martes, 6 de julio de 2021

Lo "normal". Lo distinto

 Mi amiga, la RAE, define así la palabra normal:

normal

Del lat. normālis.

1. adj. Dicho de una cosaQue se halla en su estado natural.

2. adj. Habitual u ordinario.

3. adj. Que sirve de norma o regla.

4. adj. Dicho de una cosaQuepor su naturalezaforma o 

magnitudse ajusta a ciertas normas fijadas de antemano.

5. adj. Geom. Dicho de una línea recta o de un planoPerpendicular a otra recta o a otro planoApl. a líneau. t. c. s. f.

6. adj. Geom. Dicho de una líneaPerpendicular en el punto de contacto al plano o recta tangentes a una superficie o línea curvasU. t. c. s. f.

Este blog lleva un tiempo adormilado, quizá por la intensidad del final de curso y las ganas de alejarme un poco del ordenador.

Pero no, hoy ya no. No me apetece quedarme de brazos cruzados, como el que oye llover. He desconectado lo suficiente del teclado como para regresar a él con los dedos a velocidad de la luz (bueno, me he pasado, algo menos). 

El pasado 3 de julio fallecía un chico de solo 24 años. Parece ser, insisto en el "parece", debido a una paliza de puñetazos y patadas de siete cobardes (quizás más). Antes de escribir aquí he leído mucho en internet, escuchado programas de radio y visto la televisión. Queda por demostrar si es un crimen de odio (me temo que sí), relacionado con la orientación sexual del joven, era gay. Y desde luego aunque el triste resultado no va a variar, las circunstancias sí importan. 

Me pregunto por qué alguien mata a otro, así, porque sí. ¿Por un simple malentendido? ¡Venga ya! ¿Qué importancia tiene que fuera homosexual? Creo que mucha, porque hay gente que demuestra su odio hacia lo distinto, hacia lo que no es igual que ellos. Me parece que debemos plantearnos, como docentes, qué podemos hacer desde nuestra (privilegiada) profesión. Llamadme ilusa pero defiendo a capa y espada que la educación sí es el arma más poderosa que tenemos para cambiar el mundo. Y precisamente por eso, de alguna manera es un "arma", hay que ser muy cuidadosos. Sí, ahora estarán los que lean mis palabras y digan, "Raquel, la educación viene de casa." Y puntualizaría, "debería". Ojalá los niños y niñas llegasen a los colegios sabiendo y aplicando el respeto, la empatía, la tolerancia, la sensibilidad, la amabilidad, el perdón (pedirlo y saber perdonar)...Pero en un porcentaje relevante no es así.


En mis algo más de trece años como maestra, me he encontrado con niños y niñas muy diferentes. Me gusta ir con el respeto por bandera, aunque no siempre me hayan devuelto la misma moneda los propios alumnos o algunas familias. Sinceramente, la inmensa mayoría han respetado mi labor, han colaborado y escuchado con infinita paciencia mis observaciones, consejos, sugerencias...Igual que yo a ellos. Y no recuerdo haberle faltado el respeto a nadie, pese a que mí, en casos muy concretos, sí me lo han faltado.  Para mí los alumnos son el reflejo de sus familias, de lo que viven y ven en sus hogares. No es fácil "lidiar" con familias que construyen muros en vez de puentes, he notado como unas pocas me han visto como el "enemigo" en lugar de una "compañera de remo", ¡qué lástima!

Y al escuchar la noticia del asesinato de Samuel, pensaba en todos esos niños, que según la RAE no entrarían en el grupo de "normales". A esos que alguno miraba torcido por tener pluma, amaneramiento al hablar, moverse...; gustos no propios de "niños"; o hacían de lado por esas razones. Y me daba mucha rabia. Siempre he sentido la obligación de hacerles saber algo importantísimo a todos mis niños y niñas, o ya los jóvenes del instituto: Todos tienen un lugar en el mundo. Tuviera su familia dinero para dar y tomar, o lo justo para vivir; fueran españoles o de otro país; estuvieran delgados o gordos; los vieran "feos" o "guapos" (qué subjetivo es lo de la belleza); vinieran de una familia típica o no tanto; profesaran ciertas creencias religiosas...o ninguna. Y no es fácil no entrar en la categoría de "normal."  A veces algunas madres en tutorías trataban de justificar lo que para mí era inadmisible. Pensaba que claro, si algunas familias (afortunadamente, son pocas) se ríen y restan importancia a lo que a mí me parecía discriminación o una sangrante falta de respeto, ¿cómo ampliar la mente de sus hijos? 

Nuestro sistema educativo cogea en algunos temas, entre ellos, en mi opinión falta una especie de "educar para convivir". No sé, habría que darle una vuelta al nombre, y muchas al contenido, para que fuera producto del consenso. Pero hay "algo" que falta en el currículum de una manera oficial. Al final cada uno hace lo que considera más oportuno. Intento que mis alumnos sean tolerantes, respetuosos los unos con los otros, amables, sepan escuchar, intenten ser pacientes, aprendan todo lo que puedan según sus aptitudes y circunstancias familiares, pidan perdón cuando se equivocan, no sean rencorosos con el que ha metido la pata...Y no sé si lo estoy haciendo bien, pero de verdad lo intento con todas mis fuerzas. Me gusta que ellos se sientan libres, y puedan decir lo que piensan, sienten...en cada momento. Y puedan preguntar, porque si ellos sienten esa libertad y ese respeto van a plantearnos multitud de preguntas y, nosotros, como adultos, deberíamos procurar dar respuesta a todas esas dudas que ellos tienen, a esa curiosidad por un mundo que todavía no alcanzan a comprender muy bien (bueno, a veces ni yo lo entiendo).

No me gusta que se den las cosas por sentadas, y verbalizo muchas que para otros docentes son tabúes. Y me ha tocado insistir, y más al grupo de niños, con o, que a mí lo que me importa es que sean felices, da igual con quién, y si su pareja es un chico y no una chica, perfecto también, mientras haya amor ¿qué más da?. No creo que hagan daño a nadie, el daño supongo que se lo harían si no actuaran acorde a lo que su corazón les dicta. 

Pero esto lo amplío a muchos ámbitos, no solo el de la orientación sexual de mis alumnos. Tenemos un poder, los docentes, ya seamos los maestros, o los profesores, y hay que tratar con mimo a esos niños, jóvenes, etc. Ellos serán los adultos del mañana y a veces los hundimos o reflotamos con lo que les decimos. También hoy tenemos en las aulas muchos tipos diferentes de familias. Eso de papá y mamá se casaron, tuvieron un bebé y fueron felices y comieron perdices, es eso, un cuento. Vale sí, todavía hay familias que sí son de este tipo. Pero cada vez es más frecuente ver que los padres están separados (y lo bien, mal o regular que llevan esto los hijos), casos en los que uno de los dos falta, porque falleció (os sugiero mucho tacto y paciencia), no quiso estar o es una familia monoparental. Y todos esos niños y niñas tienen que sentir que tienen su espacio, nuestra atención, cariño, comprensión, escucha...Debemos mostrar una gran delicadeza, no comparar familias pero sí hacerles ver lo bonito que tiene cada una, sea como sea. En mi "repaso" voy a mencionar también a los inmigrantes. Si además tienen desconocimiento del español, una dificultad añadida para encontrar su "hueco". A mí me da igual de dónde sean mis alumnos, el respeto no debería tener bandera, lo doy y lo exijo a todos. Reconozco que los alumnos inmigrantes no lo tienen fácil, en parte porque hay gente que se lo pone difícil, por el mero hecho de no ser españoles (manda narices). Ojalá aprendiéramos a enriquecernos con lo hermoso de cada lugar, y de sus gentes.

Continuando con las categorías de "normal" y distinto, llego a la mía. Hablo de lo que conozco y he vivido, y esta es la mía. Lo digo como gorda, sé de lo que hablo. Lo habréis leído en otras ocasiones, el mundo está construido principalmente para los delgados. Siguen existiendo personas que porque otros no tengan una talla "normal" creen que pueden mirarte mal, insultarte, o no quieren conocerte (allá cada cual). A mí me ha costado muchas lágrimas. Afortunadamente cada vez derramo menos por este motivo. Pero no por los demás. El cambio debe nacer de uno mismo, cuando aprendes a quererte, los demás lo notan. O esa impresión me da a mí. Y para quererse hay que cuidarse, aunque me siga cayendo el "sambenito" de las tallas grandes. Aunque los demás también cuentan. Pero son "mis demás", la gente a la que quiero y me quiere. La que me abraza, besa, acaricia, escucha, ayuda, apoya, respeta...sin talla. Va a ser cierto eso de "No hace daño el que quiere, sino el que puede."

Como unos pocos sabréis ya, regreso a Compensatoria el próximo curso, de mi "Seve" (CEIP Severiano Montero), hablaré próximamente, porque me apetece mucho. Pues bien, mi plaza será a caballo entre un cole y un instituto. No sé cómo van a ser mis alumnos, ni la edad ni las circunstancias de la mochila de cada cual. Pero espero que vean que conmigo pueden ser ellos, da igual su aspecto, los bienes materiales, sus gustos, las creencias reiligiosas...Y, por supuesto, su orientación sexual. Al escribir esta entrada he visto muchas caras, de alumnos, algunos ya hombres, por la edad. Y me gustaría pensar que todos ellos, con algo de pluma o poca, son felices y pueden mostrarse como son sin miedo. Tal vez ahí está la clave, el miedo a lo desconocido (por los cobardes que insultan, agreden excluyen...) y el miedo al rechazo que en algunos casos les hacía fingir lo que no eran o disimular su pluma. No obstante, con pluma o sin ella, quiero que todos los que han sido mis alumnos, tengan la oportunidad de encontrar la felicidad. Siempre estaré aquí para escucharos, pueda ayudaros de alguna forma o no. Gracias por la confianza y por el cariño.

Espero que no tarden mucho en aclaran las circunstancias de la muerte de Samuel. Y ojo, si se confirma que ha sido un crimen de odio, que aparezca alto y claro en todos los medios posibles. Y tomemos nota, algo así no puede repetirse.


#JusticiaParaSamuel

miércoles, 23 de junio de 2021

Fin...de curso (con niños)

No sé si es bueno escribir "en caliente". Llevo casi un mes dejando el blog a un lado, porque no siempre hay ganas, a veces lo que se me ocurre puede no ser interesante de leer, en ocasiones no sé sobre qué escribir y, otras, sí hay temas pero no lo veo adecuado, no me apetece "abrirme en canal" aquí. No obstante, aquellos que habitualmente leéis las entradas y además me conocéis, sabéis que llevan un sello muy marcado, y son muy yo. No me escondo pero tampoco me desnudo en él, pero tengo muy presente que el blog va de educación emocional, ni más ni menos.

Todo esto viene a cuento de tender un puente que medio explique tanta ausencia en el blog. Mayo ya dije que estaba resultando duro (mucho) y junio no se ha quedado atrás.

Tendido el puente, hoy es 23 de junio de 2021, hemos puesto el broche final a un curso plagado de "trampas", cuestas, desniveles de todo tipo...Muchos retos que nos ha tocado afrontar de la mejor manera posible. Con una sonrisa, bajo la mascarilla, siempre que se podía.

No es ningún secreto que cuando me tocan las fibras, me emociono. Y esta mañana estaba llorando a las 9:15. Ya, muy temprano para llorar en fin de curso, ¿verdad? Una compañera me avisó que otra compi y yo fuéramos a la verja. Allí estaban dos mamás de mi clase, y una de ellas nos ha dado a cada una una bolsa. Y me ha dicho que lo viera arriba, con los niños. Y una, que es obediente (aunque tengo mi puntito de rebeldía), eso ha hecho, previas gracias. Eran regalos que no me esperaba. Ya les di las gracias a ellas y a los niños, pero no me gusta quedarme corta. No trabajamos para recibir presentes. Lo que no quita que se agradezcan, y hagan mucha ilusión, al menos a mí.

Reconozco que mi profesión me apasiona, defiendo a capa y espada que debe ser vocacional. Los que estén por estar, vivirán amargados parte de su vida laboral. O quizás no, pero entonces no se empaparán de todos los momentos especiales que nos brinda el día a día.

Una vez más, a todas esas familias de mi tutoría de 4º de Primaria, mil gracias. En serio, han sido detallazos. Si bien cuando cogí la bolsa mi reacción fue más de sorpresa, abrirlos y emocionarme han sido uno. Me ha tocado tragar saliva, asegurarme que la ventana junto a mi mesa estaba abierta, y retirarme un poco la mascarilla, me faltaba el aire y no podía parar de llorar. La guinda fue un marcapáginas. Muy especial, por lo que ponía por un lado y, por el otro, el nombre de mis 19. Todos son especiales. Los hay más guerreros, otros más pacíficos; más inocentes, más pícaros; tímidos, extrovertidos; tranquilos, nerviosos, hiperactivos; cariñosos, ariscos...De todo, pero ahí está la gracia. Os dejo unas imágenes de mis regalos sorpresa.





He repetido en esta última evaluación y con distintos oyentes, que quizás yo no he sabido tocar la tecla adecuada. He intentado mil cosas, pero no demasiadas han funcionado. Me parece que la distancia social (y otros factores), han hecho que este 2020-2021 en algunos momentos fuera como subir el Everest. A lo mejor no he sabido llegar a ellos. No sé, lo he intentado de muchas formas diferentes, pero no me ha resultado nada fácil. Los que me conocéis muy bien sabéis que no soy de rendirme, soy muy crítica conmigo misma, y más con mi "trabajo". Lo entrecomillo porque para mí es más que eso, debe ser por la suerte de poder dedicarme a algo que me apasiona. Hoy he tenido un día de recompensas, de muchas miradas de cariño, abrazos, lágrimas, palabras amables...Tengo la sensación de estar en una especie de nube, y ninguna gana de bajar de ella. Y eso es lo bonito de esta profesión, siempre compensa, aunque no sea en el instante que esperas, pero al final todo está en equilibrio. 

Reconozco que no lo he pasado bien este curso, muchos días tenía la sensación de darme de bruces contra un muro, o intentar tocar la luna con los dedos y, claro, no llegaba. Pero como os he dicho soy muy de hacer auto crítica y analizaré este curso para ver qué puedo mejorar en el futuro. 

No tengo la receta para el éxito. Pienso que para que un grupo funcione adecuadamente (esto no es sinónimo de aprobar) se necesita remar juntos. Y en ese barco están las familias, los docentes y, cómo no, los niños. Si uno de los tres "ocupantes" del barco rema hacia otro lado, no hay nada que hacer. Y ya no os digo si alguno no quiere subirse al barco. Así que seguiré invitando a las familias con las que tenga que hablar a subirse al barco, a hablar sobre el trayecto, qué rumbo tomamos y, comprobar, si tenemos el mismo destino. Para mí el objetivo es, desde mi experiencia como maestra de Compensatoria, en el IES "Vía de la Plata" de Guijuelo, la felicidad de mis alumnos. Pero como eso no se puede lograr siempre, al menos sí que estén en calma, en paz consigo mismos. También que encuentren un camino, una vía de futuro y, si puede ser, que se formen, porque si se lo pueden permitir, tiempo tendrán de hartarse trabajando y, la cultura es riqueza personal, y también poder. No es cuestión de quién es mejor o peor persona, porque la calidad humana no se mide por estudios (o así lo veo yo). Pero sí de hacerse preguntas y buscar las respuestas. Pienso que a todos nos viene bien para entender el mundo un poquito mejor.

Y sí, las diferencias entre los distintos ocupantes del barco a menudo no son fáciles de salvar, pero los adultos debemos intentar predicar con el ejemplo, porque eso lo perciben los niños y se empapan de lo que decimos/hacemos/demostramos. También sé lo pesada que puedo ponerme con mi insistencia en tener una comunicación fluida. No me importa gastar tinta o escribir por Teams, ni acercarme a la verja (por las circunstancias de este año), cuando creo que debo decirle algo a alguna familia. Siento si alguien lo ve excesivo y podría hacer mi firma con los ojos cerrados. 

Ojalá mis alumnos puedan disfrutar de las vacaciones veraniegas, cada cual con su mochila, pero que se diviertan, desconecten y vivan más horas sin más mascarilla, con la sonrisa a la vista y el viento refrescando toda la cara. Quiero creer que mejorará la comunicación de unos con otros y nos reencontraremos con nosotros mismos, y no es moco de pavo.

La verdad es que les deseo un 2021-2022 más cercano que el que dejamos atrás, con precacuciones (similares al de este, desafortunadamente), pero con menos miedo. Me quito el sombrero ante ellos porque han llevado mejor que muchos adultos las rutinas COVID y pocas veces los he oído quejarse. No es nada fácil ser niño en tiempos de COVID y observar, con cierto disgusto, cómo su infancia tiene cadenas. Espero que sigamos rompiéndolas y vuelvan a disfrutar de unos años maravillosos porque, aunque cueste aceptarlo, el tiempo vuela y estos años tan bonitos, no vuelven. Ayer les decía que uno de los motivos por los que me encanta hacer fotos es para recordar, para revivir momentos felices. No sé vosotros, a mí no me apetece hacerme una foto cuando estoy pasando por un bache, ni tampoco hacérsela a alguien que no se sienta bien. Por eso las fotos son recuerdos felices congelados, que descongelo cada vez que los miro y me apetece recordar.

Y con eso quiero que os quedéis, con los momentos que os gustaría descongelar.

Gracias de nuevo, buen verano y...Mucha suerte. Hay que pensar eso de "lo mejor está por venir."

La música corre hoy a cargo de Luis Eduardo Aute y Pedro Guerra.

PD: Por cierto, ha sido un día con mucha emoción. Y quiero dejar constancia de ello en el blog. Solo adelantaros que...¡Viva el "Seve!

viernes, 28 de mayo de 2021

ABUBILLA: mayo con los cinco sentidos

Hay meses que se hacen un poquito cuesta arriba y luego, mucho más allá, tenemos a este mayo de 2021. Tiempo de sandalias, polares, zapatos cerrados, camisetas de manga corta...Una locura, se mire por donde se mire. Creo que los cambios tan bruscos de tiempo reflejan la montaña rusa de mes que llevo.

Soy feliz porque la yo del año pasado andaba con un dolor de cabeza brutal debido al exceso de dedicación a la enseñanza telemática y a los agobios varios tras un largo y durísimo confinamiento. Si es por eso, debería estar aplaudiendo con las orejas ahora...pero no. Cada etapa tiene su dificultad y sus cosas buenas. Me siento como un futbolista, de los que ha jugado los 90 minutos, de titular, dejándose la piel y llega a la prórroga. Y mientras está jugando la prórroga, ya no puede ni con su alma y, le pesan hasta los calzoncillos. Pues algo así, perdonadme si he sido muy gráfica, está siendo gran parte de este mes de mayo.

Pero entre sustos y momentos complicados de todo tipo, también he tenido mis dosis de alegría, cariño, amor, ilusión...Y paseos, bastantes paseos, aunque menos de los que me habría gustado. Fruto del último es la imagen de una abubilla que comparto hoy. En la ciudad, a unos 10 minutos andando de la Puerta Zamora. Y a mí, que me cuesta un mundo memorizar el nombre de los "pajaritos" (digo esto con cariño, hermano) y ya no os digo asociar cada nombre con el pájaro en cuestión, me alegró toparme con ella en el camino de vuelta a casa, y saber que era una abubilla. Bonita ¿a que sí?


A mí me gusta buscar la belleza, y está en todas partes. Estoy muy de acuerdo con las palabras esas que dicen que "la belleza está en los ojos del que mira". Me encanta localizar esa belleza y apreciarla y, si voy cámara (o móvil) en ristre, capturarla. Tengo fotos pensadas que todavía no he hecho, por prudencia en muchos casos pero, cualquier día me lío la manta a la cabeza y empiezo con ellas, porque no quiero tirarme de los pelos el día de mañana por no haberlas hecho. 

De momento el domingo me voy de "Rally" (fotográfico, por supuesto, ja, ja, ja). Tengo ganas de saber los temas para hacer las diez fotografías. Espero que me dé tiempo a poder presentar imágenes que me gusten. Con eso me basta, no aspiro a ganar nada pero, me apetece mucho participar, y hacer algo distinto un domingo. No sé si lo disfrutaré yendo sola, aunque no pasa nada, a veces hay que asumir que para según qué, estamos solos, aunque no nos sintamos así.

Como he hablado de los paseos, voy a hacer uno a través de los sentidos. La foto de la abubilla es, obviamente, para la vista. Igual que todas las flores que llevo contemplando esta primavera.













La canción que os lanzo, para el oído. Me ha parecido una nueva joya, estrenada hace solo una semana: "Tú y yo",  con las voces de Pedro Guerra y Manuel Carrasco.

Con el olfato es complicado elegir, quizás el olor de las personas a las que quiero. Sobre el tacto me voy a lo básico, a la piel y a la capacidad de hacernos sentir emociones muy intensas con el simple hecho de hacer coincidir piel con piel...¡Vivan los abrazos apretados! De esos que nos encantaría hacer eternos. Y también las caricias, porque sí, nos hacen falta (con pandemia también). Acabo con el gusto, me quedo con los manteles compartidos, porque en buena compañía sabe de cine una hamburguesa del Burger King, unos boletus con jamón o un risoto (por poner algunos ejemplos). Así que nada, disfrutad con los cinco sentidos de todo lo que nos rodea, y de lo afortunados que somos casi siempre y como casi nunca lo recordamos. 

sábado, 15 de mayo de 2021

SUERTE

Suerte la mía. No sé si os pasa, supongo que a muchos sí. A medida que la semana avanza, la "batería" se va acabando y se nota. Y eso que esta semana se me pasó volaaando. Pues pese a eso, tuve un jueves y un viernes muy especiales. Todavía estoy aprendiendo a quitarle hierro a ciertas cosas, no es nada fácil; a no tomarme algunas cuestiones tan a pecho, me cuesta,  depende de qué se trate; y sí, a pensar más en el aquí y ahora (consecuencias del confinamiento del año pasado), pero con un ojo en el futuro, porque soy una persona más reflexiva que impulsiva. Aunque tengo muchos miedos, también considero que tengo una parte valiente. Creo en lo de "quien no se arriesga, no gana", pero tampoco me lanzo a la piscina sin más, antes echo una ojeada, para saber si cubre o no, y qué puedo encontrarme en la "piscina".

Todo esto venía a cuento de contaros lo bonitos que fueron mi jueves y mi viernes. El jueves por la tarde lo tenía reservado para una amiga, amiga de verdad, de las que me quiere una burrada, y yo a ella. De las que no puedo ver muy a menudo (últimamente todavía menos), pero con la que hay una confianza bestial y una lealtad a prueba de "golpes" (de los que da la vida, no entre nosotras) y del paso de los años. Casi un año sin verla, os podéis imaginar...¡Menudo año! Pero pese a la falta de contacto físico sé que ella siempre está ahí, cuando no puedo parar de llorar, pero también cuando la alegría me sale por los ojos y necesito compartir la razón. Nos separan unos cuantos años pero, espero que ella sienta que también puede contar conmigo, a veces dudo de si he estado a la altura de alguna de sus circunstancias. Pero la quiero lo que no está escrito, igual que a su marido, considero que ambos, en momentos importantísimos de mi vida, han sido una especie de guías, de ángeles de la guarda. Así que disfruté de ese "tomar algo" muchísimo. Las dos somos muy conscientes de que la vida pasa, y un día se acaba, sin más. Gracias por existir, por tu sinceridad, por quererme tanto y por saber estar siempre.

No me dio tiempo a llegar al portal y escucho mi nombre. Me giro y allí estaba ella, una alumna de mis tiempos del Santa Catalina. Solo deciros que fui su tutora en 5º de Primaria...y ahora está en 2º de carrera. Y que me diga que se acuerda de mí, que me recuerdan con mucho cariño y que ese curso conmigo los marcó es, simplemente, indescriptible. De esas veces que me toca tragar saliva (para no inundar las calles). Es precioso saber que lo que hago en mi trabajo está dejando huella en algunas personitas (y muchas de ellas en mí). Gracias porque es sorprendente que nos veamos tan poco viviendo en el mismo barrio (diferentes horario, sin dudarlo), pero siempre que coincidimos me voy más contenta que unas castañuelas. Sé que vas a tener suerte con lo que hagas, porque sigues teniendo ese brillo que no muchas personas poseen.

Todavía sigo en el jueves. Llego a casa, con muchas emociones en ebullición por la tarde que llevaba, y no me dio tiempo ni a coger aire. Llaman al telefonillo de abajo, traen un ramo de flores para...¡Raquel Plaza! Hay cosas que ni preparándolas salen tan bien. Veo el ramo y asoma el nombre de la floristería. Eso ya me hace sospechar de la posible remitente. Veo la tarjetita con mis datos y ...¡premio! Conste que cuando vi el ramo me quedé paralizada. Por el motivo que sea no he recibido flores muchas veces, pero las pocas que me las han mandado, han sido momentos muy bonitos, me encantan los detalles, no puedo negar la evidencia.




El ramo es espectacular, en las fotos no sale toda la hermosura que tiene. Lo que pasa es que el ramo era superable, sí, por lo que lo acompañaba. Una carta preciosa, de otra amiga con mayúscula. De esas personas fantásticas que Guijuelo puso en mi camino, y en él se quedó, y...¡Qué bien! Al final de la carta una petición, con una respuesta clara por mi parte, un sí como un castillo. Sí a ser testigo de su boda. Gracias por tus consejos, escucha activa, desparpajo, pasión en lo que haces, memoria asombrosa y por estar, porque no siempre es fácil y es un lujo poder contar contigo. Y sí, vuestra boda será mágica, y encantada de vivirla in situ, porque va a ser memorable.

El viernes había quedado a comer con la amiga de la sorpresa/detallazo anterior. Me encantó volver al "Vida y comida". Los sitios se disfrutan no por los lugares en sí, sino por la compañía. Puedo ser igual de feliz comiendo un bocata en medio del campo, lo más importante es la compañía. Al final entre comida, paseo, tiendeo y terraza, unas cinco horas de "sobremesa"...Me supieron a gloria. Gracias.

Por todas estas razones siento que la suerte me acompaña, aunque no sea en todos los aspectos de mi vida, a nivel general me considero una persona muy afortunada. Sé lo que quiero, cada día que pasa lo tengo más claro y, en la medida de lo posible, intento pelear por mis sueños. Y si las cosas no salen como me gustaría tampoco hay que hacer grandes dramas, intento quedarme con la cara amable de la vida. Para dramas ya están los telediarios (ya habréis leído en alguna ocasión que los llamo "teledesgracias").

De música hoy toca Amaral (con Estopa). Hay voces que forman parte de la banda sonora de mi vida, Eva Amaral es una de ellas.
Seguro que si reflexionáis un poco, vosotros también sois afortunados (y puede que más que yo). Ojo, no confundáis lo escrito aquí con ver las cosas de color rosa, ni vivo ni viviré en "Yupilandia". Pienso que la felicidad se construye ladrillo a ladrillo, palabra a palabra, caricia a caricia, confidencia a confidencia, mirada a mirada, detalle a detalle... 

SEVE EMOCIONES (9): Cómo me gustaría contarte...

Tranquilos, sé contar, me he "saltado" la entrada número 8 de "Seve emociones" a propósito, en breve la escribiré porque cronológicamente va antes. Pero tengo más reciente la 9 y me he dejado llevar.

Hoy 15 de mayo, es el "Día Internacional de las Familias." Hace ya unos años decidí que no iba a hacer nada en el aula por el "Día de la Madre" ni por el "Día del Padre". Para mí era hacérselo pasar mal, innecesariamente, a algunos peques. Así que, si puedo "ahorrarles" dolor, ¿qué necesidad hay?

Por eso cambié y opté por algo más amplio, la familia. 

Esta semana tuvimos "Seve Emociones" y lo uní a Plástica. El jueves vimos el vídeo de "Qué bonita la vida" de Dani Martín. Esta canción siempre resulta ser un acierto con los niños. Les expliqué que en el vídeo salen momentos felices de fans de Dani Martín, quien en su momento pidió imágenes a sus seguidores para hacer el vídeo de una canción. Les recordé que todos, sin excepción, tenemos una familia. Y da igual cuántas personas la formen, la familia de cada uno es única y especial, y no por ser más van a sentirse más queridos. Obviamente les recordé que seguramente tendrían momentos felices y otros no tanto con sus familiares, pero que procurasen quedarse con los buenos.

 También mencioné otra canción del mismo cantante, "Cómo me gustaría contarte", que él dedicó a su hermana, fallecida repentinamente hace más de diez años. Esta segunda canción la escuchamos/vimos (puse el vídeo) ayer viernes. 

El planteamiento, o mejor dicho mi invitación, era que no se quedaran con ganas de contarles a los suyos lo que los quieren, o cualquier cosa agradable que les quisieran contar/recordar de lo que viven juntos. Más que nada porque, nos guste o no, nunca se sabe qué puede pasar, pero en esta vida tan pronto tienes a alguien como lo pierdes, y no sé a ellos, pero desde luego soy de las que no es gusta dejarse nada en el tintero, guardado, y menos todavía si es un motivo de alegría. Y a medida que pasan los años mucho menos, con nadie, ni familia, ni amigos ni nada, hay cosas que es mejor compartir, e ir con la verdad por delante claro.

La idea fue hacer un colgador con dos corazones de fieltro, uno naranja y otro verde, con uno de cartulina naranja entre medias, con el mensaje que ellos quisieran darles a su familia. En el corazón de fieltro que hiciera de "portada", pegaron hechas a ordenador las palabras "Cómo me gustaría contarte..." (si su mensaje iba dirigido solo a una persona de su familia) o "Cómo me gustaría contaros..." (si era para varias personas de su familia). Ese primer corazón iba adornado de tres flores de goma eva con purpurina listas para pegar (eran adhesivas). Los tres corazones se unían con un lazo, y ya estaba listo el colgador. Explico estos detalles por si alguien se anima a hacerlo con sus alumnos, ya que el tiempo sí es oro (y más en un cole a mediados de mayo). Si lo hacéis intentad que sea un fieltro duro, porque será mucho más fácil de recortar para los alumnos. Lo más complicado fue hacer los agujeros en el fieltro (usé un perforador individual y la ayuda de unas buenas tijeras). Si no llega a echarme una mano Asun, no logramos acabarlos ni por asomo...¡Muchas gracias! Me encanta dar con compañeros que, con cargo o sin cargo (Asun es nuestra directora), son ante todo, compañeros. Igual que los niños que habían acabado y les pedí que echaran una mano a sus compañeros. Nunca hay suficientes manos. Y no todo el mundo es igual de habilidoso para recortar...¡Tenedlo en cuenta!

Puntualizar que a los niños se lo planteé como algo totalmente voluntario, tanto el hacerlo como a quién se lo hacían (dedicado a una o varias personas). A aquellos con papá y mamá separado sí les ofrecí hacer dos, pero cada cual decidió si hacerlo (o no), y si iba a ser para una o para más de una persona.

Además, les pedí que no fueran palabras "feas",  ni reproches, porque para eso no hacíamos corazones, que intentasen darle un enfoque positivo. Recordé a Cesar Brandon, ganador de una de las ediciones de "Got Talent", y lo que su madre le decía que eran palabras mágicas (gracias, por favor y lo siento), por si les daba alguna pista de lo que podían escribir.

Les aconsejé que cuidaran la ortografía y la caligrafía. Mi idea era que ellos me preguntaran si tenían alguna duda concreta de palabras que no estaban seguros cómo se escribían correctamente, pero yo no iba a leer sus mensajes completos, salvo que ellos me los enseñaran. Y así fue, algunos me preguntaron por la b/v, tilde, h, g/j de algunas palabras. Otros me enseñaron el mensaje plato y, algunos, ni me preguntaron ni me enseñaron nada. Y me parece genial cualquiera, porque era algo muy suyo, y para los suyos.

Espero que todos paséis pasar un buen día con vuestra familia, eso es lo que de verdad importa. Y si no se puede ahora por la pandemia, cuando se pueda, todo llega. Feliz Día de la Familia a todos, de corazón.

domingo, 2 de mayo de 2021

Va de MAMÁS

Es una celebración que no suelo dejar pasar. Por eso probablemente peque de falta de originalidad en las entradas del blog que específicamente les dedico a ellas una vez al año.

Esta entrada va dedicada a:

Las mamás que no pegan ojo, porque esos hijos a los que adoran, duermen más bien mal, y ellas lucen unas llamativas ojeras que, ojalá desaparezcan con el tiempo.

Para las que dan el pecho a sus niños, y para las que no, porque cada una tendrá sus razones y nadie debe juzgarlas, simplemente hacen lo que consideran más apropiado y/o la naturaleza les permite.

Para las madres que dicen frases como: "Abrígate, que hace frío; a que voy yo y lo encuentro; no dejes las cosas siempre para luego; ¿dónde vas?; ¿con quién has quedado?; no vuelvas tarde; ten cuidado; llámame cuando llegues; no corras ¿eh?; si te duele ..., tómate ...; te hago una sopita y ya verás como te entona..." Y los puntos suspensivos os invito a completarlos con frases que os resulten familiares. Lo más importante, analizado fríamente, es que todas esas frases que muchas madres pronuncian, son maneras de demostrarnos su amor. Aunque no lo valoremos siempre, pese a que a veces nos las digan día sí y día también, no lo olvidéis, esas frases son amor del bueno. Ellas están ahí, incondicionalmente. Pese a nuestros desplantes (a veces), siguen al pie del cañón, para nosotros. Si hay una profesión "esencial", ahora que se menciona tanto esa palabra con el tema de las vacunas del COVID, es la de mamá. ¿Qué haríamos sin ellas? Ya, es injusto que lance esta pregunta cuando unos cuantos de los que probablemente leáis esta entrada ya no tenéis la fortuna de tenerlas a vuestra vera. No alcanzo a imaginarme el dolor que debe sentirse al perder a una madre. Tengo la suerte de poder disfrutar un año más de esta fecha al lado de la mía y, toco madera, ojalá nos (a mi hermano y a mí en especial, pero a todos los que nos sostiene) dure, mucho años más. Desgraciadamente sé que algunos la perdisteis demasiado pronto, aunque quizá siempre sea pronto para decir adiós a una madre. 

A estas alturas de la vida, con todas las primaveras que llevo cumplidas, lo que tengo cristalino es que una madre es insustituible, y eso hay que respetarlo y tenerlo en cuenta. Hay que respetar el dolor de cualquier hijo/hija por una madre ausente, da igual cuántos años hayan pasado desde que "se marchó". Como otras veces habréis leído que escribo frente al dolor causado por la pérdida, me parece que hay heridas que nunca cierran, pero la gente aprende, más o menos bien, y con la inestimable ayuda del tiempo (y quiero creer de la "cariñoterapia") a convivir con ellas lo mejor que puedan y a encontrar razones para sonreír, seguir ilusionándose y amar, porque el viaje continúa, pese a las ausencias.

Y como la experiencia es un grado, a veces en la entrada nombro de refilón a personas que no son madres, pero que se merecen un espacio aquí. Puede deberse a que me siento una de ellas y no quiero dejarlas en el cajón del olvido. Esta entrada va también para aquellas mujeres que lucharon durante años para ser madres y no lo consiguieron. Para las que les gustaría serlo algún día y lo intentan con todas las armas de las que disponen, porque la vida es más corta de lo que parece y no deberíamos lamentarnos por algo que deseamos con todo nuestro corazón sin haberlo intentado. En esta vida, quien no se arriesga, no gana. Suerte a todas ellas y mucho ánimo, emprendáis esta aventura acompañadas o en solitario. Espero que podáis/podamos celebrar esta fecha algún día. Me acuerdo también de las que ejercen de madre sin serlo, porque una cosa son los planes que tengamos y otra bien diferente lo que la vida va poniendo en el camino de cada cual. Además, esta entrada va para las mamás que viven solas la maternidad, por ejercer de papá y mamá a la vez, sea porque el padre se fue o porque nunca existió, todo mi reconocimiento para vosotras, valientes luchadoras. También pienso en el contrario, los padres-madres, porque la vida a veces golpea demasiado fuerte y da golpes al cuadrado, sin pareja y sin madre para vuestro/s hijo/s, y de manera paralela al dolor de la pérdida, hacéis "lo que sea" porque a esos niños ( o no tan niños), no les falte nada, especialmente a nivel afectivo. Mi aplauso para vosotros y... mi cariño.

No sé si me he dejado a "alguien". Espero que no. En definitiva estas letras del blog pretenden ser un homenaje, como siempre minúsculo, para todas las mamás (las que lo son, las que lo serán, las que ejercen de ello y las que se sienten madres aunque no ejerzan como tales... todavía). Disfrutad de cada día que podáis pasar cerca de ellas. Y, si ya no están físicamente, seguro que de alguna manera siguen viviendo en vuestros corazones y, cómo no, hacéis que sigan aquí cada vez que las recordáis, y eso no va a faltar nunca.

Y como este año es especial, al ser el año después del confinamiento, me gustaría compartir una foto de mis padres, porque sí.

Fotografía propiedad de Raquel Plaza Juan.

De corazón, Feliz día a todas las personas que se hayan visto identificadas en algo, aunque sea una pequeñísima parte, de lo escrito hoy en el blog. Perdonadnos si alguna vez no os devolvemos todo el amor que nos dais o no estamos a la altura, ponéis el listón por las nubes.

Y las canciones son conocidas en el blog, pero me parece que hoy pueden encajar aquí.

Una es "Cómo me gustaría contarte", de Dani Martín. La otra, de Paú Donés, "Eso que tú me das." Ahora sí, nada que añadir.



domingo, 18 de abril de 2021

TRECE

El año pasado mi aniversario como docente "oficial" (no cuento mi etapa de profe de particulares de Inglés) pasó de largo. Se me olvidó por completo al estar confinados en casa. Inmersos en una pesadilla que va clareando pero sigue estando aquí. Esta vez no iba a permitir que el 18 de abril fuera una fecha más. Cumplo 13 añazos trabajando como maestra. Y en este tiempo he estado en 11 centros distintos, solo he "repetido" en cuatro ocasiones. Pero...¡Vaya cuarteto! CEIP Miróbriga de Ciudad Rodrigo, mis dos primeros cursos después de haber aprobado las oposiciones. Muy especiales. Quizás el grupo más unido con el que he dado. Aunque unos tenían más afinidad con otros, como es natural, percibía un sentimiento de grupo precioso, y visto en la distancia veo la enorme suerte de dar con ellos. Me tocó "pelear" para seguir siendo su tutora, pero valió la pena alzar la voz. En segundo lugar, el IES Vía de la Plata, fue un paso más allá. Nunca me había planteado trabajar en un instituto...Una experiencia muy gratificante. Continúo pensando en ellos, los adolescentes son los grandes olvidados del sistema educativo. Y concreto más, aquellos adolescentes (o preadolescentes) a los que nos les va bien en los estudios, porque precisamente son ellos lo que más atención necesitan. El tercer centro en el que he estado dos cursos es el Beatriz Galindo de Salamanca, inolvidable por muchas razones. Fue muy especial por el alumnado que tuve y por tres compañeras de cine: Charo, Feli y Lourdes (gracias infinitas a las tres). El cuarto sitio en el que también he estado dos cursos, aunque no fueran consecutivos, es el CEIP Filiberto Villalobos de Guijuelo. ¿Cómo resumirlo? Para mí ese fue el curso de la ilusión. Ya he dicho alguna otra vez que ese año trabajé incluso con más ilusión que cuando acababa de aprobar las oposiciones. Sentía una alegría indescriptible por regresar allí (y por otras razones de peso). Y era como volver a casa, a mi hogar, después de haber pasado un curso anterior durísimo. Solo con saber que Quinti era la directora fui más contenta que unas castañuelas. Y ser tutora de un 5º de Primaria y dar Inglés a 5º...Sin palabras. Mi tutoría no fue una perita en dulce precisamente. Los primeros meses fueron muy complicados, pero como se respiraba un cariño tan grande en el ambiente, todo parecía posible. Sentía que podía con todo lo que me echaran. No es cuestión de soberbia, sino de haber "sobrevivido" el año anterior y sentirme muy afortunada. Me sentí queridísima por esos niños y niñas, además de por muchas familias. Y ya sabéis, eso, no caduca, pasen dos, cinco o diez años. Para mí desde luego que no. Es querer y que te quieran. 

En el título de la universidad creo que pone "Maestra", pero eso incluye muchos otros roles. Por ejemplo el de comunicadora, psicóloga, madre, mediadora, trabajadora social, enfermera...¡Qué suerte! Esta profesión es como una caja de bombones,  la comparación que hacía Forrest Gump con la vida en la película. Nunca sabes qué te va a tocar, de alumnos, compañeros, familias...Hay años más agradecidos y otros más frustrantes, pero en cada curso hay algo bueno, y a eso me aferro. Sigo pensando que no hay profesión más bonita que la mía. Habitualmente no la concibo como trabajo, es algo más. Aunque también es sano poner límites, para que el grado de implicación no sea excesivo y no pase factura. A mí me cuesta establecer el "hasta aquí", pero voy aprendiendo a base de tropezones. Y va a ser verdad lo de "la experiencia es un grado", porque a menudo siento que la persona que soy actualmente reacciona de una manera menos explosiva, mucho más reflexiva y con bastante más paciencia de la que tenía hace algunos años. Me gustaría ser capaz de "contestar" (educadamente) ante injusticias, pero tiempo el tiempo, todo llega.

Y si celebro estos 13 es por la suerte. Es una fortuna gigante dedicarme a lo que me apasiona. Sé que muchas personas trabajan de lo que pueden, no de lo que les gustaría (si hubieran podido elegir). Trabajar no es un capricho, sino una necesidad excepto si eres "asquerosamente" rico. Y no es mi caso, ni con el "rico" a secas.

Por eso pienso disfrutar al máximo de este 18 de abril de 2021 sin estar confinados (como el año pasado). Y recuerdo bastante bien ese 18 de abril de hace 13 años, en el que un amigo (familia más bien), David, me llevó a Leganés y luego a Parque Coimbra (Móstoles). Recuerdo llevar puesto un jersey negro de media manga, pero con cuello alto (sin apretar, porque me agobian), con algo de brillo y un niqui de manga larga debajo. Además un colgante plateado de una muñeca, con alas, parecía un hada. Y ese colegio, el "Leonardo Da Vinci" ,que parecía recién estrenado y me recibía con un árbol como de cuento de hadas, colocado estratégicamente para camuflar una columna inoportuna.

No sé qué pasará el próximo curso. Ni siquiera sé cómo terminará este. Pero soy una maestra con suerte, y es bueno recordarlo de vez en cuando.

Muchas gracias a todas las personas maravillosas que me he ido encontrando en algún destino de estos 13 años y, por un motivo u otro, seguís siendo parte de mi vida. Gracias.


Las canciones que podéis ver y escuchar a continuación, son parte de la banda sonora de estos 13 años como docente.












martes, 13 de abril de 2021

David, Mayte, Lucía. Abrazos. Besos.

No me siento a escribir aquí hasta que no se dan determinadas circunstancias. Principalmente dos, sentir que hay algo que quiero contar/compartir/lanzar al mar y, la segunda, tener tiempo para hacerlo. Aprovecho hoy, no siendo que la semana se tuerza.

El sábado me dieron una sorpresa enorme. No soy excesivamente amiga de las sorpresas ni de improvisaciones. Pero hay excepciones. Las sorpresas agradables son bienvenidas, aunque lo habitual es que me descoloquen un poco (o "un mucho").  Fue una visita fugaz, pero muy esperada. Mayte y David, gracias gigantescas (¡y qué alegría ver a Lucía!). Sois lo mejor de mi etapa madrileña y creo que una cosa es ser amigos y otra muy diferente convivir con ellos. Es un paso más allá, puede unir más o salir el tiro por la culata. Os considero familia y, pese al paso de los años y los kilómetros que nos separan, siempre os tengo presentes. Necesitaba esos abrazos, los vuestros. Sigo teniendo abrazos pendientes a más personas también muy importantes para mí, pero confío en una mejoría de las circunstancias actuales y, poco a poco, ir dando y recibiendo esos abrazos guardados.

Soy incapaz de imaginarme un mundo sin abrazos, no entra en mi cabeza. De lo que la pandemia nos arrebata, para mí hay dos cuestiones muy dolorosas: guardar las distancias (por todo lo que implica) y la existencia de límites a nuestra movilidad geográfica (llevo esto mucho peor que el toque de queda).

Abrazar es salud, acariciar es salud, besar también es salud...Y en los puntos suspensivos podéis incluir lo que os apetezca y penséis que es bueno para vosotros.

Enlazo esos abrazos del sábado y todos los demás que recibo/doy, con el "Día Internacional del Beso." Hace tiempo leí una "frasecita" relacionada con los besos. Dice así: "No dejes para mañana los besos que puedas dar hoy." Añadiría un "Guarda para cuando puedas aquellos besos que no puedas dar hoy". Y además, ¿por qué no? con "intereses", sumando más besos por cada día que pasa sin poderlos dar.

  Fuente: www.aromasdeandalucia.com

Sé que hoy no va a ser un día de muchos besos, aunque algunos caerán fijo. No concibo la vida sin cariño. Acostumbro a poner en el blog la palabra "gracias" en casi todas las entradas. Quiero mantener las buenas costumbres. Gracias...¡Por quererme! Sé que tengo mis fallos, y meto la pata de vez en cuando, por eso valoro mucho a los que me quieren, tal vez no siempre lo exprese como debería. 

Y ya. Ojalá a los que leéis esta entrada no os falte el cariño, da igual de cuántas personas, con una que os quiera como os merecéis, no necesitáis más. Benditos besos. Benditos abrazos. Bendita piel.

Para acompañar todas esas muestras de cariño, la voz de Amaia Romero.

viernes, 2 de abril de 2021

La emoción de recordar. Hace dos años...

 ...me encontraba en tierras sorianas. Fue la mayor aventura (locura tal vez) que he afrontado como docente. Marcharme cinco días (cuatro noches) con 13 de los alumnos de los que entonces era mi tutoría, el 5ºC del "Fili" de Guijuelo al CRIE de Berlanga de Duero (Soria). Fueron unos días intensísimos. Un no parar de actividades, muy bien organizadas por cierto. Un aluvión de emociones. Muchas risas, algunas lágrimas (principalmente de mis peques, porque añoraban a su mamá, papá, hermano, hermana...Su hogar). Y, por encima de todo, cariño en cantidades brutales. Hasta ese momento, nunca me había sentido tan querida (excepto por mi familia y mis amigos). Pero tanto cariño, tan concentrado y de tantas personitas distintas, jamás. Y por eso dos años después lo sigo recordando. Por muchas veces que os dé las gracias, nunca me parecerán suficientes. Os quiero (a toda la clase), sin más, no hay vuelta de hoja.

Monté en el autobús de ida al CRIE más nerviosa que un flan, lo disimulé como pude, para tranquilidad de los niños y de sus familias. No soy amiga de la improvisación e intenté llevarlo todo bien "atado". No obstante siempre surgen cosas que hay que resolver, sin preparación previa, y casi sin tiempo para pensar. Pero pese a todo, me parece que salió bien, muy bien. Debo repetir que hubo un antes y un después en el grupo tras el CRIE. Fue curioso porque también noté distintos a algunos de los niños y las niñas que no habían ido (por decisión suya o mía, por el carnet de puntos). Creo que el CRIE unió un poquito más el grupo y lo que quedaba de curso aprendimos a vernos los unos a los otros con ojos diferentes.

Me di cuenta que es un riesgo tremendo estar tan pendiente de los alumnos y tan lejos de nuestras casas. Una cosa es la teoría y otra verme allí, en tierras sorianas, con ellos. Por eso el curso pasado, aunque hubiera podido ir con los alumnos de 6º  del  "Fili" de Béjar, preferí quedarme callada. Creo que las cosas llegan en el momento que tocan, no cuando pensábamos. El destino me reservaba esa vuelta al "Fili" de Guijuelo después de un curso nefasto, no por el alumnado precisamente, en otro centro de otra localidad. Fue un año para renacer, arriegarse y disfrutar de lo que hago con una ilusión bestial. Por eso me lancé a solicitar el CRIE, sin haber tenido tiempo de conocer a mis alumnos. Y gané, vaya que sí.

Y si las circunstancias mejoran, quiero pensar que algún otro año volveré al CRIE. El anterior no me apetecía, no era tutora de esos alumnos. Y, lo más importante, tenía el viaje con los niños de Guijuelo demasiado reciente, no quería volver tan "pronto". 

Con la excusa del segundo aniversario, he vuelto a ver todas las fotos...¡y los vídeos de los bailes! Y no, no he llorado, pero era consciente de estar sonriendo permanentemente y me he reído mucho con los vídeos. A los que estuvisteis allí conmigo, os "invito" a echar un vistazo a las fotos y los archivos que todos vosotros tenéis. 





Fotos propiedad de Raquel Plaza Juan.

Y ya, lo que toca ahora es seguir exprimiendo cada día de vacaciones. Y como esta mañana me comentaba una amiga, "en esta vida todo llega y todo pasa, incluso la propia vida." Como siempre hay mucha sabiduría y cariño en tus palabras.

Disfrutad, siempre hay algún motivo para sonreír.

Os dejo una versión de una canción de Aute, en el primer aniversario de su fallecimiento..."Pasaba por aquí".