayores éxitos a nivel académico-laboral. Y me he alegrado una barbaridad sabiendo que este año, como yo digo, los astros se han alineado para que gente a la que tengo mucho cariño, puedan vivir una alegría así. Enhorabuena, Iván y Vega, una vez más. Y gracias por hacerme partícipe de un momento tan feliz.

Volviendo mentalmente a ese 20 de julio de hace "solo" 15 años, siempre digo que al ver la nota lo primero que me dio fue un ataque de risa. Me entró la risa tonta, de los nervios, de incredulidad. Y luego ya hubo lágrimas, muchas, de felicidad. Además de comprobar, no estoy segura de si con una hoja de papel o una regla, que había visto bien y la nota era la mía. 

Bendito aquel 20 de julio. Y bendito sea todo lo que vino a continuación, incluso lo duro, porque también me hizo crecer. Además bendito lo que sucedió antes, como interina en Madrid, y como estudiante de la USAL y la UPSA. Benditas las personas con las que sabía que podía contar entonces y con las que cuento ahora. Unas permanecen ahí, otras ya no, y otro ramillete maravilloso fue apareciendo en algún momento de este fabuloso viaje que es la vida. Tengáis que ver o no con mi entorno laboral, a todos los que estáis ahora, nuevamente gracias por eso, por estar en mi vida.

La foto que voy a compartir no es actual. es de ese verano de 2009. No tengo a mano la fecha exacta, me parece secundario. La hizo mi hermano, en otra sale él, y estamos en "La Encina" mis padres, mi hermano y yo, celebrando que había "sacado" las oposiciones.

Ese verano hubo tres fechas muy importantes. El 20 de julio, publicación de los resultados de la fase de oposición; el 30 de julio, personas que habían superado el proceso selectivo, es decir, la fase de concurso-oposición, con la provincia asignada como funcionarios en prácticas; y la tercera,  el 2 de agosto, petición presencial de destinos para los funcionarios en prácticas,  en el salón de actos del CEIP "Francisco Vitoria", mi cole de toda la vida, mi "Paco Viruta" del alma. Me hizo mucha ilusión que el acto público fuera allí.

Y aunque mantengo que a medida que sumamos años es más difícil conocer a personas que lleguen a ser amigos, en eso también soy muy afortunada. 

A menudo he tenido la suerte de celebrar este aniversario de las oposiciones junto al mar. Este año no es así. No pasa nada, estuve antes y espero estar después, cuando se pueda. 

Hace poco comentaba con varias personas que me siento como una casa con muchas goteras. Y cuando parecía que las tenía todas localizadas y más o menos reparadas. sale un chorro impresionante por un lugar que no sospechaba, no lo vi venir. Me considero una persona feliz, razonablemente feliz, pero llevo una racha que para unos puede ser breve y para otros muy larga, en la que tengo ante mis narices más retos personales de los que me gustaría. Ojalá sople el viento a favor y las aguas vayan calmándose, tanto tsunami emocional es difícil de llevar. Y es francamente agotador. Menos mal que hay otras personas que lo compensan con la paz que aportan a mi vida. La calma, el cariño, la confianza, el amor...

Está claro que hay que exprimir lo bonito que tiene cada día, y sí, cada día tiene su aquel.  Hay gente experta en ver lo malo solo, yo me decanto por ver la cara hermosa de la vida. Y hoy va a ser un día bonito y especial, porque así lo quiero, y punto. Lo que no quita que haya días grises en los que parece que casi nada sale bien. Y desde las entrañas os digo que la vida avanza a una velocidad de vértigo y hoy estamos aquí, pero mañana no se sabe. Por eso me apetece seguir celebrando nuevamente un 20 de julio, y me veo a mí misma descalza, frente al instituto "Eras de Renueva" de León, pisando la hierba, recién terminada la segunda parte de la oposición. Y aunque mi sensación al salir fue muy buena, preferí ser prudente con todo el mundo, por si yo pensaba una cosa y luego pasaba la contraria. No iba descalza por capricho, tenía un espolón calcáneo en el pie derecho y fascitis plantar en ambos. Y el calzado aumentaba mi dolor peligrosamente. Aguanté como pude porque ante el tribunal tenía que sonreír, intentar demostrar conocimientos, pero también corazón de maestra. Y como una vez me dijo alguien, que las personas del tribunal quieran tenerte como compañera. Parece que funcionó. 

La música esta vez viene de dos cantantes con mucha garra, Rozalén e Isabel Aaiún.


Celebrad la vida, y si estáis en algún lugar especial (cualquier lugar puede convertirse en especial con la compañía adecuada), disfrutad al máximo. Las fotos son de hace unos días, cuando sí estaba junto al mar...Y sí, gracias. Ya camino de los 16.


miércoles, 3 de julio de 2024

18 de junio de 2024

Aquí sigo, tras más de mes y medio sin aparecer. Casi no sé ya en qué día vivo, es uno de los pequeños grandes placeres de las vacaciones estivales.  La fecha que hace de título de la entrada responde a otros motivos. Fue un día de alegría, en el que confirmaron mi prórroga de Compensatoria. Traduzco un poco, el curso que viene seguiré en el Salinas. Parece mentira, con lo mucho que he danzado, porque he querido, voy a estar un cuarto año en el mismo destino. Y feliz, para qué negarlo. No voy a pintar todo de color rosa, pero la balanza se inclina, por muchas razones, en positivo para querer seguir en el instituto, en este instituto. Ha sido un curso intenso, en el que a veces era inevitable que se mezclara el reto laboral de batallar con mucha frecuencia con mi alumnado, con mis batallas personales por razones diversas, Entre estas últimas, obviamente, la que más peso ha tenido es la ausencia de mi padre, esa lista infinita de primeras veces sin él o alegrías sin su presencia y el sabor agridulce de las mismas por no poder contar con él. Por eso, pese a la alegría reinante, hubo momentos de lágrimas, por no escuchar su "muy bien hija" al decirle que seguiría en el Salinas. Sé que desde donde esté se alegra un montón. Pues eso papá. que un curso más, continúo en Garrido.

Desde que salió el listado provisional, el 24 de mayo, no es casualidad, María Auxiliadora (mi padre era antiguo alumno salesiano y tenía especial devoción por ella), pensé que había que celebrarlo si se confirmaba. Por eso quise celebrarlo con mis compañeros el último día de clase. Y sí, soy de las que celebra todo, porque lo malo viene solo y hay que valorar más las cosas buenas que nos pasan. Y seguir relativizando las cosas que nos pesan. Ojalá pueda celebrarlo más años con ellos. Si no fuera así es porque el destino prefiere presentarme otros retos. Este curso tuve una suerte que no suele pasar. Creo que puedo contar con las manos las veces que me he encontrado con alguien con tanto interés por aprender y curiosidad por saber como este año. Es la primera vez, estando en Compensatoria, que hago tantas valoraciones positivas en los informes finales, ¡qué felicidad! La verdad he tenido más suertes, como la de conocer a personas fabulosas, algunas seguirán en el insti, otras tienen nuevo destino, a las que sientes más próximas de amigas que de compañeras. Y personas ya conocidas que siguen siendo un amor, y es de agradecer que hayan estado tan cerca en un año tan complicado de digerir para mí. Gracias a todas, es un gustazo ir a trabajar con gente que saluda con una sonrisa, te abraza, escucha, gasta bromas, transmite calma y/o derrocha energía y buen rollo por cada poro de su piel, como si fueran un rayo de sol. Y de toda la gente que se cruza en mi camino, a mí me pesa la buena, la que hace mi viaje más ligero, el camino más agradable.

Lo que sí echo de menos es ser tutora, pero sé cómo funcionan estas cosas en un instituto. Y en el mío la única opción sería una co- tutoría. Supongo que eso solo es planteable si hay al menos 5 o 6 alumnos de Compensatoria...cruzo los dedos, pensando en 1º de la ESO claro.

De momento lo único que tengo claro es que puedo y debo disfrutar de este verano,  y que lo que venga sea para bien.

Espero, esto va dirigido a docentes, alumnos y familias, que el balance de vuestro curso haya sido agradable. Y si no ha sido así, coged aire y esforzaos para que el que viene sí lo sea.

A mí el 28 de junio me embargó la felicidad al acabar el claustro. Miraba la hora con extrañeza porque fue más breve de lo esperado y eso aumentó mi felicidad. Se jubilaron cuatro compañeros, no es moco de pavo. Y a ojo me da que en los próximos cuatro cursos se van a jubilar unos cuantos más. Ojalá la salud les acompañe a los cuatro y puedan disfrutar del lujo que supone gestionar nuestro tiempo. 

Ahora estoy intentando poner orden en mi espacio. Orden literalmente, quiero tirar papeles a tutiplén y deshacerme de cosas que no quiero conservar ni un día más. Me agobia. Y como tiene fácil solución, en ello ando. Eso sí, por capítulos, necesito tiempo porque es inviable hacerlo todo de una vez. 

A día de hoy el calor ha apretado muy poco. En teoría hoy ya empieza a notarse el verano de Salamanca, una combinación de calor seco y temperaturas de 30 y pico grados. Vamos a ver si dura. Todavía no he "estrenado" la piscina. Y me parece que tendré que esperar unos días, cuestiones de agenda, no de grados.

Mucho ánimo a los que lo necesitáis, a veces el destino se comporta como un malnacido y parece disfrutar poniéndonos a prueba. Y sé que más de los que me gustaría estáis en esta tesitura. Ya sea por motivos de salud propios o de los más próximos. Sé que hay luchas muy complicadas y carreras en las que solo es posible ver el principio, pero no se atisba la meta, y eso puede ser muy fastidiado. Espero que vuestras situaciones mejoren, en los casos que eso es posible, y en los que no, procurad sacar algo bueno de toda esa mierda. Aunque parezca imposible, se puede, cuesta pero sí es posible.

La música viene de manos de Dani Fernández, una versión distinta de su "Todo cambia". Y es que es así, nos guste o no, todo cambia, a veces sin esperarlo, pillándonos en bragas. La vida pone delante de nuestras narices un Everest que hay que escalar o sí o sí. Suerte con los vuestros.

martes, 14 de mayo de 2024

Conjugando...sin prisas

Anoche dejé muy avanzada una entrada para el blog, con la idea de rematarla ayer. Juraría haberla guardado como "borrador". Abro "blogger" y nada, borrador en blanco, sin título (lo dejé puesto) y en el contenido ni una sola palabra. Es la primera vez que me pasa en los años que llevo con el blog. Reconozco que no muchas veces hago eso de dejar las entradas sin terminar y continuarlas y acabarlas en otro momento. Prefiero escribir "del tirón", pero no siempre se puede.

El sábado estuve en el Liceo, me encanta ir al teatro. Bueno, amplío, al teatro, a conciertos, a musicales (depende)...Fui con dos amigas que no se conocían, no soy muy de mezclar ni juntar a personas que no se conocen, pero hace ya meses que empecé a cambiar el chip. Por circunstancias que no vienen al caso, veo las cosas de otra manera. No creo en lo de empecinarme en juntar a amigos de distintos lugares, porque aunque pueda ejercer de nexo, eso no implica que esas personas vayan a llevarse bien, y no me gusta un pelo forzar vínculos, nunca. La verdad es que disfruté mucho del rato con ellas. Y la obra de teatro estuvo bastante bien, pese a que nos ahumaron. No entiendo ese empeño en echar humo a todas horas. Sí, sería una forma de crear un ambiente determinado, pero el humo inundaba parte del patio de butacas y era bastante molesto. Llegué a toser varias veces y me picaban los ojos. También lloré un pelín, pero en realidad no fue por el humo, sino porque me asaltaron los recuerdos. 

Mi vez anterior en el Liceo no recuerdo bien cuándo fue. La que me vino a la cabeza fue la que estuve con mi padre y mi hermano. Y mi vista se fue directa a la zona aproximada en la que nos sentamos, no me acordaba del lugar exacto. Recordaba que era un palco y de qué lado estábamos. Fuimos a ver una obra protagonizada por el maravilloso José Luis Gil, al que le dio un ictus unos meses después. Hacía un papel brillante, una pasada. Era la obra "Eduardo II, ojos de niebla." No puedo evitar que en determinados sitios se me encharquen un poquito los ojos. Es una sensación extraña, dulce y amarga a la vez. Amarga porque ya no estás, papá. Y dulce por la infinidad de momentos que pudimos compartir contigo, parte de tu legado. Eso no evita que siga sintiendo, a veces, un nudo en la garganta. Ese nudo no se ha suavizado, aunque no lo tengo con la misma frecuencia que meses atrás. Hay instantes en los que noto que está más apretado y tirante que nunca, pese a los nueve meses y trece días que llevamos sin tenerte a nuestra vera. Hace poco unas viñetas de Occimorons daban en el clavo. Cada una de sus viñetas es una joya, me quedo con lo de "los duelos, duelen". Y pensando en lo que me dijo una amiga el otro día, intentaré ser menos dura con algunas actitudes de otras personas, porque es cierto que lo más seguro no es que actúen con maldad, sino que no saben otra forma de hacerlo y me demuestran, a su manera, que se preocupan por mí. Las viñetas de las que hablo pueden ayudar a otras personas que están viviendo duelos durísimos también. Para cada uno el suyo es el más duro. No me atrevo a enviarles el enlace de la entrada, confío en que lleguen a ella a través de Facebook o mi estado de WhatsApp, y si no llegan a ellas es que no es todavía el momento de toparse con algo así. En cualquier caso, os envío un abrazo grande, grande, sin nombres, confío en que os llegue. Lo que sentís no se va a pasar no hoy ni mañana, quizás dentro de unos meses o incluso un año tampoco. Pero ojalá podáis integrar ese dolor y aprendáis  a vivir con él, cuando sea. Lo sé, ese vacío es tan fastidiado y profundamente doloroso que seguramente ahora resulte hasta asfixiante. Ánimo, de corazón. Me parece una solemne idiotez preguntaros qué tal estáis, veo señales vuestras que ya responden sin preguntar.








Ojo, no soy una santa, soy consciente que he metido la pata con algunas personas de mi entorno, porque en algunos casos no he sabido cómo estar en momentos que me necesitaban. No es excusa que yo no estuviera para tirar cohetes, Y en otros simplemente hay vínculos que no son recíprocos. No puedo responder siempre en los mismos términos. Me da rabia cuando sé que hay cariño de por medio, pero las amistades, al igual que las relaciones de pareja, no siempre son correspondidas. O no siempre se responde como se merece la otra persona.  Eso no quiere decir que haya hecho algo mal, es que la afinidad cada cual la percibe de un modo distinto. Y respecto a las amistades, es complicado hablar o decir, si opto por callar es porque ahora mismo no me nace otra cosa. Y soy muy reflexiva, sé que hablar duele y el silencio duele también, no sé si más, cada persona es un mundo. 

Hace no mucho hablaba con una persona de algunas similitudes entre el duelo por haber perdido a un ser querido por fallecimiento,  y haber puesto fin a una relación de pareja. No son procesos exactos, obvio. Aunque uno de los puntos en común es que ambos me parecen dolorosísimos. En el primero esa persona ya no va a estar nunca más en nuestras vidas. En el segundo no se sabe, puede que tenga más que ver con cómo lo gestiona cada uno. El tiempo y la evolución de cada persona determinara si sus caminos se cruzan, aunque no sea de la misma forma que antes, o pasan a ser líneas paralelas. Lo que sí tengo cristalino es que en los dos tipos de "duelo" hay que pensar mucho, quererse mucho, tratarse muy bien, cuidarse mucho...Y todo, A UNO MISMO. Vivo el proceso de duelo, por el fallecimiento de mi padre, como algo individual, lo que no quita que me apoye en los que más me quieren y mejor me entienden, pero lo tengo que afrontar yo. Hay días en los que me siento más "blandita" y otros fuerte, bastante fuerte. Y repito el ejemplo del océano. Si varias personas caen al agua en el medio de la nada, cada cual ha de luchar por salir a flote. Y solo una vez que esté a flote puede intentar "rescatar" a otra, pero no sin antes asegurarse que ese rescate no se traduce en un nuevo peligro de hundimiento. Quiero saber de las caídas al agua de los que quiero. Y de cuando salen a flote. No me apetece que me edulcoren la realidad porque ven que no estoy al 100%. Igual que las malas noticias, quiero que sigan compartiendo sus buenas nuevas, porque sean las que sean, si a ellos les hacen felices, a mi me sumarán felicidad, seguro.

Hace unos meses empecé a ver "Love is blind", de lo visto hasta ahora elijo la edición sueca, de la que solo hubo una edición. En la americana, dejé de verla durante muchas semanas porque me aburría profundamente, pone que hay seis temporadas o llamadlo como queráis. Si alguno siente curiosidad está en Netflix. A medida que avanzan pierde frescura y gracia, y repiten patrones que hacen que piensen más en su futura fama que no en el "experimento" en sí. Ya, es un reality show, y se nota. A pesar de ello tiene algún destello puntual que hace que, de vez en cuando, siga viéndolo. Recientemente una participante le decía a otra: "La gente que te quiere se toma tu pasado como un mapa para saber cómo amarte." Fue escuchar eso y coger algo para apuntarlo, me encantó. Y apagar la tele, tal cual, me apetecía pensar en lo que eso significaba. Creo que es importante conocer el pasado de las personas con las que compartimos nuestra vida, y que ellas sepan cómo es el nuestro. No se trata de hacer un resumen y soltarlo de golpe. Tampoco es necesario contar todo con puntos y comas. Pero sí lo considero de ayuda, ya sea para querer o para que me quieran.  Agradezco que quien está a mi lado comparta conmigo la parte de su mapa que considere oportuna. Personalmente, no muchas personas tienen acceso a ese mapa, porque mantengo que soy más reservada de lo que aparento. Puede que sea el temor a que otros vean nuestra vulnerabilidad. Por eso hay partes del mapa que "cuatro gatos" conocen.

De momento estoy conjugando muchos verbos muy importantes en presente de indicativo, concretamente la primera persona del singular: Yo (me) quiero, yo (me) cuido, yo (me) protejo, yo me animo, yo (me) escucho, yo (me) ayudo, yo (me) perdono, yo (me) emociono, yo me esfuerzo, yo me atrevo, yo lucho, yo lloro, yo sonrío, yo (me) divierto, yo (me) observo...En definitiva, yo vivo. Y ha llegado la etapa de mi vida en la que debo centrarme en mí, en estar viva y en las mejores condiciones posibles, sin descuidar a cada uno de aquellos que tengo y quiero en mi vida. Quiero pensar que voy por el buen camino, aunque no sea algo fácil. 

El apunte musical está muy visto, pero me gusta una barbaridad y viene como anillo al dedo. Por eso, "Sin miedo".


jueves, 2 de mayo de 2024

1 de mayo. Preguntas y respuestas

*Terminé esta entrada a las 00:20 del jueves, pero no he querido cambiar cómo la había redactado. La mayoría de lo que aparece en ella, fue escrito antes de dar la bienvenida al jueves.

Hoy se celebra en España el Día del Trabajo. Mis alumnos ucranianos y el ruso, parecían perplejos al escuchar que, el Día del Trabajo en nuestro país, para muchas personas que tienen la suerte de tener trabajo, lo celebramos sin trabajar. Felicito a todos los trabajadores que día a día curran como nadie, porque currar es una necesidad. Porque el dinero no crece en los árboles, y porque hay muchos trabajos ingratos, desagradables, mal pagados, con condiciones lamentables. Pero hay gente que los hace, muy probablemente por pura necesidad, no por gusto. A los que contamos con un trabajo con buenas condiciones, enhorabuena, de corazón. Sois/somos unos afortunados, y hay que cuidar esa suerte que muchos otros no tienen.

Este 1 de mayo de 2024 me resulta doloroso, diría que hasta me escuece. También se cumplen, pero no hay absolutamente nada que celebrar, 9 meses de la ausencia más dolorosa que he sufrido en mis 41 años de vida, la de mi padre.  Es curioso, 9 meses es el tiempo que dura un embarazo, traducido a semanas, 40. En algunos casos pone que puede llegar hasta 42. 9 meses en los que se desarrolla, poco a poco, una nueva vida. Pero en mi caso esos 9 meses no son sinónimo de dar la bienvenida a una nueva vida, ojalá. Son sinónimo del tiempo que llevamos con nuestra vida patas arriba, a nivel físico y emocional. De una bomba en el seno de mi familia que nos explotó en toda la cara. Y de la que seguimos con "metralla", para que no se nos olvide nunca ese aciago 1 de agosto de 2023. Ayer alguien, da igual el contexto, me hizo estas preguntas: ¿Cómo estás? ¿Te ha pasado algo importante en este último año?  Esas dos preguntas bastaron para dejarme muda, y eso no es fácil. Así que estallé y empecé a llorar desconsoladamente. Y le hice un gesto con la mano, para pedirle un poco de tiempo para responder a sus preguntas. Me centré en respirar pero no pude cortar las lágrimas durante un "rato", no soy consciente de cuántos minutos fueron, pero me parecieron una eternidad. Agradezco la empatía y el tacto recibido, aunque tal vez no vuelva a coincidir con esa persona nunca más. Gracias por esa sensibilidad, respeto y rotundidad al hablar, pero con cariño. Sé que ahora tengo la obligación de centrarme más en mí, por si no había visto las señales recibidas hasta ahora. Y solo una vez que mejore lo suficiente podré plantearme otros proyectos personales, para los que deseo tener tiempo y las circunstancias propicias, ahora no puede ser. Así que el día de ayer fue un tortazo, aunque espero haberlo recibido a tiempo.

Y con esos mimbres me fui a "empezar" mi jornada en el instituto. No sin antes intentar disimular, sin mucho acierto y pocas herramientas, la llorera previa.  Así que allí tocaron "lágrimas pa' dentro", porque hay que cumplir con las obligaciones, aunque a veces no haya ni un ápice de ganas. Y ni tan mal.

A lo largo de estos 9 meses he comentado algo con muchas personas de mi entorno, lo poco que hablamos de la muerte. Y el golpe que supone afrontar algo para lo que nadie nos ha preparado. Y ayer lo repetí de nuevo, el día que vuelva a ser tutora voy a tratar este tema mucho más. Ya le di un hueco en mi última tutoría en el Fili de Guijuelo, por las circunstancias especiales que se daban en mi aula. Pero ahora veo que quizás necesitaban más, todos.  Y al haber sufrido en mi carnes una pérdida tan dolorosa, ¡qué narices! tan jodida, dispongo de mucha más información que antes (de ese 1 de agosto). Porque hay cuestiones que por mucho que leas, investigues u otros te cuenten, no se conocen en profundidad hasta que no nos toca pasar por ellas. Me habría gustado plantear algo sobre el duelo este curso en mi instituto. Y lo pensé a principio de curso, pero deseché la idea, siento todo muy tierno todavía. Y me parece que me generaría un sufrimiento que prefiero ahorrarme.

Poco se habla de los múltiples dolores que provocan las ausencias de personas tan importantes. Todo nos duele, todo nos recuerda a ellos. Supongo que eso mismo que nos duele tiene su lado bueno, aunque me cueste verlo según el momento.  Llegar a casa y ver esa ropa que nunca más volverá a ponerse. Ver las agujas de los relojes en movimiento y saber que él ya no las verá avanzar día tras día, es que a mi padre le gustaban mucho los relojes de mesa/de pared, los despertadores...Era extremadamente puntual. No poder hacerle preguntas, o darle respuestas. Su olor, no es lo mismo una colonia/perfume aislada que en la piel de alguien, cada uno le da su matiz. El no poderle dar un abrazo o un beso nunca más. No escuchar su feliz cumpleaños en cuanto comenzaba el 21 de agosto. Mirar al sofá y que no esté, leyendo o viendo la tele, o escuchando la radio, era muy de radio. No escuchar sus vivencias de la mili, de Salesianos, de Salmoral...Dejar de ver cómo leía el periódico en cuanto se levantaba, como si el mundo no empezara a girar hasta que no le había echado un vistazo. Ver a mi padre y a mi madre juntos, en cualquier espacio, a cualquier hora, por cualquier motivo, especialmente verlos juntos de la mano. El hueco que ha dejado en todas partes, el físico que sí se ve, y el interior, que no se ve pero se nota tantísimo. Ese hueco interior duele como si me estuvieran clavando un puñal en el corazón. Ese vacío es infinito. No sé, son tantas cosas...Pese a todo, objetivamente, soy afortunada, he podido disfrutar de un padre maravilloso durante 40 años y 345 días. Y sigo disfrutando de una madre y un hermano maravillosos también, aunque no estemos para tirar cohetes, porque cada uno llevamos el duelo como podemos, y no es moco de pavo. Y de mi novio, por supuesto, y de mis amigos, ¡cómo no! Y de otras personas de la familia. Todos ellos son mi mayor suerte, porque personas maravillosas no me faltan, nunca me han faltado.

Y así ya cierro este 1 de mayo, con la herida bastante abierta todavía. Y el convencimiento del  "deber" de  disfrutar del más acá mejor de lo que lo he hecho hasta ahora, porque sigo sin creer en el más allá. Y aunque en días como este las lágrimas estén muy presentes,  las sonrisas también van a acompañarnos. Y quiero ser una mejor versión de mí misma.  Y alegrarme de todo lo bonito que me queda por vivir.

domingo, 28 de abril de 2024

Cura salada, alegrías y cine

Hace una semana estaba contemplando el océano. Disfrutando del sonido de las olas golpeando las rocas, o las estructuras de hormigón que sitúan en las proximidades de los faros. Y me deleitaba con la gama cromática que el Atlántico nos ofrecía. Con esas tonalidades verdes y azules que simulaban un cuadro en movimiento. Y mirar, e intentar ver más allá, y darte cuenta que no, que hasta donde me alcanza la vista todo era una enorme masa de agua salada. De fondo las gaviotas ponían parte de la banda sonora, paseando confiadas entre los turistas y locales. Revoloteando encima de nuestras cabezas y, paradas, cual modelos avícolas en una pasarela, sobre alguna roca. Sin inmutarse, conocedoras de su terreno y conscientes de nuestra presencia limitada en dichos parajes. Ahí los intrusos somos los humanos, no hay duda alguna. Y no necesitaba mucho más, excelente compañía y maravilloso entorno. Temperatura fantástica. Y algún miedo superado. El miedo es muy puñetero, no es fácil enfrentarse a él, y mucho menos vencerlo. No monto en ascensores salvo que no me quede otra. He llegado a subir a un quinto piso a patita, cargada como una mula con una planta de orquídeas. Así que subir en un ascensor inclinado, en muchos sitios lo llaman funicular, apoyado en la montaña, a lo largo de 318 metros y con una inclinación del 42 %, no era moco de pavo, al menos para mí. No voy a enumerar por aquí todas las posibles situaciones que mi cabeza había imaginado si llegaba a entrar, no quiero asustar a nadie. El recorrido se realiza en tres minutos escasos. Pero esos tres minutos aproximadamente, dan para mucho cuando uno de tus compañeros de viaje es, lamentablemente, el miedo. Pero lo hice, aun con miedo. Y acompaño este momento con una acertadísima ilustración de Adela por dios (Adelaxd). Acertadísima como tantas otras, descubrimiento que me hizo mi hermano. Con trazos muy simples es capaz de hacer maravillas. 

Y mi sabor de boca al acabar mi escapada atlántica, no habría sido el mismo si no hubiera subido en ese ascensor/funicular. Sé que ma habría lamentado, por no haberlo intentado. Me habría "tirado de los pelos", por dejar al miedo que me ganara. Aunque si repito la experiencia, necesito mentalizarme. Eso sí, las vistas desde arriba, espectaculares, como estar acariciando el cielo. Gracias. Eso sí, por mi cabezonería de querer meter los pies en el agua, regresé con un catarro oceánico que todavía colea, es lo que hay. 

Lo mejor es que ya falta menos para el próximo viaje, sea donde sea. Y quiero pensar que todo va a ir bien y este verano los protagonistas van a ser los viajes...

Dejo algunas fotos del viaje a tierras portuguesas. Para repetir.












Todas las fotografías son propiedad de Raquel Plaza Juan.
La tarde del viernes fue de alegrías al cuadrado. A veces toca disfrutar de alegrías propias, otras de las "ajenas". Esta vez no era yo la fuente de ninguna de esas dos alegrías, pero las alegrías de las personas que quiero me alegran a mí también. En una me dio por llorar. En la otra se me dibujó una sonrisa de oreja a oreja, como si me la hubieran cosido por los extremos. En ambos casos, me alegro lo que no está escrito, y gracias por acordaros de mí para compartir vuestros momentos felices. Mi felicidad aumenta con la vuestra. Y a colación de una de esas alegrías, me atrevo a compartir estas palabras:

Querida maestra:

Un título no convierte a nadie en maestro, da lo mismo que lo llamen diplomatura o grado. Un maestro se hace, pero también nace. Nace porque me parece que es una profesión en la que o tienes vocación o ya puedes prepararte para sufrir durante los años de vida laboral. Seguramente si hay ausencia de vocación se harán mucho más largos. Los retos son inmensos, las dificultades, más grandes cada día, y las nuevas generaciones, cada vez más complicadas. Creo que "los alumnos de hoy en día" tienen unos estímulos distintos a los nuestros, cuentan con un lenguaje muy diferente, y una manera de entender el mundo muy alejada de la nuestra. En ocasiones siento que somos de planetas distintos. Quizás por todo lo anterior, considero, hoy más que nunca, un gran reto lo de dedicarse a la docencia. Una aventura de barcos piratas surcando el mar. De tesoros escondidos complicados de hallar. De nuevos puertos esperando a que alguien llegue a ellos. De turbulencias que dificultan el trayecto y escasos periodos con el mar en calma. Pero pese a todo, sigo pensando y defendiendo que tenemos la profesión más bonita del mundo. Ser docente es una profesión, además es un acto de valentía.

Y que cuando uno "empieza",  la entendible falta de experiencia se suple con ilusión y esfuerzo diario. Con ganas de cambiar un poquito el pedacito de mundo en el que nos ha tocado vivir. Con muchas horas de enseayo/error. Con una cantidad ingente dedicada a la observación, especialmente del alumnado, aquellos que mañana serán "tus niños". Y años después. puede que sigas refiriéndote a ellos igual, aunque quizás no sepas de la vida de ninguno. Y quiero pensar también, porque soñar es gratis, que van a ser un poco más felices después de haberte conocido. Espero que sepan apreciar tu luz, y valorar que frente a ellos, van a tener una maestra en mayúsculas. No obstante, la mayoría van a llamarte "profe" ja, ja, ja. Por supuesto, siempre que se pueda, que no falte el humor en el aula. Que el respeto y la tolerancia abanderen la clase y propicien un clima empático en el que cada uno pueda expresarse y mostrarse tal cual es, sin temor al qué dirán.

Disfruta de cada momento bonito, y quítale hierro a lo menos llevadero. Todos nos equivocamos, sin excepción. Y los docentes no somos sabelotodos. No pasa nada si en un momento dado no sabes algo. Ojalá algún día coincidamos en un cole. Respira, ve segura de lo que vales, recuerda que nunca se deja de aprender, y sonríe, porque sabes hacerlo muy bien. Y vas a hacerlo muy bien. De aquí al 30 de junio vas a creer que estás montada en una noria ¡Bienvenida!...¡Y suerte!

El viernes estuve en el cine. Hacía mucho que no iba y no recuerdo la última película que vi, ni tampoco el cine en el que estuve. Esta vez fuimos a una española, "Menudas piezas". En teoría, una comedia. Solo a mí se me ocurre ir a ver una peli de una profe de apoyo, que tiene que lidiar con alumnos dificilillos, por decirlo sutilmente. Ya, no es precisamente desconectar, lo que pasa es que fue de las pocas en cartelera que me llamaron la atención. Y sí, lo acepto, la cabra tira pa'l monte. Creo que es entretenida, guion mejorable (se podía haber profundizado más en algunas cuestiones, buenas interpretaciones y una carga emocional importante, por esoi recomiendo abstenerse de verla a  personas que hayan perdido a un ser querido "recientemente", especialmente si es vuestro padre o vuestra madre...Pero deja pinceladas que valen la pena, y no me arrepentí de ir a verla, pese a las lágrimas. Repiten bastante lo siguiente: "Todos somos iguales ante un tablero de ajedrez". Os animo a disfrutar de vuestras partidas, y a dar con las mejores jugadas, teniendo presentes que el tiempo del que disponéis es algo finito. Pero disfrutad, intentad aprovechar cada movimiento en vuestro tablero. Y como sale en la peli, y encima ya han anunciado que ha sido elegido eon el Premio Príncipe de Asturias de las Artes, tenía que despedirme hoy con esta preciosidad del maestro Joan Manuel Serrat...Hoy puede ser un gran día.