lunes, 27 de octubre de 2025

You'll never walk alone. Estampas otoñales y tradiciones.

Las temperaturas han cambiado de manera drástica en pocos días. Ya, puede ser que lo de ahora es lo que tocara, pero no ha habido tiempo para aclimatarse. En pocos días hemos pasado de sandalias e ir a cuerpo, a zapato cerrado y cazadora. Esta mañana mi coche marcaba una temperatura exterior de 7,5 grados...Se dice bien. Pero no voy a hablar demasiado del tiempo, para no confundir esta entrada del blog con una conversación de ascensor.

Vengo a haceros algunas recomendaciones. La primera es una serie. Está en Netflix, la traducción al español es "Perni" y la serie es noruega. Me gusta ponerlas en versión original, aunque ponga los subtítulos en español. No sé, me parece curioso a la par que interesante. Sin destriparla, deciros que la definen como "comedia", siendo más puntillosos,  para mí es una comedia dramática, o una "dramedia", como algunos dirían. La serie tiene 5 temporadas, cada una consta de solo 6 capítulos. Narra lo que sucede en la vida de Perni a lo largo de tres años. Llevo tiempo con ganas de recomendarla, lo que pasa es que me resultaba más apropiado esperar a llegar al final. Mi sensación es que la serie no necesita continuación, y confío en que no la hagan. Perni es una mujer de unos taitantos, a mí me parece que puede tener unos 46 años, pero no es mi fuerte echar años a nadie, y menos a las mujeres. Trabaja en protección de menores, está separada y vive con sus dos hijas. En la serie hay dosis de humor, destellos de la cultura noruega que me gusta conocer (como la manera de felicitar a alguien cercano por el cumpleaños), el duelo visto desde muchos puntos de vista (interesantísimo cómo lo viven y manifiestan algunos personajes), la soledad, el amor, los miedos, la ilusión, la esperanza, la muerte, la adolescencia, la vejez, la maternidad sola y acompañada, la paternidad cuidadosa y la ignorada, la generosidad, el egoísmo...A mí me ha ido enganchando a medida que avanzaba. Y hay dos capítulos de la temporada final especialmente brillantes. Eso sí, si alguno no está muy allá de ánimo, mejor que no la vea. Me parece buenísima pero es solo mi opinión, y esta serie no es apta para todo el mundo. También tendrá que ver en el momento vital en el que os encontréis. A mí me hizo llorar mucho (¡Oh, qué raro!...nótese la ironía en mis palabras), aunque también reír en muchos otros momentos. Puede que por la rareza de la misma, esta serie la he visto yo sola. A mí me parece más divertido verla acompañada para poder comentarla con alguien. O que alguien en paralelo la vea en otra parte y hablar sobre ella después, pero este no ha sido el caso. La primera parte del título de esta entrada guarda relación con la serie, pero no desvelo nada. 

Vídeo YOU'LL NEVER WALK ALONE (con subtítulos en ingés y español)  El nombre de la canción es ya una declaración de intenciones. Sin que sepáis mucho inglés, deciros que YOU puede ser tú o vosotros. He escogido la que más me apetecía a mí, por eso la traduzco como "Nunca caminarás solo".

Más series de momento no recomiendo, porque ya cité en su momento la canadiense "Schitt's Creek" o dos muy recientes y españolas, "Muertos SL"(magnífico Carlos Areces) y "Animal" (Inmenso Luis Zahera). Todas en Netflix. Me llama mucho "Pubertat" de Leticia Dolera, desconozco si tengo HBO...Si queréis recomendarme alguna, será bienvenida. Excluyo de miedo o terror, ese género no va conmigo.


Y con el otoño llegó la caída de pelo, el cepillo no engaña y es algo que se repite cada año por las mismas fechas. No pasa nada. Y la caída de las hojas, todavía falta un poco para el punto en el que me gusta contemplar la naturaleza en otoño. Quizás las lluvias de estos días, el sábado llovió hasta el aburrimiento máximo, estén ayudando a teñir los campos de naranjas, rojizos, marrones y cubrir el suelo de hojas secas...Ya la comprobaré, cuando se pueda. La recomendación de series es compatible con estos primeros fríos otoñales, los días muy lluviosos y con tiempo desapacible, que invitan a peli (o serie), sofá y mantita. Pero podéis optar por coger un buen chubasquero, cazadora, polar, cortavientos, etc. y poner rumbo a paisajes espectaculares en estos meses. Hace años hice una ruta por el Valle de Ambroz y tiene una belleza en otoño que atrapa. Si queréis un registro algo diferente, pero igualmente cautivador, no dejéis de visitar los Jardines de la Granja de San Ildefonso en otoño o incluso invierno (con nieve de fondo son también fantásticos). A mí los de la Granja me conquistaron hace años y pasear por ellos me calma, me ilumina, me alegra y me reconforta. Subid al lago, dad una vuelta alrededor de él. Y luego ya bajad sin rumbo, no hace buscar una calle específica, porque cualquiera encierra mucha belleza, con sus fuentes y las hojas ya caídas esparcidas por todas partes. Además es muy fácil desgustar cosas ricas por allí. Y para los lectores, si no vais un domingo, dejaos caer por la librería Ícaro. Otra de las sorpresas de La Granja de San Ildefonso. Tienen una selección de libros cuidadísima, son encantadores y una vez que la conoces, apetece dejarse caer por allí en visitas sucesivas. Otro lugar mucho más próximo para hacer una escapada es el Hotel rural "Porta Coeli", situado en la carretera entre Sequeros y Tamames. Mirad el horario de apertura antes de acercaros, lo digo por experiencia, y no dejéis de asomaros a su balcón. un cuadro vivo de la Sierra de Francia, espectacular. Y ya desde allí a escasos kilómetros, tenéis las Casas del Conde, un pueblo pequeño a la par que precioso; San Martín del Castañar y Mogarraz. Si me tocara la lotería y los que quiero pueden y les apetece venir, en navidades huiría del frío y buscaría un destino con playa y calor y me los llevaría, a pasar una navidad distinta e inolvidable. Pero tengo varias "loterías" propias y ajenas inifintamente más importantes que la monetaria, y cruzo los dedos para las tres.


Además me adelanto y aprovecho para hablar de refilón sobre las festividades que se avecinan. En España el 1 de noviembre es el "Día de todos los santos"; mientras que el 2 de noviembre se denomina el "Día de los difuntos".

Tradicionalmente, muchas personas de las que tienen a sus seres queridos en el cementerio, visitan el mismo en estas fechas, limpian las tumbas y colocan flores. Los aledaños del cementerio de Salamanca suelen ocuparse con puestos de flores, churros...A mí lo de los churros me chirría, por ricos que estén. Y no me gusta nada acercarme por allí en estos días. En realidad en general no me gusta ir al cementerio. Y prefiero evitar las fechas señaladas para ir. E ir sola. Vuelvo a otras tradiciones en torno a estas fechas, regreso otra vez al "Día de Muertos", tradición mejicana y de otros países. Me parece precioso que amigos y familiares se reúnan para conmemorar la vida de los que se marcharon. Y mágico creer que en algún momento ellos pueden "cruzar" y visitarnos. Ojalá. Soñar es gratis ¿no? Dejadme hacerlo aunque eso no vaya a pasar, permitidme creer, un ratito al menos, que existe una posibilidad de que eso ocurra,  no me importa si no se puede. Es secundario si es imposible, no apaguéis esa llama de esperanza. Papá, si vienes, será pronto y llegarás antes de lo que esperamos, siempre fuiste muy puntual, en el más acá y en el más allá segurísimo que igual.

Y si a vosotros os resulta reconfortante cumplir con las costumbres familiares relacionadas con los difuntos, seguidlas. Pero solo si os hacen bien. Por una cuestión de empatía, mando un abrazo apretado para todos los que van a pasar su primer 1 de noviembre con una silla que antes no estaba vacía (o varias). También a todos los que llevan ya más años con alguna silla vacía, pero les sigue doliendo como el primer año. Ellos viven en nosotros, no alcanzo a explicarlo, simplemente lo siento.

Sed felices, no es gratis exactamente, pero sí es verdad que el tiempo es muy caro, y en nuestras manos está disfrutarlo o amargarnos. 

martes, 21 de octubre de 2025

El filete

Esta entrada no va de temas cárnicos exactamente, tampoco de frases hechas como "darse el filete". El filete es lo que le digo metafóricamente a mis alumnos que se tienen que comer. Que sí, que les cocino la carne con mimo. Procuro que se haga despacito y quede tierna. A continuación les parto el filete en trocitos muy pequeños, para que no se les haga bola. Pero el tenedor, tienen que cogerlo ellos. No hay vuelta de hoja. Y meterse ellos la carne en la boca, masticarla, tragarla y digerirla. Aunque con unos cuantos...¡No hay manera! Insisto que no son niños pequeños, porque a los niños muy pequeños hay que echarles una mano, e incluso algunos adultos van ofreciéndoles cada bocado como si fuera un regalo para la familia: "esta por mamá, esta por papá..." El esfuerzo de coger el tenedor y comer la carne, no está ya en mis manos. Hoy he corregido un examen a uno de los dos grupos que lo ha tenido. Puedo enfocarlo de muchas maneras, he optado por la cara positiva: casi ha aprobado la mitad. No es para tirar cohetes, pero son resultados mucho mejores que en ocasiones anteriores. Y confío en la mejoría de algunas personas. Lo que pasa es que no voy a ir a sus casas, y ahí es donde pincho hueso: las familias. A veces me gustaría ver por un agujerito el día a día de mis alumnos en su hogar. Y la dinámica familiar, seguro que entendería cuestiones que ahora no acabo de comprender, por mucho empeño que pongan. Aun así sí percibo que algunos alumnos, mayoritariamente chicas, han madurado en verano de forma relevante. Y me hace ilusión disfrutar de ese punto más de madurez. Ojalá pueda traducirse en mejores resultados, que sean más coherentes con su trabajo diario en las aulas. Al final ese es el que sí puedo supervisar, el de fuera del aula no me corresponde. Sueño con el día en el que un porcentaje elevado de las familias de mis alumnos de Compensatoria se anime a remar conmigo, no contra mí. O al menos a remar, y ya veremos cómo recorremos el camino juntos o en paralelo, sin remar cada uno hacia un lado diferente. Soñar es gratis, dejadme hacerlo.

Hablando de sueño, se me caen los ojos. Pero la cabeza está muy activa. Yo que había decidido hoy irme pronto a dormir, así lo dije hace un rato porque era verdad. En vez de eso me he sentado frente a la pantalla, a dar forma a un puñado de ideas que quería dejar caer por aquí. Por cierto, hay entradas y entradas, os agradecería que alguno más de los que me lee, se animara a comentar en la anterior. Alguno o alguna, no pienso en nadie concreto.

Sabéis que este blog es mi blog personal de carácter educativo. Cada vez más personal, y del que según cuánto sepáis de mí, podréis hacer una u otra lectura. No me olvido de Sandra Peña, una chica de tan solo 14 años que el martes de la semana pasada se suicidó. Y según lo escribo se me pone la carne de gallina. Solo 14 años, y a cuenta del bullying, hasta qué punto llegaría su dolor, desesperación, deseos de acabar con todo...para tirarse de la azotea del edificio en el que vivía. Y sí, Sandra se suicidó, por fuerte que suena podríamos decir que la "animaron" a hacerlo. Pero quizás es más bien un asesinato, una muerte lenta, porque la fueron matando día a día, seguramente durante mucho tiempo. A los padres y al resto de su familia no soy capaz de decirles nada. Imagino que en estos durísimos momentos sienten que no hay consuelo ni justicia. El consuelo dudo que lo lleguen a encontrar, ojalá sí hallen la justicia para una muerte tan extremadamente injusta. Y no he puesto más en el blog porque la cabeza no puede estar a todo, el día solo tiene  24 horas. Y no, no me da la vida. Me da para lo que se puede, no siempre para todo lo que deseo. Espero que algún día demos con la fórmula para erradicar el bullying. Me fastidia mucho no decir la fuente, pero no la rercuerdo y no guardé sus palabras en Instagram. Un docente hacía una reflexión sobre lo ocurrido, y planteaba que nosotros, los maestros y profesores, poco podemos hacer en las horas que pasamos con ellos, si luego en casa le restan importancia. Cosas de "niños". ¡Y una mierda! De eso nada. Una vez más, y si alguno de mis exalumnos lo lee fijo que sonríe o hasta piensa "¡qué pesada!", abogo por una de mis palabras mágicas: empatía. Sí, más empatía por favor. Menos ignorar el dolor ajeno, disfrutar machacando a otro, intentar disimular miserias propias atacando a los demás, y menos silencio de aquellos que lo contemplan y no hacen NA-DA. O miran para otro lado, no sé qué es peor. A mí me asusta pensar que algún alumno de los míos pueda estar sufriendo bullying o siendo acosador y y no me haya dado cuenta. Y ojito con quitarle hierro a las "cosas de niños" que provocan suicidios. Sandra Peña, justicia para casos como el tuyo y para ti. Descansa en paz.

Volviendo al filete, ojalá vuestros "filetes" personales no se os hagan bola, tengáis a gente que os quiera que os ayude a comerlos y a tragarlos. Y la digestión sea llevadera. No os sintáis solos, seguro que hay siempre personas cercanas y que os quieren deseando aliviaros la carga, aunque no puedan comerse el filete en su lugar. Y ahora sí, a dormir que ya es hora. Un alumno me dijo que si siempre tengo ojeras que es muy grave, y debería ir al médico. Le expliqué que soy ojerosa desde siempre, duerma bien o no. Y soy de dormir pocas horas, pero bien habitualmente. Feliz descanso a los que sois aves nocturnas como yo.

lunes, 20 de octubre de 2025

SIN TÍTULO

Tiendo a pensar concienzudamente los títulos que le doy a cada entrada del blog. Como esta vez se me ocurren muchas palabras y no me apetece elegir, he optado por la vía fácil, "Sin título".

Así a quien le apetezca "pasear" por aquí, le va a tocar navegar sin saber el destino. Eso sí, sois libres y podéis bajaros del barco cuando os plazca. Lo cual no va mucho conmigo, lo de abandonar el barco quiero decir. Es extraño, tengo ciertos miedos que para muchos son auténticas chorradas, de hecho si los veo con cierta distancia puedo llegar a entender que piensen así. Y luego, con ciertos reveses, siento que soy valiente. Puede que no porque yo quiera, sino porque me ha tocado serlo, y es la única vía que contemplo para sobrellevar lo que la vida me va poniendo en el camino. No soy de tirar la toalla. Sí, lo paso fatal metida en un ascensor; no me veo montando en un funicular ni en una montaña rusa, pero otras cuestiones, más terrenales y fastidiadas, las llevo "mejor". Lo que no quita que sienta otros miedos que ni se me ocurre enumerar aquí. Por aquellos implicados directamente y por mí misma.

Quizás sea rara, pero ciertas actividades me relajan a la vez que me ayudan a desconectar la cabeza. Principalmente dibujar, sea lo que sea, copiado de alguna parte, sacado de mi imaginación o como sea. Me relaja mucho y me encanta. También hacer fotos, esto tal vez explique que lleve bastante la cámara a cuestas. Este fin de semana la metí en la mochila y no he encontrado el momento de sacarla, y eso que a mí el otoño me enamora. Ojalá el próximo sus colores estén más presentes, al haber empezado a llover y tenga la ocasión de disfrutar de ellos. Otra actividad que me relaja y, al igual que las anteriores me ayuda a desconectarme de lo que tenga en la cabeza, es ir de compras. Sí, tal cual lo leéis, me gusta mucho ir de tiendas, mirar, comparar, tocar, probar y comprar. Y si es en un centro comercial hermoso, mejor todavía. La cuarta, lo de cuarta es un decir porque el orden no está puesto de más a menos importante, es cocinar. Siempre digo que aunque no lo parezca, me encanta cocinar, mucho más que comer. Me gusta cocinar sin mirar el reloj, por el simple placer de concentrarme en hacer algo rico, y pensar en quién lo va a degustar. Este finde que ahora termina he podido disfrutar algún ratito largo de la cocina. E incluso me he animado a hacer por primera vez arroz con leche, un postre que nunca me ha llamado especialmente la atención. Además en lo que respecta a postres no soy nada creativa, porque si cambias la receta puede salirte algo comestible o no. Parece que salió bien, ahora, da igual arroz para un plato salado que dulce, calculo más bien mal. Me quedé corta, porque con el arroz tiendo a pasarme bastante en la cantidad que hecho y me pasó justo al revés. Como me fui dando cuenta a medida que repartía, me eché la mitad que para los demás. Creo que no se percataron. Y por lo que me dijeron, les gustaron las cosas que cociné. Cocinar con cariño se nota, y mucho. Y a veces el amor, toma la forma de arroz con leche (o de lo que sea), y es otro modo de decir "Te quiero", "Me importas mucho", "Te cuido" o "Estoy aquí para ti y voy a seguir estándolo".  Entre semana es más difícil, pero me gustaría sacar ratitos para estas cuatro actividades que a mí sí me relajan, y a la par me encantan. 

Y uno que no he puesto en la minilista anterior de cuatro es envolver regalos. Sí, pero sin presión, sin prisa ni jueces. Y eso que luego si es para un regalo que voy a dar yo, no soy nada quisquillosa con que rompan el papel con cuidado o lo guarden. Me gusta que ya el regalo sea agradable a la vista estando envuelto. Y que rompan o tiren el papel no me afecta ni me importa. Aunque parezca que queda mucho, en breve estaremos preparando la Navidad. Y una de las tradiciones que respeto a rajatabla es hacer regalos por Reyes a los que más quiero, es una excusa (más) para ser detallista, y esto lo disfruto una barbaridad, da lo mismo la fecha. Procuro envolver yo misma los regalos, menos si me gusta mucho (poco probable), el papel de regalo que usen en la tienda. Tengo la suerte de estar rodeada de algunas personas también detallistas, que te sorprenden con una agenda monísima, unos sobaos fabulosos o lo que se tercie.

¿Qué actividades os ayudan a desconectar a vosotros? ¿Qué hacéis para encontrar la calma cuando vuestra cabeza es una olla exprés o tenéis el corazón acelerado? Os agradecería que, sin contar intimidades, compartiérais conmigo en comentarios alguna.

No es quiera desconectarme, es que es necesario desconectar a veces para reconectarse con más fuerza. Y ahora mismo, siento que mi batería está muy cargada, y me va a venir muy bien que así sea. Y lo que venga, de frente y sin miedo, porque no me subiré a una montaña rusa de un parque de atracciones, pero a las montañas rusas de la vida, ya el destino nos sube, queramos o no, y voy/vamos a salir de ella, algo despeinados, pero sí. O esa intento que sea mi actitud. Si cuando el viento no sopla a favor nos hundimos y nos ponemos a llorar por los rincones, corremos el peligro de ahogarnos en nuestras propias lágrimas. Y me permito llorar lo que necesite, pero recurriendo a una de las frasecitas que leí una vez, "Se llora y se sigue". 

Buenas noches. Y que el lunes sea menos asqueroso de lo que parece. Lo siento, odio lo lunes, no es nuevo. A mí dadme viernes y quitadme los lunes del medio. Esa obligación de regresar a la rutina con cinco días por delante, me llama entre cero y nada.

Y como ya hemos despedido el 19 de octubre, acordarme de todas aquellas mujeres que dejaron de estar presentes por culpa del cáncer de mama. De todas las amigas, hijas, madres, primas, hermanas, tías...que tristemente no pudieron vivir para contarlo. Por respeto omito algún nombre, no quiero hacer daño a nadie, y por respeto y afecto menciono dos: Alejandra y María José, sí sé lo caro que es el tiempo, y de verdad que procuro exprimir cada momento de mi vida con los que quiero. Gracias por los años que pudimos disfrutaros. A las que están con tratamiento, un abrazo apretado y espero que ninguna estéis ni os sintáis solas. Deseo que sigáis estando aquí. Y a las que lo superaron y a día de hoy están "bien", a no descuidarse nunca y a vivir todo lo bonito que hay en cada día.

Y ya sí, hora de irse a la cama y "apagar" la cabeza unas horas. Buenas noches por segunda vez.


viernes, 17 de octubre de 2025

AMOR

Hace ya algunos años, recuerdo haber escrito una entrada en una fecha especial, en la que puse "a veces el amor escribe con faltas de ortografía". Alguna persona me comentó lo mucho que le habían gustado mis palabras, pero creo que no supo descifrar a lo que me refería al haber escrito eso. Porque esas palabras tienen muchas lecturas, probablemente tantas interpretaciones como personas la leyeran. 

Y hoy, luchando contra los elementos, con el viento no a favor porque mi portátil hace ya días que hizo caput, he pensado que no, no voy a quedarme con las ganas. No voy a resistirme a escribir en el blog, pese a ir escribiéndola en el teclado digital del móvil, con el esfuerzo visual que supone. Lo mismo da girar la pantalla para que se ensanche y las letras se vean algo más grandes. A testaruda me ganan pocos, pero los hay, doy fe, tienen nombre y apellido, aunque hoy opto por mantenerlos en el anonimato. Ni quiero escribir en pretérito lo que considero presente. Así que oficialmente la entrada saldrá publicada ya el 17, porque acariciamos la medianoche, pero leedla como si todo fuera del 16 y hubiéramos estirado el día, solo para la entrada. 



Ya lo adelanto en el título, así que sorpresas las justas. Esta entrada va de amor, porque me nace, y punto. 

Amor se escribe con C de caricias, de cuidar, de compartir, de conexión, de compañía, de consuelo, de cartas, de calma. de café, de calor, de canciones, de corazón, de concierto, de cambios, de confianza, de cama, de coincidir, de crecimiento, de curar, de construir, de ceder, de comunicación.  

Amor se escribe con E de escucha, de esperanza, de enfermedad, de esfuerzo, de empatía, de encuentro, de espejo, de esperar, de entendimiento. 

Amor se escribe con P de paciencia, de papá, de perdón, de proyectos, de preocupaciones, de perderse, de plurales, de pueblo, de pareja, de placer, de pensamiento, de piña, de presencia, de piel. 

Amor se escribe con V de viajes, de victoria, de verdad, de volar. 

Amor se escribe con R de recuerdos, de retos, de ratitos, de risas, de regreso, de ruido, de remar, de respeto, de realidad, de reseteo, de respirar. 

Amor se escribe con G de generosidad, de ganar. 

Amor se escribe con I de ilusión, de inteligencia, de intentar, de instantes. 

Amor se escribe con D de detalles, de despistes, de duelo, de descanso. 

Amor se escribe con U de unión. 

Amor se escribe con H de hablar, de hombre. 

Amor se escribe con F de feeling, de flores, de favor, de familia, de fantasía. 

Amor se escribe con A de abrazo, de apoyo, de amigas, de adversidades., de anécdotas, de aventura, de ayuda, de amanecer, de Asturias, de avión, de arreglar, de admiración. 

Amos se escribe con J de Jorge. 

Amor se escribe con M de mamá, de miradas, de maletas, de miedo, de música, de mar.

Amor se escribe con B de bondad, de besos, de blog, de búsqueda, de belleza. 

Amor se escribe con S de sueños, de sinceridad, de semillas,  de sorpresas, de susurros, de sofá, de sentir, de salvavidas, de serrano, de silencio, de sostén, de sacrificio, de socorrer, de sintonía. 

Amor se escribe con T de tacto, de talento, de tonelada, de tiempo, de triunfo. 

Amor se escribe con O de otoño, de olvidos. 

Amor se escribe con V de vida, de valiente.  

Amor se escribe con H de hermano, de humor, de historias, de hijos, de hospital. 

Amor se escribe con L de libertad, de lucha, de lágrimas, de libro, de lugares. 

Sé que no están todas las letras. Tampoco he seguido el orden alfabético. Aunque me resulta totalmente secundario. Podéis sentiros libres y pensar qué añadiríais a este particular y muy personal desordenado alfabeto sobre el amor. 

jueves, 9 de octubre de 2025

Porque sí

Porque ayer por la tarde empecé a escribir esta entrada...
Porque se terminó septiembre y de octubre llevamos ya una semana larga. Porque parece mentira que vaya a cumplirse un año de ausencia, María José Parra Yuste;  y presencia, a quien quiero con toda mi alma y volvió a nacer porque le tocaba, sin más. Porque la vida es así de hija de puta y así de generosa. Sí, sí, he escrito "hija de puta". Disculpadme, algunas cosas no hay que suavizarlas. Y a María José quiero seguir recordándola, porque lo que hizo lo hizo muy bien, y me apetece que siga "viva". Que sepas que al hacer muchas cosas pienso en ti, en lo que me habrías dicho, y ya me doy el empujoncito yo sola, especialmente en los días que lo chungo se nota mucho, no que pese más pero...se hace notar. Aunque también en los alegres, al embarcarme en cuestiones para las que sí sigue habiendo tiempo. O en piscinas a las que tú te habrías tirado también, como el "aula abierta" del Venancio. Y siempre que veo a alguno de los que fue alumno tuyo y mío, se me escapa una sonrisa. Disfruto solo con que me saluden, no pido más. También hay uno que compartimos y ya no está en el instituto, pero se deja caer de cuando en cuando, al que no conseguimos ni tú ni yo enseñarle el significado de la palabra respeto, pero como lo bueno pesa mucho más, no pienso pagarle con la misma moneda. Es un impresentable. No todos van a ser recuerdos agradables.

Fantaseo con lo que habríamos disfrutado trabajando juntas, a la vez, en el mismo espacio y con los mismos alumnos. Y seguramente lograríamos cambiar un poquito más parte del pedacito de realidad educativa que nos ha tocado vivir. He repasado varias veces desde que falleciste los últimos guasaps que intercambiamos. Siempre quedan cosas por contar, vivencias por compartir, gratitud por expresar e instantes que exprimir. Siempre, sin excepción. 

Y ya sigo hoy, 9 de octubre, día en el que nos dieron una noticia de mierda. Y fue un día igual. Más feo no pudo ser, el cielo lloraba a mares, aun recuerdo el trayecto hasta el velatorio en Guijuelo. Cuando por fin escampó y desde el retrovisor se apreciaba un arcoíris inmenso, que tú nos mandaste desde arriba. Y pese a lo duro que fue y lo mucho que escuece el simple hecho de recordarlo, me alegré de haber ido a tu velatorio, era una manera de despedirnos, de empezar a asimilar que ya no estabas, y te perdimos, pero tuvimos la suerte de haber podido contar contigo. Y la vida también es eso, saber despedirse, digerir las muertes, celebrar los recuerdos, las huellas que los que pasan por nuestra vida van dejando en ella. Así que aunque no estés ya, sí sigues estando presente de alguna forma María José. Sé que dejaste huellas preciosas en la vida de mucha gente.



La vida es, además, disfrutar de conocer a alguien que nos atrae, por su personalidad, por su carácter, por su brillo en los ojos, porque tiene "algo" que hace que esa persona sea especial y nos apetezca conocer hasta sus defectos. Y aprender a amar con todo eso, lo que brilla y lo que no reluce. Porque la confianza es amor, la lealtad es amor, la paciencia es amor, la escucha es amor, la calma es amor...Ya dije que el 9 de octubre la vida me dio un tortazo con tu muerte María José. Pero al mismo tiempo me regaló más tiempo con la persona a la que quiero. Y los de arriba o la energía que sea, debieron pensar que le quedaban muchas cosas por hacer en este mundo, no era su día, y yo lo celebro. Por eso fue una semana de contrastes, de muerte y vida, de decir adiós y de agarrar fuerte para que no hubiera más despedidas. Y menos mal que no las hubo. Esos días lloré lo que no está escrito, algo me decía que debía aparentar fuerza, por dentro estaba "acojonada" pero optimista, pensando que todo tiene un límite y, esta vez el corazón en cuestión iba a seguir latiendo. Gracias, vida, porque aunque en otro momento te portaste rematadamente mal, arrancándonos sin avisar a mi padre, con mi pareja no actuaste igual. Creo que él tiene otro cumpleaños, además del oficial, en octubre, para soplar una velita.

A mi padre le decía mucho que no podemos elegir lo que otros nos hacen, pero sí cómo nos lo tomamos. Lo mismo me parece aplicable a cosas que nos suceden, y en ocasiones no hemos visto venir. Al final todo se resume en asimilar (como se pueda) lo que venga y tirar hacia adelante (como se pueda). Que tú te portes bien con alguien, o creas haber actuado bien, no garantiza nada. Y al revés igual, hay personas con las que no tenemos un comportamiento adecuado, y ellas nos pagan con una moneda distinta. Allá la conciencia de cada uno, no creo que nadie la tenga impoluta, tampoco yo. Soy consciente de haber metido la pata con algunas personas, y no haber acertado con mi manera de proceder, y sé que eso puede haber hecho daño a alguna persona. También me he sentido herida con el modo de actuar de alguna gente, y no acabo de comprender por qué, ni estar segura de si hacen algunas cosas intencionadamente o son otras razones las que explicarían su comportamiento. Pero bueno, la vida son días bonitos y días de mierda, días inolvidables y días para borrar del calendario, calma y sobresaltos, conflictos y paz, silencio y palabras, presencias y ausencias, detalles y falta de ellos, estabilidad y cambios, proyectos, miedos e ilusiones, olvido y recuerdos, sonrisas y lágrimas...Todo.

Así que sonrío al cielo, papá a ti también, a ti siempre, a ti el primero. Y soplo virtualmente una velita, por haber superado un año, otro año, con algunos momentos muy difíciles. 

En breve espero estar disfrutando del otoño en todo su esplendor. Mi estanción favorita por la paleta de colores que nos regala,  las hojas secas, las setas, las castañas, los madroños, las lluvias, la sierra inundada de tonos cálidos, los paseos por el campo, la Granja en otoño, la mantita en el sofá, las pelis en el cine, los guisos de cuchara...¡Bendito otoño!

Ya sabéis que los que se fueron en cierta medida no se han ido del todo. Al menos no mientras alguien los recuerde. Aunque duela, aunque cueste. Las heridas de las ausencias nunca cierran del todo, pero el corazón sonríe por todo lo bueno que dejaron en nuestras vidas los que se marcharon...




miércoles, 17 de septiembre de 2025

La muerte, la vida, "bárbaros" y...aquí estamos

Aquí estamos atravesando septiembre, y aunque parece que llegó antes de ayer, ya es 17. Y noto que va cuesta abajo y sin freno. Solo sé que veo lejanísimos los días que logré escaparme de la rutina y ver el mar, aunque no lo catara. Y eso pasó a  finales de agosto, pero si lo pienso parece que lo he soñado y ha llovido una barbaridad. Añoro esos días 24/7 en la mejor compañía, comiendo rico, descubriendo rincones preciosos de la geografía española y reencontrándome con sitios a los que deseaba volver. Lugares que al verlos de nuevo me removieron por dentro, y me emocionaron por fuera también. No se puede tardar tantísimo en revisitar sitios tan especiales.

Empecé septiembre con cieta inquietud y pocas ganas. Cuesta volver a funcionar tras unas vacaciones extensas. Muy descansada, sí, no lo voy a negar, pero con pocos viajes, algo que remediaré en cuanto se pueda. Y para eso soy muy afortunada, porque no necesito esperar hasta el verano. Ni tampoco a que llegue el invierno.

Ahora ya es otra historia, el lunes comenzaron las clases en los institutos. Como sabéis estoy compartida, poniendo un pie en el Venancio Blanco y otro en el Francisco Salinas. Lo bueno es que un par de días pongo los dos pies en uno solo, y es de agradecer. Aprovecharé al máximo lo que pueda aprender en esta nueva aventura. Hoy salí feliz, tal cual. Motivo principal: mis alumnos. Segundo día de clase con ellos en el Salinas. El verano, de momento, les ha sentado fenomenal, me están sorprendiendo gratamente.

Tengo caras nuevas y otras ya muy conocidas, y esa combinación me gusta, aunque no ha estado en mis manos elegirla. No sé cuánto les durarán las ganas, por eso disfruto el momento y punto. Por si las moscas, tocaremos madera.  Dure lo que dure, hacía mucho tiempo que no disfrutaba tanto en clase y me sentía tan cómoda. Eso es aplicable al alumnado de 1º y al de 2º de la ESO. Y me apetecía ponerlo aquí, porque hay que reflejar lo bueno también, no solo quejas y lamentos. Ojo que a mí siempre me pesa más lo positivo, pero hay días que lo negativo hace que tengas un día, o más, cruzados.

La próxima semana se sumará el apoyo a los de desconocimiento de español y, en breve en el Venancio, participar en el "aula abierta" y apoyos de varios tipos. La verdad en ambos institutos estoy ilusionada, de manera diferente, pero ilusionada. Soy prudente ante lo desconocido y lo conocido me aporta cierta calma, que viene de perlas. A mí los días entre el 1 y el 15 de septiembre me resultan tediosos y complicados de digerir, prefiero la "marcha" de la rutina diaria de clases. No obstante suele ser de todo menos rutinaria. Nunca sé qué puede pasar, quién me va a dejar ojiplática, con cuáles saltaré como si tuviera un resorte, quién me arrancará más de una sonrisa o qué personas harán que me muerda la lengua o, como yo digo, hasta el alma. Me he propuesto bajar de volumen, es complicado, pero lo intentaré. Llevo muchos años hablando, dentro y fuera de los centros educativos, como si de pequeña me hubiera tragado un altavoz. Y pensando en los demás y en mí misma, voy a ver si soy capaz de hablar más bajito. Fácil no va a ser.

Y en este contexto, ayer estuve en un velatorio y a continuación en un funeral. Llevaba yo gran parte del verano reflexionando sobre mil cuestiones, relacionadas con la vida y con la muerte, con la permanencia y con el cambio. Y pensaba, una vez más, en lo poco que hablamos de la muerte a lo largo de la vida. En la solemne estupidez de parecer un tema tabú y tocarlo de refilón o ni tratarlo. En el error de creer que no existe porque no se hable de ella, o restarle importancia. Y estamos muy confundidos, la muerte está presente en muchos momentos de la vida. En ocasiones avisa, otras no pregunta y...¡zas! zurriagazo del destino al canto. Y te quedas como tonta, descolocada, desarmada, indefensa, frágil, débil...Te sientes pequeñita, diminuta, te puede costar dormir, comer y hasta caminar. Puedes llorarlo todo o guardártelo dentro. Optas por afrontarlo sola o compartir el dolor del duelo y sus etapas. Buscar ayuda externa o decidir que tú puedes sin nadie más. Y creo que nunca nadie se recupera por completo de la pérdida de un ser amado, llamadlo padre, madre, marido, mujer, pareja, hijo, amiga o familiar de primer grado. Como tengo comprobado que hablar de mi duelo, mi dolor y mis ideas sobre tratar con mayor frecuencia y naturalidad el tema de la muerte me ayuda, y puede que ayuden a otras personas, hoy era el momento de lanzarme a escribir aquí. Como soy muy bruta, a pelo, sin guion ni esquema alguno, según lo que quiero reflejar va viniendo a mi cabeza y saliendo en forma de palabras al ritmo que mis dedos teclean en el ordenador. 

Lo repito mucho, pero una de las cosas que peor llevé cuando falleció mi padre, de eso hace dos años, un mes y dieciséis días, era que la gente me preguntara qué tal estás. Sé que la mayoría lo hacían con buena intención, pero a mí me dolía un montón, era como meter el dedo en la herida. En una herida que a día de hoy no se ha cerrado ni lo hará. Simplemente continúo aprendiendo a vivir con ella, y no tiene el mismo tamaño que al principio, pero va a seguir abierta, sin que eso me quite el sueño. Cuando alguien amado muere, "asumes" (es un decir, lloro solo de escribirlo), porque no queda otra, que no vas a poder disfrutar de tener contigo a esa persona. Que no vas a escuchar su voz (a mí me encanta, a la par que me duele, escuchar un audio muy breve de menos de medio año antes de morir mi padre), olerla, quererla, reírte con esa persona, escucharla cantar, saludar a la gente, rezongar, o sentirla cerca, aunque sea en silencio. Vas a dejar de oler la colonia que usaba en su piel, y aunque te la eches, no huele igual, te recuerda a esa persona, pero tiene un matiz distinto. Y no vas a contarle igual las cosas buenas que te pasan, lo que te preocupa o las "penas", al menos no teniendo esa presencia física. Todo cambia. Todo duele. Duele ver su ropa, porque era suya y no va a volver a ponérsela. Por una parte deseas que desaparezca toda esa ropa de un chasquido, y por otra te gustaría guardarla con mimo, como si con eso lo sintieras un poco más cerca. Con las fotos depende, a mé me consolaban bastante, porque me hacían rememorar momentos felices, pero también eran un baño de dura realidad, asimilar que no va a haber fotos nuevas que "congelen" momentos felices. Y me sentía inmensamente afortunada, por la barbaridad de años compartidos con mi padre; y una completa desgraciada, porque él ya no está, y no hay vuelta de hoja. Nuestra permanencia en este mundo es finita, es limitada. Somos instantes. De repente desaparecemos y dejamos de pasear por el barrio, viajar, leer el periódico, abrazar, besar, regar las plantas, sentarnos a la mesa en familia, ir de compras...Es verdad que los que nos rodean y nos quieren ayudan a que el duelo sea un pelín menos duro. Y algunos "aciertan" y otros meten la pata hasta el fondo, Pero entrecomillo aciertan por lo complicadísimo que me parece acertar. Antes de fallecer mi padre creo que soy yo la que no habrá estado lo presente que debería ni actuado de la mejor forma ante muertes de personas muy próximas. Seguramente me han faltado funerales a los que debería haber asistido, velatorios en los que tenía que haber estado más tiempo o solo estado y mensajes, llamadas o quedadas que no llevé a cabo. Desde el 1 de agosto de 2023 veo las cosas de otra manera. Pasar por ese dolor infinito, y sin esperarlo, me parece que me ha ayudado a entender mucho mejor el dolor de los demás ante una pérdida. Lo que no quita que puede que no siempre esté atinada.
Ayer, acudí a un funeral, por extraño que parezca, hasta que no estuve dentro de la iglesia del San Carlos Borromeo no me percaté. Era el primer funeral al que iba allí tras la muerte de mi padre. Pasé un par de minutos de perros en los que me faltaba el aire, estuve tentada de salir pitando, no lo hice. Respiré y me quedé, aunque eso supusiera revivir en parte su funeral allí. Antes, cuando estaba pendiente de la web del tanatorio para ver en qué sala estaba la persona fallecida a cuyo velatorio quería acudir, solo pensaba: por favor, que no sea la sala 9. Dentro de la tristeza del momento, no fue en la misma sala. Y eso que me faltan dedos de una mano para contar los velatorios a los que he ido allí desde esa fecha imposible de olvidar. A bote pronto diría que en estos dos largos e intensos años, habré ido al menos a seis, aunque paso de hacer tan doloroso recuento, con la cifra aproximada basta y sobra.
Y entre unas vivencias de esta quincena larga de septiembre y otra, he disfrutado, con mayúsculas, por segundo año consecutivo, de las Fiestas del Cristo en San Esteban de la Sierra. Hasta hoy he estado catatónica, no soy yo fiestera. Además pese a considerarme ave nocturna, no soy de trasnochar si de fiestas se trata, pero lo de San Esteban es una excepción. Me lo he pasado infinitamente mejor este año que el pasado. Me siento incómoda cuando soy la nueva, la desconocida, y no "controlo" el lugar ni sus tradiciones. Y eso que el año pasado, los amigos del responsable, dicho con mucho amor, de estar yo por esos lares, me lo pusieron muy fácil. Entre fiestas  2024 y la edición de 2025, he coincidido con ellos en bastantes ocasiones, por lo que ya no era la novata, la que estaba en "periodo de prácticas" como digo yo. Espero haberlas superado, ja, ja, ja, Y si no, es lo que hay. He intentado adaptarme, en la medida de mis posibilidades, y exprimir cada minuto. He bailado mucho más que el año pasado, y no hay ni punto de comparación a lo que me he reído esta vez respecto a la primera. No sé si lo leerán ellos, "Los Bárbaros", porque no lo escribo aquí para que lo lean, sino porque tenía ganas de escribirlo, pero estoy muy agradecida por cómo me recibieron y cómo me tratan siempre. Y eso que lo rural no es mi terreno, y sigo siendo más urbana que "El Corte Inglés". Cada cosa, su espacio y su tiempo. De corazón, gracias, y ojalá pueda disfrutar a vuestro lado, especialmente al lado de mi "bárbaro" preferido, de vuestras fiestas, muchos años más. A las que ya voy sintiendo un poco mías, porque es así. Y entre comida deliciosa, cariño, "castillos", música, amistad, bordados serranos, bailes, nueva sede para la peña, avispas matadas a golpe de cuchara, y cuesta arriba y cuesta abajo, despido esta entrada, que tiene como siempre, mucho de mí, para algo soy yo la autora, y mucho de aquellos a los que me encanta tener en mi vida en unas partes u otras.
Vamos a disfrutar la vida, a tratarnos bien, a cuidar a los que queremos, a no callarnos, y a recordar la importancia de estar aquí, vivos, sin más, sin grandes problemas, y con sueños posibles, del tipo que sean. Buenas noches.


domingo, 7 de septiembre de 2025

HOY

 Hoy es 7 de septiembre. Cada cual sabe qué días son relevantes en su calendario personal y cuáles son "un día más". Y a mí desde hace unos años, me gusta celebrar el 7 de septiembre. Celebrar que estamos vivos; que hay tiempo y ganas para seguir sumando 7 de septiembres. Celebrar los silencios, porque hay ocasiones en los que son sinónimo de conexión, de química; las sonrisas, espontáneas o provocadas; las miradas, que nos permiten navegar en ojos ajenos, y sentirnos afortunados de la paleta de colores y sentimientos que albergan; las manos que se entrelazan o se rozan con cariño; los acuerdos y los desacuerdos, porque no todo es color de rosa y no se puede pensar igual en todo, y no tiene que ser una tragedia; las victorias compartidas, porque si uno de los dos "gana", ambos salimos victoriosos; los retos superados, de esos que el destino o lo que sea se empecina en plantarnos en cualquier punto del camino y de la manera más inesperada; los detalles, de cualquier tipo y forma; las ilusiones, porque no deben faltar, se expresen a pleno pulmón o bajito, muy bajito; los proyectos, que son una vía para convertir las ilusiones en realidad; los recuerdos, porque ahí están, y nada ni nadie nos los puede arrebatar; las voces de cada uno, que no deben ser silenciadas por el otro; el orgullo, en el sentido de sentirnos orgullosos de la persona que tenemos a nuestra vera, por sus cualidades a todos los niveles; las personas que han formado parte de nuestro camino hasta ahora, y más, si cabe, las que siguen en él, ya que somos lo que somos en parte gracias a ellas...Así que hoy, porque me da la gana, y porque hay razones para hacerlo, celebro, una vez más, la vida y el amor. Y si tenéis algo que celebrar, no dejéis de hacerlo, intentad coincidir con los que os apetecería tener presentes en esa celebración. Y da igual si llueve o hace sol, vamos a celebrarlo igual. Hoy brindo porque quiero, porque es uno de mis días importantes, y sobran más explicaciones. No tengo nada que ocultar pero tampoco necesidad de gritar a los cuatro vientos nada. No soy "influencer" ni nada que se le parezca, y soy más feliz así. Comparto solo los destellos que me apetece y con mi sello bien marcado.

Y ya, que me pongo cursi y todo en su justa medida.

Seguro que aquellos que estáis leyendo esta entrada,  tenéis vuestras fechas especiales, que son tan señaladas que no hace falta marcarlas en el calendario ni apuntarlas en ninguna parte.





...Aquí se oyen los fuegos artificiales, no me los estoy inventando yo (inicio de las Ferias y Fiestas de Salamanca, edición 2025). ¿Casualidad? No lo creo.


Imágenes propiedad de Raquel Plaza Juan



jueves, 21 de agosto de 2025

Muy tú. Muy yo. Y una velita más

Esta entrada no está escrita hoy, 21 de agosto de 2025. La he escrito a ratitos en días sueltas, pero la he dejado programada para que salga publicada, justo cuando vaya a finalizar el 21 de agosto. De ahí que no exista en ella ninguna referencia a celebraciones (algo haré, como poco soplar las velas), felicitaciones (da igual los que se acuerden o se olviden, en lo que va de 2025 me he dejado muchos cumples en el tintero), o regalos (totalmente secundarios porque falta no me hace nada, y me he ido comprando lo que me ha apetecido, el mejor regalo es el tiempo, y ese no sé si me lo regalarán algunos).

Hace unos días gracias a IG, me topé con "laurapolopsicología" y sus frases. Guardé varias, y quería recurrir a una de ellas para escribir en el blog por mi cumple. Es esta:

Y esas palabras me transportaron a lugares, objetos, situaciones, comidas, imágenes, canciones...que me hacen pensar en personas concretas. No siempre que doy con algo que me recuerda a alguien lo comparto con él o ella.

Y es que son "muy ellos". Si por ejemplo veo la imagen de un faro, escucho "Faro de Lisboa" o sale en algún medio de comunicación el mar agitado, en mi cabeza y mi corazón hay una persona concreta, sé que tiene muchas ganas de ver el mar cuando no esté en calma, y a distancia prudencial, espero que podamos verlo juntos, y seguir encontrándome en tus ojos, y verlos sonreír, cada vez que miro la luna, también pienso en ti; cuando paso por una agencia de viajes, veo publicidad de viajes organizados o personas que recomiendan lo que no debes perderte si vas a un determinado lugar, veo a una de mis amigas, de las que son familia aunque no existan lazos de sangre, y con la que sigo teniendo pendiente viajar en las vacaciones de verano (docentes), lamentablemente ya será para otro verano, ha sido culpa mía; si me pasa algo que me hace sentir afortunada o desgraciada,  mi corazón se va a una amiga que es como uno de mis dos ángeles de la guarda en la tierra, "arriba" o donde sea, ya está mi padre; cada vez que voy a Río Shopping o veo una prenda de vestir con lazos, o lazos a secas, pienso en una amiga concreta; cuando veo unas manos, de mujer, cuidadas, pienso en otra amiga-familia, cuyas manos dibujé hace muchos años, mientras estaba en CAV (Comunicación Audiovisual), aunque lleva en mi vida desde el "Paco Viruta" (Colegio Francisco Vitoria), "solo" desde 1º de EGB (para los más jóvenes, la equivalencia actual sería 1º de Educación Primaria);  si sale alguien que dice o escribe algo sobre "sumar momentos",  pienso en otra amiga;  si escucho "Viento a favor", no puedo evitar pensar en un amigo; si visualizo la Albufera, librerías en cualquier provincia española o la Feria del Libro de Madrid, es mi hermano el que acude a mis recuerdos. Intérpretes muy concretos me llevan a mis padres, como Manolo Escobar o Julio Iglesias, y por supuesto "Miranda Do Douro"; hasta una sartén de langostinos al ajillo, es muy de un matrimonio de amigos-familia, por las vivencias que compartimos alrededor de esas cenas; cualquier exposición de pintura me acerca a un amigo gallego; y una cámara de fotos, a cualquiera de las personas que más afortunada me hicieron sentir desde que las conocí en CAV; la ropa de mujer en tonos verdes o natilla, hacen que piense en otra amiga a la que quiero un montón, pese a lo poquito que nos vemos; o cuando me pinto las uñas, bastante a menudo, pienso en otra personita especial a la que hace demasiado que no veo...Una mariscada me lleva a mi pareja, porque sé que a él le gusta mucho, aunque tengamos que comer marisco con moderación. La música de Ella Baila Sola es muy de mi adolescencia y más, y me hace viajar al pasado, con mi padre, mi tía Tere y mi prima Ana, por un concierto que vimos en las Ferias de Peñaranda hace más de 20 años. La tortilla de patata es muy de mi madre, porque no hay nadie que haya conocido que la haga mejor que ella; las patatas rebozadas me recuerdan a mi padre, porque le encantaban; el San Marcos de La Industrial, a mi hermano, por ser su tarta favorita...El "singstar" es muy del grupo de amigos del Pinar, y me transporta al "torreón", a las "taitantas" que nos daban cantando y lo bien que lo pasábamos. Y así una larga lista, gigantesca si me paro a pensarlo un poco más. Porque hay muchas personas que enlazo a muchos sitios, olores, músicas, celebraciones, objetos, comidas, lo que he decidido compartir aquí, son solo algunos ejemplos. Y de ellos, puedo aplicar varios a más de una persona. Tal vez por eso me encanta regalar, porque para mí es ponerme en la piel de esa persona y pensar en algo que le pueda gustar, hacer ilusión, sorprender, interesar...o necesitar. Mientras sea posible, seguiré haciéndolos, algunos los hago con retraso, pero las circunstancias son las que son, y no me gusta regalar con prisas o sin convencimiento. No siempre acierto, pero de verdad que están pensados con cariño. Aunque el mejor regalo es el tiempo compartido, sin dudarlo, las escapadas, los viajes, los momentos, los ratitos, los cafés a la carrera, las llamadas...






Fotografías propiedad de Raquel Plaza Juan.

Desconozco lo que pensarán los que me quieren que es "muy yo", aunque tampoco me quita el sueño. Soy muy de amaneceres en la playa, espero despedir mis vacaciones de verano con alguno, no importa dónde, sino con quién, tengo sed de mar y de compartir 24/7. Es muy yo llegar demasiado pronto a los sitios. No conozco la razón, pero me siento mejor llegando 20 minutos antes que 5, a la hora exacta me cuesta porque me siento incómoda; y sí, alguna vez también llego tarde, pero no es lo normal. Soy muy de cocinar para los que me importan, mejor salado que dulce, porque siento que tengo más margen de creatividad. Soy muy de escribir, y por encima de todo en papel, pese a que cada vez lo haga menos de manera analógica. Es muy yo regalar flores o plantas, especialmente, siempre que se pueda, las flores estando vivos. Soy muy de ir de compras, los centros comerciales son un entretenimiento infinito. Relacionado justo con lo anterior, es muy yo estando de tiendas, tocar el género, solo me refiero al textil (una toalla, una camiseta, un vestido, un mantel, unas sábanas...), para comprobar la calidad (por ejemplo el porcentaje de algodón) y ver si merece la pena o no. Soy muy de la mal llamada Literatura "Infantil" y de intentar localizar joyas en las librerías o en los puestos de la Feria del Libro de Madrid. Es muy yo tener fotografías de los que quiero por toda la casa (aseos y cocina excluidos je, je), lo que pasa es que con algunas de las personas a las que quiero no tengo fotos recientes y que me gusten (de hace 2 años o menos) y el espacio me limita. Seguramente en sus casas yo no estoy, pero eso es muy personal. Por eso no me atrevo a regalar foto y marco a algunas personas, tienen que ser ellas las que quieran "tenerme" en sus hogares. Soy muy de ir a conciertos, especialmente de música pop, y en Salamanca no hay mejor espacio que el CAEM. Soy muy de otoño, y pasear entre naturaleza en esa estación, y alucinar con todas las tonalidades que me voy encontrando por el camino, cámara en ristre, obvio. Soy muy de pequeños grupos, me cuesta relacionarme con la gente si el grupo es muy amplio, y tardo en sentirme cómoda. Soy muy de escuchar, aunque también hable por los codos (según con quién puedo ser una cotorra o parecer muda). Soy muy de mariposas, libélulas y delfines, en muchos sentidos y de muchas maneras. Es muy yo soplar velas por mi cumpleaños, no recuerdo un cumple mío sin velas. Soy muy de planificar, no obstante estoy aprendiendo a disfrutar también sin planificar tanto. Soy muy de dibujar y colorear, no colores al tuntún, pero sí que esté muy colorido y bien coloreado, haga lo que haga. Soy muy de ir al teatro, mejor textos relativamente clásicos, pendiente queda ir al teatro en el anfiteatro romano de Mérida Soy muy de maquillarme, menos si voy a la piscina o la playa. Soy muy de pendientes y relojes, nada de llevar los mismos pendientes más de dos días seguidos, con los relojes varío mucho menos. Es muy yo el emocionarme, quizás hay cosas que me tome demasiado a pecho, pero me cuesta ponerme una coraza y algunos temas me tocan la "patata". Además este cumple lo afronto no muy animada, porque sí, y estoy especialmente sensible, tengo mis motivos, y son de peso. Soy muy de mirar las fechas de caducidad de lo que compro, puede que tras haber mirado fechas y todo, algún producto se me pase y caduque pero, os garantizo que las miro, sea lo que sea. Soy muy de ir al cine, aunque haga una barbaridad que no vaya. Soy muy de agradecer, me cuesta mucho menos decir "Gracias" que "Lo siento", sé que las dos son muy necesarias. Soy muy de hablar de mi profesión, porque me encanta la docencia, reconozco que el panorama educativo es cada vez más oscuro. Soy muy de coger a bebés o niños pequeños, pero tiene que haber mucha confianza con la madre/padre o los dos, y notar cierto "feeling" con el/la niño/a. Al igual que con lo de mis personitas importantes, no quiero hacer un testamento aquí.

Tenga o no ganas, ya he mencionado que este año, por lo que sea, anímicamente no estoy para tirar cohetes, puede que la cifra de mi edad influya, pero hay que celebrar la vida, por nosotros y por los que no pueden seguir sumando años aquí, como mi padre, Alejandra Sierra y María José Parra Yuste.

Y la cifra no puedo cambiarla, lo que sí hago es tratar de conseguir lo que deseo a nivel personal y laboral. Y si me juzgan, allá cada cual. Las cosas sobre el papel pintan muy bonitas, o en nuestras cabezas adolescentes. Luego llega "la vida" y se encarga de poner todo patas arriba y cambiarnos las cartas con las que jugábamos. Mi único objetivo es ser lo más feliz que pueda con las cartas que me han tocado, y hay cosas que no se eligen, llegan cuando llegan, cuando "es el momento". No apelo a la empatía de nadie. Mis pasos no dependen de ellos. No tengo miedo. Tengo mis miedos, pero son menos desde que mi padre falleció en un suspiro. Puede que su muerte me haya generado alguno nuevo, pero soy consciente de los muchos que me he ido quitando en estos dos años, lo mío me ha costado.

Imagen propiedad de Raquel Plaza Juan.

Y como desconozco si me van a felicitar muchas o pocas personas y quiénes serán exactamente, me adelanto, aunque lo publique a toro pasado, a dar las gracias a los que hayan dedicado unos minutos de su tiempo a escribirme, hablar conmigo o acompañarme de alguna forma. Gracias a los que os alegráis de que forme parte de vuestra vida. Felices 43. Feliz vida. Tengo varios deseos, como me parece que soplaré las velas dos veces, un deseo para cada ocasión.


lunes, 11 de agosto de 2025

Valles y montañas

No es cuestión de hacer una reflexión sobre cómo escalar una montaña. Por algunos es sabido que tengo cierto vértigo y lo paso rematadamente mal, en carreteras con curvas y precipicios. Y ya si el suelo es transparente ni os cuento. Lo peor es que a veces eso repercute en los que tengo a mi lado, porque se ponen nerviosos al volante de lo mal que me ven a mí. Pero esta entrada va de otras "montañas". De las cimas que alcanzamos con nuestro esfuerzo y el soporte de aquellos en los que sabemos que sí nos podemos apoyar. Hay cimas que alcanzamos relativamente solos, y otras tantas para las que necesitamos compañía, al menos en parte del trayecto. A mí no me asusta "escalar" sola, porque aunque alcance sola alguna cima, en algún punto de la ruta, he estado acompañada. Y esa es la vida, un camino, un trayecto, un viaje por lugares situados a diferentes altitudes. Subir cuesta, bajar muy rápido puede ser dañino y doloroso, y atravesar valles de cuando en cuando nos da un balón de oxígeno. Y todos esos puntos hacen falta.

El pasado 5 de agosto, martes, estuve, muy bien acompañada, en un concierto de Rozalén. Dudaba yo si era el cuarto o el quinto. Tras consultarlo con la almohada, me he dado cuenta que fue el quinto. Dos en el CAEM de Salamanca, uno en la Plaza Mayor de Salamanca (contexto Ferias y Fiestas de septiembre), otro en Valencia y, el del pasado martes, fue el quinto pero ojalá no el último, en Ledesma. El espacio escogido era el patio del castillo-fortaleza, de lo que un día fue y lo poquito que queda en pie. Hace más de 20 años ya estuve en ese espacio, acompañando en una canción (La vida en la maleta o algo así creo que se titulaba), a una cantautora llamada Paula, cuyo apellido no recuerdo si era Lecuona o Leucona, algo parecido. Ella cantaba y tocaba la guitarra, y en la citada canción, en una parte, yo recitaba lo que Paula me había dado por escrito previamente. Fue una casualidad, la persona que debía hacerlo no podía, y pensó en mí, no sé muy bien por qué porque nunca nos hemos tenido especial simpatía. Creo que ambas percibíamos esa falta de "feeling".

Casualidades de la vida, al salir del concierto de Rozalén, me crucé con la persona que os digo, nos miramos pero ni hola ni amago por ninguna parte de pararse a hablar. A mí casi me dio la risa, pensando que hay cosas que no cambian, por mucho que haya llovido. 

El concierto de Rozalén me pillaba más sensible de la cuenta, solo cuatro días después del segundo aniversario de la muerte de mi padre. Que no era la fecha en sí, sino los recuerdos agolpándose alrededor de esa fecha, días antes y días posteriores. 

Rozalén advirtió de las dos canciones más tristes que íbamos a escuchar aquella noche. La segunda, dijo, dedicada a su padre, que había fallecido repentinamente hace tres años. Tela marinera. Y nos invito a vaciarnos, y luego procurar llenarnos con el resto del concierto. Así que con los primeros acordes de "Todo lo que amaste", me encontraba llorando como una magdalena, y las lágrimas no paraban, aunque también se me escapaba alguna tímida sonrisa, acompañando a las lágrimas. Sé que esta entrada no va a llegarle, no obstante me encantaría. Y me parece que no es la primera en la que menciono a Rozalén para darle las gracias, pero debo hacerlo, quiero hacerlo. María de los Ángeles del Carmelo Rozalén Ortuño, gracias, una vez más, por esa manera tan hermosa de darle voz y ponerle música a unos sentimientos tan complicadísimos de expresar, y por contarlo con tanto amor. Por hacerme sentir que esa canción no solo era para tu padre, sino para el mío también, y para cualquier otra persona amada que se nos haya ido sin esperarlo. Bien es verdad que nunca esperamos que los que más amamos vayan a dejar de estar vivos. Miraba el cielo desde esa fortaleza ledesmina, y las nubes, empecinadas en ocultar o dejar ver la luna, mientras el viento ondeaba las banderas o las dejaba descansar. Gracias María, de corazón. Fue muy emocionante ver en directo cómo interpretabas una canción que a mí me llegaba tan adentro. Tremenda suerte la mía. Sé que a mi padre le llegó. Y más desde ese lugar, en el que solo había estado en la ocasión que expliqué hace unos párrafos, y él fue una de las personas que me acompañó. 

Y por "Vivir", que compartí hace años con el que es mi pareja. Gracias porque pudimos escucharte juntos cantarla. 

Entre algo de baile, lágrimas, sonrisas, recuerdos, ilusiones y esperanza...acabó el quinto concierto de Rozalén al que tengo la suerte de asistir. Reconozco que al aire libre, y en el lugar que fue, tuvo su encanto, pero me inclino más a un espacio cerrado, más cómodo y con mejor acústica. Llegará un sexto, lo intuyo. Eres la artista (cantante se me queda un poco incompleto) a la que más veces he visto en concierto...Por algo será. Y claro, es inevitable que algunas de tus canciones formen parte de la "banda sonora" de mi vida.

Las canciones de Rozalén, y de otros intérpretes, me han acompañado en los momentos más significativos de mi vida. A veces doy con ellas de casualidad, otras las busco intencionadamente. Reconozco que la música puede ser un bálsamo ante el dolor o la tristeza, un plus ante la alegría o la ilusión, y un amigo fiel en cualquier etapa por la que estemos transitando.

 Y con o sin música, pero mejor con ella, seguiré subiendo montañas, y lo que haga falta, para alcanzar nuevas metas y "conquistar" espacios con los que sueño. Quizá no lo logre, pero mi idea es continuar haciendo lo más ameno y llevadero posible el trayecto.

Evidente que la entrada solo puede cerrarse con música de Rozalén: "Todo sigue igual."


viernes, 1 de agosto de 2025

731...y el tiempo no se detiene. Popurrí emocional

Papá: 731. Esa es la dolorosísima cifra de días que llevamos sin ti. Porque 2024 fue bisiesto. Por una parte pienso que todo ha ido cuesta abajo y sin frenos, se ha pasado volando, en un parpadeo. Pero por otro lado ha pasado a un ritmo de tortuga lenta, porque he visto a tortugas que se desplazan más rápido que otros seres vivos. Así que no sé, hoy no es un día más, desde luego que no. Tampoco creo que sea muy distinto al duelo diario. El que piense que esto desaparece, se equivoca; quien crea que esto "se pasa", tampoco acierta; el que considere que esto se cura, se confunde también. Al menos bajo mi punto de vista, el duelo es eterno, me acompañará hasta el día en el que deje de respirar. Lo que sí he notado es que se ha ido transformando, se ha colocado considerablemente, para que en un proceso lentísimo e interminable, vaya doliendo "menos". No obstante, en algunos momentos que no pasaba nada especial, había un pico de dolor, sin saber por qué, sin venir a cuento, porque tocaba, sin más. Como una piedra en el riñón que no expulsas, y de cuando en cuando da una guerra que no veas y la lía parda por dentro, y duele una barbaridad, pues algo así, pero a lo bestia.

Seguiré celebrando tus 75, rozando los 76 años de vida. Y de esos, mis 40, rozando los 41, años de vida compartida. Sé que no demasiada gente puede haber vivido algo así. Y lo veo como una parte muy relevante de mi fortuna personal, esa riqueza que tiene que ver con las personas maravillosas que han sido, son y serán parte de mi vida. Mi red humana, o como queráis llamarlo. Esa que me une con hilos no tan invisibles a los que me importan. A aquellos por los que hago cosas que dije que nunca iba a hacer, o esfuerzos inimaginables. O simplemente estoy, lo mejor que puedo y siempre que puedo, acertando o metiendo la pata hasta el fondo.  

Esta vez no tengo ni pizca de ganas de escribir con nocturnidad, sería revivir más de la cuenta algo que, de por sí, nunca voy a poder borrar del todo. Aunque es verdad, puede que para que duela menos, mi memoria ha ido difuminando muchos detalles de aquella mierda de noche de hace dos años.

Y es lo que hay, no es resignación, es aceptar la realidad que a cada cual nos toca vivir, ni mejor ni peor que la de otros, es la nuestra, es la mía. No tenemos un reloj mágico para jugar con el tiempo, ni para retrasarlo ni para recuperarlo. Y, siendo sincera, no me apetece tirarme de los pelos por cuestiones que ya no tienen remedio. Sé que esto sería aplicable a varias etapas de mi vida.

Y en todo este tiempo ha habido un viaje a través de la tristeza, la rabia, la esperanza, la alegría, la melancolía,  la resiliencia, la empatía, la indiferencia, la ansiedad, el estrés, el agotamiento, la desilusión, la ilusión, el amor, el rechazo, la aceptación, el cariño, la confusión, la culpa, la nostalgia, el remordimiento, la seguridad, el miedo, la sinceridad, el apego, la soledad, la felicidad, la compañía...Y fijo que algo me dejo en el tintero. Habría sido capaz de escribir un diario de emociones que se basara en mi tránsito por este duelo, tan inesperado, tan jorobadamente fastidiado y complicado de soportar. Afortunadamente, el instinto de supervivencia y de creer que si él estuviera todavía aquí querría verme bien, han puesto más que un granito de arena cuando las fuerzas flaqueaban, y no han sido pocas veces.

Las lágrimas han sido a menudo mis compañeras. Incluso a la hora de escribir la gran mayoría de las entradas del blog en las que he mencionado a mi padre. Van conmigo, no me detienen, no me limitan. Simplemente brotan y no las detengo, porque no quiero ahogarme en ellas, no quiero que se enreden en mi garganta ni me inunden los ojos. Y por extraño que  parezca soy capaz también, a veces, de contenerlas. Para llorar cualquier día es bueno o malo. No soy de reprimir mis emociones. Y sí de compartir lo que me pasa, aunque por salud ese círculo cada vez está más apretado. Estoy más tranquila, y mi tiempo me ha costado.

Y ya está,  "brindo" por ti, papá. Ya sabes lo mucho que te recordamos y te amamos, hasta el lugar donde estés...y vuelta. 

No he pasado el segundo aniversario de tu pérdida como yo habría querido, para qué engañar a nadie, pero he contado con el cariño de muchos de los míos, y esa parte la agradezco mucho, de corazón. Gracias a los que hoy habéis estado pendientes y/o presentes, pese a haber insistido en lo contrario. Ojalá el tercero sea diferente, pero manteniendo el cariño de los que nos/te quieren.

Mi padre. Fotografías propiedad de Raquel Plaza Juan