domingo, 17 de noviembre de 2019

Emo-ideas (4): LA EMOCIÓN DE COMPARTIR

Llevo una semana de retraso porque el fin de semana anterior fue inolvidable y no tuve tiempo de sentarme a escribir en el blog (ni de nada).

Y me vienen como anillo al dedo los anuncios de la Lotería de Navidad de este año para esta entrada.  Me han encantado tres de los cuatro que son, omito mencionar cuál no me ha encandilado.

He dado con un vídeo que incluye los cuatro anuncios, y me gustaría muchísimo que los viérais:

 Al hilo de esta publicidad, llega una de las dos emo-ideas pendientes. Este es el planteamiento:

Si te tocara la lotería, ¿con quién te gustaría compartirlo y cómo? Haz una lista de diez deseos que podrías hacer realidad gracias a esa lotería e intenta pensar (y escribir si quieres), con quién compartirías cada uno de ellos.


Para no perder las buenas costumbres, he reflexionado sobre mi lista, pero solo porque se trata de deseos relacionados con el gordo de la lotería de Navidad, y veo bastante poco probable que me toque, otros me los reservo para mí...Aunque nunca se sabe. Ya, sé que algunos son realizables aun sin el premio de la lotería, todo se andará.

He preferido no poner con quién compartiría cada uno de ellos, aunque hay personas que se repiten y aparecen en varios y en muchos el deseo es para hacerlo realidad con más de una persona. Ahí va mi LISTA:

1.-Hacer un viaje a Roma.

2.-Comprar un piso en mi barrio.
3.-Estar un mes en la playa.
4.-Hacer una escapada a la sierra a una casa rural. Detalle importante: con chimenea.
5.-Viajar a Estambul.
6.-Montar un espacio para trabajar la educación emocional con las familias y niños/adolescentes.
7.-Poner una librería-papelería ofreciendo talleres de manulidades y actividades de fomento de la lectura gratuitas.
8.-Abrir un negocio para descubrir las especies vegetales y la fauna, principalmente aves, de la provincia de Salamanca.
9.-Hacer más acogedores los hospitales para enfermos y cuidadores, poniendo camas para los acompañantes de los enfermos, televisión gratuita las 24 horas, espacio común con revistas, periódicos, libros, juegos de mesa..., y detalles personalizados para cada uno que les hagan su estancia en el hospital más llevadera y agradable.
10.-Invitar a toda mi gente un fin de semana con todo incluido a un hotel con spa en algún sitio fabuloso con playa, para celebrar que me ha tocado el gordo con ellos.* 
*No soy de mezclar gente, lo sabe perfectamente quien me conoce muy bien, pero esto sería una excepción ja, ja, ja. 

Y como afortunadamente soñar es gratis, dejadme soñar. Solo de pensar qué pondría en lista y con quién haría realidad cada deseo, ya lo he disfrutado una barbaridad, qué le vamos a hacer, soy así. Por eso me gusta el lema de Loterías de este año: Unidos por un décimo, el sorteo que nos une. Reconozco que es el único sorteo en el que participo, y más por una cuestión sentimental que por opciones reales de que me toque el gordo navideño. De hecho me parece que este año ya me ha tocado, de otras maneras, varias veces la lotería, en otros momentos del año. 

Aunque sí me imagino que le toca a parte de mi gente y los veo en la televisión ese 22 de diciembre, llorando de emoción...y yo feliz por ellos.(Ojalá...)

Pero, por favor, no esperéis a que os toque la lotería para sentir que estáis más cerca de alguien, seguro que no os hace falta. Es verdad que el dinero no da la felicidad, pero sí ayuda un poco (depende de las circunstancias de cada uno ayuda más o menos).

Ya sabéis, en casa (familia) o en el cole (clase), os animo a probar esta idea...

Volviendo a los anuncios, me he molestado en leer los comentarios de algunas de las personas en "YouTube", los hay de lo más variopintos. No comparto la opinión de muchos, no echo de menos los anuncios del "calvo" de la Navidad. Tampoco me parece, como algunos afirman, que estos anuncios se hayan olvidado del espíritu de la Navidad. Partimos de analizar todo con ojo crítico, los anuncios no dejan de ser de lotería, y con ellos nos invitan a gastar dinero en un juego de azar, y tenemos ínfimas posibilidades de resultar agraciados en él.

Dicho lo cual, me encanta que los anuncios tengan un toque más emocional, me resultan muy cálidos, y me quedo con el mensaje de la importancia de compartir lo bueno que nos pueda pasar. Por ejemplo, en el anuncio del hospital, el enfoque optimista de pensar que vamos a salir adelante de una dificultad (por grave que sea) e intentar mirar el futuro con ilusión (adoro esa actitud, aunque no siempre el resultado sea positivo). Y así un largo etcétera.

Vamos a soñar. Vamos a compartir.  Vamos a no dejar de ilusionarnos...

viernes, 15 de noviembre de 2019

11 del 11 de 2019: Pequeño homenaje a PILAR CORTÉS PINTO

Para los que este nombre no os resulte familiar, me gustaría situaros y presentaros a alguien. Pilar Cortés es una amiga, a la que conocí en el CEIP Santa Catalina en el curso 2011-2012. Es maestra, lo digo en presente, y se jubiló hace nada, el lunes 11 de noviembre.

Querida Pilar:
Visto desde fuera (sin estar en el Santa Catalina), me alegra una barbaridad que te hayas jubilado. Sé que vas a hacer mil cosas y no creo que te aburras. Corro el peligro de verte menos que antes, como me ha pasado con Marisa, pero lo importante es que tú disfrutes al máximo cada día.

Jubilarse no es un regalo, sino lo que te corresponde después de muchos años en activo. Además estando bien de salud, muy bien, de hecho nos das mil vueltas a muchas, podrás acabar o empezar todos los proyectos que tengas en mente (que no serán pocos) o en proceso. Lo que tengo cristalino es que no te 
imagino sin hacer nada, parada. Si antes estabas "en activo", ahora mucho más...¡Buena eres tú ja ja ja!

Los que hemos tenido la gigantesca suerte de coincidir contigo en algún momento de tu etapa docente, sabemos lo que han perdido las aulas, todos, sin excepción (papás, mamás, niños, niñas, compañeros de profesión y todo aquel con el que te haya encontrado en el camino).

Si pudieran, las piedras del Santa Catalina llorarían tu ausencia, porque acaba de irse una maestra de raza, de las que desafortunadamente escasean (pero hacen muchísima falta). Una docente de las que transmite pasión por su labor y energía e ilusión a unos niveles que dudo vuelva a encontrarme.

Eres un ejemplo de lo que para mí es una maestra. Ojalá hayas contagiado a los que te rodean un poquito de todo lo bueno que aportas en el día a día. Esa raza, fuerza, capacidad de diálogo, carácter, sinceridad, energía, discreción, espíritu reivindicativo, transparencia, escucha empática...Y cómo no, ese amor con el que abrazabas a tus peques de Infantil, porque eso no era querer, era amar. ¡Vaya suerte la de tus niños de todos estos años!

Gracias por ser todo eso y siento quedarme corta en el agradecimiento, muy corta. Y ya me permito la licencia de darte las gracias por haber contribuido, mucho más que con un "granito de arena" a darle una vuelta de tuerca al Santa Catalina. 

Nunca olvidaré ese Día de la Paz que pude vivir "in situ", con los alumnos de Primaria e Infantil unidos. Pero juntos para mucho más que para la foto. 

Recuerdo esa visita previa con los niños y niñas de mi tutoría a una de las clases de Infantil, sentándose con ellos. Y también la visita inversa, de los peques de Infantil sentados en las sillas "de los mayores". Verlos de la mano ir a cantar "Mensajes del agua" de Macaco fue muy especial. Se me pone la carne de gallina al recordarlo, porque tengo esa imagen grabada en la retina a fuego. 

¿Y el intercambio de tarjetas navideñas entre TODOS? Un verdadero éxito. Sí, todos, maestros y niños desde Infantil 3 años hasta 6º de Primaria. Esos son un par de ejemplos que viví en primera persona como parte del claustro del cole en el curso 2011-2012. 

Fuera de las aulas, quedaron inauguradas brillantemente en Casas del Conde las rutas de senderismo de los maestros del Santa Catalina, en mayo de 2012 (madre mía, lo que ha llovido desde entonces). Y es que momentos así, suman, hacen piña y favorecen que exista un buen ambiente en el cole.

Como no eres de quedarte quieta, llegó poco después la organización de la Fiesta del Santa Catalina, precisamente en este mes de noviembre. ¿Qué puedo añadir? Me pareció (y me sigue pareciendo), una idea brillante. En mi opinión fu un esfuerzo brutal por parte de todos, un trabajo previo que suele quedar, desgraciadamente, en la sombra. Las cabezas pensantes a las que se le ocurrió esa genial idea sembraron una semilla estupenda. Y ver cómo luego todos participaron en esa jornada fue una gozada.

Recuerdo aquella maravillosa tarde viendo cómo podíamos colgar los paraguas del patio del cole. Acompañados de risas, muchas risas, y de un fuerte sentimiento de pertenecer a un grupo fantástico. Y sentir que íbamos muchos a una, y pasábamos tiempo personal trabajando, una vez más, por el cole, por un bien común. Pero fue algo único, irrepetible. Igual que soy incapaz de olvidarlo, seguramente lo recuerdan bien los que tuvieron la suerte de estar allí, tanto en los momentos previos como la mañana siguiente. Ese privilegio de poder escuchar en ese patio tan bonito, porque práctico no es, pero bonito...un rato largo, a Mayalde. Recuerdo un lleno hasta la bandera de mamás y papás (y otros familiares), profes, niños, niñas...No cabía un alfiler y las caras de todos eran un poema de ilusión. Qué brillo en los ojos...¡Cuánta magia!

GRACIAS infinitas por sumar tantas cosas buenas a la educación de tantos peques. Y también por ser una excelente compañera, dispuesta a dialogar y a la que nunca le ha costado reconocer los errores. Hasta aquí la parte laboral. Si pudiera, te clonaría, que lo sepas.

Y en el plano personal, ¿qué decir? Simplemente me encanta que sigamos formando la una parte de la vida de la otra, aunque no nos veamos con demasiada frecuencia. Gracias por tu amistad, confianza, comprensión, paciencia, optimismo, cariño, generosidad, humildad, empatía, resiliencia, fortaleza, apoyo...Gracias por ser una de las personas con las compartir alegrías y penas, ilusiones y miedos, enfados y sorpresas, desengaños y esperanzas.

Que nadie te diga nunca lo que tienes que hacer, los que te queremos sabemos que eres un espíritu libre. Y ya sabes...¡Ole, ole! (Sin tilde en este caso).

Con mucho cariño:
Raquelilla (porque tú eres de las que me llama así, y me encanta)















viernes, 1 de noviembre de 2019

Emo-ideas (3): A LOS AUSENTES

Paso de "Halloween", tal cual. Me importa un huevo y la yema del otro esta celebración, más cuando es justo la víspera del 1 de noviembre, Día de todos los santos. Me esfuerzo cada año por explicarles a mis alumnos los orígenes de "Halloween", para evitar que se queden en la anécdota de los disfraces, los sustos y el truco o trato. Aunque sé que es una batalla perdida, porque para ellos es una fiesta, y con eso les basta. Dicho esto, deseo de corazón que los que celebran "Halloween" lo disfruten al máximo, lo cortés no quita lo valiente (ya, soy muy refranera).

Hechas estas aclaraciones, ya es 1 de noviembre, y me gustaría aprovechar para recordar a los que ya no están con nosotros.

La idea que propongo esta vez es individual, puede guardar relación con los sentimientos que cada uno quiera: aceptación, nostalgia, ternura, melancolía, amor, tristeza, alivio, miedo, ira, serenidad, desaliento, orgullo, gratitud, soledad, felicidad...La lista tiende a infinito, o esa sensación me da a mí.

Se llama "Carta a los ausentes." No hace falta ser muy avispado para saber por dónde pueden ir los tiros.

Ya sea en familia o en el aula, la actividad es una invitación (cada persona decide si la toma o la rechaza), para escribir una carta (de manera individual) a alguien que fuera muy especial para vosotros, pero que ya no esté aquí.

Como todo lo que propongo, es algo completamente voluntario, más aun esta que otras anteriores, porque supone remover muchas cosas en nuestro interior. Hay gente que no quiere remover nada, y en su derecho está, y otros todavía no están preparados y lo único que van a sentir es dolor. Y otras personas que no quieran, sin más, y hay que respetar el momento en el que cada cual se encuentra.

No voy a escaquearme, así que os dejo mi "carta a los ausentes." No sabía cómo hacerla, si de manera anónima o no. Pero he pensado en la destinataria, en cosas que tuvimos tiempo de hablar, y creo que me lanzo a hacerla con su nombre, porque ella una vez me dijo que no le importaría que un día su historia se contara. A tanto no llego porque emocionalmente sería durísimo recabar cierta información (aunque quién sabe), pero voy a intentar escribirla a corazón abierto.

Tened en cuenta que hay que imaginarse que el destinatario podrá leer esa carta, aunque no sea posible, la intención es escribirla con esa idea.

Obviamente la edad de las personas que hagan la carta tendrá mucho que ver con el contenido de la misma. No hay cartas malas, lo bonito es que los que se decidan a hacerla, intenten plasmar sus sentimientos hacia esa persona en ella. Da igual si hay faltas de ortografía o la expresión escrita no es la más adecuada. Lo que de verdad importa es el fondo, no la forma de la misma.

Cuando cada uno haya escrito su carta, mi idea no incluye leerlas en voz alta ni a otros, porque considero que es un ejercicio de introspección. Optaría por poner música de fondo relajante, sin letra, y que cada cual disponga de tiempo para leerse a sí mismo lo que acaba de escribir.

¿Que hay ganas de comentar entre todos cómo se han sentido?...¡Perfecto! ¿Que nadie quiere hablar?...¡Perfecto también!

A ver, cojo aire y empiezo la mía:

Querida Alejandra (o Jandra o Jandri, como te llamaba mucha de tu gente):

Va a hacer cuatro años que nos dejaste. La mierda del cáncer, cada cosa por su nombre, te arrebató de nuestro lado después de, si la memoria no me falla, más de una larga década luchando contra él. Es verdad que en mis 37 años de vida he sufrido otras ausencias, no demasiadas (afortunadamente), pero ninguna me ha dolido tantísimo como la tuya.

Tanto que es inevitable escribirte esta carta sin poder parar de llorar, y sin acertar a deshacer el nudo que se me hace en la garganta y casi no me deja ni tragar saliva.


Te queríamos una barbaridad,...¡cómo no quererte! No era por pena, no era por lástima, eso jamás. Era porque fuiste un maravilloso ser humano, lleno de bondad, luz,  optimismo, energía, amor, lealtad, esfuerzo, de coraje...De muchas características buenas que pudimos disfrutar los que tuvimos la suerte de, una manera u otra, formar parte de tu vida y tenerte a ti en la nuestra.


Siempre fuiste una persona muy familiar, muy unida a sus hermanos y una gran amiga. Además una madre de 10 y una esposa de 10 (sí, me atrevo a decirlo). Recuerdo una vez que me dijiste que no habías podido tener un mejor compañero de vida que Jandro, qué razón tenías.


Hace bastante que no veo al mayor, a tu Iván, el que más se parece físicamente a ti. Sin embargo a tu peque, Pablo, le sigo la pista y me encanta saber qué hace, las novedades de su vida y sus planes de futuro (que no son pocos). En realidad me gusta mucho tener noticias suyas, aunque no podamos vernos más a menudo. Ahora esas charlas que tú yo teníamos por "guasap" o en el Bécquer principalmente, las tengo con él, convertido en un hombre maravilloso.  Y aunque Iván en el físico guarda más parecido contigo, para mí Pablo es muy tú.

Tienes un marido maravilloso y unos hijos maravillosos también. Estoy segura que desde arriba sonríes al verlos, y ellos te devuelven esa sonrisa y todo el amor que compartisteis.

Creo que nunca te di las gracias por tu amistad, sí por cómo eras conmigo, pero no específicamente por ser mi amiga. GRACIAS, me parece que eres la "culpable" de muchos puntos de inflexión en mi vida, y te lo agradezco enormemente. Ahora ya intento con todas mis fuerzas no dejarme nada en el tintero con las personas a las que quiero, sin necesidad que exista una enfermedad de por medio. Nunca se sabe qué nos deparará el futuro y mi idea es exprimir el presente y disfrutarlo todo lo que se pueda. Y a las personas hay que decirles lo que las queremos, lo mucho que nos importan, lo necesarias que son en nuestras vidas, por qué son especiales para nosotros y, claro está, cuidarlas con todo el mimo que necesiten y que seamos capaces de darles.

Durante un tiempo me pesó no haber pasado más tiempo contigo, luego ya me di cuenta que tenía que ser así, y no había vuelta de hoja. La vida tiene maneras de enseñarnos que a veces nunca alcanzamos a entender.

Fuiste un ejemplo de valentía, de fortaleza y de un coraje desmedido aunque también tuvieras miedo. A lo largo de todo el proceso, o es más apropiado decir "la batalla", era admirable ver cómo afrontabas lo que venía y, pese a que tú no tuvieras buenas noticias (a veces) o no estuvieras en un buen momento, SIEMPRE estabas ahí, al pie del cañón, para echar una mano, animar, escuchar, consolar, entender, querer...

Tengo grabada a fuego tu sonrisa, tu manera de abrazar y lo dulce que era tu voz. Y una inigualable capacidad de escucha. Precioso destino que tuvo a bien que nos cruzásemos gracias a unas clases particulares con Pablo. Quién iba a decirnos que de ahí surgiría una AMISTAD. 

A veces, si lo pienso fríamente, creo que te fallé, que no supe estar a la altura en tus últimos meses de vida, y me limité a respetar tu ausencia de noticias, porque no sabía que ese sí va a ser el adiós definitivo. Es posible que, ilusa de mí, confiara en verte renacer una vez más, ver cómo sorteabas el bache y seguías adelante, a pesar de haber pasado ya por rachas muy malas. Sé que también pudiste vivir momentos muy muy felices con los tuyos, y con eso nos quedamos todos.

Gracias por quitarle hierro a la muerte y hacerme valorar todavía más la VIDA.

SIEMPRE te querremos y recordaremos todos esos momentos de felicidad a tu lado. 

Alargo el brazo para agarrar tu mano con ternura y darte un abrazo gigantesco:

Raquelilla

Y hasta aquí puedo escribir. Como dijo Fernando Savater una vez y en anteriores ocasiones he tomado prestada esta frase suya: "Palabras me faltan cuando la emoción me sobra."

Esta entrada va dedicada a todos los que ausentes. Pero no únicamente a ellos, además he pensado mucho en los presentes, en los que nos quedamos aquí con ese dolor difícilmente descriptible y a ratos insoportable. Porque cuando alguien se muere, nunca es buen momento. Porque cuando una persona fallece, los que la querían, la amaban, comienzan un duelo que a veces parece interminable. Porque hay heridas que no se sabe si un día cerrarán. Y punto.


http://www.anundis.com/profiles/blogs/un-brindis-no-un-adi-s

sábado, 26 de octubre de 2019

Emo-ideas (2): UNA HORA MÁS

Debido al bombardeo al que nos vemos sometidos todos los años por estas fechas, con eso del cambio de hora, la idea de esta semana va por esos derroteros...sobre el tiempo. Muchas veces nos quejamos que el día no da de sí, que 24 horas son pocas para todo lo que tenemos y/o nos gustaría hacer. Aunque me da en la nariz que ni con 50 horas al día tendríamos suficiente pero...es lo que hay. Partiendo de eso, planteo un ejercicio de imaginación, para poner en práctica en familia o en los centros educativos.

Imaginaos que a partir de mañana, los días ya no tienen 24 horas sino 25. Piensa (individualmente) qué harías en esa hora más extra de la que dispones. Solo hay una condición, esa hora que te regalan cada día tiene que emplearse en lo mismo, no vale que cada día la destines a algo diferente.

Si queréis probar esta actividad en familia, podéis hacerlo tal cual la he descrito. También podéis añadirle esto: Si en esa hora extra, coincide que podemos estar juntos, ¿qué os gustaría que hiciéramos? Por supuesto aplicable también para las aulas, para que piensen en idea para disfrutar juntos esa hora. Creo que con esta segunda parte queda más completa pero, lo dejo a elección de cada uno.

Como las palabras se las lleva el viento (con frecuencia), lo que cada uno ponga puede quedar escrito en una cuartilla de este estilo (en cada página vienen dos relojes con sus correspondientes renglones debajo para escribir). La imagen del reloj la he sacado de https://www.idibujosparacolorear.com/relojes-de-pared-para-colorear .

Me parece que tras un tiempo de reflexión personal para que cada cual seleccione muy bien a qué quiere dedicar esa hora extra (y lo escriba en el papel), se puede hacer una puesta en común. Será muy interesante escuchar qué se les ha ocurrido a cada uno y por qué dedicarían esa hora de más a lo que han escogido. Estaría bien colocar todas las cuartillas alrededor de un reloj que tengamos en casa (para las familias) o en el aula (para los centros educativos), para tenerlas a la vista de todos.

Siguiendo con los refranes, como el movimiento se demuestra andando, os cuento a qué me gustaría dedicar a mí esa "hora 25." 

Si fuera en mi aula, suponiendo que soy tutora, obviamente la destinaría íntegramente a tratar la educación emocional, que es exactamente lo que propongo con estas emo-ideas semanales. ¿Por qué? Porque a todos les vendría fenomenal y no creo que adelántasemos nada dedicándola a algo puramente académico.

Y si fuera a nivel no laboral, fuera del colegio, me gustaría lo siguiente:

Poder pasar esa hora regalo con algunos amigos a los que no puedo ver con la asiduidad que querría. Están repartidos por Madrid, Guijuelo, A Coruña, Plasencia e incluso la misma Salamanca capital. Así que sería "un café con un amigo/una amiga." Café a dos eso sí, el amigo o la amiga que sea y yo. Me encantaría disponer mañana mismo de esa hora extraordinaria. El afecto, la confianza, la complicidad, la alegría, la empatía...no  desaparecen con la distancia, pero a mí me hace falta, tal cual, ver a esas personas que considero tan importantes, darles un achuchón, escuchar su voz, no sé, mirarles a los ojos, sentir que están cerca, aunque no pueda ser a diario.

Y la idea de esta semana ha sido gracias al bombardeo de anuncios en todos los medios sobre el cambio de noche de esta madrugada. Por si no os habíais enterado (aunque me resulta casi imposible), a las tres de la madrugada debemos atrasar el reloj, y serán las dos. De ahí que digan que vamos a dormir una hora más esta noche (excepto si vuestro trabajo es nocturno). 



lunes, 21 de octubre de 2019

Emo-ideas (1): BATALLA DE FLORES

Hago el siguiente apunte para los que habitualmente no leen el blog y hoy se han animado. Llevaba varios cursos trabajando de manera muy específica la educación emocional en el entorno escolar, pero este curso no ha sido posible. Como no puedo inventarme unas crónicas de algo que no hago, he optado por publicar una serie de ideas que tengo, para los que estéis interesados en el tema.  Me parece que pueden ser útiles tanto en casa (familias) como en las aulas (mejor con grupos de alumnos del mismo curso). 

La base común debería ser confianza, conocimiento y tacto. Si no existe cierto grado de confianza, sea en el seno familiar o en la clase, no me arriesgaría a que nadie pusiera en práctica ni una sola de las ideas que de ahora en adelante vais a encontrar en el blog.

En segundo lugar el conocimiento. Considero que sin un conocimiento de unos a otros, de cómo es cada uno, qué le gusta, le disgusta, le preocupa, le apasiona, le ilusiona, le duele, le emociona...no tendría mucho sentido probar estas ideas.

La tercera es el tacto, estamos hablando de emociones y de personas, de ahí lo del tacto. Dependiendo del contexto pero todos los temas o casi todos son abordables si lo hacemos con tacto. El objetivo de abordar la educación emocional con las familias y/o en las clases, implica no hacer daño deliberadamente. Por supuesto que al tocar según qué palos, alguien puede emocionarse, pero no hay que ir a hacer daño, a urgar en la herida, especialmente cuando somos conocedores de qué le duele a cada uno o los temas más peliagudos. Si sabéis que vais a tocar un tema excesivamente delicado y que se puede perder más de lo que se gana, ni se os ocurra, desistid. Podéis descartar algo concreto o dejarlo para más adelante, hay que fijarse en qué momento se encuentra cada persona, y respetar ese momento.

Y si alguien a nivel particular tiene alguna duda de cómo llevar a cabo cualquiera de las ideas que quedarán recogidas en el blog, puede preguntarme directamente en comentarios o por email si es algo más personal, solo si cree que puedo tener alguna respuesta. Muy bienvenidas serán vuestras aportaciones si ponéis algo de lo recogido en el blog en práctica. Si tengo la oportunidad de practicar alguna, haré lo propio, sin dudarlo.

Si todo marcha bien, quiero que estas emo-ideas estén aquí semanalmente. Teniendo en cuenta que no dispongo de mucho tiempo y lo mucho que invierto en preparar las clases de cada día, se publicarán los viernes, sábado o domingo, menos en casos muy excepcionales (a los que espero no llegar). Y sí, parece de risa ¿verdad?, empiezo con una excepción, al ser hoy lunes, por motivos personales, prometo que no va a ser la norma. 

Con todas estas especificaciones, comienzo con la primera: BATALLA DE FLORES.

Primero, en qué consiste y luego cómo hacerla en familia y en el aula.

Hay que estar dispuesto a decir a las personas que nos rodean el mayor número de cosas agradables sobre ellas. Pueden ser sobre el físico o sobre su manera de ser. Según vuestro objetivo podéis optar por uno de los dos u ambos. Por ejemplo hacer una "batalla de flores" únicamente a cerca del aspecto físico podría ser adecuado para personas que tienen una autoestima bajita sobre él. Y hacerlo sobre ambos puede venir bien a cualquiera, independientemente de cómo sea su autoestima. Si optáis solo por el carácter (forma de ser) puede resultar muy interesante también, ya que hay una parte del físico que viene dada por los genes y no depende de cada uno variarla, mientras que sí podemos modificar nuestra conducta, el cómo actuamos/tratamos a los demás.

Solo se puede escribir una cosa agradable en cada flor. "Gana" la batalla el qué más flores haya repartido a los demás. Ojo, este detalle es importantísimo, no el que más flores reciba, sino el que haya sido capaz de pensar y escribir más cosas bonitas al resto. Además tened en cuenta que a lo mejor el que tiene menos flores tiene alguna muy especial, que para él o ella ya es más que suficiente.

A estas alturas alguno, y con razón, podría preguntarme que para qué hacer que exista un ganador, lo aclaro. En realidad no gana uno, la idea es que ganen todos con lo que dan y reciban de los demás. Pero me gustaría conseguir que cada persona ponga empeño en pensar cuantas más cosas mejor, sobre los que tiene cerca, en su casa, en el colegio, en el instituto...

Habrá un taco de flores (o varios, depende de cuántos participen en esta actividad), colocados en un lugar bien visible. Se puede establecer un "punto de flores" y que siempre sea el mismo sitio.

Las flores son flores de papel, se escribe por el reverso del dibujo de la imagen; por el anverso se pone, en la parte central, el nombre del destinatario de la misma. Aquí hay un PDF con la plantilla de las flores, para descargar e imprimir.

Es totalmente imprescindible, sea en familia o en un aula, que la gente participe de manera voluntaria, no obliguéis a nadie a participar, no es buena idea. 

Y ahora ya, concreto un poco cómo he pensado que se puede hacer...

...A) En FAMILIA:
Es importante buscar un momento del día en el que todos los miembros de la familia que viven en una misma casa coincidan. Esto puede parecer una cuestión sin importancia pero las ocupaciones de uno y otros miembros, hacen que todos pasen juntos mucho menos tiempo del que sería deseable. O cuando están unos faltan otros...Así que lo primero es mirar los horarios de cada cual y buscar cuándo es el mejor momento. 

Si dentro de la familia hay personas tímidas, vergonzosas, más introvertidas, a las que creéis que puede costarles pensar todo esto, explicad antes la dinámica y dejad unos días (una semana máximo) para que lo escriban. No es ir a pillar a nadie, sino darle al coco para ver cómo todo el mundo se siente lo más cómodo posible. Si alguien no se siente cómodo las flores van a acabar en la basura, por supuesto sin nada escrito.

Si consideráis que la anterior es la mejor opción, dedicad cinco minutos a explicar la actividad y estableced un punto de vuestra casa en el que dejar un taco de flores de papel y unos bolígrafos.

Y acordad cuándo os vais a reunir un rato, este sin prisas, para hacer la "batalla de flores." Me parece positivo que se lea en voz alta lo que se ha puesto en cada flor, porque también se trata de compartir, para hacerlo todo a nivel privado esta actividad sobra.

Reforzando a los que dan flores, y no quién recibe más, que cada persona empiece repartiendo todas las flores que haya escrito, de uno en uno, no todos a la vez entregando las flores. Dejad a cada uno su momento.

Tened presente que lo normal en una familia es que haya disparidad de edades. A mí me parece muy enriquecedor. Sería bueno que nadie se quedara sin flor. 

Elegid bien en qué espacio de vuestra casa hacéis esta dinámica, mejor si es un lugar relativamente amplio y de ambiente acogedor.

No pongáis un tiempo límite, la duración de la "batalla" dependerá del grado de implicación y participación de cada una, y de lo cómoda que se sienta la gente.

Tal vez os sorprendáis con lo que os dicen, porque no estáis acostumbrados a que lo verbalicen. Y aunque eso puede suponer un esfuerzo, en mi opinión vale la pena, por el efecto positivo que puede causar en personas a las que queréis.


...B) En el AULA:
Es preferible que esta dinámica la lleve a cabo la persona que más horas de docencia tenga con el grupo de alumnos con el que queramos ponerla en práctica, porque en teoría debería ser quien tiene un mayor conocimiento del grupo. Por todo lo anterior, lo más apropiado es que sea el tutor o la tutora (cachís en la mar, vaya morriña y qué rabia no ser tutora esta vez).

El tutor/la tutora debe mirar muy bien el horario y escoger un buen momento dentro del mismo. Sé que el tiempo es oro, pero hay ciertas cuestiones tan importantes que no debería ser tan complicado encontrarle un "hueco" a la educación emocional.

Igual que con la familia, además de explicar qué se va a hacer, habría que poner un "punto de flores", en el que haya un taco de flores de sobra. Bolígrafos no, porque cada niño tiene su estuche a mano en su clase.

Si se dispone de poco tiempo, se puede explicar la "batalla de flores" y dejar unos días para que piensen qué van a escribir y a quiénes, cogiendo flores del taco en cualquier momento.

Si por el contrario la sesión que hemos elegido nos ofrece margen para la explicación y el desarrollo de la actividad, no hace falta dejar días de por medio.

Exactamente lo mismo que en el seno familiar, "gana" la batalla el que más flores haya entregado. Como estamos hablando con niños, vendría bien hacer una reflexión final, oral, de qué les ha parecido la actividad y quiénes creen ellos que han ganado en realidad. El tutor/la tutora decide si participa o no. Si fuera yo, participaría, porque me gusta lanzarme a la piscina de vez en cuando y, me parece muy importante, por no decir imprescindible,  no pedirle a los alumnos algo que nosotros no estamos dispuestos a hacer.

Animad a los alumnos a reflexionar sobre lo bueno que tienen cada uno de los que forman el grupo, dejando a un lado las cosas que les disgustan de los demás.

Tanto en la familia como en el aula, he pensado en la "batalla de flores" para sumar algo positivo a la convivencia. Muchas veces hay tensión dentro de la familia o en algunos grupos de alumnos y, hay que buscar estrategias para rebajar esa tensión, mejorar la convivencia y aprender a mirarnos con mejores ojos.

Con frecuencia un amigo me dice que le miro con buenos ojos, y siempre le digo lo mismo, que no es así, que le miro con los ojos que tengo. Vosotros decidís, de todo lo que los demás son, en qué parte queréis poner el foco. La verdad es que yo lo tengo muy claro, observo concienzudamente a las personas que siento cerca de mí, y cada día descubro detalles nuevos que para muchos quizá puedan pasar desapercibidos.

Y qué mejor qué flores y otras imágenes otoñales para ilustrar esta entrada...









El puntito musical es de Vanesa Martín. No es ni de lejos una de mis cantantes favoritas, a mi gusto con tendencia a resultar demasiado intensa, pero acabo de escuchar la canción que os pongo y me ha gustado mucho...¡La vida!


lunes, 7 de octubre de 2019

MORRIÑA

Según la RAE, la palabra morriña tiene dos acepciones. La primera la define así:


Del gallegoport. morrinha.


Y como este blog va de eso, de emociones, hoy quiero deciros que siento morriña, tal cual.

La morriña podría tener muchas vertientes distintas, pero de todas las opciones que tenía, esta entrada va dirigida a los niños y niñas de mi tutoría, del Fili de Guijuelo, del curso pasado. ¿El motivo? Porque sí, porque me lo pide el cuerpo, soy una sentimental y me apetece, no hay más cáscaras. El jueves hará un mes que comenzó su andadura el año académico 2019-2020. Y anoche la almohada ya sabía que quería sentarme a dedicarles unas palabras a ellos, a los grandes responsables, pero no los únicos, de mi felicidad dentro de tierras guijuelenses.

Si bien Guijuelo no es mi tierra natal, sabéis que soy salmantina, de Salamanca, sin más, y bastante urbanita por cierto (tampoco tengo por qué disimularlo), siento a Guijuelo como mi segundo hogar.

Va por ellos, por VOSOTROS, aunque me temo que la mayoría no lo leerán, no lo LEERÉIS, no importa, es un mensaje que quiero lanzar y no me quiero reservar para mí.

Echo de menos daros los buenos días a las 9 de la mañana.

Echo de menos hacer sonar a Pedrita cuando a alguno (con o, solían ser niños casi siempre) se le habían pegado las sábanas.

Echo de menos escribir en vuestras agendas (sí, eso también).

Echo de menos vuestra alegría.

Echo de menos estar con algunos de vosotros en el comedor.

Echo de menos escuchar vuestras voces, aun cuando subíais el volumen demasiado.

Echo de menos que me digáis "Raquel qué guapa vienes hoy," y que os fijéis hasta en el más mínimo detalle de lo que llevo puesto, de si tengo mala o buena cara y de qué color me he maquillado los ojos.

Echo de menos vuestras ocurrencias.

Echo de menos "batallar" con vosotros en el comedor para que al menos probaseis la lechuga, el tomate, el puré o lo que fuera que no os gustara.

Echo de menos contaros historias con el libro delante, paseándome entre las mesas para que vierais los dibujos.

Echo de menos recitaros poemas de alguno de mis libros de la biblioteca de aula.

Echo de menos vuestros abrazos, los de dos o los grupales. Especialmente los que no tenían un motivo especial, los "porque sí", o cuando demandábais cariño tal cual, y lo decíais.

Echo de menos cuando hablábais sin filtro, sin censuras, sin miedo, sin vértigo, sin medir.

Echo de menos leer vuestros diarios de vivencias al menos dos veces a la semana. Y echo de menos escribiros algo comentando lo que vosotros me habíais contado en él.

Echo de menos pintaros las uñas.

Echo de menos veros en el patio.

Echo de menos acariciaros la cabeza.

Echo de menos poder estar a vuestro lado cuando se os escapaban las lágrimas.

Echo de menos curaros cuando os hacíais alguna herida.

Echo de menos intentar tranquilizaros cuando os enfurruscábais.

Echo de menos vuestros besos.

Echo de menos buscar la manera de calmaros cuando os notaba nerviosos o muy alterados.

Echo de menos vuestros silencios cómplices.


Echo de menos vuestra picardía.

Echo de menos cualquier gesto de cariño de todos los que teníais conmigo.

Echo de menos cuando al acabar el recreo veníais a explicarme el conflicto de turno, muchas veces por culpa del fútbol.

Echo de menos cuando algunos buscábais el momento para hablar conmigo, sin que los demás se percataran.

Echo de menos los recreos dentro de la clase, en los que nunca estuve sola, porque o había alguien castigado (no solía ser uno solo, sino un grupito) o algunas personas se quedaban de manera voluntaria, da igual lo que propusiera que íbamos a hacer. Da igual la razón, la verdad es que al final hasta los castigos no eran para tanto y acabábamos pasando un rato agradable.

Echo de menos daros galletas o lo que tuviera cuando se os había olvidado el "almuerzo" u os habíais quedado con hambre.

Echo de menos cuando hacíamos botellas de la calma y la cara que poníais al ver el despliegue de purpurinas que había a vuestra disposición.

Echo de menos vuestras sonrisas, tan puras, tan sinceras, tan dulces, tan únicas.

Echo de menos vuestra gratitud.

Echo de menos el sentido del humor en las aulas, hasta explicando Matemáticas.

Echo de menos desear que el curso no terminara, pese a estar agotadísima física y mentalmente (y querer volver atrás, para regresar al estreno de 5º de Primaria).

Echo de menos ver vuestra cara cuando, tras muchas explicaciones, habíais entendido algo que antes no alcanzábais a comprender.

Echo de menos vuestras miradas, que aprendí a interpretar y a valorar, como oro en paño. Especialmente cuando solo con una mirada ya nos entendíamos.

Echo de menos lo que no está escrito, nuestra media hora de educación emocional de los viernes, nuestras "Pinceladas de emoción."

Echo de menos incluso hasta vuestras interrupciones para contar alguna anécdota, y esa habilidad que tenéis para enlazar una con otra, aunque no tengan nada que ver.

Echo de menos veros crecer día a día, y alegrarme con cada cambio físico o de actitud que iba notando.

Echo de menos que el lunes por la mañana viniérais corriendo a mi mesa a contarme con pelos y señales algo que os hubiera sucedido durante el fin de semana.

Echo de menos escucharos hablar de vuestras familias, y notar cómo se os ilumina la cara.

Echo de menos las cosas especiales que hacíamos, como las tarjetas de Navidad, la carta y/o vídeo a la familia, las felicitaciones de los cumples...

Echo de menos animaros a superar miedos, a esforzaros más y a estudiar un poquito cada día.

Echo de menos pensar en detalles para sorprenderos, aunque con que esbozáseis una sonrisa, me bastaba.

Echo de menos vuestra impulsividad.

Echo de menos recordaros la importancia de las caricias emocionales.

Echo de menos haceros fotos, fueran individuales, por parejas, en pequeño grupo o las de toda la clase.

Echo de menos prestaros la cámara para que hicierais también vosotros de fotógrafos.

Echo de menos cambiar la decoración de la clase y ver vuestras reacciones, o colocar algo nuevo y ver quién se daba cuenta antes.

Echo de menos los reencuentros después de un puente, acueducto o unas vacaciones largas.

Echo de menos vuestra confianza.

Echo de menos reírme con vosotros.

Echo una barbaridad de menos las despedidas los viernes a última hora, de uno en uno, plantada en la puerta, deseándonos buen fin de semana y en el que cada cual se despedía como le apetecía.

Echo de menos vuestra complicidad.

Echo de menos deciros, mirándoos a los ojos, lo importantes que sois para mí.

Echo de menos bajarme en la estación de autobuses de Guijuelo, en vez de tener que continuar el viaje.

Pues eso, espero haberos transmitido, no sé si con mucho a poco acierto, el porqué de mi morriña.

Por cierto, sé que no soy vuestra tutora este curso pero, algunas cosas no las va a cambiar ninguna circunstancia: OS QUIERO. Simplemente me apetecía muchísimo recordároslo, porque entrásteis en mi corazón y no vais a salir de él tan fácilmente. No iba a quedarme con las ganas de gritarlo, una vez más, a los cuatro vientos.

GRACIAS por todos esos momentos compartidos, por ser tan especiales e irrepetibles.

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